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” Vende todo lo que tiene y compra el campo”. Domingo 26 de julio de 2020. 17º domingo de tiempo ordinario.

Domingo, 26 de julio de 2020

40-OrdinarioA17Leído en Koinonia:

1Reyes 3,5.7-12: Pediste discernimiento
Salmo responsorial: 118:  ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
Romanos 8,28-30:  Nos predestinó a ser imagen de su Hijo
Mateo 13,44-52: Vende todo lo que tiene y compra el campo

 La palabra de Dios siempre nos va a proponer motivos y razones para acrecentar nuestra inseguridad frente a la vida y frente al seguimiento, de una causa que creemos muy importante para los que nos llamamos cristianos: el Reino, la Utopía.

Las lecturas de hoy son un llamado al cambio de actitudes relativas de nuestras prácticas, muchas veces tan egoístas, a los valores profundos y absolutos que propone Jesús desde la propuesta del proyecto del Reino.

Hay que tener muy claro que la presentación de Salomón que hace el primer libro de los Reyes, pretende mostrar (bastante románticamente) lo que para el escritor sagrado representaba y significaba este rey “maravilloso” en la teoría, pero que en la práctica y por lo que consiguió en la historia del pueblo, no pasó a ser sino un rey más, que se aprovechó de su poder para explotar, esclavizar y manipular la conciencia débil del pueblo, y construir su reinado de gloria en la magnificencia literaria que se construyó en torno a su figura y su reinado.

Hay que saber diferenciar entre la estructura del reino que representa Salomón (la de la monarquía con sus estructuras económicas, políticas, militares y religiosas para manejar los hilos del poder) y la propuesta del Reino que presenta y enseña Jesús con sus palabras, pero sobre todo con su práctica de justicia y de igualdad.

Descubrir el mensaje que se revela por Jesús y su reinado, abre los horizontes hacia una nueva humanidad. Una vez que se ha descubierto el valor absoluto que tiene el Reino, es necesario tomar una posición, y frente a este descubrimiento ningún precio es demasiado alto, pues el Reino se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre.

El proyecto del «Reino de los cielos», según la expresión de Mateo, se convierte para muchas personas en una alegre pero exigente sorpresa, que en el caminar normal de la vida se produjo por medio de un encuentro afortunado que impregnó de una gran riqueza la existencia. Ese Reino trajo una exigencia, que genera al mismo tiempo inseguridad, pues se descubre que es necesario venderlo todo, despojarse de muchos «bienes» que atan, e ir al encuentro de la absoluta posesión del Reino, como su mayor riqueza. Quien ha descubierto desde su práctica concreta en la vida, los valores del Reino… encontró su mejor tesoro, la mejor perla que podía estar buscando extraviadamente en otros rincones.

Las dos parábolas iniciales (del tesoro escondido y de la perla) parece que se contrapusieran a la llamada e invitación de Jesús a dejar bienes y riquezas para seguirlo. Sin embargo nos enseñan las parábolas, que el Reino es la mayor riqueza para el seguidor de Jesús: Luego de sentir la llamada de Jesús y de descubrir el Reino, el camino se debe seguir con alegría, porque se ha encontrado todo.

En estas dos parábolas, el Reino es la realidad que supera a nuestro egoísmo. Dejar las certezas inseguras del hoy, por la certeza mayor, abre los caminos para que venta a nosotros el reinado de Dios, el Buen Vivir, el mayor Bien (Ubi bonum, ibi Regnum), la transformación radical de nuestro mundo, con sus tantas y tantas estructuras injustas.

Para el seguidor de Jesús es necesario romper los esquemas de muchas estructuras que deshumanizan. Personas que esperan un cambio sin ponerse en búsqueda, pero se atan a su herencia legalista, que no les permite salir a encontrar nuevas posibilidades para su existencia o para la existencia de los demás. Estas parábolas se refieren a otras personas, que encuentran un sentido que creían perdido para sus vidas y se arriesgan al cambio y a la novedad, y se ponen en marcha hacia proyectos alternativos de hermandad solidaria entre los seres humanos.

Jesús concluye esta enseñanza preguntando si han entendido todo lo dicho por medio de la palabra, que había estado escondida, pero que ahora no deja de salir a la luz. Y presenta el modelo ideal del discípulo, capaz de entender el mensaje del Reino y sacar oportunamente lo viejo y lo nuevo del mensaje que ha recibido. La novedad del Reino viene por medio de la palabra, acumulada en la historia del propio pueblo por medio de sus valores, la cultura, el proyecto original en torno al cual se dio origen a Israel como pueblo, sus luchas y procesos en búsqueda de la justicia y su interpretación de la historia desde un Dios liberador, con su opción por los pobres. Esta oferta del Reino que propone Jesús es una realidad que quiere hombres y mujeres capaces de incorporar los propios valores del Reino a las nuevas realidades que Jesús puso en marcha a partir del anuncio y la práctica del Reino.

El evangelio de hoy no está incluido entre los capítulos de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. Proponemos utilizar el capítulo 52, titulado «Las diez dracmas». El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://radialistas.net/article/52-las-diez-dracmas/ Puede ser escuchado aquí: http://radioteca.net/media//uploads/audios/%25Y_%25m/052.mp3 O escójase otro capítulo adecuado, aquí: http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/?page=1

Para la revisión de vida

Somos muchos los bautizados, pero ¿somos muchos los cristianos, los que vivimos de acuerdo con nuestra fe, los que vivimos convencidos de que el Reino de Dios es el mayor tesoro de nuestra vida? Y yo ¿qué soy: bautizado o discípulo de Jesús?

¿He descubierto verdaderamente el Reino de Dios en mi vida? ¿Siento mi vida llena de gozo y alegría por ese hallazgo? ¿Soy capaz de venderlo todo por ese tesoro, por esa perla?

Para la reunión de grupo

-Aunque las dos primeras parábolas están construidas sobre el esquema de vender y comprar, su mensaje central es, precisamente, que en la vida hay cosas que pueden valer mucho más que todo eso que se compra y se vende… El dinero solo no hace la felicidad. Para un rey sabio (Salomón) el don de saber gobernar es más importante que las riquezas… Y para todo ser humano hay algo que es “más importante que todo lo demás”… ¿Será ése el sentido de estas dos parábolas? Comentar.

– ¿Qué es eso que es «más importante que todo lo demás»? ¿La gracia de Dios? ¿El perdon de Dios? ¿La pertenencia a la Iglesia? ¿Cristo? ¿La felicidad? ¿Qué felicidad? ¿El amor? ¿La salvación? ¿Qué salvación? La pregunta por «lo más importante» es en todo caso muy importante, también en la sociedad actual.

– La tercera parábola está construida sobre el esquema “esta vida/la otra”. A este respecto: CIRES, ya en 1991, publicó en España una encuesta según la cual, en la católica España, “4 de cada 10 españoles no creen ni en la resurrección ni el infierno”. En ese mismo país, la revista Misión Abierta publicaba otra encuesta en la que descubría que “en la resurrección no cree el 48% de los ciudadanos españoles. Pero, en cambio, hemos dado un viraje hacia Oriente porque un 25% acepta la reencarnación”. En este contexto, ¿cómo repetir la parábola hoy para que sea significativa para todos? ¿Podemos en la reunión de grupo (sin autocensuras doctrinales) arriesgar una reinterpretación?

Para la oración de los fieles

– Por la Iglesia, para que no sea sólo una asociación de bautizados sino el rostro visible en el mundo del amor de Dios Padre. Roguemos al Señor.

– Por todas las personas, para que tengamos la sabiduría y el discernimiento suficientes para distinguir el bien de las gentes y trabajemos por él. Roguemos…

– Por todos los que trabajan por el Reino de Dios, Reino de justicia, de amor y de paz, para que vean recompensados sus trabajos con un mundo mejor. Roguemos…

– Por quienes no tienen otro reino que sus propios intereses y egoísmos, para que se haga la luz en sus vidas y cambien de metas. Roguemos…

– Por todos los que tienen la oportunidad de conocer el Evangelio, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Roguemos…

– Por todos nosotros, para que el Señor nos conceda aquellos dones con los que mejor podamos servir a los hermanos.

Oración comunitaria

– Dios, Padre nuestro, concédenos sabiduría para descubrir el significado y la importancia del Reino que tu Hijo anunció e inauguró entre nosotros; que lo acojamos en nuestra existencia como el tesoro más precioso, y que dediquemos a él toda nuestra vida. Por Jesucristo.

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