Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Pandemia’

Juan José Tamayo: La compasión en un mundo desigual y en tiempos de pandemia (I y II).

lunes, 20 de abril de 2020
Comentarios desactivados en Juan José Tamayo: La compasión en un mundo desigual y en tiempos de pandemia (I y II).

trabajar-a-disgusto-causa-más-depresión-que-estar-en-el-paroVivimos en un mundo injusto y desigual

El objetivo de estos tres artículos es doble: a) poner en valor la compasión, uno de los grandes valores ausente en los diferentes ámbitos del saber y del quehacer humano, considerado estéril e innecesario y calificado, incluso, de manifestación de la debilidad e impotencia de la persona que lo practica; b) practicarla en todas las esferas de la vida, individual y colectiva, personal y comunitaria, pública y privada, política y económica, cultural y religiosa, y muy especialmente ahora con la pandemia del coronavirus, que es previsible se alargue durante meses y tendrá gravísimas consecuencias en todos los órdenes de la vida humana y de la naturaleza

Empiezo por una primera constatación: vivimos en un mundo donde impera la injusticia estructural, avanza a pasos agigantados la desigualdad y hay una pérdida de la compasión. Los progresos tecnológicos no se corresponden con el progreso en los valores morales de solidaridad, fraternidad-sororidad, justicia, igualdad y libertad, como tampoco el crecimiento económico con la eliminación de la pobreza. Todo lo contrario: a mayor progreso tecnológico y crecimiento económico, menor solidaridad y compasión, justicia e igualdad.

Las desigualdades se refuerzan a través de las diferentes y cada vez más profundas brechas que se producen hoy, entre las que cabe citar:

– la brecha económico-social entre ricos y pobres, que desemboca en aporofobia (odio y rechazo a las personas pobres)

– la patriarcal entre hombres y mujeres, que desemboca en feminicidio;

– la colonial entre las superpotencias y la pervivencia del colonialismo, que desemboca en el mantenimiento de la colonialidad;

– la ecológica, provocada por el modelo de desarrollo científico-técnico depredador de la naturaleza, que convierte a esta en mercancía y desemboca en ecocidio;

– la racista entre personas nativas y extranjeras, que desemboca en xenofobia;

– la afectivo-sexual entre heterosexualidad y LGTBIQ, que desemboca en el discurso del odio a las identidades afectivo-sexuales que no responden al patrón de la heternormatividad y a la binariedad sexual: LGTBIfobia;

– la intelectual entre conocimientos científicos y saberes originarios, que da lugar a la injusticia cognitiva, que desemboca en epistemicidio;

– la global entre el Norte y el Sur, que desemboca en surcidio;

– la religiosa entre personas creyentes y no creyentes, entre sistemas de creencias hegemónicos y contra-hegemónicos, entre religiones ricas y religiones pobres;

– la digital entre quienes tenemos acceso a internet y quienes se ven privados de dicho acceso, etc.

Situaciones dramáticas que exigen activar la compasión

Especialmente dramáticas son dos situaciones de desigualdad e injusticia ecológica que estamos viviendo con severidad durante las últimas décadas y una tercera, que estamos viviendo con especial crudeza estos días: el covid19.

Una es la crisis ecológica, que constituye el principal desafío de la humanidad, con especial agravamiento en la Amazonía en llamas, con focos de incendio que se triplicaron en agosto de este año en comparación con el mismo mes de 2018 y el aumento del 278 % en las alertas de salvaje deforestación. La selva amazónica, que es el pulmón de la humanidad se ha convertido en espacio de sobreexplotación, agro-negocio, agro-tóxicos y entrega de riquezas naturales a las empresas multinacionales.

Esta situación es objeto de preocupación, e incluso de indignación, del Papa Francisco, que defiende el cuidado de la casa común como tarea de todos los seres humanos en su encíclica Laudato Si’, inspirada en el Cántico de las criaturas, de Francisco de Asís, que llama a la tierra “madre y hermana nuestra”, que nos acoge entre sus manos, nos gobierna y produce frutos con coloridas flores y hierba (n. 1).

En ella presenta a San Francisco de Asís como ejemplo de la “ecología integral, patrono de los ecologistas, cristianos o no, modelo de atención a la creación y a los pobres, místico y peregrino que vivió en armonía con Dios, el prójimo, la naturaleza y consigo mismo. Así demostró que la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior son inseparables (n. 10).

Como respuesta a la situación dramática en que se encuentra la Amazonía, el Papa Francisco ha convocado el Sínodo sobre “La Amazonía, nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, definido como el nuevo Pentecostés para la Iglesia amazónica, las iglesias locales y la Iglesia universal. Reconoce que “el futuro de la Humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonía; por primera vez se manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio, son la experiencia dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad”.

La segunda situación dramática es la de millones de personas que llegan a las fronteras de los países más favorecidos huyendo de la guerra, la miseria y los regímenes dictatoriales, ponen en riesgo sus vida hasta perderlas, como las 30.000 personas muertas en el Mediterráneo en la última década, y cuando, llegan a la frontera, son rechazadas por las autoridades políticas preferentemente de Europa y Estados Unidos e incluso muertas, incumpliendo y transgrediendo los derechos de asilo, refugio y hospitalidad, reconocidos en la Declaración Universal de la ONU de 1948.

Tenemos grabadas en la memoria las imágenes de las marchas de miles personas procedentes de países centroamericanos hacia los Estados Unidos, a quienes no se les permite entrar, peor aún, separan a los niños y las niñas de sus padres y madres. Igualmente pudimos ver en vivo y en directo la falta de solidaridad de la “bárbara Europa” con las personas migrantes del Open Arms.

La tercera situación dramática es la pandemia del coronavirus, que se está extendiendo por todos los países, regiones y continentes sin distinción, mantiene confinada, a día de hoy, a una tercera parte de la humanidad, ha contaminado ya a casi millón y medio de personas en todo el mundo y ha provocado, hasta el momento –la muerte de cerca de cien mil personas. En España hemos superado las ciento cincuenta mil personas contagiadas y las cerca de dieciséis mil muertas. Pero no podemos quedarnos en las cifras frías, detrás de ellas hay vidas humanas perdidas en total soledad y sin consuelo y familias destruidas que sufren tan irreparables pérdidas sin ni siquiera posibilidad de una despedida en compañía.

El covid19 no afecta a todas las personas y grupos sociales por igual y con la misma intensidad. Es mucho más agresiva con aquellos grupos humanos y las clases sociales que tienen una especial vulnerabilidad, como afirma el científico social portugués Boaventura de Sousa Santos, entre los que cabe citar los siguientes: las mujeres, las personas trabajadoras precarias e informales, los trabajadores de la calle, las personas sin techo, las que habitan en las periferias empobrecidas de las ciudades, la gente anciana, la que se encuentra confinada en los campos de refugiados y refugiadas, las personas inmigrantes sin papeles, las poblaciones desplazadas internamente, las encarceladas, las discapacitadas, las comunidades minoritarias, en definitiva las que, en palabra de Boaventura, están “Al Sur de la cuarentena”.

Estas y otras situaciones dramáticas son razones más que suficientes para cambiar nuestro estilo de vida insolidario y activar la compasión como principio eco-humano fundamental, actitud ética y práctica liberadora cotidiana en nuestro mundo desigual e injusto.

 EL PRINCIPIO-COMPASIÓN (II)

Cuando escribo este artículo -10 de abril, día de Viernes Santo en la liturgia cristiana- están contabilizados más millón y medio de personas contagiadas en el mundo por el coronavirus, cerca de cien mil personas muertas y en torno a trescientas mil recuperadas. En España las cifras oficiales arrojan más de ciento cincuenta mil personas contagiadas, cerca de dieciséis mil fallecidas y cincuenta y cinco mil recuperadas. Esta pandemia es hoy el Viernes Santo que sufre la Humanidad. Nuestra respuesta creo que se encuentra en la compasión como principio de humanidad, actitud fundamental de Dios, opción radical de Jesús de Nazaret y principio teológico. Esta es la modesta contribución que desde mi confinamiento quiero hacer desde la memoria subversiva de Jesús de Nazaret, el Crucificado, condenado a muerte por su compromiso solidario con las víctimas del sistema político, económico y religioso injusto entonces imperante.

La compasión es principio de humanidad

La persona puede ser definida como ser compasivo. Sin compasión, no hay humanidad, se cierne la impiedad, la dureza de corazón, la cerrazón de mente y el bloqueo de la inteligencia. En cuanto compasivo, el ser humano se siente solidario con la suerte del resto de los seres humanos y de la Naturaleza, de forma que todo acto de homi-cidio y de eco-cidio se convierte en sui-cidio: matar a otra persona o destruir la naturaleza es matarse o destruirse a uno mismo. Caín, matando a Abel, se está matando a sí mismo. Sin compasión, el ser humano se torna lobo estepario que se guía por la ley de la selva. Sin compasión, no hay respeto por la vida de l@s otr@s, sino la guerra de todos contra todos.

La compasión, opción y actitud fundamental de Dios ante el sufrimiento y la opresión

La compasión es la opción y la actitud fundamental de Dios, ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento y la opresión. La palabra hebrea que se traduce por compasión es rahamin, derivada de rahem, vientre, entrañas. En la antropología bíblica, vientre es el lugar de la compasión y se le aplica a Dios capaz de actuar compasivamente desde sus entrañas. Nos lo recuerda la tradición bíblica del Éxodo, que presenta a Yahvé movido a compasión por los sufrimientos del pueblo hebreo y los gritos de auxilio que llegan al cielo, y comprometido con la liberación de la esclavitud de Egipto:

 “He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sufrimientos (conocer= compartir, sufrir con). He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y para subirlos a de esta tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel… Así, pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto la opresión con que los egipcios los afligen. Ahora, pues, ve: yo te envío al faraón para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto. Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte” (Éx 3,7-12).

La compasión está en la base de la legislación hebrea que defiende los derechos de los huérfanos, las viudas y los extranjeros, desatendidos en la práctica. Es el mensaje y la práctica de los profetas y las profetisas de Israel/Palestina, para quienes la religión verdadera no consiste en ofrecer sacrificios, sino en hacer el bien, establecer el derecho y practicar la justicia. En la tradición profética uno de los nombres de Dios es “Justicia”, como afirma el profeta Jeremías: “Este es el nombre con el que lo llamarán: ‘Yahvé, nuestra Justicia” (Jr 23,6).

La compasión, opción fundamental de Jesús

La compasión conforma el ser de Jesús de Nazaret, su estilo de vida, su forma de pensar y de vivir a Dios, su manera de entender al ser humano, su relación con los demás, su modo de conocer, de creer, de esperar, de amar, su lectura de las Escrituras, su actitud ante las víctimas, ante las personas hambrientas (misereor super turbas).

En el trasfondo de la actuación de Jesús aparece siempre el sufrimiento de las mayorías, de los empobrecidos, de las personas discapacitadas, enfermas, privadas de dignidad. Ante ellas no queda impasible, sino que se le remueven las entrañas. Jesús pone como ejemplo de persona compasiva, de “persona cabal” (Sobrino) a un Samaritano, a quien convierte en sacramento del prójimo, cuando los judíos ortodoxos lo consideraban enemigo y hereje. El Samaritano, “movido a compasión”, atendió a la persona malherida, maltrecha, a diferencia del sacerdote y del levita, que pasan de largo porque su prioridad era la práctica cultual en el templo, ajena a la justicia.

Siguiendo la mejor tradición profética, Jesús contrapone la compasión a los sacrificios:

“Misericordia quiero, que no sacrificio” (Mateo 12,1-9, citando a Oseas 6,6), afirma en la respuesta a los fariseos critican a los discípulos por arrancar espigas el sábado.

– Cuando los fariseos le echan en cara que coma con publicanos y pecadores, Jesús les responde: “No necesitan de médico los que están fuertes, sino los que están mal. Id, pues, a aprender lo que significa misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9,12-13).

– La práctica de la compasión para con los empobrecidos y la crítica de quienes generan el empobrecimiento son la causa principal de su destino final: la condena a muerte y la ejecución en la cruz.

– La compasión es la virtud por excelencia proclamada en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos…”. Felicidad y compasión son inseparables. Una persona es feliz compartiendo y aliviando el dolor las personas que sufren. La falta de entrañas de misericordia hace infelices a quienes no practican dicha virtud y a quienes sufren.

Las iglesias cristianas a lo largo de su historia se han movido entre dos actitudes: la insensibilidad ante el sufrimiento humano y la compasión con las víctimas. Hoy solo tendrá credibilidad el cristianismo si, como el buen Samaritano,  realiza prácticas compasivas. A las notas tradicionales aplicadas a la Iglesia: una, santa, católica, apostólica (los tradicionalistas añaden una quinta: romana, que no forma parte del Credo), yo añadiría otras dos: samaritana y compasiva.

La compasión, principio teológico

Mientras escribía este artículo consulté varios diccionarios teológicos y bíblicos y en ninguno de ellos he encontrado las entradas “Compasión” y Misericordia.  Ha sido Jon Sobrino quien ha incorporado en el discurso teológico el principio-misericordia (El principio-misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificados, Sal Terrae, Santander 1992). Sin dejarse guiar por la compasión, la teología pasa de largo inmisericordemente ante el sufrimiento humano y se torna cómplice de él. La alternativa es, afirma Sobrino, una teología como inteligencia y praxis del amor, de la justicia y de la misericordia, que se hace cargo del dolor de las víctimas: una teología como inteligencia de la com-pasión, que denuncia a los victimarios y toma partido por las personas, los colectivos y la naturaleza sufrientes que gritan de dolor.

Sin embargo, la teología tradicionalmente ha sido una disciplina sin entrañas de misericordia. Los atributos que aplicaba a Dios eran la Omnipotencia, la Omnisciencia, la Omnipotencia y la Providencia. Lo definía como Motor inmóvil, Conocimiento de conocimiento, Causa sui, Principio y fundamento de todas  las cosas. Tal Dios es incapaz de sentir, de amar, de sufrir, de compadecerse, se torna insensible al sufrimiento humano. Esa imagen está más cerca del Dios de la teodicea y  de los amigos de Job que de Jesús de Nazaret y del Dios del éxodo “misericordioso y clemente, lento a la ira y rico en amor y fidelidad” (Éx 34,6).

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son: Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2020, 2 ed.); De la iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina (Tirant lo Blanc, 2019); ¿Ha muerto la utopía? ¿Triunfan las distopías? (Biblioteca Nueva, 2020, 3ª ed.); Hermano islam (Trotta, 2019).

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad , , , , ,

«Pascua en pandemia», por José Arregi

miércoles, 15 de abril de 2020
Comentarios desactivados en «Pascua en pandemia», por José Arregi

01ca3b7b9933e2c1f1685b7279d1711aCristo del Corcovado. Homenaje al personal sanitario

Leído en su blog:

Adoro el misterio inmortal de la Vida en todos los vivientes, también en ti, amiga, amigo. La primera luna de la primavera aún está llena, el bosque reverdece, los lirios florecen, el cuco y el mirlo cantan. Levanta la vista y mira, abre los oídos y escucha. Es la Pascua de la Vida, tan débil y fuerte, vulnerable y poderosa. El misterio de la energía vital de la que venimos. De la Tierra venimos y de más allá de la tierra y del cosmos, del origen eterno de todo. Al Infinito presente volvemos.

Es la Pascua de la pandemia, pero dime: ¿no brota toda Pascua de alguna pandemia convertida en travesía fecunda, del arte de revertir el veneno en vacuna, la pasión en parto, la pérdida en libertad, el egoísmo en compasión, el yo en nosotros? Es la Pascua del confinamiento, pero observa: en el silencio de tu casa cerrada resuena y se revela el universo infinito, todo se abre. Es la Pascua de la alarma general, pero créeme: la Paz lo sostiene todo y lo fecunda, a pesar de todo.

Es la Pascua o el “Paso” de Jesús, que es mi manera de decir todas las pascuas: todas las cruces, todos los cantos, el respiro profundo de todos los seres, de todas las mujeres y hombres, de toda la tierra, de todos los astros, desde el primer cuanto de energía hasta la última galaxia. Todo y más allá de todo. Pero advierte: cuando digo Jesús, no me refiero al hombre divino y humano, sino al hombre divino en lo humano, como tú y como yo en la medida, humilde medida, en que somos de verdad humanos, humildes, hermanos. Jesús lo fue, sin tener que ser perfecto.

En su corta, intensa vida, conoció muchas pandemias: la miseria de los campesinos asfixiados por las deudas, enajenados de sus tierras por ricos latifundistas, la opresión romana, los impuestos abusivos de Herodes y del templo, el hambre y las enfermedades y la desesperación violenta del pueblo empobrecido. Y de esas pandemias hizo Jesús que brotara la vida, como brotan las yemas en las cepas dormidas. Se volverán sarmientos cargados de racimos y, cuando den su fruto, se dejarán podar. Pasó la vida haciendo el bien, denunciando el mal, curando heridas, comiendo con gente impura, arriesgando la vida ante el Pretorio y el Templo, dando su vida hasta exhalar su último aliento, uno con el Aliento primero, inmortal de la Vida.

Fue crucificado por su vida, y en su vida y en la Cruz resucitó. Lo primero es un hecho histórico, lo segundo es mi confesión cristiana desnuda, sin tumbas vacías ni apariciones “milagrosas”. Resucitó en su libertad profética, en su palabra provocadora, en su esperanza subversiva, en su praxis sanadora, en su comensalía transgresora, en su bondad feliz, en su bienaventuranza solidaria con todos los crucificados. Y así, el Hermano Herido se hizo, en lenguaje cristiano, primicia o anticipo, icono y sacramento, profecía y revelación de la Pascua universal. Dilo tú en tu propio lenguaje. Dilo.

Y déjame que insista: la resurrección que confieso no es una prerrogativa única y exclusiva de Jesús, sino mi manera de expresar –más allá de la ciencia y de toda filosofía y religión–, entre dudas y preguntas, como Santo Tomás o como el mismo Jesús, mi confianza última en esta pobre humanidad contradictoria, en la vida que era y será, en la Tierra que nos engendró, en el Cosmos infinito, en el Fondo del Ser, en el Aliento que todo lo anima eternamente: que todo se transforma en todo, como el grano de trigo que muere, que la llama de la vida es inextinguible, que solo el amor la mantiene encendida, que solo la bondad es invencible, que solo en la comunión universal de los vivientes hallaremos la dicha, y que podemos y merece la pena intentarlo cada día, aunque parezca que fracasamos, porque quien da la vida se hace uno con la Vida, y cada día es el primer día de la creación en que todo es bueno.

Cada día es el primer día de la Pascua, en el que Jesús se une a los incontables mártires o testigos de la vida, en medio de tanto panorama desolador, desde el fondo luminoso de sus llagas, se te acerca y te dice: “No temas. Seas quien fueres, estés como estés, creas o dejes de creer, acoge la Paz que te recrea, que todo lo crea. La Paz que hace que las criaturas se desahoguen y fluyan en el amor y se vuelvan cada una un sostén para la otra: compasión, proximidad, compañía. Entra más adentro y ensancha tu presencia. Más adentro, hasta abrazar el secreto de la Vida en su centro universal.

Espiritualidad , , , , ,

Esta médico trans lidera la lucha contra el coronavirus y salva vidas en Pensilvania

sábado, 4 de abril de 2020
Comentarios desactivados en Esta médico trans lidera la lucha contra el coronavirus y salva vidas en Pensilvania

Screenshot-2020-04-01-at-18.00.03-1024x572La Dra. Rachel Levine ofrece una actualización en vivo sobre la crisis del coronavirus en Pensilvania (Facebook / Departamento de Salud de Pensilvania)

Una médico transgénero se ha convertido en la cara pública de la respuesta de Pensilvania a la crisis del coronavirus, y lo está haciendo brillantemente.

Graduada de Harvard College y especialista en pediatría y medicina para adolescentes, la Dra. Rachel Levine es una oradora nacional de confianza que asesora sobre temas que van desde la crisis de opioides hasta la salud LGBT +.

Como secretaria de salud de Pensilvania, ahora trabaja siete días a la semana para liderar su estado durante la pandemia.

Levine se une al gobernador Tom Wolf para sesiones informativas diarias televisadas donde brinda a los residentes de Pensilvania actualizaciones, consejos y, lo más importante, tranquilidad. Su mensaje clave es simple: «Quédate en casa, mantén la calma y mantente a salvo. Haremos todo lo posible, lo que sea necesario, para proteger la salud pública de Pensilvania», dijo a The Advocate.

«No hace ninguna diferencia cuál es mi identidad de género. Lo único que importa es mi trabajo profesional ”, continuó. “Quiero ser juzgada por mi trabajo en medicina y salud pública y en este momento difícil, en mi trabajo para ayudar a proteger la salud pública frente a esta pandemia global. No hace ninguna diferencia cuál es la identidad de género u orientación sexual de una persona. Realmente estamos todos juntos en esto «.


En las primeras etapas del virus, la Dra. Rachel Levine actuó rápidamente cerrando las escuelas públicas y desplegando órdenes de quedarse en casa en Pensilvania.

En el futuro, su plan pandémico tiene tres etapas: mitigar la propagación, ampliar las pruebas y preparar el sistema de salud para lo que está por venir. «A través de los esfuerzos de mitigación, esperamos despegar el pico de ese aumento para que nuestros hospitales y sistemas de salud puedan manejarlo», dijo. «Sabremos que estamos saliendo del otro lado cuando comencemos a ver una disminución en el número de casos nuevos, una disminución sostenida en el número de casos nuevos. Y luego volveremos a evaluar todas nuestras estrategias. Pero todavía no hemos llegado «.

 

Con muchas personas LGBT + más vulnerables al virus y también más propensas a experimentar barreras para la atención médica, espera que su propia visibilidad les ayude a sentirse «lo más cómodos posible» para acceder a la atención que necesitan.

También está proporcionando un importante contrapunto a la demonización común de las personas transgénero en la sociedad. «Espero que al estar allí todos los días en las trincheras con el trabajo que estoy haciendo, que con suerte demuestre al público que los miembros de la comunidad LGBTQ realmente están aquí para trabajar por la salud pública y el bien común. Y con suerte, eso significa algo».

Fuente Pink News

General , , , , , ,

Víctor Codina sj: «¿Por qué Dios permite la pandemia y calla? ¿Es un castigo? ¿Hay que pedirle milagros? ¿Dónde está Dios?»

martes, 31 de marzo de 2020
Comentarios desactivados en Víctor Codina sj: «¿Por qué Dios permite la pandemia y calla? ¿Es un castigo? ¿Hay que pedirle milagros? ¿Dónde está Dios?»

nuevos-superheroes-coronavirus_2215588439_14435792_667x925Los nuevos superhéroes del coronavirus

«No hemos de pedir milagros a un Dios que respeta la creación y nuestra libertad»

«¿Dónde está Dios? Está en las víctimas de esta pandemia, está en los médicos y sanitarios que los atienden, está en los científicos que buscan vacunas antivirus, está en todos los que en estos días colaboran y ayudan para solucionar el problema, está en los que rezan por los demás, en los que difunden esperanza»

«No estamos ante un enigma, sino ante un misterio, un misterio de fe que nos hace creer y confiar en un Dios Padre-Madre creador, que no castiga, que es bueno y misericordioso, que está siempre con nosotros»

«Quizás nuestra pandemia nos ayude a encontrar a Dios donde no lo esperábamos»

Afortunadamente, junto a los terroríficos y casi morbosos noticiarios televisivos sobre la pandemia, aparecen otras voces alternativas, positivas y esperanzadoras.

Algunos recurren a la historia para recordarnos que la humanidad ha pasado y superado otros momentos de pestes y pandemias, como las de la Edad media y la de 1918, después de la primera guerra mundial. Otros se asombran de la postura unitaria europea contra el virus, cuando hasta ahora discrepaban sobre el cambio climático, los inmigrantes y el armamentismo, seguramente porque esta pandemia rompe fronteras y afecta a los intereses de los poderosos. Ahora a los europeos les toca sufrir algo de lo que padecen los refugiados e inmigrantes que no pueden cruzar fronteras.

Hay humanistas que señalan que esta crisis es una especie de “cuaresma secular” que nos concentra en los valores esenciales, como la vida, el amor y la solidaridad, y nos obliga a relativizar muchas cosas que hasta ahora creíamos indispensables e intocables. De repente, baja la contaminación atmosférica y el frenético ritmo de vida consumista que hasta ahora no queríamos cambiar.

Ha caído nuestro orgullo occidental de ser omnipotentes protagonistas del mundo moderno, señores de la ciencia y del progreso. En plena cuarentena doméstica y sin poder salir a la calle, comenzamos a valorar la realidad de la vida familiar. Nos sentimos más interdependientes, todos dependemos de todos, todos somos vulnerables, necesitamos unos de otros, estamos interconectados globalmente, para el bien y el mal.

También surgen reflexiones sobre el problema del mal, el sentido de la vida y la realidad de la muerte, un tema hoy tabú. La novela La peste de Albert Camus de 1947 se ha convertido en un best seller. No solo es una crónica de la peste de Orán, sino una parábola del sufrimiento humano, del mal físico y moral del mundo, de la necesidad de ternura y solidaridad.

Flagelantes_2215588451_14436235_660x371

Flagelantes

Los creyentes de tradición judeo-cristiana nos preguntamos por el silencio de Dios ante esta epidemia. ¿Por qué Dios lo permite y calla? ¿Es un castigo? ¿Hay que pedirle milagros, como pide el P. Penéloux en La peste? ¿Hemos de devolver a Dios el billete de la vida, como Iván Karamazov en Los hermanos Karamazov, al ver el sufrimiento de los inocentes? ¿Dónde está Dios?

No estamos ante un enigma, sino ante un misterio, un misterio de fe que nos hace creer y confiar en un Dios Padre-Madre creador, que no castiga, que es bueno y misericordioso, que está siempre con nosotros, es el Emanuel; creemos y confiamos en Jesús de Nazaret que viene a darnos vida en abundancia y se compadece de los que sufren; creemos y confiamos en un Espíritu vivificante, Señor y dador de vida. Y esta fe no es una conquista, es un don del Espíritu del Señor, que nos llega a través de la Palabra en la comunidad eclesial.

Todo esto no impide que, como Job, nos quejemos y querellemos ante Dios al ver tanto sufrimiento, ni impide que como el Qohelet o Eclesiastés constatemos la brevedad, levedad y vanidad de la vida. Pero no hemos de pedir milagros a un Dios que respeta la creación y nuestra libertad, quiere que nosotros colaboremos en la realización de este mundo limitado y finito. Jesús no nos resuelve teóricamente el problema del mal y del sufrimiento, sino que a través de sus llagas de crucificado-resucitado nos abre al horizonte nuevo de su pasión y resurrección; Jesús con su identificación con los pobres y los que sufren, ilumina nuestra vida; y con el don del Espíritu nos da fuerza y consuelo en los nuestros momentos difíciles de sufrimiento y pasión.

¿Dónde está Dios? Está en las víctimas de esta pandemia, está en los médicos y sanitarios que los atienden, está en los científicos que buscan vacunas antivirus, está en todos los que en estos días colaboran y ayudan para solucionar el problema, está en los que rezan por los demás, en los que difunden esperanza.

Acabemos con un salmo de confianza que la Iglesia nos propone los domingos en la hora litúrgica de las Completas, para antes de ir a dormir:

“Tú que vives bajo el amparo del Altísimo y pasas la noche bajo la sombra del Todopoderoso, di al Señor: refugio, baluarte mío, mi Dios en quien confío.

Pues él te libra de la red del cazador, de la peste funesta: con sus plumas te protege, bajo sus alas hallas refugio: escudo es su fidelidad.

No temerás el terror de la noche, ni la saeta que vuela de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía” (Salmo 90,2-7).

Quizás nuestra pandemia nos ayude a encontrar a Dios donde no lo esperábamos.

Fuente Religión Digital

Espiritualidad , , ,

El coronavirus representa un mayor riesgo para las personas LGBT + por tres razones importantes, dicen los jefes de salud

sábado, 14 de marzo de 2020
Comentarios desactivados en El coronavirus representa un mayor riesgo para las personas LGBT + por tres razones importantes, dicen los jefes de salud

las-personas-lgbtq-con-mayor-riesgo-de-contraer-un-coronavirus-advierten-a-los-grupos-de-apoyo-0Estemos atentos a esta pandemia mundial de la que todavía nos esperan noticias peores… Y si las religiones son capaces de suspender todos sus actos…

Vitoria, primera diócesis de España en suspender las misas públicas

Osoro dispensa a los fieles de Madrid de acudir a la misa dominical

Musulmanes y evangélicos aconsejan cerrar mezquitas y lugares de culto durante al menos dos semanas

El Vaticano, activo ante el coronavirus: donación del Papa a Cáritas y oficinas abiertas

Bélgica suspende todas las misas y Roma cierra todas las iglesias

La Iglesia argentina suspende dos importantes eventos religiosos por el coronavirus

Radio, televisión e internet, alternativas de misa para la población en riesgo por el coronavirus

Alicante y Ceuta, primeras ciudades españolas que suspenden las procesiones de Semana Santa

Las personas LGBT + son más vulnerables al coronavirus, han dicho cientos de organizaciones de salud en una carta abierta instando a los gobiernos a actuar.

“Las comunidades LGBT + están muy familiarizadas con los fenómenos del estigma y las epidemias. Queremos instar a las personas involucradas con la respuesta COVID-19 para garantizar que las comunidades LGBT + reciban un servicio adecuado durante este brote ”, comienza la carta abierta.

La carta, organizada por la Red Nacional del Cáncer LGBT y firmada por más de un centenar de organizaciones locales y nacionales en los EE. UU., Describe tres factores principales que significan que el coronavirus representa un mayor riesgo para las personas LGBT +.

El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud confirmó que el coronavirus era una pandemia. Más tarde ese día, Donald Trump suspendió todos los viajes desde Europa, sin incluir el Reino Unido, a los Estados Unidos.

La carta abierta, también enviada el 11 de marzo, dice que los tres factores que hacen que las personas LGBT + sean más vulnerables al coronavirus son: la prevalencia del tabaquismo en la comunidad LGBT +, las tasas más altas de VIH y cáncer y las barreras a la atención médica que significan que las personas LGBT + son reacias para buscar tratamiento médico.

«A medida que los medios de comunicación y las comunidades de la salud se ven presionados por COVID-19, debemos asegurarnos de que no se olvide a los más vulnerables entre nosotros», dijo el Dr. Scout, subdirector de la Red Nacional de Cáncer LGBT. Nuestras tasas de tabaquismo por sí solas nos hacen extremadamente vulnerables y nuestro acceso a las barreras de atención solo empeora una mala situación», agregó.

Las personas LGBT + consumen tabaco a una tasa un 50 por ciento más alta que la población general y el coronavirus es una enfermedad respiratoria que ha demostrado ser particularmente dañina para los fumadores.

Las tasas más altas de VIH y cáncer en la comunidad LGBT + significan que un mayor número de personas LGBT + tienen un sistema inmune comprometido, lo que aumenta la vulnerabilidad a la infección por coronavirus.

Y las barreras a la atención médica para las personas LGBT +, que incluyen la discriminación, las actitudes desagradables y la falta de comprensión por parte de los proveedores de atención médica, significa que las personas LGBT + son reacias a buscar atención médica.

«Como organización dedicada a la salud y el bienestar de las comunidades LGBT +, instamos a las personas LGBT + a que practiquen las medidas recomendadas por expertos en salud pública, como lavarse las manos con frecuencia, para prevenir la propagación de este virus», dijo Scott Nass, presidente de GLMA, una organización internacional de profesionales de la salud que promueve la igualdad LGBT +.

“Al mismo tiempo, al igual que nuestros colegas que se unieron a la carta abierta, pedimos a los funcionarios de salud pública que se aseguren de que la comunidad LGBTQ sea considerada e incluida en la respuesta de salud pública al COVID-19 en función de los posibles factores de riesgo que existen en nuestra comunidad. «

La carta fue iniciada por una coalición de seis organizaciones: National LGBT Cancer Network, GLMA, Whitman-Walker Health, SAGE, New York Transgender Advocacy Group y National Queer Asian Pacific Islander Alliance.

Fuente Pink News

General , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.