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Turquía abandona la histórica Convención de Estambul porque “normaliza la homosexualidad”

Miércoles, 24 de marzo de 2021

GettyImages-1231869469-1024x683Los manifestantes se reunieron en el distrito de Kadikoy de Estambul, Turquía, para protestar contra la decisión del presidente Recep Tayyip Erdogan de abandonar la Convención de Estambul. (Diego Cupolo / NurPhoto a través de Getty Images)

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha firmado el decreto de retirada de la Convención de Estambul, de madrugada y sin debate parlamentario

Grupos conservadores islamistas habían pedido al líder del país que abandonase el acuerdo por entender que promueve la homosexualidad y ataca los valores familiares

Turquía rompió los lazos con la histórica Convención de Estambul, que pretendía abordar la violencia contra las mujeres, la medianoche del sábado (20 de marzo) porque “normaliza la homosexualidad”.

El pacto se firmó en Estambul hace una década como parte de un esfuerzo internacional para prevenir, enjuiciar y eliminar la violencia doméstica.

Pero en el último ejemplo del liderazgo de derecha de Turquía abriendo una brecha cada vez mayor entre este país y el resto de Occidente, el presidente Recep Erdogan abandonó el acuerdo por completo en una orden ejecutiva sorpresa, informó la BBC.

Fue un movimiento repentino que dejó atónitos a los grupos de defensa, que ya se tambaleaban por el aumento de muchos años en el abuso de mujeres en Turquía. Como resultado, miles salieron a las calles en protesta el sábado.

Este sábado por la noche, mientras los ciudadanos dormían, el presidente turco ha firmado un decreto por el que ha hecho oficial la salida de Turquía de la Convención de Estambul, un pacto internacional de 2011 —también firmado por España— que busca proteger a las mujeres ante la violencia machista.

A pesar de que Turquía fue uno de los países auspiciadores de este pacto, Erdogan se ha retirado. “Estamos determinados a poner nuestro empeño más sincero para elevar la dignidad de las mujeres turcas en la sociedad como se merecen, preservando la tradición. Por este sublime objetivo, no debemos de mirar afuera ni imitar a otros [en referencia al pacto internacional]. La solución está en nuestras tradiciones, costumbres y esencia”, ha dicho este sábado por la mañana el portavoz presidencial turco, Fuat Oktay.

Mientras que la Dirección de Comunicaciones, agencia estatal de promoción, buscó enfatizar que la medida debía hacerse. El tratado, dijo en un comunicado el domingo, choca con los llamados valores familiares, ya que “normaliza la homosexualidad”. “La Convención de Estambul, que originalmente tenía la intención de promover los derechos de la mujer, fue secuestrada por un grupo de personas que intentaban normalizar la homosexualidad, lo cual es incompatible con los valores sociales y familiares de Türkiye”, dijo. “De ahí la decisión de retirarse”.

El portavoz gubernamental ha dejado entrever en sus palabras la crítica que le hacen los islamistas a este acuerdo. En palabras de otro diputado del partido de Erdogan: “La Convención de Estambul va en contra de los valores tradicionales de la familia turca y fomenta los LGTBI. Es el último ejemplo de la creciente hostilidad que los líderes de Turquía han mostrado hacia las personas LGBT +, como un odio que, una vez que se enconó, se ha permitido que se convierta en la norma.

La retirada de Turquía de la Convención de Estambul es un “revés”, dice el jefe de derechos humanos

La Convención de Estambul fue negociada por el Consejo de Europa de 47 miembros, una organización de derechos humanos, ya que innumerables países se comprometieron a hacer más para abordar la violencia de género. No tiene fuerza de ley. Pero mientras Turquía fue uno de sus primeros signatarios, Erdogan ha planteado la idea de deshacerse del acuerdo durante al menos un año, y los funcionarios sugirieron que el gobierno tenía la intención de hacerlo en 2020.

En verano del año pasado, Ankara empezó a poner este pacto a debate anunciando que querían salir de él porque no les hacía falta. Tras ello, las organizaciones feministas se movilizaron y las calles fueron tomadas por miles de mujeres. Tenían motivos de sobra por protestar. Más de 400 mujeres fueron asesinadas por parejas masculinas en 2018. Cuatro de cada 10 mujeres sufren violencia sexual o física al menos una vez en la vida, dicen los investigadores. En  2020, casi 400 mujeres fueron asesinadas a manos de hombres —más de una al día—, y en lo que llevamos de 2021, el número de mujeres asesinadas es ya de 78. La media, por lo que apuntan las cifras, seguirá igual.

Los rumores de que Turquía abandonaba el tratado en medio de la pandemia de coronavirus provocaron manifestaciones sísmicas en ese momento. El debate sobre la convención se paró entonces. Según una encuesta de la empresa Türkiye raporü, solo el 8,8% de los turcos estaba a favor de retirarse del acuerdo, frente a un 39,5% que se pronunció en contra. De hecho, la división era incluso familiar. Una de las hijas de Erdogan y su mujer se mostraron en su momento en contra de retirarse; el hijo mayor de Erdogan, y el padre, en cambio, estaban a favor.

Al final, como siempre, han ganado los hombres. Esta madrugada Turquía se ha retirado del pacto. La retirada de la Convención de Estambul ha supuesto para las mujeres un retroceso enorme en lo que se refiere a sus derechos. Después de todo, la violencia contra las mujeres en el país se ha disparado durante años.

Muchos se manifestaron bajo el lema “Retirar la decisión, implementar el tratado”, informó France24 . Y para los turcos el sábado, una sensación de déjà vu cuando una vez más miles de personas irrumpieron en las calles de Estambul, instando a Erdogan a reconsiderar su decreto de la noche a la mañana que anula la ratificación de la convención por parte de Turquía.

La reacción de las mujeres turcas no se ha hecho esperar. Este mismo sábado por la tarde, el barrio de Kadiköy, en el centro de Estambul, se ha llenado de mujeres de todas las edades. Protestaban por una medida que nadie en Turquía se esperaba. “¡Tayyip, dimite! ¡Justicia!”, gritaban, “¡Bote, bote, bote, Tayyip quién no bote! ¡Corre, Tayyip, corre, corre, que vienen las mujeres”, continuaban, en un grito que en la Turquía del 2021 se ha vuelto una provocación y una heroicidad. La semana pasada 14 mujeres fueron detenidas por haber gritado y bailado estos cánticos en la manifestación del Día Internacional de la Mujer. Se las acusa de “insultos al presidente”. Podrían llegar a ser condenadas a cuatro años de cárcel.

La secretaria general del Consejo de Europa, Marija Pejčinović Burić, calificó la decisión de “devastadora” en un comunicado. “Esta medida es un gran revés para estos esfuerzos y aún más deplorable porque compromete la protección de las mujeres en Turquía, en toda Europa y más allá”, dijo. “La decisión de Turquía de abandonar el pacto son noticias devastadoras”, ha dicho el Consejo de Europa, la organización que auspició el acuerdo, en un comunicado. “La Convención de Estambul cubre a 34 países y es considerada como el mejor estándar de los esfuerzos internacionales para defender a mujeres y niñas de la violencia que sufren en nuestras sociedades. Este movimiento [de Erdogan] es un paso atrás enorme para todos estos esfuerzos, y es deplorable, porque compromete la protección de las mujeres en Turquía, en Europa y el mundo”, reza el comunicado.

Se produce después de que Polonia se retirara de la Convención de Estambul el año pasado, supuestamente llenando el vacío en los derechos de las mujeres con su propio tratado que, en cambio, prohíbe el aborto y el matrimonio igualitario.

Erdoğan y la Turquía de la represión, el silencio y la LGTBfobia

erdoganTécnicamente es legal ser gay en Turquía, pero las personas LGBT + en el país tienen pocos derechos legales y enfrentan un estigma extremo, y los desfiles del Orgullo a menudo son brutalmente reprimidos por la policía y en los últimos tiempos, Turquía ha visto un aumento en la retórica homofóbica

En Cristianos Gays hemos informado de la involución de derechos y de visibilidad pública del colectivo LGTB en Turquía. En febrero de este año dos jóvenes eran arrestados en Turquía por un cartel con banderas LGBT.

En 2013 nos hacíamos eco de la histórica manifestación del Orgullo de Estambul, en la que participaron más de 15.000 personas (siendo la más multitudinaria hasta la fecha). Pero las ediciones de 2015 y 2016, en cambio, eran reprimidas violentamente por las autoridades. En 2015, según los organizadores del Orgullo, la marcha fue «prohibida de repente por la oficina del Gobernador de Estambul, a causa del mes de Ramadán, sin ningún aviso».

Una circunstancia que, siendo exactamente igual, no impidió la manifestación en 2014 (un año en el que el Tribunal Constitucional de Turquía reconocía por primera vez que llamar “pervertidos” a las personas LGTB es lenguaje de odio). En 2016 la Policía turca disolvía violentamente la Marcha del Orgullo Trans de Estambul. Fue prohibida por el gobernador, que justificaba su decisión por “la seguridad de nuestros ciudadanos, en primer lugar, de los propios participantes”, pero desde el activismo LGTB se contempló como una claudicación ante las amenazas de grupos de extrema derecha nacionalista e islamistas. Una semana después, el Orgullo LGTB de Estambul correría la misma suerte. En agosto de 2016, la activista trans Hande Kader era brutalmente vejada y asesinada, después de haberse posicionado en primera fila durante el reprimido Orgullo Trans.

Una situación que se repetía en 2017, cuando tras las amenazas de un grupo ultranacionalista, y lejos de asegurar el ejercicio del derecho de manifestación del colectivo LGTB, el gobernador de Estambul prohibía la manifestación del Orgullo cediendo al chantaje de los extremistas. Cientos de valientes activistas desafiaron la prohibición y salieron a las calles, pero fueron duramente reprimidos.

En febrero de 2018 publicábamos que los tribunales administrativos 4º y 13º de Ankara, respectivamente, rechazaban los recursos de apelación de las organizaciones igualitarias Kaos GL y Pink Life (o Pembe Hayat), que pretendían acabar con la prohibición de celebrar actos LGTB, impuesta por el gobernador de Ankara, Ercan Topaca. Para la justicia, que se posicionaba a favor de la oficina del gobernador, «la prohibición no causará resultados irrecuperables», dictaminando que tal decisión «no es ilegal».

El último intento de fomentar el sentimiento homofóbico en Turquía sigue a un pánico moral provocado por una serie de Netflix ambientada en el país. Los rumores de un personaje gay en Love 101, lanzado en Netflix este mes, desató un torrente de furia del estado.

El presidente del Consejo Supremo de Radio y Televisión, Ebubekir Sahin, dejó en claro: “No toleraremos transmisiones que sean contrarias a los valores nacionales y espirituales de nuestra sociedad”. En línea, las publicaciones han acumulado miles de “me gusta” acusando a Netflix de “tratar de normalizar la inmoralidad”, calificando al gigante gigante del “enemigo del Islam” por transmitir el programa durante el Ramadán. No había ningún personaje gay visible cuando Love 101 debutó el 24 de abril, y los fans no tenían claro si el rumor era falso o si se tomó la decisión de editar el programa después de la reacción violenta.

Sin embargo, existe un creciente apoyo a la inclusión en el país. Una encuesta realizada el mes pasado encontró que el 45 por ciento de las personas en Turquía piensan que las personas LGBT + deberían tener los mismos derechos, un aumento del 36 por ciento del año anterior.

Desde el fallido intento de golpe de estado en Turquía, en julio de 2016, el presidente del país, Recep Tayyip Erdoğan, lo ha utilizado para acallar cualquier voz crítica que le resulte molesta. Ha despedido a miles de funcionarios públicos, acusándolos de golpistas, ha perseguido a periodistas y medios de comunicación críticos con el Gobierno y a políticos de la oposición y se ha detenido a activistas LGTB como Levent Pişkin o Uğur Büber. Solo en 2016, se imputaron cargos por “terrorismo” a 47.000 personas.

Como culminación del proceso de concentración de poder, el pasado abril Turquía aprobaba en referéndum convertirse en un estado presidencialista por un 51,41% de los votos. Erdoğan concentraba así toda la capacidad ejecutiva, junto a la potestad de elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento.

Con los dos mandatos de cinco años, aprobados como el plazo máximo que un presidente tendrá posibilidad de ejercer el cargo bajo la nueva Constitución, Erdoğan podría mantener su poder casi absoluto hasta 2029 (las próximas elecciones presidenciales no tienen lugar hasta 2019). Una situación altamente preocupante para el respeto de los derechos humanos y del colectivo LGTB en Turquía.

Fuente El Diario/Pink News/Cristianos gays

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