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El peligroso resurgir del autoritarismo: relatos alternativos ante la crisis del orden liberal.

Miércoles, 30 de mayo de 2018

papes241Suplemento del Cuaderno n. 207 de CJ – (n. 241)

Papeles Cristianisme i justicia

En Occidente vivimos momentos de grandes concierto. El modo en que nuestra sociedad afronta este desconcierto alimenta un populismo de tics autoritarios y refuerza las políticas que tienden al proteccionismo económico. ¿Es el repliegue y la búsqueda de seguridad, de soluciones fáciles y rápidas, la manera de construir alternativas a la crisis que atravesamos? El pacto social sobre el que se construyó el orden liberal se ha roto. La etapa que se inició recién terminada la guerra fría llega a su fin, y da lugar un proceso de desglobalización que pone el acento en el repliegue a nivel político, social y cultural. ¿Qué capacidad tenemos de crear nuevos consensos globales que no signifiquen una búsqueda del interés particular sino de un bien común universal?

El desconcierto frente a las expectativas económicas frustradas A causa del proceso de globalización, las clases medias han visto frustradas las expectativas de mejora de sus condiciones de vida y de sus derechos sociales. Economistas como Branko Milanovic (GlobalInequality, 2016) han explicado con claridad cuáles han sido los ganadores y los perdedores de la globalización económica.

Desde los años ochenta los salarios de las rentas medias han quedado estancados, lo que ha incrementado cada vez más la desigualdad interna en los países y polarizado económicamente la sociedad.

En España, por ejemplo, la crisis y las sucesivas reformas laborales han precarizado las condiciones de trabajo hasta el punto que tener un empleo no supone ninguna garantía para salir de la crisis o para no caer en ella. Esto configura una nueva clase social que, aun estando integrada por individuos que poseen todo tipo de capacidades y potenciales, no pueden desarrollarlos por la falta de oportunidades.

Pero lo más preocupante es que estas expectativas sociales en descenso no pueden nutrirse de un nuevo relato o de un horizonte que permita atisbar un cambio de la situación presente. Justo ahora estamos empezando la denominada «cuarta revolución industrial», que todavía afectará más las condiciones de vida y trabajo de la población.

Algunos estudios pronostican que una tercera parte de los trabajadores europeos verá su empleo amenazado por la competencia de los robots.

Como ya hemos dicho, se está resquebrajando un contrato social basado en la promesa de un posible ascenso y mejora dentro de la escala social. Un contrato, debe decirse, que se basaba también en la desigualdad, pero que con el actual escenario añade a la desigualdad existente nuevas formas de exclusión y un agravamiento de la dualización social con la progresiva desaparición de la clase media.

El desconcierto ante una política vacía de poder

El divorcio entre poder y política que tan bien ha descrito Zygmunt Bauman (Tiempos Líquidos, 2008) ha anulado la capacidad del ámbito institucional de fijar reglas y límites a unos problemas que hoy tienen una clara dimensión transnacional (movilidad humana, ecología, fiscalidad, etc.).

Por un lado, la democracia es aceptada resignadamente como el menos malo de los sistemas políticos, una democracia a la cual no se quiere renunciar pero que cada vez está más vacía de contenido. Por otro lado, existe una clara hostilidad hacia la gestión política y sus actores e instituciones. La política no solo no se siente capaz de generar suficiente credibilidad y confianza, sino que está perdiendo esta capacidad de manera preocupante y, con ello, todo su sentido. Cabe sumar a lo anterior, especialmente en el caso español, el fenómeno de la corrupción, que incrementa el sentimiento de rechazo hacia la política y los políticos por parte de la ciudadanía.

En el último año el fantasma del populismo se ha manifestado con gran fuerza. El populismo es una estrategia política para obtener y retener el poder apelando a un «nosotros contra ellos». El caso Trump en Estados Unidos resulta paradigmático: cómo, desd  una apelación al «pueblo» y a las víctimas de la globalización y la democracia tradicional, gobierna con políticas fiscales, migratorias y medioambientales regresivas, síntoma del fracaso de las propuestas que provenían sobre todo de los partidos socialdemócratas y de la izquierda tradicional en general.

Todo ello se traduce en una mayor desafección social hacia las instituciones democráticamente representativas, ya que se percibe esta ausencia de poder y la connivencia

de las élites con un sistema que en lugar del bien común se ocupa de los intereses privados. A resultas de ello las elecciones se convierten más en un espacio de protesta que no de propuesta, y en las que se vota en clave de castigo, lo cual da lugar no pocas veces a resultados inesperados, sorprendentes, desconcertantes.

No se nos escapa que, en parte, esta crisis de la política está en la base de la crisis territorial que vive España. El conflicto político catalán reúne bastantes elementos de la crisis democrática de desafección institucional, a los que se une la necesidad de la ciudadanía de abrazar propuestas que colmen el futuro político con horizontes  ilusionantes. Lamentablemente, la gestión de este conflicto no ha profundizado en el diálogo sino en la polarización, con estrategias que han comportado, por un lado, actuaciones de judicialización del conflicto y, por el otro, de desobediencia institucional.

El desconcierto ante el sinsentido y una identidad amenazada

Cada atentado terrorista en el corazón de Europa es una nueva semilla de miedo en el corazón de todos nosotros. Vivimos asustados ante un peligro difícil de definir y de entender. De nada sirve conocerlo y saber que se trata de una amenaza global y que la gran mayoría de atentados y víctimas se producen fuera de nuestras fronteras. Blindar la seguridad de nuestro territorio se ha convertido en una de nuestras prioridades y preocupaciones.

Uno de los argumentos reaccionarios que buena parte de la población ha asumido para combatir este miedo ha sido el rechazo al extranjero y la defensa de una supuesta identidad europea homogénea. El mensaje xenófobo está calando: realiza un diagnóstico fácil y perverso de la situación y proyecta una forma de gobierno que rompe con una tradición liberal occidental y refuerza el esencialismo cultural. No solo la cuestión migratoria genera una crisis de identidad, sino que también lo hacen factores como la secularización, que dificulta la búsqueda de propuestas con sentido en una sociedad altamente utilitarista y materialista; la devaluación de la memoria histórica, que nos lleva a un presentismo que no sabe integrar el valor de la educación y la salud, y los profundos cambios generacionales. Vivimos tiempos de pluralismo cultural, que supone tanto un tesoro y una riqueza como un verdadero reto.

Tal como constatábamos recientemente, (1) en numerosos estados los partidos de la nueva derecha determinan de manera creciente  el día a día político. Los movimientos de Le Pen, el bloque flamenco, el FPÖ austríaco y, más recientemente, la AFD alemana, construyen su discurso contra las vulnerabilidades de la democracia liberal y del proyecto de paz de la Unión Europea.

Estos partidos no han surgido de la nada, sino que son uno de los frutos del vacío moral que en buena medida la ideología neoliberal ha transmitido los últimos años. Ante este desconcierto, ¿cómo construimos relatos de esperanza?

La globalización es una realidad ineludible que amenaza a la igualdad y la democracia y que ha terminado por generar nuevas formas de violencia y terror. No defendemos generar procesos «desglobalizadores» sino proponer una globalización alternativa sobre unos nuevos principios que se afiancen en la preocupación por la justicia universal tradición; la uniformización de la sociedad provocada por el consumismo de masas; la mercantilización de espacios hasta ahora blindados a la lógica de mercado, como la  instrumentales, técnicas o, incluso, de mínimos, sino que nuestro horizonte debe estar marcado por la construcción de una sociedad más justa cuyo criterio de «progreso» no sean las cifras macroeconómicas sino la situación de los excluidos y de los que están más abajo en la escala social. Podemos citar aquí a Hölderlin cuando afirma que «allí donde crece el peligro, crece también aquello que nos salva». Lo nuevo y alternativo surge, siempre que no nos venza el miedo, en situaciones de incerti -dumbre y complejidad, situaciones que nos obligan a replantearnos lo más fundamental: ¿qué entendemos por desarrollo?, ¿qué significa hoy el bienestar?, ¿de qué manera buscamos la felicidad?  Son preguntas que no debemos dejar de plantearnos ni renunciar a contestarlas comunitariamente. Tenemos que conseguir ponernos de acuerdo en qué es bueno para nuestra vida, teniendo siempre como criterio que solo será bueno para mí aquello que también contribuye a mejorar la vida de la mayoría de las personas.

Las razones para defender la construcción de nuevos relatos alternativos y de esperanza se resumen en tres:

1) Es necesaria porque –con distintas intensidades– en nuestro mundo existe un conflicto del capital contra la vida. Lo constatamos sobre todo cuando observamos los rostros de las víctimas o cuando medimos el impacto medioambiental. Debemos romper con el paradigma tecnocrático, que domina la economía y la política, basado en el crecimiento, la dominación y la explotación tanto de los humanos como del planeta que sostiene la vida.De este modo lo ha expresado el papa Francisco, uno de los líderes mundiales que mejor ha entendido qué significa hoy apostar por el bien común.

2) Es deseable porque vivimos en un sistema injusto. Creemos firmemente que los seres humanos tenemos convicciones, impulsos éticos e ideológicos y emociones que persiguen hacer más digna y mejor la vida. De ahí la necesidad de generar transformaciones en nuestra conciencia individual que contribuyan a promover cambios a nivel colectivo, y viceversa. Como no somos seres aislados, las dos dimensiones se retroalimentan.

3) Es posible porque, a través de la acción social, económica, política y cultural, las personas y comunidades pueden transformar la realidad. El futuro no está escrito. Hay experiencias que demuestran que se puede vivir y hacer política y economía de otra forma. Hay marcos de resistencia y de transición. (2)  Desde este entramado de experiencias constatamos que, en la pequeña  escala, lo alternativo es posible y necesario, pero no es suficiente. El siguiente paso será construir narrativas que doten de sentido este cambio, lo amplíen y lo impulsen a una  escala cada vez más global. Hacemos esta propuesta con sincera humildad porque, aunque no tengamos todas las respuestas, sí tenemos claro cuál debería ser el punto de partida: transitar de un sujeto egocéntrico y de una libertad entendida como contraria a la libertad del otro a un sujeto maduro, comunitario y a una libertad que sea la garantía de la libertad del otro.

Solo partiendo de este punto venceremos el miedo y no precisaremos abrazar proyectos mesiánicos y salvadores, pero a la vez autoritarios y amenazadores, de los derechos más fundamentales, sino que  construiremos paso a paso el mundo nuevo que tanto deseamos.

Cristianismo y Justicia3

Imprime: Ediciones Rondas SL – ISSN: 1135-7584 – DL: B-45397-95

Schelkshorn, Hans (2017). Cristianismo y nueva derecha en Europa. Barcelona: Cristianisme i Justícia.

Papeles CJ, núm. 238.

Sanz, Jesús (2017). Cómo pensar el cambio hoy. Barcelona: Cristianisme i Justícia. Cuadernos, núm. 203.

Reflexión elaborada por el Consejo Directivo de CJ partiendo de las conclusiones de la mesa redonda «La gran prueba del crecimiento de las desigualdades y los nuevos populismos autoritarios» que tuvo lugar dentro de la II Jornada de actualización del debate fe-justicia en Barcelona el mes de junio de 2017. La mesa contó con las ponencias de Josep Miralles (CJ), Mary Tere Guzmán (Alboan) e Ignacio Sepúlveda (Universidad Loyola Andalucía).

Fuente Cristianismo y Justicia

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La activista trans Hande Kader, brutalmente vejada, mutilada y quemada en Turquía

Sábado, 20 de agosto de 2016

Hande-KaderTriste noticia la que nos llega desde Turquía. La activista trans Hande Kader ha sido asesinada con una violencia extrema y con saña. Su cadáver se ha encontrado quemado y mutilado. La imagen de Kader se hizo mundialmente conocida tras hacer frente a la represión policial durante el Orgullo LGTB de 2015.

Seguramente has visto las imágenes. Un grupo de personas protesta en Estambul en favor de los derechos del colectivo LGTB. Dos chicas se sientan frente a un camión de los antidisturbios. La policía trata de echarlas y dispersar al resto utilizando cañones de agua pero como no funciona acaban tirándoles gas lacrimógeno y pelotas de goma. Entonces, una de las activistas lanzó su tacón contra un camión de policía en respuesta a la execrable y desmesurada violencia que esta ejercía contra los pacíficos manifestantes LGTB. Esa chica era Hande Kader, una mujer transexual de 22 años que se convirtió en imagen de la lucha del colectivo en un país, Turquía, que a pesar de estar considerado un estado “moderno” tiene a un 80% de la población que cree que la homosexualidad es un acto deplorable y en el que son constantes las represiones al colectivo y a las marchas LGTB.

Los delitos de odio por razón de la orientación sexual o la identidad de género están aumentando exponencialmente en Turquía, a lo que en nada ayuda la deriva autoritaria del presidente Recep Tayyip Erdoğan y el nulo interés que está demostrando el Gobierno en proteger al colectivo. Este terrible crimen llega poco después de que un refugiado sirio gay fuera cruelmente asesinado a escasos kilómetros de donde se han encontrado los restos de Hande Kader.

 En el siguiente vídeo, de la prohibida y reprimida manifestación del Orgullo LGTB de Estambul de 2015, aparece Kader luchando por la libertad y los derechos de toda la comunidad LGTB.

El cuerpo de la activista transgénero Hande Kader ha sido hallado mutilado y con quemaduras en las calles de Estambul. La joven activista y trabajadora sexual había desaparecido la semana pasada, habiendo sido vista por última vez entrando en el coche de un cliente. Al no aparecer, sus compañeras dieron la voz de alarma y pasó al archivo de personas desaparecidas.

Hande Kader solo tenía 23 años y su vida no había sido fácil (tuvo que ejercer la prostitución para poder sobrevivir). La incomprensión y el odio exacerbado de su asesino (se desconoce si fue una o más personas) puso punto y final a una corta vida de lucha por el derecho a decir quién quería ser y, por extensión, por los derechos del colectivo LGTB de su país.

A pesar de su corta edad, Hande Kader era una persona muy políticamente activa, dando la cara en las primeras filas de numerosas manifestaciones y protestas en favor de los derechos LGBT en Turquía, llevándole incluso a ser detenida en una ocasión. Pero, aún con el dolor de su muerte golpeando, el activismo turco no quiere dejar amedrentarse y ha convocado una concentración en su memoria para mañana por la tarde en Estambul. El entorno de Kader se está mostrando muy activo en la redes sociales mediante mensajes y hashtags como #HandeKadereSesVer para dar a la tragedia el reconocimiento y difusión que merece, en un país en el que, como decíamos más arriba, a pesar de pertenecer a la moderna Europa, el 80 % de la población considera que la homosexualidad es moralmente inaceptable.

En palabras del Comité de la Semana del Orgullo LGTBI+ de Estambul, “repetimos, una vez más, que la única manera de detener los crímenes de odio es elevar nuestra voz juntos contra dichos crímenes y el odio”. Además, los activistas pretenden exigir justicia para víctimas como Münevver , Özgecan , Wisam o Hande. En definitiva, “para todos los que han perdido la vida por ser una mujer, una persona trans o un gay”.

Desgraciadamente, los ataques salvajes y asesinatos contra hombres homosexuales y mujeres trans en Turquía no cesan y vienen de lejos. Hemos recogido muchos de ellos. Sirva de ejemplo el fallecimiento de una mujer trans en Estambul tras ser brutalmente agredida por la policía en 2013. El absoluto desinterés de las fuerzas de seguridad por la protección de la comunidad LGTB se une al de la administración encabezada por Erdoğan. El presidente parece estar perdiendo el norte y poco a poco deja aflorar su vena más autoritaria. Recientemente, después del fallido intento de golpe de estado, publicábamos un extenso reportaje en el que analizábamos este y otros factores de actualidad en Turquía (en relación a las personas LGTB).

Deseamos que algún día, más pronto que tarde, se haga justicia y que los criminales responsables de estos abominables delitos acaben entre rejas. Hande Kader, descansa en paz.

Fuente: AmbienteG/Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia., Islam , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Turquía y su colectivo LGTB se enfrentan al autoritarismo de Erdoğan tras el intento fallido de golpe de Estado

Sábado, 23 de julio de 2016

erdoganEl viernes 15 de julio un grupo de militares iniciaba un frustrado golpe de Estado en Turquía. Como resultado del mismo fallecían unas 300 personas, en su mayoría civiles, y otras 1.400 sufrían heridas de distinta consideración. La comunidad internacional, de forma prácticamente unánime, condenaba estos hechos y defendía la legitimidad democrática turca. Sin embargo, en estos momentos crece la preocupación indisimulada por las medidas autoritarias que pueda establecer la administración que encabeza el presidente Erdogan. El colectivo LGTB, estigmatizado y ninguneado por el Gobierno durante los últimos años (cuando no directamente perseguido), se enfrenta en adelante a un todavía peor escenario.

Los que pensaban que las aguas volverían a la calma relativa tras la intentona golpista en Turquía se equivocaban. La “limpieza” de Recep Tayyip Erdoğan no puede darse por concluida. A los 29 coroneles y 5 generales que han sido destituidos (hasta aquí, lo que se podría considerar razonable en relación a los hechos) se han sumado, entre otros, cerca de 3.000 jueces. También hay 36.000 profesores, fiscales, más de 1.500 decanos de facultad, otros 1.500 funcionarios del Ministerio de Finanzas, una veintena de medios prohibidos… Cuesta determinar la relación de estos funcionarios con el fallido golpe de estado, por lo que ser apartados de sus cargos, justo después, parece un pretexto para ejecutar un plan trazado con anterioridad…

Son decenas de miles de personas las que se ven amenazadas por el auge del autoritarismo presidencial. Se acaba de declarar el “estado de emergencia” en Turquía durante 3 meses y miles de personas están siendo arrestadas. Una actitud que, a pesar de todo, no es nueva o excepcional: el pasado 19 de junio la Policía turca cargaba con violencia contra los activistas LGTB que decidieron manifestarse en la plaza Taksim de Estambul este para reivindicar el Orgullo Trans. El gobernador había prohibido las distintas celebraciones del Orgullo, aduciendo problemas de “seguridad”.

A pesar de la prohibición del gobernador, la plaza fue ocupada pacíficamente por valientes activistas LGTB, encabezados por mujeres y hombres transexuales que no querían renunciar a expresar sus reivindicaciones. Precisamente, la Marcha del Orgullo Trans debía ser la que diese inicio a los actos que tendrían lugar del 19 al 26.

Una semana más tarde, la Policía ejercía una nueva demostración de fuerza contra los activistas que intentaban celebrar el Orgullo LGTB en Estambul, pese a la mencionada prohibición. Al menos 19 personas fueron detenidas (entre ellas varios políticos alemanes, miembros de Los Verdes). Y si esto ocurría antes del fracasado golpe de estado, ahora el Gobierno erdoganista tiene la excusa para justificar sus posturas LGTBfóbicas y para silenciar a colectivos incómodos o críticos (por más que no tengan ninguna vinculación con el golpe). Pero no todo vale, ni todo es justificable.

Apoyo a la diversidad turca desde la FELGTB

Hemos querido recoger el mensaje de solidaridad de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) con el activismo y la comunidad LGTB turca. En declaraciones a dosmanzanas, el presidente de la organización igualitaria más importante de España, Jesús Generelo, se ha lamentado de que “las minorías LGTB siempre son especialmente vulnerables cuando se produce una situación de crisis como la de Turquía”.

Asimismo, Generelo ha dejado claro que “desde España vamos a instar a la diplomacia española para que la libertad de orientación sexual e identidad de género sean una prioridad en cualquier debate o discusión relacionados con los derechos humanos”. La FELGTB, en este sentido, se mantendrá “alerta” para apoyar cualquier iniciativa que fortalezca y defienda los derechos de la comunidad LGTB turca.

Finalmente, el activismo LGTB español confía en que la Unión Europea “incluya la perspectiva LGTBI a la hora de abordar diplomáticamente los derechos humanos en Turquía”. Sobre todo, teniendo en cuenta que “Turquía está haciendo el trabajo sucio para Europa en cuestiones relacionadas con los refugiados”.

Turquía: puente entre Europa y Oriente Medio, salvoconducto de refugiados y personas LGTB

Los países de Oriente Medio vecinos de Turquía, como Siria, Irán o Irak, viven una situación de LGTBfobia absolutamente insoportable. Hace un mes publicábamos la historia del mulá gay Taha. Peligrando su integridad física, e incluso su vida, Taha se veía obligado a abandonar Irán. En un primer momento se refugió en Estambul, una ciudad en la que buscan refugio muchas personas LGTB que consiguen escapar de países de cultura islámica con sociedades más intransigentes. Sin embargo, el objetivo último de Taha es conseguir el asilo en Canadá.

No obstante, aunque la realidad de esos países sea aún más dramática que la de Turquía, no es motivo suficiente para permanecer impasibles (especialmente teniendo en cuenta que Turquía es candidata a la adhesión a la Unión Europea). En 2015, el programa para refugiados de Iranian Queer Organization (IRQO), grupo iraní de defensa de los derechos LGTB radicado en Canadá, denunciaba el incremento de las agresiones que sufren los refugiados LGTB iraníes en Turquía. Muestra de ello es la que padecieron dos hombres gais por parte de un oficial de policía en enero de ese año, por el simple hecho de dar a conocer su condición de pareja.

IRQO apuntaba también que la confusa nueva Ley de Extranjería y Protección Internacional turca, que entró en vigor en 2013, está aumentando la inseguridad y la violencia contra los refugiados LGTB. La situación adquiere mayor gravedad al ser Turquía el destino preferente de los cada vez más numerosos refugiados LGTB iraníes que sufren en su país una represión política y social creciente.

LGTBfobia social y política en Turquía

La violenta represión del Orgullo Trans y el Orgullo LGTB de Estambul este año, desgraciadamente, no es la única. En 2015, por ejemplo, se volvieron a repetir las lamentables escenas de violencia policial exagerada contra los manifestantes, así como detenciones arbitrarias y difícilmente justificables. Según los organizadores del Orgullo, la marcha fue “prohibida de repente por la oficina del Gobernador de Estambul a causa del mes de Ramadán sin ningún aviso”. Pero este deterioro de las libertades sociales del colectivo LGTB se ha intensificado en los últimos años.

Otra de las extrañas coincidencias es que las prohibiciones, las dificultades y la represión contra la comunidad LGTB se hiciera más evidente tras la exitosa manifestación del Orgullo de Estambul de 2013, en la que participaron unas 15.000 personas. Ese año, la marcha del Orgullo LGTB de la metrópoli turca coincidía con las grandes movilizaciones populares contra el Gobierno de Recep Tayyip Erdoğan, en las que el colectivo LGTB jugó un papel relevante.

Pero el ninguneo político de los afines de Erdogan viene de antes. En 2012 se oponían a la inclusión de una mención explícita en la nueva Constitución de Turquía a la orientación sexual y a la identidad de género en el artículo referido a la igualdad. Así lo habían solicitado dos partidos de la oposición, el Partido de la Paz y de la Democracia (BDP) y el Partido Republicano del Pueblo (CHP). Un diputado del partido de Erdogan dijo entonces que “no consideramos correcto incluir una mención expresa a los homosexuales en ninguna parte de la Constitución”.

En 2011 Amnistía Internacional hizo público un informe en el que acusaba a las autoridades turcas de no actuar contra el acoso, la violencia y la discriminación de las personas LGTB. Todo ello por no hablar de los asesinatos y los delitos de odio LGTBfóbico, a menudo ignorados o minimizados por el Gobierno y por la policía. Sirva de ejemplo el fallecimiento de una mujer trans en Estambul, tras ser brutalmente agredida por la policía en 2013.

Pero esas mismas autoridades también han tenido que asumir políticas igualitarias en materias que se negaban a implementar. En marzo de 2015, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictaminó que el requisito de infertilidad permanente vinculado a una cirugía de reasignación de género, que pretendía imponer Turquía, es una “violación del derecho a la intimidad”, garantizado por el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos.

La relación de Erdoğan con la justicia

La relación de Erdoğan con la justicia no siempre ha sido muy buena que digamos y, como dice el refranero popular, “donde las dan, las toman”. El actual presidente turco, que lleva más de dos décadas en la primera línea política, fue condenado a prisión por “intolerancia religiosa”, después de pronunciar una conferencia en la ciudad anatolia de Siirt. Corría 1998 y se le acusó de violar el artículo 312/2 del Código Penal, que castiga la “incitación a la enemistad por razón de clase, raza, religión, sexo o diferencias regionales”.

Erdoğan leyó un “poema” de carácter islamista y nacionalista de Ziya Goekalp en el que se asegura que “la democracia es solo el tren sobre el que subimos para alcanzar el objetivo. Las mezquitas son nuestros cuarteles, los minaretes son nuestras bayonetas, las cúpulas nuestros cascos, los creyentes nuestros soldados”. Entonces se encontraba al frente de la alcaldía de Estambul (un cargo que ostentó entre 1994 y 1998) y se le prohibió ocupar cualquier puesto en la administración pública durante varios años.

Algunos dieron por concluida su carrera política, pero esta no había hecho nada más que comenzar. Más tarde, otros se preguntarían si un islamista es la persona más adecuada para liderar la modernización del país. En 2001 fundó el partido “Justicia y Desarrollo” (AKP), con el que llegó a primer ministro en 2002. Un aspirante a futbolista se convertía en presidente del Gobierno. No obstante, debido a la condena que pesaba sobre él, tuvo que esperar varios meses para poder acceder de forma efectiva al cargo, ya en 2003. Y en él se mantuvo hasta 2014, para “asumir” la presidencia de la República de Turquía.

El islamista que “escondía” a su propia familia

Turquía es una república con una trayectoria laica que se remonta a principios del siglo XX, a pesar de que la mayoría de la población profesa la fe musulmana (concretamente el 90 %, del cual el 75 % se adscribe a la rama sunita). Curiosamente, al ejército se le ha considerado garante de la secularidad del estado turco. Y, con todo, el intento golpista del pasado 15 de julio no es el primero al que se ha enfrentado el país (ya lo hizo antes en 1960, en 1971, en 1980 y en 1997).

Como Erdoğan ha sido un defensor tradicional del uso del pañuelo por las mujeres y su propia esposa e hijas, que lo vienen utilizando, han tenido que lidiar con la prohibición de acceder con esta prenda a los edificios públicos de Turquía. Por ello, en la medida de lo posible, Erdoğan solo aceptaba su participación en recepciones de estado en las que no se exigiera la asistencia de su familia. Del mismo modo, sus hijas estudiaron en los Estados Unidos para evitar el dilema del pañuelo.

Pero en 2013 Erdoğan aprovechó una visita a España para anunciar el “acuerdo” mediante el que se ponía fin a la prohibición del velo islámico (se empezó por las universidades). Por supuesto, no sin el enfado de los laicos turcos, que salieron a la calle para protestar.

El machismo y otras “lindezas” de Erdoğan

Tan solo hay que remontarse al mes de junio para recuperar las declaraciones machistas del presidente turco, en las que calificaba a las mujeres sin hijos como “deficientes” e “incompletas”. En palabras del presidente turco, “rechazar la maternidad significa renunciar a la humanidad”. Asimismo, considera que la legitimidad de la mujer para desarrollar sus propias carreras no debería ser un “obstáculo” para tener hijos. “Al menos tres”, añadió.

No menos llamativas fueron sus palabras del pasado mes de marzo sobre el uso del preservativo: “nadie puede interferir en la obra de Dios. El primer deber aquí pertenece a las madres”. Ninguna familia musulmana, siguiendo su discurso, debería someterse a la planificación familiar. Anteriormente ya había espetado que el condón es una “traición” a la Patria y al Islam. La lista completa de exabruptos y salidas de tono excede las posibilidades de este artículo.

Casualidad o no, únicamente una mujer se encuentra al frente de un ministerio actualmente en Turquía: Fatma Betül Sayan Kaya. Su cartera es la de Familia y Políticas Sociales.

Las dos caras de la Unión Europea

Turquía, tras años de acuerdos económicos con las instituciones de Europa, solicitó su adhesión a la Unión Europea en 2005. Pero, a pesar de que el ingreso turco en la Europa comunitaria es uno de los objetivos programáticos del presidente desde hace más de una década, mientras estuvo al frente de la alcaldía de Estambul defendió lo contrario, definiéndola como “la unión de cristianos, en la que Turquía no debe buscar nada”.

Ahora, los Gobiernos se atropellan al exigirle a Erdogan que no utilice el golpe de estado como arma arrojadiza para una criba que menoscabe la integridad democrática de Turquía, el estado de derecho y las libertades civiles. Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, le ha advertido de que la reacción al fallido golpe “no puede ser un cheque en blanco”. A los líderes europeos les preocupa que Erdogan cumpla su anuncio de reinstaurar la pena de muerte. Incluso la propia canciller alemana, Angela Merkel, llamaba el lunes al presidente turco para dejarle claro que esta medida es incompatible con la entrada en la UE.

Pero resulta difícil olvidar, por otro lado, el acuerdo del pasado mes de marzo entre los 28 y Turquía por el que se calificaba de “irregulares” a los solicitantes de asilo sirios. Según dicho acuerdo, se permitía devolver a Turquía a las miles de personas llegadas masivamente a Grecia a partir de ese momento. A cambio, la UE prometía acelerar la liberalización del visado para los nacionales turcos e impulsar el apoyo financiero para la población de refugiados de Turquía. Un caramelo envenenado que, para muchos críticos, supuso la ruptura de la Unión Europea con sus propios estándares humanitarios y con las políticas sobre personas refugiadas, que venía exportando por todo el mundo.

Y no son las únicas nubes que amenazan los derechos humanos en el país. Turquía volvía a bombardear objetivos kurdos por primera vez tras el golpe. Un grupo de aviones F-16 de las Fuerzas Armadas ha abierto fuego en Hakurk, al norte de Irak y en medio del Kurdistán, una región que abarca territorios de Irán, Irak, Siria, Armenia y Turquía, cuyo objetivo es la independencia.

Reacciones políticas desde España

Lo que escribía Mariano Rajoy:

Desde Jueces para la Democracia han exigido al presidente en funciones a intervenir ante los intentos de Erdogan de comprometer la independencia de la justicia. “Con posterioridad al intento de golpe de estado ocurrido en Turquía, hemos recibido noticias sobrecogedoras de nuestros colegas jueces/as y fiscales, incluidos los miembros de la asociación profesional YARSAV”, aseveran en una carta los responsables de esta asociación de jueces progresistas.     Así se expresaba el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez:  

  Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, lanzaba el siguiente mensaje:  

Finalmente, recogemos un tuit de Albert Rivera, líder de Ciudadanos:  

 

Fuente Dosmanzanas

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Recordatorio

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