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Archivo para Viernes, 16 de abril de 2021

¿Importa?

Viernes, 16 de abril de 2021

Del blog Pays de Zabulon:

Gay-kissing-Langlois

 

Mi padre me preguntó si era gay.
Dije: ¿importa?
Él dijo: no, en realidad no.
Dije si.
Me dijo: sal de mi casa.
Entendí que importaba.

Mi mejor amigo me preguntó si era gay.
Dije: ¿importa?
Él dijo: no, en realidad no.
Me dijo: Ya no soy tu amigo.
Entendí que importaba.

Mi jefe me preguntó si era gay.
Dije: ¿importa?
Él dijo: no, en realidad no.
Dije si.
Me dijo: estás despedido, maricón.
Entendí que importaba.

Mi novio me preguntó si me gustaba.
Dije: ¿importa?
El dijo que sí.
Le dije que lo amaba.
Me dijo: déjame abrazarte.
Por primera vez en mi vida, algo importaba.

DIOS me preguntó: ¿TE AMAS A TI MISMO?
Dije: ¿importa?
El dijo que sí.
Dije: ¿cómo puedo? SOY GAY.
Me dijo: ¡ASÍ ES COMO TE HICE!
Ese día, me di cuenta de que ya nada importaría.

*

Texto compartido por Philippe Langlois
y publicado con su autorización verificada con el autor (anónimo)

Foto: Philippe Langlois

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“Cuando se parece, pero no es”, por Rubén Bernal

Viernes, 16 de abril de 2021

jesus_jovenesA veces estamos un poco hartos de cómo, en algunos contextos eclesiales, se abusa forzadamente del texto de 2Pe 2,1-3:

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.  Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

El abuso constante y fanatizado de algunas personas respecto a estos versículos produce tal hastío que, en creyentes e iglesias más abiertas, se corre el riesgo de restar importancia a una advertencia sustancial y pertinente. En lo personal, una lectura rápida del texto me lleva primero a pensar en telepredicadores o pastores que promueven el evangelio de la prosperidad; es quizá donde más evidente se hace esa mercadería con palabras fingidas, con una teología de la gloria que anula la teología de la cruz, con un lenguaje triunfalista enfocado en las bendiciones económicas y un milagrerismo ilusorio y simulado. Pero me equivoco completamente si descanso creyendo que esta amonestación bíblica se refiere solo a esta orientación teológica (a cuyas víctimas a veces me toca acompañar pastoralmente). También me equivoco cuando pienso que el peligro está siempre en otros (los de fuera) y no en mí mismo o entre aquellos predicadores/as o teólogos/as que admiro o me agradan. El texto dice que los falsos maestros estarán «entre vosotros», es decir, no muy lejos, y cuanto menos es una advertencia interesante que, aunque responde a un contexto determinado, sigue siendo oportuna.

Estos mismos versículos también me invitan a pensar en la amenaza del discurso de algunos grupos de supuesta «sana doctrina», aquellos que en realidad se dedican a herir a otras personas desde la bandera de una fe ortodoxa pero que, en realidad, traicionan la ortopraxis cristiana al tener prácticas que son «herejías destructoras» que no edifican, sino que acuchillan. Sin embargo, no hemos de mirar siempre a los grupos ajenos, sino que, vuelvo a repetir, el texto advierte que, para que sea realmente amenaza, los falsos maestros –o las falsas enseñanzas– estarán cerca, «entre nosotros», quizá incluso en mí mismo.

Estos profetas o maestros no necesariamente han de ser personas despiadadas con ansias de poder, de control o de imponer una ideología. Vivimos en una época donde la información (y la desinformación) está por todos lados, el bombardeo de voces falsas nos inunda (las fakes news y el fenómeno la posverdad se han convertido en uno de los grandes problemas del presente). Lo falso siempre nos llega mezclado con lo auténtico y el discernimiento se convierte en todo un ejercicio en el que hay que contar –como no puede ser de otra forma– con la ayuda y guía del Espíritu Santo. La televisión, y hoy sobre todo cualquier youtuber, nos hace llegar opiniones muy diversas, ¡y ni hablemos de las redes sociales donde cada cual expone la suya! En el mundo teológico pasa lo mismo, aunque me encantan las discusiones académicas en torno a un sinfín de temas, no todo lo que se dice o se escribe es digno de crédito, y menos aún, descubrimientos o posturas novedosas (pues en el ámbito académico, sin generalizar, a veces hay ansias por innovar o hallar cosas que coloquen nuestro nombre entre los «grandes», y excepcionalmente entran en juego enormes construcciones a veces –no siempre– llenas de humo). No es mi intención restar credibilidad a la investigación universitaria, que de hecho es una de mis pasiones personales, sino sembrar una actitud crítica hacia ella, no desde paradigmas trasnochados fundamentados en el literalismo bíblico, como en los debates de creacionistas contra evolucionistas o algo así, sino, por decirlo de algún modo, considerando una hermenéutica de la sospecha (aunque no voy por la línea de Marx, Nietzche ni Freud): «¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?» –se pregunta Pablo en 1Co 1,20b[1]. Nos queda, casi para todas las áreas de la vida, aquel principio de 1Tes 5,21: «examinadlo todo, retened lo bueno» ya que la sabiduría de este mundo es dudosa (1Co 3,18-23). Por tanto, eso no quiere decir, ni mucho menos, que dejemos de buscar una formación académica de calidad, incluyendo el área filosófica, porque precisamente en el mundo evangélico hispanohablante urgen personas creyentes bien preparadas.

Ocasionalmente, tanto en la vida eclesial en comunidad como de manera particular, absorbemos y nos identificamos acríticamente con juicios o razonamientos que no concuerdan realmente con la voluntad de Dios, pero acabamos asimilándolos con simpatía. En este sentido, creo que el peligro de los falsos profetas o profetisas, usurpadores de la voz de Dios y pretendidos portavoces autorizados de la voluntad divina, es un fenómeno que no solo puede encontrarse por todas partes, sino también en nosotros mismos al dejarnos llevar por todo viento de doctrina (Ef 4,14). Es lo que tiene vivir en una era en la que parece no haber verdades sólidas, o haber muchas miniverdades, todas en competencia, o como distintas caras de un mismo prisma.

Creo que las voces más peligrosas para las iglesias, especialmente para aquellas en las que evitamos extremismos, proceden de ideologías, agendas, proyectos o visiones que se parecen muchísimo a buena parte de los objetivos misionales de nuestras comunidades cristianas, a riesgo de que a veces puedan configurar incluso nuestros propios objetivos. En la diversidad de ideologías o corrientes de pensamiento y de acción social, emergen algunas que comparten, en determinadas áreas, fines muy parecidos a los nuestros, y podríamos dar gloria a Dios por ello, pero actúan mediante unos medios que no son los mismos, o al contrario, emplean medios semejantes pero con fines contrarios. No todo aquello que simula estar en consonancia con la justicia del Reino es realmente justicia del Reino, y a veces hacemos alianzas que deberíamos pensarnos más. Como ya advertía el texto petrino (2Pe 2,1-3), la introducción de herejías destructivas de manera encubierta, desapercibida o sutil pero constante, y agradablemente vestidas como ángel de luz (2Co 11,14), no pueden ser asumidas por la iglesia de manera acrítica ni maquilladas de evangelio.

Llegamos a la cuestión que me preocupa. Quienes abogamos por la inclusividad LGTBI en nuestras iglesias, y especialmente entre quienes la practicamos como una realidad desde el mensaje del evangelio y como auténtica demanda de la justicia del Reino, hemos de ser críticos respecto a las construcciones ideológicas externas al discurso cristiano, sobre todo cuando estas tienen cierta semejanza con nuestro propio discurso (temamos aquello que parece pero que no es). De hecho, en mi experiencia de estudio personal respecto a las numerosas corrientes de teologías queer, mi conclusión es que, en ellas, no todo vale, algunas están construidas sobre arena y otras –como se dice en la epístola de Judas– convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios (Jud 4). [2] Ningún afán por reconocernos progresistas debe llevarnos a abogar por la gracia barata [3], más bien asentemos nuestras convicciones en la Roca para no rendirnos fácilmente ante falsos evangelios (falsos pero que simulan muy de cerca al verdadero). Es más, que yo sepa –aunque no puedo hablar por todo el mundo– no es ese el testimonio auténtico y sincero que las personas creyentes cristianas LGTBI quieren dar, tanto hacia el mundo como hacia las iglesias conservadoras a las que quieren dar ejemplo (no por el qué dirán sometiéndose de nuevo a estereotipos y convencionalismos que les lleven otra vez al armario ¡no!, sino como labor catequética y testimonio de Dios en sus vidas). Soy realmente consciente de que no puedo hablar en nombre de este diverso grupo de personas creyentes, especialmente siendo un varón heterosexual que no vive en primera persona los atropellos y la discriminación que estas personas viven, pero lo que expreso aquí lo hago desde la responsabilidad pastoral y en la experiencia de este acompañamiento.

Lo digo por escrito, no me interesa en absoluto construir una iglesia progre, lo que quiero es una iglesia acorde al reinado de Dios que anunció Jesucristo, fiel a su evangelio. Sin duda es para mí, desde el mensaje de Jesús, desde donde hay que partir para promover la igualdad y la dignidad de las personas. Es requisito indispensable estar en consonancia con el Espíritu Santo y las Sagradas Escrituras, como lugares de partida donde la iglesia debe moverse en fidelidad. Igualmente es necesario tener sobre la mesa lo que dice el saber científico y filosófico, pero, en cuanto deudores de nuestra propia tradición y desde el principio de Sola Scriptura, nos va a tocar ejercitar un quehacer hermenéutico que sea notablemente serio.

Aunque muchas corrientes de pensamiento nos pueden ser provechosas –y de hecho lo son cuando se las toma con discernimiento–, la lealtad de nuestra militancia es solo con Jesús. Solo Dios ha de determinar lo que la iglesia ha de hacer o debe decir; y no ninguna corriente filosófica que de manera externa nos fuerce a hacer las cosas de otro modo (por mucho que haya puntos en común con nuestra militancia cristiana, y por mucho que ciertos sistemas de pensamiento sean una bendición para un sin fin de cosas). Hay muchas reclamaciones que las teorías queer ponen sobre la mesa que deben ser consideradas, no es cuestión de menospreciarlas, puede que algunas sean innegociables, pero no todas las escuelas dentro de estas teorías están en sintonía con el evangelio, toca juzgar con justo juicio (Jn 7,24). No es mi intención recurrir a la técnica de calzar textos a conveniencia, pero para ello resulta adecuado otro versículo que por desgracia se usa muy ligeramente: «Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo» (Col 2,8) [4]. Como decía al principio, a veces entre muy ciertas y honorables reivindicaciones, llenas de justicia y de verdad, vienen otras que han de ser desechadas. ¿Cuáles son? Pues siento decir que el abanico es tan amplio que no puedo dar pie en este artículo a entrar en matizaciones ni en un análisis pormenorizado de estas cuestiones. Además, cada cual, desde ese principio tan protestante de la libertad de conciencia junto con ese otro de libre examen, tendrá que ir sopesando cada una de ellas con la ayuda y guía de Dios, teniendo a las Escrituras como piedra de toque.

Para la iglesia, lo determinante es lo que dictamine la revelación específica (¿todavía estamos con ese discurso? –sí, lo estamos ¿acaso puede haber otro en su seno?). La Biblia es nuestra principal norma de fe y conducta cuando es correctamente interpretada, distinguiendo el fondo del envoltorio (aun cuando para ello necesitemos de una amplia panoplia de disciplinas exegéticas para las cuestiones técnicas). De hecho, la mayor parte de las personas cristianas LGTBI que conozco, también son bastante críticas ante la variedad de propuestas que –en su defensa– vienen de fuera de la iglesia; en cambio toman aquello de: «Yo sé que mi defensor vive, y que él será mi abogado aquí en la tierra» (Job 19,25). La mayoría lo que quiere es vivir comprometidamente su fe en lealtad a Jesucristo en un ambiente eclesial maduro y asentado en las Escrituras. Quieren ser militantes de la mayor de las causas, la mayor porque incluye todas las causas justas: militantes del evangelio. Quede claro que ninguna suerte de antinomismo radical, disfrazado de teoría sofisticada, configura su fe ni tampoco la mía (Ro 6,12; Col 3,5). Entre quienes no nos conocen, me refiero a otras comunidades cristianas, corren rumores de que entre nosotros vale todo (en referencia a la ética sexual). Esto no es así entre quienes, como creyentes en Cristo, rompemos con la pasada manera de vivir (Ef 4,22), haciendo morir todo desorden terrenal (Col 3,5-7), despojándonos de la vieja humanidad (Col 3,9b. Ef 4,22). Pues si bien es cierto que «a libertad hemos sido llamados» (y damos gracias por los Derechos conquistados en la sociedad), también lo es que esa libertad no debe usarse como «pretexto» para dejarnos esclavizar de nuevo a las apetencias de nuestro «yo» –según proponen otras ofertas– (Gal 5,13). Por tanto, no se trata de volver al armario ni mucho menos, sino de vivir comunitariamente la libertad de la filiación divina expresada en Juan 1,12-13, lo que implica que, en el tema que nos ocupa aquí, cada cual debe vivir su sexualidad de manera responsable acorde a las convicciones que nuestra nueva vida en Cristo determina.

La iglesia cristiana sigue a Jesucristo conforme a su programa del reinado de Dios, es agente del evangelio y por tanto tiene su propia agenda que frecuentemente «contiende» contra las ideologías de este mundo (ya sean conservadoras o progresistas, aunque encuentre a veces afinidades con ellas). Por tanto, la Iglesia, aunque puede ejercer la inculturación según el contexto en el que se desenvuelve, y actualizarse (aggiornamento) siempre secundum verbum Dei –como reza nuestro lema reformado–, también debe delimitar, o ser bastante crítica, con aquellas corrientes externas que quieren penetrar en ella (1Jn 2,15; Ro 12,2; Tito 2,11-12). «pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo» (2Co 10,3 NVI), y aunque a veces –como en el caso de la inclusividad– parecemos ir de la mano con la sociedad, corremos el peligro de que sea la sociedad la que fuerce a la iglesia a hacer las cosas como ella quiere. Nuestro programa inclusivo solo puede brotar del mismo Espíritu de Dios, no conforme al espíritu de este mundo. Por eso, la postura abierta e inclusiva de nuestra iglesia es una consecuencia directa y lógica de una lectura atenta y cuidadosa de las Escrituras, en sintonía profunda con el proyecto del reinado de Dios.

Curiosamente, debido a la idea falsa de que entre nosotros vale todo, muchos otros creyentes LGTBI comprometidos firmemente con el evangelio, pero apartados voluntariamente de sus antiguas comunidades por haber padecido rechazo y discriminación, temen acercarse y visitarnos. Piensan que nuestra decisión aperturista, en vez de ser una consecuencia lógica del proyecto del reinado de Dios, es causada por amoldarnos a este mundo (Ro 12,2) y, aunque saben que les aceptaremos en la comunidad incluso con sus parejas y familias, sospechan que es bajo el precio de torcer las Escrituras, como lamentablemente también se hace (2Pe 3,16 [5]). Nada más lejos de la realidad (aunque en este artículo no hay espacio para cuestiones exegéticas referidas a los textos usados como garrote en la cuestión LGTBI).

Por otra parte, no está de más señalar que si bien la iglesia milita por la justicia, la paz y una serie de principios éticos, el asunto LGTBI no es nuestro monotema (según nos acusan algunas comunidades conservadoras, para quienes –por cierto– sí que se ha vuelto precisamente un monotema o una obsesión), pues más bien, al igual que Pablo, nuestro interés como comunidad cristiana está en «predicar a Jesús crucificado» (1Co 1,23 y 1Co 2,2), anunciando las virtudes de aquel que nos llamó «de las tinieblas a su luz admirable» (1Pe 2,9). A eso nos dedicamos en obediencia y seguimiento a Jesucristo.


[1] Aunque mi uso aquí va por otro lado, hay que tener en cuenta que el versículo en cuestión viene a tenor de que el mensaje de la cruz, locura a los que se pierden, es superior a la sabiduría humana, mostrando que lo insensato de Dios es más sabio que los hombres y lo débil de él es más fuerte que los hombres, cf. v.25.

[2] Si bien mi opinión es meramente personal sin comprometer a nadie más, agradezco al profesor Hugo Córdova Quero que me diese a conocer, mediante un par de cursos que hice con él, gran parte de las diversas posturas al respecto.

[3] Cf. D. BONHOEFFER; El precio de la gracia. El seguimiento. 7ª ed. (Salamanca: Sígueme, 2007) p.15ss.

[4] Permítase una aclaración. De un modo magistral, Pablo en el areópago de Atenas (Hch 17,22-24) hizo alarde de su conocimiento de la filosofía y la poesía griega para congraciarse con su audiencia pagana. Lo hace apelando a la filosofía estoica que conocía cf. A. E. GARVIE; La historia de la predicación cristiana (Terrassa: CLIE, 1987) p.86. También en Tito 1,12 Pablo cita a Epiménides de Cnosos en su Tratado sobre los oráculos. En el citado caso de Hch 17 muestra concretamente un uso de poetas griegos como Arato y Epiménides, cf. J. DRANE; Pablo. Su vida y su obra (Estella: Verbo Divino, 1984) p.66 y 28. De hecho, usa en el v.29 un argumento para condenar la idolatría que ya venía siendo usado en los días de Jenófanes en el siglo VI a.C. cf. DRANE, op. cit. p.67. Además de Hch 17,22-24 también en Hch 14,15-17 tenemos el primer contacto de la fe cristiana con la cultura científica griega, cf. M. GARCÍA DONCEL; El diálogo teología-ciencias hoy I. Perspectiva histórica y oportunidad actual (Barcelona: Cristianisme i justiciá) p.11. Pero en el caso de Hch 17,24, que es donde más estamos centrándonos, Pablo habla de una descripción de Dios que, aunque basada en Is 42,5 y Éx 20,11 era bastante digerible para los seguidores de Platón. En esta sección de Hch 17,16-32 Pablo habla en tono positivo con relación a la sabiduría profana, y parece que le funciona hasta que luego se burlan de él al mencionar la Resurrección, cf. M. GONZÁLEZ; Introducción al pensamiento filosófico, 6ª ed. (Madrid: Tecnos, 2010) p.137. En el pensamiento griego era asumible una doctrina de la inmortalidad del alma pero no sobre la resurrección corporal. Sin embargo, que Pablo use conceptos provenientes de otros sistemas de pensamiento no significa que aceptase cierto sincretismo, cf. N. T. WRIGHT; El verdadero pensamiento de Pablo. Ensayo sobre la teología paulina (Terrassa: CLIE, 2005) p.87. Ahora, la cita de Col 2,8 que es la aludida en mi texto principal –si es de Pablo, lo cual está en discusión por la crítica contemporánea– mostraría la desilusión del apóstol por su mala experiencia con la filosofía griega en Atenas, cf. M. GONZÁLEZ; op. cit. p.137-138. El empleo de la filosofía y la razón es útil para vehicular el evangelio, sobre todo cuando en ella hay un evidente compromiso por la verdad, pero la alianza o la dependencia respecto a filosofías humanas ajenas a la revelación de Dios puede ser también infructuosa, y en no pocos casos peligrosa cuando llegan a suplantar la voz de Dios (permítaseme decirlo de ese modo).

[5] Por supuesto, el acto de torcer las Escrituras a conveniencia, conforme a una ideología o a unos presupuestos previos, es un riesgo que alcanza a toda clase de creyentes. No estoy libre de tal peligro.


ruben-bernal-1Rubén Bernal Pavón (Málaga, España), es graduado en Teología por la Facultad de Teología SEUT (Madrid) con un máster en Teología Fundamental por la Universidad de Murcia. Ha realizado estudios teológicos en el Instituto Superior de Teología y Ciencias Bíblicas CEIBI (Santa Cruz de Tenerife). Tiene una diplomatura en Religión, Género y Sexualidad por UCEL/GEMRIP (Rosario, Argentina). Pastor de la Iglesia Protestante del Redentor de Málaga (IEE). Rubén es uno de los directores de Lupa Protestante.

Fuente Lupa protestante

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Christoph Paul Hartmann: “Si Jesús fue un judío, ¿por qué lo seguimos representando como un blanco europeo?”

Viernes, 16 de abril de 2021

jesusEl editor de Katolisch.de reflexiona sobre los desvíos hacia el Jesús blanco

Si bien la Biblia proporciona apenas unos pocos datos biográficos sobre el apsecto real de Jesús, otras investigaciones apuntan a que es probable que la figura central del cristianismo tuviera “la piel entre aceitunada y morena, el pelo castaño oscuro o negro y los ojos marrones”

¿Cómo puede o debe uno imaginarse a Jesús?, se pregunta en un artículo reciente Christoph Paul Hartmann, editor de Katolish.de, el portal de noticias de la Iglesia Católica en Alemania. La mayoría de la gente de todo el mundo atribuye a Jesús rasgos que podrían ser los de cualquier hombre centroeuropeo: “alto, delgado, largo, pelo rubio oscuro a moreno claro, ojos azules, piel blanca”.

Sin embargo, ¿por qué Jesús habría de tener la piel blanca cuando en realidad vino de Oriente Medio? Según Hartmann, la irrupción del movimiento Black Lives Matter y la creciente concienciación sobre un legado colonial aún presente en la sociedad han contribuido a reavivar el debate sobre la representación de Jesús.

Tal como recuerda Hartmann, el activista estadounidense Shaun King llegó a pedir la demolición de las estatuas de “un europeo blanco, que se supone que es Jesús”, ya que representan una forma de supremacía blanca. Pese a no estar de acuerdo con semejante idea, el arzobispo Justin Welby, primado de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, también pidió que se reconsiderara la idea de que Jesús era un hombre blanco.

Para el editor del semanario con sede en Bonn, el aspecto real de Jesús no está del todo claro puesto que la Biblia proporciona apenas unos pocos datos biográficos: Nació en Belén, cerca de Jerusalén, y su familia procedía de Nazaret, en el norte de Israel . “El hecho de que Judas tuviera que hacer una señal adicional a los soldados cuando entregaron a Jesús —advierte Hartmann— puede sugerir que Jesús no tenía rasgos físicos especiales y no destacaba”. “Sin embargo —prosigue—, la Biblia no da información sobre la piel, el pelo o la altura de Jesús.

En cambio, según apuntan las investigaciones que han abordado la verdadera apariencia de Jesús, es probable que la figura central del cristianismo tuviera “la piel entre aceitunada y morena, el pelo castaño oscuro o negro y los ojos marrones”. Lo que vendría a ser, más o menos, la fisonomía de las personas que en la actualidad viven en Irak, por ejemplo.

Tal como recuerda Hartmann, es importante señalar que casi no existen representaciones pictóricas de Jesús de la época de su viday de la época del cristianismo primitivo. Esto tiene su explicación en que la opinión predominante en las primeras comunidades de Jesús era que no se debía representar a Jesús.

De modo que las primeras representaciones de Cristo que han llegado hasta nuestros días cabe buscarlas en las catacumbas romanas, donde se reúnen las comunidades clandestinas perseguidas. Dichas cavidades subterráneas representan a Jesús como el buen pastor y, por tanto, de forma bastante clásica, como una imagen de consuelo: de piel blanca, túnica y pelo corto y rizado. “Es decir, muy romano”, advierte el editor.

Después de que el emperador Constantino transformara el cristianismo de religión perseguida a religión de Estado, aparecieron nuevas imágenes de Jesús, que ahora tenían en cuenta el cambio de posición social y política del cristianismo: ahora era el radiante gobernante todopoderoso, con barba y pelo largo, bastante similar a las representaciones actuales.

A la hora de situar estas imágenes, para Hartmann es fundamental tener en cuenta que todas ellas tenían una función diferente en la sociedad de la época que en la actual. “Incluso en la Edad Media, la representación individual y real de una persona sólo desempeñaba un papel bastante subordinado, si es que lo hacía” apunta el editor, que recuerda que “el descubrimiento de la individualidad es un logro del Renacimiento.

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Arte Paleocristiano · Pintura mural de Jesús Cristo · Catacumbas de Comodila, Roma. Wikimedia Commons

Una iconografía identificable para todos

Para garantizar la reconocibilidad de Jesús, los artistas de la época recurrieron a una iconografía identificable para todos, orientada al mundo cotidiano de influencia pagana. “Si bien los investigadores no se ponen de acuerdo sobre cuáles fueron exactamente sus fuentes, podría ser que el Buen Pastor, con su romanticismo pastoral y su casi dulce juventud, esté influenciado por las representaciones de Orfeo, Hermes o Apolo” asegura Hartman, quien además sostiene que la impresión imperial de Jesús como gobernante podría remontarse a imágenes de dioses como Zeus como gobernante del mundo. Otros estudiosos ven el modelo de la imagen de Jesús más bien en las representaciones de filósofos carismáticos con barbas y togas.

A la luz de estas condiciones de partida, en la actualidad prevalecen los partidarios de que la representación de Jesús está bien y no viola el segundo mandamiento. Las imágenes de Jesús se extienden por toda la cristiandad, estandarizándose cada vez más, a pesar de que no son pocos los que quisieran ver a Jesús con una imagen más coloreada. “El hecho de que nos imaginemos a Jesús no sólo en Europa, sino también fuera de ella, como un hombre blanco, no tiene nada que ver con su aspecto real (aunque algunos, por desgracia, sigan creyéndolo), sino con una imagen de identificación que los europeos se han hecho”, concluye Hartmann.

Fuente Religión Digital

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Una chica bisexual y sus dos padres crean la serie juvenil que triunfa en HBO

Viernes, 16 de abril de 2021

daniel-barnz-zelda-barnz-and-ben-barnzZelda Barnz es una chica que con solo 19 años trabaja como guionista de una de las series juveniles más exitosas de HBO: Generation.

Pero no está sola en este proyecto, puesto que se trata de una producción familiar. Zelda tiene dos padres. Ben Barnz, director, y Daniel Barnz, productor ejecutivo.

Zelda tiene un hermano que es gay, ambos son adoptados y de familias biológicas diferentes. Sí, ya sé lo que estáis pensando, esto sí que es diversidad familiar.

La idea de escribir Generation comenzó a gestarse cuando Zelda tenía 15 años, después de asistir a un campamento donde conoció muchas chicas y puso nombre a esa atracción. Cada miembro de la familia Barnz (su apellido es una mezcla de los apellidos originales de Daniel y Ben, Bernstein y Schwartz) se define como queer. Al igual que los protagonistas de su serie, rechazan las etiquetas.

En Generation hay tanta diversidad como en la vida de sus creadores. La serie se basa en la vida y experiencias de la propia Zelda y su entorno. Es una especie de Euphoria y Sex Education.

Generation está rodada en California. Está protagonizada por unos mellizos de familia acomodada, Nathan y Noami.

Nathan es bisexual, o está confundido, como creen sus padres, por lo que explora su identidad tonteando con Arianna (Nathanya Alexander), una chica hetero que cuestiona la homosexualidad a pesar de que sus padres adoptivos son gays.

El popular del instituto no es un jugador de fútbol, sino que un chico gay con una personalidad arrolladora. También hay una chica lesbiana, de una familia inmigrante mexicana y conservadora, que descubre su orientación sexual junto a su mejor amiga, la popular del cole, bisexual y latina.

Todos los personajes están unidos por la asociación LGTB del instituto. Es bastante realista en materia sexual y no te la puedes perder.

Fuente Oveja Rosa

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Munilla lanza una campaña de ayuno y oración contra la bendición de parejas gay

Viernes, 16 de abril de 2021

munilla-cierra-las-puertasuna-pareja-gay-polaca-viaja-al-vaticano-para-desplegar-una-bandera-gigante-del-orgullo-frente-al-papa-francisco-pidiendo-ayuda-0Asco, un asco inmenso el que produce este obispo disfrazado de oveja pero que, en cuanto puede, muestra sus colmillos afilados para despedazar el cuerpo de Cristo. ¿Seguirá el papa Francisco manteniendo a este individuo en la diócesis de San Sebastián?

Munilla lanza una campaña de ayuno y oración contra la bendición de parejas gay

“En favor de la unidad de la Iglesia en Alemania y en el mundo entero”

El obispo de San Sebastián entra de lleno en la polémica surgida… ¡en Alemania! tras la nota de Doctrina de la Fe prohibiendo estas bendiciones, y reclama “comunión en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia”

Compra la tesis del ‘cisma gay’ en la Iglesia alemana, convenientemente azuzado por los sectores ultraconservadores. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha lanzado “una cadena de oración y ayuno” ante el anuncio de bendición católica de uniones homosexuales por parte de centenares de clérigos alemanes el próximo día 10 de mayo.

“Te invito a unirte a una cadena de oración y ayuno, en favor de la unidad de la Iglesia en Alemania y en el mundo entero. ¡Señor, concédenos la comunión en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia!”, clama Munilla en sus redes sociales, con un hastag cuando menos curioso viniendo del prelado: #ParaQueTodosSeanUno(Jn 17, 21)

El movimiento de Munilla se inserta dentro de los movimientos ultraconservadores, que han acogido la polémica nota de Doctrina de la Fe diciendo ‘No’ a las bendiciones de parejas que no hayan pasado por el sacramento del Matrimonio, y quiere responder al movimiento surgido en la Iglesia alemana, que ha decidido continuar con los ritos de bendición de las personas que forman parte de esa pareja y que quieren insertar su amor dentro de la Iglesia.

El debate está servido. ¿Harán algo los sectores moderados y progresistas de nuestra Iglesia, o la única voz visible en este tema seguirá siendo la de personajes como Munilla, Reig o sus entramados mediáticos?

 


Fuente religión Digital

 

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Una chica denuncia que su novia ha sido internada en un centro de conversión por ser lesbiana

Viernes, 16 de abril de 2021

Alondra-Zamudio-y-Verónica-Fonseca Alondra Zamudio y Verónica Fonseca viven en México y desde hace un año tienen una relación.

La familia de Vero no se ha tomado nada bien que su hija sea lesbiana y menos que tenga una novia. Así lo ha contado Alondra en su cuenta de twiter, que no solo la familia ha abusado físicamente de Vero, al punto de pegarle, sino que además la han supuestamente forzado para someterla a una terapia de conversión.

Según cuenta Alondra en sus redes sociales, todo comenzó cuando falleció el padre de Vero, el pasado 23 de marzo. Vero viajó a la casa de su abuela en Colima para asistir al funeral.

Una vez ahí Verónica contrajo varicela, por lo que se quedó al cuidado de su madre y su abuela. Verónica contaba a su novia Alondra como esos días su madre aprovechaba para machacarla psicológicamente, atribuyéndole a ella la muerte de su padre, como si el lesbianismo de Vero hubiera sido la causa del fallecimiento.

Por otro lado, la madre comenzó a ejercer presión con actitudes de rechazo y discriminación hacia su hija.

Lo último que Alondra supo de su novia fueron unos mensajes de Whatsapp en los que Vero decía que estaba siendo hostigada por la madre y por la abuela, que necesitaba ver ya a su novia y que le querían quitar el móvil.

A partir del 7 de abril Verónica no volvió a contestar el móvil. Familiares cercanos a Vero cuentan que su madre contrató a una psicóloga y que esta supuesta psicóloga recogió a la joven con otras dos personas más y se la llevaron en su coche.

Actualmente su paradero es desconocido. Alondra solo sabe que es un lugar en Guadalajara y que está internada para recibir terapia de conversión.

Es sencillamente increíble que en 2021 se siga torturando a personas por su orientación sexual.

Las últimas noticias acerca de este esperpento de las falsas “terapias” fue que la Subsecretaria de DDHH de Chile Lorena Recabarren quería que la Ley Zamudio permitiese en ciertos casos las terapias para “curar” la homosexualidad o la transexualidad, lo que provocó las protestas del MOVILH. Antes, que la asociación española Abogados Cristianos se querella contra Ignacio Aguado por hacer pública la multa a la coach de terapias para personas LGTBI, y que, ante la protesta ciudadana, el Ministro de Educación de Israel se retractaba de su apoyo a las terapias de “curación” para gays. Y Canadá prohibirá las «terapias de conversión» a nivel nacional.

Una tendencia creciente a la prohibición

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar»una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

En EE.UU., gran aliado de Israel, California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Y el pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales, así como el estado de Utah.

Y en julio, era Ciudad de México quien prohibía las «terapias» de conversión de la orientación sexual y la identidad de género. Y en octubre de 2020, en el Estado de México.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

«Nada que Curar», la guía que ayuda a combatir con información científica las denominadas terapias de conversión

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Fuente Oveja Rosa/Cristianos Gays

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