Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

Un salto cualitativo

domingo, 19 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Un salto cualitativo

Juan-1-29-34-3-660x330Domingo II del Tiempo Ordinario 

19 enero 2020

Jn 1, 29-34

La comunidad del cuarto evangelio pone en boca del Bautista su propio credo: Jesús es el “Hijo de Dios”. Esta afirmación constituye el núcleo mismo de la fe cristiana y, por ello, la ruptura definitiva con la ortodoxia judía, de la que provenían los primeros discípulos.

          En sí misma, tal proclamación suponía un salto cualitativo con respecto a la creencia anterior: Dios no era (únicamente) el ser transcendente que habitaba los cielos, sino que se había hecho uno de los nuestros –es el misterio cristiano de la “encarnación”–, con lo que transcendencia e inmanencia quedaban fundidas en un abrazo definitivo. Con Jesús, como afirma el propio evangelio de Juan, “Dios acampó entre nosotros” (1,14). Se ha roto la distancia entre el cielo y la tierra –eso es lo que significa la imagen del “cielo rasgado”, de que se hablaba en el relato del bautismo–, se ha desvelado la no-separación radical entre “Dios” y el “mundo”. Todo eso es lo que la fe cristiana afirma al creer en Jesús como “Hijo de Dios”.

          Si el inicio del cristianismo supuso un salto cualitativo en la comprensión religiosa, no me parece exagerado afirmar que a nosotros nos ha correspondido vivir otro de no menor envergadura.

          Si en aquel se proclamaba que Dios se había hecho uno de nosotros, en este se nos hace manifiesto que todo lo que los creyentes dicen de Jesús es extensivo y aplicable a todos los seres humanos. No son de extrañar, por tanto, las resistencias que aparezcan por parte de quienes se hallan en la “ortodoxia” anterior. Pero, aunque cueste creerlo, lo que es Jesús lo somos todos.

          Divinidad y humanidad-mundanidad son solo las “dos caras” de lo real. La inmanencia es la forma que adopta la transcendencia al hacerse manifiesta. No hay separación alguna. Dios no es un Ser separado. Las formas no son sino modos (disfraces) en los que Dios se oculta.

          Lo que llamamos “Dios” es el Fondo de todo lo real, nuestra identidad última. Es la Vida que somos, experimentándose en estas formas concretas. Somos Plenitud que se percibe (casi siempre) como carencia, Presencia ilimitada que (casi siempre) se imagina temporal, somos Dios tomando forma humana… Es el misterio cristiano de la encarnación llevado hasta su final.

          Ahí se manifiesta la comprensión que ilumina de raíz la paradoja humana: somos alegría en la tristeza, fuerza en la debilidad, luz en la oscuridad, certeza en la incertidumbre, amor en el desencuentro…, Vida en la muerte. Lo que, desde el teísmo, se afirmaba de un “Dios” separado, no era sino nuestra identidad más profunda.

¿Me abro a percibir las “dos caras” de lo real?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Contemplación es el tranquilo demorarse del hombre en la presencia de Dios, (K Rahner).

domingo, 19 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Contemplación es el tranquilo demorarse del hombre en la presencia de Dios, (K Rahner).

descargaDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Epifanía – Bautismo.

            Parece como si la navidad, la epifanía y el bautismo del Señor se alargaran un poco en el evangelio de hoy, que de nuevo nos presenta el bautismo de Jesús, si bien esta vez en la versión de san Juan.

  1. Juan bautista un hombre bien plantado.

            Desde el Adviento hasta hoy Juan Bautista nos viene acompañando en la liturgia de la palabra. Hombre más bien fuerte y de “armas tomar”: raza de víboras, ya está el hacha, etc.

Juan Bautista reconoce que no conoce a Cristo, ¿pero si era su primo? Sus madres / padres se veían con frecuencia, etc. A lo mejor es que Juan Bautista no había llegado a la fe, no conocía a Cristo…

La gente siempre expectante de novedades pudo ver en Juan Bautista al mesías anunciado. Juan B adquirió fama, sin embargo es consciente de que él no es quien tenía que venir, reconoce su indignidad: no soy digno de desatar ni los zapatos del Mesías, etc.

¡Anda que no conocemos “salvapatrias”, “salvadiócesis” y “adláteres” del poder!

  1. La contemplación y el horóscopo.

            En el texto del evangelio de hoy podemos observar una nueva actitud en Juan Bautista (y en el ser humano): en el ser humano: he contemplado. Juan B contempla, mira contemplativamente la realidad y la vida, contempla el Espíritu de Cristo.

            Podríamos decir que Juan Bautista llega a la fe en Jesús contemplando el espíritu, el estilo, las palabras, los pasos de Jesús.

            Una visión contemplativa de la vida ofrece otra perspectiva y otro modo de ser y estar infinitamente más noble y sereno.

contemplación

            Contemplación es un término que viene del latín: Templo. Significa etimológicamente algo así como el atrio de los templos en los que la gente se detenía e intentaba escrutar los designios de los dioses, contemplar el cielo.

            Como definición nos puede pillar un poco lejana, aunque no tanto como contenido, pues al fin y al cabo todos los humanos sentimos una necesidad de escrutar el futuro, nuestro porvenir, etc. ¿Qué otra explicación tiene la proliferación de tarots, horóscopos, lectura de manos, mediums, canales de radio y tv en los que por un módico precio y abundantes memeces te auguran un futuro sonriente en el trabajo, en la vida afectiva y demás?

            Siempre el ser humano ha pretendido adentrarse y hacerse con el futuro: augurios, sortilegios, suertes han estado y están presentes en todas las culturas y también en la Biblia.

  1. La contemplación es otra historia: una actitud personal.
  2. Rahner tiene una preciosa definición de lo que es la contemplación:

Contemplación es el tranquilo demorarse del hombre en la presencia de Dios.[1]

            Qué bien expresado queda lo que se puede entender por contemplación. Contemplar requiere tranquilidad, calma en la presencia de Dios, en las cuestiones de la vida.

            Contemplar es demorarse: contemplar es quedarse y espaciarse en lo que hemos encontrado como valioso, contemplar es “perder el tiempo” en lo que creemos, en lo que celebramos, en lo que “no llegamos”, en la estética, en la verdad.

            Contemplar es permanecer en la presencia de Dios. Santo Tomás decía permanecer quedamente en la verdad.

            Permanecer tiene el sentido de quedarse disfrutando o viviendo en el interior de lo que hemos hallado en la realidad de la vida: la Verdad, el bien, la belleza, la cultura, la música, las pequeñas cosas valiosas de la vida, quedarse en Dios.

            Contemplar es también un modo de ser y estar en la vida. Vivir estar consciente y serenamente.

            Hay quien vive a mil por hora, precipitadamente y todo lo que toca lo convierte en un manojo de nervios. Se nos han metido los calambres en el cuerpo -y en el alma- y no hay quien pare en casa, en el trabajo, en la iglesia, en la vida.

  1. Contemplar no es una cuestión religiosa de unos monjes y monjas.

            A veces pensamos que la contemplación es un estilo de vida en el que vive un “resto” de personas: hombres y mujeres que se han retirado del “mundanal ruido”:

¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!

(Fray Luis de León)

            Me parece a mí, que la contemplación no es una cuestión inicialmente cristiana, ni tan siquiera religiosa.

            Contemplar es una necesidad del ser humano. Es tan necesario contemplar como respirar.

            Dicen que el poeta Juan Ramón Jiménez era ateo. No lo sé. Pero un hombre que compuso aquellos poemas, era un hombre contemplativo y estaba muy cerca de Dios, lo mismo que Unamuno, Antonio Machado, García Lorca, etc. El bardo vasco, Imanol Larzabal, que traduce-compone al euskera el cántico espiritual de San Juan de la Cruz, era un hombre contemplativo.

La experiencia cristiana y el lenguaje religioso se expresan por medio de metáforas, símbolos y la poesía. Otros lenguajes: el jurídico, dogmático, apenas pueden expresar muy rudamente lo que se ha contemplado.

El lenguaje religioso es siempre metafórico. Las metáforas no describen la realidad, sino aluden a ella simbólicamente, muchas veces de un modo inexpresable en conceptos. El lenguaje religioso no es de ideas “claras y distintas”, como muchas veces confunde la teología dogmática y no digamos nada los fanáticos religiosos.

El lenguaje religioso es más bien como la poesía: nos habla con metáforas, imágenes, símbolos… que muchas veces evocan nuestro subconsciente, personal y colectivo.

Jesús no puede ser el cordero de Dios, porque no es, en absoluto, un cordero. Ahora bien esa expresión tiene un significado. Pero, cuando alguien te enseñe las estrellas, no te quedes mirando el dedo.

  1. dejarse embargar por dios

            De un tiempo a esta parte se están multiplicando las técnicas de oración, de relajamiento, de contemplación. Me parece a mí que este asunto de la oración y contemplación hoy en día se parece más a una clase de aerobic en el gimnasio que a una serena oración contemplativa. El yoga, el zen, la meditación transcendental, el eneagrama, etc. son un cúmulo de ejercicios “gimnásticos”: respira hondo, deje la mente vacía, en blanco, etc.

No es lo mismo vivir en el vacío, que vivir en el silencio de Dios acogiendo su Palabra, acogiendo la voz de la ultimidad. Los vacíos humanos los llena Dios, decía el escultor Oteiza, que no era un hombre especialmente ortodoxo, ni mucho menos.

            Probablemente la contemplación es algo mucho más pasivo y consista en un dejarse embargar por la realidad de la vida (y de Dios):

en ocasiones la vida es creativa: un nacimiento, el Universo, la primavera, la creación son realidades o acontecimientos a contemplar. en ocasiones la existencia es telúrica: la fuerza destructora de la naturaleza: inundaciones, volcanes, terremotos, la fuerza de un cáncer, etc. A veces la vida se ve forjada por acontecimientos: encuentros y desencuentros, opciones, despedidas, muertes. Hemos de saber contemplar las desgracias en la vida.

Contemplar es dejarse impregnar el fondo de nuestro ser, de la vida, por Dios, por la ultimidad.

Cuando contemplamos (salmo 8) un amanecer o una puesta de sol: Dios se nos da. Cuando nos dejamos amar en un enamoramiento, aunque sea a destiempo, Dios se nos da. Cuando contemplamos el sufrimiento de un enfermo, de unos padres a los que se les ha muerto su hijo, Dios se nos da. Cuando contemplamos con indignación la explotación de los países y personas más pobres, Dios se nos da.

Contemplar -posiblemente- es dejarse embargar por la realidad, por la vida, por Dios.

  1. Posiblemente evangelizar es contemplar.

            No solamente en el mundo cultural cristiano, sino en la sociedad, la poesía es algo que ha quedado relegado como una cuestión inútil.

            El lenguaje del magisterio, de los Obispados es jurídico, dogmático; todo son disposiciones, órdenes, larguísimas encíclicas duras de lenguaje.

            Quizás hoy en día evangelizar es ayudar a “estar en sí”, “en silencio”, contemplando: el amor en la vida, en la amistad, en el trabajo realizado lo mejor posible en el pequeño mundo cultural, en una celebración, ante las cuestiones humanas con profunda nostalgia.

             He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo

[1] K. Rahner – H. Vorgrimler, Diccionario Teológico, Barcelona, Ed Herder, 1970, 120.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Juan Antonio Estrada: «Jesús fue un laico judío sin ninguna formación rabínica»

miércoles, 15 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Juan Antonio Estrada: «Jesús fue un laico judío sin ninguna formación rabínica»

jesusdenazareth3«Los profetas fueron los grandes renovadores de Israel»

«El cristianismo surgió como una corriente dentro del judaísmo, protagonizada mayoritariamente por gente sencilla, constituida como una comunidad»

«Hay que volver a evangelizar las viejas cristiandades, convertidas hoy en sociedades sin religión»

«El Jesús de los evangelios fue desplazado por una teología centrada en su filiación divina y en hacer compatibles la persona divina y la humana»

«Hay que recuperar la alternativa cristiana a la religión y a la sociedad, pero esto implica una reforma radical de la Iglesia y del cristianismo, recuperando el Vaticano II y yendo más allá de él»

Jesús proviene de una religión centrada en el culto sacrificial, el sacerdocio del templo, la ley religiosa y las Escrituras sagradas. La profecía, el sacerdodio cultual y los rabinos representaban las instancias determinantes del judaísmo, junto al sanedrín y la autoridad patriarcal. Los profetas fueron los grandes renovadores de la vida de Israel y mantuvieron la esperanza de un mesías. La era mesiánica fue la versión judía de la expectativa universal de una sociedad más fraterna, justa y sin mal. Esta esperanza ofreció un proyecto de vida y fue fundamental para preservar la identidad judía cuando perdieron su tierra y se dispersaron en el imperio.

Jesús fue un laico judío sin ninguna formación rabínica, que cambió la forma de comprender la Escritura y la ley religiosa. Con él surgió otro proyecto de salvación, que centró la religión en las aspiraciones humanas y la sacó del entorno religioso. Ya no era la religión del templo, sino un modo de vivir, vinculado a la ética, centrado en la vida profana y marcado por la urgencia del reinado de Dios en Israel. Comenzó un proceso de desacralización y se desplazó el centro de gravedad del templo, el culto y el sacerdocio en favor de una vida entregada a los demás, especialmente a los más vulnerables. La reacción violenta de la religión amenazada y del poder político, hostil a todo mesianismo, fue su ajusticiamiento. Participó así del destino de los profetas y de todos los que lucharon por cambiar la sociedad y religión judías.

El cristianismo surgió como una corriente dentro del judaísmo, protagonizada mayoritariamente por gente popular y sencilla, discípulos laicos de Jesús. Inicialmente predicaron un mensaje en continuidad con el de Jesús, buscando la conversión del pueblo judío. Pero el anuncio de la resurrección generó un nuevo dinamismo universal y se pusieron las bases de un Dios trinitario, reformando las imágenes divinas del Antiguo Testamento. El cristianismo ha surgido del tronco judío y lo ha rebasado. La relativización de la ley religiosa, del culto y del templo llevó a la ruptura final con el judaísmo y a una nueva forma de entender la relación con Dios. El binomio pecado y castigo, que impregnaba el culto y la ley religiosa, fue desplazado por una dinámica centrada en el sufrimiento humano, en el perdón de los pecados y la misericordia divina. Una vida sacrificada a los demás, siguiendo el modelo de Jesús, un culto existencial y el paso de la comunidad discipular a la Iglesia fueron señales características del cristianismo.

El cristianismo se constituyó como una comunidad de personas, que vivían la salvación como un proyecto de sentido en el mundo y que estaban lejanos a las dinámicas ascéticas y cultuales de Israel y otros grupos religiosos del imperio romano. No rehusaron la herencia judía y romana, pero la transformaron. Se adoptaron estructuras y cargos no religiosos del judaísmo (presbíteros o ancianos) y del imperio romano (obispos y diáconos). Al ser una religión perseguida no podían tener templos y surgieron las iglesias domésticas. El ministerio (diáconos, presbíteros y entre ellos el obispo) no era solo una dignidad sino una carga, ya que los dirigentes eran los primeros perseguidos por las autoridades. Vivían en el seno de las comunidades que les habían elegido y como ciudadanos del imperio, casados y con familias, con un trabajo profano y un estilo de vida laical. Su forma de vida y de entender la relación con Dios, el culto y las leyes religiosas fueron también la causa de la hostilidad que encontraron en el imperio romano, como antes en Israel.

Diáconos, presbíteros y obispos vivían en el seno de las comunidades que les habían elegido y como ciudadanos del imperio, casados y con familias, con un trabajo profano y un estilo de vida laical

De ahí se podía esperar una nueva forma de vivir la religión. La de un grupo centrado en la comunidad y en la misión, cuyos protagonistas eran todos los cristianos y no solo los clérigos. Especial relevancia tuvieron las mujeres, cuya conversión arrastraba a toda la familia, las cuales protegieron y financiaron a las incipientes iglesias domésticas.

La quinta columna cristiana en el Imperio fue progresivamente impregnándolo y conquistando cada vez a más personas, a pesar de la hostilidad de los tres primeros siglos. Paradójicamente, el éxito social y religioso fue la causa de un progresivo distanciamiento del proyecto de Jesús y del de la Iglesia primitiva. La creciente clericalización, la pérdida de la comunidad en favor de los ministros, la creación de un culto rejudaizado y romanizado marcaron al cristianismo, cada vez más cercano al modelo religioso preponderante en el imperio.

La revelación de Dios por Jesús se modificó en favor de la homologación con el teísmo de raíces judías y grecorromanas. El Jesús de los evangelios fue desplazado por una teología centrada en su filiación divina y en hacer compatibles la persona divina y la humana. Y el Espíritu Santo, que había inspirado la creación de una comunidad protagonista, con pluralidad de ministerios y carismas, perdió cada vez más relevancia en favor de una gracia transmitida por los sacramentos y la obediencia a la jerarquía.

Dos mil años después vivimos el reto de volver a inspirarnos en Jesús y en el cristianismo primitivo. El futuro está en volver a los orígenes, en la creación de comunidades, en el protagonismo de los laicos y en la igualdad eclesial de las mujeres. Desde ahí será posible afrontar el reto que plantea al cristianismo una sociedad secularizada y laicizada, que ha sustituido a la iglesia de cristiandad.

Hay que recuperar la alternativa cristiana a la religión y a la sociedad, pero esto implica una reforma radical de la Iglesia y del cristianismo, recuperando el Vaticano II y yendo más allá de él. Quizás la crisis actual de la Iglesia y de las vocaciones sacerdotales y religiosas sean la base para una nueva etapa innovadora. Recuperar la fe en Jesús y en su proyecto de vida son exigencias internas del cristianismo. A Dios no lo conocemos pero en la humanidad de Jesús tenemos la referencia para encontrarlo (Jn 1,18) y vivir una vida con sentido. Y desde ahí es posible afrontar la nueva época secular en la que la religión ha perdido irradiación social y capacidad de responder a las demandas humanas. Hay que volver a evangelizar las viejas cristiandades, convertidas hoy en sociedades sin religión.

Fuente Religión Digital

Biblia, Espiritualidad , ,

José M. Castillo: «Para la Iglesia de Almería, salvar de la muerte a los que quieren escapar de la muerte es “meterse en política”

martes, 14 de enero de 2020
Comentarios desactivados en José M. Castillo: «Para la Iglesia de Almería, salvar de la muerte a los que quieren escapar de la muerte es “meterse en política”

Cruz-Lampedusa-construida-personas-migrantes_2194290591_14241427_660x371De su blog Teología sin censura:

La ‘Cruz de Lampedusa’ no llega a Almería ¿Estamos locos?

Me resulta escandaloso que a no pocos clérigos les abrumen las preocupaciones cuando, en política, gana la izquierda, por lo que algunos prelados y no pocos sacerdotes piden a sus feligreses que recen

Que recen, ¿para qué? ¿para que el clero no se vea privado de los beneficios y privilegios que disfruta? Para Jesús, lo decisivo no era la ética de los políticos, sino la conducta de la gente

«La Cruz de Lampedusa» recientemente ha estado en Málaga. De Málaga, la iban a llevar a Almería, pero de Almería ha venido la orden de que “allí no se meten en política”. Y no han podido llevar esa cruz a Almería

En el momento decisivo de la Pasión, quien defendió la inocencia de Jesús fue Pilatos, que se resistió a condenar a Jesús, mientras que quienes querían matar al Hijo de Dios fueron precisamente los sacerdotes

Como es bien sabido, el reciente y escaso triunfo de la política de izquierdas le está quitando el sueño a algunos obispos y a no pocos clérigos en España. Debe ser por eso, por lo que algunos prelados y no pocos sacerdotes piden a sus feligreses que recen. Que recen, ¿para qué? ¿para que el clero no se vea privado de los beneficios y privilegios que disfruta? ¿para que la gente que lo está pasando peor salga de la miseria en que vive?

A mí me resulta escandaloso que a no pocos clérigos les abrumen las preocupaciones cuando, en política, gana la izquierda. ¿Y no les preocupa lo mismo cuando gana y manda la derecha, de forma que no dicen “ni pío” cuando los políticos corruptos (sean de la tendencia que sean) roban cientos de millones a la población humilde y trabajadora, que se ve desamparada? ¿Entonces – precisamente entonces – es cuando los “hombres de Iglesia” no se meten en política?

 

Varias-personas-Cruz-Lampedusa-Melilla_1426067478_114851223_667x375

Insisto en que todo esto es más escamante de lo que algunos se imaginan. Por la sencilla razón de que estas conductas, que la Iglesia tolera, son escándalos patentes, que alejan a la gente, de forma que ya es la mayoría de la población la que no quiere saber nada ni de Dios, ni de la religión. Lo digo como lo siento: mucha gente de Iglesia es la que tiene la culpa. Porque se rige más por sus intereses que por las necesidades de los ciudadanos.

El Evangelio es elocuente en este orden de cosas. Cuando Herodes asesinó a Juan Bautista (Mc 6, 17-29; Mt 14, 1-12; Lc 9,7-9), Jesús no dijo ni palabra. Y cuando Pilatos degolló a unos galileos cuando ofrecían un sacrificio religioso en el templo, Jesús no protestó contra Pilatos, sino que le dijo a la gente: ¿“Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás… Os digo que no; y si no cambiáis de vida, todos vais a perecer también” (Lc 13, 1-5). Para Jesús, lo decisivo no era la ética de los políticos, sino la conducta de la gente.

Pero lo más notable, que hay en el Evangelio, en cuanto se refiere a este asunto, es que cuando llegó el momento decisivo de la Pasión, lo más chocante es que quien defendió la inocencia de Jesús y no quería que lo mataran, fue el Procurador romano, Pilatos, que se resistió a condenar a Jesús, mientras que quienes querían matar al Hijo de Dios fueron precisamente los sacerdotes. Y se empeñaron en matarlo de la manera más humillante, colgándolo de una cruz, cosa que los profesionales de “lo sagrado” no pararon hasta que lo consiguieron. Y quienes se burlaron de Jesús crucificado cuando agonizaba, fueron también los sacerdotes. Mientras que el primero que bien en Jesús muerto en la cruz al Hijo de Dios, fue, no un sacerdote, sino un centurión romano (Mc 15, 39). Es evidente que “lo sagrado” fue más cruel con Jesús que “lo político”.

AntonioCiseri_Ecce_Homo_DominioPublico

Todo esto me hace pensar en lo que está pasando ahora en España. Me obliga a pensar en “la Cruz de Lampedusa”, que recientemente ha estado en Málaga. De Málaga, la iban a llevar a Almería, pero de Almería ha venido la orden de que “allí no se meten en política”. Y no han podido llevar esa cruz a Almería. Porque, para quien lo haya decidido, sin duda alguna, salvar de la muerte a los que quieren escapar de la muerte, eso es “meterse en política”.

¿Quién se mete más en política? ¿Quien defiende a toda costra sus intereses, privilegios y ganancias? ¿O quien más se parece a la conducta de Jesús?

Biblia, Espiritualidad, Iglesia Católica , , , , , , ,

«Experiencia personal», Bautismo del Señor – A (Mateo 3,13-17)

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en «Experiencia personal», Bautismo del Señor – A (Mateo 3,13-17)

20160WEl encuentro con Juan Bautista fue para Jesús una experiencia que dio un giro a su vida. Después del bautismo del Jordán, Jesús no vuelve ya a su trabajo de Nazaret; tampoco se adhiere al movimiento del Bautista. Su vida se centra ahora en un único objetivo: gritar a todos la Buena Noticia de un Dios que quiere salvar al ser humano.

Pero lo que transforma la trayectoria de Jesús no son las palabras que escucha de labios del Bautista ni el rito purificador del bautismo. Jesús vive algo más profundo. Se siente inundado por el Espíritu del Padre. Se reconoce a sí mismo como Hijo de Dios. Su vida consistirá en adelante en irradiar y contagiar ese amor insondable de un Dios Padre.

Esta experiencia de Jesús encierra también un significado para nosotros. La fe es un itinerario personal que cada uno hemos de recorrer. Es muy importante, sin duda, lo que hemos escuchado desde niños a nuestros padres y educadores. Es importante lo que oímos a sacerdotes y predicadores. Pero, al final, siempre hemos de hacernos una pregunta: ¿en quién creo yo? ¿Creo en Dios o creo en aquellos que me hablan acerca de él?

No hemos de olvidar que la fe es siempre una experiencia personal que no puede ser reemplazada por la obediencia ciega a lo que nos dicen otros. Desde fuera nos pueden orientar hacia la fe, pero soy yo mismo quien he de abrirme a Dios de manera confiada.

Por eso, la fe no consiste tampoco en aceptar, sin más, un determinado conjunto de fórmulas. Ser creyente no depende primordialmente del contenido doctrinal que se recoge en un catecismo. Todo eso es muy importante, sin duda, para configurar nuestra visión cristiana de la existencia. Pero, antes que eso y dando sentido a todo eso está ese dinamismo interior que, desde dentro, nos lleva a amar, confiar y esperar siempre en el Dios revelado en Jesucristo.

La fe no es tampoco un capital que recibimos en el bautismo y del que luego podemos disponer tranquilamente. No es algo adquirido en propiedad para siempre. Ser creyente es vivir permanentemente a la escucha del Dios encarnado en Jesús, aprendiendo a vivir día a día de manera más plena y liberada.

Esta fe no está hecha solo de certezas. A lo largo de la vida, el creyente vive muchas veces en la oscuridad. Como decía aquel gran teólogo que fue Romano Guardini, «fe es tener suficiente luz como para soportar las oscuridades». La fe está hecha, sobre todo, de fidelidad. El verdadero creyente sabe creer en la oscuridad lo que ha visto en momentos de luz. Siempre sigue buscando a ese Dios que está más allá de todas nuestras fórmulas claras u oscuras. El P. de Lubac escribía que «las ideas que nosotros nos hacemos de Dios son como las olas del mar, sobre las cuales el nadador se apoya para superarlas». Lo decisivo es la fidelidad al Dios que se nos va manifestando en su Hijo Jesucristo.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él”. Domingo 12 de enero de 2020. Bautismo del Señor

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en “Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él”. Domingo 12 de enero de 2020. Bautismo del Señor

09-navidada5-cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 42, 1-4. 6-7: Mirad a mi siervo, a quien prefiero.
Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hechos de los apóstoles 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
Mateo 3,13-17: Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él.

Hoy celebra la liturgia el bautismo de Jesús. Las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos para reflexionar sobre el bautismo en el Señor.

Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, es tarea de todo bautizado testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de «pasar por la vida haciendo el bien»; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiestamente la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: el cielo «se abre», desciende el Espíritu, y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios.

Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es un hecho fundamental del ser cristiano, pues tendría que ser la expresión de la opción fundamental de la persona, opción que toma a la luz del ejemplo de Jesús y por la que se compromete a ser cristiano. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

12.1.2020. Domingo después de la Epifania Bautismo de Jesús, bautismo cristiano

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en 12.1.2020. Domingo después de la Epifania Bautismo de Jesús, bautismo cristiano

theophany2-1024x663Del blog de Xabier Pikaza:

Españolito que vas a nacer… ¿Una Iglesia que se atreve a bautizar?

La fiesta del nacimiento de Jesús como hombre-hijo de Dios ha desembocado en el surgimiento de una comunidad mesiánica, cuyo primer signo es el bautismo, es decir, el nuevo nacimiento.

En torno a Jesús se han empezado reuniendo algunos seguidores, no para juntarse ante un cadáver, recordando simplemente su memoria y lanzando proclamas de fidelidad o de venganza, sino para descubrir en él y para recorrer con él un camino de vida universal, un nuevo nacimiento. No tienen una pirámide funeraria para recordarle, sino el agua de la vida (de la creación) para retomar su camino y renacer con él.

De esa forma, el escándalo del fracaso de Jesús (¡no logró triunfar, todos le han matado!) se transforma en experiencia de nacimiento, desde Dios, en gratuidad, para la vida compartida, que los cristianos han expresado en su signo primero, el Bautismo:

Bautismo, una experiencia de re-.nacimiento personal.No hemos nacido todavía de verdad, podemos renacer (renaceremos) en Jesús, por él, con él, en su mismo nacimiento. Porque Jesús nació en Nazaret/Belén, como hemos celebrado en esta Navidad, como Hijo de María y de José, por su primer nacimiento. Pero él ha renacido en el río con Juan Bautista.

‒ El hombre, un ser natal, alguien que nace no sólo de su padre y de su madre (¡que nace así!), sino del Espíritu de Dios (cf. Jn 1, 11‒12).  El hombre no nace de fuera, como los animales, sino desde el fondo de sí mismo, por obra del Dios que expresa y despliega en él su vida.

icono-bautismo-de-jesus‒ La navidad culmina, según eso, en el bautismo, en el gozo y tarea del nuevo nacimiento. El bautismo cristiano, como expresión del nacimiento a la gracia, no tiene por qué está vinculado a la niñez, sino que puede y debe celebrarse también en situación de vida adulta. Pero en un sentido fuerte la iglesia ha relacionado el bautismo de manera intensa con los niños, interpretando su celebración como nacimiento para la vida universal, para la comunión gratuita de los hijos de Dios.

Iglesia en salida: Bautizar

No se bautiza al niño en nombre de un sistema social, de un estado, de una patria política o de una economía. La iglesia le bautiza como Hijo de Dios (en nombre de la Trinidad) para la vida universal, para la fraternidad humana, comprometiéndose a ofrecerle un lugar donde podrá crecer para esa fraternidad.

Este es, a mi juicio, el primero de los retos de la iglesia. ¿Puede y debe hoy bautizar la Iglesia, garantizando al niño, en nombre de los padres y de la comunidad creyente, un espacio de crecimiento en libertad, sobre toda Ley? ¿Puede hoy hacerlo en verdad y mantener su ofrecimiento a lo largo de la vida?

19044_02_675nCiertamente, las afirmaciones tradicionales sobre un bautismo que borra el pecado original y que permite que los niños vayan al cielo si mueren siguen siendo válidas en un sentido. Pero nadie las toma ya de una manera literal. Bautizados o no, los niños son hijos de Dios y pertenecen al misterio de su vida, al camino de su cielo.

La iglesia no bautiza a los niños para quitarles un pecado de muerte, sino para celebrar con solemnidad su nacimiento a la vida, como un don de Dios, un camino de gracia, que se abre a la fraternidad universal y nos permite superar los riesgos de ley y de muerte del sistema.

Españolito que vas a nacer…

Al llegar a este contexto, muchos recordamos unos versos de Machado: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas (humanidades) te va a helar el corazón”[1].  Esos versos están vinculados al enfrentamiento de las dos españas,  que estallaron, y mataron a muchos hombres, mujeres y niños, de odio, ceguera y venganza en la guerra y post‒guerra del 1936‒1936.

abortoeneko728886Hoy 2020 puede darse ese mismo enfrentamiento… Vuelven a surgir las dos Españas, es decir, las dos humanidades, de derecha y de izquierda, de ricos y pobres, de opresores y oprimidos… de forma que los hombres y mujeres no nacen ya en una humanidad abierta a todos, sino en cotos cerrados de resentimientos, mentiras y engaños.

Este españolito que nace (un hombre o mujer, de India o China, de Irak o de USA, bahutu o favelado) penetrará de hecho en un mundo dividido donde unos condenamos a otros diciendo que tienen corazón de hielo, de violencia o e venganza. ¿Pues bien, podremos llevar a ese niñito a la comunidad cristiana y decirle que nos alegramos de que haya nacido, ofreciéndole el agua de la vida y la fraternidad universal? ¿Le llevaremos a la comunidad, prometiéndole que todos seremos sus padres, hermanos, amigos y colegas?

¿Ofrece la Iglesia en España y en el mundo, a través del bautismo, una experiencia y camino universal de vida? No lo veo claro. Nuestra iglesia tiene miedo, se hace un coto cerrado, más de unos que de otros…

Este es a mi juicio el lugar donde se abre (ha de abrirse) para todos el ideal y camino de una humanidad fraterna, en gratuidad y gozo, en humanidad llena de Dios, pues todos somos en Dios hermanos.

Sólo podemos llamarnos y ser Iglesia allí donde, reunidos en torno a la cuna de Jesús, queremos abrir con Jesús y para Dios (es decir, para la nueva humanidad) un espacio de vida fraterna.

Una iglesia que puede (se atreve) a bautizar

bautismo-masivo-brasil En España y en otros países de tradición cristiana… se bautiza todavía a los niños en nombre de Dios Padre universa, por Jesús, en el Espíritu Santo… Pero crece una «creciente minoría» que ya no bautiza a los niños, no siente la necesidad de introducirles en una iglesia universal, sea por falta de fe en el Dios de quien nacemos, sea por falta de integración en la iglesia (que aparece como un ente residual…).

El tema central no es si los niños (o sus familiares inmediatos) están preparados para el bautismo, sino si la iglesia puede abrirse como pila bautismal de vida compartida para todos los creyentes, es decir, para todos los hombres y mujeres, en “nombre del Padre, del Hijo Jesús y del Espíritu”

La cuestión consiste en saber si las comunidades cristianas son hoy “madres y maestras de paz”, es decir, de humanidad,   en diversidad y en comunión…, no para imponer nada a nadie, sino para ofrecer espacios de esperanza y comunión, en el Dios en quien todos vivimos, nos movemos y somos.

LECTURA Y EXPLICACIÓN DEL TEXTO DEL DOMINGO: MT 3, 13‒17

Y con esto pasamos al texto del domingo del bautismo: Mt 3, 13-17. Ésta año toca la versión de Mateo en la que se pone de relieve la novedad de Jesús, que se deja bautizar por Juan. Divido el texto en dos partes: a) Objeción de Juan (3, 13‒16). b) Bautismo.  Para comentarlos resumo lo que he dicho en Evangelio de Mateo (Verbo Divino, Estella 2017)

  1. Objeción de Juan (Mt 3, 13-15 par).

 3, 13‒15. Entonces vino Jesús desde Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti ¿y tú vienes a mí?» 15 Jesús respondiendo le dijo: Permite por ahora pues conviene que así cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

      Mateo responde así al escándalo que ha podido suscitar el hecho de que Jesús haya sido bautizado (iniciado) por Juan, apareciendo como alguien que viene no sólo después, sino que está subordinado a Juan. Parece claro que algunos círculos judíos acusan a los cristianos no sólo de ser unos meros continuadores de Juan, sino de depender de su mensaje. Jesús no podría ofrecer nada nuevo y su proyecto sería una variante subordinada del proyecto del Bautista. Para superar esa acusación ha creado Mateo esta escena:

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Bautismo de Jesús. Ciclo A

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Bautismo de Jesús. Ciclo A

bautismo-de-cristo-pietro-perugino-2-renacimientoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El evangelio: un texto breve pero muy rico de contenido (Mateo 3,13-17)

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole:

– Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?

Jesús le contestó:

Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

Comienza Mateo informando del viaje de Jesús al Jordán para ser bautizado por Juan. Su información no puede ser más escueta. ¿Cómo se enteró Jesús de la actividad del Bautista? ¿En qué momento de su vida? ¿A qué edad? ¿Qué lo impulsó a ir en su busca? El evangelista no dice nada. Ni siquiera advierte al lector del profundo contraste existente entre Jesús y el personaje anunciado poco antes. Juan ha anunciado a uno más fuerte e importante que él, que trae un bautismo con Espíritu Santo y fuego, dispuesto a separar el trigo de la paja, a guardar lo bueno y quemar lo malo. Jesús no hace nada de eso: se pone en la cola de los pecadores, esperando su turno para confesar los pecados y ser bautizado.

El diálogo con Juan es exclusivo del evangelio de Mateo. Cuando Marcos escribió su evangelio, el hecho de que Jesús fuese bautizado por Juan no planteaba problemas. Sin embargo, Mateo entrevé en esta escena un auténtico escándalo para los cristianos: ¿cómo es posible que Jesús se ponga por debajo de Juan y se someta a un bautismo para el perdón de los pecados? Para evitar ese posible escándalo, introduce un diálogo entre los dos protagonistas, poniendo de relieve el motivo que aduce Jesús: «está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere». Deja claro lo que para él será más importante a lo largo de su vida: cumplir la voluntad de Dios. Al mismo tiempo, aprendemos que su actuación será en ocasiones sorprendente, un misterio que nunca podemos penetrar del todo y que incluso puede provocar escándalo en las personas mejor intencionadas. Desde la primera escena, Jesús nos está desconcertando.

Precisamente en el momento de la mayor humillación tiene lugar su mayor exaltación. A diferencia de Marcos, que cuenta el episodio como una experiencia personal de Jesús (solo él ve rasgarse el cielo, bajar al espíritu y solo él oye la voz del cielo), Mateo distingue una experiencia personal (ve rasgarse el cielo y descender al espíritu) y una proclamación pública («Este es mi Hijo amado, mi predilecto»). La filiación divina no es una novedad para Jesús sino para los presentes, para nosotros.

La venida del Espíritu sobre Jesús tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Al venir sobre Jesús se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad. Porque ese Espíritu que viene sobre Jesús es el mismo con el que él nos bautizará, según dijo Juan Bautista.

La voz del cielo. En las palabras «mi Hijo amado, mi predilecto» resuenan textos muy distintos. Cuando Dios pide a Abraham que sacrifique a Isaac lo llama «tu hijo, tu hijo amado» (Gn 22,2). Cuando un salmista se dirige al rey en nombre de Dios durante la ceremonia de entronización le dice: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy» (Sal 2,7). Pero estas palabras, unidas al don del Espíritu, recuerdan sobre todo a Is 42,1-4, que Mateo aplicará más tarde a Jesús: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él pondré mi Espíritu» (Mt 12,18-21).

Estas resonancias sugieren ideas muy importantes a propósito de Jesús. Dios ve su relación con él tan íntima como la de un padre (Abrahán) con su hijo (Isaac). Su filiación divina tiene también una connotación regia, ya que Sal 2,7 recoge lo dicho por Dios a David a propósito de Salomón: «Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo» (2 Sm 7,14). Y por ser el amado, el predilecto, se le encomienda una misión universal, implantar la justicia en las naciones, pero sin llamar la atención. Sin gritos ni amenazas, sin quebrar la caña cascada ni apagar el pabilo vacilante, conseguirá «que las naciones esperen en él» (Is 42,1-4 según traduce Mateo 12,18-21). Con ello, la voz del cielo anuncia no solo la intimidad de Jesús con Dios y su dignidad regia, también la misión encomendada y la forma en que la llevará a cabo.

En algún momento, el lector del evangelio podrá sentirse escandalizado por las cosas que hace y dice Jesús, que terminarán costándole la vida, pero debe recordar que no es un blasfemo ni un hereje, sino el hijo de Dios guiado por el Espíritu.

El programa futuro de Jesús (Isaías 42,1-4.6-7)

Así dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

Las palabras del cielo no sólo hablan de la dignidad de Jesús, le trazan también un programa. Es lo que indica la primera lectura de este domingo, tomada del libro de Isaías (42,1-4.6-7).

El programa indica, ante todo, lo que no hará: gritar, clamar, vocear, que equivale a amenazar y condenar; quebrar la caña cascada y apagar el pabilo vacilante, símbolos de seres peligrosos o débiles, que es preferible eliminar (basta pensar en Leví, el recaudador de impuestos, la mujer sorprendida en adulterio, la prostituta…).

Dice luego lo que hará: promover e implantar el derecho, o, dicho de otra forma, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión; estas imágenes se refieren probablemente a la actividad del rey persa Ciro, del que espera el profeta la liberación de los pueblos sometidos por Babilonia; aplicadas a Jesús tienen un sentido distinto, más global y profundo, que incluye la liberación espiritual y personal.

El programa incluye también cómo se comportará: «no vacilará ni se quebrará». Su misión no será sencilla ni bien acogida por todos. Abundarán las críticas y las condenas, sobre todo por parte de las autoridades religiosas judías (escribas, fariseos, sumos sacerdotes). Pero en todo momento se mantendrá firme, hasta la muerte.

Misión cumplida: pasó haciendo el bien (Hechos 10,34-38)

La segunda lectura, de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, dirigiéndose al centurión Cornelio y a su familia, resumen en estas pocas palabras la actividad de Jesús: «Pasó haciendo el bien». Un buen ejemplo para vivir nuestro bautismo.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Bautismo del Señor. Ciclo A. 12 enero, 2020

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Bautismo del Señor. Ciclo A. 12 enero, 2020

Bautismo

“Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: -Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto.”

(Mt 3, 13-17)

Con la fiesta del Bautismo cerramos el tiempo de Navidad. ¡Y qué rápido nos ha crecido el chiquillo!

Hoy nos encontramos a Jesús respondiendo a las grandes preguntas existenciales: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Qué sentido tiene la vida?

Y encuentra la respuesta en esa voz profunda que toda persona puede oír si se regala el silencio necesario. Esa voz que nos recuerda que la materia prima de la que estamos hechas es divina. Está en bruto y necesita ser pulida, purificada y moldeada, pero nuestra esencia es divina, nos trasciende y nos conecta con la plenitud.

Por eso, cuando conectamos con esa voz inevitablemente los cielos se abren, nuestros estrechos horizontes se ensanchan y empezamos a vernos y a ver con una luz que nos hace descubrir maravillas.

Ese es el momento vocacional que experimenta toda persona humana. El punto de inflexión vital, después del cual, nuestra vida toma un cauce, un camino. Ese momento solo tiene un pequeño defecto: que solo dura un “momento”.

Después toca vivir de confianza, toca caminar con menos luz y menos brillo, a ratos incluso en una densa oscuridad. Pero ese momento, si sabemos volver a él, puede ser la luz necesaria para atravesar cualquier noche.

El mismo Jesús escucha tres veces una voz que le recuerda quién es y qué debe hacer. Una en el bautismo al empezar, otra en la trasfiguración cuando se encuentra confundido y crece la hostilidad hacia él, y la última en la agonía de la cruz, cuando el centurión que le ve morir exclama:

“- Verdaderamente, este es Hijo de Dios.”

Tener clara nuestra vocación no nos garantiza que no tendremos dificultades, no. Tener clara nuestra vocación nos ayuda a atravesar cualquier dificultad y enfrentar incluso la muerte con tal de dar respuesta.

Oración

Envíanos tu Santo Espíritu, que descienda sobre nuestros corazones y podamos oír la voz que nos recuerda nuestra identidad: Tú eres mi Hija, mi Hijo, amada.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

El verdadero Jesús es obra del Espíritu.

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en El verdadero Jesús es obra del Espíritu.

BAUTISMO DE JESUSMt 3, 13-17

Empezamos el tiempo ordinario del año litúrgico. A lo largo de todo este año vamos desgranando las narraciones más importantes de Mt sobre de la vida pública de Jesús. Es lógico que empecemos con el primer relato importante de esa andadura, el bautismo. Los especialistas dicen que el bautismo es el primer dato de la vida de Jesús que podemos considerar, con una gran probabilidad, como verdaderamente histórico. Sin duda fue muy importante para Jesús. Fue también muy importante para los primeros cristianos que intentaron comprender su vida y milagros; porque el bautismo deja claro que el motor de toda la trayectoria humana de Jesús fue el Espíritu.

La hondura de la fiesta la marcan las dos primeras lecturas. Ahí podemos descubrir que va mucho más allá de la narración de un hecho más o menos folclórico. Isaías hace un cántico al libertador del pueblo oprimido que la primera comunidad cristiana identificó con Cristo. Pedro hace un resumen muy certero de la vida de Jesús. En las tres lecturas se habla del Espíritu como determinante de la presencia salvadora de Dios. La presencia de Dios en la historia se lleva a cabo siempre a través de su Espíritu. Dios es causa primera, y no puede ser causa segunda. Actúa siempre desde lo hondo del ser y sin violentarlo en nada. Por eso decimos que actúa siempre como Espíritu.

Aunque el bautismo de Jesús fuera un hecho histórico, la manera de contarlo va más allá de una crónica de sucesos. Cada evangelista acentúa los aspectos que más le interesan para destacar la idea que va a desarrollar en su evangelio. Lo narran los tres sinópticos y Hechos alude a él varias veces. Jn hace referencia a él como dato conocido, lo cual es más convincente que si lo contara expresamente. Dado el altísimo concepto que los primeros cristianos tenían de Jesús, no fue fácil explicar su bautismo por Juan. Si a pesar de las dificultades de encajarlo, se narra en todos los evangelios, es que era una tradición muy antigua y no se podía escamotear.

El relato del bautismo intenta concentrar en un momento, lo que fue un proceso que duró toda la vida de Jesús. La mejor demostración es que en los sinópticos está relacionado con las tentaciones. Ni en uno ni en dos momentos quedó definitivamente clara su trayectoria. No tiene mucha lógica que el bautismo marque el punto de inflexión hacia su vida pública. Aceptar el bautismo de Juan era aceptar su doctrina y su actitud vital fundamental. No se entiende que esa aceptación del bautismo de Juan sea el comienzo de un proyecto propio, distinto del de Juan.

En el brevísimo diálogo entre Jesús y Juan, Mt expresa que Jesús rompe todos los esquemas del mesianismo judío. No es el bautizar a Jesús lo que le cuesta aceptar al Bautista, sino el significado de su bautismo, que trastoca la idea del Mesías juez poderoso, que Juan manifestaba en sus discursos. Es muy probable que Jesús fuera discípulo de Juan y que no solo se vio atraído por su doctrina, sino que formó parte del grupo de seguidores. Solo después de ser bautizado, desde su propia experiencia interior, trasciende el mensaje de Juan y comienza a predicar su propio mensaje, en el que la idea de Mesías y Dios, que el Bautista había predicado, queda notablemente superada.

Con sus constantes referencias al AT, Mt quiere dejar muy claro que toda la posible comprensión de la figura de Jesús tiene que partir del AT. La manera de hablar es totalmente simbólica. Lo que nos cuentan pasó todo en el interior de Jesús. Lucas nos dice: “y mientras oraba…” Los demás evangelistas lo dan por supuesto, porque solo desde el interior se puede descubrir el Espíritu que nos invade. Jesús, una persona ya madura pero inquieta, se siente atraído por la predicación de Juan. No solo la acepta, sino que se quiere comprometer con las ideas del Bautista. Todo ello prepara a Jesús para una experiencia única. Se abre el cielo y ve claro lo que Dios espera de él.

Jesús no fue un extraterrestre de naturaleza divina que estaba dispensado de la trayectoria que cualquier ser humano tiene que recorrer para alcanzar su plenitud. No nos tomamos en serio esa experiencia humana de Jesús. Pero los primeros cristianos tomaron muy en serio la humanidad de Jesús. Hablar de que Jesús hizo un acto de humildad al ponerse a la fila como un pecador, aunque no tenía pecados, es pensar en un acto teatral que no pega ni con cola a una personalidad como la de Jesús. No cabe duda que Jesús recorrió una trayectoria completamente humana.

A este relato nos acercamos con demasiados prejuicios: El primero, olvidarnos de que Jesús era completamente humano y necesitó ir aclarando sus ideas. En segundo lugar, nuestro concepto de pecado y conversión no tiene nada que ver con lo que se entendía entonces. Entendemos la conversión como un salir de una situación de pecado. Lo que se narra es una auténtica conversión de Jesús, lo cual no tiene que suponer una situación de pecado, sino una toma de conciencia de lo que significa para el hombre alcanzar la plenitud de ser de manera nueva.

Dios llega siempre desde dentro, no de fuera. Nuestro mensaje “cristiano” de verdades, normas y ritos, no tiene nada que ver con lo que vivió y predicó Jesús. El centro del mensaje de Jesús consiste en invitar a todos los hombres a tener la misma experiencia de Dios que él tuvo. Después de esa experiencia, Jesús ve con claridad que esa es la meta de todo ser humano y  puede decir a Nicodemo: “hay que nacer de nuevo”. Porque él ya había nacido del Espíritu.

El bautismo de Jesús tiene muy poco que ver con nuestro bautismo. El relato no da ninguna importancia al bautismo en sí, sino a la manifestación de Dios en Jesús por medio del Espíritu. Fijaros que Mt dice expresamente: “apenas se bautizó, Jesús salió del agua…”. Mc dice casi lo mismo: “apenas salió del agua…” Lc dice: “y mientras oraba…”. La experiencia tiene lugar una vez concluido el rito del bautismo. En los evangelios se hace constante referencia al Espíritu para explicar lo que es Jesús. La frase “nacido del Espíritu” es absolutamente cierta en este sentido.

La alusión a los cielos, que se abren definitivamente, es la expresión de la esperanza de todo el AT. (Is 63,16) “¡Ah si rasgasen los cielos y descendieses!” La comunicación entre lo divino y lo humano, que había quedado interrumpida por culpa de la infidelidad del pueblo, es desde ahora posible gracias a la total fidelidad de Jesús. La distancia insalvable entre Dios y el Hombre queda superada para siempre. La voz la oyó Jesús dentro de sí mismo y esa presencia le dio la garantía absoluta de que Dios estaba con él para llevar a cabo su misión.

Estamos celebrando el verdadero nacimiento de Jesús. Y éste sí que ha tenido lugar por obra del Espíritu Santo. Dejándose llevar por el Espíritu, se encamina él mismo hacia la plenitud humana, marcándonos el camino de nuestra propia plenitud. Pero tenemos que ser muy conscientes de que solo naciendo de nuevo, naciendo del agua y del Espíritu, podremos desplegar todas nuestras posibilidades humanas. No siguiendo a Jesús desde fuera, como si se tratara de un líder ni aceptando su doctrina y sus leyes sino entrando como él en la dinámica de la vivencia interior. Ser cristianos es repetir en nosotros el proceso de deificación que Jesús llevó a cabo en sí mismo.

La presencia de Dios en el hombre tiene que darse en aquello que tiene de específicamente humano; no puede ser una inconsciente presencia mecánica. Dios está en todas las criaturas como la base y el fundamento de su ser, pero solo el hombre puede tomar conciencia de esa realidad y puede vivirla. Esto es su meta y el objetivo último de su existencia. En Jesús, la toma de conciencia de lo que es Dios en él fue un proceso que no terminó nunca. En el relato del bautismo se nos está hablando de un paso más, aunque decisivo, en esa toma de conciencia.

Meditación

Jesús vio que el Espíritu bajaba sobre él.
Ésta es la experiencia máxima de un ser humano.
Teniendo en cuenta que Dios no tiene que venir de ninguna parte,
descubrir el Espíritu en lo hondo de mi ser,
es el segundo nacimiento que Jesús pide a Nicodemo.
Con esa experiencia, comienza otra Vida que es la verdadera.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Justicia Plena.

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Justicia Plena.

2754-neonian-baptistery-ravenna-dome-mosaic-baptism-christ-detailLa injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes.

(Martin Luther King, Jr.)

12 de enero. BAUTISMO DEL SEÑOR

Mt 3, 13-17

Haz lo que te digo pues de este modo conviene que realicemos la justicia plena

La justicia es una de las ideas centrales en el Antiguo Testamento: es tema reiterativo de la Ley y de la súplica, de la esperanza y de los ideales, y por eso aparece constantemente en sus páginas.

Pero no se traduce en una exposición conceptual sistemática; incluye lo que hoy llamamos justicia distributiva, retributiva, vindicativa, la justicia social y los derechos del ser humano. Es el respeto eficaz y concreto, de los derechos de todos, en particular de débiles, y se fundamenta en la hermandad de los seres humanos, incluidos todos los seres creados.

En el Libro de la Sabiduría 1, 1 se propone la justicia como tarea específica de jueces y gobernantes: “Amad la justicia, los que regís la tierra”. 

Hacer justicia equivale a defender los derechos en los tribunales o fuera de ellos, a los profetas les toca denunciar las injusticias cometidas por los israelitas, especialmente los poderosos: “Judá ha profanado el santuario que el Señor ama, y se ha casado con la hija de un dios extranjero” (Malaquías 2, 11).

Y según Isaías, Dios implantará un reino de justicia en la tierra, y un descendiente de Jesé: “juzgará con sentencia los desvalidos, sentenciará con rectitud a los oprimidos”.

En el Nuevo Testamento, justicia supone honradez, justicia, inocencia.

Honradez respecto a Dios, a las normas, a las personas; en el orden jurídico, justicia, derecho natural, mérito, y en el orden judicial, inocencia, opuesto.

Mateo opone a la justicia farisaica, legal y objetiva, la nueva honradez, más exigente en contenido e interioridad: “Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de Dios”.

El acceso a la justicia es un principio básico del Estado de Derecho. Se trata de un instrumento esencial para hacer valer los demás derechos humanos, para restablecer derechos, resarcir a las víctimas, reconocer a la persona y hacer frente a la discriminación. El derecho de acceso a la justicia constituye una concreción inmediata del derecho a la tutela judicial efectiva.

Hay tres obras literarias que plantean la función de la justicia en la sociedad y las consecuencias de sus errores, los cuales están en la base de muchas situaciones actuales. Estas obras son El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, Los miserables de Víctor Hugo y Los hermanos Karámazov de Fiódor Dostoievski.

En El conde de Montecristo vemos como se instrumentaliza la justicia para fines políticos. Villefort hace que condenen a Edmond Dantes para obtener beneficios políticos. La consecuencia de este uso de la justicia lleva a la venganza, lo que es el desarrollo posterior de toda la novela. De esta manera se sigue usando la ley con fines políticos en lugar de hacer de ella un fundamento ético de la sociedad.

Los Miserables plantean sobre si se ha de juzgar a una persona al margen de sus circunstancias o se han de tener en cuenta. Jean Valjean pasa casi veinte años en la cárcel por robar un pedazo de pan que quiere llevar a su familia que lleva días sin comer. Un sistema legal que no tiene en cuenta las circunstancias de las personas es un modelo totalitario. Todo el tema de la inserción social es una farsa, cuando no se basa en el desarrollo de la persona, que necesita tener una base material de medios para poder vivir

En Los hermanos Karámazov es necesaria una ley por sí misma, que atienda la justicia como justicia social y no como mero trámite de la aplicación técnica de la ley. En este sentido se debate el juicio a Dimitri Karámazov. Todas las pruebas apuntan en su contra, sus deseos, todo, pero él no ha matado a su padre. A pesar de los hechos es condenado, por la aplicación técnica de la justicia. ¿Qué juzga la ley, los hechos o a la persona?

Digo vivir

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

Blas de Otero

 

Fuente Fe adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Tú eres mi hij@.

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Tú eres mi hij@.

bautismo-jesusMt 3, 13-17

12 de enero de 2020

Culminamos el tiempo de Navidad con el relato del Bautismo de Jesús. Es un texto que pertenece al prólogo del evangelio de Mateo y formando parte del espacio dedicado al comienzo del ministerio de Jesús. El contexto está tejido por la polémica suscitada entre Juan Bautista con los representantes de Israel: fariseos y saduceos, especialmente. Juan busca algo nuevo; el judaísmo así vivido le lleva a un inconformismo, compartido por otros grupos, que es causa de incomodidad a los que quieren seguir en lo de siempre. Ellos no ven posibilidad de evolución en el seno del judaísmo porque reconocerse como hijos de Abraham ya es suficiente.

Por otro lado, en Israel se había desarrollado una práctica de ritos con agua para ser purificados. Se bautizaba con agua corriente al pagano para purificar su idolatría. Pero el Bautismo que practicaba Juan tenía una connotación diferente: se realizaba una sola vez para el perdón de los pecados y para vivir la conversión, un cambio radical de vida ante la llegada inminente del fin de los tiempos. Jesús fue bautizado por Juan y podría significar, en principio, una muestra de solidaridad con su pueblo que esperaba redención y la liberación definitiva.

Es importante destacar que hay dos cuestiones que se repiten en las narraciones del Bautismo de Jesús en los cuatro evangelios: la presencia del Espíritu y una voz atribuida a Dios. En cuanto a la venida del Espíritu, el judaísmo creía que la comunicación del Espíritu significa lo mismo que inspiración profética, es decir, hay una experiencia de Dios que impulsa a una misión concreta. En cuanto a la voz atribuida a Dios, se puede percibir una referencia al profeta Isaías al comenzar su canto del Siervo de Yahvé quien es presentado como un ser solidario con el pueblo que salva y libera: este es mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien me complazco, lo he dotado de mi espíritu, para que lleve el derecho a las naciones (Is 42,1). Pero en este caso la VOZ define al siervo como HIJO; se muestra, por tanto, una nueva genealogía no inscrita en las categorías humanas sino divinas.

La novedad de esta proclamación es ese Dios que, como Espíritu, se mezcla con la humanidad para provocar una nueva vida empoderada desde dentro y que es digna de amor y fuente de felicidad para Dios. De hecho, cuando a Jesús le preguntan de dónde le viene la autoridad hace referencia al bautismo de Juan, no al rito en sí sino a lo que allí ocurrió y se reveló. Aparece, por tanto, una nueva consciencia y un nuevo conocimiento de la identidad de Dios y de la identidad humana.

Ahora sí culmina el viejo testamento. La transición a la nueva era ya es una realidad. La nueva visión de Dios supera las categorías judías. Dios se revela como VOZ, Palabra creadora que le vincula para siempre a la realidad humana que es su HIJA, dignificada por un amor sostenido para siempre. Dios no se revela como rival del ser humano o de sus pecados sino como potencia generatriz de toda la humanidad. Revela un vínculo esencial y universal: “ser hijo”-“ser hija” para que todos lo podamos entender. No se revela con un lenguaje filosófico y/o religioso sino humano; tampoco en pasado, ni en futuro sino en un presente atemporal conectado a su felicidad por nuestra existencia. Dios se complace en la nueva humanidad como hija con todo lo que supone de dar cabida en esa relación a la libertad, la autonomía, el impulso al crecimiento y la profunda solidaridad con su realidad, como lo hizo con Jesús hasta la cruz. El problema es que, a veces, la religión ha puesto más fuerza en cómo mantener este vínculo (aunque no se viva) que en favorecer esa experiencia interior tan profunda. Se ha invertido mucha energía en cómo mantener ese vínculo ideologizando la vivencia, ritualizando de una manera externa y superficial, normatizando el cómo y cuándo, probablemente porque ha sido beneficioso para mantener las pasiones humanas que alimentan nuestro ego. El precio que estamos pagando, en algunos casos, deriva en una religiosidad desvitalizada y sin nervio espiritual, sin escuchar esa VOZ y sin conectarse a la Fuente.

Recojamos lo esencial de este texto del Bautismo en el que se nos invita a escuchar, como Jesús, esa VOZ que señala nuestra raíz divina y nuestra dignidad humana, nuestra identidad como HIJ@S cuya consecuencia nos compromete a mirar a otros como hermanos y hermanas, en solidaridad sin condiciones, en igualdad en cuanto a dignidad, derechos y oportunidades. Un poco complicado pero posible.

¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!

Rosario Ramos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Experiencias de comprensión». Fiesta del Bautismo de Jesús.

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en «Experiencias de comprensión». Fiesta del Bautismo de Jesús.

Reeducación-espiritual-300x22512 enero 2020

Mt 3, 13-17

Para algunos exegetas, lo vivido por Jesús al ser bautizado por Juan fue una experiencia de comprensión (iluminación), en la que habría comprendido vivencialmente su identidad de “Hijo amado”. El conjunto de símbolos que acompañan el relato –“cielo abierto”, “paloma”, “voz del cielo”– parecen apuntar en esa dirección. No tenemos datos de lo ocurrido en sus años anteriores –tal vez hubiera sido discípulo del Bautista– pero, a partir de aquella experiencia, inicia decididamente lo que se conoce como su “vida pública”, que lo habría de llevar de Galilea a Jerusalén.

       La comprensión de que hablamos aquí no es mental o conceptual, sino experiencial o vivencial. Cuando ocurre, la mente queda silenciada y se abre ante la persona una “visión” inédita, que queda grabada en ella de manera definitiva. Es como si, por un momento, se hubiera descorrido un velo y se hubiera hecho manifiesto lo que realmente es, detrás de todo el universo de formas que percibimos a través de los sentidos y que modula la mente.

          Se trata de experiencias transpersonales (transmentales), que se hacen presentes de manera imprevista y modifican radicalmente el “modo de ver” al que la persona estaba habituada. Pueden ser fugaces –como chispazos de luz– o más duraderas, pueden situar a la persona definitivamente en esa “nueva consciencia” o no ser estables. En cualquier caso, marcan un punto de inflexión, un antes y un después, en la vida de quien las ha vivido.

          Me parece que lo habitual es que, tras la experiencia, sigan pesando las inercias mentales –la idea de ser un yo separado, los mecanismos anteriores…– y los condicionamientos psicológicos –que recluyen en el egocentrismo y narcisismo–. Pareciera como si, a pesar de la comprensión luminosa, siguiéramos siendo movidos por el cableado neuronal que arrastrábamos anteriormente.

          Ante ello, se impone la necesidad de comprometerse en un proceso de reeducación, gracias al cual podamos integrar en el cuerpo y en la mente, en las células y en las neuronas, la comprensión que se nos regaló vivir. Tal proceso implica adiestrarse en el “paso” de la creencia de lo que pensamos ser –un yo separado– a la certeza de lo que realmente somos: uno/una con la Vida.

          Del mismo modo que recurrimos a la reeducación corporal (rehabilitación) o psicológica, para “ajustar” nuestro cuerpo o nuestro psiquismo, parece sabio adiestrarse, de modo constante, en vivir en conexión con lo que se nos ha regalado vivir.

¿Me ejercito en salir de la inercia mental que me mantiene en la creencia de ser un yo separado para vivir en conexión con la vida que realmente soy?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Este, Jesús, y no otro es mi Hijo amado, escuchadle.

domingo, 12 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Este, Jesús, y no otro es mi Hijo amado, escuchadle.

icono-bautismo-de-jesusDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

  1. El Bautismo del Señor: Epifanía hacia adentro.

El pasado lunes celebrábamos la fiesta de la Epifanía del Señor “hacia fuera”, ad extra: es el universalismo del evangelio (la estrella) hacia los Magos: paganos, extranjeros.

La fiesta de hoy -el Bautismo del Señor- podríamos pensar que es como una Epifanía “hacia adentro”: una Epifanía para el pueblo de Dios, para la iglesia, para la comunidad cristiana. Este es Cristo, la Palabra, el Hijo.

Probablemente el relato del Bautismo de Jesús tiene como transfondo el tiempo más o menos largo que Jesús fue discípulo de Juan Bautista y en el que Jesús fue tomando conciencia mesiánica. Es un relato semejante al de la Transfiguración (son evangelios muy semejantes). En el fondo son relatos de Revelación: “Este es, Cristo es”.

Posiblemente el bautismo de Jesús es la vivencia de la comunidad cristiana de que: quien no tenía pecado, descendió a las aguas del Jordán con nuestro pecado (descendió a los infiernos) y nos obtuvo la justicia del perdón que algo tiene de resurrección (morir al hombre viejo).[1]

Fueron experiencias de fe de los cristianos de las comunidades nacientes. Llegaron a la fe y plasmaron estos relatos de Revelación: el cielo se abre, una voz, una palabra: este es mi Hijo amado

  1. ¿Nuestra práctica sacramental eclesiástica ha acogido esta Epifanía?

Nos podríamos preguntar si tantas prácticas sacramentales como celebramos tienen previamente aunque sea un mínimo de acogida (epifanía) de Cristo en la fe o de inicio de un camino hacia la fe.

Dice el Código de Derecho Canónico (canon 849) que la Iglesia es la comunidad de bautizados. Hasta hace no mucho puede que la comunidad civil coincidiera con la comunidad de bautizados, pero ni entonces todo bautizado era cristiano. Hasta hace no muchas décadas “todos” los guipuzcoanos, por ejemplo, estábamos bautizados, pero no todos éramos cristianos.

Hoy en día ni tan siquiera podemos decir ya ni eso. En nuestra diócesis, hoy en día, solamente alrededor del 40% de los padres de los niños que nacen en nuestra diócesis piden el bautismo para sus hijos. Naturalmente que todo el mundo está en su derecho y es una opción que hemos de respetar.

         Pero todos hemos de darnos por enterados de que no todos los niños “tienen derecho” al bautismo como tienen derecho a ser inscritos en el registro civil, ni todos los niños tienen derecho a hacer la primera comunión como si fuese una fiesta infantil de la parroquia o del colegio. Tampoco todo el mundo tiene derecho al sacramento del matrimonio por el mero hecho de haber llegado a una edad y tener novio/a.

  1. miedos y vías medias.

         En concreto el sacramento del bautismo se administraba en muchos casos por un cierto miedo casi supersticioso a que, si no se le bautizaba al niño, le podía pasar algo, alguna enfermedad, Dios lo podría castigar, podría ir al limbo o cosa parecida. Y muchas veces se zanjaba la cuestión con esa frase tonta de que “mal no le hará”. [2]

         Pues no pasa ninguna de esas cosas porque no se le bautice al niño o porque se retrase el bautismo, siempre que hay un compromiso familiar en la tarea de educar en la fe a los niños.

Si una familia quiere que su hijo sea un buen abertzale, pues lo iniciará en esos caminos: cultura, idioma, patria, música, etc. Si queremos que el niño sea de corte socialista, daremos los pasos para que ese niño adquiera conciencia de clase, sea laicista, etc. Pero creo yo que una familia sensata no inscribe a su hijo recién nacido en tal partido político o central sindical. Comenzará un largo camino de educación y todo tendrá su momento.

Si queremos que sea cristiano, habremos de educarle en el Evangelio del Señor. Si el Bautismo es un comienzo de la educación en la fe, pase, pero si es un rito supersticioso o una presentación del niño en sociedad, mejor no.

         La salvación es segura por parte de Dios. Es necesaria la educación también en la fe, el bautismo puede esperar.

  1. Epifanía: camino hacia Cristo.

         Para celebrar, pues, primero hay que creer. A la fe se llega por caminos y búsquedas, por recorridos educativos, familiares, quizás también en el mundo de la educación.

Los Magos caminaron hacia la luz, hacia la fe. Juan Bautista desciende al río Jordán y queda desconcertado ante la petición de Jesús.

         Cuando el cardenal Etchegaray (fallecido en septiembre de 2019), era arzobispo de Marsella, allá por los años 1970, junto con su presbiterio llevó adelante una audaz y pastoral del Bautismo. No todo niño, sin más ni más era bautizado, sino que se requería una fe, una preparación de los padres y un compromiso de que aquel niño iba a ser educado en la fe.

         A nosotros nos puede pasar que bauticemos y demos la primera comunión a niños (y familias) que no tienen fe. No digo que sean niños malos, ni que se vayan a condenar, sino simplemente que son niños, que en la medida de su capacidad, no tienen la experiencia de la fe, Y “listos de nosotros”, nos puede parecer una cosa encantadora, una “primera comunión bonita”, una boda preciosa.

         En algunas parroquias de Francia e Italia, también en Bizkaia hay experiencias de ritos de iniciación a la vida, a la fe, que trabajan y esperan activamente el día en que tal niño pueda ser bautizado. Pero no un esperar por esperar, sino un esperar evangelizador: celebrar previamente la vida, celebrar la inserción en la familia, en el pueblo, en la cultura, inscribir al niño en el libro de los catecúmenos, tener unas reuniones con los padres para profundizar en la fe, es una tarea hermosa y evangelizadora.

         ¿Serán pocos los que bauticen así a sus hijos? Gracias a Dios probablemente, sí.

  1. Este es mi Hijo amado, mi predilecto. Revisión (imprevisible) de la vida pastoral

         Cristiano es quien acoge a Cristo, la voz del cielo: este es mi Hijo amado.

         Por lo que estamos viendo, tanto los arciprestazgos, como la pastoral de masas y grandes concentraciones, no parecen tener interés en acoger a JesuCristo en el ámbito personal. Es suficiente con garantizar un buen “catering” de Misas, bautismos y demás.

Se piensa que lo que faltan son curas, cuando en realidad la falta es fe. Y la fe requiere evangelización, caminos, procesos personales y comunitarios. Y cuando seamos creyentes, podremos celebrar lo que creemos.

         Nos hace falta llegar a la fe con un mínimo de audacia pastoral y un poco de evangelización, (que no es lo mismo que adoctrinamiento).

         De todos modos tengamos muy en cuenta que solamente JesuCristo es hijo, expresión de Dios. No hay político ni obispo, ni persona de cultura que sustituya a Cristo.

  1. El pábilo vacilante no lo apagará

         Recogiendo el pensamiento de Isaías, decía bondadosamente a sus curas Ricardo Blázquez, actual arzobispo de Valladolid, que -en estas cosas pastorales- no apaguéis el pábilo vacilante. Queda poco, no lo apaguéis. Pero esta práctica sacramental no puede servir para maquillar ultraintegrismos, perezas, rutinas, y seguir como si no pasara nada, con gran falta de audacia pastoral y cristiana.

         Si la navidad se ha convertido casi un producto comercial, la Pascua un fenómeno turístico, el amor de san Valentín es venta de cosas, los carnavales no preludian la cuaresma, sería -es- necio- contribuir a este estado de cosas con comercialización del Templo: bautismos, bodas y demás.

         Dejémonos de “folklores” y escuchemos a Cristo:

Este es mi hijo, el amado, mi predilecto:

[1] Es la interpretación de Benedicto XVI-J.Ratzinger en su libro, Jesús, p 40.

[2] También es frecuente escuchar esa otra muletilla no menos zafia que dice: “pues si los curas ponen dificultades para que esta pareja se case por la Iglesia, no van a atraer a los jóvenes a la Iglesia”. (La Iglesia es comunidad de creyentes, no de clientes). Cuando algún cura dice que tal boda mejor no celebrarla, las más de las veces es porque para el sacramento del matrimonio lo que hace falta es amor y fe. Hay flores, alfombras, música de órgano, algún “ave María” que todo el mundo espera que termine para seguir la celebración, los invitados, mi conveniencia y el lazo rosa Pero del sacramento del matrimonio queda muy poco o nada.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«La otra Navidad», por Jesús Peláez.

viernes, 10 de enero de 2020
Comentarios desactivados en «La otra Navidad», por Jesús Peláez.

navidad-maximino-cerezoApuntes “académicos” en torno al Belén

Bajo este título voy a dar unas pinceladas breves sobre la historicidad de los datos que los evangelios dan sobre el nacimiento de Jesús y sobre su familia.

Frente a la escasez de noticias sobre Jesús por parte de los historiadores judíos o greco-romanos, el Nuevo Testamento, en general, y los evangelios sinópticos, en particular, dan abundantes noticias sobre Jesús, aunque resulte difícil saber con certeza qué es lo histórico o no en ellos, pues los evangelios no son libros de historia y lo que allí se dice de Jesús es una recreación de su figura a la luz de la fe de los primeros cristianos y de las Sagradas Escrituras judías.

Con todo se pueden enumerar algunos datos que los historiadores consideran razonablemente aceptables desde el punto de vista histórico.

Lo que nos cuentan los evangelios de la infancia de Jesús en los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y Lucas no son relatos históricos, sino una especie de catequesis sobre los primeros años de la vida de Jesús, nombre este bastante común entre los judíos, en hebreo Yehoshua (Yahvé salva). Así se llamaba el autor del libro del Eclesiástico, y el caudillo (Josué= Jesús) que condujo al pueblo de Israel hasta la tierra prometida.

Son dos los evangelistas que hablan del nacimiento e infancia de Jesús: Mateo y Lucas.

En el Evangelio de Mateo, José es el protagonista que salva a su familia, llevándola a Egipto como el patriarca José en el libro del Génesis (cc. 45-46) lo había hecho con la suya. Como el faraón mandó matar a los primogénitos de Egipto, Herodes manda matar a los niños de Belén y alrededores. Como Moisés sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto, Jesús sacará al pueblo de la esclavitud de la muerte para llevarlos a la tierra prometida de la resurrección.

El evangelio de Lucas (cc. 1 y 2), por su parte, no sabe casi nada de esta historia de la infancia de Jesus en el evangelio de Mateo. Este presenta dos historias paralelas: la del anuncio y nacimiento de Juan Bautista y Jesús. En el centro del relato de Lucas se narra el encuentro entre María e Isabel. En el evangelio de Lucas, la protagonista es María y no José.

Entre estos dos evangelios hay dos puntos en común: el nacimiento de Jesus en Belén y la concepción virginal de María; poco más. Lucas no sabe nada de los magos y Mateo nada de los pastores. Para Mateo, Jesús nace en tiempos del rey Herodes y para Lucas con ocasión del censo de Quirino que mandó que cada uno fuese a inscribirse en su ciudad.

Con ambos relatos, entendidos casi al pie de la letra, como si de hechos históricamente acaecidos se tratase, se han montado los belenes de Navidad.

LA OTRA NAVIDAD

2 ¿Nacimiento en Belén o en Nazaret?

Belén (= Bet-lehem: casa del pan o casa de “Lahmu”, divinidad acádica) era una aldea rodeada de estepas desérticas, a unos siete kilómetros de Jerusalén, la capital. Miqueas (5,1) lo había profetizado: «Pero tú, Belén de Éfrata, eres la más pequeña entre las aldeas de Judá; de ti sacaré al que ha de ser jefe de Israel…». El evangelista Mateo cita esta profecía con algunas correcciones: «Y tú Belén, tierra de Judá», no «eres» ni mucho menos «la última de las aldeas de Judá». Para él, la aldea se crece porque nacerá en ella el jefe de Israel.

En contra de lo que dicen los evangelios, creemos que Nazaret y no Belén pudo haber sido el lugar del nacimiento de Jesús, dato que puede estar influenciado por el hecho de que a Jesús se le presenta como Mesías, sucesor de David, rey que nació en Belén (cfr. 1Sam 16)). Sin embargo, llama la atención que nunca más se cite a Belén en el resto del Nuevo Testamento y se diga que Jesús era de Nazaret o se le aplique el adjetivo “nazareno” o “nazoraios”, palabra esta que puede significar “retoño de Jesé, o descendiente legítimo de Jesé del que provendría el Mesías”.

La infancia de Jesús transcurrió en Nazaret, y si a este se le cita como Jesús de Nazaret y no de Belén (Jn 1,46; 7,41; Mc 6,1-6) – en tiempos de Jesús se nombraba a la gente por el lugar de su nacimiento- tal vez, al hacerlo nacer en Belén, los evangelistas Mateo y Lucas (los únicos que afirman esto) están pensando en que Jesús sería como David, rey, haciéndolo nacer en Belén, lugar del nacimiento del David.

Nada dicen los evangelios del día y mes del año de su nacimiento, ni siquiera del lugar exacto: lo del portal, la cueva o la gruta no aparece en ellos; por supuesto que tampoco el buey y la mula -con función de calefacción natural de otras épocas- pertenecen al relato evangélico. No sabemos la fecha del nacimiento de Jesús, pero es muy probable que naciese antes del fallecimiento del rey Herodes, el Grande (año 4 a. C.) en torno al año 5 ó 6 a. C. Fue el monje bizantino Dionisio el exiguo el que estableció el calendario cristiano frente al calendario diocleciano imperante. Este monje se equivocó de 4 a 7 años en la datación del reinado de Herodes el Grande, haciendo que Jesús naciese el año 753 de la Fundación de Roma, cuando debió suceder hacia el 746.

Desde el siglo IV, los cristianos decidieron celebrar el nacimiento de Jesús el día en que los romanos celebraban la fiesta del solsticio de invierno (24-25 de diciembre), día de Mitra, dios solar de Persia, adoptado por los romanos. En este día, el sol alcanza, en su movimiento aparente, su distancia máxima de la tierra y comienza a acercarse a ella aumentando su intensidad. El dios ‘sol invicto’ recibía en aquella fecha toda clase de cultos y ofrendas. Los cristianos sustituyeron el ‘Astro Sol’ por el ‘Sol de Justicia-Jesús’, que se acerca a los hombres. Nació así nuestra fiesta de Nochebuena y Navidad, que coincide también con el presunto nacimiento de Mitra, dios del sol.
Leer más…

Biblia, Espiritualidad , ,

2020: Año de la Biblia. Guía de lectura en doce meses

miércoles, 8 de enero de 2020
Comentarios desactivados en 2020: Año de la Biblia. Guía de lectura en doce meses

2CA919D9-C762-4F16-9232-00C5A2BB45BDDel blog de Xabier Pikaza:

Renovar el cristianismo y recrear la Iglesia

El libro consta de tres partes: (a) Presentación general de la Biblia en esquemas. (b) Motivos fundamentales. (c) Camino y guía de lectura en doce meses. Ahora insisto en la tercera parte, recogiendo algunos elementos de ese esquema de lectura  en doce meses, para aquellos que quieran dedicar un año (este año 2020) al estudio general de la Biblia.
El libro ofrece, según eso,  una guía de lectura  e inmersión completa en la Ciudad-Biblia,  a lo largo de doce meses, como «esquema» orientativo, para aquellos que quieran conocerla y dejarse sorprender por ella. Evidentemente, no  expongo  aquí todos los esquemas, motivos y estrategias de conocimiento de la Biblia, que he detallado en el libro (en especial en pag 257-285,  con las pertinentes orientaciones bibliográficas), pero ofrezco un resumen de su contenido.

  En esa línea, conforme a los deseos del Papa Francisco, el lector interesado, podrá recorrer el doce meses los caminos de la Ciudad-Biblia, para renovar el Cristianismo y recrear la Iglesia. (Presentación del libro A. Piñero, Una “Guía” breve para adentrarse en el mundo de los libros de la Biblia:   http://www.religiondigital.org/el_blog_de_antonio_pinero/Guia-breve-adentrarse-libros-Biblia_7_2190750907.html)

Primer mes 1 (enero…?). Los evangelios sinópticos 

              En el comienzo de la Biblia cristiana está la vida de Jesús, tal como ha sido recogida e interpretado por los evangelios sinópticos. Por eso será bueno empezar por ellos:

Primera semana: Marcos, leído entero cada día. Distingan las dos partes principales del texto: (a) Mc 1, 1-8, 26: Vida y mensaje de Jesús en Galilea, anunciando y preparando la llegada del Reino de Dios. (b) Mc 8, 27-16, 8: Camino de Jesús hacia Jerusalén, donde las autoridades de la ciudad le condenan a muerte. Descubran la necesidad de volver a empezar el camino de Jesús en Galilea (16, 1-8). Marcos no ha escrito el evangelio para que sus lectores se limiten a conocer la historia pasada, sino para que retomen el camino de Jesús y lo recorran con él.

Segunda semana: Mateo, leído también por entero cada día. Pronto descubrirán es que Mateo ha incluido un prólogo con el nacimiento de Jesús (Mt 1-2) y un epílogo con escenas de su resurrección (Mt 28), “completando” el texto de Marcos, al que añade unos materiales que provienen del Q (libro de sermones de Jesús, no conservado). Descubrirán también que Mateo ha introducido cinco grandes sermones (Mt 5-7; 10; 13; 18 y 223-25), donde recoge la doctrina de Jesús, de un modo catequético y sistemático, presentando así a Jesús como un predicador sabio.

 Tercera semana: Lucas, también entero cada día. Lucas retomó el texto de Marcos, unido al Q (lo mismo que Mt) para judíos, cristianos y paganos, presentando a Jesús como figura religiosa importante, que debe ser conocida en el ambiente culto de su tiempo, pues su vida y mensaje aporta algo que otros no han conocido. Lucas quiso decir que la historia de Jesús tiene que continuarse en la Iglesia. Por eso termina su evangelio diciendo que Jesús ha “subido” al cielo, encargando su tarea mesiánica a los hombres (prometiéndoles la venida del Espíritu Santo).

 Cuarta semana: (a)  Completen aquellas cosas que no han quedado claras en las tres anteriores. Siéntanse capaces de leer los sinópticos por sí mismos, sacando las consecuencias que vieren, no las que otros les han dicho. (b)  Apunten las cosas más importantes que han visto en los tres evangelios. Dejen los temas abiertos, pues habrá que volver a esta Plaza de Jesús (con los sinópticos) al fin de todo el recorrido.

2º mes (¿febrero…?). Historia israelita

              Para entender a Jesús, la lectura del AT ha de empezar los libros de los historia de Israel, entendida como revelación de Dios en la vida de los hombres. Sólo los israelitas conciben su historia como “teofanía, presencia activa de Dios:

– Primera semana. Será bueno empezar por 1-2 Sam y 1-2 Rey, que son los libros centrales de la obra deuteronomista (siglos VI-V aC) donde se ha plasmado la raíz de la identidad israelita, en la historia anterior al exilio.

– Segunda semana. Se pasará Esd-Neh, 1-2 Cron, que se han tomado a veces como obra del “cronista” (IV aC), para conocer que momentos básicos de la “restauración” de Israel tras el exilio (Esd-Neh) y la forma como los judíos de ese tiempo han entendido su historia, desde una perspectiva sacral (de templo).

Tercera semana. En este momento se podrá estudiar y entender la reconstrucción deuteronomista de la historia original del pueblo, según el apartado c (Josué y Jueces).

– Cuarta Semana. Se podrán leer los libros Rut, 1-2 Mac, para completar de esa manera la visión de la historia israelita. Si hay tiempo, esos libros pueden y deben compararse con la obras de los historiadores griegos (Herodoto y Tucídides).

 Tercer Mes: Hechos de los Apóstoles  

               Es necesario pasar de la historia de Jesús  (y de la historia del AT) al surgimiento de la Iglesia. Por eso será conveniente dedicar el segundo mes al estudio de ese tema, insistiendo en el libro de los Hechos de los Apóstoles

– Primera semana. Léase cada día la primera parte de Hechos (Hech 1-15), fijando los motivos, precisando las escenas, distinguiendo los protagonistas, e insistiendo de un modo especial en las claves del del conflicto que lleva al Concilio, con la solución allí propuesta (Hch 15).

– Segunda semana. Léase también cada día la segunda parte del libro (Hch 15-28), empezando de nuevo por el Concilio (Hch 15) y fijando los momentos fundamentales de la misión (éxito y fracaso) de Pablo hasta llegar a Roma.

– Tercera semana. Para completar lo anterior, esta semana se pueden leer algunos textos más biográficos de Pablo, y más centrados en la iglesia (Gal 1-2; 1 Cor 1-4. 11-15; 2 Cor 9-12 y todo Flp), comparando así la visión de Hechos con la de otros textos del NT (y también con los libros históricos del AT, leídos el mes anterior).

– Cuarta semana. Se volverá a los sinópticos y a los libros históricos del AT, comparando el mensaje y destino de Jesús con el despliegue de Israel y el de la Iglesia, para destacar así la diferencia y la continuidad que existe entre ambos acontecimientos.

 4º Mes. Libros proféticos

          Para el estudio del Antiguo Testamento, después de los libros de historia, vienen los proféticos, pues la Biblia es un libro profético. Éste es un tema muy extenso, que no se puede exponer en un mes… pero se pueden  ofrecer las bases fundamentales para su estudio:

 Primera Semana. Se leerán los relatos de vocación (Is 6, Jer 1‒2, Ez 1‒3) y los textos de los profetas más citados en el NT (como Isaías 40‒55 y Zac), que son más conocidos y que servirán de introducción a todo lo que sigue.

Segunda Semana. Se leen los profetas Mayores (Is, Jer, Ez), dedicando a uno cada dos días, y destacando los pasajes más significativos: Libro del Emmanuel (Is 7-11); Relatos biográficos, con oráculos de restauración (Jr 26-45); Primera actividad (Ez 12-24).

Tercera Semana. Dedicados a los profetas Menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqeas….), leyendo dos cada día. De lectura obligada, más atenta son Oseas, Amos y Miqueas.

Cuarta Semana. Servirá para recapitular las semanas anteriores, insistiendo en los textos más significativos y comparando a los profetas de Israel con filósofos y personajes proféticos de nuestro tiempo.

5º Mes. Pablo (corpus paulino) 

Conocemos ya Pablo por  Hechos (mes 3º), donde se ofrece una visión general de su historia. Este mes pasamos a sus cartas, que son el primer testimonio escrito de la profecía y novedad cristiana. Pablo traduce  en ellas el Mensaje de Pascua de Jesús en forma de palabra (anuncio y denuncia) para las comunidades que ha fundado, apareciendo como profeta (comparar Gal 1, 15 con Jr 1,5; Is 49, 1), al que Dios ha llamado para extender a las naciones el mensaje de su Hijo Jesucristo. Por eso, proponemos su lectura después de los profetas del AT:

 Primera semana. Empezaremos leyendo las primeras cartas auténtica l Tes, 1-2 Cor, con Flp y Fl (a lo que se puede añadir 2 Tes, que es posterior) para conocer su visión de Cristo y de la Iglesia.

Segunda Semana. Seguimos con las cartas auténtica,  empezando quizá por Flp y Fl, para centrarnos en Gal y Rom, que nos sitúan en el corazón de la teología paulina (pecado y gracia, salvación por la fe, unión de todos los hombres en Cristo).

Tercera Semana. Se estudiarán las cartas posteriores de la escuela de Pablo, de tipo místico-eclesial (Col-Ef), con las pastorales (1-2Tim, Tito), tal como aparecen en la “vía de la derecha”, para conocer el despliegue de la misión y teología paulina.

Cuarta Semana. Será bueno recoger, en forma de síntesis, la experiencia y teología de Pablo. En contra de lo que a veces se ha dicho, él no ha inventado una nueva religión, sino que ha expresado (ha sacado las consecuencias) del movimiento de Jesús, partiendo de su pascua (muerte y resurrección mesiánica). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , ,

El mejor regalo de Reyes

martes, 7 de enero de 2020
Comentarios desactivados en El mejor regalo de Reyes

adoracic3b3n-de-mantegnaEl relato de los magos del Evangelio de Mateo es uno de los más conocidos de la Biblia. Tanto en los congresos científicos como en los patios de los colegios se libra cada día una disputa sobre la identidad, el número, el significado o la historicidad de estos personajes misteriosos que llegaron de Oriente para adorar al nuevo rey de los judíos. Pocos textos han calado tanto en nuestra cultura, hasta el punto de fecundar los sueños de nuestros pequeños cuando llega la Navidad.

La magia y la ilusión están íntimamente unidas. Por eso hay quienes dicen que los magos en realidad son ilusionistas. Pero ilusionistas en sentido positivo. Como esas personas que generan ilusiones, esperanzas, razones para sonreír y para ver la vida de forma positiva. Porque no es lo mismo vivir de ilusiones que vivir con ilusiones.

La Biblia está llena de ilusiones y también de magia. Los oráculos, las adivinanzas, los juramentos, muchos hechos sobrenaturales y actos prodigiosos, mencionados en la Biblia, parecen ser acontecimientos mágicos. Si hay unos magos indiscutibles en la tradición cristiana son los Reyes Magos. Primero fueron los autores de los evangelios de la infancia los que nos remitieron a esos personajes entrañables. Luego fueron los relatos de muchos apócrifos del Nuevo Testamento los que se explayaron con la imaginería de unos personajes que llegaron a ser hasta doce. Así, durante dos mil años, se ha ido transmitiendo una tradición cargada de ilusiones que ha tenido en los más pequeños sus principales destinatarios. Como es sabido, la palabra apócrifo no significa necesariamente falso sino más bien oculto. Eran relatos no oficiales sobre la vida de Jesús. Sin embargo, estos textos han ejercido una influencia notable en el arte, la piedad, el dogma mariano y la liturgia.

Hoy, mientras discutimos si eran tres o más, si eran magos o ilusionistas, si eran sacerdotes, astrólogos o estrelleros, si formaban parte de la realeza o de la plebe, aquellos enigmáticos personajes continúan manteniendo la ilusión de los niños en sus hogares y en tantas cabalgatas como se organizan con motivo de su fiesta.

Oro, incienso y mirra. Igualdad, libertad, fraternidad. Derechos humanos, democracia y solidaridad. Paz, amor y diálogo. Trabajo decente para todos y todas. Triadas de valores y principios que configuran la historia de la humanidad. Por este motivo, las mismas palabras que designan los regalos que los magos ofrecen al Niño Jesús han sido interpretadas a través de los siglos de maneras diversas (interpretación literal, profética, moral o cristológica), pero todas ellas constructivas y complementarias.

El relato evangélico de los magos recoge multitud de tradiciones bíblicas y así presenta el nacimiento de Jesús como el cumplimiento de las profecías. También podemos reflexionar sobre el modo de pensar de los antiguos acerca de los dioses y las estrellas. Una cosa es segura: si aceptamos el relato como una minuciosa crónica histórica, encontraremos muchas dificultades y pocas certezas.

Pero si aceptamos leerlo como perla misteriosa hacia la verdad de la salvación que Jesucristo, con su nacimiento, trajo al mundo, entonces disfrutaremos viendo llegar a los misteriosos magos desde lejanas tierras (las periferias del planeta), nos enojaremos con la falsedad del impío Herodes o nos conmoveremos al contemplar la estrella y la adoración a un recién nacido.

Sin duda alguna lo que Mateo nos propone en su relato es la lucha entre dos poderes: el humano (el de Herodes) y el divino (el de Jesús). Dios se encarga de establecer su gobierno de una manera antagónica a la de Herodes. Pero ese plan de Dios, unos lo aceptan y otros lo rechazan. Así aparece en todas las páginas del Evangelio. Se trata de una esencial confrontación entre Jerusalén y Belén, entre opresores y oprimidos, entre ricos y pobres, fuertes y débiles, entre inmovilistas y progresistas.

DSubr-MX4AIP6zh

Este relato, al igual que todos los Evangelios, expresa la oposición entre el mundo del poder humano representado por Jerusalén, Herodes, los eruditos, y entre el mundo del poder divino, representado por los magos y el Niño, con María su madre, los ángeles y los pastores. Frente a la docilidad de los pastores y los magos tenemos el inmovilismo y el miedo de los sumos sacerdotes y escribas. Los lectores comienzan a entender que los sacerdotes son cómplices de Herodes, el falso rey, capaz de la violencia más atroz.

Lo que Mateo quiere enseñarnos con este relato es muy sencillo: frente a la iniciativa de Dios de salvar al pueblo de las injusticias y las opresiones solo caben dos actitudes: la acogida o el rechazo. Los contrates literarios que el Evangelio utiliza en el relato recalcan esta idea. Y así invita a sus lectores a tomar partido y a sumarse al grupo de quienes están de parte de Dios y de su plan y están dispuestos a luchar para que el proyecto de Dios (humanizar, desde los pobres, a esta sociedad selvática) se realice en nuestro moribundo planeta. Este pasaje evangélico nos ayuda a acoger a Jesús y a su mensaje que es, sin duda, el mejor regalo de Reyes para una humanidad en camino que, como los magos, buscamos a Alguien que nos ofrezca luz y razones para seguir luchando y esperando. ¡Feliz Navidad!

(Texto inspirado en el nº 104 de la revisa Reseña bíblica. Editorial Verbo Divino)

José Sánchez Luque, Consiliario HOAC Málaga

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad ,

“Aprender a adorar a Dios”. Epifanía del Señor – A (Mateo 2,1-12)

lunes, 6 de enero de 2020
Comentarios desactivados en “Aprender a adorar a Dios”. Epifanía del Señor – A (Mateo 2,1-12)

epifaniaHoy se habla mucho de crisis de fe, pero apenas se dice algo sobre la crisis del sentimiento religioso. Y, sin embargo, como apunta algún teólogo, el drama del hombre contemporáneo no es, tal vez, su incapacidad para creer, sino su dificultad para sentir a Dios como Dios. Incluso los mismos que se dicen creyentes parecen estar perdiendo capacidad para vivir ciertas actitudes religiosas ante Dios.

Un ejemplo claro es la dificultad para adorarlo. En tiempos no muy lejanos parecía fácil sentir reverencia y adoración ante la inmensidad y el misterio insondable de Dios. Es más difícil hoy adorar a quien hemos reducido a un ser extraño, incómodo y superfluo.

Para adorar a Dios es necesario sentirnos criaturas, infinitamente pequeñas ante él, pero infinitamente amadas por él; admirar su grandeza insondable y gustar su presencia cercana y amorosa que envuelve todo nuestro ser. La adoración es admiración. Es amor y entrega. Es rendir nuestro ser a Dios y quedarnos en silencio agradecido y gozoso ante él, admirando su misterio desde nuestra pequeñez.

Nuestra dificultad para adorar proviene de raíces diversas. Quien vive aturdido interiormente por toda clase de ruidos y zarandeado por mil impresiones pasajeras, sin detenerse nunca ante lo esencial, difícilmente encontrará «el rostro adorable» de Dios.

Por otra parte, para adorar a Dios es necesario detenerse ante el misterio del mundo y saber mirarlo con amor. Quien mira la vida amorosamente hasta el fondo comenzará a vislumbrar las huellas de Dios antes de lo que sospecha.

Solo Dios es adorable. Ni las cosas más valiosas ni las personas más amadas son dignas de ser adoradas como él. Por eso solo quien es libre interiormente puede adorar a Dios de verdad.

Esta adoración a Dios no aleja del compromiso. Quien adora a Dios lucha contra todo lo que destruye al ser humano, que es su «imagen sagrada». Quien adora al Creador respeta y defiende su creación. Están íntimamente unidas adoración y solidaridad, adoración y ecología. Se entienden las palabras del gran científico y místico Teilhard de Chardin: «Cuanto más hombre se haga el hombre, más experimentará la necesidad de adorar».

El relato de los magos nos ofrece un modelo de auténtica adoración. Estos sabios saben mirar el cosmos hasta el fondo, captar signos, acercarse al Misterio y ofrecer su humilde homenaje a ese Dios encarnado en nuestra existencia.

José Antonio Pagola

 

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Venimos de Oriente para adorar al Rey”. 7 de enero de 2020. Epifanía del Señor

lunes, 6 de enero de 2020
Comentarios desactivados en “Venimos de Oriente para adorar al Rey”. 7 de enero de 2020. Epifanía del Señor

08-epifania (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti¡ .
Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.
Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey.

La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (parte llamada del «Tercer Isaías») corresponde a «la restauración», es decir, al regreso a Jerusalén de los israelitas que habían sido deportados a Babilonia. (Es el tiempo en el que ha sido escrita la mayor parte de la Biblia). Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, con lo que Jerusalén volverá a ser una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra. Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

El evangelio que leemos hoy, en la Fiesta de la «Epi-fanía» [manifestación], confirma este carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato simbólico, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista no duda en ubicar con exactitud el lugar donde nació Jesús, Belén, para decirnos que con su presencia en la historia se estaría dando cumplimiento a las palabras de los profetas… Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de Oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del Evangelio a los paganos y su llamado a formar parte de la comunidad cristiana. La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas (religiones), que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.

En un tiempo como el que vivimos, marcado por la conciencia del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado profundamente. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de proselitismo, o sea, de un esfuerzo por ir a «convertir» al cristianismo a los «gentiles» o «paganos». La «universalidad cristiana» era entendida desde la centralidad del cristianismo: éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, una religión que era el destino establecido por Dios para toda la raza humana… Todos los pueblos (universalidad, sí) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos… Tarde o temprano el mundo llegaría a su destino: ser «un sólo rebaño, con un solo pastor»… (y al decir esto, los católicos imaginábamos una Iglesia católico-romana felizmente extendida a todo el mundo, extendida incluso a las demás confesiones cristianas, que habrían aceptado finalmente al Papa como pastor supremo y único…). Es decir, se trataba de una universalidad, sí, pero cristianocéntrica: la universalidad se da en nosotros, en el cristianismo, y fuera del cristianismo, todos los valores religiosos son inferiores y están destinados a subsumirse o a desaparecer…

Hoy todo esto está cambiando, aunque muchos cristianos (incluidos no pocos de sus pastores y la teología más oficial) todavía siguen anclados, incluso inamovibles, en la visión tradicional. Buen día hoy, la fiesta de la Epifanía, para replantearse estos desafíos y para reflexionar sobre ellos en la homilía y en la comunidad cristiana. No desaprovechemos esta oportunidad para actualizar también personalmente nuestra visión en estos temas. En la RELaT (servicioskoinonia.org/relat) hay bastantes materiales para estudiar el tema, así como para debatirlo en grupos de estudio o de catequesis (véase por ejemplo los artículos nº 351, 419, 277, 366, 409, 363, 445…). El último de ellos nos resulta novedoso: nunca habíamos leído un texto teológico desde una visión de la misión misionera que no incluye la conversión del otro al cristianismo; merece la pena estudiarlo y debatirlo.

En el Nuevo Testamento, además de Juan 7,42, encontramos referencias a Belén en las narraciones de Mateo 2 y Lucas 2 acerca del nacimiento de Jesús. La tradición de que el Mesías debía nacer en Belén tiene su base en el texto de Miqueas 5,2, donde se señala que de Belén Efrata debería salir quien gobernaría Israel y sería pastor del pueblo. Hoy ya sabemos que Jesús nació probablemente en Nazaret, y que la afirmación de que nació en Belén es una afirmación simplemente teológica, no histórica.

El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemáticos, astrólogos, es decir, estudiosos del cielo. Más tarde el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente. En los regalos de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo. Por cierto, la mayor parte de nuestras celebraciones litúrgicas nunca hacen referencia a las religiones no cristianas; nos mantenemos en una esfera férreamente cerrada a todo lo ajeno: no dejamos entrar ninguno de los regalos magníficos que otras religiones nos hacen… Buen día hoy para referirnos a esos dones que Dios mismo nos hace a través de las demás reigiones, sus prácticas religiosas tan diferentes de las nuestras, sus métodos de oración, sus acentos éticos diversos… Como la familia de Jesús aceptó los dones que aquellos «paganos» le trajeron, así nosotros deberíamos abrirnos a ese intercambio de bienes… Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Tres Magos (Elifaz, Bildad y Sofar). La Gran Marcha del Niño: «En realidad, los ‘Magos’ son los niños»

lunes, 6 de enero de 2020
Comentarios desactivados en Tres Magos (Elifaz, Bildad y Sofar). La Gran Marcha del Niño: «En realidad, los ‘Magos’ son los niños»

Reyes-Magos_2191890842_14222269_660x371Del blog de Xabier Pikaza:

 Ellos son los magos, la magia de la vida de Dios que nace en un mundo amenazado, pero donde sigue habiendo magos y magas, como Elifaz, Bildad y Sofar (los tres magos‒magas de la tradición antigua) o como Melchor, Gaspar y Baltasar (que son los nombres posteriores de los magos)

Son sabios, no reyes guerreros, no vienen a conquistar países, con drones de muerte, sino a ofrecer y expandir los dones de la vida, oro que brilla, incienso que perfuma, mirra que fortalece y cura

Van a “rescatar” al niño perseguido, amenazado de muerte: Al niño al que quieren matar, al acusado de intruso, de emigrante malo (¡siendo recién nacido!)

| Xabier Pikaza , Quique (ilustración)

adoracion-reyes-ravena--644x450

Este es el día de la gran misión de Jesús, que es ofrecer vida (dones de amor y esperanza) a los niños. Con este relato de los magos (Mt 2, 1‒2) que comentaré por extenso culmina y se cumple la Navidad, el nacimiento de Dios en la historia de los hombres. Así lo diré en las dos partes que siguen:

  1. Evocación actual: Marcha de los magos, la gran cabalgata (caminada, peregrinación, en pateras, o camellos…) a favor del Niño… Ésta es la gran “peregrinación”, la única importante de la historia humana: El Éxodo de Egipto, el camino de todos los pueblos que buscan patria y libertad. Es la marcha que han de iniciar, cambiando de vida, los pederastas de diverso pelo (que se buscan a sí mismos, a cosa de los niños), los soldados de varias banderas que luchan en realidad para matar a niños, los ricos de un oro homicida, es decir, paido‒cida.
  2. Lectura exegética del texto (Mt 2, 1‒12). Algunos lectores podrán quedarse en la parte anterior, dejen la “exégesis” para otro día. Otro preferirán la exégesis del texto más largo, que es lo mío (soy exegeta) y que he tomado básicamente de mi comentario de Mateo.

    81578895_1426282877548900_6493427309540802560_nBuen día a todos, los de la primera lectura y los de la segunda. Buen día, sobre todo, a los niños. Ellos son los magos, la magia de la vida de Dios que nace en un mundo amenazado, pero donde sigue habiendo magos y magas, como Elifaz, Bildad y Sofar (los tres magos‒magas de la tradición antigua) o como Melchor, Gaspar y Baltasar (que son los nombres posteriores de los magos).

La primera imagen está tomada del primer “icono” de los magos, de la Basílica de San Apolinar (siglo V‒VI d.C.) con  persas presurosos que corren a Belén. Las demás son fáciles de entender. La de la “madre” dando de mamar al niño tras la alambrada USA es un fake‒imagen de Argentina, como todo el mundo sabe, y los «dueños» de FB la están queriendo brorrar… pero viene bien para situar el tema (con Persia‒Irán y USA de fondo, como en la lucha de drones‒estrellas mortales de estos días).   Feliz Pascua de Epifanía a todos.  Colección espléndida de imágenes de Epifanía en FB José Luis Navarro, de donde tomo algunas (!gracias!). He publicado otras en mi muro de FB.

EVOCACIÓN ACTUAL DEL RELATO DE LOS MAGOS ( Mt 2, 1‒12)

76706752_10221602695486764_3009981242167787520_nDe Oriente, lugar de donde viene el Sol cada mañana, vienen los magos Israel, al mundo entero. Son magos y magas, de Arabia y de Persia, de India de China, con su de la sabiduría que es la Estrella del cielo de la Vida.

Son sabios, no reyes guerreros,  no vienen a  conquistar países, con drones de muerte, sino a ofrecer y expandir los dones de la vida, oro que brilla, incienso que perfuma, mirra que fortalece y cura. Son expertos en signos del “cielo”, es decir, en el mundo misterioso de los “astros”, donde se refleja como en un espejo de adivinar el sentido y futuro de la historia humana, centrara en el Niño, en todos los niños, que son los verdaderos “magos”, la magia de amor de la vida.

Conocen el camino… Los libros antiguos (de Job y de Isaías, de Hermes y de Henoc) dicen que ellos conocían las “vías del cielo”, mejor que las callejas de sus viejas ciudades: Susa o Samarcanda, la Meca, Isfahán o Benarés, y que las conocían para trazar con ellas los caminos de de bendición de la tierra. Saben que está para nacer la estrella de la nueva humanidad, que será Jesús, y de esa forma esperan caminando, y caminan aún más para que crezca la esperanzar.

81726474_10221602700926900_6001373140029014016_nLa tradición les presenta como “magos” pero son también “magas” porque las mujeres son más importantes en  la “magia de amor de la vida”, y ellas han estado siempre interesadas en la promesa de los astros: Las Pléyades, la Osa, la vía de la Leche…  Por eso dice el texto, Mt 2, que ellas van y van buscando a la Madre con el Niño, hasta Belen que significa antaño Casa de la Guerra (Bet‒ha‒Milhama), pero que después se ha convertido en Casa del Pan  (Bet‒ha‒Lehem), porque como saben ellas cada niño viene con un pan en la mano.

Van a visitar, acoger y bendecir al Niño indefenso y perseguido, no al Rey poderoso de Jerusalén. Ésta es la gran procesión, la Marcha de la Leche (de la vía láctea del cielo) de los magos y magas que vienen a saludar, adorar y bendecir al niño que nace para todos y con todos,  no las «pruebas» militares de  los grandes soldados de Arabia, de Persia o de USA, de Rusia de China o de España, que andan con drones, no dones, por los caminos por donde antaño anduvieron con oro de brillar, incienso de perfumar y mirra para fortalecer el amor.

82105083_1424309697746218_184509900955582464_nVan a “rescatar” al niño perseguido, amenazado de muerte: Al niño al que quieren matar, al acusado de intruso, de emigrante malo (¡siendo recién nacido!).  Ésta es la única procesión, la única cabalgada del fin de Navidad: Que todos los sabios (los ricos, los reyes…) se hagan magos y magas para a ofrecer su dones a los niños.

 Imaginemos la gran procesión:

‒ ¡Proletarios y pobres, expulsados y víctimas del mundo entero uníos… para visitar y acompañar a la “prole” de Dios que es el niño Jesús, y con él a todos los miles, millones y millones de niños amenazados de muerte del mundo.

‒ Ésta debería ser la procesión de  los pederastas de la Iglesia y de fuera de la Iglesia,, curas y no curas, que aprovechan su poder “sagrado” o social para pervertirse a sí mismos y destruir a los niños, en solitario o en lobbies de grupos de poder (de mafias e imperios), en locura de «placer solitario y paido-cida» a costa de los niños… Una procesión hasta Belén, casa de la leche y del pan compartido, del amor al servicio de los niños.  Cada uno de los niños violados vale más que toda la Iglesia de los poderes del mundo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.