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Archivo para Domingo, 24 de diciembre de 2017

Cristianos Gays os desea una Feliz Navidad

Domingo, 24 de diciembre de 2017

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“Como nos ama
hacese a nuestra medida”

Santa Teresa de Jesús

Los Administradores y Moderadores de Cristianos Gays queremos desearos a todos una muy feliz Navidad.

Deseamos que el Niño Dios se encarne no solo en nuestros corazones, sino también en nuestras obras.

Que sepamos reconocer a este Dios que se hace carne en una madre soltera, criado por un padre que no es el suyo en lo humano. Al margen de lo establecido. Por eso felicitamos la Navidad con el Niño que nace en el hogar con dos madres. El hogar con dos padres. El hogar con una sola madre o con un solo padre. Porque hogar es donde hay amor, no un numero y tipo de personas. Y si hay amor, ahí nace Jesús.

Hoy contemplamos en el relato del Evangelio cómo la Palabra se hizo carne (Jn 1, 1-18). Nos suele resultar complicado pensar en Jesús tal y como nos lo presenta hoy Juan: preexistente, divino, revelador del Padre… Es un misterio que desborda pero que llena de gozo desmesurado. Dios se nos muestra de una forma inauditamente cercana porque el amor tiende a abajarse y a hacerse próximo. También mi amor debe tender a encarnarse en gestos hacia los demás que muestren cómo es Dios.

Gracias por los que entráis, leéis, compartís y nos regaláis vuestra amistad y oraciones.

Que el Niño Dios colme de bendiciones todos vuestros nobles deseos y esperanzas.

¡Feliz Navidad!

*

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Espiritualidad, General ,

¡Señor de la noche, Dios de luz, Visita mi establo oscuro!

Domingo, 24 de diciembre de 2017

Del blog de la Communion Béthanie:

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Para decir juntos nuestra fe.

¡Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que la Navidad tenga lugar esta noche (…)

En tus tierna manos
deposito mi miedo de no ser …
Esta noche naceremos
de un mismo aliento;
Nacerás en mí
Para venir al mundo que me rodea,
Y yo naceré de ti,
Acogida como una reina
Acogido como un rey
Hasta en mis más sombríos rincones.

¡ Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que Navidad se efectue esta noche (…)
Entonces, por fin, en mi desierto
habrá sitio para los otros,
Aquellos que te nombro ahora
En un silencio
Que implora tu compasión.

*

Lytta Basset

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

Navidad del Señor: Misa de medianoche

Domingo, 24 de diciembre de 2017

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LECTIO

 Isaías 9,1-3.5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras una luz les ha brillado.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se alegran ante ti con la alegría de la siega, como se regocijan al repartirse un botín.

Porque, como hiciste el día de Madián, has roto el yugo que pesaba sobre ellos, la vara que castigaba sus espaldas, el bastón opresor que los hería.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros descansa el poder, Y es su nombre: «Consejero prudente, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz».

Dilatará su soberanía n medio de una paz sin límites, asentará y afianzará el trono y el reino de David sobre el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará.

*•• Todas las lecturas bíblicas de las misas de Navidad, si bien con perspectivas diversas, intentan responder a una pregunta: ¿cuál es el sentido de la Navidad? Iniciamos el recorrido desde los antiguos profetas. El oráculo de Isaías presupone una situación dramática para el país de Israel, porque el estrépito de las armas resuena por doquier. La invasión asiría (siglo VIII a.C.) comenzada en Galilea amenaza ya la misma Judea y Jerusalén, y el pueblo, bajo el terror enemigo, camina en la oscuridad y no sabe adonde dirigirse. A esta gente sin esperanza anuncia el profeta: «El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz». Luego, dirigiéndose a Dios, exclama: «Acreciste la alegría, aumentaste el gozo» (v. 2).

¿Qué es lo que permite a los hombres pasar de las tinieblas a la luz, de la tristeza a la alegría? La alusión de Isaías se refiere a la huida de los Asirios, pero el profeta de Dios habla también de fuga de todo enemigo.

Anuncia la alegría por el que será: «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz» (v. 5), el que, verdadero héroe de Israel, cumplirá todo esto. Pero ¿cómo será posible todo esto? Isaías responde: «El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará» (v. 6). He aquí, pues, el sentido y el mensaje más antiguo de la Navidad: el fin del miedo, la liberación de la dominación enemiga y todo ello gracias a que: «un niño nos ha nacido» (v. 5: cf. Is 7,14; Miq 5,1- 3; 2 Sm 7,12-16), un descendiente de David que dará vida a una sociedad en la que habrá justicia, paz, alegría y que dará a todos el coraje de vivir.

 Tito 2,11-14

Porque se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres.

Ella nos enseña a renunciar a la vida sin religión y a los deseos del mundo, para que vivamos en el tiempo presente con moderación, justicia y religiosidad, aguardando la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, el cual se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de que seamos su pueblo escogido, siempre deseoso de practicar el bien.

*» Pablo escribe a Tito, su discípulo convertido del paganismo y ahora obispo de Creta, explicándole el sentido de la venida de Jesús a nosotros con palabras llenas de esperanza: «Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (v. 11). La universalidad de la salvación es una dimensión esencial de la Navidad, y su verdadero mensaje es el anuncio de salvación y de vida nueva para toda la humanidad sin distinciones de razas ni colores, de clases sociales, ni de dotes intelectuales ni ninguna otra cosa. El Salvador que nos ha sido dado no es sólo un niño que ha elegido nacer en un pobre establo, entre incomodidades y queridos silencios, es sobre todo la sonrisa de Dios que se ha hecho visible, porque no ha perdido su esperanza en los hombres. Ha venido para enseñarnos el camino del bien, de la sobriedad y de la justicia, el desprecio de los atractivos malos e ilusorios del mundo, a la espera del retorno glorioso del Señor (v. 13). Libremente, dirá Pablo, «se entregó a sí mismo por nosotros» (v. 14), primero habiéndonos del Padre y llamándonos amigos, y después, al final, muriendo en la cruz por amor, nos ha liberado de toda esclavitud para reconducir al Padre, de una vez para siempre, a la humanidad reconciliada con él. Sólo la fe ayuda a descubrir el poder de Dios en la vivencia de un pobre. Desde que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, quiere ser acogido y reconocido como hombre: aquí es posible la búsqueda de Dios, porque él se ha quedado entre nosotros.

 Lucas 2,1-14

En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria.

 Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.

Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche al raso velando sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces les entró un gran miedo, pero el ángel les dijo:

“No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo: Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Y de repente se juntó al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».

*» Sobre el fondo de los anuncios proféticos (cf. Miq 5,1-4; 1 Sm 16,1-3), Lucas en el evangelio nos habla del nacimiento histórico de Jesús. El relato es simple, pero sugestivo, lleno de matices teológicos y construido sobre el modelo del anuncio misionero, que comprende tres momentos. Primero la narración del acontecimiento: el edicto de César Augusto en tiempos de Quirino, gobernador de Siria, y el nacimiento de Jesús en Belén, en la pobreza, en un país sometido a una potencia extranjera (w. 1-7); después el anuncio hecho por los ángeles a los pastores, primeros testigos del evento de la salvación (w. 8-14); y, por último, la acogida del anuncio, con los pastores que van a la gruta, encuentran a Jesús, y sucesivamente el relato de su experiencia a otros (w. 15-20).

El punto central del relato, sin embargo, son las palabras de los ángeles a los pastores, que consideran con respeto el sentido gozoso del acontecimiento y la fe en Jesús Salvador en la figura de un niño pobre, «envuelto en pañales, acostado en un pesebre» (v. 12). Dos motivos, pues, se iluminan uno a otro en el texto: la visible pobreza en la vivencia humana de Jesús y la gloria de Dios escondida en su presencia entre los hombres. Sólo unos cuantos pastores, representantes de gente pobre y humilde, reconocen al Mesías esperado: éste es el signo divino extraordinario del inicio de una época nueva en la historia de los hombres.

MEDITATIO

Para contemplar el misterio de Navidad necesitamos, sobre todo, simplicidad para asombrarnos ante su mensaje. Capacidad de asombro y mirada de niño son los medios necesarios para gustar el anuncio lleno de alegría de esta noche santa. Y esta alegría tiene una motivación clara: el nacimiento de un niño, Salvador universal, que trae motivos de esperanza para todos, que son paz, justicia y salvación. Y ¿qué signos cualifican a este niño? La debilidad, la pobreza, la impotencia y la humildad, cosas que el mundo ha rechazado siempre y que, por el contrario, ha hecho propias el Hijo de Dios.

Con la venida de Jesús las falsas seguridades de los hombres han zozobrado, porque Dios ha elegido no a los fuertes ni a los sabios, ni a los poderosos de este mundo, sino a los débiles, a los pequeños, a los necios, a los últimos: ha elegido «un niño acostado en un pesebre » (Le 2,7.12.16; cf. 1 Cor 1,27; Mt 11,26), pobre, marginado y desestimado. Precisamente sobre esta pobreza se despliega el esplendor del mundo del Espíritu, mientras nosotros estamos complicados en dramas de conciencia, porque nos tienta seguir principios de fuerza, de poder, de violencia. El niño de Belén nos dice que el milagro de la paz de la Navidad es posible para aquellos que acogen sus dones.

A esta luz el acontecimiento de esta noche no es sólo una fecha para conmemorar, sino evento capaz, también hoy, de contagio y de transformación. Cuatro son las noches históricas de la humanidad, según una antigua tradición rabínica: la noche de la creación (Gn 1,3), la de Abraham (Gn 15,1-6), la del Éxodo (Ex 12,1-13) y la de Belén, es decir, esta noche, que es la más importante, porque el Hijo de Dios ha traído su paz, distinta de la pax augusta, y es el fundamento de la «civilización del amor» (Pablo VI). ¿Somos capaces de vivir el misterio?

ORATIO

Te damos gracias, Señor del universo y de los hombres, porque en Jesús niño, que vino a la tierra portador de tus dones -la paz, la alegría, la justicia y la salvación-, se ha manifestado tu amor a todos. Queremos comprender, si bien con la pequeñez de nuestra mente, algo del misterio del Verbo encarnado, porque con ello se iluminará nuestro misterio humano.

Para los judíos era absurdo pensar que la Palabra definitiva de Dios apareciese en la debilidad del hombre Jesús. Para los paganos era escándalo aceptar la plena humanidad del Hijo de Dios, lugar indigno de la divinidad.

Nosotros, por el contrario, creemos que la Palabra, en un momento histórico muy preciso, «se hizo carne» en la fragilidad e impotencia como toda criatura, naciendo de una mujer, María (cf. 1 Jn 4,2-3), y creemos que en Cristo Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, reside la revelación definitiva del Padre y el anuncio de la fe que nos salva.

El hombre del tercer milenio tiene necesidad de Jesús, revelador de tu amor de Padre, para escapar de su individualismo y de su superficialidad, que lo privan de los verdaderos valores en que se puede encontrar la esperanza de vivir. Señor, el nacimiento de tu Hijo nos revela que también nosotros en Jesús hemos sido hechos hijos tuyos y te podemos conocer.

Haz que toda nuestra vida, sobre el modelo de la de Cristo, se vuelva en actitud de docilidad filial hacia ti y, para ello, en la noche de Navidad nos ponemos de rodillas, en adoración ante el rostro humano del Jesús-Niño, tu Hijo unigénito, en el que resplandece e irradia tu rostro invisible de Padre, para ver nuestro rostro divino.

CONTEMPLATIO

Pero ¿quién soy yo? ¿Podré decir algo digno de lo que se ve? Me faltan las palabras: la lengua y la boca no son capaces de describir las maravillas de esta solemnidad divina. Por eso yo con los coros angélicos grito y gritaré siempre: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».

Dios está en la tierra; ¿quién no será celeste? Dios viene a nosotros, nacido de una Virgen; ¿quién no se hará divino hoy y anhelará la santidad de la Virgen, y no buscará con celo la sabiduría, para hacerse más cercano a Dios? Dios está envuelto en pobres pañales; ¿quién no se hará rico de la divinidad de Dios si acoge algo humilde?

Exulto como los pastores y me sobresalto escuchando estas voces divinas: ansío ir al pesebre que acoge a Dios y deseo llegar a la celestial gruta: anhelo ver el misterio manifestado en ella y allí, en presencia del Engendrado, levantar la voz cantando: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!» (Sofronio de Jerusalén, Le Omelie, Roma 1991, 55-57).

ACTIO

Repite a menudo y vive hoy la Palabra: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5).

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

En aquella noche de Navidad una multitud del ejército celeste se apareció en Belén a los pastores, diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!»; en este mismo momento nosotros celebramos ¡untos el nacimiento de nuestro Señor y su pasión y muerte. Según el mundo, este modo de comportarse es extraño. Porque ¿quién en el mundo puede llorar y alegrarse al mismo tiempo y por el mismo motivo? En efecto, o la alegría será dominada por la aflicción, o la aflicción será aniquilada por la alegría; solamente en nuestros misterios cristianos podemos alegrarnos y llorar al mismo tiempo y por la misma razón. Pero pensad un poco en el significado de la palabra «paz». ¿No os parece extraño que los ángeles hayan anunciado la paz mientras el mundo está incesantemente azotado por la guerra o por el miedo de la guerra? ¿No os parece que las voces angélicas se hayan equivocado y que la promesa fue una desilusión y un engaño?

Reflexionad ahora sobre cómo habló de la paz nuestro Señor mismo. Dijo a sus discípulos: «Mi paz os dejo, mi paz os doy». ¿Entendía Él la paz como nosotros la entendemos: el reino de Inglaterra está en paz con sus vecinos, los barones están en paz con el rey, el jefe de familia que cuenta sus pacíficas ganancias, la casa bien limpia, su mejor vino sobre la mesa para el amigo, su mujer que canta a sus hijos? Aquellos hombres que eran sus discípulos no conocían nada de esto: ellos salieron a hacer un largo viaje, a sufrir por tierra y por mar, a encontrar la tortura, la desilusión, a sufrir la muerte con el martirio. ¿Qué cosa quería, pues, decir Él? Si queréis saberlo, recordad que dijo también: «No os la doy como la da el mundo». Así pues, Él dio la paz a sus discípulos, pero no como la da el mundo

*

T. S. Eliot,
Asesinato en la catedral, Madrid 1996.

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Biblia, Espiritualidad ,

El Verbo Divino… viene de camino

Domingo, 24 de diciembre de 2017

vnprenadaDel blog de Xabier Pikaza:

Estas palabras forman parte del villancico de adviento de Juan de la Cruz y son propias de la Vigilia de la Navidad:

Viene de camino el mismo Dios que es “adviento” (de ad-venir, advenimiento), y viene con él y para el María, la virgen preñada del Verbo Divino, como todos nosotros venimos, “pregnantes” de Dioso…

La Virgen Pregnante, embarazada y libre de amor le lleva, y con ella nosotros, la Humanidad entera, portadores y “madres” del Verbo de Dios, que ha querido encarnarse y decir su palabra (habitar) en nosotros (Jn 1, 14)

Del Verbo Divino viene ella como portadora y venimos nosotros, pues en él existimos y somos (Hch 17), porque Dios habla y nos ama desde el comienzo del tiempo, de muchas maneras, para decirse al fin plenamente en el Cristo de María, que es la humanidad plenificada

¡Si le dais posada! Así pide este verso final, en forma de petición velada y deseo. El Verbo de Dios, que es vida hecha Palabra peregrina de amor, necesita de nosotros, y espera que abramos nuestra puerta, para él en persona, pues viene y llama en todos los que vienen llamando de oriente y occidente, pidiendo posada, un reposo de amor y de justicia en nuestra tierra.

25659758_905687889608404_2788996915253740762_nÉste es el tema final de las letrillas: Dar posada al Verbo de Dios en nuestra vida, y en él a todos los peregrinos , como seguirá diciendo el evangelio de pascua (Mt 25, 31-46). Dar posada (casa y reposo, conversación de amor) a la “virgen humanidad” que viene y llama, pidiendo acogida… Este es el evangelio, es la tarea de Adviento: Viene Dios, la Virgen preñada le lleva en su seno.

¿Queremos acogerle? Este es el motivo central de la famosa letrilla de Adviento de San Juan de la Cruz, quizá la más urgente y conocida de la literatura y teología en lengua castellana, tarea de humanidad en este fin de año 2017

Imagen 1 y 2: La virgen Preñada: una románica (el vientre de María preñada es todo el universo), otra gótica (María enamorada acoge la palabra)
Imagen 2 y 3: Viene de camino, sobre un asno,pues va a dar a luz, con José
Imagen 4 y 5: Si le dais posada…”Sinagoga” de estudiosos de Juan de la Cruz en Segovia, que quisimos dar posada al verbo de Dios

Ésta es una letrilla muy simple,

Del Verbo divino
la Virgen preñada
viene de camino:
¡Si le dais posada!

Villancico popular, que los frailes de Juan de la Cruz cantaban llevando en procesión a la virgen “preñada del Verbo” ante las habitaciones del convento de Granada o Segovia, iniciando así un diálogo cantado sobre el Adviento/Navidad.

Pero, al mismo tiempo, ella ofrece el más bello y más hondo camino de contemplación de Adviento que conozco, y así lo mostrado Amancio Prada en una de sus composiciones más claras e intensas: https://www.youtube.com/watch?v=VHt7WTrReDY.

Con ocasión de este Adviento del Verbo Divino de Juan de la Cruz nos hemos juntado en su casa, ante su tumba de Segovia, sobre la Fuencisla, bajo el Alcázar, un grupo de especialistas y amigos, como verá quien siga y vea las dos imágenes finales de esta postal. En ese contexto, antes o después del discurso del rey de España la noche de Navidad (24 del XII), TVE 2 emitirá un concierto de Amancio Prada y de la Real Escolanía del Escorial, con esta “letrilla” de Adviento y el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.

Dese ese fondo, retomando mi humilde “mester de teología” me atrevo a ofrecer un breve comentario de estas ceñidas y geniales palabras de S. Juan de la Cruz

Del Verbo Divino

Preñada está María del Verbo de Dios, como mujer/humanidad que acoge en su entraña el misterio, recibiendo la Palabra en su “mente” y corazón más que en puro vientre (prius in mente…). Ella aparece así en la cumbre de este Adviento 2017 como “portadora del Verbo”, cantora y testigo del Verbo de Dios que llena y enciende de vida el universo.

Ella “recibe y concibe” al Verbo Dios en su vientre, en sentido total, en su persona, en su amor y su palabra, “gestación y fecundidad divina”, es decir, humana en grado sumo, con José a su lado, de camino con ella, como muestran las dos primera imágenes. De esa forma, ella aparece como mujer concreta, siendo al mismo tiempo humanidad entera, con José a su lado, y pueblo de Israel, fecundado por Dios, en la línea de la gran imagen cósmica de la Mujer del Apocalipsis (Ap 12, 1-3), enriquecida por Dios como madre de la nueva humanidad, frente al gran Dragón que quiere destruirla.

Es una Virgen “preñada del Verbo divino”, es decir, de la Palabra de Dios, en el sentido radical de la palabra, y así lo muestra la imagen 3 donde su “vientre” aparece como signo de todo el universo, fecundo de Dios. Ella no ha sido objeto de una posesión o violación, como parece decirse en algunos mitos populares del antiguo oriente, donde Baal o Zeus copulan con mujeres a las que se imponen por su fuerza más animal que humaba. Al contrario, conforme al relato de Lc 1, 26-38, San Juan de la Cruz ha puesto de relieve en otros lugares paralelos el “consentimiento “ de María (Romance de la Trinidad 8).

Según eso, la Virgen humanidad (y en especial María) está “preñada” del Verbo Divino, es decir, del Dios que es Palabra que sustenta, vivifica y pone en marcha el universo. Sin duda, San Juan de la Cruz sabe (y así lo dice en su Romance de la Trinidad) que el “agente” de su preñez divina es el Espíritu Santo (para emplear un lenguaje técnico de Iglesia), y así decimos que ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Pero no está “preñada de Espíritu”, sino del Verbo Divino, es decir, del mismo Dios Palabra que se hace carne entre los hombres.

Según eso, el Verbo Divino que habita en su entraña es el mismo “Dios Palabra” que se hace humano para conversar con nosotros, siendo Jesús de Nazaret, el Cristo, pero no en sentido pasivo (como un concepto cerrado en sí mismo), sino activo y misionero, como dice el evangelio de Juan (1, 1-14): Dios es palabra activa, comunicación que se expresa en la historia (espacio y tiempo) de los hombres sino en el cosmos universo.

En un sentido extenso, todos los hombres y mujeres que escuchamos a Dios y le acogemos estamos “preñados del Verbo Dios”, pero de un modo especial y único lo está María, la Virgen Preñada por excelencia de Verbo, portadora del Dios que es Palabra, que se concibe por la fe y se expande en el amor
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La Virgen preñada

25550584_905700322940494_5912806230967474853_nEntendida así, la humanidad entera se condensa y realiza en una mujer, preñada de Verbo y portadora de la gran Palabra. Está es una imagen y experiencia radical del cristianismo, que proviene de la promesa y esperanza del Antiguo Testamento: Una “virgen ha concebido y dará a luz…” (Is 7, 14, con cita en Mt 1, 23).

Entre judíos y cristianos, entre exegetas críticos y más tradicionales, se ha venido dando una disputa interminable sobre el sentido original dela palabra “virgen”: En hebreo se dice “alma” y no significa “virgen” en un plano sexual (que no ha tenido relaciones sexuales), sino joven mujer, capaz de amar y ser amada por el mismo Dios…Por su parte, los traductores alejandrinos de la Biblia de los LXX han puesto en griego “parthenos” (virgen en plano sexual…), para así destacar que la madre mesiánica ha sido (será) una mujer plenamente abierta al misterio de la vida de Dios, que es la humanidad perfecta.


Pero esa disputa entre “alma”, “parthenos” y virgen, que en un plano sigue teniendo gran importancia filológica y antropológica, debe llevarnos a destacar un dato esencial de la experiencia bíblica y del conjunto de la humanidad creyente:
La Virgen “preñada” es en un plano una mujer concreta del entorno de Isaías (la mujer del rey, quizá la del propio Isaías, una muchacha sin nombre…), pero, en un plano más profundo esa “virgen/mujer” es signo de la humanidad entera, preñada de Dios o, mejor dicho, de la palabra de Dios.

Éste es un tema universal de la religión y cultura del entorno de la Biblia, empezando por los cananeos, vecinos de los judíos, que concebían a la humanidad entera como una “mujer divina” (simbolizada por Ashera o Astarté, la Virgen Madre) a la que el Dios supremo (El o Baal) ha fecundado con la fuerza o presencia de su misma vida.

En un primer momento, un tipo de judaísmo celoso de la “diferencia” de Dios ha rechazado esa imagen y ha condenado a los devotos de la fecundidad divina del Dios y de la Diosa. Pero pasado un tiempo esa imagen ha vuelto a emerger en la conciencia de muchísimos judíos, y en especial entre los cristianos, pero con dos novedades:

a) La Virgen preñada del “verbo divino” (de Dios) no es una diosa celeste, sino la misma humanidad, grávida de Dios… La humanidad que va escuchando y recibiendo en “seno” más hondo la voz de Dios, para así transformarse por ella y responderle.

b) Siendo la humanidad entera (varones y mujeres…), esa “virgen preñada” se identifica en concreto con María de Nazaret, la madre histórica de Jesús”. Esa figura nos sitúa por tanto ante el misterio eterno de Dios “encarnado” por María en la vida de los hombres (cf. Jn 1, 14).

25552024_905690522941474_179004479315140313_nLa humanidad entera es según eso una “virgen preñada”, que ha escuchado “el Verbo de Dios” y ha respondido con la palabra y camino de su vida. En esa línea, la palabra popular “preñada” (propia de una letrilla amorosa) aparece aquí en lugar del cultismo “pregnante” (mujer encinta). Esa palabra (pre-ñada), que viene del latín pre (=antes de) y gnasci (=nacer, ser nacido) indica, en sentido popular, la hondura de la concepción divina de Je´sus.

Según eso, la virgen preñada ha recibido en su seno de mujer (de humanidad) al Verbo de la Vida, de manera que puede “darle a luz”. Ciertamente, esta “virgen preñada” es María, pero es al mismo tiempo la humanidad entera, que recibe en su entraña el “semen” de Dios, la simiente de la humanidad divina, y es, al mismo tiempo cada uno de los auténticos “creyentes”, de aquellos que saben y sienten que el mismo Verbo de Dios les alumbra por dentro, para así nacer y vivir en ello.

Éste es un tema que San Juan de la Cruz ha desarrollado en Cántico B, 8, cuando dice que las flechas del Amado nos hieren, de manera que por ellas “concebimos”, pues el mismo Verbo de Dios nace en nosotros… En esa línea podemos recordar que todo verdadero pensamiento es un “concepto”, una idea, verdad o pensamiento que “concebimos”

Viene de camino

Viene de camino en la historia “la Virgen preñada”, pero, al mismo tiempo, con ella y por ella viene el mismo Verbo Dios, de forma que pudiéramos decir que el universo entero (la historia de los hombres) ha de entenderse como despliegue y camino del Verbo Divino, como de algún modo sabían los profetas de Israel, como ha proclamado de forma especial el evangelio de Juan, en el canto de la encarnación y nacimiento (Jn 1, 1-18).

Viene de camino en la historia concreta del mundo María, que pasa según el evangelio de Nazaret de Galilea hacia Belén de Judá. Viene así como peregrina, en busca de tierra que le acoja, para dar a luz al niño, que es la Nueva humanidad, como emigrante y extranjero, que busca una una patria para asentarse y dar a luz, como los miles y millones de emigrantes de nuestro tiempo, peregrinos de Dios en la tierra.

Y en ella viene de camino el Verbo de Dios, haciéndose palabra humana, para así vivir y morir en y con ellos. Por eso, el adviento no es sólo camino de los hombres, sino itinerario de Dios a los hombres, como he puesto de relieve en mis dos últimos libros sobre Dios: Teodicea, itinerario de los hombres a Dios y Trinidad, itinerario de Dios a los hombres (Sígueme, Salamanca 2012 y 2015).

Éste es el Adviento, camino de Dios a Dios… Por eso, el que viene de camino desde el mismo principio de los siglos es el Verbo Dios, buscando una “posada para encarnarse” y habitar entre nosotros…

Pero éste es al mismo tiempo el Adviento de la humanidad, condensada en María, caminando hacia Dios, es decir, escuchando su palabra y dejando que él (el Verbo de Dios) se encarne en su vida concreta

Si le dais posada

Éste es el verso final (y la finalidad) de la letrilla. Lo que a los hombres y mujeres se les pide es que den posada a Dios, dándose posada unos a otros, para que así se alumbre en nosotros el misterio del Verbo Divino. Pero de esta posada de Dios en la historia de Dios entre los hombres hablaré más extensamente otro día. Leer más…

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Dios es siempre encarnación.

Domingo, 24 de diciembre de 2017

09460949_xlLc 2, 1-14

El relato de Lc no es una crónica de sucesos, sino teología narrativa, que es algo muy distinto. Hoy identificamos verdadero con histórico. En tiempo de Jesús era distinto y lo importante era la vida, no la historia. Jesús vivió en un momento y en un lugar histórico, Pero lo importante es que nos invitó a vivir la realidad de un Dios que no está atado a un tiempo ni a un espacio. Lo importante de este relato es la idea de Dios que transmite. La profundización no es nada fácil, porque exige una actitud personal de silencio y de escucha. Desde fuera, es muy poco lo que te puede ayudar a esta tarea.

Lo que deja claro el evangelista es, que Jesús se inserta plenamente en la historia universal, para que nadie pueda poner en duda su condición humana. Una censo oficial al que están sujetos como cualquier mortal, sus padres. Importa poco que los datos no sean exactos. Lo que nos interesa es la intención de Lc, es decir, conectar la buena noticia con Jesús que nace en un lugar y en un momento de la historia. A nosotros hoy lo que de verdad nos cuesta es descubrir al Jesús humano que nos pueda servir de modelo. Enfrascados durante siglos en la trascendencia, nos hemos olvidado de que no hay más divinidad que la que se manifiesta a través de la plenitud de un ser humano.

Ponernos en el lugar del que escribe es la clave para poder entender lo que nos quiere trasmitir. Para Lc, de mentalidad helenista, Dios está en el cielo. Si quiere hacerse presente, tiene que bajar. Viene a salvar a los pobres y empieza por compartir su condición. La salvación se hará desde abajo, pero para llevarla a cabo, Dios tiene que bajar primero. Pero solo lo encontrará el que está en camino, el que está buscando, el que está velando, no los que están satisfechos, instalados cómodamente en este mundo. No lo encontrarán en el bullicio de las relaciones sociales del día, sino en el silencio de la noche.

Los dioses, desde su trascendencia necesitan intermediarios. Estos se ponen en acción y quieren anunciar el acontecimiento. ¿Quién estará preparado para escucharlo? Solo los pastores, la profesión más despreciada y marginada de aquella sociedad. La salvación se anuncia en primer lugar a los oprimidos, a los que menos cuentan. Los demás están descansando, dormidos, cómodos; no necesitan ninguna salvación. Este dato es decisivo porque nosotros nos encontramos entre ese grupo que para nada necesita la salvación que el ángel anunció. Solo necesitamos que nos confirmen en nuestro bienestar.

El anuncio es ‘buena noticia’. El Dios verdadero es siempre buena noticia. La noticia es que Dios viene para salvarlos. “Os ha nacido un Salvador”. Puesta al día, la noticia sería que Dios está viniendo siempre hacia mí para darme plenitud. Los pastores salen corriendo. No será fácil encontrarlo. Alguna pista: Un niño en un pesebre (comedero) semidesnudo y entre pajas, él mismo es alimento (apuntando a la eucaristía). Está acompañado por sus padres que no dicen nada. ¿Qué podrían decir? Cuando Dios decide enviar su Palabra a los hombres, resulta que nos envía a un niño que no sabe hablar.

Es importante el matiz de que la salvación es para todo el pueblo, no para los privilegiados del momento. No en Jerusalén, sino en la ciudad de David. Él viene a destronar a los poderosos, pero se presenta como uno de los pobres y oprimidos. Esto es la causa de la alegría en el cielo y de la alabanza a Dios en la tierra. Los pastores descubren con alegría la gran noticia y no tienen más opción que proclamarla. Entre los que escuchan, sorpresa. Dios se encuentra lejos de las instituciones, lejos del templo.

El evangelista no está dando los primeros datos de una biografía sino poniendo los fundamentos de una teología. Desde la perspectiva de una biografía, tendríamos que decir: No sabemos nada; ni dónde nació, ni cuándo, ni cómo. Por el contrario, tenemos suficientes elementos de juicio para saber que no pasó nada extraordi­nario desde el punto de vista externo. Ni María ni José ni nadie se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo allí. Nació como todos los niños. Fue un niño normal. Cuando Jesús empezó su vida pública, decían sus vecinos: ¿No es este el hijo de José, su madre no se llama María? ¿De dónde saca todo eso? En otra ocasión su madre y sus hermanos vinieron a llevárselo porque decían que estaba loco. ¿Se habían olvidado de los prodigios de su nacimiento?

Y sin embargo aquello era el comienzo de todo. Allí empezaba Jesús su andadura humana, que iba a ser capaz de hacer presente a Dios entre los hombres. Era Emmanuel (Dios-con-nosotros) y era Jesús (salvado). Nacimiento, vida y muerte de Jesús, forman una unidad inseparable. Es importante su nacimiento por lo que fue su vida y su muerte. Hizo presente a Dios, amando, dándose, entregándose a los demás. Eso es lo que es Dios. Salió a su Padre. Es Hijo de Dios. Como pasó con todos los grandes personajes anteriores a él, se hace la biografía de la infancia desde la perspectiva de su vida y “milagros”.

En el ambiente de la celebración de la Navidad, hoy, lo más probable es que nos quedemos en las pajas y no vayamos al grano. La importancia del acontecimiento se la tengo que dar yo, aquí y ahora. Dios no tiene que venir de ninguna parte, ni puede estar en ninguna parte más que en otra. Dios está donde nosotros le descubrimos y le hacemos presente. Dios está donde hay amor. Allí donde un ser humano es capaz de superar su egoísmo y darse al otro. Allí donde hay comprensión, perdón, tolerancia, allí está Dios. Dios no será nada si yo no lo hago presente con mi postura ante los demás.

El único objetivo de esta fiesta es que aprendamos a amar. Que aprendamos a salir de nosotros mismos y seamos capaces de ir al otro. El verdadero amor es el resultado del nacimiento de Dios en mí, en todo ser humano, en todo niño recién nacido. No debemos cerrarnos al entorno familiar o afectivo. Debemos recordar también a aquellos niños o mayores que en este momento están muriendo de hambre o de cualquier enfermedad perfectamente curable. Mueren porque nosotros preferimos adorar un muñeco de cartón, antes que aceptar que cualquier recién nacido es divino porque en él reside Dios.

Todo lo que nos hace más humano debemos incorporarlo a la fiesta. La reunión con la familia, la comida, los encuentros y abrazos, todo puede ayudarnos a descubrir lo que somos como seres humanos y a manifestarlo con alegría. La fiesta cobrará sentido para todos en el momento que sepamos aunar lo humano y lo divino. Si unos y otros sabemos ir más allá de los mitos y folklores, nos podemos encontrar celebrando la única realidad que debe interesarnos a todos: la VIDA que está en nosotros y espera ser desplegada. Merece la pena hacer un esfuerzo en estos días y dedicar tiempo a lo que nos debía interesar de verdad: ser hoy un poco más humanos que ayer pero menos que mañana.

Meditación

Lo que el silencio no diga
nadie te lo podrá dar.
Cuanto te venga de fuera
de nada te servirá.
En tu interior está el pozo
donde tienes que beber.
Ninguna otra agua prestada
llegará a apagar tu sed.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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“Cuento de Navidad”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Domingo, 24 de diciembre de 2017

cuentonavidad-blog_imagenDe su blog Nihil Obstat:

El cuento es de un dominico alemán del siglo XIV, el Maestro Ekchart. Dice este místico renano en su Sermón XXII:

“La máxima merced que Dios le hizo jamás al hombre fue el hecho de que se hiciera hombre. Quiero relataros un cuento que viene perfectamente al caso:

Había un marido rico y una mujer rica. Luego, la mujer tuvo un accidente de modo que perdió un ojo; por eso se puso muy triste. Entonces, el marido la vino a ver y dijo: ‘Mujer, ¿por qué estáis tan triste? No debéis entristeceros por haber perdido vuestro ojo’. Ella contesto: ‘Señor, no me entristece el hecho de haber perdido mi ojo, me entristece más bien porque me parece que por ello me amaréis menos’. Entonces dijo él: ‘Mujer, yo os amo’. Al poco tiempo, él mismo se vació un ojo y fue a ver a la mujer y dijo: ‘Mujer, para que creáis ahora que os amo, me he igualado a vos, ya no tengo sino un solo ojo’.

Lo mismo sucede con el ser humano: apenas podía creer lo mucho que lo amaba Dios hasta que Dios mismo al fin se vació un ojo y adaptó la naturaleza humana. Esto es lo que significa: ‘Se hizo carne’ (Jn 1,14). Nuestra Señora dijo: ‘¿Cómo podrá ser esto?’. Entonces dijo el ángel: ‘El Espíritu Santo descenderá sobre ti’ desde el trono altísimo, desde el Padre de la luz eterna”.

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Nochebuena

Domingo, 24 de diciembre de 2017

nativity-from-jesus-of-nazarethTengo una experiencia bonita de la noche buena. No sé si ya se podrá repetir. Me pasaba el año esperando porque, me habían dicho que había por el pueblo algunas personas buscando dónde cenar: familias sin hijos, hermanos solteros mayores, enfermos con problemas de psicología… Como ocurrió con María y José. Y tenía las botellas de butano bien llenas o en otros casos, la cocina abundante de leña.

Y todos los años llegaban los comensales. Ya se sabían el camino, puesto que no era la primera vez que subían a casa.

Qué bien cenábamos, ricos y sabrosos alimentos caseros hechos por mis familiares cocineros. Era muy difícil dialogar. Porque no salían temas oportunos. Cada uno empezábamos nuestros temas. Todo mezclado: la mili, el monte, las yeguas, la familia… los ganados

Y llegaba el momento del canto. No podía faltar un villancico y también el Asturias Patria querida… Eran cenas cortas porque el vino y el champan hacen pronto su efecto. Como es lógico no podía faltar la discusión a ver quién había sido mejor monaguillo y quién era más amigo del cura.

Y recorría sus casas llevándoles a dormir.

Eran unas noche-buenas únicas. Para repetir en nochevieja y en otras fiestas. El Niño estaba con nosotros. La noche buena se venía, la noche buena se iba. Y Jesús en medio, como un amigo más.

Salgo a buscar comensales. Si no tienes otro hogar, aquí hay una casa, en mi corazón. Contamos con la presencia de Jesús, José y María. Somos felices.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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Dios te salve

Domingo, 24 de diciembre de 2017

ange-Gabriel

La felicidad se basa en la verdad (…). Es imposible fabricar la verdad o someterla a los propios caprichos; se nos da y hay que inclinarse ante ella. El hombre no puede conquistarla; frente a la verdad es sólo un mendigo que debe servirla.

Aunque María ha acogido el anuncio y ha pronunciado su sí, no ha hecho más que entrar en una verdad que se le comunicaba. No fue ella quien la descubre, ni se ha adueñado de la verdad. María entra en algo que le acontece. Con temor y confianza. No habla, escucha. Es toda oídos. Aunque tenga labios y lengua. Dios y el niño que va a llegar determinan totalmente su existencia. La vida es para ella espera y esperanza y ninguna actitud es tan respetuosa del tiempo como esta actitud cíe adviento, todo espera. En toda la narración de la anunciación se presta muy poca atención al corazón de María, a su yo, a su psicología. Aprendemos mucho más de lo que acontece en Dios que en María. Este amor a la verdad hunde sus raíces en una profunda humildad de creatura («Aquí está la esclava del Señor»). María tiene fe. Por eso da crédito ilimitado a lo que viene de Dios: «Hágase en mí según tu palabra».

El único camino hacia la felicidad consiste en ser hombre, mujer de adviento: uno que escucha más que habla, sobre todo uno que es consciente de que «nada es imposible para Dios». Si Dios nos da poco, significa que hemos esperado poco: y, de hecho, es imposible alimentar a alguien que no tenga hambre

*

Godfried Danneels,
Le síagioni della vita,
Brescia 1998, 208-209.211).

***

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

– “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

“No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

– “¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?”

El ángel le contestó:

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

“Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

*

Lucas 1,26-38

***

*

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“Un anuncio sorprendente”. 4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

Domingo, 24 de diciembre de 2017

12251

El Concilio Vaticano II presenta a María, Madre de Jesucristo, como «prototipo y modelo para la Iglesia», y la describe como mujer humilde que escucha a Dios con confianza y alegría. Desde esa misma actitud hemos de escuchar a Dios en la Iglesia actual.

«Alégrate». Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores? Cuando falta la alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.

«El Señor está contigo». No es fácil la alegría en la Iglesia de nuestros días. Solo puede nacer de la confianza en Dios. No estamos huérfanos. Vivimos invocando cada día a un Dios Padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien de todo ser humano. Dios está también con nosotros.

Esta Iglesia, a veces tan desconcertada y perdida, que no acierta a volver al Evangelio, no está sola. Jesús, el Buen Pastor, nos está buscando. Su Espíritu nos está atrayendo. Contamos con su aliento y comprensión. Jesús no nos ha abandonado. Con él todo es posible.

«No temas». Son muchos los miedos que nos paralizan a los seguidores de Jesús. Miedo al mundo moderno y a una sociedad descreída. Miedo a un futuro incierto. Miedo a la conversión al Evangelio. El miedo nos está haciendo mucho daño. Nos impide caminar hacia el futuro con esperanza. Nos encierra en la conservación estéril del pasado. Crecen nuestros fantasmas. Desaparece el realismo sano y la sensatez evangélica.

Es urgente construir una Iglesia de la confianza. La fortaleza de Dios no se revela en una Iglesia poderosa, sino humilde. También en nuestras comunidades hemos de escuchar las palabras que escucha María: «No temas».

«Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús». También a nosotros, como a María, se nos confía una misión: contribuir a poner luz en medio de la noche. No estamos llamados a juzgar al mundo, sino a sembrar esperanza. Nuestra tarea no es apagar la mecha que se extingue, sino encender la fe que, en no pocos, está queriendo brotar: hemos de ayudar a los hombres y mujeres de hoy a descubrir a Jesús.

Desde nuestras comunidades, cada vez más pequeñas y humildes, podemos ser levadura de un mundo más sano y fraterno. Estamos en buenas manos. Dios no está en crisis. Somos nosotros los que no nos atrevemos a seguir a Jesús con alegría y confianza. María ha de ser nuestro modelo.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

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“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”. Domingo 23 de diciembre de 2017. Domingo 4º de Adviento.

Domingo, 24 de diciembre de 2017

04advientoB4cerezoLeído en Koinonia:

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor.
Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Romanos 16,25-27: El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado.
Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa Yahvé en Jerusalén, Yahvé dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa a Yahvé, sino que Yahvé le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como Templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Esta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas se esfuerzan en presentar en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en él se cumplen las promesas de Dios.

En los versículos que hemos leído del largísimo salmo 88 están dispuestos en la liturgia para mostrarnos la relación de Jesús con Dios. El salmo es un himno al Creador seguido de un oráculo mesiánico. En este oráculo el salmista pone en boca de Dios estas palabras: yo lo nombraré mi primogénito, altísimo entre los reyes de la tierra. Se refiere al Mesías, al salvador esperado, pero que nosotros como cristianos lo leemos claramente referido a Jesús. Él es el Hijo, la primicia por la que todos seremos salvados, el primogénito entre todos los hombres. Por su predicación, por su sencillez y servicio a los más pequeños, por su sí incondicional a Dios hasta la muerte, Dios lo resucitó haciéndolo altísimo entre los reyes de la tierra.

La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los Romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios (doxología) con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en él cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.

En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María del nacimiento de Jesús, que la convierte en la primera discípula y evangelizada: escucha la palabra de Dios, es capaz de reconocer que la acción de Dios pasa por los más pequeños y humildes. María era una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende pero que sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio. Le dice sí a Dios. A diferencia de Zacarías el signo que pide María no parte de la incredulidad, sino de la necesidad de poner por obra las palabras del ángel.

El evangelista Lucas pone de manera consecutiva el anuncio a Zacarías y el anuncio a María para resaltar que la acción de Dios se manifiesta fuera del Templo, fuera del lugar sagrado, en medio de los pobres y abandonados, como lo es María triplemente excluida por ser mujer, por ser pobre y por ser joven. Y es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios para la humanidad va a fructificar, por medio del sí consciente de María y de todos los que se identifican con ella.

El niño que nacerá de María será el Salvador, el Mesías, un «Hijo de Dios». Dios se hace ser humano en la persona de Jesús para que siendo como él, los seres humanos seamos semejantes a Dios. Pero no lo hace en contra de la voluntad de los hombres. María, con su «sí» al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia, haciéndose hombre pobre y creyente.

Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret. Leer más…

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Tres mensajeros, tres promesas y un misterio. Domingo 4º de Adviento. Ciclo B

Domingo, 24 de diciembre de 2017

fra-angelico-the-annunciationDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)

                Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá.

Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas.

Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo.

El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. “Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre”.

Lectura del segundo libro de Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a.16

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:

̶  Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey:

̶  Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

̶  Ve y dile a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel)

El anuncio de Gabriel a María es como un cuadro que solo comprendemos bien cuando lo comparamos con otro situado a su izquierda: el anuncio de Gabriel a Zacarías. Entonces, contemplando las diferencias, captamos mejor su mensaje.

[El cuadro de la anunciación a María, tan distinto del de Fray Angelico, es de Henry Ossawa Tanner, 1898.]

zacarias

anuncio-a-maria

1) El anuncio a Zacarías tiene lugar en el espacio sagrado del templo, el de María, en un pueblecillo desconocido de Galilea, de doscientos habitantes.

2) Gabriel se aparece a un anciano venerable, casado con una mujer muy piadosa, los dos israelitas modélicos; luego Dios lo envía a una pareja joven, todavía sin casar, de los que no se menciona ninguna virtud.

3) En el primer caso, el protagonista es un varón, Zacarías; en el segundo, una muchacha, María.

4) En ambos casos se anuncia el nacimiento de un niño, pero con enormes diferencias entre ellos: Juan será un profeta, al estilo de Elías, y su misión consistirá en preparar al pueblo; Jesús será un rey que gobernará en la Casa de David eternamente. A menudo se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras relativas a Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad», sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

5) En ambos casos, el nacimiento parece imposible: Zacarías e Isabel son ancianos; María no ha tenido relaciones con José. [La traducción habitual: “no conozco varón” se presta a malentendido, ya que María conoce a José, es su novio; lo que quiere decir es “no he tenido relaciones sexuales con ningún hombre”.]

6) Ante esa dificultad, Zacarías pide una garantía de que eso pueda ocurrir [algo que solo se percibe claramente en el texto griego: kata. ti, gnw,somai tou/toÈ]; María se limita a formular una pregunta: “¿Cómo puedo quedarme embarazada si no he tenido relaciones con un hombre?” [pw/j e;stai tou/to( evpei. a;ndra ouv ginw,skwÈ].

7) En consecuencia, mientras Zacarías queda mudo hasta el día del nacimiento de Juan, María es la que pronuncia la última palabra: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

̶  Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

̶  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

̶  ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

̶  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

̶  Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero)

                Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios sólo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,25-27

Hermanos: Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El misterio

Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es la “revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos”.

Tres reacciones a tres mensajeros

                ¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?

                La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración de alabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).

                María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús (“una espada te atravesará el alma”) ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.

                La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.

Tres reacciones muy adecuadas para vivir estos días previos a la Navidad.

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La encarnación de Dios en Jesús es la clave.

Domingo, 24 de diciembre de 2017

annunciation-mary-bible-video-1398414-galleryLc 1, 26-38

Los textos que vamos a leer estos días, están tomados del “evangelio de la infancia”. Debemos tomar conciencia del sentido no histórico de los textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo.

El decir “mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos racionales. Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que tienen. Lo nefasto es haber considerarlo los relatos míticos como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital.

Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo evangelio que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debía espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.

En las lecturas de hoy se destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David le aleja de Él. La lección es clara: Nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, quien lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones.

Lo que Lc nos propone, es la teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones bíblicas. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para la concepción de Jesús, Lc toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.

Ángel=mensajero, no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en unos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial. La intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo sucede lejos del templo y de la oficialidad.

La escena se desarrolla en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución, sino completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aun no casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.

Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte. Alusión también a los profetas: “Alégrate hija de Sión, canta de júbilo hija de Jerusalén”. Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, “llena de gracia”, nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra “gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.

Al contrario que en Mt, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lc María misma impondrá el nombre a Jesús = Salvado. No será hijo de David, sino del Altísimo. Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.

El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el Génesis se representaba por una nube que cubría el campamento. Santo=Consagrado, Hijo de Dios, son designaciones mesiánicas. Consagrado hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante, hijo de Dios. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole calidad divina. “De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu”, dice Jn. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. Claro que Jesús fue ‘engendrado’ por obra del Espíritu, pero de un modo más profundo de lo que pensamos.

Aquí esta la esclava del Señor. Hemos insistido tanto en los privilegios de María que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares. La buena noticia es una salvación que alcanza a todos. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos.

Cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible, el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no es fácil de comprender. Una y otra vez, hemos vuelto al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos, pero estará contra nosotros si le fallamos.

Dios se hace presente en la sencillez. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace presente a Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Los budistas repiten: “Si te encuentras al Buda, mátalo”. Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.

Meditación

La disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él lo está haciendo todo en cada instante.
Descubrir esta presencia activa,
Es la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En ti está ya la plenitud, que quieres alcanzar.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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El Tecnicolor de Jesús.

Domingo, 24 de diciembre de 2017

annonciationCrear y vivir están unidos (Mahler)

24 de diciembre, domingo IV de adviento

Lc 1, 26-38

Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús

La consagración que María hace al Señor cuando dijo “Aquí está la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra”, dice Pedro Olalde en sus Comentarios Evangélicos, “va directamente de corazón a corazón. Es la libre corriente del amor mismo de persona a persona. El sentido de una consagración viene dado por el amor que ponemos en dicho acto”.

El cielo de la película de Jesús en tecnicolor, no perderá su arco-iris porque, como dicen Newberg y Aquili en ¿Porquoi “Dieu” ne disparaîtra pas?“La primera función del ritual religioso es transformar las historias espirituales en experiencias espirituales; transformar algo en lo que se cree en algo que se puede sentir”. Y ésta iba a ser la tarea del hijo de María.

San Agustín nos insta a emprender con empeño esta misma tarea de Jesús en su Sermón El Nacimiento del Señor: “Su madre le llevó en el seno; llevémosle nosotros en el corazón; la virgen quedó grávida por la encarnación de Cristo, estén grávidos nuestros corazones de la fe en Cristo; ella alumbró al salvador; alumbremos nosotros las alabanzas a Dios. No seamos estériles; dejemos que nuestras almas las fecunde Dios”. La historia, viene a decir el obispo de Hipona, estaba grávida de Cristo y él fue creciendo hasta nacer.

Un crecer constante como lo hace la planta desde el instante en que fue depositada como semilla en el vientre fecundo de la tierra, y a continuación se extiende para dar cobijo a las aves, y sombra y alimento a los necesitados. José Mª Castillo lo expresó en La religión de Jesús, de esta manera: “El Dios trascendente se nos da a conocer en el pobre y desamparado niño que nació de María. Así se hizo Dios presente, visible y tangente en la Historia”.

Pirueta mental del cristianismo, que pone en marcha el quehacer inexcusable y conjunto de Dios y de los hombres –de Dios en los hombres- hasta alcanzar la plenitud del hombre y de los tiempos. En el Club de Cristo (la ekklesia) juega Pablo con la esperanza de lograr el premio merecido: “Sólo me espera la corona de la justicia, que el Señor como justo juez me entregará aquel día. Y no sólo a mí sino a cuantos desean su manifestación”. (2 Tim 4, 8)

Una pirueta que aconseja realizar Daniel, protagonista del film sueco Tierra de ángeles (2004) dirigido por Kay Pollak, cuando le dice al Coro: “Todo comienza con escuchar. Imaginar que toda la música ya existe. Que está aquí vibrando, esperando a que la plasmemos. Y para plasmarla, primero tenemos que escuchar, tenemos que encontrarla dentro de nosotros. Cada persona tiene un tono que le es exclusivo, un tono totalmente individual. Todos tenemos una tonalidad que nos es exclusiva. Ahora intentaremos encontrarla. La música es ante todo saber escuchar”.

Esa misma pirueta que aconseja Daniel se hace realidad en Norma, una ópera renovadora en el arte del italiano Vincenzo Bellini, en la que se muestra liberado de la influencia de su compatriota Gioachino Rossini, y en la que, con admirable afán se esfuerza por llevar a la música los sentimientos humanos con una presencia viva que ninguno de sus predecesores había conseguido antes. ¿No era ésta, acaso, la misión con que venía al mundo el niño de Belén?

Llevar los sentimientos a la vida con una presencia viva es lo que hacen las personas comprometidas. Acabo de recibir la “Carta de Navidad” de Patxi Loidi, compañero de estudios en Salamanca. Hoy trabaja entregado a los necesitados, como hizo Jesús, en Antiguo Cuscatlán (El Salvador). Dice en ella: “Me gustaría que todos mis amigos y amigas se acercaran más a Él en estos días. Y con él, a la gente pobre, donde están sus preferidas y preferidos. Es un dolor ir a esas zonas pobres, donde los egoísmos humanos se notan igual que en otras partes. Pero es un dolor necesario para no deshumanizarse”.

Gioconda Belli (1948), es una poetisa y novelista nicaragüense cuya obra se caracteriza por rescatar y ahondar en el mundo femenino, reivindicando el papel de las mujeres en la sociedad y en la construcción de la cultura. En su poema A media voz, se ve unida al pueblo, caminando hacia un nuevo y luminoso porvenir: el que, en palabras de Mahler, “Crear y vivir están unidos”.

A MEDIA VOZ

Me felicito porque voy comprendiendo
la importancia que tiene mi existencia
y la de todos, por mi mano unida a otras manos,
mi canto unido a otros cantos…
Y por eso quiero caminar de frente
hacia una nueva mañana,
donde hombres y mujeres nuevos,
van naciendo erguidos,
luminosos, como volcanes. ¡Vamos!

(Gioconda Belli)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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¡No os perdáis a Isaías, por favor!

Domingo, 24 de diciembre de 2017

img_3677¡NO OS PERDÁIS A ISAÍAS, POR FAVOR!
¡Tampoco a las mujeres de Malaui!

Magdalena Bennásar, Misionera de la Palabra de Dios
Bilbao.

ECLESALIA, 18/12/17.- “Sobre él (ella) reposará el espíritu del Señor: espíritu de inteligencia y sabiduría, espíritu de consejo y valor, espíritu de conocimiento y amor” (Isaías 11,2).

“Toma las decisiones correctas para evitar la pérdida de comida” (La Vanguardia 14-12-2017).

Es decir, usemos la inteligencia y la sabiduría para evitar más hambre y enfermedad y miseria y explotación en la aldea global. En el artículo de la Vanguardia, son un grupo de mujeres, en Malaui, las que inician un proceso de conservación de los alimentos escasos y únicos, para toda la familia, para todo el poblado.

Al final, son ellas, las que se asocian, se ayudan, se apoyan para que todos tengan lo necesario. Ellas, con su sabiduría, toman las decisiones correctas para evitar la pérdida de comida. Parece que la decisión clave es la de asociarse. Dicen sus datos, que cuando actúan individualmente la pérdida de alimentos es de un 30%, sin embargo para las que se asocian la pérdida es de un 1%.

El secreto está en “juntar las cosechas”. La protagonista, Hilda, es una mujer viuda que está sola en la familia de siete para sacarla adelante. Como dice el artículo está “sola en la familia, pero no en la aldea”. Allí se ha abierto a colaborar con otras mujeres, y el resultado es patente.

¿Dónde guarda Hilda los sacos de grano para la familia? En su habitación, cerrada con una pequeña llave que guarda pegada a su piel.

Podría seguir y seguir. Estas mujeres me inspiran, me dan la clave para entender lo que otras estamos viviendo a otro nivel. Ellas nos enseñan a asociarnos sin miedo porque hay que alimentar a toda la aldea.

Entiendo que cuando has oído y sentido que se te invita a alimentar no sólo a tu familia sino a toda la aldea, se te ocurren mil ideas que en nuestra sociedad tantas veces se quedan en espera porque los compromisos laborales, familiares, sociales son tantos que otros proyectos suenan a agobio.

Pero ahí entra la voz nunca envejecida de Isaías 41,8

“Tú, Israel, siervo mío; a quien yo elegí; mi amigo; tú a quién llamé de los confines de la tierra, a quien dije: “Tú eres mi siervo, yo te he elegido, no te he rechazado”. No temas, pues yo estoy contigo; no te inquietes, pues yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo y te sostengo…no temas yo mismo te auxilio”

Y en 43, 1-5 (léelo despacio cuando puedas).

“ No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mía…”

Hoy hablamos de nuestro planeta como “aldea global”. Entiendo que las profetisas de Malaui nos enseñan a caminar por el sendero real de una asociación de personas, mayoría mujeres, que nos sentimos elegidas, amigas de Dios, llamadas desde diferentes lugares a alimentar la aldea global empezando por la local, cada una donde está. Sin inquietud porque Dios está con nosotras, la Ruah nos elige, guía, se asocia con nosotras.

La imagen es potente. Si viéramos a nuestros hijos desnutridos porque nuestra falta de fe nos impide cultivar la tierra de la Palabra, cada día, sin pesticidas, sin explotación… para alimentar, a su tiempo, a toda la aldea, no pospondríamos tanto lo importante del día, lo que le da sentido a todo.

Seguimos el camino de Adviento-gestación de la vida. Hablamos de alimento, ¿qué dice la analítica? ¿Cómo está la vida en nosotras?

Hemos sido elegidas, fortalecidas, miradas con mimo, para que no les defraudemos a los y las de la aldea.

Y la paga, ver que las personas crecen en madurez y en consciencia de que se nos convoca para que no desperdiciemos la comida, también la del Espíritu. Ella, Hilda, guarda los sacos, en su pequeña habitación. Y la llave, con esto no juega, la tiene siempre pegada a su piel.

¿Tengo así de cerquita la Palabra? o se me olvida, no sé dónde la pongo, lo que significa que no es “la llave” que me abre las puertas a saberme elegida, amada y también enviada a asociarte con otras y otros que sienten lo mismo, y no lo posponen, porque el tiempo que tenemos es hoy, y la aldea tiene hambre hoy.

No nos perdamos a Isaías que parece conocía a las de Malaui. Ellas salieron de su parcelita para sumar con las de la aldea. Y en grupo todo es más llevadero, todo rinde más, se multiplica, porque el amor, el compartir es como la levadura que hace crecer el pan. Al final hay para todos, si compartimos.

¿La llave? Pegadita a la piel, porque sin ella no abriremos nada y los numerosos roedores de nuestra vitalidad se pondrán las botas

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Dios quiere estar con nosotros.

Domingo, 24 de diciembre de 2017

imagesDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. DIOS QUIERE ESTAR CON NOSOTROS: ANUNCIACIÓN.

Lo de Dios es un diálogo de amor con los seres humanos. Dios quiere convivir con nosotros. Los paseos con Adán y Eva en el paraíso, la marcha con su pueblo por el desierto, la presencia de su Palabra entre nosotros: el Verbo se hizo uno de nosotros, (Jn 1,14) no son otra cosa que Dios está siempre con su gente, con su pueblo, con la humanidad.

Ahora bien, la cuestión de fondo y difícil es cómo Dios, la Palabra de Dios, se hace presente entre nosotros, en nuestra historia.

02. MANIFESTACIONES Y PRESENCIAS DE DIOS EN EL AT (Y EN OTRAS CULTURAS Y PUEBLOS).

Las presencias de Dios en el AT son descritas siempre de modo simbólico, poético. No es que ocurrieran como nos narran los textos, pero lo decisivo es que Dios está siempre con nosotros:

o Dios pasea con Adán y Eva en el paraíso terrenal.

o Aunque un poco lejano, Dios se muestra a Moisés en la zarza ardiendo (Ex 3).

o Isaías evoca el Éxodo y dice: Dios se han montado en una nube y llega a Egipto (Is 19,1).

o Dios no estaba ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en la suave brisa, (1Re 19,11-13).

o Una nube fue la que cubría la Transfiguración en el monte Tabor, así como también una nube les ocultó a JesuCristo en la Ascensión.

Pero, dice el mismo evangelio que a Dios nadie le ha visto nunca jamás, (Jn 1,18), ¿cómo podrá hacerse presente en nuestra historia?

03. ANUNCIACIÓN.

ppvirgenmaria-726630El Evangelio de hoy nos anuncia la cercana presencia de Dios en medio de nosotros, que eso significa Emmanuel: Dios con nosotros.

Pero el anuncio de Gabriel es un anuncio imposible.

Se anuncian dos vidas y las dos de modo absurdo: Juan Bautista hijo de unos ancianos (Zacarías e Isabel) y Jesús, hijo de una virgen.

Acerquémonos estos textos con un poco de delicadeza, otro poco de poesía y sobre todo, fe. Mejor que dejemos de lado curiosidades morbosas.

Quien lea estas cosas desde la biología, no entenderá nada y puede terminar siendo escéptico o fanático.

Humanamente la procreación de la vida humana es imposible en la ancianidad y en la virginidad.

La acogida de María en la Anunciación significa que, quien de ella nacerá, es puro don, regalo, gracia.

Jesús es la Palabra de Dios, no del hombre, no de la humanidad. María acepta a Dios en su vida, acepta la Palabra de Dios.

Los hijos son expresión de sus padres. Jesús es expresión del Padre, de Dios Padre. Jesús no dice, no expresa la línea de José, de la estirpe de David, del mundo judío, etc. Jesús es la expresión, la Palabra (el Logos) del Padre, por eso es hijo de Dios.

María es como figura de todo creyente y de la humanidad que acoge en sí la Palabra.

04. ¿CÓMO SERÁ ESTO, PUES NO CONOZCO A VARÓN?

Si -en el lenguaje bíblico- María hubiese conocido a varón, quien habría nacido de María, no sería Palabra de Dios, hijo de Dios.

María es madre de Dios, por ello el hombre (masculino) queda relegado y cobra protagonismo el Espíritu de Dios: el mismo Espíritu creador de vida en la noche del Génesis. El mismo espíritu libertador de la noche de Egipto. Creemos en el Espíritu señor y dador de vida.

05. ALÉGRATE, NO TEMAS QUE EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO.

En las turbulencias de la vida, en las “noches oscuras”, cuando todo está perdido, cuando no vemos salida: no temamos, vivamos en serenidad. El Señor está siempre con nosotros.

o El Eterno se ha hecho tiempo-historia.

o El Lejano se ha acercado a nosotros: Emmanuel.

o El Inmenso se ha hecho pequeño. San Anselmo (1033-1109) decía que Dios es aquel que mayor, no puede ser pensado. En el caso de Jesús podríamos dar la vuelta al argumento y decir que Dios es aquel que menor, no puede ser pensado.

Puesto que el hombre no puede hacerse Dios, Dios ha decidido hacerse hombre.

No temas, alégrate. No temas en la vida, aunque no la entendamos, aunque suframos las injusticias, aunque nos golpee el poder político, eclesiástico, económico. Vive en paz, sereno. La Palabra, la verdad no están en el poder, sino en la sencillez y en la debilidad.

06. ANUNCIACIÓN EN NUESTRO MUNDO.

Esta Palabra y esta vida que nos anuncia el Evangelio de hoy, no parece estar presente ni en nosotros mismos, ni en las metas de nuestra cultura y sociedad, ni en los criterios y medios que empleamos. La vida no está en el estilo y ni en el espíritu de la guerra, ni del poder, ni de la corrupción, ni en la patria, ni en la potestad del Templo, ni en el superlujo y la supermiseria…

El Espíritu que cubra la tierra y la humanidad habrá de ser otro para que brote la vida. El mismo Espíritu que descendió sobre María, habrá de cubrir la faz de la tierra para que brote la vida.

07. APERTURA A LA PALABRA.
57e8d62df7c69c77fd6bef4e31bc9627Toda palabra para ser acogida ha de ser escuchada. Hay quien oye, pero no escucha. La mera audición se produce por un órgano físico auditivo. La escucha es una actitud personal.

María acogió en sí la Palabra de Dios como la tierra acoge la semilla de trigo. La cuestión de María no es un asunto meramente fisiológico, sino de fe. María cree y ama la vida y en ella brota la vida.

Quizás nuestro problema no sea tanto religioso cuanto de apertura a la palabra, a toda palabra que se pronuncia en la historia.

No cerremos caminos, búsquedas, horizontes ni en el ámbito cultural, teológico, bíblico-exegético, escolar, universitario y, mucho menos cerremos caminos y búsquedas en la Iglesia.

(A la jerarquía eclesiástica, muchas búsquedas le parecen perniciosas, absurdas y heterodoxas, ¿por eso en algunas iglesias y movimientos religiosos hay más fósiles que vida?).

Los caminos que buscó Dios para acercarse a nosotros fueron absurdos: la ancianidad de Isabel y la sencillez de María.

K Rahner termina su obra: “Oyente de la Palabra” con esta idea: el ser humano es aquel que ha de prestar oído, escuchar toda Palabra que se pronuncie en la historia, también una posible palabra de Dios.

Somos “oyentes de la Palabra” que hoy se nos anuncia también a nosotros.

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