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Archivo para Viernes, 3 de julio de 2020

¿Qué es un místico hoy?

Viernes, 3 de julio de 2020

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(Martyr, Bill Viola)

Hoy, como en todos los tiempos, un místico es alguien tan necesario como inútil para su generación. Es inútil porque no produce nada y lo que ofrece no se puede comprar ni vender. No tiene precio en el mercado. Se escapa a quien lo quiere prender y confunde a quien lo quiere comprender. Por ello hay que apartarlo, porque se interpone entre la inmediatez de lo que hay que lograr y producir.

El místico dice: lo que verdaderamente es, ya existe. Sólo hay que aprender a percibirlo. Molesta también a la institución, porque la relativiza y le recuerda que el cielo que ha pintado en el interior de sus bóvedas no es el cielo abierto auténtico. Pero, a la vez, su presencia es indispensable porque señala un modo de existencia que anhelan todos los seres y las mismas instituciones. Ha nacido para alentar la llama sagrada que arde en todos y en todo.

El fuego del místico es diferente al del profeta. Éste señala y grita lo que falta, mientras que el místico indica lo que ya es. El profeta habla del todavía no, mientras que el místico habla del ya sí. Ambas cosas son necesarias. Parafraseando a Raimon Panikkar, “el místico no es el que tiene esperanza del futuro sino de lo Invisible”.

El místico no es ingenuo, sino inocente. La ingenuidad es una inmadurez que hace ciegas y torpes a las personas, porque les impide confrontarse con los elementos oscuros de la realidad y de sí mismos, mientras que el inocente lo ve todo, lo percibe todo y, sin echarse atrás, se entrega.

Otra de las cosas propias del místico es su capacidad de conjugar paradojas. Por un lado, es alguien exquisitamente cercano a las personas y a sus situaciones, pero son sagradas para él -o ella-; por eso no las malgasta. Y por ello también sabe escuchar, y entiende lo que los demás no entendemos. Habla, mira, comprende desde un lugar diferente; a veces, tan diferente, que parece locura. Pero su locura no es más que el choque que produce en nosotros su anticipación de Realidad. Ama cada objeto, cada planta, cada pétalo, y queda fascinado por ellos, pero, a la vez, puede prescindir de ello. Todo él es ternura, pero también vigor, como dice Leonardo Boff sobre Francisco de Asís. Es frágil y fuerte a la vez.

No puede soportar el dolor de los pequeños. Ve desde ellos y para ellos, y su oración es siempre por ellos. Es concreto, arraigado en su tiempo y en su lugar, capaz de un hablar sencillo y de poner ejemplos que los más pequeños comprenden, y a la vez, es universal, porque percibe lo que atañe a la condición común de los humanos. Ve la parte en el todo y el todo en la parte. Podríamos decir que tiene un instinto fractal, que es tal como hoy los científicos comprenden que está constituido el entramado de la realidad.</>

Es de una libertad soberana pero, a la vez, está al servicio de todos, porque percibe la irrepetibilidad de cada persona y de cada cosa, y ello le hace caminar por tierra sagrada. Acoge a cada ser como una epifanía y, estremecido, se somete libremente porque sabe que su yo no le pertenece, sino que es sólo receptáculo y testigo de las existencias ajenas.

Ama su tradición, aquella que le ha nutrido y le ha guiado, pero no hace un absoluto de ella. Sabe que “ser original es retornar a los orígenes” (Gaudí), no para repetirlos sino para recrearlos. Y el origen de cada tradición está más allá de ella misma, antes de que surgiera. Conoce el camino de la Fuente, “aunque es de noche”.

Su fe es transconfesional, porque sabe que la existencia está atravesada de Presencia y ello es lo que celebran todas las tradiciones. Se alegra con ellas, por su diversidad y su riqueza. Como un compás, con un pie está arraigado en su propio centro, y con el otro recorre los círculos de la alteridad. Este centro no es sólo el de la tradición a la que pertenece, sino que es un Centro más hondo que, descentrándole, le recentra.

Todo él está vacío. Su existencia es un pasaje por el que otros transitan para descubrirse a sí mismos. Como un icono, su sola presencia ayuda a los que le rodean a descubrir la hondura que les habita. Él sólo calla y ve. Y su alegría, tanto como su nostalgia, son inmensas.

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Javier Melloni

Texto: tomado de Facebook

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad

“¿Qué teología y para qué? “, por José Arregi

Viernes, 3 de julio de 2020

Teologia_2243185679_14717767_660x371Leído en su blog:

Un balance y una nueva etapa

Tras haber dedicado 40 años a estudiar y enseñar teología, tengo muchas menos certezas y creo en mi saber mucho menos que cuando empecé. He desaprendido todo lo que creía, todo menos lo esencial, así lo creo

Durante los últimos 13 años, a petición del Grupo NOTICIAS, he trababajo en esta columna, semanal primero, quincenal después

Ha sido un placer y un privilegio, y me siento profundamente agradecido a los Diarios y a las lectoras y lectores. Pero hay un tiempo de empezar y un tiempo de acabar

A los 24 años, en plena ebullición espiritual e intelectual y en medio de todas mis dudas, en aquel Arantzazu de 1976, tuve una firme certeza interior: quería estudiar y enseñar teología. No sabría distinguir con claridad lo que aquella decisión tenía de verdadera fidelidad a lo más hondo de mí o de huida de mis propios miedos y sombras. Sea como fuere, entonces creía saber mucho más que hoy sobre Dios, Jesús, la Iglesia, el pecado y la salvación, la muerte y el más allá, sobre el Credo entero.

Se me había dado una verdad que enseñar, la respuesta última de todas las preguntas sobre lo divino y lo humano, y eso deseaba ofrecer a la nueva sociedad urbana, moderna, secular de aquel tiempo. Las “dudas de fe” me asaltaban a menudo, pero a mis 18 años alguien me descubrió –¡qué liberación aquella noche en Olite!– que tal era la condición del creyente, inherente a la fragilidad humana, que bastaba decir como el hombre del evangelio, padre sufriente de un niño enfermo: “Creo, pero ayúdame a creer más”.

Me liberé de la angustia de la duda, pero no del conceptode fe. Todavía seguí pensando que la fe conllevaba la profesión de unas creencias, por extrañas que pudieran parecer. Eran los años del Postconcilio y se nos planteaba el reto de ser creyentes modernos, de profesar una fe compatiblecon la razón, aunque a menudo hubiera que hacer encaje de bolillos para hacer “creíbles” dogmas como la concepción virginal de Jesús, su muerte expiatoria, su resurrección física, la inmaculada concepción de María o la infalibilidad del papa. Justamente, la teología se había definido desde antiguo como “intelligentia fide”, inteligencia de la fe. Y esa era la misión del teólogo en la Iglesia y en el mundo: justificar –más que criticar o depurar– los dogmas, entenderlos de manera “razonable”. Esa tarea me apasionaba como vocación personal, más aun, como reto cultural.

¡Cuán cerca queda todavía todo eso, y cuán lejos ya! Y no reniego de nada, pero, ya desde finales de los años 80, estoy en otro mundo. Simplemente, hablo otra lengua, el lenguaje de la verdad estallada, del pluralismo irrenunciable, de las ciencias innovadoras, de la relatividad o relacionalidad de todo con todo, del conocimiento acelerado y de la incertidumbre creciente, la “gloriosa incdertidumbre”. Otro mundo, otra teología.

Ahí me sitúo, abierto a todas las preguntas. Hoy, tras haber dedicado 40 años a estudiar y enseñar teología, tengo muchas menos certezas y creo en mi saber mucho menos que cuando empecé. He desaprendido todo lo que creía, todo menos lo esencial, así lo creo. He aprendido que ninguna creencia es esencial ni necesaria, pues todas dependen de la visión que tenemos de la realidad en general, y de la lengua que hablemos. He aprendido que lo esencial del “creer” no es la creencia, sino la entrega del corazón”, como sugiere la propia etimología del término latino credere, que viene de kerd (corazón) y dheh (entregar). Entrega el corazón: todo lo demás son añadiduras.

He ahí también lo esencial de la teología, que viene del griego y significa “palabra o discurso sobre Dios” (theos, logos). Dediqué mucho tiempo a estudiar el griego y el latín, e incluso hebreo, y no me arrepiento, pero acabé por descubrir lo evidente: que el Dios Ente Supremo, celeste, de los hebreos, griegos y latinos no existe. Que “Dios” es lo que su etimología (deiv) evoca: luz. Simplemente Luz. Fondo de luz invisible de todas nuestras sombras. Gloria del puro Ser de cuanto es. Fuente, Alma, Corazón latiente del mundo. Hoy busco nuevas palabras para evocar el Misterio, reanimar la Llama, librarnos de tanto miedo y asfixia planetaria, respirar y vivir más humanamente. Eso es teología.

Y eso es lo que he querido hacer durante los últimos 13 años, a petición del Grupo NOTICIAS, en esta columna, semanal primero, quincenal después. Ha sido un placer y un privilegio, y me siento profundamente agradecido a los Diarios y a las lectoras y lectores. Pero hay un tiempo de empezar y un tiempo de acabar, y me ha parecido que era tiempo de poner fin a esta etapa, tan crucial para mí, y de abrir otra, llena de interrogantes: en septiembre abriré una página web, llamada Umbrales de luz, cuya portada puedes ver ya en esa dirección.

Si nos encontramos allí para seguir caminando juntos hacia los umbrales de la Luz de la que todo brota, será un placer. Te deseo paz y bien, como gustaba de decir el hermano Francisco, el Poverello de Asís.

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Un hombre soltero gay adopta a una bebé que vivía sola en un hospital.

Viernes, 3 de julio de 2020

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Pablo Fracchia dedicó 20 años de su vida a intervenir en desastres y crisis humanitarias: desde inundaciones en Argentina hasta la crisis de refugiados sirios en el Líbano. Pero decidió dejar su mayor pasión para adoptar a una bebé que vivía sola en el hospital de La Plata, en Argentina.

La historia de Pablo, argentino, nos recuerda a la Luca, un hombre gay soltero italiano que adoptó a una bebé con síndrome de down rechazada por 20 familias heterosexuales.

Pablo tiene 37 años y es Licenciado en Trabajo Social y desde los 16 trabajaba en la Cruz Roja. Los desastres y las emergencias eran su día a día, pero hace seis meses que los cambió por el parque y los juegos con su pequeña hija, Mía.

“Yo empezaba a darme cuenta de que me pasaban cosas que, entre comillas, no estaban bien. Era el final de la década del 90 y ser gay era motivo de burla, de gracia, algo indigno”, cuenta. “La peor parte es que yo siempre había soñado con ser padre, cuando pensaba en el futuro me lo imaginaba jugando con hijos en un parque. Pero no era frecuente que los gays fueran padres y uno de los obstáculos para salir del closet era asumir que iba a tener que ceder ese sueño”.

Pero eso no era todo, trabajar para la Cruz Roja era entregar su vida personal para asistir a otros, situación que interfería con su deseo de formar una familia. No cualquiera se abandona la cena de fin de año con quienes eran sus suegros por una inundación.

Después de más inundaciones, su viaje al Líbano y varias catástrofes en Argentina, sumada a la separación de su pareja, decidió dar el paso y anotarse en el Juzgado de Familia.

“Fueron dos años de mucha ansiedad, de esperar algo que no sabes si va a llegar, cuándo va a llegar. Pero también dos años para entender que la decisión de adoptar implica romper con la idealización del ‘hijo perfecto’”.

Pero la espera llegó a su fin. En octubre del 2019 lo llamaron: había una niña de un año y 10 meses que hacía un año estaba en el hospital. Había sobrevivido a una perforación intestinal, tenía una colostomía, había pasado por una segunda cirugía y nadie en su familia biológica estaba en condiciones de hacerse cargo de ella. Esa era la posibilidad de Pablo para adoptar a una bebé.

En la lista había cuatro parejas heterosexuales y él: hombre soltero y gay. Sin embargo, luego de pasar por todo el proceso, sonó el teléfono y llegó la noticia más esperaba: lo habían elegido.

“Cuando la conocí no caminaba ni hablaba. Me enteré que casi se muere en una de las cirugías y que había atravesado todo el post operatorio sola. Ahí entendí lo que me dijo la jueza: ‘Te elegimos porque sentíamos que Mia necesitaba alguien que la abrazara durante un año entero’. Y eso es lo que hago desde ese día, abrazarla. Ahora camina, habla, baila, juega. Descubrió que puede descansar porque hay otro que la protege”, concluye Pablo, quien abandonó su mayor pasión para adoptar a una beba que vivía sola en un hospital.

Fuente Oveja Rosa

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Senado de Chile aprueba en general proyecto que reconoce derechos filiativos a parejas del mismo sexo

Viernes, 3 de julio de 2020

movilh-dos-madres-dos-padres-chile-derechos-filiativos-820x394Iniciativa continuará ahora su discusión en particular en la Comisión del Senado que tramite proyectos relacionados con la niñez

Por 27 votos a favor, 13 en contra y una abstención, el Senado aprobó hoy en general un proyecto de ley que reconoce los derechos filiativos de las parejas del mismo sexo, avance festejado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).

Tras la aprobación, el texto volverá a la Comisión Especial Encargada de Tramitar Proyectos de Ley Relacionados con Niños, Niñas y Adolescentes, donde ha pasado por diversos cambios y perfeccionamientos tras ingresar a tramitación el 22 de abril del 2016 y luego de que la Corte Suprema le hiciera una serie de observaciones. Se podrán presentar indicaciones hasta el próximo 3 de agosto.

El senado explicó que el proyecto crea un “estatuto jurídico” sobre “los derechos de filiación para los hijos de parejas del mismo sexo”,  otorgando “el carácter de madres a ambas mujeres que conforman una pareja y conciben un hijo mediante la aplicación de técnicas de reproducción humana asistida» Ademas extiende los derechos de filiación a parejas del mismo sexo no unidas en matrimonio y permite la adopción a convivientes civiles.

Para la vocera el Movilh, Daniela Andrade, “el derecho de un niño o niña a tener dos padres o dos madres sigue estando prohibido en Chile para la mayoría de la población, al tiempo que es un privilegio para una minoría que puede pagar abogados. Si esta desigualdad se resuelve por ley, todas las familias, y sus hijos/as, tendrán los mismos derechos. Esperamos que este proyecto avance decididamente en el Senado, tras el importante avance de hoy que es una esperanza para mejores condiciones de vida”.

Votaron a favor de la iniciativa los/as senadores/as Isabel Allende, Pedro Araya, Carlos Bianchi,  Alfonso De Urresti, Álvaro Elizalde, Rodrigo Galilea, Guido Girardi, Carolina Goic, Alejandro Guillier, Felipe Harboe, Francisco Huenchumilla, José Miguel Insulza, Felipe Kast, Ricardo Lagos Weber, Juan Ignacio Latorre, Juan Pablo Letelier, Carlos Montes, Adriana Muñoz, Alejandro Navarro, Ximena Órdenes,  Jorge Pizarro, Rafael Prohens, Yasna Provoste, Jaime Quintana, Rabindranath Quinteros, Ximena Rincón  y Jorge Soria

En contra lo hicieron Carmen Gloria Aravena,  Francisco Chahuán, Juan Antonio Coloma,   José Miguel Durana, Eliana Ebensperger, Alejandro García Huidobro, José García Ruminot, Iván Moreira, Víctor Pérez, Kenneth Pugh, David Sandoval, Jacqueline Van Rysselberghe y Ena Von Vaer, todos/as de Derecha. En tanto, Juan Castro se abstuvo.

La iniciativa surgió de una moción liderada por la senadora Isabel Allende (PS) y apoyada por el socialista Alfonso De Urresti  y los/as PPD Felipe Harboe, Ricardo Lagos y Adriana Muñoz.

Fuente MOVILH

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Mastercard censura un cuento infantil por tener una familia homoparental

Viernes, 3 de julio de 2020

2K9Lq8bGEl cuento, que había iniciado como una obra de beneficencia por parte de Mastercard, terminó en el intento de censurar un cuento infantil por hablar de una familia homoparental.

José Manuel López Velarde, director de teatro, escribió la historia de Alba. Una pequeña niña mexicana que durante el encierro por la pandemia del COVID-19 soñó con viajar al espacio.

En un artículo publicado en Animal Político, el autor relató que Mastercard había patrocinado una serie de cuentos infantiles. El objetivo era aportar recursos a la Academia Metropolitana de Teatro y ayudarla con la crisis debido a la pandemia.

Luego de escribir y entregar el cuento que era responsabilidad de López Velarde, Mastercard le pidió al autor eliminar de la historia a la familia homoparental de su protagonista.

“Me marcó el presidente de La Academia para platicarme que el cuento había sido aprobado por varios filtros, pero, finalmente, le habían pedido que eliminara a los dos papás de la animación y el texto. Me dijo que argumentaron que no era apto para un público infantil, que para eso ya tenían una división dedicada a temas LGBTQ+, que este programa no correspondía a esa área y que los había tomado desprevenido que no les avisara que sería un cuento con temática gay”.

José Manuel López Velarde respondió que no estaba dispuesto a mutilar a la familia homoparental de su cuento y que prefería retirarlo de la plataforma.

Vale mencionar que el autor decidió que la protagonista tuviera la misma configuración que tiene su propia familia en la vida real: dos padres con dos hijas. Para solidarizarse con los padres y madres que tienen que ocultar sus familias homoparentales para no perder su trabajo, el autor se solidarizó con ellos y con los menores que “no ven representada a su familia en los libros de escuela o en las películas”.

A su vez, comentó que “el mensaje de fondo es el famoso ‘con los niños no’ que escuchamos constantemente de los grupos antiderechos. Por lo general precede al sabio ‘no soy homofóbico, hasta tengo amigos gays, que se casen si quiere, pero que no adopten niños’. Esto implica claramente dos pensamientos ampliamente desacreditados: que los homosexuales somos abusadores de niños y/o que los vamos a volver homosexuales”.

Mastercard, que forma parte de la red de empresas Pride Connection México, solo han respondido: “lamentamos mucho la respuesta inadecuada de uno de nuestros colaboradores. Esto no refleja lo que como Mastercard creemos que es la diversidad y la inclusión”. A su vez, se ofrecieron a publicar el cuento como parte del esfuerzo de concientización.

Sin embargo, estas actitudes demuestran que Mastercard deja mucho que desear en estos temas. Aún siendo parte de una red que promueve espacios de trabajos inclusivos para la diversidad sexual. Situación que difiere del intento de censurar un cuento infantil.

Por último, José Manuel López Velarde, pidió tomar acción para que la situación no se repita. Pero aclaró que no publicará su cuento con Mastercard y que prefiere lanzarlo por su cuenta para recaudar fondos para las familias diversas de México.

Fuente Oveja Rosa

General, Homofobia/ Transfobia. , , ,

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