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Santa María Madre de Dios. Lunes 01 de Enero de 2018

lunes, 1 de enero de 2018
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De Koinonia:

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Números 6,22-27

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

El Señor habló a Moisés:

“Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz”.

Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”

Salmo responsorial: 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.

Gálatas 4,4-7

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abbá! (Padre).” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Aleluya Heb 1, 1-2

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente
a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R.

Lucas 2,16-21

Encontraron a María y a José, y al niño.

A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

*

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(1 de enero de 1978)

Amados hermanos, amados radio-oyentes:

Con el saludo bíblico que Dios mandaba cuando se dirigía a su pueblo, ya que los cristianos hoy somos el Israel espiritual de Dios, somos el pueblo de Dios, y para nosotros es este precioso augurio de Año Nuevo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”, no podía hacerse un saludo más oportuno y espléndido para el año nuevo que estas palabras que la Biblia pone a nuestra consideración esta mañana, y al mismo tiempo unir a esta buena voluntad de Dios la presencia de María, la Virgen Madre.

Hay una fiesta oficial de la Iglesia en honor de María y es hoy, 1º de enero. Ocho días después de dar a luz al Redentor del mundo la Iglesia quiere llamar la atención de todos sus hijos para celebrar la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Así se inicia el año bajo la bendición directa de Dios y bajo este título que es toda una inspiración de confianza en el poder de la Virgen, por ser de Dios. Leer más…

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La familia de Jesús, esa gran desconocida

domingo, 31 de diciembre de 2017
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familia-jesus_560x280De sus abuelos no sabemos nada y de su padre, José, casi nada

¿Tuvo Jesús hermanos y la virginidad de María hay que entenderla simbólicamente?

(José M. Vidal).- ¿Qué sabemos hoy, a ciencia cierta, de José, María y Jesús? ¿Qué opinan los exegetas católicos más serios sobre los hermanos y hermanas de Jesús? ¿Es creíble que en la cultura judaica de su tiempo no hubiese formado una familia propia? ¿Cómo vivió su sexualidad? ¿Sintió tentaciones? ¿Pudo enamorarse? ¿Qué relación mantuvo con María Magdalena?

A pesar de ser el personaje más estudiado y analizado por la cultura occidental, Jesús sigue siendo uno de los más desconocidos. Poco se sabe con exactitud del hombre al que 1.000 millones de personas veneran como el «Hijo de Dios». Siglos de manipulaciones borraron las escasas pistas sobre su realidad. ¿Y los Evangelios?

Tradicionalmente se nos han presentado como textos históricos. Hoy, todos los teólogos reconocen que no se puede escribir con ellos una biografía de Jesús. «El Evangelio es un testimonio de los creyentes. Lo que los evangelistas cuentan no es historia, sino expresión de su fe en Jesucristo», explica en sus obras el prestigioso teólogo holandés Edward Schillebeck.

Y si de su vida sabemos poco, de su infancia casi nada. Y de su familia, menos. Los abuelos maternos de Jesús no aparecen para nada en los Evangelios. Pero la tradición cristiana no podía dejar al Gran Niño sin abuelos maternos. Sería un pecado contra la ternura. Ese hueco se reconstruye piadosamente a través del «Protoevangelio de Santiago», un apócrifo escrito en el siglo II, en el que aparecen Joaquín y Ana como padres de María. De la abuela paterna, ni rastro. El abuelo paterno, en cambio, sí figura en los Evangelios de Mateo y Lucas, pero con distinto nombre: Jacob y Helí.

De José, el padre de Jesús, también sabemos muy poco. Era un «tekton» (obrero de la construcción) y los propios Evangelios lo presentan poco más que como una sombra. El teólogo y periodista Juan Arias sostiene en su reciente obra «María, esa desconocida» (Maeva) que José era «un joven de unos 16 a 18 años, que se casó con María cuando ésta tenía entre los 12 y los 16, y no un anciano viudo con seis hijos de un matrimonio anterior, como sostienen los apócrifos».

«¿No es éste el carpintero, el hijo de María y el hermano de Jacobo, José, Simeón y Judas? ¿No están sus hermanas entre nosotros?» (Marcos 6, 2-5), se preguntan extrañados los vecinos de Nazaret al ver a Jesús convertido en un predicador de campanillas. Referencias como ésta a los hermanos de Jesús hay varias en los Evangelios canónicos. Por ejemplo, Lucas (2,7) le llama «el primogénito«. ¿Tuvo Jesús hermanos carnales y, por consiguiente, la virginidad de María hay que entenderla en sentido simbólico?.

Durante siglos se discutió el asunto. Para los ortodoxos, se trata de hermanastros, hijos de un anterior matrimonio de José. Para la mayoría de los protestantes son hermanos de carne y sangre y, en cambio, para los católicos son primos. La interpretación católica pretende salvaguardar la creencia eclesial de que María fue virgen «antes, durante y después del parto».

Hoy, la mayoría de los exegetas, incluso católicos, sostiene que Jesús fue el hijo primogénito de María, que tuvo más hijos y que su virginidad hay que entenderla de forma simbólica y, por supuesto, no perpetua. En contra del viejo aforismo de que fue virgen «antes, durante y después del parto».

Porque es sería tanto como obligar a José a una castidad perpetua, que atentaba contra las leyes judías, donde los hijos eran el mayor bien y la actividad sexual algo noble. Para María, como para toda mujer judía, lo más importante era ser madre y no virgen.

En su voluminosa obra «Un judío marginal» (Verbo Divino), el teólogo jesuita John P. Meier sostiene que Jesús tuvo hermanos de sangre. «La mayoría de los exegetas e historiadores ya no creen (no creemos) en milagros de tipo material, que antes solían emplearse para fundar ‘mejor’ la fe: no creemos que Jesús naciera biológicamente de una virgen, rompiendo las leyes del proceso de la vida. Me parece que lo más probable es que Jesús naciese de la relación carnal de María y José, porque virginidad significa que Jesús nace del misterio de Dios», explica el teólogo Xavier Pikaza.

Y es que, como sostiene Antonio Piñero, catedrático de Filología del Nuevo Testamento de la Complutense, «en la iglesia primitiva nadie defendía la virginidad absoluta de María. Sólo a partir de San Jerónimo, en el siglo IV, se postula la virginidad física y total de María». Y de hecho, la virginidad de María no es un dogma. Pertenece a la fe de la Iglesia, pero no alcanza el valor del dogma de la Inmaculada, por ejemplo.

¿Y Jesús se enamoró, estuvo casado? De acuerdo con la más estricta ortodoxia católica, Jesús era un hombre completo, de cuerpo entero y, consiguientemente, sexuado. Dios se hizo hombre, y dentro de esa condición está la sexualidad. ¿Cómo la ejerció? ¿Qué relación mantuvo con las mujeres?

Los grandes exegetas coinciden en negar que Jesús se hubiese casado. Y eso que el celibato contravenía las leyes religiosas de su época. «Quien no tiene mujer es un ser sin alegría, sin bendición, sin felicidad, sin defensas contra la concupiscencia, sin paz; un hombre sin mujer no es un hombre«, dice el Talmud. Y menos, si ése hombre era un rabbí, un intérprete de la Ley que, por lo tanto, no podía oponerse al Talmud.

Y sin embargo, a los teólogos les parece un «disparate» la tesis del Código Da Vinci de que Jesús estuviese casado con María Magdalena. «No hay ningún dato para afirmarlo. Si hubiera estado casado, los Evangelios lo mencionarían. Además, es plausible que Cristo optase por ser célibe, como los esenios de su época», explica el teólogo Rafael Aguirre. O como dice Meier, «Jesús nunca se casó, lo cual lo convierte en un ser atípico y, por extensión, marginal en la sociedad judía convencional».

Eso sí, todos los exegetas coinciden también en señalar el papel «especial» de la Magdalena en la vida de Jesús. No fue su mujer, pero estuvo muy cerca de él. En el grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y a sus discípulos, ella nunca falla. Es la primera receptora de los acontecimientos pascuales. Por eso se la llama «la apóstol de los apóstoles». «Pero casarla con Cristo es un disparate», asegura el teólogo jesuita Juan Antonio Estrada.

Fuente Religión Digital

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“Una gran familia”, por Gema Juan OCD

domingo, 31 de diciembre de 2017
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15873186599_4a47509696_mEchando una vista atrás, hacia lo acontecido en este año que hoy acaba y mirando hacia el nuevo que comienza… Un sugerente artículo que hemos leído en su blog Juntos Andemos:

Los evangelios fueron escritos para transmitir una buena noticia y –como diría Juan en el suyo– para despertar la fe y dar vida. Pero, a veces, inquietan profundamente. Nada que ver con la angustia o la tristeza, sino con el impulso y la fuerza que da descubrir las huellas de Jesús.

Son textos capaces de despertar los sentimientos más profundos del ser humano y hacerle mover en la dirección de la luz. Teresa de Jesús decía que siempre los había preferido a otras lecturas espirituales y, consciente de la alegría y el valor que de ahí venía, exclamó: «¡Bendito sea el que nos convida que vamos a beber en su Evangelio!».

El relato evangélico que cuenta que María y José, con un niño recién nacido, tuvieron que huir a Egipto –un texto muy dado a las leyendas y a la imaginación– despierta algo de inquietud. Egipto era la tierra donde solían refugiarse quienes huían de la tiranía en Palestina… era lo que hoy son los países del primer mundo, adonde huyen quienes se refugian de las innumerables tiranías del siglo presente.

Teresa de Jesús se hacía eco del sufrimiento que había vivido la familia de Jesús, recordando la casi invisible presencia de José, que sostenía a la familia. Y Teresa de Lisieux se preguntaba: «¿Por qué no fueron transportados a Egipto en virtud de un milagro?… ¡cuántas penas, cuántas decepciones! ¡Cuántas veces se le habrán hecho reproches al bueno de san José!».

Al volver a este evangelio es casi imposible no pensar en lo que sucede en la actualidad… o bien, al ver lo que sucede en este siglo XXI, es inevitable volverse al evangelio a buscar luz. Porque la desazón que suscita el presente puede apagar su malestar en la inquietud que despierta el evangelio.

Teresa había comprendido que los evangelios muestran quién es Jesús y que con Él se puede dar una respuesta a los males del mundo: «Este Señor nuestro es por quien nos vienen todos los bienes. Él le enseñará. Mirando su vida, es el mejor dechado». La vida de Jesús es un pozo de bondad, sabiduría y esperanza.

Y en un poemita, Teresa había escrito: «Vino del cielo a la tierra para quitar nuestra guerra». El camino de vida que abre Jesús es un cambio de dirección hacia lo más humano, es creer que las cosas pueden cambiar, si no se sofoca el Espíritu que Dios da, que no es «un Espíritu cobarde, sino un Espíritu de energía, amor y buen juicio» —como decía Pablo.

La vida de Jesús estuvo llena de inconvenientes y dificultades desde el principio, como la de tantísimos seres humanos. Por eso, la Buena Noticia que Él es, se agranda al comprender su proximidad, su identificación con los menos favorecidos en el mundo. Y desvela cómo se deshace cualquier distancia con Dios.

Teresa de Jesús percibió esa proximidad y se sintió sacudida, dándose cuenta de que ella no se hacía tan «próxima», como Jesús. Decía: «No hace Él diferencia de Él a nosotros; mas hacémosla nosotros, para no nos dar cada día por Él».

Y entendió que lo que borraba las distancias con Dios era el amor: «Si amamos a Dios no se puede saber, aunque hay indicios grandes para entender que le amamos; mas el amor del prójimo, sí. Y estad ciertas que mientras más en éste os viereis aprovechadas, más lo estáis en el amor de Dios».

La huida de Egipto evoca las innumerables huidas que causan las opresiones de este mundo, donde los que tienen –decía Teresa– sucumben a la tentación de «procurar más y más». Y aún añadió: «Así es este mundo, que él nos da bien a entender sus desvaríos si no estuviésemos ciegos».

Y la estremecedora imagen de unos inmigrantes intentando saltar la valla de Melilla, mientras algunas personas juegan en un campo de golf, evoca otra imagen impresionante: aquella en la que Jesús, colgado ya de la cruz, veía cómo se repartían sus cosas o se reían de Él, los que estaban por allí.

Ni los golfistas ni los transeúntes del Gólgota tienen mayor responsabilidad que quienes no aparecen en esas escenas. Unos y otros son como los personajes de una escena evangélica, al término de la cual reaparece la pregunta fundamental: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?».

El Jesús del Gólgota es aquel niño que tuvo que emigrar con sus padres a Egipto, pero también un hombre tierno que despertó la alegría de los más sencillos y la esperanza de tantos desechados en el Israel del siglo I. Su vida no fue fácil, pero lo que aviva todo eso no es dolor y, menos aún culpa, sino una gran esperanza: la confianza de que Él alienta otra vida posible.

El gran reto que plantea Teresa de Jesús es: «¿Cómo haré mi condición que conforme con la suya?». La condición de Jesús es la que «no hace diferencia», la que no excluye, ni rechaza… ni deporta a los huidos, ni tasa su número por conveniencias económicas*. La condición de Jesús es la acogida, la disponibilidad y la fraternidad.

Nadie ha dicho que todo eso sea sencillo, ni personal ni socialmente, pero como decía Teresa: «La medida del poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor… si le tenéis, procurad no sean palabras de cumplimiento las que decís a tan gran Señor, sino esforzaos a pasar lo que su Majestad quisiere». Y lo que Dios quiere es una gran familia, una fraternidad sin fronteras.

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Bodas de Dios, el romance de la Navidad

lunes, 25 de diciembre de 2017
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25594237_906708629506330_8710464119261867115_nDel blog de Xabier Pikaza:

Ésta es la fiesta de Dios, que se canta y se cuenta con música y letra de amor admirado y de pasmo, como dice San Juan de la Cruz (=SJC) en su Romance de la Trinidad (=RomTrin), que hoy quiero presentar y comentar como Villancico de Navidad, un texto de poesía popular para confesar cantando el contenido de la fe, porque la fe se narra, no se prueba; la fe se atestigua, no se impone.

Para confesar su fe en romance ha compuesto SJC este conjunto de poemas (310 versos) que los editores han llamado Romance… sobre la Santísima Trinidad, pero que estrictamente hablando no trata sólo de la Trinidad que es el amor de Dios en sí (RomTrin 1-76), sino también de la Creación, que es el amor de Dios expandido y regalado (RomTrin 77-220) y de la Navidad, que es el amor de Dios encarnado (RomTrin 221-310).

Como seguirá viendo el lector, la Navidad no es para es para SJC sólo una Fiesta de Nacimiento, sino al mismo tiempo una Fiesta de las Bodas, el desposorio (Alianza-Matrimonio) de Dios con los hombres en Cristo. Por eso, este romance de la Navidad podría titularse Canto de las Bodas de Dios. Desde aquí se entienden los temas que SJC desarrolla en el Romance, los artículos o dogmas de su credo, en un fuerte y bellísimo relato de evangelio, que hoy quiero presentar con cierta longitud, como ampliación de mi Ejercicio de Amor, con el que quiero (Mabel y yo queremos) felicitar la Navidad a todos nuestos amigos.

Esta postal es algo larga, una extensa felicitación de la Navidad Cantada, como solía cantarla San Juan de la Cruz por los caminos de la ancha Castilla, de la abrupta Andalucía, por las sierras de Jaén y de Granada. Quien tenga menos tiempo o ganas de romance entero lea sólo la parte final que trata del pasmo de la Madre y del llanto de Dios que ha querido aprender a llorar con los hombres, para así caminar con ellos por el hondo sendero de la vida:

Los hombres decían cantares, / los ángeles melodía,
festejando el desposorio /que entre tales dos había.
Pero Dios en el pesebre / allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa / al desposorio traía.
Y la Madre estaba en pasmo / de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios, /y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro / tan ajeno ser solía (RomTrin 297-310)

Caminos XL_ejercicio de amor_PORTADA_5239-4.inddBuenos días de Navidad a todos, en esta fiesta del Niño que nace, fiesta de las Bodas de Dios, que se compromete para siempre con los hombres, en la salud y enfermedad, hasta que muerte y consumación nos (nos) una en amor para siempre.

Con este Romance de la Navidad queremos Mabel y yo felicitar a nuestros amigos, deseándole que vivan y sientan en esta Navidad del Amor de Dios que se encarna en la pobreza y camino de este mundo. Hay una Navidad del derroche que deja en llanto al hijo de Dios (mientras lloran con él millones y millones en el mundo). Queremos que este Romance de Navidad sea testimonio de amor encarnado entre todos (para todos) los hombres y mujeres de la tierra.


1. TRINIDAD, DIOS EN SÍ. LAS BODAS DEL PADRE (ROMTRIN 1, 76)

a. Ser como donación y encuentro

SJC comienza retomando el motivo fundacional de Jn 1,1, recreando desde esa perspectiva la frase originaria de la Biblia (Gen 1,1): en el principio, antes de la creación, se encuentra el Verbo (RomTrin 1-2). Conforme a la experiencia de la iglesia, que recoge y despliega la revelación de la Biblia (y de la historia de Jesús), SJC presenta al Verbo como Palabra personal, es decir como Persona, en comunión radical con Dios Padre:

En el principio moraba / el Verbo y en Dios vivía
en quien su felicidad / infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era / que el principio se decía.
Él moraba en el principio y principio no tenía.
Él era el mismo principio / por eso de él carecía (RomTrin 1-10)

El texto dice que el Verbo vivía (moraba) en Dios «en quien su felicidad infinita poseía» (Rom 1-4). Para SJC este Verbo es evidente¬mente el Hijo de la tradición dogmática cristiana, ratificada en e1 Concilio de Nicea (año 325), es el Hijo entendido como “palabra activa” de Dios, no como idea que puede existir en sí misma, es el Hijo es Verbo, acción comunicadora, es el mismo Dios que existe así al comunicarse, dándose a sí mismo.

Son significativas las primeras notas de este Verbo. Se dice que mora en Dios, indicando así que Dios no es un ser solitario, alguien que existe cerrado en sí mismo. De un modo consecuente, según eso, la nota primordial de la realidad no es la indepen¬dencia del ser que vive en sí (sustancia) y según eso se aísla de los otros, sino el gesto creador de aquel que sale de sí y puede (quiere) hacer que el otro sea (de tal manera que la realidad es según eso Padre, que se da y se entrega, dándose al Hijo, en quien vive, siendo de esa forma en sí al ser en el otro).

En esa línea se añade que el Verbo es feliz en palabra paradójica: posee infi¬nita felicidad no «poseyéndose» a sí mismo, sino siendo en (por) el otro, pues la felicidad resulta inseparable del amor, es decir, de la comunión con otro. Y se dice también que Dios es principio total no teniendo principio, y dando todo su ser al Hijo (en quien tiene su ser y su gloria). Por su parte el Verbo es plenitud y es principio, pero siendo en el otro y desde el otro, es decir, en el Padre (RomTrin 7-9).
En ese contexto se añade que ni el Padre es en sí (de manera que no puede decir “yo soy”, sino que dice que “sea el Hijo”), y el Hijo tampoco es en sí (sino en el Padre). De esa forma, el “ser” de Dios no se define como autonomía egoísta (dominio de sí mismo), sino como donación, de forma que en el principio de Dios se encuentra el Hijo, que es el mismo Dios “entregado”, saliendo de sí mismo y existiendo en el otro. Este misterio toma forma de paternidad y filiación:

El Verbo se llama Hijo, / que de el Principio nacía.
Hale siempre concebido, / y siempre le concebía.
Dale siempre su sustancia / y siempre se la tenía (RomTrin 11-16).

En ese principio que siempre perdura encontramos ahora al Padre que concibe sin cesar al Hijo, en generosidad-fecundidad originaria, de manera que sólo tiene aquello que da o regala, dándose a sí mismo, plenamente (¡dale siempre su substancia y siempre se la tenía!). Lógicamente, según la tradición cristiana, el Dios primigenio se llama Padre, aunque presenta ras¬gos que recuerdan quizá más la imagen de la Madre (¡hale siempre concebido!). Pero más que el puro nombre importa la función del Padre (Madre) que solo puede tener su sustancia (poseerse) en la medida en que entrega (la “da”, dándose al Hijo).

b. Ser en sí, siendo en el otro

En este principio trinitario (¡el Padre sólo tiene aquello que “da” y pierde, y el Hijo sólo tiene aquello que recibe y que nueva “da”, dándose al Padre) aparece ya en resumen (como en germen) todo el pensamiento y experiencia de SJC. El punto de partida de su pensamiento no es un tipo de “ontología cósmica” (como la de Aristóteles), ni es tampoco un pensamiento conceptual o discursivo. El principio y sentido de la realidad ha de entenderse, según eso, de forma trinitaria, desde el fondo de este símbolo de fe, que SJC presenta de forma narrativa en su romance. En el principio está el “don personal”, de manera que el “ser” de cada uno (empezando por el Padre) está en el otro (empezando por el Hijo), y así podemos hablar de una gloria (o esencia) compartida, pues cada uno la tiene sólo en la medida en que la pierde, es decir, en la medida en que se entrega, dándose a sí mismo, para quedar así en manos del otro (y ser el otro).

La gloria Padre es el Hijo y la del Hijo el Padre (RomTrin 17-20), de manera que cada uno existe y es glorioso precisamente teniendo su gloria fuera de sí mismo (en el otro a quien la entrega, ofreciéndose a sí mismo). Ambos, Padre e Hijo, se vinculan, por lo tanto, al entregarse y ser uno en el otro, en una especie de unidad paterno-filial, que paradójicamente recibe y tiene rasgos nupciales, de manera que la realidad sólo existe (se despliega) allí donde cada uno la pierde, se pierde a sí mismo (dando lo que tiene), para ser y encontrarse a sí mismo en el otro. Leer más…

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«María, José y Jesús en el umbral de la Vida», por Juan Masiá sj

lunes, 25 de diciembre de 2017
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nacimiento-mesias_mdsvid20130328_0051_3De su blog Vivir y pensar en la Frontera:

Navidad: Jesús, al nacer, sale del seno de su madre por la “puerta de la vida”.

No sale como un rayo de sol a través de un cristal. Sale, vulnerando el cuerpo materno (como hicimos al alumbrarnos nuestras madres). Por esa misma puerta entró el germen paterno para unirse con el materno y desencadenar el proceso de la concepción. Es la puerta por donde se entra a la unión de las personas para engendrar nueva vida y por donde sale la nueva vida a ver la luz del mundo.

A la entrada, a la salida y a lo largo del proceso, la presencia energetizante de la dynamis del Espíritu de Vida actuó para que la unión se convirtiese en procreación. El misterio de la concepción es la presencia del Espíritu de Vida a lo largo del proceso que comienza y culmina con el cruce de “la puerta de la vida”.

José, en medio de un sueño, despierta a la incógnita y el deseo de acoger la nueva vida con la consiguiente ansiedad. El mensajero angélico le tranquiliza: “No tengas reparo, José, en llevarte contigo a María y unirte a ella como esposo, porque la criatura que llevará en su seno vendrá del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Liberador” (Mt 1, 20-21). El nombre lo escoge Dios, pero lo imponen la madre y el padre. Contra la costumbre patriarcal de que el padre imponga el nombre, el mensajero celeste encarga tanto a María, la madre (en el caso del evangelio de Lucas) como a José, el padre (en el caso del evangelio de Mateo), la imposición del nombre (aceptación de la nueva vida, en vez de rechazarla).

Toda criatura nace por obra de Espíritu Santo. Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre (como promesa de creación continua durante la crianza).

Mateo y Lucas sugieren que María y José conciben y dan a luz a Jesús gracias a la fuerza del Espíritu Santo. Al mismo tiempo están proclamando, de parte del Dios Vivo hecho Dios-con-nosotros, la maravilla de creatividad de toda concepción y alumbramiento.

La concepción es un sustantivo, pero concebir es un verbo. La concepción no es un momento, sino un proceso constituyente de una nueva vida individual y personal, biológicamente aceptada al consumarse la implantación-anidación, y humanamente acogida al asumir el alumbramiento e imponerle el nombre propio.

Concebir es acoger una palabra y una promesa, acogerse estrechamente dos cuerpos y acogerse íntimamente dos personas, acoger biológicamente un pre-embrión para que anide y se haga feto, acoger humanamente a una criatura,y un largo etcétera de acogidas (receptivas,virginales…)

Los progenitores hacen la criatura que Dios les da. Dios les da la criatura que ellos hacen. Y todo esto ocurrre en todo nacimiento. Concebir vida y alumbrar criatura nueva es el enigma y maravilla de creatividad de todo nacimiento, de lo cuál el nacimiento de Jesús es símbolo y epifanía. “La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano” (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n.1)

Concebir y dar a luz son actos de virginidad consumada. No solo no es incompatible la virginidad con la concepción y el nacimiento, sino que estos la consuman. El Espíritu actúa desde dentro: desde dentro de la evolución; desde dentro del óvulo y desde dentro del esperma; desde dentro del seno materno que acoge al pre-embrión al realizarse y comsumarse la concepción al final de la implantación en su seno; desde dentro del corazón de los progenitores que desearon esa nueva vida y la esperaron ya desde antes que se cerciorasen del embarazo; desde dentro de la decisión de cuidar esa gestación hacia el nacimiento, en vez de rechazarla; desde dentro de la aceptación biológica y materno-paterna, al consumarse la concepción; desde dentro de la puesta de acuerdo en darle nombre a la criatura, como gratitud por su vida, como promesa de criarla y educarla…

Al meditar esto en Navidad nos brota una gratitud inmensa hacia nuestros progenitores que nos engendraron con amor y gracias al Espíritu de Vida que nos hizo nacer por obra y gracia suya. También sentimos la responsabilidad de proteger y cuidar toda vida y de vivir todos y todas (hombres y mujeres, célibes o casados, fértiles o estériles, de sexualidad mayoritaria o minoritaria, sin ninguna discriminación ni exclusión) para darnos vida mutuamente y dar vida al mundo.

Ver más, en: El Que Vive,Relecturas de Evangelio, Bilbao: Desclée, 2017, p.57: Sueños de alumbramiento virginal, p.63-84: Entrevista a Mateo y Lucas sobre María, José y Jesús en el umbral de la vida.

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«La Virgen de la barcaza», por Jesús Bastante

lunes, 25 de diciembre de 2017
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38379959495_7f69be7702_cDe su blog El Barón Rampante:

¿Ves esa estrella de cinco puntas? Ella nos marcará el camino. No dejará que nos perdamos no temas, nos llevará a un puerto seguro. Ten esperanza. Sí, es cierto, llevamos semanas navegando, y ninguna ciudad nos ha abierto sus muelles. Nadie quiere acogernos. Somos muchos, y extranjeros, no tenemos nada que ofrecer. Pero es Navidad, hoy tendremos suerte. Ten fe.

Antes de acurrucarte, has imaginado un pequeño pesebre con esas botellas rotas. Se hace de noche, y las olas te mecen, ojalá duermas, ojalá sueñes.

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía. Todo saldrá bien.

Esta noche, ¿te acuerdas? No, cómo vas a hacerlo, si eres aún un bebé. Venían los tíos desde Kirkuk, los abuelos repartían caramelos, los vecinos abrían sus cocinas, tu padre… antes del terror y de la huída, antes de llegar a esta barcaza. Todos nos juntábamos en la plaza, reíamos y cantábamos. Encendíamos velas y compartíamos el fuego.

Nos contaban la historia de aquella familia de Belén, de su borrico, de la noche en que nadie les quiso dar posada. Ella, María, estaba embarazada. Él, José, no quiso abandonarla a merced del frío. Y su hijo nació en un pesebre, al abrigo de los animales.

Algún día te contarán esta historia, y dirán que tú naciste aquel día. Se hace de noche, mi vida. Calor no te faltará, aquí somos muchos. Duerme y espera… Tú busca la estrella, que el cielo está oscuro y cubierto de niebla, pero es la noche. Seguro. Tú duerme, que es Navidad. Que todo saldrá bien. Mira la estrella, mírala. Mira la estrella…

No habrá Navidad si Jesús no nace de verdad, cada día, en en el corazón de aquellos que todavía tienen sueños que cumplir, y realidades que cambiar. Y barcas que salir a buscar al mar oscuro. Para eso, también, nace el Niño. ¡Feliz Navidad!

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El verdadero regalo de la Navidad

lunes, 25 de diciembre de 2017
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belen_volverajesus_01-600x448La carta que José Antonio Pagola ha enviado a los Grupos de Jesús que me ha gustado mucho … y se la he «robado».

Queridos amigos y amigas:

Hoy son muchos los que ignoran la verdadera raíz de las fiestas de Navidad. La sociedad de consumo las ha convertido en las fiestas de invierno o del nuevo año. Unas fiestas en las que lo importante es comprar, gastar y disfrutar. Sin embargo, estas fiestas son diferentes. En muchos se observa todavía la nostalgia de un mundo imposible de paz, fraternidad y felicidad que los humanos somos incapaces de construir.

En los Grupos de Jesús sabéis bien el origen de estas fiestas. Nosotros celebramos la inmensa alegría de que Dios ha querido hacerse uno de nosotros. Ya no estamos solos, perdidos en medio de nuestros problemas, sufrimientos y conflictos. Dios está con nosotros.

No un dios frío, lejano y distante, sino un Dios hecho carne, hermano, amigo de todos. Ese Dios es infinitamente mejor de lo que pensamos. Un Dios más cercano, más tierno, más acogedor y comprensivo de lo que nosotros podemos imaginar.

Hoy necesitamos más que nunca detenernos a meditar lo que significa un Dios que se nos ofrece encarnado en un niño débil, vulnerable e indefenso, irradiando solo paz, ternura y cercanía. Se despertaría en nosotros una confianza nueva, nos inundaría una alegría diferente.

Queridos amigos y amigas, este Dios nacido en Belén es más grande que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el mejor regalo que se nos puede ofrecer a todos. Nuestro error es creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, salud, suerte y seguridad.

Por eso celebrar la Navidad no es despertar una euforia pasajera tomando unas copas de champán, sino alimentar nuestra alegría interior y nuestra confianza en la cercanía de un Dios que está presente en lo más íntimo de nuestro ser.

Este Dios cercano y tierno es el mejor regalo que podemos hacernos unos a otros. El mejor regalo que podéis hacer a vuestros seres queridos. Los Grupos de Jesús estamos llamados a ser testigos de ese Dios nacido en Belén. Grupos que viven alentados por la alegría interior y la paz que infunde en nosotros ese Dios. Grupos que contagian una fe gozosa y atractiva en ese “Dios-con nosotros”.

Os deseo a todos los Grupos, y a cada uno de vosotros, una Navidad Feliz.

José Antonio Pagola

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“Un anuncio sorprendente”. 4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

domingo, 24 de diciembre de 2017
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El Concilio Vaticano II presenta a María, Madre de Jesucristo, como «prototipo y modelo para la Iglesia», y la describe como mujer humilde que escucha a Dios con confianza y alegría. Desde esa misma actitud hemos de escuchar a Dios en la Iglesia actual.

«Alégrate». Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores? Cuando falta la alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.

«El Señor está contigo». No es fácil la alegría en la Iglesia de nuestros días. Solo puede nacer de la confianza en Dios. No estamos huérfanos. Vivimos invocando cada día a un Dios Padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien de todo ser humano. Dios está también con nosotros.

Esta Iglesia, a veces tan desconcertada y perdida, que no acierta a volver al Evangelio, no está sola. Jesús, el Buen Pastor, nos está buscando. Su Espíritu nos está atrayendo. Contamos con su aliento y comprensión. Jesús no nos ha abandonado. Con él todo es posible.

«No temas». Son muchos los miedos que nos paralizan a los seguidores de Jesús. Miedo al mundo moderno y a una sociedad descreída. Miedo a un futuro incierto. Miedo a la conversión al Evangelio. El miedo nos está haciendo mucho daño. Nos impide caminar hacia el futuro con esperanza. Nos encierra en la conservación estéril del pasado. Crecen nuestros fantasmas. Desaparece el realismo sano y la sensatez evangélica.

Es urgente construir una Iglesia de la confianza. La fortaleza de Dios no se revela en una Iglesia poderosa, sino humilde. También en nuestras comunidades hemos de escuchar las palabras que escucha María: «No temas».

«Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús». También a nosotros, como a María, se nos confía una misión: contribuir a poner luz en medio de la noche. No estamos llamados a juzgar al mundo, sino a sembrar esperanza. Nuestra tarea no es apagar la mecha que se extingue, sino encender la fe que, en no pocos, está queriendo brotar: hemos de ayudar a los hombres y mujeres de hoy a descubrir a Jesús.

Desde nuestras comunidades, cada vez más pequeñas y humildes, podemos ser levadura de un mundo más sano y fraterno. Estamos en buenas manos. Dios no está en crisis. Somos nosotros los que no nos atrevemos a seguir a Jesús con alegría y confianza. María ha de ser nuestro modelo.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

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“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”. Domingo 23 de diciembre de 2017. Domingo 4º de Adviento.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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04advientoB4cerezoLeído en Koinonia:

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor.
Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Romanos 16,25-27: El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado.
Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa Yahvé en Jerusalén, Yahvé dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa a Yahvé, sino que Yahvé le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como Templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Esta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas se esfuerzan en presentar en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en él se cumplen las promesas de Dios.

En los versículos que hemos leído del largísimo salmo 88 están dispuestos en la liturgia para mostrarnos la relación de Jesús con Dios. El salmo es un himno al Creador seguido de un oráculo mesiánico. En este oráculo el salmista pone en boca de Dios estas palabras: yo lo nombraré mi primogénito, altísimo entre los reyes de la tierra. Se refiere al Mesías, al salvador esperado, pero que nosotros como cristianos lo leemos claramente referido a Jesús. Él es el Hijo, la primicia por la que todos seremos salvados, el primogénito entre todos los hombres. Por su predicación, por su sencillez y servicio a los más pequeños, por su sí incondicional a Dios hasta la muerte, Dios lo resucitó haciéndolo altísimo entre los reyes de la tierra.

La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los Romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios (doxología) con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en él cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.

En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María del nacimiento de Jesús, que la convierte en la primera discípula y evangelizada: escucha la palabra de Dios, es capaz de reconocer que la acción de Dios pasa por los más pequeños y humildes. María era una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende pero que sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio. Le dice sí a Dios. A diferencia de Zacarías el signo que pide María no parte de la incredulidad, sino de la necesidad de poner por obra las palabras del ángel.

El evangelista Lucas pone de manera consecutiva el anuncio a Zacarías y el anuncio a María para resaltar que la acción de Dios se manifiesta fuera del Templo, fuera del lugar sagrado, en medio de los pobres y abandonados, como lo es María triplemente excluida por ser mujer, por ser pobre y por ser joven. Y es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios para la humanidad va a fructificar, por medio del sí consciente de María y de todos los que se identifican con ella.

El niño que nacerá de María será el Salvador, el Mesías, un «Hijo de Dios». Dios se hace ser humano en la persona de Jesús para que siendo como él, los seres humanos seamos semejantes a Dios. Pero no lo hace en contra de la voluntad de los hombres. María, con su «sí» al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia, haciéndose hombre pobre y creyente.

Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret. Leer más…

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Tres mensajeros, tres promesas y un misterio. Domingo 4º de Adviento. Ciclo B

domingo, 24 de diciembre de 2017
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fra-angelico-the-annunciationDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)

                Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá.

Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas.

Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo.

El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. “Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre”.

Lectura del segundo libro de Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a.16

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:

̶  Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey:

̶  Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

̶  Ve y dile a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel)

El anuncio de Gabriel a María es como un cuadro que solo comprendemos bien cuando lo comparamos con otro situado a su izquierda: el anuncio de Gabriel a Zacarías. Entonces, contemplando las diferencias, captamos mejor su mensaje.

[El cuadro de la anunciación a María, tan distinto del de Fray Angelico, es de Henry Ossawa Tanner, 1898.]

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1) El anuncio a Zacarías tiene lugar en el espacio sagrado del templo, el de María, en un pueblecillo desconocido de Galilea, de doscientos habitantes.

2) Gabriel se aparece a un anciano venerable, casado con una mujer muy piadosa, los dos israelitas modélicos; luego Dios lo envía a una pareja joven, todavía sin casar, de los que no se menciona ninguna virtud.

3) En el primer caso, el protagonista es un varón, Zacarías; en el segundo, una muchacha, María.

4) En ambos casos se anuncia el nacimiento de un niño, pero con enormes diferencias entre ellos: Juan será un profeta, al estilo de Elías, y su misión consistirá en preparar al pueblo; Jesús será un rey que gobernará en la Casa de David eternamente. A menudo se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras relativas a Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad», sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

5) En ambos casos, el nacimiento parece imposible: Zacarías e Isabel son ancianos; María no ha tenido relaciones con José. [La traducción habitual: “no conozco varón” se presta a malentendido, ya que María conoce a José, es su novio; lo que quiere decir es “no he tenido relaciones sexuales con ningún hombre”.]

6) Ante esa dificultad, Zacarías pide una garantía de que eso pueda ocurrir [algo que solo se percibe claramente en el texto griego: kata. ti, gnw,somai tou/toÈ]; María se limita a formular una pregunta: “¿Cómo puedo quedarme embarazada si no he tenido relaciones con un hombre?” [pw/j e;stai tou/to( evpei. a;ndra ouv ginw,skwÈ].

7) En consecuencia, mientras Zacarías queda mudo hasta el día del nacimiento de Juan, María es la que pronuncia la última palabra: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

̶  Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

̶  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

̶  ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

̶  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

̶  Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero)

                Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios sólo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,25-27

Hermanos: Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El misterio

Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es la “revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos”.

Tres reacciones a tres mensajeros

                ¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?

                La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración de alabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).

                María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús (“una espada te atravesará el alma”) ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.

                La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.

Tres reacciones muy adecuadas para vivir estos días previos a la Navidad.

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La encarnación de Dios en Jesús es la clave.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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annunciation-mary-bible-video-1398414-galleryLc 1, 26-38

Los textos que vamos a leer estos días, están tomados del “evangelio de la infancia”. Debemos tomar conciencia del sentido no histórico de los textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo.

El decir “mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos racionales. Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que tienen. Lo nefasto es haber considerarlo los relatos míticos como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital.

Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo evangelio que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debía espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.

En las lecturas de hoy se destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David le aleja de Él. La lección es clara: Nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, quien lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones.

Lo que Lc nos propone, es la teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones bíblicas. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para la concepción de Jesús, Lc toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.

Ángel=mensajero, no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en unos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial. La intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo sucede lejos del templo y de la oficialidad.

La escena se desarrolla en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución, sino completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aun no casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.

Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte. Alusión también a los profetas: “Alégrate hija de Sión, canta de júbilo hija de Jerusalén”. Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, “llena de gracia”, nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra “gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.

Al contrario que en Mt, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lc María misma impondrá el nombre a Jesús = Salvado. No será hijo de David, sino del Altísimo. Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.

El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el Génesis se representaba por una nube que cubría el campamento. Santo=Consagrado, Hijo de Dios, son designaciones mesiánicas. Consagrado hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante, hijo de Dios. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole calidad divina. “De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu”, dice Jn. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. Claro que Jesús fue ‘engendrado’ por obra del Espíritu, pero de un modo más profundo de lo que pensamos.

Aquí esta la esclava del Señor. Hemos insistido tanto en los privilegios de María que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares. La buena noticia es una salvación que alcanza a todos. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos.

Cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible, el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no es fácil de comprender. Una y otra vez, hemos vuelto al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos, pero estará contra nosotros si le fallamos.

Dios se hace presente en la sencillez. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace presente a Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Los budistas repiten: “Si te encuentras al Buda, mátalo”. Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.

Meditación

La disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él lo está haciendo todo en cada instante.
Descubrir esta presencia activa,
Es la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En ti está ya la plenitud, que quieres alcanzar.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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El Tecnicolor de Jesús.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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annonciationCrear y vivir están unidos (Mahler)

24 de diciembre, domingo IV de adviento

Lc 1, 26-38

Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús

La consagración que María hace al Señor cuando dijo “Aquí está la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra”, dice Pedro Olalde en sus Comentarios Evangélicos, “va directamente de corazón a corazón. Es la libre corriente del amor mismo de persona a persona. El sentido de una consagración viene dado por el amor que ponemos en dicho acto”.

El cielo de la película de Jesús en tecnicolor, no perderá su arco-iris porque, como dicen Newberg y Aquili en ¿Porquoi “Dieu” ne disparaîtra pas?“La primera función del ritual religioso es transformar las historias espirituales en experiencias espirituales; transformar algo en lo que se cree en algo que se puede sentir”. Y ésta iba a ser la tarea del hijo de María.

San Agustín nos insta a emprender con empeño esta misma tarea de Jesús en su Sermón El Nacimiento del Señor: “Su madre le llevó en el seno; llevémosle nosotros en el corazón; la virgen quedó grávida por la encarnación de Cristo, estén grávidos nuestros corazones de la fe en Cristo; ella alumbró al salvador; alumbremos nosotros las alabanzas a Dios. No seamos estériles; dejemos que nuestras almas las fecunde Dios”. La historia, viene a decir el obispo de Hipona, estaba grávida de Cristo y él fue creciendo hasta nacer.

Un crecer constante como lo hace la planta desde el instante en que fue depositada como semilla en el vientre fecundo de la tierra, y a continuación se extiende para dar cobijo a las aves, y sombra y alimento a los necesitados. José Mª Castillo lo expresó en La religión de Jesús, de esta manera: “El Dios trascendente se nos da a conocer en el pobre y desamparado niño que nació de María. Así se hizo Dios presente, visible y tangente en la Historia”.

Pirueta mental del cristianismo, que pone en marcha el quehacer inexcusable y conjunto de Dios y de los hombres –de Dios en los hombres- hasta alcanzar la plenitud del hombre y de los tiempos. En el Club de Cristo (la ekklesia) juega Pablo con la esperanza de lograr el premio merecido: “Sólo me espera la corona de la justicia, que el Señor como justo juez me entregará aquel día. Y no sólo a mí sino a cuantos desean su manifestación”. (2 Tim 4, 8)

Una pirueta que aconseja realizar Daniel, protagonista del film sueco Tierra de ángeles (2004) dirigido por Kay Pollak, cuando le dice al Coro: “Todo comienza con escuchar. Imaginar que toda la música ya existe. Que está aquí vibrando, esperando a que la plasmemos. Y para plasmarla, primero tenemos que escuchar, tenemos que encontrarla dentro de nosotros. Cada persona tiene un tono que le es exclusivo, un tono totalmente individual. Todos tenemos una tonalidad que nos es exclusiva. Ahora intentaremos encontrarla. La música es ante todo saber escuchar”.

Esa misma pirueta que aconseja Daniel se hace realidad en Norma, una ópera renovadora en el arte del italiano Vincenzo Bellini, en la que se muestra liberado de la influencia de su compatriota Gioachino Rossini, y en la que, con admirable afán se esfuerza por llevar a la música los sentimientos humanos con una presencia viva que ninguno de sus predecesores había conseguido antes. ¿No era ésta, acaso, la misión con que venía al mundo el niño de Belén?

Llevar los sentimientos a la vida con una presencia viva es lo que hacen las personas comprometidas. Acabo de recibir la “Carta de Navidad” de Patxi Loidi, compañero de estudios en Salamanca. Hoy trabaja entregado a los necesitados, como hizo Jesús, en Antiguo Cuscatlán (El Salvador). Dice en ella: “Me gustaría que todos mis amigos y amigas se acercaran más a Él en estos días. Y con él, a la gente pobre, donde están sus preferidas y preferidos. Es un dolor ir a esas zonas pobres, donde los egoísmos humanos se notan igual que en otras partes. Pero es un dolor necesario para no deshumanizarse”.

Gioconda Belli (1948), es una poetisa y novelista nicaragüense cuya obra se caracteriza por rescatar y ahondar en el mundo femenino, reivindicando el papel de las mujeres en la sociedad y en la construcción de la cultura. En su poema A media voz, se ve unida al pueblo, caminando hacia un nuevo y luminoso porvenir: el que, en palabras de Mahler, “Crear y vivir están unidos”.

A MEDIA VOZ

Me felicito porque voy comprendiendo
la importancia que tiene mi existencia
y la de todos, por mi mano unida a otras manos,
mi canto unido a otros cantos…
Y por eso quiero caminar de frente
hacia una nueva mañana,
donde hombres y mujeres nuevos,
van naciendo erguidos,
luminosos, como volcanes. ¡Vamos!

(Gioconda Belli)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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¡No os perdáis a Isaías, por favor!

domingo, 24 de diciembre de 2017
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img_3677¡NO OS PERDÁIS A ISAÍAS, POR FAVOR!
¡Tampoco a las mujeres de Malaui!

Magdalena Bennásar, Misionera de la Palabra de Dios
Bilbao.

ECLESALIA, 18/12/17.- “Sobre él (ella) reposará el espíritu del Señor: espíritu de inteligencia y sabiduría, espíritu de consejo y valor, espíritu de conocimiento y amor” (Isaías 11,2).

“Toma las decisiones correctas para evitar la pérdida de comida” (La Vanguardia 14-12-2017).

Es decir, usemos la inteligencia y la sabiduría para evitar más hambre y enfermedad y miseria y explotación en la aldea global. En el artículo de la Vanguardia, son un grupo de mujeres, en Malaui, las que inician un proceso de conservación de los alimentos escasos y únicos, para toda la familia, para todo el poblado.

Al final, son ellas, las que se asocian, se ayudan, se apoyan para que todos tengan lo necesario. Ellas, con su sabiduría, toman las decisiones correctas para evitar la pérdida de comida. Parece que la decisión clave es la de asociarse. Dicen sus datos, que cuando actúan individualmente la pérdida de alimentos es de un 30%, sin embargo para las que se asocian la pérdida es de un 1%.

El secreto está en “juntar las cosechas”. La protagonista, Hilda, es una mujer viuda que está sola en la familia de siete para sacarla adelante. Como dice el artículo está “sola en la familia, pero no en la aldea”. Allí se ha abierto a colaborar con otras mujeres, y el resultado es patente.

¿Dónde guarda Hilda los sacos de grano para la familia? En su habitación, cerrada con una pequeña llave que guarda pegada a su piel.

Podría seguir y seguir. Estas mujeres me inspiran, me dan la clave para entender lo que otras estamos viviendo a otro nivel. Ellas nos enseñan a asociarnos sin miedo porque hay que alimentar a toda la aldea.

Entiendo que cuando has oído y sentido que se te invita a alimentar no sólo a tu familia sino a toda la aldea, se te ocurren mil ideas que en nuestra sociedad tantas veces se quedan en espera porque los compromisos laborales, familiares, sociales son tantos que otros proyectos suenan a agobio.

Pero ahí entra la voz nunca envejecida de Isaías 41,8

“Tú, Israel, siervo mío; a quien yo elegí; mi amigo; tú a quién llamé de los confines de la tierra, a quien dije: “Tú eres mi siervo, yo te he elegido, no te he rechazado”. No temas, pues yo estoy contigo; no te inquietes, pues yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo y te sostengo…no temas yo mismo te auxilio”

Y en 43, 1-5 (léelo despacio cuando puedas).

“ No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mía…”

Hoy hablamos de nuestro planeta como “aldea global”. Entiendo que las profetisas de Malaui nos enseñan a caminar por el sendero real de una asociación de personas, mayoría mujeres, que nos sentimos elegidas, amigas de Dios, llamadas desde diferentes lugares a alimentar la aldea global empezando por la local, cada una donde está. Sin inquietud porque Dios está con nosotras, la Ruah nos elige, guía, se asocia con nosotras.

La imagen es potente. Si viéramos a nuestros hijos desnutridos porque nuestra falta de fe nos impide cultivar la tierra de la Palabra, cada día, sin pesticidas, sin explotación… para alimentar, a su tiempo, a toda la aldea, no pospondríamos tanto lo importante del día, lo que le da sentido a todo.

Seguimos el camino de Adviento-gestación de la vida. Hablamos de alimento, ¿qué dice la analítica? ¿Cómo está la vida en nosotras?

Hemos sido elegidas, fortalecidas, miradas con mimo, para que no les defraudemos a los y las de la aldea.

Y la paga, ver que las personas crecen en madurez y en consciencia de que se nos convoca para que no desperdiciemos la comida, también la del Espíritu. Ella, Hilda, guarda los sacos, en su pequeña habitación. Y la llave, con esto no juega, la tiene siempre pegada a su piel.

¿Tengo así de cerquita la Palabra? o se me olvida, no sé dónde la pongo, lo que significa que no es “la llave” que me abre las puertas a saberme elegida, amada y también enviada a asociarte con otras y otros que sienten lo mismo, y no lo posponen, porque el tiempo que tenemos es hoy, y la aldea tiene hambre hoy.

No nos perdamos a Isaías que parece conocía a las de Malaui. Ellas salieron de su parcelita para sumar con las de la aldea. Y en grupo todo es más llevadero, todo rinde más, se multiplica, porque el amor, el compartir es como la levadura que hace crecer el pan. Al final hay para todos, si compartimos.

¿La llave? Pegadita a la piel, porque sin ella no abriremos nada y los numerosos roedores de nuestra vitalidad se pondrán las botas

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Dios quiere estar con nosotros.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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imagesDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. DIOS QUIERE ESTAR CON NOSOTROS: ANUNCIACIÓN.

Lo de Dios es un diálogo de amor con los seres humanos. Dios quiere convivir con nosotros. Los paseos con Adán y Eva en el paraíso, la marcha con su pueblo por el desierto, la presencia de su Palabra entre nosotros: el Verbo se hizo uno de nosotros, (Jn 1,14) no son otra cosa que Dios está siempre con su gente, con su pueblo, con la humanidad.

Ahora bien, la cuestión de fondo y difícil es cómo Dios, la Palabra de Dios, se hace presente entre nosotros, en nuestra historia.

02. MANIFESTACIONES Y PRESENCIAS DE DIOS EN EL AT (Y EN OTRAS CULTURAS Y PUEBLOS).

Las presencias de Dios en el AT son descritas siempre de modo simbólico, poético. No es que ocurrieran como nos narran los textos, pero lo decisivo es que Dios está siempre con nosotros:

o Dios pasea con Adán y Eva en el paraíso terrenal.

o Aunque un poco lejano, Dios se muestra a Moisés en la zarza ardiendo (Ex 3).

o Isaías evoca el Éxodo y dice: Dios se han montado en una nube y llega a Egipto (Is 19,1).

o Dios no estaba ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en la suave brisa, (1Re 19,11-13).

o Una nube fue la que cubría la Transfiguración en el monte Tabor, así como también una nube les ocultó a JesuCristo en la Ascensión.

Pero, dice el mismo evangelio que a Dios nadie le ha visto nunca jamás, (Jn 1,18), ¿cómo podrá hacerse presente en nuestra historia?

03. ANUNCIACIÓN.

ppvirgenmaria-726630El Evangelio de hoy nos anuncia la cercana presencia de Dios en medio de nosotros, que eso significa Emmanuel: Dios con nosotros.

Pero el anuncio de Gabriel es un anuncio imposible.

Se anuncian dos vidas y las dos de modo absurdo: Juan Bautista hijo de unos ancianos (Zacarías e Isabel) y Jesús, hijo de una virgen.

Acerquémonos estos textos con un poco de delicadeza, otro poco de poesía y sobre todo, fe. Mejor que dejemos de lado curiosidades morbosas.

Quien lea estas cosas desde la biología, no entenderá nada y puede terminar siendo escéptico o fanático.

Humanamente la procreación de la vida humana es imposible en la ancianidad y en la virginidad.

La acogida de María en la Anunciación significa que, quien de ella nacerá, es puro don, regalo, gracia.

Jesús es la Palabra de Dios, no del hombre, no de la humanidad. María acepta a Dios en su vida, acepta la Palabra de Dios.

Los hijos son expresión de sus padres. Jesús es expresión del Padre, de Dios Padre. Jesús no dice, no expresa la línea de José, de la estirpe de David, del mundo judío, etc. Jesús es la expresión, la Palabra (el Logos) del Padre, por eso es hijo de Dios.

María es como figura de todo creyente y de la humanidad que acoge en sí la Palabra.

04. ¿CÓMO SERÁ ESTO, PUES NO CONOZCO A VARÓN?

Si -en el lenguaje bíblico- María hubiese conocido a varón, quien habría nacido de María, no sería Palabra de Dios, hijo de Dios.

María es madre de Dios, por ello el hombre (masculino) queda relegado y cobra protagonismo el Espíritu de Dios: el mismo Espíritu creador de vida en la noche del Génesis. El mismo espíritu libertador de la noche de Egipto. Creemos en el Espíritu señor y dador de vida.

05. ALÉGRATE, NO TEMAS QUE EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO.

En las turbulencias de la vida, en las “noches oscuras”, cuando todo está perdido, cuando no vemos salida: no temamos, vivamos en serenidad. El Señor está siempre con nosotros.

o El Eterno se ha hecho tiempo-historia.

o El Lejano se ha acercado a nosotros: Emmanuel.

o El Inmenso se ha hecho pequeño. San Anselmo (1033-1109) decía que Dios es aquel que mayor, no puede ser pensado. En el caso de Jesús podríamos dar la vuelta al argumento y decir que Dios es aquel que menor, no puede ser pensado.

Puesto que el hombre no puede hacerse Dios, Dios ha decidido hacerse hombre.

No temas, alégrate. No temas en la vida, aunque no la entendamos, aunque suframos las injusticias, aunque nos golpee el poder político, eclesiástico, económico. Vive en paz, sereno. La Palabra, la verdad no están en el poder, sino en la sencillez y en la debilidad.

06. ANUNCIACIÓN EN NUESTRO MUNDO.

Esta Palabra y esta vida que nos anuncia el Evangelio de hoy, no parece estar presente ni en nosotros mismos, ni en las metas de nuestra cultura y sociedad, ni en los criterios y medios que empleamos. La vida no está en el estilo y ni en el espíritu de la guerra, ni del poder, ni de la corrupción, ni en la patria, ni en la potestad del Templo, ni en el superlujo y la supermiseria…

El Espíritu que cubra la tierra y la humanidad habrá de ser otro para que brote la vida. El mismo Espíritu que descendió sobre María, habrá de cubrir la faz de la tierra para que brote la vida.

07. APERTURA A LA PALABRA.
57e8d62df7c69c77fd6bef4e31bc9627Toda palabra para ser acogida ha de ser escuchada. Hay quien oye, pero no escucha. La mera audición se produce por un órgano físico auditivo. La escucha es una actitud personal.

María acogió en sí la Palabra de Dios como la tierra acoge la semilla de trigo. La cuestión de María no es un asunto meramente fisiológico, sino de fe. María cree y ama la vida y en ella brota la vida.

Quizás nuestro problema no sea tanto religioso cuanto de apertura a la palabra, a toda palabra que se pronuncia en la historia.

No cerremos caminos, búsquedas, horizontes ni en el ámbito cultural, teológico, bíblico-exegético, escolar, universitario y, mucho menos cerremos caminos y búsquedas en la Iglesia.

(A la jerarquía eclesiástica, muchas búsquedas le parecen perniciosas, absurdas y heterodoxas, ¿por eso en algunas iglesias y movimientos religiosos hay más fósiles que vida?).

Los caminos que buscó Dios para acercarse a nosotros fueron absurdos: la ancianidad de Isabel y la sencillez de María.

K Rahner termina su obra: “Oyente de la Palabra” con esta idea: el ser humano es aquel que ha de prestar oído, escuchar toda Palabra que se pronuncie en la historia, también una posible palabra de Dios.

Somos “oyentes de la Palabra” que hoy se nos anuncia también a nosotros.

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Hay luz de mañana nueva.

domingo, 16 de abril de 2017
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DOMINGO DE PASCUA: LA SONRISA DE MARÍA

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Esta mañana es diferente, la luz es distinta, el corazón late con más alegría, María sabe que el plan de Dios está cumplido. Su alma se estremece de gozo y su sonrisa, ilumina la mañana con una luz nueva. Estamos invitados a vestir la vida y el corazón con esta luz, y a contagiarla con sonrisas, porque el Amor, por mucho ruido que el mal quiera hacer, siempre saldrá victorioso.

ALELUYA, ALELUYA
Abrid ventanas y puertas
Respirad la brisa fresca
Llamad, anunciad con fuerza
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

ALELUYA, ALELUYA
No hay soledad ni tristeza
no hay sepulcros, hay promesas
de vida, alegría y fiesta
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

ALELUYA, ALELUYA
No hay dolor, ni tierra yerma
la esperanza germina la tierra
los cansancios se visten de fiesta
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

ALELUYA, ALELUYA
No hay espanto, no hay ausencia
la vida camina serena
el amor es la tierra buena
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

ALELUYA, ALELUYA
Hoy la vida se renueva
Jesús ha resucitado
con su fuerza, nos alienta
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

ALELUYA, ALELUYA
María sonríe dichosa
¡hoy se cumple cuanto anhela!
la tierra entera se goza
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)
HAY LUZ DE MAÑANA NUEVA (bis)

  *

Salomé Arricibita

***

Para descargar la canción pinche el siguiente enlace: Hay luz de mañana nueva.mp3 y dele al botón derecho del ratón y guardar como…

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Pan de Vida

jueves, 13 de abril de 2017
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JUEVES SANTO: LA CONFIANZA DE MARÍA

corazonmaria

*

Eran los días de la Pascua y después de tres años de vida pública, María, era muy consciente de los sentimientos encontrados que las palabras de Jesús, provocaban en unos y en otros. Sabía, por supuesto, que Jesús incomodaba a los sumos sacerdotes y poderosos y tenía miedo por él. Un miedo que no la paralizaba, que le hacía dejarlo todo en manos de Dios, confiar en El, esperar en El. Pasase lo que pasase, sabía que Dios estaría siempre a su lado, a nuestro lado, porque no sabe hacer otra cosa que amarnos.

María, la de la confianza, María la de la espera, María del perdón, María mujer fuerte… nadie tiene mayor amor, que quien conserva la bondad, el amor, la fe, aunque le hieran.

Me uno hoy a esta oración con María.

El Pan de Vida eres Tú
mi alimento, mi luz
la vida que no se contiene
y derrama su Amor sin perderse

El Pan de Vida eres Tú
mi alimento, mi luz
la fuerza que me abraza siempre
el abrazo, que espera paciente

EL PAN DE VIDA ERES TÚ
EL PAN DE VIDA ERES TÚ
EL PAN DE VIDA ERES TÚ
MI ALIMENTO Y MI LUZ

El Pan de Vida eres Tú
mi alimento, mi luz
la paz que me fortalece
para seguir viviendo de frente

El Pan de Vida eres Tú
mi alimento, mi luz
el pan que me compromete
el Amor que me invita a ofrecerme

EL PAN DE VIDA ERES TÚ
EL PAN DE VIDA ERES TÚ
EL PAN DE VIDA ERES TÚ
MI ALIMENTO Y MI LUZ
MI ALIMENTO Y MI LUZ

 *

Salomé Arricibita

***

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Santa María Madre de Dios. Domingo 01 de Enero de 2017

domingo, 1 de enero de 2017
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De Koinonia:

0108

Números 6,22-27

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

El Señor habló a Moisés:

“Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz”.

Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”

Salmo responsorial: 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.

Gálatas 4,4-7

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abbá! (Padre).” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Lucas 2,16-21

Encontraron a María y a José, y al niño.

A los ocho días, le pusieron por nombre JesúsEn aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

*

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(1 de enero de 1978)

Amados hermanos, amados radio-oyentes:

Con el saludo bíblico que Dios mandaba cuando se dirigía a su pueblo, ya que los cristianos hoy somos el Israel espiritual de Dios, somos el pueblo de Dios, y para nosotros es este precioso augurio de Año Nuevo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”, no podía hacerse un saludo más oportuno y espléndido para el año nuevo que estas palabras que la Biblia pone a nuestra consideración esta mañana, y al mismo tiempo unir a esta buena voluntad de Dios la presencia de María, la Virgen Madre.

Hay una fiesta oficial de la Iglesia en honor de María y es hoy, 1º de enero. Ocho días después de dar a luz al Redentor del mundo la Iglesia quiere llamar la atención de todos sus hijos para celebrar la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Así se inicia el año bajo la bendición directa de Dios y bajo este título que es toda una inspiración de confianza en el poder de la Virgen, por ser de Dios. Leer más…

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Tres actitudes para el nuevo año Fiesta de Santa María, Madre de Dios

domingo, 1 de enero de 2017
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maria-y-jesusDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Un extraño cambio en 1970

Cualquier judío sabe que a un niño hay que circuncidarlo a los ocho días de nacer. Así lo ordenó Dios a Abrahán: “A los ocho días de nacer, todos vuestros varones de cada generación serán circuncidados” (Génesis 17,12). Por consiguiente, cuando la iglesia adoptó el 25 de diciembre como fecha del nacimiento, el 1 de enero pasó a celebrarse la fiesta de la circuncisión e imposición del nombre de Jesús.

            Existía también una fiesta de Santa María, Madre de Dios, solemnidad que se había introducido en las iglesias orientales hacia el año 500 y que la iglesia católica romana terminó celebrando el 11 de octubre. Parecía lógico relacionar más estrechamente esta fiesta de la maternidad de María con el nacimiento de Jesús. Por eso, a partir de 1970 se trasladó la fiesta al 1 de enero.

            Esto implicó unir dos celebraciones importantes el mismo día: nombre de Jesús y Maternidad divina de María. Por si fuera poco, a Pablo VI se le ocurrió celebrar también el 1 de enero la Jornada Mundial por la Paz.

            Dado que incluso los cristianos más piadosos celebran el Fin de Año y no están al día siguiente con la cabeza demasiado despejada, se ha decidido aligerar un poco de celebraciones el 1 de enero.

            Y lo ha pagado quien menos se podía imaginar. La fiesta del Nombre de Jesús ha perdido la categoría de fiesta y pasa este año 2016 a celebrarse el día 3 de enero, aunque se mantiene en la misa del día 1 la referencia a la circuncisión e imposición del nombre.

El libro bíblico de los Números no lo escribió san Francisco de Asís

            La primera lectura de hoy dice:

El Señor habló a Moisés: Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.» Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

            Muchas personas piensan que esta bendición es de san Francisco de Asís. La escribió muchos siglos antes un autor bíblico para que la pronunciaran los sacerdotes sobre los israelitas. Es tan breve, clara y profunda que cualquier comentario sólo sirve para estropearla.

Tres actitudes para el nuevo año (Lucas 2,16-21)

            En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

            Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores.

            María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

            Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

            Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

            El texto relaciona dos acontecimientos muy distintos, separados por ocho días de distancia. El primero, la visita de los pastores, es lo mismo que leímos el 25 de diciembre en la segunda misa, la del alba. En la escena se distinguen diversos personajes:

  • ü Empieza y termina con los pastores, que corren a Belén y vuelven alabando y dando gloria a Dios. Los pastores simbolizan la “política incorrecta” de Dios. El gran anuncio del nacimiento del Mesías no se comunica al Sumo Sacerdote de Jerusalén, ni a los sacerdotes y levitas, ni a los estudiosos escribas, ni a los piadosos fariseos. Se comunica a unos pastores que, en la escala social de aquel tiempo, ocupan el penúltimo lugar, el de las clases impuras, porque su oficio se equipara al de los ladrones. Sin embargo, esta gente tan poco digna socialmente, corre hacia Jesús, cree que un niño envuelto en pañales y en un pesebre puede ser el futuro salvador, aunque ellos no se beneficiarán de nada, porque, cuando ese niño crezca, ellos ya habrán muerto. La visita de los pastores simboliza lo que dirá Jesús más tarde: “Te alabo Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla.”
  • ü Está también presente un grupo anónimo, que podría entenderse como referencia a la demás gente de la posada, pero que probablemente nos representa a todos los cristianos, que se admiran de lo que cuentan los pastores.
  • ü Finalmente, el personaje más importante, María, que conserva lo escuchado y medita sobre ello. En los relatos de la infancia, Lucas ofrece dos imágenes muy distintas de María. En la anunciación, Gabriel le comunica que será la madre del Mesías, y ella termina alabando en el Magnificat las maravillas que Dios ha hecho en ella. Pero, cuando Jesús nace, Lucas habla de María de forma muy distinta. A partir de ese momento, todo lo relacionado con Jesús le resulta nuevo y desconcertante: lo que dicen los pastores, lo que dirá Simeón, lo que le dirá Jesús a los doce años cuando se quede en Jerusalén. En esas circunstancias, María no repite “proclama mi alma la grandeza del Señor”. Se limita a callar y meditar, igual que hará a lo largo de toda la vida pública de Jesús.

            Estas tres actitudes se complementan: la admiración lleva a la meditación y termina en la alabanza de Dios. Tres actitudes muy recomendables para el próximo año.

            La segunda escena tiene lugar ocho días más tarde. Algo tan importante y querido para nosotros como el nombre de Jesús lo cuenta Lucas en poquísimas palabras. Su sobriedad nos invita a reflexionar y dar gracias por todo lo que ha supuesto Jesús en nuestra vida.

En vez de propósitos y buenos deseos, una buena compañía

            El comienzo de año es un momento ideal para hacer promesas que casi nunca se cumplen. También se formulan deseos de felicidad, generalmente centrados en la clásica fórmula: salud, dinero y amor. La liturgia nos traslada a un mundo muy distinto. Abre el año ofreciéndonos la compañía de Dios Padre, que nos bendice y protege, de Jesús, que nos salva, de María, que medita en todo lo ocurrido.

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Dios es la madre de quien dependemos

domingo, 1 de enero de 2017
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vladimirskayaLc 2, 16-21

Es una fecha cargada de connotaciones profundamente humanas: La circuncisión e imposición del nombre a Jesús. La maternidad de María. El comienzo del año. El día de la paz. No me gusta tratar más de un tema en cada homilía, pero hoy tenemos que hacer una excepción. La fiesta quedaría incompleta si omitiéramos alguno de los aspectos. De todas formas, desde el punto de vista litúrgico, la más importante es la de María madre.

1º.- María madre de Dios. Es la fiesta más antigua de María en occidente. Pablo VI la recuperó y la colocó en este día de la octava de Navidad y primero del año. La maternidad de María es un dogma. Esto no nos tiene que asustar, porque lo que de verdad importa es la manera de entender hoy esa verdad. Fue definido en Éfeso en el 431. Pero no se trata de un dogma mariológico, sino cristológico. ¡Ya me hubiese gustado que en aquella época se hubieran interesado por la figura de una mujer como madre! La verdad es que, ni en los evangelios ni en los primeros escritos cristianos se preocuparon de María.

La mejor prueba de que en la definición de Éfeso no querían decir lo que después se entendió, es que tuvo que ser aclarada veinte años después por el concilio de Calcedonia (451). En este concilio se afirmó, que María era madre de Dios, pero «en cuanto a su humanidad». ¿Qué queremos decir cuando hablamos de la humanidad de Dios? Efectivamente, llamar a María “madre de Dios” porque fue la madre de Jesús, es violentar los conceptos. Jesús fue un ser humano que comenzó a existir en un momento determinado de la historia. El niño que lloraba y que mamaba, se meaba y se cagaba, no puede ser identificado sin más con Dios; está fuera del tiempo, no tiene ni principio ni fin.

Para entender el dogma de la «Theotokos» (la que pare a Dios), debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado. Era un intento de confirmar, que el fruto del parto de María fue una única persona: Jesús. Contra Nestóreo que afirmaba dos personas en Jesús, una humana que era Jesús, y una divina, la segunda de la trinidad. No debemos olvidar que el concilio de Éfeso lo promovió el mismo Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo. Faltó el canto de un duro, para que se saliera con la suya y condenaran como herejía lo que se definió como dogma.

Aunque no es lo que se definió, lo que se ha entendiendo del dogma, no deja de tener su importancia a la hora de pensar la realidad insondable de Dios. Que nos hayamos atrevido a dar una madre a Dios tiene unas connotaciones psicológicas incalculables. Manifiesta una necesidad de comprender a Dios desde nuestra realidad humana. Somos hijos de Dios y Él es a la vez Hijo de una mujer… Dios entrando en la dinámica humana y el hombre entrando en la dinámica divina. Llamar a María Madre es manifestar que es origen de algo tan importante como es la presencia de Dios en Jesús.

2º.-La circuncisión se hacía a los ocho días y era el rito religioso fundamental para el pueblo judío. Mucho más que el bautismo para nosotros. Implicaba ponerle un nombre, que en aquella época era muy importante y que en este caso, según el relato, no lo eligen ellos, sino que viene impuesto. Lo que significa el nombre “Jesús” (Dios salva) resume todo lo que fue su vida. La circuncisión suponía, además, la adhesión legal de la criatura al pueblo de Israel. Si era primogénito, como en el caso de Jesús, había que rescatarlo de la obligación de ofrecer al Señor todo primogénito, hombre o animal.

3º.-El comienzo del año supone traspasar una frontera. En el NT griego, encontramos dos palabras que traducimos por “tiempo”, pero que tienen un significado muy diferenciado. Chronos es el tiempo astronómico. Se refiere al paso de las horas, días y años… En principio, es lo que estamos celebrando hoy. Kairos sería el tiempo humano. Es el tiempo oportuno para hacer algo importante que atañe a la condición humana de cada uno. Éste es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que se me da a mí como oportunidad de crecer en el ser. Nadie debía traspasar la frontera de un nuevo año sin hacer una reflexión sobre sí mismo, y valorar como está haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.

Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá “arrepentir” de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida animal y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional. Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz.

4º.-El día mundial de la paz. Tal vez sea una de las carencias que más afecta al ser humano de hoy, porque la ausencia de paz es la prueba palpable de una falta de humanidad a todos los niveles. Ahora bien, la reflexión que hacemos no puede quedarse en aspavientos y quejas sobre lo mal que está el mundo. No podemos descubrir lo que significa la paz, hablando de guerras y conflictos.

No son las contiendas internacionales, por muy dañinas que sean, las que impiden a los seres humanos alcanzar su plenitud. Los grandes conflictos internacionales los originamos nosotros con nuestras riñas y pendencias individuales. Si no hay paz a escala mundial, la culpa la tengo yo, que lucho a brazo partido por imponerme a los que están a mi alrededor. El egoísmo que impide la armonía en nuestras relaciones personales es el causante de las más feroces guerras a todos los niveles.

La paz no es una realidad que podamos buscar con un candil. La paz será siempre la consecuencia de unas relaciones verdaderamente humanas entre nosotros. Es muy deprimente que nos sigamos rigiendo por el proverbio latino: “si vis pacem parat vellum”. Si te preparas para la guerra, es que estás pensando en quedar por encima del otro para esclavizarlo. Si no existe una auténtica calidad humana no puede haber una verdadera paz, ni entre las personas ni entre las naciones.

El primer paso en la búsqueda de la paz, tengo que darlo yo caminando hacia mi interior. Si no he conseguido una armonía interior; si no descubro mi verdadero ser y lo asumo como la realidad fundamental en mí, ni tendré paz ni la puedo llevar a los demás. Este proceso de maduración personal es el fundamento de toda verdadera paz. Pero es también lo más difícil. Una auténtica paz interior se reflejaría en todas nuestras relaciones humanas, comenzando por las familiares y terminando por las internacionales.

¡Si recuperásemos el shalom judío! En esa palabra se encuentra resumido todo lo que intento deciros en estas líneas. Nuestra palabra “paz” tiene connotaciones exclusivamente negativas: ausencia de guerra, ausencia de conflictos, etc. Pero el shalom se refiere a realidades positivas. Decir shalom significaría un deseo de que Dios te conceda todo lo que necesitas para ser auténticamente tú, incluida la misma presencia de Dios en ti.

El ser humano auténtico es el que ha superado el egoísmo, es decir, ha dejado de pretender que todo, personas y cosas, giren en torno a él. Aprender a amar, preocuparse de los demás, entrar en armonía, no sólo con los demás sino con toda la creación es la auténtica preparación para la paz. El que ama no pelea por nada ni pretende nada de los demás, sino que está encantado de que todos saquen provecho de él.

Meditación-contemplación

¡Convierte el Chronos en Kairos!
Esta es mi principal tarea como ser humano.
Tengo que aprovechar el “tiempo” que se me da.
Mi tiempo no puede ser sólo geológico o biológico.
Mi tiempo tiene que ser siempre “humano
……………

El tiempo que dedico a mí mismo,
Puede ser el más humano y el más inhumano.
Conocerme mejor y crecer interiormente,
es el mejor camino para llegar a los demás.
………………

Sin interiorización no puede haber verdadera entrega a los demás.
Si descubro que todo lo que soy se debe a Otro,
será fácil que entre en la dinámica de unidad con los demás.
El Otro nos une a todos hasta identificarnos en el Uno.
……………………

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Adiós 2016, buen 2017, amigo Dios. Hay faena para todos

sábado, 31 de diciembre de 2016
Comentarios desactivados en Adiós 2016, buen 2017, amigo Dios. Hay faena para todos

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

He repasado las postales de este año que termina, 2016, y he querido recoger algunas ideas, retomando sus motivos más salientes, para así despedirme en paz, abriendo un camino gozoso (¡con mucha tarea pendiente!) para Dios, para nosotros, este próximo 2017. Así he colocado la imagen convencional del Nuevo Año, para que cada uno la pinte o colore con sus mejores deseos y amores.

Desde ese fondo he recogido siete reflexiones y tareas para el último examen de conciencia del año, hoy, 31 de diciembre. Éste es el día de la gran carrera o Maratón del Papa San Silvestre (¡qué nombre más hermoso!), y así quiero ofrecer a mis lectores siete pasos o motivos centrales, como si formaran parte del Control de Avituallamiento, recogiendo lo mejor de 2016, para seguir caminando el 2017, rompiendo todos la cinta final de la carrera, para seguir caminando.

Ciertamente, Dios no es un «maratón», sino un camino de paz. Pero es bueno recordar hoy siete momentos o tareas del camino… con la imagen triste de la viuda joven (embarazada de amor) que quiere seguir viviendo para su hijo, como la mujer de Isaías 7. Ponga cada uno a José a su lado, póngase cada uno allí para acompañar a la mujer que es símbolo del 2017:

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1. Navidad, nacido de María Virgen, nacido entre los pobres. Ella estaba allí, ella sigue. Por eso esperamos con gozo el 2017.

2. 2016/2017… encarnación, la única frontera es el Reino de Dios. No tenemos que conquistar nada (ni tierras, ni coches, ni dinero…). Que Dios sea la Vida de nuestra vida, ése es el regalo.

3. Dios entra en la vida: María y José, aprender a ser padres… Quería haber puesto a José al lado de María, con una cuna en vez de un cementerio… Pero los hombres tenemos que convertirnos para iniciar de verdad la tarea de Dios.

4. Nacimiento y conversión de Dios (él nos con-vierte). ¿Nace el niño de 2017 sin un padre amoroso a su lado? Pensemos

5. Superar por dentro la injusticia: Dios en el exilio, camino de patria. La imagen nos sitúa ante un campo inmenso… ¿Podremos caminar, con la Madre, para que nazca el niño Dios…?

6. Navidad y todo el año 2017, una mala nueva para los opresores. Eso quiero, que haya malas noticias en el 2017 para los que oprimen a los demás, malas noticias para su negocio de armas, engaño y dinero… para que también ellos puedan convertirse

7. La peor Navidad, una sociedad de consumo a costa de los otros. Tenemos que pasar de la sociedad de consumo a la sociedad de la comunión, de la madre con el padre, del amigo con el amigo, del hombre con el hombre… de todos los pueblos en paz. Feliz 2017. Quien quiera, siga leyendo.

1. Navidad, nacido de María Virgen, nacido entre los pobres.

El credo de la iglesia afirma que Jesús nació de la virgen María (cf. Lc 1, 26-38 y Mt 1,18-25). Esta afirmación, que algunos han interpretado como puro mito de evasión, constituye uno de los signos privilegiados de la irrupción salvadora de Dios en la historia:

Dios nace allí donde una mujer María (acompañada de su prometido José) pone toda su vida al servicio de la Vida de Dios, de la obra de su Espíritu. Por eso, ella es la Virgen, la transparencia de Dios en la tierra…

No tiene nada… y sin embargo lo tiene todo, como pobre entre los pobres según el Canto del Magnificat (Lc 1, 57-66). Ella es Virgen, mujer al servicio de la Vida. Ella es Pobre (¡Dios miró la pequeñez de su servidora…!), y pone su pobreza (¡la riqueza de Dios!) al servicio de la vida de todos.

Así podemos hoy poner nuestra vida al servicio de la Vida de Dios, es decir, del amor y transparencia de Dios. No es malo el dinero como medio de relación, de comunicación de todos… Pero el único dinero que vale de verdad es nuestra propia vida, al servicio de la encarnación de Dios en nuestro mundo.

2. 1916… encarnación de Dios, la única frontera.

Éste es el tema pendiente que nos deja 2016, esta es la frontera… No se trata de conquistar la frontera de Granada (España siglo XV), ni la frontera de un tipo de oriente pretendidamente musulmán (ISIS 2017), ni de conquistar la galaxias… La única frontera pendiente en nuestra vida de Dios.

Desde ese fondo la iglesia ha visto a María, grávida de Dios, como signo de maternidad virginal, como presencia del poder de Dios que engendra y suscita la Vida en Amor, venciendo al Dragón o serpiente venenosa de la muerte, en un mundo amenazado por la prepotencia humana (Ap 12, 1-4).

Dios se encarna por María, rompiendo así aquello que San Juan de la Cruz llamaba la «tela» de este dulce encuentro… Una tela de vida cerrada nos impedía acoger a dejar, dejar que su torrente de de Vida, su rayo de luz, se expresara en nuestra vida. Pues bien, Dios ha querido rasgar esa tela de separación en la vida de María Madre, para culminarla en el momento de la muerte amorosa de Jesús, cuando se rompe y rasga el velo del templo, que es velo de muerte, como saben los evangelio de Mateo y Marcos: ¡Y el velo del templos rasgó en dos… de manera que todo Dios entró en nuestra vida!

En medio de una humanidad que parece condenada a destruirlo todo y destruirse en claves de violencia y peca¬do, de sistema imperial y exclusión de los pobres, nace Jesús, que es el signo de la fuerza de Dios, como sabe el Libro del Emmanuel, que los cristianos han aplicado a su nacimiento. Siendo un débil niño, Jesús es el príncipe de la paz (Is 9, 6), de tal manera que cuando su palabras se expanda por el mundo y todos puedan nacer como él, «habitarán juntos el lobo y el cordero» (Is 11, 6).

3. Dios entra en la vida: María y José nuevos padres…

Los relatos de la infancia de Jesús afirman que María, su madre, concibió por obra del Espíritu Santo. Esa afirmación no puede tomarse en un sentido puramente biológico, pues entendida así la virginidad sería espiritualismo vacío: nacer sólo de mujer es menos perfecto que nacer del encuentro de un hombre y una mujer que se aman y amando hacen posible el despliegue de la vida de Dios.

No es que en el nacimiento de Jesús falte varón: lo que falta es un varón patriarcalista y dominador que entiende el despliegue de la vida como una continuación de su dominio sobre los demás.

En el fondo de los relatos del nacimiento de Jesús se va mostrando, al lado de María, su madre, la presencia de un varón creyente (José), que escucha la voz de la Vida de Dios y que se pone a su servicio. Sólo el diálogo personal de María con la Palabra de Dios hace que ella sea virgen madre de la Palabra de Dios hecha carne (Jn 1, 14). Sólo el diálogo con Dios, es decir, el amor gratuito, al servicio de la gracia de la vida, hace a José virgen padre. Esta “conversión paterna de José”, que el evangelio de Mateo ha desarrollado de un modo especial (Mt 1, 18-25) expresa el milagro de la navidad.

María. Al escuchar a Dios y al pre¬sentarse como Sierva del Señor, para volverse templo de su Espíritu (cf. Lc 1, 35. 38), María empieza a ser la virgen cristiana por la mente (por el corazón), en gesto de afirmación personal en que se in¬cluye el mismo «vientre»; ella es virgen por ser madre que cree y que ofrece a Jesús una vida abierta al amor que se expresa en la solidaridad con los pobres.

José. En la línea anterior, la iglesia ha logrado vincular la fiesta del nacimiento de Jesús con el signo de la Madre de Dios, la “pobre creyente” que es capaz de ponerse al servicio de la Vida. Pero esa misma iglesia, al menos por ahora, no ha logrado integrar el sentido y figura de José, padre virginal, quizá porque la figura de los padres varones sigue estando mucho más vinculada a la violencia de la historia, que Jesús ha venido a superar. Pues bien, sin esta “conversión navideña” de los hombres (representados por José), la Navidad nunca será completa.

4. Nacimiento e historia y conversión de Dios

Jesús no se define sólo por su referencia al padre José, como judío, representante de la ley y del mesianismo de este mundo, que le habría encerrado en la cadena de generaciones siempre repetidas de Israel (cf. Hebr 9), sino que ha superado ese nivel, para situarnos allí donde la vida se abre hacia todos los hombres, en gesto y camino que empieza desde los más pobres. En ese sentido no podemos llamarle, por ahora, sin más Yoshua ben Yosef (hijo de José), porque el viejo signo de José, hijo de David (cf. Mt 1, 20) sigue demasiado vinculado al mesianismo de los triunfadores. Leer más…

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