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La gente solo busca la salvación material.

domingo, 25 de julio de 2021
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multiplicacion_panesJn 6, 1-15

El domingo pasado nos dejaba el relato evangélico de Marcos ante la multiplicación de los panes. En su lugar, la liturgia inserta, a partir de este domingo, todo el c. 6 de Jn. Es el más largo y denso de todos los evangelios y nos va a ocupar cinco domingos. Partiendo de la multiplicación de los panes, elabora toda una teología del seguimiento. En el fondo, se trata de un proceso de iniciación catequética, que en la comunidad duraba varios años y que, al final, obligaba a tomar una decisión definitiva: el bautismo o abandonar.

Como siempre en Juan, todo son símbolos. El pan es el signo del alimento espiritual. El monte es el lugar donde habita la divinidad. Jesús subió al lugar que le es propio. Sentarse es el símbolo de enseñanza rabínica. Estaba cerca la Pascua no es un dato cronológico, sino teológico. La gente no sube a Jerusalén, como era su obligación. Busca en Jesús la liberación que el templo no puede darle. Proclamarle Rey es buscar seguridades.

El dinero es lo que había desplazado a Dios del templo; utilizado por el sistema opresor, es el causante de la injusticia. Comprar pan es obtener un bien necesario para la vida, a cambio de dinero, inventado para dominar. El vendedor dispone del alimento; lo cede solo bajo ciertas condiciones dictadas por él. La vida no está al alcance de todos, sino mediatizada por el poder. Jesús no acepta tal estructura, pero quiere saber si sus discípulos la aceptan. Felipe no ve solución. Doscientos denarios era el salario de un año.

Andrés muestra una solución distinta. Habla de los panes y los peces que descubre como algo de lo que se puede disponer. El muchacho (muchachito, doble diminutivo) representa al insignificante grupo de los discípulos. Los números simbólicos 5+2=7 indican totalidad. Todo se pone a disposición de los demás. Al ser de cebada, pone en relación este episodio con el de Eliseo. Eliseo dio de comer a cien, con veinte panes. Jesús da de comer a cinco mil con cinco. La propuesta de Andrés es la adecuada pero no hay medios suficientes.

Comer recostado era signo de hombres libres. Jesús quiere que todos se sientan personas con su propia responsabilidad. No quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase. Aquí está ya apuntando a la falsa interpretación que van a hacer del signo. El lugar (con artículo determinado) era el modo de designar el templo. Dios no está ya en el templo sino donde está Jesús. La mucha hierba, signo de la abundancia de los tiempos mesiánicos.

Pronunció la acción de gracias (eucaristhsaV=eucaristizó). Este dato tiene mucha miga. Se trata  de conectar la comida con el ámbito de lo divino (los sinópticos hablan de elevar la mirada al cielo). Se reconoce que el alimento es don de Dios a todos; nadie puede apropiárselo para después sacar provecho de su venta. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso a ese bien necesario. Su finalidad primera, alimentar, se eleva para convertirlo en signo de Vida. Solo en este nuevo espacio es posible el compartir.

Recoged los pedazos que han sobrado. “Lo sobrado” no tiene sentido de resto, desperdicio sino de sobrante, sobreabun­dante. En la Didaché se llama al pan eucarístico “los trozos” (klasma). Deben recogerlos porque la comunidad tiene que continuar la obra de la entrega. Otra gran diferencia con la experiencia del Éxodo. El maná no duraba de un día para otro; lo que Jesús ofrece tiene valor permanente y hay que cuidarlo. Recordemos que en los Hch se llama a la eucaristía “la fracción del pan”. No es pan, sino pan partido.

Llenaron doce canastas. «Doce» hace referencia a las doce tribus de Israel, como símbolo del pueblo que había acompañado a Moisés, el profeta que tenía que venir al mundo. Se trata de un profeta como Moisés que haría los mismos prodigios que él. No reconocen la novedad de Jesús. Siguen creyendo en una salvación venida de fuera. Más tarde se establece una clara distinción entre el alimento que les da Jesús y el maná.

Quieren hacerle rey. No han entendido nada. La multitud queda satisfecha con haber comido. La identificación con Jesús y su mensaje no les interesa. Jesús quiere liberarles, ellos prefieren seguir dependiendo de otro. Jesús les pide generosidad; ellos prefieren recibir. Quiere asociarlos a su obra; ellos quieren descargar en él su responsabilidad. La solución es compartir todo con todos. La salvación no está en que alguien solucione mi problema sino en estar dispuesto a dar a los demás lo que uno tiene y lo que uno es.

Se retiró a la montaña él solo. Jesús sube a lo alto, mientras los discípulos bajan. Ante la total incomprensión de la gente, Jesús no tiene alternativa: se vuelve al monte (lugar de la divinidad). Completamente solo, como Moisés después que el pueblo traicionó a Dios haciéndose un ídolo. Este paralelismo con Moisés muestra la gravedad de lo sucedido. Haciendo de Jesús un Mesías poderoso, repiten la idolatría de los israelitas en el desierto. En ambos casos quieren adorar a Dios bajo la falsa imagen que ellos habían hecho de Él.

El dinero sigue siendo la causa de toda desigualdad. Todo tiene un precio. La gratuidad ha desaparecido de nuestra sociedad. Seguimos ante la encrucijada pero no tomamos una decisión. No tomar el camino espiritual es dejarnos llevar por el hedonismo, la búsqueda de placer a cualquier precio. En el mejor de los casos, nos empeñamos en ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo. La religión, como la entendemos, nos lleva a la esquizofrenia.

Jesús pudo escapar de la pretensión de aquella gente, pero de nosotros, no puede escapar y lo hemos proclamado rey del universo. Debemos examinar los motivos que nos mantienen unidos a Jesús. ¿Por qué somos cristianos? ¿Por qué venimos a misa? Yo os lo voy a decir: Para asegurarnos sus favores aquí abajo y además, garantizar una eternidad dichosa en el cielo. ¡Poco han cambiado las cosas! También nosotros seguimos sin querer saber nada del servicio y la entrega a los demás. El evangelio sigue sin estrenar.

Seguimos poniendo lo espiritual al servicio de lo material. No nos interesa lo que Dios quiere sino nuestro placer. Solo nos interesa que Dios se ponga a nuestro servicio. Si todos los que nos llamamos cristianos empezáramos a compartir, como Jesús nos pide, se produciría la mayor revolución de la historia humana. Si esperamos a compartir cuando hayamos cubierto todas nuestras necesidades, nunca compartiremos nada. La técnica del capitalismo es precisamente aumentar las necesidades a medida que se van satisfaciendo.

Meditación

Jesús no quiere estar por encima de los demás.
Tampoco quiere que la gente se esclavice.
La auténtica salvación no puede venir de fuera.
El horizonte de tu plenitud está dentro de ti.
Lo externo, ni te tiene que atar, ni te puede liberar.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Silencio sonoro.

domingo, 25 de julio de 2021
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sermon-on-the-mountain“¿Cómo podemos entender bien el silencio exterior? Dios es amigo del silencio. Mira cómo la naturaleza, los árboles, la hierba, crecen en silencio; mira las estrellas, la luna y el sol, cómo se mueven en silencio” (Teresa de Calcuta)

29 de julio. Domingo XVII del TO

Jn 6, 1-15

Jesús se retiró a un monte, y allí se sentó con sus discípulos

Romano Guardini (1885-1968) uno de los teólogos más acreditados del siglo XX, desarrolla en su obra El Señor: meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo, las siguientes ideas: En el silencio es donde suceden los grandes acontecimientos. No en el tumultuoso derroche del acontecer externo, sino en la augusta claridad de la visión interior, en el sigiloso movimiento de las decisiones, en el sacrificio oculto y en la abnegación, es decir, cuando el corazón, tocado por el amor, convoca la libertad de espíritu para entrar en acción, y su seno es fecundado para dar fruto. Los poderes silenciosos son los auténticamente creativos.

Fray Marcos maneja magistralmente, como buen miembro de la Orden de Predicadores, estos silencios poderosos y fecundos en sus misas dominicales de Parquelagos. Yo he podido contabilizarle al menos cuatro y apuntan a una reflexión profunda -casi una oración- sobre lo que está diciendo o haciendo en la eucaristía. Otros, abundantes, aunque más breves, los hace cuando cree que es necesario que los feligreses interioricemos algo de lo que allí está sucediendo. La oración, dijo en una ocasión, es una conversación, un diálogo con Dios Trino: mientras que en algunos momentos nos dirigimos a Dios, en otros guardamos silencio para escucharle.

Me encanta observar el vuelo de la tórtola europea o el pato canadiense en sus anuales emigraciones. No dejan huellas en el aire, pues caminan tras ellos. Pero me embrujan más las de las aves o animales que dejan sus pisadas en la arena; también las de los seres humanos. Puedo contemplarlas, distinguirlas y disfrutar de la belleza de sus plantas: sublimes momentos de silencio sonoro y de diálogo conmigo mismo, con los restantes seres y con la naturaleza.

Lo dijo poéticamente Teresa de Calcuta, mística y santa, en su discurso el día en que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979: “¿Cómo podemos entender bien el silencio exterior? Dios es amigo del silencio. Mira cómo la naturaleza, los árboles, la hierba, crecen en silencio; mira las estrellas, la luna y el sol, cómo se mueven en silencio”. Tú sí dejaste profundas huellas marcadas en el camino de tu diario vivir que, justo con las de Jesús, nos están ayudando a encontrar las nuestras.

En cualquier espacio de la naturaleza, en pleno bosque centenario de robles, castaños y abedules, por ejemplo, el arte, la vida de todos los días y la naturaleza en su estado más puro se mezclan en idílicos paisajes, dando lugar a encuentros culturales participativos, abierto a diversas propuestas creativas y al bienestar personal. “Haga un lugar al silencio, a este gran maestro. Dentro de sus actividades, sin interrumpir nada, abra el oído de la mente y, detrás del ruido, en ausencia de meditación, escuche el silencio. Piense en la presencia del silencio, comience a percibir porque el pensamiento es una evocación. Una evocación cuyo mágico significado de este término llama a la manifestación de la causa referida. En el silencio se disuelve el pensamiento, y el ser real reaparece. Cada día contemple en varias ocasiones la corriente de la inmensidad del silencio interior, y así a lo largo de los años podrá establecer y hacer crecer su intimidad con el silencio. El silencio es el espacio que contiene el conocimiento y, llegado a ese punto de sí mismo, el silencio y usted estarán en conocimiento de lo inefable. Debemos aprender a guardar silencio”, escribió el maestro espiritual hinduista indio Ramana Ramarishi (1870-1950).

En Jn 6, 3 se nos dice que “Jesús se retiró a un monte, y allí se sentó con sus discípulos”. Se sentó para compartir con ellos en silencio, para escuchar el viento, para enseñar a nuestras manos a respetar las cosas, para hacernos sabios y comprender los secretos de cada hoja y cada roca, como rezan los indios norteamericanos.

ORACIÓN DE LOS INDIOS SIOUX

Oh gran espíritu, cuya voz oigo en el viento y cuyo respiro da vida a todo el universo. Óyeme, soy pequeño y débil, uno de tus muchos hijos.  Déjame pasear en la belleza y permíteme que mis ojos siempre puedan contemplar el rojo y el púrpura de la puesta de sol. Haz que mis manos respeten las muchas cosas que tus has creado y agudiza mis oídos para oír tu voz. Hazme sabio para comprender todas las lecciones que tu has escondido detrás de cada hoja y de cada roca. Dame fuerza no para ser más fuerte que mi hermano sino para luchar contra mi peor enemigo: yo mismo. Y hazme siempre listo para ir ante ti con las manos limpias y la mirada recta para que cuando la luz se desvanezca como se desvanece la puesta de sol mi espíritu pueda llegar ante ti sin ninguna vergüenza.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Creerle a Jesús.

domingo, 25 de julio de 2021
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SER HERMANO - MEMORIA PROFETICA DE JESUS - ESP - sin cintillo_resize(Mt 20, 20-28)

«El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo».

No suele costarnos demasiado creer “en” Jesús —el hombre lleno del Espíritu—, pero nos cuesta mucho creerle “a” Jesús cuando dice cosas tan sorprendentes como ésta (o como otras tan asombrosas como ésta). Sentimos la tentación de quedarnos solo con lo que nos parece razonable; creerle a Jesús en lo que cuadra con nuestros criterios e ignorarle en el resto… porque ¿qué es eso de perdonar setenta veces siete, o hacer el bien a los que nos aborrecen, o poner la otra mejilla o ir por el mundo proclamando el evangelio…?

Nos suena raro, casi escandaloso, porque nuestra cultura nos impone unos valores que nada tienen que ver con los suyos. Pero al leerlo, no podemos olvidar que Jesús nos está hablando nada menos que de su mejor sueño; del Reino; de esa humanidad de Hijos que solo queriéndose como hermanos podrá realizarse.

Jesús no se limita a proclamar el Reino, sino que lo compara con un tesoro escondido en un campo, que cuando alguien lo encuentra —cuando alguien le cree y responde a su palabra—, vende todo cuanto tiene para comprarlo. Y lo hace “lleno de alegría” porque ya solo le interesa el tesoro que acaba de descubrir; lo demás deja de tener valor para él… Y esto es fantástico, pero no le creemos. Tampoco le creemos cuando nos asegura que «no hay quien haya dejado casa, o hermano, o hermana, o madre, o padre, o hijos, o campos por anunciar la buena noticia, que no reciba el ciento por uno aquí en esta vida, y además la vida eterna»… Y es que, como decía Jon Sobrino, nos da miedo ser felices al estilo de Jesús.

Nos llamamos cristianos, declaramos nuestra fe en Jesús, pero no le creemos cuando nos asegura que el Reino es la mejor apuesta que podemos hacer…

¿Y cómo apostar?

Ruiz de Galarreta decía que «el Reino no es huir de la realidad humana, sino dar pleno sentido a toda realidad humana. Por eso, el Reino no es esencialmente renunciar a nada, sino dirigirlo todo hacia ese fin. Ni poseer, ni casarse, ni trabajar, ni descansar, ni disfrutar, ni esforzarse, ni dimensión humana alguna, está fuera de esta categoría esencial: medios para construir el Reino».

Y una vez más vemos que el evangelio no es un ligero barniz que se añade a lo humano: es tomar al hombre desde lo más profundo, tal como es, y hacer posible que se oriente a Dios.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

 

Nota de Fe Adulta:

Después de dos ciclos litúrgicos completos, es decir, más de seis años en el encargo, nuestro querido Vicente Martínez le pasa el testigo a Miguel Ángel Munárriz. No es un adiós ni mucho menos. Vicente seguirá deleitándonos con esos valores cristianos creativamente engarzados con las bellas artes, pero será en la sección de artículos. Por otro lado, tod@s conocemos a Miguel Ángel por sus artículos y sobre todo por su estrecha relación con la obra de José Enrique Galarreta, del que se considera su discípulo y del que fue buen amigo. Será una bonita forma de hacer presente a Galarreta en este portal. Y recordando las ideas de José Enrique, tenemos asegurado hablar de Jesús y hablar de Evangelio. Gracias Vicente. Gracias Miguel Ángel.

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Comerán y sobrará.

domingo, 25 de julio de 2021
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DOMINGO 17º T.O. (B)

(Jn 6,1-15).

En la vida hay momentos que sirven para darse cuenta o tomar conciencia de algo que está más allá de lo superficial, de lo habitual. Son momentos significativos y en cierto modo celebrativos. La duda es si en el rito actual de la eucaristía (mal llamada misa) las experiencias fundantes de las personas sencillas tienen o no, cabida o acogida.

El evangelio de hoy nos recuerda de forma espontánea a la eucaristía. Relato que narran también los sinópticos pues debió ser un “signo” importante en el devenir de las comunidades cristianas. No olvidemos que Juan, que sabe mucho de eucaristía, comienza el relato de la pasión con el lavatorio de los pies. Por algo será.

La fe, que es conversión y praxis, exige que se proclame y se celebre a través de gestos humanos como es el partir y repartir el pan, puesto que en ese signo reconocemos el don supremo de Dios-con-nosotros que es Jesucristo. Así, la fe vivida es una “exigencia” de la fe celebrada, fuente gratuita que nos nutre y fluye permanentemente. La conversión es dejar una dimensión de mi persona en manos de Alguien en quien confío, sé que me busca y me quiere.

El signo de liberación humana que realiza Jesús en el evangelio debería ser signo visible en cada persona y comunidad cristiana y debería rehuir, como él hizo, toda tentación de autosuficiencia, especialmente de orden político, social o religioso. Todo un aviso a quienes ostentan cualquier poder.

Cabría preguntarse si este gesto sencillo, profundamente humano, al alcance de toda comprensión, se expresa por igual entre quienes celebramos. O más bien, y salvo honrosas excepciones, es la celebración de la mesa compartida y sillas alrededor que venimos haciendo mujeres y hombres de comunidades cristianas, grupos diversos, plurales, donde el gesto, el signo y la Palabra comunicada adquieren todo su sentido. Porque no sólo es importante lo que sentimos, pensamos y hacemos, que puede evolucionar o dejarnos anclados, sino que nos guía el Espíritu que Somos, que habita en nuestra mismidad, en nuestra interioridad y forma parte de nuestra Identidad primordial.

Jesús tiene la sensibilidad y la sabiduría de percibir, esto es, conocer en profundidad, qué está pasando por el corazón de toda persona. Su manera de hablar, mirar, enseñar y actuar con una actitud nueva, radical, transformadora y con el amor en el centro, sin hacer distinciones ni descartar a nadie. En aquella comida cada uno comparte lo que lleva, todo se pone a disposición de los demás. Jesús pronuncia la acción de gracias, es decir, se vincula la comida con el ámbito de lo divino porque el alimento es don de Dios para todos; pero también darse, entregarse, compartir nuestros “talentos”, nuestro tiempo, lo que cada uno tiene, lo que cada uno es. Ese es el milagro.

Hoy, seguimos creyendo y ¿esperando? en la sinodalidad que el papa Francisco pone en marcha hasta el 2023 con el fin de que todos los creyentes participemos en ese proceso indispensable, esencial. Sin embargo, mucho nos tememos que el clero, una vez más, siga el modelo secular de Iglesia patriarcal, jerárquica y piramidal y, al mismo tiempo,  los cristianos/as decepcionados y hastiados del inmovilismo, autoritarismo y del clericalismo, nos lleve a la indolencia y a la inacción; aquello de “otros lo harán”.

Por desgracia, los documentos finales de los sínodos siguen sin reflejar la experiencia y la realidad viva y dinámica del pueblo creyente. Como muestra, el modo en que los cristianos/as vivimos hoy la sexualidad, revisión del celibato sacerdotal, las diversas experiencias del amor en toda su riqueza y diversidad, la elección de obispos, el acceso de la mujer al presbiterado…

Si a estas alturas todavía no se entiende la sinodalidad como un caminar juntos donde la prioridad es hacer posible y creíble el Reino de Dios, hoy, y no se cambia la estructura eclesial ni la organización actual, seguiremos en un callejón sin salida.

Somos pan y queremos ser pan para los demás en una Iglesia donde mujeres y hombres, en plano de igualdad, participemos en la vida y en el ejercicio de los distintos ministerios. El bautismo es el signo de nuestra identidad original, no el sacramento del orden. Somos una Comunidad inclusiva que ha de contar también con nosotras, las mujeres, en los principales órganos consultivos y de decisión en los que hoy estamos ausentes.

Querida Iglesia: tú que eres femenina y madre, despierta y recupera todo lo que el Concilio Vaticano II supuso de apertura, comunión, fraternidad/sororidad. Sé valiente y examina las cuestiones críticas a la luz del evangelio, tomando a Cristo como referencia. Recuerda: Ecclesia semper reformanda – ¡Iglesia siempre en actitud de renovación! Una Iglesia al estilo de Francisco, Pueblo de Dios, popular, Comunidad de Iguales, comprometida con la Justicia, la Paz y la integridad de la Creación.

En toda crisis se gestan nuevas oportunidades pero no podemos permitirnos una demora más en lo esencial de tu misión: anunciar el evangelio a las gentes, darles apoyo y consuelo en sus desamparos y sufrimientos, escuchar los gritos de los inocentes.

Hermano Francisco, no estás solo. Tú lo sabes bien. Has cambiado el rostro de la Iglesia en favor de los más vulnerables y has solicitado que las mujeres sigan dando testimonio de fe y de vida en todos los ámbitos. Escucha la voz de quienes te ofrecen ayuda, trabajo y humilde consejo. Estamos en la retaguardia y no se nos ve, pero seguimos atentas compartiendo el pan de la abundancia, confiando en que todos/as tengamos cabida y se superen las divisiones entre los cristianos o de otras confesiones religiosas que hacen posible el amor en toda su riqueza y diversidad. Volverá a ser la Iglesia de la alegría y la esperanza, habrá pan para todos y aun sobrará para que la comunidad siga creciendo. Solo así reflejaremos e irradiaremos el poder del Espíritu de Dios. Nos basta su Amor y su gracia.

¡Shalom!

Mª Luisa Paret

Fuente Fe Adulta

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Poder o servicio.

domingo, 25 de julio de 2021
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799FE176-0BDA-4EC4-8944-1B9764DDB88EFiesta de Santiago 

25 julio 2021

Mt 20, 20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?”. Ella contestó: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. Pero Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”. Contestaron: “Lo somos”. Él les dijo: “Mi cáliz lo beberéis, pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre”. Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”.

 

  Parece que la búsqueda de poder, en todos los niveles, es tan antigua como la humanidad. También en el reducido grupo de Jesús, que siempre lo denunció con fuerza, afloró la lucha interna por ese motivo. El evangelista Mateo, tratando de “suavizar” la situación, pone la petición en boca de la madre de los Zebedeos, aunque sabemos por Marcos (10,35) que no fue ella, sino los propios hermanos, quienes reclamaban de Jesús los lugares de privilegio.

  ¿Qué tiene el poder que lo convierte en objeto prioritario de deseo? Fundamentalmente, promesa de autoafirmación, de bienestar y de seguridad. Veamos cada una de ellas.

  El yo se afirma en la comparación, confrontándose con los otros -si dejara de confrontarse, saldría de la consciencia de separatividad y terminaría diluyéndose- y marcando su (imaginada) superioridad. El poder le promete una posición de superioridad e incluso de dominio, sumamente golosa para él.

  El yo trata de eludir constantemente la frustración. Desde su pretensión de que la realidad responda a sus deseos, cree encontrar en el poder la posición privilegiada para conseguir todo lo que se propone.

  El yo, como vacío que es, hambrea seguridad. Ahí nace su necesidad compulsiva de aferrarse a todo aquello que puede sostenerlo: posesiones, bienes, títulos, imagen, relaciones… Pues bien, el poder promete otorgarle una aureola de fuerza y de superioridad, haciéndole creer que se encuentra a salvo de los miedos.

  Eso es lo que el poder promete. Pero la realidad es bien distinta: lo que realmente produce es división y enfrentamiento. Y es aquí donde se hace patente la sabiduría de Jesús, constatando cómo funciona el ejercicio del poder, previniendo de su trampa (“no será así entre vosotros”) y compartiendo su propio camino de servicio.

 La sabiduría -el acierto en la existencia- no pasa por acumular poder, sino por servir hasta dar la vida. La búsqueda de poder es el programa del ego, que terminará en frustración; el servicio nace de la comprensión de lo que somos.

¿Qué hay en mí de búsqueda de poder, aunque solo sea en mis relaciones más cercanas, y qué hay de servicio?


Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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¿Multiplicar los panes?: solidaridad

domingo, 25 de julio de 2021
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CincoPanesYDosPecesDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Nota previa

         San Juan sitúa en la Última Cena el mandamiento del amor y el lavatorio de los pies, pero la Eucaristía: Yo soy el pan de vida, lo ubica S Juan en el capítulo 6º de su Evangelio: en el relato de la multiplicación de los panes: Yo soy el pan que ha bajado del cielo.

  1. Memoria de la multiplicación de los panes.

         Sea como fuere, el relato -el acontecimiento- de la multiplicación de los panes, quedó muy grabado en la mente y en el corazón de los primeros cristianos, pues aparece seis veces en los cuatro evangelios.

         Jesús se preocupa de las necesidades, de los enfermos, de los marginados, en el caso de hoy del hambre de aquella multitud que había acudido a escucharle. La gente, el ser humano necesita comer, en el amplio sentido del término alimentarse.

v 5. Estaba cerca la Pascua de los judíos«. No es un dato cronológico, sino teológico. La Pascua de los judíos ni alimenta ni salva. La gente no sube ya a Jerusalén, como era su obligación, sino que busca en Jesús el alimento y la liberación que ni el templo ni la religión pueden dar.

Necesitamos comer: pan, cultura, higiene, medicina, fe. espíritu, etc…

  1. ¿De dónde sacaremos dinero para comprar pan?

         Esta pregunta, ¿de dónde? Es constante en el evangelio de S Juan:

         La samaritana (Jn 4,11) le pregunta a Jesús: ¿De dónde vas a sacar tú agua?

         El maestresala de las bodas de Caná le dice al novio: De dónde has sacado este vino nuevo? (Jn 2,9)

         Jesús le dice a Nicodemo: El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. (Jn 3,8).

         El pan de vida no viene del dinero o de la compra abundante, que no sacia, sino que el pan de vida viene del corazón, de la buena relación y solidaridad entre los seres humanos. El pan de vida es un don, una gracia (gratuidad) del Señor.

  1. La multiplicación de los panes no es magia.

         Era evidente que Jesús ni sus discípulos podían comprar pan para toda aquella gente.

Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo, porque para resolver el problema del hambre (crisis, tercer mundo, Grecia, etc.) se necesita algo más que dinero: se necesita querer a los demás: solidaridad y buena voluntad.

La multiplicación de los panes es multiplicar el trabajo, acoger a los emigrantes, a los que pasan en pateras. En la tierra hay alimento, medicinas y medios de educación para todos, incluso sobra si es que no acaparamos y los laboratorios no especulan con las vacunas, etc…

Había un muchacho que tenía cinco panes y dos peces. Pero el muchacho no se los queda para él: los reparte.

v 8    Jesús propone una solución distinta a la del comprar. Habla de los panes y los peces que tiene el muchacho y que pone al servicio de los demás, sus pocos panes y peces son algo de lo que se puede disponer. El muchacho(en griego: siervo) pone su poca comida al servicio de los demás, como la pobre viuda del evangelio que echa “veinte céntimos” en el cepillo del Templo: todo lo que tenía para vivir. Es como José, el hermano menor vendido por sus hermanos mayores, que luego será quien alimente a su familia y al pueblo.

El hambre del tercer mundo, el paro se resuelve cuando nadie acapara lo suyo habiendo otros que pasan hambre.

Decía D Ricardo Alberdi que mientras exista paro y hambre en el mundo es más que discutible que lo que decimos que es nuestro, lo sea.

La Iglesia y la humanidad habremos de aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengamos, aunque sólo sea “cinco panes de cebada y un par de peces”.

5 panes y dos peces: 5+2: 7. Siete es número de plenitud. Hay alimento de sobra para todos.

         Es muy difícil enseñar a compartir cuando únicamente sabemos comprar con ansiedad. Los criterios hondamente insolidarios, que rigen nuestras sociedades difícilmente resolverán el problema del hambre.

El milagro de la multiplicación de los panes consiste en liberarnos de nuestra indiferencia ante quienes mueren de miseria y hambre y compartir el pan con quienes lo necesitan.

Cuando somos solidarios, hay pan para todos, incluso sobra.          Llenaron doce canastas, que hacen referencia a las doce tribus de Israel, es decir: todo el pueblo.

  1. v 10 Jesús mandó que se sentaran (recostaran) todos.

Las verdes praderas del Reino es una evocación mesiánica del salmo 22: en verdes praderas me hace recostar. Comer recostadoera signo de personas libres. La solidaridad crea personas que viven en común y libres. La Eucaristía -cuando es tal- crea fraternidad. El cristianismo no crea “clases sociales”, estamentos, no quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase.  Todos vosotros sois hermanos, (Mt 23,8).

  1. Multiplicar los panes es Eucaristía.

         Hoy hemos comenzado a leer el cp. 6º de san Juan, que seguiremos leyendo durante un mes, más o menos. Es un largo texto que nos habla de la multiplicación de los panes, después pasa al pan de vida: Yo soy el pan de vida.

Este capítulo sexto de Juan nos habla de la Eucaristía:

Jesús alzó los ojos, tomó el pan, dijo la acción de gracias: “habiendo dado gracias y lo repartió.”.  Es la Eucaristía. Se trata de conectar la comida y la solidaridad con el ámbito del Señor. Es la Eucaristía. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso al alimento, bien necesario

         Es la Eucaristía.

         Baste por hoy terminar con que: la solidaridad, multiplicar los panes es Eucaristía y la Eucaristía nos ha de llevar a la solidaridad.

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“Rezar juntos y reír en común”. 16 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,30-34)

domingo, 18 de julio de 2021
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37_16_TO_B_1467541La escena está cargada de ternura. Llegan los discípulos cansados del trabajo realizado. La actividad es tan intensa que ya «no encontraban tiempo para comer». Y entonces Jesús les hace esta invitación: «Venid a un sitio tranquilo a descansar».

Los cristianos olvidamos hoy con demasiada frecuencia que un grupo de seguidores de Jesús no es solo una comunidad de oración, reflexión y trabajo, sino también una comunidad de descanso y disfrute.

No siempre ha sido así. El texto que sigue no es de ningún teólogo progresista. Está redactado allá por el siglo IV por aquel gran obispo poco sospechoso de frivolidades que fue Agustín de Hipona.

«Un grupo de cristianos es un grupo de personas que rezan juntas, pero también conversan juntas. Ríen en común y se intercambian favores. Están bromeando juntas, y juntas están en serio. Están a veces en desacuerdo, pero sin animosidad, como se está a veces con uno mismo, utilizando ese desacuerdo para reforzar siempre el acuerdo habitual.

Aprenden algo unos de otros o lo enseñan unos a otros. Echan de menos, con pena, a los ausentes. Acogen con alegría a los que llegan. Hacen manifestaciones de este u otro tipo: chispas del corazón de los que se aman, expresadas en el rostro, en la lengua, en los ojos, en mil gestos de ternura».

Tal vez lo que más nos sorprende hoy en este texto es esa faceta de unos cristianos que saben rezar, pero saben también reír. Saben estar serios y saben bromear. La Iglesia actual aparece casi siempre grave y solemne. Parece como que los cristianos le tenemos miedo a la risa, como si la risa fuera signo de frivolidad o de irresponsabilidad.

Hay, sin embargo, un humor y un saber reír que es signo más bien de madurez y sabiduría. Es la risa del creyente que sabe relativizar lo que es relativo, sin dramatizar sin necesidad los problemas.

Es una risa que nace de la confianza última en ese Dios que nos mira a todos con piedad y ternura. Una risa que distiende, libera y da fuerzas para seguir caminando. Esta risa une. Los que ríen juntos no se atacan ni se hacen daño, porque la risa verdaderamente humana nace de un corazón que sabe comprender y amar.

José Antonio Pagola

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“Andaban como ovejas sin pastor”. Domingo 18 de julio de 2021. Domingo 16º de tiempo ordinario

domingo, 18 de julio de 2021
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41-ordinarioB16 cerezoLeído en Koinonia:

Jeremías 23,1-6: Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores:
Salmo responsorial: 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Efesios 2,13-18:
Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.
Marcos 6,30-34:
Andaban como ovejas sin pastor.

Jr 23, 1-6

En el Primer (Antiguo) Testamento los guías políticos y religiosos son presentados con frecuencia como pastores y el pueblo como el rebaño. La figura del jefe como pastor cobró vigencia a partir de David, el pastor convertido en rey. El rebaño no es propiedad de los pastores sino del Señor, ante el cual ellos son sus representantes, por eso él mismo les tomará cuentas. El oficio de los jefes se ha pervertido y esto ha permitido la dispersión y el extravío del rebaño. El rey Joaquín con su política desatinada provocó la intervención de Babilonia. La expulsión que se menciona aquí parece referirse a la primera deportación. La intervención del Señor se justifica por tratarse de su rebaño, está desarrollada en tres tiempos: repatriación de los deportados, nombramiento de pastores ejemplares y resonancia escatológica. Se pasa de los pastores al Pastor-Jefe, al rey davídico en quien los judíos ponen su confianza.

Jeremías es consciente de que el desorden, la situación de injusticia y el desplazamiento que tiene que soportar y sufrir el pueblo, se debe a los mandatarios que no han sabido gobernar en función del bien público sino en función de sus intereses personales y de clase, por eso han fracasado como gobernantes y es necesario entonces que Dios suscite nuevos pastores. Los pueblos viven añorando el cambio de la situación cada vez que se presenta la oportunidad de un nuevo gobierno. La esperanza y la ilusión de que algún día haya oportunidad para vivir en la justicia no se acaban aunque los hechos nos muestren que las situaciones siguen iguales. En este momento el problema de injusticia se ha agudizado más, porque los dirigentes de los pueblos tienen que obedecer al orden económico internacional, aunque haya esperanza no se encuentran las salidas, porque se requiere de la voluntad política de los grandes dirigentes del mundo y principalmente de quienes manejan la economía mundial. Hoy encontramos en el mundo más desorden, más injusticia, más desplazamiento. Que la palabra de Jeremías nos ayude a seguir creyendo que es posible la justicia.

Ef 2, 13-18

Este texto parece ser una inserción dentro de la carta a los Efesios, es diferente en el lenguaje, en las ideas y en la forma. Inserción en forma de himno sobre Cristo: la paz y la persona que nos trae la paz. Cristo derribó la pared divisoria, hizo de los dos ámbitos: judíos y gentiles, uno solo y destruyó por medio de su carne la enemistad.

El convertir la ley en una norma absoluta trae como consecuencias el casuismo y el legalismo; destruyendo este carácter de la ley, se elimina la enemistad. La gran acción de Cristo por la cual se demostró que es nuestra paz fue la eliminación de la ley como dogma, como norma absoluta y suprema que separaba a Dios y a los seres humanos, y a judíos y gentiles. Si los jefes dispersan, Jesús tiene la capacidad de reunir y de acabar con todo aquello que separa y divide a hombres y mujeres.

A Pablo le tocó enfrentar el problema cultural en la Iglesia primitiva entre cristianos judaizantes y gentiles, y luchó hasta conseguir que los gentiles fueran admitidos también dentro de la comunidad cristiana. En el texto de hoy nos recuerda que en Cristo Jesús desaparecen todo antagonismo y toda situación de injusticia que hacen que hombres y mujeres de la misma cultura y de culturas diferentes, no se entiendan entre sí… El evangelio es un mensaje de carácter universal, derriba los muros sociales, políticos, económicos, culturales y hermana a todos los hombres y mujeres.

Mc 6, 30-34

Dice el texto de Marcos hoy que a Jesús le dio lástima de la multitud porque andaban como ovejas sin pastor. Los discípulos han llegado de su labor apostólica a contarle a Jesús todo lo que les había pasado, Jesús entonces los invita a descansar en un lugar apartado pero cuando llegan allí fue imposible porque una gran multitud ya estaba en el lugar esperándolos. Jesús comprendió que más urgente que comer y descansar era atender a la multitud.

Si Jeremías en su tiempo se queja de los guías políticos mucha más aguda es la situación en tiempos de Jesús. En la época de Jesús los jefes políticos y religiosos dispersaban cada vez más al pueblo. El régimen político, militar y económico impuesto por Roma era una carga que pesaba sobre el pueblo y que se hacía más gravosa porque había gente que le hacía el juego a los romanos, entre ellos los saduceos, que administraban el Templo. El rey y los cobradores de impuestos eran nombrados por Roma y las fuerzas militares romanas tenían su fortaleza junto al templo de Jerusalén. Esta situación además de oprimir ofendía la dignidad del pueblo. El régimen tributario era demasiado minucioso y había que cumplir con el diezmo para el templo. La situación económica era crítica.

La sociedad se encontraba dividida y se atomizaba cada vez más tratando de buscar solución al problema del momento; unos creían en la fuerza de las armas, otros se aislaban y vivían en forma independiente. Se esperaba una irrupción de Dios que pusiera fin a esta situación y diera oportunidad al pueblo de Israel. Por otro lado después de la reconstrucción del templo al regresar del exilio, las leyes de purificación dominaron la religión judía hasta convertirla en un simple cumplimiento de normas, actitud con la cual Jesús no está de acuerdo porque se ha desligado totalmente de la vida haciendo falta la práctica de la justicia, del amor y de la misericordia. En una situación de éstas hay más desorientación y desconcierto en el pueblo, por eso Jesús es la alternativa de Dios en ese momento. Muchos se encuentran marginados del templo, han sido desplazados de allí por no cumplir con las normas rituales de purificación, cuando oyen hablar a Jesús se sienten identificados con su enseñanza y con su práctica, descubren que no están tan lejos de los caminos de Dios, encuentran en él al pastor que en vez de dispersar, congrega y reúne. Por eso, mientras los guías políticos y religiosos encuentran tiempo suficiente para descansar y comer, Jesús y los suyos tienen que inventar tiempo para satisfacer estas necesidades vitales. Marcos reconoce que Jesús, movido por la compasión de ver a la multitud que andaba como oveja sin pastor, se pone a enseñarles. Es la causa del Reino la que le consume su tiempo y su vida. Para esto ha venido, su pasión y su locura es el Reino, en otro pasaje del evangelio cuando María y los familiares de Jesús se enteran de que no les queda tiempo de comer por andar en los trabajos del Reino, vienen a buscarlo porque creen que se está enloqueciendo. Sólo quien ha andado en la vida motivado por una Causa entiende estas actitudes de Jesús, y no siente hambre ni fatiga por andar haciendo lo que le gusta y motiva. Leer más…

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18.7.21 (Dom 16). El Señor es mi pastor. Un salmo de libertad.

domingo, 18 de julio de 2021
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5DA7C205-DD96-4C5A-9E73-0D007786180DDel blog de Xabier Pikaza:

Así dice el último versículo del evangelio de hoy  (Mc 6, 30-34): “Jesús vio a la muchedumbre, y tuvo compasión porque eran como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma” (6, 34). Había planeado descansar con sus amigos en un sitio apartado, pero al llegar y ver a la gente tiene compasión.

Eran como ovejas sin pastor. Estaban de tal forma oprimidos y engañados que no podían reaccionar; necesitaban alguien que les ayudara a pensar por sí mismos, a tomar una decisión de de rechazo del engaño y la opresión, a iniciar un camino creador de libertad.

Ciertamente, los hombres no son ovejas mansas, incapaces de cambio  de acción (comunión) liberadora. Pero los malos pastores les habían oprimido de tal forma que necesitaban un impulso de ruptura, y ese impulso se lo dio Jesús, enseñándoles ante todo a pensar por sí mismos

Jesús se compadece.  Quería descansar, pero las ovejas oprimidas, cegadas, expulsadas piden su ayuda y él responde. No son así, les han hecho así. Podían ser distintas, pero se lo impiden los poderes de un poder de opresión. Por eso, él renuncia al reposo y abre para todos, en pleno campo, su casa de enseñanza, su «universidad» contra el sistema.

La primera libertad y misericordia es la enseñanza. Acoger y abrir los ojos de los cegados, oprimidos, descartados, para que ellos mismos puedan tomar las riendas de su vida y liberarse. No se ofrece libertad desde fuera; se enseña a los oprimidos, para que ellos mismos se liberen.

Un salmo para la pedagogía de la libertad

Conforme a la lectura de hoy, Jesús vino a enseñarnos libertad. Éramos «ovejas» oprimidas, explotadas; quiso iniciar con (par) nosotros un camino de liberación. Así dice el evangelio:

 Jesús dijo a sus discípulos: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado… Pero al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma (Mc 6, 30-34).

Es un texto de vacación de verano… cuando muchos van y quieres descansar separados, en mar o montaña. Así quiso ir Jesús, tomando unas vacaciones con sus amigos. Pero llegó la gente, queriendo libertad, y él empezó a enseñarles…

   Sobre esa enseñanza de Jesús vengo tratando con frecuencia en este portal. Hoy prefiero pararme en el «salmo responsorial» de la misa, Sal 23 (liturgia 2), salmo clásico del Cristo pastor. Hay que adaptarlo a nuestras circunstancias, recrearlo, sentirlo, cantarlo.

   Quizá alguno quiere hacerlo.Yo le ofrezco una lectura reposada que le podrá servir para entenderlo mejor y aplicarlo a su propia circunstancia. No olvide el lector que éste es un salmo de unos dos mil cuatrocientos años. Hay que adaptar y precisar matices (cambiar circunstancias…). Pero puede aplicarse a la vida cristiana. Por eso se canta en la misa:

Salmo 23 (22).  El Señor (Yahvé), la casa de los hermanos liberados

Este breve salmo, atribuido lógicamente a David, pastor y rey, a quien la tradición atribuye el orden sagrado del templo de Jerusalén, tiene dos motivos básico, conectados entre sí de un modo histórico y religioso.

(a) 23, 1-4. Yahvé (el Señor) aparece como pastorque protege, guía y alimenta al rebaño (a su pueblo, al orante) en los caminos fuertes, peligrosos, de trashumancia en oriente.

(b) 23, 5-6. El mismo Señor/Yahvé aparece vinculado a un templo (una casa), que es, evidentemente la de Jerusalén donde unge al orante yle ofrece una mesa de misericordia, en la que podrá mantenerse por siempre como triunfador (en frente, en contra de los enemigos).

Es muy posible que este salmo sea la oración de un “devoto”, un creyente, a quien han acusado sus enemigos, persiguiéndole  y queriendo expulsarle del culto de los fieles del templo; pero se ha defendido,  y puede mantenerse en el templo, confesando a Yahvé como su Dios, tanto en su entorno anterior de trashumancia (como oveja de un rebaño protegido por Dios), como en su contexto posterior (actual) de presencia y culto en el templo.

De un modo implícito, este salmo evoca el arco histórico de la identidad israelita, en sus dos momentos fundamentales.

(a) En un primer momento, el orante se identifica como “oveja” de un rebaño guiado y defendido por Dios, no sólo en la etapa de los patriarcas (Jacob pastor), sino a lo largo de los tiempos de trashumancia por un tipo de desierto, desde la salida de Egipto hasta su establecimiento en torno a Jerusalén. (b) En un segundo momento, este salmo nos sitúa ante la comunidad de creyentes liberados, reunidos en torno al templo de Jerusalén, donde Dios mismo aparece como “anfitrión”, en la casa sagrada que acoge a sus devotos, les unge, les llena de gloria y les “alimenta”, de forma que ellos pasan de ser ovejas de su rebaño (cf. Is 40, 11; Ez 34, 21-22; Sal 95,7) y huéspedes y amigos de su casa.

Este paso de la religión trashumante del Yahvé pastor y su rebaño a la religión establecida del Yahvé/Elyon, Dios del templo con sus fieles, que comparten la mesa y oración (y más tarde el libro de la Ley), constituye la clave de la historia de Israel, y aparece aquí resumida en esta espléndida oración,  de tipo simbólico muy hondo, que se divide en dos partes:

a)Dios el Pastor que debe «liberarnos», abriendo una historia de liberación arriesgada en la que seguimos empeñados.

b) Dios el Amigo que nos reúne en su casa, la casa de todos, para compartir la mesa del amor, vencidos ya los enemigos.

a. Dios Pastor que libera 

1 Yahvé es mi pastor, nada me falta:2 en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3 y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4 Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo:tu vara y tu cayado me defienden.

 b. Dios Amigo que reúne en su casa.

5 Preparas una mesa ante mí, | enfrente de mis enemigos;me unges la cabeza con perfume, | y mi copa rebosa. 6 Bondad y tu misericordia me acompañan | todos los días de mi vida,Y habitaré en la casa Yahvé | por años sin término.

 Entre el pasado de los patriarcas-pastores y el presente de los devotos del templo queda un largo transcurso de historia simbólica (conquista de la tierra, monarquía de Jerusalén, quizá exilio…), que el salmo no necesita precisar, pasando como hace la etapa de pastores (promesa) a la etapa de fieles/levitas de un templo.

Tú eres mi pastor

La imagen primera es del “pastoreo liberador”, una imagen que ha seguido vive en el mundo rural hasta tiempos recientes: La humanidad logró una madurez antes impensable cuando logró domesticar algunos animales (cf. Sal 8; Gen 2), de forma que, en vez de ser cazador fortuito de venados silvestres, se convirtió en pastor de animales domésticos (perros y caballos, vacas, ovejas…) a los que cuidaba y guiaba, para mantenerse de ellos.

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Descanso merecido y frustrado. Domingo 16. Ciclo B.

domingo, 18 de julio de 2021
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3f02b10accf0550a398b114bd281506696794857d72ba75d8dc1d37fa69a1e4fDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

¿Un relato imposible o un relato simbólico?

El evangelio empalma con el del domingo anterior, cuando Jesús envía a los discípulos de misión.

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él entonces, les dice: “Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.” Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.

Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

A primera vista, el relato se entiende tan bien que no precisa comentario. Pero hay un detalle sorprendente e inexplicable: cuando Jesús y los discípulos se montan en la barca en busca de un lugar solitario, cuenta Marcos que muchos los vieron marcharse, fueron corriendo de todos los poblados y llegaron allí antes que ellos.

¿Es posible que la gente vaya corriendo desde Cafarnaúm, Betsaida, Magdala, y llegue antes que la barca a un sitio que nadie sabe cuál es? Imposible. Esto demuestra que el relato no hay que leerlo desde un punto de vista meramente histórico (lo que ocurrió aquel día) sino también simbólico.

El primer detalle que indica Marcos es la preocupación de Jesús por sus discípulos. Después del trabajo apostólico llevado a cabo, merecen un poco de descanso, imposible a causa de la cantidad de gente que se interesa por Jesús. Es un detalle muy humano de Jesús, que no encontramos en los textos paralelos de Mateo y Lucas.

La solución consiste en buscar «un lugar desierto». Esta referencia al desierto es fundamental en el relato, porque evoca la situación del pueblo de Israel durante su camino desde Egipto a la tierra prometida. Entonces, en el desierto, fue alimentado por Dios. Ahora, en un lugar desierto, el nuevo pueblo de Dios será alimentado por Jesús.

El enorme interés de la gente por Jesús queda claro al comienzo, donde se dice que eran tantos los que iban y venían en su busca que no tenían tiempo ni para comer. Y se repite cuando «de todas las aldeas fueron corriendo por tierra y se les adelantaron».

Cuando se acercan a la orilla y ve a la multitud reunida, no le dice a Pedro que reme mar adentro y busque otro sitio. Siente compasión de ellos porque los ve abandonados, como ovejas sin pastor. Pero no se dedica a hacer milagros, sino a enseñar. Solo después se preocupará por darles de comer.

Cuando Marcos leyese este texto en su comunidad, es posible que les obligara a preguntarse: ¿sentimos nosotros el mismo interés por Jesús? ¿Vamos corriendo detrás de él, o preferimos quedarnos cómodamente sentados en casa?

Pero el relato sirve también de autoexamen a los responsables de la comunidad. ¿Siento compasión de la gente, o procuro quitarme de en medio cuando me van a fastidiar mi merecido descanso?

A muchos misioneros y catequistas les consolaría ver que, aunque no podían hacer milagros como Jesús, sí podían dedicar su esfuerzo a enseñar muchas cosas.

Pastores malos, pastores buenos, descendiente de David (Jeremías 23,1-6)

La idea de que Jesús se compadeció de la gente «porque andaban como ovejas que no tienen pastor», ha motivado la inclusión de este texto, que recoge ideas típicas de mediados del siglo VI a.C., durante el destierro de Babilonia. Es el resultado de unir diversas intervenciones proféticas, muy breves y tenidas en diversos momentos. No debe extrañarnos que existan diferencias.

Por entonces era frecuente acusar a los reyes, los pastores, de haberse despreocupado del pueblo y provocar que marchara al destierro. La primera intervención de Dios se centrará en castigar a los monarcas.

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño -oráculo del Señor-. Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel, a los pastores que pastorean a mi pueblo: «Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones -oráculo del Señor.

Pero el castigo no basta. Si los israelitas están dispersos, la siguiente intervención de Dios consistirá en reunirlos de todos los países.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde los expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multiplique.

¿Qué ocurrirá después? Los textos proféticos difieren bastante en este aspectos, y se pueden distinguir tres tendencias: 1) Dios mismo será el rey de Israel, mentalidad que se mantiene en el Padrenuestro cuando pedimos: «Venga a nosotros tu reino». 2) Habrá una restauración de la monarquía, con buenos reyes, no como los anteriores. 3) Dios suscitará un rey maravilloso.

La liturgia recoge las dos últimas ideas: en primer lugar se habla de una restauración de la monarquía con una serie de “pastores”, en plural.

 Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá -oráculo el Señor-.

 Pero la última promesa se refiere a un único descendiente de David que gobernará rectamente, practicando el derecho y la justicia.

Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que daré a David un vástago legítimo: reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y le pondrán por nombre: «El-Señor-nuestra-justicia.

En cualquier caso, restauración de la monarquía con una serie de reyes, o rey único ideal, los israelitas que escuchaban estas promesas proféticas imaginaban a un soberano poderoso y respetado, con capacidad de implantar la justicia y traerles el bienestar.

Ya que esta lectura se ha elegido por su relación con el evangelio, es importante advertir cómo cambia la imagen. Jesús no es un monarca sentado en su trono; no es temido, como la mayoría de los reyes antiguos; se mueve en un ambiente sencillo, humilde, de campesinos y pescadores; y su misión principal no consiste en administrar justicia, sino en enseñar. Algo que puede parecer decepcionante, pero que a sus contemporáneos entusiasma hasta el punto de seguirlo de todas partes.

De Galilea y de todo el mundo (Efesios 2,13-18)

Según el evangelio, los galileos siguieron a Jesús desde todas partes. Años más tarde, el seguimiento se produjo en muchos países, y la iglesia adquirió un aspecto nuevo al estar formada por cristianos de origen judío y de origen pagano. La experiencia actual de Estados Unidos y Europa con respecto a los migrantes ayuda a comprender lo difícil que resulta sentirse unidos, iguales y hermanos los miembros de distintos pueblos.

Desde el punto de vista religioso, en el siglo I, el mayor motivo de conflicto era la Ley de Moisés, con sus mandamientos y decretos. El judío que los practicaba se consideraba «cerca de Dios». El pagano, que ni los conocía ni los practicaba, estaba «lejos». ¿Cómo podría conseguirse la unión de judíos y paganos? Para los judíos contemporáneos de Jesús y de Pablo, la respuesta era clara: el pagano debía ser circuncidado y observar la Ley de Moisés. Pero lo que hace Jesús, según el autor de la carta, es revolucionario: en vez de obligar a observar la Ley, la anula con sus mandamiento y decretos. Al morir por todos, destruye la enemistad y hace que todos, lejanos y cercanos, tengamos acceso al Padre en un mismo Espíritu.

Hermanos, ahora estáis unidos a Cristo Jesús gracias a su muerte, los que antes estabais lejos, ahora estáis cerca. Él es nuestra paz; el que de ambos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad; anulando en su propio cuerpo la ley, sus mandamientos y decretos. Él ha formado de los dos, en su propia persona, una nueva humanidad, haciendo así la paz. Él hizo de los dos un solo cuerpo y los ha reconciliado con Dios por medio de la cruz, destruyendo en sí mismo la enemistad; con su venida anunció la paz a los que estabais lejos y a los que estaban cerca; porque por él los unos y los otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu.

Por desgracia, lo que dice este autor no siempre se cumple. En muchos conflictos políticos, económicos, sociales, entre cristianos, lo que triunfa no es la paz sino la enemistad. No somos una «nueva humanidad» sino una multitud de inhumanidades. Necesitamos ir en busca de Jesús para que él nos enseñe.

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Domingo XVI del Tiempo Ordinario. 22 de julio de 2018

domingo, 18 de julio de 2021
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“En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.”

(Mc 6, 30-34)

Esto del seguimiento de Jesús es una cosa muy completa. Hoy nos encontramos con que los apóstoles acaban de regresar de sus primeras “prácticas” y le cuentan al Maestro cómo les ha ido.

Probablemente recordarían muchas veces ese momento en el que compartirían mil anécdotas y en el que, en mitad de un ambiente tan familiar e íntimo, Jesús querría llevárselos a descansar.

Sí, Jesús pensó en su descanso y marcharon a un lugar tranquilo. Luego las cosas fueron diferentes, pero seguro que aquellos corazones entusiasmados y cansados sintieron el alivio que provoca que alguien vele por tu descanso.

Es seguro que cayeron en la cuenta de este detalle y también es seguro que no lo olvidaron. Y es seguro porque lo sabemos gracias a que ellos lo contaron. Lo contaron una y otra vez hasta que esta pequeña anécdota se convirtió en parte de la Buena Noticia.

Gracias al alivio y alegría que sintieron aquellos primeros discípulos podemos seguir escuchando ahora nosotras el susurro de la voz del Maestro que nos dice: –Venid vosotras solas a un sitio tranquilo a descansar un poco.

Y también a nosotras se nos vuelve en cansancio más ligero porque esa es la magia del cuidado. Más allá de las medicinas, una persona enferma que se siente querida y cuidada es capaz de afrontar incluso la muerte con mejor ánimo.

Seguro que todos recordaremos alguna vez en la que alguien ha pensado en nuestro descanso. El solo hecho de saber que alguien está preocupado por nosotras nos ha dado nuevas fuerzas.

La infinita ternura de Dios siempre está pensando en nuestro alivio y descanso. Siempre quisiera llevarnos a un lugar tranquilo, pero más de una vez se encuentra asaltada por una muchedumbre que la reclama como le sucedió a Jesús.

A nosotras nos toca hacernos conscientes de esta solicitud divina tan real como cualquiera de nuestros cansancios. Sí, debemos despertar a la ternura de Dios que cuida con esmero de cada una de nosotras, que se esconde en cada repliegue de nuestra cotidianidad para acariciarnos con una brisa suave y fresca, para saciar nuestra sed o para arrancarnos una sonrisa.

Oración

Despierta, Trinidad Santa, nuestra conciencia y nuestro espíritu para que sepamos reconocer la Ternura que derramas sobre la humanidad y que alivia cualquier cansancio.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Buscan un merecido descanso.

domingo, 18 de julio de 2021
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Mc 6,30-38

Tenemos que tener presente el contexto. Los apóstoles acaban de volver de la misión a la que Jesús les ha enviado. Entre el envío y el regreso, nos ha contado la muerte de Juan Bautista. Terminada la misión de los doce, se vuelven a reunir y se cuentan las peripecias de la tarea que acaba de concluir. Parece ser que les ha ido bien y vienen encantados (Lc lo dice expresamente). La euforia de la gente que les busca ratifica esa visión. El éxito se les está subiendo a la cabeza y no les deja tomar la postura adecuada.

Para entender este pasaje, debemos recordar que después de los primeros éxitos en Cafarnaún, Jesús se retira al desierto para poner en orden sus ideas. En este pasaje, son los enviados los que tienen éxito y deben ser también ellos los que se retiren a examinar su actitud vital. Marcos nos está diciendo que los discípulos necesitan una seria reflexión sobre el éxito de su misión, como Jesús necesitó meditar sobre su mesianismo.

Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. El mismo Jesús que les empujó a una actividad febril entre la gente, les lleva ahora a un alejamiento de esa misma gente para dedicarse a ellos mismos. No se trata solamente de la preocupación por su cansancio. Se trata, sobre todo, de que entiendan bien el sentido de lo que está sucediendo y no se dejen llevar por falsos espejismos. Por dos veces se dice que van al desierto, para dejar claro que necesitan una reconversión.

El texto griego no dice ‘lugar tranquilo’ o ‘despoblado’ sino ‘lugar desértico’. La diferencia es importante si tenemos en cuenta el significado que Marcos da al desierto, como lugar de lucha contra el mal. Inmediatamente después de ser bautizado coloca a Jesús en el desierto, para que allí aclare cuál va a ser su verdadera misión, superando la tentación del un mesianismo triunfalista. Después del éxito en la sinagoga de Cafarnaún y la curación de la suegra de Pedro, cuando todo el mundo le buscaba, se marcha él solo al desierto.

Se les adelantaron. Los planes van a ser frustrados por una urgencia mayor, la de la gente. En la profunda humanidad manifestada hoy, tenemos que descubrir su verdadera divinidad. El relato habla del grupo. “Los reconocieron”, “se les adelantaron”. Al incorporar a los doce a su propia misión, queda establecido el grupo como comunidad. La búsqueda de la gente refleja una carencia de apoyo y estímulo que posibilita la tarea de Jesús. 

Como ovejas sin pastor. Es una imagen clásica en el AT. En una cultura en que la ganadería era el principal medio de sustento, todos sabían perfectamente lo que se estaba insinuando con la imagen del pastor. Siguiendo la primera lectura, Jesús hace una crítica a los dirigentes que, en vez de cuidar de las ovejas, las utilizan en beneficio propio. Siempre ha pasado lo mismo. Nunca han faltado pastores, pero han sido tantas las falsas ofertas, hechas con tanta persuasión, que el pueblo se ha sentido indefenso ante tales ofertas.

Le dio lástima. Hoy no le conmueve un ciego o leproso, sino la gente descarriada. La ‘compasión’ sería una manera más adecuada de expresar el amor, superando los malentendidos que la palabra ‘lástima’ comporta. Podemos sentir lástima de una persona, pero no mover un dedo para sacarla de su situación. En todos los tiempos podemos constatar políticos y eclesiásticos que no tienen en cuenta al pueblo a la hora de tomar sus decisiones. La actitud de Jesús es el mejor antídoto contra la búsqueda del aplauso.

Y se puso a enseñarles con calma. Por encima de los planes de Jesús está la necesidad de la gente. El texto griego no dice “con calma” sino “muchas cosas”. Del contexto se deduce que dedicó todo el día a esa tarea, pues a continuación Marcos narra la primera multiplicación de los panes, que empieza advirtiendo de que ‘se hizo tarde’. El tiempo es lo más preciado que tenemos; dedicarlo a los demás es la mejor manera de responder a las exigencias del evangelio. La vocación del cristiano es ser para los demás.

Se cumple la promesa de Jeremías. Jesús es el único pastor. Como dice Juan, él es el modelo de pastor, el único que no nos va a engañar ni se va a aprovechar de nosotros. Con todos los demás hay que tener cuidado, porque nos pueden desviar poniendo sus intereses por delante de los nuestros. Es una tentación en la que los seres humanos caemos casi siempre; incluso cuando hablamos de Dios es para ponerlo a nuestro servicio.

Hoy, más que nunca, andan las ovejas desorientadas. Si hay una característica de nuestro tiempo, es precisamente la desorientación. Es urgente distinguir el verdadero mensaje del evangelio de tanta ideología y partidismo en que hoy está envuelto. Cuando Pablo dice que derribó el muro que los separaba, no se refiere a una situación externa, sino a una actitud de fidelidad a sí mismo, que permite superar la barrera del odio. Lo que nos separa es siempre nuestro falso yo. Nuestro verdadero ser es idéntico en todos.

Cuando en el evangelio Jesús invita a los apóstoles a retirarse al “desierto”, está tratando de decirnos que solo en el silencio y en el recogimiento interior, podemos encontrar el verdadero ser y solo después de encontrarlo, podemos indicar a los demás el camino. Sin vida interior, sin meditación profunda, no puede haber espiritualidad. Sin esa vivencia no podemos ayudar a los demás a descubrir la viva que llevan dentro. Si encontramos a Dios en nosotros, llevarlo a los demás será la tarea más urgente y más fácil de nuestra vida.

El evangelio de hoy es un reconocimiento de la necesidad del silencio para recuperar la armonía interna, amenazada por el exceso de actividad en cualquier orden. El estrés que hoy padecemos se debe a que no tenemos tiempo para nosotros mismos. Esta falta de tiempos tranquilos nos impide asimilar y ordenar los acontecimientos que, de esa manera, nos pueden destrozar, como la comida no digerida y por lo tanto indigesta.

Busca en tu interior y descubre allí el verdadero guía. No mendigues más agua que se te da a cuentagotas. Busca la fuente que está siempre manando y a tu entera disposición. El dedicarse a los demás y la dedicación a uno mismo no son dos aspectos que se puedan separar. La contemplación y la acción no pueden disociarse. Todo acercamiento a Dios lleva directamente a los demás. Si en nuestra vida somos capaces de olvidar uno de los dos aspectos, será la señal de que nos estamos alejando del evangelio.

Meditación

La acción sin contemplación sería programación estéril.
La contemplación sin acción sería una falacia.
La vida espiritual te llevará a la preocupación por el otro.
Un verdadero contacto con Dios en la oración
es, ya en sí, una acción en beneficio de todos.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Dadles de comer vosotros.

domingo, 18 de julio de 2021
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D8C9A1B9-A807-47D0-8CFC-360D8B33DD49Una comida bien equilibrada es como un poema al desarrollo de la vida”. Anthoni Burguess

DOMINGO XVI DEL TO

Mc 6, 30-34

“Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado, y él les dijo: Vosotros venid aparte a un paraje despoblado, para descansar un rato, pues no les quedaba tiempo ni para comer”

Así que se fueron solos en barca, a un paraje despoblado, pero muchos los vieron y se dieron cuenta. De todos los poblados fueron corriendo hasta allá y se les adelantaron, cuando desembarcaron, vio Jesús un gran gentío y se compadeció, porque eran como ovejas sin pastor.

El evangelista Marcos dice en su evangelio: Jesús subió a la montaña y les fue llamando a los que él quiso, y se marcharon con él. Aparece el título de Apóstoles, que significa enviado, aunque Marcos prefiere hablar de discípulos, lo cual hace en numerosas ocasiones.

La expresión ovejas sin pastor (Números 27, 17 y Reyes 22, 17) ratifica la crítica de Jesús a los dirigentes religiosos y políticos de Israel que dispersan y extravían a su pueblo y en El Libro de los Reyes se comenta: Entonces el profeta Miqueas dijo: “Estoy viendo a Israel desparramado por los montes como ovejas sin pastor” y el Señor dice: “No tienen amo, vuelva cada cual a su casa, y en paz”.

Isaías dice en 56, 9-12: “Fieras salvajes, venid a comer, fieras todas de la selva porque los guardianes están ciegos y no se dan cuenta de nada, son perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes tumbados y amigos del buen dormir, son perros con un hambre insaciable, pastores incapaces de comprender, ya que cada cual va por su camino, sin excepción, a su ganancia”

Poema de mi Libro Naturalia:

EL LORO

Mi vecino de enfrente tiene un loro.
Un regalo del cura.
Si llamas a la puerta te responde:
Ave María Purísima. Hermano ¿quiere confesarse?”.
Y luego al despedirse,
en penitencia te larga diez rosarios.
Habla latín, y dice:
Ubi charitas et amor, Deus ibi est”.
A mí, que soy ateo,
me repatea el latinajo.
A mi vecino, en cambio, el meapilas,
le chifla lo de “charitas et amor”.
Si tantos años ha vivido con cristianos,
¿por qué jamás citará el loro historias
de compasión y ayuda a los hermanos?

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Compartiendo proyecto con Jesús.

domingo, 18 de julio de 2021
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magdalena-jesus-640x480DOMINGO XVI DEL TO

18-7-2021

(Mc 6, 30-34)

«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

El domingo pasado, el Evangelio nos presentaba el envío de los Apóstoles a continuar la misión de Jesús. En el texto de hoy, los Doce regresan a encontrarse con Jesús y le cuentan todo lo que ha sucedido. Vienen muy contentos de lo que han hecho y enseñado. Lo que han hecho es liberar a las gentes de sus males físicos y morales, como han visto hacer a Jesús. Lo que han dicho es lo que Jesús les ha enseñado: el anuncio de la llegada del reinado de Dios.

Los apóstoles se sienten enviados como colaboradores en la misión de Jesús. Como representantes del estilo de vida que Jesús les ha mostrado. Se sienten orgulloso de que Jesús haya depositado su confianza en ellos. De que les haya asociado a la tarea de hacer un mundo más justo y humano. Son los amigos con los que ha querido compartir su proyecto de humanización.

Y ahora vuelven contentos a dar cuenta de la misión realizada. Quieren contar sus éxitos. Quieren demostrar a Jesús que puede confiar en ellos. Que han cumplido con lo que se esperaba de ellos. En ese momento, Jesús les dice: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco” ¡Propuesta entrañable!

Jesús quiere compartir con ellos su alegría. Y les invita a retirarse juntos a un lugar tranquilo. Es oportuno un tiempo y un lugar de calma para saborear y evaluar el resultado de esta primera actuación evangelizadora. Es importante aprender de esta primera experiencia lo que es más necesario para la gran misión apostólica que realizarán después de la experiencia pascual cuando Jesús les envíe, al mundo entero, a hacer discípulos.

Es un descanso merecido. Es una oportunidad de compartir alegrías. En esta escena, lo que más me interesa señalar es la sensibilidad de Jesús ante los sentimientos de los apóstoles. ¡Qué humanidad muestra Jesús! Todos los evangelios señalan esta característica de Jesús. Pero el evangelio de Marcos sobre todos. Yo veo en esta escena que Jesús es el Maestro que sintoniza y comparte con sus discípulos los resultados positivos de su enseñanza y aprovecha la ocasión para seguir enseñando. El buen maestro aprovecha este clima positivo para recompensar el esfuerzo y la obra bien hecha. Recompensa para motivar y guiar los nuevos aprendizajes. Realmente Jesús sabe enseñar. También en esto, tenemos en Jesús un modelo de evangelización. Sus discípulos debemos imitarle. Jesús nos da ejemplo de vida. Hagamos y digamos lo que él dijo e hizo y a la manera como él lo hizo.

Marcos, al presentarnos un Jesús tan humano, tan igual a nosotros, nos lo facilita. Jesús sigue depositando su confianza en nosotros. Como en los Doce. Nos envía a continuar su misión: Construir el Reinado de Dios en la tierra. Es decir, trabajar por un mundo más justo y más humano para todos.

El texto del evangelio, a renglón seguido, nos muestra una muchedumbre de gente que necesita escuchar el  mensaje de salvación y de gracia que Jesús venía ofreciendo por todas las aldeas y pueblos de Galilea. Al verlo, Jesús “sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles con calma” Quiero subrayar tres ideas: Al verlo sintió compasión, ovejas sin pastor y enseñar con calma.

Sentir compasión, ternura, cercanía, sintonía, misericordia. Todo esto es necesario para empezar. Es el motor de las mejores actuaciones. De Jesús y de todo evangelizador. De todo maestro. La compasión y la misericordia es el ADN de Dios y de Jesús. También tiene que ser el nuestro. Es condición de posibilidad para evangelizar. Este talante de Jesús es un compromiso para sus discípulos.

Ovejas sin pastor. En el Antiguo Testamento, con frecuencia, se presenta  al pueblo que estaba siendo defraudado por sus jefes políticos y religiosos, como ovejas sin pastor y sin guía (Num 27,17; 1Re 22,17; Ez 34,5; 2Cro 18,16; Jud 11,19). Jesús utiliza esa imagen para referirse a la multitud que le busca con la esperanza de encontrar en él cumplimiento de sus anhelos  y deseos.

Con calma. Jesús había invitado a sus discípulos a un lugar solitario, agradable para descansar. Pero la compasión ante la muchedumbre como ovejas sin pastor puede más que el descanso y relajamiento. Era cuestión de prioridades. Y el amor y la misión son lo primero. De nuevo, la sensibilidad, la disponibilidad y la generosidad de Jesús (en pocas palabras, su humanidad) marcan el camino a seguir.

África de la Cruz

Fuente Fe Adulta

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Descanso

domingo, 18 de julio de 2021
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1C1E85EF-5974-4CA2-86D9-178F05F2DB83Domingo XVI del Tiempo Ordinario

18 julio 2021

  Hay diferentes formas de cansancio: el que es resultado de un trabajo físico o mental, el provocado por situaciones de sobreexigencia o estrés, el que es consecuencia de un malestar psíquico debido a alguna tensión o fractura interna que requiere un gasto considerable de energía, el derivado de la cavilación o rumiación mental…

  Todos los tipos de cansancio psíquico o mental demandan cuidado y reclaman tomar medidas adecuadas, sobre todo, para ir quitando las causas que se hallan en su origen.

  El descanso requiere armonizarse y retirarse. La armonía consigo mismo es unificación y paz interior, sin las que es imposible descansar. Retirarse significa, sobre todo, y sin negar la importancia de alejarse por un tiempo del lugar y de las actividades habituales, tomar distancia de la mente pensante y de sus cavilaciones.

  En ese sentido, retiro es sinónimo de silencio de la mente y del ego. Y gracias a ese silencio, no solo nos sentimos más descansados -porque cesa la resistencia y nos alineamos con lo que es-, sino que accedemos a nuestra dimensión profunda (espiritual), donde experimentamos que, aun en medio de todo lo que nos sucede, somos Descanso. Y aquí es necesario escribirlo con mayúscula. Porque comprendemos -y podemos experimentar- que el descanso del que hablamos no es solo “algo” a cuidar y disfrutar, sino otro nombre de nuestra verdadera identidad.

  Con ello -no podía ser de otro modo-, se nos hace presente nuestra paradoja: somos Descanso estable y somos, también, seres limitados y frágiles, que se cansan con facilidad. La sabiduría (o espiritualidad) consiste en articular adecuadamente este doble nivel, y ello requiere, desde mi perspectiva, ejercitarse en la práctica meditativa, como herramienta en la que nos disponemos a experimentar el silencio y el Descanso que somos.

   Este descanso no solo repara, sino que nos sitúa en el buen lugar, desde el que podremos dejar que la vida fluya en todas las direcciones.

¿Cómo vivo y qué es el descanso para mí?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Entre cansacios y canseras: compasión

domingo, 18 de julio de 2021
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2020-07-05-Glosa-Jesús-enseñandoDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Cansancios en la vida.
  1. Una distinción inicial.

     En castellano hay dos palabras que definen bien la condición de fatiga del ser humano:

     cansancio: Dice el Diccionario de la Real Academia: Cansancio es la falta de fuerzas que resulta de haberse fatigado.

     El cansancio tiene una solución más o menos sencilla: un poco de reposo, alimentación, sueño, algo de diversión, etc.

cansera: Es una situación de agotamiento más profundo con dosis de hastío, tedio, languidez. Se tiene cansera cuando uno ya está harto de lo que fuere: problemas, defectos propios y ajenos, instituciones, etc.

La cansera nos puede llevar a la pasividad, a la acedia, a un decirse a sí mismo: “ya vale”, “me bajo del carro”.

Tal vez la cansera es tocar a vísperas de depresión

La cuestión es que en nuestro caminar por la vida, sentimos cansancios y canseras. En algunas ocasiones los cansancios y canseras derivan en tedio, agobio, angustias. A veces la cansera nos sobreviene por la debilidad física y / o psíquica, quizás por problemas de salud y enfermedad, por la misma edad. Quizás nos agobian problemas familiares o institucionales. La misma religión o los sistemas eclesiásticos férreos y militares (de poder y moralina barata) abruman nuestra alma. Tal vez alguna situación personal de pecado profundo puede abatirnos. Esta cansera tal vez la hemos experimentado durante los largos tiempos de confinamiento por la pandemia…

La cuestión es que el cansancio se hace presente en nuestra vida.

  1. Verano.

Por otra parte, estamos en verano y, quien más, quien menos -y a pesar de la pandemia-, estamos pensando en las vacaciones, si bien no es lo mismo vacaciones que descansar.

El fenómeno turístico es relativamente nuevo entre nosotros ¿Pudo comenzar en nuestro país por los años 1950-1960 y con el ministro de información y turismo de turno? Más o menos…

El capitalismo nos programa los cansancios para programarnos las vacaciones en la playa o lugar de moda.

  1. Venid a descansar un poco

     El descanso es necesario, pero probablemente el descanso no consista en unas vacaciones tan “agotadoras” como vacías. El descanso es una cuestión personal e interior. Los problemas y dificultades que nos causan cansancio no desaparecen por el mero hecho de viajar a la playa de moda. Los cansancios, como los problemas viajan con nosotros aunque viajemos huyendo. El cansancio se solventa en principio entrando en nosotros y preguntándonos amablemente ¿Qué me ocurre en la vida? ¿En qué momento me encuentro?  Lo demás es una salida de estampida hacia ningún lado.

El Señor se refiere al descanso existencial, a vivir en la paz profunda del alma y de la psicología humana.

Venid a un lugar aparte hace referencia al “desierto”, allí se encuentra la paz fundamental y profunda del corazón Solamente nos encontramos a nosotros mismos en el silencio, en “un lugar aparte”. Lo demás son fugas, huidas, retenciones de coches en colas de 15 kms, playas abarrotadas…

La expresión “descanso” en Jesús evoca la liberación de la esclavitud de Babilonia, (Is 14, 3). Descansamos cuando nos liberamos de esclavitudes profundas…

Recordemos lo que Jesús decía en el evangelio: venid a mí los que estáis cansados y agobiados … (Mt 11,28)

Descansar es un arte, no se descansa sin más ni más en un viaje low cost, ni en una dispersión “completa”. Se trata de apaciguar la ansiedad y los nerviosismos.

El descanso nos viene de poner serenidad en nuestra vida, de “poner en orden las cosas”, la propia existencia. Descansar en alguien, en último término en Dios.

Solamente en Dios descansa mi vida. (Salmo 61).

     Y desde ahí encuentra sentido la playa, la montaña, los paseos, los encuentros entre amigos – familias, la música, el teatro, el cine, etc.

  1. Jesús siente compasión de la gente.

Jesús se retira con los suyos a descansar un poco. Pero Jesús no huye de la gente. A Jesús nunca le estorba la gente. Jesús se acerca siempre con misericordia y bondad al ser humano, al pueblo y se acerca sobre todo cuando ve necesidades, enfermedad,  etc.

Jesús se acerca a nosotros, a las personas, con misericordia: siente compasión, lástima porque la gente vivía como ovejas sin pastor. Jesús no viene con leyes y mandatos, ordenando esto o aquello, Jesús nos mira con afecto, con el corazón. Jesús lo vive todo desde el corazón, desde la compasión. Era su manera de ser.

Jesús no pasa de largo ante el dolor, el sufrimiento, se acerca, cura, sana, perdona. Así fue recordado por las primeras generaciones cristianas.

La cercanía, la compasión, la bondad sanan, alivian en el sufrimiento. Jesús sufre con nosotros.

  1. ¿Nos sentimos queridos y guiados por el Buen Pastor?

     Es sanante y cristiano sentirnos no abandonados, mucho menos condenados, sino acompañados por el Buen Pastor.

     Disfrutemos de la bondad de Dios y transmitámosla especialmente a los más sencillos.

     Muchas gentes, personas humildes han dejado la Iglesia porque no perciben que ésta transmita bondad ni la misericordia de Dios.

     Sintámonos bien en la fe, en el grupo cristiano porque:

El Señor es mi Pastor:

Nada me falta.

En verdes praderas me hace descansar. (Salmo 22)

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El Dios imaginado

viernes, 16 de julio de 2021
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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«Acaso no exista un objeto mental de magnitud equivalente a la de la imagen de Dios. Ninguna otra representación psíquica posee un referente tan ilimitado en su extensión ni entraña las dimensiones de absolutez e infinitud que atribuimos a la divinidad. A esto se añade la carga afectiva que generalmente implica. La magnitud psíquica Dios cobra, pues, un potencial extremadamente significativo. Como totalidad, viene a responder a las exigencias más primitivas del psiquismo humano y a las valencias más intensas de su mundo afectivo. No en vano, en su negativa de aceptar cualquier tipo de limitación, sitúa a menudo el loco a la divinidad en el centro de sus alucinaciones y delirios.

Por la misma razón, la religión ha dispuesto siempre en su favor de un capital psíquico que le distingue del resto de las instituciones culturales. Las alianzas, rivalidades, complicidades y luchas marcan las relaciones de la religión con el resto de las instituciones socioculturales, las cuales se han visto involucradas en complejas conexiones con una institución que, como ninguna otra, muestra emblemáticamente el sello de la totalidad y, desde ahí, manifiesta su enorme poder de fascinación.

La psicología contemporánea ha puesto de manifiesto que el Dios imaginado hunde sus raíces en las estructuras más primitivas del psiquismo y se configura así como una fuerza capaz de impulsar el desarrollo y la maduración de la persona y también de potenciar las fuerzas más destructivas del individuo y de la colectividad. Francisco de Asís y Savonarola, Juan de la Cruz y Miguel de Molinos, Oscar Romero y el imán Jomeini se pronunciaron todos en el nombre de Dios.

Profetas, místicos y oferentes contaron siempre con sus terribles parodias (fanáticos, alumbrados y sacrificadores). Y, sin embargo, fue el mismo objeto mental – el Dios imaginado – el que impulsó a unos y otros en las distintas articulaciones de su experiencia religiosa».

*

Carlos Domínguez Morano

Selecciones de teología

(1996, volumen  137)

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad

Oración

miércoles, 14 de julio de 2021
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Oración

Dios es el hacedor de todo y es en Dios que nosotros y todas las personas encontramos nuestra verdadera dignidad y valor.

Celebramos la diversidad radical de Dios entretejida en el rico tapiz de la creación. Trabajaremos y adoraremos junto con aquellos que son como nosotros y aquellos que no lo son. Buscamos la fuerza para no callar nunca ante la injusticia. Haremos espacio para los demás, incluso cuando nos cueste mucho.

Nos unimos a la misión de Dios en busca de una vida de florecimiento y fidelidad, luchando con las Escrituras y siempre abiertos al mensaje del Evangelio de amor sin fin. Nos regocijamos en nuestra tradición wesleyana de transformación, justicia y santidad social.

Ojalá que hoy demos solo un paso en este camino.
Que podamos ofrecer una mano abierta a cada uno de nuestros
vecinos.
Que seamos un pueblo valiente.
Dios de todos, que así sea en nuestros días.
Dios de justicia, trabaja a través de nuestras vidas.
Dios de amor, transforma nuestra iglesia y nuestro mundo.

Amén.

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“Sophia perennis”: la sabiduría eterna, por José Arregi

miércoles, 14 de julio de 2021
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41CoKPLkQrL._SX322_BO1,204,203,200_Sophia perennis, la “sabiduría eterna”, no es una religión. Es el plano que nos regala el acceso a la experiencia de nuestro verdadero ser. Es la esencia de todas las religiones, la experiencia de la realidad de la que provienen todas las religiones y hacia la que remiten todas las confesiones.

Sophia perennis es el reconocimiento del mensaje de salvación en el que se basan todas las religiones. Es la experiencia del fondo primordial del ser que se realiza como esta evolución racional inaprehensible, de la “energía primordial” que configura todas las formas y estructuras y nos regala a los hombres la auténtica interpretación de nuestra vida.

Los hombres somos solamente un pestañeo en ese universo intemporal. Adentrarse en ese reconocimiento representa un paso decisivo en el proceso de maduración de la humanidad. Se trata de incorporarse a la ley cósmica. Pues lo que llamamos “Dios”, “divinidad”, “vaciedad”, no está en el exterior, sino que se trata más bien de nombres para lo más íntimo del acontecer de la evolución, un acontecer que está más allá de todos los conceptos de tipo teológico o filosófico. No tiene una posición fija ni un lugar determinado. La única posición es el aquí y ahora en el que se manifiesta esa realidad primordial a la que hemos dado nombres tan distintos.

Sophia perennis sobrepasa toda confesión y llena al mismo tiempo toda confesión. Quien la ha experimentado puede regresar en todo momento a su tradición religiosa. Pero a partir de entonces la interpretará y celebrará de otro modo, pues la experiencia le habrá llevado al auténtico origen de lo que significa la fe.

Sophia perennis señala el camino hacia un conocimiento libre de representaciones, opiniones y conceptos. “Una tradición especial fuera de las escrituras, independiente de la palabra y de los caracteres de la escritura, que muestra inmediatamente el corazón del hombre”, así reza una definición que da el zen de sí mismo.

Sophia perennis, la “sabiduría eterna”, conduce a una vida en armonía con el fondo primordial del ser y nos familiariza con el auténtico significado de nuestra condición humana.

Esta sabiduría la alcanzamos después de la profunda experiencia del fondo primordial intemporal.

(Willigis Jäger, Sabiduría eterna, pp. 11-13)

Fuente Umbrales de Luz

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Un Dios radicalmente nuevo

martes, 13 de julio de 2021
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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«La muerte de Jesús, tal como es interpretada por los primeros cristianos, no escapa totalmente a las categorías sacrificiales del Antiguo Testamento, que han puesto a su disposición un lenguaje entre tantos otros. Pero hay que ser conscientes del desplazamiento que supone la reutilización neotestamentaria de esas categorías sacrificiales. Lo que está en juego realmente es el acceso al espacio divino, el acceso a Dios. Con su muerte, Cristo abre el acceso al Dios de la antigua alianza de una manera radicalmente nueva. Para mí, la novedad reside en el hecho de que este acceso se hará, de ahí en adelante, no de abajo hacia arriba (el sacrificio religioso como medio de reconciliación del hombre con Dios), sino de arriba hacia abajo: Dios, en Jesús, viene a encontrarse con el hombre hasta en la muerte. Si existe un sacrificio, es un «sacrificio» entendido como el fin de una comprensión de Dios y el nacimiento de otra nueva. Y esto Jesús lo hace, efectivamente, «por nosotros».

Aunque de maneras diferentes, los Evangelios, san Pablo y el autor de la Carta a los Hebreos no están diciendo otra cosa: se pasa, de la idea de un sacrificio orientado a permitir a los hombres acercarse a lo divino, a la confesión de un Dios que muere al mismo tiempo que mueren con él las representaciones que de él nos hacemos. Creo que no somos realmente conscientes de hasta qué punto el cristianismo ha acabado con la lógica sacrificial. La destrucción del templo obligó al judaísmo a dar ese paso; para el cristianismo, la causa fue la muerte de su Mesías: su resurrección subraya, en cierta manera, que se ha terminado la muerte sacrificial, puesto que la víctima se ha levantado de entre los muertos.

Queda preguntarse si una tradición demasiado larga de lectura eclesial clásicamente sacrificial de la muerte de Jesús, es decir, casi exclusivamente sustitutiva, no ha ocultado en cierta manera la novedad, sobre el trasfondo de una herencia asumida, que dejan entrever los textos del Nuevo Testamento. Para los autores del Nuevo Testamento que hemos leído, la muerte de Jesús no es tanto el fruto de un plan indispensable de Dios, sino más bien el resultado de la respuesta violenta que suscita la proclamación de un Dios radicalmente otro, radicalmente diferente y, por lo tanto, insoportable para los hombres.

Los autores del Nuevo Testamento afirman simplemente –aunque este «simplemente» es esencial– que en su muerte Jesús no se limita a soportar la violencia, sino que la combate y la subvierte: su muerte y su resurrección nos están diciendo, al fin y al cabo, que la violencia, incluso religiosa, es decir, sacrificial, no tiene la última palabra. Ni el hombre ni Dios salen indemnes de ello. En este sentido, la muerte de Jesús tiene verdaderamente una dimensión sacrificial: en la muerte libre y soberanamente aceptada de Jesús, lo que se sacrifica es el Dios de las religiones tradicionales.

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Jean-Daniel Caussé, Élian Cuvillier
(Viaje a través del cristianismo)
Sal Terrae

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