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«Quizás nuestra misión, ahora, sea poner el pie en la puerta y asegurarnos de que nadie la cierre para una iglesia inclusiva y abierta a todos», por Juanjo Peris

sábado, 13 de septiembre de 2025
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Crónica, en primera persona, del Jubileo LGBTQ+ en el Vaticano

Alrededor de 1.400 cristianos LGBTQ+ provenientes de todo el mundo nos hemos reunido en Roma para participar en un acto oficial del año Jubilar. La Asociación la Tenda di Gionata -la Tienda de Jonatan-, que trabaja con cristianos LGBTQ+ en Italia, lo solicitó, el Papa Francisco lo aprobó y el Papa León decidió conservarla en el calendario. Los actos han contado con el apoyo de otras organizaciones como la Global Network of Rainbow Catholics u Outreach, el grupo liderado por James Martin SJ

Somos iglesia, hagamos iglesia juntos. Ayudemos a que la iglesia se ocupe de esta realidad. Ayudemos al Papa a ser Papa. Estáis en casa, sentiros parte de la familia

Historias de fe, de lucha, de resistencia, de construir vínculos y comunidad, y de no sentirse siempre acogido en la iglesia

Francisco Sabiano: «Hermanos y hermanas, digo esto con profunda emoción: Es hora de restaurar la dignidad de todos, especialmente a aquellos cuya dignidad ha sido negad

Ya en Santa María la Mayor, tras una cola donde se mezclan devotos, turistas y curiosos, llego ante la tumba de Francisco. La cola continúa moviéndose, pero me permiten pararme a un lado en silencio y despedirme. Gracias, amigo, por abrir esta puerta. Quizás nuestra misión, ahora, sea poner el pie en ella y asegurarnos de que nadie la cierre para seguir teniendo una iglesia inclusiva y abierta a todos

09.09.2025 | Juanjo Peris

Ahí hay una monja famosa que era amiga del Papa, le puedes saludar, me dice una mujer trans argentina mientras esperamos para comenzar a andar hacia la Puerta Santa en Plaza Pía en Roma. Sor Genevière Jeannigross es un icono entre las personas transexuales que han acudido al primer Jubileo organizado para las personas cristianas LGBTQ+ en el Vaticano. También lo es entre muchas personas que soñamos con una iglesia más inclusiva. Quizás porque, de alguna manera, “la monja amiga del papa” nos conecta con Francisco, el papa que abrió las puertas de la iglesia a las personas LGBTQ+.

Ya le he saludado, le digo, me ha encantado conocerla y me ha contado cómo cada vez que hablaba con Francisco sobre su trabajo, él le decía: sigue adelante”. Ella me ha dicho lo mismo a mí.

Alrededor de 1.400 cristianos LGBTQ+ provenientes de todo el mundo nos hemos reunido en Roma para participar en un acto oficial del año Jubilar. La Asociación la Tenda di Gionata -la Tienda de Jonatan-, que trabaja con cristianos LGBTQ+ en Italia, lo solicitó, el Papa Francisco lo aprobó y el Papa León decidió conservarla en el calendario. Los actos han contado con el apoyo de otras organizaciones como la Global Network of Rainbow Catholics u Outreach, el grupo liderado por James Martin SJ.

La cruz de la diversidad, en el altar de San Pedro

Muchos tenemos la sensación de estar en un momento histórico y con ganas de compartir historias, celebrar y caminar juntos. Los actos del jubileo consistieron en una Vigilia el viernes por la noche y una Eucaristía el sábado por la mañana, ambos en la iglesia del Gesù, la mayor iglesia de los jesuitas en Roma, y la peregrinación desde plaza Pía hacia San Pedro del Vaticano para atravesar la Puerta Santa el sábado por la tarde.

Los actos del jubileo consistieron en una Vigilia el viernes por la noche y una Eucaristía el sábado por la mañana, ambos en la iglesia del Gesù, la mayor iglesia de los jesuitas en Roma, y la peregrinación desde plaza Pía hacia San Pedro del Vaticano para atravesar la Puerta Santa el sábado por la tarde

Yo pude asistir además a una mesa redonda, el viernes por la mañana, en la curia general de la Compañía de Jesús en Roma, para escuchar experiencias de personas cristianas LGBTQ+ organizada por “Outreach”. Como dijo James Martin, estábamos reunidos escuchando esos testimonios “en un lugar sagrado, en la misma sala donde el Superior General de los Jesuitas era elegido”. Allí escuchamos a Rudy Alameda, originaria de India, viviendo en el Reino Unido, de la Global Network on Rainbow Catholics, Michael J. O’Loughlin, Secretario General de Outreach, Alessandro Ludovico, artista cultural italiano, Gonzalo Vilchis, empresario mexicano, y Christine Zuba, mujer transgénero de Nueva Jersey, ministra de la comunión en su parroquia. Historias de fe, de lucha, de resistencia, de construir vínculos y comunidad, y de no sentirse siempre acogido en la iglesia.

Vigilia de oración

Y allí pudimos escuchar cuando nos preguntábamos qué más podíamos hacer por una iglesia más inclusiva, al Padre Andrea Conoccina, párroco de Torvaianica, que trabaja con personas transexuales, decir : “Por favor, no renuncien nunca ni al coraje ni a la profecía. El Señor es fiel”. “Somos iglesia, hagamos iglesia juntos. Ayudemos a que la iglesia se ocupe de esta realidad. Ayudemos al Papa a ser Papa. Estáis en casa, sentiros parte de la familia”.

Por la tarde, en la iglesia del Gesù,  la vigilia comenzó con la entrada de la Cruz de los peregrinos que habían llegado a pie por la Vía Francigena desde Terracina. Se hicieron algunas estaciones del viacrucis inspiradas en el libroViacrucis di un ragazzo gay”.

«Sueño que un día nuestro amor sea reconocido en la Iglesia»

Escuchamos testimonios de dolor, de resiliencia, de procesos de cambio y de amor con las intervenciones de Luis Mariano González, creyente LGBTQ+ de Madrid, que explicó como pasó de la la herida y la exclusion a la sanación y convertirse en agente de pastoral LGBTQ+, de María Asunta De Angelis, madre de Francisco, un hombre transgénero italiano de 33 años, que explicó el proceso de cambo interior y exterior de su hijo. -No hay nada como la madre de una persona transgénero para que nos explique qué es la disforia, sentir que estás viviendo en un cuerpo que no es el tuyo; y de Luana Gravina y Fabiana Alessandro, pareja LGBTQ+, que dieron testimonio de su historia de amor. Hubo aplausos cuando una de ellas dijo: “Mi sueño es que un día nuestro amor sea reconocido en la iglesia”.

Peregrinación LGTBIQ+ a Roma

En una iglesia abarrotada incluso minutos antes de comenzar la vigilia, también se quiso hacer presente a las personas que no pudieron llegar porque se les denegó el visado. En el presbiterio, también abarrotado por público, la presidencia estaba colegiada por cinco personas, sacerdote, laicas y consagradas. En el centro estaba una mujer, María Luisa Berzosa, madre sinodal. Fue emocionante poder vivir la iglesia con la que soñamos, una iglesia más madre, diversa, inclusiva, que escucha y pone las historias de las personas en el centro.

También hubo aplausos tras la intervención de James Martin, que explicó por qué se dedica a trabajar con cristianos LGBTQ+ y dio tres razones: porque las personas LGBTQ+ sufren violencia, lo que él llamó la razón secular; porque la doctrina social de la Iglesia nos invita a estar al lado de las personas marginadas y no hay nadie más marginado en la iglesia que las personas LGBTQ+; y porque como religioso tiene el deber de preocuparse por todo el mundo.  También explicó los tres pasajes del evangelio que le inspiran: el pasaje del centurión romano, donde Jesús responde con sensibilidad. La mujer samaritana, que era excluida por vivir en una situación irregular, y Jesús responde con compasión; y su preferido, el pasaje de Zaqueo, que no podía ver a Jesús a causa de la multitud. James se preguntaba: ¿cuántas veces la iglesia ha sido como la multitud impidiendo que las personas LGBTQ+ se acercaran a Jesús? Nuestra actitud no debe ser la de la multitud, ha de ser la de Jesús que se acerca a Zaqueo y le pide comer en su casa.

Peregrinación a Roma

Tras la vigilia, mi sensación es de gratitud por lo vivido esa noche . Muchos comentaban las diferencias con el anterior jubileo, que coincidió con el World Pride en Roma, y se demonizaba a las personas LGBTQ+ desde algunos púlpitos. Yo recordaba la vigilia de uno de mis primeros encuentros de cristianos LGBTQ+ celebrada en una sacristía, porque el cura tenía miedo a que, incluso cerrada al público, utilizáramos la iglesia. El camino ha sido muy largo, pero ha merecido la pena, prácticamente de las catacumbas al centro de Roma.

El sábado, prácticamente una hora antes de la eucaristía, la Iglesia del Gesù ya estaba llena. Durante la homilía en la Eucaristía, Mons. Francisco Sabino, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana , dijo que “había que deshacerse de los prejuicios y que nadie debería sentirse excluido”. Explicó que el jubileo en la tradición hebrea era el año de la distribución de la tierra, la liberación de los esclavos y la restauración de lo que había sido negado.El jubileo debe ser un tiempo de justicia restaurativa”, dijo.Y tras una pausa, dijo emocionado: “Hermanos y hermanas, digo esto con profunda emoción: Es hora de restaurar la dignidad de todos, especialmente a aquellos cuya dignidad ha sido negada”. Su declaración fue recibida con una gran ovación.


Ve a celebrar con esos hermanos y hermanas

Mons. Savino, dijo que había hablado con el Papa León, al que definió como “maestro de la escucha”. Dijo que había hablado con él para explicar que “iba a celebrar la Eucaristía con los hermanos y hermanas de la Tienda de Jonatan y otras asociaciones que se ocupan de vosotros”. El Papa, que le había escuchado con gran ternura y dulzura, le dijo: “Ve a celebrar con esos hermanos y hermanas”.

Mons. Savino también citó al cardenal José Cobo, de Madrid, diciendo que necesitamos promover la cultura del diálogo y del acompañamiento y la efectiva inclusión de quien desea caminar en la iglesia, poniendo a la persona humana y su dignidad como el punto de referencia.

Mi percepción personal y la de muchos es que se abriría un nuevo escenario.

Ya por la tarde tuvo lugar la peregrinación hacia la Puerta Santa. Nos congregamos en la Plaza Pía bajo el calor y con mucha ilusión. Muchos caminaban con emoción portando camisetas con arcoíris o el logo de sus grupos cristianos LGBTQ+. Conforme avanzábamos, caminábamos en medio de turistas y periodistas hasta llegar a una barrera de escáneres, por donde pasamos las pertenencias personales, antes de reconfigurar el grupo para pasar juntos la Puerta Santa. Al entrar en San Pedro, algunos pasaron la puerta con gran emoción cogidos de la mano o abrazados, a la vez, nos íbamos mezclando con más peregrinos de otros grupos y turistas, aumentando el caos.

Tras cruzar la Puerta Santa

Yo acabé con otros peregrinos en un “corralito” de cordones de seguridad, ante la tumba de San Pedro, donde pude hacer un poco de silencio y tener un momento de reconocimiento y agradecimiento por lo que estaba viviendo. Tenía la sensación de no haber pasado la puerta solo por mí.  Allí me acordé de todos los que sufrieron hasta llegar hasta aquí y de “todos aquellos que murieron pensando que Dios les odiaba mientras ellos amaban”, como Harry Tanner nombra en la dedicatoria de “The queer thing about sin” , y tengo la sensación de haber pasado la puerta por ellos también.

En mí pesa el cansancio y la resaca emocional y resuenan la lista de agradecimientos que Innocenzo Portillo, presidente de la Tienda de Jonatan, daba al final de la Eucaristía: a todos los grupos que lo han hecho posible, a los participantes, a los jesuitas por abrir las puertas de las instituciones, a los curas y religiosos/as que nos acompañaron.

La sensación es que hemos avanzado un gran paso, pudiendo peregrinar como personas LGBTQ+ en el Jubileo, congregarnos en Roma en el corazón de las instituciones, escuchar a un obispo, con un cargo importante, decir emocionado “que es hora de restablecer la dignidad” y que el Papa aprobaba que el obispo celebrara la misa “con estos hermanos y hermanas”, pero a la vez, con la sensación de que queda mucho por hacer, incluso previo a la reparación, por la visibilidad y la plena inclusión

La sensación es que hemos avanzado un gran paso, pudiendo peregrinar como personas LGBTQ+ en el Jubileo, congregarnos en Roma en el corazón de las instituciones, escuchar a un obispo, con un cargo importante, decir emocionado “que es hora de restablecer la dignidad” y que el Papa aprobaba que el obispo celebrara la misa “con estos hermanos y hermanas”, pero a la vez, con la sensación de que queda mucho por hacer, incluso previo a la reparación, por la visibilidad y la plena inclusión. “Ha estado bien que el obispo le dijera al Papa que se iba a encontrar con —los de La tienda de Jonathan—, pero hubiera preferido que le dijera que se iba a encontrar con las transexuales, las lesbianas y los gays cristianos”, me dice Alfredo, un argentino que vive en Suiza, que pertenece a la comunidad Centurion, unos grupos de vida que crearon durante la pandemia para conectar online.

Peregrinación LGTBIQ+ a Roma

También queda mucho por ver qué hay de concreto de qué pasos se quieren dar de cara a la restauración de la dignidad de las personas a las que se les ha negado. Mi convicción es que necesitamos profetas. Profetas como Sor Geneviève Jeanningros, como el padre Andrea Conocchia, o como los que han hecho posible todo lo que hemos vivido este fin de semana.

Me hubiera gustado comenzar el peregrinaje visitando la tumba de Francisco, pero como no pudo ser, tras pasar la Puerta Santa , Nancy Bouchier, una profesora jubilada canadiense, decide acompañarme a Santa María la Mayor para intentarlo de nuevo. Durante el camino hablamos sobre nuestras historias, espiritualidad y reconciliación. Nos preguntamos cómo se concretará lo de “devolver la dignidad a aquellos que les ha sido negada”. Nancy estuvo presente cuando Francisco realizó un acto de reconciliación con los pueblos originarios en Canadá. Ella me contaba cómo tras cada intervención de Francisco se percibía un movimiento hacia un cambio más profundo.

Exaustos por lo vivido, también comentamos la experiencia de ese día. Nancy esperaba una experiencia más profunda al atravesar la puerta.  —Yo esperaba el caos, le digo y nos reímos. Ambos coincidimos en que quizás la experiencia profunda ya la habíamos vivido durante el fin de semana, especialmente durante la Eucaristía, o que quizás la experiencia profunda no consistía en atravesar una puerta física, por santa que fuera, sino la puerta de la inclusividad, de la pluralidad y de la escucha que abrió Francisco.

Ya en Santa María la Mayor, tras una cola donde se mezclan devotos, turistas y curiosos, llego ante la tumba de Francisco. La cola continúa moviéndose, pero me permiten pararme a un lado en silencio y despedirme. Gracias, amigo, por abrir esta puerta. Quizás nuestra misión, ahora, sea poner el pie en ella y asegurarnos de que nadie la cierre para seguir teniendo una iglesia inclusiva y abierta a todos.

Fuente Religión Digital

General, Historia LGTBI, Iglesia Católica ,

Voces de la peregrinación del Año Jubilar LGBTQ+, parte 2

viernes, 12 de septiembre de 2025
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En los últimos días, se han publicado varias noticias sobre la Peregrinación de la Esperanza LGBTQ+ para el Año Santo. Dado que muchos artículos repiten información similar, esta publicación ofrecerá fragmentos de las particularidades de cada uno, principalmente las reflexiones de cada peregrino. La publicación de ayer incluyó otras opiniones.

Peregrinos LGBTQ+ cruzan la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. (Guglielmo Mangiapane/Reuters)


De The New York Times:

(Para leer el artículo completo,haga clic aquí)

Fue un momento muy especial para estos católicos sentirse acogidos”, dijo Tyrone Grima, de Malta, quien asistió al evento. Durante demasiado tiempo, tuvieron que “ocultarse, viviendo con vergüenza y culpa”, dijo Nathalie de Williencourt, cuyo hijo es gay. Participar en el festival, conocido como peregrinación del Jubileo, significó una mayor visibilidad pública y una mayor bienvenida, agregó. Francis DeBernardo, quien dirige New Ways Ministry, un grupo con sede en Maryland que promueve la inclusión en la iglesia, comparó esta peregrinación jubilar con la última que realizó en el año 2000, cuando la Iglesia Católica Romana insistió durante meses en la cancelación, sin éxito, del primer Orgullo Mundial, que se había organizado en Roma ese verano.

El domingo después del desfile del orgullo, desde un balcón con vistas a la Plaza de San Pedro, el papa Juan Pablo II expresó su amargura al afirmar que el Orgullo Mundial era una afrenta a la iglesia y a los valores cristianos de la capital italiana.

«Y aquí estamos, 25 años después, y las personas LGBTQ+ van a cruzar la Puerta Santa en grupo», dijo el Sr. De Bernardo. Bernardo Massarini, sacerdote de Amiens, Francia, quien ha trabajado con católicos LGBTQ durante 20 años, dijo que lloró durante la homilía. Una de las primeras cosas que hizo al llegar a Roma esta semana, dijo, fue visitar la tumba del Papa Francisco para darle las gracias, y añadió: «Si estamos aquí, es por su ministerio».

Alessandro Previti, uno de los organizadores de la peregrinación, dijo que el Vaticano había incluido al grupo en el calendario tras años de diálogo entre La Tenda di Gionata, un grupo italiano de defensa de derechos, y miembros clave del Vaticano y agentes pastorales.

«Somos bienvenidos, ante todo, como cristianos LGBTQ, así que nos sentimos como en casa», dijo, y añadió: «Ya era hora».

David, de la Comunidad de Culto Queer de Múnich, Alemania.

De Politico:
(Para leer el artículo completo, haga clic aquí

Caterina, trabajadora sanitaria de Padua, Italia: “Este es un momento importantísimo, el primer jubileo LGBTQ+ de la historia. Pueden imaginarse lo importante que es tanto para los cristianos LGBTQ+ como para la Iglesia”.

Kaitlyn, de Londres, Reino Unido: “Hemos sido ignorados durante tanto tiempo. Es muy bueno demostrar que es posible ser LGBTQ+ y católico a la vez”.

Guillermo, salvadoreño que viajó desde Londres: “Es un momento muy especial, ya que es la primera vez que se invita a la comunidad LGBTQ+; es muy significativo. Todos esperamos que León continúe con la inclusividad de Francisco”.

De CNN.com:
(Para leer el artículo completo, haga clic aquí)

Cory Shade, Fort Lauderdale, Florida: “Creo que esto está abriendo la iglesia a mucha más gente, a familias enteras, y es una experiencia muy acogedora”.

Michael O’Loughlin, director ejecutivo de Outreach, EE. UU.: La peregrinación fue un “momento crucial” y las personas LGBTQ+ se muestran cautelosamente optimistas respecto a que el Papa León continuará lo que Francisco inició.

De la Agencia France Presse en The Korea Herald
(Para leer el artículo completo,haga clic aquí)

Una religiosa francesa esperando unirse a la peregrinación.

Yveline Behets, una mujer transgénero de 68 años de Bruselas, Bélgica, que caminó 130 kilómetros con otras 30 personas LGBTQ+ a lo largo de parte de la antigua ruta de peregrinación de la Vía Francígena para llegar a Roma: “No se debe abusar de la palabra ‘bienvenida’. No somos solo personas de fuera que son bienvenidas a veces, o con más frecuencia; somos parte de la misma familia”.

Hugo, un quebequés de 35 años: La peregrinación LGBTQ+ fue “una señal muy importante para que nos sintamos más incluidos”. Esperaba que “permitiera a las personas indecisas ser más receptivas a las personas homosexuales en la Iglesia”.

Beatrice Sarti, una madre de 60 años de Bolonia, Italia, acompaña a su hijo gay en la peregrinación: «Todavía queda un largo camino por recorrer» para conmover a otros católicos. «Muchos de nuestros hijos ya no van a la iglesia… porque se les hace sentir que están equivocados. Eso tiene que cambiar definitivamente.

«Lo primero que hay que hacer es capacitar a los educadores, seminaristas, sacerdotes y obispos, empezando desde la base«, admitiendo que «es un proceso muy largo«.

De The Washington Post
(para leer el artículo completo,haga clic aquí)

«Para los miembros del grupo, uno de los momentos más memorables fue el sábado, cuando peregrinaron por la Puerta Santa de la basílica, un acto que, especialmente en un año jubilar, se considera un rito de redención. Un líder del grupo portaba un símbolo muy popular entre los católicos gays: una cruz arcoíris. En al menos un evento anterior, el personal del Vaticano había prohibido dicha cruz dentro de la iglesia.

El portador de la cruz, Armando Capasso, de 40 años, profesor gay de Nápoles, se disponía a apartarla antes de cruzar la Puerta Santa. Para su sorpresa, un miembro del personal y un guardia del Vaticano le dieron el visto bueno y le hicieron señas para que entrara. Se le permitió sostenerla en alto durante toda la Basílica de San Pedro.

“Estoy en shock”, dijo Capasso, haciendo una pausa mientras contenía las lágrimas. “La iglesia nos quita las máscaras y nos deja entrar”.

Algunos artículos sobre las experiencias de personas:

Jason Carson Wilson y Jim Sweeney, de Dignity/Washington, en Roma para la peregrinación LGBTQ+.

De The Washington Blade:

Gay D.C. couple participates in LGBTQ pilgrimage to Vatican. (Una pareja gay de Washington D. C. participa en una peregrinación LGBTQ+ al Vaticano.)

De Katholisch.de:

Why queer Catholics from Germany make pilgrimages to Rome. (Por qué los católicos queer de Alemania peregrinan a Roma.)

De Independent Catholic News:

Reflections on the LGBT Jubilee Pilgrimage of Hope. (Reflexiones sobre la Peregrinación de la Esperanza del Jubileo LGBT.)

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 10 de septiembre de 2025

Fuente New Ways Ministry

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El ultra obispo Schneider sobre el Jubileo LGBTI+: “Criminales espirituales y asesinos de almas”

jueves, 11 de septiembre de 2025
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¿Y el papá León XIV no va a decir nada sobre este, en sus propias palabras, “criminal espiritual y asesino de almas”?

En una entrevista con la periodista Diane Montagna, el ultracatólico y profundamente LGBTIfobo obispo Athanasius Schneider se ha insultado gravemente a los participantes de la  Peregrinación LGBTQ+  sancionada por el Vaticano, calificándola como una “profanación” de la Puerta Santa y una “burla” a Dios.

Como se sabe, la peregrinación, incluida en el Calendario General del Jubileo 2025 del Vaticano, fue organizada por la asociación italiana Tenda di Gionata; la Red Global de Católicos Arcoíris y Outreach, con sede en EE. UU., liderada por el P. James Martin, SJ.

La peregrinación, de dos días de duración, también incluyó una vigilia el viernes por la tarde, en la que una pareja de lesbianas relató su historia de amor, y una misa el sábado por la mañana, celebrada por el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, quien animó a los asistentes a tener paciencia hasta que llegue, por parte de la Iglesia el pleno reconocimiento de las personas  LGBTQ+. Asistieron más de mil personas.

En esta entrevista exclusiva con, analizamos su reacción ante estos acontecimientos, la audiencia ampliamente publicitada del Papa León XIV con el P. James Martin, y los graves riesgos para la Iglesia católica y el mundo si esta pierde su autoridad moral en tales asuntos.

El obispo auxiliar de Astaná, Kazajistán Schneider insta al Papa León XIV a seguir el ejemplo del intolerante Juan Pablo II quien criticó públicamente con amargura ( lo que no hizo con las actividades criminales de Maciel y otros curas pederastas) el Orgullo de Roma y condenar dicha peregrinación en la Basílica de San Pedro, reconociendo la responsabilidad del Vaticano por haberlo permitido y realizando actos de reparación con humildad y verdad.

También condena a los sacerdotes comprometidos con los derechos de las personas LGBTQ+ como “criminales espirituales” y “asesinos de almas”, advirtiendo infantilmente que Dios les pedirá cuentas, mientras exhorta a los fieles a trabajar con celo para rescatar a quienes han sido engañados por el pecado… Y las personas LGTBIQ+ ya conocemos cuáles son sus incendiarios, criminales y delictivos métodos.

Ofrecemos la entrevista de esta señora al ciudadano Athanasius Schneider, advirtiendo que puede provocar vómitos violentos y otros malestares… Lo dejamos al criterio responsable del lector… El que avisa no es traidor.

La peregrinación fue aprobada por el Vaticano como parte del año jubilar convocado por el Papa Francisco. Excelencia, ¿cuál fue su primera reacción al ver estas fotos?

Mi reacción fue un grito silencioso de horror, indignación y tristeza. Todos los verdaderos creyentes de la Iglesia —tanto fieles como clérigos— que aún defienden la validez de los mandamientos de Dios y se toman en serio a Dios, deberían experimentar esta provocación como una bofetada descarada. Creo que muchos católicos fieles y miembros del clero están, en cierto sentido, aturdidos por un golpe tan grande y necesitan tiempo para recuperarse. Ha tenido lugar un acto sin precedentes en la Basílica de San Pedro de Roma, que puede describirse acertadamente, con palabras de Nuestro Señor, como una “abominación desoladora en el lugar santo” (cf. Mt 24,15).

¿Cuál es el significado de la Puerta Santa, y cómo influye su sentido en lo ocurrido el 6 de septiembre?

Uno de los significados esenciales del Año Jubilar y de la Puerta Santa consiste en “conducir al hombre a la conversión y la penitencia”, como explicó “san” Juan Pablo II en la Bula de convocación del Año Santo 2000. Otro signo distintivo es la indulgencia, que es uno de los elementos constitutivos del Jubileo. Por tanto, el Año Jubilar es un medio poderoso de la gracia de Dios para ayudar a los fieles a progresar realmente en la santidad mediante una recepción fructuosa del sacramento de la penitencia y la obtención de la indulgencia, lo cual implica un desapego consciente de todo pecado grave y desorden moral. Porque “la entrega libre y consciente al pecado grave… separa al creyente de la vida de gracia con Dios y, por tanto, excluye al creyente de la santidad a la que está llamado” (Juan Pablo II, Incarnationis Mysterium, 9).

El objetivo declarado de las organizaciones LGBTQ+ que reunieron a fieles y activistas para esta peregrinación jubilar era que la Iglesia reconociera y legitimara los así llamados derechos homosexuales, incluidas las prácticas homosexuales y otras formas de conducta sexual extramatrimonial.

No hubo señales de arrepentimiento ni de renuncia a los pecados homosexuales objetivamente graves ni al estilo de vida homosexual por parte de los organizadores y participantes de esta peregrinación. Atravesar la Puerta Santa y participar en el Jubileo sin arrepentimiento, mientras se promueve una ideología que rechaza abiertamente el Sexto Mandamiento de Dios, constituye una forma de profanación de la Puerta Santa y una burla a Dios y al don de la indulgencia.

Los grupos implicados en el evento del sábado (Tenda di Gionata, la Red Global de Católicos Arcoíris y Outreach, dirigida por el P. James Martin, SJ) rechazan la idea de conversión desde un estilo de vida LGBTQ+ y creen, en cambio, que ha llegado el momento de que la Iglesia católica reconozca dicho estilo de vida. ¿Qué indica el hecho de que se permitiera este evento sobre el estado actual del Vaticano?

Con ello, las autoridades responsables de la Santa Sede colaboraron de facto en socavar y poner en duda la validez del Sexto Mandamiento de Dios, en particular su condena explícita de la actividad homosexual. Se mantuvieron al margen y permitieron que Dios fuera objeto de burla y que sus mandamientos fueran despreciados con escarnio.

¿Fue este evento peor que el escándalo de la Pachamama, en su opinión?

Desde un punto de vista teológico y objetivo, la veneración de la Pachamama en la Basílica de San Pedro fue peor que la peregrinación LGBTQ+, ya que constituyó una transgresión directa del Primer Mandamiento del Decálogo y, por tanto, fue más impía que incluso un acto atroz que contradice o ridiculiza el Sexto Mandamiento. La promoción de la sodomía y de otras inmoralidades sexuales equivale a una forma de idolatría indirecta, mientras que al ídolo de la Pachamama se le rindieron actos explícitos de veneración religiosa: incienso, luces, velas y postraciones. Ambos eventos deben ser reparados públicamente por el propio Papa. Esto es urgente, antes de que sea demasiado tarde, porque Dios no se deja burlar (cf. Ga 6,7).

Antes de la peregrinación a través de la Puerta Santa, se celebró una misa presidida por el obispo Francesco Savino, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, en la iglesia del Gesù de Roma, regentada por los jesuitas. Todos fueron bienvenidos a recibir la Sagrada Comunión. ¿No es la adhesión a toda la enseñanza de la Iglesia (doctrina y moral) un requisito previo para recibir al Señor en la Sagrada Eucaristía?

Sí, esto es ciertamente un requisito previo establecido por Dios en la Sagrada Escritura a través de la enseñanza de san Pablo: “Quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y débiles, y muchos han muerto” (1 Co 11,29-30). La Iglesia ha mantenido este precepto sin cambios y de forma universal durante dos mil años y lo sigue manteniendo en su enseñanza oficial. El Catecismo declara claramente: “Quien tiene conciencia de estar en pecado grave no debe comulgar sin haber recibido antes la absolución sacramental” (n. 1415). Además, señala que la Sagrada Escritura “presenta los actos homosexuales como actos de grave depravación, y la tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. En ningún caso pueden ser aprobados” (n. 2357).

Al permitir tales misas públicas para organizaciones LGBTQ+ en Roma y concederles el paso a través de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, las autoridades de la Santa Sede mostraron al mundo entero una contradicción llamativa entre la enseñanza oficial de la Iglesia y su práctica. Al hacerlo, estas altas autoridades repudiaron de facto la doctrina misma que están obligadas a defender. A la luz de estos hechos manifiestos, evidentes para todos, cabe preguntarse: ¿puede el mundo seguir tomándose en serio la enseñanza oficial de la Iglesia?

La organización “Courage International (*) es un apostolado que sirve a hombres y mujeres que experimentan atracción por personas del mismo sexo, ayudándoles a llevar una vida de santidad en conformidad con la plenitud de la fe católica. Si la peregrinación del sábado hubiera estado patrocinada por Courage, no habría habido escándalo. ¿Cuál es su mensaje para las personas que participaron en el evento del sábado y que están siendo engañadas por el P. James Martin y el movimiento LGBTQ+?

Mi mensaje para ellos es, ante todo, de compasión. Porque cuando una persona rechaza conscientemente el mandamiento explícito de Dios que prohíbe cualquier actividad sexual fuera del matrimonio válido, se pone en el mayor peligro: el de perder la vida eterna y ser condenado eternamente al infierno. Debemos mostrar compasión hacia quienes abogan por la legitimación de la actividad homosexual y persisten en ella sin arrepentirse, e incluso con orgullo. El verdadero amor por estas personas consiste en llamarlas, con suavidad pero con constancia, a una conversión genuina a la voluntad revelada de Dios. Estas personas están engañadas por el espíritu maligno, por Satanás, el padre de la mentira, y son, en última instancia, infelices, incluso si han silenciado la voz de la conciencia.

Debemos estar llenos de un gran celo por salvar estas almas, por liberarlas de engaños envenenados. Los sacerdotes que las confirman en su actividad homosexual o en un estilo de vida homosexual son criminales espirituales, asesinos de almas, y Dios les pedirá cuentas estrictas, conforme a su palabra: «Hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: “Malvado, vas a morir sin remedio”, y tú no hablas para advertirle que se aparte de su conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuentas de su sangre» (Ez 33,7-8).

Este evento fue planeado antes de la elección del Papa León XIV. Algunos sostienen que podría haber sido peor si el Papa Francisco aún viviera. Señalan que el Papa León no recibió a una delegación del grupo LGBT+ en su audiencia general del Jubileo en la Plaza de San Pedro ese mismo sábado, ni les envió un mensaje.

Estos argumentos no son convincentes. Que el Papa hubiera recibido a una delegación pro-LGBTQ+ habría sido verdaderamente algo sin precedentes y el colmo del escándalo. El hecho de que el Papa León XIV no haya causado tal escándalo no justifica en absoluto su consentimiento de facto a este evento. En efecto, no se puede presumir razonablemente de su ingenuidad, ya que era perfectamente previsible que una organización pro-LGBTQ+, o al menos algunos de sus miembros, aprovecharían la Puerta Santa y la Basílica de San Pedro como plataforma para promover una ideología que desprecia y rechaza abiertamente la voluntad explícita de Dios expresada en su santo mandamiento.

El P. James Martin difundió fotos de una audiencia que mantuvo con el Papa León varios días antes del evento. ¿Recibieron los papas anteriores al Papa Francisco a figuras así de esta manera? ¿Cuál es su opinión sobre esta y otras audiencias recientes, como la de la controvertida monja dominica Lucía Caram, que supuestamente apoya el «matrimonio gay»?

Antes del pontificado del Papa Francisco, los sucesores de Pedro ni recibían oficialmente ni posaban para fotografías con personas que, de palabra o de obra, rechazaban abiertamente la enseñanza doctrinal y moral de la Iglesia. A través de estas reuniones oficiales y fotografías, el Papa León ha transmitido de facto al mundo el mensaje de que no se distancia de sus enseñanzas y comportamientos heterodoxos y escandalosos, especialmente teniendo en cuenta que la Santa Sede no ofreció ninguna aclaración posteriormente ni corrigió los mensajes triunfalistas del P. James Martin difundidos en redes sociales. Existe un dicho popular que reza: «Qui tacet consentire videtur» —«El que calla otorga».

La Iglesia no solo ha predicado tradicionalmente la verdad, sino que también ha combatido activamente el error. A medida que el islam continúa creciendo en Occidente y Europa se descristianiza, ¿qué está en juego si la Iglesia católica cede su autoridad moral ante estos lobbies y movimientos?

San Pedro y sus sucesores, los pontífices romanos, junto con la Santa Sede, y por tanto la Iglesia católica como tal, recibieron de Cristo mismo la más alta autoridad moral en este mundo. Esta autoridad consiste en enseñar a todo el mundo —a personas de todas las naciones y religiones— los mandamientos de Dios, es decir, observar todo lo que Cristo ha mandado (cf. Mt 28,20).

En la medida en que el magisterio de la Iglesia —en la Santa Sede y en el episcopado católico— se debilita, se vuelve confuso, ambiguo o incluso contradictorio, la influencia de la antiverdad, en todas sus formas ideológicas y religiosas, aumentará inevitablemente.

La fuerza del islam puede resultar cada vez más atractiva para algunos, pero no puede, ni podrá jamás, proporcionar al alma humana la fuerza espiritual necesaria para transformarse interiormente en una nueva criatura por la gracia de Cristo. Yo vivo en un país de mayoría musulmana que también cuenta con una fuerte presencia ortodoxa; cuando la gente ve estos acontecimientos, tanto líderes religiosos como personas comunes preguntan qué está ocurriendo con el Papa y la Santa Sede.

Al permitir eventos tan escandalosos, las autoridades de la Santa Sede están silenciando, de facto, la verdad de Cristo, la voz de Cristo. Por tanto, es imperativo en nuestro tiempo que las palabras del Papa y de las autoridades de la Santa Sede en relación con la enseñanza de la Iglesia correspondan fielmente con sus acciones. Porque no existe en este mundo una autoridad moral más elevada que la de Jesucristo, quien confió su autoridad al Magisterio del Papa y del episcopado. ¡Qué tremenda responsabilidad! ¡Y qué inmensa rendición de cuentas futura ante el tribunal de Cristo!

He escrito al portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, preguntando si la Santa Sede emitirá algún reconocimiento de que esto no debió permitirse y pedirá disculpas por el escándalo causado, pero no ha habido respuesta. ¿Qué cree usted que revela este silencio?

La Santa Sede se encuentra en una especie de callejón sin salida y se enfrenta a dos reacciones.

Por un lado, las organizaciones que abogan por la legitimación del estilo de vida LGBTQ+ se regocijan. La inclusión de activistas LGBTQ+ entre los grupos de peregrinos del Año Santo y su entrada solemne en la Basílica de San Pedro —el centro espiritual del catolicismo— ha enviado al mundo entero el mensaje de que la Santa Sede reconoce el objetivo principal de estas organizaciones: la aprobación de la actividad homosexual y de otras conductas sexuales extramatrimoniales. El mundo aplaude al Papa León XIV y a la Santa Sede por ello.

Por otro lado, están todos aquellos —católicos, por supuesto, pero también no católicos y seguidores de otras religiones— que siguen defendiendo la validez de los mandamientos de Dios y que se toman en serio a Dios, y que se encuentran ahora en estado de conmoción. Todos los hijos fieles de la Santa Iglesia se sienten profundamente humillados. Es, por así decirlo, un rubor en el rostro de los hijos de la Iglesia. Nos sentimos avergonzados ante Dios.

Se percibe un silencio embarazoso por parte de la Santa Sede, semejante al silencio de conciencia de quien sabe que ha obrado mal.

Este acontecimiento tuvo lugar el primer sábado del mes, día en que Nuestra Señora de Fátima pidió especialmente reparación por las ofensas cometidas contra su Inmaculado Corazón. ¿Cómo pueden los fieles contribuir a reparar lo sucedido?

La situación que se ha producido no es otra cosa que una humillación pública de nuestra Santa Madre Iglesia ante el júbilo descarado de los enemigos de los mandamientos de Dios. Todos deberíamos realizar un acto colectivo de reparación por la ofensa cometida contra la santidad de la casa de Dios y la santidad de sus mandamientos. Nosotros, los hijos de la Iglesia —por encima de todo el Papa, y especialmente aquellos clérigos que permitieron, apoyaron o incluso justificaron tal abominación— deberíamos hacer nuestras las palabras del profeta Daniel: “A ti, Señor, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, nos abruma la confusión… por haber pecado contra ti. Señor, a nosotros nos cubre la vergüenza, a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti” (Dn 9,7-8).

Durante el Gran Jubileo del año 2000, Roma acogió el primer World Pride de la historia (1-9 de julio de 2000). El Papa Juan Pablo II denunció públicamente el evento, diciendo:

«En nombre de la Iglesia de Roma, solo puedo expresar mi profunda tristeza por el ultraje al Gran Jubileo del Año 2000 y la ofensa a los valores cristianos de una ciudad que es tan querida por los católicos de todo el mundo. La Iglesia no puede callar la verdad, porque ello sería faltar a su fidelidad a Dios, Creador, y no ayudaría a distinguir el bien del mal» (CCC, n. 2358). A este respecto, quiero simplemente leer lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica, que, tras señalar que los actos homosexuales son contrarios a la ley natural, añade: «El número de hombres y mujeres que presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas no es despreciable. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que puedan encontrar a causa de su condición» (CCC, n. 2358) (Ángelus, 9 de julio de 2000).

Excelencia, ¿qué mensaje desea transmitir al Papa León XIV?

Deseo suplicarle al Papa León XIV que repita, en esencia, estas palabras del Papa Juan Pablo II, manifestando así ante todo el mundo una verdadera humildad al reconocer la culpa de la Santa Sede en relación con el escandaloso evento LGBTQ+ en la Basílica de San Pedro. La humildad es valentía por la verdad. Si el Papa León XIV realizara actos públicos de arrepentimiento e incluso de reparación, no perdería nada; si no lo hace, perderá algo ante los ojos de Dios —y solo Dios importa. Desde lo más profundo de mi corazón deseo al Papa León XIV la gracia de Dios, para que tenga el valor de reparar este acto de abominación que ha mancillado la santidad del Año Jubilar, utilizando con plena verdad las palabras de san Pablo: “No me he callado para anunciaros todo el designio de Dios” (Hch 20,26-27).

Excelencia, ¿desea añadir algo más?

El Papa León XIV no es el vicario del Papa Francisco, sino el vicario de Jesucristo, quien le pedirá cuentas por su defensa de la verdad.

La armonía no fue el objetivo de Jesucristo, de lo contrario no habría sido crucificado. Y san Agustín habría disfrutado de una vida muy armoniosa si no hubiese combatido los errores de su tiempo, también dentro de la Iglesia.

Que Nuestro Santo Padre el Papa León XIV tome en serio las siguientes palabras de Nuestro Señor, que una vez pronunció a través de santa Brígida de Suecia a uno de sus predecesores (el Papa Gregorio XI): “¡Arranca, arranca y destruye todos los vicios de tu corte! ¡Apártate del consejo de los amigos carnales y mundanos y sigue humildemente el consejo espiritual de mis amigos! ¡Levántate como un hombre y revístete confiadamente de fortaleza! Comienza a reformar la Iglesia que compré con mi propia sangre para que sea reformada y devuelta espiritualmente a su estado original de santidad, porque hoy en día se muestra más veneración a un burdel que a mi Santa Iglesia. Hijo mío, escucha mi consejo. Si me obedeces en lo que te he dicho, te acogeré misericordiosamente como un padre amoroso. Avanza con valentía por el camino de la justicia y prosperarás. No desprecies a quien te ama. Si obedeces, te mostraré mi misericordia y te bendeciré y vestiré y adornaré con los preciosos ornamentos pontificales de un papa santo. Te revestiré de mí mismo de tal manera que tú estarás en mí y yo en ti, y serás glorificado por toda la eternidad” (El libro de las Revelaciones, libro IV, cap. 149).

Fuente Diane Montagna’s Substack

(*) Courage internacional es una entidad LGTBIfoba que defiende las delictivas Terapias de Conversión que prohíbe la Santa Sede.

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Voces de la Peregrinación del Año Jubilar LGBTQ+, Parte 1

miércoles, 10 de septiembre de 2025
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En los últimos días, se han publicado varias noticias sobre la Peregrinación de la Esperanza LGBTQ+ para el Año Santo. Dado que muchos artículos repiten información similar, esta publicación ofrecerá fragmentos de las particularidades de cada uno, principalmente las reflexiones de cada peregrino. Mañana, otra publicación incluirá más opiniones.

Del National Catholic Reporter

(Para leer el artículo completo: haga clic aquí)

El padre jesuita James Martin, fundador de Outreach, comentó: “Todos los demás grupos parecían celebrar un jubileo. Durante el cónclave, hubo un jubileo para las bandas de música… Entonces, si las bandas de música pueden celebrar un jubileo, ¿por qué no los católicos LGBTQ? Sin duda, son parte integral de la Iglesia”.

Francis DeBernardo (fotos de Justin McClellan, National Catholic Reporter)

Francis DeBernardo, director ejecutivo del New Ways Ministry: “No solo las personas LGBTQ+ marchan y caminan para proclamar que son parte de la Iglesia, sino que las instituciones oficiales de la Iglesia les dan la bienvenida y les ayudan a compartir sus historias… El hecho de que [Leo] no haya restringido esta peregrinación, algo que creo que papas anteriores sí habrían hecho, es una señal de gran acogida…

“Lo que hizo el Papa Francisco fue enseñar a los líderes de la Iglesia cómo acoger a las personas LGBTQ+, y dio un buen ejemplo de esa acogida… Pero también enseñó a las personas LGBTQ+ a alzarse, sentirse orgullosas y a asumir la responsabilidad de la Iglesia, que por derecho les pertenece, y creo que lo que estamos viendo ahora en esta peregrinación es a las personas LGBTQ+ reclamando el lugar que les corresponde en la Iglesia”.

Ruby Almeida, miembro de la junta directiva de la Global Network of Rainbow Catholics-Red Global de Católicos Arcoíris, originaria de India y residente en el Reino Unido: “Hace unos 25 años, los desafíos y las resistencias eran reales para muchas personas que llegaban aquí como LGBT… Ahora es casi lo contrario. Nos dicen: ‘Pasen, son bienvenidos, únanse a nosotros, están en la mesa con nosotros’”.

Victoria Rodríguez, una mujer católica transgénero y madre de tres hijos de España, recuerda un momento de oración hace ocho años cuando se topó con la parábola de los talentos: “Dios me decía que me había dado el talento de mi identidad y que lo había enterrado por miedo. Me decía: ‘No lo entierres, vívelo. Yo te protegeré’”.

No tenemos que elegir. Podemos vivir nuestra sexualidad y nuestra espiritualidad. Dios nos hizo así, y Dios nos ama así”.

Ana Flavia Chávez

Ana Flavia Chávez Pedraza, católica transgénero peruana que coordina la pastoral con mujeres transgénero en Arequipa, Perú, expresó su esperanza de que Leo siga el ejemplo de Francisco y se reúna personalmente con católicas transgénero:

El encuentro con el P. James Martin mostró continuidad… Pero no puede haber pastor sin ovejas. Esperamos que el Santo Padre también se reúna con nosotros… Si no se nos escucha, si no tenemos esos momentos sinodales de encuentro, ni siquiera seremos los últimos, ni siquiera al margen, sino fuera de la Iglesia”.

Nancy Bouchier

Nancy Bouchier, historiadora jubilada de Canadá: “La sinodalidad lo es todo: es esta noción de comunidad con la que trabajamos, de unir a la comunidad LGBT. No hay nada más feliz que estar en comunidad. Doy gracias a Dios por haber vivido tanto tiempo para presenciar esto”.

De The Associated Press

(Para leer el artículo completo, haga clic aquí)

Justin del Rosario, de Estados Unidos, quien cruzó la Puerta Santa con un gran crucifijo de madera junto a su esposo, John Capozzi: “Fue una experiencia épica, como si pudiera tocar la mano de Dios”.

Justin del Rosario y John Capozzi en una peregrinación. (Foto AP/Andrew Medichini)

Marianne Duddy-Burke, directora ejecutiva de DignityUSA: “Estuve aquí hace 25 años, durante el último Año Santo, con un contingente de personas LGBTQ de Estados Unidos y fuimos detenidos por considerar que constituíamos una amenaza para los programas del Año Santo… [Ahora, para ser] Ser invitados a cruzar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, plenamente reconocidos como quienes somos y los dones que aportamos a la Iglesia, y que tenemos nuestra fe y nuestras identidades combinadas, es un día de gran celebración y esperanza”.

John Capozzi, de Washington D.C., quien participaba en la peregrinación con su esposo, del Rosario, se sentía alejado de la Iglesia, pero se sintió acogido por el Papa Francisco: “Tenía esa sensación de no ser bienvenido en la Iglesia. No por hacer nada, sino por ser quien era. Era el miedo a volver a entrar por el juicio”.

Rev. Fausto Focosi, de Italia: “Nuestros ojos han conocido las lágrimas del rechazo, del ocultamiento. Han conocido las lágrimas de la vergüenza. Y quizás a veces esas lágrimas aún brotan de nuestros ojos. Hoy, sin embargo, hay otras lágrimas, lágrimas nuevas. Lavan las viejas”.

—Francis DeBernardo, Ministerio Nuevos Caminos, 9 de septiembre de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Peregrinación LGBTQ+ evoca una vida de gracias

martes, 9 de septiembre de 2025
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Traducción: «No hay temor en el amor«. 1 Juan 4:18

La publicación de hoy es la segunda entrega de los informes de Francis DeBernardo, director ejecutivo del Ministerio New Ways Ministry , sobre la Peregrinación LGBTQ+ para el Año Jubilar de la Esperanza, organizado por La Tenda di Gionata, una organización LGBTQ+ italiana. Las peregrinaciones tuvieron lugar el fin de semana pasado en Roma. La primera entrega está disponible aquí. Estén atentos para más información sobre este evento a finales de esta semana.

El día comenzó como cualquier día con un evento católico especial: con una misa matutina.

Pero este no era un evento católico cualquiera, y por lo tanto, esta no era una misa cualquiera.

La Iglesia del Gesù, en el centro de Roma, estaba abarrotada la mañana del sábado 6 de septiembre de 2025. La gente se arremolinaba hablando en diversos idiomas: francés, italiano, polaco, español, alemán, inglés y portugués. Había representantes de todas las edades, desde niños pequeños hasta personas mayores, y había monjas con hábitos tradicionales, franciscanos con sus hábitos, muchos cuellos romanos y una gran mayoría de personas con camisetas y polos con diversas insignias arcoíris.

Esta fue la misa organizada para los más de 1200 peregrinos católicos LGBTQ+ del Año Jubilar, quienes, poco después de la misa, se reunirían en la Piazza Pia, cerca del río Tíber, y caminarían aproximadamente un kilómetro y medio por la Via della Conciliazione hasta la Basílica de San Pedro para cruzar la Puerta Santa de la iglesia —abierta solo durante los Jubileos— como testimonio de fe y compromiso con la tradición católica.

Como participante en estos eventos, no podía creer lo que veía. La última vez que estuve en Roma para un Jubileo fue en el año 2000, cuando el Papa Juan Pablo II convocó la celebración de un año para conmemorar los dos milenios del cristianismo. Estuve en la Ciudad Eterna ese verano para participar en una conferencia sobre religión y temas lésbicos/gays, como parte de la primera celebración del Orgullo Mundial.

Misa de peregrinación LGBTQ+ en la Iglesia del Gesù.

Una de las cosas que más recuerdo de aquella época fue la indignación expresada por el Vaticano y el propio Papa porque el Orgullo Mundial se celebrara en Roma durante el Año Jubilar. El ambiente en la ciudad era increíblemente tenso. La retórica antigay del Vaticano había alimentado el odio más allá de la Iglesia Católica. Muchos grupos políticos italianos de derecha denunciaban el Orgullo Mundial, que culminaría con una marcha desde la Porta San Paolo hasta el Coliseo. Mensajes antigay estaban pegados por todos los edificios de la ciudad. Un mensaje en particular permanece muy presente en mi memoria: «‘Gay al Colosseo? Sì, con i leoni’ (traducción: “¿Gays en el Coliseo? Sí, con leones”). De hecho, el Vaticano intentó persuadir a la Ciudad de Roma para que no permitiera la celebración del Orgullo Mundial ni de su marcha. No lo consiguió.

Veinticinco años después, personas abiertamente LGBTQ+ estaban a punto de cruzar la Puerta Santa de San Pedro. El hecho de que el Vaticano acogiera esta vez una peregrinación así demuestra cuánto ha crecido la Iglesia en cuanto a la aceptación de las personas LGBTQ+: de la represión y la exclusión a la acogida y el acompañamiento.

¡La misa en la Iglesia del Gesù rebosaba de alegría! La emoción me recordó las marchas por la igualdad LGBTQ+ en Estados Unidos a finales del siglo XX. ¡Todos estaban tan felices de estar allí! Y, como correspondía al tema del Año Jubilar, todos los asistentes estaban llenos de esperanza.

El obispo Francesco Savino, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, presidió la misa. ¿Se ha oído hablar alguna vez de un funcionario de la Conferencia Episcopal celebrando una misa para un grupo de personas LGBTQ+? La liturgia multilingüe comenzó con un rito bautismal, un recordatorio de que todos los asistentes se habían convertido en miembros de pleno derecho de la Iglesia al ser bautizados.

El obispo Francesco Savino bendijo a la congregación durante el rito bautismal.

Durante su homilía, el obispo Savino dijo a la congregación que «un Jubileo era el momento de liberar a los oprimidos y restaurar la dignidad a quienes se la habían negado». Tras una pausa dramática, añadió: «Hermanos y hermanas, lo digo con emoción. Es hora de restaurar la dignidad a todos, especialmente a quienes se la han negado». Los peregrinos celebraron su hazaña con un estruendoso aplauso que duró casi un minuto y medio. Recibió una segunda ovación de pie al concluir.

Unas horas más tarde, los peregrinos LGBTQ+ llenaron la Piazza Pia, formando fila para emprender su viaje de oración por la calle hasta la basílica. Como era propio de cualquier peregrinación, la gente se ayudaba mutuamente a caminar sobre el empedrado romano y compartía agua para protegerse del abrasador sol romano. Y como en cualquier peregrinación, compartieron las historias de sus propios caminos espirituales. Estoy muy agradecido por mis compañeros, algunos viejos amigos y otros nuevos.

Una vez dentro de la Plaza de San Pedro, el viaje se volvió particularmente arduo con la multitud de otros grupos de peregrinos que venían por otras rutas. Cuando finalmente llegué a la Puerta Santa, me tranquilicé y recuperé el aliento. Mientras caminaba con dificultad los 30 minutos hasta la Puerta, recordaba constantemente a tantas personas católicas LGBTQ+, familias y amigos que me apoyaban, ministros pastorales, teólogos y obispos que conocí a través del New Ways Ministry. Pensé en las personas cuyo coraje y perseverancia me han enseñado sobre la fe en un Dios amoroso. Al llegar a la Puerta, me llené de gratitud y me di cuenta de que esos recuerdos agradecidos eran todas las gracias, más de lo que jamás hubiera soñado.

Francis DeBernardo, del New Ways Ministry, llega a la Plaza de San Pedro, a poca distancia de la Puerta Santa.

Una vez dentro de la Basílica, me di cuenta de que, si bien esta experiencia de peregrinación no habría sido posible sin la apertura de las puertas de toda la iglesia a las personas LGBTQ+ por parte del Papa Francisco, aún más importantes que su labor han sido las oraciones, la valentía y el esfuerzo de los católicos de base durante décadas, quienes insistieron con delicadeza en que las personas LGBTQ+ son personas de profunda fe que deben tener el mismo estatus en la Iglesia. La Basílica de San Pedro está llena de estatuas y otras imágenes de grandes santos. Pero me di cuenta de que tengo santos aún más grandes en mi vida: aquellos con quienes compartí los últimos dos días de renovación espiritual, y aún más, aquellos con quienes compartí mi peregrinación, aún más larga, en más de tres décadas de ministerio LGBTQ+.

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 8 de septiembre de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Reflexiones sobre el Mes del Orgullo de Católicos LGBTQ+, Parte 3

viernes, 27 de junio de 2025
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A principios de este mes, publicamos una convocatoria abierta para enviar contribuciones a católicos LGBTQ+ de todo el mundo, pidiendo sus reflexiones sobre el Mes del Orgullo como una Peregrinación de Esperanza. Nos han conmovido profundamente las respuestas recibidas. Comenzamos a compartir algunas respuestas hace dos semanas y publicamos una segunda tanda la semana pasada. Hoy compartimos cuatro más. Publicaremos más en los próximos días.

Los testimonios de los siguientes cuatro católicos provienen de Estados Unidos, Rusia y Canadá.

Jennifer Van Boxel

Jennifer Van Boxel (ella) es una católica asexual y panromántica de toda la vida que ha participado activamente en la lectura, el saludo, la catequesis y la ayuda a los necesitados en la Iglesia Católica Corpus Christi de Tucson, Arizona. También codirige un grupo secular para parejas cis de personas trans.

Cuando mi pareja y yo nos declaramos, me pregunté si podía seguir siendo católico. Pero soy católico, al igual que soy asexual. La Iglesia es la gente, incluyéndome a mí y a mis hermanos queer. La Eucaristía, que Jesús ofreció a todos en la Última Cena, me sostiene en mi camino. Encuentro esperanza en la aceptación en el ámbito local de la iglesia, como cuando un sacerdote me nombró miembro del consejo parroquial, o cuando mi esposa fue ungida antes de su cirugía de afirmación de género, o cuando recibimos la bendición de nuestro matrimonio. Mi esperanza se ve reforzada por el testimonio de otros católicos queer. Al principio me ponía nervioso compartir mi lado queer en la iglesia, pero ahora llevo mi prendedor de arcoíris cuando atiendo y presento a mi esposa en las comidas compartidas. Y también hablo abiertamente de mi catolicismo con las personas queer que conozco. ¡Más católicos necesitan saber que no están solos en su camino LGBTQIA+!

Victor Matrosov (él) es un católico bizantino de 29 años y defensor de los derechos LGBTQ+. Es de la parroquia de Santa Ana, Ekaterimburgo, Rusia.

Soy católico bizantino de Rusia y defensor de los derechos LGBTQ+. ¿Qué me impulsa a seguir siendo católico? Creo firmemente que Dios nunca avergonzará al amor verdadero ni prohibirá a las personas ser auténticamente ellas mismas. En Rusia, la comunidad LGBTQ+ se enfrenta a una brutal opresión estatal. La Iglesia católica local guarda silencio. Por eso, cuando la Conferencia Episcopal no ayuda, los aliados están aquí para ayudar a las personas queer. Si nos vamos, la Iglesia nunca cambiará. Y aunque nos vemos obligados a ser aliados invisibles, la solidaridad sigue viva a través de las conexiones personales, las redes sociales y las oraciones. El amor es más fuerte que la muerte, y la resurrección de Dios lo demuestra. El amor triunfa.

Samuel Percy-Smith

Samuel Percy-Smith (él) (FOTO) es católico de cuna y, casualmente, gay. Es copresidente del Ministerio LEAD LGBT en Baltimore, Maryland.

A principios de este año, me costaba imaginar que 2025 fuera un Año de Esperanza, a pesar de tener muchas razones para sentirme esperanzado, entre ellas, que me casaría con el hombre de mis sueños.

Sin embargo, el camino a nuestra boda fue agridulce. Nos apresuramos a casarnos por si acaso perdíamos el derecho a hacerlo. El 16 de enero, en una pequeña capilla no confesional, rezamos nuestra última oración antes del matrimonio. Nos casamos y nos adentramos en un futuro incierto.

Sin embargo, tengo esperanza porque cada día al lado de mi esposo está lleno de risas, alegría y oración. Como una semilla de mostaza, la esperanza crece y echa raíces. Hay muchas cosas de las que ser incierto, pero la presencia de Dios en nuestro matrimonio homosexual es segura. Estoy orgulloso de quién es mi esposo. Como católico queer, lo que sostiene la esperanza es este amor incondicional e inquebrantable que abunda.”

John Montague

John Montague (él) FOTO es un católico queer casado de 80 años que continúa dando testimonio de inclusión. Es miembro de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en Toronto, Canadá.

Mi esperanza católica queer se sustenta en las personas que comparten mi amor. Desde niño supe que era gay. En las décadas de 1950 y 1960 era impensable ser yo mismo. Como católico, formé parte de un grupo que invitó al Padre John MacNeill, SJ, sj a impartir retiros para católicos gays en Toronto durante la década de 1980. Más tarde, en la década de 1980, formé parte de un grupo que trajo al Padre Bill McNichols, SJ, a Toronto para un retiro. Nos mostró el Vía Crucis que creó para personas con SIDA. Animé a un amigo, el Padre Bob Doran, SJ, a iniciar un servicio de sanación mensual en nuestra parroquia. En 2002, asistí al Simposio del New Ways Ministry en Louisville, Kentucky, donde aprendí a facilitar una jornada de reflexión para padres católicos de niños LGBTQ+. Con el apoyo de los jesuitas canadienses, organicé un retiro para padres en la arquidiócesis de Toronto durante diecisiete años, hasta que la COVID-19 lo frenó. Mi pareja que es gay, con la que estoy casado, y yo cumplimos 29 años juntos el próximo septiembre, cuando cumpliré ochenta. Tengo mucho que agradecer.”

—Francis DeBernardo, Ministerio New Ways, 23 de junio de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Reflexiones sobre el Mes del Orgullo de Católicos LGBTQ+, Parte 2

sábado, 21 de junio de 2025
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A principios de este mes, publicamos una convocatoria abierta para enviar reflexiones a católicos LGBTQ+ de todo el mundo sobre el Mes del Orgullo como una Peregrinación de Esperanza. Nos han conmovido profundamente las respuestas recibidas. La semana pasada compartimos cuatro de esas historias. Hoy compartimos cuatro más. Publicaremos más en los próximos días.

Estos cuatro católicos provienen de Estados Unidos, Países Bajos y Colombia.

Si desea enviar una reflexión de 150 palabras, lea las instrucciones al final de la publicación. La fecha límite es el 23 de junio de 2025.

Rachel Esser

Rachel Esser (ella) cursa actualmente una maestría en Teología y Ministerio y es miembro del Grupo de Jóvenes Adultos de DignityUSA.

“He sido religiosa pero no espiritual, y espiritual pero no religiosa. El trabajo de teólogos queer me ayudó a integrar estas identidades y a encontrar la belleza en los matices. Hay mucho poder en poder ver más allá de la realidad presente. La afinidad católica por el misterio y la afinidad queer por romper las binarizaciones me enseñaron a tener esperanza y a luchar por más de lo que parece posible. En mi experiencia, no hay comunidad como la comunidad católica queer. El amor que he visto y sentido de desconocidos y amigos, en su determinación, generosidad y apertura, ejemplifica verdaderamente el amor radical de Dios. Esta apertura de mente y corazón no conoce fronteras. La lucha interseccional por la dignidad humana liderada por las comunidades queer, católicas y, especialmente, católicas queer, me impulsa y me da esperanza. La teología queer no solo salvó mi fe católica de cuna, sino que también salvó mi fe en el futuro.”

Raymond Hintjes

Raymond Hintjes (él) es un extestigo de Jehová, ahora activista católico gay, profesor y formador de docentes en Educación Religiosa, Moral y Ciudadanía en una universidad holandesa de ciencias aplicadas, comprometido con el fomento del diálogo y la inclusión de las personas LGBTQ+ en la Iglesia. Proviene de la Diócesis de Roermond, Países Bajos.

“Hace veinte años, expresé mi verdad y lo perdí todo: mi comunidad de fe, mis certezas. Y, sin embargo, una canción seguía resonando en mi interior, una melodía de gracia que seguía llamándome, incluso a través del rechazo.

Durante un viaje de vacaciones, me conmovió inesperadamente ver a dos ancianas arrodilladas ante un icono mariano. En ese momento, algo me conmovió profundamente. Al reflexionar, lo comprendí: antes de que mis padres se hicieran testigos de Jehová, me bautizaron el día de Navidad. Esa agua nunca se secó. Sigue fluyendo. Me recuerda quién soy: soy católico.

Mi condición de persona queer no se opone a mi fe: es el umbral a través del cual la gracia se hace carne. Creo que los márgenes no son el límite de la historia, sino su comienzo. Los marginados suelen ser los primeros en ver el resurgimiento. Por eso me quedo: para dar testimonio con ternura, valentía y pasión.”

Anderson (y) Santos Meza

Anderson (y) Santos Meza (ellos/él) es filósofo y candidato a doctor en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. Estudia las expresividades que emergen en las disidencias sexo-género.

“El Orgullo es una revuelta. Es un espacio político, cultural, artístico y disidente de liberación. En él, hay liturgias, rituales y representaciones que sacralizan la existencia LGBTI+. Algo en el Orgullo recuerda a lo que sucedió el día de Pentecostés. La primera vez que me uní a una marcha del Orgullo, llegué lleno de miedo, cargado de vergüenza. Pero esa multitud me inundó de vida y pasión. Palabras —como lenguas de fuego arcoíris— comenzaron a brotar de mí, como si una llama divina ardiera en mi interior. Algo en mí cambió: dejé de sentirme sola. Me sentí parte de algo más grande, algo universal. Y sé que muchas otras personas han sentido lo mismo.

En junio, personas de diferentes idiomas y lugares del mundo salieron a las calles a bailar, cantar y gritar una verdad inamovible: existimos, somos queer y estamos aquí. Aunque quieran que nos vayamos, aunque intenten silenciarnos, perseguirnos o criminalizarnos, hemos estado, estamos y estaremos aquí. El orgullo es una fuerza comunitaria y universal. Es profecía: un grito colectivo de salvación que nos recuerda que unirnos es, en sí mismo, un acto sagrado.”

Scott Urbanowski

Scott Urbanowski (él) es un católico gay, estratega digital y escritor que actualmente reside en Kentwood, Michigan.

“Todavía recuerdo una de mis primeras misas dominicales a las que asistí en la parroquia de Santa María de la Universidad Central de Michigan en 2005, menos de un año después de que Michigan enmendara su constitución para prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo, gracias en gran parte a gran parte de la jerarquía católica del estado. Era un estudiante de primer año que sabía que era gay, pero no estaba listo para aceptarlo.

El asociado pastoral, Joe Frankenfield, dio la bienvenida a los nuevos estudiantes y nos informó sobre ministerios y otras oportunidades. Veinte años después, solo recuerdo que dijo que todos éramos bienvenidos, éramos homosexuales o heterosexuales.

Ese fragmento de las palabras de Joe transformó mi visión del amor de Dios por todos. Su charla inició una larga serie de acontecimientos que me llevaron no solo a aceptar mi propia identidad, sino también a salir del clóset públicamente por primera vez en los comentarios de una publicación de Facebook del P. James Martin varios años después.

Gracias, Joe.”

***

Sobre cómo enviar una reflexión

Este Mes del Orgullo invitamos a todos los católicos LGBTQ+ a jactarse de su esperanza en la gloria de Dios, de sus aflicciones, de su carácter probado, de su esperanza y de sus corazones rebosantes de amor divino.

Lo que pedimos:

* Una reflexión de 100 a 150 palabras sobre tu Peregrinación del Orgullo: ¿Qué te enorgullece de ser un católico LGBTQ+?; ¿Qué sustenta tu esperanza católica queer?

* El término o términos que te identifican en la comunidad católica LGBTQ+ (p. ej., lesbiana, no binario, aliado, etc.).

* Una declaración biográfica de una sola frase que explique tu conexión con la experiencia católica LGBTQ+.

* OPCIONAL: Tu parroquia o comunidad de fe, incluyendo tu ciudad, estado y país.

* OPCIONAL: Una foto de retrato.

¿Cómo usaremos estos materiales?

* Las propuestas seleccionadas se compartirán en nuestro blog y redes sociales.

¿Cómo enviarlas?

Completa este formulario antes del lunes 23 de junio de 2025.

—Francis DeBernardo, Ministerio New Ways, 20 de junio de 2025

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Las personas LGBTQ+ son peregrinos de esperanza que muestran a la Iglesia el camino hacia el jubileo

jueves, 20 de febrero de 2025
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IMG_9986Dr. Raymond Perrier

El director de una importante agencia católica de servicios sociales en Sudáfrica recientemente combinó reflexiones sobre el tema del Año Jubilar 2025 –“Peregrinos de la esperanza”– con su experiencia asistiendo a una conferencia internacional de activistas LGBTQ+, y publicó sus pensamientos en The Southern Cross, una revista católica para la parte sur del continente africano.

Dr. Raymond Perrier, director del Centro Denis Hurley, un centro comunitario interreligioso de Durban, asistió a la más reciente conferencia de ILGA World, una asociación internacional de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales, que es una federación mundial de más de 1.900 organizaciones de más de 160 países y territorios. Este año, Perrier se celebró en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y contó con la presencia de otros 1.400 participantes en representación de 120 países. La conferencia presentó una oportunidad para que los activistas LGBTQ+ y sus aliados compartieran sus historias y discutieran caminos a seguir.

Para Perrier, la conferencia le ayudó a establecer una conexión entre las personas LGBTQ+ y el tema de la esperanza que el Papa Francisco ha elegido para el Año Jubilar 2025, especialmente en un mundo que parece cada vez más inclinado hacia la desesperación. Él escribió:

Las personas LGBTQI+ que conocí son peregrinos de la esperanza. Se aferran a esa esperanza a pesar de siglos de opresión; Incluso se aferran a la esperanza cuando se les arrebatan destellos de luz (de las discusiones sinodales en Roma, o de la reciente votación anglicana en Sudáfrica sobre las bendiciones entre personas del mismo sexo).

IMG_8984Logotipo del año jubilar

Aunque muchos participantes tenían historias personales marcadas por el sufrimiento, el rechazo y el dolor, Perrier señala que la gran mayoría de los participantes se centraron en la esperanza, la resiliencia y los sueños para el futuro, y para Perrier, esto es un eco directo del mensaje del año jubilar:

…me llamó la atención que fueran Peregrinos de la Esperanza. No estaban en Ciudad del Cabo para quejarse de lo que habían experimentado, sino para trabajar juntos para discutir maneras en que el mundo podría ser mejor para ellos y los miembros de su comunidad. Confío en que esto sea lo que también atraerá a los peregrinos católicos a Roma y a otros centros jubilares en 2025: ¿Qué esperanza tenemos y qué esperanza podemos compartir con los demás?

Lamentablemente, muchos de los participantes, que eran “con frecuencia cristianos y a menudo católicos”, descubrieron que sus comunidades de fe a menudo eran lugares de rechazo y desesperación, no de esperanza. Sin embargo, aunque su comunidad religiosa pudo haberlos rechazado, muchos tuvieron un fuerte sentido de bienvenida y aceptación por parte de Dios. De esa relación espiritual surge un sentimiento de esperanza. Perrier observó un fuerte sentido de espiritualidad y conexión con Dios entre los asistentes a la conferencia de IGLA, que es un evento secular, no religioso:

Un número sorprendente de personas participaron en el evento interreligioso que dio inicio a los procedimientos. Aquí la gente pudo compartir con franqueza sus viajes espirituales —todos somos peregrinos— y me impresionó la profundidad de la reflexión y el profundo anhelo de Dios que muchos expresaron… Eran personas que hacían preguntas profundas, oraban intensamente, recurrían a los rituales y prácticas de sus tradiciones de fe y compartían sus Escrituras. Frente a muros de piedra y miradas frías, buscaron nuevas formas de explorar su fe”.

IMG_9987Mf Andrea Tutu

En la conferencia, Mpho Andrea Tutu, sacerdote anglicana e hija del arzobispo anglicano Desmond Tutu, habló sobre su experiencia cuando la iglesia que una vez dirigió su padre le dijo que ya no podía ejercer como sacerdote después de casarse con una mujer. Sin embargo, a pesar del dolor de ser rechazada por la iglesia, ella todavía habló de la belleza de la diversa creación de Dios:

Este universo es tan increíblemente bello y diverso. ¿Por qué toleramos entonces la mezquina tristeza de una religión que no es conservadora, sino más bien conservadora?

Al reflexionar sobre sus palabras y la conferencia en su conjunto, Perrier vio la conexión directa entre la perseverancia y la esperanza de las personas de fe LGBTQ+ y los objetivos del año jubilar más reciente, expresados en la primera cita anterior.

Mientras todos emprendemos nuestras propias formas de vivir los objetivos del año jubilar, Perrier ofrece el siguiente desafío:

No puedo evitar mirar el logotipo del Año Jubilar desde un nuevo ángulo. Muestra un mar tempestuoso —las olas que nos rodean no ceden— y el foco está en la cruz. Como cristianos, Cristo es siempre nuestra esperanza, aun cuando otros quieran quitárnoslo. Aferrados a esa cruz —o marchando hacia ella— hay un grupo de personas (sin género definido) de distintos colores. Esto podría recordarnos a la Nación Arcoíris de Sudáfrica, o a la bandera Arcoíris del movimiento LGBTQI+.

“Somos peregrinos juntos, afrontamos juntos las tormentas del conflicto y caminamos juntos hacia Cristo. Ya seamos sacerdotes, obispos, cardenales o católicos habituales en los bancos de la iglesia, cada uno de nosotros puede elegir si queremos ver y escuchar a nuestros compañeros peregrinos y tenderles una mano de esperanza, o abandonarlos para que se ahoguen”.

Phoebe Carstens (ellos/ellas), New Ways Ministry, 14 de febrero de 2025

Fuente New Ways Ministry

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“Quiero creer en Dios”, por Joseba Kamiruaga Meza

viernes, 7 de febrero de 2025
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IMG_9410Creo que el Papa Francisco ha proclamado este año del Jubileo de la Esperanza también para que los creyentes puedan limpiar las muchas imágenes distorsionadas de Dios que circulan incluso entre aquellos que decimos creer. Y para que los no creyentes puedan elegir libremente unirse o no, pero confrontarse con el verdadero rostro de Dios, tal como nos lo presenta Jesús de Nazaret.

Estoy convencido de que una vez más el Papa Francisco ha dado en el blanco. Porque varios creyentes corren el riesgo de decir sí a una imagen falsa de Dios, mientras que varios no creyentes corren el riesgo de decir no a un Dios que en realidad no existe, nunca ha existido y nunca existirá. Tengo la impresión de que varios ateos no creen en un Dios en el que yo tampoco creo.

No, nunca creeré en

◾un dios que me acecha en un recodo para pillarme ‘in fraganti’ y vengarse para ‘hacérmelo pagar’;

◾un dios que disfruta siendo un aguafiestas, que ama el dolor, que juega a condenar, y disfruta ‘mandándome’ al infierno;

◾un dios que muestra una tarjeta roja a las verdaderas alegrías de sus hijos y no acepta una silla en nuestras fiestas humanas;

◾un dios que se enfada por las muchas ‘debilidades’ que nos afligen y es incapaz de sonreír ante las tontas travesuras de las que somos capaces;

◾un dios que se deja encapsular en una fórmula teológica, se hace entender sólo por los sabelotodo y no es accesible ni comprensivo con los pequeños y los pobres;

◾un dios que es un abuelo bienhechor o un vejestorio, al que hay que chantajear o del que hay que aprovecharse a la ligera, o que trata con la misma balanza a la víctima y a su verdugo;

◾un dios que es indiferente a las lágrimas de los niños inocentes, a las heridas de las niñas maltratadas, al sufrimiento de los homosexuales burlados o de las mujeres violadas;

◾un dios que es omnipotente, pero no misericordioso, porque de lo contrario podría incinerarme; o que es omnisciente, pero no igualmente benevolente y compasivo, porque de lo contrario su conocimiento de todo sobre mí haría que me cayera mal y me irritara;

◾un dios que me exige fe y apaga mi razón; que se me impone con la evidencia de una «prueba» indiscutible o se impone sobre mí con el peso de una superioridad aplastante;

◾un dios que actúa con nosotros como un padre amo y no en cambio como el celoso guardián de nuestra más sólida y madura libertad y el más feroz colaborador de nuestra más cierta y grande alegría.

Sí, creo

◾en el Dios de la misericordia más generosa, que afirma su grandeza haciendo grandes a sus hijos, empezando por los más pequeños y pobres; que no se complace en asustarme, que se deja llamar «tú»;

◾en el Dios humildísimo de la misericordia, que expresa su omnipotencia reduciéndose a la impotencia por amor, y ha descendido hasta recogernos a todos con los brazos abiertos cuando caemos, y de mirarnos siempre de abajo arriba y no de arriba abajo;

◾en el Dios de la misericordia más gratuita, que en la cruz prefirió mil veces sacrificarse y morir por el hombre antes que ver morir al hombre por él, y que renuncia a salvarse a sí mismo para salvarnos a todos;

◾en el Dios de la misericordia fecundísima, que encuentra su gloria en compartir su vida con nosotros, en defender nuestra alta dignidad, en difundir y compartir con nosotros su exuberante felicidad;

◾en el Dios de la más fiel misericordia, que nunca olvida las palabras de su Hijo: que el sábado es para el hombre, y no el hombre para el sábado; que hay más alegría en dar que en recibir; que no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos;

◾en el Dios de la misericordia siempre más disponible, que prefiere rebajarse a lavarnos los pies antes que vernos rebajarnos a lavarle los suyos;

◾en el Dios de la misericordia más firme, que envía a su Hijo no para juzgar y condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él; que salva incluso a quienes no lo han conocido, pero lo han buscado y servido en los hermanos más pobres y sufrientes;

◾en el Dios de la misericordia más benévola, que no envía a los perros la oveja que ha abandonado el redil, sino que no descansa hasta encontrarla, y cuando la ha encontrado, no la golpea, sino que la carga sobre sus hombros y se alegra más por ésa que por las 99 que quedan en el redil;

◾en el Dios de la más tierna misericordia, que cuando ve a Zaqueo en el sicomoro no lo zarandea ante sus compañeros de aldea, y cuando se encuentra ante la adúltera no la señala para el escarnio público, y en cuanto se ve expuesto a la burla del casero por estar investido de la ternura de la pecadora del pueblo, Jesús no se arredra ante sus caricias;

◾en el Dios de la misericordia más compasiva, que no envió a su Hijo a la tierra para explicar el misterio del mal, sino para compartir el sufrimiento humano, llenarlo de su presencia y transformarlo en un bien infinitamente mayor.

Pero, ¿no es éste el Dios que nos reveló Jesús de Nazaret?

Deseo que los creyentes limpiemos la imagen del Dios en el que creemos los cristianos de todas las incrustaciones que empañan su belleza y opacan su verdad. Y a todos los buscadores de Dios que sean capaces de verlo en el «rostro de la misericordia», el rostro de Jesús de Nazaret.

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Posdata:

Y deseo que el Papa Francisco, a los 1700 años del Concilio de Nicea (que tuvo lugar entre el 20 de mayo y el 19 de junio de 325) piense en la posibilidad de emprender la tarea de re-formular un Credo recuperando más explícitamente al Jesús de Nazaret de los Evangelios y del Reino de Dios.

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“Una lectura no religiosa del jubileo”, por Leandro Sequeiros

jueves, 6 de febrero de 2025
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IMG_8984El Papa Francisco proclamó hace meses desde Roma que en el año 2025 se celebraría en la Iglesia el Jubileo de la Esperanza. Pero esta celebración puede ser una ocasión para que la sociedad civil, la ciudadanía laica no religiosa se regenere interiormente aprovechando la dinámica que impulsa la Iglesia Católica. La palabra “Jubileo” no solo nos resuena a júbilo, a alegría. Sino que en el pueblo judío era momento de volver a empezar, de reconstruir lo destrozado.

En un mundo multicultural en el que muchos humanos sienten “ir a la deriva cultural y religiosa”, la imagen del “ancla” del logotipo del Jubileo es evocadora. Cuatro figuras estilizadas sugieren a la humanidad venida de los cuatro puntos cardinales. En el logotipo, esas figuras se abrazan la una a la otra para indicar la solidaridad y la fraternidad que deben unir a los pueblos: la primera figura se aferra a la cruz de Cristo, signo de esperanza y ancla de salvación. Debajo de las figuras hay olas, que se mueven para indicar el peregrinaje de la vida que no siempre transcurre en aguas tranquilas.

Por eso, la parte inferior de la cruz se convierte en un ancla, signo de estabilidad: indica la esperanza que se opone a las olas y la salvación que viene del Señor. Es el mensaje que se dirige a los creyentes, pero que puede reinterpretarse en un lenguaje secular.

Por último, alrededor del logotipo, la fecha del Jubileo y el lema, Peregrinantes in spem: «Peregrinos de la esperanza». Pero toda vida humana, todo acontecer político, social o cultural puede también leerse en clave de “peregrinaje”. “Peregrino del porvenir” se definía el jesuita científico interdisciplinar Pierre Teilhard de Chardin durante su dura estancia como geólogo en China entre 1922 y 1946.

Creyentes y no creyentes nos sentimos “peregrinos” en un mundo que cada vez nos parece más hostil, más violento, más degradado por la explotación desenfrenada. Un planeta que, para muchos, comienza a ser ajeno a nuestros deseos de paz, reconciliación y unidad en la diversidad.

El 9 de mayo 2024, en la solemnidad de la Ascensión, el Papa Francisco publicó la bula de convocatoria del Jubileo Ordinario del año 2025, Spes non confundit. Se trata del XXXI Jubileo de la Iglesia católica, después del primero de ellos, proclamado por el Papa Bonifacio VIII en el año1300.

El título del Jubileo 2025 procede de una cita de la carta de San Pablo a los Romanos: «La esperanza no defrauda», porque ofrece la certeza del amor de Dios (cf. Rm 5,5) (n. 1). Pero el Papa Francisco, tal como es su costumbre, no solo se dirige a los católicos sino a todos los humanos que buscan sentido a la vida en un mundo que se percibe sin rumbo.

La conclusión del documento es una apremiante invitación a hacer brotar semillas de esperanza en el corazón y, para los cristianos, a escuchar la palabra de Dios, que se dirige a nosotros en nuestro camino hacia el Jubileo. Habiendo buscado refugio en el Señor, «nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece”.

Esta esperanza que nosotros alimentamos es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor (Hb 6,18-20)» (n. 25).

Todos los creyentes y toda la sociedad civil tienen la tarea de testimoniar con la fecundidad del amor «el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas» para dar un futuro a su sociedad: «es un motivo de esperanza: porque depende de la esperanza y produce esperanza» (ibid.). Más aún: la comunidad cristiana debe apoyar «la necesidad de una alianza social para la esperanza, […] que trabaje por un porvenir que se caracterice por la sonrisa de muchos niños y niñas» (ibid.).

Con ocasión del Jubileo de la esperanza (2025), Francisco hace dos llamamientos a quienes tienen en sus manos el destino de la humanidad y no solo para los creyentes:

1. El primero es a intentar eliminar el hambre en el mundo, ya que «el hambre es un flagelo escandaloso en el cuerpo de nuestra humanidad y nos invita a todos a sentir remordimiento de conciencia» (n. 16), recordando que los bienes de la Tierra no son para unos pocos privilegiados, sino para todos. En particular, renueva una sentida súplica para que «con el dinero que se usa en armas […], constituyamos un Fondo mundial, para acabar de una vez con el hambre y para el desarrollo de los países más pobres» (ibid.) [ Francisco, Fratelli tutti,Carta encíclica sobre la fraternidad y la amistad social, 3 de octubre de 2020, n. 262].

2. El segundo llamamiento se dirige a las naciones ricas y se refiere a la deuda internacional: los países ricos «se comprometen a condonar las deudas de los países que nunca podrán saldarlas» (ibid.). El Papa señala: «Antes que tratarse de magnanimidad es una cuestión de justicia, agravada hoy por una nueva forma de iniquidad de la que hemos tomado conciencia: “Porque hay una verdadera ‘deuda ecológica’, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada […] con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países»Laudato si’, cit., n. 51].

Desde este punto de vista, el Jubileo 2025 no es solo una apelación a la regeneración de la Iglesia, de las comunidades cristianas y los creyentes en Jesús de Nazaret. Es también una llamada a la sociedad civil para superar las pulsiones autodestructivas del poder económico (que es – desgraciadamente– el motor del mundo) y lanzarse como peregrino en la sociedad civil a la reconstrucción de los valores laicos de la solidaridad, la igualdad y la democracia.

Leandro Sequeiros. Presidente de ASINJA (Asociación Interdisciplinar José de Acosta)

Fuente Fe Adulta

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Acusan a Luce, la mascota del Año Jubilar, de ser… LGTBIQ+

lunes, 27 de enero de 2025
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IMG_9565La Fachosfera religiosa se supera en su estupidez día a día…

Luce”, la “mascota” del Vaticano para el Año Jubilar de 2025, ha sido objeto de críticas debido a sus supuestas asociaciones LGBTQ+, informa Religion News Service. CatholicVote, un sitio web archiconservador, criticó al Vaticano por encargar a tokidoki, una empresa de anime japonesa que también produce productos del Orgullo LGBTQ+, la creación de la imagen del Jubileo. Además, el comentarista católico conservador George Weigel se quejó de que la imagen, que él ve como «un personaje de anime vagamente andrógino, aunque supuestamente femenino«, será ineficaz para atraer a los jóvenes a los eventos del Jubileo.

El Vaticano presentó una nueva mascota, Luce, para interactuar con las generaciones más jóvenes en el próximo Año Jubilar 2025, un período especial de peregrinación y gracia dentro de la Iglesia Católica. El personaje, diseñado por el reconocido artista italiano Simone Legno, se presentó el 28 de octubre. La alegre peregrina, Luce, simboliza un viaje a través de las tormentas de la vida, encarnando la resiliencia y la esperanza, cualidades centrales para el tema del Jubileo de “La esperanza no decepciona”. Vestida con un impermeable amarillo brillante con cabello azul, botas embarradas y un rosario con los colores del arco iris, Luce está acompañada por tres amigos, cada uno con un nombre que refleja los valores fundamentales del Jubileo. Juntos, Luce, Faith, Xin y Sky lucen los colores rojo, verde y azul del Jubileo y representan la diversidad del mensaje global de la Iglesia.

El Vaticano busca superar las brechas generacionales a través de la cultura pop. Luce y sus acompañantes forman parte de una iniciativa del Vaticano para aprovechar la cultura pop contemporánea con el fin de llegar a un público más joven. El arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización y uno de los principales organizadores del Jubileo, espera que las apariciones de la mascota en eventos como la convención Lucca Comics & Games en Italia y la World Expo en Osaka, Japón, permitan a la Iglesia conectarse con los jóvenes sobre temas centrales para el mensaje del Jubileo, como la esperanza y la resiliencia. Enfatizó la intención de la Iglesia de “vivir dentro de la cultura pop que tanto aman nuestros jóvenes”.

La mascota del Jubileo refleja un nuevo enfoque para el Vaticano, que apunta a transmitir mensajes de esperanza e inclusión en un estilo que las generaciones más jóvenes reconozcan. “A través de Luce, esperamos fomentar un diálogo significativo con los jóvenes y hablarles sobre la importancia de la esperanza en el mundo de hoy”, afirmó Fisichella.

Simone Legno, cofundador de la popular marca Tokidoki, está detrás del diseño de Luce y sus amigas. Legno, conocido internacionalmente por sus obras de arte de inspiración japonesa, ha colaborado con marcas icónicas como Marvel, Barbie y Hello Kitty. Su carrera en el diseño de personajes lo ha llevado al escenario mundial y representará a Italia en la próxima Osaka World Expo 2025 a través de su personaje Italia Chan, otro diseño ampliamente aclamado presentado en la Milan Design Week.

Legno, criado en una familia católica en Roma, habló de sus raíces en el comunicado de prensa y expresó su deseo de que Luce se haga eco de “los sentimientos y valores que resuenan en las generaciones más jóvenes”. Sin embargo, Tokidoki ha provocado la ira de  los ultracatólicos por su participación en iniciativas de orgullo LGBTQ+, por lo que lo que los ultras cuestionaron su elección. Sin embargo, para Fisichella y Legno, Luce representa un puente entre la fe y la era digital, lo que subraya la disposición de la Iglesia a hablar en el lenguaje visual de la juventud de hoy.

 

Esta medida se alinea con otros esfuerzos recientes del Vaticano para comunicarse de manera inclusiva, aunque a veces genere controversia. En 2022, las cuentas de redes sociales del Sínodo sobre la Sinodalidad publicaron imágenes en las que aparecía una persona con una camiseta del “orgullo” con el tema del arcoíris y otra mujer vestida de sacerdote, lo que provocó violentas reacciones entre los católicos fundamentalistas. Las imágenes llevaron al cardenal Mario Grech a enfatizar el papel de la Iglesia como “una iglesia que escucha”, sugiriendo que esas imágenes tenían como objetivo demostrar apertura y diálogo.

Mientras Luce y sus compañeros ya han empezado a caminar en un año de simbolismo y narración de historias, el Jubileo del Vaticano de 2025 probablemente será una prueba de la capacidad de la Iglesia para involucrar a audiencias más jóvenes y abordar los cambios culturales modernos, todo ello manteniendo sus mensajes centrales de fe, esperanza e inclusión. A través de Luce, el Vaticano envía una señal colorida: la Iglesia está lista para caminar junto a los jóvenes de hoy, tanto en la fe como en la cultura.

Fuente Agencias/Zenit y Medios de la Fachosfera mediática

 

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“Jubileo de la Esperanza”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

sábado, 4 de enero de 2025
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imageCon la apertura del Jubileo se nos invita también a meditar sobre el tema de la esperanza. La necesitamos, en este contexto actual, tan desgarrado de jirones, tan desgarrado de dolores, en el que nos esforzamos por recomponer el hoy, sofocando en las urgencias del presente un atisbo de un posible buen futuro. Y es bueno, aun en la inflación que todo tema decisivo conlleva cuando se coloca en el primer plano, tener la oportunidad de preguntarnos qué esperanza cultivamos, como personas, como comunidad, incluso como mundo.

Al siglo XX de utopías que atraían y luego reducían los movimientos de la esperanza, atándola a sí misma en su desaparición, el siglo XXI no ha sabido oponer todavía más que pequeñas metas, horizontes estrechos, administración o gestión de lo ordinario. Urge la esperanza, con su carga de tensión hacia el mañana, su porte profético, su llamada a la responsabilidad por el hoy y, para los que tienen fe, en su intersección con lo eterno de Dios, en el despliegue del tiempo más allá del tiempo.

Para los creyentes, la esperanza es la hermana de la fe, aunque, como señaló Charles Peguy en espléndidos versos, es la hermana olvidada: «La pequeña esperanza avanza entre las dos hermanas mayores y nadie la mira», y sin embargo es ella «la que hace caminar a las otras dos». Para el autor de la Carta a los Hebreos, la esperanza descansa y se apoya en la fe: «La fe es el fundamento de lo que se espera»: verso que Miguel de Unamuno parafraseó con finura: «La fe es, pues, fe en la esperanza: creemos lo que esperamos».  Nosotros, hombres y mujeres de camino, creemos lo que esperamos, damos fe a lo que tendemos y a lo que deseamos que sea posible, dando así raíz a la existencia: “La esperanza es nuestro interior, el soporte de la vida; la esperanza es lo que vive; sólo quien espera recibe la vida”.

Son de nuevo palabras de Miguel de Unamuno, tan profundas en su entrelazamiento, indisoluble, de vida y esperanza: «la esperanza es lo que vive», pues «sólo quien espera recibe la vida», donde por vida se entiende ese enraizarse en el aquí y ahora con la mirada puesta en el más allá, con posturas activas, con hambre de futuro, con responsabilidad por el momento presente, por uno mismo y por los demás: porque la esperanza, si es verdadera, nunca es evasión, sino que -como recordaba Ernst Bloch en “Principio de esperanza”- abre el yo, en su anhelo universal, en su sueño, en su deseo que todos habitan, hacia una condición que ya es para hoy mejor.

Para quien cree, significa no dejarse vencer por una tentación siempre viva, a saber, la de posponer la ética de la esperanza al Reino venidero, a la parusía, con la conciencia de que la escatología no rechaza el presente, sino que lo ilumina y orienta, según la lección de Jürgen Moltmann y su “Teología de la esperanza”: si consideramos fiable la promesa del retorno de Cristo, no podemos rechazar su encarnación en la historia, esa historia hacia la que podemos sentirnos responsables y hacia la que podemos esperar una humanidad mejor. Que todo esto en la concreción de nuestra vida cotidiana exige la necesidad de aprender la esperanza («lo importante es aprender a esperar» decía Ernst Bloch), no concediendo espacio al mal que está ahí, para que no se haga dueño del futuro.

La esperanza es educación de la mirada, del sentimiento, de la vida, superando la pequeña frontera de nuestras seguridades o de nuestros pesimismos. A veces nos contentamos con tener en el puño, fuertemente apretados, algunos granos de trigo, y no queremos realmente ver florecer campos sin límites, prometedores de esperanza. La actitud es la del sembrador, la de quien siembra la semilla confiándola (y confiándose) al futuro, que para el cristiano no excluye, sino que abraza la dimensión de lo eterno, puesto que «no sólo actúa en el tiempo, sino que espera los frutos de la eternidad cuya semilla siembra en el tiempo. Y ésta es nuestra esperanza.

Por tanto, los peregrinos de la esperanza que somos los cristianos tratamos de sembrar en el tiempo para un fruto de eternidad, siempre, sin embargo, sin rendirnos y sin abdicar del presente y, de este modo, dando sentido a nuestros días, ya que la esperanza nos abre al deseo y, por tanto, a la alegría: «La vida activa es conducida aquí abajo, por la fe, en la peregrinación sobre esta tierra, donde la beatitud sólo está en la esperanza» (Meister Eckhart).

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

(Remitido por el autor)

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Posdata: Tal vez sea bueno volver a leer a Charles Peguy y “El pórtico del misterio de la segunda virtud”. Una lectura, entre otras, que nos puede acompañar también durante el Jubileo de la Esperanza.

 

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“La esperanza no defrauda (Rom 5,5). A propósito del próximo jubileo”, por Consuelo Vélez

viernes, 27 de diciembre de 2024
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IMG_8984De su blog Fe y Vida:

» Hemos de ser testigos de la esperanza para construir un mundo donde habite la justicia y la concordia entre los pueblos»

«Mirando la realidad de los pobres, el año jubilar nos pide ser signos de esperanza para tantos hermanos y hermanas con rostros tan diferentes de pobreza: las personas privadas de la libertad, los enfermos, los afectados por alguna discapacidad, los jóvenes que tantas veces temen que sus sueños se derrumben; los migrantes, exiliados, desplazados y refugiados tan necesitados de una efectiva solidaridad internacional para seguir adelante con sus vidas»

«En este año jubilar se celebrarán 1700 años del primer Concilio de Nicea y se acaba de realizar el sínodo de la sinodalidad»

Con esta cita bíblica, el papa Francisco convocó el “Jubileo de la esperanza que comenzará el próximo 24 de diciembre y terminará el 6 de enero de 2026. Un año jubilar es un tiempo especial que se vive en la Iglesia, llamando a acoger la misericordia de Dios, es decir, tiempo de perdón y reconciliación, para fortalecer la vida cristiana. Se inspira en la tradición judía del jubileo que se proponía cada 50 años, como una oportunidad de que todo judío que hubiera perdido su tierra pudiera recuperarla. También los esclavos podían recuperar su libertad. De esa manera se garantizaba la oportunidad de tener un nuevo comienzo.

El primer jubileo de la Iglesia católica fue declarado por el Papa Bonifacio VIII el 22 de febrero de 1300 quien propuso celebrarlos cada cien años. Con el paso del tiempo se fue acortando el tiempo entre cada jubileo hasta llegar a realizarlo cada 25 años. En el año 2000, convocado por Juan Pablo II, se celebró el jubileo conmemorando los dos mil años del nacimiento de Jesucristo y ahora Francisco, propone este jubileo continuando la tradición. Cabe anotar que en 2015 había convocado un jubileo “extraordinario” para celebrar el 50 aniversario del fin del Concilio Vaticano II y lo dedicó a la misericordia, tema tan central del evangelio y también de su pontificado.

En tiempos donde parece que la esperanza se pierde y se vive en el inmediatismo, con más señales de pesimismo y decepción que de esperanza en el futuro, la propuesta de este jubileo es la de ser “testigos de la esperanza”, revitalizando así esta virtud teologal -don de Dios, al igual que la fe y el amor- para dar testimonio, como dice la carta de Pablo a los Romanos, de que la esperanza cristiana no defrauda porque se cree en el Dios vivo revelado en Jesucristo que lejos de irse de la historia, está aquí, acompañando nuestro caminar, llenándonos de su gracia para no decaer en la construcción de un mundo más justo y en paz.

La Bula de convocación a este jubileo afirma que la esperanza cristiana no defrauda porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino (Rm 8, 35-39). Por eso, esta esperanza no cede ante las dificultades: se fundamenta en la fe y se nutre en la caridad y de este modo podemos seguir adelante en la vida. Invita a reconocer los signos de esperanza de nuestro mundo hoy, ver todo lo bueno que hay en él para no caer en la tentación de considerarnos superados por el mal y la violencia. Es así como este jubileo nos convoca a reconocer algunos signos de esperanza tales como la paz para nuestro mundo que contrarreste tantas guerras en la actualidad.

Mirando la realidad de los pobres, el año jubilar nos pide ser signos de esperanza para tantos hermanos y hermanas con rostros tan diferentes de pobreza: las personas privadas de la libertad, los enfermos, los afectados por alguna discapacidad, los jóvenes que tantas veces temen que sus sueños se derrumben; los migrantes, exiliados, desplazados y refugiados tan necesitados de una efectiva solidaridad internacional para seguir adelante con sus vidas. En otras palabras, es sembrar la esperanza defendiendo la vida y los derechos de los más débiles. No podemos acostumbrarnos o resignarnos a las situaciones de pobreza. Por el contrario, debemos ser testigos de esperanza para tantos millares de pobres que carecen con frecuencia de lo necesario para vivir.

El papa Francisco haciendo eco a la palabra de los profetas recuerda que los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados, sino a todos. De ahí que en este año jubilar el papa llama a que el dinero usado para la guerra se emplee para erradicar el hambre en el mundo. De igual manera hace un llamado a las naciones más ricas para que condonen la deuda de los países que nunca podrán pagarla. Además, recuerda que desde los tiempos apostólicos los pastores se han reunido en concilios o sínodos para tratar diversos temas doctrinales y disciplinares. Precisamente en este año jubilar se celebrarán 1700 años del primer Concilio de Nicea y se acaba de realizar el sínodo de la sinodalidad. Por este motivo, Francisco señala que el año jubilar puede ser la oportunidad de concretar una Iglesia sinodal que hoy se advierte como expresión cada vez más necesaria para una evangelización eficaz.

El Papa abrirá la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 24 de diciembre. El siguiente domingo abrirá la Puerta Santa de la Catedral de San Juan de Letrán y el 1 de enero de 2025 abrirá la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor. Por último, el domingo 5 de enero abrirá la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo extramuros. Los peregrinos que vayan a Roma durante este año jubilar tendrán la oportunidad de vivir esta gracia ofrecida, cruzando simbólicamente esas Puertas Santas. Para los que no pueden viajar -la mayoría- el 29 de diciembre en todas las catedrales, los obispos diocesanos celebrarán la apertura del año jubilar y los creyentes de cada lugar podrán vivir el jubileo desde sus respectivas catedrales u otros lugares que los obispos designen en sus diócesis. Junto a las visitas a estos lugares designados se espera que los fieles realicen obras de misericordia y de penitencia.

Dispongámonos a vivir este año jubilar, como señaló el papa Francisco, manteniendo la esperanza que no declina porque es la esperanza de Dios. Que recuperemos la confianza necesaria, tanto en la sociedad como en la Iglesia, en los vínculos interpersonales, en las relaciones internacionales, en la promoción de la dignidad de toda persona y en el respeto a la creación. Hemos de ser testigos de la esperanza para construir un mundo donde habite la justicia y la concordia entre los pueblos, con la confianza puesta en el Dios que siempre cumple sus promesas.

(Foto tomada de: https://www.diocesisdezamora.es/noticias/ver-jubileo-de-la-esperanza-837)

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