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Colombia: la movilización LGTBfoba, una de las razones del triunfo del “no” al acuerdo de paz

Martes, 11 de octubre de 2016

Bandera_gay_ColombiaMuy mala noticia para el colectivo LGTB el resultado del plebiscito sobre el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC celebrado el pasado domingo. Con una participación del 34,7% del censo, el “no” se impuso con un 50,2% frente al 49,8% del “sí”. Todo apunta a que la movilización por el “sí”, que según las encuestas previas era la opción preferida de forma muy mayoritaria por el pueblo colombiano, fue menor que la del “no”. Aunque sin duda las causas del resultado son diversas, no conviene pasar por alto que detrás del rechazo al acuerdo de paz, que por primera vez incorporaba el enfoque de género y reconocía de forma específica a las víctimas LGTB, se encontraban los sectores conservadores más abiertamente homófobos, que de hecho no han dudado en utilizar este aspecto para hacer campaña.  

Como explicamos días antes del plebiscito, por primera vez en un proceso de este tipo los acuerdos incorporan de forma expresa el enfoque de género y diversidad sexual, algo que fue especialmente celebrado por los colectivos LGTB colombianos, como Colombia Diversa o Caribe Afirmativo. Se reconoce como víctimas a las personas LGTB, se les permite exigir justicia individual y colectiva por los daños motivados por la LGTBfobia y se les reconoce el derecho a una atención diferencial y a una reparación integral. El acuerdo permite, asimismo, que las personas LGTB se involucren en la construcción de la paz, asegurándoles que los derechos adquiridos serán realidad en todos los territorios de Colombia.

Es por todo ello que los colectivos LGTB apoyaron de forma rotunda el “sí”, pero también que por ejemplo muchas iglesias evangélicas utilizaron el argumento de que Colombia sería entregada a la “dictadura homosexual” (también al “ateísmo” y al “castrochavismo”…) para movilizar a sus feligreses. El argumento de que los acuerdos de paz suponían la aceptación oficial de la “ideología de género” fue de hecho uno de los más utilizados por los partidarios del “no”. Es el caso, por mencionar solo un ejemplo, de la megaiglesia Misión Carismática Internacional, a la que ya hemos hecho alusión en alguna ocasión anterior, y que constituye uno de los principales apoyos del Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe, líder principal de la oposición al acuerdo de paz. Otro de los que han defendido ardorosamente el “no” es el pastor evangélico y concejal bogotano Marco Fidel Ramírez, que tras conocer el resultado celebró el, a su juicio, fracaso de la “agenda homosexual”:

Pero también líderes políticos católicos utilizaron este argumento, y ello a pesar de que el papa Francisco había mostrado expresamente su satisfacción por el acuerdo de paz (por lo que se refiere al plebiscito, la Iglesia católica mantuvo sin embargo la “neutralidad oficial”). Un ejemplo es el de Alejandro Ordóñez, que acaba de abandonar su cargo como procurador general, desde el cual ha liderado múltiples batallas contra los avances en materia LGTB que se han ido produciendo en Colombia en los últimos años. Ordoñez, cuya reelección como procurador el Consejo de Estado declaró nulo en septiembre, se convirtió en otro de los rostros del “no”. “La Colombia creyente tiene la obligación de votar ‘no’”, llegó a asegurar“Aunque lo quieren negar, en más de 144 apartes del acuerdo hablan del enfoque de género, y en muchas de las utilizaciones de esa expresión está implícita la ideología de género”, fue una de las razones que argumentó.

El peligro: que una renegociación del acuerdo excluya al colectivo LGTB

Nadie sabe a ciencia cierta qué sucederá a partir de ahora. Tanto el presidente colombiano, Juan Manuel Santos (que este mismo viernes recibía un importante espaldarazo con la concesión del Premio Nobel de la Paz) como las FARC han anunciado su disposición a seguir avanzando en los acuerdos, pese al revés del plebiscito. Pero los opositores al proceso se sienten ahora legitimados y exigen una renegociación. En este contexto, pocos dudan de que uno de los puntos que peligran es precisamente su aspecto inclusivo.

De ahí que más de de 50 líderes LGTB colombianos hayan pedido expresamente a Juan Manuel Santos una cita para trasladarle la preocupación del colectivo por lo que puede suceder. “Rechazamos que las luchas sociales de los movimientos de mujeres y de sectores sociales LGBT sean estigmatizadas como ideologías foráneas o contrarias al bienestar social. No compartimos que los derechos de ningún sector social excluido o marginalizado como el nuestro y otros más, sean sometidos a las decisiones de mayorías, incluyendo los derechos de minorías políticas, sociales, étnicas o religiosas”, han expresado, de forma colectiva, los activistas, que exigen “que no se nos excluya de la posibilidad de vivir y participar en la construcción de una sociedad democrática y plural, manteniendo el enfoque de género y diversidad sexual en los acuerdos”.

No es un momento fácil para Colombia, y menos aún para sus ciudadanos LGTB, que además se enfrentan a serias amenazas (como la iniciativa de referéndum contra la adopción por parejas del mismo sexo y personas solteras que promueve la senadora Viviane Morales). En este contexto, lo sucedido el pasado domingo no es una buena señal. Como bien expresa Ferney Yesyd Rodríguez, colaborador de dosmanzanas desde Colombia, “en nuestro país, los defensores de derechos LGBTI, organizaciones feministas y derechos individuales en general saben que este saboteo al proceso de paz fue organizado por las iglesias para pedir los derechos alcanzados por las mujeres y la población LGBT en bandeja de plata”. Estaremos atentos a lo que sucede.

Fuente Dosmanzanas

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La segunda vuelta de la elecciones presidenciales en Colombia ofrece un panorama adverso a la igualdad LGBTI

Sábado, 31 de mayo de 2014

Oscar-ZuluagaEl pasado domingo 25 de mayo tuvo lugar en Colombia la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en la cual el candidato más votado fue Óscar Iván Zuluaga, del partido Centro Democrático (la formación derechista fundada por el expresidente Álvaro Uribe). Zuluaga alcanzó el 29,3 % de los votos y disputará la segunda vuelta al actual presidente, Juan Manuel Santos, que fue segundo. El posible regreso del uribismo al poder constituye sin duda una seria amenaza para los derechos LGTBI.

Juan Manuel Santos, apoyado por una coalición de diversos partidos de centro-derecha, se quedó en el 25,7 % de los votos. La conservadora Marta Lucía Ramírez, contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción homoparental, fue tercera con el 15,5 % de los votos. Fuera de la contienda quedaron también los dos candidatos más claramente favorables a los derechos LGBTI: Clara López, del izquierdista Polo Democrático (con el 15,2 %) y Enrique Peñalosa, del Partido Verde (obtuvo el 8,5 %).

Una vez que los candidatos más favorables a la igualdad han quedado fuera de la contienda, la posibilidad de que Óscar Iván Zuluaga se haga con la presidencia constituye ahora la más seria amenaza a los derechos LGBTI. No en vano Zuluaga cuenta entre sus apoyos con los grupos cristianos más reaccionarios, como la Misión Carismática Internacional G12, la Iglesia Avivamiento, sectores católicos conservadores y personajes como el pastor evangélico y concejal de Bogotá Marco Fidel Ramírez, a cuya homofobia ya nos hemos referido en ocasiones anteriores.

También se ha unido a la campaña del candidato uribista la pastora María Luisa Piraquive, del Partido MIRA (una formación vinculada a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional) y de la que ya comentamos el escándalo en el que se vio envuelta al difundirse un vídeo en el que pedía a los pastores de su iglesia que no permitieran a personas con discapacidad subir a los púlpitos, al considerarlo antiestético. Se da precisamente la circunstancia de que el hijo de Piraquive es gay y fue expulsado de la iglesia y del partido por su propia madre, aunque luego la familia lo volvió a acoger. Piraquive ha pedido ahora a su feligresía apoyar a Zuluaga porque según ella Santos no la defendió en su momento.

La victoria de Zuluaga no solo supondría un revés para los derechos LGTBI, también llevaría a la suspensión del proceso de paz con la guerrilla de las FARC, el cual ha avanzado como nunca antes había hecho.

Frente a la amenaza de Zuluaga, el continuismo de Santos

1703_bZuluaga disputará la segunda vuelta a Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, al que en modo alguno se puede considerar un defensor de los derechos LGTBI pero que al menos no resulta tan hostil. Santos, que guardó un silencio absoluto sobre el proyecto de ley de matrimonio igualitario que fue rechazado por el Congreso en abril del 2013, asegura ahora que respetará las decisiones de la Corte Constitucional al respecto. Conviene recordar, en este sentido, que en Colombia el avance de los derechos LGBTI ha ido de la mano de la Corte Constitucional, ante la pasividad del Ejecutivo y la animadversión de mayoría del Congreso y de la Procuraduría General de la Nación. Por el momento existen ya en el país tres matrimonios entre personas del mismo sexo válidos por decisión de jueces, después de que 2011 la Corte ratificara que las parejas del mismo sexo constituyen familia y diera un plazo de dos años al Congreso para que legislara su reconocimiento con los mismos derechos que el matrimonio civil (obligación que el Congreso no cumplió). La Corte Constitucional, de hecho, está ahora obligada a pronunciarse de forma más explícita sobre la materia y despejar la incertidumbre jurídica.

El posicionamiento de Santos supone un cambio significativo respecto a su campaña de 2010, cuando se comprometió con el pastor Ricardo Rodríguez (de la Iglesia Avivamiento) a impedir el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y hacer de la Biblia su guía como gobernante.

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales tendrá lugar el domingo 15 de junio, solo dos semanas antes de la que será XVIII Marcha por la Ciudadanía LGBTI en Bogotá. Una jornada electoral que promete estar muy apretada y cada voto contará. Para los ciudadanos LGBTI, la opción de tener un presidente comprometido por la igualdad se ha perdido, y ahora toca elegir entre un derechista indiferente -el mal menor- y un ultraderechista abiertamente contrario. Veremos qué sucede finalmente.

Fuente Dosmanzanas

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