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Dictado auto de prisión para el líder del «Pilla-Pilla», el grupúsculo que intentó reproducir en Cataluña la operativa homófoba de los neonazis rusos

Lunes, 16 de marzo de 2020

1516210488_671881_1516210903_noticia_normalEl juez del juzgado nº 2 Granollers ha ordenado el ingreso inmediato en prisión de Mikola Zatkalnitsky, líder del «proyecto Pilla-Pilla», el infame grupo homófobo que a finales del año 2013 se dedicó a hostigar, en los alrededores de Barcelona, a homosexuales con los que contactaban a través de chats. A pesar de que fue condenado a un total de cinco años y medio de prisión por distintos delitos, ninguna de las penas individuales superaba los dos años de cárcel, por lo que su defensa solicitó que la sentencia quedara en suspenso. Sin embargo, el juez ha estimado que la persistencia del condenado en que obró debidamente puede suponer un riesgo de reincidencia, por lo que ha aceptado la solicitud de la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por varios grupos de defensa de los derechos LGTB, de que se ordenase el ingreso en prisión. El auto, no obstante, puede ser recurrido.

Mykola Zatkalnitsky fue condenado el pasado mes de diciembre a un total de cinco años y medio de prisión por tres delitos contra la integridad moral y por revelación de secretos, con los agravantes de superioridad y homofobia. Otros cinco acusados fueron condenados por los mismos delitos, aunque con penas inferiores, que oscilaban entre los nueve y los 27 meses de cárcel. La sentencia les imponía, además, el pago de una indemnización de 18.000 euros para dos de las víctimas.

Como ninguna de las penas individuales superaba los dos años de prisión, la defensa de Zatkalnitsky solicitó que no se ejecutara y se dejara en suspenso, siguiendo el criterio que rige al respecto desde 2015. La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por diversos grupos de defensa de los derechos LGTB, solicitaron, por el contrario, que se dictara auto de prisión inmediata dada la falta de arrepentimiento del condenado.

Aunque el arrepentimiento no es un requisito exigible para estimar la suspensión de la pena, el magistrado ha considerado también otras circunstancias. Según da por probado el juez, Zatkalnitsky aún mantiene que obró correctamente para «luchar contra la pederastia», su perfil es de un «extremista de tipo neonazi» de actitud sumamente violenta y gran capacidad de liderazgo, tanto sobre sus antiguos compañeros de grupo como sobre sus seguidores en las redes sociales. Todo ello le hace estimar que existe un serio riesgo de reincidencia. Por ello, ha ordenado el ingreso inmediato en prisión de Mikola Zatkalnitsky, si bien el auto puede ser recurrido.

Violencia y fanatismo hómofobos importados de Rusia

El joven de origen ucraniano Mikola Zatkalnitsky, alias «El Rusky», era el líder del «proyecto Pilla-Pilla», que fue desarticulado por los Mossos d’Esquadra a finales de 2013. Durante el periodo de su liderazgo, su actividad alcanzó gran eco en redes sociales, gracias a su supuesta finalidad «cazapederastas», aunque pronto quedó claro que no era más que un grupo homófobo creado a imitación de Occupy Pedofilyaj, una red de grupúsculos rusos responsables de numerosos episodios de violencia contra personas LGTBI especialmente activa en esa época (y con la que de hecho compartían simbología).

El fiscal contra los delitos de odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, describía en su acusación al menos tres ataques acreditados del grupo a víctimas en Granollers, todos ellos con el objetivo de «atemorizar, humillar y represaliar» a hombres homosexuales valiéndose de la «notable desproporción» de su fuerza numérica. Tras engañarla a través de las redes sociales, el grupo concertaba un encuentro con la víctima, a la que rodeaba por sorpresa para que no huyera, la retenía y la filmaba mientras la sometía a un interrogatorio humillante, con preguntas vejatorias sobre su condición sexual, que finalizaba con la coacción a la víctima para que dijera frente a una cámara que era un «pederasta». Les obligaba además a facilitar ante las cámaras su nombre completo y DNI para poder quedar libres. La mecánica era, en este sentido, calcada a la de los neonazis rusos, cuyos vídeos el propio Mikola Zatkalnitsky compartía en su perfil de VKontakte, principal red social rusa (en la que por desgracia sigue siendo posible acceder a numerosas de estas grabaciones en las que se maltrata a homosexuales).

El líder de Occupy Pedofilyaj, recordemos, era Maxim Martsinkevich, alias «Tesak», un famoso neonazi ruso que ya antes había sido el inspirador de Format 18, organización racista que pocos años antes se había hecho muy conocida por sus salvajes agresiones a ciudadanos no rusos. Martsinkevich fue condenado en 2014 a 5 años de prisión en su propio país, mientras que otros 6 integrantes de Occupy Pedofilyaj fueron condenados en 2015, también en Rusia, a entre 3 y 6 años de prisión.

Volviendo a los «Pilla-Pilla», hay que tener en cuenta que, también a imitación de los neonazis rusos, al maltrato del momento se unía el hecho de que los vídeos eran luego difundidos para escarnio de las víctimas, algo que la Fiscalía consideró que causó un daño irreparable en su honor y en su dignidad. El fiscal destacaba además que los ataques causaron un estado de alarma social entre el colectivo homosexual, que temió por su integridad y se vio gravemente afectado en su dignidad colectiva. Por todo ello, además de las penas de cárcel, el fiscal reclamaba indemnizaciones por valor de 31.000 euros euros para cada una de las tres víctimas y la prohibición de acercarse a un kilómetro de distancia. Por cierto, que meses después de la desarticulación del grupo se supo de su conexión con una agresión racista ocurrida en el metro de Barcelona.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Visto para sentencia el juicio contra los «Pilla-Pilla», el grupo que a finales de 2013 se dedicó a «cazar» homosexuales y difundir en vídeo cómo los humillaban

Sábado, 23 de noviembre de 2019

1516210488_671881_1516210903_noticia_normalEl pasado viernes quedó visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal nº 2 de Granollers el juicio contra los «Pilla Pilla», el infame grupo homófobo que, a imitación de los neonazis rusos de Occupy Pedofilyaj, se dedicó a finales de 2013 a hostigar, en los alrededores de Barcelona, a homosexuales con los que contactaban a través de chats. La Fiscalía solicita penas de 21 años de prisión para sus dos cabecillas, acusados de tres delitos contra la integridad moral y dos contra la intimidad, además de condenas de 15, 6 y 2 años de prisión para otros cuatro acusados, uno de ellos menor de edad en el momento de los hechos.

El juicio se celebró la pasada semana y en él se personaron además como acusación particular la Comisió Unitària 28 de Juny (que agrupa a diversos colectivos LGTBI catalanes), la FELGTB, la Fundación Triángulo y el Movimiento contra la Intolerancia, representados por la abogada Laia Serra. Las sesiones del juicio, en cualquier caso, no han arrojado sorpresas sobre lo que ya se conocía. El «proyecto Pilla-Pilla», liderado por el joven de origen ucraniano Mikola Zatkalnitsky, alias «El Rusky», fue desarticulado por los Mossos d’Esquadra a finales de 2013. Durante aquellos días, su actividad alcanzó gran eco en redes sociales, gracias a su supuesta finalidad «cazapederastas», aunque pronto quedó claro que no era más que un grupo homófobo creado a imitación de Occupy Pedofilyaj, una red de grupúsculos rusos responsables de numerosos episodios de violencia contra personas LGTBI especialmente activa en esa época y con la que de hecho compartían simbología: un puño cerrado con el pulgar hacia arriba, aunque doblado. Los acusados, sin embargo, han mantenido que su intención era solo la de perseguir pederastas.

El fiscal contra los delitos de odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, describía en su acusación al menos tres ataques acreditados del grupo a víctimas en Granollers, todos ellos con el objetivo de «atemorizar, humillar y represaliar» a hombres homosexuales valiéndose de la «notable desproporción» de su fuerza numérica. Tras engañarla a través de las redes sociales, el grupo concertaba un encuentro con la víctima, a la que rodeaba por sorpresa para que no huyera, la retenía y la filmaba mientras la sometía a un interrogatorio humillante, con preguntas vejatorias sobre su condición sexual, que finalizaba con la coacción a la víctima para que dijera frente a una cámara que era un «pederasta». Les obligaba además a facilitar ante las cámaras su nombre completo y DNI para poder quedar libres. La mecánica era, en este sentido, calcada a la de los neonazis rusos, cuyos vídeos el propio Mikola Zatkalnitsky compartía en su perfil de VKontakte, principal red social rusa (en la que por desgracia sigue siendo posible acceder a numerosas de estas grabaciones en las que se maltrata a homosexuales).

El líder de Occupy Pedofilyaj, recordemos, era Maxim Martsinkevich, alias «Tesak», un famoso neonazi ruso que ya antes había sido el inspirador de Format 18, organización racista que pocos años antes se había hecho muy conocida por sus salvajes agresiones a ciudadanos no rusos. Martsinkevich fue condenado en 2014 a 5 años de prisión en su propio país, mientras que otros 6 integrantes de Occupy Pedofilyaj fueron condenados en 2015, también en Rusia, a entre 3 y 6 años de prisión.

Volviendo a los «Pilla-Pilla», hay que tener en cuenta que, también a imitación de los neonazis rusos, al maltrato del momento se unía el hecho de que los vídeos eran luego difundidos para escarnio de las víctimas, algo que la Fiscalía considera que causó un daño irreparable en su honor y en su dignidad. El fiscal destaca además que los ataques causaron un estado de alarma social entre el colectivo homosexual, que temió por su integridad y se vio gravemente afectado en su dignidad colectiva. Por todo ello, además de las penas de cárcel, el fiscal reclama indemnizaciones por valor de 31.000 euros euros para cada una de las tres víctimas y la prohibición de acercarse a un kilómetro de distancia. Por cierto, que meses después de la desarticulación del grupo se supo de su conexión con una agresión racista ocurrida en el metro de Barcelona.

El Observatori contra l’Homofòbia espera una sentencia justa

En declaraciones a dosmanzanas, Ton Mansilla, asesor jurídico del Observatori contra l’Homofòbia, ha expresado su esperanza en que el juicio derive en unas condenas justas. «Desde el Observatori valoramos muy positivamente que todas las acusaciones coincidieran en remarcar el agravio que supuso el ‘Proyecto Pilla-Pilla’ contra la dignidad de todo el colectivo LGTBI, así como el potencial lesivo de los hechos, que va más allá de las víctimas concretas», ha declarado. «Las entidades LGTBI esperamos una sentencia justa en términos de derechos humanos y de protección de las minorías, que mande un mensaje claro contra la impunidad de los grupos de extrema derecha, y a la vez suponga un paso más para romper el silencio de las víctimas de la LGTBIfobia. Tal y como remarcó la abogada de la acusación popular, Laia Serra, los Estados tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos frente a los delitos de odio, según ha establecido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos», ha añadido Mansilla.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) espera una sentencia ejemplar ya que se trata de un juicio contra la homofobia de la extrema derecha.  Recuerda que la FELGTB, Movimiento contra la Intolerancia y Fundación Triángulo se presentaron como acusación popular junto a la Comisión Unitaria 28 de junio de Cataluña y participarán en el proceso como testigos.
La vocal de delitos de odio de FELGTB, Arantxa Mirandal, recuerda que relacionar la homosexualidad con la pederastia es una estrategia recurrente de la ultraderecha para desacreditar a las personas LGTBI y fomentar la LGTBIfobia. “Aún podemos recordar como Vox Massamagrell declaró a través de su cuenta de twitter el pasado verano que la celebración del Orgullo impone a los más pequeños una ideología que fomenta la pederastia”, explica.
En este sentido, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, defiende que “ante la normalización de los discursos de odio y el enaltecimiento de la LGTBIfobia en la esfera pública, necesitamos más que nunca una Ley Estatal LGTBI que, a través de la pedagogía, prevenga el odio a las personas LGTBI y garantice medidas de protección y reparación a las víctimas de violencia y discriminación debido a su orientación afectivo-sexual y/o a su identidad de género”.
FELGTB recuerda que, aunque entre el 60 y el 80% de los delitos de odio e incidentes discriminatorios contra personas LGTBI no se denuncian, solo en 2018, se registraron en España más de 600 agresiones contra miembros del colectivo.

Estaremos atentos.

Fuente Dosmanzanas/FELGTB

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Juzgan al impulsor del proyecto homófobo Pilla-Pilla: perseguir la pederastia, una tapadera para dar caza a gais

Miércoles, 13 de noviembre de 2019

138722388468¿Qué habrán votado…? Recordamos a estos machirulos homófobos y exhibicionistas Mikola Zatkalnitsky y su amiguito a los que parecía gustarles salir en internet desnudos y muy depiladitos… Si es que…

El líder de un grupo homófobo niega vínculos con la extrema derecha en el juicio

Mykola Zatkalnitsky ha declarado ante el juez por haber importado a España un movimiento violento de origen ruso (Okkupay Pedofilyay) que hostiga a homosexuales con la excusa de perseguir la pederastia. Mykola responde solo a su abogado y se ciñe al guion para tratar de eludir los 21 años de cárcel que pide para él la Fiscalía: según él, ni es neonazi ni homófobo, sino una buena persona que pretendía “descubrir a personas que querían mantener relaciones sexuales con menores”

Hace seis años, cuando tenía 19, Mykola orgaanizó el Proyecto Pilla-Pilla. según afirma, la idea surgió cuando estudiaba en el instituto. Creó un perfil de Facebook y logró atraer  a una veintena de jóvenes de Granollers y su entorno. De origen ucranio, Mykola era cebo y verdugo. Accedía a chats de contactos homosexuales bajo el pseudónimo de Alex y concertaba un encuentro con fines sexuales. A sus víctimas les decía que tenía 17 años, les escribía mensajes subidos de tono y les enviaba fotos suyas; por aquel entonces, trabajaba para una agencia de modelos.

La cita resultaba ser una emboscada. Mykola acudía al lugar concertado acompañado de un grupo de chicos para “atemorizar, humillar y represaliar” a la víctima, que se veía “retenida y controlada de forma intimidatoria” por el grupo. Mientras filmaban la escena con teléfonos móviles, los acosadores obligaban a la víctima a contestar a preguntas “vejatorias” sobre su condición sexual, a mostrar su DNI y a reconocer su condición de pederasta, según la Fiscalía. De lo contrario, no podía marcharse. En los hostigamientos también participó presuntamente un menor de edad, aunque su caso fue archivado.

A una de las víctimas Pilla-Pilla le rodeó junto a una estación de tren y le obligó a sacar los condones y el lubricante de bolsillo. No accedió a decir ante la cámara que era un pederasta. Pero Mykola editó el vídeo de forma presentándolo como tal. Las imágenes llegaron “a su madre, sus vecinos, la farmacéutica y el hijo de un compañero de su equipo de fútbol”. Se vio combatiendo la falsa acusación de que era un abusador de niños. A otra víctima también le grabaron y difundieron su nombre completo y teléfono; a los pocos días empezó a recibir mensajes amenazantes. Y a otra le extorsionaron. “¿Qué serías capaz de hacer para que este vídeo no sea colgado en Internet? A lo mejor te quieres unir al proyecto, a cazar con nosotros, o a lo mejor quieres pagar dinero”.

thumb_474__4El juicio que ha comenzado este lunes ve el caso de tres de las personas que fueron acosadas por erstos delincuentes que atemorizó al colectivo LGTBI. “Nos preocupaba el ambiente de violencia y que se generara un efecto contagio. Empezó a cundir el miedo a tener encuentros por temor a ser amenazado, extorsionado o vejado”, explica, en su declaración como testigo, María García, que entonces presidía la FELGTB y recuerda que la ansiedad creció al saber que el grupo empleaba “simbología neonazi”.

La investigación judicial no ha hallado vínculos con la extrema derecha de cinco de los seis jóvenes que se sientan en el banquillo por delitos contra la integridad moral con la agravante de abuso de superioridad y de discriminación por orientación sexual,  y contra la intimidad.  Les pueden caer penas de entre dos a 21 años de cárcel.  Unas 50.000 personas— se hicieron seguidores de un perfil de Facebook ctras leer: “Si no eres marica ni pederasta, únete”. El símbolo del Pilla-Pilla era una foto formada por tres manos haciendo el gesto del pulgar doblado que, “debidamente combinado, reproduce la esvástica” nazi. Esa idea la tomó Mykola del grupo ruso liderado por su ídolo Maxim Martsinkevich Teçak, de quien copió las tácticas de acoso, las músicas para los vídeos e incluso la pose para sus fotografías.

1516210488_671881_1516210903_noticia_normalAunque Mykola niega su  adherencia neonazi, las pruebas apuntan en otro sentido. El fiscal especializado en delitos de odio Miguel Ángel Aguilar señala que su amistad con Vladislav, un adolescente ruso que en 2014 agredió a un chico de Mongolia que iba tranquilamente sentado en un vagón del metro de Barcelona. “¿Qué te pasa a ti, chino?”, le dijo antes de propinarle puñetazos en la cara que solo pararon cuando otros viajeros intervinieron. La escena fue grabada en vídeo, lo mismo que las cacerías del Pilla-Pilla, lo que ha provocado “un daño irreparable el honor y dignidad” de las víctimas, que declaran este jueves a puerta cerrada.

Tras el cierre de la página de Facebook, Mykola, que permanece en libertad, dice que se desvinculó de cualquier otra iniciativa similar y que se dedicó a trabajar. A las puertas del juzgado de Granollers, Pau Gàlvez, portavoz de la Comisión 28-J, confirma que no han detectado nuevos intentos de trasladar a España los movimientos homófobos rusos. “Se hizo una presión muy fuerte con los Mossos y con la Fiscalía”, explica Gàlvez, que aun así alerta de los riesgos de este tipo de grupos organizados por “tratar al colectivo como si fueran enfermos” y por “vincular la homosexualidad con la pederastia”.

Fuente El País/Cristianos Gays

Fuente El país

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El fiscal pide hasta 21 años de cárcel por el “proyecto pillapilla” contra homosexuales

Viernes, 19 de enero de 2018

138722388468Recordamos a estos machirulos homófobos y exhibicionistas Mikola Zatkalnitsky y su amiguito a los que parece gustarles salir en internet desnudos y muy depiladitos… Si es que…

Los miembros de este grupo se hacían pasar por un menor de edad y entablaron conversación en “chats” de contactos íntimos con tres homosexuales, con los que concertaron una cita. 

La Fiscalía contra los delitos de odio y discriminación de Barcelona solicita 21 años de prisión para los cabecillas del infame “Proyecto Pilla Pilla”, un grupo homófobo que, a imitación de los neonazis rusos de Occupy Pedofilyaj, se dedicó a finales de 2013 a hostigar, en los alrededores de la capital catalana, a homosexuales con los que contactaban a través de chats. Les acusa de tres delitos contra la integridad moral y dos contra la intimidad. La Fiscalía también solicita condenas de 15, 6 y 2 años de prisión para otros cuatro acusados, uno de ellos menor de edad en el momento de los hechos.

El fiscal pide hasta 21 años de cárcel para los integrantes del “proyecto pillapilla”, que preparaban emboscadas a homosexuales en Granollers y Les Franqueses, en Barcelona, para humillarles y vejarles sometiéndoles a un interrogatorio, que luego colgaban en las redes sociales.

El grupo, liderado por el joven de origen ucraniano Mikola Zatkalnitsky, alias “El Rusky”, fue desarticulado por los Mossos d’Esquadra a finales de 2013. Durante días, su actividad alcanzó gran eco en redes sociales, gracias a su supuesta finalidad “cazapederastas”, aunque por fortuna pronto quedó claro que no era más que un grupo homófobo creado a imitación de Occupy Pedofilyaj, una red de grupúsculos rusos responsables de numerosos episodios de violencia contra personas LGTB especialmente activa en esa época y con la que de hecho compartían simbología: un puño cerrado con el pulgar hacia arriba, pero doblado. El líder de Occupy Pedofilyaj era Maxim Martsinkevich, alias “Tesak” (un famoso neonazi que ya antes había sido el inspirador de Format 18, organización racista que se hizo muy conocida por sus brutales agresiones a ciudadanos no rusos). Martsinkevich fue condenado en 2014 a 5 años de prisión en su propio país, mientras que otros 6 integrantes de Occupy Pedofilyaj fueron condenados en 2015, también en Rusia, a entre 3 y 6 años de prisión.

thumb_474__4Mykola, de nacionalidad ucraniana, creó en noviembre de 2013 el grupo que denominó “proyecto pillapilla”, que era una imitación del grupo ruso “Occupy Pedofilya“, de clara ideología neonazi que, con el pretexto aparente de identificar y neutralizar a pederastas, buscaba perseguir, humillar y vejar a homosexuales. Siguiendo los mismos objetivos, el “proyecto pilla pilla, en el que Mykola logró reunir a varios integrantes -de los que los Mossos d’Esquadra lograron identificar a cinco y a un menor de edad-, actuó al menos contra tres víctimas, a las que, mediante un engaño previo, humillaron con un interrogatorio vejatorio, que grabaron en vídeo y difundieron por las redes sociales.

En su escrito de acusación, el Fiscal de delitos de odio y discriminación Miguel Ángel Aguilar pide la mayor pena, de 21 años de cárcel, para Mykola, el impulsor de este grupo, y para su principal colaborador, así como condenas de quince, seis y dos años para los otros cuatro acusados. El fiscal Miguel Ángel Aguilar, describe en su acusación al menos tres ataques acreditados del grupo a víctimas en Granollers, todos ellos con el objetivo de “atemorizar, humillar y represaliar” a hombres homosexuales valiéndose de la “notable desproporción” de su fuerza numérica. Tras engañarla a través de las redes sociales, el grupo concertaba un encuentro con la víctima, a la que rodeaba por sorpresa para que no huyera, la retenía y la filmaba mientras la sometía a un interrogatorio humillante, con pregunats vejatorias sobre su condición sexual, que finalizaba con la coacción a la víctima para que dijera frente a una cámara que era un “pederasta abusador de niños”. Les obligaba además a facilitar ante las cámaras su nombre completo y DNI para poder quedar libres. La mecánica era, en este sentido, calcada a la de los neonazis rusos (cuyos vídeos el propio Mikola Zatkalnitsky compartía en su perfil de VKontakte, principal red social rusa, en la que por desgracia sigue siendo posible acceder a numerosas de estas grabaciones en las que se maltrata a homosexuales).

1516210488_671881_1516210903_noticia_normalSegún el fiscal, los acusados actuaron con el objetivo de “atemorizar, humillar y represaliar” a los homosexuales. En el interrogatorio, los acusados obligaban a responder a las víctimas preguntas vejatorias sobre su condición sexual y familiar, dar su nombre completo y su DNI, proclamar públicamente su homosexualidad y reconocer -bajo coacción- que eran unos “pederastas abusadores de niños”. Posteriormente, editaban las imágenes y las colgaban en las redes sociales.

Según la Fiscalía, estos hechos, de los que únicamente se ha podido acreditar el caso de tres víctimas, causaron en esa época y en los meses sucesivos un “estado de alarma social” entre el colectivo homosexual, que temió por su seguridad y por su integridad y se vio gravemente afectado en su dignidad colectiva.

Los vídeos llegaron al entorno de las víctimas, que de esta forma pudieron descubrir su orientación sexual, conocer sus fantasías sexuales y la falsa acusación de que eran abusadores de niños, generando todo ello un daño “irreparable” en su honor y en su dignidad, debido al “escarnio público” que suponía que, sin haber cometido ninguna ilegalidad, se les asociara con la pederastia. De hecho, dos de las víctimas recibieron mensajes amenazantes en su teléfono, cuyo número aparecía en el vídeo que difundieron los acusados.

Por todo ello, el fiscal acusa al creador del grupo y a su principal colaborador -que era quien llevaba el peso de los interrogatorios-, de tres delitos contra la integridad moral y tres contra la intimidad, por los que les pide en total 21 años de cárcel.

A los otros cuatro acusados, el fiscal les pide condenas de seis años de prisión -a dos de ellos- y dos años -a los otros dos-, así como que indemnicen conjuntamente a cada una de las tres víctimas con 31.000 euros y la prohibición de acercarse a un kilómetro de distancia. Por cierto, que meses después de la desarticulación del grupo se supo de su conexión con una agresión racista ocurrida en el metro de Barcelona.

Fuente Agencias, vía Cáscara Amarga/Dosmanzanas

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