Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres

miércoles, 30 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres

ate

Es el momento de responder a la pregunta: ¿dónde están nuestras hermanas?, y responderla desde nuestro compromiso diario para dar visibilidad, denunciar culpabilidades, acompañar y suprimirla

Los días 12 y 13 de noviembre se han celebrado las XIV Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas, con el título: Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres.

Después de una presentación de Carmen Bernabé sobre las líneas generales que se abordarían en el encuentro, comenzó la primera ponencia: La violencia contra las mujeres: la construcción de un marco feminista de interpretación, a cargo de Ana de Miguel (feminista y profesora de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid), en la que se preguntaba cómo abordar teóricamente la violencia contra las mujeres, para llegar a entenderla e impulsar políticas para erradicarla y transformar la realidad.

Realizó una breve reseña histórica de los principales filósofos, empezando por Aristóteles y Platón en la Grecia clásica, base de nuestra sociedad y democracia, pasando por el Medioevo, la Ilustración y llegando a nuestros días, para afirmar que la minusvaloración, la dominación del hombre sobre la mujer es algo que forma parte de nuestro más íntimo yo, como algo cotidiano, normativo.

En el siglo XXI no necesita hacerse explícita, porque ya existe una necesidad de control por parte de las mujeres, debido al miedo a la violación que, junto a la pobreza y la desigualdad genera violencia.

Adela Asúa, jurista y catedrática española, magistrada del Tribunal Constitucional, pronunció su ponencia sobre el tema: De la tutela del cuerpo a la tutela del espíritu. Ley penal y delitos sexuales. Comentó diciendo que a partir de 1948, cuando se aprueba la Carta de los Derechos Humanos, hay un impulso en las leyes para legislar una igualdad real entre hombres y mujeres, a pesar de los obstáculos, pues en general las clases jurídicas son conservadoras, lentas para cualquier cambio legislativo. Las grandes declaraciones de la ONU también han sido muy importantes, cristalizando algunas en el último cuarto del siglo XX.

Los grandes cambios solo llegan a hacerse realidad cuando la población lo exige, y logran que sus reclamaciones incidan en los políticos y luego en los juristas. En España hasta 1995 ha predominado una legislación de leyes injustas, discriminatorias, que no eran contundentes contra la violencia contra las mujeres. Hay que llegar al siglo XXI para que se vayan implantando leyes contra la violencia de género, el maltrato y la sumisión.

Lidia Rodríguez, pastora evangélica, profesora de teología bíblica en la Universidad de Deusto, dijo que la Biblia está presente en la cultura de la sociedad española. El imaginario social crea una cosmovisión, una memoria colectiva, formas de pensar, desear y valorar. Y también para justificar el orden del statu quo. Pero también cuestiona ese orden. Unos textos bíblicos han dejado huella y otros no.

 

En la Biblia hay relatos espantosos, de auténtico terror, por la violencia ejercida sobre la mujer, como en Jueces 19. A veces la violencia simbólica es superior a la física, las mujeres son solo una moneda de cambio y el narrador mantiene un absoluto silencio. El matrimonio en Israel es un contrato de control. Solo Yahvé, en algunos textos, perdona y acoge a las mujeres. Lidia nos dijo que había que recrear y reinventar la sexualidad de la mujer y todo lo que conlleva. La Biblia puede crear un nuevo imaginario social, mostrando más la imagen de Dios como una madre, dolorida hasta las entrañas, acogedora, que serena y amamanta, o como un útero lleno de cariño. Lo cierto es que «Dios padece con, por, en nosotras».

La última ponencia del sábado estuvo a cargo de Marisa Cotolí, religiosa Oblata del Santísimo Redentor, que habló del Pulso entre la vida y la muerte en las mujeres que padecen la prostitución forzada y la trata. Lo primero que se preguntaba es si la muerte puede ganarle el pulso a la vida.

La prostitución es un fenómeno muy complejo, un modelo deformante de la relación entre los hombres y las mujeres. Se estima que la prostitución puede mover entre 5.000 y 7.000 millones de dólares, superando ya al mercado de la droga. 4 millones de personas, sobre todo mujeres, vienen a Europa para ejercerla y su consumo es en su mayoría por los hombres (99,7%). Las prostitutas siempre están expuestas a la violencia y la marginalidad. La trata es el ejemplo más claro de la violencia sexual y del trato como simple mercancía. Es una esclavitud de la que no hay datos fiables, pero lo cierto es que el 80% son mujeres y niñas.

Sin embargo la vida puede ganarle el pulso a la muerte. Estas mujeres no han dejado que se apague la esperanza, con una actitud positiva, resilente; cuando encuentran razones para confiar en otros y en sí mismas es cuando encuentran motivos para seguir viviendo.

El domingo comenzó con la ponencia Amores que liberan, el Dios solidario que acompaña desde la cruz a las mujeres. Estuvo a cargo de Silvia Martínez Cano, profesora de la Universidad Pontifica de Comillas (y nueva presidenta de la ATE), que se preguntaba qué tiene que decir Dios sobre la violencia contra las mujeres, sabiendo que es un mal extremo, profundo, con el que convivimos cada día. Un mal banalizado, trivializado. Esta violencia desautoriza a las mujeres por su «insignificancia», pues crecen insatisfechas, culpabilizadas, con miedo a hacer las cosas mal, a ser castigadas. Nunca será suficiente lo que hagan.

Incluso se sentirán también culpables por su resistencia, por ser inteligentes, creativas, transformadoras. Y esto lleva a la vulnerabilidad y al sufrimiento cotidiano. Ivone Gebara dice que la mujer padece 4 males: No poder, no tener, no saber y no valer.

¿Cómo se puede decir a una mujer que sufre que Dios la ama? La cruz es un escándalo, pues tiene una gran ambigüedad. Solo la cruz que se convierte en solidaridad y lucha, para bajar de sus cruces a las mujeres, puede representar un signo de liberación. La cruz debe representar el no a la cruz, desde las microesperanzas cotidianas, activas, transformadoras. Dios nos da fuerza desde la resistencia.

Por último Susana Becerra, de la Universidad Javeriana de Bogotá, nos habló en su ponencia del Dios crucificado en cuerpo de mujer. Por una teología sanadora. El proceso con las mujeres inmersas en la violencia sexual provocada por el conflicto armado colombiano, lo vive desde la teología pastoral, pues acompaña a mujeres desplazadas por la guerra, que está inscrita en la piel de la mujer afrocolombiana, indígena, empobrecida y, por lo tanto, excluida, invisibilizada, sin ciudadanía. Ante tantas violaciones forzadas por militares y paramilitares principalmente, de forma sistemática, lo sienten como la cruz que tienen que sufrir, muchas veces incluso con un sentimiento de culpabilidad. Y este sufrimiento no solo se convierte en un problema personal, sino también familiar y social. Los soldados las violan en grupo como expresión de un rito en el que celebran la brutalidad humana, y así imponen la humillación, el terror.

Susana también se planteó la pregunta, después de analizar detalladamente el texto de Jueces 19: ¿la violencia y el silencio tendrán la última palabra? La teología, las mujeres y hombres cristianos, deben acompañar a todas las mujeres violentadas, llevar a cabo una campaña contra la violencia sexual que se vive en la sociedad colombiana, de forma cotidiana, denunciarla y comprometerse para erradicarla.

Han sido unas jornadas intensas, duras, que han puesto sobre la mesa la realidad, a nivel nacional y mundial, la lacra de la violencia sexual ejercida principalmente contra las mujeres. Es el momento de responder a la pregunta: ¿dónde están nuestras hermanas?, y responderla desde nuestro compromiso diario para dar visibilidad, denunciar culpabilidades, acompañar y suprimirla. Solo entonces las víctimas sentirán la ternura y el amor de Dios Madre y Compañera en sus vidas.

Miguel Ángel Mesa Bouzas

Fuente Redacción Digital

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , , , ,

Las mujeres también clavamos tesis…

miércoles, 30 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Las mujeres también clavamos tesis…

senecafallsEl primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls

Por Asun Quintana

La historia protestante en general y el movimiento de la Reforma en particular también tienen nombre de mujer. Durante toda la historia de la humanidad, la participación de las mujeres ha sido invisible y olvidada y en los mejores casos interpretada por varones. Pero las mujeres protestantes tenemos historia, hubo mujeres que contribuyeron a la Reforma Protestante. Mujeres claves apenas conocidas que influenciaron de una manera contundente: Margarita de Navarra, Juana de Albret– reinas españolas- Argula von Grumbach, Catalina Von Bora y tantas otras.

A lo largo de la historia, la condición de las mujeres ha sido de sumisión, desigualdad y opresión. El siglo XVI no fue la excepción, continúa la historia de sumisión a valores y normas masculinas. Pero la Reforma trajo el primer rayo de luz que produjo ciertos cambios en esta situación: el sacerdocio universal (hombres y mujeres), la lectura individual de la Biblia (por lo tanto la alfabetización de las mujeres también) la igualdad y dignidad de todo ser humano ante Dios, la libre interpretación y libre conciencia etc. Esto se tradujo en un mayor valor de las mujeres: la revalorización de la mujer casada, como compañera, la visión de la sexualidad como buena en el matrimonio, y mayor libertad para las mujeres cultas, como el caso de grandes escritoras, reformadoras religiosas y reinas. Pero fue prácticamente nulo el cambio real en cuanto a los derechos de las mismas. Tenemos que esperar hasta el siglo XIX y la llamada 2ª Reforma para empezar a ver los movimientos en pro de los derechos de la mujer y los primeros cambios.

El renacimiento norteamericano protestante fue decisivo en el impulso de estos movimientos a favor de la mujer, y Nueva Inglaterra fue su cuna. Los movimientos europeos de la Reforma más radical que fueron perseguidos en Europa tuvieron que huir y llegaron a las costas de América, y su fe y sus principios reformadores y democráticos se propagaron rápidamente. Promovían la formación profesional y académica de las mujeres sobre la base de profundos principios cristianos.

Las mujeres de los pastores protestantes se van encontrando asociadas al ministerio de sus maridos desarrollando tareas docentes y sanitarias en su comunidad así como de cierta dirección espiritual. Lideran y apoyan movimientos abolicionistas y movimientos antirracistas, con las hermanas Grimké a la cabeza. En 1834 se fundó la Sociedad Reformista Femenina Neoyorquina, presidida por Lydia Finney, que trabajó para mantener a mujeres fuera de la prostitución. Otras líderes, como Dorothea Dix, enfocaron sus energías en la reforma de la prisión en la década de 1830. Finalmente, el movimiento abolicionista unió de nuevo a las mujeres.

En 1837 se celebró en Nueva York el Primer Congreso Antiesclavista Femenino, organizado por tres sociedades antiesclavistas femeninas. Y el Congreso Antiesclavista Mundial se celebró en Londres en 1840. De la delegación norteamericana en Londres formaban parte cuatro mujeres que, sin embargo, no fueron bien recibidas en Inglaterra, todo lo contrario. El Congreso, escandalizado por su presencia, no las reconoció como delegadas e impidió que participaran. Las cuatro mujeres tuvieron que seguir las sesiones tras unas cortinas.

Ante esta discriminación decidieron convocar otra convención para defender los derechos de las mujeres. Se celebró en la capilla wesleyana del barrio textil de Seneca Falls, los días 19 y 20 de julio de 1848 con el objetivo de discutir «la condición social, civil y religiosa de la mujer» y se convirtió en el primer foro público y colectivo de mujeres. La convocatoria fue fue impulsada por Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott. Participaron hombres y mujeres y de aquí surge el primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls, aprobada el 19 de julio de 1848.

En este contexto surge también el movimiento a favor de la educación superior de la mujer que dio lugar a la fundación una serie de Colleges para cursar estudios superiores a las mujeres. Entre las que se formaron aquí está A.Gordon Gulik, fundadora en España del Instituto Internacional de señoritas. Esta última llega a España con su esposo en 1871 y fue la impulsora de la educación y formación de las mujeres. El Instituto de los Gulick (el Instituto Internacional para mujeres) es de prestigio nacional, los intelectuales de la época lo conocen, y los Gulick conectan con figuras intelectuales de la talla de los Fliedner, Giner de los Ríos, Usoz Ríos, y Salmerón…ligados a la Institución Libre de Enseñanza, por donde pasarían los grandes escritores del 98 y del 27.

Alice preparó a las tres primeras mujeres licenciadas por libre (porque estaba prohibido que las mujeres asistieran a la universidad), tres mujeres evangélicas: Ester Alonso, Juliana Campo, Marina Rodríguez. Las dos primeras se licenciaron en Filosofía y Letras en 1897. La tercera se licenció en Farmacia en 1900.

Como todas ellas, firmes creyentes, queremos seguir en este espíritu. En estas fechas, conmemorando los 500 años de la Reforma, las 95 tesis que Martín Lutero clavó en Wittemberg, y el DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, queremos denunciar la desigualdad e injusticia que sigue sufriendo la mujer en pleno siglo XXI, clavando nuestras tesis en este medio digital de amplia difusión.

En la mayoría de países las condiciones de igualdad entre hombres y mujeres distan mucho de ser una realidad, a pesar de que reconocemos el avance general hacia la igualdad. La situación de muchas mujeres hoy ya no es la misma que la de sus abuelas e incluso sus madres, pero creemos que aún no es la que Dios que quiere para las mujeres. La violencia no es más que la punta del iceberg de toda una idelogía machista. Con las siguientes tesis a modo de reflexión presentaremos realidades que observamos hoy en las iglesias evangélicas y que son consecuencia del trato desigual hacia las mujeres y la falta de valoración de sus capacidades.

Fuente Protestante Digital

Biblia, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesias Evangélicas , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

«Con los ojos abiertos». 1 Adviento – A (Mateo 24,37-44)

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en «Con los ojos abiertos». 1 Adviento – A (Mateo 24,37-44)

1-adv-a-600x1010Las primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: «Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta».

¿Significan todavía algo para nosotros estas llamadas de Jesús a vivir despiertos?

¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos?

¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?

Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra propia salvación eterna mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Este será nuestro diálogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.

Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.

En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia y el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.

Una esperanza en Dios que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de un optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil «egoísmo alargado hacia el más allá»?

Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo sea uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el papa Francisco reclama «una Iglesia más pobre y de los pobres», nos está gritando su mensaje más importante e interpelador a los cristianos de los países del bienestar.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Estad en vela para estar preparados». Domingo 27 de noviembre de 2016. 1º de Adviento

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en «Estad en vela para estar preparados». Domingo 27 de noviembre de 2016. 1º de Adviento

01-advientoa1-cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 2, 1-5: El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.
Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.
Romanos 13, 11-14. Nuestra salvación está cerca.
Mateo 24, 37-44: Estad en vela para estar preparados.

Hoy comienza el «año litúrgico», que no coincide con el año civil, ni con el curso lectivo, ni tal vez con el «ejercicio económico anual»… El año litúrgico es una periodización propia de la Iglesia católica.

Comienza con el tiempo de «adviento», uno de los varios que lo componen… «Ad-viento», apócope de «ad-venimiento», significa venida, llegada, y alude a «la venida de Cristo», que, bíblicamente hablando, son dos: la venida que ya tuvo lugar, que celebraremos en Navidad, y la futura, la llamada «segunda venida» de Jesús, «en poder y majestad», que, en la visión clásica tradicional, pondrá fin al mundo, inaugurará el «juicio final» o «juicio de las naciones», y abrirá la era definitiva, el «nuevo eón», la «vida eterna» beatífica para los salvados, y el sufrimiento eterno en el infierno para los «condenados». Todo ello, dicho en el lenguaje clásico tradicional religioso cristiano. Pero, ¿qué creemos hoy, realmente, de todo ello? ¿Cuánto de todo ello lo creemos sólo «simbólicamente», con un contenido de significado muy diferente del literal?

Los dos últimos capítulos del evangelio de Mateo forman el llamado «discurso escatológico» de Jesús. El evangelista pone en su boca y agrupa en estos capítulos los dichos «escato-lógicos», o sea, los que se refieren al final (del mundo). Ya sabemos hermenéutica bíblica y no vamos a entrar en el tema de la historicidad de esos dichos en cuanto efectivamente dichos (o no) por Jesús. Bien pudiera ser que Jesús expresara estas u otras ideas semejantes, porque Jesús estuvo inmerso en la mentalidad religiosa y cultural de su época -igual que dijo que Dios «hace salir el sol» sobre justos y pecadores, porque participaba de la visión cosmológica precopernicana-. Pero la pregunta importante es: ¿debemos creer nosotros hoy en esa «descripción del final» propia de aquella visión apocalíptica? ¿Creemos efectivamente que Jesús «vendrá de nuevo», tal vez «pronto», «como el ladrón», y con semejantes consecuencias?

Richard DAWKINS, que se ha hecho muy popular con su combate crítico a creencias religiosas sobrepasadas (que él cree que representan todavía la forma de creer de los cristianos inteligentes y actualizados de hoy), confiesa que queda «abatido alconstatar que el 50% de los estadounidenses cree que el mundo tiene apenas 6 mil años», y añade: «La única superpotencia mundial actual está a punto de ser dominada por electores que creen que el universo entero comenzó después de la domesticación del perro. Creen también que serán personalmente ‘arrebatados’ a las alturas celestrianes todavía en el tiempo de su vida, hecho que será seguido por un Armagedón muy bienvenido como heraldo de la segunda venida de Cristo». Sam HARRIS por su parte (Letter to a Christian Nation), aduciendo encuestas del Instituto Gallup, sustiene que «nada menos que el 44% de la población estadounidense está convencida de que Jesús va a volver para juzgar a los vivos y a los muertos, en algún momento de los próximos cincuenta años». «Imagine usted las consecuencias, si algún miembro significativo del gobierno estadounidense realmente creyese que el mundo está pronto a acabar de esta manera… El hecho de que casi la mitad de la población de EEUU crea en eso, en base simplemente a un dogma religioso, debe ser considerado una emergencia moral e intelectual». Dawkins, que prologa el libro de Harris, añade que hablar de una «emergencia moral e intelectual» tal vez es muy moderado.

Efectivamente, aunque hayamos olvidado historias pasadas de los muchos movimientos milenaristas de siglos pasados, hoy sabemos bien de consecuencias terribles que están teniendo en la actualidad las creencias religiosas que derivan en violencia y terrorismo por motivaciones religiosas verdaderamente apocalípticas, tanto de un signo como de otro. Las creencias religiosas, sobre todo su interpretación, no son un mero «asunto privado» de cada quien. Qué crean los norteamericanos electores del gobierno de la mayor potencia militar del mundo, para mí no es simplemente un «asunto privado» de ellos. Qué crean y piensen sobre el final del mundo y sobre la intervención y el dominio que Dios tiene sobre nuestro modo de gestionar este mundo, no es un asunto religioso privado del que la sociedad no deba preocuparse, porque, en determinadas circunstancias, puede llegar a ser verdaderamente «una emergencia moral e intelectual». Pensemos también en la cantidad de creyentes de pequeñas «iglesias libres» que se multiplican entre masas de población que viven en sectores de pobreza o miseria, y en las creencias fundamentalistas que difunden… ¿No son realidades de interés público, tal vez de salud pública, o incluso de «emergencia moral e intelectual»?

Casi con toda seguridad, los lectores de este comentario bíblico no están en esas penosas situaciones religiosas a las que acabamos de aludir. Pero es bien probable que no sepan bien qué decir ante el evangelio de hoy: ¿seguimos creyendo en una «segunda venida de Cristo»? Probablemente no creen en su inminencia, ni en su carácter «apocalíptico», ni en Armagedón y sus amenazas… pero no han decidido si seguir creyendo o no en «la segunda venida de Cristo». Mientras no lo decidan críticamente –o sea, mientras no personalicen su fe, en ese sentido– seguirán creyendo con la creencia tradicional (confiarán una parte importante de su vida a esa creencia), de que lo más profundo de la realidad es que es el plan de un Dios que quiso crearnos y ponernos una prueba, y que esa «segunda venida» será el paso a una vida eterna de premio o castigo por nuestra conducta moral en este mundo. Todo eso es lo que está implicado en la «segunda venida».

Ocasiones como ésta, del domingo que inaugura el Adviento, que pone ante nuestros ojos meditativos esa segunda venida, son, deberían ser, una ocasión para «agarrar el toro por los cuernos» y abordar estos temas, sin contentarnos con darles en la homilía simplemente varios «pases» litúrgicos que los utilizan simbólicamente, sin tener el coraje de responder a ninguna de las preguntas fuertes que pasan por la mente de los oyentes.

La esperanza ha sido considerada clásicamente como la virtud típica del Adviento, la dimensión de nuestra vida que cultivar especialmente en estas cuatro semanas. Como el pueblo de Israel y tantos otros pueblos, que vivieron la historia como un caminar iluminado por la esperanza del encuentro con Dios, el adviento nos invita a considerar nuestra vida como un caminar que no podemos sobrellevar sino con la fuerza de la esperanza. ¿Cuál es el peso de la esperanza en nuestra vida?

Tal vez, en el ambiente de nuestra ciudad o de los medios de comunicación… ya se ha instalado la publicidad navideña. Para el comercio, adviento significa bombardeo publicitario prenavideño, una navidad que, para ellos, no sería exitosa sin un aumento del consumo en todos los campos. Un cristianismo coherente no puede caer en en la trampa de tanto mensaje publicitario aparentemente religioso, que lo que pretende es solamente hacernos consumir.

La primera lectura, de Isaías, una de cuyas frases –la de la conversión de las lanzas en podaderas– figura en el vestíbulo del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, expresa bien la dimensión terrena de la utopía de esperanza que animaba a los profetas: un mundo reconciliado, en la paz de la convivencia y el trabajo, superadas las guerras y las preparaciones para las guerras –los arsenales de armas y las maniobras militares–. Por ser parte del Primer Testamento, a Isaías le falta la visión universalista: ni el «final» ni mucho menos el «fin» son que la Humanidad camine hacia el monte de Sión, sino simplemente hacia la Utopía de Dios, sea cual sea el monte sagrado de su religión.

Este primer domingo de Adviento, esta inauguración del nuevo ciclo litúrgico, con este planteamiento inicial del tema de la esperanza y de la imagen –un tanto chocante a nuestra sensibilidad– del fin del mundo y de la segunda venida de Jesucristo, pueden hacernos pensar. Así como el tema de la muerte personal (sus circunstancias, su acercamiento, su conveniente previsión) es un tema un tanto tabú en la sociedad occidental, también entre los cristianos de la actualidad resultan un tanto tabú estos temas que los textos litúrgicos del adviento nos plantean; no porque sean tabús, sino porque no sabemos bien qué decir. La expresión clásica y tradicional depende de un lenguaje mítico y precientífico hoy día casi inaceptable, y es necesaria una urgente actualización. Buena tarea para para este tiempo de Adviento, o incluso para todo el año litúrgico que hoy iniciamos. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 27.11.16. De las espadas forjarán arados. Adviento con Isaías

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Dom 27.11.16. De las espadas forjarán arados. Adviento con Isaías

luna-300x229Del blog de Xabier Pikaza:

Dom 1º de Adviento, ciclo A, año par. Is 2, 2-5. Comienza el año litúrgico, una vez más, con Adviento, el mes de la esperanza: El anuncio de la llegada de la Navidad.

Comienza así el año 2017, abriendo un mensaje de paz , y la lectura principal es la de Isaías, profeta de la esperanza, cuyo libro se ha llamado muchas veces el Quinto Evangelio, especialmente porque contiene el pasaje que hoy se lee en la liturgia, uno de los textos más famosos de la historia de occidente, el Canto de los Peregrinos de Sion, “Montaña de Dios”, que es montaña de Paz para los hombres.

Antes de presentar y comentar el texto quiero ofrecer cuatro reflexiones , que nos pueden ayudar a situarlo y comprenderlo en nuestro tiempo:

1) Is 2, 2-5 transmite la más honda esperanza de la Biblia: Todos los pueblos caminarán a Sión, montaña simbólica, donde encontrarán la paz como regalo del mismo Dios creador y aprenderán a cultivarla, rompiendo las armas para siempre, para adiestrarse ahora en la paz.
images
2) El monte actual de Sión, en Jerusalén, no es lugar de paz, sino de enfrentamiento entre pueblos, de fuerte imposición, de duros atentados. Eso significa que no se ha cumplido todavía la esperanza de la Biblia, no solamente allí (en la ciudad simbólica de Jerusalén), sino en el mundo entero, que debía convertirse en nueva Jerusalén.

3) Hay en las tierras del mundo un Monte y Morada de Paz, que debía ser la Iglesia, y en especial, la Católica, que se llama y quiere ser universal, lugar donde se acoge en paz a todos, lugar donde se inicia y enseña un camino de paz universal, por encima de razas y culturas, de religiones y de Iglesia.

4) Sólo así se puede superar (destruir) la Sociedad del Escándalo, de la que he tratado ayer, de la mano de Bernardo P. Andreo . Is 2 anuncia y exige que rompamos las armas, que las pongamos al servicio de la paz… Esa misma dinámica de la profecía nos lleva a romper esta Sociedad del Escándalo, que es la guerra de unos cuantos contra todos… Romper las armas de esa guerra implica destruir los principios económicos, financieros de esta sociedad capitalísta, escandalosa, asesina.

Por eso he querido presentar esta postal como Adviento con Isaías, es decir, Adviento con la Iglesia convertida en monte y escuela de Paz:

— Una Iglesia que no enseña simplemente la paz, con bellos sermones y libros, con encíclicas y manifestaciones retóricas, sino que es ella misma una encarnación de la esperanza mesiánica, un principio de paz para pueblos y gentes.

las-armas-ideoloand769gicas-de-la-muerte-1430
— Una iglesia que sea Insumisa… por el evangelio, como evangelio encarnado , empezando a romper en su interior las Armas ideológicas de la muerte (como dice el feliz título de un libro de F. Himkelammert, a quien recuerdo como hombre y cristiano de paz en Costa Rica).

— Una Iglesia que dice a los estados que se desarmen, que empiecen ya a desarmarse, no por impotencia, sino por superabundancia de gozo esperanzado, por un poder más alto de concordia y de comunión humana.

(Traté hace tiempo de este tema en El Camino de la Paz, Khaf, Madrid 2010; hoy vuelvo a retomar algunos argumentos que allí había desarrollado). Buen domingo a todos

Texto. El Monte Sión

Al final de los tiempos estará firme el Monte de la casa del Señor…
hacia él confluirán las naciones, caminarán pueblos numerosos.
Dirán: venid, subamos al monte del Señor;
él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas…
Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra
(Is 2, 2-5; cf. Miq 4, 1 ss.)

Monte Sión, universidad de paz

Los profetas de Israel (al menos algunos de los más importantes) definieron a su Dios como fuente de paz. Por eso, pidieron a sus fieles que no acudieran a las armas, porque él mismo les defendía. De esa manera desarrollaron el tema de la no-violencia activa. Para responder al Dios de paz, sus fieles tienen que renunciar a la guerra, es decir, des-armarse, respondiendo así al ofrecimiento creador de Dios:

Ay de los que bajan a Egipto por auxilio, confiados en su caballería…
Porque los egipcios son hombres y no dioses;
sus caballos son carne y no espíritu (Is 31, 1-3).

Bajar a Egipto significa acudir a la guerra, pidiendo el auxilio del Faraón, en contra de otros reyes de oriente. Pues bien, en contra de eso, la paz bíblica no se alcanza con pactos militares, que son una forma larvada de guerra, sino a través de una confianza superior en Dios, es decir, en la raíz de vida y de diálogo de la humanidad, una paz que se expresa en la comunión, a través de la palabra. Por eso hay que invertir de un modo radical el tipo de educación. Existía entonces y sigue existiendo ahora una educación para la guerra, expresaba en los ejercicios y pactos militares. En contra de eso, debe instaurarse una educación para paz, expresada en el diálogo y comunicación entre todos los hombres.

Conforme a ese pasaje, la misma existencia de un ejército va en contra de Dios, pues está mostrando, físicamente, que sus fieles (los hombres, creador por él) no creen en la paz por la palabra. En esa línea, el ejército en cuanto tal aparece como idolatría: una forma falsa de entender la realidad. El verdadero ídolo de un pueblo (el más peligroso) no es una estatua de piedra o madera, sino su armamento y soldados.

Las mismas torres militares, los caballos y carros de combate, es decir, las armas de guerra, van en contra de la identidad de Dios y del don y promesa de vida, que se muestra en cada niño que nace (cf. Is 2, 7-9). Los soldados en cuanto individuos pueden ser muy buenos, pero el ejército en cuanto tal es una institución perversa, va en contra del Dios de Isaías. Por eso, cuando los reyes de Damasco y Samaria amenazan con su ejército a Sión, el profeta responde presentando a un niño:

Ten cuidado, está tranquilo, no temas, ni desmaye tu corazón…
He aquí que la doncella concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel, Dios con nosotros (cf. Is 7, 13-14).

La defensa de la ciudad está en el niño que nace y en la madre que le cuida, no en los soldados. Mientras haya madres que eduquen a sus hijos para la paz, Dios se mostrará (se revelará) sobre la tierra. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

¿Qué y cómo debemos esperar? Primer domingo de Adviento. Ciclo A

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en ¿Qué y cómo debemos esperar? Primer domingo de Adviento. Ciclo A

esperar-en-dios-versiculos-biblicosDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

Los textos bíblicos de los cuatro domingos de Adviento no constituyen propiamente una preparación a la Navidad, sino una introducción a todo el nuevo año litúrgico. Por eso abarcan etapas muy distintas: 1) lo que se esperó del Mesías antes de su venida; 2) su nacimiento; 3) su actividad pública, y las reacciones que suscitó; 4) su vuelta al final de los tiempos. Estas cuatro etapas se mezclan cada domingo y resulta difícil relacionar las distintas lecturas. Si buscamos un elemento común sería el tema de la esperanza: ¿qué debemos esperar?, ¿cómo debemos esperar?

  1. ¿Qué debemos esperar? La utopía de la paz universal

            La primera lectura (Isaías 2,1-5) responde a una de las experiencias más universales: la guerra. Israel debió enfrentarse desde su comienzo como estado a pueblos pequeños, a guerras civiles y a grandes imperios. Pero no sólo los israelitas era víctimas de estas guerras, sino todos los países del Cercano Oriente, igual que hoy día lo son tantos países del mundo.

            Podríamos contemplar este hecho con escepticismo: el ser humano no tiene remedio. La ambición, el odio, la violencia, siempre terminan imponiéndose y creando interminables conflictos y guerras. Sin embargo, la lectura de Isaías propone una perspectiva muy distinta. Todos los pueblos, asirios, egipcios, babilonios, medos, persas, griegos, cansados de guerrear y de matarse, marchan hacia Jerusalén buscando en el Dios de Israel un juez justo que dirima sus conflictos e instaure la paz definitiva.

            El texto de Isaías une, lógicamente, la desaparición de la guerra con la desaparición de las armas. En este contexto, hoy día es frecuente hablar de las armas atómicas, los submarinos nucleares, los drones de última generación. Quisiera recordar unos datos muy distintos, de armas mucho más sencillas.

            Se estima que en el mundo existe un arsenal de 639.000.000 de armas de fuego, la mitad de las cuales en manos de civiles, el resto a disposición de los cuerpos policiales y de seguridad, lo que supone un arma por cada diez personas.

            Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial (1945), unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras. Estas armas, y no los grandes buques o los sofisticados aviones de combate, son las responsables materiales de cuatro de cada cinco víctimas, que en un 90% también han sido civiles (mujeres y niños en particular).

            Esta primera lectura bíblica nos anima a esperar y procurar que un día se haga realidad lo anunciado por el profeta: De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.

  1. ¿Cómo debemos esperar? Vigilancia ante la vuelta de Jesús (Mateo 24,37-44)

La liturgia da un tremendo salto y pasa de las esperanzas antiguas formuladas por Isaías a la segunda venida de Jesús, la definitiva. En el contexto del Adviento, esta lectura pretende centrar nuestra atención en algo muy distinto a lo habitual. Los días previos al 24 de diciembre solemos dedicarlos a pensar en la primera venida de Cristo, simbolizada en los belenes. El peligro es quedarnos en un recuerdo romántico. La iglesia quiere que miremos al futuro, incluso a un futuro muy lejano: el de la vuelta definitiva de Jesús, y la actitud de vigilancia que debemos mantener.

            La actitud de vigilancia queda expuesta en dos comparaciones, una basada en el AT, y otra en la experiencia diaria.

            La primera hace referencia a lo ocurrido en tiempos del diluvio. Antes de él, la gente llevaba una vida normal, despreocupada. La catástrofe le parecía inimaginable. Lo mismo ocurrirá cuando venga el Hijo del Hombre. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

            La segunda comparación está tomada de la vida diaria: la del dueño de una casa que desea defender su propiedad contra los ladrones. El mensaje es el mismo: estad en vela.

            A propósito de estas comparaciones podemos indicar dos cosas:

            1) Ambas insisten en que la venida del Hijo del Hombre será de improviso e imprevisible; no habrá ninguna de esas señales previas que tanto gustaban a la apocalíptica (oscurecimiento del sol y de la luna, terremotos, guerras, catástrofes naturales).

            2) Las dos comparaciones exhortan a la vigilancia, a estar preparados, pero no dicen en qué consiste esa vigilancia y preparación; se limitan a crear un interés por el tema. Esta falta de concreción puede decepcionar un poco. Pero es lo mismo que cuando nos dicen al comienzo de un viaje en automóvil: «ten cuidado». Sería absurdo decirle al conductor: «Ten cuidado con los coches que vienen detrás», o «ten cuidado con los motoristas». El cristiano, igual que el conductor, debe tener cuidado con todo.

  1. ¿Cómo debemos esperar? Disfrazarnos de Jesús (Romanos 13,11-14)

            Pablo parte de la experiencia típica de las primeras comunidades cristianas: la vuelta de Jesús es inminente, «nuestra salvación está más cerca», «el día se echa encima». El cristiano, como hijo de la luz, debe renunciar a comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas y pendencias. Es el comportamiento moral a niveles muy distintos (comida, sexualidad, relaciones con otras personas) lo que debe caracterizar al cristiano y como se prepara a la venida definitiva de Jesús. Ese pequeño catálogo podría haberlo firmado cualquier filósofo estoico. Pero Pablo añade algo peculiar: «Vestíos del Señor Jesucristo». Esto no es estoico, es típicamente cristiano: Jesús como modelo a imitar, de forma que, cuando la gente nos vea, sea como si lo viese a él. Creo que Pablo no tendría inconveniente en que sus palabras se tradujesen: «Disfrazaos del Señor Jesucristo». Comportaos de tal forma que la gente os confunda con él. Buen programa para comenzar el Adviento.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Primer Domingo de Adviento. 27 noviembre, 2016

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Primer Domingo de Adviento. 27 noviembre, 2016

i-adviento-2016

“Por esto estad también vosotros preparados porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”

(Mt 24, 37-44)

Aquí está de nuevo el Adviento llamando a nuestra puerta. Nos pilla casi “descuidadas”, con este verano que no acababa da la sensación de que llega antes de tiempo.

-Pero, no te quedes en la puerta, pasa. Estábamos algo despistadas, es verdad, pero te estábamos esperando.

Y entonces, el bueno del Adviento, entra, así como es él y empieza a prepararlo todo. Inquieto, alegre, un poco precipitado, a ratos “tremendista”, pero siempre tierno.

Esta semana el Adviento viene a prepararnos, desea que estemos preparadas, no vaya a llegar la Navidad y tenga que pasar de largo…

Bien, tenemos esta semana para prepararnos, para abrir esas cinco puertas que son nuestros sentidos y estar alerta.

Tener preparados nuestros ojos, bien limpios y abiertos para descubrir los mensajes ocultos de nuestro Dios Amor. Tener preparados nuestros oídos, evitando ruidos, buscando el silencio que nos abre a la Palabra. Tener preparado nuestro olfato, nuestra intuición, reconociendo ese olor que despierta en nosotras el Recuerdo de lo Conocido. Tener preparado nuestro tacto, con la piel suave y desnuda que nos permita acariciar la Vida  Recién Nacida. Tener preparado nuestro gusto, con el paladar fino para gustar y degustar las delicias de la Buena Nueva.

Es lo que nos dice, con otras palabras, el evangelio de hoy, quizá con un tono apocalíptico que nos hiere un poco la sensibilidad, pero que aquellas primeras comunidades de mujeres y hombres entendían perfectamente.

No, no conocemos los tiempos de Dios, no sabemos cuándo irrumpirá en nuestra vida ni cómo lo hará, por eso tenemos que estar siempre preparadas, siempre listas, siempre atentas.

-Bienvenido Adviento, ponte cómodo, tenemos mucho de qué hablar.

Oración

Gracias, Dios Trinidad, por regalarnos este tiempo de Adviento que nos ayuda a tomarnos más en serio nuestra responsabilidad como cristianas, como portadoras de una Buena Noticia.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Ni lamentar el pasado ni esperar nada del futuro

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Ni lamentar el pasado ni esperar nada del futuro

hombre-sentado-biblia-campoMt 24, 37-42

Hoy, comenzamos un nuevo año litúrgico. El tiempo de adviento se caracteriza por su complicada estructura. Por una parte recordamos el largísimo tiempo de adviento que precedió a la venida del Mesías. Esta es la causa de que encontremos en el AT tantos textos bellísimos sobre el tema. Fue un tiempo de sucesivas expectativas, porque las promesas nunca terminaban de cumplirse. Esas esperanzas eran claramente equivocadas, porque suponían una intervención directa, externa y puntual de Dios a favor de un pueblo. Todas las lecturas del AT van en este sentido y pueden despistarnos.

Por otra parte, tenemos la aparición histórica de Jesús. Aunque no sabemos ni el día ni el año de su nacimiento, se trata del punto de partida imprescindible para comprender nuestras expectativas como cristianos. Jesús hizo presente el Reino de Dios en su persona, a través de su trayectoria humana. La primera e imprescindible referencia para nosotros, es su vida terrena, porque es en su vida donde hizo presente el amor y desterró el odio. La preocupación por el “Jesús histórico”, que se ha despertado en nuestro tiempo con tanta fuerza, es el punto de partida para todo lo que podemos decir de Jesús teológicamente.

Jesús no sólo hizo presente el Reino, sino que hizo una propuesta a todos los hombres de todas las naciones, de todas las culturas, de todas las religiones. Se trata de una oferta de salvación definitiva para el hombre. Él quiso indicar, a todos los seres humanos, el camino de la verdadera salvación. Celebrar el adviento hoy sería tomar conciencia de esta propuesta de salvación y prepararnos para hacerla realidad. Esa posibilidad de plenitud humana, debe ser nuestra verdadera preocupación. Ebeling dijo: lo más real de lo real no es la realidad misma, sino sus posibilidades. Jesús, viviendo a tope una vida humana, desplegó todas sus posibilidades de ser y propuso esa misma meta a todos.

Hay otro aspecto del adviento que es necesario tener muy claro. Al constatar, siglo tras siglo en la historia de Israel, que las expectativas no se cumplían, se fue retrasando el momento de su ejecución, hasta que se llegó a colocarlo en el final de los tiempos. Surgió así la escatología, un genero literario que nos dice muy poco hoy día. Es sorprendente que ni siquiera la venida de Jesús se consideró definitiva para los cristianos. Es la mejor prueba de que la salvación que él propuso no nos convence. Por eso los cristianos sintieron la necesidad de una segunda venida, que sí traería la salvación que todos esperamos.

Armonizar estas perspectivas es muy complicado para nosotros hoy. El tiempo anterior a Jesús, la vida terrena de Jesús, nuestra propia realidad histórica y el hipotético futuro escatológico nos puede llevar a una dispersión que convierta el adviento en un batiburrillo que nos impida enfocar bien su celebración. Creo que lo más urgente para nosotros hoy, es centrarnos en hacer nuestro el mensaje de Jesús y vivir esa posibilidad de plenitud que él vivió y nos propuso. Partiendo de su vida, debemos tratar de dar sentido a la nuestra.

La visión de Isaías en la primera lectura, está muy lejos de ser una realidad. Es la utopía que puede mantenernos firmes dentro de una realidad que sigue siendo sangrante. La realidad no debe eliminar la esperanza de un mundo más humano. Debemos aferrarnos a la utopía de que otro mundo es posible. La esperanza se funda en que Dios no nos puede abandonar ni retirar la oferta de esa plenitud. Esa esperanza, a la que nos invitan las lecturas, no es de futuro sino de presente. La percibimos como de futuro, porque todavía no hemos hecho nuestras todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Pablo nos repite que ya va siendo hora de espabilarse, pero seguimos portándonos como verdaderos insensatos. Seguimos caminando en una dirección equivo­cada. Las advertencias que hace Pablo a los romanos, son las mismas que tendríamos que hacer hoy: nada de comilonas y borracheras, lujuria y desenfre­no, riñas y pendencias. El excesivo cuidado de nuestro cuerpo, fomentará los malos deseos. El hedonismo que pretende el placer inmediato, terminará por aniquilar nuestro verdadero ser.

El evangelio nos invita a estar vigilantes. Estar despiertos es la condición mínima para desarrollar nuestra humanidad. Creo que estamos bien despiertos para todo lo terreno y material. Esa excesiva preocupación por lo material, es lo que la Escritura llama “estar dormido”. Hoy empezamos el Adviento, preparación para la Navidad, pero los grandes almacenes, y todos los medios de comunicación ya hace casi un mes que han empezado su preparación. Menos de un 15 % de nuestra sociedad escuchará unos minutos cada domingo el anuncio de que Jesús nace, frente a las muchísimas horas que va a soportar la propaganda consumista. ¿Será suficiente para contrarrestar su efecto devastador?

Crecer en la parte verdaderamente humana de nuestro ser, exige esfuerzo y dedicación. Halagar la parte instintiva es mucho más fácil que espolear el espíritu. Los emperadores romanos ofrecían pan y circo a las masas para que no exigieran otras cosas. Hoy la oferta tranquilizante es fútbol y tele. Nuestra religión, olvidando el evangelio, ha caído también en la trampa de una salvación acomodada a las apetencias de la mayoría, ofreciendo al hombre la eliminación del dolor, el pecado, la muerte. Como eso es imposible aquí y ahora, porque son inherentes a nuestra naturaleza, se ha proyectado la salvación para un más allá. No, Dios quiere la plenitud para todos, aquí y ahora, mientras aún somos humanos.

Adviento no es solo la preparación para celebrar dignamente un acontecimiento que se produjo hace más de veinte siglos. El adviento debe ser un tiempo de reflexión profunda, que me lleve a ver más claro el sentido que debo dar a toda mi existencia. No hay tiempos más propicios que otros para afrontar un tema determinado. Soy yo el que tengo que acotar el tiempo que debo dedicar a los asuntos que más me interesan. Y lo que más me debía interesar, tal como nos lo advierte la liturgia, es mi verdadero ser, no mi falso ser.

Dios está viniendo en todo instante, pero solo el que está verdaderamente despierto se dará cuenta de esa presencia. Si no descubro esa presencia, mi vida puede transcurrir sin enterarme de la mayor riqueza que está a mi alcance. Dios no tiene que venir en ningún momento ni de ninguna parte, porque es la base y fundamento de mi ser y si se separara de mí un solo instante, mi ser volvería a la nada. Lo que llamamos Dios está en mí como fundamento aunque yo no descubra su presencia. Pero como ser humano, mi más alta posibilidad de plenitud consiste precisamente en descubrir y vivir conscientemente esa realidad. Dios está en todo, pero solo el hombre puede ser consciente de esa presencia.

No tengo que esperar tiempos mejores para poder realizar mi proyecto humano. Si tengo que esperar a que Dios cambie algo o cambien los demás para encontrar mi salvación, no he descubierto lo que soy ni lo que es Dios. La salvación que Jesús propuso, no está condicionada por circunstancias externas. Aún en las situaciones más adversas, está siempre a nuestro alcance. En cualquier momento puedo hacer mía esa salvación. En cualquier instante de mi vida puedo descubrir la plenitud. Si no soy capaz de descubrir mi salvación en esta situación en que hoy me encuentro, no seré capaz de descubrirla nunca.

El error en el que estamos instalados, es esperar que esa salvación venga de fuera en un próximo futuro. Dios no tiene futuro y esta viniendo siempre y desde dentro. Aquí puede que esté la clave para cambiar nuestra mentalidad. Pero preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho y desde fuera. De esa manera no hay forma de hacer nuestro el Reino de Dios que está ya dentro de nosotros. Hoy el evangelio nos advierte: si el encuentro no se produce es porque seguimos dormidos.

Meditación-contemplación

“Daos cuenta del momento en que vivís”.
Se trata de despertar, de tomar conciencia de las posibilidades.
Soy un ser humano, no simple biología.
Mi meta, mi plenitud está más allá de toda materialidad.
……………

“Comían, bebían, se casaban…” ¿Qué hay de malo en ellos?
Lo único malo es poner el objetivo de tu vida en comilonas y borracheras.
Ni siquiera es preciso hacer daño a otros para impedir la plenitud.
El fallo está en vivir enredado en las cosas de este mundo.
………………

“¡Caminemos a la luz del Señor!”
Aún desde las tinieblas, podemos vislumbrar la luz.
La muerte no es la noche hacia la que encamino mientras vivo.
Al contrario, desde la noche nos encaminamos hacia el día.
……………..

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Ser alguien

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Ser alguien

accion-haz-algo-esperar-retribucion_1_1070025El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos (Marcel Proust)

27 de noviembre, domingo I de Adviento

Mt 24, 37-44

Por tanto, estad preparados, porque este Hombre llegará cuando menos penséis

La búsqueda del reino interior es uno de los principales temas de los escritos de los Padres de la Iglesia. “Parece que realmente el más grande de los conocimientos, decía San Clemente de Alejandría, sea el conocimiento de sí mismo, pues aquél que se conoce a sí mismo tendrá el conocimiento de Dios y, al tener este conocimiento, se hará semejante a Dios”.

En su Psychología perennis Ken Wilber escribe: “Es muy probable que la incógnita de quiénes somos haya atormentado a la humanidad desde el inicio de la civilización, y siga siendo, hoy en día, uno de los más inquietantes de todos los interrogantes humanos”.

Esforzada tarea de Titanes a los que cantó en su Teogonía Hesíodo y que, con resonancias bíblicas lucharon por ese “ser como dioses”. Un mito grabado en los muros del infinito, en el que se puede leer la preocupación de los hombres por poseer dicho saber imposible. Rubens (1577-1640) pintó La caída de los Titanes, en cuyo lienzo de desnudos aparecen derrotados.

Jesús nos insta en el Evangelio a que permanezcamos en vela. Toda metanoia, en palabras del Bautista, denota en griego una situación en la que un trayecto exige abandonar el camino en que se andaba y tomar otra dirección. El Príncipe Andrei se lo decía a Pierre en la película Guerra y Paz: “Te valoras en muy poco, Pierre, y no dejas aflorar lo mejor que hay en ti. Procura ser alguien”.

El Cosmos, precipitado en nuestro ser, también nos lo demanda. En una tira japonesa de la Abeja Maya, ésta se hace la siguiente reflexión: “Mmm… veamos. ¿Qué tengo en mi agenda para hoy?: Sólo… ¡Ser!” Una inquietud que azuza la mente de Maya a descubrir nuevos caminos y no contentarse con estar donde estamos, tratando de ver el mundo –y de vernos a nosotros mismos– de otra manera. ”El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”, como dijo el escritor galo Marcel Proust.

Mi daemon interno me sugiere caminar por los senderos de la vida con un nuevo mirar, y ver las cosas gestando en mí y en ellas un Ser alguien sin fin en crecimiento. Tendré la sensación de crecer y mejorar cuando haya construido algo más grande que mi propio ego.

Una historia zen cuenta que durante un paseo por un paisaje nevado, el discípulo le preguntó al maestro: “Maestro, los tejados están blancos, ¿cuándo dejarán de estarlo?” El maestro tardó en contestar. Se concentró y, al fin, le dijo con voz áspera: “¡Cuando los tejados están blancos, están blancos; cuando no están blancos, no están blancos!” Alejandro Jodorowsky (1929) hace esta interpretación de la historia en su libro La sabiduría de los cuentos:

“Lo importante es aceptarse uno mismo. Si mi condición presente me produce malestar es señal de que la rechazo. Entonces, más o menos conscientemente, trato de ser distinto del que soy, en definitiva, no soy yo. Si, por el contrario, acepto plenamente mi estado de este momento, estoy en paz. No me lamento por creer que debería ser más santo, más bello, más puro de lo que soy aquí y ahora. Cuando soy blanco, soy blanco, cuando soy oscuro, soy oscuro, y punto. Ello no impide que trabaje en mí, que trate de ser un instrumento mejor; esta aceptación de uno mismo no limita las aspiraciones, sino que las sustenta. Porque sólo puedo avanzar a partir lo que soy realmente”.

NO CULPES A NADIE (Fragmento)

Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tú
mismo eres tu destino. 

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer. 

Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina,
decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Cada vez más cerca

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Cada vez más cerca

imagesMt 24, 37-44

A las puertas de la Pasión, el evangelista Mateo recoge unas palabras de Jesús en las que nos recuerda que quien siga sus pasos va a sufrir persecución y dificultades. Que no nos llamemos a engaño: la venida que tanto ansiamos irá acompañada de experiencias contrapuestas de gozo y dolor; aceptación y rechazo; comprensión e incomprensión. Las luces de neón, con su atractivo brillo, tan propias del tiempo navideño, no podrán ocultar las sombras, porque precisamente al haber oscuridades, necesitamos la Luz.

Llama la atención que el mensaje de este primer domingo de adviento –tiempo de esperanza– sea poco grato de escuchar. En esta ocasión pareciera que el evangelio nos quiere “aguar la fiesta”. Esperamos a un Dios que se hace niño, pero aquí se nos habla de Él como el Hijo del Hombre, esa figura extraña envuelta en un halo de misterio; confiamos en un Señor que acoge a la humanidad, pero el evangelio avisa de que algunos quedarán apartados –a uno se lo llevarán, a otro lo dejarán (Mt 24,40)–. ¿Qué se nos quiere comunicar?

– En primer lugar que, a pesar de todo, en medio de tantos problemas y peligros, el Señor viene. Dios no nos deja tirados sino que, justamente en las situaciones más sufridas, llega. Lo hizo viviendo una vida terrena, y lo sigue haciendo acompañando la nuestra. Realmente es Dios-con-nosotros. Jesús está con el hombre –porque verdaderamente es hijo de hombre–, no contra él.

– En segundo lugar, se nos recuerda que es importante estar atentos –llamados a ser vigías de la fe– no sea que entre el impacto de la dureza de la vida con sus tristezas, la distracción de efímeras felicidades, y la invasión de tanto ruido, se nos escapen los signos que anuncian su presencia.

– Y en tercer lugar, que nos dejemos empapar por el diluvio de amor que la persona de Jesús encarna. En tiempos de Noé, el agua arrasó con lo que no estaba bien arraigado en Dios; con el Señor, puede ocurrir ahora algo parecido si no nos aferramos a Él. No se trata de ser agoreros; el evangelio no anuncia una condenación definitiva al final de la existencia, pero nos advierte de que es posible vivir mejor ahora. Por eso, merece la pena aprovechar y disfrutar ya, en este momento, su llegada sanadora.

En el fondo, el Maestro con sus palabras nos está “dando un meneo” para que espabilemos. Podemos perdernos lo más importante de nuestra vida por atolondrados, indolentes y comodones; y todo ello por dejarnos llevar por nuestros egoísmos y por hacer caso a quien no debemos. Nos lo advierte san Pablo en la segunda lectura. Hay un tiempo que corre a nuestro favor. Aprovechémoslo. A día de hoy, el Señor está más cerca que cuando empezamos a creer (Rm 13,14). Tan cerca “que no se puede aguantar”. No malgastemos el tiempo en tonterías porque nos lo podemos perder. ¿A quién le puede amargar un amor tan dulce como el del Señor que nos va a alegrar la vida?

María Dolores López Guzmán

Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Invitación para vivir el Adviento. 27 noviembre, 2016

domingo, 27 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Invitación para vivir el Adviento. 27 noviembre, 2016

adviento-2016

No lo aseguro al 100% pero al menos para mí pocos textos hay tan sencillos, tan bellos y tan sugerentes como el que sigue: “el pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande” (Is. 9,2).

No tiene desperdicio, posee melodía propia y se te clava en el corazón como un estribillo reconciliador.

Os invitamos a iniciar este Adviento saboreando la frase, desmenuzándola, como cuando tienes una sabrosa galleta y no quieres que se termine.

Repite despacio:

el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande

¿Qué?, ¿verdad que es magnífica?

Antes de que te demos algunas pistas para poder rumiar en torno a ella te animamos a que tú mism@ elabores tu reflexión y oración.

¿Qué puede sugerirnos? Ufff, muchas cosas, pero veamos solo algunas de ellas.

Comenzamos:

– PUEBLO: Olé, así, a lo grande, mejor, mucho mejor, de cuándo acá le va bien a alguien yendo solo por la vida. Nada, nada, mucho mejor en grupo, en familia, en comunidad, en asamblea, en Iglesia, en…  Y además, para darle mayor énfasis al asunto, aparece una palabra en singular para referirse a una realidad plural, múltiple, diversa; como Trinidad, que también expresa pluralidad en la unidad…   Y “pueblo” refleja identidad, además de las connotaciones que posee de sencillez, humildad, y también fuerza. Vamos, que sí, que se parece a la palabra Trinidad 😉

“Pueblo”, sí, no ciudadanía, nación, no, solo “pueblo”. Precioso, sí precioso.

Continuemos. Pero juntos, ¿eh?

– ANDABA: ¡Genial!, nada de estar quieto, es peligrosísimo para la salud. Lo primero que te dice el médico es que el reposo sea moderado, ya sabes: calambres, riesgo de trombos,… No, el pueblo andaba, avanzaba, se preocupaba por moverse, con inquietud, con deseo.  El deseo es un carburante muy potente. El deseo genera movimiento y esperanza, hace levantar la cabeza, indagar posibilidades, otear caminos… Y no solo el deseo propio, también el sabernos y sentirnos desead@s.  Dios se sirve del deseo, y de los deseos, para acercarse más al corazón.

– en TINIEBLAS: bueno, no todo va a ser rosa, pero no vamos a dramatizar. Es verdad que siempre asociamos las tinieblas al temor, a lo desconocido, a la desconfianza, al mal… Pero, si lo miramos bien, eso no es el fin, es más bien el paso.  Dios empezó a crear a partir de un espacio de tinieblas, ¡y de caos! Y en la noche se gestó la resurrección, como cualquier vida nueva,  que todo hay que decirlo. ¡De noche nacerá Jesús!  En tinieblas estamos muchas veces, por eso es importante no estar en la oscuridad solos y quietos, sino “pueblo” y “andando”.  Además, de perogrullo es, si no hubiera noche de vez en cuando, ¿cómo íbamos a darnos cuenta del crecimiento que se produce en la oscuridad? Recordemos que toda semilla precisa de la oscuridad para poder germinar. Y con esto queda dicho todo… o casi todo.

Pero bueno, por lo pronto, aunque a oscuras, estaban juntos y caminando.

– VIO: Buena noticia, algo se estaba cociendo para poder ver, alguna esperanza estaba sondeando el alma,  porque os aseguro que si es noche cerrada no te ves ni la mano por mucho que abras los ojos. Así que el pueblo vio, ¿eh?, mmmmmmm… qué interesante. Estaban atentos, pendientes, con los sentidos aguzados, confiando que alguno de los cinco recogiera un indicio. En este caso fue la vista. ¿O vio con el corazón? Porque hay formas y formas de ver. Ya dijo aquel sabio lo de “lo esencial es invisible a los ojos”.  ¿Vo con los ojos de la fe?, ¿cómo fue ese “vio”?

– UNA GRAN LUZ:  apoteósico, “digno colofón”  que se decía antiguamente. Una luz inmensa, descomunal, una luz colosal, y ya no hay tinieblas, no hay dudas, ni temores, no hay traspiés ni caminos equivocados. En cambio sí siguen juntos, avanzando y mirando intensamente. Ahora ya la búsqueda tiene un objetivo claro, una hermosa meta definida. En un ámbito de oscuridad aparece una luz enorme que permite que el pueblo se reconozca como tal. El misterio de las sombras queda solucionado por la verdad de la luz. No hay nada que no llegue a saberse, nada que se pueda esconder. El pueblo comienza un nuevo tiempo de claridad y honestidad, de vida nueva, de vida abundante.

Repitamos ahora con más hondura:

“el pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz”

No me digas que no es precioso.

Un bonito camino en este Adviento.

El trabajo interior es personal, aunque ya sabes que siempre es bueno compartirlo con alguien.

(Si deseas trabajar estas ideas de manera personal o en grupo pincha aquí y te daremos algunas pistas)

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Los principios de la misericordia: Gracia, pobreza y universalidad

sábado, 26 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Los principios de la misericordia: Gracia, pobreza y universalidad

shutterstock_103268435Del blog de Xabier Pikaza:

Está terminando el Año de la Misericordia, que Jesús instauró en Nazaret de Galilea (Lc 4, 18 ss) y que el Papa Francisco ha proclamado para toda la Iglesia este año 2016.

No es fácil valorar los resultados de propuesta del Papa, conforme al Espíritu de Jesús, en un tiempo en que domina dentro de la jerarquía de la Iglesia el miedo y fuera de ella (en la economía y la política) el deseo de tener y dominar, olvidando los valores humanos.

Pues bien, en ese contexto quiero proponer los tres principios de la misericordia que son, a mi juicio, la gracia, la pobreza y la universalidad, conforme al tema del libro que escribí hace un año con J. A. Pagola (Las obras de misericordia, Verbo Divino):

a. La misericordia asume el primado de la gratuidad . Por encima de la ley está la gracia, por encima de todo deber está el don generoso de la vida: Que todos «sean», ese es el principio de la misericordia.

b. La misericordia pone de relieve la mediación de los pobres, es decir, de los expulsados y oprimidos, de los incapaces de defenderse por sí mismos en este mundo de violencia y opresión. Sin destacar el derecho de los pobres (de las víctimas) no se puede hablar de la misericordia.

c. La misericordia tiene como fin la universalidad: Que todos puedan vivir, que haya espacio y camino para todos todos, en línea de globalización.. Para que todos puedan vivir es preciso insistir en la gracia de la vida, en la ayuda de los pobres, como seguiré indicando.

Éstos son pues «los principios» de la misericordia:
-El primado de la gracia
-La mediación de la pobres
-La meta de la uniersalidad humana

1. Principio, el primado de la gratuidad .
imagessinfotogif
La misericordia no puede imponerse por medios políticos o económicos, sino que debe ofrecerse y extenderse gratuitamente, por el gozo de dar y compartir.

El peligro de (casi) todas las revoluciones (francesa, soviética…) ha estado en la toma de poder, y en el intento de imponer por la fuerza sus principios. Pues bien, en contra de eso, la revolución que proponemos desde las religiones no se puede realizar tomando el poder, pues si lo hiciera dejaría de ser revolución “religiosa”, en el nivel del mundo de la vida, y se convertiría en un elemento más del mecanismo del sistema.

Kant suponía que la globalización puede alcanzarse por medios racionales y económicos, que en el fondo terminan imponiéndose de un modo sistémico. Pues bien, sin negar el valor de ese nivel, los cristianos afirman que la globalización (es decir, la unión de todos los hombres) es un don o, quizá mejor, una revelación de Dios y que sólo así, en forma de don (revelación gratuita) puede extenderse.

Aquí se sitúa, a mi juicio, la gran «mutación evangélica» (y la experiencia del budismo): En el descubrimiento del valor creador de la gratuidad, superando el deseo impositivo/posesivo que nos lleva a luchar mutuamente. La vida verdadera no avanza en una línea de ley y posesión, de lucha mutua y de toma de poder, sino de gratuidad y comunicación universal. Por largos siglos, los hombres han pesando que los bienes de la tierra deben conquistarse por la fuerza y que sólo se puede conseguir la paz con imposiciones (sacrificando de algún modo a los demás). Pues bien, la lógica de Jesús invierte esa ley de imposición sacrificial y las disputas por la propiedad: La realidad es don (regalo) y sólo como regalo puede tenerse y compartirse.

Mientras los bienes del mundo eran tierras o metales preciosos, máquinas o petróleo, podía utilizarse la lógica de la oposición o sacrificio: tengo que quitar a los demás lo que tienen para tenerlo yo mismo, y así ser poderoso. Pero en el nuevo mundo de los bienes «inmateriales», donde lo que importa es la «creación de vida», esa lógica de la oposición puede y debe superarse. Estamos entrando en una era económica o social muy diferente, en la que pierden su prioridad los antiguos tipos de propiedad privada (entendida como fuente de enfrentamientos), de manera que el “mercado” (que estaba en el centro de la propuesta de Kant) puede expresarse y desplegarse en forma de donación mutua, sin propiedad privada de tipo impositivo.

Pueden ya cumplirse las «leyes del mercado» que había propuesto Kant, pero no en forma de compraventa, sino de gratuidad. Sólo aquellos que crean y dan (que regalan lo que son y lo que hacen) podrán vivir en el futuro, abriendo un camino de concordia universal. Sólo en un segundo momento se podrán concretar las mediaciones sistémicas de ese don supremo que es la vida regalada y compartida.

2. Mediación mesiánica: los pobres.

Kant había propuesto una paz de fabricantes y comerciantes, de gente que utiliza los medios económicos para relacionarse y enriquecerse, y su propuesta (¡quizá mal entendida!) condujo a un mercado de ricos, de burgueses propietarios egoístas. Ésta era la paz de los que pueden, es decir, de los fuertes y grandes, una paz que acaba estando al servicio de capital, que se concreta en los intereses de los privilegiados que dirigen el mercado. En contra de eso, la paz de Jesús puede y debe elevarse a partir de los pobres, es decir, de aquellos que no buscan la “toma de la riqueza” (en paralelo con lo que antes he dicho sobre la “toma de poder”), sino que dan y comparten lo que tienen, desde la pobreza, es decir, desde la gratuidad compartida.

El mundo actual busca la globalización desde la riqueza, es decir, desde la propiedad de unos bienes, convertidos en principio de posesión. Pues bien, como vengo diciendo, los bienes materiales siguen siendo importantes, pero ellos sólo pueden ser mediadores de comunicación universal en la que medida en que se convierten en don regalado y compartido. Ésta no es la pobreza del no tener, sino la que se expresa allí donde los hombres y mujeres se elevan de nivel, de tal forma que son por lo que dan y comparten.

Ésta es la segunda nota de la misericordia: la mediación de los pobres.
Dentro de una sociedad injusta y dividida, la gracia de Dios (es decir, el movimiento de la vida) viene a expresarse de manera peculiar y más intensa a través de los margi¬nados del sistema, es decir, de aquellos que salen del sistema, pero no de una manera puramente negativa, sino como representantes y testigos de un nivel más alto de realidad, en el plano del mundo de la vida.

Ésta no es una afirmación general de tipo filosófico; no es un principio de razón social abstracta sino una categoría mesiánica que brota de la misma acción del Cristo que ha querido encarnarse entre los pobres, expresando en el plan de Dios e iniciando con ellos un camino salvador abierto a todos, en línea de gratuidad compartida, no de posesión egoísta de los bienes. En este nivel se sitúa el budismo, cuando renuncia al deseo de bienes, para expresar y realizar la vida en el plano de la compasión universal.

Éste no es un principio negativo, un “no tener” (bajar de nivel), sino un principio positivo, que se expresa como un ascenso de nivel: Se trata de descubrir y desarrollar unos bienes más altos, en línea de comunión, en el nivel del mundo de la vida. Sólo desde ese plano superior podrá expresarse la mediación económica del sistema, que no estará ya al servicio de Mamón (el Dios capitalista), sino de la humanidad concreta.

3. Meta: paz religiosa y comunicación personal.

Frente a la universalidad del mercado, que regula los intercambios comerciales partiendo de los intereses de los ricos, Jesús promueve la universalidad de la vida, que se expresa en la comunicación personal entre los hombres, partiendo de los pobres. Frente a la universalidad de un imperio que reúne a todos desde el poder más alto del «imperator» o general en jefe, vinculándoles en la lucha contra un enemigo común (chivo emisario), Jesús destaca la comunicación múltiple de todos con todos, desde abajo, en forma de redes de vida y afecto, de fe compartida. La universalidad de Jesús no se funda en una jerarquía que dirige y domina al conjunto desde arriba, sino en la comunicación directa, desde abajo, a partir de los más pobres, de los excluidos del sistema.

Allí donde la vida es gracia (un regalo) y partiendo de los pobres (excluidos del orden militar, económico o religioso) puede alcanzarse la verdadera universalidad, entendida como diálogo múltiple y enriquecimiento mutuo de personas y grupos (incluso de religiones). Nosotros queremos destacar aquí el universalismo cristiano, pero sabiendo que se trata de un universalismo humano que tiene una base biológica (hombres y mujeres somos una misma especie) y una estructura dialogal: formamos una comunidad múltiple de dialogantes que comparten un lenguaje vital y un mismo camino de pobreza, es decir, de gratuidad compartida.

Pues bien, según el evangelio cristiano, la unidad de todos los hombres sólo puede realizarse desde los expulsados de los grandes sistemas del mundo. Esta es la universalidad que parte los pobres; no se trata de construir sistemas religiosos o sociales, sino de que los hombres (empezando por los más pequeños: pobres, marginados, excluidos) puedan comunicarse, como Cristo, «piedra que los arquitectos desecharon y que ahora es cabeza de ángulo y principio de todo el edificio» (Mc 12, 10 par; cf. Sal 118, 22-23) .

En esa línea, los cristianos afirman que Cristo (el mesías expulsado y crucificado) es la piedra desechada y que con ella no se puede construir un edificio al estilo del templo judío (o de una nueva catedral cristiana), ni un nuevo imperio social o religioso como el que habían fundado por entonces los romanos. Jesús hizo algo mucho más concreto y profundo: abrió unos espacios de comunicación desde los más pobres, como un bazar multiforme, pero no al estilo capitalista moderno, para imponer el propio y conseguir riquezas a base de los otros, sino simplemente para compartir experiencias y vivir enriquecidos.

Su movimiento se compara al de un grupo de gentes que se van reuniendo para hablar y vivir, como en una plaza abierta (cf. Ap 22, 2), donde cada uno aporta lo que tiene y todos pueden comunicarse de un modo directo, sin intermediarios superiores, sin leyes jerárquicas, sin otra norma que el deseo de ofrecer cada uno lo que tiene y el respeto a las necesidades de los otros. Jesús no ha querido ofrecer en este campo una respuesta teórica, no ha construido otro templo, no ha querido otro imperio, sino que ha iniciado un camino de humanidad, de diálogo concreto y universal, como en un gran bazar donde parece que reina el desorden absoluto y, sin embargo, hay un orden e intercambio más hondo que en todos los programas impositivos, de tipo social o religioso .

La universalidad verdadera solo es posible donde los hombres se miran y encuentran (dialogan) de un modo directo, pues los temas de la vida no están hechos y resueltos de antemano (como en una gran catedral, de diseño unitario), sino que se van resolviendo a medida que los hombres se dan y reciben la vida, se encuentran y dialogan (cf. Mt 25, 31-46). Esta globalización del Dios de Cristo no se resuelve con más dinero, poder o imposición religiosa (con dinero y poder se hacen catedrales y ejércitos, como suponen los relatos de la tentaciones: Mt 4 y Lc 4), sino desde la experiencia de amor compartido. Tiene que acabar la dialéctica de oposición: el principio de la acción (triunfo del fuerte) y reacción (venganza del más débil).

También tiene que caer el sistema interpretado como dictadura de algunos (jerarcas antiguos o nuevos) y también una ley que se aparece como expresión del conjunto (gran templo) que se impone sobre los hombres concretos. Debemos añadir que nadie triunfa ni se impone, ni siquiera el todo, pues no existe un «todo» dominante por encima de los individuos (Dios no es todo, sino fuerza que actúa en cada uno de los hombres). Sobre el imperio de la ley (talión universal), Jesús ofrece el mesianismo de la gracia.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«La “Sola Gratia” nunca ha sido gratis «, por Carlos Osma

lunes, 21 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en «La “Sola Gratia” nunca ha sido gratis «, por Carlos Osma

introDe su blog Homoprotestantes:

Por mucho que se enarbole la bandera del verdadero protestantismo, o del cristianismo más original, la gracia nunca ha sido suficiente para justificar el amor de Dios por los seres humanos. Siempre se han puesto condiciones para que Dios se mueva a misericordia y se decida a salvarnos de nuestras miserias o de las que nos rodean. La “Gratia” nunca ha sido gratis, se ha convertido más bien en un filón de donde muchas y muchos han ido estirando para beneficio propio.

Cuando los evangelios nos presentan a Jesús curando enfermos, liberando a poseídos o salvando a mujeres a punto de ser apedreadas, se nos está hablando de la “Gratia” divina, del amor de un Dios que por iniciativa propia decide acercarse al ser humano para salvarlo de sus miserias, aunque éste no haya hecho nada por merecerlo. En ningún lugar se nos dice que esos hombres y mujeres fuesen ejemplares, más bien todo lo contrario, en la mayoría de ocasiones eran personas marginadas y rechazadas por la sociedad y los religiosos de su tiempo.

Pero cuando cerramos la Biblia y escuchamos a quienes predican el amor incondicional de Dios, parece que no todos los seres humanos somos merecedores de dicha “Gratia”, sólo quienes piensan, sienten o actúan dentro de lo que la predicadora o predicador de turno considera aceptable. Dicho de otra manera, se nos pide que seamos aceptables para que Dios nos ame lo suficiente para querer salvarnos. El amor de Dios, al que se nos tiene acostumbrados, no es todopoderoso; cumplir las normas de quienes predican la “Gratia”, sí.

Fue Dietrich Bonhoeffer quien habló de dos tipos de gracia, la gracia barata y la gracia cara, y es la primera de ellas la que se vende y se compra desde los altares de quienes se han erigido como mediadores entre nosotros y Dios. La gracia barata es la gracia que merecemos, la que nos hemos ganado siendo buenas personas. Es la gracia de quienes vivimos encerrados en el mundo de lo aceptable, de lo correcto. La gracia de quienes miramos a Dios esperando a que nos pague todo lo que hemos hecho por su causa, por su Reino, aunque éste no sea más que un mundo religioso ideal construido a nuestra imagen y semejanza.  La gracia cara es aquella que no merecemos nosotros, ni nuestros enemigos, pero que Dios da tanto a unos como a otros. Es la gracia de los desposeídos, de los marginados, de quienes no son aceptables, de quienes egoístamente intentan construir un mundo más justo que les permita tener vida. Es la gracia de los hijos pródigos que se equivocaron mil veces, de quienes arruinaron su vida corriendo tras deseos que nunca fueron satisfechos, pero que ahora vienen avergonzados para ser abrazados por su padre.

Creo sinceramente que muchas cristianas y cristianos lgtbi hemos puesto demasiada energía en comprar gracia barata, realizando un esfuerzo titánico que no ha satisfecho nuestra necesidad de aceptación. Hemos pedido perdón por cosas que jamás deberíamos haber pedido, y nos hemos comportado como quienes no éramos, permitiendo que nos despreciasen sin abrir la boca. Como reacción a todo esto, en ocasiones nos hemos ido al otro extremo queriendo demostrar que somos perfectos, cristianos intachables con una fuerza de voluntad que puede cambiar por sí sola el mundo y nuestras comunidades. Por eso, aunque afirmábamos que no necesitábamos la gracia barata, nuestro comportamiento seguía haciéndonos sus prisioneros. Y lo que es peor, nos olvidábamos de la otra gracia, la de verdad, la gracia cara de un Dios que nos ama tal y como somos.

Los cristianos y las cristianas lgtbi, como el resto de seres humanos, somos vulnerables. Vivimos multitud de situaciones dolorosas, que nos hacen sentir impotentes. Al igual que sentimos felicidad cuando nos enamoramos, o alegría por compartir la amistad con personas a las que queremos, también vivimos fracasos, enfermedades, injusticias, o la misma muerte de nuestros seres queridos y la nuestra propia. No somos todopoderosos, no somos infalibles, ni heroínas, ni siquiera tenemos a veces la fuerza necesaria para estar a la altura de las circunstancias en las que vivimos. Gastamos demasiada energía en esconder que en realidad somos frágiles y que necesitamos la gracia de Dios, esa que da Él a pesar de cómo somos nosotros. Y ese “a pesar”, no tiene nada que ver con nuestra orientación sexual, más bien todo lo contrario, es por su gracia que somos capaces de amar y desear a personas de nuestro mismo sexo.

Cuando dejamos de exigirnos la perfección, cuando ya no nos importa lo que piensen los vendedores de indulgencias, es entonces cuando nos abandonamos a la “Gratia” divina. Una “Gratia” que nunca es una huida del mundo, sino otra forma de vivir en él. Es también, el poder de la vida que surge donde reina la muerte y que nos permite llegar más lejos de lo que nuestras fuerzas por sí solas alcanzarían para construir a nuestro alrededor un mundo más justo; es un sentido, una guía, una esperanza, un empuje que nos invita a no rendirnos ante nuestras limitaciones o nuestra fragilidad, y a poner todo nuestro esfuerzo al servicio de dignificar la vida; todas las vidas.

Somos arcilla en las manos del alfarero… Es en nuestra debilidad donde Dios muestra su poder, su voluntad de salvarnos, su amor incondicional por nosotros. Es su gracia, esa que le costó tan caro conseguir, la que nos ha convertido en sus hijas e hijos. Nunca han sido nuestros méritos o deméritos los que nos han hecho merecedores o no merecedores de ella. Aunque nos cueste comprenderlo y aceptarlo, el cristianismo predica a un Dios que se acerca al ser humano para salvarlo sin exigirle previamente algo a cambio. Es el amor de Dios el origen y la consumación de la salvación, y Jesús el único mediador para nosotros los cristianos. Todos los demás mediadores que dicen serlo en su nombre, son simples usurpadores. Y el reino que pretenden construir es el suyo propio, el de las buenas personas, que nada tiene que ver con el Reino de los desheredados que predicó Jesús.

Carlos Osma

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Cargar con la cruz». Solemnidad de Cristo Rey – C (Lucas 23,35-43)

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en «Cargar con la cruz». Solemnidad de Cristo Rey – C (Lucas 23,35-43)

34-to-300x298El relato de la crucifixión, proclamado en la fiesta de Cristo Rey, nos recuerda a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, el pecado y la muerte.

Habituados a proclamar la «victoria de la Cruz», corremos el riesgo de olvidar que el Crucificado nada tiene que ver con un falso triunfalismo que vacía de contenido el gesto más sublime de servicio humilde de Dios hacia sus criaturas. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del amor crucificado de Dios que nos invita a seguir su ejemplo.

Cantamos, adoramos y besamos la Cruz de Cristo porque en lo más hondo de nuestro ser sentimos la necesidad de dar gracias a Dios por su amor insondable, pero sin olvidar que lo primero que nos pide Jesús de manera insistente no es besar la Cruz sino cargar con ella. Y esto consiste sencillamente en seguir sus pasos de manera responsable y comprometida, sabiendo que ese camino nos llevará tarde o temprano a compartir su destino doloroso.

No nos está permitido acercarnos al misterio de la Cruz de manera pasiva, sin intención alguna de cargar con ella. Por eso, hemos de cuidar mucho ciertas celebraciones que pueden crear en torno a la Cruz una atmósfera atractiva pero peligrosa, si nos distraen del seguimiento fiel al Crucificado haciéndonos vivir la ilusión de un cristianismo sin Cruz. Es precisamente al besar la Cruz cuando hemos de escuchar la llamada de Jesús: «Si alguno viene detrás de mí… que cargue con su cruz y me siga».

Para los seguidores de Jesús, reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los crucificados; introducir justicia donde se abusa de los indefensos; reclamar compasión donde solo hay indiferencia ante los que sufren. Esto nos traerá conflictos, rechazo y sufrimiento. Será nuestra manera humilde de cargar con la Cruz de Cristo.

El teólogo católico Johann Baptist Metz viene insistiendo en el peligro de que la imagen del Crucificado nos esté ocultando el rostro de quienes viven hoy crucificados. En el cristianismo de los países del bienestar está ocurriendo, según él, un fenómeno muy grave: «La Cruz ya no intranquiliza a nadie, no tiene ningún aguijón; ha perdido la tensión del seguimiento a Jesús, no llama a ninguna responsabilidad, sino que descarga de ella».

¿No hemos de revisar todos cuál es nuestra verdadera actitud ante el Crucificado? ¿No hemos de acercarnos a él de manera más responsable y comprometida?

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Domingo 20 de noviembre de 2016. Jesucristo rey del Universo. 34ª semana de tiempo ordinario

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Domingo 20 de noviembre de 2016. Jesucristo rey del Universo. 34ª semana de tiempo ordinario

59-ordinarioc34-cerezoLeído en Koinonia:

2Samuel 5, 1-3: Ungieron a David como rey de Israel.
Salmo responsorial: 121, 1-2. 4-5: Vamos alegres a la casa del Señor.
Colosenses 1, 12-20: Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido.
Lucas 23, 35-43: Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

La fiesta de Cristo Rey fue establecida por la Iglesia en la época del ocaso de las monarquías con objeto de apoyar a las monarquías y aristocracias, interesadas por la pervivencia del Ancien Régime, y para oponerse a los nacientes regímenes republicanos, que representaban los intereses del pueblo, de los pobres, del liberalismo y de la naciente democracia. Sus orígenes son pues muy discutibles. Sin embargo, en todo caso, los textos de la liturgia de esta fiesta muestran la manera peculiar en que Cristo sería “Rey”.

Conviene recordar en qué consistían las esperanzas mesiánicas del pueblo judío en el tiempo de Jesús: unos esperaban a un nuevo rey, al estilo de David, tal como se lo presenta en la primera lectura de hoy. Otros, un caudillo militar que fuera capaz de derrotar el poderío romano; otros como un nuevo Sumo Sacerdote, que purificaría el Templo. En los tres casos, se esperaba un Mesías triunfante, poderoso.

El salmo que leemos hoy, también proclama el modelo davídico de “rey”. Jerusalén, la “ciudad santa” es la ciudad del poder. Eso explica por qué, cuando Jesús anuncia la Pasión a sus seguidores, no logran entender por qué tiene que ir a la muerte.

– El evangelio de hoy nos presenta cómo reina Jesús el Cristo: no desde un trono imperial, sino desde la cruz de los rebeldes. La rebelión de Jesús es la más radical de todas: pretende no sólo eliminar un tipo de poder (el romano, o el sacerdotal) para sustituirlo por otro, que con un nombre distinto estaría basado en la misma lógica de dominación y violencia (que era lo que correspondía a las expectativas judías).

Podríamos decir que Jesús es el anti-modelo de rey de los sistemas opresores: no quiere dominar a las demás personas, sino promover, convocar, suscitar, el poder de cada ser humano, de modo que cada una y cada uno de nosotros asumamos responsablemente el peso y el gozo de nuestra libertad.

Uno de los grandes sicólogos del siglo XX, Erich Fromm, plantea, en su libro El miedo a la libertad, que ante la angustia que produce en el ser humano la conciencia de estar separados del resto de la creación, adoptamos dos actitudes igualmente patológicas: dominar a otros, y buscar de quién depender entregándole nuestra libertad. En ambos casos, las personas tratamos de, a través de estos mecanismos, disolver esa barrera que nos separa de las otras personas y del resto del universo. El pecado fundamental del ser humano es, según esto, un pecado de poder mal administrado, mal asumido. Y éste es el origen de todos los demás pecados: la avaricia, que conduce a un orden económico injusto; la soberbia, que nos impide ver con claridad nuestros errores y pecados; la mentira, que nos lleva a manipular o a dejarnos manipular; la lujuria, el sexo utilizado como instrumento de poder para “poseer”, oprimir; el miedo, que nos impide levantarnos y caminar sobre nuestros propios pies.

Enmarañados en estas trampas del poder a que nos conduce nuestro “miedo a la libertad”, cuando un régimen opresor de cualquier signo que sea se nos hace insoportable, buscamos como derrocarlo… para sustituirlo por otro que sin embargo funciona sobre la misma lógica. Esa es la lógica que Jesús desarticula de manera total y radical.

Cuando en Getsemaní acuden los soldados y las turbas “de parte de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo” (Mt 26,47) para prender a Jesús, él no recurre a violencia de ningún tipo. Jesús se niega a ser coronado rey al estilo del “mundo” luego de la multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,15). La tentación del poder, entendido al estilo de los sistemas opresores persigue a Jesús desde el desierto hasta la cruz. Y desde el desierto hasta la cruz, Jesús rechaza este modelo, denuncia con toda claridad que procede del diablo, del “príncipe de este mundo”, no cae en sus trampas. El costo de esta resistencia no sólo valiente sino lúcida de Jesús es la muerte.

En la cruz Jesús derrota total y radicalmente al demonio del poder concebido como violencia y opresión por una parte y como dependencia, sumisión y alienación por otra. De este modo que inaugura así un nuevo tipo de relaciones entre las personas y con el universo entero, basadas no en la dominación/dependencia, sino en el respeto mutuo, en la armonía, en la valentía para asumir el peso de la propia libertad responsable.

– En la carta a los Colosenses, Pablo señala cómo a través de Jesús el Cristo (primogénito de todas las criaturas, preexistente y co-creador del universo, cabeza de la iglesia, primicia de la plenitud de la Creación entera) se produce la reconciliación de todos los seres con Dios. Esta y otras expresiones paulinas han dado lugar a interpretaciones erróneas, que consideran que la muerte de Jesucristo en la cruz era el precio que había que pagar para que el Padre, enojado y rencoroso, perdonara a la humanidad pecadora.

Los evangelios nos muestran con claridad por qué y cómo es que Jesús nos reconcilia con el Padre: no por que ese Dios, padre–madre, sea un dios rencoroso, sino porque habíamos perdido el rumbo de la auténtica unidad con Dios y con el universo entero: ésa que no se hace sucumbiendo a nuestro miedo existencia y escudándonos en posiciones de poder (dominante o dependiente) sino superando nuestros miedos, atreviéndonos a presentarnos tal como somos ante Dios, en total pobreza de espíritu, sin escudos protectores que nos impidan ver su rostro.

– Desgraciadamente, ¡cuántas veces en nuestra vida eclesial reproducimos los modelos de “reinado” del mundo, y no los de Dios en Jesucristo! ¡Cuántas veces establecemos relaciones de poder autoritarias en vez de fraternas! ¡Cuántas veces entramos en contubernio con los poderes del sistema, ya sea por acción o por omisión!

El modelo de “reinado” que nos presenta el “Cordero degollado” nos interpela y llama a la conversión. No es necesario ni conveniente subrayar la «realeza» de Jesús si ello conlleva tergiversar su auténtico y efectivo proyecto de vida. Hace daño, sobre todo a los más oprimidos, presentar esa imagen monárquica y principesca de un Jesús que, en verdad, dedicó toda su vida y sus energías a desenmascarar y a luchar contra ese tipo de estructuras. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 20.11.16. Cristo Rey. Allí donde todos son reyes

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Dom 20.11.16. Cristo Rey. Allí donde todos son reyes

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo de Cristo Rey (Lucas 23, 35-43). No es rey el que domina sobre los demás, aunque lo haga bien, sino aquel que no lo hace, que no domina, no se impone, sino que da la vida (deja que se la quiten) para que pueda llegar el paraíso, para otros puedan vivir, para que amanezca el día de la nueva humanidad reconciliada.

Así decimos que Cristo es (será) rey allí donde todos son reyes, no rebajando a los demás, sino elevándolos, para que todos tengan dignidad, compartan la vida, reinen siendo hermanos, amigos, enamorados.

Termina el año litúrgico con la fiesta de Cristo Rey del Universo, termina donde empieza la tarea de los seguidores de Jesús. He venido hablando en este blog del Reino como experiencia de gratuidad, como don y regalo de vida (vida compartida), a partir de los pobres.

Pues bien, Cristo es Rey allí donde todos son reyes, allí donde la vida puede expresarse en forma de encuentro y comunión de amor eterno, sin fin.

Hoy añadimos que sólo es rey aquel que está dispuesto a morir y muere, de algún modo, al servicio de los demás, para que llegue el “paraíso”. Desde ese fondo han contado los evangelios la muerte de Jesús, como triunfo de aquel que ha perdido todo (se ha dejado matar) para que los hombres (todos) puedan ser reyes.

1491589_10153207706228185_6778361563878211790_nSer Rey como Jesús significa renunciar a dominar sobre los demás. Ser Rey es regalar la propia vida para que vivan otros… pudiendo ofrecer de esa manera el paraíso, como el Jesús de Lucas que le dice al «buen» bandido: ¡Hoy estarás conmigo…».

Esto es el reino, no un paraíso de evasión sino de comunión y perdón universal, no sólo entre enamorados, sino entre todos, porque el perdón es principio y sentido del amor enamorado.

Éste es el día en que se anuncia con más fuerza el Paraíso, que consiste en comenzar a ser como Jesús, regalando y compartiendo la vida.

Hoy nos cuesta decir que Jesús es Rey, porque vivimos en un mundo de reyes de mentida, de engaños políticos, de opresiones. Por eso sería bueno empezar diciendo que Jesús es Rey para que nadie pueda reinar sobre los otros con opresión y mentida.

Buen día de Jesús que es rey porque renunció a dominar a los demás.

El texto

Los relatos de la muerte de la muerte de Jesús en los evangelios siguen perspectivas diferentes.

Marcos y Mateo destacan más el drama abismal de la muerte del Cristo (Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?).

Lucas y Juan han elaborado una catequesis de la muerte de Jesús como triunfo del Cristo, que reina ya desde la Cruz (Juan) o que culmina allí su camino de recreación del paraíso, es decir, de creación de la humanidad reconciliada. Aquí quiero presentar y comentar brevemente el relato de Lucas (Lc 23, 35-43), distinguiendo sus seis elementos:

1. (Sacerdotes). En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
2. (Soldados). Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
3. (La sentencia oficial). Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: Éste es el rey de los judíos.
4 (Un malhechor) Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
5. (Otro malhechor) .Pero el otro lo increpaba: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues en tu reino.
6. (Paraíso) Jesús le respondió: Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

1. Sacerdotes.

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

El texto les llama los “arkhontes”, es decir, los que tienen la “arkhe” o principado religioso y social, la primacía. Son por el contexto y por su palabra los grandes sacerdotes que han condenado a Jesús. Conforme a una visión teológica y simbólica normal de aquel momento aparece como “arkhontes malos”, ángeles perversos, rectores del orden religioso manipulado por el Diablo. Ellos son los que tienen la autoridad para decir quién es el Mesías de Dios, el Elegido… y deciden que Jesús no lo es, porque se deja matar en vez de “salvarse” a sí mismo. En el fondo, piensan que el elegido de Dios tiene ser un “egoísta”, alguien que se salva a sí mismo, siendo capaz de matar a los otros para ello: ¡matar a los que le matan y así vengarse!

Son profesionales de la violencia (son los que sacrifican…), profesionales de la victoria de Dios. Quieren vencer siempre, mantenerse por arriba: su Cristo es el vencedor de Dios y de esa forman quieren vencer ellos. Se creen superiores y, de esa forma, se ríen de los derrotados y vencidos. De esa forma, al burlarse de los caídos, muestran su maldad y su miseria. Piden al Cristo que les haga vencer, son funcionarios de la muerte: son arkhontes del diablo, perversión suprema de la humanidad. ((Nota: no se hagan fáciles comparaciones con los arkhontes de las religiones actuales ¿…?)).

2. Soldados

Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Son los “stratiôtai”, los estrategas de la violencia oficial del imperio, que quiere dominar sobre la tierra con las armas. Son los representantes del Imperio Romano y se unen también a los “arkhontes” de la religión, pero sólo de un modo parcial… Es como si ellos no entraran del todo en el juego… Por eso, ellos dicen desde fuera “si eres Rey de los judíos”… Los arkhontes hablaban en lenguaje más religioso del “Mesías de Dios, del Elegido”. Los soldados hablan de un “rey de los judíos”. Ellos están al servicio del César, que es rey de Roma, no pueden aceptar otros reyes, por eso les han encargado que maten a éste y lo hacen… Pero tienen cierta compasión y, en medio de la burla, le ofrecen “vinagre” para calmar su sed (y quizá para adormecerle, aunque no es claro). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Cristo Rey: Reinaré en esta casa, reinaré en el mundo

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Cristo Rey: Reinaré en esta casa, reinaré en el mundo

15032717_685838261593369_7808546997212423734_nDel blog de Xabier Pikaza:

Varias veces he tratado del tema, y hoy vuelvo para comentar las tentaciones de Jesús , que son básicamente las del Reino (que él rechazó).

Pero más que las tentaciones de Jesús y de su reino en el pasado me interesan las tentaciones propias del Jesús de la Iglesia actual , pues ella ha podido caer bastantes veces en la tentación del Reino, en contra de Jesús (como ponía de relieve, de forma emocionada y profética, el Cardenal Y. Congar en varios de sus libros y memorias, que cito en mi Historia de Jesús).

El tema del Reino de Jesús (¡y de la Iglesia!) está lleno de imágenes y proyecciones políticas, que vienen desde Constantino hasta los vencedores de la guerra española del 1936-1938 (imagen) y Guerrilleros de Cristo Rey, de infeliz memoria en nuestra tierra.

Es un tema que no se encuentra aún resuelto, pues muchos quieren seguir teniendo una Iglesia entendida como Reino (¡dictadura!) sobre las conciencias, no en sentido puramente político, pero sí de imposición social

No quiero tratar de Cristo Rey arriba (en el puro cielo), sino de la tentación de un tipo de Reino en este mundo, un Reino de fondo religioso (falsa ideología) que corre el riesgo de volverse infierno para miles y millones de personas, sin pan, sin verdadera libertad, sin autonomía de conciencia.

En esa línea insisto en el infierno de este mundo, que es el anti-reino, señalando con un adagio latino que ubi Diabolus ibi et Infernus, esto es, donde está el Diablo, aquello es infierno. Ofrezco una reflexión tomada de un documento clásico de Dostoievsky, pero adaptándolo y aplicándolo a nuestras circunstancias económicas, sociales e intelectuales, desde la perspectiva de las tentaciones de Jesús.

historia-de-jesusDel infierno en el mundo trata el relato de las tentaciones de Jesús, que trazan con tona nitidez un programa de anti-reino (esto es, de Diablo), no de Reino, en este tiempo duro en el que entramos, inquietados muchos de nosotros por el efecto Trump, pero olvidando quizá que gran parte de los gobernantes de hecho son como Trump, pero con careta, incluso peores que él.

Buscamos el Reino del Pan (¡nuestro pan, nuestro capital!), hablando de votos y de democracia, pero con gobiernos al servicio de los poderosos (es decir, del mismo capital), inventando para ello una ideología del progreso y de la seguridad de fondo falsamente religioso, apelando incluso a las Iglesias.Así lo mostraré en las reflexiones que siguen, que no tratan de política en sí, sino de evangelio y de iglesia.

El problema, a mi juicio, no está en cambiar el gobierno (aunque unos gobiernos pueden ser mejores que otros), sino en cambiar los principios y estructuras de la vida humana, empezando por el pan/economía (al servicio de todos), y siguiendo por el poder político (que no ha de ser un arte de dominio, sino de comunicación en libertad), para culminar en la ideología, que es el pensamiento (religión) como experiencia de libertad compartida, en gratuidad.

Quiero con estas reflexiones, quizá intempestivas, trazar el sentido de este día de Cristo-Rey, superando las tentaciones de un reino diabólico. Buen día de Cristo Rey a todos a todos.

Imagen 1. Ingenua (y falsa) propaganda de la posguerra española… Digo ingenua, porque la situación actual es más pervera ¿Se podría hoy poner un letrero: Reinaré en el Capital, reinaré en el mundo?
Imagen 2. Portada/puerta de mi libro sobre Jesús, de donde he tomado las reflexiones de esta postal, en una línea de comunión económica, comunicación social y libertad de conciencia, iluminada por la verdad.

Introducción. Texto de Marcos

Quiero así citar, como si fuera comienzo de Cuaresma (más que día de Cristo-Rey), el texto de las tentaciones de Jesús. Los investigadores saben, desde antiguo, que no se trata de un dato histórico, que deba tomarse al pie de la letra, como algo que pasó a Jesús en un sentido externo. Pero, en un plano más profundo, ellas pertenecen a la historia del despliegue de la conciencia de Jesús y de su identidad mesiánica, como lo han mostrado as dos “fuentes” básicas de su vida: el evangelio de Marcos y el texto Q, transmitido por Lucas y Mateo. El texto de Marcos dice así:

images

En seguida, el Espíritu le impulsó al desierto,
y estuvo en el desierto cuarenta días,
siendo tentado por Satanás. Estaba con las fieras,
y los ángeles le servían (Mc 1, 12.13).

Este relato no quiere narrar un hecho de la historia de Jesús, sino que ofrece una interpretación de conjunto de esa historia, desde la perspectiva de la creación (es el hombre de Gen 2-3) y la constitución del pueblo israelita (es el pueblo de Israel en sus cuarenta años/días de desierto: libros del Éxodo al Deuteronomio). Jesús aparece así como el verdadero Israel (que ha pasado el Mar Rojo: Bautismo), como el hombre verdadero, de manera que su historia es “la historia del hombre”, el comienzo de la nueva humanidad.
En este contexto se dice que “fue tentado por Satán”, en palabra que no alude a un hecho concreto, sino a toda la vida de Jesús, que ha sido una vida de revelación del Espíritu de Dios y de prueba de Satán, la prueba final, la victoria de Dios sobre lo diabólico. En ese contexto se añade que Jesús “estaba con las fieras y los ángeles le servían”, indicando así que su vida es la vida del verdadero Adán-Eva, el nuevo ser humano.

Texto de Mateo y Lucas (Q):

A diferencia de Marcos, la tradición del Q (recogida por Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13) ha desarrollado esa “tentación” de Jesús de una forma mesiánica, en tres tentaciones, que no pueden entenderse tampoco de forma “historicista”, pero que son históricas en el sentido más profundo de la palabra. Ellas trazan el sentido más profundo de la historia de Jesús, mirada desde una perspectiva económica (posesión de bienes), política (control de los medios del poder) e ideológico/religiosa (producción y posesión de ideas):

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó, diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: Todo esto te daré, si te postras y me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían. (Mt 4, 1-11) .

Contexto

Estas tentaciones ofrecen la visión más luminosa y actual de las exigencias y riesgos sociales del Reino de Jesús. El evangelio no es una evasión idealista, sino un programa de «lucha» contra los poderes diabólicos. Para exponer el sentido de esa lucha escribieron los separados de Qumran su Manual de Guerra (4QM); para darle nuevo contenido han escrito Mt 4 y Lc 4 este espléndido relato que recoge, en el principio de la historia de Jesús, el sentido de conjunto de su obra. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

¿Cristo Rey contra Trump? Domingo 34 Ciclo C

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en ¿Cristo Rey contra Trump? Domingo 34 Ciclo C

CrucificadoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

El título puede resultar polémico y populista, pero pretende hacer caer en la cuenta de la relación entra la fiesta de Cristo Rey y el momento actual. Cuando Achille Ratti fue elegido Papa en febrero de 1922 y tomó el nombre de Pío XI, tenía la experiencia reciente de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución rusa. Pocos meses después, en octubre, Mussolini organizaba la marcha sobre Roma, que llevaría al triunfo del fascismo. Un año más tarde (8 de noviembre de 1923) Hitler intenta un golpe de estado en Munich. Pío XI, alarmado por las tensiones crecientes en Europa y en todo el mundo, piensa que la única y verdadera solución a los problemas de tipo social, político, económico, es atenerse al mensaje del evangelio. Si Cristo fuese el rey de este mundo, muy distintas serían las cosas. Entonces instituyó esta fiesta, aprovechando que en 1925 se cumplían mil seiscientos años del concilio de Nicea, que proclamó la realeza de Cristo al añadir al credo apostólico las palabras: “y su reino no tendrán fin”.

Ha pasado casi un siglo. El lenguaje, como tantas cosas, ha cambiado; las verdades profundas, no. No creo que muchos católicos se animen a decir hoy día que la solución a los problemas que puede plantear el presidente Trump a nivel nacional y mundial sea Cristo Rey. Pero sí debemos estar dispuestos a defender los valores evangélicos del amor al prójimo, especialmente al más necesitado, de reconocernos todos como hermanos, hijos del mismo Padre, de la compasión, la justicia, la paz.

Inicialmente esta fiesta se celebraba el domingo anterior la de Todos los Santos (1 de noviembre). La reforma del Concilio Vaticano II decidió cerrar el año litúrgico con esta festividad, para subrayar la victoria final de Jesús. Las lecturas varían en los tres ciclos y cada año ofrece un aspecto distinto de la realeza de Jesús. ¿Qué une a las dos lecturas principales de hoy? La concepción del rey como salvador en medio de las dificultades.

David, el rey salvador (2 Samuel 5, 1-3)

La primera lectura sólo se comprende recordando los acontecimientos previos. Años atrás, el primer rey israelita, Saúl, ha muerto luchando contra los filisteos. Le ha sucedido un hijo bastante inútil, Isbaal, y el poder se concentra en las manos del general Abner. Pero tensiones internas y externas llevarán al asesinato de Abner y, más tarde, de Isbaal. Las tribus del norte, sin rey ni general, se sienten desconcertadas. Y consideran que la única solución es ofrecerle el trono a David, que ya es rey de Judá desde hace siete años. Y se dirigen a la que entonces era capital de Judá, Hebrón (Jerusalén todavía no había sido conquistada).

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron:
‒ Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel.»
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

Nosotros leemos estas palabras sin darle especial importancia. Pero el que los del norte vengan a buscar la salvación en el rey del sur era entonces algo inaudito, que sólo se explica por la necesidad urgente de un rey que los salve.

Jesús, el rey incapaz de salvar (Lucas 23, 35-43)

Los contemporáneos de Jesús también esperaban un rey con capacidad de salvar. La lectura del evangelio de lo deja muy claro. Las autoridades, los soldados, uno de los malhechores crucificado con Jesús, lo repiten hasta la saciedad. Pronuncian los mayores títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o, como dice el otro crucificado, «sálvate a ti mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al final, en la petición del buen ladrón.

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:
A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.
Pero el otro lo increpaba:
¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.
Y decía:
Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le respondió:
Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

El evangelio de san Juan pone en boca de Jesús, durante el juicio ante Pilato, las palabras: «Mi reino no es de este mundo». Y eso mismo dice aquí, no Jesús, sino el que conocemos como «el buen ladrón». El reino de Jesús no se realiza en este mundo, no es aquí donde realizará obras portentosas para que la gente lo acepte como rey. Su reino se encuentra en una dimensión distinta, en la que entrará a través de la muerte. Por eso, el buen ladrón no pide que lo salve. Sólo pide un recuerdo: «acuérdate de mí».

A lo largo de su vida, Jesús escuchó muchas peticiones: de leprosos que deseaban ser curados, de ciegos y cojos, de padres de niños difuntos, de discípulos asustados por la tormenta… Pero esta resulta la petición más bella y más sencilla: «Jesús, acuérdate de mí». El buen ladrón pide muy poco. Pero hace falta una fe profundísima para creer que ese ajusticiado, al que todos rechazan y del que todos se burlan, dentro de poco será rey, y que un simple recuerdo suyo puede traer la felicidad. Así ocurre en la promesa que Jesús le hace: «hoy estarás conmigo en el paraíso».

«Acuérdate de mí» y «estarás conmigo» son las dos caras de una misma moneda, de la intimidad plena entre el rey y su súbdito, más satisfactoria que todas las prebendas y beneficios mundanos que regalan otros reyes.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Último Domingo del Tiempo Ordinario, Jesucristo Rey del Universo. 20 noviembre, 2016

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Último Domingo del Tiempo Ordinario, Jesucristo Rey del Universo. 20 noviembre, 2016

jc-rey-del-universo

“Habían puesto sobre su cabeza una inscripción, que decía:

Este es el rey de los judíos.”

(Lc 23, 25-38)

Un rey crucificado ya es lacerante, pero un Dios crucificado… si se piensa despacio, olvidando que ya nos hemos acostumbrado a ver crucifijos de todos los tamaños, estilos y materiales. Olvidando que es una imagen que muchas veces ya no nos estremece. Entonces hacer el esfuerzo de ver en Jesús a Dios ocupando el último lugar, el último de los últimos, ese que nadie nunca querría ocupar. El lugar de los delincuentes, de los blasfemos, de los pecadores, de los marginados…

Pues así, todo junto y bien mezclado, nos da una imagen muy aproximada del estilo de rey que quiere ser nuestro Dios cristiano.

No, la realeza de Dios, ya lo decía Jesús (Jn 18, 36), no tiene nada que ver con la realeza de este mundo.

Nosotros hoy, como en tiempos de Jesús los judíos, soñamos, deseamos, anhelamos, un Dios, un Mesías, un Salvador a lo grande: fuerte, invencible, poderoso. Muy al estilo de los grandes héroes. Sí, así nos gustaría.

Así  lo representamos: estatuas monumentales, ricas tallas, frescos donde Jesús es un pantocrátor en majestad, como los reyes de todos los tiempos: con corona, dignos ropajes, oro y por supuesto poder, mucho poder. ¡Todo el poder!

Pero da igual, Dios en Jesús, se empeña en ser “como uno de tantos”, se pone a la fila de los pecadores, se deja acariciar los pies por mujeres de mala fama, se mezcla con la chusma y también con los ricos corrompidos, pero siempre vestido de “paisano” y sin bolsa en la cintura. Se nos escapa del Templo y corretea por las calles, los caminos y los campos.

Le interesan, siempre le han interesado, las ovejas descarriadas, las monedas perdidas, lo que no tiene solución, el desecho social, tanto por arriba como por abajo…

Nuestro rey Jesús es el que se deja ajusticiar, ridiculizar, abofetear y escupir. Y se presenta desgarrado, sangrante y desnudo, cavado en una cruz, torturado. Ese es el camino que lleva al reino, a la realeza de Cristo.

Oración

“Mi corazón no es ambicioso,

ni mis ojos altaneros,

no pretendo grandezas

que superan mi capacidad.”

(Salmo 131)

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Jesús quiso que reinara el Amor

domingo, 20 de noviembre de 2016
Comentarios desactivados en Jesús quiso que reinara el Amor

1c2744_7993Lc 23, 35-43

El último domingo del año litúrgico se dedica a Jesús. Toda la liturgia tiene como principio y como fin al mismo Jesús. Comienza en Adviento con la preparación a su nacimiento, y termina con la fiesta que estamos celebrando como culminación más allá de su vida terrena. Como todo ser humano nació como un proyecto que se fue realizando durante toda su vida y que culminó con la plenitud de ser que expresamos con el título de Rey. Pero Jesús respondió a Pilato que su Reino no era de este mundo. Pues a pesar de ello, nosotros no estamos de acuerdo con lo que dijo Jesús y le proclamamos Rey del universo. Claro, nosotros sabemos mucho mejor, lo que es y lo que no es Jesús.

Con el evangelio en la mano, ¿podemos seguir hablando de “Jesús rey del universo”? Un Jesús que luchó contra toda clase de poder; que rechazó como tentación, la oferta de poseer todos los reinos del mundo. Un Jesús que dijo: Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios. Un Jesús que invitó a sus seguidores a no someterse a nadie. Un Jesús que dijo que no venía a ser servido, sino a servir. Un Jesús que dijo a los Zebedeo: “El que quiera ser grande que sea el servidor, y el que quiera ser primero que sea el último». Un Jesús que, cuando querían hacerlo rey, se escabulló y se marchó a la montaña; por cierto, con gran cabreo de los apóstoles que se fueron en la barca sin esperarlo. Podíamos hacer más referencias, pero creo que está claro lo que quiero decir.

La palabra Rey, Padre, Hijo, Mesías, Pastor, tienen gran riqueza de significados simbólicos, tanto en el AT como en el Nuevo. Todas están relacionadas entre sí y no se puede entender separando unas de otras. La idea de un “rey”, en Israel, fue más bien tardía. Mientras fueron un pueblo nómada no tenía sentido pensar en un rey, ni siquiera sabían lo que era. Solo cuando llegaron a Canán y se establecieron en las ciudades conquistadas, sintieron la necesidad de copiar sus estructuras sociales y le pidieron a Dios un rey. Esa petición de un rey, fue interpretada por los profetas como una apostasía, porque para el pueblo judío, el único rey debía ser Yahvé.

Encontraron la solución convirtiendo al rey en un representante de Dios. Para erigir a una persona como rey, se le ungía. Es lo que significa exactamente Mesías (Ungido). La unción le capacitaba para una misión: conducir al pueblo en nombre de Dios. De ahí que desde ese momento se le llamara hijo de Dios. Lo propio de un hijo es actuar como el padre, en lugar del padre. También se le llamaba padre del pueblo y pastor del pueblo. Lo mismo que Dios era padre y pastor para su pueblo, el que era elegido como rey era ungido, hijo, pastor y padre. Los primeros cristianos utilizaron todas estas palabras para referirse a Jesús y nosotros podemos seguir utilizándolas como símbolos.

Una clave para entender la fiesta de hoy la podemos encontrar en el mismo evangelio que acabamos de leer. En primer lugar, el letrero que Pilato puso sobre la cruz, era una manera de mofarse, no de Jesús, sino de las autoridades judías que se lo habían entregado. Es curioso que nosotros hayamos ampliado el ámbito de su realeza a todo el universo. ¿Para escarnio de quien? Los soldados también le colocaron una corona y un cetro para reírse de él. ¿Creéis que Jesús se hubiera encontrado más cómodo con una corona de oro y brillantes y con un cetro cuajado de piedras preciosas? Por desgracia él no está presente para poder protestar por la tergiversación que supone la farsa.

Las autoridades, el pueblo, uno de los ladrones, le piden que se salve; pero Jesús no bajó de la cruz. Desde el bautismo hasta la cruz, le acompaña la tentación de poder. Jesús se salvó de esa tentación, pero no como esperaban los que estaban a su alrededor. Hoy seguimos esperando, para él y para nosotros, la salvación que se negó a realizar. Nos negamos a admitir que nuestra salvación pueda consistir en dejarnos aniquilar por los que nos odian. La plenitud del hombre es el servicio hasta la muerte. Si seguimos esperando la salvación externa, de seguridad, de poder o de gloria, quedaremos decepcionados como ellos. Jesús será Rey del Universo, cuando la paz y el amor reinen en todos los rincones de la tierra. Cuando todos seamos testigos de la verdad.

Sin embargo, el centro de la predicación y actuación de Jesús fue el Reino de Dios”. Nunca se predicó a sí mismo ni revindicó nada para él. Todo lo que hizo y todo lo que dijo, hacía siempre referencia a Dios. El Reino de Dios es una realidad que no hace referencia a un rey. Ni Dios ni Jesús pueden hacer nada por implantar su Reino al margen de nuestra actuación. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo presente aquí y ahora, como Jesús lo hizo presente mientras vivió entre nosotros. Jesús de Nazaret se identificó de tal manera con ese Reino, que pudo decir: “quien me ve a mí, ve a mi Padre”. Esto no lo decía como segunda persona de la Trinidad, sino como ser humano que había llegado a la experiencia fundamental y había descubierto que su auténtico ser y Dios eran uno.

Los cristianos descubrieron esta identificación, y pronto pasaron de aceptar la predicación de Jesús a predicarle a él. Surge entonces la magia de un nombre, Jesucristo (Jesús el Cristo, el Ungido). El soporte humano de esta nueva figura queda determinado por la cualidad de Ungido, Mesías. El adjetivo (ungido) queda sustantivado (Cristo). Lo determinante y esencial es que es Ungido. Lo que Jesús manifiesta de Dios, es más importante que el sustrato humano en el que se manifiesta lo divino. Pero debemos tener siempre muy claro que los dos aspectos son inseparables. No puede haber un Jesús que no sea Ungido, pero tampoco puede haber un “Ungido” sin un ser humano, Jesús.

Cristo no es exactamente Jesús de Nazaret, sino la impronta de Dios en ese Jesús. El Reino que es Dios, es el Reino que se manifiesta en Jesús. Para poder aplicar a Jesús ese título, debemos despojarlo de toda connotación de poder, fuerza o dominación. Jesús condenó toda clase de poder. Pero no solo condenó al que somete; condenó con la misma rotundidad al que se deja someter. Este aspecto lo olvidamos y nos conformamos con acusar a los que dominan. No hay opresor sin oprimido. El reinado de Cristo es un reino sin rey, donde todos sirven y todos son servidos. Cuando decimos: reina la paz, no queremos decir que la paz tenga un reino sino que la paz se hace presente en ese ámbito.

Jesús quiere seres humanos completos, que sean reyes, es decir, libres. Jesús quiere seres humanos ungidos por el Espíritu de Dios, que sean capaces de manifestar lo divino a través de su humanidad. Tanto el que esclaviza como el que se deja esclavizar, deja de ser humano y se aleja de lo divino. El que se deja esclavizar es siempre opresor en potencia, no se sometería si no estuviera dispuesto a someter. Entre todas las opresiones posibles la religiosa es más inhumana porque es capaz de llegar a lo más profundo del ser y oprimirle radicalmente. Emplear términos militares, como “guerrilleros de Cristo”, “cruzados de Cristo”, para designar personas o asociaciones que pretenden estar vinculadas a Jesús, es muestra de la más burda tergiversación del evangelio.

En el padrenuestro, decimos: “Venga tu Reino”, expresando el deseo de que cada uno de nosotros hagamos presente a Dios como lo hizo Jesús. Y todos sabemos perfectamente como actuó Jesús: desde el amor, la comprensión, la tolerancia, el servicio. Todo lo demás es palabrería. Ni programaciones ni doctrina, ni ritos, sirven para nada si no entramos en la dinámica del Reino. Jesús quiere que todos seamos reyes, es decir que no nos dejemos esclavizar por nada ni por nadie. Cuando responde a Pilato, no dice “soy el rey”, sino soy rey. Con ello está demostrando que no es el único, que cualquiera puede descubrir su verdadero ser y actuar según esa exigencia.

Meditación-contemplación

“No es de este mundo”, no quiere decir que es un reino para el más allá.
Quiere decir que no es un reino como los que conocemos aquí.
El reinado de Jesús, es el reinado de Dios.
Es el reinado del amor, del servicio, de la entrega total.
……………….

Cristo es rey porque es Señor de sí mismo.
Lo que hay de Dios en él, gobierna todo su ser.
Nada de lo que él es, queda fuera de la influencia divina.
De esa manera, estás llamado a ser tú mismo, rey.
……………..

Jesús le dice a Pilato: Yo he venido para ser testigo de la Verdad.
Porque es Verdad, porque es auténtico, es Rey de sí mismo.
En él la parte espiritual reina sobre la psicológica y biológica.
Ahí tienes la manera de llegar a ser REY.
……………….

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.