Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Dios’

“Llena eres de gracia”, por Carlos Osma

lunes, 1 de enero de 2024
Comentarios desactivados en “Llena eres de gracia”, por Carlos Osma

Maria+-+IsabelDe su blog Homoprotestantes:

Cuando el ángel se le apareció a María para decirle que tendría un hijo, primero la saludó con la palabra “salve” o “Dios te guarde”, bueno en realidad Lucas utiliza la palabra χαῖρε, que parece ser era un saludo bastante habitual en la época en la que se escribió el evangelio. Fue después cuando añadió lo de “llena eres de gracia”, una expresión que al leerla me ha parecido tan protestante que me he preguntado si el ángel Gabriel no era amigo íntimo de Lutero.

Tendría que haber ido al griego para saber cuál es la palabra exacta que utiliza el evangelista, pero en vez de hacer eso, he cometido el error de ir a Google para intentar entender que significa lo de “llena eres de gracia”. Y en la primera entrada he encontrado la siguiente explicación: “al tener el privilegio de nacer inmune al pecado, la plenitud de gracia verifica la parte positiva de esa admirable limpieza original del alma de María”. ¡Qué maravillosa la María de esta interpretación! Pero qué poco practica para el resto de Marías que vivimos hoy en el mundo y no hemos sido bendecidas con su limpieza original. Sobre todo para las bolleras, maricas o trans, que en los entornos donde esta interpretación es mayoritaria, hemos tenido más bien la mala fortuna de ser unas desviadas alejadas de la gracia innata de María.

Pero bueno, en vez de tirar la toalla y cerrar mi Biblia, he decidido seguir leyendo el relato para ver que puede aportar esta María llena de gracia a pecadoras como nosotras, y me he topado con que, al escuchar lo que el ángel le decía, se “turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta”. O como lo dirían algunas de mis alumnas adolescentes que tienen aproximadamente la misma edad que ella en el relato: “se quedó rayada con lo que le había dicho”. A María le asustó escuchar que era llena de gracia, que había sido favorecida por dios. Y es importante este matiz, porque creo que esa gracia de la que nos habla el relato, no pertenece a ninguna María, sino que tiene su único origen en dios. Además no hace perfecta a nadie, sino que nos muestra el amor de dios por todas las Marías, aquellas que no poseemos ninguna limpieza original. Ese es uno de los elementos más relevantes que encuentro en el texto, que en palabras de Pablo se expresaría de la siguiente forma: lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”. [1] Por eso la vil María del evangelio de Lucas, sobre la que dios puso su gracia, tiene algo que decirnos a quienes no llegamos a los estándares religiosos, sociales o familiares que se nos imponen.

La gracia que recibió María fue una gracia cara, no como las gracias baratas y sensibleras que regalan muchos iluminados, porque la gracia divina no le ha salido gratis a nadie que se deja invadir por ella. “Has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús” [2]. Si aceptaba la gracia, se haría evidente, no habría forma de esconderla ante los demás. Y esa gracia no la situaría encima de ningún altar, sino en un lugar marginal que no solo ponía en peligro su matrimonio, sino su propia vida. Y he dicho conscientemente “si la aceptaba” porque aunque el texto parece dar por hecho que aquello ocurriría, María podía decir sí o no, podía escoger llevar adelante el embarazo o rechazarlo. El dios de Lucas no escogió una vasija, sino una mujer, y le reconoció el derecho a decir sí o no. Y siempre funciona así cuando hablamos de la gracia de dios, de la gracia cara de dios, que podemos aceptarla o rechazarla libremente. Hay personas, instituciones y legislaciones que coartan el derecho de las mujeres sobre su cuerpo, su ministerio, su responsabilidad… pero el dios de María lo respetó. De la misma forma, también creo que dios respeta el derecho de las personas LGTBIQ a mostrar, o a no mostrar, la identidad con la que dios nos ha dado su gracia. De decir sí o no a trabajar para que el reino de dios se haga presente en nuestras vidas, visibilizando la riqueza de la diversidad con la que nos ha bendecido, aunque eso nos sitúe en los márgenes de nuestras familias, iglesias o amistades. Cuando no hay decisión, cuando no hay libertad de elección, no hay presencia de Dios, sino dogma e imposición, porque “Dios respeta absolutamente la libertad del hombre. Él la crea, y no para petrificarla o violarla. Por eso Dios no grita ni se impone nunca”. [3]

María aceptó, le dijo que sí a dios, “hágase conmigo conforme a tu palabra”. Estos días recordamos y celebramos lo que la valentía de María ha supuesto para la vida de cristianas y cristianos de todos los tiempos: la irrupción de la salvación, la llegada de la vida de dios para todos los seres humanos. Sabemos también por el evangelista, que esa salvación no fue como ella esperaba, que pareció fracasar en más de una ocasión, pero la gracia de dios no se alejó nunca más de ella. A veces confundimos la gracia con la alienación, con la dependencia ciega respecto a un dogma o una institución, y muchas machorras, mariconas y travelos cristianas creemos que hemos perdido la gracia porque hemos sido expulsadas de nuestras comunidades. Pero lo que hemos perdido ha sido solo la gracia barata, la gracia cara de la que nos habla Lucas tiene que ver con asumir el riesgo que supone poder respirar, gritar, vivir, tal y como Dios nos ha pensado y amado. Y es un riesgo que, aunque no lo percibamos, no tiene solo que ver con nuestra vida, ya que en cada una de nuestras acciones por vivir de verdad, ayudamos a que muchas otras personas se atrevan también a hacerlo. En cada pluma gay que dejamos caer al movernos, la salvación de dios se hace presente para quienes están a nuestro alrededor.

Dietrich Bonhoeffer escribió que “la gracia barata es la negación de la palabra viva de Dios, es la negación de la encarnación del Verbo de Dios” [4], y me permito añadir yo a esto: la negación de la encarnación por medio de una mujer que libremente aceptó la gracia cara de dios. Porque María representa otra gracia, una que no puede ser entregada a los perros, una que va indisolublemente unida al seguimiento, a la valentía, aunque quede a la intemperie de las teologías de la gracia barata. Y las personas LGTBIQ estos días de Navidad somos interpeladas por esta María, y por la gracia que recibió. Y debemos responder como ella, sí o no a la vida que dios pone dentro de nosotros, si o no a la gracia cara. Porque “la gracia cara es la encarnación de Dios”. [5]

 Carlos Osma

 Notas:

[1] 1 Cor 1,28.

[2] Lc 1,30-31.

[3] Paul Lebeau, Etty Hillesum. Un itinerario espiritual. Ámsterdam 1941- Auschwitz 1943, Santander: Sal Terrae 2000, 113.

[4] Dietrich Bonhoeffer, El precio de la gracia, Salamanca: Ediciones Sígueme 1995, 15.

[5] Ibid.17.

***

Consulta dónde encontrar “Solo un Jesús marica puede salvarnos”  

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

AÑO NUEVO: El tiempo termina en la eternidad y el hombre en Dios

lunes, 1 de enero de 2024
Comentarios desactivados en AÑO NUEVO: El tiempo termina en la eternidad y el hombre en Dios

relojes-blandosDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.– DIVISIÓN DEL TIEMPO.

El final y comienzo de un año constituyen un momento propicio para pensar un poco en esta realidad que es la duración humana y llamamos tiempo, así como para caer en cuenta de la fugacidad de la existencia humana.

Toda división del tiempo es siempre artificial, aunque necesaria. De hecho han existido y existen varios calendarios o modos de fragmentar y estructurar el tiempo. Ya el Génesis es una manera de ordenar la duración humana: el tiempo. Dios crea el primer día, el segundo, etc. y el séptimo descansa. ¿Sería el primer calendario laboral?

Algunas consideraciones.

02. EXPERIENCIA DE LA FUGACIDAD.

Cuando uno es adulto o anciano tenemos la viva sensación de la fugacidad del tiempo. Tempus fugit, decían los relojes de pared clásicos; es verdad: el tiempo huye.

Parece que fue ayer” solemos repetir. Parece que fue ayer cuando comenzábamos el año, parece que fue ayer cuando murió tal persona, cuando estudiábamos, cuando éramos jóvenes, etc., pero han pasado muchos años. Hemos vivido mucho y guardamos muchas vivencias y recuerdos.

Y esta rapidez irreversible -el tiempo no hay quien lo pare- y ello puede causarnos una cierta sensación de desasosiego, de que se nos va la vida como el agua entre las manos.

03. ¿QUÉ ES, PUES, EL TIEMPO?

“Ya San Agustín allá por el siglo IV / V, se preguntaba qué es el tiempo:

Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo al que me pregunta, no lo sé.”

El mismo San Agustín dice que el tiempo radica en el alma, en la memoria, que es donde se hacen presentes y donde se guardan las vivencias, los acontecimientos, la propia experiencia.

Es algo que podemos observar en la Virgen María cuando el evangelio dice de ella que: conservaba todas las cosas en su corazón.

En el fondo, pues, el tiempo lo vivimos en el fondo de nuestro corazón.

04. VIVIMOS ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO.

PASADO

El ser humano es -ni tiene, es- su propio pasado, somos lo que hemos sido. Es cierto que el pasado en cuanto tiempo de reloj, de calendario, ha pasado, pero lo vivido -bueno o malo- queda, permanece en nosotros. La infancia, las enfermedades, los encuentros y desencuentros en la vida, los estudios, los trabajos, la cultura y la fe que recibimos permanecen vivas en nosotros.

Podemos decir que quien no recuerda su pasado personal y comunitario, no vive. Si no recordamos, si no guardamos la memoria, somos como un algo suspendido en la historia, como seres flotantes.

El presente en gran medida pende del pasado. Recordamos grandes acontecimientos (positivos o negativos). Somos hijos del Concilio Vaticano II, la guerra civil sigue latente en el “subconsciente del pueblo”. Sobre todo guardamos la memoria del Señor, del Evangelio.

Ex memoria, spes. La memoria (el pasado) es el fundamento de nuestra esperanza, de nuestro futuro

Un presente que no tiene pasado, carece de futuro. (R. Latourelle).

Vivir es recordar.

FUTURO

Vivir también es el futuro. En cierto modo, somos lo que pretendemos ser o llegar a ser. El futuro que esperamos condiciona y encauza nuestro momento actual: quien desea ser sacerdote, religioso, casarse, etc. vive amablemente condicionado por ese futuro que añora. Lo mismo en el plano eclesial, político, etc.

Quien desea una Iglesia férrea, ultramontana, configura su vida conforme a un estilo ultraconservador en sus criterios, en su doctrina, vestimentas, liturgias, en sus normas, ideología, etc.

El futuro que se desea, condiciona el momento presente y los pasos a dar.

Somos futuro. En cierto modo, pues, somos lo que queremos ser.

PRESENTE

El presente es mucho más fugaz e inconsistente. ¿Quién puede amarrar el presente?

Hoy en día vivimos sin pasado y sin futuro: sin memoria y sin esperanza. Solamente nos vale el presente. Vivimos en una cultura del presente, es la cultura del momento, del instante.

Pero el presente solamente tiene consistencia si lo vivimos desde un pasado y desde un futuro.

LAS ETAPAS DE LA VIDA

El NIÑO es puro presente: el niño vive en el reducido ámbito de su familia, de su aula escolar… Todavía no tiene pasado y el futuro le queda muy lejos. Decirle a un niño “el año que viene es como decirle nunca”.

El JOVEN es futuro. De joven se tiene todo “por delante”. El joven vive desplegando todas su capacidades, ilusiones, proyectos, “está todo por hacer y experimentar”… Un joven es como Cristóbal Colón (pero sin América).

El ANCIANO vive, -vivimos- del o en el pasado. En aquellos tiempos había valores, criterios, se vivía mejor…

05. NO TODOS LOS QUE VIVIMOS A LA VEZ, SOMOS COETÁNEOS.

Todos vivimos “al mismo tiempo”, si bien no todos los que vivimos el mismo tiempo somos coetáneos. En el siglo XXI hay personas que viven el siglo XVI, siendo optimistas; otros se han apuntalado en el XIX, etc. No todos los contemporáneos, somos coetáneos.

Y esto es fuente de diferencias, distanciamientos como bien sabemos.

06. CONSUELO DEL TIEMPO.

¿No nos queda otro remedio que vivir entre lo que “ya no es”, porque pasó, y “lo que todavía no es”, porque no allegado?

El consuelo de la fugacidad del tiempo es llenarlo de contenido o de mérito.

Intentemos llenar el tiempo de mérito; quizás no de éxito, pero sí de contenido.

Las vida no es un pasatiempo, un “matar el tiempo”, un divertirse por norma. Nos hace bien llenar la vida de realización, de densidad.

07. TIEMPO Y ETERNIDAD.

La duración del ser humano es el tiempo. Vivimos en esta historia unos años, muchos o pocos.

La duración de Dios es la eternidad. Y Dios nos llama a terminar “nuestros días”, nuestra tiempo en Él, en su eternidad. Estamos llamados a la vida eterna, lo cual produce una inmensa serenidad y un gran gozo, que San Pablo recoge con patencia cuando escribe aquellas palabras a los cristianos de Roma:

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? … Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. (Rm 8, 33-37).

Desde el pasado de la redención de Cristo y desde el futuro que nos espera en la eternidad, nos deseamos feliz año, meditando y guardando todas estas cosas en nuestro corazón.

Terminemos el año dando gracias a Dios por el tiempo y por la eternidad que nos aguarda.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

Navidad… hagamos Familia, vivamos “todas” las familias…

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Navidad… hagamos Familia, vivamos “todas” las familias…

El Verbo se hizo hombre… se hizo clase…

*

JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

En el vientre de María el Verbo se hizo hombre,

y en el taller de José, el Verbo se hizo clase...”

*

Pedro Casaldáliga

***

Confesiones de Dios 

Cada vez que nace un niño
sigo confiando en vosotros,
porque entregaros un hijo
es delegar mucho de mí en vosotros:
es haceros continuadores de mi obra,
portadores de mi Espíritu,
padres y madres de mi evangelio vivo
y cuna del mundo al que tanto quiero.

Todo niño viene a través vuestro,
y toda buena noticia se encarna en vuestro seno.
Pero la fuente de la vida,
que encontró cauce en vosotros,
tiene su origen en mis entrañas
y en el amor desbordado que a veces os alcanza.

Acostumbraos, pues, a verme en ellos;
en su frágil transparencia
son mi presencia que os ilusiona,
mi navidad más humana,
mi palabra encarnada,
verdaderos sacramentos en la historia.
En ellos abrazáis mi ternura hecha carne vuestra;
en ellos os solidarizáis con mi debilidad e impotencia,
y también con mis sueños y esperanzas más íntimas.

Deteneos de vez en cuando ante ellos,
contempladlos despacio:
estáis ante el misterio de la vida,
ante el milagro del amor,
ante la mejor buena noticia, gratuita.
Olvidaos de precios, compras y rescates;
las dos tórtolas o los dos pichones
son para reclamar vuestra atención y presencia.

Permanezco junto a vosotros, día y noche,
empeñado en cuidarlos, y cuidaros, con mimo
para que crezcan y continúen mi obra,
-la vuestra, la nuestra, entendámonos-.

Contad siempre conmigo.
Yo me alegro de poder contar con vosotros.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

Jesús-es-presentado-en-el-templo

***

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, [de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor“, y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: “un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

“Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.”

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

“Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.”

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.]

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

*

Lucas 2,22-40

***

Todas las Familias

7602d161-7c4e-48ff-837f-ddf7e87ce39c

 

El niño iba creciendo, lleno de sabiduría
(Lc 2, 22-40)

***

La familia la hacen las personas que la forman, su capacidad de quererse, de amarse, de perdonarse, de reconciliarse, de estar abiertas a compartir la vida con otros familias. La familia está cambiando. Es normal. Pueden cambiar las formas de establecerse los vínculos entre las personas. Puede cambiar el hecho de que todos vivan en la misma casa o que vivan separados. Pero al final, hay un vínculo clave en la familia: el amor. Ése es el vínculo que mantiene y mantendrá viva a la familia. Ése fue el vínculo que Jesús aprendió a valorar en su familia. Allí descubrió que es más fuerte incluso que los lazos de la sangre. Por eso, luego, más tarde, habló de Dios como el Padre, el Abbá que reúne a todos sus hijos en torno a la mesa común. Y para que entendiésemos la relación que nos une a Dios nos dijo que éramos sus hijos y él nuestro Padre.

Hoy nos toca a nosotros asumir la realidad concreta de nuestras familias, con sus luces y sus sombras, y seguir partiendo de ellas para construir el reino, la gran familia de Dios. Es nuestra responsabilidad fortalecer todo lo que podamos el vínculo del amor, que rompe las barreras de la sangre, de la raza, etc. y nos une a todos en una única familia. Hoy, como a Jesús, nos toca a nosotros encarnarnos en nuestra realidad concreta y construir la familia de Dios aquí y ahora.

Comunidad Anawin de Zaragoza

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , ,

“Educar en la fe en nuestros días”. Sagrada Familia – B (Lucas 2,22-40)

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en “Educar en la fe en nuestros días”. Sagrada Familia – B (Lucas 2,22-40)

IMG_1862El pasaje de Lucas termina diciendo: «El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él».

Cuando hablamos hoy de «educar en la fe», ¿qué queremos decir? En concreto, el objetivo es que los hijos entiendan y vivan de manera responsable y coherente su adhesión a Jesucristo, aprendiendo a vivir de manera sana y positiva desde el Evangelio.

Pero hoy día la fe no se puede vivir de cualquier manera. Los hijos necesitan aprender a ser creyentes en medio de una sociedad descristianizada. Esto exige vivir una fe personalizada, no por tradición, sino fruto de una decisión personal; una fe vivida y experimentada, es decir, una fe que se alimenta no de ideas y doctrinas, sino de una experiencia gratificante; una fe no individualista, sino compartida de alguna manera en una comunidad creyente; una fe centrada en lo esencial, que puede coexistir con dudas e interrogantes; una fe no vergonzante, sino comprometida y testimoniada en medio de una sociedad indiferente.

Esto exige todo un estilo de educar hoy en la fe donde lo importante es transmitir una experiencia más que ideas y doctrinas; enseñar a vivir valores cristianos más que el sometimiento a unas normas; desarrollar la responsabilidad personal más que imponer costumbres; introducir en la comunidad cristiana más que desarrollar el individualismo religioso; cultivar la adhesión confiada a Jesús más que resolver de manera abstracta problemas de fe.

En la educación de la fe, lo decisivo es el ejemplo. Que los hijos puedan encontrar en su propio hogar «modelos de identificación», que no les sea difícil saber como quién deberían comportarse para vivir su fe de manera sana, gozosa y responsable.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría”. Domingo 31 de diciembre de 2023. La Sagrada Familia de Nazaret.

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en “El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría”. Domingo 31 de diciembre de 2023. La Sagrada Familia de Nazaret.

06-familia (B) cerezoLeído en Koinonia:

Eclesiástico 3,2-6.12.14: El que teme al Señor honra a sus padres.
Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Hebreos 11,8.11-12.17-19: Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac.
Lucas 2,22-40 El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Los textos de la liturgia hacen referencia a temas familiares. En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todo estos consejos, aún conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.

Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte los consejos que en último lugar da San Pablo, y que son puramente circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

El evangelio de Lucas que hoy proclamamos nos cuenta –dentro del género de los «relatos de la infancia»- el rito de la presentación del niño en el Templo, celebrado también por los padres de Jesús. El fragmento de hoy concluye con unas palabras muy importantes, que, junto con otros pasajes paralelos de Mateo, proclaman el “progreso” en el “crecimiento” de Jesús «en edad, sabiduría y gracia, ante los hombres y ante Dios».

Tiempos hubo en que la «cristología vertical descendente» clásica se veía en la necesidad de corregir estas palabras diciendo que, obviamente, eran metáforas, porque Jesús no podía «crecer, progresar en sabiduría ni en gracia», ya que era perfecto… La cristología renovada, «ascendente» ahora, por el contrario, se fijó en estos versículos y los subrayó: sería el evangelio mismo el que nos estaría afirmando que Jesús «fue haciéndose», no sólo creciendo en edad, sino «en sabiduría» e incluso «en gracia».

Este evangelio, y sus paralelos, es, por ello muy importante, por cuanto nos insta a desvincularnos de los planteamientos metafísicos griegos fixistas. La «encarnación» no sería un chispazo de conexión instantánea entre dos «naturalezas», sino todo un proceso histórico.

Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua, paciencia. Y si fuese necesario, perdonar. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra (v.12-13). Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas (v.14). De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones (v.15).

Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

Lucas nos presenta a la familia de Jesús cumpliendo sus deberes religiosos (vv. 41-42). El niño desconcierta a sus padres quedándose por su cuenta en la ciudad de Jerusalén. A los tres días, un lapso de tiempo cargado de significación simbólica, lo encuentran. Sigue un diálogo difícil, suena a desencuentro; comienza con un reproche: “¿Por qué nos has hecho esto?”. La pregunta surge de la angustia experimentada (v. 48). La respuesta sorprende: “¿Por qué me buscaban?” (v. 49), sorprende porque la razón parece obvia. Pero el segundo interrogante apunta lejos: “¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”. María y José no comprendieron estas palabras de inmediato, estaban aprendiendo (v.50).

La fe, la confianza, suponen siempre un itinerario. En cuanto creyentes, María y José maduran su fe en medio de perplejidades, angustias y gozos. Las cosas se harán paulatinamente más claras. Lucas hace notar que María “conservaba todas las cosas en su corazón” (v. 51). La meditación de María le permite profundizar en el sentido de la misión de Jesús. Su particular cercanía a él no la exime del proceso, por momentos difícil, que lleva a la comprensión de los designios de Dios. Ella es como primera discípula, la primera evangelizada por Jesús.

No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María “entiende”. Pero hay tres exigencias fundamentales para entrar en comunión con Dios: 1) Buscarlo (José y María “se pusieron a buscarlo”); 2) Creer en Él (María es “la que ha creído”); y 3) Meditar la Palabra de Dios (“María conservaba esto en su corazón”). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

31.12.23. Fin de año, Sagrada Familia: Todos los hijos de Dios dispersos por el mundo (Jn 11, 52)

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en 31.12.23. Fin de año, Sagrada Familia: Todos los hijos de Dios dispersos por el mundo (Jn 11, 52)

la-familia-en-la-bibliaDel blog de Xabier Pikaza:

Termina el año con la fiesta de la «familia humana», esto es, de la familia de formada por la unidad de todos los hijos de Dios dispersos por el mundo.

Tras la reforma litúrgica del Vaticano II, este domingo de Navidad ha quedado dedicado a la celebración de la Sagrada Familia, pero ni bíblica, ni teológica, ni litúrgicamente se ha conseguido ese intento por falta de “claridad” evangélica.

Los Papa post-conciliares (Pablo VI, JP II, B XVI) se han movido cada uno a su deriva, sin que esta reforma haya logrado cristalizar de una forma ilusionada y creadora, como corresponde al tiempo y mensaje de la navidad (del fin de año)

No hay (no se han escogido)  textos  litúrgicos apropiados para esta fiesta

Los escogidos son marginales (no tratan de la familia de Jesús) o contradictorios (introducen temas de las tablas domésticas  post-paulinas que derivan de un judeo-helenismo poco evangélico).

   Vengo pensando desde hace algún  tiempo que el texto clave para esta fiesta debería ser el de Jn 11, 52,vinculado a los textos de los sinópticos que después comento.

Jesús ha nacido (ha muerto)) para reunir en “sinagoga o comunión” (hina synagoge, eis Hen/Uno), a todos los hijos de Dios (=seres humanos) dispersos/perdidos (dieskorpismena: como ovejas errantes, oprimidas, sacrificadas)… Jn 11, 52,

Para reunir a todos los hombres/mujeres en Uno (eis Hen). Ésta es la palabra clave: (a) Reunir en uno (eis Hen), es reunir en el Dios de la tradición bíblica del Shema (escucha Israel, el Señor tu Dios Uno es: Dt 7, 5-6). (b) Esta Unidad/comunión en amor de Dios es principio, fundamento y sentido de la iglesia/sinagoga de la nueva humanidad.

 Esta es la fiesta de la familia universal:  que todos los  hombres y mujeres sean una sinagoga (sinagogein: reunir) en la que se integran varones y mujeres, judíos y gentiles, libres y oprimidos, pueblos y pueblos  Gal 3, 28), compartiendo casa, afecto, posesiones, trabajos y riquezas…

No es la fiesta de unidades aisladas,  ni de pequeños grupos/naciones (España, Italia…), sino de la humanidad  formada por de todos los hombres y pueblo, empezando por los  excluidos, dieskorpismena; a los que alude con enorme precisión el texto: los dispersados por montes y desiertos, bombardeados por armas “inteligentes” de muerte, los emigrantes, emigrantes etc etc. Estos son algunos de rasgos de esa reunión en familia de los dispersos/oprimidos del mundo.

Familia, no patriarcado: hermanos, hermanas y madres, sin patriarca/jefe (Mc 3, 31-35 par).

Y llegaron su madre y sus hermanos y quedando fuera, enviaron a llamarle. Y la multitud estaba sentada en torno a él y le dijeron: Mira: tú madre y tus hermanos están fuera y te buscan. Y (Jesús) respondiéndoles les dijo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de Él, en círculo, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque el que cumpla la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 31-35) [1].

             Los rabinos de Jerusalén le han acusado de estar endemoniado porque “cura en apariencia” con la fuerza de Satán/Belcebú a unos endemoniados, para oprimir de esa manera a todo el pueblo. Sus familiares no se atreven a llamarle “endemoniado, pero le toman como loco (está fuera de sí) y quieren llevarle preso a casa. Pero él reacciona conforme a este pasaje, trazando la identidad de su nueva familia/iglesia:

−Cuestión de Jesús: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Tanto los que vienen a buscarle como los que avisan (mira: tú madre y tus hermanos están fuera…) suponen de antemano conocida la respuesta: Familia de Jesús son aquellos que están buscándole fuera. El texto no habla de “padre”, quizá porque ha muerte y el poder de la familia lo tienen los hermanos de sangre con su madre, viniendo con la intención de prender a Jesús y llevarle a su casa materna. Pero Jesús rechaza ese supuesto y pregunta ¿quién es? ¿quiénes son…?

Signo: Sentados en torno. «Mirando a los que estaban sentados en torno a él, en círculo…». Jesús ha creado un nuevo espacio de convivencia familiar, donde sus nuevos hermanos/hermanas y madres están sentadas, en corro, formando con él grupo de “asentamiento”, sentados en círculo, en tono a Jesús, de modo que pueden mirarse y aceptarse por la mirada, no por un tipo de generación biológica o poder externo (sin padre superior).

Palabra. Jesús ratifica la identidad de su nueva familia, formada por endemoniados, enfermos etc., sentados en torno, diciendo, en palabra performativa (creadora de Iglesia): «estos son mi hermano, mi hermana y mi madre». La primera “ley de familia” de la Biblia vinculaba al hombre y a la mujer diciendo: «procread, multiplicaos, dominad la tierra» (Gen 1, 28). Pues bien, ahora, los reunidos en torno a Jesús no son familia por generación, sino por cohabitación, sentándose en torno y mirándose unos a otros.

– Limitación: En esta familia de Jesús no hay padre/padrone, de tipopatriarca, pues Padre solo es Dios. Jesús no puede hablar en este contexto de padres porque él mismo aparece como referencia y signo de unión la familia. Por eso, lógicamente, en estas nuevas iglesias/familias de Jesús no hay lugar para padres superiores por encima del corro de hermanos/hermanas/madre. Ni Dios está arriba (no es superioridad impositiva) Tampoco Jesús esta encima. No hay jerarquía. La iglesia o comunidad se construye precisamente desde abajo el mismo corro, con Jesús

Surgimiento eclesial: Madres y hermanos. Junto a los hermanos/hermanas (en igualdad, varones y mujeres), el texto destaca a las madres que son autoridad en la medida en que acogen a los nacidos, les cuidan, les aman, les hablan, pero sin convertirse por eso en poder paterno de tipo jerárquico. Este pasaje nos sitúa por tanto ante una “eclesiogénesis” básicamente femenina, donde, con los hermanos/hermanas están las madres como donantes de vida (no por engendrar, sino por acoger, amar) en especial a los hijos/ pequeños, a quienes cuidan y educan.

−Justificación. «Porque el que cumpla la voluntad de Dios ése mi hermano. y mi hermana y mi madre…». Filón aseguraba que «la honra de Dios» (tên tou Theou timên: Spic. Leg I, 317) vincula en lazo indisoluble a la familia de Dios, sobre los lazos de la carne y sangre… Eso aparece también dicho de Jesús, pero con dos diferencias significativas. (a) La voluntad de Dios no se expresa en un un tipo de “ley sacral” sino en la comunión de amor real entre hermanos y hermanas varones y mujeres, madre, e hijo. (b) En esta familia de Jesús no hay lugar los “padres” (portadores de un poder más alto). El amor vinculado a la voluntad de Dios no es de padres/patriarcas, sino de hermanos/hermanas y madres (cf. Mt 23, 1-9).

               Éste lenguaje es tan escandaloso, que ha sido difícil de aceptarlo para cierta iglesia, que ha vuelto con frecuencia a los modelos del judaísmo anterior, reforzándolos incluso, con el surgimiento de estructuras jerárquicas de dirección que marginan a las mujeres y tienen dificultad en aceptar a pecadores-posesos-ilegales como muestran los códigos de familia de 1 Ped, Col y Ef [2].

                         En esta familia de Jesús (de Mc 3, 31-35) hay hermanos-hermanas-madres, pero no padres/patriarcas (de patri/arkhê, dominio del padre). El padre sólo es auténtico padre, como Dios, dejando de ser arkhê, autoridad/potestad. En ese sentido, la patria/potestad no es cristiana no es evangélica. El un Padre verdadero (que es Dios) no es potestad.

 Jesús no ha venido a perfeccionar perfeccionado la familia patriarcal o legal de Israel, sino que ha creado un tipo de familia sin patria potestad, sin escribas legales como los de Mc 3, 22, sin patriarcas-patronos, sin parientes con poder genealógico más alto, sino una familia de hermanos/hermanas, de madre/hijos, abierta a los marginados, no en línea de exclusión o alejamiento (como pudo hacer Juan Bautista), sino de acogida, pues en ella caben todos los que escuchan y cumplen la voluntad de Dios, todos los perdidos (dieskorpismena) sobre el mundo.

Familias con casas/campos, con trabajo y comida compartida: cien casas/campos, hermanos/hermanas y madres, sin patriarcado (Mc 10, 29-30).

Pedro comenzó a decirle: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús respondió: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por el evangelio, que no reciba el ciento por uno en el tiempo presente en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y en el siglo futuro la vida eterna (Mc 10, 28-30 par, cf. Mt 19, 23-39 y Lc 18, 24-30).

             Este pasaje sigue en la línea anterior, pero con una inmensa novedad: La familia no es principio de negación, no es pura pobreza material, sino riqueza con casas/campos, con hermanos y hermanas… Familia abierta a todos, familia humana en la que todos tengan casa/hogar y campo/trabajo.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Fiesta de la Sagrada Familia (31 de diciembre 2023)

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Fiesta de la Sagrada Familia (31 de diciembre 2023)

IMG_2081Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Fiesta de la Sagrada Familia. Ciclo B

Dos lecturas que encajan

En una fiesta de la Sagrada Familia, esperamos que las lecturas nos animen a vivir nuestra vida familiar. Y así ocurre con las dos primeras.

El libro del Eclesiástico insiste en el respeto que debe tener el hijo a su padre y a su madre; en una época en la que no existía la Seguridad Social, “honrar padre y madre” implicaba también la ayuda económica a los progenitores. Pero no se trata sólo de eso; hay también que soportar sus fallos con cariño, “aunque chocheen”.

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados. 

La carta a los Colosenses ha sido elegida por los consejos finales a las mujeres, los maridos, los hijos y los padres. En la cultura del siglo I debían resultar muy “progresistas”. Hoy día, el primero de ellos provoca la indignación de muchas personas: “Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor.” Cuando se conoce la historia de aquella época resulta más fácil comprender al autor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos:

Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Un evangelio atípico

Si san Lucas hubiera sabido que, siglos más tarde, iban a inventar la Fiesta de la Sagrada Familia, probablemente habría alargado la frase final de su evangelio de hoy: “El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.” Pero no habría escrito la típica escena en la que san José trabaja con el serrucho y María cose sentada mientras el niño ayuda a su padre. A Lucas no le gustan las escenas románticas que se limitan a dejar buen sabor de boca.

Como no escribió esa hipotética escena, la liturgia ha tenido que elegir un evangelio bastante extraño. Porque, en la fiesta de la Sagrada Familia, los personajes principales son dos desconocidos: Simeón y Ana. A José ni siquiera se lo menciona por su nombre (sólo se habla de “los padres de Jesús” y, más tarde, de “su padre y su madre”). El niño, de sólo cuarenta días, no dice ni hace nada, ni siquiera llora. Sólo María adquiere un relieve especial en la bendición que le dirige Simeón, que más que bendición parece una maldición gitana.

Sin embargo, en medio de la escasez de datos sobre la familia, hay un detalle que Lucas subraya hasta la saciedad: cuatro veces repite que es un matrimonio preocupado con cumplir lo prescrito en la Ley del Señor. Este dato tiene enorme importancia. Jesús, al que muchos acusarán de ser mal judío, enemigo de la Ley de Moisés, nació y creció en una familia piadosa y ejemplar. El Antiguo y el Nuevo Testamento se funden en esa casa en la que el niño crece y se robustece.

La misma función cumplen las figuras de Simeón y Ana. Ambos son israelitas de pura cepa, modelos de la piedad más tradicional y auténtica. Y ambos ven cumplidas en Jesús sus mayores esperanzas.

Lectura del evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

– «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

– «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. 

Sorpresa final

Las lecturas de hoy, que comenzaron tan centradas en el tema familiar, terminan centrando la atención en Jesús. Con dos detalles fundamentales:

  1. Jesús es el importante. La escena de Simeón lo presenta como el Mesías, el salvador, luz de las naciones, gloria de Israel. Ana deposita en él la esperanza de que liberará a Jerusalén. José y María son importantes, pero secundarios.
  2. Jesús es motivo de desconcierto y angustia. Lo que Simeón dice de él desconcierta y admira a José y María. Pero a ésta se le anuncia lo más duro. Cualquier madre desea que su hijo sea querido y respetado, motivo de alegría para ella. En cambio, Jesús será un personaje discutido, aceptado por unos, rechazado por otros; y a ella, una espada le atravesará el alma. Lucas está anticipando lo que será la vida de María, no sólo en la cruz, sino a lo largo de toda su existencia.

 

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Fiesta de la Sagrada Familia”. Ciclo B. 31 Diciembre, 2023

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en “Fiesta de la Sagrada Familia”. Ciclo B. 31 Diciembre, 2023

 

IMG_1864


Una profetisa, Ana, se presentó en ese mismo momento y daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban que Jerusalén sería liberada.»

(Lc 2, 22-40)

En el evangelio de hoy nos encontramos a Jesús todavía como un bebé. A sus pocas semanas aún no puede explicar quién es, pero ya hay quienes lo reconocen.

En la escena, María y José suben al templo de Jerusalén para presentar a su hijo al Señor. Están cumpliendo con la Ley judía y con la costumbre. Pero lo que podría haber sido un simple trámite se convierte en una fiesta de alabanza a Dios. En la entrada del templo se encuentran con Simeón, «un hombre justo y piadoso», y con Ana, una profetisa. Las dos son personas mayores y mantienen una relación muy cercana con Dios: Simeón «tenía el don del Espíritu Santo», y Ana «daba culto a Dios noche y día».

Donde la mayoría solo verían a una familia más, Ana y Simeón reconocen al Mesías, quien liberaría a su pueblo. Si son capaces de verlo en un bebé, su mirada tiene que ser necesariamente especial: miran desde sus esperanzas más antiguas y profundas, desde la gratuidad, con unos ojos limpios de expectativas y pretensiones. Reconocen porque su corazón está lleno de Dios. Así, no dudan ni por un momento de quién es ese niño. Bendicen y dan gracias a Dios llenos de alegría y con naturalidad: la experiencia de su larga vida les dice que Dios está especialmente en lo humilde, por eso no se extrañan ante tal Mesías.

Ana y Simeón reconocen la maravilla delante de ellos, el tesoro que Dios les regala y pone en sus manos, y lo aceptan dando gracias y bendiciendo.

Oración

«Enséñanos, Trinidad Santa, a reconocerte en los acontecimientos más sencillos. Concédenos una mirada capaz de asombrarse ante la maravilla. Y que no nos olvidemos nunca de alabarte y agradecerte.»

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

En Navidad, lo humano y lo divino se han identificado.

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en En Navidad, lo humano y lo divino se han identificado.

medjugorje-junio-2014-pentecostes-078(Domingo después de Navidad)

FAMILIA DE NAZARET (B)

Lc 2,22-40

Debemos aclarar que el modelo de familia de aquella época tenía muy poco que ver con el nuestro. Los estudios sociológicos, que se han hecho sobre la familia en tiempo de Jesús, no dejan lugar a duda. Si no tenemos en cuenta los resultados de esos estudios será imposible entender nada del ambiente en que se desarrolla la infancia de Jesús. El tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto durante siglos, no ha existido. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular era inviable, tanto por motivos religiosos o sociológicos como económicos. ¿Qué podían hacer dos jóvenes de 13 y 14 años con un recién nacido entre los brazos?

Cuando el evangelio nos dice que José recibió en su casa a María, no quiere decir que fueran a vivir a una nueva casa. María dejó de vivir en la casa de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. Esto no quiere decir que no tuvieran su intimidad y sus relaciones más estrechas los tres. El relato de la pérdida del Niño en Jerusalén es impensable en una familia de tres. Pero cobra su verosimilitud si tenemos en cuenta que es todo el clan el que hace la peregrinación y vuelven a casa todos juntos.

El relato evangélico que acabamos de leer no es histórico, pero es rico en enseñanzas teológicas. Está escrito sesenta o setenta años después de morir Jesús. Lucas quiere dejar claro, desde el principio de su evangelio, que la vida de Jesús estuvo insertada plenamente en las tradiciones judías. Su persona y su mensaje no son realidades caídas del cielo, sino surgidas desde el fondo más genuino del judaísmo tradicional.

Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones, aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto, pueden servirnos como ejemplo de valores humanos que debemos desarrollar, cualquiera que sea el modelo donde tenemos que vivirlos. Jesús predicó lo que vivió. Si predicó el amor, es decir, la entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo vivió él. Todo ser humano nace como proyecto que tiene que ir desarrollándose a lo largo de toda la vida con la ayuda de los demás.

Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al servicio de la persona, que es el valor supremo. Las instituciones no son santas, menos aún sagradas. Nunca debemos poner a las personas al servicio de la institución, sino al contrario. Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación de defendernos de ellas con uñas y dientes. Claro que no son las instituciones las que tienen la culpa. Son algunos seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses egoístas a costa de los demás.

No debemos echar por la borda una institución porque me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero ser, me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija nada que me deteriore como ser humano; ni siquiera cuando me reporte ventajas o seguridades egoístas. La familia, cualquier modelo de familia, puede ser el marco privilegiado para el desarrollo de la persona humana, no solo durante los años de la niñez o juventud, sino que debe ser el campo de entrenamiento durante todas las etapas de nuestra vida. El hombre solo puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás. Y toda familia es el marco privilegiado.

La familia es el marco más apropiado para las relaciones profundamente humanas. Sea como hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una de esas situaciones la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud humana. Los lazos de sangre o de amor natural debían ser puntos de apoyo para aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de entrega y servicio. Si en la familia superamos la tentación del egoísmo amplificado, aprenderemos a tratar a todos con la misma humanidad: exigir cada día menos y darse cada día más.

No tenemos que asustarnos de que la familia esté en crisis. El ser humano está siempre en constante evolución, si no fuera así, hubiera desaparecido hace mucho tiempo. En el evangelio no encontramos un modelo específico de familia. Se dio siempre por bueno el existente. Más tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal era muy avanzado. Los cristianos de los primeros siglos hicieron muy bien en adoptar ese modelo. Lo malo es que se sacralizó y se vendió después como único modelo cristiano, sin hacer la más mínima crítica.

Con el evangelio en la mano, debemos intentar dar respuesta a los problemas que plantean los distintos modelos de familia hoy. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio es indisoluble. Más del 50 % se disuelven. No se trata de que las personas sean peores que hace cincuenta años. Hoy, para mantener un matrimonio, se necesita una madurez mayor.

Al no darse esa madurez, los matrimonios fracasan. Dos razones de esta mayor exigencia son: a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos. b) La mayor duración de la relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta años juntos. Es más fácil que surjan dificultades insuperables.

Como cristianos tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el uniforme modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política. Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a la actitud que debían tener cada ser humano en sus relaciones con los demás. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que permita o promueva esta relación puede ser cristiana.

No solo no es malo que se separe una pareja que no se ama. Es completamente necesario que se separen, porque no hay cosa más inhumana que obligar a vivir juntas a dos personas que no se aman. Esto no contradice en nada la indisolubilidad del matrimonio, porque lo único que demostraría es  la falta de amor que ha hecho nulo, de todo derecho, lo que hemos llamado matrimonio. Si hay sacramento ciertamente es indestructible. Pero, para que haya sacramento es imprescindible el amor auténtico.

Fray Marcos

 Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Mutantes

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Mutantes

circuncisionAunque lo parezca, no es el título de una película de terror. Es una invitación navideña a dirigir la mirada a las mutaciones, cambios y transfiguraciones que vivieron algunos personajes de los relatos evangélicos del nacimiento de Jesús. Con la secreta intención de que a quien lo lea, le entren ganas de apuntarse también a“mutante”.

Zacarías e Isabel abren el pórtico del evangelio de Lucas, viejísimos ellos, cumplidores modélicos de la Ley y acostumbrados (mayormente él) al Templo, sus horarios y sus inciensos; estériles ambos (mayormente ella) y con poco futuro por delante. Pero después de la visita del ángel, él se queda mudo (¿se habría vuelto todo él escucha?), pero vuelve a casa rejuvenecido y ella se queda embarazada (rejuvenecida también vía consorte). Y de puro contenta, se quita de en medio durante cinco meses para saborear, sin que nadie la moleste, su pequeño magnificat: ¡Así me ha tratado Dios!

María entra en escena como una mujer de su casa, calladita ella como corresponde a muchacha honesta, casadera, vecina y residente en Nazaret. Pero sale de escena transformada en una mujer intrépida y caminante que se atraviesa medio país para encontrar a Isabel y poder contarse la una a la otra (pero ¿de qué se ríen las mujeres?) cómo las ha tratado Dios y lo contentas que están con Él y con las primeras pataditas de sus niños.

De lo de José tiene un poco de culpa su propio nombre (“que el Señor añada…”), y vaya que si le añadió: como hombre justo, prudente y temeroso de Dios, había decidido cerrar sigilosamente la puerta de su vida y de su casa dejando fuera a María, por puro respeto y por pura discreción. Pero no le quedó más remedio que abrírsela de par en par y dejar que entrara, no sólo ella, sino también y como “añadido” el que iba a asociarle a su torbellino mesiánico.

A los pastores los vemos al principio en lo suyo de cuidar ovejas, amedrentados y un poco liados en medio de aquella noche loca de ángeles, cánticos y resplandores en torno a una cuadra. Pero al final ya no parecen los mismos y, en vez de hablar de sus temas de siempre (“Estos piensos ya no son como los de antes”; “Lo que faltaba: Estrellita de parto precisamente esta noche”; “A ver si se van pronto los ángeles, que ya va siendo la hora de ordeñar…”), se ponen a “glorificar y a alabar a Dios”, dejando inventados de golpe el canto gregoriano, la Filarmónica de Viena y el Orfeón Donostiarra.

Para Simeón y Ana lo de subir cada día al Templo formaba parte de su rutina, eso sí, empleando cada día más tiempo en el recorrido: “Cada día distingo peor estos dichosos peldaños”, “No te quejes que subirlos con artritis es muchísimo peor…” Pero cuando él tuvo al Niño en sus brazos (¿qué hace un Niño como tú en un Templo como este…?) le reverdeció todo el ser, como si se le llenaran los ojos de candelas y sus rodillas vacilantes recobraran vigor. Se le fue del todo el miedo a la muerte y era como si en vez de sostener él al Niño, fuera éste quien le sostuviera.

Ana decidió aquella mañana que para ella se habían acabado los ayunos, las penitencias y las vigilias: se puso un pañuelo blanco en la cabeza y, en plan abuela de la Plaza del Templo, daba vueltas por allí, con la imagen del Niño grabada en sus pupilas y contándole a todo el mundo cómo era.

Y sintieron ellos, lo mismo que todos los demás (lo mismo que nosotros si estamos dispuestos a “mutar”), que habían llegado por fin a sí mismos.

Dolores Aleixandre

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

La familia, escuela donde se aprende a ser humano.

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en La familia, escuela donde se aprende a ser humano.

IMG_1865COMENTARIO AL DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA. 31/12/2023

Lc 2, 22-40

Este año 2023, la Fiesta de la Sagrada Familia, instituida por el papa León XIII, cumple 150 años. En estos días familiares de Navidad está bien reflexionar sobre la familia. Escogemos como modelo de familia a la familia de Nazaret. Aunque sabemos muy poco de ella, hemos diseñado sobre ella el ejemplar de familia cristiana, como comunidad de amor y vida. Jesús nació en esa familia y en ella, creció en estatura, sabiduría y gracia. Jesús, en eso y en todo, fue igual a nosotros. Por eso podemos ser como él, hacer lo que él hizo y como él lo hizo. Y todo empezó en Nazaret. La familia de Jesús fue una familia normal judía en la Palestina del siglo I, en una cultura mediterránea, bajo el Imperio romano, en un modelo romano de familia patriarcal. También nosotros iniciamos nuestra vida en un contexto espacio-temporal que troquela nuestra evolución posterior. La familia es el clima apropiado para el desarrollo de la persona humana. Es un marco de humanización. Los cuidados familiares son condición necesaria para un desarrollo normal, sano y son fundamento para las etapas evolutivas posteriores. Los humanos quedamos troquelados, marcados, por las experiencias primarias en la familia o contexto en que nos iniciamos como vivientes. Estas experiencias son indelebles.

Además, para los creyentes cristianos, la familia no es solo eso. Es un sacramento. Un signo de lo que es Dios en ella y en nosotros. Un lugar privilegiado para experimentar una imagen viva y activa de Dios: Una Presencia amorosa y cuidadora. La familia nos troquela en humanidad, cuidados, bondad, belleza y estilo de vida bienaventurada. Si no hay familia no hay ser humano pleno. Toda familia es divina si es verdaderamente humana (Fr. Marcos dixit). Tener un padre y una madre es como un tesoro, decía la sabiduría antigua, porque sin padre y sin madre no se puede ser persona. No tenemos otra manera de venir al mundo, de crecer, de madurar y ello forma parte del misterio de la creación de Dios. Por eso el misterio de ser padres cristianos no puede quedar reducido solamente a lo biológico. Supone hacer de la familia cristiana una relación de amor, respeto, comprensión, cuidado y ayuda. Todo modelo de familia que favorezca el desarrollo humano es cristiano. La Palabra de Dios hoy nos da pistas para lograrlo.

Los textos de la liturgia del día hablan de las virtudes a ejercer en familia y de las relaciones entre sus miembros. La primera lectura, del Eclesiástico, nos manda honrar y respetar al padre y a la madre. La segunda lectura, de la carta a los Colosenses, nos presenta la compasión, la bondad, humildad, mansedumbre, la paciencia, el perdón y sobre todo el amor, que es el vínculo de la unidad familiar y social como las virtudes propias de las relaciones familiares. Nos recomienda ser pacíficos, agradecidos; enseñarnos unos a otros con toda sabiduría; que la Palabra de Cristo habite entre vosotros. Y en un modelo patriarcal de familia, pide a las mujeres y a los hijos obediencia y sumisión al padre. Hoy no debería la Iglesia seguir proponiendo leer este texto por desfasado y contracultural de la cultura postmoderna donde la mujer está en pie de igualdad con el varón.

El Evangelio, de Lucas, nos presenta la realización del rito de la Purificación de María y la presentación de Jesús, que como todo judío primogénito debía ser consagrado al Señor. Una escena típicamente judía. Tampoco este texto es adecuado a nuestro hoy. Este rito de purificación hay que entenderlo desde el Código judío de la pureza e impureza. La visión negativa de la sexualidad hoy chirria en nuestra cultura. La narración evangélica lucana es el relato de una familia judía normal cumpliendo lo que la Ley manda. Lucas quiere destacar la normalidad de la infancia de Jesús. Es la vida de un judío de su época. Jesús es un judío observante de la Ley. Es un niño normal de una familia judía normal. Junto a este dato en la narración aparecen dos figuras del Templo: Simeón y la profetisa Ana. Simeón dando gracias a Dios porque ha cumplido su sueño: conocer al Mesías esperado. Simeón como prototipo del hombre de esperanza que consigue lo que espera. Su canto nos recuerda el himno del Magníficat. La profetisa Ana habla a todos sobre el niño repitiendo el canto de Zacarias. Ana es la primera predicadora. Para que ahora digan que las mujeres no podemos predicar. ¿Qué sería de nosotros si Ana en su momento, y Magdalena en el suyo, no hubieran cumplido con su carisma de hablar del niño-Mesías de la promesa y del Resucitado, profecía cumplida? Al final del fragmento del evangelio de Lucas que hemos leído, se afirma que “el niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él”. El niño iba creciendo como todos, porque somos un proyecto o diseño a desarrollarse evolucionando por etapas. Tenemos que aprender a ser mientras existimos.

La familia sigue siendo el espacio ideal para el desarrollo y crecimiento de la persona durante toda la vida si se constituye como red de apoyo y ayuda incondicional. Así, puede ser un laboratorio donde ensayar las experiencias fundamentales del crecimiento biológico, psicológico y espiritual. Así, las relaciones interpersonales crean humanidad. La calidad de esas relaciones familiares nos irá acercando a nuestro desarrollo máximo como ser para el otro. La maduración es costosa, no se regala nada en la vida. Pero merece la pena.

Conclusión. Quiero  cerrar este comentario usando algo de lo mucho que aprendí de J.L. Ruiz de Galarreta sobre la relación entre las Bienaventuranzas y el modelo de familia cristiana en el siglo XXI: Cuánto más felices seríais si eligierais ser… Una comunidad de vida y de amor animada por la ayuda mutua, la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión. Así seríamos felices y bienaventurados. ¡El amor, el perdón, la paz y el cuidado son los secretos de una familia en comunión!

Hoy es Fin de Año. Día de acción de gracias y buenos propósitos. ¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!

Mª África de la Cruz

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Irse en paz

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Irse en paz

IMG_1867Domingo después de Navidad.

Fiesta de la “Sagrada Familia”

31 diciembre 2023

Lc 2, 22-40

El anciano Simeón, en este relato, es la representación del hombre sabio que, porque ha “visto”, puede decir con toda serenidad: “Ya me puedo ir en paz”. En un lenguaje teísta, el evangelista Lucas pone en boca de ese anciano que “mis ojos han visto a tu Salvador”, luz y gloria del pueblo.

Pero, ¿qué es el salvador, la luz y la gloria, sino aquello mismo que somos en nuestra verdadera identidad? Dejándonos llevar por el mecanismo de la mente y por lo que es posible plantear desde un nivel mítico de consciencia, creímos que podíamos ser salvados “desde fuera” por obra de alguien todopoderoso.

Pero la salvación no viene de fuera. Salvación, en latín, se dice salus y significa la salud plena, en todos los niveles: físico, mental, emocional, espiritual, planetario, universal. Es otro nombre de la plenitud que define lo realmente real, lo que es y lo que somos.

Entendida como viniendo desde fuera, la salvación sería fuente de alienación, en tanto en cuanto dependerías de otro para tu propia realización. Ese es el modo infantil de ver la realidad: el niño, en cuanto pura necesidad e impotencia, sabe que tiene que ser “salvado”, socorrido, desde fuera, absolutamente para todo.

Afirmar que no podemos ser salvados desde fuera no significa apostar por una actitud de orgullo o de autosuficiencia, como suelen pensar teólogos y personas religiosas. Porque en ningún momento se afirma que el sujeto de la salvación sea el pequeño yo. Dicho con más claridad: la salvación no es “algo” que el yo consiga; justamente al revés, es lo que somos, más allá del yo. Y lo descubrimos y lo vivimos solo en tanto en cuanto dejamos de identificarnos con nuestro yo. Es entonces cuando vemos la “salvación” y sentimos que podemos “irnos (vivir siempre) en paz”.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Familia: Seguro que María conocía mejor a Jesús que Dios.

domingo, 31 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Familia: Seguro que María conocía mejor a Jesús que Dios.

Foto-no-Facebook-muda-vida-de-uma-família-no-litoral-de-SPDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

01.- La familia

Dentro de las fiestas de Navidad celebramos hoy la fiesta de la familia de Jesús, la Sagrada familia. Es un buen momento para pensar un poco en esta institución en la que hemos nacido y que tanto está cambiando por diversos motivos socio-culturales.

02.- Cambios en la vida familiar

La familia en el mundo rural, todavía no lejano, eran amplias: muchos miembros vivían en el caserío, en la casa rural: al menos tres generaciones: abuelos, padres, hijos / nietos y siempre había algún otro miembro, algún tío o pariente que quedaba “descolgado” en la vida.

Hoy la familia es mínima: apenas padres y uno / dos hijos.

Una civilización montada en el carro del placer no puede soportar la ancianidad y la vejez. Por ello, los ancianos y las personas mayores son un estorbo. Los ancianos, ni son jóvenes, ni producen, más bien son una carga y atan demasiado.  Pero esto antropológicamente no es sano: hay que vivir y ser consciente de las raíces propias, de nuestros antepasados, de las etapas de la vida, hay que tener noticias de la finitud de la vida, de la vejez, de la experiencia y, cuando llegue hay que saber que la muerte está presente en la vida … La vida no es siempre joven, ni bonita, ni de color de rosa …

Las relaciones de pareja y la concepción de la sexualidad han cambiado mucho.

En esta postmodernidad que vivimos no se entiende ni se admite el compromiso por largo tiempo, se tiene miedo al esfuerzo, a las dificultades, a las crisis. De ahí que el compromiso matrimonial (como en muchas ocasiones el religioso) dura poco tiempo.

Naturalmente que todo el mundo tiene derecho a rehacer su vida, pero el divorcio, las separaciones aunque necesarias, son un fracaso de las personas. No es ningún éxito en la vida el separarse.

En modelos de sociedad anteriores, los hijos eran un bien, hoy en día los hijos son una carga. Y es natural que se eviten. Si el ideal de vida es económicamente tan alto y tan vacío, lo normal es que los hijos se eviten.

         Por otra parte, unas viviendas tan pequeñas y tan caras, no permiten ni acceder a una vivienda ni vivir muchas personas en ellas. (En el fondo el control de natalidad no está en manos de los padres, sino del Estado, de la Kutxa y de la mentalidad consumista en la que vivimos).

La mujer ha accedido, gracias a Dios, a puestos y lugares que habitualmente no ocupaba: diversos tipos de trabajo, cultura, vida política, etc. Esto hace que las funciones del hombre y de la mujer en otros tiempos bien -o mal- definidas, hoy no lo estén tanto y creen a veces, ciertos desajustes en la vida familiar.

En otros tiempos la familia, la vida familiar era el lugar natural en el que uno iba creciendo, conviviendo, conociendo la vida. Las largas conversaciones familiares, las fiestas, las tradiciones, etc., hacían que la familia fuese la cuna de la vida. Hoy en día la familia o la casa son una pensión, porque la vida anda por la calle, la conversación la rige la televisión, la gente vive en las ideologías, en los grupos. Para muchos adolescentes y jóvenes los amigos, la pandilla es su lugar natural, más que la familia.

Otro factor importante en nuestro tiempo es que los jóvenes malamente llegan a formar su propia familia. Al no tener un trabajo seguro, no pueden comprometerse en un proyecto de vida: familia, matrimonio, un piso, etc. Pueden tener un contrato temporal que les proporciona un dinero inmediato, pero no pueden pensar en el futuro. Y todo el mundo debe hacer algo serio en la vida, porque si no lo hacemos, esta, la vida se convierte en un mero vagar o deambular por la vida.

03.- Evangelio de hoy y familia.

         Es una mera coincidencia, pero en el evangelio que acabamos de escuchar han aparecido no pocas personas que forman el entramado familiar: padres, padre y madre, primogénito, anciano Simeón, mujer muy anciana, Ana / jovencita, casada, viuda, el niño. Cada uno según su recorrido en la vida, pero, más o menos, hemos conocido y, quizás, vivido estas etapas de la vida o estos estados de vida. Hemos tenido padres, hemos sido niños, adolescentes y jóvenes, nuestros padres, nuestros mayores, quizás nuestros propios hermanos han envejecido y ahora lo estamos haciendo nosotros. Muchos habéis hecho la vida en matrimonio, quizás habéis enviudado, quizás el matrimonio se rompió.

         Y así hemos ido creciendo.

04.- La familia como lugar natural acceso a la vida.

         La familia es el lugar natural de acceso a la vida. [1] No solamente a la vida física, sino que en la familia hacemos y tenemos las primeras grandes y decisivas experiencias de nuestra existencia: la acogida en la vida. ¡Qué importante es que un niño sea y se sienta bien acogido en la vida, en la familia!

El afecto inicial paterno, materno, fraterno, la convivencia como lugar de crecimiento y realización. Al mismo tiempo recibimos en la familia la mayor parte los grandes valores: el amor, la protección, así como nuestra propia traditio: el sentido festivo, el valor del trabajo, la cultura, el idioma, la pertenencia a un pueblo, a una comunidad, la fe: el sentido de la vida. (Estamos en Navidad: la mayor parte de nosotros hemos recibido la fe -al menos parte de la fe- cantando villancicos y comiendo turrón en aquellas “mágicas y entrañables nochebuenas”).

05.- En la familia no hace falta dni ni ningún tipo de carnet.

         En la familia estamos como en nuestro habitat natural. Conocemos y nos conocen espontáneamente. En la familia no nos hace falta carné de identidad.

         Hay otros tipos de conocimiento. Cuando una persona, un niño se pone enfermo en la familia y le llevamos a la Residencia, allí le harán radiografías, analítica de todo tipo, etc. pero quien mejor conoce a ese niño, es su madre. No dudemos de que Dios conocía perfectamente a Cristo: nadie conoce al Padre, sino el Hijo y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, pero seguro que María conocía mucho mejor a Jesús que Dios. En la familia conocemos y somos conocidos y aceptados naturalmente, sin ambages.

06.- En ocasiones no es fácil la vida familiar

         Todos somos conscientes de que hay situaciones, etapas, circunstancias de la vida familiar que no son nada fáciles de vivir y sobrellevar.

         La familia de Jesús tampoco fue un romanticismo con lazo rosa incluido. José y María no entendían una palabra del comportamiento de Jesús: con quién andaba: pecadores y prostitutas, con zelotas, con quién comía: publicanos y pecadores; el comportamiento de Jesús con las autoridades no era precisamente de seda: vuelca las mesas del Templo, discute a brazo partido con los fariseos y, finalmente, Jesús termina como termina. (María llegó a creer -fe- en su hijo Jesús, pero no entendía su modo de pensar, de vivir…

         La vida familiar no es fácil.

         Por mil motivos: afectivos, psicológicos, ideológicos, económicos, muchas veces la situación familiar se resquebraja y, Dios quiera, que no se produzcan enfrentamientos y rupturas.

         Hay que buscar la paz y el respeto personal-familiar a toda costa.

         Cuanto más profunda es la relación que se disloca o se rompe, mayor es la herida. Si uno se enfada con la persona que le atiende en el supermercado, no tiene mayor transcendencia, pero cuando uno se enfrenta a su hermano (Caín y Abel), o a su padre, o a un miembro familiar o a un gran amigo, la herida es profunda y difícil de restañar.

         Hay que cuidar mucho la vida familiar; y no con grandes cosas, sino con la buena educación, discreción, saber callar y callarse. Saber guardar cuestiones, defectos, pecados. No estar siempre aireando viejas cuestiones familiares, supuestas afrentas, etc. Estar cerca en la medida de lo posible -y sin meternos donde no nos llaman- en situaciones difíciles de crisis, enfermedad. Personalmente pienso que el silencio y la discreción son una gran medicina preventiva y, si llega el caso, terapéutica en la vida familiar y no familiar. Mostrar estima hacia los miembros de la familia es igualmente valioso, apreciar sus cuestiones: trabajos, sus intereses humanos, aspiraciones, ilusiones; igualmente estar cerca en los sufrimientos, en las desgracias.

07.- Pensemos.

         Estas consideraciones son, naturalmente, discutibles. Únicamente pretenden ayudarnos a pensar un poco en estas cosas y a ser conscientes de ellas.

Nosotros sabemos por experiencia que en la familia se nace y se crece bien, con dificultades, pero es una buena plataforma (y no disponemos de otra) Cuando celebramos la fiesta de la Sagrada Familia es porque pensamos que la familia es un lugar sagrado de la vida y en ella se protege y se cuida la vida de todos sus miembros, especialmente de los más débiles: los niños y los ancianos.

[1] En otras culturas y momentos de la historia se ha accedió a la vida por la tribu (todavía en muchos sitios de África, es así). En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, es más importante la tribu que la familia. Recordemos aquel momento en los años 1960 en que algunos jóvenes formaron aquellas “comunas”, que era otro modo -fallido- de acceder a la vida.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Magda Bennásar Oliver: ¿Qué dice Yahvé-Jesús-Alá sobre los conflictos entre el pueblo de Dios?

miércoles, 27 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Magda Bennásar Oliver: ¿Qué dice Yahvé-Jesús-Alá sobre los conflictos entre el pueblo de Dios?

IMG_1472Tras el muro de la indiferencia se encuentran nuestros hermanos y hermanas

Después de leer la columna de Chris Herlinger en GSR titulada Los ucranianos que huyen del terror encuentran consuelo en una iglesia polaca, me ha quedado una sensación de tristeza que se prolonga a lo largo del texto. Al mismo tiempo siento agradecimiento por esos lugares y comunidades que están para acoger y hacer silencio en el que poder derramar el dolor.

En primer lugar quiero agradecerle a Chris por el magistral trabajo realizado que consigue adentrarnos en una experiencia litúrgica, especialmente ortodoxa, con su estética rigurosamente cuidada, con múltiples velas, iconos maravillosos, cantos e incienso.

La combinación de la belleza mística de los lugares sagrados con el dolor indescriptible de las personas se mezcla en mi cuerpo y espíritu, dejándome orando con todos ellos, triste con los tristes y esperanzada con todos.

A esa descripción se le suma hoy la situación de Palestina-Israel. Las imágenes y noticias son tan incomprensibles que no encuentro palabras para expresar el sentimiento de horror y dolor que crean en una humanidad incrédula que vemos cómo va escalando la barbarie entre hermanos.

“Todos somos ‘uno’ y la Ruah nos hermana. Pedimos shalom para todos. Paz. No puedo estar tranquila cuando a unos cientos de kilómetros, unos hermanos matan a 700 personas en un día. (…)”: Hna. Magda Bennásar sobre conflicto Palestina-Israel

Posiblemente, hacer silencio sea la mejor y más congruente actitud. Todos rezamos al mismo Dios, todos pedimos al mismo Dios que nos ayude. Es una locura creer que el Dios de una religión es diferente al de otra. El Espíritu de Dios es ‘uno’ y nos hermana, nos ama, nos hace ‘uno’. Y sufre. Sufre con cada persona y ser vivo que sufre. Las tres religiones presentes en el lugar de conflicto (judaísmo, cristianismo, islamismo) son las religiones del ‘libro’.

En Europa sentimos que ambos conflictos, el de Ucrania y el de Oriente Próximo, están muy cerca. Las personas que huyeron de Ucrania y otros países recorren nuestras calles, sus hijos asisten a nuestras escuelas y algunos buscan refugio en nuestras iglesias. Muchas religiosas y religiosos han dejado sus conventos vacíos para alojar a los refugiados de Ucrania.

Cuando hay dolor se discute menos y se filtra menos el discurso religioso, porque al final, a la hora de la verdad, todos entramos en esa corriente de ‘vida’ que es el Espíritu, la Ruah que hemos heredado del judaísmo y que ha tomado diferentes rostros y formas según las culturas, al igual que los diferentes rostros de los hijos e hijas de unos mismos padres.

Es precisamente en tiempo de crisis cuando las personas se unen. Esta es una oportunidad para todos y todas de conectarnos a esa corriente del agua de la ‘vida’ y desde ese espacio interior enterrar el hacha de guerra.

Estos días me traslado con el recuerdo a la experiencia de rezar una noche en el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, después de cruzar controles con metralletas y detectores de armas. Llegué al muro de las mujeres, donde me senté en recogimiento silencioso y poco a poco me fui integrando al grupo de mujeres que rezaban en silencio o llorando.

Recuerdo el color del muro, el olor a tierra, el sonido del llanto de una mujer con la cabeza apoyada en el muro, derramando su dolor y su amor al Dios de Israel. Aún puedo ver con los ojos del corazón los cientos de papelitos enrollados, que colocados en el muro, entre los ladrillos, son como un mosaico de oración en la pared milenaria del dolor y el amor. La presencia de Dios se siente y celebra allí.

Hace unos años, siendo profesora en un instituto de clase media donde había algunos alumnos magrebíes, me tocó una guardia a una hora intempestiva, cuando ya es imposible que los jóvenes trabajen más.

Al ser profesora de religión, nunca podía disfrutar de la presencia de las alumnas magrebíes por ser ellas y ellos musulmanes. Y esta ocasión era única para dialogar con ellas y se me ocurrió hacer una rueda de preguntas y respuestas con todo el curso. ¡Impresionante la curiosidad mutua!

Y empezó el juego de las preguntas; de pronto, las tres chicas musulmanas nos van contando que se levantan a las 5 de la mañana para rezar con toda la familia, que ayunan durante el ramadán, que hacen limosna y acogen al pobre.

La expectación en el aula de guardia era total; las exclamaciones de las españolas eran continuas, estaban en shock. Las alumnas españolas jamás habían preguntado por sus vidas ni prestado atención a las chicas magrebíes, y ahora estaban escuchándolas con absoluto interés. De pronto unas personas invisibilizadas por su procedencia, por su pañuelo… pasaron a ser el centro de atención de absolutamente todos.

Terminó la guardia y las chicas musulmanas pasaron a ser mis mejores amigas en el centro. Su sencillez y complicidad con la profe de religión fueron de agradecer. Nos unía el mismo Espíritu, sentíamos el mismo amor, orábamos a la misma hora, conectábamos desde dentro. Todavía hoy, después de años, las recuerdo y les agradezco su cercanía y bondad.

Hace también algunos años, cuando estudiaba teología en Berkeley, EE. UU., el profesor de Liturgia nos pidió, como parte de nuestra reflexión y estudio, que asistiéramos a liturgias de las diferentes iglesias cristianas. Tuve maravillosas experiencias; por ejemplo, la de vivir la primera eucaristía celebrada por una religiosa Franciscana Episcopaliana en Grace Cathedral en San Francisco.

Por su parte, en San Francisco pude asistir a una liturgia ortodoxa griega. Ahí aprendí que los ortodoxos no usan tanto la palabra, como los cristianos occidentales, sino que usan más todos los sentidos a través de la experiencia que se crea con la estética en sus templos.

Durante la liturgia, se entonan largos cantos en forma de rezos, acompañados de incienso y múltiples velas encendidas en un templo semioscuro. Este efecto potente induce a la intimidad, al recogimiento. El templo está arropado de iconos de una belleza que penetra el alma.

Además, la gente se mueve, se acerca a los iconos y enciende velas, menos cuando se proclama el Evangelio. En ese momento, toda la asamblea se concentra alrededor de un púlpito —situado en el centro del templo— que es abrazado por una congregación silenciosa, de pie en actitud de escucha atenta, con un silencio en el que resuena la proclamación de la Palabra, de una manera que te pone la piel de gallina. El respeto, la escucha y la sed de la gente se siente en el ambiente.

Igualmente, siempre que podíamos, nos escapábamos a la sinagoga en el sabbath. Y ya después, en Boston, fui varias veces con mi comunidad a escuchar a la rabina.  Esto no venía prescrito por el profe de liturgia; era puro placer escuchar a aquella mujer joven, poeta y escritora con dotes para la comunicación. Ni qué decir de la diferencia de comunicación que había con tantas parroquias poco vibrantes en muchos casos. El resto de la liturgia era interesante y diferente, pero este no es el lugar para seguir narrando. Sin embargo, llevo en mi corazón expresiones de las tres grandes religiones que hoy se debaten en Oriente Próximo.

Todos somos ‘uno’ y la Ruah nos hermana. Pedimos shalom para todos. Paz. No puedo estar tranquila cuando a unos cientos de kilómetros, unos hermanos matan a 700 personas en un día. A varios miles en una semana. ¿Dónde está tu hermano y tu hermana?

¿Qué dice Yahvé-Jesús-Alá?

Mi oración y mi lamento desde ese muro invisible que nos separa y ese Espíritu-Ruah que nos hermana y hace ‘uno ‘.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

espiritualidadintegradoracristiana.es

Fuente Publicado  en Global Sisters Report /es

Espiritualidad , , , , , , , , , ,

Navidad ¿Qué va a cambiar?

lunes, 25 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Navidad ¿Qué va a cambiar?

vierge-afrique

 

¡Una vez más: NAVIDAD!

¿Qué va a cambiar?

Nada, excepto tú.

Hazte luz y verás la Luz …

Todo está ahí.

No busques en otra parte el significado de este  acontecimiento-advenimiento.

La humanidad fraterna de Jesús lleva el día que tiene que levantarse en ti.

El Dios vivo vuelve a ponerse en tus manos.

Por tí, para crear con Dios y a  su imagen, un mundo de alegría, luz, belleza.

*

Maurice Zundel

IMG_1803

***

           El sentido de la fiesta navideña es la Palabra, de la que el himno de Juan (cf. Jn 1) dice que al principio estaba ¡unto a Dios. De esta Palabra se dice también que se hizo carne y habitó entre nosotros.

        Este es el acontecimiento que celebramos cada año en Navidad: Dios ha venido a nosotros. El nos quita la falta de sentido y las monótonas repeticiones de nuestra vida cotidiana. El mismo es el sentido que da contenido a nuestra vida.

           Estamos acostumbrados a traducir así la primera frase del evangelio de Juan: «En el principio ya existía la Palabra». Pero el término griego logos que se encuentra en nuestro texto, es mucho más amplio. Logos no connota tanto a la pura palabra sino más bien el sentido que viene expresado mediante la palabra. En logos, sentido y palabra son inseparables: el sentido, pues, que captamos en cualquier acontecimiento, supera siempre el episodio concreto que puede ser expresado solamente con palabras. Si uno dice: «Te deseo muchas felicidades» o «Feliz Navidad», no se dirige cordialmente a otro solamente en este momento, sino que con estas palabras expresa algo que trasciende el momento. Así cada sentido supera el momento y el concreto evento en que se produce el encuentro.

           Cuando en Navidad oímos decir: «Nos ha nacido un niño», pensamos en el Niño del pesebre y en todos los demás niños, si bien diferenciándolo de todos, porque él no ha nacido sólo para sus padres, sino también para todos nosotros. También así el sentido del acontecimiento supera siempre el episodio particular, a través del cual ha entrado en nuestra vida. Quien ve sólo lo que tiene ante los ojos no capta el sentido, ni el de la Navidad ni el de la vida en general. El sentido, es decir, la profundidad de la realidad que constituye su contenido. Y porque el sentido de cada acontecimiento trasciende lo que está ante los ojos, para captarlo tenemos necesidad de la palabra.

        Si ahora decimos que: «En el principio era el Sentido», queremos expresar que en el principio era lo que da contenido y significado a toda vida. Ésta es la profundidad de la realidad, de la que se habla cuando se usa la Palabra de Dios. Este sentido último, que confiere contenido y significado a cualquier otro evento, ha sido participado al mundo en el acontecimiento de Navidad.

*

W. Pannenberg,
Presencia de Dios,
Brescia 1974, 119-120).

***

 

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , ,

¡Señor de la noche, Dios de luz, Visita mi establo oscuro!

domingo, 24 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en ¡Señor de la noche, Dios de luz, Visita mi establo oscuro!

refugees_30


Para decir juntos nuestra fe.

¡Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que la Navidad tenga lugar esta noche (…)

En tus tierna manos
deposito mi miedo de no ser …
Esta noche naceremos
de un mismo aliento;
Nacerás en mí
Para venir al mundo que me rodea,
Y yo naceré de ti,
Acogida como una reina
Acogido como un rey
Hasta en mis más sombríos rincones.

¡ Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que Navidad se efectue esta noche (…)
Entonces, por fin, en mi desierto
habrá sitio para los otros,
Aquellos que te nombro ahora
En un silencio
Que implora tu compasión.

*

Lytta Basset

***

Nota:

Esta tarde a las 16:00, hora española, aparecerá la felicitación de Navidad y, a las 21:00h, los textos y meditaciones de la Misa de Media Noche, y a pretor de las 18:00h , otros textos más para que nos acompañen los momentos previos a la cena de Nochebuena y a lo largo de esta noche santa… Acordémonos de quienes esta noche la pasan solos o no pueden celebrarlo por multitud de razones….

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

“Alégrate”. 4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

domingo, 24 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en “Alégrate”. 4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

12251El relato de la anunciación a María es una invitación a despertar en nosotros algunas actitudes básicas que hemos de cuidar para vivir nuestra fe de manera gozosa y confiada. Basta que recorramos el mensaje que se pone en boca del ángel.

«Alégrate». Es lo primero que María escucha de Dios, y lo primero que hemos de escuchar también nosotros. «Alégrate»: esa es la primera palabra de Dios a toda criatura. En estos tiempos, que a nosotros nos parecen de incertidumbre y oscuridad, llenos de problemas y dificultades, lo primero que se nos pide es no perder la alegría. Sin alegría, la vida se hace más difícil y dura.

«El Señor está contigo». La alegría a que se nos invita no es un optimismo forzado ni un autoengaño fácil. Es la alegría interior que nace en quien se enfrenta a la vida con la convicción de que no está solo. Una alegría que nace de la fe. Dios nos acompaña, nos defiende y busca siempre nuestro bien. Podemos quejarnos de muchas cosas, pero nunca podremos decir que estamos solos, pues no es verdad. Dentro de cada uno, en lo más hondo de nuestro ser, está Dios, nuestro Salvador.

«No tema. Son muchos los miedos que pueden despertarse en nosotros. Miedo al futuro, a la enfermedad, a la muerte. Nos da miedo sufrir, sentirnos solos, no ser amados. Podemos sentir miedo a nuestras contradicciones e incoherencias. El miedo es malo, hace daño. El miedo ahoga la vida, paraliza las fuerzas, nos impide caminar. Lo que necesitamos es confianza, seguridad y luz.

«Has hallado gracia ante Dios». No solo María, también nosotros hemos de escuchar estas palabras, pues todos vivimos y morimos sostenidos por la gracia y el amor de Dios. La vida sigue ahí, con sus dificultades y preocupaciones. La fe en Dios no es una receta para resolver los problemas diarios. Pero todo es diferente cuando vivimos buscando en Dios luz y fuerza para enfrentarnos a ellos.

En estos tiempos no siempre fáciles, ¿no necesitamos despertar en nosotros la confianza en Dios y la alegría de sabernos acogidos por él? ¿Por qué no nos liberamos un poco de miedos y angustias enfrentándonos a la vida desde la fe en un Dios cercano?

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”. Domingo 24 de diciembre de 2023. Domingo 4º de Adviento.

domingo, 24 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”. Domingo 24 de diciembre de 2023. Domingo 4º de Adviento.

04advientoB4cerezoLeído en Koinonia:

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor.
Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Romanos 16,25-27: El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado.
Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa Yahvé en Jerusalén, Yahvé dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa a Yahvé, sino que Yahvé le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como Templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Esta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas se esfuerzan en presentar en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en él se cumplen las promesas de Dios.

En los versículos que hemos leído del largísimo salmo 88 están dispuestos en la liturgia para mostrarnos la relación de Jesús con Dios. El salmo es un himno al Creador seguido de un oráculo mesiánico. En este oráculo el salmista pone en boca de Dios estas palabras: yo lo nombraré mi primogénito, altísimo entre los reyes de la tierra. Se refiere al Mesías, al salvador esperado, pero que nosotros como cristianos lo leemos claramente referido a Jesús. Él es el Hijo, la primicia por la que todos seremos salvados, el primogénito entre todos los hombres. Por su predicación, por su sencillez y servicio a los más pequeños, por su sí incondicional a Dios hasta la muerte, Dios lo resucitó haciéndolo altísimo entre los reyes de la tierra.

La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los Romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios (doxología) con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en él cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.

En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María del nacimiento de Jesús, que la convierte en la primera discípula y evangelizada: escucha la palabra de Dios, es capaz de reconocer que la acción de Dios pasa por los más pequeños y humildes. María era una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende pero que sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio. Le dice sí a Dios. A diferencia de Zacarías el signo que pide María no parte de la incredulidad, sino de la necesidad de poner por obra las palabras del ángel.

El evangelista Lucas pone de manera consecutiva el anuncio a Zacarías y el anuncio a María para resaltar que la acción de Dios se manifiesta fuera del Templo, fuera del lugar sagrado, en medio de los pobres y abandonados, como lo es María triplemente excluida por ser mujer, por ser pobre y por ser joven. Y es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios para la humanidad va a fructificar, por medio del sí consciente de María y de todos los que se identifican con ella.

El niño que nacerá de María será el Salvador, el Mesías, un «Hijo de Dios». Dios se hace ser humano en la persona de Jesús para que siendo como él, los seres humanos seamos semejantes a Dios. Pero no lo hace en contra de la voluntad de los hombres. María, con su «sí» al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia, haciéndose hombre pobre y creyente.

Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Abiertos a las sorprendentes encarnaciones de Dios

domingo, 24 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Abiertos a las sorprendentes encarnaciones de Dios

IMG_1990La publicación de hoy es del colaborador de Bondings 2.0, M. Hakes (ellos).

Las lecturas litúrgicas de hoy para el cuarto domingo de Adviento se pueden encontrar aquí.

Este domingo, nuestro camino de Adviento alcanza su culminación justo al borde de la gozosa celebración de la Navidad. El Adviento, una temporada de anticipación, preparación y espera esperanzada, y la Navidad, una celebración de la Encarnación, cuando Dios asume plenamente nuestra humanidad en el Niño Jesús, ambos parecen tiempos apropiadamente extraños.

El poder transformador del amor, encarnado en la Encarnación, es un faro que nos guía hacia una comprensión de la fe más inclusiva y compasiva. Como escribió sabiamente Santa Catalina de Siena: “Sé quien Dios quiso que fueras y prenderás fuego al mundo”. La alegría de la Navidad no es simplemente una festividad sentimental sino una afirmación radical del amor ilimitado de Dios por todos. También revela el trabajo que debemos hacer para lograr este reino de Dios, paciencia y perseverancia.

Nosotros, los católicos queer y nuestros compañeros, hemos trabajado incansablemente por una Iglesia que realmente dé la bienvenida y abrace a las personas LGBTQ+: una Iglesia firmemente arraigada en el encargo de Jesús de compartir la luz y el amor del Evangelio con todas las personas, especialmente aquellas que están marginadas. En medio de nuestra anticipación, preparación y espera esperanzada, hemos visto un progreso (a menudo lento) hacia una Iglesia que se asemeja más al llamado radical de Cristo al amor y la inclusión.

La segunda lectura litúrgica de hoy de la carta de San Pablo a los Romanos es una doxología final que alaba la sabiduría de Dios y la revelación del misterio escondido durante siglos pero ahora manifestado a través de Jesucristo. Este misterio, que abarca la salvación para todas las naciones, es fuente de alegría y esperanza y este misterio de salvación continúa desarrollándose. Cada tiempo de Adviento reaviva nuestra conciencia de la obra continua de Dios en nuestras vidas y en el mundo. El gozo expresado en la doxología de Pablo se vuelve nuestro, al reconocer que el plan de Dios para la salvación no está limitado por el tiempo, el espacio o la comprensión humana, sino que es una invitación universal extendida a todos.

Qué momento tan profundo de alegría navideña temprana fue leer la noticia de que el Papa Francisco abrió la Iglesia para bendecir a las parejas queer. Esta decisión parece un cambio radical cuando hace sólo dos años la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe proclamó: Dios “no puede bendecir el pecado”. En verdad, nuestro llamado liberador a la inclusión queer encuentra su expresión consumada en la alegría radiante de la Navidad. En las palabras del salmo de este domingo: “Por siempre cantaré la bondad del Señor”.

En el relato evangélico de hoy de la Anunciación, escuchamos el fiat de María, su “sí” a lo que el ángel Gabriel acaba de proclamar. El consentimiento de María ejemplifica la esencia misma del Adviento: anticipando la Encarnación, el Verbo hecho carne, el momento en que el soplo vital de Dios entró en un tabernáculo de carne, sangre y hueso. A través de este acto de inmenso amor, cuando Jesús toma nuestro manto de humanidad, somos sanados, renacidos como Hijos de la Luz.

La apertura de María al plan de Dios y su profunda confianza y entrega nos sirven de modelo mientras continuamos esforzándonos por una Iglesia construida sobre el amor, que acoja a todos. El fiat de María nos desafía a examinar la profundidad de nuestra propia confianza en la providencia de Dios, especialmente cuando nos enfrentamos a lo inesperado y lo desconocido. Como lo revelan constantemente las Escrituras, los planes de Dios a menudo se desarrollan de maneras que quizás no comprendamos de inmediato, o dicho de otra manera, “Dios escribe derecho con líneas torcidas”, palabras que a menudo se atribuyen a Santa Teresa de Ávila.

El Cuarto Domingo de Adviento nos llama al umbral de la Navidad (este año un poco más literalmente), invitándonos a reflexionar sobre los temas entrelazados de la esperanza, la confianza y el cumplimiento de las promesas de Dios. Al encender la cuarta vela de Adviento, llevemos a nuestra vida diaria la anticipación cultivada durante esta temporada. Que nosotros, como María, estemos abiertos a las sorprendentes encarnaciones de Dios. Que nosotros, como David, reconozcamos que los planes de Dios superan los nuestros. Y que nosotros, con Pablo, ofrezcamos nuestra propia doxología, regocijándonos en el misterio del amor redentor de Cristo que trasciende todas las barreras.

A medida que nuestro viaje de Adviento llega a su fin, que nuestros corazones hagan eco de las palabras del salmista: “Florecerá en su tiempo la justicia, y la plenitud de la paz para siempre” (Salmo 72:7).

– M. Hakes, New Ways Ministry , 24 de diciembre de 2023

Fuente New Ways Ministry

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Tres mensajeros, tres promesas y un misterio. Domingo 4º de Adviento. Ciclo B

domingo, 24 de diciembre de 2023
Comentarios desactivados en Tres mensajeros, tres promesas y un misterio. Domingo 4º de Adviento. Ciclo B

fray-angelico-la-anunciacion-museo-nacional-del-pradoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

A las puertas de la Navidad, en las tres lecturas de este domingo podemos ver a tres mensajeros con tres promesas distintas y un misterio de fondo.

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)

(2 Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16)

            Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá. Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas. Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo. El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. «Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre».

            En esta antigua promesa se basa la esperanza mesiánica. Vendrán crisis políticas, morirán reyes judíos asesinados, terminará desapareciendo la monarquía cuando los babilonios deporten a los últimos reyes. Pero algunos grupos siempre mantendrán la certeza de que Dios no ha abandonado a David y le suscitará un descendiente, concebido con rasgos cada vez más grandiosos.

Cuando el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, dijo al profeta Natán:

̶  Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda.

Natán dijo al rey:

̶  Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo.

Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán:

̶  Ve y habla a mi siervo David: «Así dice el Señor: ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía? Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa. En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre.

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel) (Lucas 1,26-38)

El anuncio de Gabriel a María es como un cuadro que solo comprendemos bien cuando lo comparamos con otro situado a su izquierda: el anuncio de Gabriel a Zacarías. Contemplando las diferencias captamos mejor su mensaje.

1) El anuncio a Zacarías tiene lugar en el espacio sagrado del templo, el de María, en un pueblecillo desconocido de Galilea, de doscientos habitantes.

2) Gabriel se aparece a un anciano venerable, casado con una mujer muy piadosa, los dos israelitas modélicos; luego Dios lo envía a una pareja joven, todavía sin casar, de los que no se menciona ninguna virtud.

3) En el primer caso, el protagonista es un varón (Zacarías); en el segundo, una muchacha (María).

4) A Zacarías se le aparece provocándole un miedo sagrado; a María la saluda con palabras tan elogiosas que se siente turbada y sorprendida.

5) En ambos casos se anuncia el nacimiento de un niño, pero con enormes diferencias entre ellos: Juan será un profeta, al estilo de Elías, y su misión consistirá en preparar al pueblo; Jesús será un rey que gobernará en la Casa de David eternamente. A menudo se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras relativas a Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad», sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

6) En ambos casos, el nacimiento parece imposible: Zacarías e Isabel son ancianos; María no ha tenido relaciones con José. [La traducción habitual: “no conozco varón” se presta a malentendido, ya que María conoce a José, es su novio; lo que quiere decir es «no he tenido relaciones sexuales con ningún hombre».]

7) Ante esa dificultad, Zacarías pide una garantía de que eso pueda ocurrir [algo que solo se percibe claramente en el texto griego: kata. ti, gnw,somai tou/toÈ]; María se limita a formular una pregunta: «¿Cómo puedo quedarme embarazada si no he tenido relaciones con un hombre?» [pw/j e;stai tou/to( evpei. a;ndra ouv ginw,skwÈ].

8) En consecuencia, mientras Zacarías queda mudo hasta el día del nacimiento de Juan, María es la que pronuncia la última palabra: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Esta frase sintetiza la actitud de María en toda su vida y, al mismo tiempo, la presenta al cristiano como modelo de disponibilidad absoluta.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

̶  Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

̶  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

̶  ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó:

̶  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

̶  He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y el ángel se retiró.

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero) (Rom 16,25-27)

            Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios solo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

Hermanos:
Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El misterio

Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde a un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es «la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos».

Tres reacciones a tres mensajeros

            ¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?

            La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración dealabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).

           María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús («una espada te atravesará el alma») ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.

         La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.

 

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.