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Archivo para Martes, 25 de septiembre de 2018

Competición versus la mirada del otro

Martes, 25 de septiembre de 2018

Del blog Pays de Zabulon:

courir-competition

 

“Estamos corriendo lo más deprisa posible en la peor de las direcciones:

La dirección de la competición,
la dirección de la destrucción de los unos por los otros,
es una locura total.

Lo que me parece por ejemplo monstruoso es pensar que se ha tomado
como motor de nuestra sociedad occidental la competición,
hay que ser mejor que el otro para pasar delante del otro …

Pero soñemos con esto:

Para llegar a ser yo, necesito la mirada del otro,
Necesito tejer relaciones con él;
tan pronto como compito con él, no tejo más enlaces,
y por lo tanto me estoy suicidando.

Eso es lo que deberíamos decirnos: Toda competición es un suicidio.

*

Albert Jacquard

***

(Foto : @Joss Mooney)

(Ver en la página de At’N go)

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Me llamaban Mario, pero soy María. Para una teología trans-género

Martes, 25 de septiembre de 2018

lgbtq-transgenero-identidad-sexualDel blog de Xabier Pikaza:

Presenté hace unos años la historia de una persona que, habiendo vivido como Mario, hombre bastante feliz y bien casado, con una hija de 21 años, acabó de descubrir que era y quería ser mujer, decidiendo someterse a una pequeña operación, con ayuda hormonal, para cambiar de género y ser lo que siempre había querido: María (cf. cf postal del 13.06.12).

Era (es) una persona conocida en su país, donde trabaja en los medios y en instituciones al servicio de la igualdad de género, en línea hétero- homo- y trans-sexualidad (trans-género). Me dijo que era y quería ser cristiana católica, desde su nueva condición pública de trans-género, preguntándome sobre ello.

Le respondí por carta personal y escribí mi opinión en la postal citada… Con el paso de los años había olvidado casi el tema, hasta que hace unas semenas (7 del 18) me ha vuelto a escribir otra persona, en una situación semejante (Mario/María), para pedirme una opinión (diciéndome que algunas personas de Iglesia no aceptan su postura).

Le he mandado mi nuevo libro sobre La Familia en la Biblia, donde ofrezco algunos principios. Pero, al mismo tiempo, he querido retomar los motivos principales de mi postal antigua (del 6.12), en un momento en que sigo aún perplejo por la actitud de muchos sobre el tema (y por el mismo tema). No tengo claras todas las cosas, pero pienso que puedo opinar desde el evangelio.

UN TEMA PERSONAL, MARIO QUE ES AHORA MARÍA

39018506_1054776241366234_3314893009304158208_n1) De una carta privada de Mario/María. “Entre mucho leer, no he encontrado nada acerca de la postura de la iglesia sobre la transexualidad o transgenerismo, tanto masculino (quizás menos común o poco conocida) como femenino quizás mas común o conocido en los medios.

Soy una mujer transgénero, ´y me considero profundamente cristiana, no creo que exista pecado en la decisión que he tomado en mi vida, y realmente si lo hubo… ya es tarde e irreversible. Quisiera saber si existe algo acerca de la transexualidad en alguna opinión, texto o comunicado que la iglesia católica haya expresado en sus textos”.

2) De la presentación pública de Mario/Maria (contando el cambio a los amigos)

¿Por qué naciendo biológicamente hombre decidí cambiar mi género y presentarme ante el mundo, y ante Ustedes hoy, como mujer?… Esta decisión radical en mi vida no fue obra de un capricho… de una moda… de un deseo irreverente de ubicarme a espaldas de un mundo que todavía hoy no perdona estos cambios… Mi decisión se enmarca dentro de un proceso… un proceso largo y doloroso… en ocasiones lleno de oscuridades, incertidumbres y muchos temores… temores a perder mi familia, mi trabajo, mi puesto en la sociedad.

A lo largo de los años me he esforzado en realizarme profesionalmente y de ir adquiriendo un lugar en el mundo y en la sociedad… Sabía que, al ir dando pasos en el proceso de descubrimiento y asunción de la verdadera realidad de mi género, todos estos logros podrían venirse abajo. Pero he dado el paso. La realidad de vida escogida por mí… no responde al capricho de desafiar lo que se consideran las leyes de la naturaleza y los condicionamientos de una sociedad que nos etiqueta como “machos” o como “hembras”. Ser trans-género, ante todo, implica partir de una condición mucho más fundamental… la condición de persona… de ser humano…

Mi vida social no se desarrolla en el submundo de un gueto, sino en el amplio mundo social como el que se puede desarrollar cualquier persona…

Es verdad que para muchos puede ser difícil aceptar sin más a una persona que nació biológicamente hombre y ahora vive y se expresa como mujer… Estamos inmersos en una sociedad sexista que parece haber reducido al ser humano a ser “macho” o a ser “hembra”… Esta reducción sexista está íntimamente unida a una visión meramente biológica,… donde el sexo es visto sin más como un asunto de tipo biológico,… con estereotipos fijos, con patrones inamovibles prácticamente inmutables que en modo alguno pueden ser desafiados…

Y así,… asistimos a un juego de poderes en el que el macho domina a la hembra y la hembra queda reducida a la sumisión… O, por el contrario, la propuesta de las feministas llevados a ultranza,… que aspiran para la mujer cuotas de poder y muchas cosas más… que tradicionalmente han sido reservadas para el varón…

BREVE REFLEXIÓN DE X. PIKAZA (en forma de carta)

Querida María,

ante todo mi respeto y cariño por tu forma de presentarte como cristiana y persona, que quiere vivir al interior de la Iglesia. Como sabes y dices, he escrito algunas cosas sobre el tema que puedo resumir en las siguientes reflexiones:

a. Un tema de vida e Iglesia. Es un tema complejo y no pueden darse soluciones universales, partiendo de ninguna teoría previa sobre lo la naturaleza, el sexo y el género. En este campo, dentro de la misma Iglesia Católica Oficial, puede haber y hay diversas opiniones, que a veces se esconden, de forma que no puede ofrecer una respuesta vinculante.

Tengo la impresión de que a un tipo de Iglesia y Sociedad le importa más el sexo físico (e incluso biológico) que el género, más vinculada a la identidad psicológica y social… A tí te importa más el género y le alegro. Te presentas como trans-género, no como trans-sexual (que es para ti menos determinante). De todas formas, entre sexo y género hay una relación fuerte, que ha de tenerse en cuenta (y así tú misma te sientes más persona desarrollando tu vida de persona como mujer, con elementos vinculados ordinariamente al sexo femenino).

b. ¿Por qué bastantes “hombres” quieren ser mujeres y no lo contrario? Ciertamente, hay muchas mujeres que quieren actuar como hombres (¡ser realmente machos!), pero sin necesidad de cambiar “oficialmente” de género (¿por motivos biológicos?). Pues bien, a pesar del carácter dominador que se atribuye al hombre, hay pocas mujeres que quieren hacerse “hombres”, con cambio de género (¿será porque actúan ya como hombres desde su realidad externa-oficial de mujeres?). Dejo el tema simplemente planteado, con el tema mucho más profundo de la dualidad de cada ser humano, que tiene, al mismo tiempo, elementos masculinos y femeninos en el desarrollo de su personalidad.

Pues bien, son bastantes los hombres que quisieran ser mujeres, y no por debilidad, ni por enfermedad, sino por identidad con su experiencia más honda. Ese deseo de cambio hacia lo femenino es un elemento a mi juicio muy significativo (y en el fondo positivo) de nuestro tiempo. Por eso te digo, querida María: Ese cambio de género (con elementos de cambio de sexo) te ha permitido no sólo ser mejor como persona, sino mejor persona, que es lo que importa; eres ya mujer, pero no olvides también que eres hombres, que lo has sido y lo sigues siendo.

c. No quiero ni puedo darte una respuesta “moralista”, sino evangélica y/o humana. No creo que Jesús viniera a dar lecciones de moralidad. Sé un poco de Biblia y cristianismo, y en ese plano seguiré, ofreciéndote mi pequeña experiencia. Jesús de Nazaret, en el famoso texto de los “eunucos” por el Reino de los cielos (Mt 19, 12, que ha explicado en mi Comentario de Mateo) supone que hay realidades y condiciones diversas en el plano del sexo y del género, dejando el tema abierto a la búsqueda del Reino de Dios, pues lo que importa, en último término, no es el sexo, ni el género sin más, sino el Reino de Dios. Eso significa que hay caminos distintos, que cada uno/una ha de asumir con responsabilidad, para hacerse persona (para ser mejor persona), como tú dices. Leer más…

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La justicia keniana levanta temporalmente el veto sobre la película «Rafiki», una historia de amor entre dos mujeres, para que pueda optar a los Óscar

Martes, 25 de septiembre de 2018

rafikiLos espectadores kenianos tienen por fin la oportunidad de ver Rafiki, la primera película de la historia del país en ser proyectada en el Festival de Cannes. El Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha levantado temporalmente el veto a su difusión, impuesto por las autoridades en abril del año pasado por «promoción del lesbianismo». Un cine de Nairobi mostrará el filme en siete pases entre el 23 y el 29 de septiembre. La exhibición limitada de la cinta, que narra la historia de amor entre dos mujeres, era un requisito para poder competir en los Premios Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Rafiki («Amiga», en suahili), dirigida por la cineasta Wanuri Kahiu y protagonizada por las actrices Samantha Mugatsia y Sheila Muniya, narra la historia de dos chicas que se enamoran en Kenia, un país en el que las relaciones homosexuales no solo son incomprendidas por la mayoría social, sino que están castigadas por la ley. «En Nairobi, las estudiantes Kena y Ziki llevan vidas muy diferentes, pero las dos hacen lo posible por alcanzar sus sueños. Sus caminos se cruzan en medio de una campaña electoral que enfrenta a sus padres respectivos. Las chicas se gustan, pero la sociedad keniana es muy conservadora, y tendrán que elegir entre el amor y la seguridad…», reza la sinopsis del filme en la web del Festival de Cannes, donde fue proyectada el pasado mes de abril.

La película está inspirada en el relato Jambula Tree, de la escritora ugandesa Monica Arac. Su selección para participar en Cannes, en concreto en su sección Un certain regard(«Una cierta mirada»), fue un hito histórico para el cine de su país, ya que ninguna película realizada en Kenia y dirigida y protagonizada por mujeres de ese país había logrado ser seleccionada para tan prestigioso certamen. A partir de ese momento comenzaban a sucederse las felicitaciones, incluyendo las de organismos como el Ministerio de Deportes y Patrimonio de Kenia o la Kenya Film Commission.

La alegría quedaba sin embargo empañada al conocerse que Ezekiel Mutua, consejero delegado del Kenya Film Classification Board (KFCB, el órgano gubernamental keniano que regula la programación y la clasificación de los contenidos audiovisuales en los medios) decidía prohibir la exhibición de la película. Según anunciaba Mutua, la razón para prohibir Rafiki era «su temática homosexual y su clara intención de promover en Kenia el lesbianismo, contrario a la ley y a los valores predominantes de los kenianos». El dirigente del KFCB tenía antecedentes de censura homófoba: en noviembre del año pasado contábamos, por ejemplo, que Mutua decidía censurar la serie de Disney Andi Mack, dirigida mayoritariamente al público preadolescente, debido a que uno de sus personajes salía del armario.

Hace solo unos días, la directora de la película presentaba una demanda contra el Gobierno keniano por el veto a su difusión. Kahiu argumentaba que la decisión de la KFCB impedía que la cinta pudiera ser evaluada por el Comité de Selección de los Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, ya que las normas requieren que  los filmes escogidos para su toma en consideración se hayan proyectado en su país de origen antes del 30 de septiembre. El Tribunal Superior de Justicia le dio la razón y anunció el viernes pasado la suspensión temporal de la prohibición.

El fallo de la jueza Wilfrida Okwany permite la proyección de Rafiki en siete pases, desde este domingo hasta el próximo sábado, en un cine de la capital Nairobi. Okwany expresó su convicción de que Kenia es una sociedad fuerte «cuyos fundamentos morales no se verán sacudidos por ver una película como esta». La película, eso sí, está clasificada para mayores de 18 años. Ezekiel Mutua, que reaccionó airadamente en las redes sociales contra el fallo, insistió en que se exigirá un justificante de mayoría de edad para poder ver el filme.

La directora Wanuri Kahiu ha reaccionado exultante ante la sentencia: «Estoy llorando. En un aeropuerto francés. ¡Con TANTA alegría! ¡Nuestra constitución es FUERTE! ¡¡¡¡¡Dad las gracias a la libertad de expresión!!!!! ¡LO HICIMOS!», escribía en Twitter. En su primera proyección, el Prestige Cinema ha colgado el cartel de «No hay entradas».

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Dosmanzanas

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