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Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

Brókers del Reino

sábado, 4 de marzo de 2023
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CDE430FB-6E37-4F45-962B-430E00C1D946Relectura de la “parábola de los talentos” (Mt 25, 14-30)

Demetrio Orte
Valencia.

ECLESALIA, 17/02/23.- Jesús les dice a sus discípulos y discípulas: el Reino de Dios se parece a la Bolsa, pero al revés.

Ya os dije que no se puede servir a Dios y al dinero (Mt 6,24). La “Bolsa de valores del Reino es otra. Los valores son otros. El Reino de Dios no es para personas egoístas, apocadas y cobardes, ni miedosas que no quieran arriesgar. Pero tampoco es para especuladores. El “Señor” del Reino no es un explotador ni un especulador que se enriquece con el trabajo ajeno. No premia ni castiga. Recordad aquella parábola de los trabajadores del campo que no cobran lo que merecen sino lo que necesitan, y los últimos son los primeros (Mt 20,16).

Os enseñé a ensalzar la picardía del inversor injusto (o administrador infiel (Lc 16,8), no por su injusticia sino por su astucia, como un toque de alerta para “los hijos de la luz”: ojalá fuerais más espabilados e imaginativos en la Causa del Reino y de la solidaridad. Ya que se os ha “prestado” un dinero (aunque fuera injusto), mejor que sepáis invertirlo en la Causa del Reino, o sea para los pobres a fondo perdido. No es la lógica de la Bolsa de que “Dinero llama a dinero”. La avaricia no va con el Reino. El Reino es la mejor inversión. Sed brókers del Reino. Es la perla o el tesoro por el que vale la pena invertir todo y jugárselo a una baza (Mt 13,44).

Tampoco se parece el Reino de Dios a las loterías con el señuelo de que con un euro puedes ganar un millón. Así, muchas personas que ponen un euro, o más, hacen rica a una o pocas personas con el dinero ajeno. El Reino no es una lotería, ni primitiva ni moderna. El Reino hay que currarlo. Y no cae del cielo. Es como una semilla o la levadura (Lc 13,18-21).

Más se parece el Reino de Dios a la Banca ética, todo un oxímoron. Si tenemos algún dinero, mejor ponerlo para quien lo necesita, sin voluntad de negocio ni avaricia de enriquecerse.

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O se parece también al crowdfunding, en que pequeños créditos de gente solidaria ayudan a un proyecto justo o a gente que lo necesita para salir adelante; no para enriquecerse, sino para salir adelante en un proyecto vital. Es la utopía de que “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo” (Galeano). Eso se parece más al Reino.

El Reino se realiza también ejerciendo la cooperación. Un comunidad de base italiana tiene por lema: ”La alegría de compartir nos compensa la tristeza de tener”. Ya que tenemos algo de dinero y vivimos en el primer mundo del bienestar, por lo menos compensémoslo con la alegría de compartir, no de dar por dar, sino de compartir lo que tenemos y lo que somos, lo que podemos: tiempo, talento, cualidades. Y no es cuestión de cantidad. Quien se da lo da todo consigo. Recordad aquella viejita del templo, aquella viuda pobre que lo da todo (Lc 21,4).

Quien da lo que le sobra, por mucho que sea, no da nada de sí. No midáis lo que dais ni esperéis recompensa. La vida no tiene precio. No es cuestión de dar, sino de compartir. Y a veces se recibe mucho más de lo que se da. Así es el Reino.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

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Una persona

viernes, 3 de marzo de 2023
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En mi vida resultó determinante un concepto que hace años se clarificó en mí incitado por Romano Guardini: el cristianismo no es, en primer lugar, una doctrina, sino una Persona, Jesús, el Cristo. En él está comprendido y de él brota todo lo que es cristiano; en efecto, a Dios, al Padre, le complació «hacer habitar en él toda plenitud» (Col 1,19), y sólo «de su plenitud hemos recibido todos nosotros gracia por gracia» (Jn 1,16).

El nombre «Jesús» indica su humanidad, el título «Cristo«, entendido al pie de la letra, indica, en cambio, su unción, en concreto su sacerdocio, su realeza y su divinidad. En él se cumplen las máximas expectativas de todos los tiempos y de todos los pueblos representados por los judíos y los paganos. El hombre de Nazaret nos plantea una pregunta: por qué motivo es él capaz de ser el más humano de todos los hombres? Qué clase de hombre es éste…? (Mt 8,27). En Cesárea de Filipo reconoce y profundiza Pedro en la identidad del Maestro: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». El Seńor, confirmando lo que Pedro había dicho, declara dichoso a su apóstol por su particular don de gracia (Mt 16,16ss).

Llegando a Jesús como Mesías, como el prometido liberador de los hombres, como Hijo de Dios hecho hombre, llegamos a su más profundo misterio, del que depende todo el cristianismo.

Sólo quien choca con esta realidad encuentra verdaderamente a Cristo y puede ser llamado cristiano en el verdadero sentido de la palabra; sin embargo, esto sólo se vuelve posible por la gracia de Dios.

*

J. B. Lotz,
Conquistati da Lui. Incontri con Cristo,
Roma 1983, pp. 7ss y 39-41

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«El retrato secreto de Jesús», por Carmiña Navia Velasco.

viernes, 3 de marzo de 2023
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retrato-secreto-jesusPedro Miguel Lamet, publicó en el 2018, una novela histórica, cuyo protagonista es Jesús de Nazaret. Un protagonista siempre referenciado por las palabras de otros, nunca mirado de frente en su actuar o en su interior. La historia de Jesús el maestro galileo, puede ser quizás la historia más repetidamente contada a lo largo de los siglos en el mundo occidental. Podemos decir que cada uno tiene su  propio y único Jesús. El de esta novela es original y fascinante.

El autor nos muestra una personal visión de su protagonista a partir de la investigación “despegada” de un gentil: un tribuno romano con vocación de intelectual que al ser encargado de descubrir las rebeliones contra Roma, se desvía hacia el descubrimiento del  mensaje evangélico. La trama novelística muy bien tramada nos lleva por los recovecos de Jerusalén y del imperio para descubrir tramos de la historia, tanto de la social-política amplia, como de las pequeñas y más íntimas de los y las protagonistas.

Nos queda muy claro cuál es el Jesús de Lamet. Su adhesión al Maestro pasa por: Su crítica radical al templo y a toda forma religiosa que se queda en los ritos y las obligaciones y que oprime.

Su escogencia clara por los débiles y los márgenes de esta sociedad basada en el prestigio, el dinero y los privilegios.

Y sobre todo su propuesta del amor universal, gratuito y sin medidas entre toda la humanidad.

Aún para los conocedores del Evangelio, la figura delineada por el narrador en la novela es muy atrayente y su convincente forma de presentarla, igual.

Por supuesto, el trabajo previo realizado por el escritor es exhaustivo y muy serio. Hay investigación histórica, ambiental y geopolítica. La novela se sumerge en el imperio romano desde sus intríngulis más sutiles y sus sentimientos más escondidos. El trabajo realizado sobre la mujer de Pilatos muestra claramente cómo enlazar la ficción y la realidad obteniendo un resultado de real verosimilitud.

En todo este entramado encontramos, no obstante, un lunar a mi juicio muy grande: La figura de “la Magdalena” como se le llama más de una vez. Pedro Miguel Lamet en lugar de atenerse a los datos que la historia y la literatura de la época de Jesús pueden arrojar, se deja llevar por los prejuicios y falsos presupuestos de la formación anti-femenina del cristianismo. Ya está reconocido por la academia, por los estratos eclesiales más serios (en 1969, se reconoce la confusión y se cambia la lectura del evangelio en su fiesta), e inclusive por el cine que no hay testimonios reales que permitan identificar a María de Magdala con una prostituta. La iglesia oficialmente ha reconocido que esa falsa identificación se debió a una confusión entre diferentes mujeres que aparecen en los textos evangélicos.

Parece sin embargo, que al autor de nuestra novela le resultó más cómodo y tal vez más atractivo o “picante” mantener el equívoco y repetir una vez más una de las grandes mentiras de la historia: que María Magdalena, seguidora de Jesús de Nazaret y primera testigo de su resurrección, venía de la prostitución. Esta falta de rigurosidad se nota ampliamente. La novela construye la figura del profeta de Galilea a partir de conversaciones entre el investigador-narrador y distintos personajes significativos (casi exclusivamente hombres) por sus encuentros con Jesús. Hacia el final de la obra, el personaje entrevistado es precisamente María de Magdala. Su presentación en general es floja y su personaje no tiene tanta consistencia como otros.

Es una lástima, porque en nuestros días cuando los que el materialismo rampante invita a presentaciones seductoras de Jesús, esta podría haber sido, a más de novedosa, fascinante por lo desarrollado y trabajado que aparece el mandamiento del amor… Pero se desperdicia y desprecia una vez más al público femenino porque se insiste en minimizar el papel que una figura como la de ella jugó realmente en todo el desarrollo del cristianismo primitivo. Después de la lectura, disminuye el deseo de leer No sé cómo amarte, del mismo autor, en la que parece que María de Magdala es protagonista central.

Cali, Febrero de 2023

Cfr. Pedro Miguel Lamet: El retrato secreto de Jesús de Nazaret. Novela Histórica. Ediciones Mensajero, 2018

Fuente Fe Adulta

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Muero de amor

jueves, 2 de marzo de 2023
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Del blog Nova Bella:

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No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti.

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Jaime Sabines

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Las traducciones de los libros sagrados

jueves, 2 de marzo de 2023
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81096653-biblia-abierta-a-la-oración-del-señor-con-un-par-de-copas-en-las-páginas-Del blog de Isabel Gómez-Acebo:

Las traducciones de libros, si usas la inteligencia artificial que suministran algunas aplicaciones actuales, pueden salir mal y harás el ridículo, pero en los libros sagrados es otra cosa porque los fieles se indignarán. En las religiones del libro, el Corán, se aconseja a los árabes que lean el texto como fue escrito, lo mismo que el Antiguo Testamento para los judíos. Pero hay fieles, de uno y otro credo, que pueden no conocer esos idiomas y tengan que acudir a traducciones

            Los cristianos tenemos una larga tradición de traducir nuestros textos sagrados. Incluso los escritos del Nuevo Testamento en griego son ya traducciones puesto que Jesucristo y sus apóstoles hablaban arameo. Durante mucho tiempo se utilizó la Vulgata, una traducción al latín que hizo San Jerónimo para que los habitantes del Imperio Romano pudieran leer las escrituras. La reforma dio un paso más e introdujo el cambio de la traducción en las lenguas vernáculas

            Siempre ha habido problemas con las traducciones empezando por un texto de Isaías en hebreo que dice que una almah dará a luz. Las traducciones modernas hablan de que una joven dará a luz, pero la traducción al griego precristiano lo tradujo por parthenos que tiene el significado de virgen

            Un pastor anglicano, ha escrito un libro, The Word, en el que habla de los problemas que tienen las traducciones actuales de los textos sagrados. Debemos ser conscientes que datan del primer milenio los libros del NT y de muchos cientos de años atrás, los del AT. A los mejores traductores no les bastan los conocimientos de la lengua antigua, el entorno donde se escribió el libro y dominar el lenguaje actual ya que, aunque herramientas imprescindibles, al final se abren a múltiples interpretaciones. Se preguntan entre otras cosas si la traducción debe ser fiel a la forma o a la intención, un tema importantísimo ¿Qué quería decir el autor original y cómo lo hizo? La traducción alemana de Lutero se convirtió en un texto de referencia antes que el original lo mismo que se puede decir de la King James Version en inglés, dos libros que abrieron la Biblia a múltiples lectores a los que antes por su ignorancia latina les estaban vedados

            Los traductores tienen que escoger entre varios caminos. Algunas personas tratan de llegar a los jóvenes o a la población menos culta y otros dudan tratando de ser neutrales si, por ejemplo, la historia del arca de Noé, se debe escribir como una leyenda, una novela, un relato de la persona que lo vivió o una historia, ya que cada modelo literario tiene un vocabulario específico

            La Biblia consta de muchos libros, algunos se escribieron con varios cientos de años de diferencia ¿Se deben traducir todos como una unidad literaria? ¿Qué sentido se da a los dos primeros capítulos del Evangelio de Lucas, que parecen de otro autor y son más teológicos que históricos?

            Barton aconseja acomodar el lenguaje del texto sagrado, sacrificando la exactitud, para dar acceso a los lectores modernos que de otra forma no entenderían lo que estaban leyendo, aunque es consciente del peligro de cambiar el lenguaje del propio Dios. Una decisión al final difícil pero que los traductores tienen que hacer

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Bienaventuranzas de las personas ancianas

miércoles, 1 de marzo de 2023
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Del blog de Miguel Ángel Mesa Otro mundo es posible:

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Felices quienes se han esforzado en mejorar su propio mundo, pensando en el futuro de la Tierra que es el de los hijos de sus hijos.

Felices quienes no han derrochado ni les han dominado los bienes materiales:dejarán en herencia únicamente el testimonio de su propia vida.

Felices quienes han mantenido abierta su mente hacia todo lo positivo que podía ayudar a mejorar la vida de las personas con las que han convivido.

Felices quienes no se han dejado aferrar por las tradiciones y han permanecido despiertos ante la novedad de cada día; quienes se han equivocado y humildemente han sabido rectificar.

Felices quienes han vivido una larga vida, tejida de alegrías que han disfrutado al máximo y penas que les han ayudado a madurar y a crecer como personas.

Felices quienes disfrutan los últimos años de la vida siendo agradecidos,compartiendo sabiduría, cuidado, consejos, dulzura, serenidad y alegría.

Felices quienes disfrutan cada momento con la familia, con cada viaje, con los amigos y amigas, con cada nuevo amanecer y con la luna que ilumina su esperanza.

Felices quienes pueden dejar en los demás un buen recuerdo, quienes han mantenido la paz y la sonrisa, quienes han desgastado su corazón amando a los demás sin esperar ninguna recompensa.

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«Un gran signo humano y cristiano», por Gabriel Mª Otalora

miércoles, 1 de marzo de 2023
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Me detengo en una reflexión de Teresa de Calcuta, acorde a la hondura teológica de su compromiso: Ama a los demás, incluyendo a los que son más pobres que tú. No cuesta mucho: puede ser simplemente ofrecerles una sonrisa. El mundo sería mucho mejor si todos sonriéramos más. Sonríe, entonces, muestra alegría y celebra que Dios te ama, nos dice.

La sonrisa del corazón como signo de la confianza en Dios. Parece cosa fácil y por eso extraña que una mujer como Teresa de Calcuta, que se entregó al máximo en la extrema necesidad y la indignidad más escandalosa, se fije en el don de la sonrisa. Lo cierto es que nosotros, que lo tenemos casi todo, sonreímos poco. ¿Pero quién es capaz de sonreír tan francamente como ella? Aquellos cuyo corazón están vaciados del orgullo por una entrega superior, los que saben ver por encima del dolor y el sufrimiento hasta instalarse en la aceptación de lo inevitable. Sonrisas serenas que desarman y que solo la madurez verdadera es capaz de proporcionar por encima de cualquier coyuntura.

 Ella decía que sonreír no cuesta mucho, pero sí que cuesta, porque el orgullo y el ego impiden la sonrisa del corazón. La sonrisa genuina, auténtica, es un sentimiento positivo hermanado con la alegría. Y la alegría supone una medicina para el espíritu y para el cuerpo que atenúa la respuesta fisiológica al estrés y a la ansiedad, además de atemperar la agresividad propia de las emociones negativas.

Si tienes miedo de parecer vulnerable cuando sonríes, acepta que la aparente vulnerabilidad de una sonrisa es precisamente lo que la hace tan poderosa. Sonriendo desde el corazón nos abrimos a los demás y ellos van a responder más fácilmente de ese mismo modo: sonriendo. De hecho, sonreír es un mecanismo de defensa que nada tiene que ver con la debilidad. Al contrario, si alguien intenta derribar tu buen espíritu, sonríele para anular su energía tóxica. Forma parte de la inteligencia emocional porque ayuda a desarmar a un posible corazón herido. No es debilidad sonreír cuando estamos tocados por la desgracia, sino virtud. Es un signo positivo de que hemos aprendido a vivir. Sonreír, en definitiva, es patrimonio de los que aman, de la gente inteligente y sabia.

Algunos nos advierten que Jesús no aparece sonriendo expresamente en el evangelio, como si la conclusión fuera que la adustez es una característica del Maestro. No. Me quedo con dos pasajes que rebaten esas advertencias. El primero es de Marcos: el que no se haga como un niño… El niño es el exponente más humano de la sonrisa, abierto a la admiración de la vida y goza de las cosas sencillas desde la sana algarabía infantil que invade la casa; contagia su alegría y cualquier alegría le es contagiosa. Y cuando el niño se ríe, nos reímos los adultos también. El niño no anda indagando sutilezas ni dobleces; vive la vida en presente, confiado y alegre en su entorno familiar.

El segundo pasaje es de Lucas, cuando resalta con humor la estatura de Zaqueo al presentarle subiéndose cual niño a un árbol para verle a Jesús entre la gente. Y eso le permite el contacto visual con el Maestro, al todopoderoso jefe de publicanos, porque domeñó su orgullo. Luego, con su conversión, seguro que ambos se reglaron alegres sonrisas «porque ha llegado la felicidad a esta casa».

Sonreír es difícil, y más aun en la adversidad, pero puede convertirse en signo de fe y esperanza para quien la recibe, pues nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás. La sonrisa puede ser incluso una estupenda oración, el gesto de amor que invita a humanizarnos.

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Suficiente

martes, 28 de febrero de 2023
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Del blog Nova Bella:

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Existo como soy,

el resto es suficiente

*

Walt Whitman

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«Visitar un lugar sagrado», por Magda Bennásar Oliver, sfcc

martes, 28 de febrero de 2023
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BTS_ambientgrace_chatfield_044Grace Cathedral en San Francisco, California. Foto: Grace Cathedral

Esta es la definición de peregrinar, según el diccionario: visitar, ir hacia un lugar, uno, que sabemos y sentimos como sagrado.

La mayoría de nosotrxs al oír la palabra peregrinar, peregrinación… pensamos en los lugares emblemáticos (Jerusalén, La Meca, Santiago de Compostela, Vezelay, Sainte-Baume… los dos últimos lugares de peregrinación de María de Magdala) que a lo largo de la historia han acogido y siguen acogiendo a millones de personas que buscaban y buscamos: paz, perdón, luz, sanación, inspiración…

Y, precisamente, para acercar ese lugar sagrado a los más pobres, enfermos, a la mayoría de mujeres dominadas por varones o por superioras, o a los que no podían o a las que no les dejaban ir, se fueron diseñando en las entradas de las grandes catedrales europeas Laberintos. Una de las primeras es la Catedral de Chartres en el siglo XII.

El laberinto es un arquetipo de la dimensión del peregrinar a nuestro propio centro y al centro de Todo, para los que estamos en búsqueda real, no sólo teórica.

Es un espacio sagrado, terapéutico que recoge sabiamente las vueltas y revueltas de la vida, que si las caminamos en confianza, como en una peregrinación real, nos ponen en conexión íntima con la Fuente, con el Centro, con nuestro propio Shalom.

Caminar el Laberinto de la mano del Buen Pastor, guiadas por su luz, aún en medio de las más densas tinieblas, puede ayudarnos a captar esos matices que tal vez, cuando estamos caminando en los senderos y rutas afuera, son más físicos: subidas difíciles, frío y calor, curvas que nos confunden y podemos tener la sensación de alejarnos del centro, cuando en realidad estamos llegando, pero no lo vemos…y si estamos conectadxs, seguimos esa intuición, esa voz interior que nos conecta con el entorno y nos arropa y acompaña.

Cuando estamos en un espacio como el Laberinto, podemos caminar cerrando los ojos casi del todo, respirando, equilibrando el paso, y así ir descubriendo también dentro, durante esa travesía, nuestras noches largas o esa necesidad compulsiva de encontrar atajos y ponerle nombre, y mirarlo de frente, y dejarlo ir o acogerlo. El laberinto nos da la autoridad interior para seguir, optar, soltar, acoger.

¿Atajos? No los hay. Sólo está la Ruah que a través del itinerario de Jesús, nos hace de espejo y nos sostiene, siempre y sobre todo cuando parece que el camino es demasiado difícil. También está la comunidad que camina conmigo y en silencio, cada una en su surco, en su trayectoria en un mismo sentir.

Hace años, entré en la Catedral Episcopaliana de San Francisco de California, con dos compañeras de comunidad. Era mediodía, (como para la Samaritana), en pleno centro financiero de una de las ciudades más cosmopolitas e interreligiosas del mundo.

Al entrar y ver, y oír, fue automático en las tres, descalzarnos e iniciar la caminata, acompañadas por personas descalzadas de todas las razas y religiones, con sus trajes de ejecutivos y ejecutivas o sus saris, o sus hábitos, o sus vaqueros. Todxs en un silencio cálido, acompañado por una música de fondo, íbamos caminando buscando nuestro centro. ¡Impresionante!

Todavía se me pone la carne de gallina cuando recuerdo aquella experiencia. Al fondo de la catedral presidía una imagen iluminada con numerosas velas, era un icono de María de Magdala. Allí venerada, admirada, invocada como la primera apóstol. Maestra de generaciones. Gracias hermanxs episcopalianxs.

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Secciones de la colcha conmemorativa del SIDA cuelgan en la nave de Grace Cathedral en San Francisco, California. Foto: Grace Cathedral

Muy parecido el sentimiento, unos años después, al de apoyar la frente en el Muro de las Lamentaciones de las mujeres, en Jerusalén, en una peregrinación cuyo objetivo era conectar con el sentir de nuestras hermanas mayores de los orígenes: conocer su cultura, su religión…nos llevó a conocer su espacio sagrado. Rezar llorando, lamentando su dolor en el muro de sus lamentaciones, donde millones de mujeres siguen llegando de cualquier parte del mundo porque siguen en la diáspora, unas como judías, otras como cristianas que no nos dejan estar en nuestros espacios sagrados, por ser mujeres. Otras como buscadoras de las causas del holocausto que siguen experimentando en sus almas y/o cuerpos porque siguen sintiéndose desplazadas y hambrientas en los campos de concentración provocados por las guerras, el machismo, la ablación…

Preguntemos a nuestras hermanas de Irán, Afghanistán, Africa, cómo se sienten. ¿Dónde encuentran la fuerza para seguir luchando año tras año, gobierno tras gobierno? No nos equivoquemos, hay respuestas. Tenemos que encontrarlas, para que todas encontremos la puerta, la ruta al espacio seguro.

Iniciar nuestro tiempo de Cuaresma con una oportunidad de peregrinar con otras personas con esa búsqueda es en sí un espacio sagrado, un regalo en estos tiempos tan complejos.

También en presencia de madre Tierra, en plena naturaleza del País Vasco, donde las imágenes de rebaños cuidados, respetados están en cada ventana de donde haremos el retiro, música juguetona de agua que corre y, si tenemos suerte, nieve amorosamente dejada en el monte alto, como algodón, para que disfrutemos de un paisaje idílico en una casa donde se cuida el mínimo detalle.

Sentir la belleza de ese lugar sana las heridas, los roces, las pequeñeces que pueden a veces impedirnos hacer la experiencia. Sigo impactada por varios comentarios de nuestra hermana Patricia en Veracruz: le pregunté si la gente iba a la playa, que tienen ahí mismo, cuando la temperatura es tan alta de hasta 48º, y dijo no, mi mar está contaminado, el dinero consigue tapar la boca del gobierno para que la industria siga echando enormes cantidades de residuos en su mar, que es nuestro mar.

Y no menos importante, la gran novedad turística: la construcción del Tren Maya. Puede parecer una idea preciosa para conocer estas culturas. Para su construcción habrá una deforestación incalculable con lo que esto significa para el Planeta y para sus gentes, y una mayor expropiación de tierras sagradas que pertenecen a poblaciones indígenas, supervivientes de la continua colonización. Como dice Euronews: No comment! ¿Qué siento, qué sientes?

Cuaresma, tiempo de peregrinación interior para buscar la luz que nos indique cual debe ser nuestro siguiente paso, en nuestra lucha por la justicia y la igualdad, con todos, en especial con las mujeres.

Nos encantaría verte y compartir vida y mesa en sororidad.

Espiritualidad Integradora Cristiana espiritualidadcym@gmail.com

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Fuente Fe Adulta

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Pregón de Cuaresma

lunes, 27 de febrero de 2023
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Los que habéis sido bautizados, los que habéis escuchado la voz del Espíritu, los que habéis acogido la revelación del Dios vivo, los que habéis descubierto que sois sus hijos, ¡adentraos en el desierto sin miedo y caminad con paso ligero!

Los que hemos sido bautizados,
los que hemos acogido la revelación del Dios vivo,
los que hemos descubierto que somos sus hijos,
los que seguimos escuchando la voz del Espíritu,
¡adentrémonos en el desierto sin miedo
y caminemos con paso ligero!

Cuaresma es ese tiempo de preparación e inicio,
tiempo para vivirlo en camino,
sin instalarse, sin retenerlo, sin lamento,
con la esperanza siempre mantenida
y la mirada fija en otro tiempo, la Pascua,
que siendo tiempo de paso es definitivo.

Entremos en Cuaresma convencidos,
listos para el combate, ligeros de equipaje,
con mente despejada, calzado apropiado,
entrañas llenas de ternura y misericordia
y mucha paciencia con nosotros mismos…
¡Bien equipados en cuerpo y espíritu!

Dejémonos mecer por la brisa del Espíritu;
pongamos nuestro corazón en sintonía
con los latidos de Dios y el grito de los afligidos,
desprendámonos de todo lo accesorio,
bebamos en los manantiales de la vida
y no nos dejemos engañar por los espejismos del desierto.

Bajemos del monte a los caminos de la vida,
no nos acomodemos en las alturas,
descendamos sin miedo y llenos de misterio,
y vayamos al encuentro de quienes andan perdidos
y necesitan salud y consuelo.
¡No profanemos los templos de Dios vivos!

Acudamos a los pozos de agua fresca de nuestra tierra
y, como aquella mujer samaritana,
dialoguemos con quien nos pide e interroga
aunque no sea de nuestra cultura, fe y cuerda.
¡Quizá así conozcamos el don de Dios:
cómo nos ama, busca, sueña y espera!

No miremos nuestra ceguera y vida rota
como consecuencia y castigo de nuestra historia.
Él no viene para que todo siga tal como está
sino para ofrecernos la novedad de Dios y su amistad,
para abrirnos los ojos, cambiarnos por dentro
y deshacer tantos e insoportables montajes y miedos.

En Cuaresma, y en todo tiempo, los cristianos
estamos amenazados no de muerte sino de vida,
aunque seamos unos parias o unos lázaros cualquiera.
Vivamos en paz y sin atormentarnos
a pasar de los afanes de la vida y de la historia,
pues Él pasa junto a nosotros, nos ama y cura.

Los que hemos sido bautizados,
vivamos la Cuaresma bien despiertos,
caminando en fraternidad, sin miedo,
con fe, esperanza y amor sostenidos,
y fijos los ojos en Jesús Nazareno
que va junto a nosotros abriéndonos camino.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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Cómo las hojas de higuera de Adán y Eva ocultan el verdadero significado de la caída

lunes, 27 de febrero de 2023
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1D18DDA5-E212-4C75-B4A5-2CFB69E4FA5D-739x1024Adán y Eva” de Lucas Cranach, el Viejo, 1528

La reflexión de hoy es del colaborador de Bondings 2.0 Michaelangelo Allocca, cuya breve biografía se puede encontrar haciendo clic aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el primer domingo de Cuaresma se pueden encontrar aquí.

Las lecturas litúrgicas de este domingo comienzan con un pasaje que se convirtió en la plataforma para gran parte de la obsesión genital distorsionada del cristianismo. Espero arrojar algo de luz sobre la esperanza genuina e incluso el gozo que se encuentra en su mensaje real, que culmina en la lección del evangelio.

El relato de Génesis de la Caída cuenta la historia de la lucha de la humanidad, atrapada entre Dios y la tentación. El relato de Mateo sobre la tentación de Jesús en el desierto, cuenta otra versión de la misma lucha. Lo que me llama la atención en la lectura de Génesis es su descripción de cómo Dios hace el jardín para nosotros, con árboles “deleitables a la vista y buenos para comer”. Aviso: agradable, y no simplemente útil. Un jardín que contenga sustento para la pareja humana es simplemente un buen sentido práctico. Pero hacerlo estéticamente agradable («deleitable de ver«) también es, bueno, gratuito, como dijo una vez un amigo sobre la belleza elegante y frágil de una garza que estábamos observando. Es un recordatorio más, junto con el hecho de compartir el aliento de Dios que se recuerda con más frecuencia, de la relación íntima y amorosa de comunión gozosa que Dios pretendía.

Este énfasis en el deleite es aún más llamativo si recordamos el marcado contraste entre nuestros antepasados espirituales y las culturas que los rodeaban. En el antiguo Cercano Oriente, la idea de que toda la creación era el acto deliberado de un solo Dios era sorprendentemente inusual. La mayoría de los vecinos de los hebreos eran politeístas. Los mitos de la creación de estos vecinos generalmente veían nuestro mundo físico como un accidente, una ocurrencia tardía o el efecto secundario de una guerra entre diferentes grupos de deidades. Ninguno de estos mitos tiene un indicio de amor real por los humanos proveniente del dios creador. En cambio, el propósito de los humanos era casi siempre ser esclavos de los dioses y ser severamente castigados si fallaban en el trabajo.

Pero Génesis nos muestra como hijos predilectos de un Dios que quiere que disfrutemos del mundo en sociedad con Dios. Sin embargo, este disfrute y esta relación se rompen cuando “la serpiente” trata de reemplazar la asociación con la competencia por el poder y el control. Las comillas alrededor de “la serpiente” están ahí para mostrar que nuestros antepasados sabían leer simbólicamente una serpiente parlante: la serpiente es simplemente una manifestación física externa de pensamientos que los humanos ya albergaban. Eva ve que el árbol es “bueno para comer, [y] agradable a la vista”, una repetición casi textual de la descripción que escuchamos antes. ¿Este pensamiento le recuerda al Hacedor del árbol y le sugiere que debería confiar en ese Hacedor más que en la voz de la serpiente que le dice “Está mintiendo”? No. Y así comienza el pecado cuando los humanos pasan de la comunión amorosa del plan de Dios a la búsqueda del control y el poder.

Y, sin embargo, muchos en la historia cristiana han leído esta historia y no vieron el ansia de poder, sino simplemente la vieja lujuria, como el comienzo del pecado. De una tonta mala lectura de la imagen de la desnudez de la historia, muchos concluyen que esta historia trata sobre el sexo, razón por la cual la llamo la fuente de la obsesión genital de la Iglesia. Nada malo u obsceno se dice en la historia sobre los genitales de la pareja humana. De hecho, Dios no pensó que necesitaban ser cubiertos. La conciencia de los humanos de su desnudez no era más que una representación poética de la pérdida de la inocencia. (Los animales y los bebés no “saben que están desnudos”, por lo que no sienten vergüenza por ello).

Sospecho que la fusión cristiana (especialmente, pero no exclusivamente, católica) de la sexualidad con este primer pecado es la fuente principal de la denigración tanto de las mujeres como de todos los que pueden apartarse de «la norma» sexualmente hablando, más obviamente homosexuales o homosexuales. gente trans. Si el sexo es malo y debe controlarse estrictamente (por ejemplo, solo está permitido dentro del matrimonio de un hombre y una mujer), cualquiera que desafíe ese control está, por definición, «objetivamente desordenado». Por eso debemos reclamar una lectura adecuada del relato de Génesis sobre “la caída”.

¿Realmente quiso decir Génesis que el pecado, en su raíz, se trata de aferrarse a una relación puramente transaccional basada en el poder con Dios y con el resto del mundo? La historia de la tentación de Mateo en el evangelio de hoy proporciona la respuesta. Satanás trata de seducir a Jesús (no con sexo, casi como si eso no fuera un problema tan grande) para que tenga una relación puramente transaccional basada en el poder con Dios y con el resto del mundo.

Satanás claramente conocía las Escrituras, pero creo que su verdadero error fue no darse cuenta de que Jesús entendió la historia de Génesis como una historia de poder. Satanás probó precisamente el mismo tipo de tentación en Jesús que le había ofrecido a Adán y Eva, como si esa historia no hubiera sido leída y estudiada por el pueblo de Jesús por generaciones. Ordena a estas piedras que se conviertan en pan (es decir, ejerce poder sobre ellas). Engañar a Dios para que ordene a sus ángeles que lo salven (es decir, use poder coercitivo/engañoso para obligar a Dios a usar el poder de Dios). Adórame, y te daré (presumiblemente para comandarlos y ejercer poder sobre ellos) todos los reinos del mundo.

Aunque tenían la intención de ocultar los órganos sexuales de Adán y Eva, esos Fruit-of-the-Looms [1] de hoja de parra lograron centrar la atención en ellos. Lo único que encubrieron fue el verdadero significado de la historia.

En lugar del mensaje claro de que el pecado original fue la introducción de dinámicas de poder y competencia en el hermoso y armonioso jardín de Dios, las hojas de higuera llevaron a algunas personas a engañarse pensando que el pecado era sexo, con consecuencias destructivas, principalmente para las mujeres y las minorías sexuales. , durante dos milenios.

Esta Cuaresma, que Jesús nos guíe individualmente y como Iglesia, lejos del deseo de mandar y controlar, y de regreso a la gozosa comunión que Dios quiso.

—Michaelangelo Allocca, New Ways Ministry, 26 de febrero de 2023

[1] Fruit of the Loom es una empresa estadounidense de ropa, en particular ropa informal y ropa interior. La sede mundial de la empresa se encuentra en Bowling Green, Kentucky. Desde 2002 ha sido una subsidiaria de Berkshire Hathaway (Wiquipedia)

Fuente New Ways Ministry

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«Para qué meditar en grupo», por Carmen Notario.

lunes, 27 de febrero de 2023
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Youth group holding hands and praying

Youth group holding hands and praying

La Sabiduría de las Mujeres es unir el conocimiento del cuerpo con el de la mente, unir el alma con el espíritu, la intuición con el razonamiento, la conciencia de los sentimientos con el análisis intelectual, la intimidad con el desapego. Unirlos es nuestro camino hacia el futuro. (T. Berry)

Imagina una comunidad de personas buscadoras como si fuéramos una galaxia. Ésta entendida como una «agrupación de estrellas y materia cósmica… concentrada en una determinada región del espacio por efecto de la atracción gravitatoria y constituye una unidad en el universo». (Diccionario Oxford)

La unión de estos dos textos expresa en palabras hermosas y sabias lo que deseamos comunicar. Necesitamos salir de los negativismos políticos, sociales, colectivos… dejar de estar tan enfadadxs con la desigualdad, los abusos misógenos de todo tipo… para DESPERTAR, como le dice Jesús a Nicodemo: nacer de nuevo, a otro modo de convivencia más positiva, inspirada en la Vida.

¿Nuestros modelos?

El primero y más desconocido el Universo: sabernos galaxia humana, agrupación de personas reunidas online atraídas por esa ley de gravedad, de equilibrio, de la que nos habla nuestro buen amigo y maestro Berry. Ese equilibrio entre lo masculino, lo femenino en sus patrones no sólo humanos sino cósmicos de energía y complementación, de respeto y suma de energías positivas.

Este proceso requiere de-construcción y re-construcción. Y aquí os invitamos a introducir en vuestras vidas la Meditación, no sólo solitaria sino Colectiva o Comunitaria. Está demostrado que la sinergia que genera es capaz de transformar en belleza, bondad, evolución, paz… lo que nos ensombrece. Somos luz y por ello debemos alumbrar dejando que emerja de nuestro centro.

Para ello te invitamos.

Desde el verano estamos facilitando una reunión quincenal para meditadorxs en la que a través de unas breves pautas unas personas se han ido introduciendo en una práctica novedosa para ellas, porque a pesar de haber oído tanto sobre la meditación no la habían practicado, y a otras, con el camino ya iniciado, les ha dado la oportunidad de hacerlo en grupo.

Para dar un paso más y abrirlo a otras personas os proponemos hacerlo semanalmente. Para quien quiera continuaremos con la meditación los martes alternos

de cada mes y añadiremos los otros martes un tiempo corto de meditación y el resto del tiempo comentaremos textos que propondremos previamente para que nos ayuden a entender quiénes somos, y vayamos avanzando en ese camino de tomar conciencia de a qué estamos llamados a ser.

Esta invitación es para personas que sientan la necesidad de hacer este camino con otrxs, en sintonía por la atracción que la Ruah ejerce entre nosotrxs.

Si te interesa, aunque no sepas meditar ponte en contacto.

Carmen Notario, SFCC

espiritualidadintegradoracristiana.es

espiritualidadcym@gmail.com

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Un nuevo comienzo…

domingo, 26 de febrero de 2023
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“La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar…

“Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor -que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador- nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.”

*

Papa Francisco.
Mensaje de Cuaresma 2017
(párrafos primero y último)

***

Algo tenemos, Roma, de romanos
todos los que heredamos
la leche del latín, la fe de Pedro.
A pesar del Imperio, detrás del Vaticano,
en la piedra y la sangre compartidas
todos tenemos mucho de romanos.

*

Pedro Casaldáliga
Todavía estas palabras, 1994

***

Nuestra espiritualidad,
Pedro Casaldáliga

***

 

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:

“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.”

Pero él le contestó, diciendo:

– “Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.””

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:

– “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.””

Jesús le dijo:

“También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios.””

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:

– “Todo esto te daré, si te postras y me adoras.”

Entonces le dijo Jesús:

– “Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.””

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

*

Mateo 4,1-11

***

La tentación más grave es la de la desesperación; es la que nos hace dudar de poder ser todavía perdonados y amados por el Padre. Ahí nos quiere llevar la astucia del diablo: a la desesperación.

Si desconfiamos de Dios, nosotros mismos nos separamos de él. Es tremenda esta tentación. La tentación de la desconfianza está en el origen de la trágica caída de los primeros padres y aparece a lo largo de todas las etapas de la historia de salvación. La encontramos desde el primer libro de la Biblia (Gn 3), donde la serpiente tentadora induce a Adán y Eva a desconfiar de Dios, hasta el Apocalipsis (ce. 3 y 12), donde el dragón se encona contra la Iglesia, dispuesto a devorar a los santos, los hijos engendrados en la gracia. La envidia empuja continuamente al maligno, aunque ya vencido por Cristo, a la tentativa desesperada de hacer caer a los hijos de Dios. Por eso el cristiano debe estar siempre alerta, dispuesto al combate que tiene que mantener con la armadura que Dios le procura (cf. Ef 6,12-18).

La Iglesia está sometida a la tentación lo mismo que todo cristiano; pero si perseveramos en la fe y en la oración, el Señor nos promete el auxilio para que no sucumbamos a la tentación (cf. Ap 3,10-12). La tentación es necesaria porque, después de la primera caída, todos deben someterse a la prueba. Nuestro corazón adolece de inconstancia y necesita robustecerse mediante una terapia intensiva y estimulante: la tentación libera nuevas y prodigiosas energías espirituales. El amor, en la prueba, se purifica y fortalece.

El Señor nos promete su ayuda: no seremos tentados por encima de nuestras fuerzas; el apóstol nos dice: “Dios es fiel, no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas; al contrario, junto con la prueba os proporcionará fuerzas suficientes para superarla” (1 Cor 10,1 3). El ancla de salvación es la cruz, a la que debemos estar fuertemente abrazados. Cristo padeció por nosotros la tentación y ha vencido-

*

A. M. Cánopi,
Si, Padre. Meditazioni sul Padre nostro,
Milán 1 999, 114-116, passim

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

“Nuestros errores”. 25 de febrero de 2023. 1º Cuaresma (A). Mateo 4, 1-11.

domingo, 26 de febrero de 2023
Comentarios desactivados en “Nuestros errores”. 25 de febrero de 2023. 1º Cuaresma (A). Mateo 4, 1-11.

F2F457A7-599F-4CB5-B005-6E169298C9E0Toda persona que no quiera vivir alienada ha de mantenerse lúcida y vigilante ante los posibles errores que puede cometer en la vida.
Una de las aportaciones más válidas de Jesús es poder ofrecer a quien le conoce y sigue la posibilidad de ser cada día más humano. En Jesús podemos escuchar el grito de alerta ante los graves errores en que podemos caer a lo largo de la vida.

El primer error consiste en hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de nuestra vida; pensar que la felicidad última del ser humano se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.

Según Jesús, esa satisfacción de las necesidades materiales, con ser muy importante, no es suficiente. El hombre se va haciendo humano cuando aprende a escuchar la Palabra del Padre, que le llama a vivir como hermano. Entonces descubre que ser humano es compartir, y no poseer; dar, y no acaparar; crear vida, y no explotar al hermano.

El segundo error consiste en buscar el poder, el éxito o el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio. Incluso siendo infiel a la propia misión y cayendo esclavo de las idolatrías más ridículas.

Según Jesús, la persona acierta no cuando busca su propio prestigio y poder, en la competencia y la rivalidad con los demás, sino cuando es capaz de vivir en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos.

El tercer error consiste en tratar de resolver el problema último de la vida, sin riesgos, luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta.

Según Jesús, entender así la religión es destruirla. La verdadera fe no conduce a la pasividad, la evasión y el absentismo ante los problemas. Al contrario, quien ha entendido un poco lo que es ser fiel a un Dios, Padre de todos, se arriesga cada día más en la lucha por lograr un mundo más digno y justo para todos.

José Antonio Pagola

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”Jesús ayuna cuarenta días y es tentado”. Domingo 25 febrero de 2023. Domingo 1º de Cuaresma, ciclo A.

domingo, 26 de febrero de 2023
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IMG_2094Leído en Koinonia:

Gn 2,7-9; 3,1-7: Creación y pecado de los primeros padres
Salmo responsorial 50: Misericordia, Señor: hemos pecado
Rom 5,12-19: Si creció el pecado, más abundante fue la gracia
Mt 4,1-11: Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

 Los comentarios bíblico-litúrgicos para ayudar a la elaboración de las homilías dominicales de este típico “domingo de las tentaciones”, el primero de cuaresma, suelen presentar en esta ocasión un sencillo paralelismo antagónico: la primera tentación fue la que se le presentó a Eva, que acabó en el pecado; pero ha habido otra tentación, la que sufrió Jesús en el desierto, que acabó en victoria, de la que podemos tomar ejemplo. En esta línea es muy fácil encontrar comentarios en la red. Por eso mismo quisiéramos nosotros hacer esta vez una aportación diferente, en sentido crítico. Obviamente, este aspecto no será apropiado en cualquier caso para convertirlo sin más en una homilía… pero creemos que tampoco sería bueno que una homilía olvide este aspecto crítico. En todo caso, cada agente de pastoral sabrá lo que su comunidad necesita, y sabrá encontrarlo en otros puntos de servicio bíblico-litúrgico de la red.

 La primera lectura de este domingo reúne, resumidamente, dos importantes relatos bíblicos: el de la creación y el del pecado original. Son muy significativos, muy importantes, y hoy día, también muy problemáticos.

 Es importante hacer recordar a los oyentes que estos textos, y todos los que forman el grupo de los once primeros capítulos del Génesis, que se refieren a los inicios de la «historia de la Salvación», han sido entendidos desde siempre de un modo literal. Todas las generaciones que nos precedieron en la fe los entendieron así. Seguramente que nuestros padres -y ciertamente nuestros abuelos- nunca pensaron otra cosa, y muchos cristianos mayores también lo piensan hoy día. Desde tiempo inmemorial, estos textos han fungido para muchísimas generaciones, como una fuente capital de su comprensión del mundo y de la historia. Las “coordenadas generales” que estos mitos trazan (Dios arriba, naturaleza abajo, un acto divino de creación que pone en marcha el cosmos, una creación del ser humano distinta a la creación de todos los demás seres, Dios que prohíbe comer el fruto del árbol, la desobediencia del ser humano que se convierte en el «pecado original» que transformará la suerte de toda la humanidad posterior –¡y del cosmos!–, el protagonismo principal de la mujer en este pecado, el enfado de Dios, su consecuente ruptura de relaciones con la Humanidad por haber comido ésta el fruto prohibido…), han sido para toda esa humanidad judeocristiana de los tres mil últimos años, el “paradigma” desde el que han entendido tanto el mundo, como a Dios, como a sí mismos, es decir, la realidad global. Estamos ante unos mitos religiosos ante los que hay que descalzarse, como quien pisa tierra sagrada.

 Hace apenas cien años, en 1906, la Pontificia Comisión Bíblica –respaldada obviamente por la Inquisición romana, la actual Congregación para la Doctrina de la Fe, que todavía no se llamaba Santo Oficio–, reafirmaba solemnemente, y bajo pena de excomunión a quien no lo aceptara, que el contenido de los once primeros capítulos del Génesis es histórico, no mitológico.

 Es importante recordar a los oyentes que hoy no creemos que estos relatos haya que entenderlos así, literalmente. Es decir: que hoy sabemos que la Biblia no puede decirnos cómo fue el origen del cosmos, ni el del ser humano. Que la Biblia no contiene mensajes de física, ni de química, ni de biología evolutiva, ni de geofísica o astrofísica… que nos informen sobre todos esos campos. Y que por tanto se puede ser cristiano y aceptar lo que la ciencia nos dice hoy, incluidas las opiniones contrarias a tantas afirmaciones y supuestos incluidos en estos relatos bíblicos.

 Es importante hacer caer en la cuenta de que esta nueva manera de entender los textos bíblicos no fue fruto de un descubrimiento fácil e ingenuo, sino una intuición laboriosamente trabajada por los biblistas y teólogos, que durante varios siglos han tenido que enfrentarse a la oposición y a la condena de las autoridades de sus respectivas Iglesias. Todavía hoy, en tiempo de Benedicto XVI, el biblista argentino Ariel Álvarez Valdés, doctor en teología bíblica por la universidad de Salamanca, fue públicamente adversado y perseguido por la Secretaría de Estado del Vaticano por no sostener de la historicidad de Adán y Eva y su pretendido pecado original (véase su propio testimonio en Youtube [http://www.youtube.com/watch?v=2Ys3kcwjbSY&list=PL84001F9AB27C6E32].

 Todo cristiano medianamente culto puede tener su opinión sobre el origen del mundo, igual que puede tener sus opiniones en medicina, en astronomía o en psicología, libremente, sin coacción, y sin que haya ninguna opinión «oficial» de la Iglesia en esos campos que pudiera ser «obligatoria». Los relatos bíblicos están en otro plano, un plano simbólico, que no afecta al campo autónomo de la ciencia. Esto es al menos lo que solemos decir hoy día, después del Vaticano II, pero sería más correcto reconocer que aquellos relatos no fueron concebidos, como decimos, meramente en un plano simbólico; para nuestros ancestros religiosos-y-culturales, esos relatos eran históricos, y con esa historia inventada, sin ningún fundamento científico, trataban de encontrar respuestas a problemas humanos y existenciales de muy diverso género (el mal, la felicidad, la vida, nuestro origen, nuestro fuuro…). Es ahora, sólo ahora, cuando nosotros, al ver que sus creencias expresadas en esos mitos estaba profundamente equivocadas –como hoy sabemos por la ciencia– sostenemos que esos mitos sólo podemos interpretarlos de un modo puramente simbólico. Nuestros antepasados –hasta nosotros mismos hace 50 años entre los católicos– los hemos considerado obligadamente históricos, literales, contados directamente por la misma boca reveladora de Dios.

 Hay que dar claramente al público cristiano la buena noticia de que hoy no sostenemos que el símbolo judeo-cristiano del llamado «pecado original» tenga un fundamento histórico. No hay por qué sostenerlo. Más bien resulta prácticamente imposible que lo tenga, por cuanto lo más probable es que no hubo un solo filum biológico evolutivo de surgimiento de nuestra especie, y el poligenismo es hoy la opinión más común de la ciencia. La proclamación que la Iglesia católica hizo del monogenismo en el siglo pasado se debió al espejismo (que todavía sufría) de pensar que el significado del símbolo del pecado original dependía efectivamente de un pecado histórico real que habría cometido una primera pareja de la que descendemos absolutamente todos los hombres y mujeres.

 Resulta especialmente importante aclarar que hoy día resulta del todo inverosímil -teológicamente hablando- todo el conjunto simbólico de la tentación y el pecado original: pensar que toda la humanidad esté en una situación de postración espiritual (que sea una massa damnata, una «muchedumbre condenada», como repetía san Agustín) a raíz de un supuesto primer pecado de una inexistente primera pareja, y pensar que debido a ello Dios habría roto sus relaciones con la Humanidad, y que esa ruptura no podría ser superada sino nada menos que con la sangre de la muerte en cruz del Hijo de Dios, tal y como ha sido presentado por la tradición más común y constante del cristianismo, resulta hoy absolutamente inaceptable. Deben por tanto sentirse aliviados todas las personas que se sienten incómodas ante las acostumbradas explicaciones homiléticas al respecto, tan parecidas a las catequesis infantiles que recibimos cuando fuimos niños, y como nosotros, todas las generaciones cristianas durante más de milenio y medio.

 Otras varias salvedades y comentarios críticos también muy importantes se podrían hacer entre los temas implicados en esos dos grandes relatos bíblicos que han sido juntados en la primera lectura de este domingo (por ejemplo sobre la «transcendencia» de Dios, que ahí se presenta como obvia, sobre la imagen misma de “theos”, la visión negativa de la realidad que conlleva la creencia en un primer «pecado primordial», la terrible inferiorización y culpabilización de la mujer causada por ese texto…). Ya hemos dicho que no pretendemos que esta lista de advertencias críticas sea el contenido de una homilía, sino simplemente el trasfondo crítico a tener en cuenta a la hora de hablar de las “tentaciones” y del “pecado”, para lo que sin duda se encontrará mucho material en los numerosos portales de servicio bíblico de la red.

 Es importante que digamos claramente, e insistamos, en que se puede ser cristiano y ser «persona de hoy» en las propias opiniones científicas. Y que hay otras formas de hablar del la realidad del mal y del pecado, que la de tomar como referencia unos mitos religiosos elaborados hace dos milenios y medio.

 Finalizamos diciendo que ya que tantas veces hemos insistido en el pecado original y en sus fatales consecuencias para toda la humanidad, sería bueno compensar esa actitud refiriéndonos a lo que hoy intuye la teología de frontera: que, más bien, lo original no fue un pecado, sino una bendición… Puede ayudar el libro de FOX, Mathew, “Original Blessing”, Bear & Company 1983; traducido como: La bendición original. Una nueva espiritualidad para el hombre del siglo XXI, Obelisco, Barcelona 2002, 410 pp

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Cuaresma 2023 (Dom 1). Tentaciones de Jesús, poderes» de la Iglesia

domingo, 26 de febrero de 2023
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tentacionesDel blog de Xabier Pikaza:

Las tentaciones de la iglesia son sus «poderes», tomados como imposición, no como servicio de amor. Y si hubiera alguna tentación más sería tambien de   poder.

Estas fueron las de Jesús: Poder económico (pan/dinero),poder religioso (imposión sagrada), poder político/militar (imperio mundial). Estas son las de la iglesia actual: se aferra al dinero, quiere un control religioso sobre el mundo, elevarse por encima de todo y mandar sobre el mundo entero.


Si me atreviera a seguir imaginando diría que ésa ha sido y sigue siendo la tentación de un Dios inventado por los hombres: Quiere el poder absoluto, el control supremo, sobre/por el dinero, imponiendo un terrorismo sobre las conciencia y un mando sobre la voluntad…

Todo por poder, nada por amor en gratuidad. Ese es el Dios falso, el Cristo mentiroso, la iglesia prostituida, una economía mundial de imposición, unos estados concebidos como legalización de la violencia establecida. Frente a la Tiple-P. de esos poderes, nos sitúa el evangelio:  Ante la gratuidad del amor (no sólo de pan/engaño y dominio vive el hombre…

He tratado varias veces en RD y FB de las  tentaciones de Jesús según Mateo y Lucas. Los eruditos saben, desde antiguo, que ellas no exponen un dato externo, que deba tomarse al pie de la letra, como algo que pasó a Jesús un día, pero que definen el sentido de identidad mesiánica, y marcan desde la historia concreta de los hombres. Así lo he puesto de relieve (en la lìnea de lo que ahora sigue) en Historia de Jesùs, 

Esas tentaciones no pasaron externamente así, aunque es muy probable que, iniciando su mensaje, Jesús haya debido superar alguna prueba, como expresión del conflicto permanente de su vida y de su obra. Más aún, gran parte de los hombres y mujeres de su tiempo (y en especial del nuestro) habrían aceptado la oferta Diablo, que tenía muchas más “razones” que Jesús, como vio certeramente Dostoievsky: 

Si hubo alguna vez en la tierra un milagro verdaderamente grande fue aquel día, el día de esas tres tentaciones. Precisamente, en el planteamiento de esas tres cuestiones se cifra el milagro. Si fuese posible idear, sólo para ensayo y ejemplo, que esas tres preguntas del Espíritu terrible se suprimiesen sin dejar rastro en los libros y fuese menester plantearlas de nuevo, idearlas y escribirlas otra vez, para anotarlas en los libros, y a este fin se congregase a todos los sabios de la tierra… ¿piensas tú que toda la sabiduría de la tierra reunida podría discurrir algo semejante en fuerza y hondura a esas tres preguntas que, efectivamente, formuló entonces el poderoso e inteligente Espíritu en el desierto?…

Porque en esas tres preguntas aparece compendiada en un todo y pronosticada toda la ulterior historia humana y manifestadas las tres imágenes en que se funden todas las insolubles antítesis históricas de la humana naturaleza en toda la tierra (Los hermanos Karamásovi, en Obras completas, III, Aguilar, Madrid, 1964, 208)
Evangelio. Dom 1 Cuaresma
‒ En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó, diciendo: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
‒ Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
‒ Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: Todo esto te daré, si te postras y me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían. (Mt 4, 1-11; cf. Lc 4).

Contexto
A5E4E485-9F6D-4E0A-91DF-74F03CCFF36EEl Diablo que “tienta” a Jesús no es un “espíritu” cualquiera, sino “el espíritu del mundo”, aquel que ha dirigido y que dirige los grandes poderes del mundo: la economía “real”, la “Realpolitik” y la ideología de los grandes mass-media. Son esos los poderes que hablan a Jesús y que le dicen aquello de debía ser su mesianismo para triunfar sobre la tierra:‒ Le dicen que utilice su poder de “hijo de Dios” (ser poderoso) para que las piedras se hagan pan, pues el hambre muerde y quema a muchísimas personas. Simplemente tiene que “pedir rescate”, firmando el documento que le extienden.

‒ Le dicen que se sume a la máquina del poder, porque es grande la opresión de los gobiernos pervertidos, especialmente el imperial de Roma; que suba al carro de los poderosos, que pacte con ellos, y que así podrá triunfar.

‒ Le dicen que realice milagros externos de tipo religioso, al lado del gran templo, para que los hombres superen su angustia y puedan lograr seguridad sobre la tierra; que utilice así la religión para dominar a los demás.1º. Tentación, poder del pan venderse por dinero.  

«Si eres hijo de Dios di a esas piedras que se vuelvan alimento» (cf. Lc 4, 3). Así argumenta el Diablo, con lógica perfecta: si Dios nos ha creado y sacado de Egipto (esclavitud) es evidente que debe alimentarnos. Son millones los hambrientos: si hay Dios, debe resolver su problema. Jesús ha respondido que «no sólo de pan viven los hombres» (Lc 4, 4), sino, y sobre todo, del don creador de la gracia y de la libertad, es decir, de unas nuevas relaciones humana. Dostoievsky ha interpretado así la razón del Satán, con palabras de un Inquisidor de Sevilla:

«Tú quieres irle al mundo, y le vas con las manos desnudas, con una ofrenda de libertad que ellos, en su simpleza y su innata cortedad de luces, ni imaginar pueden… porque nunca en absoluto hubo para el hombre y para la sociedad humana nada más intolerable que la libertad. ¿Y ves tú esas piedras en este árido y abrasado desierto?… Pues conviértelas en pan, y detrás de Ti correrá la Humanidad como un rebaño, agradecida y dócil. Pero tú no quisiste privar al humano de su libertad y rechazaste la proposición, porque ¿qué libertad es esa -pensaste- que se compra con pan?» (Ibid 208-209).

img-gen7Sabemos que en tiempo de Jesús el problema del hambre resultaba intolerable. Él mismo pertenecía a la clase de los campesinos sin tierra, de los artesanos precarios, hallándose cerca de los mendicantes y mendigos de diverso tipo. ¿Qué significaba en ese contexto conseguir comida, convertir las piedras del desierto en pan? Los terratenientes y terratenientes se habían convertido en dueños de un pan que ellos empleaban para imponerse así sobre los pobres. Pues bien, Jesús no quiere asumir ese camino, resolviendo desde arriba el problema del pan, pues con ello acabaría construyendo un nuevo tipo de imposición, más perversa que todas las anteriores.

Jesús no quiere “convertir las piedras en pan”, sino cambiar a los hombres, para que ellos mismos compartan el pan, los de Grecia y Alemania, los del Sahel y los de China. El diablo de Dostoyevsky piensa que “sólo construye del todo el que da de comer” y dice a Jesús: “de haber optado por el pan habrías respondido al general y sempiterno pensar humano: ¿ante quién adorar?”.

Adorar a los que manejan el dinero (economía) desde arriba, convirtiéndonos así en esclavos de la Mamona. Ésta es la primera propuesta del Diablo, para quien el hombre es ante todo “economía” (un estómago) y sometimiento. Pues bien, en contra de eso, Jesús sabe que el hombre es, ante todo, libertad para el amor, de manera que la economía está al servicio de la comunicación humana. Por eso rechaza la propuesta del Diablo, que ha sabido dónde está el primer problema de los hombres, pero que lo ha presentado de forma equivocada, entendiendo el pan en forma de imposición y “milagro” externa. Leer más…

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“Adán, Eva y Jesús frente a la tentación”. Domingo 1º de Cuaresma. Ciclo A.

domingo, 26 de febrero de 2023
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Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Tentación de Adán y Eva (Miguel Ángel)

Miguel Ángel. Tentación y expulsión del paraíso

Al comenzar la Cuaresma, tiempo de conversión y preparación para celebrar la Pascua, la Iglesia nos recuerda dos actitudes muy distintas frente a la tentación: la de Adán y Eva, en la que podemos vernos reflejados todos nosotros, y la de Jesús. En el primer caso triunfa la debilidad, la caída inmediata; en el segundo, la fuerza, la capacidad de resistir en la prueba. Esta contraposición no pretende desanimarnos ni denunciar lo débiles y malos que somos. Al contrario, como afirma Pablo en la segunda lectura, «si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos».

01.- La debilidad de Eva y Adán (1ª lectura: Génesis 2,7-9; 3,1-7)

Aviso sobre el texto seleccionado. Desde la antigüedad, tanto los rabinos judíos como los teólogos cristianos se sentían libres para seleccionar de un texto bíblico lo que les interesaba, marginando lo demás. Ese mismo criterio se ha aplicado a la primera lectura de hoy, hasta el punto de que el original resulta irreconocible. Los capítulos 2-3 del Génesis pretenden explicar hechos muy distintos:

1) La realidad del matrimonio: tras crear al varón (Adán), Dios ve que necesita alguien que lo acompañe y le busca un complemento creando los animales, pero ninguno de ellos se le adecua; crea entonces a la mujer (Eva), y esta sí que es «hueso de mis huesos y carne de mi carne», por la que está dispuesto a abandonar a su padre y a su madre.

2) La existencia del mal en el mundo: ¿por qué debemos morir? ¿Por qué la mujer debe dar a luz con dolor? ¿Por qué el trabajo agobiante y a veces inútil? ¿Por qué la rebelión de la naturaleza contra nosotros?

3) El uso del vestido. (No se olvide que los pueblos semitas, a diferencia de los griegos, son muy pudorosos).

A la primera lectura del domingo solo le interesa el fenómeno de la tentación y el pecado y elimina todo lo demás: a) el permiso a Adán de comer de todos los árboles del jardín donde lo ha colocado, a excepción del árbol del bien y del mal; b) la creación de los animales; c) la creación de Eva y el origen del matrimonio; d) las consecuencias del pecado: castigo de Adán (muerte y trabajo), de Eva (parir con dolor) y de la serpiente (arrastrarse por la tierra).

El texto resultante describe el proceso que lleva al pecado. No lo hace con un lenguaje intelectual, sino mediante un dialogo vivo. Para ello introduce a la serpiente, que ya en el poema mesopotámico de Gilgamesh aparece como enemiga del hombre, al que roba la planta de la vida y la inmortalidad. Pero el autor de nuestro relato enfoque el tema de manera distinta, más profunda. La serpiente no roba la planta de la vida, sino que destruye al ser humano por dentro.

 

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:

«¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?».

La mujer respondió a la serpiente:

—«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: «No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte»».

La serpiente replicó a la mujer:

«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal».

La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó el fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió.

Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

La tentación comienza con una mentira, falseando la prohibición de Dios, que se limitaba a comer del árbol de la ciencia. Presenta al Señor como alguien inhumano y cruel, que impone al hombre algo terrible. Sus palabras son tan burdas que, al principio, es fácil rechazarlas. Pero la tentación insiste. Niega la existencia de peligro. Surge entonces la atracción por lo prohibido, y la apetencia. Hasta entonces, parece como si Eva y Adán no se hubiesen fijado en el árbol. El simple miedo a morir los retrae de su contemplación. Ahora, «la mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia». A partir de ese momento está perdida, y también su marido.

Al punto, el pecado produce sus frutos. La serpiente había prometido que se les abrirían los ojos. Efectivamente, se les abren y adquieren un conocimiento nuevo. Pero lo que aprenden es que están desnudos, y esto provoca vergüenza mutua y la necesidad de cubrir la propia desnudez.

(El responsable del asesinato bíblico ha omitido otros datos esenciales en el relato primitivo: la vergüenza y miedo de la pareja ante Dios, el sentimiento de culpa, y el ansia de descargar en otro la propia responsabilidad. En su deseo de justificarse, el hombre culpa a la mujer, rompiendo con ello la solidaridad entre la pareja. La mujer, sin otra alternativa, culpa a la serpiente.)

02.- La fortaleza de Jesús (evangelio: Mateo 4,1-11)

El contraste más fuerte con Eva y Adán lo representa Jesús en el momento de las tentaciones, que empalman con el episodio del bautismo. En él, la voz del cielo proclama: «Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco». ¿Cómo entiende Jesús su filiación divina? ¿Cómo un salvoconducto para pasarlo bien y triunfar? Todo lo contrario. Inmediatamente después marcha al desierto, y allí va a quedar claro cómo entiende su filiación.

            Primera tentación: solucionar las necesidades primarias

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo:

—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.

Pero él le contestó, diciendo:

Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

 

PTentacion jesusartiendo del hecho normal del hambre después de cuarenta días de ayuno, la primera tentación es la de utilizar el poder en benefi­cio propio. Es la tentación de las necesidades imperiosas, la que sufrió el pueblo de Israel repetidas veces durante los cuarenta años por el desierto. Al final, cuando Moisés recuerda al pueblo todas las penalidades sufridas, le explica por qué tomó el Señor esa actitud: «(Dios) te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios» (Dt 8,3).

En el caso de Jesús, el tentador se deja de sutilezas y va a lo concreto: «Si eres Hijo de Dios, di que las piedras éstas se conviertan en panes». Jesús no necesita quejar­se de pasar hambre, ni murmurar como el pueblo, ni acudir a Moisés. Es el Hijo de Dios. Puede resolver el problema fácilmente, por sí mismo. Pero Jesús tiene aprendida desde el comienzo esa lección que el pueblo no asimiló durante años: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de todo lo que diga Dios por su boca».

La enseñanza de Jesús en esta primera tentación es tan rica que resulta imposible reducirla a una sola idea. Está el aspecto evidente de no utilizar su poder en beneficio propio. Está la idea de la confianza en Dios. Pero quizá la idea más importante, expresada de forma casi subliminal, es la visión amplia y profunda de la vida como algo que va mucho más allá de la necesidad primaria y se alimenta de la palabra de Dios.

            Segunda tentación: pedir pruebas a Dios

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:

—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras».

Jesús le dijo:

—También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios».

 

Tentación pináculo del temploLa segunda tentación (tirarse desde el alero del templo) también se presta a interpretaciones muy distintas. Podríamos considerar­la la tentación del sensacionalismo, de recurrir a procedi­mientos extravagantes para tener éxito en la actividad apostóli­ca. La multitud congregada en el templo contempla el milagro y acepta a Jesús como Hijo de Dios. Pero esta interpretación olvida un detalle importante. El tentador nunca hace referencia a esa hipotética muchedumbre. Lo que propone ocurre a solas entre Jesús y los ángeles de Dios. Por eso parece más exacto decir que la tentación consiste en pedir a Dios pruebas que corroboren la misión encomendada. Nosotros no estamos acostumbrados a esto, pero es algo típico del Antiguo Testamento, como recuerdan los ejemplos de Moisés (Ex 4,1-7), Gedeón (Jue 6,36-40), Saúl (1 Sam 10,2-5) y Acaz (Is 7,10-14). Como respuesta al miedo y a la incertidumbre espontá­neos ante una tarea difícil, Dios concede al elegido un signo milagroso que corrobore su misión. Da lo mismo que se trate de un bastón mágico (Moisés), de dos portentos con el rocío nocturno (Gedeón), de una serie de señales diversas (Saúl), o de un gran milagro en lo alto del cielo o en lo profundo de la tierra (Acaz). Lo importante es el derecho a pedir una señal que tran­quilice y anime a cumplir la tarea.

Jesús, a punto de comenzar su misión, tiene derecho a un signo parecido. Basándose en la promesa del Salmo 91,11-12 («a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevarán en volandas para que tu pie no tropiece en la piedra»), el tentador le propone una prueba espectacular y concreta: tirarse del alero del templo. Así quedará claro si es o no el Hijo de Dios. Sin embargo, Jesús no acepta esta postura, y la rechaza citando de nuevo un texto del Deuteronomio: «No tentarás al Señor tu Dios» (Dt 6,16). La frase del Dt es más explícita: «No tentaréis al Señor, vuestro Dios, poniéndolo a prueba, como lo tentasteis en Masá (Tentación)», donde la auténtica tentación consistió en dudar de la presencia y protección de Dios: «¿Está o no está con nosotros el Señor?» (v.7). En el fondo, cualquier petición de signos y prodigios encubre una duda en la protección divina. Jesús no es así. Su postura supera con mucho incluso a la de Moisés.

            Tercera tentación: el deseo de triunfar

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:

—Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

Entonces le dijo Jesús:

—Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Tentación de los reinosLa tercera tentación, a tumba abierta por parte del tentador, consiste en la búsqueda del poder y la gloria, aunque suponga un acto de idolatría. No es la tentación provocada por la necesidad urgente o el miedo, sino por el deseo de triunfar. Jesús rechaza la condición que le impone Satanás citando Dt 6,13. Como prueba de la victoria, Satán se aleja y los ángeles se acercan a servirlo.

* * *

Para Mateo, Jesús en el desierto es lo contrario de Israel en el desierto. En aquella época, el pueblo sucumbió fácilmente a las pruebas inevitables de la marcha: hambre, sed, ataques enemigos. Dudaba de la ayuda de Dios, se quejaba de las dificultades. Jesús, nuevo Israel, sometido a tentaciones más fuertes, las supera. Y las supera, no remontándo­se a teorías nuevas ni experiencias personales, sino a las afirmaciones básica de la fe de Israel, tal como fueron propues­tas por Moisés en el Deuteronomio. Los judíos contemporáneos de Mateo y de su comunidad no tienen derecho a acusar a su fundador de no atenerse al espíritu más auténtico. Jesús es el verdadero hijo de Dios, el único que se mantiene fiel a Él en todo momento.

            El problema de la historicidad

El relato de Mateo nos obliga a preguntarnos si se trata de hechos históricos o ficticios. Porque el diálogo con el tentador, el viaje a la ciudad santa y el otro a una montaña altísima no parecen tener nada de histórico.

Es interesante recordar que el cuarto evangelio no contiene un episodio de las tentaciones, pero habla de ellas a lo largo de la vida de Jesús. La más fuerte es la del poder, en el momento en que los galileos quieren nombrar a Jesús rey. Y tentaciones muy parecidas en su contenido, no en la forma, se repiten al final de la vida de Jesús, en la cruz: «Si eres Hijo de Dios, sálvate y baja de la cruz» (Mt 27,40). Estas tentaciones reflejan otro dato de gran interés: los tentadores son los hombres, no Satanás.

Reflexión final

La tentación es un hecho real en la vida de Jesús, a la que se vio sometida por ser verdadero hombre.

Mt ha recogido este tema para dejarnos claro desde el princi­pio cómo entiende Jesús su filiación divina: no como un privile­gio, sino como un servicio.

En el fondo, las tres tentaciones se reducen a una sola: colocarse por delante de Dios, poner las propias necesidades, temores y gustos por encima del servicio incondicional al Señor, desconfiando de su ayuda o queriendo suplantarlo.

Las tentaciones tienen también un valor para cada uno de nosotros y para toda la comunidad cristiana. Sirven para analizar nuestra actitud ante las necesidades, miedos y apetencias, y nuestro grado de interés por Dios.

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Primer Domingo de Cuaresma. 26 de febrero, 2023

domingo, 26 de febrero de 2023
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“Entonces le dijo Jesús:

-Vete, Satanás, porque está escrito:

Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto.

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían”.

Mt 4, 1-11

Empieza este tiempo de preparación para la gran fiesta de la Pascua. No conviene olvidar que la Cuaresma debe conducirnos hasta la Pascua. A veces le damos tanta importancia a los preparativos que cuando llegamos a la fiesta estamos agotadas; ¡grave error! Vivamos en profundidad la Cuaresma pero orientando todas nuestras energías hacia la Pascua, no vaya a ser que nos perdamos la Resurrección…

A lo largo de estos cinco domingos vamos a recorrer escenarios muy diferentes: las tentaciones de Jesús, la transfiguración, el encuentro con la Samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro. Conociendo el itinerario conviene dosificar las fuerzas.

Este primer domingo de Cuaresma nos sitúa en mitad del desierto y en compañía de nuestras contradicciones.

Podríamos identificar el desierto con ese lugar íntimo y personal: nuestro propio ser. Ese “adentro” que nos constituye, donde nos descubrimos como nosotras mismas y donde no puede entrar nadie (es nuestro desierto personal).

Pero en ese desierto interior sabemos de sobra que tienen lugar nuestras grandes batallas. Ahí se dan cita lo mejor de nosotras mismas (el mismo Espíritu de Dios que nos habita) y nuestras sombras más oscuras (Satanás en persona).

Y en esa soledad nos toca elegir. Lo que se pone en juego es, nada más y nada menos que, nuestra libertad. El poder que Dios ha puesto en nuestras manos y con el que podemos llegar a la plenitud o destruirnos como personas.

Hay oscuridad en nuestro interior (también en nuestro mundo) pero no tiene la última palabra, el poder para actuar se lo damos nosotras.

Satanás no puede hacer nada sin nuestro consentimiento. Jesús lo sabe y termina su lucha con un: “-Vete, Satanás.” Y Satanás se va, porque no puede hacer nada más que convencernos. No tiene la fuerza por eso viene a buscarnos. Sin nosotras se desvanece.

Oración

Ven, Trinidad Santa, a recordarnos que podemos dominar el pecado (Gn 4, 4-7). Amén.

Circuito Cuaresma, destino La Pascua

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

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No se trata de sacrificarme sino de buscar lo mejor para mí, aunque me cueste.

domingo, 26 de febrero de 2023
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img_men_2011_2014-3-09_6DOMINGO 1º DE CUARESMA (A)Mt 4,1-11

Se nos ha repetido que la cuaresma era un tiempo de examen para sentirnos pecadores. Descubierta nuestra indignidad, pedir a Dios que nos sacara de ella y si Dios era reacio a perdonarnos, ahí estaba la muerte de Jesús que nos daba derecho a ese perdón. Pasada la alegría de sentirnos perdonados, seguía la angustia de volver a fallar. Esta actitud represiva debe dejar paso a una toma de conciencia de nuestras posibilidades de absoluto.

La cuaresma en un tiempo para analizar la trayectoria de nuestra vida y descubrir que, con frecuencia, damos pasos que nos alejan de la plenitud humana que es nuestra meta. No tiene sentido que nos paremos a analizar la piedra en la que hemos tropezado. Más importante sería poner más atención al caminar para evitar el tropiezo. Tampoco se trata de hacer penitencia, como requisito para que Dios nos perdone. Sería tomar conciencia de que alcanzar la meta supone un esfuerzo para no dejarnos llevar por la comodidad.

Más importante que mirar hacia atrás angustiándome por los pasos mal dados, es descubrir el rumbo adecuado y caminar en esa dirección. Pero resulta que no puedo saber dónde está la meta, porque nunca estuve allí. Aquí viene en nuestra ayuda la experiencia de otros seres humanos que sí han llegado a ella. Para nosotros, el hombre que más cerca estuvo de ella es Jesús, por eso debemos fijarnos en él y tomarlo como guía en nuestra vida. No para mirarlo desde fuera sino para descubrir en nosotros lo que él descubrió.

Las tentaciones de Jesús nos advierten de la necesidad de esfuerzo para no ser engañados por el placer inmediato. Los animales disponen de un piloto automático que les conduce en todo momento a su propia meta. Al ser humano se le han entregado los mandos de la nave y no tiene más remedio que dirigirla. No podemos conducir un vehículo si el volante está bloqueado. Las normas que nos llegan de fuera pueden impedir hacernos cargo de nuestro propio vehículo. Tampoco nadie puede conducirlo por nosotros, ni siquiera Dios.

La primera tentación pretende convertir a Jesús en oprimido y le ofrece liberarse a cambio de pan. La segunda le ofrece honor y gloria a cambio de servidumbre. La tercera es una oferta de poder desmedido sobre todo y sobre todos. Tanto oprimir a otro como dejarse oprimir son ofertas satánicas. La opresión es el único pecado, porque es lo único que nos impide ser humanos. Vamos a analizar las tentaciones de Jesús en lo que tienen de común con las nuestras que, con apariencia de bien, nos arrastran al mal.

A nadie se le ocurrirá hoy tomar el relato del Génesis como un hecho histórico. El pecado de Adán es un mito ancestral que encontramos en muchas culturas. Esto no quiere decir que sea mentira. El mito es un intento de explicar conflictos vitales del ser humano, que no se pueden entender de una manera racional. El relato de Adán y Eva intenta explicar el problema del mal, y lo hace partiendo de las categorías de aquel tiempo.

Tampoco el relato de las tentaciones es histórico. Se trata de un relato mítico igual que el de Adán y Eva. Jesús se retiró muchas veces al desierto para entrar dentro de sí y descubrir su auténtico ser. El relato resume todas las pruebas que tuvo que superar Jesús en toda su vida. En Jesús la tentación tiene una connotación especial, porque se plantea conforme a su situación personal. La talla de su humanidad tiene que darla en relación con la tarea que se le ha encomendado: cómo desarrollar su auténtico mesianismo.

Los posibles tropiezos al recorrer su camino mesiánico, se relatan condensados en un episodio al comienzo de su vida pública, pero expresan la lucha que mantuvo durante toda su vida. A Jesús no le tentó ningún demonio. La tentación es algo inherente a todo ser humano. Es el mejor argumento a favor de su humanidad. Quien no se haya enterado de que la vida es lucha, tiene asegurado el fracaso absoluto. A todos se nos dan infinitas posibilidades de plenitud, pero alcanzarlas supone poner toda la carne en el asador.

A ver si consigo haceros ver que no se trata de una elección entre el bien y el mal. El ser humano no es el lugar de lucha de dos fuerzas contrarias: el Espíritu y el diablo. Esa alternativa no es real porque el mal no puede mover la voluntad. Se trata de discernir lo bueno y lo malo, yendo más allá de las apariencias. La lucha se plantea entre el bien real y el aparente. El plantear una lucha contra el mal no tiene ni pies ni cabeza. Una vez que descubro que algo es malo para mí, no tengo que hacer ningún esfuerzo para evitarlo.

Las tres tentaciones de Jesús no son zancadillas puntuales que el diablo le pone. Se trata de contrarrestar una inercia que, como todo ser humano, tiene que superar. Ni el placer sensible, ni la vanagloria, ni el poder, pueden ser el objetivo último. El poder y las seguridades, como base de la relación con Dios, quedan excluidos. El poder podía haber dado eficacia a su mesianismo, pero no le llevaría a la libertad. La salvación tiene que llegar al hombre desde dentro de sí mismo, por lo que tiene de específicamente humano.

No necesitamos ningún diablo que nos tiente. Somos lo bastante complicados para meternos solitos en la trampa. La tentación es inherente al ser humano, porque en cuanto surge la inteligencia y tiene capacidad de conocer dos metas, no tiene más remedio que elegir. Como el conocimiento es limitado, la posibilidad de equivocarse está siempre ahí. Y suele suceder que adhiriéndose a lo que creía bueno, se encuentra con lo que es malo. Si no lo tengo claro, pondré el fallo en la voluntad que elige el mal, lo cual es imposible.

Si el problema no está en la voluntad, no lo resolveremos con voluntarismo. Aquí está una de las causas de nuestro fracaso en la lucha contra el pecado. Nos han insistido en la fuerza de voluntad para superar la tentación, pero esa estrategia es ineficaz. Si el problema es del conocimiento, solo se podrá resolver por el conocimiento. Mi tarea será descubrir lo que es bueno o malo para mí. Ese “para mí”, se refiere a mi verdadero ser, no al yo individualista. Ni siquiera podemos esperar de Dios que me saque del dilema.

En nuestra sociedad tendemos a considerar bueno lo que la mayoría acepta como tal. El esfuerzo por alcanzar una verdadera humanidad es todavía una actitud de minorías. A través de la historia, han sido muy pocos los que han alcanzado una plenitud humana. La mejor prueba es que los consideramos seres extraordinarios. La mayoría de los mortales nos contentamos con vivir cómodamente sin valorar el esfuerzo por llegar a ser algo más.

El “está escrito” es vital. Adán y Eva pretendieron ser ellos los dueños del bien y del mal, es decir, que sea bueno lo que yo determine como tal y que sea malo lo que yo quiero que lo sea. Es la constante tentación del hombre. Cuando Jesús repite por tres veces “está escrito”, reconoce que no depende de él lo que está bien o lo que está mal, está determinado, no por una voluntad de Dios, sino por la naturaleza del nuestro ser. Si no descubro esa naturaleza nunca descubriré, lo que me deteriora o me construye.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Vencer la tentación.

domingo, 26 de febrero de 2023
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Mt 4, 1-11

«Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo».

Cuando se escribe el cuarto evangelio ya hace tiempo que están en circulación los sinópticos que recogen los hechos y dichos de Jesús, y quizá por ello, está concebido como un amplio tratado teológico donde no se hace ningún esfuerzo por resaltar la humanidad de Jesús, sino todo lo contrario. En cambio, lo sinópticos nos presentan un hombre verdadero que se cansa, se enfada, se angustia… y que está sometido a tentación como cualquiera de nosotros.

El texto de hoy es un relato de alto contenido simbólico en el que se muestra a Jesús ayunando en el desierto tras su visita al Bautista; probablemente para poner a prueba su vocación antes de abrazarla definitivamente. Y la primera conclusión podría ser que la vocación de Jesús no fue algo tan fulgurante, patente y arrollador que no dejaba lugar a dudas, sino algo mucho más humano que le obligó a un proceso de oración y penitencia para ponerla a prueba y superar las dudas que le asaltaban.

Mateo nos presenta en un solo relato las tentaciones más profundas de Jesús, las que sin duda sufrió su espíritu durante toda su vida; como todo ser humano. Y tratando de interpretar los símbolos que nos ofrece el evangelio, cabría pensar que se sintió tentado a volver a la tranquilidad de Nazaret (las piedras convertidas en panes), o pedirle a Dios una señal antes de comprometerse con la misión (el pináculo del templo), o afrontar la misión desde la tradición de Israel, es decir, dejándose encumbrar a la posición de mesías davídico a la que el pueblo le empujaba, e instaurar el reino de Dios desde el poder (los reinos de la tierra) …

Pero todas estas conjeturas no tienen más valor que satisfacer nuestra curiosidad, pues lo realmente importante es que Jesús fue tentado como cualquiera de nosotros, y que venció la tentación. Como decía Ruiz de Galarreta: «En Jesús vemos la situación humana completa: el ser humano acosado por debilidades y oscuridades… y lleno de la fuerza de Dios que le hace superar todo eso para cumplir el plan de Dios».

Y esto nos pone frente a un dilema ancestral que nos atañe muy directamente, y es el referido a nuestra capacidad, o no, de vencer la tentación. El cronista del tercer capítulo del génesis —el mito de Caín y Abel— trató de afrontarlo en su versículo siete, donde Yahvé le dice a Caín: «¿No es verdad que si obraras bien andarías erguido, mientras que si no obras bien, estará el pecado acechando a tu puerta como fiera acurrucada, a la que tú “debes dominar”?»

La traducción del original hebreo de esta última expresión, “tú debes dominar”, ha dado lugar a diversas interpretaciones que nos sitúan en distintos escenarios frente al mal (el pecado). La traducción que hemos elegido (Nácar Colunga) la presenta como mandato de Dios: «debes dominar al pecado», pero otras traducciones la presentan como promesa de Dios: «dominarás al pecado». Por último, también se traduce como: «puedes dominar al pecado», donde Dios reconoce la capacidad del ser humano para vencer al mal. El libro de John Steinbeck “Al Este del Edén” nos ofrece una preciosa reflexión en torno a este tema.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Aduta

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