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Como una brasa inextinguible.

domingo, 19 de mayo de 2024
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Pentecost-fireJuan 20, 19-23

Celebramos este domingo la fiesta de Pentecostés, la recepción del espíritu del Resucitado por parte de las primeras comunidades cristianas. Esta fiesta se arraiga en la tradición judía de la Celebración de las cosechas, que se celebraba 50 días después de la Pascua, y se ofrecían los primeros frutos. Una fiesta de agradecimiento y fecundidad. El Pentecostés cristiano nos recuerda que la humanidad no está abandonada de la mano de Dios, sino que el espíritu del Viviente está presente en nuestro mundo y en la hondura del corazón humano y que acude siempre en auxilio de nuestra debilidad (Rm 8,26). Los textos de estos días se refieren al Espíritu como Paráclito, es decir, el que alienta y consuela. Asi le sucedió a la primera comunidad cristiana, que como nos recuerda el evangelio de hoy se encontraban desconcertados e inseguros tras la muerte de Jesús: en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. ¿Cómo llevar adelante su encargo de hacer del mundo un banquete sin primeros ni últimos en medio de tantas dificultades, frente a una realidad que se les resiste?

Probablemente también nosotras y nosotros hoy podemos experimentar algo similar. La impotencia, el miedo, el desconcierto y la incertidumbre nos atraviesan como personas y comunidades en el contexto global de un mundo en guerra contra la vida como es el nuestro. Pero el Paráclito es también Restaurador de sueños y Engendrador de resistencias. Como señala Leonardo Boff el Espíritu aparece siempre como resistencia, elevándose por encima de todos los odios, esperando contra toda esperanza. El espíritu es esa pequeña brasa que se oculta en el rescoldo. La lluvia apaga la llama, el viento disipa el humo, pero debajo de todo sigue una brasa encendida, inextinguible… El espíritu sostiene el débil aliento de vida en el imperio de la muerte [1]. Pero para ello es imprescindible la experiencia comunitaria, porque la resistencia y la esperanza para poder abrirse camino en la historia, necesitan tramarse entre muchos, trenzarse en colectivo. Por eso el Espíritu se recibe en comunidad, a la vez que uno de sus frutos más fecundos es su fortalecimiento, desde la diversidad de dones, carismas y ministerios.

Pero el Evangelio de este domingo nos recuerda también algo sumamente importante: el Espíritu brota del costado y las manos heridas del Resucitado, no es ajeno por tanto a la violencia, la injusticia y al sufrimiento. No se nos ofrece pese a ellos, sino que desde ellos mismos se derrama como aliento, como resistencia, como lucidez, como energía, para atravesar la densidad de los infiernos humanos y enfrentarlos, como contrarios a la vida, urgiéndonos a denunciarlos y a buscar colectivamente terminar con ellos. Por eso celebrar Pentecostés es siempre incómodo y desinstalador. La paz que nos regala el Espíritu no es tranquilizadora sino una provocación honda para ser iglesia en salida, para desordenar el mundo hasta que la humanidad y la creación sean reconciliadas. Por eso recibir el Espíritu nos urge siempre a la misión, Una misión que no se sostiene en nuestras propias fuerzas, sino que es recibida y alentada como una brasa inextinguible que nos mueve siempre agradecimiento y gratuidad. ¿Sentimos su ardor?

 

Pepa Torres Pérez

 

[1] Citado en Elizabeth Johnson, La que es, Herder, Barcelona, 2002, pág. 183-185

Fuente Fe Adulta

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Paz

domingo, 19 de mayo de 2024
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IMG_4801Fiesta de Pentecostés

19 mayo 2024

Jn 20, 19-23

Nuestra propia constitución paradójica hace que todas las realidades valiosas sean, a la vez, don y tarea. Son realidades transpersonales y las percibimos de forma personal. Son presencia y las vivenciamos como secuenciales. Lo cual es un reflejo de nosotros mismos, en los dos planos que nos constituyen: consciencia y yo, plenitud de presencia (vida) y forma frágil, identidad estable y personalidad impermanente.

Frente a nuestra realidad paradójica, el riesgo mayor consiste en el olvido de cualquiera de las dos dimensiones: por un lado, el olvido de la dimensión transpersonal que, en la práctica, va de la mano con la absolutización del yo, conduce al error de pensar que lo real es secuencial y que todo es tarea por hacer; por otro, el olvido de la dimensión personal, aun afirmando teóricamente que “todo es pleno”, desemboca, antes o después, en una pseudo-espiritualidad o espiritualismo desimplicado.

Ambos olvidos, cualquiera que sea la forma que adopten, son ignorancia: ignoran nuestra realidad «completa». Y la ignorancia es siempre dañina. Porque, al basarse en el error acerca de lo que somos, de manera inevitable, generará sufrimiento.

Por el contrario, la sabiduría o comprensión experiencial da cuenta de toda nuestra verdad, nos reconoce en lo que somos y, desde ahí, nos capacita para vivir nuestra realidad completa, con las claves que ella misma aporta.

Ya somos paz. ¿Qué nos impide verlo y vivirlo? La algarabía mental -las lecturas que la mente hace de lo real- y la ignorancia que nos hace tomarnos por lo que no somos. Acallados esos ruidos mentales y egoicos, emerge y resplandece lo que hay, la paz, es decir, lo que somos.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Pentecostés: la vida tiene sentido santo

domingo, 19 de mayo de 2024
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1590662181467Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

Celebramos hoy la Pascua de Pentecostés, es decir, la presencia del Espíritu de Jesucristo en los creyentes, en  la Iglesia y en la humanidad.

01.- ¿Y qué o quién  es el espíritu?

        Hemos comenzado la Eucaristía cantado: Ven Espíritu creador…

 A veces da la impresión de que pedimos que venga el Espíritu como si fuese un señor muy poderoso, algo así como el “tío rico de América” que nos va a solucionar las cosas y los problemas.

¿Y quién es este que ha de venir? ¿Qué significa que venga el Espíritu de Jesús? ¿Quién es el Espíritu del que Jesús nos dice: os conviene que me vaya para que venga el Espíritu.

Pretender responder exhaustivamente a esta cuestión sería muy pretencioso.

Primero una nota filológica:

Las palabras que en las lenguas románicas (las que provienen del latín) llevan la componente “spc” o “xpc”, hacen referencia siempre al futuro: espíritu, espera, esperanza, expectativa, expectación, incluso espectáculo.

Persona espiritual es la que mira y tiene nostalgia de un futuro trascendente mejor, más pleno.

No es lo mismo ser espiritual que ser religioso. Se puede ser muy religioso lleno de doctrinas, ritos y devociones y no ser lo más mínimo espiritual. Y se puede ser persona de buen espíritu y no ser tan religioso.

02.- Espíritus en el mundo.

En la vida hay muchos espíritus que configuran diversos estilos de vida, causas que impulsan la vida de muchas personas, pueblos e instituciones. Hay espíritus valiosos y también hay espíritus inmundos: sucios, malos…

Es evidente que hay espíritus buenos y malos.

El poder es un espíritu, un modo de vivir más bien negativo. El dinero es otro espíritu, que hace mucho daño. La nación, la etnia, la patria dan una tonalidad, a la existencia (basta seguir una campaña electoral o pensemos en Gaza, en Ucrania, en el hambre en el mundo, etc.). Estos son espíritus que configuran y estructuran negativamente  la existencia humana individual y socialmente.

Pero también hay idealismos, hay carismas valiosos; hay personas e instituciones que tienen buen tono vital.

También hay Espíritu bueno, santo…

03.- El espíritu de Jesús.

Jesús tenía un espíritu, un tono vital, un modo de ver y vivir la vida, una causa: el Reino de Dios. Ese buen Espíritu es el que le impulsó al desierto, al camino de la libertad para domeñar otros espíritus inmundos, que quedan reflejados en las tentaciones de Jesús y en las muchas sanaciones que hizo Jesús.

Quizás nos sea suficiente para intuir algo de esta realidad con quedarnos con que el espíritu, el tono, el estilo,  el idealismo vital de Jesús es bueno, es santo.

Al comienzo de su actividad pública Jesús dice: El espíritu del Señor está sobre mí. ¿Y cuál es ese espíritu?

 “El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque me ha enviado para llevar la buena noticia a los pobres;

me ha enviado a anunciar libertad a los presosy a dar vista a los ciegos;

a poner en libertad a los oprimidos;a anunciar el año favorable del Señor.”

(Lucas 4, 18-19)

        El Espíritu de Jesús es, pues, bueno, santo, porque es buena noticia a los pobres, libertad para los presos por toda clase de males, a dar luz y vista, a anunciar la bondad de Dios para con nosotros.

04.- Entre Babel y Pentecostés

La torre de Babel es el símbolo (mito) contradictorio a Pentecostés. Babel es el “no entendimiento” entre los hombres, los pueblos, los grupos humanos y las Iglesias.

Cuando todos buscan el poder (por ejemplo en una campaña electoral o en las divisiones ideológicas en la iglesia) no hay quien se entienda, porque no hay un espíritu bueno, santo.

En Pentecostés, allá en Jerusalén, digamos que en la mañana de Pascua, había partos, medos, elamitas, de Frigia, del Ponto, etc., es decir había “rusos, ucranianos, gazatíes, judíos, hutus, tutsis, vascos, españoles, ultraconservadores católicos y creyentes abiertos”, etc., pero como tenían buen espíritu, Espíritu Santo, el espíritu de Jesús”, se entendían.

05.- El espíritu de Jesús confiere entendimiento, ganas de vivir y paz

        En el texto evangélico de hoy vemos que Jesús transmite  su aliento vital, en aquella comunidad naciente y les confiere su Espíritu y su paz: Recibid Espíritu Santo.

        Son las mismas palabras del Génesis: cuando Dios insufla aliento vital en el barro humano, Adán –el ser humano- llega a ser viviente, tiene aliento vital.

        El buen espíritu de Jesús nos transmite “ganas de vivir” y paz.

Si miramos nuestra situación personal, política y eclesial: ¿está entre nosotros el espíritu de Jesús? ¿El talante del Señor: el espíritu de respeto, entendimiento y amor, el vivir en paz y abierto completamente al reino es nuestro espíritu y nuestro estilo de vida son los criterios de nuestra vida personal, eclesial y social?

Probablemente -y siendo sinceros-  hemos de reconocer que el Espíritu de Xto no está hoy presente en nuestra vida personal, ni en los modos de vida de nuestro pueblo, ni en sus relaciones humanas, políticas, tampoco abunda este estilo, el espíritu de Jesús en la misma Iglesia, ni en la cuestión ecuménica.

06.- Ven espíritu santo.

El Espíritu no va a venir en uno de esos viajes espaciales. El Espíritu de Jesús ya vino con el mismo Jesús. El Espíritu de Jesús llega a nuestras vidas si y cuando creemos en el Señor, cuando la sensatez y el entendimiento impregnan nuestra mente y nuestros corazones

El espíritu de Jesús está ya dentro de nosotros si creemos en el fondo de nuestro ser en el estilo y causa del Señor.

Ese espíritu transformará la faz de la tierra, pero no por arte de magia o en un alarde de fuerza de un ser extraño que pudiera cambiar las cosas, sino cuando nuestro espíritu vital sea el de Jesús y nos pongamos manos a la obra, porque cuando Dios trabaja el que suda es el hombre.

El Espíritu no nos va a llover del cielo pasivamente, quedándonos nosotros plantados mirando al cielo a ver cómo cae.

Cristo envía a los suyos a ser testigos de su evangelio de su espíritu. Los cristianos somos quienes creemos y trabajamos porque ese espíritu, es estilo de Xto nos llena, nos convence y nos parece bueno para nosotros y para nuestro pueblo y nuestra Iglesia.

Recibid Espíritu Santo.

Como el Padre me ha enviado, así os envío yo.

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Jesús Resucitado nos deja el don de su Espíritu para continuar la tarea encomendada

domingo, 19 de mayo de 2024
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IMG_4772De su blog Fe y Vida

Comentario al evangelio del domingo de Pentecostés 19-05-2024

Ahora somos nosotros los que con la autoridad que nos viene del Hijo podemos seguir discerniendo y actuando conforme al impulso del Espíritu

El don del espíritu nos invita a ser gestores de perdón y reconciliación, de misericordia y acogida

Con Pentecostés, el tiempo de la Iglesia comienza y la fuerza que la sostiene es la del mismo espíritu de Jesús que se ha quedado en ella hasta el final de los tiempos

Pentecostés, es tiempo del Espíritu en la medida que nos abrimos a su acción y damos testimonio de ello

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con ustedes’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: ‘la paz con ustedes’.  Como el Padre me envío también yo los envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos (Jn 20, 19-23).

 Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés cerrando con este acontecimiento el tiempo de Pascua. Jesús Resucitado no se presentará más a sus discípulos, pero les deja el don de su Espíritu para continuar la tarea encomendada. El evangelio de Juan que, hoy se pone a nuestra consideración, mantiene la lógica del envío del Padre al Hijo y del Hijo a nosotros. Porque el Padre envió al Hijo, el Hijo puede actuar con autoridad y enviarnos a nosotros. Y, ahora somos nosotros los que con la autoridad que nos viene del Hijo podemos seguir discerniendo y actuando conforme al impulso del Espíritu.

El texto continúa explicitando las consecuencias, para los discípulos, de recibir al Espíritu: “a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados y a los que se los retengan les quedan retenidos”. Si leemos estas palabras pensando solo en el ministerio ordenado, lo limitamos al horizonte sacramental. Pero el texto es mucho más amplio en el contexto de una iglesia Pueblo de Dios -propuesta de Vaticano II- o de una iglesia sinodal, como ha querido impulsar el papa Francisco ese modelo de Iglesia. El don del espíritu nos invita a ser gestores de perdón y reconciliación, de misericordia y acogida. Por parte de Dios siempre está la misericordia y el volver a empezar. Por parte de Dios solo existe la propuesta de salvación. De ahí que la vida cristiana ha de dar testimonio de ese amor de Dios que se desborda por la humanidad y que lo empeña todo, como lo hizo Jesús, con su propia vida, para garantizar la vida y vida en abundancia para todos y todas. Lo de “retener los pecados” que podría entenderse en un sentido dualista de dos ofertas -de salvación y de condenación-, cobra sentido cuando lo entendemos como esa denuncia profética de no ceder antes las fuerzas del anti reino, de no dejar de luchar porque el pecado, fruto de la libertad humana, se denuncie, se contrarreste, se transforme.

Previo a este don explícito del espíritu, Jesús ha saludado a sus discípulos con el don de la paz, propio también del espíritu. Pero la paz no es un logro ya alcanzado sino una tarea a seguir conquistando. La paz entre los seres humanos se construye en el día a día, se restablece todas las veces que sea necesario, se busca sin cansancio, se persigue con esperanza sabiendo que, como don escatológico prometido por Jesús, la vamos saboreando en el aquí y ahora en la medida que trabajamos por hacerla posible.

Este día se lee también la lectura de Hechos de los Apóstoles en la que el evangelista Lucas relata el acontecimiento de Pentecostés, por supuesto en un relato más teológico que histórico, mostrando como el Espíritu se derrama sobre todos los que están reunidos en Jerusalén esperando la promesa que Dios ha hecho a los suyos. Sin lugar a dudas ha llegado el tiempo de la Iglesia del que el Espíritu es el protagonista. Es muy interesante el símbolo de las lenguas. La misión de la Iglesia es continuar predicando la Buena Noticia que llegó con Jesús y, posiblemente este simbolismo de las lenguas, puede dar realce a este anuncio que se hace más allá de la propia lengua -comenzaron a hablar otras lenguas- pero también que todos entienden en su propia lengua. Los que están allí reunidos se maravillan de lo que está sucediendo, pero a la vez, el texto dice que otros solo criticaban diciendo que estaban “llenos de mosto”.

Por lo tanto, el tiempo de la Iglesia comienza, la fuerza que la sostiene es la del mismo espíritu de Jesús, no es una tarea fácil porque para muchos es algo sin sentido, pero para los que se abren a la acción del espíritu y dejan conducir su vida por él, es tiempo de alegría y paz, de anuncio y denuncia, de compromiso transformador de todas las situaciones. Es tiempo, entonces, del Espíritu en la medida que nos abrimos a su acción y damos testimonio de ello.

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Vigilia de Pentecostés

sábado, 18 de mayo de 2024
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1ª lectura:

Se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra.

Lectura del libro del Génesis 11, 1-9

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras.

Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Se dijeron unos a otros:

Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego».

Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa. Después dijeron:

Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos un nombre, no sea quenos dispersemos por la superficie de la tierra».

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres.

Y el Señor dijo:

Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad,ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo».

El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.

O bien:

Éxodo 19,3-8a.16-20b

El Señor bajó al monte Sinaí a la vista del pueblo

En aquellos días, Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:

– “Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: “Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas.”

Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado. Todo el pueblo, a una, respondió:

“Haremos todo cuanto ha dicho el Señor.”

Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña

***

Salmo responsorial: 103

Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes – R.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.

*

2ª lectura:

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 22-27

Hermanos:

Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo y sufre dolores de parto.

Y no sólo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestrointerior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo. Pues hemos sido salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza; efectivamente, ¿cómo va a esperar uno algo que ve?

Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.

Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

*

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos la llama de tu amor. R.

*

Evangelio:

Manarán torrentes de agua viva.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 7, 37-39

El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie, gritó:

«El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: “de sus entrañas manarán ríos de agua viva».

Dijo esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él.

Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

***

27-28 de mayo del 2023. Pentecostés con los once, las mujeres, María y los hermanos de Jesús: Eclosión de vida, ocultamiento de mujeres

***

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(14 de mayo de 1978)

Queridos hermanos:

Hoy es el cumpleaños de la Iglesia. Ese es el día fulgurante más hermoso de todo ese ciclo litúrgico que paso a paso hemos ido sirviendo. Hoy es Pentecostés. Hoy se corona la Pascua, hoy el Cristo glorificado se perpetúa en un pueblo que lo quiera seguir. Cristo vive hoy más que nunca en Pentecostés.

Este podía ser el título de esta homilía: Pentecostés, cumpleaños de la Iglesia. Y como buenos hijos de la Iglesia en el cumpleaños de nuestra Madre, alegrémonos con la alegría de un hogar donde se celebra festivo el cumpleaños de la reina del hogar. Hoy es el cumpleaños de la Iglesia.

Y voy a tratar de desarrollar mi pensamiento en estas tres ideas:

lº. La Iglesia es siempre acontecimiento.

2º. El espíritu de Dios es el que hace de la Iglesia una nueva creación.

3º. El Espíritu Santo, renovación del mundo actual.

lº. LA IGLESIA ES SIEMPRE ACONTECIMIENTO

LA IGLESIA ES NOTICIA

En primer lugar, digo que la Iglesia es acontecimiento, es noticia. Han pasado veinte siglos desde el hecho que se ha leído en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Y así como aquel primer día en que el ruido de un huracán y una lluvia de lenguas de fuego cayó sobre Jerusalén y atrajo a todos los peregrinos que en Jerusalén estaban para la fiesta de Pentecostés venidos de todos los rincones del mundo conocido, ahora también la Iglesia sigue siendo noticia, acontecimiento. Siempre es acontecimiento que atrae a los hombres a escuchar las maravillas del Señor; y a denunciar, desde su posición evangélica, seguidora fiel de Cristo, el pecado del mundo donde quiera que se encuentre. Leer más…

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(Salmo 139,13) Porque tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre

sábado, 18 de mayo de 2024
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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¡Tener Corazón de Madre, para ser Corazón de Carne, de Jesús!

¡Pídeselo a tu Madre y te lo dará!

¡Se nos olvida que nuestro corazón no es el nuestro!
Latimos a medio ritmo
Con el corazón de María, ya vamos a todo ritmo. ¡Es el suyo!

¡Que maravilla! ¡No es locura imaginar lo que la razón no entiende!
¡Es locura negar lo que nuestro corazón nos pide!

Esa es realmente nuestra misión.

¡Cuando actuamos con nuestro corazón, todo nos sale mal, todo, todo!
Y si entendemos, Ser Corazón como María,

Todo, todo, cambia.

Para estando ya el mío, con el suyo, ser uno, uno.

Con la Madre y Jesús.
¡Madre! Nos quejamos y agobiamos de tonterías
Y nos Olvidamos de lo más importante

¡Sin ser Corazón tuyo, nada podemos, nada!
¡Contigo, todo podemos, Todo, Todo!

¡Somos de la Madre!
Todo es de la Madre, Todo, Todo,
Y con ella todo es posible,
Incluso ser como ella, y poder ya acoger a Jesús.

Sin ser como la Madre: Humilde, Obediente, Negación de uno mismo,
Será imposible acoger a Jesús.

No hay nada más hermoso
Ni sano para nuestra alma,
Que tener ya el corazón de Madre

¡Para poder hacer la Voluntad de su hijo Jesús!
¡Somos de la Madre! Seámoslo.

Ocupándote del Corazón de la Madre,
Confía y nada más Corazón.

¿Por qué niegas el amor de tu madre?
Cuando tú naciste hijo: Él te puso el corazón de su Madre para conocer el mío
¡Para que tu vida tenga todo el sentido, todo!

Todo pasa por la Madre, Todo, todo.
Teniendo siempre presente al amar tu corazón, que es el de la Madre.

Se te dio un corazón para acoger el de tu Madre, Esa es tu misión
¡Para que descubras a Jesús!
¡Y Jesús se descubra contigo!

Madre,
Haz que quiera, lo que tú quieres,
Y llévame por donde no quiero
Para hacer lo que no quiero.

¡Quién no ama el Corazón de María!
¡No entenderá, ni amará al Corazón de Jesús!
No busques otra cosa, y nada más, eso es lo que te falta.

*

Alfonso Olaz
02.05.2024

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El cura de Miajadas, la bendición y Pentecostés

sábado, 18 de mayo de 2024
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Del blog de José Moreno, Cree en la Universidad:

A vino nuevo , odres nuevos… con Enrique , pastor

Cuando estudiaba teología me llamó la atención y me creó cierto interrogante el caso concreto en la historia del sacramento del perdón. Cuando comenzó la confesión particular individual fue condenada canónicamente porque rompía la doctrina del sacramento. Pasado el tiempo, siendo desobedecida por los monasterios, principio de ese mal, se institucionalizó y se hizo normativa para todos, siendo condenado lo contrario. No quiero ser exagerado, pero el Espíritu tiene unas cosas que solo él las entiende y todos los de buen corazón que se dejan conducir por él queriendo ser fieles a la Iglesia que aman y por la que dan la vida realmente, sin guardarse nada para ellos. Un abrazo fuerte Enrique, yo sé que tú no levantas banderas, sólo amas la vida y el evangelio que es del pueblo y para el pueblo, el evangelio que cura, sana, libera y salva. He gozado con el texto de Maria Soledad, esa joven de Campolugar, no hay nada mejor que escuchar la vida en la voz de lo jóvenes maduros.

Al hilo de Pentecostés

Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos».

¿Iglesia del miedo?

 La iglesia, como pueblo de Dios llena de gracia y de verdad, hoy se viste de fiesta porque está celebrando su nacimiento. Ella hunde sus raíces en el acontecimiento de Pentecostés cuando el Padre, por su Hijo, envía al Espíritu de la verdad y la vida a la humanidad. Los apóstoles reciben la fuerza del espíritu en un contexto de debilidad y de miedo. Las puertas cerradas, en medio del mundo, por temor. Y es en medio de ese mundo y esa debilidad cuando se abren las puertas y las ventanas por la fuerza del Espíritu, y lo que era realidad encerrada y asustada se convierte en iglesia en salida, apostólica, misionera. Hoy sigue siendo así. Cuando sentimos el miedo es porque nos centramos en nosotros mismos, nos autorreferenciamos, y nos da miedo la realidad. Nuestra debilidad y los sufrimientos del mundo nos alarman y buscamos seguridad y conservación. Pero eso es dificultad para anunciar el evangelio, para llevar la buena noticia al mundo, e impide nuestra propia realización como creyentes, apaga nuestra creatividad, no se abre al Espíritu.  Celebrar Pentecostés es creer que “otra iglesia es posible”, que hemos de superar nuestros miedos para construir y ser la Iglesia de la confianza, la que se arriesga en la misión y en el ejercicio de la misericordia. La que se descubre como levadura en medio de la masa y lleva la alegría del evangelio.

LO QUE HAY DETRÁS DEL CURA DE MI PUEBLO

BhdLuPcCV0DvWDLrDiYY3HhE36dG5vKVDvOu3uZD_2670043002_17104396_667x386El próximo domingo vamos a celebrar Pentecostés y me encuentro preparando esta reflexión para la misma fiesta del año que viene. Lo hago en un momento en el que nos invadido con la noticia de un sacerdote en Miajadas, Enrique, que ha bendecido en la Iglesia de Belén en su pueblo, con público asistente, a una pareja de hombres tras haber celebrado previamente su compromiso civil de pareja con el juez de paz.  Conozco a este sacerdote hace muchos años, él lleva más de cincuenta en el ministerio, siempre ejercido en esas comunidades cristianas de Miajadas y alrededores, es un auténtico cura de pueblo que ha desarrollado su ministerio con pasión y dedicación total, muy iluminador su papel de consiliario en el movimiento rural cristiano.

Tengo que reconocer que admiro su ser evangelizador y que creo que el gesto con el que se escandalizan las gentes y se le llama la atención institucional, es evangelizador, realmente verdadero y con sentido, es decir, que lo comparto. Estoy convencido que no estaba en el ánimo romper nada ni llamar la atención, sino más bien tratar evangélicamente una relación seria, sana y bondadosa tocada de amor en medio del pueblo como muchas otras. Pero lo que quiero expresar, con tal motivo, es como el Espíritu se mueve en el corazón de un cura amando a su pueblo, y para eso me sirvo de un escrito que encuentro en Facebook, como respuesta a esta sesgada algarabía informativa, de una mujer joven de ese pueblo que trabaja en Madrid y que expresa la verdad de ese ministerio del sacerdote con la objetividad de lo vivido:

“En los últimos días, el cura de mi pueblo, como a él le gusta ser llamado, por la cercanía que ello muestra a los vecinos, Enrique Gómez, invade los medios. ¡La noticia estalla tras la bendición de una pareja…y ya está! Simplemente eso…

Entiendo que todos tenemos que trabajar, incluso los periodistas, pero no todo vale y mucho menos cuando el primer principio del periodismo ético son verdad y precisión. Aun así, no pasa nada, pues, aunque no era este el motivo por el que los medios de comunicación deberían haberse interesado en él, aprovechemos este aluvión mediático para definirle.

Enrique es ese tipo de cura de pueblo que pone en valor la verdadera iglesia. Desde joven está vinculado activamente en asociaciones de mujeres, amas de casa, pastoral de la salud, residencia de mayores, escuelas, catequesis, asociaciones de tiempo libre, campamentos… Es también cura para los ateos, no importa, hay muchas maneras de hacer iglesia; los jóvenes con problemas de adicción, que nunca se imaginaron encontrar en él un amigo; los estudiantes rurales, por los que tanto ha luchado para que tengan las mismas oportunidades de los de ciudad; los agricultores que cuentan con él para defender los derechos del campo…

Enrique, es también, cura de los pobres, no solo en sus pueblos, ayudándolos de manera muy personal y a través de asociaciones como Cáritas, sino que es ese tipo de cura que cada año cruza el Atlántico, hacia El Salvador, para mantener y crear nuevos proyectos de becas y emprendimiento que ahuyenten a los jóvenes salvadoreños de las, tan temidas, maras.

Gracias a personas como él la Iglesia tiene un sentido especial. Muchos de ustedes, al leer estas líneas pensarán que es su trabajo, pero no nos equivoquemos, nadie en este mundo capitalista que vivimos haría tantos trabajos, tan diferentes, sin descansar ni un solo día a la semana, ni al año, sin remuneraciones laborales. Yo soy simplemente una joven de 35 años, que ha terminado viviendo en Madrid, y trabajado en el Barrio Salamanca, no tan practicante como debería, que gracias a él mi vida sigue enraizada al mundo rural, a la Iglesia, y que aprendió a través de Enrique quien fue Jesús y donde encontrarlo en el día a día. A todos aquellos que solo tienen “cáscara” y a los que de verdad os interesa la información indagad en su vida, descubriréis la manera que tienen personas como él, de hacer más bonito este mundo.”

Lo leo y me emociono, porque he compartido procesos y tareas con este hermano, y me encanta como lo dibuja con sencillez esta joven creyente de su pueblo que sabe de raíces y de tierra, porque él le ha acompañado y querido en su proceso vital. Doy testimonio de que todo esto es verdad, porque el Espíritu de Dios lo habita y actúa con libertad dentro de Enrique.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo del laicado, de los jóvenes

 Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Este es el trabajo del laicado, de todos los bautizados, que tocados por el   Espíritu, disciernen lo que el Padre quiere de este mundo y se meten en él como levadura, como sal, como grano de mostaza, como grano de trigo para ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón. Y de un modo especial están llamados a ser portadores de este espíritu los cristianos más jóvenes, llenos de vida e ilusiones, ellos se merecen la autenticidad del evangelio y el reconocimiento de su importancia para llevar el evangelio. Jesús eligió a jóvenes y los llenó de protagonismo, confió en ellos, puso en sus manos el anuncio del Reino y los envió al mundo, para que superando todo miedo llevaran el amor y la misericordia. No podemos renovarnos como Iglesia apostólica en medio del mundo sin el laicado, sin el pueblo de Dios en corresponsabilidad, y especialmente hemos de priorizar el lugar de los jóvenes en el deseo de una Iglesia en salida. En sus manos está el presente y el futuro del mundo y la humanidad, sin ellos no habrá esperanza y el Reino no podrá avanzar. Dios cuenta con ellos y a ellos quiere enviar su Espíritu. La iglesia tiene como obligación central escuchar y abrirse al Espíritu hoy.

Los retos del Espíritu a la Iglesia hoy

Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

–           Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical, que toque a los jóvenes y cuente con ellos.

–           Llegar al hombre de hoy y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y a ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

–           Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

–           La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble. Para esto hemos de unirnos y organizarnos como bautizados para llegar a todos los ambientes del mundo, la acción católica, en todos sus movimientos, es un signo concreto del Espíritu para la misión.

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A ti que mantienes la Fe

viernes, 17 de mayo de 2024
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Este 17 de mayo, cuando se cumplen 34 años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, las organizaciones que trabajan en pro del colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGBTI), se pronuncian sobre el aún latente y creciente mal que recorre a la sociedad abrigado en la LGBTIfobia, es decir, lesbofobia, homofobia, transfobia, bifobia e interfobia. Y nosotros, también en este día, alzamos nuestra voz…

Celebramos hoy el Día internacional contra la Homofobia con estos textos  perfectos para remarcar especialmente la lucha contra la LGTBIfobia, así que nos quedamos con estas palabras cargadas de esperanza en el futuro.

“El que os recibe a vosotros, me recibe a mí. Recibe al que me ha enviado”

(Mt 10,40).

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En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Mateo 25, 40

***


A ti que mantienes la fe
En la dignidad del hombre,
En todos los países del mundo,
Y para siempre.

El futuro te pertenece,
Te dará la razón
Será a tu imagen,
Y para siempre.

Podrás ver retroceder
La intolerancia, el odio,
La ceguera, la ignorancia,
Y para siempre

Por todos los que han caído,
Por todos los que han llorado,
Juntos quedaremos,
Mano con mano”

*

Amin Maalouf

***

***

Nadie tiene el derecho en verdad
de censurarme, de juzgarme
y preciso
que es la naturaleza quien
es sólo responsable si
soy un homosexual como dicen”

*

( Comme ils disent, Charles Aznavour)

Vivo solo con mi madre
en un antiguo apartamento,
calle Sarasate.
Tengo como compañía
una tortuga, dos canarios y una gata.

Para dejar a mamá descansar
a menudo hago la compra
y la cocina.
Ordeno, lavo y limpio
y algunas veces coso a máquina.

El trabajo no me asusta.
Soy un poco decorador,
un poco estilista,
pero mi verdadera profesión
es la noche… ejerzo de travesti,
soy un artista.

Tengo un número muy especial
que termina en desnudo integral
después de un strip-tease,
y en la sala veo que
los varones no creen lo que ven sus ojos
soy un “homo”, como dicen.

Hacia las tres de la mañana
vamos a comer los amigos
de cualquier sexo,
a cualquier bar.
Lo pasamos en grande y sin complejos,
exponemos todas las verdades
sobre la gente que mete la nariz
y los lapidamos.
Pero lo hacemos con humor
envuelto en doble sentido
mojados en ácido.

Encontramos algunos retrasados
que por sorprender a los comensales
van y se mueven imitando lo que creen de nosotros.
Y hacen el ridículo, pobres locos,
gesticulan y hablan fuerte.
Actúan como divas, personajes de la idiotez.
Las burlas y los insultos
me dejan frío porque es verdad,
soy “homo” como dicen.

A la hora que nace un nuevo día
regreso a casa para entregarme a mi soledad.
Me quito las pestañas y la peluca
como un pobre payaso, infeliz por el cansancio.
Me acuesto pero no duermo.
Pienso en mis tristes amantes, tan patéticos.
En este muchacho bello como un dios,
que sin hacer nada prendió fuego a mi memoria.
Mi boca jamás se atreverá
a reconocerle mi dulce secreto, mi tierno drama,
porque la causa de todos mis tormentos
es que el pasa la mayor parte de su tiempo en cama de mujeres.
Nadie tiene la verdad absoluta
como para censurarme, para juzgarme,
y creo con rotundidad que es la naturaleza
la única responsable de que yo sea
un “homo” ¡oh!, como dicen.

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“Cuidado con la Biblia porque…”, por Rubén Bernal

viernes, 17 de mayo de 2024
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IMG_3547En el Día Internacional contra la Homofobia, nada mejor que releer este magnífico artículo que destroza los discursos de odio “basados” en la Biblia:

Concuerdo con Walter Brueggemann cuando dice: «El análisis de las Escrituras es, entre otras cosas, como un banquete»[1] ¡Oh bendito y delicioso banquete! ¡Cuánta razón tienes señor Brueggemann! ¡Cuántos variados y exquisitos manjares nos aguardan en sus páginas! Por su parte, J. C. Ryle decía: «Deberíamos leer nuestras biblias como hombres (yo diría aquí “como personas”) cavando en busca de un tesoro»[2] Y no es que necesariamente tengamos que cavar muy profundamente en el ropaje o envoltorio cultural, lingüístico o social de los textos bíblicos para hallar dicho tesoro, sino que muchas veces (aunque no siempre) –de forma perspicua– lo vemos a través de ese ropaje humano, pues ahí mismo florece como una rosa (sí, una rosa que, al tomarla para aspirar su delicioso perfume, puede clavar sus púas contra nuestro ego, desafiándonos incómodamente a examinarnos para quitar cosas de nuestra vida). A su manera, y siguiendo el hilo del «buscatesoros», también Craig Keener expresa:

Un exégeta puro puede encontrar muchos tesoros intelectuales en las Escrituras; pero solo un verdadero discípulo puede experimentar la plenitud de esos tesoros en su vida[3]

Como nos gusta recordar: «Todo escrito inspirado por Dios sirve además para enseñar, reprender, corregir, educar en rectitud; así el hombre [anthropos = persona] de Dios será competente, perfectamente equipado para cualquier buena tarea» (2Tim 3,16-17 NBE)[4] Esta inspiración queda en nosotros reconocida por el testimonium internum del Espíritu, [5]avistando que a pesar de la gran cantidad de autores humanos que compusieron la Biblia, o de la variedad de géneros literarios, o de incluso la cultura humana que subyace en sus textos, el panorámico sentido general o el hilo conductor nos remite a su auctor primarius. Afirmamos que a través de ella Dios habla y revela su voluntad (artículo 1 de la Confesión de fe de la IEE [6]), en ella Dios se nos da a conocer a sí mismo[7] Las Escrituras no son un «cristo encuadernado»pero nos conducen a Cristo, la Palabra encarnada de Dios, y vehicula su mensaje para nosotros/as; [8]no nos deja solo en el rol de lectores, sino que nos conduce a tomar la posición de participantes en una relación existencial con Dios por medio de Jesucristo.

Creo que es una experiencia común el hecho de que, muchas veces, un pasaje con el que estamos relacionados, no nos llega (por decirlo de algún modo), o nos llega de una manera meramente intelectual, hasta que, un día cualquiera, vuelves a leerlo y te topas en ese instante con la voz de Dios hablándote de un modo especial, abriéndote el entendimiento. Lo que entendíamos mentalmente (o a veces ni eso), pasa a ser comprendido de un modo íntimo. Hay unas palabras de Rowan Williams que señalan este asunto:

Estoy seguro de que Pedro, Juan y los demás discípulos no eran muy distintos de nosotros; es decir, ellos tenían esos días en los que uno no entiende nada, pero también esos días en los que las piezas empiezan a encajar y vislumbras el impresionante panorama que poco a poco se va desvelando ante ti[9]

Precisamente los discípulos, después de la resurrección de Jesucristo, necesitaron que el Señor les abriese el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras (Lc 24,45; Lc 24,27). Seguimos necesitando que el Espíritu del Señor nos dé un discernimiento global de su mensaje, para no caer en reduccionismos, literalismos y lecturas faltas de gracia y alejadas del propio Jesús. [10] Jesús es precisamente nuestra clave hermenéutica porque él es la exégesis definitiva de Dios, es quien traduce a nuestra existencia humana la Palabra de Dios en estado puro (Jn 1,18)[11]

Sin embargo, independientemente de nuestro contexto como lectores de la Biblia, corremos el riesgo de domesticarla de modo que deje de interpelarnos. Usaríamos entonces sus páginas (y al Dios que nos presenta) a nuestra conveniencia, al servicio de nuestros propios ídolos [12] de modo que ya no nos enseñaría, ni nos reprendería o corregiría, ni animaría o consolaría. Así tristemente, todo el delicioso banquete del que hablaba Brueggeman, se quedaría empapado; inundado del mismo y repetitivo sabor a kétchup barato al que le hemos sometido. Por consiguiente, la degustación de cada bocado nos resultaría monótona, pues ya la Biblia solo nos serviría amaestrada al servicio de nuestros intereses personales e ideológicos.

¡Cuidado con la Biblia cuando la instrumentalizamos a conveniencia para que diga lo que queremos forzarla a decir, cuando la sometemos al servicio de nuestros ídolos!

Cuidado con la Biblia porque desde ella –aunque más bien es desde nosotros/as– podemos además cometer atrocidades mediante una pésima hermenéutica (evito citar bestialidades que se han justificado con el libro sagrado en la mano).

La bibliolatría, que inconscientemente  hace de la Biblia una «Hipóstasis» divina (como un cuarto miembro de la Trinidad), sería otra razón por la cual hemos de tener cuidado, así como también la degeneración a la que a veces deriva el principio de Sola Scriptura por parte del biblicismo fundamentalista, cuando despega dicho principio del «resto de las connotaciones teológicas que [también] harían [conjuntamente] la teología de la Reforma» [13].

Cuidado con la Biblia porque, cuando proyectamos sobre ella algunas precomprensiones y clichés sobre la normatividad actual de todos sus pasajes, [14] somos capaces de extrapolar a nuestros días códigos legales que los cristianos ya no usamos (como por ejemplo el Código de Santidad que tenemos en los capítulos 17 al 26 de Levítico, que prohíbe muchas cosas que sí hacemos hoy en día, pero que permite comprar y vender esclavos 25,44-46 o asesinar tanto al blasfemo 24,14 como a quienes se junten con varón como con mujer 20,13) [15].

HomofobiaCuidado con la Biblia porque, del mismo modo que el diablo hizo en el relato de las tentaciones en el desierto (Lc 4,1-13), se la puede usar para poner trabas al proyecto del reino de Dios. Se puede manipular a la gente en nombre de Dios con pasajes fuera de contexto. Incluso ha sido empleada o exhibida innumerables veces por políticos para atraer el voto de creyentes ingenuos, e incluso para justificar acciones para las que, en realidad, no hay excusa ni defensa. Me parece muy ilustrativa la frase de Carnegie (el malvado antagonista de la película El Libro de Elí), este personaje, que rige una ciudad de modo dictatorial, quiere apoderarse de un ejemplar de las Sagradas Escrituras para gobernar con ella a las personas a su antojo y dice:

No es un libro, es un arma que apunta directamente al corazón y al cerebro de las personas. La gente hará cualquier cosa que se les diga, si se emplean las palabras de ese libro. Ya ha sucedido antes, y volverá a suceder.[16]

Otro tema distinto, preocupante también, es el riesgo que corremos cuando nuestro estudio de la Biblia solo persigue la búsqueda de conocimientos para alardear, con tal de tener armas para discutir competitivamente contra quienes nos parecen enemigos, o simplemente para creernos superiores –desde un academicismo elitista– respecto a quienes saben menos. [17] Es un riesgo y una actitud desenfocada aprender más sobre ella para vanagloriarnos y presumir.

¡Pero cómo cambia la cosa, cuando leemos las Escrituras con la actitud del buscador de tesoros, con hambre de degustar la Palabra viva del Dios vivo! ¡Qué hermoso lo que ocurre cuando en comunidad hacemos un estudio bíblico y se comparten matices y vivencias a la luz de las Escrituras! La lectura comunitaria de la Biblia, bien sea incluso mediante una plataforma virtual, es un auténtico deleite. En esos encuentros, tanto la persona de pocos estudios en estas disciplinas como quienes tienen una trayectoria académica en ciencias bíblicas o teología, escuchan e interrogan conjuntamente al texto sagrado con una sana actitud. En efecto, cuando nos reunimos en torno a la Escritura para estudiarla, para dejarla hablar, es para las personas presentes un banquete. En estos encuentros se mueven, como compañeros de baile, tanto los aportes exegéticos de quienes están acostumbrados a esas disciplinas, trasportándonos al contexto en que fueron escritos, junto con las relecturas de quienes ven la realidad contemporánea desde la luz de los textos.

En primera instancia, los pasajes bíblicos tienen un contexto remoto, unas épocas en la que se escribieron, unas circunstancias directas para las cuales se fueron plasmando por escrito, pero al mismo tiempo estos pasajes –desde una lectura cuidadosa y orientada por el Espíritu– pueden arrojar luz en nuestro caminar diario. Así lo creo porque así lo vivo. No amaestremos la Biblia, ni tampoco la convirtamos en un fin en sí misma, no empapemos sus manjares con kétchup de mala calidad, degustemos sus pasajes y dejémosla hablar.


[1] W. BRUEGGEMANN; La Biblia, fuente de sentido (Barcelona: Claret, 2007) p.34.

[2] J. C. RYLE; Expository Thoughts on John, Vol. 1 (Carlisle: Banner of Truth, 1869/2012) 1:243-245.

[3] C. KEENER; Hermenéutica del Espíritu: leyendo las Escrituras a la luz de Pentecostés(Salem: Kerigma, 2017) p.326.

[4] Aquí el uso de la Nueva Biblia Española (L. A. Schökel – J. Mateos) es meramente por motivos estéticos (poéticos). Obviamente hay una diferencia de sentido entre «toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil… (RV60)» a una propuesta de traducción como «toda Escritura (que es) inspirada por Dios es también útil…», pero el autor está escribiendo a creyentes que ya conocen cuáles son esos textos inspirados, y el griego permite ambas traducciones. De hecho, en la traducción de Lutero (1545) aparece así «Porque toda la Escritura dada por Dios, sirve para…». La Biblia del Oso de Casiodoro de Reina (1569) traduce: «Toda Escritura inspirada divinamente es útil…»; y la revisión de Cipriano de Valera conocida como la Biblia del Cántaro (1602), mantiene la misma forma. De igual modo, el Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas (1543): «toda escritura divinamente inspirada es provechosa para…». La propuesta de la Reina-Valera 2020 es «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil…» (sin el «la» delante de «Escritura»). Además, debe decirse que, en primera instancia, como aún no existía el canon del NT, la alusión que se hace con Escrituras es una referencia al Antiguo Testamento, el cual, por cierto, aparece en su uso neotestamentario (es decir en citas y referencias), siguiendo directamente el texto griego de la Septuaginta, y no el texto hebreo.

[5] J. CALVINO; Institución de la Religión Cristiana, I. IX.3. y I.VII.5.

[6] La confesión de fe de la IEE está inspirada en la Segunda Confesión Helvética (1566) que en el siglo XVI facilitó la aproximación entre zwinglinianos y calvinistas. La IEE (Iglesia Evangélica Española) es una iglesia protestante unida en la que convergen diversas tradiciones denominacionales históricas, siendo más predominante la rama presbiteriana y la metodista (pero no fueron las únicas).

[7] Artículo 2 de la Confesión Belga de 1561 (conocida en un principio como Confesión de los Países Bajos por estar esta región incluida en ellos). El concepto de “darse a conocer” está bastante en línea con la forma contemporánea de entender la Revelación, no tanto de forma proposicional (como una revelación de contenidos), sino de un modo relacional, de autoentrega de Dios, de darse a conocer mediante sus acciones salvíficas. Esto no es solo así en la reflexión protestante contemporánea sino que también se percibe en la católica romana, pues en esta última puede distinguirse notablemente comparando Dei Filius (C. Vaticano I) y Dei Verbum (C. Vaticano II).

[8] Para las viejas batallas de si la Biblia «es» la Palabra de Dios, o si «contiene» la Palabra de Dios, pueden verse dos razonamientos de dos teólogos protestantes españoles: cf. J. M. TELLERÍA; El método en teología. Reflexiones sobre una metodología teológica protestante para el siglo XXI (Las Palmas de Gran Canaria: Mundo Bíblico, 2011) p.181; y también: M. GARCÍA; Redescubrir la Palabra. Cómo leer la Biblia (Viladecavalls: CLIE, 2016) pp.217-218. En la actualidad hay otras formas de tratar el tema.

[9] R. WILLIAMS; Ser discípulo. Rasgos esenciales de la vida cristiana (Salamanca: Sígueme, 2019) p.19.

[10] R. BERNAL; La Ascensión en Lucas-Hechos. Protestantes Nº 4, marzo 2021 (Revista oficial de la Iglesia Evangélica Española) p.16.

[11] Sobre esto: P. BONILLA; Jesús ¡ese exagerado! (Quito: CLAI, 2000) p.XIV. cf. B. SESBOUÉ; Jesucristo el único mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación. Tomo 1 (Salamanca: Secretariado Trinitario, 1990) p.117. cf. A. TORRES QUEIRUGA; Recuperar la salvación. Para una interpretación liberadora de la experiencia cristiana, 2 ed. (Santander: Sal Terrae, 1995) p.150.

[12] José Ignacio González Faus dice: «Cuando usamos a Dios [o para el caso aquí la Biblia] para la defensa de algo, hemos puesto ese algo por encima de Dios; por consiguiente, lo hemos convertido en un ídolo». J. I. GONZÁLEZ FAUS – J. VIVES; Creer, sólo se puede en Dios. En Dios sólo se puede creer. Ensayos sobre las imágenes de Dios en el mundo actual (Santander: Sal Terrae, 1985) p.43.

[13] Cf. nota 385 en: J. L. AVENDAÑO; Un Esbozo de teodicea a la luz de la Theologia Crucis. Martín Lutero ante el misterio del sufrimiento humano, cristiano (Salem: Kerigma, 2020) 182.

[14] Como cuando se argumenta que lo que se dijo una vez, por ejemplo en el Pentateuco, queda validado para siempre siendo esta la razón de que no vuelva a repetirse de nuevo en los más recientes.

[15] Comer sangre (que por cierto en España es costumbre comer morcilla que está hecha con sangre) queda bajo pena de ser extirpado del pueblo (17,10), sembrar en un campo dos clases de semillas o llevar ropas de dos tejidos diferentes está terminantemente prohibido (19,19), tampoco se permitía raparse la cabeza en redondo (19,27), ni comerse un animal muerto o despedazado por las fieras (22,8), etc.

[16] The Book of Eli (en Latinoamérica es El Libro de los Secretos) es una película de 2010 dirigida por los hermanos Hughes, escrita por Gary Whitta y protagonizada por Denzel Washington (quien por cierto es un creyente comprometido perteneciente a las Asambleas de Dios).

[17] Para ello quiero traer estas palabras de J. I. Packer: «si estudiar la Biblia no representa un motivo más elevado que el deseo de saber todas las respuestas, entonces nos veremos encaminados directamente a un estado de engreimiento y autoengaño. Debemos cuidar nuestro corazón a fin de no abrigar una actitud semejante, y orar para que ello no ocurra». J. I. PACKER; Conociendo a Dios (Viladecavalls: CLIE/Oasis, 1985) p.16.


ruben-bernal-1Rubén Bernal Pavón (Málaga, España), es graduado en Teología por la Facultad de Teología SEUT (Madrid) con un máster en Teología Fundamental por la Universidad de Murcia.

Ha realizado estudios teológicos en el Instituto Superior de Teología y Ciencias Bíblicas CEIBI (Santa Cruz de Tenerife). Tiene una diplomatura en Religión, Género y Sexualidad por UCEL/GEMRIP (Rosario, Argentina).

Pastor de la Iglesia Protestante del Redentor de Málaga (IEE). Rubén es uno de los directores de Lupa Protestante.

Fuente Lupa Protestante

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Bosque

jueves, 16 de mayo de 2024
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Del blog Nova Bella:

 

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Hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego

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Tolstói

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“Cuerdas, correas y ataduras”, por Dolores Aleixandre

jueves, 16 de mayo de 2024
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ñIMG_7133De su blog Un grano de Mostaza:

 Hay razones para continuar la tarea oscura y cotidiana de retejer relaciones, recomponer rupturas y rehacer vínculos.

Hace unos años, cuando estaba en Irlanda, conducía un día por una carretera secundaria y escuchaba la radio. El programa era un concurso consistente en componer relatos breves, este fue uno de ellos:

– Bienvenido a casa, hijo. – Hola, Padre. – Qué alegría me da verte. Hacía mucho tiempo. – Sí, Padre, mucho tiempo. Ha sido duro. Duro como los clavos. Duro como la madera. – Ya lo sé. ¿Qué fue lo más duro? – El beso, Padre, el beso. (Una larga pausa.) – Sí, pasa y deja que te abrace.

Casi me salgo de la carretera. Después de unos segundos me puse a llorar.»

 Lo cuenta Megan McKenna en su libro La cuaresma día a día y la escena me da pie a explorar qué indicios del Evangelio permiten asomarnos al mundo emocional de Jesús – teólogos serios, abstenerse -,  para ver si confirman esa intuición del relato de que, por encima del sufrimiento extremo, lo más duro de la Pasión fue para él la traición de uno de sus discípulos y el abandono de  quienes consideraba sus amigos.
El profeta Oseas había puesto en boca de Dios una expresión que desvela su estrategia relacional con Israel: “Con cuerdas humanas (sogas, maromas, cables, nudos, lazos, correas…los atraía (arrastraba), con ataduras de amor” (Os 11,8). Era así como procuraba mantener unido a Él al pueblo al que reconocía amar “desde que era un niño” y al que, como cualquier padre o madre, quería  tener cerca y poder seguir cuidando.

 Cuando el Hijo del hombre convivió con nosotros decía:“el Hijo solo hace lo que ha visto hacer a su Padre” y  por eso se especializó en eso mismo, en  tejer “cuerdas humanas” con los discípulos a los que había llamado,  lazos de amistad  que crearan entre él y ellos una poderosa vinculación. Ellos lo viven como pueden, sin entenderle mucho,  sin acertar casi nunca  con lo que él piensa o desea,  con lo que le alegra o le entristece. Intentan protegerle de la gente con la que él desea estar, le dan consejos desabridos, le proponen reacciones violentas, discuten y se pelean entre ellos. Él los llama  “hombres de poca fe”,  “torpes y lentos de corazón” y a veces le impacientan, pero les pone  motes de un cariño  familiar, se dirige a ellos con la ternura de los diminutivos: “pequeño rebaño”, “hijitos”…. Incapaz de prescindir de su compañía, los busca como si los necesitara para seguir respirando y no hundirse de miedo en la noche del huerto.

Cuando a alguien se le nota mucho que echa de menos respuesta y manifiesta que les duelen los desaires, decimos que  “es una persona muy sentida”  o  “muy demandante”, porque  reclama afecto, atención o reciprocidad. ¿Había en Jesús algo de eso? De hecho el Evangelio conserva memoria de ciertas expresiones suyas con tono de reproche: ¿También vosotros queréis marcharos…?, ¿No has podido velar una hora conmigo? y en su despedida se percibe mucha carga emocional: preparación minuciosa, desahogo de sentimientos: – “¡Cuánto he deseado comer esta pascua con vosotros… Sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas”“Todos vais a tropezar por mi causa esta noche…” Les promete que, después del trance de la separación,  volverán a estar juntos bebiendo el vino nuevo en la casa del Padre, cuando vienen a detenerle, los protege para que no corran su suerte – “Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos”– y al que viene a entregarle con un beso, le tiende una última correa de amistad: – “Amigo, ¿a qué has venido?…”

En los reencuentros pascuales, recompone los vínculos que se habían roto entre ellos: los busca, los sorprende, juega a encontrarlos y a desaparecer, anuda otra vez con ellos las cuerdas sencillas y familiares del comer juntos, volver a estar reunidos en un escenario de pesca, encontrar  preparado un desayuno a la orilla del lago.  Ofrece a Pedro que le había negado – “no conozco a ese hombre” – ,    la ocasión de anudar de nuevo la relación que los unía: “Tú lo sabes todo, tú  sabes que te quiero”.

             Marcados hoy por nuestra impotencia en una situación mundial de relaciones rotas y esperanzas destruidas, necesitamos escuchar la voz de Emmanuel Levinas que recuerda la tradición judía de los 36 justos desconocidos que, como un fermento de santidad, sostienen secretamente el mundo y cuya bondad consigue,  asombrosamente, contrapesar el mal. En esa convicción utópica encuentran muchos las razones para continuar la tarea oscura y cotidiana de retejer relaciones, recomponer rupturas y rehacer vínculos.

Son hombres y mujeres que están entre nosotros y que, como un Open Arms en miniatura,  emprenden la loca aventura  de navegar atentos a los náufragos y descargar en algún puerto la carga de humanidad de la que son portadores.  No les detiene la insignificancia de su intento porque se saben en sintonía con el  “Reparador de brechas y restaurador de ruinas” (Is 58, 8), con el Gran Cordelero que continúa amarrando nuestras pequeñas vidas a su Vida.

Fuente: Dolores Aleixandre rscj, ALANDAR Marzo 2024

Espiritualidad

“Trabajar por la justicia”, por Miguel Ángel Mesa

miércoles, 15 de mayo de 2024
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De su blog Otro mundo es posible:

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«El reinado de Dios es un mundo en el que reine la paz con justicia y la solidaridad universal» (Xavier Alegre).

No es un mal de hoy la falta de justicia. Desde que el ser humano se organiza socialmente surge el egoísmo, la falta de equidad, la opresión de uno sobre otros. Ni siquiera las épocas de bonanza económica se libran de la desigualdad y el menosprecio de unas clases sobre los demás. Pero, como estamos observando, es en los tiempos de crisis, como la actual, ocasionada por los bancos y las grandes empresas financieras de nuestro mundo principalmente (aunque luego la paguemos solo los ciudadanos y, de una manera más contundente, las clases más desfavorecidas), cuando la injusticia se muestra de una forma descarnada e inhumana, sin velos ni tibiezas. Es la verdadera cara de un sistema económico perverso, más aún, criminal, como viene denunciando el Papa Francisco.

Aun así, precisamente por ser aún más crudas y dolientes las injusticias, los cristianos, los creyentes y cualquier persona éticamente comprometida con el buen vivir de la humanidad y el cuidado de la creación, debemos comprometernos por la justicia y el bienestar de nuestros conciudadanos y de todos los hombres y mujeres que viven en nuestro país, sin excluir las luchas por la justicia en el mundo entero.

Sabiendo también que cuando en una sociedad se incrementan las desigualdades,las arbitrariedades, la corrupción, surgen cada día más revueltas que, debido a la indignación de la gente, pueden provocar cada vez más violencia. Pero para alcanzar la paz no se puede y no tendrá ninguna eficacia incrementar la represión, limitando las libertades ciudadanas, sino invirtiendo en igualdad, protección, educación, cuidados, bienestar ciudadano, privilegiando ante todo a los agentes sociales más débiles y desprotegidos. Solo así irán de la mano la paz y la justicia. O, como dice el Salmo, «se besarán».

En el trabajo de cada día es donde fructifica la causa mayor de la Justicia.Cuidando las relaciones entre las personas, defendiendo a los inmigrantes, a las mujeres violentadas de mil formas, a los trabajadores, a los ancianos, los niños y enfermos, a las personas en paro… En nuestra pequeña esfera cotidiana, como hormigas, trabajando en redes de solidaridad y cercanía, vamos construyendo una sociedad más justa.

Sin esperar a que den el primer paso los demás, porque si no los dan nos quedaremos parados indefinidamente. El grito, el sufrimiento, la imagen doliente, tanto en nuestra sociedad como en cualquier parte del mundo, deben hacernos despertar y salir al encuentro de quien sufre injustamente.

A veces es necesario atender con la máxima urgencia a situaciones de vida o muerte. Pero el ideal, lo que cambia realmente las inequidades, es ir a la raíz de los problemas, a la causa de las desigualdades. Solo cuando se ataja el mal desde su raíz es posible que crezca un nuevo árbol sano y frondoso. Con las armas de la paz, la no-violencia y el perdón y de la mano de la verdad, la honradez, el cuidado y la justicia.

«Felices quienes sienten un inmenso dolor ante la injusticia del hambre, del insulto, del odio, de la guerra, y emprenden un primer paso para solucionarlo».

 

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“El bando de Jesús”, por Gerardo Villar.

miércoles, 15 de mayo de 2024
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IMG_4405Se me ha ocurrido hoy echar cuentas. Calculo que a lo largo de mi vida he predicado por lo poco unas cuatro mil veces.

Hay ciertas cosas que no se pueden saber, pero lo que siento a mi alrededor es que no van surgiendo comunidades cristianas alternativas. Y me lleva a pensar si será que mis palabras no han sido semillas de Reino.

Puede ser que no he predicado el Evangelio, que no he acertado en la forma y en el estilo de Jesús que, como nos dice el Evangelio, hablaba con autoridad, porque decía palabras de vida, porque lo acompañaba con su vida y su testimonio, porque decía y hacía. Es cierto que a medida que Jesús habla, hay muchísimos discípulos que se van de Él y quedan muy pocos ante la cruz.

No se trata de multitudes. Quizás la Palabra ha hecho surgir la fe en bastantes personas y grupos. Pero me gustaría preguntar a los oyentes si les ayudo a calar en el Mensaje, si les animo a vivir a Jesús, si les lleva y me lleva a trabajar por los valores del Reino, si los oyentes son anunciadores de ese Evangelio.

De todas formas, voy descubriendo que la homilía desde el púlpito no es el mejor sistema. Se precisan grupos de diálogo y comentario para que la Palabra llegue y cale en lo vital, implicando la vida.

Partimos de que la Palabra muchas veces no se entiende, no se lee despacio y con la entonación adecuada y por eso resbala en los oyentes. Luego, el comentario que hacemos los predicadores no tiene un lenguaje claro, inciso, y muchas veces está hecho con comentarios de libros más que como experiencia de nuestra vivencia. Aquí veo yo el secreto: anunciar a los demás mi experiencia y comunicar mi enamoramiento de Jesús a los demás. No predicar lo que han oído toda la vida y ya lo oyen como algo que conocen. Muchas veces son ya viejos cristianos, que siguen la tradición de cumplir con la misa y alguna devoción.

Y, por parte de los predicadores, porque es la hora y mi oficio.

Pienso que la Palabra de Dios ha de tener el sentido de releer la actualidad, los problemas, las realidades desde Jesús. No sé cómo hacerlo, pero cuando predico, intento que sea breve, que sea el mensaje de Jesús, que lleve la luz a las realidades de mi vida y que sea positivo. La predicación con el evangelio en una mano y la realidad de la prensa en la otra para saber por dónde va la vida.

Y ha de tener novedad. Lo que Jesús decía con Autoridad, que cale y transforme. Como una espada que llega al fondo del corazón. Sí, porque será buena señal que esa Palabra nos haga pupa, nos interrogue, nos inquiete, nos abra nuevos caminos.

Aprender a echar el Bando de Jesús, pero al oído de cada uno.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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Búsqueda

martes, 14 de mayo de 2024
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Del blog Nova Bella:

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¿Cómo emprenderás la búsqueda de aquello que desconoces por completo?

*

Platón

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“Una maternidad más allá de las condiciones fisiológicas”, por Consuelo Vélez

martes, 14 de mayo de 2024
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IMG_4555De su blog Fe y Vida:

Aunque falta mucho para que la igualdad de género sea una realidad en todas partes del mundo, se han hecho grandes avances y, quedan pocos lugares -legalmente- vedados para las mujeres. Digo, “legalmente” porque en los “imaginarios” -más difíciles de cambiar- aún persisten muchos prejuicios y limitaciones. Pero un aspecto que, tal vez, no se ha trabajado suficientemente es la maternidad como una posibilidad que solo tienen las mujeres y no los varones, de ahí, que se defienda que ese rasgo es lo propio de las mujeres y, en eso, debe consistir su mayor aporte a la sociedad y a la Iglesia.

En ese sentido, en varias partes del mundo, en el mes de mayo, se celebra el hecho de ser madres. Pero reflexionamos sobre algunos aspectos de la maternidad. Fisiológicamente, las mujeres tienen los órganos reproductores adecuados para llevar adelante la maternidad. Sin embargo, como en todos los aspectos humanos, ni todas las mujeres pueden ser madres por alguna razón fisiológica, ni todas llegan a serlo, bien sea por escoger un estilo de vida célibe o porque no concretaron una relación afectiva en su tiempo fértil o por opción, razón que se invoca más últimamente. Con esto quiero decir que, valorando inmensamente el hecho de poder ser portadoras de la vida, no necesariamente todas las mujeres lo son, de ahí que no es “universalmente” válido el aporte de las mujeres en relación con su maternidad.

Es verdad que muchas lo son. Sin embargo, el hecho de fisiológicamente tener la posibilidad de ser portadoras de la vida ¿las hace “buenas” madres? ¿las capacita de manera “innata” para ser madres de esa nueva criatura? Me atrevo a responder que no porque la maternidad con todo lo que ello implica de amar a un nuevo ser, de ayudarle a desarrollarse desde lo que ese bebé es y desea, de darle las suficientes alas para que despliegue todas sus potencialidades, de amarle con generosidad, sin egoísmo, sin pedir nada a cambio, etc., no es algo innato que surge por el hecho de físicamente dar a luz. Por el contrario, esa realidad exige un aprendizaje, una permanente revisión, un disponerse a crecer, a confrontarse, a corregirse, a considerarse en camino del desarrollo del amor verdadero hacia otra persona, en este caso, de ese ser que logró desarrollarse en su vientre.

Y con todo lo anterior quiero sacar dos conclusiones. Lo primero es recordar que la maternidad es mucho más que lo biológico y por eso, aunque este mes se celebre el día de las madres y surja con tanta espontaneidad y cariño festejarlas y agradecerles sus desvelos y entrega, es importante recordar que ser madre es una tarea muy difícil que no puede improvisarse. Lamentablemente, hay demasiadas madres egoístas que prácticamente acaparan a sus hijos para sus propias necesidades. Hay tantas que ven en ellos su compañía, la realización de lo que ellas no pudieron ser, los casi “objetos” en quienes descargan sus frustraciones, miedos y exigencias. No faltan las que toman a sus niños como objeto de venganza contra sus parejas -esto también ocurre mucho en los varones y hemos asistido a casos muy dolorosos de varones que matan a sus propios hijos para vengarse de sus mujeres-. Pero no faltan madres que les impiden a los hijos crecer con sus padres y privarlos de muchas oportunidades también para castigar a su pareja. Esto de ser madres a imagen “del amor materno/paterno que Dios nos revela” (Is 49, 15-17), no es nada fácil y convendría repetirlo para que el don de la maternidad de los frutos que esperamos y sea más fácil engendrar una sociedad de hermanos/as como tanto la necesitamos.

Pero la segunda conclusión es que ni siquiera este aspecto fisiológico de la maternidad es tan propio de las mujeres que las haga tan distintas a los varones. Todos los seres humanos estamos llamados a amar con el mismo amor de Dios, ese amor del que habla la cita de Isaías, en que Dios mismo reconoce que, aunque una madre pueda olvidarse del hijo de sus entrañas, Dios no se olvida. Es decir, quien vive los valores del reino -sea mujer o varón- está llamado a vivir el amor incondicional del mismo Dios con todos los seres que le rodean. Esto no es cuestión de mujeres o varones. Es cuestión de humanidad.

Volvamos entonces con la igualdad de género. Las mujeres solo aportarán el amor que engendra vida y la deja desarrollar sin egoísmos ni exigencias para sí mismas, si aprenden a ser madres, revisando sus propios egoísmos y limitaciones y buscan crecer cada día en el aprendizaje de ese amor total y sin reserva. Pero no solo ellas están llamadas a vivirlo. Los varones, por ser imagen y semejanza de Dios, también pueden vivir ese amor incondicional -y de hecho hay varones que viven su paternidad con esa alta medida- aunque fisiológicamente no carguen en su seno al bebé que engendraron. No está de más recordar que la ternura, acogida, cuidado, protección no son valores por naturaleza femeninos, sino que son también masculinos y cada vez los vemos más explícitos en los varones.

Estos son tiempos de igualdad de género, pero también son tiempos de seguir en el aprendizaje del amor que construye un mundo más humano, más fraterno y sororal. Ni toda la responsabilidad es de las mujeres -es también de los varones y en la misma medida-, ni las mujeres saben hacerlo de manera innata, esencial, natural. Es evidente que no existe un instinto materno, sino que todo lo bueno que se supone debería darse, las mujeres también lo han de aprender, lo mismo que lo han de aprender los varones.

Por supuesto, celebremos en este mes de mayo el amor de tantas madres que han sabido vivir un amor generoso y entregado por sus hijos. Mucho que agradecer y mucho que reconocer. Pero, tomemos conciencia de lo mucho por aprender. En este último sentido, si a las jóvenes se les ayudara a no “idealizar” esa característica de ser madres, sino que se les mostrara la responsabilidad que supone, tal vez habría menos embarazos indeseados y, con eso, menos mujeres y varones que en lugar de amar como se esperaría lo hicieran, solo llenan el mundo de más dolor y egoísmo, al no saber amar bien ni a sus propios hijos.

No olvidemos que el amor incondicional de nuestro Dios es una llamada para mujeres y varones que, a imagen y semejanza suya, están llamados a vivirlo y a transparentarlo. No es más quien tiene las condiciones físicas para portar una nueva vida ni menos quien solo lo engendra. Ni tampoco quienes no tienen hijos por la razón que sea. Todos los seres humanos, con sus condiciones propias, pueden testimoniar el proyecto de amor de Dios sobre la humanidad, con la riqueza, particularidad y pluralidad que absolutamente cada ser humano tiene.

 (Foto tomada de: https://zubietxe.org/madres-con-mayuscula/)

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Semillas del Reino.

lunes, 13 de mayo de 2024
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Sois semillas del Reino
plantadas en la historia.
Sois buenas
y tiernas,
llenas de vida.

Os tengo en mi mano,
os acuno y quiero,
y por eso os lanzo al mundo:
Salid, acoged, proponed.
¡Perdeos!

No tengáis miedo
a tormentas ni sequías,
a pisadas ni espinos.
Bebed de los pobres
y empapaos de mi rocío.

Fecundaos,
reventad,
no os quedéis enterradas.
Floreced
y dad fruto.
Dejaos mecer por el viento.

Que todo viajero
que ande por sendas y caminos,
buscando o perdido,
al veros,
sienta un vuelco
y pueda amaros.

¡Sois semillas de mi Reino!

¡Somos semillas de tu Reino!

*
Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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Para conocer la esperanza que pertenece al llamado de Dios

lunes, 13 de mayo de 2024
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IMG_4715La publicación de hoy es del colaborador de Bondings 2.0 Mark Guevarra.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el VII Domingo de Pascua, Solemnidad de la Ascensión, se pueden encontrar aquí.

El punto culminante del tiempo pascual es la Ascensión de Jesús, que la iglesia celebra hoy. Perdónenme, pero lo primero que me viene a la mente cuando pienso en la Ascensión de Jesús es un hombre blanco con una túnica blanca y los ojos flotando hacia el cielo, como este evento ha sido representado en innumerables pinturas.

Pero en la lectura del evangelio de hoy, el acto de ascender representa solo una oración corta, mientras que Marcos usa seis oraciones largas para describir el mandato de Jesús en esta ocasión. Entonces, tal vez deberíamos centrarnos más en el mandato de Jesús.

Antes de ascender al cielo, el Cristo Resucitado nos ordena a todos “proclamar el evangelio a toda criatura… expulsar demonios… hablar nuevos idiomas… y tomar serpientes en las manos”. Considero que esto significa hacer justicia, llamar y expulsar el mal, compartir las buenas nuevas de nuevas maneras y animarnos y sanarnos unos a otros. Si estás leyendo esta publicación de blog, estoy dispuesto a apostar que de alguna forma, tú mismo estás tratando de estar a la altura de este llamado, con diversos grados de éxito.

Mientras reflexionamos sobre el mandato de Jesús antes de ascender al cielo, tomemos un respiro para hacer dos cosas. Primero, celebremos cómo hemos vivido nuestro llamado como seguidores de Jesús. Y segundo, celebremos a Cristo Resucitado siempre presente con nosotros y al Espíritu Santo que brilla en la fecundidad de nuestro trabajo.

Admito que solo en los últimos años me he arremangado para trabajar intencionalmente por la inclusión LGBTQ+. Conozco personas que lo han estado haciendo desde que yo usaba pañales, y todavía lo hacen. A lo largo de los años, mi fe se ha visto fortalecida por el trabajo y el testimonio de personas en Dignity/Canadá/Dignité y Dignity/EE. UU., New Ways Ministry, Sacerdotes católicas romanas, Call to Action y Católicos laicos preocupados en Canadá. He llegado a experimentar personalmente el mensaje del evangelio de hoy: que cuando las personas trabajan en compañía del Señor, Él confirma la palabra con señales que la acompañan. También he llegado a ser testigo de la perseverancia de la fe que también describe el evangelio de hoy. Probablemente puedas agregar a esta lista de discípulos y grupos valientes a través de quienes Jesús ha trabajado para enriquecerte. En este Domingo de Ascensión, te invito a tomarte un tiempo para celebrarlas de la manera que te sientas conmovida.

En segundo lugar, muchos de nosotros, las personas LGBTQ+, hemos estado y seguimos estando en el emocionante viaje del papado de Francisco. Y justo al lado de cada uno de nosotros en el viaje está el Cristo resucitado y el Espíritu que mora en nosotros. A lo largo de mi vida, he visto grandes avances hacia una inclusión más plena, gracias a la obra de Dios a través de profetas, sanadores y maestros incansables. Sé que el camino es largo y sé la urgencia de los pasos que debemos dar, pero hoy, mientras estamos en el monte de la Ascensión, tomemos descaradamente tiempo para mirar hacia arriba y a nuestro alrededor y celebrar a quienes nos han ayudado. llegar a donde estamos.

Estoy asombrada por la multiplicidad de maneras en que mis hermanos LGBTQ+ han sido guiados por el Espíritu Santo. Muchos trabajan incansablemente dentro de la iglesia como sacerdotes, religiosos, ministros laicos y maestros, pero desde dentro del armario. Algunos trabajan como profetas dentro de la iglesia institucional y otros no tienen más opción que trabajar fuera de ella, a menudo porque han sido obligados a dejar sus trabajos. Algunos se han separado de una iglesia que no reconoce su vocación y sus dones, y ahora sirven como pastores en otras iglesias. Muchos han abandonado el cristianismo por completo y han encontrado significado y propósito en otras tradiciones religiosas. Muchos han abrazado una fluidez espiritual que les ha permitido encontrar significado en más de una tradición religiosa. Y, lamentablemente, muchos otros han abandonado por completo la fe en Dios.

En todas estas formas, creo que el mismo Espíritu que mora en nosotros y Cristo Resucitado continúa habitando en todas y cada una de las personas. Y, sin embargo, como muchas personas LGBTQ+, a veces dudo del Espíritu, especialmente cuando la comunidad no me acepta del todo o, peor aún, cuando la comunidad me rechaza. Pero el evangelio de hoy es un recordatorio de que dondequiera que vayamos, dondequiera que seamos conducidos, “el Señor obra a través de [nosotros]”. Esto lo vemos en los frutos de nuestro trabajo, que a veces son totalmente inesperados.

Y así, en este día en el que reflexionamos sobre la Ascensión, celebremos nuestra fidelidad al mandato de Jesús y encontremos seguridad en la presencia permanente de Dios dondequiera que seamos conducidos.

Me hago eco y parafraseo la oración de Pablo a los efesios en la segunda lectura de hoy:

Queridos hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,
darte un espíritu de sabiduría y revelación
resultando en conocimiento.
Que los ojos de vuestro corazón sean iluminados,
para que sepáis cuál es la esperanza que corresponde al llamado de Dios,
¿Cuáles son las riquezas de la gloria de Dios?
y la grandeza del poder de Dios para nosotros los que creemos.

—Mark Guevarra (él/él), 12 de mayo de 2024

Fuente New Ways Ministry

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Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación…

domingo, 12 de mayo de 2024
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Cancioncilla de la tarde de la Ascensión

Regresaré, en la tarde,
con la alegría humilde
de haber andado todas
las aguas que me diste…
Absortas, en la orilla,
como un coro de vírgenes,
las garzas del arbusto
¿te estarán viendo irte?
Entre las nubes rotas
las violetas persisten.
Y el día sella en sangre
la verdad de sus límites.
Arde el ocaso. Arde
todo lo que era triste.
Todo el llanto del mundo
esa estrella redime…

*

Pedro Casaldáliga

***

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:

“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará… A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.”

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

*

Marcos 16,15-20

***

Es evidente que Cristo ha restaurado la dignidad humana de manera todavía más magnífica que como fue creada, que Cristo puede reunir en un inmenso haz de luz y de amor toda la creación, a fin de que ninguna criatura pueda quedar al margen de la alegría divina, a fin de que ninguna criatura se quede excluida del mundo consagrado, a fin de que toda criatura llegue a ser, en su propia modalidad, vida eterna. Precisamente cuando captamos la alegría hacemos eternas las criaturas. Por eso pienso que debemos habituarnos a procurarnos cada día la posibilidad de hacer una pausa en la que nos sea posible captar las alegrías del universo y de la humanidad, las alegrías del alma y del pensamiento, así como las alegrías de la ternura y de la amistad.

Es preciso que nos concedamos esta pausa, para descubrir en ella una fuente que renueve todos nuestros horizontes. Detrás de todas las desventuras, a pesar de todo, está el amor. Si bien Dios no puede impedir lo que nuestra ausencia hace inevitable, no es menos verdad que la única manera de dar testimonio de su presencia es demostrar, de una manera sensible, a todos los que nos rodean, que Dios es verdaderamente para nosotros la vida de nuestra vida y puede llegar a serlo también para ellos.

*

Maurice Zundel,
Estupor y Pobreza,
Padua 1990, pp. 151-155, passim.

***

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“Pregustar el cielo”. Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20)

domingo, 12 de mayo de 2024
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Christ the Redeemer, Cristo redentor at sunset, in Rio de Janeiro - Brazil

El cielo no se puede describir, pero lo podemos pregustar. No lo podemos alcanzar con nuestra mente, pero es difícil no desearlo. Si hablamos del cielo no es para satisfacer nuestra curiosidad, sino para reavivar nuestro deseo y nuestra atracción por Dios. Si lo recordamos es para no olvidar el anhelo último que llevamos en el corazón.

Ir al cielo no es llegar a un lugar, sino entrar para siempre en el Misterio del amor de Dios. Por fin, Dios ya no será alguien oculto e inaccesible. Aunque nos parezca increíble, podremos conocer, tocar, gustar y disfrutar de su ser más íntimo, de su verdad más honda, de su bondad y belleza infinitas. Dios nos enamorará para siempre.

Esta comunión con Dios no será una experiencia individual. Jesús resucitado nos acompañará. Nadie va al Padre si no es por medio de Cristo. «En él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente» (Colosenses 2,9). Solo conociendo y disfrutando del misterio encerrado en Cristo penetraremos en el misterio insondable de Dios. Cristo será nuestro «cielo». Viéndole a él «veremos» a Dios.

No será Cristo el único mediador de nuestra felicidad eterna. Encendidos por el amor de Dios, cada uno de nosotros nos convertiremos a nuestra manera en «cielo» para los demás. Desde nuestra limitación y finitud tocaremos el Misterio infinito de Dios saboreándolo en sus criaturas. Gozaremos de su amor insondable gustándolo en el amor humano. El gozo de Dios se nos regalará encarnado en el placer humano.

El teólogo húngaro Ladislaus Boros trata de sugerir esta experiencia indescriptible: «Sentiremos el calor, experimentaremos el esplendor, la vitalidad, la riqueza desbordante de la persona que hoy amamos, con la que disfrutamos y por la que agradecemos a Dios. Todo su ser, la hondura de su alma, la grandeza de su corazón, la creatividad, la amplitud, la excitación de su reacción amorosa nos serán regalados».

Qué plenitud alcanzará en Dios la ternura, la comunión y el gozo del amor y la amistad que hemos conocido aquí. Con qué intensidad nos amaremos entonces quienes nos amamos ya tanto en la tierra. Pocas experiencias nos permiten pregustar mejor el destino último al que somos atraídos por Dios.

José Antonio Pagola

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“Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.”. Domingo 12 de mayo de 2024. Ascensión del Señor

domingo, 12 de mayo de 2024
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33-AscensionB cerezoLeído en Koinonia:

Hechos de los apóstoles 1,1-11: Lo vieron levantarse.
Salmo responsorial: 46: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
Efesios 1,17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo.
O bien:Efesios: 4,1-13:
A la medida de Cristo en su plenitud.
Marcos 16,15-20: Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

El tema protagonista de este domingo es, indiscutiblemente, «la Ascensión», la subida misma de Jesús al cielo. Un segundo tema es el de «el mandato misionero» que el autor de los Hechos de los Apóstoles que compuso aquella escena puso en boca de Jesús.

En el primer tema, «la ascensión misma», no serán pocos los predicadores que simplemente la darán por supuesta, como indubitablemente histórica en su literalidad textual; habrá creyentes sencillos, de los que de hecho todavía creen que Jesús emprendió una ascensión real, una subida física y vertical, «hacia el cielo», que saldrán de la misa con la misma fe de siempre en la Ascensión, la misma que tuvieron nuestros abuelos, y los abuelos de sus abuelos.

Otros predicadores tratarán el tema de la ascensión con una calculada ambigüedad en sus palabras, de forma que no afirme explícitamtente la historicidad literal de «la subida», pero tampoco la cuestione; simplemente, dejarla ahí, y saltar por encima de ella para centrarse en el segundo tema, el del mandato misionero.

Una tercera actitud sería la de abordar el tema «agarrando el toro por los cuernos», es decir, haciendo caer en la cuenta a los fieles, explícitamente, de que hoy día, ser cristiano no implica en absoluto la necesidad de creer en una «subida física de Jesús» hacia ninguna parte. No vamos a extendernos aquí en un tema que requiere una explicación clara y detallada. Recomendamos más bien la lectura de este iluminador texto de Leonardo Boff, que puede ser tomado de la biblioteca de los Servicios Koinonía, aquí: http://www.servicioskoinonia.org/biblico/textos/ascension.htm Predicar claramente sobre estos elementos tan elementales, hacerlo con pedagogía y con delicadeza, sin brusquedad de «rompe y rasga», es algo que los fieles suelen agradecer –incluso explícitamente, yendo a la sacristía, tras la misa-. Recomendamos vivamente el texto también para utilizarlo en la reunión de estudio bíblico, o incluso para el estudio personal.

El tema del mandato misionero está asociado a la Ascensión por tradición. El final del evangelio de Marcos es el que asocia un mandato misionero de Jesús en el momento de «su despedida antes de partir para el cielo». Hoy sabemos que tal despedida-subida no es histórica, sino una genial composición literaria de Lucas, y que el capítulo final del evangelio de Marcos es añadido posterior, no original. Nada de ello daña en nada a la Misión, que no recibe su fuerza de que realmente fuera proclamada precisamente en la escena de la Ascensión. La Misión tiene otro fundamento, ajeno a la historicidad de la escena de la Ascensión. Por eso no beneficia a la Misión justificarla con un procedimiento mítico: «Jesús, antes de subir al cielo para irse al lugar de donde habría venido, al despedirse, pidió a sus amigos asumir la misión, ahora en una nueva etapa, hacia los confines del mundo». Proceder así, con esta argumentación «mítica» -que ha sido una argumentación bien radicional, empequeñece la misión, porque rebaja sus fundamentos hasta la categoría del mito. Qué sea la misión y qué fundamento tenga, habrá de definirse desde otros fundamentos. Leer más…

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