Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Dios’

«Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo». Domingo 10 de enero de 2016. Bautismo del Señor

domingo, 10 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo». Domingo 10 de enero de 2016. Bautismo del Señor

09-bautismodelsenor (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 42, 1-4. 6-7: Mirad a mi siervo, a quien prefiero.
Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hechos de los apóstoles 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
Lucas 3, 15-16. 21-22: Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo

Hoy celebra la liturgia el bautismo de Jesús. Las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos para reflexionar sobre el bautismo en el Señor.

Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, es tarea de todo bautizado testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de «pasar por la vida haciendo el bien»; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiestamente la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: el cielo «se abre», desciende el Espíritu, y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios.

Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es un hecho fundamental del ser cristiano, pues tendría que ser la expresión de la opción fundamental de la persona, opción que toma a la luz del ejemplo de Jesús y por la que se compromete a ser cristiano. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Dom 10.1.16. Bautismo de Jesús, la Iglesia un Baptisterio

domingo, 10 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Dom 10.1.16. Bautismo de Jesús, la Iglesia un Baptisterio

bautismo1Del blog de Xabier Pikaza:

De la Navidad (Nacimiento, Año Nuevo) pasamos por la Epifanía (revelación de Jesús a los “magos” ) a la Fiesta del Bautismo, que nos sitúa ya en un ámbito de Pascua, porque el verdadero Bautismo de Jesús es su Resurrección, es la vida de la Iglesia.

Ciertamente, Jesús comenzó su “ministerio” recibiendo el bautismo de Juan, como indica la lectura del evangelio:

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Pero Juan tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene Él y os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto (Lucas 3, 15-16. 21-22)

Pero hoy no quiero comentar ese primer bautismo histórico de Jesús, que fue el comienzo de su actividad, sino su “segundo bautismo”, que se celebra en la Iglesia como fiesta de Pascua, vinculada a la gran palabra del envío misionero:

imagesHaced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (cf. Mt 28, 17-20)

Pasó el tiempo, Jesús realizó la tarea de Dios, pero le mataron y pareció fracasar su proyecto de Reino. Pero, en contra de lo que hubieran esperado casi todos, su Muerte fue principio de un nuevo nacimiento, es decir, de un Bautismo para la Vida Nuevo, es decir, para el Reino de Dios y no simplemente para el perdón de los pecados.

Imagen 1. Bautismo de Jesús, bautismo cristiano
Imagen 2. La iglesia es un baptisterio (Ravenna).
.

Punto de partida, el origen de la Iglesia

A partir de la una Cruz ha empezado la gran transformación de algunos seguidores de Jesús, que no volvieron para juntarse ante un cadáver, lanzando proclamas de fidelidad o de venganza, sino para descubrir, más allá de su fracaso (en su mismo camino de entrega), un programa de vida universal, una luz de pascua, un nuevo Bautismo.

No tienen (ni necesitan) un monumento funerario donde reunirse, pues a Jesús le han enterrado en una tumba desconocida o su tumba ha quedado abierta y vacía, sin que se sepa donde se encuentra su cadáver… Pero ellos saben que no importa el cadáver, pues él está vivo y les hace vivir una manera nueva.

Ellos no necesitan la tumba de un Jesús Muerto pues van descubriendo y encuentran, cada vez con más fuerza, al Jesús Vivo, que se expresa en las palabras de amor que ellos recuerdan y en el amor de la comunidad en que se integran, esperando su vuelta, es decir, el cumplimiento de su obra. Y en eso seguimos esperando todavía, recibiendo su Bautismo.


De esa forma, el escándalo del fracaso de Jesús (¡no logró triunfar, todos le han matado!) se transforma en experiencia de nacimiento,
desde Dios, en gratuidad, para la vida compartida, tal como se expresa en el primero de los signos de la Iglesia, que es el Bautismo.

Bautismo, nacer en (a) la vida de Dios. La Iglesia como baptisterio

Así se entiende la Iglesia:es, ante todo, un baptisterio, un lugar donde hombres y mujeres pueden nacer a una vida más alta, de vinculación con Dios, de comunión humana, es decir, de bautismo, nuevo nacimiento.

Algunos en la iglesia actual (entre obispos famosos, de los que hablan los periódicos) se preocupan más de las leyes sociales del aborto y de la fecundación in vitro (preocupación necesaria) que de la experiencia y tarea del bautismo, que es la vida más alta, vida de Dios, ofrecida a los que nacen.

La iglesia existe en la medida en que es capaz de ofrecer un espacio de nacimiento (es decir, de bautismo) a los niños y a los mayores. En este contexto se sitúa la experiencia cristiana del bautismo, como sacramento que expresa el nacimiento desde Dios, una experiencia de filiación divina celebrada y compartida en comunión de iglesia.

Entendido así, como expresión de la gracia de Dios Padre de la que nacemos a la vida en libertad y amor, el bautismo no tiene por qué hallarse vinculado a la niñez, sino que puede y debe celebrarse también en situación de vida adulta.

Allí donde un nacimiento puramente humano pudiera interpretarse como expresión de fatalidad o de miedo, la iglesia lo celebra como presencia de Dios, experiencia y esperanza de gracia compartida.

La Iglesia no bautiza al niño en nombre del sistema, de un estado, de una patria o de una economía, sino para declararle Hijo de Dios (en nombre de la Trinidad) para la vida universal, en fraternidad humana, comprometiéndose a ofrecerle un lugar donde podrá crecer en esa fraternidad y para ella. De aquí brota, a mi juicio, el primero de los retos de la iglesia. ¿Debe bautizar todavía, en este tiempo (año 2016), garantizando al niño, en nombre de los padres y de la comunidad creyente, un espacio de crecimiento en libertad gratuita y gozosa, en el Padre, el Hijo y el Espíritu? ¿Puede hoy hacerlo en verdad y mantener su ofrecimiento a lo largo de la vida del niño?

Ciertamente, las afirmaciones tradicionales sobre un bautismo que borra el pecado original, y que permite que los niños vayan al cielo si mueren, siguen siendo válidas en un sentido, pero hay que entenderlas bien. Bautizados o no, los niños son hijos de Dios y pertenecen al misterio de su Vida, al camino de su cielo. La iglesia no les bautiza para quitarles un pecado de muerte (de manera que si no hubiera bautismo irían al limbo o al infierno), sino para celebrar de un modo solemne su nacimiento a la Vida, que es don del Padre, camino de gracia, que se abre a la fraternidad universal y nos permite superar los riesgos de ley y muerte del sistema.

Iglesia, hogar bautismal

Desde aquí surge, a mi juicio, la gran pregunta y tarea de la Iglesia: ¿Se atreverá a ofrecer a los niños y adultos un espacio de crecimiento en amor y en libertad?

El tema no es si los niños (o sus familiares inmediatos) están preparados para el bautismo, sino si la iglesia puede abrirse como pila bautismal de vida compartida para aquellos a quienes bautiza. La cuestión está en saber si las comunidades cristianas son hoy “madres y maestras de paz”. Desde este fondo el tema de la eugenesia recibe un sentido mucho más hondo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

«Bautismo de Jesús». Ciclo C

domingo, 10 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Bautismo de Jesús». Ciclo C

20160WDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

La elocuencia del silencio

Acabamos de celebrar la fiesta de la Epifanía, con Jesús niño de menos de dos años, y de repente lo vemos ya adulto, en el momento del bautismo. De los años intermedios, si prescindimos de la visita al templo que cuenta Lucas, no se dice nada.

Este silencio resulta muy llamativo. Los evangelistas podían haber contado cosas interesantes de aquellos años: de Nazaret, con sus peculiares casas excavadas en la tierra; de la capital de la región, Séforis, a sólo 5 kms de distancia, atacada por los romanos cuando Jesús era niño, y cuya población terminó vendida como esclavos; de la construcción de la nueva capital de la región, Tiberias, en la orilla del lago de Galilea, empresa que se terminó cuando Jesús tenía poco más de veinte años. Nada de esto se cuenta; a los evangelistas no les interesa escribir la biografía de su protagonista.

Para explicar este silencio se aduce habitualmente la humildad de Dios, capaz de pasar desapercibido tanto tiempo, sin llamar la atención, sin prisas por cambiar al mundo, a pesar de todo lo que tiene que decir. Esta interpretación es válida, y deberíamos sacar de ellas consecuencias personales que frenasen nuestras prisas y deseos de notoriedad. Pero quien viene del Antiguo Testamento percibe también otro motivo. Los grandes personajes que en él aparecen nunca son importantes en sí mismos, sino por lo que contribuyen al progreso de la historia de la salvación. De Abrahán, Moisés, Josué, Isaías, Jeremías, Ezequiel… nos faltan infinidad de datos biográficos. A veces conocemos detalles pequeños sobre su familia o infancia. Pero, en general, su biografía comienza con el momento de la vocación, cuando el personaje queda al servicio de los planes de Dios.

En el caso de Jesús se aplica el mismo principio, para subrayar la importancia capital del bautismo como experiencia personal que transforma totalmente su vida. Todo lo anterior, aunque nos sorprenda, carece de interés. Es ahora, en el bautismo, cuando comienza la «buena noticia».

El bautismo de Jesús

Es uno de los momentos en que más duro se hace el silencio. ¿Por qué Jesús decide ir al Jordán? ¿Cómo se enteró de lo que hacía y decía Juan Bautista? ¿Por qué le interesa tanto? Ningún evangelista lo dice. La versión de Lucas es la siguiente:

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.«

En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

Lucas sigue muy de cerca al relato de Marcos, pero añade dos detalles de interés: 1) Jesús se bautiza, “en un bautismo general”; con ello sugiere la estrecha relación de Jesús con las demás personas; 2) la venida del Espíritu tiene lugar “mientras oraba”, porque Lucas tiene especial interés en presentar a Jesús rezando en los momentos fundamentales de su vida, para que nos sirva de ejemplo a los cristianos.

Por lo demás, Lucas se atiene a los dos elementos esenciales: el Espíritu y la voz del cielo.

La venida del Espíritu tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Ahora, al venir sobre Jesús, se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad. Porque ese Espíritu que viene sobre Jesús es el mismo con el que él nos bautizará, según las palabras de Juan Bautista.

La voz del cielo. A un oyente judío, las palabras «Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto» le recuerdan dos textos con sentido muy distinto. El Sal 2,7: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy», e Isaías 42,1: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero». El primer texto habla del rey, que en el momento de su entronización recibía el título de hijo de Dios por su especial relación con él. El segundo se refiere a un personaje que salva al pueblo a través del sufrimiento y con enorme paciencia. Lucas quiere evocarnos las dos ideas: dignidad de Jesús y salvación a través del sufrimiento.

El lector del evangelio podrá sentirse en algún momento escandalizado por las cosas que hace y dice Jesús, que terminarán costándole la muerte, pero debe recordar que no es un blasfemo ni un hereje, sino el hijo de Dios guiado por el Espíritu.

El programa futuro de Jesús

Pero las palabras del cielo no sólo hablan de la dignidad de Jesús, le trazan también un programa. Es lo que indica la primera lectura de este domingo, tomada del libro de Isaías (42,1-4.6-7).

Así dice el Señor: Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.

El programa indica, ante todo, lo que no hará: gritar, clamar, vocear, que equivale a amenazar y condenar; quebrar la caña cascada y apagar el pabilo vacilante, símbolos de seres peligrosos o débiles, que es preferible eliminar (basta pensar en Leví, el recaudador de impuestos, la mujer sorprendida en adulterio, la prostituta…).

Dice luego lo que hará: promover e implantar el derecho, o, dicho de otra forma, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión; estas imágenes se refieren probablemente a la actividad del rey persa Ciro, del que espera el profeta la liberación de los pueblos sometidos por Babilonia; aplicadas a Jesús tienen un sentido distinto, más global y profundo, que incluye la liberación espiritual y personal.

El programa incluye también cómo se comportará: «no vacilará ni se quebrará». Su misión no será sencilla ni bien acogida por todos. Abundarán las críticas y las condenas, sobre todo por parte de las autoridades religiosas judías (escribas, fariseos, sumos sacerdotes). Pero en todo momento se mantendrá firme, hasta la muerte.

Misión cumplida: pasó haciendo el bien

La segunda lectura, de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, dirigiéndose al centurión Cornelio y a su familia, resumen en estas pocas palabras la actividad de Jesús.

«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Un buen ejemplo para vivir nuestro bautismo.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Epifanía, un camino iniciático. La vida como peregrinación

viernes, 8 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Epifanía, un camino iniciático. La vida como peregrinación

10891437_384157861761412_7447576746602788487_nDel blog de Xabier Pikaza:

Se han hecho y se siguen haciendo otras peregrinaciones famosas (las que llevan a la Meca o Santiago de Compostela, Roma o Benarés…),

pero en verdad, según el evangelio, la primera y más importante de todas, es la de estos Magos que van hacia Jesús guiados por el canto y la llamada de su Estella (la Estrella de Dios, la Estrella de cada uno).

Este es la Gran Peregrinación que habían prometido los profetas (por ejemplo en Isaías cap. 2 y cap. 60), como un camino que lleva hacia la Nueva Jerusalén de la Paz y de la vida. Pero, según el evangelio de Mateo, esa Peregrinación de la Luz no lleva a Jerusalén (ciudad dominada por el mal Rey Herodes), sino a Belén, que es la Casa del Pan, la Casa de la Luna que alumbra a los humanos en la noche…

Ésta es tu peregrinación, tu misma vida, entendida como camino iniciático de descubrimiento de la verdad (de tu propia verdad, del valor divino de tu vida). Repito este motivo:

imagesLa Epifanía es la gran Fiesta Iniciática del “descubrimiento de la propia luz”, es decir, de la Luz del Dios de Jesús en nuestra propia vida. Peregrinos somos, pero no en guerras de estrellas (star-wars) como quieren y dicen algunos con mucha propaganda y quizá menos profundidad (sobre todo la num. 7), sino en un camino mesiánico que lleva al oro, el incienso y mirra de Belén, que es el signo de la verdad de la vida.

Buen día todos. FELICIDADES A LOS NIÑOS.

Una peregrinación que sigue abierta

Epifanía es la fiesta de la «estrella de Dios», que ilumina el camino de los hombres. Por eso no hay que preguntar a los astrónomos, pidiéndoles que estudien cuándo pudo haber aparecido por aquellos días una “estrella nueva” o algún tipo de asteroide, como el que parece evocarse en la historia de los magos (cf. Mt 2, 9-10).

La luz que aquí importa es la tuya, es decir, la de Dios, que ilumina el camino de tu vida, que lleva hacia Jesús y con Jesús te lleva al Reino de Dios, que es la plenitud de tu propia vida. Esta es la Luz que alumbra a todo hombre, como dice el Evangelio de Juan, la luz de Dios que llevamos cada uno en nuestro corazón.

Por eso, en el sentido más profundo somos Phos-Phoros (Phos-Phorontes), portadores de luz, lámparas de Dios en el universo, cada uno una estrella de Dios, en el inmenso mar de las constelaciones. Somos luz de Dios, porque Dios es nuestra luz, la lámpara de siete luces que es única luz de verdad (Menora) en nuestra existencia.

‒ La Estrella de los magos es el mismo Jesús, cuya luz a brotado en Belén, para alumbrar desde allí a todos los hombres. Por eso, los magos del relato de Mateo 2 eran y son buenos (necesaios), si es que ayudan a descubrir la luz, pero una vez que encontramos a Jesús y le tenemos con nosotros, nosotros mismos somos luz, somos Cristo, hecho epifanía de Dios en la tierra. Nosotros somos los magos, miles, millones de hombres y mujeres de luz, estrellas de Dios en el Universo del Cristo.

‒ El regalo de los magos (oro, incienso, mirra) es nuestra propia vida, hecha don de Dios para nosotros mismos y para los demás … Somos oro, el valor más grande, pero no en forma de capital monetario para comprar y vender, sino como belleza de la vida que se regala y comparte… Somos incienso, el mejor de todos los olores de la navidad, el perfume más precioso… Somos mirra, ungüento de amor, como el que empleaban los novios, ungüento de vida con el que se despide a los muertos esperando la resurrección. Nuestra misma vida es un regalo, que venimos a ofrecer a Dios, es decir, a los demás, en el transcurso de la noche luminosa de nuestra vida, dirigida hacia Jesús.

‒ Los magos son signo de la gran misión pagana, es decir, de la misión del evangelio que se abre como don a todos los pueblos y culturas de la tierra, no para conquistar a nadie, no para destruir otras culturas, sino para ofrecer a todos los pueblos una experiencia de gratuidad. Por eso, desde antiguo, los tres magos representan los tres continentes entonces conocidos de la tierra: Asia, África y Europa. Por eso, ahora que los continentes son/somos cinco debería haber cinco magos, como signo de todas la tierras y culturas abiertas a la gracia de Dios.

‒ Tú mismo eses el “mago”, hombre o mujer que busca a Dios, en gratuidad, en reverencia, en constante sorpresa… Por eso, desde la Edad Media los Magos aparecen como signo de reverencia amorosa, en el camino iniciático que hemos de llevar, cada uno de nosotros, hacia el encuentro de nuestra propia verdad. Estamos en camino hacia Jesús, es decir, hacia Dios, es decir, hacia nosotros mismos… Buscamos nuestra verdad, buscando a Cristo, la verdad interna del gozo y amor, del sentido de la vida, en un mundo en que la mayoría sólo parecen buscar cosas externas, alejándose de sí mismos.

‒ En un mundo de pobreza, como portador de la riqueza de Dios, del amor hecho regalo… Sólo podrás encontrar tu verdad en Jesús si la encuentras en Belén, es decir, en aquel no ha sido recibido en la ciudad, entre los extranjeros y proscritos (evangelio de Lucas); sólo le encontrarás, sólo te encontrarás, cuando sepas unirte a los perseguidos, a los niños que son manipulados (como Jesús, perseguido por Herodes).

‒ Una Epifanía política, una Epifanía religiosa. En el centro del relato de los magos está la oposición del Rey Malo (Herodes) que mata a los niños y a todos los inocentes para reinar él (en exclusiva) y los cientos y miles y millones de “magos” que, a pesar de todo (a pesar de Herodes) siguen buscando la verdad de Dios en los niños y en los perseguidos. Por eso los Magos son “reyes”, pero reyes de un modo distinto: Por la realeza del corazón, por el misterio de la vida (la luz en la noche), por la peregrinación hacia la verdad que ellos encuentran en Belén.

‒ Conclusión. Epifanía no es sólo hoy, epifanía es siempre, es tu vida. Frente al Rey Herodes y frente a todos los Reyes y Sacerdotes del poder establecido que sólo buscan el dominio sobre los demás (que son capaces de matar, porque no tienen riqueza alguna) emergen en esta historia de Mateo 2 los hombres magos… que realizan el camino iniciático que lleva a la verdad de su propia vida, la verdad del Dios de los pobres, la verdad de Belén.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Desde la intemperie

jueves, 7 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Desde la intemperie

homeless-streetsMagdalena Bennásar Oliver
Mallorca.

ECLESALIA, 21/12/15.- Me siento llamada por dentro a reflexionar sobre esa realidad: la intemperie. Me resisto, pienso que total la gente lee tantas cosas, escribes y nadie te dice ni que lo ha recibido apenas… como veis me resisto a “mi intemperie”. Intento disuadir la invitación, la voz interior que me vuelve a sugerir que comparta lo que de intemperie he vivido, vivo, resisto…y al fin, sucumbo. Casi pidiendo perdón porque estos días la gente va cargada, pero ya sabéis que el tiempo de Dios funciona con otros registros. Desearía estar en ellos para compartir lo que me regala.

Muchas de nosotras y nosotros tenemos intemperies pegadas a la piel y tal vez no las vemos o no sabemos cómo gestionarlas. Una de ellas, que comparto, es el duelo. El duelo te hace entrar dentro, y buscar entre los millones de recuerdos y experiencias vividos los compartidos con la persona que se ha ido. A veces consuela, otras duele tanto que cambio de canal.

El duelo te deja a la intemperie, sin cobijo, sin escape, sin zona de confort. El duelo te pone en camino, ¿hacia dónde? hacia el camino, que es lo que importa. La persona que se ha ido te pone en comunicación con una realidad profunda, la Vida, la realidad sin decoración, al vivo.

Las calles de nuestras ciudades y pueblos están sobrecargadas de luces, justo estos días, y sin embargo el Evangelio nos habla de camino oscuro, de una pareja que se tiene que ir a empadronar a su lugar de origen justo cuando ella está a punto de dar a luz… ¡intemperie!

Es otra forma de duelo, de pérdida, cuando tenemos que dejar lo familiar, lo conocido y querido, puede ser un destino que te cae y asumes, y te sientes a la intemperie, no conoces a nadie, no tienes casa, no tienes mucho suelto, pero hay una llamada más fuerte y más clara que lo oscuro del camino. Puede ser una necesidad de emigrar o de buscar refugio y quedarte bastante a la intemperie, dependiendo totalmente de la buena voluntad de las instituciones y de las personas concretas. Ellos y ellas “saben a intemperie”, sin necesidad de definir el término.

Y luego está la intemperie de la enfermedad. No buscada, no deseada por supuesto. Te llega, te asusta, te deja bastante descolocada, a la “intemperie” tanto si es terminal como si te debilitan tanto para debilitar a la enfermedad que te sientes tan a la intemperie que ni osas decirlo. No quieres preocupar a nadie pero, ahí estás, dialogando con el Dios de las intemperies a ver si te da alguna pista, algún consuelo.

Y la intemperie de los que adoptaron un hijo, o dos o tres, que los hay y les conozco. Nunca tranquilos, siempre negociando, siempre como a escondidas, como el hijo adoptado de una gran amiga, por Navidad se dedicó a vaciar los bolsos de todos los tíos y tías… ¡Qué intemperie! En silencio, de noche le llama, para quererle. Los dos están a la intemperie, ella no puede decir nada porque el marido, bueno sí, pero ya sabes…lo ve diferente. La intemperie de la soledad, acompañada a veces, o soledad a secas. La de tantos mayores que no dicen mucho pero su mirada expresa intemperie. Solitos, sonriendo o menos amables, pasando por su larga intemperie.

Trabajando en pastoral universitaria en un campus civil en Boston hace años, nos dijeron que no hablásemos a los jóvenes de “familia” en Navidad. Podía ser dramáticamente contraproducente. Ellos, esos jóvenes y niñas y niños de familias desestructuradas también viven la intemperie. Un fin de semana aquí, otro allá…

Y Jesús va y se le ocurre nacer a la intemperie, de unos padres desestructurados y en un lugar desconocido, inhóspito, exageradamente impropio. Pero sí, sí, eso dicen los textos, y de verdad creo que si no fuera cierto no lo dirían ya que no es la imagen de Dios que quisiéramos normalmente, sólo cuando, como El, nos sentimos a la intemperie.

Entonces sí, todo tiene más sentido. El evangelio empieza a tener más luz y relevancia y también más capacidad de movernos por dentro a confiar, a acoger, a acompañar a los y las que están a la intemperie, como nosotros y nosotras que lo estamos o lo hemos estado o lo estaremos cualquier día.

Y no me quiero olvidar de los y las que acompañáis, en esta etapa de vuestra vida, a personas que están a la intemperie. Reconocer tu propio cansancio, tus propios límites que te hacen sentir culpable sin serlo, pero se espera tanto de ti, sobre todo, de tantas mujeres cuidadoras de mayores y de personas enfermas. Recuerdo a otra amiga querida. Lleva meses cuidando muy de cerca por no molesta o invadir, a una hermana que está muy terminal, y hace dos semanas muere su hermano apoyo, de repente, a los 50 años, ¡qué dura intemperie! Qué poco oportuna esa noche oscura, pero qué fuerte la fe de esa mujer fuerte, que sí, claro, se siente a la intemperie, porque además, hay que seguir acompañando con ánimo a la que se está muriendo… ¡Uff! Necesitamos Navidad, y como sugieres Ignacio, meternos en la cueva, olerla, sentirla y coger al crío en brazos para así abrazar nuestra intemperie y la de los que nos rodean. De pronto se me hace más evidente el porqué de los textos de estos días. No los quisiera diferentes. Así cabemos todas y todos

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad , , , ,

Fiesta de la Epifanía del Señor. 6 de enero de 2016

miércoles, 6 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Fiesta de la Epifanía del Señor. 6 de enero de 2016

Leído en Koinonia:

EPIFANIA6

Isaías 60, 1-6

La gloria del Señor amanece sobre ti

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Salmo responsorial: 71

Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes:
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributos;
que los reyes de Sabá y de Arabia
le ofrezcan sus dones,
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. R.

Porque él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.

Efesios 3, 2-6

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos

Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Mateo 2, 1-12

Venimos de Oriente para dorar al Rey

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

«¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:

– «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel»».

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

– «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

***

 La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (Tercer Isaías) corresponde a la restauración, es decir, al regreso a Jerusalén de los exiliados en Babilonia, regreso a la gran ciudad de Dios. Cuando este grupo de exiliados llegó a Israel encontró sus ciudades destruidas, sus campos abandonados o apropiados por otras familias, las murallas derruidas y el templo, el lugar donde Yahvé habitaba, incendiado. Esta dramática realidad los desanimó completamente, centrando sus esperanzas y sus motivaciones únicamente en la reconstrucción de sus viviendas y sus campos, dejando de lado la restauración del templo y, con ello, la confianza en la venida gloriosa de Yahvé, quien traería para Israel la salvación plena en la misma historia. Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Relato desconcertante». Epifanía del Señor – C (Mateo 2,1-12) 06 de enero 2016

miércoles, 6 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Relato desconcertante». Epifanía del Señor – C (Mateo 2,1-12) 06 de enero 2016

9_Epifanía-del-Señor_C-283x300Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.

Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.

En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.

Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de «los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo». Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.

Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.

El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede «crucificar» a quien trae liberación.

Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso. La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.

Al llegar, lo único que ven es al «niño con María, su madre». Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.

El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Cuando los Magos se hicieron Reyes. Una historia viva

miércoles, 6 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Cuando los Magos se hicieron Reyes. Una historia viva

vendran_orienteDel blog de Xabier Pikaza:

Mañana a la noche salen a la calle, en procesión o cabalgata, los magos que fueron antaño a postrarse ante Jesús, según el evangelio. Pero la «escena ha cambiado mucho»; los magos se han hecho Reyes, y en general ya no buscan a Jesús, sino que que representan el gozo de la fiesta de la vida, que se abre con ilusión para los niños.

Para muchos sigue siendo (en España y en otros países del mundo católico) la fiesta más importante del año. Es la fiesta de la fantasía, día de gran gozo de los niños, y así sobrevive con los camellos y la arena del desierto (y sobre todo con los regalos, que son para Jesús, que son para los niños…), a pesar del reno y la nieve que vienen con el Papa Noêl del Norte…

La llegada de los Magos está vinculada con el oriente y el desierto, con estrella en la noche, y la luz de la vida que lleva hacia el niño que nace, para llevarle regalos y enriquecer su vida con la Magia de la Vida más alta que nos envuelve y sobrepasa.

Pero, en los últimos tiempos (y en especial este año) han surgido por doquier voces de crítica y de crisis, con de replanteamiento de la fiesta, no sólo porque ha tomado más fuerza la Navidad del Papa Noêl, sino otras razones:

1. Es fiesta de magos, no de reyes…. La Biblia no habla de Reyes (con el simbolismo de ese nombre), sino de magos, es decir, de sabios que buscan a Jesús (rey bueno), en contra de Herodes (rey malo). Estos magos no sabios que se ocupan de Dios (del sentido del mundo), leyendo su camino en las estrellas. Quiero insistir en ello: El único que cuenta esta historia (que es verdadera en el sentido más profundo del término) es Mateo 2, y no habla de Reyes, sino de Magos, es decir, de sabios-astrónomos-videntes (¡grandes maestros!) que buscaron a Jesús alumbrados por su estrella.

2. ¿Abandonar el nombre de Reyes? El primero que pensó que estos magos podían ser reyes fue Cesáreo de Arlés (en el siglo VI, en la actual Francia), pero sólo en el siglo XII los magos se volvieron básicamente reyes, personajes poderosos, que mantienen el orden de la tierra (aunque nunca pierden su rasgo de magos). Esa visión de los magos como reyes triunfó en tiempo de las cruzadas, cuando Barbarroja, el gran cruzado alemán, llevó los pretendidos “restos” de los magos (que habían sido traídos de Oriente) desde Milán a Colonia. Pienso que ha llegado el tiempo de retornar al evangelio, recreando el sentido de la fiesta, con magos, no con reyes, pues de lo contrario la fiesta cristiana se nos pierde.

3. He visto estos días en la prensa varios estudios de astronomía-astrología, queriendo demostrar que en tiempo de Jesús hubo una supernova, un planeta errante que se hacer a la tierra… o una conjunción de Marte con Jupiter… Todo el tema de la fiesta y de la estrella de los magos debería resolverse pues astronómicamente. Algo he debido estudiar sobre el tema, evocando los trabajos de Kepler y Newton (¡sabios grandes, si los hay!). Pero el sentido de esta fiesta no está en los astros exteriores, sino en la estrella interior que guía nuestra vida hacia la Verdad de Dios (hacia el Dios de Jesús).
12510266_534264703417393_4139665019929845445_n
4. El tema acaba siendo de política social. En mi niñez no había entre nosotros más cultura (permitida) que la cristiana, ni más fiestas que las de la Iglesia…Pero con el paso de los años las “procesiones/cabalgatas” de Reyes se han independizado del evangelio y de la iglesia, y es normal que pongan una o tres “magas” en vez de reyes… O que llamen a las magas con los nombres de la Rev. Francesa: Igualdad, Libertad, Fraternidad… La procesión de la víspera de Reyes no es ya pues una procesión cristiana, sino civil… laica (y a veces anticlerical). No se trata de ir en contra de la cabalgata de los magos/magas ni en Madrid ni en Valencia, ni en otros lugares, pues se trata ya de una fiesta civil. El tema está en si nosotros, los cristianos, que hemos dado esta fiesta de los “reyes” al mundo, podemos volver al sentido fuerte de los magos del evangelio.

Ante estos y otros temas semejantes puedo ofrecer una “pequeña” (es decir, larga) iluminación bíblica.
Llevo más de 20 años preparando un Comentario de Mateo (donde está en pasaje de los Magos), y así he podido leer muchas cosas que se han escrito sobre el tema, y pensar sobre ellas. En esa línea me parece esencial el estudio de U. Luz, Comentario de Mateo 1, Salamanca 2010, y así ofrezco después de las mías, unas reflexiones suyas. Siga leyendo quien quiera saber lo que es la fiesta de los Magos, quá sentido tuvo al principio, cómo ha cambiado después. Buen día a todos.

Imagen 1. Maximino Cerezo, magos: toda la humanidad
Imagen 2. Cabalgata de Rreyes, fiesta civil. Madrid
Imagen 3. ¡Fiesta de magas, experiencia humana, África!
Imagen 4. Magos persas (Ravenna, siglo VI)
Imagen 5. Arqueta con restos de magos en Colonia (siglo XII)

1. Evangelio del día de los Magos (Mt 2, 1-12)

1 Nacido Jesús en Belén de Judá, en tiempo del rey Herodes, llegaron unos magos de oriente a Jerusalén 2 y dijeron: «¿Dónde está el recién nacido rey de los judíos? Porque hemos visto salir su estrella y hemos venido a adorarle». 3 Cuando el rey Herodes oyó esto, se sobresaltó, y con él toda Jerusalén. 4 Y convocó a todos los sumos sacerdotes y letrados del pueblo y se informó por ellos del lugar donde había de nacer el Mesías. 5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judá; porque así está escrito por los profetas:
6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá,
en modo alguno eres el menor
entre los principales clanes de Judá,
porque de ti saldrá un jefe
que será pastor de mi pueblo, Israel’».
7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y se informó cuidadosamente acerca del tiempo de la aparición de la estrella, 8 los envió a Belén y dijo: «Id y averiguad exactamente qué hay de ese niño. Si lo encontráis, notificádmelo para que yo también vaya a adorarlo». 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino. Y he aquí que la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella sintieron mucha alegría. 11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre. Y postrándose, le adoraron y abrieron sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. 12 Y avisados en sueños de que no volvieran donde Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

SENTIDO BÁSICO (XABIER PIKAZA)

Vienen los magos a Jerusalén porque han visto en oriente la estrella del Rey de los judíos…

Ese tema nos sitúa en el centro de una extensa tradición astro-lógica (-nómica) que vincula al ser humano (y especialmente al salvador) con un (=el) Astro del cielo: es como luz en el firmamento y futuro de la historia. Por eso, allí donde ha nacido el Rey de los judíos ha debido encenderse una luz, se expande una esperanza de salvación sobre la tierra. Esa luz atrae a los «magos», que vienen hacia Jerusalén, iniciando la marcha de los pueblos hacia el futuro de su plena humanidad, como indicará al final del evangelio Mt 28, 16-20.

Mateo afirma que “Jesús nació en Belén de Judea, en los días del rey Herodes” y añade que “unos magos vinieron a Jerusalén… preguntando por el lugar del nacimiento del rey de los judíos”. Lógicamente, los sacerdotes responden que en Belén, según la profecía de Miqueas (cf. Mt 2, 1-6). Mateo destaca así, en sentido simbólico de Belén (que físicamente debió nacer en Nazaret), como lugar del rey verdadero, de la línea de David, en oposición a Herodes, rey ilegítimo. La historia de su nacimiento de Jesús está contada desde las profecías, como muestran las citas de cumplimiento que jalonan el evangelio de la infancia: “esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho…” (cf. Mt 1, 22-23; 2, 5-6.15.18.23).

Tenemos aquí una «lucha de reyes»: Herodes rey malo quiere matar a Jesús, rey niño bueno…
Y tenemos unos magos que descubren la verdad de Jesús, no la de Herodes…

A Mateo no le importan los sucesos externos sin más, sino la verdad de lo sucedido, como cumplimiento de la Escritura, pues ella define el sentido de Jesús…. Por eso sitúa en el nacimiento de Jesús la «estrella de Dios», que ilumina el camino de los hombres. Por eso carece de sentido preguntar a los astrónomos, pidiéndoles que estudien cuándo pudo haber aparecido por aquellos días una “estrella nueva” o algún tipo de asteroide, como el que se evoca en la historia de los magos (cf. Mt 2, 9-10).

El autor de estos capítulos (Mt 1–2) no está interesado por datos astronómicos, ni por la exactitud externa de los hechos. No vino a Belén o a Nazaret, para investigar lo que pasó físicamente, sino que fue a la Biblia, para descubrir lo que estaba prometido y lo que debió pasar. De esa forma dijo su verdad, la verdad del evangelio, para anunciar con ella el sentido de Jesús según las esperanzas de Israel. Quien diga que Mateo mintió no entiende la historia. No estamos ante unos hechos brutos, sino ante la verdad del sentido de los hechos .
images1
Los magos preguntan por el mesías en Jerusalén, pero no lo encuentran allí (en la ciudad del templo, donde habita un rey de este mundo), sino en Belén, capital donde se centran y cumplen las promesas. De esa forma, este segundo capítulo de Mt, con su procesión de pueblos buscando al mesías, puede entenderse ya como anuncio de la culminación pascual del evangelio:

– La “evangelio” de los magos brota de la tradición israelita: los pueblos paganos de Oriente vienen hacia Jerusalén, para adorar al Rey de los judíos, que ha nacido ya, pues ha surgido su Estrella. Ellos, los magos, son signo de un camino de búsqueda y fe universal, que desborda el nivel israelita, tanto por su origen como por su meta.

Por su origen: la fuerza que les lleva hacia Jesús no es la ley de Israel, sino la luz o estrella de su propia religión (de su paganismo).
Por su meta: tras adorar a Jesús no quedan allí, para formar parte del pueblo judío, sino que vuelven a sus tierras, como indicando que el camino y luz del Rey israelita ha de interpretarse desde sus propias tradiciones religiosas y culturales. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Los reyes magos somos nosotros. Fiesta de la Epifanía.

miércoles, 6 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Los reyes magos somos nosotros. Fiesta de la Epifanía.

images21Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El autor del primer evangelio (el de Mateo), que probablemente vive en Antioquía de Siria, lleva años viviendo una experiencia muy especial: aunque Jesús fue judío, la mayoría de los judíos no lo aceptan como Mesías, mientras que cada vez es mayor el número de paganos que se incorporan a la comunidad cristiana. Algunos podrían interpretar este extraño hecho de forma puramente humana: los paganos que se convierten son personas piadosas, muy vinculadas a la sinagoga judía, pero no se animan a dar el paso definitivo de la circuncisión; los cristianos, en cambio, no les exigen circuncidarse para incorporarse a la iglesia.

Mateo prefiere interpretar este hecho como una revelación de Dios a los paganos. Para expresarlo, se le ocurre una idea genial: anticipar esa revelación a la infancia de Jesús, usando un relato que no debemos interpretar históricamente, sino como el primer cuento de Navidad. Un cuento precioso y de gran hondura teológica. Y que nadie se escandalice de esto. Las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano son también cuentecitos, pero han cambiado más vidas que infinidad de historias reales.

La estrella

Los antiguos estaban convencidos de que el nacimiento de un gran personaje, o un cambio importante en el mundo, era anunciado por la aparición de una estrella. Orígenes escribía en el siglo III:

“Se ha podido observar que en los grandes acontecimientos y en los grandes cambios que han ocurrido sobre la tierra siempre han aparecido astros de este tipo que presagiaban revoluciones en el imperio, guerras u otros accidentes capaces de trastornar el mundo. Yo mismo he podido leer en el Tratado de los Cometas, del estoico Queremón, que han aparecido a veces en vísperas de algún aconteci­miento favorable; de lo que nos proporciona numerosos ejemplos” (Contra Celso I, 58ss).

Sin necesidad de recurrir a lo que pensasen otros pueblos, la Biblia anuncia que saldrá la estrella de Jacob como símbolo de su poder (Nm 24,17). Este pasaje era relacionado con la aparición del Mesías.

El bueno: los magos

De acuerdo con lo anterior, nadie en Israel se habría extrañado de que una estrella anunciase el nacimiento del Mesías. La originalidad de Mt radica en que la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías se deja ver lejos de Judá. Pero la gente normal no se pasa las noches mirando al cielo, ni entiende mucho de astronomía. ¿Quién podrá distinguirla? Unos astrónomos de la época, los magos de oriente.

La palabra “mago” se aplicaba en el siglo I a personajes muy distin­tos: a los sacerdotes persas, a quienes tenían poderes sobrenaturales, a propagandis­tas de religiones nuevas, y a charlatanes. En nuestro texto se refiere a astrólogos de oriente, con conocimientos profundos de la historia judía. No son reyes. Este dato pertenece a la leyenda posterior, como luego veremos.

El malo: Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas

La narración, muy sencilla, es una auténtica joya literaria. El arran­que, para un lector judío, resulta dramático. “Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes”. Cuando Mt escribe su evangelio han pasado ya unos ochenta años desde la muerte de este rey. Pero sigue vivo en el recuerdo de los judíos por sus construcciones, su miedo y su crueldad. Es un caso patológico de apego al poder y miedo a perderlo, que le llevó incluso a asesi­nar a sus hijos y a su esposa Mariamme. Si se entera del nacimiento de Jesús, ¿cómo reaccionará ante este competidor? Si se entera, lo mata.

Un cortocircuito providencial

Y se va a enterar de la manera más inesperada, no por delación de la policía secreta, sino por unos personajes inocentes. Mt escribe con asombrosa habili­dad narrativa. No nos presenta a los magos cuando están en Oriente, observando el cielo y las estre­llas. Omite su descubrimiento y su largo viaje.

La estrella podría haberlos guiado directamente a Belén, pero entonces no se advertiría el contraste entre los magos y las autoridades políticas y religiosas judías. La solución es fácil. La estrella desaparece en el momento más inoportuno, cuando sólo faltan nueve kilómetros para llegar, y los magos se ven obligados a entrar en Jerusalén.

Nada más llegar formulan, con toda ingenuidad, la pregunta más compromete­do­ra: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. Una bomba para Herodes.

El contraste

Y así nace la escena central, importantísima para Mt: el sobresalto de Herodes y la consulta a sacerdotes y escribas. La respuesta es inmediata: “En Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas”. Herodes informa a los magos y éstos parten. Pero van solos. Esto es lo que Mt quiere subrayar. Entre las autori­dades políticas y religiosas judías nadie se preocupa por rendir homenaje a Jesús. Conocen la Biblia, saben las respuestas a todos los proble­mas divinos, pero carecen de fe. Mientras los magos han realizado un largo e incómodo viaje, ellos son incapa­ces de dar un paseo de nueve kilómetros. El Mesías es rechazado desde el principio por su propio pueblo, anunciando lo que ocurrirá años más tarde.

Los magos no se extrañan ni desaniman. Emprenden el camino, y la reapari­ción de la estrella los llena de alegría. Llegan a la casa, rinden homenaje y ofrecen sus dones. Estos regalos se han interpretado desde antiguo de manera simbólica: realeza (oro), divinidad (incienso), sepultura (mirra). Es probable que Mt piense sólo en ofrendas de gran valor dentro del antiguo Oriente. Un sueño impide que caigan en la trampa de Herodes.

Los Reyes magos no son los padres, somos nosotros

A alguno quizá le resulte una interpretación muy racionalista del episodio y puede sentirse como el niño que se entera de que los reyes magos no existen. Podemos sentir pena, pero hay que aceptar la realidad. De todos modos, quien lo desee puede interpretar el relato históricamente, con la condición de que no pierda de vista el sentido teológico de Mt. Desde el primer momento, el Mesías fue rechazado por gran parte de su pueblo y aceptado por los paganos. La comunidad no debe extrañarse de que las autoridades judías la sigan rechazando, mientras los paganos se convierten.

La mitificación de la estrella

La estrella ha atraído siempre la atención, y sigue ocupando un puesto capital en nuestros naci­mientos. Mt, al principio, la presenta de forma muy sencilla, cuando los magos afirman: “hemos visto salir su estrella”. Sin embargo, ya en el siglo II, el Protoevangelio de Santiago la aumenta de tamaño y de capacidad lumínica: “Hemos visto la estrella de un resplandor tan vivo en medio de todos los astros que eclipsaba a todos hasta el punto de dejarlos invisibles”. Y el Libro armenio de la infancia dice que acompañó a los magos durante los nueve meses del viaje.

En tiempos modernos incluso se ha intentado explicarla por la conjunción de dos astros (Júpiter y Saturno, ocurrida tres veces en 7/6 a.C.), o la aparición de un cometa (detectado por los astrónomos chinos en 5/4 a.C.). Esto es absurdo e ingenuo. Basta advertir lo que hace la estrella. Se deja ver en oriente, y reaparece a la salida de Jerusalén hasta pararse encima de donde está el niño. Puesta a guiarlos, ¿por qué no lo hace todo el camino, como dice el Libro armenio de la infancia? ¿Y cómo va a pararse una estre­lla encima de una cuna? Para Dios «nada hay imposible», pero dentro de ciertos límites.

El número y nombre de los magos

En el Libro armenio de la infancia (de finales del siglo IV) se dice: “Al punto, un ángel del Señor se fue apresurada­mente al país de los persas a avisar a los reyes magos para que fueran a adorar al niño recién nacido. Y éstos, después de haber sido guiados por una estrella durante nueve meses, llegaron a su destino en el momento en que la Virgen daba a luz… Y los reyes magos eran tres hermanos: el primero Melkon (Melchor), que reinó sobre los persas; el segundo, Baltasar, que reinó sobre los indios, y el tercero, Gaspar, que tuvo en posesión los países de los árabes”. Para Mt, el dato esencial es que no son judíos, sino extranjeros.

            Según Justino proceden de Arabia. Luego se impone Persia. En cuanto al número, la iglesia siria habla de doce.

El contraste entre la primera lectura y el evangelio

La liturgia parece ver en el relato de los magos el cumplimiento de lo anunciado en el libro de Isaías (Is 60,1-6).

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;

la gloria del Señor amanece sobre ti!

Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos,

pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.

Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti;

tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría;

tu corazón se asombrará, se ensanchará,

cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar

y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos,

de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro,

y proclamando las alabanzas del Señor.

            Sin embargo, la relación es de contraste. En Isaías, la protagonista es Jerusalén, la gloria de Dios resplandece sobre ella y los pueblos paganos le traen a sus hijos, los judíos desterrados, la inundan con sus riquezas, su incienso y su oro. En el evangelio, Jerusalén no es la protagonista; la gloria de Dios, el Mesías, se revela en Belén, y es a ella adonde terminan encaminándose los magos. Jerusalén es simple lugar de paso, y lugar de residencia de la oposición al Mesías: de Herodes, que desea matarlo, y de los escribas y sacerdotes, que se desinteresan de él.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Y la Palabra se hizo carne

domingo, 3 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Y la Palabra se hizo carne

Jesús Carne

Si me hiciste, Señor, de barro tierno,

de húmedas albas silenciosas,

¿cómo no dar, por mi terrestre invierno,

la más perfecta de tus rosas?

Si me hiciste de musgo y llamas locas,

de arena y agua y vientos fríos,

¿no he de buscar mi ser entre las rocas,

en las arenas y en los ríos?

¿No he de sentirme enriquecido al verlos

en olorosa y cruda guerra,

si me diste dos pies, para tenerlos

siempre en contacto con la tierra?

*

José Hierro
Viento de invierno

***

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada. Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.»

Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

*

Juan 1, 1-18

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

«Recuperar a Jesús». 2 domingo después de Navidad – C (Juan 1,1-18)

domingo, 3 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Recuperar a Jesús». 2 domingo después de Navidad – C (Juan 1,1-18)

8_2-D_desp_de-Navidad-C-300x242Los creyentes tenemos múltiples y muy diversas imágenes de Dios. Desde niños nos vamos haciendo nuestra propia idea de él, condicionados, sobre todo, por lo que vamos escuchando a catequistas y predicadores, lo que se nos transmite en casa y en el colegio o lo que vivimos en las celebraciones y actos religiosos.

Todas estas imágenes que nos hacemos de Dios son imperfectas y deficientes, y hemos de purificarlas una y otra vez a lo largo de la vida. No lo hemos de olvidar nunca. El evangelio de Juan nos recuerda de manera rotunda una convicción que atraviesa toda la tradición bíblica: «A Dios no lo ha visto nadie jamás».

Los teólogos hablamos mucho de Dios, casi siempre demasiado; parece que lo sabemos todo de él: en realidad, ningún teólogo ha visto a Dios. Lo mismo sucede con los predicadores y dirigentes religiosos; hablan con seguridad casi absoluta; parece que en su interior no hay dudas de ningún género: en realidad, ninguno de ellos ha visto a Dios.

Entonces, ¿cómo purificar nuestras imágenes para no desfigurar de manera grave su misterio santo? El mismo evangelio de Juan nos recuerda la convicción que sustenta toda la fe cristiana en Dios. Solo Jesús, el Hijo único de Dios, es «quien lo ha dado a conocer». En ninguna parte nos descubre Dios su corazón y nos muestra su rostro como en Jesús.

Dios nos ha dicho cómo es encarnándose en Jesús. No se ha revelado en doctrinas y fórmulas teológicas sublimes sino en la vida entrañable de Jesús, en su comportamiento y su mensaje, en su entrega hasta la muerte y en su resurrección. Para aproximarnos a Dios hemos de acercarnos al hombre en el que él sale a nuestro encuentro.

Siempre que el cristianismo ignora a Jesús o lo olvida, corre el riesgo de alejarse del Dios verdadero y de sustituirlo por imágenes distorsionadas que desfiguran su rostro y nos impiden colaborar en su proyecto de construir un mundo nuevo más liberado, justo y fraterno. Por eso es tan urgente recuperar la humanidad de Jesús.

No basta con confesar a Jesucristo de manera teórica o doctrinal. Todos necesitamos conocer a Jesús desde un acercamiento más concreto y vital a los evangelios, sintonizar con su proyecto, dejarnos animar por su espíritu, entrar en su relación con el Padre, seguirlo de cerca día a día. Esta es la tarea apasionante de una comunidad que vive hoy purificando su fe. Quien conoce y sigue a Jesús va disfrutando cada vez más de la bondad insondable de Dios.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«Venimos de Oriente para adorar al Rey». Domingo 3 de enero de 2016. Fiesta de la Epifanía del Señor

domingo, 3 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Venimos de Oriente para adorar al Rey». Domingo 3 de enero de 2016. Fiesta de la Epifanía del Señor

08-epifania (C) cerezoAllí donde se celebre hoy la fiesta de la Epifanía (casi todo el mundo excepto en España que se celebra el próximo día 6 de Enero)

***

Leído en Koinonia:

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti.
Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.
Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey

 La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (Tercer Isaías) corresponde a la restauración, es decir, al regreso a Jerusalén de los exiliados en Babilonia, regreso a la gran ciudad de Dios. Cuando este grupo de exiliados llegó a Israel encontró sus ciudades destruidas, sus campos abandonados o apropiados por otras familias, las murallas derruidas y el templo, el lugar donde Yahvé habitaba, incendiado. Esta dramática realidad los desanimó completamente, centrando sus esperanzas y sus motivaciones únicamente en la reconstrucción de sus viviendas y sus campos, dejando de lado la restauración del templo y, con ello, la confianza en la venida gloriosa de Yahvé, quien traería para Israel la salvación plena en la misma historia. Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra. Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

El evangelio que leemos hoy, en la Fiesta de la «Epi-fanía», confirma este carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato simbólico, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista insiste en nombrar con exactitud el lugar donde nació Jesús y en confirmar, a través del Antiguo Testamento, que con su presencia en la historia se da cumplimiento a las palabras de los profetas. Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de Oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del evangelio a los paganos y su vinculación a la comunidad cristiana. La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas, que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.

En un tiempo como el que vivimos, marcado radicalmente por el pluralismo religioso, y marcado también, crecientemente, por la teología del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado profundamente. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de proselitismo, de «convertir al cristianismo» a los «gentiles», y la «universalidad cristiana» era entendida desde la centralidad del cristianismo: éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, la religión-destino de la humanidad. Todos los pueblos (universalidad) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos… Tarde o temprano el mundo llegaría a su destino: a ser «un sólo rebaño, con un solo pastor»…

Hoy todo esto ha cambiado, aunque muchos cristianos (incluidos muchos de sus pastores) todavía siguen en la visión tradicional. Buen día hoy, pues, para presentar estos desafíos y para profundizarlos. No desaprovechemos la oportunidad para actualizar también personalmente nuestra visión en estos temas. En la RELaT (servicioskoinonia.org/relat) hay muchos materiales para estudiar el tema, así como para debatirlo en grupos de estudio o de catequesis.

En el Nuevo Testamento, además de Juan 7,42, encontramos referencias a Belén en las narraciones de Mateo 2 y Lucas 2 acerca del nacimiento del Salvador en la ciudad de David. La tradición de que el Mesías debía nacer en Belén tiene su base en el texto de Miqueas 5,2, donde se señala que de Belén Efrata debía salir quien gobernaría Israel y sería pastor del pueblo. Hoy ya sabemos que Jesús nació probablemente en Nazaret, y que la afirmación de que nació en Belén es una afirmación con intenció teológica.

El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemático, astrónomo y astrólogo. Estas dos últimas disciplinas eran una misma en la antigüedad, por lo que con ambas se podía estudiar el destino y designio de las personas. Es decir, los «reyes magos» no fueron ni reyes ni magos en el sentido actual de estas palabras; habrían sido astrólogos o estudiosos del cielo. Fue el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) quien aseguró que los magos serían reyes y que procederían de Oriente. En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia vieron simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 3.1.16. La Palabra se hizo Carne

domingo, 3 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Dom 3.1.16. La Palabra se hizo Carne

Oasis-smaller-672x372Del blog de Xabier Pikaza:

Dom 2. Después de Navidad. Ciclo C. Según el evangelio, que se lee y canta de forma solemne este domingo, los cristianos afirmamos que Dios es de tal forma divino que se ha hecho carne (vida humana) en la vida de Jesús. Más que eso no se puede decir, ni menos tampoco si se quiere mantener el cristianismo

— Un tema conciliar. En esa línea afirmará el concilio de Nicea que Jesús es Dios (de naturaleza divina) y el de Calcedonia que es perfecto Dios y perfecto hombre (de naturaleza divina y de naturaleza humana)…

— Un tema de experiencia. En la base de esas formulaciones conciliares está la experiencia y la vida de aquellos que dicen que han encontrado a Dios en Jesús (en su vida proyecto de Reino). Éste es el principio del cristianismo, que se puede y se debe articular en tres formulaciones:

(a) Dios “es” (se hace) historia. El mismo Jesús histórico, nacido, muerto y resucitado es la Carne de Dios. Por eso, los cristianos buscamos y vemos a Dios en la «carne de todos los hombres», es decir, en la vida compartida, en amor que es justicia, misericordia, ternura y esperanza.

(b) Dios es (se hace) comunión de “carne”, de tal forma que vemos y tocamos a Dios vemos, tocamos, ayudamos a los hombres y mujeres, en especial a los más necesitados. En esa línea, conforme al lenguaje más filosófico de los Concilios (Nicea y Calcedonia) hay que decir que toda la «naturaleza» humana es carne de Dios (revelación de su Ser).

(c) Creer es crear humanidad «de carne». Celebrar la encarnación de Dios en Jesús significa celebrar el valor divino de lo humano y comprometerse al servicio del hombre, de todos los hombres, y en especial de los excluidos de esta sociedad imperial de consumo, que son hermanos de Jesús, carne de su carne, sangre de su sangre, para emplear un lenguaje bíblico y eucarístico.

En la reflexión de hoy, dejo en penumbra ese último aspecto (tratado con frecuencia en este blog) para centrarme de un modo especial en la encarnación de Dios en Jesús, siguiendo el texto del evangelio de Juan 1, 1-8, que comentaré y presentaré desde una perspectiva de «pre-existencia» de Dios. Dios es en nosotros «primero» (nos pre-existe) para así poderse poner a nuestro servicio.

(Imagen: Caminando con los magos hacia el oasis de Jesús). Buen domingo a todos, buen camino.

El texto básico

[Palabra] En el principio era la Palabra y la Palabra era junto a Dios, y la Palabra era Dios. Esta era en principio junto (hacia) Dios.

[Palabra Creadora] Todas las cosas fueron hechas por ella, y sin ella no se ha hecho ninguna. Lo que fue hecho era (tenía) vida en ella y la vida era la luz de los hombres (Jn 1,1-4)

[Luz] Existía la Luz verdadera, que alumbra a todo ser humano, viniendo al mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella y el mundo no la conoció. Vino a los suyos y los suyos no le recibieron; a cuantos le recibieron les dio poder para hacerse hijos de Dios… (1, 9-12)

[Encarnación] Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria, gloria de Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad (1, 14)

[Revelación] A Dios nadie le ha visto jamás, el Dios unigénito, que estaba en el seno del Padre, ese nos lo ha revelado (1, 18)

He citado los versos principales del himno de Jn 1, 1-18, aquellos que destacan la mediación creadora de la Palabra y Luz de Dios. La Palabra es comunicación verbal (¿más masculina?), la Luz es apertura visual (¿más femenina?). Dios se muestra en ambas casos (por los dos caminos) como Padre, porque habla y porque alumbra, suscitando de esa forma la existencia de las cosas.

El himno culmina allí donde se dice que la Palabra/Luz se hace carne, es decir, vida humana, recibiendo así el nombre de Hijo. De esa forma se ilumina todo lo anterior y recibe un contenido cristiano: Dios se llama Padre, la Palabra/Luz su Unigénito. Después que ha dicho eso, el prólogo puede terminar, con el comentario de 1, 18:

– A Dios nadie la ha visto jamás. Esta frase puede interpretarse en un sentido israelita; han sido precisamente ellos, los judíos, los que han afirmado que nadie puede ver a Dios sin morir; ellos son los que después han añadido que el nombre de Yahvé es silencio, que no puede ni decirse; ellos son los que, conforme a 2 Cor 3-4, han querido poner un velo sobre los ojos para no profanar el misterio de Dios.

A Dios nadie le ha visto: su misterio sigue siendo inaccesible. Esta es la verdad final del más hondo judaísmo que, sin embargo, de forma admirable, siglo tras siglo, ha sabido sacar fuerzas de esa trascendencia divina, para confesar a Dios, a través de la fidelidad a la Ley y tradiciones. No creen los judíos en el Hijo de Dios que es Jesús, pero la confesión del misterio divino les ha hecho vivir en actitud de confesión intensa.

– El Dios (Hijo) Unigénito que estaba en el seno del Padre ése nos lo ha manifestado... Algunos manuscritos dicen “el Hijo Unigénito”, pero los más significativos mantienen esta lectura más difícil, llamando a Jesús Dios Unigénito (monoguenes de dios), que habita en el seno del Padre, como Luz y Palabra. Estrictamente hablando, la palabra que traducimos como seno del Padre (kolpos, pecho,seno) significa pecho y, en algún sentido, corazón. Es como si el Hijo existiera reclinado en el pecho del Padre, como el Discípulo Amado lo estuvo en el pecho de Jesús. Esa esa imagen puede llevarnos a tomar a Dios como “un seno de madre” donde habita y crece el Hijo/Dios unigénito. Esta afirmación paradójica del Dios materno, del Padre en cuyo seno (materno) ha surgido y se mantiene el Hijo, es el culmen de la confesión cristiana.

– Ése nos lo ha revelado. Habitando en el Seno del Padre, Jesús vive (ha vivido) al mismo tiempo entre los humanos, en una historia bien concreta de amor y entrega en favor de ellos. Sólo aquel que ha vivido en los pechos de Dios puede revelar su amor de Padre. Este es el secreto, este el misterio radical del evangelio, que todo el resto del libro de Jn ha querido describir.
No podemos resumir aquí el mensaje de Jn sobre el Padre, pues ese mensaje se expande en todo el evangelio, de manera que sólo leyéndolo entero podemos conocerlo. Para ello deberíamos escribir otro libro, un tratado completo sobre el amor del Padre y del Hijo según Juan. Pero con esto rompemos nuestro esquema. Baste, por tanto, lo ya dicho.

Evangelio de Juan. Una teología de la pre-existencia y de la encarnación Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

«Una historia en cinco etapas». Domingo 2º después de Navidad

domingo, 3 de enero de 2016
Comentarios desactivados en «Una historia en cinco etapas». Domingo 2º después de Navidad

imagesDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Presupuesto para entender el Prólogo

Las conquistas de Alejandro Magno, a finales del siglo IV a.C., supusieron una gran difusión de la cultura griega. En Judea, como en todas partes, los griegos ejercían un influjo enorme: cada vez se hablaba más su lengua, se imitaban sus costumbres, se construían edificios siguiendo su estilo, se abrían gimnasios, se enseñaba la doctrina de sus filósofos. Los judíos, al menos la clase alta, estaban encandilados con la sabiduría de Grecia. Sin embargo, algunos autores no compartían ese entusiasmo. Para ellos, la sabiduría griega era un producto reciente, obra del ingenio humano, y tenía su templo en un lugar pagano, Atenas. La verdadera sabiduría es eterna, procede de Dios, y reside en Jerusalén. Esto puede decirse con palabras vulgares, o poéticamente, presentando a la sabiduría como una mujer y contando su historia. Basándonos en diversos textos bíblicos podemos reconstruir esa historia de la Sabiduría.

La historia de la Sabiduría de Dios

1ª etapa: la Sabiduría junto a Dios desde el comienzo (Proverbios 8,22-36).

El Señor me estableció al principio de sus tareas,
al comienzo de sus obras antiquísimas.
En un tiempo remotísimo fui formada,
antes de comenzar la tierra.
Antes de los océanos fui engendrada,
antes de los manantiales de las aguas.
Todavía no estaban encajados los montes,
antes de las montañas fui engendrada.
No había hecho aún la tierra y la hierba
ni los primeros terrones del orbe.

2ª etapa: la Sabiduría y la creación

Cuando colocaba el cielo, allí estaba yo;
cuando trazaba la bóveda sobre la faz del océano;
cuando sujetaba las nubes en la altura
y fijaba las fuentes abismales.
Cuando ponía un límite al mar,
y las aguas no traspasaban su mandato;
cuando asentaba los cimientos de la tierra,
yo estaba junto a Él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano,
todo el tiempo jugaba en su presencia;
jugaba con la bola de la tierra
disfrutaba con los hombres.

Tercera etapa: la Sabiduría se instala en Jerusalén (Eclesiástico, 24).

Por todas partes busqué descanso
y una heredad donde habitar.
Entonces el creador del universo me ordenó,
el creador estableció mi morada:
Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.
En la santa morada, en su presencia ofrecí culto
y en Sión me establecí;
en la ciudad escogida me hizo descansar,
en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces entre un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que algunos rechacen los consejos de la sabiduría. De hecho, muchos judíos no aceptaban este mensaje. Otro autor presenta a la Sabiduría como una mujer que se queja de no ser escuchada (Proverbios 1,22-25).

Os llamé, y rehusasteis;
extendí mi mano, y no hicisteis caso;
rechazasteis mis consejos,
no aceptasteis mi reprensión.

En resumen: la sabiduría de Dios está junto a él desde el principio, lo acompaña en el momento de la creación, disfruta con los hombres, se establece en Israel. Pero muchos no disfrutan con ella. Prefieren seguir otro camino, no le hacen caso.

La historia de la Palabra

El autor del Prólogo aplicó las ideas anteriores a Jesús, introduciendo algunos cambios. Ante todo, en vez de llamarlo sabiduría de Dios, prefirió llamarlo la Palabra.

Primera etapa: la Palabra junto a Dios

Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios;
ella estaba al principio junto a Dios.

Hay una diferencia notable con el texto sobre la Sabiduría. La sabiduría es creada por Dios. La Palabra, no; existe con él desde el principio. Además, el autor del himno es muy sobrio, no se le ocurre decir que la Palabra jugaba en presencia de Dios.

Segunda etapa: la Palabra y la creación

Todo fue hecho mediante ella,
y sin ella no se hizo nada de lo hecho.
Lo que surgió en ella fue la vida,
y la vida era la luz de los hombres;
y la luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no consiguió derrotarla.

Parece un trabalenguas, pero es muy sencillo: todo fue creado por la Palabra de Dios. El sol, la luna, las estrellas, las montañas, el mar…, el mármol, la madera, el cristal… Todo ha sido creado por la Palabra de Dios. Y ella, además de haber creado a los hombres, es también nuestra luz. La única novedad, muy importante, es que desde el principio se entabla una lucha entre la luz y la tiniebla; pero la tiniebla no logra imponerse, no puede derrotarla.

Tercera etapa: el mundo, creado por la Palabra, la ignora.

Hasta ahora todo ha ido bien. Dios y la Palabra pueden estar contentos. De pronto, advierten que la Palabra es ignorada por el mundo.

En el mundo estaba,
y aunque el mundo se hizo mediante ella,
el mundo no la conoció.

El mundo no se refiere aquí a los seres inanimados sino a las personas que ignoran a Dios, no lo adoran, o prescinden de él. En autor del Prólogo piensa en todos los pueblos paganos, que podrían haber conocido al Dios verdadero, pero que habían caído en diversas formas de idolatría.

Cuarta etapa: la Palabra decide instalarse en Israel; su pueblo la rechaza

¿Qué hará la Palabra cuando se vea ignorada por el mundo? Para un judío, la respuesta es clara: refugiarse en Israel, el pueblo elegido, igual que hacía la sabiduría: “Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad”. Eso mismo hace la Palabra, pero se encuentra con una desagradable sorpresa:

Vino a su casa,
y los suyos no la recibieron.

Quinta etapa: la Palabra decide hacerse carne y habitar entre nosotros.

La Palabra ha sufrido dos derrotas: el mundo la ignora, su pueblo la rechaza. ¿Qué haría cualquiera de nosotros en su lugar? Quedarse junto a Dios y olvidarse de todos. Afortunadamente, Dios no es así. La Palabra toma la decisión más asombrosa que se puede imaginar.

Y la Palabra se hizo carne
y puso su tienda entre nosotros
y contemplamos su gloria,
gloria de Hijo único del Padre,
pleno de gracia y de lealtad.
Pues de su plenitud todos hemos recibido
gracia tras gracia.

Del optimismo ingenuo al realismo mágico

La historia de la Sabiduría resulta demasiado optimista. El himno puede parecer muy pesimista. Sin embargo, no lo es. Aunque no sea todo el mundo ni todo Israel, hay un grupo, formado por judíos y paganos, dispuestos a acoger a Jesús, a creer en él. Y ésos, todos nosotros, reciben una enorme recompensa.

Pero a los que la recibieron
los hizo capaces de ser hijos de Dios.

Y este grupo contempla su gloria, y de su plenitud recibe gracia tras gracia.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

2016, bajo el signo de la confianza

viernes, 1 de enero de 2016
Comentarios desactivados en 2016, bajo el signo de la confianza

a_8

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

* * *

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
y guíame por el camino eterno.

*

Salmo 139 (138)

https://www.youtube.com/watch?v=KpjiUN_SJ98

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

Santa María Madre de Dios. Viernes 01 de Enero de 2016

viernes, 1 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Santa María Madre de Dios. Viernes 01 de Enero de 2016

De Koinonia:

0108

 

 

Números 6,22-27

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

El Señor habló a Moisés:

“Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz”.

Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”

Salmo responsorial: 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.

Gálatas 4,4-7

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abbá! (Padre).” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Lucas 2,16-21

Encontraron a María y a José, y al niño.

A los ocho días, le pusieron por nombre JesúsEn aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

*

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(1 de enero de 1978)

Amados hermanos, amados radio-oyentes:

Con el saludo bíblico que Dios mandaba cuando se dirigía a su pueblo, ya que los cristianos hoy somos el Israel espiritual de Dios, somos el pueblo de Dios, y para nosotros es este precioso augurio de Año Nuevo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”, no podía hacerse un saludo más oportuno y espléndido para el año nuevo que estas palabras que la Biblia pone a nuestra consideración esta mañana, y al mismo tiempo unir a esta buena voluntad de Dios la presencia de María, la Virgen Madre.

Hay una fiesta oficial de la Iglesia en honor de María y es hoy, 1º de enero. Ocho días después de dar a luz al Redentor del mundo la Iglesia quiere llamar la atención de todos sus hijos para celebrar la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Así se inicia el año bajo la bendición directa de Dios y bajo este título que es toda una inspiración de confianza en el poder de la Virgen, por ser de Dios. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Santa María, Madre de Dios – C (Lucas 2,16-21)

viernes, 1 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Santa María, Madre de Dios – C (Lucas 2,16-21)

07_María_MdD_C-390x247Preguntas de Año Nuevo

Hoy comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿qué espero yo del nuevo año?, ¿qué deseo de verdad?, ¿qué es lo que necesito?, ¿a qué dedicaré mi tiempo más precioso e importante?, ¿qué sería para mí algo realmente nuevo y bueno en este año que hoy comienza?

¿Viviré de cualquier manera, pasando de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo, o aprenderé a distinguir lo importante y esencial de lo que es secundario? ¿Viviré de forma rutinaria y aburrida, o aprenderé a vivir con espíritu más creativo?

¿Seguiré este año alejándome un poco más de Dios o empezaré a buscarlo con más confianza y sinceridad? ¿Seguiré un año más mudo ante él, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin de mi alma maltrecha una invocación pequeña, humilde pero sincera?

¿Viviré también este año preocupado solo por mi bienestar o sabré preocuparme alguna vez de hacer felices a los demás?, ¿a qué personas me acercaré?, ¿sembraré en ellas alegría, o contagiaré desaliento y tristeza? Por donde yo pase, ¿será la vida más amable y menos dura?

¿Será un año más, dedicado a hacer cosas y más cosas, acumulando egoísmo, tensión y nerviosismo o tendré tiempo para el silencio, el descanso, la oración y el encuentro con Dios?, ¿me encerraré solo en mis problemas o viviré tratando de hacer un mundo más humano y habitable?

¿Seguiré con indiferencia las noticias que día a día me llegarán desde los países del hambre?, ¿contemplaré impasible los cuerpos destrozados de las gentes de Irak o los ahogados de las pateras?, ¿seguiré mirando con frialdad a los que vienen hasta nosotros buscando trabajo y pan? ¿Cuándo aprenderé a mirar a los que sufren con corazón responsable y solidario?

Lo «nuevo» de este año no nos vendrá de fuera. La novedad solo puede brotar de nuestro interior. Este año será nuevo si aprendo a creer de manera nueva y más confiada, si encuentro gestos nuevos y más amables para convivir con los míos, si despierto en mi corazón una compasión nueva hacia los que sufren.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Santa María del Año Nuevo (2016). Meditación bíblica

viernes, 1 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Santa María del Año Nuevo (2016). Meditación bíblica

1511239_532686990241831_5284116805109442509_nDel blog de Xabier Pikaza:

Termina el 2015 y se abre así el 2016, con María, como Ianua/Puerta de Enero/Ianuario:

– Es la Fiesta de la Circuncisión, del Nombre de Jesús:alianza/salvación de Dios.
– Es Fiesta de Santa María, Madre de Dios y del Año Nuevo católico

El texto principal del día es el Pablo, que anuncia la llegada de la plenitud de los tiempos (Gal 4,4), diciendo que Dios envío a su Hijo, nacido de mujer (de gynaikos).

— En un plano, Pablo afirma lo más obvio: Jesús,hijo de mujer, es por eso un ser humano (cf Job 14,1; 15,14; 25,4) y ha nacido en un momento determinado (hacia el 6 a.c.), de la estirpe de Abraham.

— En otro plano, el mismo Jesús es Hijo de Dios, de manera que el mismo Dios nace de mujer, inaugurando el Año Nuevo Cristiano, que es el 2016 todos los años de la historia de los hombres, que son Historia de Dios.

Éste es el núcleo teológico de la Navidad como destaca la meditación bíblica que sigue, retomando el motivo de una postal anterior en que hablaba de las ocho navidades.

Así ofrezco a mis lectores una página de teología «dura», y su comprensión exige cierta dedicación filológica e histórica. El Dios de Navidad está en los pesebres y cortizos, en los caminos perdidos del exilio, en los suburbios y hospitales… Pero el Evangelio de Pablo nos ayuda a entenderlo mejor.

A quienes siguen ese rastro de Dios dedico esta reflexión teológica de fin de año. Buen día 31 de Diciembre 2015 y gracias por haberme acompañado a lo largo de estos meses, con cientos de miles de lectores. Feliz 1, I, 2016.

Texto: Gálatas 4, 4-6

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo
a – nacido de mujer,
b – nacido bajo la ley 4,5
b’- para rescatar a los que estaban bajo la ley
a’- para que alcanzáramos la filiación

Y la prueba de que sois hijos, es que Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, gritando:¡Abbá, oh Padre!- por lo tanto ya no eres siervo sino hijo y si eres hijo heredero, de parte de Dios.

Cristología de Pablo. El doble nacimiento de Jesús.

Vengamos a Gal 4,1-7 Pablo está evocando todo el misterio cristiano desde una perspectiva de nacimiento liberador del Hijo de Dios. Todas las frases, todos los términos han sido cuidadosamente escogidos para indicar la novedad cristiana, abriendo dentro de la tradición del judaísmo un nuevo y fuerte contenido simbólico. Aquí no se dice lo que pasa siempre, lo que sucede al ser humano en cuanto nacido de mujer (en general) sino lo que acontece cuando nace el Hijo de Dios, a quien se define en particular como nacido de mujer.

a. La tradición sinóptica y juanea ha presentado a Jesús como hijo del hombre, en terminología muy significativa (1) que, teniendo un sentido genérico (significa simplemente un ser humano) conserva sin embargo la referencia al origen. Jesús es hijo (huios), alguien que nace; no proviene de sí mismo, ha recibido todo lo que tiene.

b. En esa línea, Jesús es hijo de lo humano, es decir, del anthropos (se dice anthropos, Adán integral, que varón-mujer, y no anêr, simple varón). Pablo no recoge de manera directa esa tradición, pero utiliza para hablar de Jesús una serie de símbolos que debeos precisar con cuidado. Lo primero que hay que distinguir es el doble nacimiento.

1. Por un lado, Jesús aparece como Hijo de Dios y Señor en la pascua, de tal manera que su nacimiento divino (mesiánico) se identifica con su resurrección (cf 1Tes 1,10; Rom 4,25; 10,9; Flp 2,20-11). En esta línea parece que la vida histórica de Jesús ha sido poco importante; su primer nacimiento ha sido normal (igual que el de todos los humanos); lo que importa y salva es su renacimiento pascual.

2. Pues bien, el mismo Pablo, situándose en otra perspectiva, ha interpretado aquel nacimiento histórico de Jesús (su venida a la historia) como un acontecimiento salvador, situándose así en una línea teológica que ha sido más elaborada por Juan, según parece.

Jesús, hijo de Adán, de David, de Abraham

Aquí nos situamos en esta segunda perspectiva, ofreciendo un primer análisis de tradiciones. Entramos en un campo difícil de estructure u organizar, de tal manera que nuestro planteamiento será sólo inicial (y quizá sólo aproximativo). Pero juzgamos que es necesario para entender el lugar que puede ocupar una mariología dentro del esquema general de Pablo (y del conjunto de la teología cristiana).

– Pablo no presenta a Jesús sólo como hijo o descendiente de Adán (que lo es, en un nivel) sino también como antitipo de Adán (como un nuevo Adán, que viene de Dios). Por eso, frente al primer ser humano (Adán de la tierra) que es principio de muerte, ha presentado Pablo al segundo ser humano que es fuente de vida, que viene del cielo (de Dios) (1 Cor 15,22); frente al primer Adán que pertenece a la tierra (Adam de la ‘Adamah o tierra roja) está el segundo/último Adán que es Cristo, como Espíritu vivificante, como nueva realidad que proviene de los cielos (1Cor 15,44-48).

En ese nivel superior, Jesús no es descendiente del Adán antiguo, no proviene de su genealogía de muerte (siendo, sin embargo, en otro plano, un hombre del mundo, un Adán de la tierra). En esta perspectiva es claro que Pablo no puede definir a Jesús solamente como un «hijo del hombre» (hijo de Adán), pues de esa forma le haría esclavo del pecado y de la muerte.

Cristo es el Segundo Adán, el Hombre definitivo, que viene de Dios para superan el camino antiguo de la humanidad (cf Rom 5). Pues bien, al decir que este Jesús, último Adán, es pneuma dsôopoioun o vivificante (1 Cor 15,45), Pablo está asumiendo una terminología que Gen 3,20 atribuía a la mujer en cuanto Eva, Jawah o donadora de vida. Los LXX le llaman la dsoê (Vida), madre de todos los dsôntôn (vivientes).

images1La mujer de Gen 3, 20 en Donadora de Vida, es la Viviente
El Jesús de Pablo es en un plano más alto el Viviente, el donador de vida.

Frente al viejo Adán de muerte (que simboliza y contiene la humanidad caída), surge el último Adán que es Jesús, asumiendo y cumpliendo en su vida los rasgos vivificadores de la E¬va/Madre del principio.

De esa manera se ha esbozado una línea de interpretación cristológica de tipo materno/femenino que la teología ha desarrollado poco, que yo sepa:

frente y contra el antiguo Adán de muerte ha surgido
Cristo el verdadero Adán de vida

que posee elementos muy cercanos a la Eva/madre (vida-vificadora) del principio de la historia humana (2) .

– Dentro de la perspectiva nacional israelita, Pablo ha presentado a Jesús como hijo de David según la carne (Rom 1,3). Esa fórmula, de nuevo con la terminología de semilla/descendencia/esperma (zara, sperma)) nos sitúa en el centro de la esperanza mesiánica de los judíos.

Veremos después que Abrahán es padre de Jesús kata pneuma, es decir, en plano de fe, en perspectiva de apertura universal. David,en cambio, sólo ha sido padre sólo en un nivel de historia, de humanidad que pasa, es decir kata sarka (según la carne) Sólo quien supera el plano davídico, de mesianismo nacional, y descubre la acción de Dios en la pascua entiende el verdadero nacimiento de Jesús que es Hijo de Dios por la resurrección (3).

– Más que como Hijo de David, Pablo ha presentado y definido a Jesús como hijo de Abrahán, , en perspectiva de espíritu y no de carne, precisamente en el contexto donde prepara los símbolos fundantes de Gal 4,4.

Ciertamente, Jesús es Hijo de David según la carne (Rom 1, 3), pero él es sobre todo Hijo de Araham por la fe.

Este es en el centro de la disyuntiva que enfrenta dos realidades:
la ley (judaísmo nacional, cumplimiento de los ritos alimenticios y sociales)
la promesa, entendida aquí como libertad frente a la ley.

Esa promesa está simbolizada en Abrahán y su descendencia o esperma. Pues bien, para Pablo, ese esperma o semilla, ha de entenderse en singular y se refiere al Cristo (Gal 3,16) (4)

El esperma del que proviene Jesús

Hemos aludido ya al motivo del esperma o semilla vital de Abrahán ecomparándola al esperma o descendencia de Eva, la madre (cf Gen 3,1 y Gen 12,7).

–Jesús, es, por un lado, esperma de Eva (es su descendiente, vencedor de la serpiente).
–Por otro lado, Pablo le presenta como sperma de Abrahán, su verdadero descendiente.

Todo el argumento de Pablo se dirige a mostrar que Jesús es hijo de Abrahan por la fe y no por las obras, es hijo según el espíritu (kata pneuma) y no por descendencia puramente carnal o ley del mundo, conforme a la ley de los judíos «legalista» que se cierra en las normas de su pueblo (Gal 4,29).

La filiación de Abrahán sitúa a Jesús en un plano de surgimiento de fe, desbordando el nivel de genealogía nacional.

Así podemos afirmar que Abrahán pertenece a la historia israelita lo mismo que David (es padre del pueblo), pero su figura no queda limitada al plano de la carne (es decir, al nivel de la herencia nacional), sino que él puede presentarse como verda¬dero padre de Jesús, en una línea abierta a la mariología (5). Aahora podemos resumir los motivos.

a) Sabemos por un lado que Jesús no es hijo de Adán en el sentido de «heredero», portador de su «espíritu», sino que, siendo en un plano heredero de Adán, Jesús es su antagonista (segundo o último Adán); eso significa que, en un sentido estricto, Jesús no nace para quedar cerrado en el camino de la humanidad pervertida, condenada a la muerte; no brota de la semilla del varón dominador que actúa en línea de carne (de violencia).

b) Ciertamente, en un plano, Jesús es hijo de David, pero tenemos que añadir que que es hijo según la carne, es decir, en plano de este mundo viejo. Eso significa que no está «determinado» por el mesianismo davídico, que pertenece el mundo de antiguo de violencia de la historia. Jesús no es mesías en el plano nacional y militar del mesianismo davídico(6).

c) Jesús, en cambio, es verdadero hijo de Abrahán: brota en ámbito de fe, por gracia de Dios, es decir, según el Espíritu, en la línea de eso que Rom 1,3-4 ha presentado como centro del misterio pascual. Jesús nace de la fe (es decir, nace en un plano de gracia)…, naciendo en este mundo. En esa línea, Pablo le vincula con Abrahám, el creyente

Eso significa que el nacimiento mesiánico (salvador) de Jesús ha de entenderse en un plano de resurrección (es decir, de superaciòn del puro mesianismo político, que acaba en la muerte). Solamente allí donde podemos aplicar al nacimiento humano de Jesús los principios de la pascua (la gratuidad y la fe, el don de Dios que supera los límites de egoísmo nacionalista de la carne) puede elaborarse de una mariología.

Gal 4,4: nacido de mujer, nacido del Espíritu.

Llegamos así al tema de fondo de Gal 4,4: ¿en qué plano ha de entenderse la mujer que da a luz a Jesús? Si pertenece al ámbito de la carne (al viejo Adán o al rey David del mesia¬nismo nacional judío de Rom 1,3-4), la madre de Jesús sería sólo una figura más dentro del mundo de muerte: una madre como otras, en línea de egoísmo, de violencia y muerte.

La madre de Jesús sólo puede ser significativa para el cristianismo si es que ella sobrepasa ese nivel de carne (de pura descendencia davíca) y nos sitúa en el plano de la vida (dsoe, pneuma) es decir, en el ámbito o plano de gracia (de Espíritu) que Jesús ha venido a suscitar con su pascua… La Madre de jesús se sitúa en el nivel de Eva, la portadora de Vida (según Gen 3, 20). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Tres actitudes para el nuevo año. Fiesta de Santa María, Madre de Dios

viernes, 1 de enero de 2016
Comentarios desactivados en Tres actitudes para el nuevo año. Fiesta de Santa María, Madre de Dios

00-Maria, madre de DiosDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Un extraño cambio en 1970

Cualquier judío sabe que a un niño hay que circuncidarlo a los ocho días de nacer. Así lo ordenó Dios a Abrahán: “A los ocho días de nacer, todos vuestros varones de cada generación serán circuncidados” (Génesis 17,12). Por consiguiente, cuando la iglesia adoptó el 25 de diciembre como fecha del nacimiento, el 1 de enero pasó a celebrarse la fiesta de la circuncisión e imposición del nombre de Jesús.

            Existía también una fiesta de Santa María, Madre de Dios, solemnidad que se había introducido en las iglesias orientales hacia el año 500 y que la iglesia católica romana terminó celebrando el 11 de octubre. Parecía lógico relacionar más estrechamente esta fiesta de la maternidad de María con el nacimiento de Jesús. Por eso, a partir de 1970 se trasladó la fiesta al 1 de enero.

            Esto implicó unir dos celebraciones importantes el mismo día: nombre de Jesús y Maternidad divina de María. Por si fuera poco, a Pablo VI se le ocurrió celebrar también el 1 de enero la Jornada Mundial por la Paz.

            Dado que incluso los cristianos más piadosos celebran el Fin de Año y no están al día siguiente con la cabeza demasiado despejada, se ha decidido aligerar un poco de celebraciones el 1 de enero.

            Y lo ha pagado quien menos se podía imaginar. La fiesta del Nombre de Jesús pasa este año a celebrarse el día 3 de enero, aunque se mantiene en la misa del día 1 la referencia a la circuncisión e imposición del nombre.

El libro bíblico de los Números no lo escribió san Francisco de Asís

            La primera lectura de hoy dice:

            El Señor habló a Moisés:

            Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.» Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

       He conocido personas, sobre todo en Argentina, convencidas de que esta bendición es de san Francisco de Asís. La escribió muchos siglos antes un autor bíblico para que la pronunciaran los sacerdotes sobre los israelitas. Se encuentra en el libro de los Números, capítulo 6, versículos 22-27. Es tan breve, clara y profunda que cualquier comentario sólo sirve para estropearla.

Tres actitudes para el nuevo año (Lucas 2,16-21)

        En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

         Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores.

       Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

         Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

      Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

            El texto relaciona dos acontecimientos muy distintos, separados por ocho días de distancia. El primero, la visita de los pastores, es lo mismo que leímos el 25 de diciembre en la segunda misa, la del alba. En la escena se distinguen diversos personajes: empieza y termina con los pastores, que corren a Belén y vuelven alabando y dando gloria a Dios; está también presente un grupo anónimo, que podría entenderse como referencia a la demás gente de la posada, pero que probablemente nos representa a todos los cristianos, que se admiran de lo que cuentan los pastores. Finalmente, el personaje más importante, María, que conserva lo escuchado y medita sobre ello.

            Estas tres actitudes se complementan: la admiración lleva a la meditación y termina en la alabanza de Dios. Tres actitudes muy recomendables para el próximo año.

            La segunda escena tiene lugar ocho días más tarde. Algo tan importante y querido para nosotros como el nombre de Jesús lo cuenta Lucas en poquísimas palabras. Su sobriedad nos invita a reflexionar y dar gracias por todo lo que ha supuesto Jesús en nuestra vida.

En vez de propósitos y buenos deseos, una buena compañía

            El comienzo de año es un momento ideal para hacer promesas que casi nunca se cumplen. También se formulan deseos de felicidad, generalmente centrados en la clásica fórmula: salud, dinero y amor.

            La liturgia nos traslada a un mundo muy distinto. Abre el año ofreciéndonos la compañía de Dios Padre, que nos bendice y protege, de Jesús, que nos salva, de María, que medita en todo lo ocurrido.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Un puntito de nada…

jueves, 31 de diciembre de 2015
Comentarios desactivados en Un puntito de nada…

Del blog Amigos de Thomas Merton:

febudista01

“En el centro de nuestro ser hay un punto de nada que no ha sido tocado por el pecado ni por la falacia, un punto de pura verdad, un punto o chispa que pertenece por entero a Dios, que nunca está a nuestra disposición, desde el cual Dios dispone de nuestras vidas, y que es inaccesible a las fantasías de nuestra mente y a las brutalidades de nuestra voluntad.

Ese puntito de nada y de absoluta pobreza es la pura gloria de Dios en nosotros.

Es como un diamante puro, fulgurando con la invisible luz del cielo.

Está en todos, y si pudiéramos verlo, veríamos esos miles de millones de puntos de luz reuniéndose en el aspecto y fulgor del sol que desvanecería por completo toda la tiniebla y toda la crueldad de la vida…”

*

THOMAS MERTON.
Le point vierge (El punto virgen).

1604478_10152042442769635_598762523_n

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.