Dom 2.5.21. Yo soy la Vid: Somos sarmientos y savia unos de otros
El domingo anterior Jesús decía «Soy el buen/bello pastor» (Jn 10). Este domingo «Soy la vid…» (Jn 15). Quien habla así no es Jesús de la historia, sino el Cristo pascual, que el evangelio de Juan ha interpretado como presencia y vida de Dios en/para los hombres.
El Dios del AT decía «soy el que soy» (Yahvé: Ex 3, 13), y en él vivimos todos, unos en y con los otros. En nombre de Dios, como signo y presencia de su Vida, Jesús resucitado dice: «Yo soy la vid…», vinculando en su vida a todos los humanos, empezando por los pobres y excluidos, los que él han vivido y ha muerto.
En Cristo formamos todos «una misma vid», árbol de vida universal, y así respiramos el mismo aire/espíritu de vida, y compartimos todos una misma savia, en la Vid/Viña de Dios.
Esto es algo que siempre hemos sabido, pero que ahora (en tiempos de Covid 19) lo sabemos mejor, por las mascarillas y el riesgo de «aire contaminado». Todos dependemos unos de los otros.
Éste es el tema del evangelio de hoy: La savia de la Vid/Viña de vida es «cristo»: O compartimos todos esa savia o morimos sin remedio.
| X. Pikaza
Evangelio: (Jn 15, 1-8).
[2. Árbol de vida, vida compartida] Permaneced en mí, como yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.
[3. Vid múltiple, sarmientos] – Yo soy la vid; vosotros los sarmientos.quien permanece en mí y yo en él, da mucho fruto; pues sin mí no podéis hacer nada. Quien no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca… Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos…. Jn 15, 1-8)
Esta es una alegoría histórica, que presenta a Jesús como Vid, cumplimiento de la esperanza israelita: templo de Dios, fuente de vino, árbol de vida. Por eso, he comenzado diciendo que la viña pertenece al Padre (Apartado 1º), verdadero Viñador: por fin ha plantado una Viña que logra dar fruto por siempre (cf. Is 5, 1-2; Mc 12, 1). Dios no es simplemente “vida” de todos los hombres, es vida que todos los hombres comparten (pues forman una única Vida, un árbol de vida)
Esta es una alegoría cristológica, forma parte de la “controversia” del evangelio de Juan con otros grupos judíos. Para los judíos “rabínicos” la viña es Israel, como saben dos textos esenciales del AT: Canto de la Viña de Is 5 y el Salmo de la la historia (Sal 80, 9-12). Sin negar ese principio “bíblico”, el evangelio de Juan identifica la Vid con Jesús, a quien toma como “vida universal de Dios”, Dios mismo hecho árbol de vida, de gozo y abundancia, donde todos los hombres y mujeres se encuentran implicados, pues respiran un mismo airé (sin mascarillas), comparten una misma savia. Jesús no es sólo ya un hombre aislado, sino la “humanidad universal”, el Cristo, y así aparece como árbol abundante, sagrado, cuya vida es vida de todos.
Ésta es una alegoría eclesial y social (eucarística). La Vida de Jesús (árbol de vida), está centrada y simbolizada en Jesús, pero en un Jesús que no se aísla sino que, siendo él, es (somos) todos, compartiendo una misma “savia”. Jesús-Vid universal es la “vida-savia” de Dios compartida por todos, pues todos somos “sarmientos-ramas-hojas-uvas”, los unos de los otros. Ciertamente, los sarmientos nada pueden sin la savia central de Vid, sin ella mueren. Pero Vid somos todos en Cristo, una vida compartida, que pasa de unos con otros, un cuerpo de gozo, savia común, que sólo es nuestra en la medida en que la recibimos, la damos, la compartimos. S
‒ Es una alegoría cumplida en Jesús. Los judíos la conocían bien, y así hablaban de la “Vid-Israel”, un pueblo entre otros pueblos (cf. Is 5, 1-2; Sal 80), un pueblo que en un momento dado (cf. Mc 12, 1ss) ha querido conservar su savia y vida sólo para sí. La vida no puede extenderse a todos. Pues bien, Jesús ha querido compartir su savia con todos, rompiendo (cumpliendo…) los límites del Israel sagrado. Por eso le han matado.
‒ Es alegoría profética, mesiánica: ¿Cómo se puede lograr una viña-universal, con savia para todos? El evangelio de Juan responde: Eso sólo lo pudo hacer en un hombre como Cristo, presencia de Dios para todos, que no reserva nada para sí, sino que lo da y lo comparte…. Esta es la vida-vid de Dios, este es el Cristo, en él todos pueden compartir la vida de Dios. Por eso él ha podido decir: Yo soy la vida, Dios en vosotros.
‒ Ésta es alegoría abierta al futuro. No es una palabra de “iglesia aislada del mundo”, sino una palabra “universal”: Viviendo en (como) Jesús, todos podemos formar parte de un mismo “árbol” de vida, sin expulsar a nadie. Esta “vid” es Cristo, pero no un Cristo por encima, para algunos, sino en para todos, con todos, desde los últimos (enfermos, expulsados sociales). Ciertamente, los sarmientos nada pueden sin la Vid, no tienen savia para vino. Por su parte, Vid tampoco puede extenderse jubilosa por la tierra, dando frutos de abundancia sin sarmientos, y de un modo especial, sin los sarmientos que parecen más inútiles.
AMPLIACIÓN 1. EN TIEMPOS DE COVID 19: COMPARTIMOS UNA ÚNICA VIDA
- Éste es una alegoría para tiempos de covid 19:O la “savia” de la “vacuna” de la vida pasa a toda la vid o el árbol se pudre.
- Los que quieren tener (mantener para sí) su propia “savia” se pudren y mueren. Pueden mantenerse en apariencia por un tiempo, pero pronto se secan. Sólo allí donde la “savia” de la vida/vid se regala y comparte puede haber vida y resurrección.
AMPLICACIÓN 2. CRISTO AMPELOS, ÁRBOL DE PORFIRIO Y ÁRBOL DE LA CÁBALA
Éste signo del “árbol” de la vida ha sido evocado también en otras religiones, de oriente y occidente. Yo mismo escribí un libro de religiones comparadas (Grandes religiones) y le puse como cubierta un árbol, que puede ser el de Gernika, el del Tao, la higuera de Buda en Benarés, la Vid de Cristo.
Ése se un signo ecológico y místico, religioso y social, un signo del que quiero ofrecer aquí tres imágenes/iconos fundamentales.
- Cristo Ampelos
Ampelos es “vid” en Griego. Éste es el icono clásico de la Iglesia cristiana de Oriente y Occidente (que se puede comparar también con el Árbol de Jesé…). Es un icono espléndido. Pero tiene para mi cierta “limitación”, pues en general se aplica a la iglesia jerárquica: Los sarmientos/ramas de ese Cristo-Vid son ante todo apóstoles y dignatarios de Iglesia; me hubiera gustado que se pusieran (también y sobre todo) los sarmientos/hojas/uvas de los cojos-mancos-ciegos, hambrientos, extranjeros, enfermos y expulsados, que son el árbol y rebaño de Jesús según Mt 25, 31-46
- El árbol de Porfirio
Fue un filósofo neoplatónico, de la línea de Plotino que organizó toda la realidad en forma de “árbol ontológico”, poniendo de relieve la vinculación “jerárquica” entre todos los seres cósmicos, de Dios al ser humano. Es una imagen muy importante, pone de relieve el «parentesco» de todas las realidades, pero le falta la concreción del hombre histórico, la mediación específica de la vida personal , como amor y entrega de unos a otros en la vida de Jesús.
3.El árbol de las sefirots
Es quizá el más importante de los símbolos del “árbol” de la realidad (de la vida de Dios), elaborado desde el judaísmo, por la cábala hispano-judía del siglo XI-XIII. Es el “árbol” de los poderes que brotan de lo divino y que constituyen la esencia de la realidad tal como se expresa a través de los «atributos» de Dios, desarrollados en el conjunto del AT (especialmente en los Salmos) y en todo el judaísmo posterior.



















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