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Compasión

domingo, 11 de febrero de 2024
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compasion-en-guerra-coreaDomingo VI del Tiempo Ordinario

11 febrero 2024

Mc 1, 40-45

La compasión constituye uno de los signos más palpables de madurez humana y de espiritualidad genuina. Y esto no es así por un convencionalismo arbitrario, sino porque la compasión brota espontáneamente de la comprensión.

Una persona es psicológica y espiritualmente madura cuando se habita a sí misma, viviendo en conexión consciente con lo que es, más allá de la imagen, de la acción y del propio ego. Y lo que somos de fondo, más allá del yo, es una realidad transpersonal que se ha designado como Verdad, Bondad y Belleza. Dicho más brevemente: somos Amor. Por eso, cuando lo comprendemos, no podemos sino vivirlo. Por eso también, es lo único que nos hace felices.

Sin embargo, la experiencia nos dice que encontraremos dificultades para vivirlo: desde una sensibilidad más o menos endurecida hasta un estado de alejamiento de nuestra propia identidad profunda, pasando por un mayor o menor bloqueo de nuestra capacidad de amar, como consecuencia de carencias afectivas importantes en los primeros momentos de nuestra existencia.

Eso explica que, con frecuencia, nos veamos enfrentados a una paradoja: somos Amor, pero necesitamos entrenarlo para poder vivirnos en coherencia. Entrenar el amor no significa entrar por un camino de voluntarismo. La voluntad la necesitaremos para mantener la perseverancia en el entrenamiento, pero el amor despertará en la medida en que nos sea posible experimentarlo.

Es probable que, en ese camino, haya que empezar por cuidar y desarrollar el amor a sí mismo. Un cuidado que no tiene nada de egoísta, ya que ese mismo amor es el que nos libera del encierro narcisista, gracias a dos características que lo acompañan: la humildad y la universalidad.

El amor es humilde, es decir, verdadero e íntegro y, por tanto, desapropiado, porque se reconoce infinitamente más grande que el propio yo. No se trata, por tanto, de que yo me ame -aunque lo nombremos de este modo-, sino de que el Amor me alcanza y me envuelve. Al reconocerlo así, el yo o ego ha perdido su protagonismo.

Por otro lado, el amor es universal, no deja nada ni a nadie fuera. Porque no es un sentimiento que dependiera de mí y conociera altibajos, sino una certeza que se apoya en la realidad de lo que es: todo es uno, todos somos uno. En el Amor lo experimentamos.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Marginados (leprosos) en la vida: si quieres puedes limpiarnos.

domingo, 11 de febrero de 2024
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28c3Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.-     UNA ANÉCDOTA SOBRE LA LEPRA

Me lo contaba un sencillo y buen catequista africano que él lo vivió:

Allá en Guinea Ecuatorial, en plena selva africana, en un poblado llamado Mikomeseng, había –y hay- una humilde pero hermosa leprosería construida con la ayuda de la Fundación belga del P. Damián (apóstol de los leprosos).

Hace cincuenta / sesenta años, más o menos, el entonces dictador de Guinea Ecuatorial, Macías, quiso eliminar la lepra de su país, para lo cual no tuvo mejor ocurrencia que expulsar a todos los leprosos de la leprosería a la selva. Cuando los pobres leprosos: gente muy limitada por la enfermedad huían a la selva como buenamente podían, Macías dio fuego a los leprosos y a la selva.

2.- LA LEPRA EN LA VIDA DE ISRAEL; IMPUREZA Y MARGINACIÓN

La lepra y las enfermedades de la piel, llagas, erupciones, etc. eran consideradas como el signo exterior de una situación de pecado interior.

Por esta razón los leprosos eran considerados impuros y debían salir de la convivencia familiar, dejar la convivencia del pueblo y vivir en las afueras sin tener contacto alguno con la gente.

La lepra era la enfermedad que más alteraba la vida de una persona. Desfiguraba y deterioraba el cuerpo, el alma y la dignidad hasta convertirlo en “impuro”.

Por esta razón los leprosos vivían en las afueras de las ciudades, vestidos con andrajos, entre la basura, (Job). El leproso tenía que llamar la atención con una campanilla o haciendo gestos para que nadie se le acercara, pues quien tocaba un leproso queda igualmente impuro y, por tanto, excluido. El leproso permanece aislado, condenado a su suerte. El leproso solamente puede vivir en compañía de quienes padecen su misma enfermedad. (2 Rey 7,3; Lc 17,11-19).

Es el caso de Job:

Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza. Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura. (Jb 2,7-8)

En el AT el leproso es impuro también ante Dios, por lo que no puede participar en el culto, en las celebraciones. El leproso, vive, pero es considerado como muerto, que también es impuro e intocable. La lepra es exponente de la dureza del sistema religioso marginando sin compasión.

3.- JESÚS -EL CRISTIANISMO- ANTE LA LEPRA Y LA MARGINACIÓN.

Tanto Jesús como el leproso hacen lo que no debían. Ni debían ni podían acercarse uno al otro. Uno por enfermo y Jesús para no quedar contaminado.

Aquel hombre leproso -marginado- se acerca humildemente -se puso de rodillas- y le suplicó a Jesús: si quieres puedes limpiarme.

Jesús, como buen judío, debía haber salido corriendo, como lo hicieron el sacerdote y el levita en la parábola del buen samaritano, (Lc 10,25-37).

Pero Jesús siente compasión, se acerca, toca y limpia al leproso. Jesús rehabilita al leproso: lo de vuelve a la vida, a la convivencia. Siempre eres hijo de Dios.

Dios no hace acepción de personas, ni relega a nadie.

4.- COMPASIÓN

Jesús es la expresión de la misericordia de Dios. En JesuCristo se nos hace presente la bondad de Dios.

¡Cuántas veces aparece en los evangelios que: “Jesús se compadeció, sintió lástima”.

+ La misericordia de Dios es entrañable (Lc 1).

+ Bienaventurados los que tienen misericordia, (Mt 5,7).

+ Jesús siente compasión de la multitud. (Mt 9,36; 14,14; 15,32).

+ Dejaos de tanto rito y liturgias celestiales: misericordia y no sacrificios, (Mt 9,13).

+ Jesús siente pena por aquella madre viuda de Naím que acompaña a enterrar el cadáver de su hijo, y le devuelve a la vida. (Lc 7,13).

+ El padre del hijo pródigo, cuando le ve volver a casa, se conmovió. (Lc 15,23).

+ El buen samaritano es puesto como modelo porque tuvo misericordia. (Mc 10,33).

+ Jesús siente compasión de tantas personas… Extiende su mano al leproso, al paralítico, a la mujer que perdía la vida (sangre), a la muerte (Lázaro), a la suegra de Pedro, etc.

Dios se compadece siempre del ser humano e interviene con fuerza para rehabilitarnos, para acogernos en la convivencia.

Jesús, que es puro, toca al impuro. Nosotros no manchamos a Cristo, Él nos limpia, nos sana,

Lo que Jesús hace con el leproso y con tantos enfermos es la bondad de Dios para con nosotros.

5.- ¿HEMOS VUELTO AL AT?

También hoy creamos marginación en nuestro derredor: marginaciones en la familia, muchos ancianos son marginados en los centros sanitarios; marginaciones en el campo del trabajo; aparcamientos y marginaciones en la vida eclesiástica; menosprecios y marginaciones de corte étnico, marginaciones de los emigrantes, etc.

¿No es marginación lo que hacen muchos obispos, curas y laicos con los homosexuales en contra incluso del papa Francisco?

Salgamos de la sinagoga, de la ley y volvamos a la misericordia del Señor. Es más importante la ley que el Evangelio.

Dios, JesuCristo son misericordia.

Lo propio de ser cristiano es la compasión, sentir lástima y curar.

Señor, si quieres puede limpiarme

Jesús sintió lástima, le tocó y le dijo: queda limpio.

PARA CONCLUIR LA PALABRA

Un viejo documento cristiano (apócrifo), el papiro Egerton, recoge allá por el siglo II una oración que pone en boca del leproso cuando se encuentra con a Jesús. vamos a terminar la homilía rezando todos juntos esta oración

Maestro Jesús, tú que andas con los leprosos y comes con ellos en su casa:

yo también me he puesto leproso;

si tú quieres, me volveré a poner puro.

***

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La Inmaculada desde una mirada más actual sobre María

sábado, 10 de febrero de 2024
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IMG_1781Un teólogo propone cambiar el nombre de ‘Inmaculada Concepción‘ porque «demoniza la sexualidad»

De su blog Fe y Vida:

«Hay que resignificar la fiesta de la Inmaculada, mostrando que el Hijo de Dios se encarnó en una mujer de carne y hueso»

«De ahí la necesidad de seguir actualizando su figura para que pueda decir algo a los tiempos actuales. Esta actualización no significa que inventemos cosas sobre ella, sino que volvamos a los datos bíblicos, reconozcamos que han sido interpretados desde una mirada patriarcal»

El próximo 8 de diciembre celebramos la fiesta de la Inmaculada concepción de María, es decir, el reconocimiento que hace la Iglesia de que María, por ser madre de Jesús, fue preservada de todo pecado desde su nacimiento hasta su muerte. No es un dogma que tenga fundamento bíblico, pero expresa una convicción de fe que el pueblo reconoce como consecuencia de la divinidad de Jesús. Este último dato es importante: los dogmas marianos son, ante todo, dogmas cristológicos.

Es decir, están vinculados a la persona de María, pero no por ella misma sino por su papel en la historia de salvación como madre de Jesús. Corremos el peligro -y así se ha vivido y se vive en algunos contextos- de pensar a María como una “semidiosa” o alguien llena de poderes para alcanzarnos favores, casi compitiendo con Jesús en su capacidad de conceder milagros. Vaticano II corrigió esas desviaciones al hablar de ella no en un documento aparte y menos proclamándola corredentora -como algunos pretendían-, sino en el documento sobre la Iglesia -Lumen Gentium-, mostrando así su papel único como madre de Jesús, pero no aparte o desligada del pueblo de Dios.

Conviene también, a propósito de esta fiesta mariana, recordar que, aunque el amor a María es una de las devociones más fuertes del pueblo cristiano, su figura y las actitudes que se le han atribuido en su vida histórica están diciendo cada vez menos a la juventud. Se puede amar a la madre de Jesús, pero no es fácil reconocer en ella un modelo de mujer que abra caminos de realización plena para ellas hoy.

De ahí la necesidad de seguir actualizando su figura para que pueda decir algo a los tiempos actuales. Esta actualización no significa que inventemos cosas sobre ella, sino que volvamos a los datos bíblicos, reconozcamos que han sido interpretados desde una mirada patriarcal -propia de la sociedad en la que se ha vivido-, haciendo que se haya puesto más atención a unos aspectos que a otros, concretamente en aquellos que la sociedad ha designado para las mujeres y que han permitido ese papel secundario y sufriente que todavía hoy tantas mujeres padecen.

IMG_1780Basta recordar el texto de la anunciación (Lc 1, 26-38). Se ha puesto más énfasis en la aceptación de María “Hágase en mí según tu palabra” que en la pregunta que ella dirige al ángel cuando le anuncia que será la madre de Jesús: “¿Cómo podrá ser esto si no conozco varón?”. Es decir, esa joven campesina, tiene palabra, la pronuncia, cuestiona, interpela, no importa que sea un enviado de Dios el que le está hablando. Una María así entendida, impulsa y respalda las preguntas que hoy las mujeres nos hacemos: ¿por qué tan relegadas de la Iglesia? ¿por qué no podemos tomar decisiones? ¿por qué no podemos ser mediación de Cristo?, entre muchas otras que actualmente se formulan.

Otros textos bíblicos van en la misma línea. El texto del Magnificat (Lc 1, 46-55) aunque se reza cada tarde en las vísperas, pareciera que no transmite la profundidad de esas palabras puestas por el evangelista en boca de María, mostrando cómo ella expresa lo que es el reinado de Dios: misericordia y transformación de las injusticias haciendo que los excluidos sean colmados de bienes.

Ese texto tiene un hondo contenido sociopolítico, pero se ha espiritualizado de tal manera que no se conecta con la realidad y menos con una María llena de compromiso transformador.  Podríamos comentar más textos bíblicos (aunque en realidad hay muy pocos textos donde aparezca María) pero sirvan estos como ejemplos de la necesidad de una lectura que no pone el énfasis en el silencio de María, en su capacidad de sufrir y de llevar todo en su corazón (Lc 2, 19) sino que reconoce su protagonismo y liderazgo.

Volviendo a la fiesta de la Inmaculada convendría resignificarla mostrando que el Hijo de Dios se encarnó en una mujer de carne y hueso y a ella, sin dejar su humanidad, se le reconoce como llena de gracia, es decir, capaz de vivir la plenitud de vida que Dios quiere para todos sus hijos e hijas. La vida cristiana es una vida que actuando según el espíritu de Jesús crece cada día a más plenitud de amor, de misericordia, de compromiso, de generosidad, de reflexión crítica, de palabra profética, de militancia, de llegar a hacer posible el reino de Dios en nuestra historia.

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Todo esto es distinto a esa visión reducida de entender la Inmaculada en un sentido de separada del mundo. Por el contrario, todos y todas estamos llamados a buscar esa plenitud de vida -llena de gracia- pero en la encarnación del aquí y el ahora, con lo que tiene de alegría y tristezas, de logros y de fracasos, de avances y retrocesos, de aciertos y equivocaciones. María fue proclamada Inmaculada por su consecuente vida de gracia para ser la madre de Jesús, pero, en ningún momento, alejada de su historicidad, de su humanidad, de su ser mujer de Nazaret, pobre, sencilla, campesina, una más entre los suyos.

María vista desde estos horizontes más encarnados en la realidad es modelo no solo para las mujeres sino también para los varones porque en el pueblo de Dios todos estamos llamados a ser bienaventurados como ella, discípulos como ella, seguidores de Jesús como ella. La dimensión femenina de la Iglesia no la encarna solo María ni las mujeres porque en todo el pueblo de Dios reside la riqueza de los diversos dones que culturalmente se han atribuido a las mujeres, pero que, en la realidad, son dones de todos los seres humanos. ¡Que María, quien vivió la plenitud de vida desde su nacimiento hasta su muerte, nos acompañe en este mismo camino de gracia y plenitud al que todos y todas somos llamados!

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Revisión del deseo prohibido en la Europa moderna temprana: la guerra bárbara del cristianismo contra la homosexualidad

viernes, 9 de febrero de 2024
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IMG_2750La quema del noble y caballero suizo Richard Puller von Hohenburg y su sirviente por sodomía, Zurich, 1482. Ilustración: desconocida

Revisión del deseo prohibido en la Europa moderna temprana: la guerra bárbara del cristianismo contra la homosexualidad

El estudio del historiador Noel Malcolm sobre la vida gay en los siglos XV al XVIII desacredita muchos mitos, pero sobre todo cataloga la violencia extrema perpetrada contra aquellos que se consideraba que habían violado la doctrina religiosa.

Peter Conrado
Dom 28 de enero de 2024 10:00 CET

Deseo prohibido, la historia sobria y llena de notas a pie de página de Noel Malcolm sobre la homosexualidad masculina entre 1400 y 1750, tiene algunos compañeros de cama más juguetones: en Amazon comparte su título con una serie de bromances de pechos peludos, uno o dos juegos sáficos y una historia sulfurosa sobre una aventura de una bruja con un demonio atormentado. Contra tal competencia, Malcolm presenta un elenco que incluye lujuriosos potentados turcos, sacerdotes católicos depredadores, pinches corruptibles y coristas de mejillas tersas, junto con dos reyes ingleses que supuestamente jugueteaban con jóvenes viriles favoritos. Pero la mayoría de los sodomitas, como Malcolm insiste sombríamente en llamarlos, deben satisfacer sus deseos en privado; La preocupación del historiador son los prohibitivos mandamientos religiosos que las parejas del mismo sexo desobedecían y las penas increíblemente brutales impuestas por leyes que pretendían defender el orden divino del universo.

Aquí el sexo parece ir seguido, casi automáticamente, de una muerte insoportable. En el siglo XV, la sodomía en Venecia se castigaba con la decapitación, tras lo cual los cadáveres de los malhechores eran quemados para garantizar que no quedara rastro de ellos. Como era ilegal matar a un hombre ordenado, un clérigo lascivo fue encerrado en una jaula en la Piazza San Marco y dejado morir de hambre a la vista de una población regodeada. En Florencia, un niño de 15 años fue castrado en el patíbulo y luego sodomizado mortalmente con un atizador de hierro candente. Un joven holandés colocado en la picota fue arrojado con inmundicia y bombardeado con piedras, que finalmente acabaron con él. Otros fueron condenados a remar hasta morir como esclavos de galeras; a los afortunados, en un extraño acto de misericordia, les cortaron la nariz, no la cabeza ni el pene.

El pánico moral suscitado por estos procesamientos a menudo ocultaba miserables motivos financieros o políticos. Un asalto francés a los reservados Caballeros Templarios en el siglo XIV utilizó la sodomía como excusa para confiscar sus riquezas. En Perú, las tribus indígenas fueron acusadas del mismo vicio para justificar los ataques de los conquistadores españoles.

En caso de que uno se pregunte por qué la Europa cristiana estaba tan reprimida contra la intrusión, Malcolm menciona un abstruso complejo psicológico conocido como “xenohomofobia”: los hombres que optaban por un papel pasivo en el sexo eran considerados traicioneros porque su preferencia indicaba “penetración religiosa y militar”. . Quizás la loca metáfora pueda ampliarse para explicar el muro fronterizo de Trump, diseñado como un tapón protector para uno de los orificios de Estados Unidos.

IMG_2749Un grupo de hombres franceses c1470. Ilustración: Archivo/Alamy

Como demuestra Malcolm, esta intolerancia paranoica se deriva de una mala interpretación de las Escrituras. La impía ciudad de Sodoma es condenada porque sus habitantes cometieron un pecado particularmente abominable, pero la Biblia no especifica que este peccadillo fue “relación o deseo sexual entre hombres”. Los comentaristas patrísticos llenaron el vacío resoplando y resoplando sobre una práctica que llamaron “innombrable”; advirtiendo que si se pronunciaba en voz alta “contaminaría la boca del hablante y los oídos del oyente”, lo que dejaba a los devotos libres para fantasear espeluznantemente sobre un amor que no se atreve a pronunciar su nombre. Sodoma permaneció tan convenientemente oscura que cuando el marqués de Queensberry la invocó para denunciar a Oscar Wilde por corromper a su hijo, no recordaba cómo deletrear la palabra: la tarjeta que dejó en el club de Wilde se dirigía a él como un «somdomita posando». Gracias a uno de los sabios apartes de Malcolm, la acusación sinónima de sodomía también se evapora en el aire. El término proviene del francés “bougre”, que originalmente significa “búlgaro”, que se refiere a “los dualistas bogomilos de los Balcanes”, gnósticos que evitaban la procreación para rechazar el mundo material. Vulgarizada en inglés, Bulgaria se convirtió en sodomía, un insulto polivalente que redujo el anatema religioso a un ejercicio de insultos.

Cerca del final del libro de Malcolm, los pensadores de la Ilustración finalmente cuestionan la imposición cristiana de códigos morales al señalar que nuestros apetitos corporales no pueden considerarse antinaturales. En 1785, Jeremy Bentham descartó los viejos tabúes sagrados calificándolos de “ofensas contra uno mismo”: si los pederastas podían ser incinerados, Bentham sugirió que los monjes deberían ser asados vivos a fuego lento. La teología musulmana, hay que reconocerlo, hizo discretas concesiones a las debilidades sensuales: en su descripción de la cultura otomana, Malcolm cita a poetas que comparan a los camareros efebos con los coperos en el paraíso y parafrasean dulcemente la eyaculación como “extraer leche de la caña de azúcar”. Los eruditos musulmanes del siglo XI incluso autorizaron la sodomía en el más allá. En la Tierra, el sexo no procreativo estaba censurado porque podía llevar a la despoblación, pero tales prohibiciones eran innecesarias en el cielo, donde no habría nuevos nacimientos. ¿Qué mejor manera de pasar el tiempo en la eternidad?

Al anunciar que ha “llegado a este tema sin ninguna implicación personal en él”, Malcolm se resiste a las ilusiones de los historiadores que también actúan como activistas homosexuales y proyectan “significados sexuales anacrónicos” en amistades inocentes entre hombres medievales. La neutralidad académica es bastante justa, pero me resulta difícil permanecer imparcial ante la carnicería piadosa que descubre su libro. La trascendental campaña del cristianismo para prohibir el deseo fue una guerra contra la humanidad, y ahora está concluyendo tardíamente en una derrota.

El deseo prohibido en la Europa moderna temprana: relaciones sexuales entre hombres, 1400-1750 de Noel Malcolm es una publicación de Oxford University Press (£25). Para apoyar a The Guardian y Observer, solicite su copia en guardianbookshop.com.Se pueden aplicar cargos de entrega

Fuente The Observer

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Jesús no volverá hasta que aprendamos a amar y aceptar a todas las personas

miércoles, 7 de febrero de 2024
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Jesús no volverá hasta que aprendamos a amar y aceptar a las personas trans e intersexuales

por Stephen Ferguson y Lillian-Paige Turner | 12 de abril, 2022

Mientras gran parte del mundo se ocupaba de los confinamientos de Covid y las invasiones rusas, el Parlamento australiano abordaba la espinosa cuestión de la discriminación religiosa. Fue una gran noticia aquí.

Ante la preocupación por el aumento del sentimiento antirreligioso, el Gobierno conservador de coalición de Australia (liderado por el Partido Liberal, de nombre confuso, aunque es de derechas) hizo de un nuevo proyecto de ley de libertad religiosa una promesa fundamental durante las elecciones federales de 2019. El 25 de noviembre de 2021, en los últimos días del 46º Parlamento de Australia, se presentó finalmente el Proyecto de Ley de Discriminación Religiosa (Enmiendas Consecuentes) de 2021.

A pesar de la propaganda inicial, el 10 de febrero de 2022 el Gobierno de Coalición se negó a impulsar el proyecto de ley en el Senado de Australia. ¿Por qué? Porque una enmienda de la Oposición Laboristas pretendía impedir que los alumnos transgénero fueran expulsados por las escuelas religiosas. Como explica la Australian Broadcasting Corporation:

“El gobierno ha aplazado indefinidamente su intento de revisar las leyes de libertad religiosa, dejando en la incertidumbre uno de los compromisos electorales centrales de la Coalición para 2019… El proyecto de ley de discriminación religiosa en sí mismo permanece sin cambios, pero algunos grupos religiosos han sido firmes en no apoyar las protecciones para los estudiantes transgénero aprobadas junto a la Ley… El Lobby Cristiano Australiano dijo que la eliminación de las exenciones que permitían a las escuelas discriminar a los estudiantes trans ‘socava completamente’ el proyecto de ley”.

Si se trata de estudiantes transgénero, ¿qué significa transgénero?

Para seguir leyendo, es posible que tengas que entender algunos conceptos diferentes pero relacionados: sexo, género, transexualidad, intersexualidad y orientación. Como explica Amnistía Internacional:

La palabra “transexual” -o trans- es un término que engloba a las personas cuya identidad de género es diferente del sexo que se les asignó al nacer. La palabra “intersexual” se refiere a las características sexuales físicas, y no a un sentido interno de identidad. Una persona intersexual también puede identificarse como trans, pero son cosas distintas, porque el género y el sexo están separados. Una persona intersexual puede ser heterosexual, gay, lesbiana, bisexual o asexual, y puede identificarse como mujer, hombre, ambos o ninguno. Tanto las personas intersexuales como las trans tienen derecho a elegir su propia identidad de género, y nunca deben ser obligadas a vivir con cuerpos o identidades con los que no se sientan cómodas.

Mientras que las personas trans e intersexuales difieren en cuestiones de sexo (características sexuales físicas), a menudo comparten los desafíos para navegar por la cuestión de la identidad de género (incluyendo si uno se identifica como hombre o mujer y en qué grado). Mientras tanto, el sexo y la identidad de género son distintos de la orientación (ya que una persona trans o intersexual puede ser gay, lesbiana o bisexual).

Las investigaciones sugieren que entre el 0,3 y el 0,6% de la población es transgénero y entre el 1 y el 2% es intersexual. Si estás un poco confundido, no pasa nada, pero el punto clave es que no te molestes en citar Levítico 18:22 o Romanos 1:26-27 (textos comúnmente asociados con la orientación), porque este artículo trata sobre el sexo y la identidad de género.

¿Deben los cristianos preocuparse por el derecho de alguien a elegir su propia identidad de género?

El fallido proyecto de ley de libertad religiosa de Australia nos lleva a preguntarnos, suponiendo que las organizaciones religiosas deban tener derecho a discriminar a las personas trans o intersexuales, si deberían poder hacerlo. Nos gustaría hacer esta pregunta especialmente a los cristianos que se han pasado los dos últimos años argumentando, con un lenguaje apocalíptico y ruidoso, “mi cuerpo, mi elección” como el más alto ideal espiritual.

Deberíamos tener este debate precisamente porque la autonomía corporal se considera cada vez más una cuestión de libertad religiosa. No sólo en el mundo, sino también fuera de la Iglesia. La autonomía corporal ha llegado a definir quién, cuándo y cómo se puede participar en el culto, dentro de la Iglesia. Para ser franco, ¿por qué debería la Iglesia luchar por su derecho a participar en el culto sin una vacuna o un tapabocas, cuando lucha por excluir a otros por sus propias decisiones sobre la autonomía corporal?

¿Deben las personas trans e intersexuales preocuparse por lo que piensen los cristianos?

A la inversa, puede haber lectores trans e intersexuales a los que no les importe lo que piensen la mayoría de los cristianos. Sin embargo, el cristianismo sigue siendo el telón de fondo ideológico y cultural dominante en gran parte del mundo. El proyecto de ley se introdujo, sin duda, en parte debido a las fuertes creencias cristianas del propio Primer Ministro australiano. Por tanto, este debate es importante, incluso para los ateos.

Tanto si se trata de terroristas suicidas que aplican erróneamente el Islam, como del terror fascista o del encubrimiento de abusos entre los judíos jasídicos, todo el mundo tiene interés en garantizar que las principales religiones no sean secuestradas por interpretaciones erróneas. En el caso del cristianismo, esas malas interpretaciones se deben más a los prejuicios victorianos del siglo XIX que a la antigua Judea del siglo I.

¿Qué dice la Biblia sobre las personas transexuales e intersexuales?

Es probable que la Biblia no se refiera a las personas transgénero e intersexuales exactamente igual que nosotros, los modernos. Al igual que con los temas de la esclavitud o la guerra, debemos ser cautos a la hora de adaptar los mandamientos bíblicos a la vida contemporánea.

Sin embargo, encontramos correlación en los antiguos “eunucos”. Es un término que utilizamos con gran reticencia por sus evidentes connotaciones negativas. Evitaríamos usar ese término por completo, salvo que sea necesario explorar los vínculos con palabras antiguas en lenguas antiguas. Es importante, como esperamos que muestre este artículo, que cuando se utiliza en su antiguo sentido bíblico, la palabra eunuco no es peyorativa, aunque haya sido convertida en un insulto por siglos de transfobia.

Desde la perspectiva del Antiguo Testamento, el término hebreo para eunuco es saris. La Concordancia de Strong en [5361] sugiere que la palabra es de origen extranjero, y probablemente está vinculada a un tipo de cirugía sexual. Sin embargo, el Antiguo Testamento también sugiere un significado más amplio, ya que Potifar es descrito como el sari de Faraón en Génesis 37:36, aunque tenía una esposa famosa.

En el Nuevo Testamento, el término griego es eunouchos. La Concordancia de Strong en [2135] describe a esta persona como un eunuco, una persona castrada, o alguien que se abstiene voluntariamente del matrimonio”. Jesús se refiere a los eunucos en Mateo 19:12, donde, al igual que en el Antiguo Testamento, adopta un significado amplio que abarca al menos tres subgrupos:

“Pues algunos son eunucos porque nacieron así; a otros los hicieron así los hombres; y otros se han hecho así por causa del reino de los cielos”.

Sin necesidad de entrar en detalles sobre las gónadas, la cirugía de reasignación de sexo o la terapia hormonal, y teniendo en cuenta que la Biblia no limita a los eunucos a la biología de todos modos, parece obvio que Jesús tendría en mente a las personas trans e intersexuales en la actualidad. ¿Quiénes más podrían ser?

¿Pero no creó Dios dos géneros separados e invariables en el Edén?

Uno casi puede oír a los guerreros del teclado escribiendo: “Pero Dios creó dos géneros en el Jardín del Edén”. En la mayoría de los casos, el Edén ilustra lo que Dios pretendía originalmente para la humanidad, no lo que Dios espera como modo de vida moderno obligatorio. A menos que, como Adán y Eva, seas nudista, vegano, sin casa y cazador-recolector.

Una verdadera ironía, entonces, es que algún tipo de estado trans o intersexual puede haber sido el estado primordial de Dios para la humanidad. Génesis 1:27 dice que Dios creó a Adán (lit. haʾadam, artículo-sustantivo, masculino) como hombre y mujer.

Génesis 2:22 dice a su vez que Dios creó a la mujer a partir de una parte del hombre. Sin embargo, la palabra “costado” (lit. tsela), a menudo traducida como “costilla” en español, también puede significar “lado” en hebreo. Es decir, Dios no creó originalmente un varón y luego creó a la mujer a partir de una pequeña costilla, sino que Dios creó un único ser primordial que abarcaba ambos géneros, al que luego dividió por la mitad.

¿Pero no condena Dios el travestismo?

Uno casi puede oír a alguien más tecleando Deuteronomio 22:5:

“La mujer no se pondrá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer, porque el Señor tu Dios detesta a cualquiera que hace tal cosa”.

Claro, esto simplemente afirma que una mujer trans debe vestirse como una mujer porque, para decir lo obvio – ¡es una mujer!

En cualquier caso, citar pasajes de los aspectos ceremoniales y diversos del Antiguo Testamento es problemático, ya que estos mandatos eran a menudo medidas temporales para el antiguo Israel. Si cita Deut. 22:5, siga leyendo y cite los versículos 11 y 12:

“No te vistas con ropa de lana mezclada con lino. Pon cuatro borlas en las puntas del manto con que te cubres”.

Mira tu propio vestuario antes de juzgar a los demás.

¿Qué pensaba Jesús de los eunucos?

Lo más importante, y si no hay nada más que tomar de este artículo, es que Jesús nunca utiliza el término eunuco como un insulto. Lejos de verlos como grandes pecadores que necesitan arrepentirse, Jesús sugiere que los eunucos viven en un estado superior del ser. Tanto es así que Jesús dijo:

El que pueda aceptar esto [vivir como eunuco] que lo acepte”.

También se puede argumentar que un tipo de estado trans o intersexual nos espera a todos en la otra vida. Porque Jesús dice en Mateo 22:30:

“En la resurrección, las personas no se casarán ni serán dadas en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en el cielo”.

El celibato, la intervención quirúrgica y otros estados “no normativos” tienen un lugar muy arraigado tanto en la historia cristiana como en la judía. Sin embargo, a muchos cristianos modernos les cuesta aceptar las enseñanzas positivas de Jesús que apoyan a los eunucos. ¿Por qué?

¿La exclusión de las personas trans e intersexuales impide la segunda venida de Jesús?

Jesús no sólo no dijo nada malo sobre los eunucos (para usar el término bíblico), sino que parece que esperaba que fueran acogidos como condición previa a su venida. Este es el meollo de la profecía de Isaías 56:4-7. La Biblia hace una promesa mesiánica de que no sólo los gentiles, sino también los eunucos, serán bienvenidos en el Templo de Dios, un lugar históricamente prohibido para ambos grupos (Deuteronomio 23:1-6):

“A los eunucos que observen mis sábados, que elijan lo que me agrada y sean fieles a mi pacto, les concederé ver grabado su nombre dentro de mi templo y de mi ciudad; ¡eso les será mejor que tener hijos e hijas!”

Jesús cita este pasaje como motivo para desalojar el Templo (Mateo 21:13), lo que desencadenó su propia crucifixión, el punto de inflexión de la historia cósmica. En cumplimiento de esta profecía, los Apóstoles se dirigieron no sólo a los no judíos, sino también a los eunucos (Hechos 8:26-40).

La mayoría de los cristianos, incluyendo a la mayoría de los adventistas, creen que estos acontecimientos de Pentecostés, que implican la primera lluvia, son una especie de prototipo de la última lluvia del verdadero fin de los tiempos. Pero aquí está el problema: ¿dónde está nuestra misión voluntaria hacia los eunucos bíblicos de hoy, es decir, nuestros amigos trans e intersexuales? ¿Por qué no les hemos invitado al Templo Verdadero, que es la Iglesia dirigida por Cristo (Juan 2:13-22)?

Cómo aprendí a odiar a Dios (y a mí misma) – La historia de Lilly

Sabía que era diferente desde que tengo uso de razón. La mejor manera de describirlo es que mi vida era una actuación para todos menos para mí. Intenté actuar como los demás querían que actuara, e intenté que me gustaran las cosas que debían gustarme. Pero siempre me parecía mal, una mentira. Me costaba establecer relaciones con otras personas porque todo lo que les daba eran mentiras. De niña, no tenía las palabras para entenderlo… o comunicarlo.

Pero lo intenté.

“Cuando sea grande quiero ser una chica”, dije.

Estás insultando a Jesús”. Su tono dejaba claro que yo había dicho algo malo.

No lo entendía, no entendía qué tenía que ver Jesús con todo esto. “¿Por qué?”

“Porque Él te hizo un niño”.

Estas no eran las palabras más fuertes del mundo. De hecho, sospecho que soy la única persona en el auto que recuerda esa conversación. Pero como niño sensible, ya acostumbrado a ser quien los demás querían que fuera, aprendí una importante lección ese día: Jesús no me quería, no a mi verdadero yo. Quería que siguiera actuando, mintiendo, escondiéndome. Entonces no conocía la palabra resentimiento, pero sabía lo que se sentía.

No hace falta decir que no fue la única vez que aprendí esa lección. La aprendí con cada sermón sobre la perversión de “los transexuales”. Aprendí esa lección cada vez que el chico femenino era acosado. La aprendí cada vez que llamaban pervertido o friki a un chico que llevaba vestido. Sin embargo, tuve suerte, no me golpearon para convertirme en “un hombre”, ni me echaron a la calle ni me repudiaron. Pero sabía que eso les ocurría a los chicos trans desde que conocí la palabra transgénero y a los chicos gays mucho antes.

Quizá nada de esto te importe; quizá tampoco debería importarme ya nada. Después de todo, ahora soy ateo. Pero sí me importa. Hay muchos otros niños trans por ahí, aprendiendo a encontrar las palabras para expresarse. Muchos de ellos creen y aman a Dios como yo. Tal vez todo lo que necesitan es saber que Dios también los ama. A ellos de verdad.

Después de todo, cuando Jesús vino y vio cómo algunos judíos habían utilizado las Escrituras, se enfadó. Las Escrituras habían sido retorcidas y aplicadas dogmáticamente para imponer su voluntad al pueblo. No estoy sugiriendo esto para decir que debes ignorar las Escrituras. Al contrario, puede que sea ateo, pero aprecio la importancia que tiene la Biblia en la vida de muchas personas. Simplemente te pido que la leas de nuevo y te asegures de que no la estás tergiversando para tus propios fines antes de que otra generación aprenda la lección que yo aprendí.

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IMG_2080Stephen Ferguson es un abogado de Perth, Australia Occidental, con experiencia en planificación, medio ambiente, inmigración y derecho administrativo-gubernamental.

Está casado con Amy y tiene dos hijos, William y Eloise. Stephen es miembro de la Iglesia Adventista de Livingston.
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IMG_2079Lillian-Paige Turner es de Perth, Australia. Actualmente está terminando una licenciatura en Psicología y Asesoramiento en la Universidad Edith Cowan, además de trabajar a tiempo parcial como trabajadora de apoyo a la salud mental. Además, Lilly es voluntaria de Living Proud en su tiempo libre..

Fuente AdventistToday

 

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Mc 1, 29- 31. Primera autoridad: la suegra de Pedro

martes, 6 de febrero de 2024
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IMG_2870Del blog de Xabier Pikaza:

Comenté ayer (sábado 3 de enero)  en RD y FB el texto entero del evangelio de este dom 5 TO (3.2.24: Mc 1,29-33) en el contexto de Marcos.  Hoy me fijo sólo en el milagro (paradigma, relato ejemplar) de la curación de la suegra de Simón-Pedro, que aquí aparece como primera autoridad de la iglesia según el evangelio.  

Texto

29 Al salir de la sinagoga, se fue inmediatamente a casa de Simón y Andrés, con Jacob y Juan. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Le hablaron en seguida de ella, 31 y él se acercó, la agarró de la mano y la levantó. La fiebre le desapareció y se puso a servirles.

Elementos principales

– La suegra, primera autoridad de la iglesia. De la “llamada y misión” de Simón Pedro y de los cuatro primeros apóstoles Jesús (Simón-Pedro, con su hermano Andrés; Jacob-Santiago y Juan: Los dos zebedeos) ha tratado Mc 1, 16-20. Pero el primer signo de iglesia y de la tarea intra-eclesial es este de la curación y ministerio de la suegra de Pedro.

– Los zebedeos son ricos/autónomos: Tienen un barco con jornaleros, un padre importantes… Son signo de una iglesia empresa, que puede convertirse en negocio, con padre empresario  y madre exigente (exige buen trabajo para sus hijos: los primeros puestos en la empresa de la Iglesia.

– Simón-Pedro y su hermano Andrés no tienen barca ni empresa. Pescan desde la orilla, con una red artesana… Y el texto supone que no tienen ni casa, sino que viven en la casa de la suegra de Pedro. Carecen de autonomía doméstica, económica y familiar. Pedro no es dueño de la casa (depende de la suegra); la tradición posterior le hará dueño de barco, pero, en principio, según este evangelio de Marcos, no manda ni en la casa donde  vive, ni sobre un barco que sería suyo (con jornaleros, como los zebedeos.

– Curar a la suegra… Es un gesto de piedad… Pero es, al mismo tiempo, un gesto de necesidad. Pedro (con Andrés, su hermano) depende de la suegra para vivir  y comer. La casa-iglesia no es de ellos, es de la suegra. Ésta es una imagen fantástica: Un Papa joven y prometedor que depende de su suegra…. Está por tanto casa. Su suegra es, por tanto, la que dirige su casa, la que le enseña…

La diaconisa/ministerio de la suegra.Según Mc 15-16 (y paralelos) la iglesia pascual cristiana nace por el testimonio y ministerio de unas mujeres. Sin ellas no hay iglesia; sin la suegra de Pedro no hay “casa-comunidad”, servicio. Nuestro texto termina diciendo que la suegra curada les servía (a Jesús y a su gente: diêkonei autois: 1, 31).

La diakonía es en Mc 13 el signo primordial de los ángeles de Dios que, en vez de descansar, servían a Jesús en el desierto (1, 13); la diaconia  define a las mujeres que al fin del evangelio aparecen como servidoras o diaconisas mesiánicas (15, 41). La suegra “sirve a todos”, y; su servicio no se puede entender como trabajo servil de la mujer, bajo el dominio de varones ociosos, sino como verdadero ministerio mesiánico, creador de la nueva familia de Jesús. Ella es en realidad el primer “sacerdote-obispo” de la iglesia cristiana.

Jesús levanta a la suegra de Pedro, la eleva, utilizando una palabra de tipo pascual, egeirô, levantar, lo mismo que en Mc 16,6 (cf. 2,11; 5,41; 9,27). La mujer está postrada, y Jesús la levanta, para que pueda realizar con autoridad y eficacia el  servicio eclesial. Ella sabe y realiza desde el principio  algo que Simón (su nuevo, su subordinado) no logrará aprender en el transcurso de su seguimiento histórico de Cristo (como indica Mc 8,32; 14,29-31. 66-72).

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Pero hay todavía otro detalle significativo: estamos en sábado; conforme al ritual judío, se hallaban todos obligados al descanso; pues bien, esta mujer rompe ese descanso ritual, supera el sábado judío y comienza a realizar la obra mesiánica, sirviendo a Jesús y sus discípulos. En ese sentido, esta suegra, superiora a Pedro,  Ella responde como auténtica discípula, rompiendo por Jesús la misma ley del sábado: sirve a los que vienen y convierte así su casa en primera de todas las «iglesias» (= de todos los lugares de servicio cristiano).

– Esta suegra ha aprendido en la escuela de Jesús: una vez sanada, respondió con un gesto de servicio, en su casa, ofreciendo la  eucaristía/comida a Jesús y a sus compañeros, en gesto que inaugura el primer ministerio cristiano. Nadie se lo ha dicho; no ha tenido que aprender de alguna exégesis rabínica. Lo ha comprendido ella misma, como mujer, que sabe estar al servicio de la vida, al recibir la ayuda de Jesús y al responderle, precisamente en sábado, de manera que su gesto (dejarse levantar por Jesús y servir a los demás) marcará de ahora en adelante todo el evangelio (hasta el final en que las mujeres vuelven a ser protagonistas: 15, 40.37; 16, 1-8)..

Simón y los restantes discípulos no lo entenderán hasta la pascua (y quizá nunca, si no vuelven a Galilea: Mc 16, 7), a no ser que se hagan servidores de los otros (cf. 9, 35; 10, 43), siguiendo al Hijo del hombre, que ha venido a servir y dar la vida por todos (10,45). Ella, en cambio, lo sabe desde el principio: ha superado el judaísmo de los escribas y se ha vinculado a Jesús; en el fondo ya es cristiana diaconisa, servidora de la iglesia reunida en la casa de su Simón y Andrés. No tiene que aparecer más en el evangelio, Marcos no dice ya nada de ella; pero su recuerdo queda anclado aquí, al comienzo del texto de Macos, como signo de apertura y respuesta al camino del evangelio.

De la sinagoga rabínica a la casa cristiana. Así empieza el texto: Al salir de la sinagoga, se fue inmediatamente a casa de Simón y Andrés, con Jacob y Juan. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre (1, 28-29).     De la sinagoga (ámbito judío) pasamos a la casa (espacio normal de la comunidad cristiana), el mismo sábado, que se convertirá en tiempo de salud y convivencia. Jesús entra con sus cuatro pescadores en la casa de la suegra de Simón, que está enferma. No se dice que tenga un espíritu impuro, como el hombre de la sinagoga (cf. 1, 23), sino simplemente que yace en el lecho con calentura (pyressousa: 1, 30).

Parece impotente, no puede hacer nada. Pero Jesús la agarra con fuerza de la mano y la levanta, en gesto de evocación pascual. La casa (oikia: 1, 29) es espacio de reunión y encuentro familiar, lugar privilegiado de la comunidad (cf. 3, 20.31-35). Lógicamente, la casa aparece después de la sinagoga. El texto dice que es la casa de Simón y Andrés y parece que ha de ser signo de pascua, de encuentro con Jesús al volver a Galilea (cf. 16, 7). Pues bien, precisamente en esa casa “cristiana” hay una mujer enferma, que no puede actuar: la suegra de Simón (que parece en realidad la “dueña” de la casa) está enferma de fiebre; ella es para Marcos la primera cristiana.

− E inmediatamente le hablaron de ella…El poseso de la sinagoga se presentó a sí mismo, gritando. Por el contrario, los que hablan a Jesús de la mujer son otros, quizá porque ella está en la habitación más privada, cerrada, donde Jesús no puede entrar directamente, a no ser que le hablen de ella y le lleven. ¿Quiénes? ¿Los que vienen con él de la sinagoga? ¿Los que estaban en casa? El texto no lo dice, sino sólo que Jesús entró en la habitación (proselthôn) e inmediatamente, sin preguntarle si quería, la agarró por la mano y la levantó (êgeiren autên: la resucitó: 1, 31; cf. 16, 6), de manera que ella pudo ponerse en pie a servirles (diêkonei autois). A la mujer relegada a la cama en un día de sábado hay que levantarla, pero después es ella misma la que toma la iniciativa de “su casa” (su iglesia), donde realiza el auténtico servicio humano.

− Todo eso sucede en un sábado (cf. 1, 21), un día en que nadie (ningún judío) debía trabajar, porque es descanso sagrado y no puede realizarse ninguna acción externa o material. El hecho de que ese día esté enferma la mujer de casa parece irrelevante, pues ella no tiene ninguna labor que realizar. Pues bien, Jesús la toma de la mano y la levanta, en signo de resurrección, como indica el verbo egeirein (cf. 2 Cor 4, 14; Rom 8, 11 y sobre todo Mc 16, 6, donde se dice que Jesús êgerthê, ha sido elevado/resucitado). El mismo sábado es tiempo de resurrección, y este pasaje supone que no hay que esperar al “día después” (el actual domingo, como en 16, 1), pues Jesús resucita/levanta a la suegra de Simón el mismo sábado pascual.

− Ella les servía (diêkonei autois: 1, 31). El servicio (diakonía) era el signo primordial de los ángeles de Dios que sirven/ayudan a Jesús en el desierto, enfrentándose a las fieras (1, 13), y será también el signo de las mujeres que hacia el final de la vida de Jesús aparecen como servidoras mesiánicas (15, 41). En esa línea, la suegra de Simón interpreta la curación que ha recibido como llamada a un servicio que no se puede entender a modo de simple trabajo servil (propio de mujeres que están bajo el dominio de varones ociosos), sino como ministerio mesiánico, creador de la nueva familia mesiánica. Jesús no le manda, no le dice nada, sino que se limita a levantarla; pero ella asume la iniciativa y saca las consecuencias de ese gesto, descubriendo el valor del servicio,  como esencia de la iglesia.

– Iglesia, la casa de la suegra… En el origen de toda obra eclesial (antes que Pedro/Papa y que los otros 4 apóstoles) se encuentra esta mujer, conforme a Marcos; ella es la primera resucitada y servidora en la iglesia, el primer “ministro” de la comunidad. Había casos en que el marido tenía su propia casa (a la que llevaba a su esposa); pero otros en los que el marido vivía  en la casa de los padres (o de la madre) de la esposa (matrimonio uxorilocal). En este caso, Simón (natural de Betsaida, al otro lado de la frontera entre Galilea y el Golán/Gaulan) habría venido a vivir (con su hermano Andrés) a la casa de la madre de su esposa, de manera que, estrictamente hablando, no podemos hablar de la casa de Simón (como suele hacerse), sino de la casa de su suegra.

En esta línea se entiende mejor el hecho de que ella (la suegra, la dueña de la casa) sea la que sirve a todos después de haber sido curada, viniendo a presentarse, al menos de forma simbólica, como el primer “ministro” de la iglesia de Jesús. De un modo significativo, la tradición cristiana (y en especial la católica) ha puesto muy de relieve el “ministerio de Simón”, llamado Pedro (=Roca). Pues bien, en el principio del evangelio resulta más destacado el ministerio o servicio de su suegra, que actúa como primera “presidente” de una comunidad “cristiana”. Leer más…

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«Dios no quiere que seas miserable».

lunes, 5 de febrero de 2024
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IMG_2860Kori Pacyniak

La reflexión de hoy es de la colaboradora invitada Kori Pacyniak (ellos/ellos), una católica queer, no binaria y trans, candidata a doctorado en la Universidad de California Riverside. Actualmente están completando una disertación titulada “Cuerpos sagrados, vidas sagradas: alegría, resistencia y liberación transcatólica” sobre las experiencias religiosas vividas por los transcatólicos. Ordenada sacerdote a través de Womenpriests católicas romanas, Kori actualmente se enfoca en crear espacios sagrados y liturgia por y para católicos queer y trans.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el V Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

La primera lectura litúrgica de hoy que relata el lamento de Job por su sufrimiento podría resultar demasiado cercana para algunos de nosotros, especialmente en un año electoral y una semana después de que el Senado de Ohio anulara el veto del gobernador a un proyecto de ley de atención médica anti-trans. Muchos de nosotros probablemente hemos compartido la desesperanza de Job en algún momento. Sin embargo, nuestras lecturas combinan este pasaje de Job con un salmo que alaba a Dios y una segunda lectura y un pasaje del evangelio que exhorta nuestra obligación y propósito de predicar.

¿Qué significa tener la obligación o el propósito de predicar las buenas nuevas? ¿Estamos bajo la misma obligación que tenían Pablo y Jesús? Me imagino que la mayoría de nosotros no estamos llamados a ser predicadores itinerantes, viajando de ciudad en ciudad y predicando el evangelio desde púlpitos y esquinas. En lugar de pensar en la predicación únicamente en términos de lo que sucede en las iglesias o en los “predicadores” que protestan en las marchas del Orgullo, ¿qué pasaría si pensáramos en cómo nuestras vidas pueden dar testimonio de las buenas nuevas y la gloria de Dios como una forma de predicación?

Aquí podría insertar el tan citado “Predicad el evangelio. Si es necesario, utilice palabras” que se atribuyen (con razón o sin ella) a San Francisco de Asís. También podría añadir: «Vive tu vida de modo que la Iglesia Bautista de Westboro proteste por tu funeral». Cada uno de nosotros tiene una vocación única, pero todos estamos llamados al camino de Jesús, a compartir y vivir la buena nueva.

IMG_2859Esta forma de predicación significa vivir la plenitud de mi identidad como católica y como persona trans y no binaria queer. Admito que probablemente pienso en género y sexualidad más que la mayoría de la gente. He pasado años tratando de discernir qué palabras (si las hay) representan adecuadamente quién soy y cómo existo en este mundo. Mi narrativa trans no es la de nacer en el cuerpo equivocado, pero aun así pasé años tratando de ser quien pensaba que otras personas querían que fuera. Tratando de obligarme a meter etiquetas y cajas que no eran mías.

A lo largo de todos esos años, esas noches turbulentas y días miserables cuando, como Job, pensaba que no había esperanza para un futuro, Dios nunca dejó de amarme. Incluso cuando me sentí tan sola porque no conocía a ningún otro católico trans, cuando sentí que la sociedad me hacía elegir entre ser católica y ser queer y trans, Dios estaba ahí conmigo. Como muchas personas trans, hubo días (y noches) en los que me preguntaba si la lucha valía la pena. Pero en el más desesperado de esos momentos, siempre había esa vocecita en mi cabeza y en mi corazón, recordándome que no perdiera la esperanza, que tuviera fe y perseverara.

Ocultar quiénes somos –ya sea nuestro género o nuestra sexualidad– normalmente no dura para siempre. Cuando tengo ganas de esconderme, vuelvo a algo que me dijo un sacerdote cuando luchaba con mi género. «Dios no quiere que seas miserable«. Palabras tan simples y, sin embargo, me ayudaron a darme cuenta de que Dios no tenía ningún problema en que yo fuera trans o queer. Yo, como todos, fui hecho a imagen de Dios, y Dios no puede ser contenido por las interpretaciones occidentales tradicionales del binario de género. Dios es mucho más que eso.

Cuando nos tomamos la molestia de discernir quiénes somos, a quién amamos, cómo nos entendemos a nosotros mismos, sería una pena ocultarlo. Nuestros diversos cuerpos, géneros y sexualidades son un reflejo de la infinita y asombrosa diversidad de Dios. Vivir nuestras vidas auténticamente, ser fieles a nosotros mismos y a Dios, quien nos hizo a su imagen, es nuestro propósito. ¿Qué mejor manera de predicar el amor de Dios que vivir según como Dios nos creó para ser?

Una invitación a participar en la investigación

Como parte de la disertación de Kori, sobre la cual explican más aquí, Kori está realizando entrevistas con católicos trans (cualquier persona que se identifique como trans, no binario, queer, agénero, no conforme con el género, etc. y se haya identificado como católico en algún momento). explorar las experiencias religiosas vividas por la comunidad, enfocándose en temas de alegría, resistencia y liberación, mientras trabajamos para construir una ética religiosa trans afirmativa y liberadora basada en la justicia social católica. Para conocer más sobre el proyecto o participar en él, haga clic aquí.

——Kori Pacyniak (ellos/ellos), 4 de febrero de 2024

Fuente New Ways Ministry

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“Pasión por la vida”. 5 Tiempo Ordinario – B (Marcos 1,29-39).

domingo, 4 de febrero de 2024
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A portrait of an elderly African woman.Donde está Jesús crece la vida. Esto es lo que descubre con gozo quien recorre las páginas entrañables del evangelista Marcos y se encuentra con ese Jesús que cura a los enfermos, acoge a los desvalidos, sana a los enajenados y perdona a los pecadores.

Donde está Jesús hay amor a la vida, interés por los que sufren, pasión por la liberación de todo mal. No deberíamos olvidar nunca que la imagen primera que nos ofrecen los relatos evangélicos es la de un Jesús curador. Un hombre que difunde vida y restaura lo que está enfermo.

Por eso encontramos siempre a su alrededor la miseria de la humanidad: poseídos, enfermos, paralíticos, leprosos, ciegos, sordos. Hombres a los que falta vida; «los que están a oscuras», como diría Bertolt Brecht.

Las curaciones de Jesús no han solucionado prácticamente nada en la historia dolorosa de los hombres. Su presencia salvadora no ha resuelto los problemas. Hay que seguir luchando contra el mal. Pero nos han descubierto algo decisivo y esperanzador. Dios es amigo de la vida, y ama apasionadamente la felicidad, la salud, el gozo y la plenitud de sus hijos e hijas.

Inquieta ver con qué facilidad nos hemos acostumbrado a la muerte: la muerte de la naturaleza, destruida por la polución industrial, la muerte en las carreteras, la muerte por la violencia, la muerte de los que no llegan a nacer, la muerte de las almas.

Es insoportable observar con qué indiferencia escuchamos cifras aterradoras que nos hablan de la muerte de millones de hambrientos en el mundo, y con qué pasividad contemplamos la violencia callada, pero eficaz y constante, de estructuras injustas que hunden a los débiles en la marginación.

Los dolores y sufrimientos ajenos nos preocupan poco. Cada uno parece interesarse solo por sus problemas, su bienestar o su seguridad personal. La apatía se va apoderando de muchos. Corremos el riesgo de hacernos cada vez más incapaces de amar la vida y de vibrar con el que no puede vivir feliz.

José Antonio Pagola

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“Curó a muchos enfermos de diversos males”. Domingo 4 de febrero de 2024. Domingo quinto del tiempo ordinario.

domingo, 4 de febrero de 2024
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14ordinarioB5 cerezoLeído en Koinonia:

Job 7,1-4.6-7: Mis días se consumen sin esperanza.
Salmo responsorial: 146: Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados.
1Corintios 9,16-19.22-23: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Marcos 1,29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males

Hoy el libro de Job nos lo presenta sumido en un gran sufrimiento. Delante de sus amigos desnuda su corazón, su desilusión. Ellos, que defienden una teología alejada de la vida, no pueden comprender la queja de su amigo ni acompañarlo plenamente en su dolor. El grito de Job está presente en la vida diaria de muchos hombres y mujeres en todos los rincones del planeta, que enfrentan una vida de lucha y dificultad. Job compara su existencia con la vida de un «mercenario»; mercenario es quien vende su lucha, que libra por dinero causas que no son suyas y se fatiga por empresas que no ama.

El libro de Job, como sabemos, es una joya literaria dentro de la Biblia hebrea (de la que está tomado nuestro «Primer Testamento»). Es una reflexión sapiencial sobre ese problema irresoluble, o mejor, sobre ese misterio eterno que es «el mal». El misterio del mal, su presencia injustificada en el mundo, ante la cual necesitamos justificar a quienes podrían resultar implicados por la existencia del mal. A Dios, en primer lugar. En efecto, la «teodicea» o disciplina filosófica que trata de mostrar la existencia de Dios, trata en realidad de «justificar» a Dios –como expresa la etimología misma de la palabra–.

Lo importante del libro de Job no son sus «datos históricos» (que no existen, pues no es un libro histórico), ni las respuestas de tipo explicativo que quisiera dar sobre el dolor humano (que estarían hoy absolutamente sobrepasadas), sino la sabiduría que encierra en sus reflexiones.

En efecto, la ciencia avanza cada día, y no tiene sentido hoy estudiar la óptica en la obra de Newton por ejemplo, que fue uno de sus fundadores, pues como ciencia su obra está hoy enteramente sobrepasada. En cambio, no avanzamos cada día en sabiduría –que no está en el mismo plano de la ciencia–, y hoy la humanidad sigue viviendo de la sabiduría de personajes como Confucio, Buda, Sócrates, Jesús… En realidad no hemos avanzado sobre aquella sabiduría fundamental adquirida hace ya tres mil años… Esa constatación nos permite escuchar y leer el libro de Job.

Pablo, de manera parecida a Job, se encuentra en una discusión acalorada con sus interlocutores, en la comunidad de Corinto, en la que grupos fracciones que critican y cuestionan su autoridad (v.3). Pablo responde haciendo una defensa radical de su misión y declara su absoluta libertad frente a toda manipulación o poder humano. No se declara miembro de un movimiento o representante de alguna institución, sino como un hombre “obligado a cumplir una tarea”. En el imperio Romano era común la práctica del clientelismo, en la cual el benefactor se convertía en patrón de quien recibía sus beneficios. El apóstol desea dejar en claro la pureza de su mensaje, que no está vendido a ningún “cliente”, ni moldeado por ningún interés personal (v. 17-18). Esta libertad en Cristo, le permite al apóstol ser un servidor de los demás. No teme amoldarse a las condiciones de vida de los destinatarios de su mensaje: judíos, seguidores de la ley o rebeldes a ella, débiles. Pablo anuncia así el Evangelio de la libertad que no se matricula con la rigidez, ni hace el juego a ningún interés particular o sectario, sino que es capaz de entrar en diálogo con la diferencia y de llegar a “todas” las realidades humanas, como una Buena Noticia del amor de Dios.

Esto es precisamente lo que hace Jesús en el evangelio de Marcos: entrar en la vida de las personas, ser uno de ellos en su cotidianidad. El domingo pasado, lo vimos sanando a un endemoniado. Hoy, lo acompañamos con Simón y Andrés a la casa de Pedro. La casa, el lugar íntimo done se comparte el techo, la mesa. Allí se encuentra con una anciana enferma, la suegra de Pedro, Jesús se acerca, la toma de la mano y la levanta. Un gesto tan simple como es el acercarse, y tomar de la mano hace el milagro de recuperar a esta mujer, que no sólo recupera su salud, sino su capacidad de servicio. Al atardecer muchos vinieron a buscarlos, y relata el evangelista que Jesús continuó sanando. Era común en la época de Jesús que los enfermos fueran tenidos por malditos o poseídos por espíritus malos, de manera que eran alejados, excluidos y nadie se atrevía a acercarse a ellos. Jesús, al contrario, se entrega con amor y dedicación a su cuidado, siendo su servidor.

La práctica de curación, la lucha contra el mal, es decir, la praxis liberación del ser humano… es la práctica habitual de Jesús. Tan importante como hacer el bien, es evitar el mal, y luchar contra él: dar la vida en la tarea de procurar la paz, la salud, el bienestar, la felicidad… a todos aquellos que la han perdido. Ser cristiano es, entre otras muchas cosas, luchar contra el mal, no quedarse de brazos cruzados, o ensimismado en los propios asuntos, cuando vivimos en un mundo con las cifras escalofriantes de pobreza y miseria que hoy padecemos.

«Anunciar hoy el Reino» no es cuestión de sólo palabras; exige simultáneamente construirlo. La «evangelización», la nuestra, ha de ser como la de Jesús. Su «anunciar» la buena noticia no es cuestión de simplemente transmitir información… sino de hacer, de construir, de luchar contra el mal, de sanar, curar, rehabilitar a los hermanos, ponernos a su servicio, acompañar y dignificar la vida que, en todas sus manifestaciones, es manifestación de la mano creadora de Dios. Leer más…

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(4.2.24.Dom 5 TO). Marcos, un evangelio de milagros (Mc 1,29-39)

domingo, 4 de febrero de 2024
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Un evangelio-de-marcosDel blog de Xabier Pikaza:

El pasado 11.3.2023, en la Purísima de Salamanca, parroquia de mi amigo Policarpo Diaz, dirigí un pequeño curso sobre los milagros en el Evangelio de Marcos, partiendo de dos libros que he dedicado al tema: Evangelio de Marcos,  VD, Estella 2012 y Comentario al evangelio de Marcos, Clie, Viladecavalls 2013.   

 Los milagros en el evangelio de Marcos cumplen varias funciones:

(a) Son testimonio de la presencia de Jesús en la vida de los creyentes, para indicar que la vida entera del cristiano es un “milagro”, una transformación. (b) Son un lenguaje, una forma de expresar de presencia de Jesús, de recordar su pasado y actualizar su presente. (c) Tienen un fondo histórico, pero no pueden entenderse de un modo historicista. (d) Son una experiencia histórica y una esperanza pascual, abren un camino de conversión y transformación de vida.

La reflexión que sigue consta de dos partes:  (1) Tres milagros de este domingo. (2) Dos esquemas  de milagros en Marcos.

TRES MILAGROS: CASA DE SIMÓN, CALLE DE CAFARNAUM Y CAMPO ABIERTO (Mc 1, 29-39)

1.- Casa de Simón; curación y servicio de suegra (1, 29-34)

(a. Suegra de Simón). 29 Al salir de la sinagoga, se fue inmediatamente a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Le hablaron en seguida de ella, 31 y él se acercó, la agarró de la mano y la levantó. La fiebre le desapareció y se puso a servirles.

 De la sinagoga (ámbito comunitaria de la vida judía), donde se situaba el pasaje anterior de Marcos,  pasamos a la casa(espacio normal de la comunidad cristiana). Jesús viene con sus cuatro pescadores a la casa de Simón, cuya suegra está enferma. No se dice que tenga un espíritu impuro, como lo tenía el hombre de la sinagoga (cf. 1, 23), sino que está con calentura (pyressousa: 1, 30), una fiebre que le impide trabajar. Parece impotente, no puede hacer nada. Pero Jesús agarra con fuerza su mano, para levantarla, en gesto y palabra de evocación pascual.

Se completa así la pareja de enfermos primordiales: el endemoniado de la sinagoga, sometido a la impureza de una enseñanza opresora; la enfebrecida de una casa que parece invadida por varones. Jesús cura a los dos, pero sólo a la mujer la levanta o resucita, de manera que ella puede servir en la casa.

 − La casa (oikia: 1, 29) es espacio de reunión y grupo familiar, lugar privilegiado de la comunidad (cf. 3, 20.31-35). Estamos en la casa de Simón y Andrés, donde entra Jesús con sus cuatro. Es quizá la casa de pascua donde deberían reunirse las mujeres de la tumba vacía cuando vuelvan a Galilea (cf. 16, 7). Jesús toma la mano de la enferma y la levanta (êgeiren autên: la resucita: 1, 31; cf. 16, 6), para convertirla en servidora. Casa de evocación pascual y servicio mutuo será la iglesia de Jesús. La mujer curada, es la primera cristiana de la historia.

El sábado (cf. 1, 21). Para los judíos es día sagrado en que nadie se afana en hacer cosas externas (trabajos materiales). Parece irrelevante que una mujer enferme en ese día, pues ese día no tiene labor que realizar entre las obras o trabajos de la casa. Pues bien, Jesús la toma de la mano y la levanta. Ésta es una experiencia pascual:superada por Jesús la fiebre (signo de muerte), la enferma se levanta y transforma el sábado en día pascual de servicio a los demás. Jesús no le manda. Es ella la que asume la iniciativa y saca las consecuencias, descubriendo el valor del servicio mutuo, por encima de la sacralidad del sábado judío.

Ella les servía (diêkonei autois: 1, 31). La diakonía era el signo primordial de los ángeles de Dios que, en vez de descansar, servían a Jesús en el desierto (1, 13); ella define a las mujeres que al fin del evangelio aparecen como servidoras o diaconisas mesiánicas (15, 41). La suegra de Simón interpreta el don que ha recibido; su servicio no se puede entender como trabajo servil de la mujer, bajo el dominio de varones ociosos, sino como verdadero ministerio mesiánico, creador de la nueva familia de Jesús. Por eso, la curada es la primera servidora de Jesús (cf. esquema 6, 4). En el origen de toda obra eclesial se encuentra esta mujer, conforme a Marcos.

 El gesto de Jesús resulta sorprendente, y casi puede verse como anuncio pascual, pues Marcos utiliza el verbo egeirô, levantar, lo mismo que en 16,6 (cf. 2,11; 5,41; 9,27). La mujer está postrada, y Jesús la levanta, realizando el verdadero trabajo humanizante que debía distinguir al sábado, aunque los fariseos no compartan esa forma de entenderlo (cf. 3,1-6). Pero tan importante como el gesto de Jesús resulta en este caso el tipo de respuesta de la suegra: se puso a servirles (diêkonei autois).

Recordemos que el servicio es un tema clave del evangelio, como hemos visto en la escena de la tentación: Satanás pone a prueba a los hombres para destruirles, los ángeles sirven (1,13). Servidoras de Jesús, el siervo universal (cf. 10,45), vendrán a ser las mujeres de la cruz y de la pascua (15,51). Pues bien, como primera servidora de Jesús y sus discípulos, como mujer que desde ahora ha comenzado a ser el más perfecto o grande entre todos los discípulos (cf. 9,3), hallamos a la suegra de Simón.

Ella sabe y realiza desde ahora algo que Simón (al que Jesús llamará Pedro) no querrá aprender en el transcurso de su seguimiento histórico de Cristo (como indica 8,32; 14,29-31. 66-72). Pero hay todavía otro detalle significativo: estamos en sábado; conforme al ritual judío, se hallaban todos obligados al descanso; pues bien, esta mujer rompe ese rito, supera el sábado judío y comienza a realizar la obra mesiánica, sirviendo a Jesús y sus discípulos.

No ha hecho falta que Jesús la llame a través de una vocación especial al seguimiento (como en 1,16-20). No hace falta que le diga cómo debe comportarse. Jesús ya le ha enseñado todo en el momento mismo de curarle. Ella responde como auténtica discípula, rompiendo por Jesús la misma ley del sábado: sirve a los que vienen y convierte así su casa en primera de todas las «iglesias» (= de todos los lugares de servicio cristiano).

Milagros a la puerta de casa, milagros en la calle (1, 32-34).

 1, 32 Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. 33 La población entera se agolpaba a la puerta. 34 Él curó entonces a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero a éstos no los dejaba hablar, pues sabían quién era.

A la puesta del sol, terminado el descanso sagrado de los judíos (escribas incapaces de curar), las gentes del entorno vienen trayendo ante la casa de Simón a sus enfermos para que Jesús les cure (1, 32-34), pues son muchos los que siguen oprimidos por el mal, endemoniados. Precisamente cuando acaba el sábado judío del culto y el descanso puede empezar para los pobres el tiempo mesiánico de las curaciones. Leer más…

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La anticipación del Reino en la victoria sobre la enfermedad. Domingo 5 Ciclo B.

domingo, 4 de febrero de 2024
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IMG_2832Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El evangelio del domingo pasado contaba el asombro causado por la predicación de Jesús y por su poder sobre los espíritus inmundos. Todo eso ocurrió un sábado en la sinagoga de Cafarnaúm. El evangelio de este domingo nos cuenta cómo terminó ese sábado y qué ocurrió en los días siguientes.

Curación de la suegra de Pedro (Mc 1,29-31)

Quien lee este relato de Marcos no presta atención al hecho de que la curación tenga lugar en sábado. Pero cuando se recuerda que una de las acusaciones más fuertes contra Jesús fue la de curar en sábado, el detalle adquiere mucha importancia. Para Jesús, como él mismo dirá más tarde, la persona está por encima de la ley, aunque sea la ley más santa.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Curaciones al atardecer (Mc 1,32-34)

  Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Al ponerse el sol termina el descanso sabático. La gente puede caminar, comprar, etc., y aprovecha la ocasión para llevar ante Jesús a todos los enfermos y endemoniados. No se dice cuánto tiempo dedicó a curar a muchos de ellos. Se supone que hasta tarde. En Israel, como en todo el Mediterráneo, la noche no cae de repente.

El relato supone que Jesús realiza las curaciones sin ningún esfuerzo ni uso de la magia. Es interesante compararlo con lo que cuenta Plutarco a propósito del rey Pirro, rey de Epiro (+ 272 a.C.): “Se creía que Pirro curaba las enfermedades del bazo sacri­ficando un gallo blanco, haciendo dormir a los enfermos de espaldas y apretándoles suave­mente esa víscera con el pie derecho. (…) Se dice que el dedo gordo de su pie tenía una virtud divina, hasta el punto de que, después de su muerte, una vez quemado enteramente su cuerpo, se observó que aquel dedo no había sufrido las llamas y que estaba intacto” (Plutarco, Vida de Pirro).

En este contexto dice Marcos, casi de pasada, que Jesús «expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar». Esta idea, que ya apareció en el relato del endemoniado del domingo pasado y que se repetirá en otros momentos, la presentó Wilhelm Wrede en 1901 como «el secreto mesiánico». Jesús no quiere que la gente sepa desde el principio su verdadera identidad, tienen que irla descubriendo poco a poco, escuchándolo y viéndolo actuar.

Jesús y sus colaboradores siguen proclamando el Reino (1,35-39)

 Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

  ̶ Todo el mundo te busca.

Él les responde: 

̶ Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

La conducta de Jesús trae a la mente las palabras del Salmo 63: «¡Oh, Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo!». Estamos al comienzo del evangelio, y Marcos indica algo que será una constante en la vida de Jesús: su oración, el contacto diario e intenso con el Padre, del que saca fuerzas para llevar adelante su misión.

 Esta misión no se caracteriza por elegir lo cómodo y fácil. En Cafarnaúm toda la gente pregunta por él, quiere verlo y escucharlo. Sin embargo, él decide recorrer de nuevo toda Galilea. Ya lo había hecho solo, cuando metieron a Juan en la cárcel. Ahora lo hace acompañado de los cuatro discípulos. Y no solo predica, también expulsa demonios.

El demonio de la depresión (Job 7,1-4.6-7)

La primera lectura, tomada del libro de Job, ha sido elegida pensando en los enfermos a los que cura Jesús. Job pertenece al grupo de los endemoniados, pero en sentido moderno. No se trata de que esté poseído por un espíritu inmundo, sino de que se halla sumido en una profunda depresión. No le encuentra sentido a la vida, la ve como una carga insoportable, una noche que no se acaba, un futuro sin esperanza. La solución le vendrá por un duro enfrentamiento con Dios, que le obligará a salir de sí mismo, a abrir la ventana y contemplar las maravillas que lo rodean, hasta terminar reconociendo humildemente que no puede discutir con Dios ni culparlo de lo que le ocurre.

Relacionando esta lectura con el evangelio, parece sugerir al deprimido: acude a Jesús, o que alguien te lleve a él. No te hablará duramente, como Dios a Job, pero quizá te ayude a salir de ti mismo y a superar tu depresión. Porque, como dice el Salmo de hoy: «Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas» (Sal 146,3).

Habló Job, diciendo:

«El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,

sus días son los de un jornalero;

como el esclavo, suspira por la sombra,

como el jornalero, aguarda el salario.

Mi herencia son meses baldíos,

me asignan noches de fatiga;

al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?

Se me hace eterna la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.

Mis días corren más que la lanzadera,

y se consumen sin esperanza. 

Recuerda que mi vida es un soplo,

y que mis ojos no verán más la dicha.»

«Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados» (Sal 146,1)

  En las diversas y numerosas curaciones que ha contado el evangelio, resulta extraño que nadie dé las gracias a Jesús. Ni la suegra de Simón, ni su familia, ni los que acuden al ponerse el sol, ni los enfermos de toda Galilea. Pasa haciendo el bien sin esperar recompensa.

  Por eso es bueno que el Salmo nos invite a alabar al Señor, reconociendo todo el bien que nos ha hecho. Este himno recoge motivos muy diversos para alabar a Dios: empieza por la reconstrucción de Jerusalén y la vuelta de los deportados, pero no pierde de vista a cada individuo, vendando las heridas de los que tienen el corazón destrozado y sosteniendo a los humildes.

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Domingo V del Tiempo Ordinario. 04 de febrero, 2024

domingo, 4 de febrero de 2024
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D-V-TO

 

“Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simeón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -Todo el mundo te busca.”

(Mc 1, 29-39)

Seguimos como la semana pasada en Cafarnaún. Es decir, en la “Aldea del Consuelo”.

Y este domingo Jesús primero se hace consuelo en casa. En lo íntimo y con los suyos sana la fiebre de la suegra de Pedro. En el evangelio no dice que los vecinos se enterasen del suceso. Solo dice que Jesús “la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.”

¿Cómo se enteraron los vecinos? No lo sabemos. Pero al anochecer le llevaron todos los enfermos y poseídos. Y así Jesús se hace consuelo para toda la aldea: “la población entera se agolpaba a la puerta”.

Pero estos baños de masas siempre provocan la misma reacción en Jesús: “se marchó al descampado y allí se puso a orar”. Soledad y oración. Encuentro con su Dios Abba, fuente de todo consuelo. El encuentro necesita silencio y soledad; necesita intimidad.

Todas las personas necesitamos de ese encuentro, y de manera especial cuando recibimos de Dios grandes dones o beneficios. Cuando las cosas nos van bien y saboreamos el dulce sabor del éxito. Ahí necesitamos más que nunca el Encuentro profundo con Dios pues corremos el grave peligro de quedarnos con los dones de Dios y alejarnos de Él (Cfr. Lc 15: “Dame la parte de la herencia que me corresponde…”). Corremos el dramático y original peligro de querer ocupar el lugar de Dios; podemos recordar lo que les sucede a Adán y Eva.

Por eso nos viene bien no perder de vista este ejemplo de Jesús. Esta manera de actuar tan suya. Tras el éxito se retira a orar. También lo hace en el fracaso. “Se marchó al descampado y allí se puso a orar”.

Oración

Danos, Trinidad Santa, el acierto necesario para volver siempre a Ti, tanto al oír el clamor de los aplausos como al escuchar las murmuraciones y las críticas. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Jesús nos quiere llevar a la verdadera vida.

domingo, 4 de febrero de 2024
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suegra-pedro-meister_des_hitda-evangeliars_002DOMINGO 5 º (B)

Mc 1,29-39

Recuerda que los evangelios no son crónicas de sucesos sino teología narrativa. No tiene importancia que las palabras atribuidas a Jesús sean exactamente las que él pronunció; ni que los hechos narrados hayan sucedido así. Lo importante es el mensaje que quieren trasmitirnos. Lo difícil será traducirlo adecuadamente a nuestro lenguaje, siempre relativo, de manera que lo podamos entender hoy. Para ello es imprescindible que nos coloquemos en el ambiente de aquella época y conozcamos las características de aquella cultura.

Seguimos en el primer día de la actuación de Jesús. Marcos intenta perfilar a grandes rasgos y con firmes trazos, la figura de Jesús. Se trata de un montaje programático para dejar muy clara la manera que tenía Jesús de desarrollar su ministerio. No podemos desligar la perícopa que hemos leído hoy de la del domingo pasado. Ambas forman un todo teológico progresivo, que empieza en la sinagoga y termina orando solo en descampado. Allí consigue reavivar la experiencia de Dios, que le permite hablar y actuar con autoridad.

El paso de la sinagoga a la casa, y después a la calle, nos dice que Jesús lleva la salvación a todos los lugares en donde se desarrolla la vida y a todas las personas que tienen necesidad de liberación. Con toda naturalidad se nos habla de la suegra de Pedro, aunque nunca se hable de la esposa. En aquella sociedad era impensable el estado de soltero y Jesús nunca cuestionó las normas existentes con relación a la sexualidad, al matrimonio o a la familia. Los cambios que después se produjeron no se pueden vender como mensaje evangélico.

La cogió de la mano y la levantó. La palabra katekeito para decir “estaba postrada”, puede significar enfermedad o muerta, en cualquier caso, falta de vida. También para decir que la levantó, Mc emplea hgeiren, que puede significar levantar o resucitar. Está claro que Mc quiere dar un doble sentido a todo el relato, más allá del sentido literal.

Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”. Jesús cura para que la mujer pueda servir. En el mundo griego, el servicio (diakonía) se consideraba una deshumanización. En las primeras comunidades cristianas, era el signo de seguimiento de Jesús. El verbo que se utiliza en griego es dihkonei = servía a la mesa. Los cristianos eligieron precisamente la palabra “diakonía” para expresar el nuevo fundamento de las relaciones humanas en la comunidad. El mismo Jesús dirá que no ha venido a ser servido sino a servir.

Al anochecer… Nos está indicando que los que se admiraban de las palabras y obras de Jesús eran judíos y no habían superado la dependencia de la Ley, que era la causa de la opresión. Al ponerse el sol terminaba el sábado y la obligación de descanso. Por lo tanto, ya podían ellos llevar a los enfermos y Jesús curarlos, sin faltar al primer precepto de la Ley.

Curó a muchos y expulsó muchos demonios. Todos buscan a Jesús para ser curados. Todos los evangelios comienzan con un éxito espectacular de la predicación de Jesús. Más tarde se verá que no les interesa nada más que ser atendidos en sus necesidades. Cuando queda claro que ese no es el objetivo de Jesús, le abandonan sin ninguna consideración.

Se marcha a descampado y allí se puso a orar. En muchos lugares de los evangelios se dice lo mismo: «Se levantó de madrugada, se fue a un descampado y allí se puso a orar». «Pasó la noche en oración». «Por la mañana estaba allí sólo«. Es la clave de la vida de Jesús. Realmente necesitaba orar como verdadero ser humano que era. Descubrir lo que era su Abba para él y lo que era él para su Abba fue la clave de su espiritualidad. Esto solo se puede hacer apartándose de bullicio de la gente en soledad y silencio.

El domingo pasado decía el evangelio que hablaba con autoridad, no como los letrados. La clave está en este descubrimiento continuado de la presencia de Dios en él. A pesar de la absorben­te actividad, encontraba tiempo para estar a solas consigo mismo y cargar las pilas. Los evangelios nos dicen que también iba a la sinagoga y al templo, pero el verdadero encuentro con Dios lo realizaba a solas y en medio de la naturaleza.

¡Todo el mundo te busca! En el relato encontramos tres exageraciones intencionadas: ‘todo el mundo te busca’; ‘la población entera’; ‘todos los enfermos’. Los discípulos están en la misma dinámica que la gente. No quieren que su Maestro pierda la ocasión de afianzar su prestigio (poder). Jesús sabía muy bien lo que tenía que hacer: “Vámonos a otra parte”. En el principio del relato se habló por dos veces de su enseñanza (didach). Ahora dice predicar (khruxw), de donde viene kerigma, concepto clave de la primera comunidad.

Todos los evangelios empiezan constatando la euforia con que la gente sigue a Jesús. Pero pronto, se va apoderando de ellos, primero la decepción, después el abandono, y finalmente la oposición total. En Juan este proceso se escenifica de manera genial en el c. 6, después de la multiplicación de los panes, cuando quieren hacerle rey y terminan abandonándole todos diciendo: “¿quién puede hacerle caso?” El porqué de esta actitud es claro: buscan ser curados, liberados, queridos, no les interesa curar, servir y amar.

Si tomásemos conciencia de este cambio en la gente, comprenderemos donde falla nuestro cristianismo. La respuesta está en el relato de la curación de la suegra de Pedro. Jesús cura para que seamos capaces de servir. Esto es precisamente lo que no nos gusta. Cuando Jesús va dejando claro que Dios no es un tapagujeros, que su predicación lo que persigue es cambiar las actitudes fundamentales del ser humano y convertirle en libre servidor en vez de opresor, la gente empieza a sentirse incómoda y le abandona sin contemplaciones.

El evangelio no habla de resignación ante cualquier clase de dolor, sea físico, sea psíquico, sea moral. Tampoco identifica la salvación con la supresión del dolor. Todo lo contrario, afirma expresamente que la verdadera salvación puede alcanzarla todo ser humano a pesar del mal que nos rodea. Siempre que se pueda, se debe suprimir el dolor. La victoria contra el mal no está en suprimirlo, sino en evitar que te aniquile.

La solución al problema vital del hombre no puede venir de fuera, la tenemos que encontrar dentro. Solo un conocimiento de lo hondo del ser nos descubrirá lo que somos. El hombre tiene que superar sus limitaciones. Pero solo lo conseguirá descubriendo que esas limitaciones no le impiden alcanzar su plenitud. Conocerme a mí mismo es conocer a Dios como fundamento de mi ser. Ser fiel a sí mismo es la única manera de ser fiel a Dios.

El fallo del cristianismo fue convertir la buena noticia del evangelio en una religión. Jesús quiso liberar al ser humano de todo lo que le impide ser él mismo, incluida la religión. Hay problemas que no tienen solución, pero una vida más humana siempre es posible. El esperar que cambien las circunstancias para sentirme bien es señal de hedonismo.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Planteamiento de Marcos

domingo, 4 de febrero de 2024
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Mc 1, 27-39

«Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios»

Estamos acostumbrados a leer el evangelio a pequeñas dosis, y esto tiene el riesgo de hacernos perder su visión de conjunto. Por ejemplo, el comienzo del evangelio de Marcos es una unidad que debe leerse de un tirón, pues muestra el ambiente de confrontación que vivió Jesús desde el primer momento y nos da las claves para entender mejor el resto. Vamos pues a tratar de hacer una síntesis de sus primeros capítulos.

Jesús, carpintero de Nazaret, siente la llamada de Dios, deja oficio y familia y va al Jordán al encuentro de Juan el Bautista. Se bautiza con él y se dirige al desierto para confirmar o afianzar su vocación antes de dedicar la vida a la misión a la que se siente llamado.

A su regreso del desierto, conoce e Simón, Andrés, Juan y Natanael y vuelve con ellos a Galilea. Se hospeda en Cafarnaúm, en casa de Simón, e invita a los tres primeros y a Santiago (hermano de Juan) a unirse a él en la aventura de predicar el Reino de Dios por los caminos de Galilea. Ellos aceptan y se emplazan el sábado en la sinagoga de Cafarnaúm.

Ante el asombro de todos, el carpintero toma la palabra y expone con autoridad una doctrina nueva y sorprendente. Al finalizar, un demente le increpa, y Jesús lo devuelve a su ser con la simple autoridad de sus palabras. A la salida, cura a la mujer de Simón que estaba enferma, y al atardecer le llevan a su puerta multitud de enfermos para que los cure. Pronto su fama se extiende por toda la comarca.

Marcos hace hincapié en el enfrentamiento que desde el principio mantiene Jesús con escribas y fariseos… y lo curioso es que parece ser él quien lo provoca. Su primera sanación la hace en sábado, quebrantando el precepto más sagrado para todo israelita. Sale a los caminos, encuentra un leproso, se acerca a él y le toca incurriendo en impureza. Vuelve a Cafarnaúm, perdona los pecados de un paralítico que le presentan para que lo sane, y los fariseos le acusan de blasfemo.

Invita a Leví, el publicano, a unirse al grupo y cena en su casa, con escándalo de los justos. Cuando le acusan de no ayunar, les habla del vino nuevo que va a romper sus odres viejos, y cuando les increpan por comer espigas en sábado, se arroga una vez más la potestad de interpretar la Ley en contra del criterio de los doctores: «El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado». Esta serie constante de enfrentamientos culmina en la sinagoga de Cafarnaúm, donde cura en sábado (sin necesidad alguna) a un hombre que tiene la mano paralizada. Los fariseos se conjuran con los herodianos para matarle…

Y ésta es la base del planteamiento posterior: Jesús, hombre poderoso en palabras y avalado por Dios con hechos asombrosos, es seguido por la gente sencilla a quien sana y devuelve la esperanza, y es rechazado de plano por la ortodoxia y el poder que acaban llevándolo a la muerte.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fe Adulta

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La suegra de Simón, modelo de discipulado y anfitriona de la comunidad.

domingo, 4 de febrero de 2024
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Hay una figura muy importante en el evangelio que leemos hoy en Marcos 1,29-39. Se trata de la suegra de Simón. No se ha prestado suficiente atención a esta mujer en los estudios de exégesis ni se han hecho las habituales aplicaciones teológicas de su figura como debería ser el caso de un personaje que está presente en los tres evangelios sinópticos. Incluso en algunos casos se ha hablado de ella en contraste con Simón Pedro o como la causante de sus dudas de fe.

Esta mujer, sin embargo, aparece en el texto de Marcos con los verbos que definen a un verdadero discípulo de Jesús y a un modelo de discipulado. Jesús se acerca a ella, la toma de la mano, la levanta, la cura… y ella se pone a servirles, es decir ejerce la diaconía. Y prestará sus servicios de acogida y diaconía no solo a Jesús sino a todos quienes se acerquen a su casa. Más aún, pone su casa al servicio de la comunidad y la convierte en espacio de hospitalidad para quienes buscan a Jesús.

Esta situación de casas que se abren a los nuevos conversos está muy presente en los relatos evangélicos y reflejan la realidad de comunidades nacientes, que se reunirían en casas de aquellos que habían comenzado a seguir a Jesús. Así este relato bien cuenta la presencia y la acción diaconal de esta mujer que se convierte en discípula y organizadora de comunidades y seguramente la presenta como modelo para otros que quieran seguir a Jesús. Podríamos llegar a suponer que el espacio de casas, regido muchas veces por mujeres, aparece como el espacio de encuentro más habitual de las comunidades originarias, tal como también las describe san Pablo en sus cartas.

El texto sigue a continuación indicando que Jesús se irá con “Simón y sus compañeros” a “otra parte, a las aleas cercanas, para predicar también allí”. Es decir, el texto muestra cómo se consolidan grupos de discípulos itinerantes y misioneros junto a espacios más estables que se reúnen en las casas. Es habitual prestar más atención al movimiento de Jesús como un grupo itinerante pero los relatos parecen también hacer referencia a comunidades que se van consolidando en torno a espacios que son acogedores y que dan cierta estabilidad al grupo misionero. Recordar a esta mujer y su acción de diaconía nos presenta grupos y comunidades nacientes muy acogedora y capaces de generar espacios habitables concretos para reunir a grupos de creyentes.

Resulta cuanto menos llamativo que la presencia de una mujer que consolida una incipiente organización creyente según los textos de los tres sinópticos no resulte relevante para a eclesiología actual y que se focalicen unilateralmente las formas institucionales en la figura de Pedro. Este relato, junto a muchos otros, señala a Pedro como discípulo itinerante y a la mujer como un contrapunto de modelo de discipulado cuyas funciones son más orgánica e institucionales que las de su yerno. Habrá que seguir profundizando en este texto que puede dar mucha luz a los desafíos ministeriales que se presentan en la vida eclesial actual.

Paula Depalma

Fuente Fe Adulta

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Buscar el silencio.

domingo, 4 de febrero de 2024
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IMG_2723Domingo V del Tiempo Ordinario

4 febrero 2024

Mc 1, 29-39

No hay profundidad humana sin cultivo del silencio. Porque solo el silencio mental -que no es mutismo no está reñido con la actividad ni con el encuentro con los otros- posibilita el autoconocimiento en profundidad y el saboreo, consciente y detenido, de aquello que somos. Y solo de ese saboreo puede nacer la sabiduría o comprensión.

La experiencia nos dice que el ruido mental y emocional fácilmente nos perturba y descoloca, introduciéndonos en los vericuetos oscuros, interminables y ansiosos del hacer y del acaparar, situando al ego como protagonista de la acción y eje alrededor del cual se hace girar todo lo demás.

La resistencia o incluso el miedo al silencio tienen siempre un porqué, posiblemente conectado con uno de estos dos elementos (o con los dos a la vez): el miedo al propio mundo interior y la hiperactividad mental.

Decía que con frecuencia se dan unidos porque, cuando se ha sufrido en soledad desde niños, se ha tendido a alejarse de los propios sentimientos -ya que sentir era sinónimo de sufrir- y se ha refugiado en la cabeza, haciendo del pensamiento un mecanismo de defensa. No es raro que la hiperactividad mental -una manifestación de la ansiedad- sea síntoma de sufrimiento interno, muchas veces olvidado. Cuando estamos bien, notamos que la mente se relaja y rumiamos menos.

Siendo conscientes de las dificultades, es bueno saber que siempre es posible entrenarse en el silencio mental: encontrando la propia motivación, ajustando los tiempos a nuestro momento, apoyándonos en textos o en audios que faciliten entrar en el silencio, practicándolo en grupo…

En la medida en que se va viviendo, el silencio pacifica, unifica, armoniza, relativiza los dramas, libera del sufrimiento mental, desinfla el ego y sus pretensiones, nos hace comprender nuestra verdadera identidad y, en consecuencia, aporta alegría y nos hace más humanos.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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De la sinagoga a casa de Pedro, siempre con fiebre.

domingo, 4 de febrero de 2024
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Day_SimonsMotherinLaw_710Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- DE LA SINAGOGA A CASA DE PEDRO.

No se trata de salir de la sinagoga e ir a casa: Jesús está en la sinagoga, sale y va a casa de Pedro… No es esa la cuestión.

Como todo en los evangelios, también la geografía, los lugares, los números, los símbolos tienen un sentido más hondo, más teológico.

Jesús sale de la sinagoga, se marcha del viejo sistema del AT, de la ley… Jesús sale de la sinagoga y “va” a casa de Pedro, a la familia de Pedro que es la “asamblea eclesial”, la iglesia naciente.

La familia de Pedro es la Iglesia. (La familia del papa Francisco es la Iglesia…).

Jesús sale, pasa del AT al NT, de la ley a la libertad, del poder al servicio.

02. PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD.

La familia de Pedro es la comunidad cristiana naciente la Iglesia. Jesús se encuentra ahora en “familia”, entre los suyos, incluso con los más íntimos, dice el evangelio: Pedro, Santiago y Juan. Pero resulta que los suyos, la suegra de Pedro, tiene fiebre. (en griego: piros: fuego: (piresousa: pirotecnia, pirómano, pirolisis, pira, etc…).

El fuego, la fiebre es de poder. Parece ser que Pedro, su familia y parte del grupo de discípulos de Jesús tenían ansiedad violenta de poder para expulsar a los romanos como fuere, -zelotismo-. Algunos de aquellos discípulos pretendían ocupar las primeras carteras del futuro e inmediato Reino o gobierno que Jesús iba a instaurar. La familia de Pedro, la línea eclesial de Pedro tenía fiebre, fuego por el poder.

Y va a resultar que es peor el remedio que la enfermedad: va a ser peor la casa de Pedro con su fiebre de poder, que la sinagoga.

03. LO DE JESÚS NO ES EL PODER.

Porque lo de Jesús no es el poder, Jesús no tiene poder, sino una bondadosa autoridad.

Lo de Jesús no es instaurar un sistema religioso de “ordeno y mando, hago saber y os vais a enterar”.

Tampoco es un asunto racial, nacional. Mi Reino no va por etnias, ni fronteras, ni por economía o escaños parlamentarios, ni por poder eclesiástico.

En resumidas cuentas: “mi reino no es como los de este mundo”, (Juan 18,36), pues “ya sabéis que los príncipes de la tierra tiranizan y oprimen a los suyos y entre vosotros no puede ser así, sino que el que quiera ser el mayor que sirva a los demás”, (Mateo 20,25).

04. “EXTRAÑAMENTE” DOS MUJERES SON MODELO DE IGLESIA.

El primer signo (milagro) de Jesús en el evangelio de Marcos es la curación de la suegra de Pedro. Y este mismo evangelista termina esta primera parte de su evangelio, antes de relatarnos la pasión y muerte del Señor, con la narración de aquella pobre viuda que da en el templo como

limosna los “cincuenta céntimos” que necesitaba para comer. (Mc 12,37-.44).

Es muy significativo que Marcos comience y termine su evangelio con dos mujeres sencillas: la de suegra de Pedro y con una pobre viuda. Las dos sin valor ni relevancia en la vida pública. (La mujer ni tan siquiera valía para ser testigo).

Sin embargo, la curación de la suegra de Pedro (curación de la familia de Pedro, es decir, de la Iglesia) de la fiebre de poder y la generosidad de aquella pobre viuda constituyen el modelo de identidad y de vida eclesial. La Iglesia es servicio y generosidad.

Resulta chocante cómo la mujer ha quedado tan relegada en la Iglesia.

En realidad en el sistema eclesiástico ha quedado relegado todo aquello que no sea sacro y clero, es decir, todo el laicado.

El “poder sacro”, incluidas sus intromisiones en el sutil dominio de las conciencias, se parece más a la sinagoga, al “estado febril” de la casa de Pedro, que a la suegra ya curada de sus deseos de poder.

05. (La suegra de Pedro) SE LEVANTÓ Y SE PUSO A SERVIRLES.

Dos aspectos más que importantes:

SE LEVANTÓ

En la primera lectura hemos escuchado como Job desesperado y postrado, fuera de la convivencia por la lepra y todo “gracias” al abandono de Dios, Job se pregunta: ¿cuándo me levantaré?

La suegra de Pedro estaba también postrada por otra enfermedad peor que la lepra, por el poder.

Cuando uno se encuentra con Cristo (con Dios) recupera la dignidad, la vida personal. En otros signos de este tipo: paralíticos, ciegos, etc. se dice que: levantándose le seguían por el camino.

Levantar es una expresión que se emplea también en los evangelios para hablar de resurrección. Estamos postrados, abatidos, muertos como el hijo menor y Cristo nos devuelve a la vida.

Podemos estar, vivir desvanecidos. Cristo es capaz de levantarnos.

Y SE PUSO A SERVIRLES.

Los del Obispado piensan que con marketing pastoral, estructuras, reuniones, consejos de gobiernos, Unidades pastorales y demás, ya está constituida la Iglesia. Para ser Iglesia, comunidad cristiana, no hace falta poder, sino actitud de servicio.

La Iglesia es valiosa por lo que sirve, no por lo que organiza y manda. Jesús salió de la sinagoga… La pobre viuda, el buen samaritano, el lavatorio de los pies son los criterios eclesiales.

06. SE MARCHÓ A DESPOBLADO A ORAR.

Es una actitud constante de Jesús: vivir siempre mirando a Dios, vivir en una interioridad constante.

Necesitamos vida interior, un clima de reflexión constante, un diálogo con Dios, confrontar nuestras vidas con Dios.

Y necesitamos marchar a “despoblado”, lejos del “mundanal ruido”, lejos de la tv, de la algarabía y palabrería de los mítines, de tanto ruido social, eclesiástico y político.

Hay cosas que solamente se entienden en silencio y en la oración.

Se levantó y se puso a servirles.

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Perturbando el «del Grupo»

lunes, 29 de enero de 2024
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IMG_3161La reflexión de hoy es de Angela Howard McParland colaboradora de Bondings 2.0.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

El Papa Francisco dijo recientemente que esperaba que el infierno estuviera vacío. «Es difícil imaginarlo», dijo el Papa. “Lo que yo diría no es un dogma de fe, sino mi pensamiento personal: me gusta pensar que el infierno está vacío; Espero que lo sea.»

En gran parte de su ministerio y sus escritos, el Papa Francisco enfatiza la misericordia de Dios sobre el juicio, la redención sobre la condenación. Y muchos de sus críticos afirman que el mensaje del Papa sobre el abundante amor de Dios parece de alguna manera injusto: seguramente, afirman, algunas personas merecen castigo. A menudo, estos mismos críticos condenan la afirmación total de las personas LGBTQ+ en la iglesia. En su opinión, ser “elegido” significa que debe haber algunas personas que queden fuera. La aceptación plena y sin discriminación parece amenazar su propia inclusión.

Esta dinámica dentro y fuera del grupo no se limita a la iglesia, por supuesto. Los seres humanos deseamos pertenecer, ser parte de una comunidad y, muchas veces, definir quién está “dentro” de nuestro grupo, significa también tener claro quién está fuera. Esto es familiar para muchos católicos LGBTQ+, que se identifican como parte tanto de la comunidad LGBTQ+ como de la comunidad católica y, sin embargo, son llamados hipócritas por seguir siendo católicos, por un lado, y degradados como “objetivamente desordenados” por su iglesia, por el otro.

En la lectura del Evangelio de hoy, la dinámica nosotros/ellos se muestra de dos maneras diferentes. El hombre con el espíritu inmundo que ha perturbado las enseñanzas de Jesús claramente no es uno de la multitud de la sinagoga. Se le habría considerado impuro, un outsider. Cualquier comportamiento socialmente inaceptable que exhibiera fue explicado por el demonio que lo poseía. Y, sin embargo, Jesús le habla directamente a este extraño, sanándolo.

La segunda capa de internos y externos se refiere a la forma en que la multitud considera a Jesús mismo. Estaban “asombrados de sus enseñanzas” mientras él predicaba y luego aún más “asombrados” por este mandato del espíritu mientras enseñaba y sanaba con un nuevo sentido de autoridad que no habían presenciado antes. En esos momentos, Jesús desafió a sus compañeros líderes religiosos judíos a evitar tradiciones y enseñanzas excluyentes. Al igual que el hombre con el espíritu inmundo, la presencia de Jesús también es perjudicial para aquellos que se consideran “del grupo”.

Para algunos, la presencia de personas LGBTQ+ en la iglesia también es perjudicial. Invita a quienes se sienten perturbados a cambiar viejas formas de pensar, interpretaciones obsoletas sobre la sexualidad humana y el género, y la infinidad de formas en que pueden existir individuos, parejas y familias fieles. Pero el Papa Francisco nos recuerda que la realidad de Dios es siempre más creativa y vasta que nuestra imaginación humana más salvaje. Cualquier binario, desde la identidad de género hasta las ideas de nosotros/ellos, no puede provenir de uno santo que no solo se centra primero en el exogrupo, sino que a menudo aparece para alterar estas dinámicas. Nuestro propio desafío es encontrar formas de perpetuar estos límites y continuar ampliando nuestra aceptación y afirmación de todos y potencialmente perturbar en lugares donde vemos que continúa la exclusión.

—Angela Howard McParland (ella), Ministerio New Ways, 28 de enero de 2024

Fuente New Ways Ministry

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“Enseñar como enseñaba Jesús ”. Domingo 4 Tiempo ordinario – B (Marcos 1,21-28)

domingo, 28 de enero de 2024
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IMG_2372El modo de enseñar de Jesús provocó en la gente la impresión de que estaban ante algo desconocido y admirable. Lo señala el evangelio más antiguo y los investigadores piensan que fue así realmente. Jesús no enseña como los «letrados» de la Ley. Lo hace con «autoridad»: su palabra libera a las personas de «espíritus malignos».

No hay que confundir «autoridad» con «poder». El evangelista Marcos es preciso en su lenguaje. La palabra de Jesús no proviene del poder. Jesús no trata de imponer su propia voluntad sobre los demás. No enseña para controlar el comportamiento de la gente. No utiliza la coacción.

Su palabra no es como la de los letrados de la religión judía. No está revestida de poder institucional. Su «autoridad» nace de la fuerza del Espíritu. Proviene del amor a la gente. Busca aliviar el sufrimiento, curar heridas, promover una vida más sana. Jesús no genera sumisión, infantilismo o pasividad. Libera de miedos, infunde confianza en Dios, anima a las personas a buscar un mundo nuevo.

A nadie se le oculta que estamos viviendo una grave crisis de autoridad. La confianza en la palabra institucional está bajo mínimos. Dentro de la Iglesia se habla de una fuerte «devaluación del magisterio». Las homilías aburren. Las palabras están desgastadas.

¿No es el momento de volver a Jesús y aprender a enseñar como lo hacía él? La palabra de la Iglesia ha de nacer del amor real a las personas. Ha de ser dicha después de una atenta escucha del sufrimiento que hay en el mundo, no antes. Ha de ser cercana, acogedora, capaz de acompañar la vida doliente del ser humano.

Necesitamos una palabra más liberada de la seducción del poder y más llena de la fuerza del Espíritu. Una enseñanza nacida del respeto y la estima de las personas, que genere esperanza y cure heridas. Sería grave que, dentro de la Iglesia, se escuchara una «doctrina de letrados» y no la palabra curadora de Jesús que tanto necesita hoy la gente para vivir con esperanza.

José Antonio Pagola

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” Enseñaba con autoridad.” Domingo 28 de enero de 2024. Domingo cuarto del tiempo ordinario

domingo, 28 de enero de 2024
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13-ordinarioB4 cerezoLeído en Koinonia:

Deuteronomio 18,15-20: Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.
Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”.
1Corintios 7,32-35: La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos.
Marcos 1,21-28: Enseñaba con autoridad.

La palabra Deuteronomio viene de Deuteros = segundo, y Nomos = ley. Es la segunda versión de la legislación mosaica. El Deuteronomio fue elaborado a partir de pequeños fragmentos que fueron compilados por el autor o los autores a lo largo de más de seiscientos años. El material que conocemos tuvo un origen muy diverso. Una parte pertenece a la gran tradición oral que la confederación de tribus empleó para regular la aplicación de la justicia al interior de la comunidad y entre las tribus durante el tiempo de los Jueces. Otra parte proviene de las tradiciones del reino del Norte, elaborada por grupos que se oponían a la monarquía y proponían legislaciones alternativas para tratar de cambiar el despótico gobierno instalado en Samaría. Otra parte, es elaboración de tradiciones orales del reino del Sur vigentes en tiempos del rey Josías. Esta diversidad fue re-elaborada después del destierro por los sacerdotes y los sabios, hasta alcanzar la forma que hoy conocemos.

El documento tuvo varias ediciones en las que fue sucesivamente ampliado. Insiste en la necesidad de vivir unas relaciones interhumanas justas. La ley no es, en este documento, un fárrago de decretos aislados. Cada precepto está en función de defender la vida y la dignidad de cada persona en la comunidad. La ley expresa la vida íntima de la comunidad, la necesidad de que cada persona tenga lo mínimo para sobrevivir y nadie viva en una situación oprobiosa y miserable. De este modo, la ley deja de ser una ominosa obligación y pasa a ser un «don» que otorga Dios a todo el pueblo. Este don o alianza se fundamenta en el derecho de cada familia a poseer lo mínimo necesario, esto es, un pedazo de tierra donde pueda cultivar y donde pueda vivir sin ser una carga para los demás: “Como Yavé ha hecho don de este país su pueblo, nadie puede apropiarse de la tierra” (Dt 15, 4).

Para este autor la alianza, la ley o «don» debe ser interiorizada. La convivencia en el país que Dios ha dado al Pueblo peregrino exige un cambio de mentalidad que se traduce en una organización social donde el derecho divino prevalece sobre todas las instituciones. Lo central de este derecho es la justicia interhumana, entendida como fundamento de la convivencia social. “El rey debe ser hermano y recortar ventajas e intereses personales. Este abrirse generosamente a los otros es lo que demuestra la pertenencia a Yavé y lo que permite la pertenencia a este pueblo”.

En esta misma línea se ubica la promesa acerca del profeta venidero. Ese profeta se compara con Moisés. No viene a recordar al pueblo una u otra cosa. Viene para indicar cuál es el rumbo que el pueblo debe seguir. El profeta se preocupará por mantener vivo el Espíritu de la Ley, tema en el que insiste el Deuteronomio, de modo que no se convierta en una mera formalidad, sino que exprese las necesidades vitales de la comunidad y de cada ser humano.

El Deuteronomio da inicio a una tendencia que Jesús llevará adelante. Para Jesús, y en general para todos los profetas, lo fundamental de la ley es preservar la dignidad, la intimidad y el valor de cada ser humano, el derecho a vivir en una comunidad donde sea valorado por lo que es y no por lo que tiene. De este modo, la legislación deja de ser un precepto que rige alguna cosa en particular, y se convierte en expresión de las necesidades vitales del ser humano. A esto llama la Biblia “llevar la Ley en el corazón”.

Esta nueva manera de ver la ley es la que aplica Pablo en la carta a los corintios. Él aconseja, sugiere, opina, exhorta y amonesta teniendo en cuenta la situación de la comunidad, en el marco social, y la situación de la persona, en el marco de la comunidad. No impone criterios rígidos que agobien la conciencia de las personas, sino que busca que cada persona esté a gusto con su situación.

La comunidad, preocupada por opiniones adversas al matrimonio, le pregunta al apóstol Pablo: ¿sería preferible no casarse? Para Pablo lo importante es que cada persona de la comunidad cristiana se sienta a gusto y motivada para servir. Por eso su mensaje no orienta a los que están casados, sino que se preocupa por los judíos y por los esclavos. Los judíos para que no renieguen de su cultura y tradiciones, pero para que tampoco se la impongan a los demás. A los esclavos los anima a no desanimarse por su condición y a buscar una oportunidad para liberarse. De este modo, ninguno se puede sentir ni inferior ni superior a los otros. Todos son iguales porque al interior de la comunidad se respeta la diferencia. Este es el principio de igualdad.

En todos los casos, situaciones, estados civiles, posiciones sociales… Pablo insiste en la urgencia de buscarse un camino para vivir la libertad que nos dejó Cristo y, siendo libres, preparar la irrupción del Reino. El Señor vuelve cuando la comunidad, libre ya de trabas sociales, culturales o ideológicas, da testimonio de un modo de vivir alternativo y liberador.

Esta capacidad, para discernir cada situación en particular, fue una de las cosas que más admiró la multitud en Jesús. Mientras otros maestros y líderes respondían con exhaustivas explicaciones y citando códigos, preceptos y doctrinas, Jesús respondía con la verdad simple y llana.

Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés no obedecía a un interés político encubierto, sino a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses proselitistas, mientras son sus adeptos, luego, si disienten, los ignoran o los marginan. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar y lo declaró abiertamente: el sábado, o sea la ley, las costumbres, todo lo prescrito, está al servicio de cada ser humano y no al contrario.

Precisamente, su lucha contra los demonios fue una lucha contra las ideologías instaladas en las sinagogas, que buscaban un mesías glorioso, un militar implacable, un reformador religioso. Jesús nunca se identificó con estos propósitos. Por esta razón, conmina a los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras a guardar silencio y a no tratar de seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos.

El pueblo sencillo reconocía esta lucha contra el formalismo de la ley la ideología que la sustentaba. La propuesta de Jesús los liberaba de la pesada carga moral, económica y cultural que suponía cumplir los más de seis mil preceptos que estaban vigentes para regular todos los aspectos de la vida personal y comunitaria. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés? ¿No será la propuesta de Jesús, el Reinado de Dios, la “nueva Ley?” ¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal es tan eficaz?

Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor inalienable? ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día? Leer más…

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