Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

Dom 21.8.16. ¿Serán pocos los que se salven?

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Dom 21.8.16. ¿Serán pocos los que se salven?

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 21. Ciclo C. Lc 13, 22-30. Ésta es una pregunta central del evangelio, que ha sido desarrollado por Lucas, y que ha emocionado y angustiado a millones de cristianos, de Hermas a San Agustín, de Lutero a Francisco.

Algunos lo aplican al futuro lejano (o al cielo final, más allá de este mundo), pero en el contexto de Jesús, se aplica al un tiempo próximo, a nuestro futuro inmediato, ya, en una o dos generaciones: ¿Podrán salvarse los hombres de la gran catástrofe que llega? ¿Muchos? ¿Sólo unos pocos?

‒ ¿Puede mantenerse de verdad la vida en la tierra en las actuales condiciones de violencia, injusticia, consumo y despilfarro de energía, o nos dominará pronto un infierno de fuego o de frío, de gran injusticia??

‒ ¿Quiénes pueden salvarse en el caso de que llegue y explote el gran conflicto, cuyos signos estamos viendo por doquier? ¿Quiénes se salvarán, los del gran bunker económico y militar?

‒ ¿Qué se puede pensar y hacer en un tiempo como éste, desde quiénes y con quiénes… con qué tipo de medios? ¿Qué respuesta y camino ofrece en este momento la iglesia?
is
Jesús no responde sin más a todas nuestras preguntas, tal como nosotros las planteamos. Más aún, parece escaquearse, hablando en un lenguaje casi “místico”, de escatología propia del judaísmo antiguo y de ciertos círculos cristianos.

Pero si leemos con interés el texto, si nos comprometemos, descubriremos pronto su inquietante (y gozosa) actualidad, el mensaje que nos sigue ofreciendo Jesús.

Siga quien lo desee. Ofreceré un esquema del texto de Lucas y comentaré su sentido partiendo de texto aún más inquietante de Mateo 22, 14. Sigan los que quieran meditar conmigo, mejor dicho, con el evangelio. Buen fin de semana, en pleno agosto.

Texto: Lc 13, 22-30

Alguien le pregunta: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?». Y él contesta:
a) Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»; y él os replicará: «No sé quiénes sois.»
b) Entonces comenzaréis a decir. «Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.»
c) Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.

1. El texto puede dividirse en tres partes, cada uno con su tema:

a) Hay una puerta estrecha… precisamente para nosotros, los que llevamos siglos de cristianismo organizado y que, a veces, hemos confundido el evangelio con nuestras propias ideas y egoísmos de grupo (Jesús habla para algunos “judíos instalados” de entonces; el texto se puede aplicar a muchos cristianos instalados de ahora).

b) Hemos comido contigo… No sé quiénes sois. Nos creemos privilegiados, comensales de Dios. Jesús nos respondo que no confiemos en eso, no nos confiemos por creer que somos privilegiados, dueños del evangelio.

c) Pero se abre una puerta anchísima: Vendrán de oriente y occidente. Cuando pensamos que todo está perdido, cuando el mismo Cristo del evangelio nos dice que tengamos cuidado… descubrimos que se abre una puerta ancha… Es la puerta de una misión distinta, de una experiencia en la que no habíamos caído.

2. Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos

Al final del texto introduce el evangelio de Lucas un refrán que aparece en Mt 19, 30 (Mc 10, 31): “Pues muchos primeros serán últimos, y muchos últimos, primeros”. Este refrán nos sirve para invertir los juicios normales de aquellos que piensan que la vida se salva con más poder, más dinero o más medios…

Este pasaje proclama de esa forma una inversión, que ha de entenderse en la línea de las inversiones evangélicas, en las que se dice que los pequeños (niños) serán los más grandes, como pone de relieve Mt 20, 16.27.

En esa línea, muchos que eran “primeros” (ricos y poderosos) vendrán a ser pobres y carentes de poder, si no comparten la comunidad formada por cien casas y campos (con los familiares correspondientes), mientras que muchos últimos y despreciados, carentes de todo, podrán compartir casa/campos y relaciones familiares, volviéndose primeros.

‒ Los últimos son/serán los primeros. En un sentido nadie tiene ventaja sobre nadie. Pero en otro sentido el evangelio destacado la importancia de los niños y pequeños (cf. Mt 18, 1-14; 19, 13-14) y de aquellos que lo dejan y dan todo a los pobres (Mt 19, 16-29). En esa línea se dice que los últimos (los que no se reservan nada) serán los primeros, sentencia que aparece así como un una crítica contra los que presumen de mérito ante Dios.

‒ Esta parábola va en contra de una iglesia establecida (de tipo quizá judeo-cristiano), que se opone a que nuevas iglesias (de paganos o judeo-cristianos con paganos) tuvieran sus mismos derechos y su misma libertad mesiánica, como si siglos de buen judaísmo no hubieran servido para nada. En contra de eso, el Jesús de Mateo, que ha defendido la autoridad de los niños y pequeños, defiende aquí el derecho y rectitud cristiana de los “trabajadores de la última hora”, que serían, en general, los pagano-cristianos.

‒ Esta sentencia recoge la revelación básica del evangelio de Lucas, centrada en el Canto de María, donde se dice que “derriba del trono a los potentados y eleva a los oprimidos, a los ricos los despide vacíos y llena de bienes a los pobres” (Lc 1, 56-65) y en la Bienaventuranzas: Bienaventurados los pobres, hay de vosotros los ricos (6, 20-21).

2. ¿Serán pocos los que se salven? Versión de Mateo

Ésta era la pregunta con la que empezaba el evangelio de hoy… la pregunta que los discípulos planteaban a Jesús: Los que se salven en este mundo, que es camino y revelación del Reino de Dios, los que se salven en la “eternidad” de Dios.

Todo el evangelio de este día ofrece una respuesta nerviosa y creadora a esa pregunta, y dejo su sentido a los lectores. Pero quiero poner de relieve el argumento que ha sido más desarrollado por el evangelio de Mateo, que incluye, en este mismo contexto un refraán inquietante.

Mt 22, 14 Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos

Esta advertencia escatológica recoge una sentencia apocalíptica que ha sido extensamente elaborada por 4 Esdras 7, 43-61, en un contexto de gran pesimismo antropológico, tras la guerra del 67-70 d.C., retomando el motivo clásico del “resto”, que aparecía con cierta frecuencia en los profetas (cf. Am 3, 12; 4, 11; Is 7, 3.9, Jer 31, 7-10 etc.). La gran muchedumbre de Israel tiende a la ruina, sólo queda un pequeño “resto”, formado por aquellos que cumplen la voluntad de Dios y alcanzan la salvación; sólo ese resto, unos pocos, logrará salvarse.

Gran pesimismo de algunos judeo-cristianos. 4 Esdras

Conforme a la visión de 4 Esdras, la destrucción de la gran masa del pueblo se debe al hecho de que el “mal corazón” ha prevalecido en la historia de los hombres, por lo que Dios ha debido crear dos mundos, uno para la condena (abundante como la arcilla de la tierra) y otro para la salvación (escaso como el oro y la plata). En ese contexto se añade que el Dios justo se alegra en los pocos que se salvan, sin apenarse por los muchos que se pierden (4 Esd 7, 60-61), tal como lo ratifica el texto clave de 4 Esd 8, 1-3: “Dios ha creado este mundo por (para) muchos, pero el futuro a causa de pocos…Muchos ciertamente han sido creados, pero pocos se salvarán” (8, 3). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , ,

«Cuántos, cómo y quienes se salvan». Domingo 21 ciclo C

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Cuántos, cómo y quienes se salvan». Domingo 21 ciclo C

narrow-door-2Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

Durante siglos, a los israelitas no les preocupó el tema de la salvación o condena en la otra vida. Después de la muerte, todos, buenos y malos, ricos y pobres, opresores y oprimidos, descendían al mundo subterráneo, el Sheol, donde sobrevivían sin pena ni gloria, como sombras. Quienes se planteaban el problema de la justicia divina, del premio de los buenos y castigo de los malvados, respondían que eso tenía lugar en este mundo. Sin embargo, la experiencia demostraba lo contrario, y así lo denuncia el autor del libro de Job: en este mundo, los ladrones y asesinos suelen vivir felizmente, mientras los pobres mueren en la miseria.

Con el tiempo, para salvar la justicia divina, algunos grupos religiosos, como los fariseos y los esenios, trasladan el premio y el castigo a la otra vida. Dentro de los evangelios, la parábola del rico y Lázaro refleja muy bien esta idea: el rico lo pasa muy bien en este mundo, pero su comportamiento injusto y egoísta con Lázaro lo condena a ser torturado en la otra vida; en cambio, Lázaro, que nada tuvo en la tierra, participa de la felicidad eterna.

Entre los judíos que creen en la resurrección cabe otra postura, importante para comprender el comienzo del evangelio de hoy: sólo los buenos resucitan para una vida feliz, los malvados no consiguen ese premio, pero tampoco son condenados.

Una pregunta absurda: “Señor, serán pocos los que se salven?»

Bastantes cristianos actuales habrían formulado la pregunta de manera distinta: ¿serán muchos los que se condenen? Sin embargo, el personaje del que habla Lucas parece formar parte de ese grupo que sólo cree en la salvación. Jesús podría haber respondido con otra pregunta: ¿qué entiendes por “pocos”? ¿Cuatro mil? ¿Veinte millones? ¿Ciento cuarenta y cuatro mil, como afirman los Testigos de Jehová? La pregunta sobre pocos o muchos es absurda, aunque hay gente que sigue afirmando con absoluta certeza que se condena la mayoría o que se salvan todos.

Una enseñanza: “entrar por la puerta estrecha”

Jesús no entra en el juego. Ni siquiera responde al que pregunta, sino que aprovecha la ocasión para ofrecer una enseñanza general. «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán

La imagen, tal como la presenta Lucas, no resulta muy feliz. Quienes no pueden entrar por una puerta estrecha son las personas muy gordas, y eso no es lo que está en juego. El evangelio de Mateo ofrece una versión más completa y clara: “Entrad por la puerta estrecha; porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. ¡Qué estrecha es la puerta, qué angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que dan con ella!” (Mateo 7,13-14).

En cualquier caso, la exhortación de Jesús resulta tremendamente vaga: ¿en qué consiste entrar por la puerta estrecha? En otros momentos lo deja más claro.

Al joven rico, angustiado por cómo conseguir la vida eterna, le responde: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En el evangelio de Mateo, la parábola del Juicio Final indica los criterios que tendrá en cuenta Jesús a la hora de salvar y condenar: “porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y acudisteis”.

La experiencia demuestra que vivir esto equivale a pasar por una puerta estrecha, pero al alcance de todos.

Un final sorprendente y polémico: quiénes

La pregunta sobre el número de los que se salvan ha provocado una respuesta sobre cómo salvarse; pero Jesús añade algo más, sobre quiénes se salvarán.

El librode Isaías contiene estas palabras dirigidas por Dios a los israelitas: “En tu pueblo todos serán justos y poseerán por siempre la tierra” (Is 60,21). Basándose en esta promesa, algunos rabinos defendían que todo Israel participaría en el mundo futuro; es decir, que todos se salvarían (Tratado Sanedrín 10,1). ¿Y los paganos? También ellos podían obtener la salvación si aceptaban la fe judía.

Sin embargo, la parábola que cuenta Lucas afirma algo muy distinto. El amo de la casa es Jesús, y quienes llaman a la puerta son los judíos contemporáneos suyos, que han comido y bebido con él, y en cuyas plazas ha enseñado. No podrán participar del banquete del reino junto con los verdaderos israelitas, representados por los tres patriarcas y los profetas. En cambio, muchos extranjeros, procedentes de los cuatro puntos cardinales, se sentarán a la mesa.

La conversión de los paganos ya había sido anunciada por algunos profetas, como demuestra la primera lectura (Is 66,18-21) que copio más abajo. Pero el evangelio es hiriente y polémico: no se trata de que los paganos se unen a los judíos, sino de que los paganos sustituyen a los judíos en el banquete del Reino de Dios. Estas palabras recuerdan el gran misterio que supuso para la iglesia primitiva ver cómo gran parte del pueblo judío no aceptaba a Jesús como Mesías, mientras que muchos paganos lo acogían favorablemente.

Moraleja y matización

Lucas termina con una de esas frases breves y enigmáticas que tanto le gustaban a Jesús: «Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.» En la interpretación de Lucas, los últimos son los paganos, los primeros los judíos. El orden se invierte. Pero los primeros, los judíos como totalidad, no quedan fuera del banquete, también son invitados. El mismo Lucas, cuando escriba el libro de los Hechos de los Apóstoles, presentará a Pablo dirigiéndose en primer lugar a los judíos, aunque en generalmente sin mucho éxito.

Primera lectura: Isaías 66, 18-21

El primer párrafo es el que está en relación con el evangelio: habla de la conversión de los paganos desde Tarsis (a menudo localizada en la zona de Cádiz-Huelva) hasta Turquía (Masac y Tubal), y con dos importantes regiones de África (Libia y Etiopía). El punto de vista es distinto al del evangelio: aquí sólo se habla de conversión, no de salvación en la otra vida (tema que queda fuera de la perspectiva del profeta).

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Domingo XXI del Tiempo Ordinario. 21 agosto, 2016

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Domingo XXI del Tiempo Ordinario. 21 agosto, 2016

TO-D-XXI

Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le preguntó: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?” Él les dijo: “Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán””.

Lc 13, 22-30

Entrar por la puerta estrecha

  • Un escenario: Jesús “caminando hacia Jerusalén”. Consciente de que allí le esperan el juicio y la muerte.
  • Una pregunta: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?”
  • Una imagen: una puerta estrecha.

Detente ante esa puerta. Cierra los ojos y contémplala interiormente. Cómo es, qué forma tiene, dónde está… Y así, delante de ella, deja que resuenen en tu corazón otras palabras de Jesús en las que también habla de “salvarse”, y de “la puerta”,  y de los “tamaños”… y del Banquete.

“Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a una persona haber ganado el mundo entero si ella misma se pierde o se arruina?” (Lc 9, 24-25)

¿Quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte, dispongo un reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino…” (Lc 22, 27-30)

“Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo” (Jn 10, 9)

Perder. Hacerse pequeña. Servir. Perseverar. La puerta estrecha se presenta ante nosotras casi a cada instante. Jesús la ha atravesado primero. Y hoy mismo, en Irak, en Siria, en Egipto y en muchos otros lugares, hermanos y hermanas nuestros, cristianos como nosotros, perseveran en su amor en medio de la persecución. Ellos atraviesan cada día la Puerta de la Vida.

 

¡Señor Jesús, Puerta de la Vida!

Abre mis ojos para reconocerte,

y mi corazón para entrar por ti.

*

Fuente:  Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Si «alguien» quiere pasar, la puerta se cierra

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Si «alguien» quiere pasar, la puerta se cierra

puerta-2Lc 13, 22-30

El texto nos recuerda una vez más, que Jesús va de camino hacia Jerusalén, que será su meta. Sigue Lc con la acumulación de dichos sin mucha conexión entre sí, pero todos tienen como objetivo ir instruyendo a los discípulos sobre el seguimiento de Jesús. Jesús no responde a la pregunta, porque está mal planteada. La salvación no es una línea que hay que cruzar, es un proceso de descentración del yo, que hay que tratar de llevar lo más lejos posible. Trataremos de adivinar por qué no responde a la pregunta y lo que quiere decirnos.

No es fácil concretar en que consiste esa salvación de la que se habla en los evangelios. Ya entonces, pero sobre todo hoy, tenemos infinidad de ofertas de salvación. El concepto hace referencia, en primer lugar, a la liberación de un peligro o de una situación desesperada. El médico está todos los días curando en el hospital, pero se dice que ha salvado a uno, cuando estando en peligro de muerte ha evitado ese final. Aplicar este concepto a la vida espiritual puede despistarnos. El mayor peligro para una trayectoria espiritual es dejar de progresar, no que se encuentren obstáculos en el camino. La salvación no sería librarme de algo sino desplegar un máximo de plenitud humana durante toda la existencia.

¿Serán muchos los que se salvan? Podíamos hacernos infinidad de preguntas sobre la salvación. De hecho ha habido discusiones teológicas interminables sobre el tema. Podíamos preguntarnos: ¿Para cuándo la salvación?¿Salvación aquí o en el más allá? ¿Salvación material o salvación espiritual? ¿Quién nos salva?¿Nos salva Dios? ¿Nos salva Jesús? ¿Nos salvamos nosotros? ¿Salvan las obras o la fe? ¿Salva la religión? ¿Salvan los sacramentos? ¿Salva la oración, la limosna o el ayuno? ¿Nos salva la Escritura? ¿Cómo es esa salvación?¿Salvación material o salvación espiritual? ¿Salvación individual o comunitaria? ¿Es la misma para todos? ¿Se puede conocer antes de alcanzarla? ¿Podemos saber si estamos salvados?

Resulta que es inútil toda respuesta, porque las preguntas están mal planteadas. Todas dan por supuesto que hay un yo que está perdido y debe ser salvado. Debemos darnos cuenta de que la salvación no es alcanzar la seguridad para mi yo individual, sino que consiste en superar toda idea de individualidad. La religión ha fallado al proponer la salvación del falso yo que es el anhelo más hondo de todo ser humano, sino en descubrir nuestro verdadero ser y vivir desde él la armonía y unidad con todos los demás seres.

En realidad todos se salvan de alguna manera, porque todo ser humano despliega algo de esa humanidad por muy mínimo que sea ese progreso. Y nadie alcanza la plenitud de salvación porque por muchos que sean los logros de una vida humana, siempre podría haber avanzado un poco más en el despliegue de su humanidad. Todos estamos, a la vez, salvados y necesitados de salvación. Esta idea nos desconcierta, porque lo único que nos tranquiliza de verdad es la seguridad de alcanzarla o de estar ya salvados.

Esforzaos por entrar por la puerta estrecha. Esta frase nos puede iluminar sobre el tema que estamos tratando. Pero la hemos entendido mal y nos ha metido por un callejón sin salida. El esfuerzo no debe ir encaminado a potenciar un yo para asegurar su permanencia incluso en el más allá. No tiene mucho sentido que esperemos una salvación para cuando dejemos de ser auténticos seres humanos, es decir para después de morir.

Otra trampa en la que todos caemos es la creencia generalizada de que la salvación consiste en la liberación de todo aquello que percibo como carencia, es decir, que alguien me saque de las limitaciones que no acepto porque no asumo mi condición de criatura y por lo tanto limitada. Esas limitaciones no son fallos del creador, ni accidentes desagradables, sino que forman parte esencial de mi ser. La salvación tiene que consistir en alcanzar una plenitud sin pretender dejar de ser criatura y limitada. Esto exige la aceptación de mis limitaciones y una renuncia a ser perfecto. La verdadera salvación es posible a pesar de mis carencias porque se tiene que dar en otro plano, que no exige la eliminación de mis imperfecciones.

Ni el sufrimiento ni la enfermedad ni la misma muerte pueden restar un ápice a mi condición de ser humano. Mi plenitud la tengo que conseguir con esas limitaciones, no cuando me las quiten. Lo que se puede añadir o quitar pertenece siempre al orden de las cualidades, no es lo esencial. Pensar que la creación le salió mal a Dios y ahora solo Él puede corregirla y hacer un ser humano perfecto es una aberración que nos ha hecho mucho daño. La salvación no puede consistir en cambiar mi condición de ser humano por otro modo de existencia.

Para tomar conciencia de dónde tenemos que poner el esfuerzo es imprescindible entender bien el aserto. Debemos desechar la idea de un umbral que debemos superar. No debemos hacer hincapié en la puerta, sino en el que debe atravesarla. No es que la puerta sea estrecha, es que se cierra automáticamente en cuanto alguien pretende atravesarla. Solo cuando tomemos conciencia de que somos nadie, se abrirá de par en par. Mientras no captes bien esta idea, estarás dando palos de ciego en orden a tu verdadera salvación.

No estamos aquí para salvar nuestro yo, sino para desprendernos de él hasta que no quede ni rastro de lo que creíamos ser. Cuando mi falso ser se esfume, quedará de mí lo que soy de verdad y entonces estaré ya al otro lado de la puerta sin darme cuenta. Cuando pretendo estar seguro de mi salvación o cuando pretendo que los demás vean mi perfección en realidad estoy alejándome de mi verdadero ser y enzarzándome en mi propio ego.

En realidad no estamos aquí para salvarnos sino para perdernos en beneficio de todos. El domingo pasado decía Jesús: “He venido a traer fuego a la tierra, ¿qué más puedo pedir si ya está ardiendo? Todo lo creado tiene que transformarse en luz, y la única manera de conseguirlo es ardiendo. El fuego destruye todo lo que no tiene valor, pero de esa manera purifica lo que vale de veras. Este es el proceso: consumir todo lo que hay en mí de ego y potenciar lo que hay de verdadero ser.

Somos como la vela que está hecha para iluminar consumiéndose; mientras esté apagada y mantenga su identidad de vela será un trasto inútil. En el momento que le prendo fuego y empieza a consumirse se va convirtiendo en luz y da sentido a su existencia. Cuando nos pasamos la vida adornando y engalanando nuestra vela; cuando incluso le pedimos a Dios que, ya que es tan bonita, la guarde junto a Él para toda la eternidad, estamos renunciando al verdadero sentido de una vida humana, que es arder, consumirse para iluminar a los demás.

No sé quienes sois. Toda la parafernalia religiosa que hemos desarrollado durante dos mil años no servirá de nada si no me ha llevado a desprenderme del ego. El yo más peligroso para alcanzar una verdadera salvación es el yo religioso. Me asusta la seguridad que tienen algunos cristianos de toda la vida en su conducta irreprochable. Como los fariseos, ha cumplido todas las normas de la religión. Han cumplido todo lo mandado, pero no han sido capaces de descubrir que en ese mismo instante, deben considerarse “siervos inútiles”.

Esta advertencia es mucho más seria de lo que parece. Pero no tenemos que esperar a un más allá para descubrir si hemos acertado o hemos fallado. El grado de salvación que hayamos conseguido se manifiesta en cada instante de nuestra vida por la calidad de nuestras relaciones con los demás. No se trata de prácticas ni de creencias, sino de humanidad manifestada con todos los hombres. Lo que creas hacer directamente por Dios no tiene ninguna importancia. Lo que haces cada día por los demás es lo que determina tu grado de plenitud humana, que es la verdadera salvación.

Meditación-contemplación

He venido a prender fuego a la tierra.
El fuego que Jesús trae, me tiene que consumir a mí.
Mi falso yo, sustentado en lo material,
tiene que consumirse para que surja el verdadero ser.
…………………

Todo lo que trabajemos para potenciar la individualidad,
será ir en dirección contraria a la verdadera meta.
Mientras más adornos y capisayos le coloque,
más lejos estaré de mi verdadera salvación.
……………………

Para que surja el oro de mi verdadera naturaleza,
tiene que arder la escoria de mi ego.
La luz que ya existe en el fondo de mi ser,
solo se manifestará cuando arda mi materialidad.
……………………

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Un Reino sin aduanas

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Un Reino sin aduanas

marcheur“Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía sino justicia” (Don Quijote de la Mancha)

21 de agosto, domingo XXI del TO

Lc 13, 22-30

Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Un Reino de Dios sin aduanas ni fronteras, como auguró Isaías: ”Vendré para reunir a las naciones de toda lengua”(Is 66, 18-19). Una invitación a un cambio radical desde el interior de cada uno, punto de partida para el inicio de una nueva humanidad, de una sociedad nueva y de una nueva creación. Una Organización de Naciones. Unidas, con libertad de peaje y sin aranceles sobre capitales, mercancías y personas. De ello estarán también exentos los bienes espirituales.

Jesús anuncia entrada y barra libre en ese Reino: de norte y sur, de oriente a occidente. Puerto franco donde podrá atracar su velero todo el mundo. Sin previo pago de impuestos, sin exigencias de sello autorizado por la jerarquía establecida. Todos los seres somos libres, con capacidad  para decidir el propio futuro. “Necesito liberarme, encontrar mi camino, que no puede ser continuación del vuestro”, escribía Beethoven a su maestro Haydn.

Los grandes Maestros de la Sabiduría Universal han coincidido en su magisterio con lo que el filósofo francés Olivier Reboul (1925-1992) escribió en su Filosofía de la educación: “Educar no es fabricar adultos según un modelo sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su ‘genio’ singular”.

Uno de los capítulos más importantes de este plan educativo es el de la compasión con los sin techo, que cada día llegan a nuestro puerto personal. Lo cantaba Gustavo en el Acto I de la ópera de Verdi Un ballo in maschera: “Es indigno del poder el que no enjuga las lágrimas de sus súbditos”. Menester preferencial del Evangelio y de quienes ostentamos su franquicia. El Papa Francisco lo dejó claro en El nombre de Dios es Misericordia: ”La Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir el encuentro con ese amor visceral que es la misericordia divina”.

Pero la misericordia de Dios es humo de paja si no se enciende en el hogar humano. Y el humo no calienta corazones, como las nubes no riegan los campos. Han de dar un paso al frente y convertirse en fuego y lluvia. Nos lo aconsejaba nuestro Ingenioso Caballero de La Mancha: “Dad crédito a las obras no a las palabras”,que aunque nunca cabalgó hasta Roma, sí sabía mucho de ser compasivo con los necesitados. Y cuando se encontró con los galeotes (I cap. XXII), lanza en ristre dijo: “Como quiera que ello sea, esta gente, aunque los llevan, van de por fuerza y no de su voluntad. Así es, dijo Sancho. Pues de esa manera, dijo su amo, aquí encaja la ejecución de mi oficio, deshacer fuerzas, y socorrer y acudir a los miserables”. Fue la misión de Jesús que él mismo se atribuye al decir que ha sido enviado a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, anunciar libertad a los presos, liberar a los que están cautivos.

EL CABALLO

Compañero del hombre en paz y en guerra
te dejas cabalgar en toda forma.

Indómito en Milán hollando el templo
con Atila, -el Azote de Dios-
a tus lomos. Y con los Caballeros
de la Tabla Redonda, a su servicio.

Con tus crines al aire
galopas las estepas del Oriente.
Y en el Apocalipsis
abre Jesús el primer sello,
y el arquero que monta el corcel blanco
será el propagador del Evangelio.

Yo te ruego no impongas tu doctrina.
Permite a cada pueblo componer variaciones
en tu sagrada partitura.

(NATURALIA. Los sueños de las criaturas. Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Comprometerse

domingo, 21 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Comprometerse

compromisoLas palabras y las acciones de Jesús generaban mucha expectación entre la gente de aldeas y ciudades por las que pasaba, pero seguirle y comprometerse con su misión era otra cosa muy diferente. En muchas ocasiones aparece en los evangelios cuestionando la tibieza y las medias tintas en su seguimiento, pero sobre todo es especialmente duro con aquellos que se creian muy seguros de su buen comportamiento ante Dios.

En este episodio Lucas sitúa a Jesús camino de Jerusalén (Lc 13, 22). Esta localización nos remite al momento más decisiva de su vida. El rechazo y la creciente persecución que experimenta le lleva a tomar la decisión de llevar su mensaje al centro del poder religioso de Israel y el lugar   por excelencia de la presencia de Dios en medio de su pueblo.

Camino de Jerusalén Jesús siente la urgencia del Reino, sabe que es un momento decisivo, ya no se puede esperar, hay que decidirse, porque el Padre de entrañas maternas espera impaciente para derramar su amor y misericordia sobre sus hijos e hijas. Jesús es consciente del riesgo de ir a la ciudad santa pero su fidelidad es más fuerte que cualquier razón.

En un momento indeterminado del camino alguien le pregunta sobre quienes se salvarán (Lc 13, 23). La respuesta de Jesús refleja con claridad la intensidad vital que vive el maestro. Para él la cuestión no está en el numero o en quienes han de ser privilegiados ante Dios, sino que cada una de las palabras que pronuncia expresan la urgencia de tomar una decisión frente a él y consecuentemente frente a la oferta salvadora del Dios del Reino.

Lucas para poder transmitir la fuerza de este momento reúne varias sentencias del maestro, que en los otros sinópticos aparecen dispersas y que posiblemente fueron pronunciadas en contextos diferentes. Esto hace que a lectores contemporáneos como nosotras/os nos resulten un poco inconexas y enigmáticas.

El discurso comienza con una sentencia que se centra en la imagen de la “puerta estrecha” (lc 13,24).  Esta imagen, como a veces se piensa, no quiere remitir a experiencias de humildad o las dificultades del seguimiento, sino que alude a una realidad mucho más concreta y familiar a sus oyentes. Todas las ciudades en la antigüedad estaban amuralladas y tenían una serie de puertas que durante el día permitían la entrada y salida de la ciudad de los vecinos o visitantes. Al llegar la noche esas puertas se cerraban y solo se podía acceder a la villa por unas puertas pequeñas, contiguas a las principales, que permanecían vigiladas por soldados y no eran de libre acceso.  A estas puertas es a las que Jesús se refiere para expresar que ya ha pasado el tiempo de puertas abiertas por los caminos de Galilea, de ilusión e utopía. ahora camino de Jerusalén las puertas se cierran y la apuesta por el reino es ahora más difícil porque la oposición es más fuerte y la apuesta mucho más dura.

La segunda imagen nos sitúa a la puerta de una casa cuando a la caída del día el amo cierra el portón y ya no se reciben visitas (Lc 13, 25). La idea es semejante a la de la anterior sentencia, pero se añade algo significativo: el duro rechazo del amo de los que se pretendían amigos. Para Jesús la subida a Jerusalén supone el juicio definitivo de quienes han rechazado su mensaje o no se lo han tomado suficientemente en serio. Estas palabras en boca de Jesús quizá nos suenen duras, pero del mismo modo que Mateo en el capítulo 25, señalan hacia el lugar vital donde se pone en juego la auténtica acogida de la experiencia salvadora de Dios.

La metáfora del banquete es una de las preferidas de Jesús para expresar la llegada del Reino de Dios. Cualquiera de sus oyentes podía evocar con facilidad las palabras de Isaías 25, 6-9 que presentaban la llegada de la salvación de Dios como un gran banquete y sin duda muchos/as vieron encarnada en las comidas de Jesús y en muchas de sus parábolas esa esperanza mesiánica proclamada por el profeta. En la última parte del discurso que comentamos vuelve a aparecer la imagen del banquete. Jesús camino de la ciudad santa lleva ya sobre los hombros el rechazo de una parte significativa de su pueblo.  Sabe que muchos siguen aferrados a una idea exclusivista de la salvación de Dios por eso, de nuevo evoca el texto de Isaías para recordarles que Dios invita a su mesa a todos/as sin distinción (Is 25,6-7) y que aquellos o aquellas que sigan defendiendo los muros de pureza religiosa o manteniendo las fronteras que separan a los elegidos/as de los excluidos/ se están equivocando porque con sus muros y fronteras lo único que van a conseguir es su propia exclusión del banquete del Reino y perderán su condición de herederos/as de Abraham, Isaac, Jacob y de todos los profetas que lo anunciaron (Lc 13, 28). Por eso, todos/as aquellos/as que eran considerados “últimos” en el camino de la salvación, son ahora “los primeros” invitados por Dios.

Estas palabras de Jesús recordadas de esta forma particular por Lucas, nos llaman a tomarnos en serio el mensaje de Jesús, a no conformarnos con compromisos tranquilos, a superar cualquier frontera que intente limitar el amor y la misericordia de Dios. Como seguidores/as de Jesús el conflicto estará presente en nuestras vidas, más de una vez tendremos que iniciar la subida a Jerusalén, pero también como él hemos de mantener la fidelidad y el compromiso.

Estamos salvadas/os pero necesitamos apropiarnos de esa salvación para que realmente sea una experiencia de vida y de encuentro con Dios.

Carmen Soto

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Biblia Joven y Biblia para los Jóvenes Católicos

sábado, 20 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Biblia Joven y Biblia para los Jóvenes Católicos

13427734_605382622972267_4553346830424609353_nla-biblia-jovenDel blog de Xabier Pikaza:

Ayer presenté la Biblia Joven publicada por la BAC y Verbo Divino, un acierto de edición, una obra que será de mucha utilidad para introducirse en el mundo de la Escritura Cristiana.

Esas dos editoriales ejemplares nos ofrecen con esta joya de traducción, presentación y edición, algo que los lectores de España y de los países de lengua castellana necesitaban en este momento clave de ruptura generacional:Una Biblia para Jóvenes… Una Biblia para que los jóvenes puedan recorrer el Camino de la Palabra, de un modo personal y comunitario, recreando así el Gran Proyecto Mesiánico de Dios .

Quiero aprovechar esta ocasión para mostrar mi agradecimiento a esas dos editoriales por el servicio que han prestado y siguen presentado a los lectores cristianos de lengua castellano.

Hay también otras editoriales que han realizado y realizan un gran servicio en el campo de los estudios bíblicos: Herder y Sígueme, Sal Terrae y Desclée de Brouwer, Paulinas y PPC… pero hoy, con ocasión de esa Biblia Joven y de la Biblia para jóvenes católicos quiero fijarme en esas dos editoriales: BAC y Verbo Divino.

UNA REFERENCIA PERSONAL

Permitidme introducir en este relato mi vida, pues ha sido desde siempre una búsqueda de libro, que ha terminado siendo encuentro con el Libro, que es ahora la patria primera donde vivo.

Ciertamente existen (y tengo) otras tareas… Pero la más importante sigue siendo la de llegar por el Libro a la Palabra, y por la Palabra al encuentro de Amor, en quien soy, en quien somos.

‒ Cuando nací a la lectura, en la segunda mitad de los años cuarenta no había biblias en las casas… y más en esta Hispania que era entonces un desierto cultural y editorial, cuando se decía que la Biblia es de protestantes no de buenos católicos (y por eso no me dejaban hurgar en el gran armario de un tío abuelo cura que había muerto hace años). Mi padre viajaba por entonces casi todos los años por Argentina y nos traía unos preciosos libros de historias morales, con dibujos de colores, y con ellos aprendí a pensar y a soñar, pero no era biblias, no las había.

‒ Sólo más tarde, en la segunda mitad de los cincuenta, al empezar la filosofía, logré tener las dos biblias que salieron al mercado, ambas de la BAC (Nacar-Colunga y Bover-Cantera), preciosas ambas, pero llenas de pura letras, sin introducciones para entender, ni márgenes para apuntar, ni ilustraciones y reflexiones para pensar. Eran biblias a palo seco, pero serias, honradas, ejemplares…y en ellas aprendimos mucho casi todos los mayores (¡gracias BAC, ésta te la debo!), aunque hubiéramos agradecido infinitamente más una Biblia Joven como ésta de la BAC y VD, con introducciones, explicaciones, índices, vocabularios… e ilustraciones.

‒ Me quedaba pendiente la Biblia como tal, sobre todo el NT, y quizá por eso quise entrar en el texto griego del NT (y adquirí pronto la edición bilingüe de Bover (CSIC 1959) y luego un profesor me regaló una Biblia Hebrea de las Sociedades Bíblicas de Londres, que me ha acompañado hasta el día hoy… Pero seguí leyendo en las Biblias de la BAC (¡qué buena es la de Cantera-Iglesias!) y por eso le debo mucho más de lo que pudiera pagar aunque fuera rico… Y después he debido y sigo debiendo mucho a VD, porque ha tenido a bien publicar algunos libros que he venido escribiendo sobre Biblia (Ap, a Mc, del Gran Diccionario a la Fiesta del Pan y del Vino…).

En este contexto quiero volver a presentar estas dos biblias para jóvenes,distintas y parecidas, las dos muy valiosas. La Biblia Joven y la Biblia para Jóvenes Católicos, en este momento de ruptura generacional, en el que es difícil transmitir y recrear la Fe Cristiana

NECESITAMOS PUENTES BÍBLICOS, PUENTES CULTURALES Y CRISTIANOS

Se han roto muchos puentes de transmisión cristiana… La nueva juventud corre el riesgo de vivir en un desierto casi peor el de la segunda mitad del siglo XX, un desierto de millones palabras sin Palabra, sin puntos de referencia, sin pasado vivo, sin futuro creador. Por eso, libros como éstos, las dos Biblias de la Juventud que hoy vuelvo a presentar y recomiendo, abren un camino de esperanza humana y cultural, cristiana y personal en este nuevo mundo del siglo XXI.

Son libros parecidos, editados con la misma pulcritud, con el mismo gran cuidado, uno más para América Hispana, sobre todo en USA, otro más para España y ciertos países de América Latina. Ambos se completan, pueden aprender uno del otro (y aprendemos nosotros, los lectores de la Biblia, incluso los que a somos mayores en esto y en otras cosas de la vida).

Por eso quiero presentar estas dos biblias de nuevo, las dos unidas, pues forman el mayor tesoro editorial bíblico de los últimos decenios, en lengua castellana, para cristianos que quieran entrar en el camino de la Escritura del Pueblo de Dios, para para creyentes cultos, para hombres y mujeres de cultura, sean o no cristianos.

Son biblias para jóvenes, pero con un guiño en el que se lee: Para todos los que quieran mantenerse jóvenes y aprender a caminar con la Biblia. Esto es cristianismo de verdad, esto es cultura.

13427734_605382622972267_4553346830424609353_nBIBLIA CATÓLICA PARA JÓVENES (VD, Fe y Vida, 2015)

Realizada por el Instituto Fe y Vida (USA) publicada por la Editorial Verbo Divino. Está inspirada parcialmente en The Catholic Youth Bible (CYB), publicada por Saint Mary’s Press en el año 2000, para los adolescentes de habla inglesa.

Traducción de A. Levoratti (Argentina), una gran traducción, publicada en su forma definitiva La Biblia del Pueblo de Dios (Verbo Divino, Estella 2015)

Introducción y notas

Contiene

• Amplias introducciones generales al Antiguo y al Nuevo Testamento.
• Introducciones a los conjuntos de libros: Pentateuco, Libros históricos, Libros proféticos, Libros poéticos, Libros sapienciales; Evangelios y Hechos de los Apóstoles, Cartas y Apocalipsis.
• Introducciones a cada uno de los libros bíblicos.

Comentarios al texto, de nueve tipos según su fin particular:

• Vive la Palabra: ayudan a aplicar el mensaje bíblico a la vida.
• Entra en oración: enseñan a orar con la Palabra de Dios.
• ¿Sabías que…?: presentan datos para comprender el texto.
• Reflexiona: provocan reflexiones a partir de pasajes bíblicos.
• Te presentamos a…: apuntes sobre los principales personajes bíblicos.
• Perspectiva católica: muestran las raíces bíblicas de la fe y la liturgia de la Iglesia.
• Comprende los símbolos: dan a conocer los principales símbolos bíblicos.
• Textos resaltados: destacan textos importantes que hablan por sí mismos.
• Comentarios culturales: consideraciones escritas desde ocho tradiciones culturales americanas (indígena, nativoamericana de EE.UU., latinoamericana, estadounidense, canadiense, latina/hispana, afroamericana y asiáticoamericana).

Otros elementos

• Un «Cuaderno inicial» a todo color ofrece los índices de contenidos y varias explicaciones, una pequeña guía de lectura y diversas reflexiones generales en torno a la Sagrada Escritura.
• Un «Cuaderno final», también a todo color, contiene un vocabulario bíblico (que corresponde a la BIBLIA DE AMÉRICA), un listado de «Hechos y enseñanzas principales» y diversos índices: comentarios, oraciones bíblicas, personajes, perspectiva católica, bases bíblicas de los sacramentos, símbolos bíblicos, mapas y esquemas. Ofrece además unas breves notas bibliográficas (libros y páginas web), el programa de los leccionarios litúrgicos, planes temáticos de lectura y cuadros cronológicos.


la-biblia-jovenBIBLIA JOVEN

La presenté ayer con cierta extensión. Hoy quiero recordar sólo el valor de su Cuaderno Final, que consta de 230 páginas, a doble columna y gran formato (1331-1560), con un Vocabulario Bíblico, unos índices de comentarios bíblicos, ilustraciones y temas bíblicos… con planes de lectura, visiones de conjunto de la Biblia, tablas de lecturas bíblicas para la liturgia, esquemas de lectio divina y una importantísima cronología bíblica.

Sólo el Vocabulario (1333-1400), el Índice de Temas bíblicos (1431-1473) y la Cronología bíblica (1525-1539, a todo color, perfectamente estructurada y razonada son suficientes para justificar la importancia de este libro.

Algo conozco del tema, de sus dificultades y valores, pues he escrito un Gran Diccionario de la Biblia y he preparando un tipo de cronología bíblica inicial… Algo conozco, repito, y veo lo que han preparado aquí el Equipo de Verbo Divino es no sólo de gran calidad, sino que será básico para el buen estudio de la Biblia.

El vocabulario se puede publicar aparte (quizá algo ampliado…) y la cronología debe ser a mi juicio expandida (sobre todo, quizá, en lo referente al NT), para publicarse también por separado, ofreciendo así el el mejor servicio a los estudiosos de la Biblia y a los amigos de la historia y cultura de occidente.

Biblia, Espiritualidad , , ,

La Biblia Joven. Una forma nueva de entrar y habitar en la Biblia

viernes, 19 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en La Biblia Joven. Una forma nueva de entrar y habitar en la Biblia

la-biblia-jovenDel blog de Xabier Pikaza:

Hay en España, en el mundo de lengua castellana, muchas y buenas biblias. Algunas llevan el nombre de un lugar simbólico (Biblia de Jerusalén, Biblia de Navarra, Casa de la Biblia), otras el nombre de sus traductores (Cantera-Iglesias, Alonso Schökel), o de alguno de sus signos característicos (Biblia del Oso, del Pueblo de Dios, del Peregrino) etc.

Entre todas las que existen, ésta cubre un espacio particular, por su estructura, sus elementos y sus destinatarios:

a. Es una Biblia Joven, porque es joven la Palabra de Dios, y porque está pensada de un modo especial para la juventud. En esa línea podría haberse llamado Biblia de la Juventud… (Conozco varios jóvenes que la tienen la preparada en su mochila para viajar con ella a Cracovia, el próximo mes de Julio).

b. Es Biblia para personas que se mantienen jóvenes, desde su adolescencia (de los 12 a los 15 años) hasta su madurez (85-95 años) con deseo de seguir aprendiendo y caminando por los senderos de la Biblia, con el Pueblo de Dios.

c. Es un prodigio de edición… El texto es conocido (el de la Conferencia Episcopal de España…). Lo nuevo es el formato, las introducciones, los comentarios internos (actuamos, anunciamos, conocemos, oramos, vivimos…) y sobre todo los anexos e índices finales con índices, diccionarios, tabla de lecturas litúrgicas, presentación de la Lectio Divina, cronología, unidades didácticas.

d. Sólo sus páginas finales (con los comentarios textuales, literarios, personales, históricos…del interior del texto) son suficientes para justificar esta nueva edición de la Biblia.

e. Es una Biblia para diversas funciones…

Es una Biblia para aprender y saber (Biblia cultural)
Es una Biblia para avanzar en el camino cristiano (Biblia Catequética)
Es una Biblia para orar en clave comunitaria y personal (Biblia litúrgica, “lectio divina”)
Es una Biblia para disfrutar y gozar en todos los sentidos, porque hay Dios y porque Dios habla.

Sólo nos queda felicitar a la BAC por la edición del texto bíblico y al equipo de Verbo Divino por su presentación, tan esmerada, tan precisa, tan atrayente.

Ficha previa
Traducción

Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (2010)

Materiales anexos: Equipo Bíblico de la Editorial Verbo Divino, con introducción General e Introducciones a Libros Bíblicos, Artículos complementarios al texto bíblico y Cuaderno final

Es una Biblia que acompaña a los jóvenes en su iniciación cristiana.

– Con la esmerada traducción de la «Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española».

– Introducciones al Antiguo y el Nuevo Testamento y a cada uno de los 73 libros bíblicos.

– 750 textos complementarios para comprender y actualizar el mensaje de la Biblia.
– Más de 200 páginas de preliminares y apéndices con materiales didácticos: vocabulario bíblico, índices temáticos, lecturas bíblicas, lectio divina, cronología bíblica, unidades didácticas…

– Ilustraciones de los pasajes bíblicos más importantes.

– Mapas a todo color del mundo de la Biblia.

Presentación

En su exhortación apostólica Verbum Domini, el papa Benedicto XVI urgía la necesidad de «prestar una atención particular al anuncio de la Palabra divina a las nuevas generaciones» y «ayudar a los jóvenes a que adquieran confianza y familiaridad con la Sagrada Escritura», presentada además «con sus implicaciones vocacionales, para ayudar y orientar así a los jóvenes en sus opciones de vida» (VD 104).

De manera particular, Benedicto XVI aludía a la escuela y a la universidad como lugares de «encuentro entre Palabra de Dios y culturas», de forma que insistía en la conveniencia de que en esos ámbitos académicos «se promueva el conocimiento de la Sagrada Escritura, superando antiguos y nuevos prejuicios, y tratando de dar a conocer su verdad» (VD 111).

Por su parte, el papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, nos invita a toda la Iglesia a «una nueva etapa evangelizadora» (EG 1), que debe estar «fundada sobre la Palabra de Dios escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada» (EG 174). «La evangelización requiere la familiaridad con la Palabra de Dios y esto exige a las diócesis, parroquias y a todas las agrupaciones católicas, proponer un estudio serio y perseverante de la Biblia, así como promover su lectura orante personal y comunitaria» (EG 175).

Con La Biblia joven, las editoriales BAC y EVD quieren participar en este desafío de refundar la evangelización sobre la Palabra de Dios y asumirlo como propio. Ofrecen, por ello, a quienes serán protagonistas de la tarea misionera de la Iglesia, el Libro de la Vida, la Palabra que ayuda a comprender mejor quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde nos encaminamos. Esta edición de la Biblia ayudará a los jóvenes a iniciarse en la amistad personal con Jesucristo, centro de la Sagrada Escritura, y a comunicar ese gozo en todos los ambientes juveniles, en la Iglesia y en el mundo. Sin duda, La Biblia joven es la Biblia del joven discípulo-misionero de Jesús.

Novedad de una Biblia Joven

La Biblia joven es una edición destinada a ofrecer la Biblia a los cristianos de hoy, especialmente a las nuevas generaciones, como Palabra de Dios y libro de vida, de forma que el lector experimente un encuentro personal con Jesucristo, centro de la Sagrada Escritura.

Objetivos

• Ayudar a los jóvenes a que adquieran confianza y familiaridad con la Sagrada Escritura. • Acercar el «Libro de la humanidad» al mayor número posible de personas, de una forma sencilla y clara. • Facilitar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente a los jóvenes, la comprensión de unos textos surgidos hace muchos siglos.

Características generales

• La Biblia joven cuenta con la esmerada traducción de la «Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española».

• Introducciones al Antiguo y al Nuevo Testamento y a cada uno de los libros bíblicos.

• En lugar de las tradicionales notas a pie de página, La Biblia joven cuenta con 750 artículos complementarios, breves textos que, con lenguaje sencillo, atraen la atención del joven y le motivan para acercarse al pasaje bíblico del que se parte, para comprenderlo y actualizarlo.

• Preliminares y apéndices con materiales didácticos, con apartados destinados a la comprensión de la Biblia (fijación del canon, vocabulario bíblico, cronograma bíblico-histórico, etc.) y también al trabajo práctico en las aulas y las catequesis (índices temáticos, planes de lectura, unidades didácticas para el aula, etc.) y mapas para contextualizar la historia sagrada.

• Ilustraciones que hacen más atractiva la edición, invitan a la reflexión y facilitan la impregnación de algunos de los pasajes más importantes en la memoria y en el corazón. • Edición a dos colores, con alta legibilidad y utilización de elementos gráficos de estética actual, especialmente concebida para resultar atractiva a los jóvenes.

Destinatarios

• Los adolescentes y jóvenes que cursan la asignatura de Religión. • Los jóvenes en procesos de iniciación cristiana (catequesis). • Profesores de Religión y catequistas. • Grupos bíblicos de parroquias, animadores de grupos y comunidades cristianas, grupos de matrimonios que desean llevar a sus vidas el mensaje de la Biblia

Artículos complementarios

Actuamos. Comentarios que invitan a la acción, a la implicación personal o comunitaria en la transformación del mundo y en la construcción del reino de Dios.

Anunciamos. Comentarios que van desgranando los conceptos bíblico-teológicos fundamentales de la fe cristiana. Tratan de presentar la parte «objetiva» del mensaje cristiano, la doctrina básica de la Iglesia católica. Idealmente, sería todo aquello que un cristiano de base debe aprender y saber acerca de su fe.

Conocemos
. Estos comentarios presentan una gran diversidad de referentes culturales bíblicos: expresiones, objetos, símbolos, geografía, historia… Su finalidad es doble: por un lado, aportan claves para interpretar correctamente los textos bíblicos; por otro, reflejan la profunda influencia que la Sagrada Escritura ha ejercido y ejerce en la cultura cotidiana.

Oramos. Comentarios que invitan a la plegaria como relación personal y dialogal con Dios. Muestran las distintas formas y expresiones de oración que aparecen en la Biblia y aportan algunas herramientas para personalizar dicha experiencia. Te presentamos a… Este epígrafe aúna los comentarios que presentan los retratos de los principales personajes bíblicos, en los que, sobre todo, se destacan las actitudes dignas de admirar e imitar.

Vivimos. Dos tipos de comentarios: unos invitan a conocer y practicar la tradición litúrgica de la Iglesia que nace en la Sagrada Escritura (sacramentos, celebraciones, ritos religiosos); otros insisten en la necesidad de conformar la vida a las exigencias ético-morales que entraña la Palabra de Dios predicada por la Iglesia. ¿Por qué? Preguntas que nacen de la lectura misma del texto; preguntas que un creyente puede plantearse desde la extrañeza o el desconocimiento de la literatura bíblica

Preliminares

La Biblia joven se abre con un bloque de información general e introductoria, que cuenta con los siguientes elementos:
• Índice general.
• Presentaciones institucionales y de los editores.
• Guía de uso para su completo aprovechamiento.
• Abreviaturas. • Instrucciones básicas para la citación de los pasajes bíblicos.
• Listado de siglas de documentos de la Iglesia citados en esta Biblia.

Apéndices

Los apéndices de La Biblia joven son uno de sus elementos más valiosos por su extensión y por su carácter práctico y didáctico. Sus 230 páginas contienen los siguientes apartados:

• Vocabulario bíblico: conceptos teológicos, historia, geografía, instituciones, etc.

• Índice de los comentarios: recopilación y clasificación de todos los comentarios.

• Índice de ilustraciones que aparecen por las páginas de tu Biblia.
• Índice de temas bíblicos en los comentarios: información detallada sobre multitud de aspectos de la fe y la vida cristianas a los que se alude en los comentarios bíblicos.

Otros elementos

• Lecturas bíblicas para domingos y festivos presentadas de manera gráfica y fácilmente consultables.

• Lectio divina: sencilla descripción de los pasos de este método de oración con la Biblia.

• Cronología bíblica: una presentación gráficamente accesible que pone en relación la historia de Salvación con el contexto histórico y cultural.

• Unidades didácticas: 5 unidades para el trabajo en clase o en la catequesis sobre conceptos fundamentales de la Biblia.
• Mapas para situar las narraciones de la Biblia en su contexto geográfico

• Planes temáticos de lectura bíblica: itinerarios para iniciarse en la lectura continuada de la Biblia.

• La Biblia urgente: un recurso de consulta rápida que facilita la pronta localización de textos bíblicos fundamentales.

• En clave joven: siete índices de textos que ofrecen las herramientas necesarias para reflexionar, personalmente y en grupo, sobre algunos temas que interesan especialmente a la juventud: la paz, la amistad, la ecología, el trabajo, el sentido de la vida, la vocación y la felicidad

Biblia, Espiritualidad , ,

«Barullos interiores», por Dolores Aleixandre

jueves, 18 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Barullos interiores», por Dolores Aleixandre

ESPRITUSANTOYFUEGOCONMANOSDe su blog Un grano de mostaza:

¿Qué tienen que ver entre sí Gregorio el Sinaita, monje bizantino del monte Athos del s. XIV, Sri Aurobindo, sabio hindú muerto en el pasado siglo y Thich Nhat Hant, maestro zen vietnamita , autor actual de numerosos libros? Más allá de la diversidad de sus culturas y épocas, los tres coinciden en señalar la importancia de aquietar ese barullo de pensamientos, juicios, ideas y cavilaciones que nos habitan y que, como una marea incontrolable, nos arrastra como las olas a una botella vacía.

Me avergüenzan mis pensamientos, se queja un orante anónimo del s. X.- vagan por sendas torcidas mientras rezo los salmos; ante los ojos del Dios verdadero se agitan. Sin barcas cruzan los mares, desde la tierra hasta el cielo llegan a mí con rápidos brincos. Van en loca carrera en torno a mí o por tierras lejanas en vertiginosa huida y luego me vuelven. Aunque los quisiera atar y les pusiera grilletes no gustarían de un breve reposo. Ningún cerrojo ni cárcel del mundo, ni fortalezas, ni mares detienen su vuelo…”

“Ya estamos con el rollito del mindfulness ese, que me tiene hasta la coronilla”, estará pensando más de uno. “Vaya hartura de modas orientales, y todo desde que Richard Gere se declara budista…”. “A esos, antes de ponerse a hablar de la atención plena, les ponía yo a rezar los quince misterios del rosario …

Me permito avisar a estos escépticos de que sus resistencias les vienen de su ignorancia acerca de la importancia que da el NT a esos murmullos oscuros de retorcimiento, doblez y descontento y que salen al exterior en forma de crítica, protesta o murmuración: “Del corazón salen los pensamientos malvados (dialogismoi)” (Mt 15,19)

“Estaban allí sentados unos letrados que murmuraban para sus adentros…” (Mc 2,8). Discutían los discípulos sobre quién era el más importante y Jesús “conociendo los pensamientos de sus corazones, tomando un niño lo puso en medio…” (Lc 9,46). Santiago observa las actitudes discriminatorias de los que tratan bien a los ricos y desprecian a los pobres (“siéntate cómodamente aquí”, “quédate ahí de pie…”) y deduce que ese comportamiento procede de sus “pensamientos perversos” (San 2,4).

Jesús dirige a los suyos este reproche en uno de los relatos de apariciones: ¿Por qué suben esos dialogismoi a vuestros corazones? (Luc 24,38) y la imagen espacial (algo sube de lo más hondo del corazón de los discípulos …), hace pensar en una incredulidad agazapada en lo profundo que asciende y ocupa el espacio que debería abrirse a la alegría del Resucitado.

Como aquel salmista que suplicaba a Dios: “¡Que te sean gratos los pensamientos de mi corazón!” (Sal 19,15), necesitamos contagiarnos de su deseo de aquietar y silenciar esos murmullos indeseables que amenazan con ocupar nuestra interioridad. Contamos para ellos con la complicidad del “Dulce Huésped del alma”, el único capaz de sosegar y acallar el barullo de nuestro corazón.

Dolores Aleixandre

Fuente: Alandar Junio 2016

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Lunes 15 de Agosto de 2016. La Asunción

lunes, 15 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Lunes 15 de Agosto de 2016. La Asunción

De Koinonia:

SSCC DelegacioPlata7

1ª LECTURA

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab

Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo:

“Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.”

Salmo responsorial: 44

De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina,

enjoyada con oro de Ofir. R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza:

póstrate ante él, que él es tu Señor. R.

Las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real. R.

2ª LECTURA

1Corintios 15,20-27a

Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

EVANGELIO

Lucas 1,39-56

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

María dijo:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.”

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

*

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy (15 de Agosto de 1977)

 SU CUMPLEAÑOS

… todo este gesto tan amable de su presencia y sobre todo de su oración, por este servidor de ustedes, a quien abruma este cariño del pueblo y por el cual estoy dispuesto a seguir dando los años que el Señor me conceda. Y considero como un bello regalo de cumpleaños, que la Iglesia misma se hace, este nuevo diácono que vamos a ordenar.

LA ASUNCIÓN DE MARIA

Y en el ambiente del misterio que celebramos hoy, cómo recobra encanto toda esa fiesta de la Arquidiócesis en su Catedral. La asunción en cuerpo y alma de la Virgen al cielo no es una opinión piadosa. Es un dogma de fe, el dogma diríamos, de moda, el más reciente. Fue al clausurar el año de 1950 aquel gran Año Santo, que llevaba a Roma muchedumbres y que recibía aquel gran Pontífice que fue Pío XII. Durante esos años, se hizo una consulta muy interesante a todos los obispos del Mundo: ¿Cómo estaba en el pueblo la creencia de esta verdad, de que María ha sido llevada en cuerpo y alma al cielo? Al mismo tiempo que recogía la tradición de la liturgia, de la teología, y todo lo profundo que la Iglesia tiene en sus estudios, pudo tener la seguridad, el 1º de noviembre de aquél Año Santo, de proclamar como dogma de fe, y que por tanto es obligatorio creerlo todos los católicos, que María, después de terminar su curso mortal en la tierra, fue asunta, como recogida por Dios, en cuerpo y alma. Podemos decir, hermanos, porque una verdad que corresponde a los orígenes de nuestro cristianismo, a los orígenes del mismo Cristo, apenas en nuestro tiempo se proclama dogma de fe, no es que el Papa Pío XII inventó que María ha sido llevada en cuerpo y alma, como si hubiera inventado esa verdad hoy en 1950. Los dogmas no los hace el Papa. El Papa lo que hace es poner el sello de su autoridad, de su magisterio, para darle seguridad al pueblo de que esa verdad está contenida en la divina revelación. Y lo creemos no sólo porque lo dice el Santo Padre, sino sobre todo porque lo ha dicho Dios y lo ha revelado en la Sagrada Biblia y en la tradición viviente de la Iglesia. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«Seguidora fiel de Jesús». Asunción de María – C (Lucas 1,39-56)

lunes, 15 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Seguidora fiel de Jesús». Asunción de María – C (Lucas 1,39-56)

20-Asunción-385x1024Los evangelistas presentan a la Virgen con rasgos que pueden reavivar nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. Su visión nos ayuda a amarla, meditarla, imitarla, rezarla y confiar en ella con espíritu nuevo y más evangélico.

María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La mujer que sabe meditar en su corazón los hechos y las palabras de su Hijo. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. La madre fiel que permanece junto a su Hijo perseguido, condenado y ejecutado en la cruz. Testigo de Cristo resucitado, que acoge junto a los discípulos al Espíritu que acompañará siempre a la Iglesia de Jesús.

Lucas, por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el «Magníficat» brilla en todo su esplendor la fe de María y su identificación maternal con su Hijo Jesús.

María comienza proclamando la grandeza de Dios: «mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava». María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a «sabios y entendidos» y se revela a «los sencillos». La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús.

María proclama al Dios «Poderoso» porque «su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. Lo mismo predica Jesús: Dios es misericordioso con todos. Por eso dice a sus discípulos de todos los tiempos: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Desde su corazón de madre, María capta como nadie la ternura de Dios Padre y Madre, y nos introduce en el núcleo del mensaje de Jesús: Dios es amor compasivo.

María proclama también al Dios de los pobres porque «derriba del trono a los poderosos» y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, «enaltece a los humildes» para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y «los despide vacíos»; por el contrario, a los hambrientos «los colma de bienes» para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: «los últimos serán los primeros». María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres.

María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

15.8.16. Muerte y resurrección: La Asunción de María

lunes, 15 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en 15.8.16. Muerte y resurrección: La Asunción de María

180px-4972-20080122-0741UTC--jerusalem-mary-sarcophagusLa Iglesia católica celebra este día el «dogma» de la Asunción de María, que se inscribe dentro del misterio de la Resurrección de Jesús, en una línea que está abierta a todos los creyentes, es decir, a todos aquellos que reconocen el carácter ejemplar de su camino creyente.

En la conciencia de la Iglesia Católica, María, la madre de Jesús, ha sido la primera que ha muerto y resucitado con él, no en un sentido cronológico, sino de experiencia y comunión creyente. Eso significa que María no ha muerto sola, ni ha «resucitado» tampoco de una forma aislada, sino que lo ha hecho con Jesús, su Hijo, abriendo un camino de comunión y esperanza para todos los cryentes.

En esa línea, pienso debemos hablar de la muerte y resurrección (elevación o plenificación) de María, como signo y promesa de resurrección para todos los que confesamos el misterio de Jesús (para todos los hombres y mujeres). Hay otras figuras importantes en la Cristiandad, empezando por Pedro y Pablo, por Juan Bautista y los profetas de Israel, pero entre todos loa iglesia destacado el camino creyente de María, por connaturalidad, por respeto a la historia de Jesús, por agradecimiento creyente.

230px-Mary's_tomb_PA180052Por eso quiero elaborar hoy algunas reflexiones en torno a la Muerte y Resurrección (Asunción) de la Madre de Jesús, en una línea más bien antropológica, sin detenerme en datos bíblicos, ni en dogmas de la iglesia.

Históricamente, tras la muerte de Jesús, María formó parte de la comunidad judeo-cristiana de Jerusalén, donde fue venerada como Gebyra (Madre del Señor). Allí debió morir, siendo enterrada, posiblemente, en el lugar que ahora se llama Basílica de la Asunción (junto al torrente Cedrón, cerca del Huerto de los Olivos).

La imagen 1 recuerda el lugar donde ella fue enterrada, conforme a una tradición que parece fiable. Los creyentes de su comunidad (los judeo-cristianos de Santiago) buscaron para ella un sepulcro honroso, en la zona baja de la ciudad de Jerusalén, fuera de las murallas.

Allí se mantuvo la tradición de la vida y muerte de la Madre de Jesús, en el contexto de una iglesia judeo-cristiana, que mantuvo cierta independencia respecto a las Iglesias helenistas.

La imagen 2 , la fachada de la actual Basílica de la Asunción, con el lugar de la tumba de María, que está en manos de Cristianos ortodoxos orientales. Es una Iglesia humilde, de origen antiguo, con fachada románica «occidental», del siglo XII, construida en tiempo de las cruzadas. Sigue siendo la Iglesia mMriana más importantes de la Cristiandad, aunque los cristianos católicos no la tengamos muy en cuenta y «prefiramos» a veces los modernos santuarios Marianos, desde Santa María la Mayor de Roma, hasta las basílicas de Guadalupe (España y Méxido) Lourdes y Fátima.

icono_la_dormicionLa iglesia helenista posterior, partiendo de los evangelios de Lucas y de Juan, puso de relieve el valor simbólico de la Madre de Jesús, por su decisión al servicio de la fe (de la encarnación del Hijo de Dios), de manera que ella vino a convertirse pronto en signo y testimonio de vida cristiana, tanto en Oriente (en la Iglesia ortodoxa actual), como en Occidente.

En esa línea, la Iglesia «descubrirá» y confesará más tarde que María murió con Jesús (vinculada a su misterio) y que resucitó con él (de un modo radical, no puramente físico)… De esa forma, sobre esa base, la Iglesia estableció la fiesta de su Asunción de María a los cielos.

Desde ese fondo (como heredero de las iglesias helenistas y queriendo recuperar la vida histórica de María, una mujer judía, madre querida de Jesús) quiero ofrecer en esta fiesta una simples reflexiones sobre el signo de la Asunción de María

En esa línea ofreceré una reflexión que puede inspirarse en la Imagen 3, que es el icono» tradicional de la fiesta de la Muerte y Asunción de María.

Conforme a una tradición antigua, Maria murió rodeada por los apóstoles, que fueron a despedirla. El mismo Jesús «bajó» para recoger su «alma» (su identidad personal, su vida entera, su cuerpo y alma en sentido actual) e introducirla en el misterio de la humanidad que culmina de Dios.

En el principio está la muerte.
Sólo el hombre nace, sólo el hombre muere
Así murió la Virgen María.

Las restantes plantas y animales ni nacen ni mueren, sino que forman parte de un continuo biológico, sin identidad personal.

Sólo el hombre nace, sólo el hombre muere… Así lo han destacado sobre todo los judíos, el pueblo de María; ellos no han querido evadirse de la muerte, como han hecho otras culturas. De esa forma, mirando cara a cara hacia la muerte, han aprendido y han sabido que la muerte nos reduce a la suma soledad, pudiendo, al mismo tiempo, abrirnos a la vida de los otros (por quienes morimos, con quienes morimos).

Si no muriéramos no dejaríamos sitio en el mundo para los que vienen. Si no muriéramos haríamos imposible la vida de nuestros sucesores. Tenemos que morir para que otros vivan, abriendo con nuestra vida y muerto un cuerpo en el que ellos pueden encarnarse y seguir el camino de Dios.

La muerte nos da miedo, el miedo supremo

Pero sólo por la muerte podemos gozar de verdad y dar la vida a los demás.

«Por la muerte, por el miedo a la muerte empieza el conocimiento del Todo… Todo lo mortal vive en la angustia de la muerte; cada nuevo nacimiento aumenta en una las razones de la angustia, porque aumenta lo mortal».

Así comenzaba Rosenzweig su libro más inquietante y luminoso de antropología judía (La Estrella de la Redención, Sígueme, Salamanca 1997 43-44).

En un sentido, ese saber sobre la muerte es maldición, como ha visto el relato del “pecado ejemplar” de Adán/Eva, en Gen 2-3: “el día en que comas morirás…”. Pero, en otro sentido, este morir (saber que se muere) puede y debe convertirse en bendición, en el momento culminante del sí a la vida, a la vida de Dios, a la vida de los otros. Sólo los hombres pueden morir por los demás; sólo los hombres pueden dar de verdad su vida, abrir su cuerpo, para que otros vivan de su mismo cuerpo (como Jesús, como María).

Sólo porque sabemos que vamos a morir podemos vivir, arriesgarnos y amar de verdad a los otros. Un hombre de este mundo, condenado a no morir, sería el mayor de los monstruos, un ser angustioso y angustiante.

Morir es muy duro. Pero mucho más duro sería no morir

Una vida para siempre sólo tiene sentido cuando cambien las condiciones de este mundo, como ha querido Jesús, como han querido y quieren millones de personas, que esperan y desean una resurrección. Sólo por la muerte (cuando damos la vida a los otros, como Jesús en la cruz) puede haber resurrección (ascensión al cielo).
Así lo han descubierto los cristianos en la Pascua de Jesús, sabiendo que Jesús ha muerto porque vivía, ha muerto para vivir (para que llegue el Reino), ha muerto para que otros vivan. Así lo visto la iglesia, descubriendo que todos los creyentes (¡todos los pobres!) mueren y resucitan y suben al cielo con Jesús, a un cielo de carne, de cuerpo y alma. Por eso han podido aplicar esta experiencia a María, madre y hermana de todos, en Jesús.

Sólo aquel que acepta la muerte puede vivir en plenitud

Sólo aquel que acepta la muerte (y que es capaz de morir en amor y por amor) puede vivir en plenitud, vive por siempre (como vemos en María).

El autor judío ya citado, Rosenzweig, supone que muchos filósofos y pensadores religiosos han querido engañar a los hombres con una mentira piadosa, diciendo que son inmortales y añadiendo que la muerte no es más que una apariencia. Pues bien, ese consuelo es mentiroso y se sitúa en la línea de la evasión gnóstica o espiritualista.

Ninguna respuesta compasiva puede aquietar a los hombres, que nacen y mueren, ninguna teoría teórica puede convencerles. Los hombres mueren ese el destino; mueren y no son felices… pero todavía serían más infelices si no pudieran morir. Los hombres mueren, pero pueden descubrir en la muerte la mano de Dios y ofrecer su mano de amor a todos, como ha hecho Jesús, como ha hecho María.

Morir en cristiano es dar la vida

En ese contexto se sitúa la respuesta de la fe, cuando afirma que el sentido de la vida está en vivir para los demás… y que de esa forma la misma muerte, sin perder su bravura y dureza y enigma (¡Dios mío, Dios míos! ¿por qué me has abandonado?), se convierte en signo de solidaridad, en vida que se abre (como ha visto de un modo impresionante el evangelio de Juan, al descubrir que del costado muerto de Jesús brota la vida, de manera que la misma muerte es ya resurrección).

Pues bien, la Iglesia ha creído que María ha muerto como Jesús, dando la vida. Por eso la venera en la muerte, como signo de Resurrección y de Ascensión (Asunción). Éste es el contenido de la fe, de la fe en la carne resucitado y compartida.

Asunción de María

Morimos solos, pero morimos, al mismo tiempo, para todos y con todos. Morimos en Dios, de manera que nuestra vida (nuestra carne) pueda hacerse vida y carne (cuerpo) para los demás. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

La evolución es posible gracias a una involución

lunes, 15 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en La evolución es posible gracias a una involución

virgen-embarazadaLc 1, 39-56

No debemos caer en el error de considerar a María como una entidad paralela a Dios, sino como un escalón que nos facilita el acceso a Él. El cacao mental que tenemos sobre María, se debe a que no hemos sido capaces de distinguir en ella dos aspectos: uno la figura histórica, la mujer que vivió en un lugar y tiempo determinado y que fue la madre de Jesús; otro la figura simbólica que hemos ido creando a través de los siglos, siguiendo los mitos ancestrales de la Diosa Madre y la Madre Virgen. Las dos figuras han sido y siguen siendo muy importantes para nosotros, pero no debemos mezclarlas.

De María real, con garantías de historici­dad no podemos decir casi nada. Los mismos evangelios son extremadamente parcos en hablar de ella. Una vez más debemos recordar que para aquella sociedad la mujer no contaba. Podemos estar completamente seguros de que Jesús tuvo una madre y además, de ella dependió totalmente su educación durante los once o doce primeros años de su vida. El padre en la sociedad judía del aquel tiempo, se desentendía totalmente de los niños. Solo a los 12 ó 13 años, los tomaban por su cuenta para enseñarles a ser hombres; hasta entonces se consideraban un estorbo.

De lo que el subconsciente colectivo ha proyectado sobre María, podíamos estar hablando semanas. Solemos caer en la trampa de equiparar mito con mentira. Los mitos son maneras de expresar verdades a las que no podemos llegar por vía racional. Suelen ser intuiciones que están más allá de la lógica y son percibidas desde lo hondo del ser. Los mitos han sido utilizados en todos los tiempos, y son formas muy valiosas de aproximarse a las realidades más misteriosas y profundas que afectan a los seres humanos. Mientras existan realidades que no podemos comprender, existirán los mitos.

En una sociedad machista, en la que Dios es signo de poder y autoridad, el subconsciente ha encontrado la manera de hablar de lo femenino de Dios a través de una figura humana, María. No se puede prescindir de la imagen de lo femenino si queremos llegar a los entresijos de la divini­dad. Hay aspectos de Dios, que solo a través de las categorías femeninas podemos expresar. Claro que llamar a Dios Padre o Madre son solo metáforas para poder expresarnos. Usando solo una de las dos, la idea de Dios queda falsificada porque podemos quedar atrapados en una de las categorías masculinas o femeninas.

El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión es muy significativo, pero no garantiza que se haya entendido correctamente el mensaje. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta incapacitarla para ser auténtica expresión de lo divino. La mitología sobre María puede ser muy positiva, siempre que no se distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.

La Asunción de María fue durante muchos años una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado, se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia, con el ánimo de apuntalar privilegios que la sociedad le estaba arrebatando.

Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir y otra muy distinta la formulación en que se mete esa verdad. Ni Jesús, ni María, ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubieran entendido nada de esa definición dogmática. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar. Para ellos el ser humano no es un compuesto de cuerpo y alma, sino una única realidad que se puede percibir bajo diversos aspectos, pero sin perder nunca su unidad.

La fiesta de la Asunción de María nos brinda la ocasión de profundizar en el misterio de toda vida humana. A todos nos preocupa cuál será la meta de nuestra existencia. Se trata de la aplicación a María de toda una filosofía de la vida, que puede llevarnos mucho más allá de consideraciones piadosas.

En la más clásica filosofía occidental encontramos tres conceptos que se han calificado como trascendentales: “unum”, “verum”, “bonum” (unidad, verdad y bondad). Pero la más simple lógica nos dice que, si esos conceptos se pueden aplicar a todos los seres, no hay lugar para sus contrarios: multiplicidad, falsedad y maldad. Esta contundente conclusión nos lleva a desestimar estas cualidades contrarias y negativas, como realidades realmente existentes. Este aparente callejón sin salida nos obliga a considerar estas tres últimas realidades como apariencias sin consistencia verdadera.

Allí donde encontramos multiplicidad, falsedad, maldad, debemos profundizar hasta descubrir la hondura de todo ser: la unidad, la verdad y la bondad. Toda apariencia debe ser superada para encontrarnos con la auténtica realidad. Esa REALIDAD está en el origen de todos y está escondida en todo. En el momento que desaparezcan las apariencias, se manifestará toda realidad como una, verdadera y buena. Es decir que la meta de todo ser se identificará con el origen de toda realidad.

La creación entera está en un proceso de evolución, pero aquella realidad hacia la que tiende, es la realidad que le ha dado origen. Ninguna evolución sería posible si esa meta no estuviera ya en la realidad que va a evolucionar. Ex nihilo nihil fit, (de la nada, nada puede surgir) dice también la filosofía. Si como principio de todo lo que existe ponemos a Dios, resultaría que la meta de toda evolución sería también Dios.

Lo que queremos expresar en la celebración de una fiesta de la Asunción de María, es precisamente esto. No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no ha aceptado la explicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho otra cosa.

El dogma es un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta y total, es decir, que alcanzó su plenitud. Esa plenitud solo puede consistir en una identificación con Dios. Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su vida terrena y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos sino por un proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Todas las apariencias han sido superadas. Esa meta es la misma para todos. En lenguaje bíblico, “cielos” significa el ámbito de lo divino, por tanto María está ya en “los cielos”.

Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás serán llevados de la misma manera al cielo, pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han terminado el curso de esta vida, no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante. Concebir el más allá, como si fuera continuación del más acá, nos ha metido en un callejón sin salida; y parece que muchos se encuentran muy a gusto en él. Del más allá no podemos saber nada. Lo único que podemos descartar es que sea prolongación de la vida de aquí.

 

Meditación-contemplación

El Magníficat es un excelente cántico de alabanza,
resumen de las aspiraciones de todo un pueblo,
que confía plenamente en Dios
y en la salvación que había prometido a los antepasados.
……………………

Este poema pone en boca de María estos sentimientos
y nos invita a desarrollarlos interiormente,
teniendo en cuenta que las obras de Dios
nunca se manifiestan en fenómenos espectaculares.
……………………

La obra la desplegó Dios en María.
Fue posible porque fue capaz de decir “Fiat”.
La seguirá desplegando en cada uno de nosotros,
en la medida en que sepamos estar, como ella, disponibles.
…………………

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Fiestas de nuestros pueblos. 15 agosto, 2016

lunes, 15 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Fiestas de nuestros pueblos. 15 agosto, 2016

iglesia-de-galizano

Esta fiesta de la Asunción de María en mitad del mes de agosto pone en jaque a muchos pueblos que sacan sus mejores galas e ingenios para festejar y atraer a nativos y turistas. Desde nuestro monasterio esuchamos cohetes de los pueblos vecinos en diferentes días del verano. Dentro del programa de fiestas en torno al santo de turno o, en este caso, a María de Nazaret, aún encontramos un espacio para la celebración de la fe por medio de la eucaristía. No es fácil, no, encontrar un presbítero que tenga tiempo y ganas de añadir una celebración más a su apretada agenda litúrgico-sacramental, pero haberlos “haylos” y, casi siempre, se encuentran.

En esta fiesta de María, mujer sencilla de Nazaret, hacemos un homenaje a las mujeres y hombres de nuestros pueblos que preservan en su corazón un momento sincero y hondo de oración en el día de la fiesta. Los carteles con el programa del día están llenos de activiades y ofertas, para grandes y chicos, para activos, tranquilos, nocturnos, deportistas,… para todos sirve también un momento para dar gracias por la fiesta, por la vida, por lo que se tiene, por los sueños, por los logros, por los amigos, por los que ya no están como querríamos que estuvieran, por… Cada cual que haga su lista, que para dar gracias no hay listas cerradas.

Gracias a nuestras vecinas y vecinos de Ribamontán al Mar que van celebrando a sus patrones. Nos unimos a cada una de las celebraciones y colocamos en las manos tiernas de Dios Trinidad vuestras vidas, aunque a muchos y muchas no os conozcamos, aunque no nos veamos con demasiada frecuencia. Gracias porque a fin de cuentas, consciente o inconscientemente, lo que celebramos es que la fe es fuente y espacio de comunión y que Dios nos regala vida en abundancia.

Gracias, María de Nazaret, por tu testimonio humilde de fe y entrega.

*

Fuente:  Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

(Fotografía de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción en Galizano, tomada de https://pruebaiglesias.files.wordpress.com)

***

Biblia, Espiritualidad

«Prender fuego». 20 Tiempo ordinario – C (Lucas 12,49-53)

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Prender fuego». 20 Tiempo ordinario – C (Lucas 12,49-53)

20-TO-300x232Son bastantes los cristianos que, profundamente arraigados en una situación de bienestar, tienden a considerar el cristianismo como una religión que, invariablemente, debe preocuparse de mantener la ley y el orden establecido.

Por eso, resulta tan extraño escuchar en boca de Jesús dichos que invitan, no al inmovilismo y conservadurismo, sino a la transformación profunda y radical de la sociedad: «He venido a prender fuego en el mundo y ojalá estuviera ya ardiendo… ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división».

No nos resulta fácil ver a Jesús como alguien que trae un fuego destinado a destruir tanta mentira, violencia e injusticia. Un Espíritu capaz de transformar el mundo, de manera radical, aun a costa de enfrentar y dividir a las personas.

El creyente en Jesús no es una persona fatalista que se resigna ante la situación, buscando, por encima de todo, tranquilidad y falsa paz. No es un inmovilista que justifica el actual orden de cosas, sin trabajar con ánimo creador y solidario por un mundo mejor. Tampoco es un rebelde que, movido por el resentimiento, echa abajo todo para asumir él mismo el lugar de aquellos a los que ha derribado.

El que ha entendido a Jesús actúa movido por la pasión y aspiración de colaborar en un cambio total. El verdadero cristiano lleva la «revolución» en su corazón. Una revolución que no es «golpe de estado», cambio cualquiera de gobierno, insurrección o relevo político, sino búsqueda de una sociedad más justa.

El orden que, con frecuencia, defendemos, es todavía un desorden. Porque no hemos logrado dar de comer a todos los hambrientos, ni garantizar sus derechos a toda persona, ni siquiera eliminar las guerras o destruir las armas nucleares.

Necesitamos una revolución más profunda que las revoluciones económicas. Una revolución que transforme las conciencias de los hombres y de los pueblos. H. Marcuse escribía que necesitamos un mundo «en el que la competencia, la lucha de los individuos unos contra otros, el engaño, la crueldad y la masacre ya no tengan razón de ser».

Quien sigue a Jesús, vive buscando ardientemente que el fuego encendido por él arda cada vez más en este mundo. Pero, antes que nada, se exige a sí mismo una transformación radical: «solo se pide a los cristianos que sean auténticos. Esta es verdaderamente la revolución» (E. Mounier).

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Domingo 14 de agosto de 2016. 20º domingo del Tiempo Ordinario

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Domingo 14 de agosto de 2016. 20º domingo del Tiempo Ordinario

45-ordinarioC20 cerezoLeído en Koinonia:

Jeremías 38, 4-6. 8-10: Me engendraste hombre de pleitos para todo el país.
Salmo responsorial: 39:Señor, date prisa en socorrerme.
Hebreos 12, 1-4: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos.
Lucas 12, 49-53: No he venido a traer paz, sino división.

Estamos en camino con Jesús y sus discípulos en su último viaje a Jerusalén, donde sabe que va a morir, y así se lo va diciendo. Esta subida a Jerusalén se alarga en el evangelio de Lucas como en ningún otro, pues aprovecha para situar ahí la mayor parte del material peculiar, sobre todo los discursos, las parábolas y los relatos que conoce por otro lado distinto a Marcos. Las frases que leemos en este domingo aparecen también en el evangelio de Mateo, pero en distinto orden y contexto. Esto hace que el sentido sea algo diverso, pues el contexto forma parte del significado de las frases; pero indica a la vez que muchos dichos de Jesús, como los de cualquier persona, son polivalentes; tienen alcances diversos y aplicaciones distintas según las circunstancias de los lectores u oyentes de los mismos. Así se nos abre también a nosotros el camino y la posibilidad de leerlos, con la libertad de los hijos de Dios, desde nuestra propia situación y para nuestro propósito. No es una traición, sino una fidelidad al Espíritu que inspiró a Jesús y a los evangelistas; pues ellos también se tomaron su libertad para situarlos diversamente y sacar sentidos distintos.

La liturgia, a su vez, nos pone estas frases en otro contexto diverso, al anteponer un episodio de la vida del profeta Jeremías, que suele llamarse “la pasión de Jeremías”; porque le toca sufrir golpes, burlas, acusaciones y prisión en una cisterna llena de fango por causa de la palabra de Dios que tiene que anunciar. El salmo que se nos propone es una súplica y acción de gracias a Dios, porque libra al pobre de la fosa; y parece así reforzar la situación del profeta, y anticipar una situación semejante para las frases del evangelio. Con ello se da un sentido de anuncio de la pasión, que ciertamente parece tener, sobre todo si lo leemos junto con la frase semejante de Marcos 10, 38; pero que no está muy resaltado en Lucas; apenas en la frase del “bautismo” por el que ha de pasar. El resto apunta a las diversas posturas que los hombres toman ante el mensaje de Jesús, como ya le acontecía a Jeremías y a otros profetas. Pero la segunda lectura, que nos presenta a Jesús como modelo germinal y definitivo de nuestra fe, vuelve a insistir en su pasión y cruz, y en la posibilidad de que también los cristianos nos veamos envueltos en la persecución y muerte; y, en todo caso, en la dura lucha contra el pecado, tanto personal como social.

Parece que Jesús cambia aquí radicalmente su mensaje. La Buena Nueva nos parece tan hermosa, tan atenta a los débiles y pequeños, tan llena de amor y solicitud hasta por los pecadores y enemigos, que su mensaje no puede ser otro que el de una gran paz y armonía entre todos los hombres. Eso es lo que proclamaban ya los ángeles en el momento del Nacimiento (Lc 2, 24) y lo que vuelve a proclamar el Resucitado apenas se deja ver por los discípulos atemorizados (Lc 24,20-21). Aquí, sin embargo, Jesús parece decir todo lo contrario. Su mensaje no viene a producir paz y concordia entre todos, sino que lleva a la división incluso entre los miembros más allegados de la familia, padres e hijos, nueras y suegras. Pero no se trata de cualquier mensaje, de cualquier propuesta, sino de la presencia misma del Reino de Dios en sus palabras y sus gestos, en sus milagros y sus actuaciones. No cabe oír esa Buena Nueva del Reino y permanecer neutral o indiferente; no cabe entusiasmarse con Jesús y seguir en lo mismo de siempre. Por eso hay que optar con pasión, hay que tomar decisiones y actuaciones que implican cambios muy radicales en la vida. Por eso nos van a afectar a todos profundamente, más allá incluso de los vínculos familiares, por muy respetables que estos sean. El que no pone por delante a Jesús, incluso sobre su propia familia, no puede ser su discípulo (Lc 14, 26).

El episodio de Jeremías nos pone un triste ejemplo de este sufrimiento que acarrea al profeta su fidelidad a la palabra de Dios, cuando el pueblo y sus líderes no la quieren escuchar. Él tenía que anunciar la destrucción del templo, de la dinastía davídica y de la ciudad de Jerusalén, por no querer someterse a Babilonia en ese momento. Era como poner punto final a las solemnes promesas hechas por Natán y otros profetas a David y a su ciudad capital, Jerusalén. Además, este descendiente de sacerdotes, debe predecir la ruina del templo salomónico. No le gustaban para nada esas desgracias que le tocaba anunciar, y sufrió enormemente por causa de esa misma palabra dura que debía predicar; pero lo que pretendía era precisamente que eso no ocurriera, porque le hacían caso, se convertían y se evitaban esas catástrofes. No logró esa conversión del pueblo, y menos aún de los líderes religiosos y políticos. Más bien logró esa división entre unos y otros, pues hasta entre el alto liderazgo político encuentra opositores y ayudantes, mientras el rey se deja llevar del viento político que sopla en cada momento. Pero la palabra de Dios y su profeta no es un viento cambiante, sino una palabra firme y segura, que exige darle fe y cambiar de mente y de conducta; que pide una opción radical de parte de los oyentes.

Esto mismo y en grado supremo le acontece al oyente de la Palabra que es Jesús. Por eso, el radicalismo con que se expresa en esta ocasión, pues se trata de la urgencia misma del Reino presente. Mateo dice en el pasaje paralelo: “¿cómo es que no son capaces ustedes de interpretar los signos de los tiempos?” (Mt 16, 3). Ver los signos de la gracia de Dios, de la presencia del Reino en las palabras y gestos humanos, en las acciones y hasta maravillas que acontecen en la vida. También en nuestro duro y doloroso presente, pues no existen tiempos sin gracia de Dios, sin presencia y fuerza de su Espíritu en medio de la historia, por oscura que sea. Ciertamente son los santos los que más perciben esto y donde mejor podemos ver los demás esa presencia, misteriosa pero eficaz, de la gracia de Dios en medio de esta empecatada historia humana; pero no faltan mil pequeños gestos, incluso o tal vez precisamente, en pobres y pequeños, en prostitutas y pecadores, en publicanos y hasta en ricos zaqueos y centuriones extranjeros. Hay gestos de solidaridad y simpatía con los pobres y pequeños, con los marginados y despreciados, que nos muestran esa fuerza del Espíritu de Dios y de Jesús actuando ya ese fuego en la tierra. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 21.8.16. He venido a prender fuego. Muerte y resurrección de la familia

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Dom 21.8.16. He venido a prender fuego. Muerte y resurrección de la familia

imagesDom 20 C. Lc 12, 49-53. Éstas son para muchos las palabras más fuertes del Evangelio:

— He venido a prender fuego… a dividir las familias: Tres contra dos y dos contra tres…
— el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre…

Jesús ha venido a prender fuego y quemar (superar) un tipo de «leyes naturales» de familia, para crear otras que se funden en la libertad y la gratuidad del evangelio.

Éste es un principio que algunos no entienden o no quieren entender, pensando que Jesús ha venido a ratificar sin más un tipo de familia natural que ya existía. Pues bien, él podía haberlo dicho quizá más alto,pero no más claro: Él ha venido a destruir un tipo de familia, para crear otra más alta:

Hay un amor más grande que el de padre-hijo o de madre-hija en la línea de la ley natural, hay un amor de libertad, de persona a persona, en gratuidad, un amor que no niega lo anterior, pero lo transfigura y suprema. Por eso, en un sentido muy hondo, Jesús dice que ha venido a prender fuego, a destruir un tipo de amor de padre-hijo y de madre hija.

la-familia-en-la-bibliaEstas palabras forman parte de la novedad del evangelio, son la buena nueva de Dios, que capacita a los hombres y mujeres para amarse de un modo gratuito, superando unos principios de familia, género y raza que parecían divinos, inmutables.

En esa línea dice Jesús que ha venido a prender fuego al mundo… para empiece el gran incendio de Dios, desde la familia, que ha de ser recreada sobre otras bases de amor en libertad.

–Jesús no fue un mesías militar, eso seria fácil, siguiendo en la línea de viejos y nuevos caudillos militares, de Ciro el Grande y Alejandro Magno hasta Napoleón. Ganando la guerra no se logra prácticamente nada.

— Jesús tampoco fue un mesías político, un creador de Estado, como Augusto…Éso sería relativamente fácil. Él ha venido a proclamar e iniciar la revolución más grande, que es la de la familia . Ésa fue su tarea y sigue siendo la tarea de su Iglesia.

Utilizo para desarrollar este programa del evangelio del domingo unos temas de dos libror:strong>Historia de Jesús, Verbo Divino, Estella 2013) La familia en la Biblia (Verbo Divino, Estella 2014)…

Evangelio del domingo: Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Un movimiento mesiánico

Jesús inició un movimiento de paz, desde los más pobres, superando la lógica de enfrentamiento que regulaba la vida de familias y grupos de su tiempo, en Galilea. Fue una revolución desde abajo, desde aquellos que vivían en el margen de la sociedad establecida, un movimiento de seguidores y amigos, integrado básicamente por personas que habían sido expulsadas del nuevo (des-)orden social que se estaba imponiendo en Galilea, a causa de la trasformación económica y política vinculada al Imperio Romano.

Apoyándose en antiguas tradiciones (como la ley del jubileo: Lev 25) e invirtiendo el modelo dominante de política y economía importada de Roma, partiendo de su fe en Dios/Abba, Jesús no quiso formar grupos de dominio (para así imponer su proyecto en Galilea), sino de creatividad religiosa y de comunicación humana desde los más pobres.

Por eso empezó “curando” a los enfermos y haciéndose prójimo de los posesos e impuros a quienes invitaba a formar parte de su nueva familia social (eclesial), entendida a modo de comunión de personas unidas desde el mensaje y camino de Reino. Por eso invitó de un modo especial a los pobres, haciéndoles iniciadores de su proyecto de familia pacificada de hermanos (hijos) de Dios.

Una guerra de familia.

El movimiento de paz de Jesús no empezó con grandes reformas económicas y/o políticas, en sentido global, sino con la creación de grupos familiares pacificados, abiertos desde los pobres (itinerantes) hacia todos los hombres y mujeres, intensificando la comunicación personal. No anunció una paz sólo futura, ni quiso que sus pobres arrebataran la hacienda de los ricos, sino que ellos mismos (los pobres) empezaran a superar el sistema de propiedad particular (violenta), pero no matando o despojando de sus bienes a los ricos, sino ofreciéndoles salud y curación (paz), precisamente a partir de los mismos pobres a quienes ellos habían expulsado y arrebatado los biens.

Lógicamente, por querer y buscar esa paz (y por hacerlo como lo hacía) tuvo que enfrentarse a los violentos del sistema dominante.

El imperio romano, que dominaba en Galilea, se había formado como un “asunto de familia”, una jerarquía descendente, a partir de los niveles superiores, de manera que el gran orden de la sociedad reproducía un modelo de buena familia patronal (¡cosa nostra!), donde los más altos “beneficiaban” a los bajos (y los bajos se apoyaban a los altos, como clientes de un sistema patronal). El Imperio era un sistema de violencia controlada, de manera que su paz era el resultado de la imposición de unos sobre otros. Lógicamente, Dios era el Orden, el Valor de los valiosos, el sistema.

En contra de eso, Jesús quiso crear unas agrupaciones de familias no patriarcalistas, donde hubiera espacio para todos, desde los más pobres. Para eso tuvo que oponerse a los esquemas de familia tradicional, pues era una familia impositiva, centrada en el valor superior de los “patriarcas” (padres de familia, varones), dejando a los demás miembros de la familia en un lugar inferior y expulsando a los huérfanos-viudas-extranjeros (cf. Ex 22, 20-23; Dt 16, 9-15; 24, 17-22), víctimas de un tipo de vida y economía mercantil.

Para superar la violencia de la familia establecida (que, por otra parte, era incapaz de mantenerse en la nueva situación), Jesús tuvo que crear un nuevo tipo de familia más extensa, no patriarcalista, donde cupieran todos, no sólo los de dentro, sino los del entorno social, desde los más pobres. Ésta fue su revolución, esta su “guerra”, más difícil y dura que las guerras de Julio César o Augusto.

Lógicamente, al buscar lo que buscaba, una familia abierta a todos, para crear lo que él quería crear (grupos de Reino), no pudo empezar reforzando las instituciones existentes (¡más familia patriarcal, más orden, más ley, más templo!), sino que comenzó “creando familia” desde los huérfanos-viudas-extranjeros, es decir, desde aquellos que estaban siendo rechazados por la buena sociedad establecida.

No tuvo más remedio que oponerse a un tipo de familia dominante, de carácter jerárquico-impositivo, porque ella iba en contra de su opción de Reino y porque funcionaba con modelos de imposición jerárquica, expulsando a los más pobres (cf. Mt 10, 35-37; Lc 12, 53; 14, 26). Lógicamente, tuvo que decir a sus discípulos que “aborrecieran” a padre-padre, hermanos-hermanas… (Lc 14, 26 Q; cf. EvTom 55, 1-2; 101, 1-3).

¿Aborrecer a los padres?
historia-de-jesus
Con su duro lenguaje, Jesús dijo a sus seguidores que debían “aborrecer” a sus familiares (Lc 14, 26). Al decir eso, él no negar o criticar unos “lazos de sangre”, de tipo biológico y social, para impulsar un tipo de comunión espiritualista, sin vínculos de tipo “carnal” (como parece querer ya el Evangelio apócrifo de Tomás), sino que rechazó un modelo de familia exclusivista, para crear otro modelo de familia muy concreta (muy de carne y sangre, de amistad y comunión), pero no exclusivista; una familia donde importan los hombres y mujeres, cada uno de ellos y todos en relación concreta, sin imposiciones ni exclusiones, una familia donde cupieran los expulsados de las otras “tribus” y malas familias de su tiempo. Fue una revolución como nunca se ha dado.

La terapia de Jesús, resurrección de la familia: Fuego, bautismo, espada

Para explicar esa transformación de la de familia, el Evangelio de Lucas pone en boca de Jesús tres palabras simbólicas de una importancia enorme. Cada una de ellas marca una ruptura, las tres juntas evocan “la ruptura” esencial de Jesús, que así puede presentarse como impulsor de un nuevo Adán/Eva donde caben todos. Para ello recoge explosivas, que pueden aparecer separadas en otro contexto de la tradición evangélica, pero que aquí se unen para indicar la importancia de la “lucha” de familia: fuego, agua, división (espada). Más fuerte no podía haberse dicho.

1. Fuego. «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!». El tema del fuego mesiánico (del Dios/Fuego) ha sido ya aplicado a Jesús por Juan Bautista, cuando anuncia la llegada de uno más fuerte, que no bautiza en agua, sino con Espíritu Santo y Fuego (cf. Lc 3, 16; Mt 3, 10). El fuego es el poder del juicio de Dios, que purifica o destruye (para recrear).

Estamos ante el tema Jesús/Fuego, elaborado en especial por la tradición casi gnóstica del Evangelio de Tomas, que recoge este pasaje de Lucas, vinculando fuego y bautismo (EvTh 16), pero que añade otros impresionantes: «He arrojado fuego sobre el mundo y he aquí que lo estoy vigilando hasta que arda en llamas» (Ev Th 10) «Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos del Reino» (Ev Th 82).
Jesús es un fuego espiritual, sin duda, como indica el Evangelio de Tomas (apócrifo). Pero Tomás corre el riesgo de entender ese fuego en línea sólo intimista, como una llama que arde en el corazón de cada hombre o mujer que hace el camino de la santidad. Pues bien, conforme al evangelio de Lucas, ese fuego arde en familia, cambia las relaciones familias.

2. Bautismo.

«Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!». El bautismo no es ya un rito exterior de purificación, sino gesto de inmersión en el “agua de la vida”, gesto de entrega total, para crear la nueva humanidad. Está vinculado también la promesa del Bautista que decía que Jesús “bautizará (agua) con Espíritu y fuego”. Pues bien, el agua de Jesús lleva a crear nuevas relaciones, como las que él dice a los zebedeos cuando les invita a participar en su bautista de servicio para todos, sin jerarquías no poderes impositivos (cf. Mc 10, 38-39)

3. Espada.

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. Lucas pone división (diamerismón). Mateo conserva quizá el término primitivo de “espada” Majaira (Mt 10, 34). Ésta es la espada de una guerra no militar, que penetra y divide y recrea, como un bisturí de doble filo (Hebr 4, 12), que corta, quita y cura; como espada de la palabra del Jinete del Logos, del logos de Dios (Ap 19, 15), que destruye a los poderes perversos, para crear la familia de los hijos de Dios, las bodas del Cordero. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«Fuego, vida y división». Domingo 20 ciclo C

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en «Fuego, vida y división». Domingo 20 ciclo C

bautismo_cruz_agua_fuegoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

Después de las enseñanzas de los domingos anteriores sobre la oración, la riqueza, la vigilancia, centradas en lo que nosotros debemos hacer, en el evangelio del próximo domingo Jesús nos sorprende hablando de sí mismo: de su misión y su destino. Lo hace con un lenguaje tan enigmático que los comentaristas discuten desde los primeros siglos el sentido de estas palabras.

            Presupuesto para entender este evangelio es la mentalidad apocalíptica, de la que Jesús participa en cierto modo. Según ella, el mundo malo presente tiene que desaparecer para dar paso al mundo bueno futuro, el Reinado de Dios.

            Lucas va a introducir algunos cambios importantes en esta mentalidad, reuniendo tres frases pronunciadas por Jesús en diversos momentos: la primera y la tercera hablan de la misión de Jesús (prender fuego y traer división); la segunda, de su destino (pasar por un bautismo). Esta forma de organizar el material (misión – destino – misión) es muy típica de los autores bíblicos.

 La misión: prender fuego

            He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

            Lo primero que viene a la mente es un campo ardiendo, o el fenómeno frecuente en la guerra del incendio de campos, frutales, casas, ciudades… Esta idea encaja bien en la mentalidad apocalíptica: hay que poner fin al mundo presente para que surja el Reino de Dios. Esta interpretación me parece más correcta que relacionar el fuego con el Espíritu Santo,

El destino: la muerte

            Tengo que pasar por un bautismo.

            También esta imagen es enigmática, porque “bautizar” significa normalmente “lavar”; por ejemplo, los platos se “bautizan”, es decir, se lavan. Esa idea la aplica Juan (y otros muchos judíos desde el profeta Ezequiel) al pecado: en el bautismo, cuando la persona se sumerge en el río Jordán, se lavan sus pecados; al mismo tiempo, simbólicamente, la persona que entra en el agua muere ahogada y sale una persona nueva.         El bautismo equivale entonces a la muerte y el paso a una nueva vida. Así lo usa Jesús en un texto del evangelio de Marcos, cuando dice a Juan y Santiago: ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo voy a recibir? (Mc 10,38). Jesús ve que su destino es la muerte para resucitar a una nueva vida.

La misión: dividir

            ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

            Estas palabras se podrían interpretar como simple consecuencia de la actividad de Jesús: su persona, su enseñanza y sus obras provocan división entre la gente, como ya había anunciado Simeón a María: este niño “será una bandera discutida”.

            Pero Jesús habla de una división muy concreta, dentro de la familia, y eso favorece otra interpretación: Jesús viene a crear un caos tan tremendo (simbolizado por el caos familiar), que Dios tendrá que venir a destruir este mundo y dar paso al mundo nuevo. Parece una interpretación absurda, pero conviene recordar lo que dice el final del libro de Malaquías: “Yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible: reconciliará a padres con hijos, a hijos con padres, y así no vendré yo a exterminar la tierra” (Mal 3,23-24). De acuerdo con estas palabras, Dios ha pensado exterminar la tierra en un día grande y terrible. Sin embargo, para no tener que hacerlo, decide a enviar al profeta Elías, que restablecerá las buenas relaciones en la familia (padres con hijos, hijos con padres), como símbolo de las buenas relaciones en la sociedad: la situación mejora y Dios no se ve obligado a exterminar la tierra.

            Jesús dice todo lo contrario: hace falta acabar con este mundo, y por ello él ha venido a traer división en el seno de la familia.

La unión de las tres frases

            ¿Qué quiere decirnos Lucas uniendo estas tres frases? Que Jesús anhela y provoca la desaparición de este mundo presente para dar paso al Reinado de Dios, pero que ese cambio está estrechamente relacionado con su muerte.

¿Tiene sentido todo esto para nosotros?

            Este mensaje apocalíptico resulta lejano al hombre de hoy. De hecho, Lucas lo matiza y modifica en el libro de los Hechos de los Apóstoles: los cristianos no debemos estar esperando el fin del mundo, aunque pidamos todos los días que “venga a nosotros tu reino”; nuestra misión ahora es extender el evangelio por todo el mundo, como hicieron los apóstoles. Y la idea de la segunda venida de Jesús cede el puesto a una distinta: el triunfo de Jesús, glorificado a la derecha de Dios.

* * *

            Por una feliz casualidad, la segunda lectura ofrece cierta relación con el evangelio: el destino de Jesús sirve de ejemplo a los cristianos. La imagen de partida ya la uso Pablo, y es especialmente actual en estos días de Olimpiada: un estadio lleno de espectadores que contemplan el espectáculo.

            Jesús, como cualquier atleta, se entrena duramente, en medio de grandes renuncias y sacrificios; sabe, además, que competirá en un ambiente adverso, hostigado y abucheado por los espectadores. Pero no se arredra: renuncia a pasarlo bien, aguanta, soporta, y termina triunfando.

            Ahora nos toca a nosotros coger el relevo. Hay que despojarse de todo lo que estorba, correr la carrera sin cansarse ni perder el ánimo.

Lectura de la carta a los Hebreos 12, 1-4

Hermanos:
Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Domingo XX del Tiempo Ordinario. 14 agosto, 2016

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en Domingo XX del Tiempo Ordinario. 14 agosto, 2016

TO-D-XX

“He venido a traer fuego a la tierra,

¡y cuánto deseo ya que arda!”  (Lc 12, 49)

Lc 12, 49-53

Ponte en situación. Cierra los ojos e intenta visualizar el texto, al menos esta frase de Jesús con la que comienza el evangelio de hoy. Céntrate, visualiza… ¿qué ves?, ¿algo que no pega mucho con el evangelio?, ¿algo que no le pega a Dios?

Sinceramente, la escena que veo yo va por ahí: Jesús caminando a hurtadillas, cual ladrón en la noche, cerilla encendida en mano… y de repente todo se convierte en una gran bola de fuego. ¡¡¡A ver si va a resultar que Jesús es pirómano!!!

En efecto, esto no le pega a Dios. Pirómano no, pero se me ocurre “choquémano” por no decir “terapiadechoquémano”. Nos pensamos que eso de la terapia de choque es novedad, que es algo de nuestro tiempo. En una ocasión leí algo sobre una medicación para tratar algunas alergias y consistía en unas pastillas con cierta cantidad de ese componente a lo que se tuviera alergia. Por ejemplo, ¿alergia a la lactosa?, pues pastillas con lactosa tratada, pero lactosa. Parece ser que funcionaban. La terapia de choque, empiezo a pensar que es tan antigua como Dios. Si nos fijamos en la biblia, podemos comprobar que Dios elige a los “torpes” para misiones importantes, que no se fija en los fuertes y poderosos; se queda con Jeremías y sus quejas, su salirle todo al revés, se queda con Moisés y la torpeza de su lengua.

¿Y contigo?, ¿qué hace contigo? Si te mueves como pez en el agua con un cuestionario tipo test, Dios va, y te pone uno de preguntas largas, a desarrollar, y con esa frase temible después de cada enunciado: razona tu respuesta. Y sudas, te agotas solo con pensarlo, tus pobres neuronas enloquecen, no sabes ni por dónde empezar… Y ahí, aparece Jesús caminando a hurtadillas para no asustarte más de lo que estás, cerilla encendida en mano para avivar el fuego de tu corazón, para alentarte, sostenerte, re-animarte y te dice “¡cuánto deseo ya que arda y te pongas en camino!

Trinidad Santa, reaviva tú nuestro fuego cada vez que intentemos sofocarlo. Abre nuestra escucha como a los discípulos de Emaús: ¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?

Amén.

*

Fuente:  Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

No puede haber verdadera vida sin lucha

domingo, 14 de agosto de 2016
Comentarios desactivados en No puede haber verdadera vida sin lucha

kAtnpMHiamrbEH5S8Ezs7BMODGwLc 12, 49-53

Como colofón a la larga instrucción sobre la confianza y la vigilancia, Jesús habla brevemente de sí mismo de una manera un tanto enigmática. ¿Qué clase de fuego trae al mundo? ¿Qué significa ese bautismo? ¿De qué paz está hablando? Son frases enigmáticas que no es fácil colocar en un contexto que las hagan significativas para nosotros.

No se trata de un fuego destructor, como el que provocó Elías o como el que anunciaba el Bautista. Se trata del fuego que purifica y da vida. El AT está plagado de imágenes en este sentido y ahí se apoya Jesús para transmitir la idea de renovación. Jesús viene a traer fuego, pero no contó con la capacidad que tenemos nosotros de abrir cortafuegos y usar extintores. Nos defendemos con uñas y dientes contra todo lo que pueda socavar nuestro yo. El bautismo (ser sumergido por las aguas) era signo de pruebas terribles, las aguas caudalosas del AT que destruyen todo lo que encuentran a su paso. Está haciendo clara alusión a su muerte, la gran prueba que demostrará la autenticidad de su ser.

Una vez más nos encontramos con una tajante contradicción. ¿Cómo podremos armonizar estas palabras: “no he venido ha traer paz, sino división”, con aquellas otras: «La paz os doy, mi paz os dejo?» A veces, la mejor manera de comunicar una idea difícil, es la paradoja, que obliga a salir de los caminos trillados. La primera lectura nos habla de la guerra que le hicieron a Jeremías por ser auténtico. Pablo nos habla de otra guerra, la que debemos hacernos a nosotros mismos. Vamos a intentar salir de toda esta maraña de guerras y paces, examinando distinta realidades a las que llamamos guerra y paz. Ni todas las guerras son malas, ni toda paz puede ser bendecida sin más.

1.- Tenemos en primer lugar la paz romana, que se consigue con violencia. La paz que conseguían los romanos cuando conquistaban un país. Ponían allí sus tropas, y nadie se movía, había paz. Es una paz que nace de la injusticia, nunca puede ser auténtica ni duradera. Es una paz injusta. Es una paz que se sigue dando también hoy, a escala internacional y a escala doméstica. Por ejemplo la paz que existe en muchos matrimonios, porque uno de los miembros está anulado, y ya no tiene posibilidad de rechistar.

2.- Existe otra clase de paz que podíamos llamar la paz justa: Es la que se da entre personas o países que dialogan, que defienden posturas distintas, pero que saben atender y respetar los derechos de los demás. Sería un equilibrio de fuerzas o de intereses. Es una paz positiva, aunque no se trata de la verdadera paz, porque no es suficiente.

3.- La paz que equivaldría a la ausencia de problemas. ¡Que me dejen en paz! ¡Mucho cuidado! Es una trampa. Es una paz que todos de alguna manera buscamos; incluso vamos a la religión o a Dios en busca de esta paz. Que no nos compli­quen la vida, que se solucionen los problemas. Es una paz que anula la vida, porque la vida es, por naturaleza lucha, superación de obstáculos. Si llegáramos a conseguir esa paz y en la medida que la consigamos, dejamos de vivir, estamos ya muertos.

4.- La paz que Jesús propone es la armonía interna; es el equilibrio que un ser humano alcanza cuando es lo que tiene que ser, cuando todo su ser está de acuerdo con las exigencias de su ser profundo. Esta es la autentica paz. Esta es la paz (Shalom) que los judíos se deseaban al saludarse y al despedirse. Esta es la base de toda paz verdadera. Esa armonía con uno mismo lleva a estar en armonía con los demás y con Dios. Esta paz es la consecuencia de un descubrimiento de lo trascendente como fundamento de nuestro ser.

Tenemos paralelamente cuatro clases de guerra que debemos analizar con cuidado:

1.- La guerra que se hace para someter al otro, para subyugarlos y utilizarlo, para ponerlo a nuestro servicio y anularlo como persona libre. Es la ley de la selva. Es el fruto del egoísmo más refinado. Surge siempre que utilizamos la superioridad biológica, mental o psicológica para machacar al otro. Es la guerra más frecuente y más dañina.

2.- La guerra que hace el que está sometido, para salir de su situación. Es una guerra que se ha llamado «justa». A primera vista, parece lo más natural del mundo, pero hay que tener mucho cuidado de no caer en la trampa de la misma violencia contra la que se lucha. Todo ser humano tiene la obligación de luchar por su libertad, pero si lo hace utilizando los mismos medios que el opresor, no tiene nada de cristiano. La Iglesia ha bendecido a través de la historia cañones y bombardas. Y sin embargo, no cualquier clase de guerra es evangélica. En el evangelio se dice. Todo el evangelio es un canto a la no-violencia. Esta vivencia surge cuando el sometido supera la opresión sin entrar en su misma dinámica.

3.- La guerra que se hace a otro por ser auténtico, porque su manera de ser denuncia nuestra maldad. Es la guerra que le hicieron a Jeremías por ser fiel a sí mismo por no querer halagarles el oído a aquellos jefes, que por su mal comportamiento estaban llevando a su pueblo al desastre. Esta guerra no hay que temerla. Esto no es fácil, porque, la mayoría de las veces, actuamos pensando más en el que dirán que en nuestras convicciones y lo que determina que obremos de una o de otra manera, es la respuesta que vamos a obtener de los demás. Si tratamos de no molestar a los demás para que no se vuelvan contra nosotros, antes o después caeremos en la trampa y dejaremos de ser auténticos.

4.- La guerra de la que habla Pablo, la que debemos hacernos a nosotros mismos. Dentro del ser humanos existen fuerzas y tendencias que le obligan a estar en tensión. Tenemos que pelear contra aquellas partes de nosotros mismos que nos impiden alcanzar un objetivo humano. El objetivo del ser humano es el amor. Pero el amor cristiano es una posibilidad que no está en el ADN. Los instintos, los apetitos, las pasiones están ordenadas a la supervivencia y bienestar del ser biológico, no están orientadas a la plenitud específicamente humana. Al decir esto, la mayoría de los mortales caemos en al trampa de creer que los instintos son malos. Para nada. Todos los logros de la evolución son buenos. Solo el ser humano es capaz de tergiversar los instintos y hacerlos malos. Para conseguir el objetivo de su existen­cia, el ser humano tiene que esforzarse para desarrollar lo verdadero de su ser.

Con todos estos datos, cada uno podrá descubrir, qué paz hay que buscar y qué paz hay que evitar, qué guerra debemos evitar a toda costa, y qué “guerra” debemos aceptar como la cosa más natural del mundo. Pero debemos estar muy atentos, porque la diferencia es a veces muy sutil. El falso yo que creemos ser nos puede jugar una mala pasada porque puede hacernos creer que estamos luchando por nuestro bien y solo estamos potenciando ese falso ser. Si no tomamos conciencia de la diferencia, la guerra está perdida.

Jesús se presenta no solo como objeto de conflicto, sino como la misma causa del conflicto.

La actitud de Jesús no es la causa de la división, sino la aceptación o no de esa actitud vital que él exige a los que le escuchan. Jesús no viene a garantizar una paz exterior como esperaban lo judíos de su mesías. La paz o la guerra exterior no afectarán para nada a la interioridad de los que le sigan. Mi paz os doy, pero yo no la doy como la da el mundo.

En resumen podíamos decir que en estos versículos se presenta la figura de Jesús como el modelo de ser humano que tienen que imitar los que le siguen. Debemos afrontar el bautismo como una inmersión en aguas abismales que son el signo de lucha y sufrimiento. Pero ese fuego y ese bautismo son deseados porque de ellos surgirá la verdadera paz. Las tensiones e incluso las rupturas violentas no las origina Jesús, sino los que deciden rechazarle.

Meditación-contemplación

Una acertada guerra, me conducirá a la verdadera paz.
Miles de años de experiencia humana, nos dicen que no es fácil acertar.
Jesús nos da unas orientaciones valiosísimas.
Con esas claves podemos intentar la travesía sin miedo.
…………………..

No son las fuerzas externas las que me impiden alcanzar la armonía.
La primera y más importante guerra la tengo que librar dentro de mí.
Sólo cuando dentro haya conseguido la paz,
estaré preparado para ganar otras batallas.
……………………

No te quedes en la superficialidad del ego.
Baja más al fondo de ti mismo y descubrirás la armonía.
Tu verdadero ser es paz, es armonía y es felicidad.
Vete más allá de tu falso ser.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.