Comentarios desactivados en “Muchos quisieran un Dios de bolsillo”, por Luis Van de Velde
Leído en su blog A la luz de Romero…Iluminando nuestra realidad hoy:
“Muchos sí quisieran, como dice aquella canción, un Dios de bolsillo, un Dios que se acomode a mis ídolos, un Dios que se contente cómo yo pago a mis jornaleros, un Dios que apruebe mis atropellos. ¿Cómo podrán rezar ciertas gentes a ese Dios el Padre Nuestro si más bien lo tratan como uno de sus mozos y trabajadores? (24 de septiembre de 1978)
Hace unos años, un expresidente de la Asamblea Legislativa salvadoreña daba gracias a Dios porque sus compinches habían votado no desaforarlo a pesar de las pruebas que había presentado la Fiscalía sobre la entrega de dinero y promesas electorales a las maras. Es un ejemplo de cómo un político vive confiando en su «dios de bolsillo», «un dios que apruebe mis atropellos», un dios que justifica lo que llama «su inocencia» (mientras nadie lo había acusado, solo había suficientes indicios que merecen ser investigados y juzgados por los tribunales).
Otro ejemplo es el de la dueña de una maquila que obliga a sus centenares de trabajadoras a orar cada lunes por la mañana para dar gracias a su dios porque tienen trabajo y pedirle que consiga mucha demanda, así tendrán trabajo. Nada que ver con el salario de hambre que paga ni con las horas diarias de trabajo. En este tiempo despide a gente, luego les manda a casa «hasta otro aviso». Esa dueña cree en «un dios que se contenta con que yo pague a mis jornaleros».
¿Y qué pensar cuando los políticos nos dicen «Dios les bendice»? Lo que quieren decir es que su dios (su ídolo) bendiga y justifique lo que ellos mismos están haciendo. El pueblo está en el último lugar. Ningún político debería hablar de su dios, «un dios que se acomoda a mis ídolos». Recordemos que monseñor Romero no quiso estar presente en ningún acto público del gobierno de turno y que ningún político estaba invitado a la catedral para las celebraciones litúrgicas. Monseñor Romero tomó posición frente a esos adoradores de los dioses de bolsillo.
También podemos compartir ejemplos más cercanos. Hace años, una señora contó que estaba un tanto decepcionada porque ya eran varios años que estaba orando y pidiendo a su dios que le consiguiera trabajo y… nada de nada. Luego aclaró que no había hecho gestiones porque estaba segura de que su dios le iba a resolver el problema. Monseñor Romero habló de las personas que tratan a su dios como «uno de sus mozos».
¿Y quién es Dios para nosotros/as? ¿Cómo lo tratamos? ¿Aparece a veces ese dios de bolsillo también en nuestra vida? El Dios de Jesús está presente en nuestra vida y en la del pueblo. Jesús nos recuerda que el Padre sabe lo que necesitamos (Mt 6, 8.32) y nos invita a “buscar primero el Reino y la Justicia de Dios” (Mt 6, 33). Además, el Dios de Jesús no se deja manipular ni se pone al servicio del poder y la riqueza. En tiempos de crisis, podemos confiar en que nos guiará hacia el final del túnel oscuro, que nos acompañará, que nos dará ánimos y fortaleza. Solo tendremos que aprender a escuchar su voz y a sentir su presencia. En comunidad, tenemos la oportunidad de ayudarnos a discernir el fuego del Espíritu y de arriesgarnos a ser colaboradores en primera línea en la construcción del Reino de Dios.
También debemos tener el valor profético de denunciar a los adoradores de los dioses de bolsillo, a los idólatras. Tenemos que ser autocríticos. Dios nos llama a asumir nuestra responsabilidad histórica y, en ese camino, siempre estará presente. Nuestra solidaridad, nuestro testimonio de esperanza y fraternidad serán las piedras seguras que facilitarán cruzar ríos durante cualquier tormenta.
Monseñor Romero sigue llamándonos a arriesgarnos a creer en el Dios de Jesús y a combatir y rechazar los dioses de bolsillo. Cantamos: «Machete, estate en tu vaina, que esto no tiene solución; yo cumplo la voluntad de Dios de mi casa al trabajo. “No te metas, no te metas, te lo predicaron desde chico: poca pala y mucho pico; si quieres tranquilidad, mira la vida de afuera, no te vayas a manchar. Aprendiz politiquero, ¡termina con tu blablá! ¡Mirón!» (del cancionero de las comunidades en El Salvador). Es quizá una de las mayores tentaciones: hacernos sordos ante el grito de los «pobres», es decir, el grito de Dios, y no hacer lo que debemos. Lo vemos en nuestra insensibilidad ante las víctimas del genocidio, de las guerras y del hambre, así como en nuestro silencio ante la militarización y el crecimiento de la
Cita 6 del capítulo I (Dios) en el libro “El Evangelio de Mons. Romero”
Comentarios desactivados en (l-ll) Predica el Evangelio con el ejemplo, y cuando te pregunten, háblales de Dios. (San Francisco de Asís) ¡Bienaventuranzas de los que caminan de tu mano!
Del blog de Alfonso J Olaz El Rincón del Peregrino:
05.08.2025 | Alfonso Olaz OFS
(I) Se anuncio de la mirada de Cristo
Peregrino de sus ojos, y verás en tus hermanos
los claroscuros en sus corazones.
Paso firme, tranquilo,
como el hermano de la confianza
Predicar sin nada, sin ambición, ni objetivos, ni metas, ni resultados.
Porque nada esperas, aprendiste a agradar a Dios.
Anunciando desde tu pobreza, Dando gracias a Jesús por todo que esto le agrada mucho.
Desde la confianza de ser, criatura muy amada,
Para que conozcan el rostro del Amado.
Predicar como vives; si no, no vivas para predicar el Evangelio que no tienes.
Primero ama Ama a los hermanos
A los más próximos
A los de casa
A los que duelen cerca
Y así podrás amar a Cristo, el cercano Porque sin los hermanos No hay Cristo resucitado sin el Cristo roto que gime en el pobre crucificado.
Porque Dios está cerca
pero no más que ellos.
Predica como si estuvieras con el mismo Jesús: Escuchando sin juzgar,
Mirando sin actuar, Consolando sin esperar ser consolado,
Amando sin esperar amor, Perdonando sin esperar perdón.
Porque es Él, el más pobre, el que perdona.
Ya que el que escucha sin juzgar, no será juzgado por su obrar,
Ni dejado de ser consolado, porque ha amado
Siendo su mirada sin fronteras, y así será perdonado con la desmesura de su Amor.
Porque ya lo has recibido todo, Y así creerán en Dios, te tomarán por testigo, imaginarán que lo viste con Tus propios ojos.
Comentarios desactivados en ( l -ll ) ¿Qué hacemos con los pobres, en nuestra pobre vida?
Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:
| Alfonso Olaz OFS
( l -ll ) ¿Qué hacemos con los pobres, en nuestra pobre vida?
Para la mayoría de nosotros, poco o nada hacemos.
Los hemos invisibilizado en nuestra cultura del descarte.
¡Nada hacemos!
A los pobres los tenemos
en nuestro ideario falsario del cumplimiento de la norma,
que mata y disuelve todo lo que nos separa del verdadero Jesús, pobre y resucitado.
Cada vez que entramos en una iglesia- y rezamos al Jesús pobre y resucitado… Todavía un poco más lo crucificamos!
Señor, ¡qué paciencia tienes con nosotros!
El amor a los pobres no es opcional. Tú nos lo has dicho: “Lo que hiciste con el más pequeño, conmigo lo hiciste.”
Si queremos seguir a Jesús pobre y resucitado,
debemos amar a todos los pobres.
Si no amas al pobre que ves,
¿cómo vas a amar a Jesús, pobre y resucitado, al que no ves?
Esta noche, en las Fiestas de San Fermín, he hablado con Txemi. Hace casi 40 años que está separado: no tiene contacto con su mujer, ni con su hija, no conoce a sus nietos. Me dice que le gustaría estar con ellos…
Txemi vive desde hace años en una residencia de mayores. Ahí he visto claramente a Jesús, pobre y resucitado.
¿Hasta cuándo estaremos preocupados por “lo nuestro”? Cuando «lo nuestro« es ocuparnos del pobre que no vemos, que es Cristo pobre y resucitado.
¿De qué me vale rezar, si no rezo con los pobres?
¿De qué me vale vivir, si no reconozco al pobre que llevo en mi interior?
Jesús, dame tu fuerza para ser valiente testigo tuyo.
Y perdóname por no estar al lado de mis hermanos,
los pobres, al lado tuyo, de tu lado…
( ll) Señor, ¿qué hacemos con los pobres en esta pobre vida nuestra?
Los ocultamos, los convertimos en cifras,
Y los dejamos fuera del templo y fuera del plato.
Y tú, Pobre entre los pobres, sigues esperando con el rostro de Txemi, con su soledad de abuelo sin nietos, con su corazón herido y callado.
Perdónanos, Jesús.
Perdónanos por tantas eucaristías sin pan compartido, por tanta oración sin compromiso, por tanta cruz sin compasión.
Tú nos lo dijiste: “El que toca al pobre, me toca a mí.”
Pero nosotros seguimos rezándote en la sacristía y evitándote en la calle.
Nos acostumbramos a verte sin verte.
Nos volvemos expertos en liturgia y analfabetos del Reino.
Señor, devuélvenos el escándalo del Evangelio.
Rompe nuestras seguridades.
Desinstálanos del egoísmo.
Y llévanos, contigo, al lugar donde tú habitas:
en la periferia, en el fondo, en los últimos.
Haznos comunidad con nombre y con rostro, Iglesia que no teme ensuciarse,
Evangelio que camina con sandalias rotas y corazón ardiente.
Y llévame, Jesús, de mi paz cómoda a tu Paz crucificada.
De mi fe domesticada a tu Evangelio sin descuentos.
Comentarios desactivados en Domingo de Guzmán, un cristiano libre.
En la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán, recordemos a este hombre providencial, amante de la pobreza y de la libertad en el compromiso…
(imagen Saint Dominic of Guzman ora pro nobis by DCJBeeers)
***
Nació en Caleruega (Burgos), en España, en 1172. Hacia 1196 se convirtió en canónigo del capítulo de la catedral de El Burgo de Osma (Soria). Acompañó al obispo Diego en una importante misión por el norte de Europa. Al pasar por el sur de Francia, vio claramente el daño que la herejía cátara estaba haciendo entre los fieles y maduró el designio de reunir a algunas personas que se dedicaran a la evangelización a través de la predicación pobre, estable y organizada del Evangelio.
Este proyecto, aprobado por vez primera por Inocencio III, fue reconocido definitivamente por Honorio III el 22 de diciembre de 1216. Este último llamó «Hermanos Predicadores» a sus miembros. Domingo diseminó de inmediato a los hermanos que le siguieron por las regiones más remotas de Europa. Solía decir: «No es bueno que el grano se amontone y se pudra».
Precisó en dos congregaciones generales los fundamentos y los elementos arquitectónicos de su familia religiosa: vida en común pobre y obediente, la oración litúrgica, el estudio asiduo de la Verdad ordenado a la predicación, entendida como contemplación en voz alta, participación en la misión propia de la Iglesia, sobre todo en las tierras todavía no evangelizadas.
Hombre genial, sabio, misericordioso, era «tierno como una madre y fuerte como el diamante» (Lacordaire). Murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221. Gregorio IX lo canonizó el 3 de julio de 1234.
***
“¿Cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas, en pergaminos, cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?”
“Con los pies descalzos salgamos a predicar”.
“Si alguien enseña a los frailes que faltar a las observancias es pecado, yo mismo iré sin demora por los claustros raspando todas las reglas con su cuchillo”.
“El trigo amontonado se pudre”.
“Tened caridad, conservad la humildad, poseed la pobreza voluntaria”.
***
El primer modo de orar consistía en humillarse ante el altar como si Cristo, representado en él, estuviera allí real y personalmente, y no sólo a través del símbolo. Se comportaba así en conformidad al siguiente fragmento del libro de Judit: Te ha agradado siempre la oración de los mansos y humildes (Jdt 9,1 ó). Por la humildad obtuvo la cananea cuanto deseaba (Mt 15,21-28), y lo mismo el hijo pródigo (Le 15,11-32). También se inspiraba en estas palabras: Yo no soy digno de que entres en mi casa (Mt 8,8); Señor, ante ti me he humillado siempre (Sal 146,61). Y así, nuestro Padre, manteniendo el cuerpo erguido, inclinaba la cabeza y, mirando humildemente a Cristo, le reverenciaba con todo su ser, considerando su condición de siervo y la excelencia de Cristo. Enseñaba a hacerlo así a los frailes cuando pasaban delante del crucifijo, para que Cristo, humillado por nosotros hasta el extremo, nos viera humillados ante su majestad.
Mandaba también a los frailes que se humillaran de este modo ante el misterio de la Santísima Trinidad, cuando se cantara el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. […]
Después de esto, santo Domingo, ante el altar de la iglesia o en la sala capitular, se volvía hacia el crucifijo, lo miraba con suma atención y se arrodillaba una y otra vez; hacía muchas genuflexiones, a veces, tras el rezo de completas y hasta la media noche, ora se levantaba, ora se arrodillaba, como hacía el apóstol Santiago, o el leproso del evangelio que decía, hincado de rodillas: Señor, si quieres, puedes curarme (Mt 8,2); o como Esteban, que, arrodillado, clamaba con fuerte voz: No les tengas en cuenta este pecado (Hcfi7,60). El padre santo Domingo tenía una gran confianza en l a misericordia de Dios, en favor suyo, en bien de todos los pecadores y en el amparo de los frailes jóvenes que enviaba a predicar. […] Enseñaba a los frailes a orar de esta misma manera, más con el ejemplo que con las palabras.
*
I. Taurisano, Las nueve formas de orar de Santo Domingo, ASOP 1922, pp. 96ss.
Comentarios desactivados en Un Papa en el caos. Volver al evangelio de los “pobres”
Del blog de Xabier Pikaza:
Si quieren ser signo de Jesús, los papas tienen que salir de la gran casa organizada de una iglesia que tiende a pactar con el sistema, para situarse con Pedro en el caos del gran suburbio de la historia, donde están los perseguidos y expulsados de la sociedad, que son los portadores de las llaves de Dios. be completarse o cambiarse [1]. Imagen. Iglesia de Agurain
| Xabier Pikaza
Una teoría sobre el caos y los pobres.
Muchos piensan que el papado actual navega impertérrito sobre el diluvio del mundo (cf. Gen 6), como si la barca de Pedro (un Arca de Noé) tuviera un lugar y respuesta preparada para todo, dentro de un gran orden sagrado. Pero otros contestan que la barca papal se mueve a la deriva, en medio de un caos o desorden de pobres que se extiende hasta el infinito (¡de pobres que se ahogan!), mientras la máquina imperial, capitalista, impone su unidad destructora, utilizando signos sagrados (como hacía Roma según el Apocalipsis).
Ciertamente, el orden económico y social funciona bastante bien (para algunos), pero es un violencia con orden, conforme a la eficacia del sistema que quiere resolverlo todo por la fuerza, apelando para ello a las armas y el dinero (a la organización, al poder). Por eso, bajo la apariencia de ese orden (y en gran parte a consecuencia de su lógica de dominación), se ha extendido sobre el mundo la mayor pobreza, que no es algo natural, sino que nace de la opresión del sistema. Allí donde se ha absolutizado un tipo de sistema en línea nacional (nazismo), de imposición social (comunismo) o de organización capitalista (neoliberalismo), se multiplican los pobres (expulsados, perseguidos).
Esos pobres de los que está lleno nuestro mundo dan la impresión de que son puro caos, algo que sobra, de forma que se ha dicho que son como los «daños colaterales», necesarios para que el sistema funcione. Pero, en contra de eso, debemos afirmar que, según el evangelio (cf. Lc 6, 21-23), el caos de esos pobres es mucho más importante y creativo que el orden del sistema de donde ya no puede surgir nada que sea humanamente valioso.
Sabemos por la experiencia más honda de la Biblia (de Daniel al Apocalipsis), que los imperios unificados en forma sistema se destruyen a sí mismos, mientras que los pobres pueden abrirse a la esperanza. El sistema no tiene futuro, sino que se cierra en sí mismo, como un todo fatídico de muerte. Por el contrario, el caos de los pobres puede germinar como semilla de Reino (cf. Mc 4), haciendo posible una nueva mutación (no imposición) humana, en línea de libertad. Por eso, no podemos resolver los problemas del caos desde el orden del sistema, sino desde la misma pobreza rica de evangelio, sabiendo que ella tiene las llaves de Dios según Cristo.
Esta visión de la riqueza y comunión que brota de los pobres constituye un elemento esencial de la apocalíptica judía, tal como ha sido actualizada en el mensaje de Jesús, superando el sistema sagrado del templo, que cerraba a Dios en un orden sacrificial. Crucificado por el sistema (por el orden del imperio y del templo), el Cristo de Jn 12, 32 afirma que atraerá y unirá a todos los hombres en amor, desde la impotencia y caos de la cruz. De esa atracción y unión queremos hablar aquí, evocando las nuevas visiones del caos que nos hablan de la posibilidad del surgimiento de vida que se manifiesta precisamente allí donde parece que no existe orden alguno. En ese fondo queremos recuperar la experiencia del mensaje de Jesús, sabiendo que la «lógica del Reino», que es la lógica de la roca sobre el caos, no está hecha de imposición (dinero y armas), sino de «comunión» gratuita, por comunicación de amor, no por sistema [2].
El Papa (cada cristiano) ha de volver al lugar donde habitan y sufren los hombres y mujeres que han perdido la seguridad que concede este mundo para descubrirse totalmente desnudo y sin nada, con otross que no tienen nada. Sólo entonces podrán encontrar las llaves de Dios que pueden convertir el caos en puerta del Reino, como dice Ap 5: Sólo el Cordero degollado puede abrir el libro de los sietes sellos de la imposición del mundo. Desde ese fondo podemos distinguir dos matices de caos [3]:
Reflexión bíblica. Dios palabra, Dabar, en el caos.
El término «caos» puede tomar varios sentidos, vinculados casi siempre con el des-orden y la falta de «palabra», esto es, de racionalidad, como estadio que los mitos suelen situar en el origen de las cosas, antes que hubiera surgido aquello que ahora existe. «En el principio… la tierra estaba sin orden y vacía. Y las tinieblas se extendían sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Entonces dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz» (Gen 1, 1-2). La tierra primera era un caos, sin norma, sin ley ni sentido. Pero Dios se elevó y alentó, diciendo su palabra y la tierra se hizo «tob», buena y hermosa, un lugar donde pueden vincularse en armonía mar y tierra, plantas y animales, con los hombres que expresan el sentido de conjunto de la creación.
El orden es Dios como gracia, no una imposición de los poderosos. Sólo del caos flexible se puede pasar al orden de la creación positiva de Dios, que no es imposición, sino palabra distendida, compartida. Pues bien, llegando hasta el final en esa línea, Jesús de Nazaret ha descubierto el amor de Dios en el caos de los pobres y expulsados, de los enfermos e impuros de su tiempo, como vimos en el cap. 1º. Desde ese fondo podremos hablar de la roca de Pedro que se mantiene firme sobre el caos del infierno que amenaza (cf. Mt 16, 18-19).
Jesús anunció y proclamó el evangelio en el caos (enfermos, expulsados, posesos…….
Conforme al modelo de Jesús, el orden que emerge del caos (orden vinculado al ágape-logos de Jn 1, 14) es amor de encarnación, de tipo fraterno, sin jerarquías impositivas ni violencia, es un orden personal de amor, donde el mismo encuentro mutuo es la unidad, sin necesidad de que por encima de ella se establezcan estructuras o instituciones de poder, como las que ha generado en la historia un tipo de iglesia católica, que es duda admirables y están, sin duda, al servicio de los pobres, pero que no pobre ni de los pobres, sino de un estamento de ricos clericales, contra los que ha luchado Francisco. [4].
En un determinado nivel, el caos podría entenderse y extenderse como cáncer, es decir, como una serie de procesos destructores, que quiebran las estructuras anteriores, sin crear ninguna vida nueva. Pero, miradas las cosas mejor, allí donde parecía que todo era desorden, en el mismo caos surgen formas superiores de armonía, de manera que podemos decir que está actuando allí un orden más alto de vida.
Donde no existía ley, los científicos descubren y formulan una nueva ley que, al menos por un tiempo, es capaz de explicar y encauzar el caos anterior. Allí donde todo se acaba comienza una forma más alta o distinta de vida, un orden capaz de resolver problemas que antes parecían insolubles. Eso significa que la verdad y la existencia sólo se mantienen donde se deshacen y superan los esquemas precedentes, como si la realidad tuviera que volver a un caos para organizarse de nuevo por el amor o la palabra. En este contexto podemos hallar la llave de Dios, los principios más altos de su vida que, en nuestro caso, pueden acabar expresándose en la roca-iglesia de Pedro (Mt 16, 18-19) [5].
Este modelo del caos, en el que parece que todo se destruye, para que surja nuevamente todo, de un modo más alto, ha tomado mucha fuerza en el campo de las ciencias sociales donde se toma no sólo como un elemento de nuestro conocimiento (o del proceso biológico e histórico), sino como expresión del despliegue humano, que se va realizando a través de rupturas y revoluciones.
Contra un modelo ontológico. Contra los restauracionistas
Los círculos más tradicionales del Vaticano defienden, en general, una tendencia restauracionista: quieren una vuelta al estado de cosas antiguo, marcado por el orden jerárquico y la imposición doctrinal, partiendo de la verdad y la estructura establecida de la Iglesia católica actual (la de los últimos 500 años), como si en el fondo nada hubiera cambiado. Esos círculos se creen dueños de las llaves de Pedro (Mt 16, 19: Te daré las llaves…)y las emplean sobre todo para «cerrar» y unificar la iglesia, dentro de un esquema donde el amor-eros viene a presentarse como principio de unidad jerárquica, que se impone desde arriba, evidentemente, con métodos de imposición doctrinal y administrativa al servicio del conjunto de los fieles (de los pobres), pero sin ellos.
Los portadores de este modelo de «superación del caos» a través de cerrojos son, en general, gente buena, miedosa…., pero con una santidad menos evangélica. No actúan desde los pobres, sino sobre los pobres. Pues bien, estoy convencido de que este modelo de restauración (más platónico u ontológico que cristiano) nace muerto y a destiempo, pues ha perdido el agua del evangelio y el contacto con los pobres reales, destinatarios del mensaje de Jesús.
Modelo más evangélico, un caos lleno de ágape
Frente al esquema anterior, que se expresa en el fondo como imposición sagrada, es necesaria el despliegue una creatividad personal e incluso institucional, más acorde a la inspiración del Nuevo Testamento y a la problemática de la sociedad actual, en la línea del ágape. No se trata de salir del caos, para implantar desde arriba un orden que se impone sobre el todo, con métodos de fuerza. Al contrario, se trata de descubrir y desplegar el amor dire to (amor de evangelio, buena nueva de vida) desde el mismo caos, sin crear super-estructuras de poder ideológico o sacral. No se trata de elevarse por encima de los pobres, para enseñarles desde arriba lo que ignoran y para imponer sobre ellos el orden que ellos mismos no tienen, sino al contrario: se trata de dejar que los mismos pobres se amen, desde su pequeñez y enfermedad, desde su miedo y sus vacilaciones, como quería el Jesús del evangelio, descubriendo en ese mismo amor gratuito las llaves de Dios, es decir, los caminos que nos abren al Reino de la humanidad reconciliada.
En esa segunda perspectiva se asienta la propuesta que ahora ofrezco sin apresuramiento, sin buscar soluciones rápidas, porque los ritmos de la historia de Dios no pueden forzarse. He de hacerlo volviendo a la raíz del evangelio, donde el principio de unidad es el mismo amor mutuo de los pobres (enfermos, pecadores, expulsados), que son capaces de descubrir y construir la nueva casa de Dios, es decir, la humanidad reconciliada.
Para imponer un tipo unidad desde el poder no hacía falta evangelio, ni milagro de Dios, ni gracia de Cristo; bastaba una ontología de la imposición sagrada, como la que que sigue vigente en los dictados del sistema actual, que quiere vencer el caos del «terrorismo mundial» a base de más policía y más soldados, en pura línea de imperio, siempre desde arriba (apelando, si hace falta, al eros ontológico, es decir, al servicio a la humanidad). En contra de eso, la novedad de Jesús consiste en ofrecer y buscar la unidad a través del amor directo, gratuito, sin imposiciones ni dictaduras, desde los pobres y los ciegos, lo cojos, mancos y expulsados del sistema. Se trata, por tanto, de volver al evangelio, a la buena nueva de la fraternidad y del amor directo, inmediato, que se expresa en el mensaje de Jesús y en su forma de crear unidad de Reino desde los más pobres.
No hay recetas mágicas, no hay soluciones estratégicas, no hay fórmulas políticas, sino simplemente «creer en el evangelio y convertirse» (Metanoia: Cambio de mentecf. Mc 1, 15), es decir, dejar que la buena nueva de la gracia de Dios, del ágape-verbo de Dios nos trasforme, trasforme a los cristianos, de manera que puedan presentarse humildemente, sin superioridad, como signo de Reino.
El camino de unidad de la iglesia se define, una vez más, como camino de evangelio, como un retorno al mensaje y a la vida de Jesús, desde el centro del Sermón de la Montaña, retomando la experiencia de la pascua. Jesús viene a presentarse de esa forma como aquel que vive «desde la muerte», es decir, como aquel que ha hecho el buen camino del amor gratuito, inmediato, creador de vida, en medio del caos de muerte de su entorno, siendo crucificado por ello
Un tipo de papas han venido a parecerse más a los sumos sacerdotes de Jerusalén y a los gobernadores del imperio que condenaron legalmente a Jesús. Pues bien, frente a esa ley de sacerdotes y gobernadores, que representan el «eros» del sistema, queremos evocar nuevamente la figura del Papa, como representante de la unidad no jerárquica (no imperial) de la iglesia de Jesús, como si fuera un «milagro» viviente, en línea de evangelio [6]. Leer más…
Comentarios desactivados en “Vía crucis de los pobres y migrantes”, por Juan Simarro Fernández
Foto Jonathan Ernst
Inmigrantes: El multiforme rostro de Dios
Vivimos en un país en donde hay personas que, en esta Semana Santa, se van a centrar más en el dolor que en la alegría de la resurrección. Parece que a la gente le gusta en España la celebración del dolor y del sufrimiento. Muchos cofrades celebrarán en España las catorce estaciones del Vía Crucis. Pasean en procesión todo el sufrimiento de Jesús. Es más, muchos quieren participar de él: se dan latigazos, cargan cruces pesadas pero a veces se olvidan del dolor y sufrimiento del hermano.
Primera estación: Huerto de los Olivos. Ellos, los pobres, también se han angustiado en su Huerto de los Olivos, quizás muchos han tenido su alma triste hasta la muerte antes de tomar la decisión de subirse a una patera o a un cayuco… o a un avión. Es la primera estación del vía crucis de los pobres.
Segunda estación: El Beso de Judas. Muchos de los pobres del mundo aguantan su soledad al haber sido traicionado por el Judas de nuestro tiempo, adorador del dios Mammón, dios que acumula capitales desequilibrando el mundo. Seguidores de Mammón que, a veces, dicen que no se olvidan de los pobres y que rezan u oran en las iglesias. Rezan u oran también ante sus opulentas comidas diciendo que se acuerdan de los pobres. Es el Beso de Judas. La 2ª estación
Tercera estación: La condena del Sanedrín. Los pobres, tanto los países como las personas, han sido condenados por el Sanedrín acumulador contemporáneo de los países ricos. Estos usan sus materias primas, aseguran su bienestar con los cobros de la deuda externa. Los pobres han sido condenados a ser los excluidos de la tierra, un remanente sobrante que llega a estorbar a los que detentan el capital. La condena dictada por el Sanedrín opulento es la tercera estación de su vía crucis.
Cuarta estación: La negación del pobre. Cuando el hambre acucia, cuando no se tiene una vivienda digna, cuando no se tiene acceso a un trabajo capaz de sustentar a la familia, se sale de los países de origen y se emigra. Llegan a las sociedades ricas y éstas les reciben. Los necesitan, los usan… los explotan o se les rechaza con brotes xenófobos o racistas. Se les niega. Es la negación de Pedro, pero sin arrepentimiento. Es la cuarta estación de los sufrientes del mundo.
Quinta estación: El juicio. Los pobres son juzgados por los políticos, por los Pilatos de nuestro tiempo. Juzgan, condenan y, después, se lavan las manos. Hay políticos que hablan de los peligros de la inmigración, de la inseguridad, de expulsiones, de controles. Son los resultados de un juicio político… juzgados por el Pilatos de nuestro tiempo. Es la quinta estación. El juicio a los pobres y migrantes del mundo.
Sexta estación: La flagelación. Jesús fue flagelado, pero muchos pobres también. Apaleados y pateados en el Metro como vimos en los telediarios. ¡Cuántos apaleados que no graban las cámaras de seguridad! Flagelados de mil formas, con las miradas, con las palabras, con las exclusiones… Es la sexta estación del vía crucis de los pobres. Tienen que soportar durante esta estación, su pesada y dolorosa corona de espinas.
Séptima estación: Tienen que cargar con la cruz, con la pesada carga que no quieren llevar los ricos del mundo, con trabajos que ellos, los satisfechos y ahítos, no quieren hacer ni encuentran quienes los hagan. Hoy muchos pobres tienen que cargar con la cruz, por un poco de dinero y, quizás, sin seguridad social, ni vacaciones, ni pagas extra. Es la séptima estación del vía crucis de los pobres cargando con la pesada cruz. Espaldas cansadas, brazos agotados, cansancio, mala alimentación. Triste estación.
Octava estación: Cirineo. Un punto de descanso, de solidaridad. También hay Cirineos en el mundo que intentan ayudar a llevar la cruz. Las ONGs, algunas iglesias, algunos creyentes… algunos ateos y humanistas del mundo. Es la mano tendida en medio del vía crucis. Hoy también, afortunadamente, Cirineo se mueve por el mundo, siendo las manos del crucificado, siendo los pies del Siervo Sufriente. Es la octava y bendita estación dentro del vía crucis de los pobres.
Novena estación: El llanto. Las mujeres de Jerusalén llorando ante Jesús que carga con la cruz. Coro de mujeres que se lamentan y dejan correr sus lágrimas por sus mejillas. Yo no sé si hoy falta este coro de mujeres que lloren por el mundo. Necesitamos esta novena estación. Es la estación del llanto, la del grupo que une sus lágrimas a las de los sufrientes del mundo. No lloréis sólo por los sufrientes, llorad por vosotras mismas. Cuando un niño se muere de hambre en el mundo, algo de vuestros hijos perdéis. Llorad por vuestros propios hijos, los coetáneos de los que mueren por el hambre o la desnutrición. Que no falten las lágrimas de esta estación novena
Décima estación: Es el momento del Jesús crucificado. Jesús en su agonía. ¿Cuántos de los pobres del mundo estarán pasando ya por esta estación? Los clavos ya clavados, las manos y los pies ya sangrantes. ¡Cirineo, ayúdanos! Pero hasta ahí ya no puede llegar el Cirineo. Es la estación de la ejecución de la condena. La décima estación. El niño va a morir, el adulto no va a llegar a los cuarenta años, ha envejecido prematuramente y ya está en la cruz esperando la muerte. ¿Dónde está la justicia?
Décimo primera estación: El buen ladrón tiene premio. Apelemos a la conversión de los ladrones del mundo, que se conviertan y compartan.
Décimo segunda estación: A los pies de la cruz. La madre y el discípulo amado al pie de la cruz. La necesidad de los que aman. El discipulado, el seguimiento de Jesús. No dejemos solos a los que sufren. Pongámonos a los pies de su cruz particular.
Décimo tercera estación: La muerte. Jesús muere. Su figura crucificada nos anima a no permitir que mueran impunemente más inocentes. ¿Cuántos pobres y migrantes han muerto hoy? ¿A cuántos se les ha matado su dignidad o su autoestima en este día?
Décimo cuarta estación: La tumba. Jesús es depositado en un sepulcro nuevo. Con los ricos fue en su muerte. Muchos pobres no tienen ni siquiera esta estación. Son lanzados al mar desde las pateras o los cuervos se comen sus carnes. Hoy los abismos del mar sienten nauseas por tanta muerte. Fin del vía crucis.
¿Marca el fin este vía crucis? ¡No! El vía crucis no marca el fin. Sigamos andando hasta la resurrección. Sería un error quedarse ahí. ¡Hay esperanza! Jesús resucitó y nos llama a ser sus discípulos en medio de un mundo de dolor.
El vía crucis debe ser derrotado, el Reino de Dios ya está entre nosotros y puede tener su acción en el mundo a través de sus hijos solidarios, activos y comprometidos. Señor, ayúdanos a eliminar el vía crucis de los pobres del mundo. Lo queremos hacer por ti, Señor. Que la memoria del crucificado nos lance al amor y a la solidaridad, que nos sintamos movidos a misericordia. Estamos en tiempos de resurrección. Tu muerte es la que puede dar vida al mundo, pero mientras no terminemos con el vía crucis de los pobres, no seremos nosotros tampoco felices. La primavera no habrá llegado. Tendremos nuestro personal vía crucis ¡Ven, Señor Jesús!
Comentarios desactivados en “Teología de la ¿prosperidad?”, por Cristina Inogés Sanz
Pues sí, la ‘teología de la prosperidad’ ha llegado. Siempre ha estado, pero no tan visible. Ya la tenemos entre nosotros y no de cualquier modo y manera. La tenemos gobernando el mundo a través de seres sin escrúpulos, egoístas y mezquinos, sin más horizonte que ellos mismos, interpretaciones realmente personales de la Biblia y, lo que lo más sorprendente, expresado por boca de un católico converso llamado James David Vance, vicepresidente de los Estados Unidos.
Lo llamativo y peligroso es lo que propugna la ‘teología de la prosperidad’. Entre otras lindezas, dice que si eres rico es porque has actuado bien y Dios te premia y, si eres pobre, es porque has actuado mal y Dios te castiga. Así, sin anestesia. Es como una especie de contrato con Dios, al menos con el Dios que ellos se imaginan. El poder personal tiene gran importancia en esta falsa creencia de la biblia y de la fe. Es pura doctrina de telepredicador, y sus seguidores, suelen ser avariciosos, codiciosos y ambiciosos sin límites.
Esta teología está condenada por católicos y protestantes, pero el dios Mammon, el dios de la avaricia, sigue estando muy presente en algunos que consideran la riqueza y el poder sobre los demás, la única religión.
Que en este momento esto sea doctrina política, pinta un panorama realmente preocupante y, sus primeras consecuencias, las estamos viendo en las deportaciones de “sin papeles” a Venezuela y Guantánamo. ¿Cómo se puede hacer coincidir esta idea de que el migrante no blanco no es digno de nada, cuando estás casado con una mujer de ascendencia india y religión hindú, que colaboró en el Proyecto de Asistencia a Refugiados Iraníes? También puede hacérsela pregunta en otro sentido, ¿cómo has cambiado tanto para estar casada con alguien, y tener hijos –mestizos-, que actúa tan contrariamente a lo que tú viviste y representas, aunque nunca fuiste pobre? Comprendo que son cuestiones personales, pero, cuesta encajar algunas piezas.
Nos cuesta reconocerlo, pero, lo que nos molesta de verdad, en general, es la pobreza más que el color o la religión. Mientras seas rico, sé lo que quieras en el resto de tu vida.
No es que me interese especialmente la vida del vicepresidente de los Estados Unidos, pero, por curiosidad, busqué la fecha en la que se había incorporado a la Iglesia católica por el bautismo, 2019. Pensé que no hacía tanto y entonces me planteé: ¿qué le han enseñado y quién le ha acompañado en el proceso de preparación para el bautismo, para derivar en esta ideología tan lejana de la fe? Porque me niego a creer que alguien, desde el inicio del proceso, haya llevado deliberadamente a este tremendo error de interpretación de la fe a una persona.
La desunión de Estados Unidos, del país y de su Iglesia -algunos obispos han tenido mucho que ver en esta deriva-, puede ser más contagioso de lo que nos imaginamos. Construir cuesta una vida. Destruir, unos minutos. Y, mientras, los fanatismos crecen, las intolerancias se hacen más fuertes, los ricos son más ricos y los pobres cada vez más pobres. Ni los primeros son más buenos y mejores seguidores de Dios, ni los segundos más malos y peores creyentes en Dios.
Nos vamos a tener que emplear a fondo para que nadie crea que Dios solo ama a los ricos y poderosos. Nos vamos a tener que emplear a fondo para hacer presente al Dios de la misericordia.
A cualquiera que apoye estos discursos y crea que son maravillosos porque nombran a Dios y dicen que hay que recuperar los valores del cristianismo, que piense en el evangelio y vea si casa bien lo de despreciar al pobre con adorar a Dios. Aunque, por cierto, sea lo que también propugna algún movimiento en la Iglesia católica, cuyos seguidores aplauden estas ideas. Es lo que tiene que no te dejen pensar y que seas incapaz de verlo.
Comentarios desactivados en “María y la liberación de los pobres”, por Segundo Galilea.
Con los planes de expulsión salvaje de inmigrantes de Trump, podremos verla así…
El tema de María en la liberación cristiana e integral de los pobres y oprimidos va a surgir como el resultado del encuentro entre la devoción popular mariana (que es la propia de esos pobres) y la aspiración y movilización de esos mismos pobres en busca de su dignidad, de sus derechos y de su libertad violados por sistemas socialmente injustos y muchas veces políticamente opresivos.
La cuestión puede plantearse así: ¿de qué manera influye la piedad y espiritualidad popular mariana en las aspiraciones y tareas de liberación de los pobres? ¿Tiene María un lugar en una sana teología espiritual de la liberación de los pobres? La respuesta eclesial es afirmativa. Puede ser articulada teológicamente e integrarse en la tradición mariológica de la iglesia. Ello es posible debido a que el tercer mundo católico ha ido tomando conciencia, casi simultáneamente: a) de los caminos de su liberación, b) de la naturaleza colectiva que ésta tiene en los pobres, c) de las potencialidades liberadoras de su catolicismo popular y de su piedad mariana.
Por eso, la relativamente reciente reflexión cristiana sobre la liberación ha dado un lugar a María desde el inicio, al lado del lugar central de Jesucristo. Esta mariología liberadora se ha ido enriqueciendo en los últimos años, no sólo con la experiencia espiritual de las comunidades cristianas y con la elaboración de los teólogos, sino muy decisivamente con intervenciones del magisterio de la iglesia. Los enfoques de Juan Pablo II sobre María y la liberación, la dignidad de los pobres y la justicia, expresados sobre todo en sus viajes a América Latina, son abundantes al respecto.
No se trata de extrapolar los evangelios a nuestra situación actual, ni de forzar las fuentes de la revelación, haciendo de María una militante de la liberación y de la justicia, en los términos y maneras que hoy lo entendemos. Ello sería tan errado como innecesario. Si María tiene un lugar en la liberación y justicia de los pobres, es por su actitud y por su capacidad de inspiración evangélica y humanizadora, y no tanto como modelo de acción militante. Así como María es también modelo de acción misionera e inspiración y criterio para los misioneros, aunque ella nunca haya sido misionera en el sentido que hoy lo entendemos. No; de cara a la misión o a la liberación, María no fue una militante, ni hay que buscar en ella modelos de militancia según los términos actuales.
El lugar de María en la liberación es mucho más profundo: ella nos revela por el testimonio de su vida las grandes actitudes cristianas que deben acompañar a los militantes de la liberación; por la función maternal que ejerce en los hijos de Dios ella inspira y nutre las motivaciones de los cristianos que luchan por la liberación y la justicia; ella es un signo que alimenta la esperanza cristiana en la liberación total de los pobres y sufrientes. María es necesaria para que los pobres y oprimidos tengan presentes las actitudes y criterios que se requieren para hacer de su liberación un camino auténtico de libertad de toda forma de servidumbre humana. María les testimonia, por su pobreza y humildad, que la verdadera liberación y libertad no es hacerse rico, ni actuar insolidariamente, ni buscar poder para abusar de otros más débiles, ni acceder al desarrollo para caer en servidumbres nuevas de hedonismo y materialismo.
La contribución de María a una espiritualidad de solidaridad liberadora con los pobres puede resumirse así:
1. La Predilección de María por los pobres y oprimidos.
María formó parte del pueblo llano de su tiempo, compartió su vida ardua y anónima. (El grado sociológico de la pobreza de María —o de Jesús, para el caso— no tiene importancia aquí.) Por ello se identifica con los sencillos y modestos de la tierra. Al compartir su suerte les revela su dignidad: la madre de Dios y de los hombres es una mujer como ellos. Esta solidaridad de María con la pobreza y los pobres es ya un factor en su liberación, pues la liberación comienza y se alimenta con el descubrimiento de la dignidad de los pobres y de su mutua solidaridad.
Esta opción preferencial por los pobres en María no es sólo un hecho evangélico: en la condición ardua y pobre del nacimiento de Jesús, en la inseguridad de la persecución de Herodes, que la llevó a exiliarse en Egipto con su familia, en la vida opaca y modesta de Nazaret como una mujer más del pueblo, etc. Es también un aspecto de la devoción popular mariana. El pueblo sencillo y pobre siente a María cercana, una de ellos. Las tradiciones sólidas de apariciones marianas (Guadalupe, Lourdes, Fátima como ejemplos bien conocidos) se dan en lugares pobres y a gente sencilla, a menudo niños y niñas. Los grandes lugares de veneración mariana son visitados sobre todo por los más pobres, necesitados, sufrientes y oprimidos, aun sociopolíticamente. Todo esto encierra un gran mensaje mariano sobre la dignidad de los pobres y una llamada a la solidaridad por su liberación humana.
2. María arroja una nueva luz en la liberación de inspiración cristiana.
Ésta se afirma esencialmente en la dignidad de los pobres y en los derechos que esta dignidad reclama. La liberación es la plenitud de la dignidad humana. La liberación tiene también por base la solidaridad fraterna de todos los hombres, creados todos a semejanza de Dios e hijos de Dios por gracia. La liberación debe conducir no sólo a sistemas más justos, sino sobre todo a la convivencia fraterna, debe transitar por los caminos de la solidaridad y no por las vías del odio, de la violencia y la lucha ciega y sistemática. Los logros puramente materiales de la liberación son relativos y aun ambiguos si no conducen a crecer en dignidad y en fraternidad de lo cual María fue modelo y es inspiración.
3. María era consciente y solidaria con las miserias y servidumbres del pueblo de Israel.
Participaba en el anhelo de liberación de ese pueblo; integró ese anhelo en la promesa de Dios y en la obra de Cristo como redentor del pecado y como salvador de toda servidumbre humana. María dio a los anhelos de liberación de su pueblo un horizonte de esperanza en la venida del reino de Dios, que haría nuevas todas las cosas.
Esta actitud de María está condensada en su Magnificat (Lc 1,46-55). En el tercer mundo creyente se reza el Magníficat teniendo presente esta actitud. En algunos lugares se ha convertido en un texto clave para entender la actitud de María en la liberación de su pueblo. El propio magisterio de la iglesia ha hecho uso de él en este sentido (cf Puebla 297; instrucción sobre “Libertad cristiana y liberación”, Cong. de la Fe, n. 48; encíclica de Juan Pablo II sobre la “Bienaventurada Virgen María en la vida de la iglesia peregrina” (Redemptoris Mater, n. 37). El tema ha sido reiterado por el propio papa Juan Pablo II, particularmente en sus viajes a Iberoamérica, comenzando por su homilía en Zapopán, México (AAS LXXI, p. 230). En todo esto no hay abuso sociológico o ideológico con respecto al Magníficat; sólo la constatación de que las promesas de Dios, que se han comenzado a realizar con la venida de Cristo, por las que María da gracias al haber sido elegido como humilde instrumento, incluyen la realización de un reino de justicia entre los hombres. Un reino que enaltece a los humildes y derriba a los poderosos, que colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos (Lc 1,51-53). Esta promesa forma parte para siempre de la esperanza de los pobres, de la que María es un testigo privilegiado.
El mordiente liberador de la piedad mariana, ¿es sólo una hermosa teoría o responde a experiencias y hechos? ¿Ha habido momentos en la historia de esos pueblos en que María haya simbolizado e inspirado la causa de la justicia y la libertad? Hechos pasados y recientes responden que sí. Aunque en esto las motivaciones del pueblo o de los líderes sean complejas y se dé siempre la tentación de utilizar política o ideológicamente la devoción religiosa con las ambigüedades consiguientes, existe siempre el hecho de que en momentos de crisis, cuando está en juego la libertad, la intuición religiosa popular vio en María una protección y un símbolo de Dios que hace suya la justa causa de los pobres. Todo país en que la devoción mariana tiene una envergadura popular podría contribuir con ejemplos. Ya recordamos más atrás el caso, entre otros, del lugar de María en las gestas de emancipación de los países de Iberoamérica. Ejemplos contemporáneos tampoco faltan, desde los campesinos mexicoamericanos que en California luchan por sus reivindicaciones bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe hasta el pueblo filipino, que en 1986 cambió su sistema de gobierno no con armas ni puras consignas políticas, sino con manifestaciones pacíficas presididas por imágenes de María y rezando el rosario.
Comentarios desactivados en “La pobreza no es una culpa. El pobre no es el culpable”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF
«A los pobres ni siquiera se les perdona su pobreza», señalaba una vez el Papa Francisco. Y precisamente para proclamar que la indigencia no es una culpa ni un destino ineludible, la Jornada de los Pobres se celebra este Domingo 17 de noviembre, como un día de justicia y de solidaridad. Están en juego los derechos de las personas y las comunidades y la supervivencia de miles de millones de personas. Mientras tanto, sin embargo, se ha llegado a teorizar y poner en práctica una ‘arquitectura hostil’, para deshacerse de su presencia incluso en las calles. Pero los pobres no son números a los que apelar para presumir de obras y proyectos. Los pobres son personas a las que hay que tender la mano. Son jóvenes y ancianos solitarios a los que hay que invitar a casa para compartir una comida. Hombres, mujeres y niños que esperan una palabra amiga. Y la misión de la Iglesia es dar testimonio de compartir con los más frágiles. El Magisterio de la Iglesia siempre ha considerado la pobreza como una grave privación de bienes materiales, sociales y culturales que atenta contra la dignidad de la persona. Los pobres son los que sufren condiciones inhumanas en lo que respecta a la alimentación, la vivienda, el acceso a la atención médica, la educación, el trabajo y las libertades fundamentales.
La Iglesia, estimulada por el Papa Francisco, aborda el sufrimiento y las dificultades de la sociedad, mirando a las periferias del mundo. La expresión «opción prioritaria» (u «opción preferencial») por los pobres fue integrada en la doctrina social de la Iglesia por San Juan Pablo II. El Nuevo Testamento no condena a los ricos, sino la idolatría de la riqueza y que el sistema actual se mantiene gracias a la cultura del despilfarro, por lo que crecen la desigualdad y la pobreza. La globalización ha ayudado a muchas personas a salir de la pobreza, pero ha condenado a muchas otras al hambre. Es cierto que en términos absolutos ha crecido la riqueza mundial, pero también han aumentado las desigualdades y han surgido nuevas pobrezas. Este sistema se mantiene gracias a esa cultura del descarte: hay una política, una sociología y también una actitud de descarte. Cuando en el centro del sistema ya no está el hombre sino el dinero, cuando el dinero se convierte en ídolo, hombres y mujeres quedan reducidos a meros instrumentos de un sistema social y económico caracterizado, de hecho dominado por profundos desequilibrios. Y así se descarta lo que no sirve a esta lógica: es esa actitud la que descarta a los niños y a los ancianos, y la que afecta también a los jóvenes ni-ni, los que ni estudian ni trabajan.
¿Cuál será el próximo descarte? Una jornada así es también una invitación a detenerse a tiempo, a no resignarse, a no considerar este estado de cosas como irreversible. Hay que intentar construir una sociedad y una economía en las que el hombre y su bien, y no el dinero, estén en el centro. Hace falta ética en la economía y hace falta también ética en la política.
Sin una solución a los problemas de los pobres, no resolveremos los problemas del mundo. Urgen programas, mecanismos y procesos orientados a una mejor distribución de los recursos, a la creación de empleo y a la promoción integral de los excluidos. En los orígenes del cristianismo, San Juan Crisóstomo afirmaba: «No compartir los propios bienes con los pobres es robarles y privarles de la vida. Los bienes que poseemos no son nuestros, sino de ellos». Esta preocupación por los pobres está en el Evangelio y en la tradición de la Iglesia. La pobreza no es miseria. La miseria es indignidad, la pobreza es una forma de vida. El imperativo es no abandonar nunca a nadie. Hay que despertar la impaciencia de la caridad. Los pobres necesitan que les levantemos las manos, que nuestros corazones vuelvan a sentir el calor del afecto, que nuestra presencia supere la soledad. El pobre necesita del amor samaritano. A veces basta poco para devolver la esperanza: contemplar, detenerse, compadecerse, escuchar, consolar, ayudar.
Gustavo Gutiérrez, marcado por la realidad del continente latinoamericano y lo que en su momento se definió como la opción preferencial por los pobres, planteó dos interrogantes para desarrollar su propuesta conceptual desde la teología:
“¿Existen dos órdenes paralelos, es decir, un fin autónomo y secular del ser humano y una revelación sobrenatural, de tal modo que el hombre se moverá en dos ámbitos del saber y de la vida, completamente separados e independientes uno del otro? y luego la que constituye una grave cuestión ¿cómo decirle al pobre que Dios lo ama?”
***
Y es urgente responderla ya que, “la pobreza no es una fatalidad, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. Es resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales, está ligada al modo como se ha construido la sociedad, en sus diversas manifestaciones”.
***
Y algo tan cristiano tenía que poner de los nervios a los poderosos, por eso, ante los críticos vaticanos… En 2015, Gustavo Gutiérrez hablando sobre su obra publicada y traducida a 20 idiomas en 1971 con el título ”Una teología de la liberación: historia, política, salvación” afirmaba que esta propuesta teológica no podia asociarse con el marxismo porque:
“La teologia de la liberación, desde la primera hasta la ultima linea del libro, está en contra del marxismo porque para Marx el cristianismo era opresión y el trabajo de mi vida está comprometido con la idea de que el cristianismo es liberación”
Puede ser hasta evidente que la expresión «magisterio de las víctimas« es tan inapropiada como las expresiones «magisterio de pastores, teólogos y médicos«, utilizada por la Comisión Teológica Internacional o, por poner otro ejemplo, «magisterio de la fragilidad«, utilizado por el propio Papa Francisco en la audiencia general del 1 de junio de 2022 y en el discurso con motivo del Día Internacional de la Discapacidad el 3 de diciembre de 2022. Junto a estas expresiones, sería necesario recordar lo que el Papa Benedicto XVI afirmó en la audiencia general del 7 de julio de 2010:
“El Pueblo de Dios precede a los teólogos, y todo ello gracias a ese sensus fidei sobrenatural, es decir, a esa capacidad infundida por el Espíritu Santo, que permite abrazar la realidad de la fe con humildad de corazón y de mente. En este sentido, el Pueblo de Dios es el «magisterio que precede», y que luego debe ser profundizado y acogido intelectualmente por la teología. ¡Que los teólogos escuchen siempre esta fuente de la fe y conserven la humildad y la sencillez de los pequeños!”
Frente a esta brecha, y en el caso específico del «magisterio de las víctimas«, quizá pudiera ser necesario adoptar una posición metodológica correcta, que evitara descartar arbitrariamente estos usos como errores o aceptarlos acríticamente. Se podría sugerir, de hecho, no utilizar categorías conceptuales como «bien/mal«, sino reconocer una «novedad«, que merece ser investigada, conocida y, finalmente, valorada.
¿Existe un «magisterio de las víctimas» como ejercicio del ‘sensus fidei’ y cómo éste puede ser reconocido y valorado por la teología? Para hablar de ello podríamos acudir a múltiples y diferentes pasajes, tomados del Antiguo o del Nuevo Testamento, más relevantes para el tema del magisterio de las víctimas. Ciertamente el paragón cristiano de las víctimas es, por excelencia, la crucifixión de Jesús de Nazaret.
Sí, se trata del magisterio de las víctimas de la historia que son los pobres. Así lo fue, por ejemplo, para el religioso dominico y presbítero Gustavo Gutiérrez-Merino Díaz (q.e.p.d.).
Pero también puede ser, por qué no, el magisterio de las personas víctimas de abusos.
Con humildad estamos llamados a reconocer que cada persona herida tiene algo muy importante que enseñarnos. Su testimonio es una palabra que indiscutiblemente tiene una autoridad capaz de ayudarnos a distinguir el bien del mal; la víctima del culpable; los débiles de los poderosos; el deseo de vida a partir de las acciones de la muerte. Estamos llamados a escuchar para aprender. Esa es una parte de su magisterio. La fuerza de un «magisterio de las víctimas«, también se podría llamar, por ejemplo, «cátedra del sufrimiento«, se basa en el carácter sagrado de la herida y exige ser acogido con fe y desde la fe.
Tal vez haya a quien le parezca expresión excesiva, fuera de lugar. Nadie puede transmitir el significado del drama del dolor y del sufrimiento del abuso como quien ha sufrido abuso, y no sólo en lo que respecta a su experiencia personal, sino también en lo que respecta al abuso en sí, a la personalidad del abusador, a la dinámica del abuso, a sus dramáticas consecuencias. Esta enseñanza no puede faltar en la Iglesia.
Por eso es importante y más oportuno que nunca involucrar, escuchar y poder abrir un diálogo en la Iglesia con las personas que han sobrevivido al abuso, que lo han procesado e integrado suficientemente, o que no lo han hecho así. Este encuentro/escucha, que requiere delicadeza y respeto, y antes que voluntad de aprender del otro -especialmente de quien habla desde la «cátedra del sufrimiento«-, es necesario para comprender cuántas y qué heridas causa el abuso y cuáles huellas deja en los corazones y cuerpos de las personas.
Incluso el de una lucha profunda y dolorosa con Dios y con la Iglesia, ante la cual todos los que trabajan en la misma Iglesia deben dejarse humildemente interpelar. Si el ministerio ordenado y religioso se ha convertido dramáticamente en el lugar y el instrumento del abuso que abrió esa herida, el mismo ministerio ordenado y religioso puede convertirse en el lugar y el instrumento para sanar esa herida. Escuchar a las víctimas es encontrarse con «las llagas de Cristo«. Su centralidad, por tanto, es ante todo teológica.
Frente a una fe creyente cuestionada en la «escucha» de las personas víctimas en general y de las abusadas en particular, la pregunta sigue siendo evidente: ¿Qué valor y significado puede tener para la fe creyente en general y, por ejemplo, para la teología este «magisterio de las víctimas«?
El término ‘magisterio’ proviene del latín ‘magister’ y pertenece al campo semántico de la enseñanza, común también a los términos griegos ‘didaskalos’ y ‘didaskalia’, muy difundidos en el Nuevo Testamento. Se ha utilizado en el contexto eclesial, indicando una tarea docente genérica, ejercida ya sea en función de algunos carismas o en función de una autoridad, derivada de los propios carismas. En el latín clásico, sin embargo, la expresión no estaba muy extendida y ha conservado un aura de autoridad, hasta el punto de que el magister no designaba sólo al maestro, al guía o al ejemplo, sino a un liderazgo, ejercido con autoridad.
Parafraseando al poeta Blas de Otero a las víctimas les queda la palabra (En el principio). A las víctimas les debemos, pues, el ejercicio de la voz y hacerlo con la autoridad del que ha sido probado.
¿Estás dispuesto a no dar importancia
a lo que has hecho por los demás
y hacer memoria agradecida de todo
lo que los otros han hecho por ti?
¿Estás dispuesto a no hacer caso
a lo que crees que el mundo te debe
y a tener en cuenta, en cambio, cada día
todo lo que tú sí debes al mundo?
¿Estás dispuesto a poner tus derechos,
si fuere preciso, en último lugar
y situar por delante los de los demás
y la oportunidad de hacer algo más que el simple deber?
¿Estás dispuesto a aceptar gozosamente
que toda persona es tan real y necesaria como tú
y esforzarte por cubrir sus necesidades,
respetar su dignidad y llegar a su corazón?
¿Estás dispuesto a reconocer que no merece la pena
sacar provecho o ventajas en la vida
por tu origen, cultura o suerte
y sí ofrecer a los demás todo lo que eres capaz de dar?
¿Estás dispuesto a cerrar el libro de insultos
y buscar junto a ti, muy cerca de ti,
un lugar donde puedas sembrar
unas pocas semillas de felicidad?
¿Estás dispuesto a abrazar y abrir tus entrañas
a quienes viven marginados y perdidos
sin pedirles cuentas, sin echarles en cara,
y perderte tú por los lugares que ellos andan?
¿Estás dispuesto a confesar sinceramente
que a veces te puede el afán y anhelo
de aparentar y ser el primero
en las listas y lugares de este mundo y del Reino?
¿Estás dispuesto a estrechar entre tus brazos
a pobres, sucios y enemigos,
a mirar y besar con dignidad a los últimos
y a hacerte el servidor de todos?
Si es así, puedes tener por cierto
que estarás siempre conmigo
y que éste será un feliz día para ti
sin importarte ser último o primero.
¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Esto es mi cuerpo, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: Tuve hambre, y no me disteis de comer, y más adelante: Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer. El templo no necesita vestidos y lienzos, sino pureza de alma; los pobres, en cambio, necesitan que con sumo cuidado nos preocupemos de ellos.
Reflexionemos, pues, y honremos a Cristo con aquel mismo honor con que él desea ser honrado; pues, cuando se quiere honrar a alguien, debemos pensar en el honor que a él le agrada, no en el que a nosotros nos place. También Pedro pretendió honrar al Señor cuando no quería dejarse lavar los pies, pero lo que él quería impedir no era el honor que el Señor deseaba, sino todo lo contrario. Así tú debes tributar al Señor el honor que él mismo te indicó, distribuyendo tus riquezas a los pobres. Pues Dios no tiene ciertamente necesidad de vasos de oro, pero sí, en cambio, desea almas semejantes al oro.
No digo esto con objeto de prohibir la entrega de dones preciosos para los templos, pero sí que quiero afirmar que, junto con estos dones y aun por encima de ellos, debe pensarse en la caridad para con los pobres. Porque, si Dios acepta los dones para su templo, le agradan, con todo, mucho más las ofrendas que se dan a los pobres. En efecto, de la ofrenda hecha al templo sólo saca provecho quien la hizo; en cambio, de la limosna saca provecho tanto quien la hace como quien la recibe. El don dado para el templo puede ser motivo de vanagloria, la limosna, en cambio, sólo es signo de amor y de caridad.
¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento, y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo. ¿Quieres hacer ofrenda de vasos de oro y no eres capaz de dar un vaso de agua? Y, ¿de qué serviría recubrir el altar con lienzos bordados de oro, cuando niegas al mismo Señor el vestido necesario para cubrir su desnudez? ¿Qué ganas con ello? Dime si no: Si ves a un hambriento falto del alimento indispensable y, sin preocuparte de su hambre, lo llevas a contemplar una mesa adornada con vajilla de oro, ¿te dará las gracias de ello? ¿No se indignará más bien contigo? O, si, viéndolo vestido de andrajos y muerto de frío, sin acordarte de su desnudez, levantas en su honor monumentos de oro, afirmando que con esto pretendes honrarlo, ¿no pensará él que quieres burlarte de su indigencia con la más sarcástica de tus ironías?
Piensa, pues, que es esto lo que haces con Cristo, cuando lo contemplas errante, peregrino y sin techo y, sin recibirlo, te dedicas a adornar el pavimento, las paredes y las columnas del templo. Con cadenas de plata sujetas lámparas, y te niegas a visitarlo cuando él está encadenado en la cárcel. Con esto que estoy diciendo, no pretendo prohibir el uso de tales adornos, pero sí que quiero afirmar que es del todo necesario hacer lo uno sin descuidar lo otro; es más: os exhorto a que sintáis mayor preocupación por el hermano necesitado que por el adorno del templo. Nadie, en efecto, resultará condenado por omitir esto segundo, en cambio, los castigos del infierno, el fuego inextinguible y la compañía de los demonios están destinados para quienes descuiden lo primero. Por tanto, al adornar el templo, procurad no despreciar al hermano necesitado, porque este templo es mucho más precioso que aquel otro.
*
San Juan Crisóstomo
De las Homilías sobre el evangelio de san Mateo:
Homilía 50, 3-4: PG 58, 508-509
Comentarios desactivados en “Felices quienes dejan de ser pobres”, por Miguel Ángel Mesa.
De su blog Otro mundo es posible:
«Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios»
(Lc 6,20).
Parece que una de las palabras o frases que nos relatan los Evangelios y que provienen de la misma persona de Jesús sería la que encabeza este texto.
Se ha especulado mucho a lo largo de la historia sobre su sentido. Hablamos en primer lugar de empobrecidos, porque las personas (en la inmensa mayoría de los casos) no son pobres porque sí, porque les guste o porque lo hayan decidido, sino que son pobres porque otras personas se han enriquecido, en mayor o menor medida, a su costa. En definitiva, y para resumir, existen pobres porque hay ricos. Se ha hecho mucho daño, a lo largo de la historia, a millones de empobrecidos, haciéndoles creer que tenían que sufrir con paciencia su pobreza para luego alcanzar el reino de los cielos, según la expresión de Mateo. Porque, además de mentirles con esta interesada interpretación de la bienaventuranza, se les hacía (y aún se les hace) creer que el Dios de Jesús también aceptaba su vida miserable, para así llegar a alcanzar la felicidad eterna a su lado.
También ha habido muchos cristianos, desde la predicación de Jesús hasta nuestros días, que se han jugado la vida, denunciando la pobreza como una injusticia a erradicar, provocada por las élites económicas, políticas o religiosas contra los pobres y anunciando la oposición radical de Dios a que existan tales diferencias sociales y económicas entre unas personas y otras. Pero, ¿por qué proclamó Jesús dichosos a los pobres? ¿El Reino de Dios es lo mismo que el cielo prometido para la otra vida?
Jesús llamó dichosos a los empobrecidos (principalmente), a los oprimidos, marginados y excluidos, porque Dios y él mismo les ama de una forma especial, con absoluta preferencia. No porque sean mejores, ni más éticos que otras personas, sino precisamente porque sufren la injusticia estructural sobre sí mismos.
Según J. Jeremías el Reinado de Dios es exclusivamente de los pobres. Y de quienes optan, se comprometen y comparten su vida con ellos, a quienes los pobres abren sus brazos y sus corazones para compartir este deseo de igualdad y justicia y la lucha por implantarlo aquí en la tierra.
Felices, dichosos los pobres que se proponen cambiar la situación en la que viven.Que se unen a otros pobres para conseguirlo. Que se dejan acompañar por otros hombres y mujeres de otras clases sociales, para que trabajen unidos a ellos y ellas por su liberación. Y en ese esfuerzo, en esa lucha conjunta, en las derrotas y en las pequeñas o grandes victorias, va brotando, extendiéndose, comunicándose el Reinado de Dios, ese otro mundo posible que es necesario construir.
Ese esfuerzo va acompañado de alegrías y tristezas, esperanzas y desilusiones,fiesta y desamparo, conquistas y pérdidas. Es vital en este proceso el mantener una fuerte espiritualidad, una mística profunda de ojos y oídos abiertos, adheridos al espíritu de las Bienaventuranzas, para no desfallecer y continuar siempre adelante.
Quienes acompañan las luchas y esperanzas de los empobrecidos, excluidos y oprimidos, cumplidos los objetivos, no pretenden figurar ni que se les den medallas, su único regalo es la felicidad que han sentido a su lado, retirándose después silenciosamente para seguir, por otros caminos, en la senda de la liberación.
«Felices quienes pretenden ser únicamente una humilde luz en el camino de la liberación de los empobrecidos».
Comentarios desactivados en ¡Ten mucho cuidado cuando hablen bien de ti, seguro que algo mal habre hecho!
Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:
Qué extraño es el ser humano!
En la noche ama, en el día duerme
¡Se da golpes de pecho y luego golpea a su propio hermano!
¡Qué me importa la vida si no la hago tuya!
Y sin entregarla dejo de vivirla
Sin rubor y convencido,
se atreve a rezar al Padre Nuestro, «Venga a nosotros tu Reino«
¡De verdad que me importa tu Reino!
Si no lo hago tuyo y solo vivo para vivirlo como quiero,
entregándolo en un Reino que no es Tuyo
¿De lo relativo, qué me importa que lo hago superlativo?
¡Y nada de lo Absoluto me importa para Vivir en lo absoluto!
¿Hasta cuándo me esperarás en el cruce de tus caminos?
Y así vamos peleando todos los días,
hasta hacernos polvo y desaparecer por el viento,
disolviéndonos en las corrientes de las cloacas de nuestro submundo
¡Este es el Reino nuestro de cada día!
¡Qué paciencia tienes con todos nosotros!
¡Ni un millar de madres tendrían la paciencia con solo uno de los nuestros!
Y por uno solo de los nuestros que rezara bien:» Venga a nosotros tu Reino»
Tu misericordia volvería a todos nosotros, a cada uno
Quién dice que amarte es fácil!
Para luego desatenderte y ser cómplice
Dejarte tirado y malherido en las cunetas de nuestra vida
Ser testigo a fondo perdido
De todas las causas perdidas
Cuando muy pocos llegan hasta las cunetas de los caminos
y sanan a los desconocidos
Sí amamos sin contar contigo
Somos guerrilleros de la desesperanza,
francotiradores de los buenos sueños de nuestros hermanos
Pasamos por las cunetas ardientes de nuestras vidas,
donde viven los parias sin casta y malheridos
Y ahí, aplastando las flores de tu camino, nos atrevemos a decir. ¡Padre,» Venga a nosotros tu Reino!”
¿De qué me vale amar si no amo contigo?
Si no amo solo contigo y con el pobre malherido,
no me hago pobre encontradizo del camino
¿De qué me vale soñar si lo hago cuando estoy dormido
y cuando despierto nada hago nada, por hacerlo mío,
con el pobre que llevo en mi interior conmigo?
¡De qué me vale esta vida,
si no la vivo con tu pan y vino de cada día!
¡Vivir con tu pan para ser hombre libre de por vida!
Hacer de tu vino esperanza que embriaga para el pobre,
para hacerlo divino
¡Que no hablen bien de mí por tener una cuna,
sino un sitio para compartirla con mi hermano el pobre!
Que tomando partido por tu vida,
me atreva ya a vivir una vida que ya no es mía
Que no me queje a partirme por lo que no es tuyo,
para ser medio hombre, media vida
hombre disminuido de pan y vino
¡Padre,»Venga a nosotros tu Reino!”Que me alegre por todo lo tuyo,
para mí lo has preparado para compartirlo con tus pobres
Haz que clame de alegría por ser tuyo todos los días
Alabarte y bendecirte en la noche oscura
Aceptarme como soy, que nada soy,
ya que tú así lo quieres, y tú así lo amas
Pues me amas como soy
Que no mire al hermano como necesitado,
que no es un apestado, si no es el mismo Jesús,
despojado de todos sus derechos.
Que todo, todo lo que he recibido; lo de del Todo, Todo
Que nada tengo, nada es mío, todo lo he recibido para darlo y compartirlo
Que del mismo pobre hermano al que acojo,
al mismo Jesús recibo
Y de mi hermano verdadero sin cuna,
de Él todo recibo
Todo, todo lo que me falta,
para ser completamente hermano
Seré cuna que me falta
Para ser hospitalero del peregrino hermano
Y ahí veré acunada toda mi vida con mi hermano Jesús
Hermano pobre
Nada entrego, pues nada tengo mío
Solo te devuelvo lo que de Él he recibido
Para compartirlo contigo hermano mío
Pues del maestro es todo
Al Él solo le doy gracias.
Y Sí del Espíritu Recibo Atento estaré a su demanda Para que Él no me demande por lo que de Él recibo Y con nadie lo comparta
Y así compartiré con todos
El pan y el vino,
para hacerlo cada día más llevadero:
con su pan, recibir su fuerza y con su vino ser alegría
Ahora empezaremos a vivir «Venga a nosotros tu Reino«
Comentarios desactivados en Domingo de Guzmán, un cristiano libre.
En la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán, recordemos a este hombre providencial, amante de la pobreza y de la libertad en el compromiso…
(imagen Saint Dominic of Guzman ora pro nobis by DCJBeeers)
***
Nació en Caleruega (Burgos), en España, en 1172. Hacia 1196 se convirtió en canónigo del capítulo de la catedral de El Burgo de Osma (Soria). Acompañó al obispo Diego en una importante misión por el norte de Europa. Al pasar por el sur de Francia, vio claramente el daño que la herejía cátara estaba haciendo entre los fieles y maduró el designio de reunir a algunas personas que se dedicaran a la evangelización a través de la predicación pobre, estable y organizada del Evangelio.
Este proyecto, aprobado por vez primera por Inocencio III, fue reconocido definitivamente por Honorio III el 22 de diciembre de 1216. Este último llamó «Hermanos Predicadores» a sus miembros. Domingo diseminó de inmediato a los hermanos que le siguieron por las regiones más remotas de Europa. Solía decir: «No es bueno que el grano se amontone y se pudra».
Precisó en dos congregaciones generales los fundamentos y los elementos arquitectónicos de su familia religiosa: vida en común pobre y obediente, la oración litúrgica, el estudio asiduo de la Verdad ordenado a la predicación, entendida como contemplación en voz alta, participación en la misión propia de la Iglesia, sobre todo en las tierras todavía no evangelizadas.
Hombre genial, sabio, misericordioso, era «tierno como una madre y fuerte como el diamante»(Lacordaire). Murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221. Gregorio IX lo canonizó el 3 de julio de 1234.
***
“¿Cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas, en pergaminos, cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?”
“Con los pies descalzos salgamos a predicar”.
“Si alguien enseña a los frailes que faltar a las observancias es pecado, yo mismo iré sin demora por los claustros raspando todas las reglas con su cuchillo”.
“El trigo amontonado se pudre”.
“Tened caridad, conservad la humildad, poseed la pobreza voluntaria”.
***
El primer modo de orar consistía en humillarse ante el altar como si Cristo, representado en él, estuviera allí real y personalmente, y no sólo a través del símbolo. Se comportaba así en conformidad al siguiente fragmento del libro de Judit: Te ha agradado siempre la oración de los mansos y humildes (Jdt 9,1 ó). Por la humildad obtuvo la cananea cuanto deseaba (Mt 15,21-28), y lo mismo el hijo pródigo (Le 15,11-32). También se inspiraba en estas palabras: Yo no soy digno de que entres en mi casa (Mt 8,8); Señor, ante ti me he humillado siempre (Sal 146,61). Y así, nuestro Padre, manteniendo el cuerpo erguido, inclinaba la cabeza y, mirando humildemente a Cristo, le reverenciaba con todo su ser, considerando su condición de siervo y la excelencia de Cristo. Enseñaba a hacerlo así a los frailes cuando pasaban delante del crucifijo, para que Cristo, humillado por nosotros hasta el extremo, nos viera humillados ante su majestad.
Mandaba también a los frailes que se humillaran de este modo ante el misterio de la Santísima Trinidad, cuando se cantara el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. […]
Después de esto, santo Domingo, ante el altar de la iglesia o en la sala capitular, se volvía hacia el crucifijo, lo miraba con suma atención y se arrodillaba una y otra vez; hacía muchas genuflexiones, a veces, tras el rezo de completas y hasta la media noche, ora se levantaba, ora se arrodillaba, como hacía el apóstol Santiago, o el leproso del evangelio que decía, hincado de rodillas: Señor, si quieres, puedes curarme (Mt 8,2); o como Esteban, que, arrodillado, clamaba con fuerte voz: No les tengas en cuenta este pecado (Hcfi7,60). El padre santo Domingo tenía una gran confianza en l a misericordia de Dios, en favor suyo, en bien de todos los pecadores y en el amparo de los frailes jóvenes que enviaba a predicar. […] Enseñaba a los frailes a orar de esta misma manera, más con el ejemplo que con las palabras.
*
I. Taurisano, Il nove modi di pregare di san Dominico, ASOP 1922, pp. 96ss.
Comentarios desactivados en Conozco a Cristo, pobre y crucificado, y eso me basta! (S. Francisco de Asís)
Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:
(I-II) ¡Conozco a Cristo, pobre y crucificado, y eso me basta! (S. Francisco de Asís)
En memoria a nuestra hermana Tere Elizalde (OFS) de la Fraternidad de Pamplona. España.
❤
¡Jesús, Pobre y Crucificado, que amas a los humildes!
¡Para ser Humilde!
No pretendas otra cosa, y fíjate en mí.
¡Sé el último conmigo, en el pobre que soy!
En el más desvalido y serás el primero conmigo.
¡No desees nada y ya tendrás todo!
Como el pobre del Evangelio
¡No te preocupes de tu imagen y serás imagen mía!
¡En el rostro del pobre, ahí estoy yo!
¡No quieras convencer con tu palabra!
Y convencerás con tu vida
Con la mirada del pobre Jesús
¡No te preocupes de tu vida!
Ocúpate de la mía y seré yo tu vida,
Para asemejarte a Jesús pobre.
¡No hagas cálculos con tu vida!
Y yo te enseñaré sus medidas
Las medidas de los pobres, son las mías.
¡No busques ser reconocido!
A mí todos me abandonaron…
Para luego Jesús, yo poder reconocerte en Todos…
Y en los más débiles de mi casa
¡No tengas prisa en amar!
Ten prisa, con mis anhelos
para ser Oración perpetua
Y recitar la oración del pobre.
¡No esperes, ni confíes, ni te agobies por nada!
Confía sin medida, con mi esperanza, en mi lógica divina
Y la ansiedad, la depresión, no te tocarán.
¡El pobre Jesús confía, confía…!
❤
(II) ¡Conozco a Cristo, pobre y crucificado, y eso me basta! (S. Francisco de Asís)
¡Vacíate conmigo, amigo mío!
Para Agotándote sobre mí
Descansar ya junto a mí.
Al lado del Jesús pobre.
¡Ama sin medida, sin esperar nada!
Para entregarte ya, lo que yo ya quiero.
Y entenderás lo que yo anhelo
Hacerme pobre como tú.
¡¡Ama mucho a mi Madre!!
Y por ella recibirás lo que tengo preparado para ti.
Madre del pobre, todo lo puede en el nombre de Jesús pobre.
¡Ama mucho al mundo, al pobre, al más débil!
No ames mucho porque tú lo quieras
Sino porque espero
Lo que yo deseo.
Hablar de mí, siendo pobre.
¡No temas lo que de ti bienquiero!
Ni receles de lo que de ti espero
Porque te amo tanto, tanto hijo mío
Que solo quiero tu felicidad conmigo.
¡Ser resucitado por ti!
Para ser tu pobre Crucificado.
Y Jesús me dice;
¡Cree en esto querido hijo!
Porque he conocido el amor de mi Padre
Y todo lo que he recibido a ti te lo entrego sin medida
Porque tú eres mi hijo.
“Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia luchando junto a los pobres por su liberación.”
Definitivamente, Dios no es una idea sino alguien. Dios es una persona que se entregó totalmente a mí y se dejó matar por mí. Para mí Cristo es mi Señor, mi amigo, mi maestro, mi modelo de vida. Su entrega tiene un valor especialísimo: Dios es un ser que en lugar de servirse del hombre se pone al servicio del hombre y por eso todo hombre que da su vida por los otros sea un ateo, un marxista, o lo que fuere, ése, verdaderamente se une a Cristo.
Un sacerdote francés, el abate Pierre, de quien todavía recuerdo una frase decisiva: «Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo es mejor conseguirle un techo». Es decir que conseguirle techo a una persona ya es hablarle de Dios. No nos olvidemos que Cristo curaba a los enfermos, les daba de comer a los que tenían hambre y de beber a los que tenían sed. Y no lo hacía para que después escucharan el sermón sino porque esa es su manera de amar: agarrando al hombre por entero. Antes de ingresar en el seminario yo tenía una visión maniquea de la existencia. El alma era buena y el cuerpo malo. Eso viene de Platón, y se metió en la Iglesia con San Agustín; aún perdura esa concepción, sobre todo en lo relativo al sexo. Pero estamos viviendo un amplio proceso de liberación para desterrar esa actitud individualista del seno de la Iglesia. Antes, como muchos de mis compañeros que luego también evolucionaron, yo estaba preocupado por la salvación de mi alma. Luego empecé a preguntarme ¿por qué salvar mi alma y no mi cuerpo cuando esa división no es, precisamente, una actitud cristiana? En la Biblia no se habla nunca de alma y cuerpo; la Biblia es un libro muy carnal, muy concreto, en el cual se define al hombre como polvo que respira.
Comentarios desactivados en «No apartes tu rostro del pobre» (Tb 4,7) Papa Francisco ( l- IV)
Del blog de Alfonso J.Olaz, El Rincón del Peregrino:
«No apartes tu rostro del pobre» (Tb 4,7)
Papa Francisco (I-IV)
(I) ¡Jesús, Hazme Pobre, hasta que me duela como tú sabes! Para reconocerte en mi pobreza
¡Jesús, Hasta que me duela como..! Para reconocerte en mi pobreza.
Hazme ver me como tú sabes
Para verme como yo soy
No ya para engañarme
Como quisiera ser.
¡Que me duela y me acongoje! ¡ Cómo tú bien sabes !
Y ya no dejes que me escape
Como siempre lo hago.
¡ Para recocerte en mi pobreza!
En mi gran miseria
Inutilidad total
Que no sirve para nada
Ni para tapar agujeros.
¡En mi Gran y permanente noche oscura!
Ahora Tú, te muestras como eres.
¡Eres Amor! Y muy exigente sí te quiero seguir. (Lucas 9: 62)
«Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios»
(II)
¡Eres El Tú!
El Sentido de Todo, del Todo
De la muerte a la Vida
De la Vida a la muerte
¡Eres Vida Valiente!
Amor Para que pasemos Por tu misma vida.
Por tu vida misma.
¡Vivida!
Por entre esta tierra tuya Entre los caminos dolientes Los mismos que tu pasas cada día
Entre tus sudores de sangre unas veces,
Otras, entre tus gozos que te conmueven.
¡Te conmueves Todo Tú! Al ver al pobre acogido Recuperado en su dignidad
Del hijo del buen Dios
Hecho ya hermano nuestro y completo en su dignidad,
En la tuya, ¡ Oh buen Padre!
¡Vivir como hombres de bien!
De tu casa común
Sin ruido, con sencillez
Con la humildad de tu Cruz
Y la frente alta
Pasaremos por tu Cruz.
Y entre las Cruces, veremos ya a todos los pobres, a mis hermanos.
¡¡Dando ya sentido a Todo!!
¡A Todo, a todo!
¡ LuegoTodo, ya tendrá el sentido de la Cruz! Todo.
(III)
¡Y en el Gran sentido de esta noche claraoscura! ¡Tendré el sentido Ya! Denunciado con mi Vida La Soledad del mayor.
El verlo a El!
verlo a Sentado en un banco con la mirada perdida.
¡El verlo a Él! Que fue joven y peleó por el bienestar de todos,
por TI, por todos.
¡El verlo a Él! Que Soñó como tú, Amo como tú.
Y ahora como cacharro inservible En este enorme cementerio olvidado
Con las cruces rotas invisibilizadas
Olvidando las letras de nuestras plegarias
Sin poder articular vocal ni consonante
Con un Corazón muerto,
Con el llanto ya extinguido.
Cementerios sin memoria En posición abandonada
En forma de Cruces, de todos los colores
¡En un bienestar que no sirve!
No sirve para nada.
Campos de exterminio Que el hombre ha creado
De lo peor de si mismo
Dolor inservible ¡Muere Él cada día, sin ser visto!
( IV)
Jesús, ¡Creo en tu Resurrección! Si no aparto mi rostro del pobre,
Nos haces recordar que el pobre eres Tú.
¡Creo en el anciano del parque,
que con la mirada pérdida anhela un poco de paz y bien!
¡Creo en el joven derrotado,
que trabaja para sobrevivir y no puede continuar con sus sueños!
¡Creo en la Resurrección, y que resucitaré! Sí soy testigo del Evangelio Viviente
Evangelio de Jesús, de Todos, de todos los pobres,
Con el Anciano y el Joven
Del Evangelio del 2024
¡Creo en la Resurrección, que es de Todos, de Todos! Así creeré en el Evangelio.
!Creeré en esta tierra de Gigantes! De los amigos de Jesús
Creeré qué pesar de los lobos,
Y de sus dentelladas mortales, no podrán con nosotros.
Sí, somos del Hermano Jesús del Evangelio, de esta tierra suya Y del Hermano Francisco, de la Vida.
«Del Evangelio a la Vida, de la Vida al Evangelio» ( S. Francisco)
Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.
Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.
El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.
Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada.
no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.
Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.
Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.
Nuevos Miembros
Para unirse a este grupo es necesario REGISTRARSE y OBLIGATORIO dejar en el FORO un primer mensaje de saludo y presentación al resto de miembros.
Por favor, no lo olvidéis, ni tampoco indicar vuestros motivos en las solicitudes de incorporación.
Comentarios recientes