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Ya no te rezo más.

Lunes, 21 de enero de 2019

mama-hijo-adultoEstábamos sentados tranquilamente, tomando el sol en una mañana de finales de diciembre, cuando mi madre entre varios comentarios sobre sus dolencias, la familia y las amistades, me espetó de pronto: “He dejado de rezar a Dios, porque no escucha mis oraciones. ¿Cómo es posible que siendo todopoderoso, no pueda curar las dolencias de tus hermanos y las tuyas? Ya lo hice también cuando el accidente de tu hermana: ¿Si no la ayudas, se acabó, para qué voy a pedirte nada si no me haces caso?”.

Yo intenté decirla que Dios no es todopoderoso, ni tiene que cumplir todo lo que le pedimos, pero me cambió de tema y no insistí, ahí se quedó sin resolver nuestro debate teológico.

He estado pensando estos días sobre la enorme desinformación, el desconocimiento y, sobre todo, la deformación que tenemos sobre la existencia, la realidad, el ser o la verdad de Dios. En gran medida por la pésima enseñanza en muchas de las catequesis que se han recibido, tanto en las parroquias y en los colegios, como en la preparación para el bautismo de nuestros hijos y las hijas, o para la preparación del matrimonio. Reducirlo toda la vida de fe a la doctrina del catecismo creo que es un craso error. Porque el mero conocimiento de una doctrina, sin una experiencia vital, tanto personal como comunitariamente, no sirve para nada, no tiene ninguna consistencia.

Yo le podía haber comentado que Dios no es todopoderoso, sino al contrario, que es pura debilidad, porque es bondad y la bondad se identifica, se compadece y se encarna junto a los más débiles, que no tienen nunca poder. O que Dios no puede satisfacer las peticiones que le hacemos, porque no está en su mano librarnos de la enfermedad o que siempre seamos felices, librándonos de todo dolor y sufrimiento en la vida.

Podría haberle dicho que Dios es la Realidad última, la Fuente originara de todo lo que existe, el Aliento de todo ser, el Eco de fondo de todo el universo, la Luz, el Fuego y la Esperanza que nos habita y palpita en lo más íntimo de nosotros mismos, la Ternura que nos urge a la acogida, a la misericordia, a la justicia, a la fraternidad.

Tendría que haberle comentado que la mayoría de las cosas, si no todas las que le han enseñado a ella y a mí sobre Dios, tendríamos que someterlas a una profunda crítica. San Agustín dice que todo lo que decimos de Dios no es Dios. Tendríamos que dejar, como dice Pedro Casaldáliga, a Dios ser Dios, e intentar vivirle, respirarle, transparentarle con el testimonio de nuestra vida, sin tantas palabras, definiciones, dogmas… Incluyendo todas estas palabras que estoy diciendo.

Cuando volvimos a casa, me dijo mi madre: “Estuve tres meses llorando cuando te marchaste en 1978. Creía que no te iba a volver a ver más…”.

Gozando del sol de aquella mañana, junto a mi madre en el banco del parque, notando su mano que se sostenía en mi brazo para poder caminar mejor, recordando las lágrimas que derramó por mí durante tres meses… en cada uno de esos momentos y otros muchos más durante mi vida, sentí que estaba presente de alguna forma la Divinidad, la Ternura del Amor, la Dulzura del Encuentro, en nuestra más auténtica y profunda humanidad. Sin tener ni querer definir nada. Solo sintiendo su Presencia vivificante en la vida cotidiana.

Miguel A. Mesa Bouzas

Fuente Fe Adulta

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Debilidad

Miércoles, 16 de enero de 2019

Del blog Nova Bella:

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Nosotros nacemos débiles y morimos débiles,

pero entre los dos momentos,

pasamos nuestra vida tratando de ocultar

nuestra debilidad.

*

Dolores Aleixandre

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Paz en la Debilidad

Viernes, 11 de enero de 2019

Del blog de Henri Nouwen:

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“Dónde puede encontrarse la paz? La respuesta es clara. En la debilidad. En primer lugar, en nuestra propia debilidad, en aquellos lugares de nuestro corazón donde nos sentimos más quebrados, más inseguros, más asustados y en mayor agonía. Por qué allí? Porque es allí donde los modos de controlar nuestro mundo desaparecen; allí estamos llamados a dejar de hacer tanto, de pensar tanto y a no confiar en nuestra propia suficiencia. Es justo allí, donde somos más débiles, que se esconde la paz que no es de este mundo”.

*

Henri Nouwen

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José María García Mauriño: ¿Un Dios debilidad?

Martes, 6 de junio de 2017

21) ¿Por qué un  Dios Todopoderoso?

Es imposible, ilícito, inaceptable hablar de Dios Padre desde una situación de poder. El poderoso no puede hablar de Dios Padre sin ser un cínico. El dictador no puede hablar de Dios Padre sin cinismo. Hay dictadores asesinos que hablan de Dios, invocan a Dios y se legitiman en el nombre de Dios (recordemos a Franco, a Pinochet, y tantos otros). El rico no puede hablar de la paternidad de Dios a los pobres. El vencedor no puede hablar de Dios Padre al vencido. Los excluidos son los vencidos de la vida.

¿Por qué será que la inmensa mayoría de nuestros textos litúrgicos, escritos entre el siglo IV y el siglo XVI, no dirigen la oración al Padre sino al “Señor Dios todo-poderoso”? Dicen así: “Dios todopoderoso y eterno.” Se trata de una desobediencia formal a la orden de Jesús, que mandó rezar invocando a Dios con el nombre de Padre. Jesús enseñó así: cuando recéis, decid “Padre Nuestro”. La Eucaristía es una oración comunitaria.

Es verdad que la Iglesia conservó la fórmula del “Padre nuestro”. Era imposible borrar esta página del Evangelio. Sin embargo, fuera de esta fórmula, casi siempre dice “Dios todopoderoso y eterno, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna”. Creemos en Dios padre Todopoderoso” Y así hasta 9 veces en la liturgia de la misa. Es en la Iglesia, en las parroquias, donde los textos litúrgicos hablan desde el poder, no desde la humildad, desde la debilidad, y la gente está más por creer en el Dios Poderoso de los milagros que en el  Dios, Padre bueno y amigos de l os hombres y mujeres.

¿No fue acaso porque el clero sentía que era imposible hablar al Padre desde la posición de privilegio, riqueza y poder que ocupaba? La liturgia de la cristiandad fue expresión de la inmensa riqueza del clero y de los religiosos. ¿Cómo hablar del Padre en el esplendor de las catedrales y las iglesias de las abadías de ese tiempo? ¿Cómo hablar del Padre estando revestido de ornamentos litúrgicos de precio altísimo, manipulando objetos litúrgicos de oro y plata, en un ambiente de imágenes cubiertas de piedras preciosas y perlas? Todo era (y sigue siendo) signo de poder,  riqueza, fuerza, dominación. Todo esto era atribuido a Dios, pero no dejaba de estar reservado a una clase privilegiada. En este contexto la fórmula que se impone es “Dios todopoderoso y eterno”. No había lugar para el Padre. Instintivamente los autores de los textos litúrgicos sintieron la imposibilidad de hablar de Dios Padre.

Cuando las liturgias celebraban las conquistas, las victorias en las batallas, la destrucción de pueblos considerados enemigos de Dios, ¿cómo hablar del Dios Padre? En las misas que celebraban la destrucción de los indios, la represión de las revueltas de esclavos, ¿se puede hablar del Padre? ¿Se puede agradecer al Padre, celebrar la Misa, por el exterminio de los indios, la expulsión de los judíos, la destrucción traicionera del reino musulmán de Granada? Sólo se podía invocar al “Dios todopoderoso y eterno” de quien se pensaba que había manifestado el poder de su brazo. Este título de Padre tenía que ser reprimido.  La Iglesia tenía que legitimar la conquista y la dominación, no podía invocar el amor del Padre, sino sólo la ira del Dios eterno y todopoderoso ofendido por la incredulidad de los pueblos paganos.

Los cristianos fueron instruidos por la liturgia, por la forma de hablar de los padres. No es de extrañar que son pocos los que dirigen su oración al Padre. En la vida diaria invocan al “Señor eterno y omnipotente.” Dado que este Dios es muy distante, prefieren invocar al Sagrado Corazón de Jesús o a Nuestra Señora adornada con todos sus atributos. Las devociones populares fueron el substituto de Dios Padre.

2) ¿Por qué un Dios debilidad?

El Dios de Jesús no es un Dios Todopoderoso, es un Dios débil, es un Dios misericordioso y compasivo, lejos de todo poder. Dios no es un Señor Omnipotente (como se reza en la Misa) sino el Padre bueno que sabe perdonar y abrazar a los que pecan. No es fácil compatibilizar en esa liturgia de la Misa, el rezo del Padrenuestro con esas otras afirmaciones de Dios Todopoderoso. Jesús se opuso al poder político y religioso de su tiempo. Jesús estuvo siempre al lado de los débiles y defendió a los débiles, pero no desde el poder sino desde la  humildad, la mansedumbre, desde la pobreza, desde los de abajo.  Jesús no se mostró nunca como el Mesías triunfador, militar, que iba a liberar a su pueblo de la invasión del imperio romano. Era el Hijo del Hombre que predicaba las bienaventuranzas. Él era manso y humilde de corazón. Los que creen en los milagros están aceptando a un  Dios poderoso, el Dios de los milagros, que no es el Dios de Jesús.

Dos argumentos:

a) Del Evangelio de Juan: “El verbo de Dios se hizo carne”. Y “carne” en griego se dice sarx y sarx se traduce por debilidad, fragilidad. Entonces se puede decir con toda claridad que “El verbo de Dios se hizo debilidad”.

b) Del Evangelio de Mateo: Tuve Hambre, tuve sed estaba enfermo, etc. Todo lo que hagáis por estos hermanos míos más débiles, lo hacéis conmigo. Jesús se identifica con los más débiles de la sociedad.

José María García Mauriño

20 de Mayo de 2017

Fuente Fe Adulta

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“La ternura, lo débil y María”, por : Martín Gelabert Ballester, OP

Sábado, 24 de octubre de 2015

ecce5Leído en su blog Nihil Obstat:

Hay una actitud muy humana, propia de varones y mujeres, pero que la cultura popular ha relacionado con lo femenino: la ternura. La ternura es este sentimiento que nos retrotrae a la infancia. Hasta ahora ha quedado relegada a momentos de intimidad afectiva o como medio de relacionarnos con quienes consideramos más débiles, como pueden ser los niños. Hoy, cuando tantas personas tienen necesidad de cariño y de afecto, volvemos a comprender que la ternura debería estar presente en todas nuestras relaciones.

La relación de la ternura con lo débil se ha manifestado, a lo largo de la historia, en el hecho de que sean los hombres quienes hacen la guerra. Las mujeres hacen de enfermeras y se ocupan de los heridos. Los varones tienen la fuerza, ellas representan la misericordia y la ternura. Ellos cargan con las armas, ellas llevan flores en la mano. Hay quién, en el mundo eclesiástico, ha detectado la convivencia del rigor masculino de la organización un poco árida con la intuición popular de que el cristianismo está impregnado por una dimensión de ternura femenina. El pueblo cristiano ha visto estos sentimientos en María, tal como refleja el final de la antífona Salve Regina donde se la llama “clementísima y dulce Virgen María”.

Se ha dicho que las mujeres son lo débil de lo humano. En este mundo competitivo triunfan los fuertes y los débiles permanecen en los márgenes de la sociedad. Se diría que lo débil no vale y, por eso, no cuenta. Pero lo débil podría tener un aspecto positivo, hoy más necesario que nunca. Según Gianni Vattimo, de la ontología de lo débil se deriva “una ética de la no violencia”, que conduce a “la preferencia por un mundo en el que prevalezcan la solidaridad y el respeto hacia los demás, en vez de la guerra de todos contra todos”. Más allá de esta lectura de la debilidad, lo cierto es que hoy hay un clamor a favor del respeto y la tolerancia y en contra de la violencia. En este contexto el título de María “madre de misericordia” resulta muy significativo. En hebreo el término misericordia (rahamim) denota el amor de madre. María, que (según dice Juan Pablo II) “conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina” puede “acercar a los hombres el amor que el Hijo ha venido a revelar”, un amor que encuentra su expresión más concreta en los que más sufren: pobres, oprimidos, prisioneros.

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Jamás te abandonaré…

Martes, 13 de octubre de 2015

Del blog de la Communion Béthanie:

2014 con Dios llama y Vivir por el Espíritu +

En 1932, dos mujeres entregan su existencia a Dios y reciben en su oración, día día, palabras de Vida. Dos libros van a nacer de este compañerismo con Cristo, que te proponemos descubrir a lo largo de este año.

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“Hijo mío, jamás te abandonaré a ti mismo.

No me detengo ante la debilidad humana.

Mis promesas,

por consiguiente,

deben un día cumplirse. “

*

El 10 de octubre, Vivir por el Espíritu.

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Dios escoge la debilidad…

Lunes, 24 de agosto de 2015

Del blog de la Communion Béthanie:

Pasemos el verano con el libro Oser la chair (atreverse con la carne) del fraile dominico Jean-Pierre Olivier Brice, en Ediciones du Cerf. Premio de libros de Espiritualidad Panorama– La Procure 2015:

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Dios escoge la debilidad, se hace
un hombre para ser próximo
a los hombres, se encarna para hacerse el prójimo
del que yerra, del que está perdido.
Se abaja para que cada ser se atreva
a acercarse a Él, para que cada persona
ya no tenga más miedo y pueda dirigírse a Él,
como el leproso (Mt 8, 2-3).
Jesús vino para esto, para éstos,
para que los cojos bailen,
que los ciegos vean y que los presos
recobren la libertad.

*

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