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El Parlamento de Australia aprueba el matrimonio igualitario

Viernes, 8 de diciembre de 2017

2672parliament-of-australiaEl Parlamento australiano acaba de votar a favor de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en el país y la Ley de Reforma del Matrimonio, Definiciones y Libertades Religiosas ha sido aprobada con una mayoría aplastante: solo cuatro parlamentarios de los 118 que forman la cámara han votado en contra.

Tras una maratoniana sesión en la que se han considerado 118 enmiendas, la Cámara de Representantes de Australia ha aprobado el matrimonio igualitario por casi unanimidad de sus miembros. Una a una, las proposiciones para enmendar el texto aprobado el pasado 30 de noviembre en el Senado australiano han sido rechazadas, por lo que la ley solamente tendrá que esperar a su promulgación por el primer ministro Malcolm Turnbull para que entre en vigor. Con Australia, ya son 26 los países que permiten el matrimonio a las parejas del mismo sexo.

El camino ha sido largo y lleno de escollos, pero, finalmente, la lucha por la igualdad para las parejas LGTB australianas se ha saldado con una victoria definitiva. Con la libertad de voto como premisa, las dos cámaras del Parlamento australiano han aprobado la reforma de la Ley de Matrimonio para abrir la institución a las parejas del mismo sexo con plena igualdad.

El pasado 15 de noviembre se presentaron los resultados de la consulta por correo postal convocada al respecto por el Gobierno australiano. Tras conocerse los datos definitivos (61,6 % de votos a favor, 38,4 % en contra con una participación del 79,5 % del censo), el primer ministro se felicitaba públicamente por un resultado “abrumador”. Superado el trámite que él mismo impuso para apaciguar a los sectores contrarios a la igualdad dentro de su partido, Malcolm Turnbull daba vía libre para la discusión legislativa de la medida y se mostraba convencido de que el proceso culminaría con una ley de matrimonio igualitario antes de Navidad.

EPA7493. CANBERRA (AUSTRALIA), 12/07/2017.- Los diputados Cathy McGowan (i), Adam Brandt (c) y Andrew Wilkie (d) celebran la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Parlamento en Canberra (Australia) hoy, 7 de diciembre de 2017. El Parlamento australiano aprobó hoy el proyecto de ley para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, en el último trámite legislativo para que estas uniones puedan celebrarse en el país oceánico. EFE/ Mick Tsikas PROHIBIDO SU USO EN AUSTRALIA Y NUEVA ZELANDA Casi de manera inmediata, su compañero de filas el senador Dean Smith presentaba un proyecto para reformar la Ley de Matrimonio de 1961, que sustituía las palabras “un hombre y una mujer” por “dos personas” donde era necesario. Smith introdujo en su propuesta una cláusula para eximir a las organizaciones religiosas de la obligación de celebrar enlaces entre personas del mismo sexo. La disposición solo afectaría a los matrimonios religiosos y no a los civiles.

El proyecto de ley del senador Smith fue aprobado en el Senado con su redacción original, por un resultado contundente de 42 votos a favor, 12 en contra, 8 abstenciones y 11 ausencias. No prosperó ninguna de las enmiendas que trataban de impedir que la igualdad respecto a la institución del matrimonio fuera completa para las parejas LGTB. No se admitió, por ejemplo, que los funcionarios pudieran negarse a casar a parejas del mismo sexo aduciendo razones religiosas.

Tras su aprobación por la cámara alta, el texto pasó a consideración de la Cámara de Representantes, donde los diputados más conservadores han tratado, una vez más, de enmendar el texto para reducir los derechos de las parejas LGTB. Enmiendas que permitirían que cualquier titular de un negocio pudiera negarse a prestar sus servicios a las parejas del mismo sexo, o que las ONG no perdieran sus subvenciones por expresar su rechazo al matrimonio igualitario (algo que ya está protegido por las leyes australianas). Ninguna de ellas ha sido respaldada por la mayoría de los miembros de la cámara baja, que finalmente han dado su aprobación al texto íntegro del proyecto de ley del senador Smith por una abrumadora mayoría de 154 votos a favor y tan solo 4 en contra.

“¡Qué día para el amor, la calidad y el respeto! Australia lo ha logrado“, ha dicho el primer ministro Malcolm Turnbull ante los diputados. Tras la votación, tanto los miembros de la cámara como los invitados se han puesto en pie con una encendida ovación y han entonado con emoción el himno We are australians.

Por norma general para que una ley australiana entre en vigor ha de ser firmada por el Gobernador General de Australia,  Peter Cosgrove, el representante en Australia de la reina Isabel de Inglaterra, firmar esta ley, algo que suele tardar unos 7 o 10 días. Pero esta ley en concreto (seguramente por su importancia y por haber sido aprobada in extremis antes de que acabe el año) lleva consigo una provisión especial que estipula que la ley comenzará a aplicarse o en la fecha en que determine el gobierno o de forma automática 28 días después de que sea firmada por el Gobernador General.

En ese momento las parejas homosexuales podrán empezar a solicitar fecha para casarse con un mes de antelación, así que se espera que las primeras bodas homosexuales en Australia se celebren a mediados de febrero. Sin embargo ahora mismo ya hay parejas homosexuales casadas de forma legal en australia. Al aprobarse esta ley Australia pasa a reconocer automáticamente todos los matrimonios gais celebrados en el exterior.

En Twitter la alegría ha sido total y absoluta. Kylie Minogue, Courtney Act, Dustin Lance Black, Ian Thorpe… hasta Los Sims se han sumado a la celebración por este momento histórico.

 

¡Felicidades Australia!

Un largo camino hacia la igualdad

La contienda política sobre el matrimonio igualitario en Australia se ha prolongado durante años, a pesar de existir una mayoría tanto social como parlamentaria favorable a la medida. Antes de las elecciones de 2013, que dieron la victoria al liberal-conservador Tony Abbott, fueron los laboristas los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que ya en su congreso nacional de 2011 los laboristas incorporaban la defensa del matrimonio igualitario a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que sus diputados –cuyos votos eran todos necesarios, debido a lo ajustado de su mayoría– tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa. De la mano de Gillard, Australia perdía una primera oportunidad histórica.

matrimonio_gay_australia_copyLa impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro. Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal. Pero la sustitución de Gillard no evitó la derrota laborista, y, tras las elecciones de septiembre de 2013, Abbott (un católico fuertemente opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana) se convertía en primer ministro. Su victoria alejó las expectativas de aprobación, pese a que un número no determinado de diputados de su partido eran partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho ya desde el principio el propio Abbott reconoció que le iba a resultar complicado mantener la disciplina de voto en esta materia. Lo consiguió… pero el empeño contribuyó a la gran bajada de popularidad que finalmente acabó por costarle el puesto y ser sustituido por Malcolm Turnbull en septiembre de 2015.

Malcolm Turnbull y la obsesión por el referéndum

El liderazgo de Turnbull parecía que por fin abriría la puerta a que los diputados liberal-conservadores tuvieran libertad de voto y que el matrimonio igualitario resultase aprobado. No fue así. Pese a declararse partidario de su aprobación, el nuevo primer ministro (que renovó su cargo tras las elecciones de julio de 2016, que la coalición liberal-conservadora ganó por estrecho margen) se decantó por la organización de un referéndum sobre la materia. Comenzaba una nueva (y exasperante) batalla política. Durante este periodo, la oposición, contraria a cualquier referéndum sobre la materia, ha contado con mayoría en el Senado, por lo que las iniciativas gubernamentales fueron rechazadas en dos ocasiones: la primera vez en noviembre de 2016 y la segunda vez el pasado agosto. Adelantándose a esta situación, el ministro de Inmigración planteó ya en marzo la posibilidad de una consulta postal voluntaria y no vinculante, que no necesitaba la aprobación de una ley para su puesta en marcha. Una iniciativa que fue la que acabó por materializarse.

A partir de ahí, comenzó una demencial campaña en la que los grupos homófobos no han dudado en utilizar todo tipo de malas artes. En estas últimas semanas hemos recogido algunos ejemplos, como la campaña promovida por una web de carácter neonazi que desplegó pósteres en el centro de Melbourne con el titular “Parad a los maricones” acusando a las familias homoparentales de abusar masivamente de sus hijos. O lo que sucedió en Sídney, donde se repartieron panfletos en inglés y chino en los que tachaba a la homosexualidad de “maldición mortal” y se advertía sobre “falsas mujeres transexuales” en los baños públicos. Homofobia y transfobia de trazo grueso que se ha beneficiado de la impunidad derivada del hecho de que la consulta no haya estado sometida a las reglas de un referéndum normal. Aunque también ha tenido derivadas positivas, como el inesperado debate interno que ha tenido lugar en el seno de la Iglesia católica australiana.

Finalmente, el resultado del plebiscito fue abrumadoramente favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo. Participó un 79,5 % del censo, que apoyó la igualdad con un 61, % de votos a favor y 38,4 % votos en contra. A partir de ahí, comenzó el trámite parlamentario que ha culminado con éxito.

El matrimonio igualitario en Europa y el mundo

Con la incorporación de Australia, son 26 los países donde existe el matrimonio igualitario (entre paréntesis, la entrada en vigor de la ley):

Holanda (2001), Bélgica (2003), España (2005), Canadá (2005), Sudáfrica (2006), Noruega (2009), Suecia (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), México (en vigor en algunos estados, aunque desde 2010 deben ser reconocidos a nivel nacional), Argentina (2010), Dinamarca (2012), Nueva Zelanda (2013), Brasil (2013), Uruguay (2013), Francia (2013), Reino Unido (2014 en Inglaterra, Gales y Escocia, sin que exista legislación igualitaria en Irlanda del Norte), Luxemburgo (2015), Irlanda (2015), Estados Unidos (2015), Colombia (2016), Finlandia (2017) y Alemania (2017), Malta (2017), Australia (207) y Austria (2019).

 (Podéis pinchar en el mapa para verlo a mayor tamaño).

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En Taiwán existe un mandato de su Corte Constitucional para que se legisle al respecto antes de mayo de 2019, si bien la isla no está reconocida como país por las Naciones Unidas.

Fuente Gay Star News, vía Dosmanzanas/EstoyBailando, Cáscara Amarga, AmbienteG

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El Senado australiano aprueba un proyecto de ley de matrimonio igualitario

Lunes, 4 de diciembre de 2017

Australia-arcoiris-grande-2-300x267La apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo suma su primera victoria legislativa en Australia. El Senado aprobó el miércoles el proyecto de ley que presentó el liberal Dean Smith poco después de conocerse los resultados de la consulta postal en la que una mayoría de ciudadanos respaldó la medida. Por 43 votos a favor frente a 12 en contra y ocho abstenciones, los senadores han mostrado un apoyo transversal, liberados por fin de disciplinas de partido. Ahora la propuesta pasará a la Cámara de Representantes, donde se votará previsiblemente la próxima semana. Si todo sucede según lo previsto, el matrimonio igualitario será una realidad antes de Navidad.

La carrera de fondo hacia la igualdad matrimonial en Australia entra en su esprint final. El pasado 15 de noviembre se presentaron los resultados de la consulta por correo postal impuesta por el Gobierno australiano. Al poco de conocerse los datos (61,6 % de votos a favor, 38,4 % en contra con una participación del 79,5 % del censo), el primer ministro se felicitaba públicamente por un resultado “abrumador”. Superado el trámite que él mismo impuso para apaciguar a los sectores contrarios a la igualdad dentro de su partido, Turnbull daba vía libre para la discusión legislativa de la medida y se mostraba convencido de que el proceso culminará con una ley de matrimonio igualitario antes de Navidad.

Casi de manera inmediata, su compañero de filas el senador Dean Smith presentaba un proyecto para reformar la ley de matrimonio de 1961 sustituyendo las palabras “un hombre y una mujer” por “dos personas” donde sea necesario. Smith introdujo en su propuesta una cláusula para eximir a las organizaciones religiosas de la obligación de celebrar enlaces entre personas del mismo sexo. La disposición solo afectaría a los matrimonios religiosos y no a los civiles.

Por el contrario, el fiscal general George Brandis, perteneciente también a la formación conservadora, pretendía ampliar el concepto de “objeción de conciencia” con dos enmiendas al proyecto de Smith: la primera permitiría a los funcionarios negarse a casar a parejas del mismo sexo por motivos de conciencia, también en el caso de enlaces civiles. Una restricción que podría causar muchas dificultades a las personas LGTB para ejercer sus derechos. La otra enmienda perseguía blindar la libertad de expresión de las opiniones contrarias a la igualdad matrimonial, un derecho en cualquier caso ya reconocido por la ley australiana.

Finalmente, ninguna de las enmiendas ha sido aceptada y el Senado ha aprobado la propuesta de Smith en su redacción original. Libres de disciplinas de partido, el apoyo de los senadores ha sido transversal. Han votado a favor 43 (14 liberales, 15 laboristas, nueve verdes y cuatro de otras formaciones), en contra 12 (seis liberales, dos laboristas y cuatro del resto de partidos) y se han producido ocho abstenciones y 11 ausencias. Una imagen simbólica del acuerdo entre diferentes grupos ha sido el abrazo entre la portavoz laborista Penny Wong, abiertamente lesbiana, y Dean Smith, redactor liberal de la propuesta (y abiertamente gay).

Tras el visto bueno del Senado, el proyecto de ley se encamina ahora a la Cámara de Representantes, donde será discutido la semana que viene. Eso sí, la cámara baja podría en teoría aprobar enmiendas a la propuesta, en cuyo caso el Senado tendría que volver a pronunciarse sobre el texto modificado. Sin embargo, no parece probable esta posibilidad y todo indica que se cumplirán las previsiones del primer ministro: tras años de lucha social y política, la igualdad en el acceso al matrimonio será una realidad próximamente en Australia.

Fuente Dosmanzanas

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“Sí” rotundo de los australianos al matrimonio igualitario. El primer ministro Turnbull prevé que el matrimonio igualitario sea realidad en Australia “antes de Navidad” 

Viernes, 17 de noviembre de 2017

australiaEl contundente “sí” que han pronunciado los australianos en la consulta por correo postal sobre el matrimonio igualitario ha generado una cascada de reacciones. En el ámbito político, el liberal Dean Smith ya ha presentado un proyecto de ley en el Senado para que se materialice la decisión de la ciudadanía. Su compañero de filas, el primer ministro Malcolm Turnbull se ha felicitado por la victoria del “sí” y asegura que la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo será una realidad antes de Navidad. Ahora, la comunidad LGTB estará muy pendiente del debate parlamentario para evitar que se cuelen enmiendas discriminatorias en nombre de la libertad de conciencia.

Tras la presentación de los resultados de la consulta por correo postal impuesta por el Gobierno australiano, comienzan los movimientos para trasladar el mandato a una votación parlamentaria, libre por fin de disciplinas de partido. Al poco de conocerse los datos (61,6 % de votos a favor, 38,4 % en contra con una participación del 79,5 % del censo), el primer ministro se felicitaba públicamente por un resultado “abrumador”. Superado el trámite que él mismo impuso para apaciguar a los sectores contrarios a la igualdad dentro de su partido, Turnbull daba vía libre para la discusión legislativa de la medida y se mostraba convencido de que el proceso culminará con una ley de matrimonio igualitario antes de Navidad.

En este sentido, y como ya había adelantado hace unos días, el senador Dean Smith ha presentado un proyecto para reformar la ley de matrimonio de 1961 sustituyendo las palabras “un hombre y una mujer” por “dos personas” donde sea necesario. Smith, que pertenece a la misma formación liberal-conservadora del primer ministro, ha introducido una cláusula para eximir a las organizaciones religiosas de la obligación de celebrar enlaces entre personas del mismo sexo. La disposición solo afectaría a los matrimonios religiosos y no a los civiles.

Por el contrario, su compañero de filas el fiscal general George Brandis pretende ampliar el concepto de “objeción de conciencia”. Ha anunciado que presentará dos enmiendas al proyecto de Smith: la primera permitiría a toda persona responsable de la celebración de matrimonios negarse a casar a parejas del mismo sexo por motivos de conciencia, también en el caso de enlaces civiles. Una restricción que podría causar muchas dificultades a las personas LGTB para ejercer sus derechos. La otra enmienda pretende blindar la libertad de expresión de las opiniones contrarias a la igualdad matrimonial, aunque no esté claro por qué sería necesario explicitar esta medida.

Habrá que estar muy pendientes, por tanto, a la tramitación legislativa. Pero hasta entonces, en las primeras horas tras la presentación de los resultados de la consulta, las celebraciones han llenado las calles de las principales ciudades australianas. Líderes políticos como la primera ministra británica Theresa May o su predecesor David Camerontambién han saludado el triunfo del “sí”. Cameron ha recordado su apuesta personal por el matrimonio igualitario en contra de la opinión de gran parte de su propia formación conservadora: una situación que guarda un importante paralelismo con la de Turnbull.

“Sí” rotundo. Los resultados de la consulta por correo postal sobre el matrimonio igualitario impuesta por el Gobierno australiano acaban de ser dados a conocer: 61,6% de votos a favor, 38,4% en contra. La participación, histórica: 12,7 millones de ciudadanos australianos se han pronunciado (un 79,5% del censo).

Años de disputa política han quedado zanjados. Según acaba de hacer público la Oficina Australiana de Estadística (ABS), y a pesar de la fortísima campaña en contra de los grupos homófobos, el “sí” ha obtenido una indiscutible victoria en la consulta postal sobre el matrimonio igualitario en Australia, con más de 23 puntos porcentuales de ventaja: 7.817.247 votos favorables, frente a 4.873.987 en contra:

referendum-australiaConsulta postal, no referéndum

A principios de septiembre se confirmaba definitivamente: el Tribunal Supremo de Australia daba vía libre a la consulta postal mediante la cual el primer ministro liberal-conservador, Malcolm Turnbull, sometía a la opinión de los australianos el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio. Una consulta voluntaria y no vinculante que ha tenido lugar entre el 12 de septiembre y el 7 de noviembre. Era la respuesta de Turnbull al segundo fracaso parlamentario de la propuesta de referéndum que pretendía organizar el Gobierno.

Tras desestimar el Supremo los recursos, la documentación se empezó a enviar a los hogares australianos a partir del 12 de septiembre. “¿Debería cambiarse la ley para permitir casarse a las parejas del mismo sexo?”, fue la pregunta elegida finalmente.

Una de las incógnitas del proceso era el nivel de participación. De hecho, los activistas LGTB temían al principio que una escasa participación, especialmente entre la población joven y más favorable al “sí”, llegase a decantar la balanza a favor de los homófobos, más movilizados en contra de la igualdad. SIn embargo, las cifras han superado todas las expectativas: 12.727.920 australianos (un 79,5% del censo) han participado en la consulta. Una participación especialmente significativa si se tiene en cuenta que el voto en esta consulta, a diferencia de otros procesos electorales en Australia, no es obligatorio. Según los datos de la ABS, ha sido mayor entre las mujeres (han votado el 81,6% de las que tenían derecho a voto) que entre los hombres (77,3%).

Por edades, los mayores de 65 años se han movilizado más (en la franja de 70 a 74 años ha votado el 89,8% de las mujeres y el 89,3% de los hombres), pero la movilización también ha sido intensa entre los jóvenes, que según las encuestas son los más favorables al matrimonio igualitario. La cifra más baja de participación, de hecho, se ha producido en la franja de varones entre 25 y 29 años años, y aún así ha sido considerable (un 68,3%).

Años de discusiones: la época Gillard-Abbott

La contienda política sobre el matrimonio igualitario en Australia se ha prolongado durante años, a pesar de existir una mayoría tanto social como parlamentaria (al menos sobre el papel) favorable a la medida. Antes de las elecciones de 2013, que dieron la victoria al liberal-conservador Tony Abbott, fueron los laboristas los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que ya en su congreso nacional de 2011 los laboristas incorporaban la defensa del matrimonio igualitario a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que sus diputados –cuyos votos eran todos necesarios, debido a lo ajustado de su mayoría– tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa. De la mano de Gillard, Australia perdía una primera oportunidad histórica.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro. Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal. Pero la sustitución de Gillard no evitó la derrota laborista, y, tras las elecciones de septiembre de 2013, Abbott (un católico fuertemente opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana) se convertía en primer ministro. Su victoria alejó las expectativas de aprobación, pese a que un número no determinado de diputados de su partido eran partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho ya desde el principio el propio Abbott reconoció que le iba a resultar complicado mantener la disciplina de voto en esta materia. Lo consiguió… pero el empeño contribuyó a la gran bajada de popularidad que finalmente acabó por costarle el puesto y ser sustituido por Malcolm Turnbull en septiembre de 2015.

turnbull Malcolm Turnbull y la obsesión por el referéndum

El liderazgo de Turnbull parecía que por fin abriría la puerta a que los diputados liberal-conservadores tuvieran libertad de voto y que el matrimonio igualitario resultase aprobado. No fue así. Pese a declararse partidario de su aprobación, el nuevo primer ministro (que renovó su cargo tras las elecciones de julio de 2016, que la coalición liberal-conservadora ganó por estrecho margen) se decantó por la organización de un referéndum sobre la materia. Comenzaba una nueva (y exasperante) batalla política. Durante este periodo, la oposición, contraria a cualquier referéndum sobre la materia, ha contado con mayoría en el Senado, por lo que las iniciativas gubernamentales fueron rechazadas en dos ocasiones: la primera vez en noviembre de 2016 y la segunda vez el pasado agosto. Adelantándose a esta situación, el ministro de Inmigración planteó ya en marzo la posibilidad de una consulta postal voluntaria y no vinculante, que no necesitaba la aprobación de una ley para su puesta en marcha. Una iniciativa que fue la que acabó por materializarse.

A partir de ahí, comenzó una demencial campaña en la que los grupos homófobos no han dudado en utilizar todo tipo de malas artes. En estas últimas semanas hemos recogido algunos ejemplos, como la campaña promovida por una web de carácter neonazi que desplegó pósteres en el centro de Melbourne con el titular “Parad a los maricones” acusando a las familias homoparentales de abusar masivamente de sus hijos. O lo que sucedió en Sídney, donde se repartieron panfletos en inglés y chino en los que tachaba a la homosexualidad de “maldición mortal” y se advertía sobre “falsas mujeres transexuales” en los baños públicos. Homofobia y transfobia de trazo grueso que se ha beneficiado de la impunidad derivada del hecho de que la consulta no haya estado sometida a las reglas de un referéndum normal. Aunque también ha tenido derivadas positivas, como el inesperado debate interno que ha tenido lugar en el seno de la Iglesia católica australiana.

Fuente Dosmanzanas

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El primer ministro de Australia afirma ahora que los diputados del Partido Liberal pueden romper la disciplina de voto respecto al matrimonio igualitario

Jueves, 3 de agosto de 2017

turnbullEn el interminable debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Australia, han sorprendido las últimas declaraciones del primer ministro, Malcolm Turnbull, que ha afirmado que los diputados liberales siempre han tenido el derecho a votar en contra de la disciplina del partido. Así, Turnbull ha dado a entender que impedir que los diputados de su formación voten a favor de iniciativas para que el matrimonio igualitario se apruebe por vía parlamentaria, en contra de lo dictado por la dirección del partido, sería autoritario y en contra de la tradición del Partido Liberal.

Como hemos venido informando, la situación del matrimonio igualitario en Australia es actualmente la del más completo inmovilismo. El gobernante Partido Liberal del primer ministro Turnbull se aferra a la idea de un referéndum popular al respecto, que es rechazada por la mayoría de la oposición, que rehúsa someter a plebiscito los derechos de las minorías. La oposición, por su parte, aboga por la aprobación exclusivamente parlamentaria de la igualdad matrimonial, algo rechazado tajantemente por el Partido Liberal, que hasta ahora ha desoído las voces favorables a esta vía, entre ellas la de la mayoría de población australiana, e incluso las que provienen de su misma formación.

La oposición cuenta con mayoría en el Senado, por lo que las iniciativas gubernamentales para articular el referéndum han sido rechazadas. Debido a ello, el ministro de Inmigración ha ideado la posibilidad de una consulta popular voluntaria y no vinculante por correo, que no necesitaría la aprobación de una ley para su puesta en marcha. Mientras los más conservadores, como el anterior primer ministro Tony Abott, han apoyado la propuesta, la oposición la ha calificado de “corrosiva”. Desde el Partido Laborista, e incluso desde algunos sectores del propio Partido Liberal, se ha pedido al primer ministro que dé libertad de voto en conciencia a sus diputados para que la ley pueda ser aprobada por vía parlamentaria.

Hasta ahora, el primer ministro Turnbull se ha reafirmado en su empeño de impedir una votación libre en el Parlamento sin que previamente se haya celebrado un plebiscito, lo que se ha entendido como un compromiso con el sector más reaccionario de su partido. Apenas hace un mes afirmaba con contundencia que “no apoyamos un proyecto de ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo hasta que haya votado el pueblo australiano, no apoyaremos una votación en el Parlamento hasta que haya habido un plebiscito y no vamos a cambiar nuestra política al respecto”.

Sin embargo, este pasado 31 de julio, Turnbull ha efectuado unas declaraciones que parecen indicar un cambio de postura. Interrogado sobre las declaraciones de varios diputados liberales, que afirmaban que romperían la disciplina de voto impuesta sobre este asunto, el primer ministro ha afirmado que “nuestros diputados siempre han tenido el derecho de votar en contra de la disciplina del partido. En el Partido Laborista te expulsarían por hacer eso. Siempre ha sido un principio fundamental en el Partido Liberal y, de hecho, en el Partido Nacional. Es una cultura política muy diferente a la del muy autoritario Partido Laborista”.

uo7enwxdCiertamente, al menos tres diputados liberales, entre ellos el abiertamente gay Tim Wilson, habían declarado que, si se presentara un proyecto de ley para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, romperían la disciplina de partido y votarían a favor. Incluso se mostraban dispuestos a apoyar una iniciativa de la oposición que suspendiera el bloqueo gubernamental a iniciativas parlamentarias al respecto. Tim Wilson ha declarado que espera que su formación “pueda zanjar este asunto, para poder centrarnos en las cosas por las que creo que la gente votó por mí y por mi partido: la reforma tributaria, el arreglo del presupuesto, la seguridad nacional o asegurarnos de parar el terrorismo”. Wilson afirma que la oposicón a la igualdad LGTB por parte de su propio partido es algo que le “atormenta”, y se ha comprometido a reunirse en las próximas semanas con sus correligionarios para compartir sus inquietudes.

Las declaraciones del primer ministro han sido tomadas por algunos diputados liberales como una aprobación tácita del voto en conciencia. Desde las asociaciones que luchan a favor del matrimonio igualitario se ha visto como una claudicación, dada la nula posibilidad de que se apruebe la celebración de un referéndum.

Se espera que, tras la reanudación de la actividad parlamentaria en este mes de agosto, se presente ante el Comité Legislativo el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo del senador Dean Smith, que ya cuenta con el apoyo del líder del Partido Laborista, Bill Shorten. Si las declaraciones del primer ministro responden a un cambio de criterio, pudiera ser que el proyecto finalmente siguiera la tramitación parlamentaria. Cabe recordar que la coalición gubernamental cuenta con una exigua mayoría de 76 diputados, de los 150 que componen la Cámara de Representantes, por lo que la ruptura de la disciplina de voto por parte de alguno de ellos podría inclinar fácilmente la balanza a favor de la igualdad matrimonial. En todo caso, se esperan intensas reuniones dentro del propio grupo parlamentario liberal en los próximos días.

Fuente Dosmanzanas

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Australia: un diputado liberal revela la redacción de un proyecto de matrimonio igualitario y se topa con el rechazo frontal de sus compañeros de filas

Sábado, 29 de julio de 2017

8698a5ab2953806a8592a590c8202072Mientras la comunidad LGTB europea celebra la apertura del matrimonio en Alemania y Malta, al otro lado del globo se impone el inmovilismo. El Gobierno conservador de Malcolm Turnbull sigue postergando la medida en Australia. El partido Liberal del primer ministro se enroca en su propuesta de celebrar una consulta, que se realizaría por correo y de forma voluntaria y que ya fue tumbada por la oposición en el Senado. A la firme negativa de laboristas y verdes a que los derechos de una minoría se decidan en plebiscito se unen voces de la formación en el Gobierno, como la del diputado Dean Smith, que hace unos días avanzó sus planes para presentar un proyecto de ley con el apoyo de miembros de la oposición.

Continúa la situación de inmovilismo en el inacabable debate sobre la igualdad matrimonial en Australia. Tras la negativa de la oposición  a apoyar la convocatoria de un referéndum como quiere el primer ministro, siguió la rebelión de un grupo de sus propios diputados, harto de dilaciones, que no logró sin embargo ningún avance. La última propuesta de los conservadores del partido Liberal fue convertir el plebiscito en una consulta por correo, de carácter voluntario (el voto en Australia es obligatorio). Confían de esta manera en sortear el veto del Senado, donde carecen de mayoría. Esta forma de participación, aseguran, no necesitaría la aprobación de una ley para su puesta en marcha.

La oposición y los activistas LGTB rechazan de plano este plan, que por otra parte deja abiertos interrogantes como qué sectores se movilizarían en la votación postal o si el resultado sería vinculante también en el caso de que ganara el “no”. También el poder económico se ha puesto del lado de la igualdad. En marzo, veinte directivos de grandes empresas australianas pidieron en una carta la aprobación parlamentaria del matrimonio igualitario y unas semanas después, la compañía de alquiler vacacional de viviendas entre particulares Airbnb ponía en marcha una campaña de apoyo a la medida.

Nada de ello ha doblegado por ahora al Gobierno. El primer ministro Turnbull se reafirmó en su empeño de impedir una votación libre en el Parlamento sin que previamente se haya celebrado un plebiscito, en la forma que sea. Un compromiso con el sector más reaccionario de su partido que pretende mantener a pesar de las crecientes voces dentro de su propia formación que le piden que dé un paso adelante. Entre ellas, la del senador Dean Smith, que hace un par de semanas revelaba su intención de llegar a un acuerdo con la oposición para forzar un debate parlamentario con libertad de voto.

La propuesta de Smith contiene excepciones para organizaciones religiosas opuestas al matrimonio igualitario y su articulado solo requeriría una pequeña modificación en la ley, según el senador. Turnbull se apresuró a rechazarla, afirmando que su posición sobre el asunto no había cambiado y aferrándose por tanto al referéndum. Por el contrario el líder de la oposición, el laborista Bill Shorten, le mostró su apoyo, convencido de que sería la vía “más rápida, menos cara y menos dañina” para la aprobación de la medida. Smith ha calificado la propuesta de una consulta postal voluntaria, que ha vuelto a la primera línea de la mano del ministro de Inmigración Peter Dutton, como corrosiva.

En una situación de bloqueo como la actual, en la que la oposición rechaza el referéndum por innecesario y divisivo, los críticos como Smith reclaman que el partido Liberal deje de ser una barrera para la igualdad matrimonial. Pero los sectores más conservadores de la formación de Turnbull no piensan ceder fácilmente. Entre ellos es especialmente activo el ex primer ministro Tony Abbott. En febrero instaba a su sucesor a mantener su promesa de campaña y no cambiar la ley sin antes celebrar un referéndum y esta misma semana lo animaba a ceñirse a su “compromiso de honor con los votantes hasta el final de la legislatura si es necesario. Otros diputados de este sector inmovilista se sumaron a su petición de “no traicionar a los votantes” e intentar convencer a los laboristas de que la consulta es la mejor solución.

La oposición, sin embargo, insiste en reclamar una votación libre de disciplinas de partido en el Parlamento para aprobar por fin la medida, toda vez que existe una mayoría clara de diputados y senadores favorables a la misma. El laborista Shorten, también opina que “no hay razones para retrasar” la decisión que debe tomar Turnbull. El primer ministro llegó a amenazar en octubre del año pasado con dejar el asunto en vía muerta en lo que queda de legislatura.

Fuente Dosmanzanas

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Un humorista gay pone en un aprieto al PM australiano a costa del matrimonio igualitario

Jueves, 27 de julio de 2017

turnbull-nicholson-australia-matrimonio-gay-696x522Un cómico australiano le afea en televisión al Primer Ministro australiano que en su país aún no hayan aprobado el matrimonio igualitario.

El Primer Ministro, Malcolm Turnbull, empieza a ver cómo desde su propio partido comienzan a surgir miembros muy críticos con su negativa a aprobarlo para contentar a los conservadores que le mantienen en el poder. 

En Australia se está viviendo una situación esperpéntica con el matrimonio igualitario. Para resumir mucho: el primer ministro (Malcolm Turnbull, de derechas) gobierna gracias al apoyo de la derecha más conservadora, con la que se comprometió a no aprobar de forma directa el matrimonio igualitario. Turnbull propuso hacer un referéndum, pero la oposición (tanto política como popular) fue tal que el senado le tumbó la idea. Se oponían al referéndum, no al matrimonio; de hecho la gran mayoría de australianos está a favor pero saben que los derechos de una minoría nunca se han de someter a voto y criticaban a Turnbull por querer gastarse una millonada en un referéndum cuando la ley se puede aprobar sin más.

Ahora a Turnbull se le ha complicado mucho la situación porque incluso en su propio partido empiezan a salir varios parlamentarios hartos de la situación y le reclaman que lo apruebe de una vez. Dean Smith, un senador abiertamente gay del partido de Turnbull, ha presentado una enmienda para que los liberales tengan libertad y puedan saltarse la disciplina del partido a la hora de votar sobre la ley del matrimonio igualitario. Esto pone a Turnbull en una situación tremendamente complicada porque algunas fuentes señalan que se comprometió personalmente con sus socios conservadores a no aprobarlo pasara lo que pasara y Smith asegura que si se pudiera votar libremente su partido aprobaría el matrimonio.

En mitad de todo este drama político, Turnbull fue el otro día al programa de televisión The Project, donde fue entrevistado por los presentadores en un tono divertido y bastante distendido. En mitad de esa entrevista conectaron con el cómico abiertamente gay (y pelirrojo) Rhys Nicholson, con el que hablaron (en cachondeo) sobre si lo de ser pelirrojo se estaba convirtiéndose en una moda: “Si alguien me hubiera dicho hoy que en cierto momento estaría hablando con el Primer Ministro sobre el esperma de los pelirrojos… Sí, le diría que las cosas están cambiando.

Turnbull participó en la broma llamando a Nicholson “ninja pelirrojo” y los del programa se empezaron a reír del apodo, pero Nicholson aprovechó para decir que a él no le importaba que le llamaran así… y aprovechó para soltarle un tremendo zasca a Turnbull:

Estoy muy a favor de los apodos. Creo que hay que apoderarse de ellos, esas son nuestras palabras y tenemos que recuperarlas. Lo importante es que no quieres que nadie sea tratado de forma diferente por algo que no pueden cambiar… como por ejemplo… el derecho al matrimonio o algo así. No sé qué he podido querer decir con eso, pero bueno…

Al decir eso se pudo palpar la tensión en el plató y la presentadora corrió a despedir la conexión con Nicholson y echarle un capote a Turnbull: “Voy a salvarle de eso diciendo únicamente que le agredecemos profundamente su implicación en nuestra campaña contra el cáncer cerebral del otro día.

Fuente EstoyBailando

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