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Jóvenes trans y sus familias luchan por una ley para menores de 18 en Ciudad de México

Martes, 22 de octubre de 2019

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Por Milena Pafundi, desde Ciudad de México

El pasado 10 de octubre, la presidenta de la Comisión de Igualdad la diputada Paula Soto presentó ante la Cámara de Diputados de Ciudad de México un proyecto de ley para que las personas trans menores de 18 años puedan rectificar su acta de nacimiento mediante un procedimiento administrativo en el Registro Civil. La iniciativa fue motorizada por la Asociación por las Infancias Transgénero en el Parlamento de Mujeres. Desde 2015 existe la ley de identidad de género en Ciudad de México pero sólo contempla a mayores de 18 años.

“Ya existe una vía en la ciudad de México para que las personas menores de 18 años tengan reconocimiento a la identidad. Pero la vía ahora mismo es discriminatoria. Además, esta iniciativa surge como una necesidad social, impulsada como un ejercicio de participación ciudadana a la que se han sumado familias, feministas, personas trans jóvenes, organizaciones LGBT+ y aliades”, dijo a Presentes Tania Morales, presidenta de la Asociación por las Infancias Transgénero.

Presentes conversó con adolescentes trans, sus familias y activistas para saber cómo han sido sus experiencias en estos últimos años y cómo una ley que les contemple podría cambiar sus vidas.

Marcela, madre de Sara

“Cuando Sara decidió decirme que se identificaba con las personas trans, antes le pidió apoyo a la psicóloga de la escuela. En ese entonces estaba en Primero de secundaria en una privada. Al principio fue un shock tremendo. La psicóloga me dijo que algunos ya le decían Sara porque se los dijo desde que entró a clases y yo apenas me enteraba -entraron a clases en septiembre y me dijeron en abril del siguiente año-.  Mi reacción fue sacarle de la escuela porque no me lo habían dicho antes y porque debía empezar a recibir terapia de apoyo. Posteriormente la metí a la secundaria federal y le dije al director que estaba pasando una situación complicada debido a su adolescencia. Nunca mencioné que era una chica trans para inscribirla y aún yo no tenía mucho conocimiento del tema. Ahí terminó el primer año y segundo año. El bullying fue terrible. Algunas veces intervine y en otras no porque aún no comprendía o aceptaba por completo que mi hija era trans. Sin embargo respeté el hecho de llamarle por su nombre, aquí en casa. Poco a poco fui platicándole a la familia y amigxs hasta que logré acostumbrarme y a verle normal vestirse con ropa de chica. 

marcela-y-sara-1024x877Marcela, Sara y su hermanito

Para tercer grado volvimos a la escuela privada que tanto le gusta a Sara por el nivel educativo. Me siento muy orgullosa de Sara pues es muy inteligente. Ella me pidió: “Mamá pregúntales si puedo llevar uniforme de chica y que me llamen Sara por favor”. La respuesta de la directora fue: “Tiene que usar el uniforme de acuerdo al género que le fue asignado de nacimiento y debemos usar el nombre que tiene su acta. Yo sentí que mi corazón se hizo chiquito. Y me dije si yo siento esto, ¿qué siente Sara todos los días? Ahí empezó nuestra lucha por visibilizar nuestra realidad de ser trans siendo menor. 

¿Qué facilitaría y cambiaría esta ley? Permitiría que Sara pudiera ser la persona que siempre ha querido ser, sin limitaciones, más segura y más feliz consigo misma. El solo hecho de contar con su acta de nacimiento con el nombre que ha elegido le cambiaría la vida y tendría más fe en la humanidad”.

Sara, 14 años

“Cuando hablaba con la directora de mi escuela sobre mi nombre o el uniforme, ella dijo que la sociedad no estaba lista y que teníamos que esperar a que lo estuvieran, y así si me llamarían por mi nombre real. En mi opinión nadie está listo para el cambio, pero eso no detuvo a las minorías de todo el mundo a luchar por sus derechos. La lucha por los derechos de la gente negra en Estados Unidos causó varias muertes, el feminismo en Latinoamérica también, pero eso no detuvo a nadie, no podemos esperar a que las cosas cambien por sí solas. Si me tengo que morir para que una niña trans al otro lado del país pueda tener su nombre lo haré”.

Teicuh, 16 años

Hasta ahora, la lucha ha sido en mi interior, lo más difícil ha sido, primero, procesar mis pensamientos y sentimientos, luego, ponerlo en palabras.  De pequeño, probé usar vestidos, hacerme trenzas, jugué con los ponys y mi color favorito era el rosa. A los 5 años ya me había hartado y sabía que eso no era para mí. Me corté el cabello solito, 2 o 3 veces, entre los 2 y los 5 años. Después de regaños por mi seguridad, me escondieron las tijeras y dejé de hacerlo; pero insistí en que quería mi cabello corto de forma consistente hasta los 14 años, cuando por fin me hicieron caso. Tampoco usaba la falda del uniforme, sólo llevaba el uniforme de deportes. Tuve un breve periodo de experimentación en la adolescencia como género fluido, pero cada vez que se referían a mí de forma neutra cada célula de mi cuerpo lo rechazaba totalmente. Mi cabeza rechazaba la idea de ser trans, pero la primera vez que mi amiga se refirió a mí en masculino, sentí felicidad pura… Él se sintió correcto”.

Alexandra, madre de Teicuh 

“Mi hijo siempre fue muy inquieto y travieso, corría y brincaba por todos lados, todo el tiempo. Cuando se cortaba el cabello, se lo dejaba super cortito de enfrente, cuando lo cachaba lo regañaba porque podía picarse un ojo. De sus juguetes, no le gustaban las muñecas, jugaba con animales y monstruos; y a veces se ponía algún vestido de princesa en Halloween, pero siempre anduvo de pants. Trabajo en educación especial, sé de los diferentes talentos, fortalezas, dificultades y retos que podemos enfrentar por las diferencias con las que nacemos. Existe discriminación pero también empatía, pero no se acerca ni tantito a la transfobia de nuestra sociedad, eso era lo que más me asustaba. Busqué asesoría especializada, me puse a estudiar y de ahí la transición social fue dándose muy natural en él; en mí, no tanto, aunque lo amaba y apoyaba incondicionalmente. Cambiar lo pronombres a masculino me costó mucho trabajo, afortunadamente, le puse unos nombres poco convencionales, así que, aunque todavía no cambiemos el género en su acta, no le afecta tanto como a otros de los niños y niñas trans.

Mi hijo ha estado en concursos de su escuela y le han dado algunos reconocimientos, pero me dice que si tuviera un nombre que lo identificara como del género contrario no iría o no los aceptaría, para que no dijeran su nombre en el micrófono. Y eso les pasa a muchos de los niños y adolescentes en esa situación: dejan de estudiar, de participar en sus actividades deportivas o culturales, sufren más bullying, angustia, ansiedad y más estrés que la mayoría de sus pares. Como familias, ha sido una bendición encontrarnos y compartir nuestros retos, experiencias, alegrías, tristezas, muchas separaciones y divorcios”

Que las instituciones públicas acompañen

La parlamentaria Erika Yamada Kubo, integrante del Primer Parlamento de Mujeres del Congreso de la Ciudad de México, dijo a Presentes que además de esta iniciativa es fundamental se impulsen políticas de no discriminación que transversalicen todas las instituciones públicas, sobre todo en relación al acceso a la educación. «Las escuelas deben adoptar medidas incluyentes que contemplen la prevención y la atención al bullying, el respeto a la diversidad (sobre todo a las poblaciones LGBT+) y la capacitación con enfoque de derechos humanos y perspectiva de interseccionalidad a docentes y demás personal educativo. Sería ideal que el currículo oficial del sistema educativo mexicano contemple materias de educación integral en sexualidad. Todavía una larga trayectoria para garantizar una vida digna para toda la niñez y adolescencia trans, pero este es un buen comienzo en esta trinchera de la Ciudad de México».

Por su parte, Jessica Marjane, fundadora de Red de Juventudes Trans México, explicó a Presentes la importancia de la reforma de 2015 y la posibilidad de rectificar los documentos de identidad, que tiene efectos en las demás instituciones. «Esto abrió un nuevo vocabulario, una nueva concepción y sobre todo construyó sujetos políticos más visibles en la vida y la participación política. También generó una nueva conciencia y percepción de que somos sujetos de derechos y libertades. El derechos a la identidad es un principio para ejercer otros derechos en tanto es un metaderecho. Desde Redes Juventudes Trans México justo participamos en ambos procesos. Todo el tiempo argumentado desde la intersección y fuera de la tutela. Para que nuestra voz no sea tutelada por el discurso médico ni el jurídico».

Fuente Agencia Presentes

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México: Un adolescente trans logró una nueva partida de nacimiento

Lunes, 12 de agosto de 2019

674C4A86-9F75-4141-967B-229CF747BB47Por Milena Pafundi 

Luis es un varón trans mexicano de 15 años. Le gustan las matemáticas, le gusta escribir y además es el cantante de la banda de su escuela. El 23 de julio se convirtió en el primer adolescente en Ciudad de México en obtener una nueva partida de nacimiento con un trámite administrativo en el Registro Civil.

La batalla legal la llevó junto a su madre, Tania Morales, abogada, activista y presidenta de la Asociación por las Infancias transgénero y cofundadora de Familias Trans.  Realizaron un juicio de amparo en el que se otorgó la protección de la Justicia Federal para que un adolescente pudiera contar con ese documento primigenio con el género autopercibido y su nombre elegido.

Luis supo que era trans al leer su sentir definido en un libro que le regaló Tania cuando le contó que le gustaban las chicas. Tenía 13 años. “Descubrí que eso ya tenía un nombre, cómo nombrarlo. Ya podía decirle cómo me sentía. Y  así fue más fácil”, cuenta a Presentes en entrevista junto a su madre.

Llegó con el libro y me dijo: esto es. Yo no sabía absolutamente nada sobre la T.  Entonces yo no pude identificar que toda su vida tuvo expresión de género masculina y que de muchas maneras me explicaba que era un hombre;  solo que yo no entendía porque yo ni siquiera sabía la diferencia entre género, sexo, esas cosas. A partir de su imposición empecé a estudiar y la verdad es que fue bastante rápida la parte de la transición.  Luis fue muy tajante en decir que quería que le llamaran así, todas las personas, ya”, agrega Tania.

Fue a partir de allí que Tania decidió crear la asociación civil y se especializó en la defensa de la infancias y adolescencias trans en México. Actualmente forma parte del Parlamento de Mujeres de Ciudad de México.

-¿Cómo fue la recepción en la escuela? 

L– Me quedé en la misma escuela porque era donde quería seguir estudiando. El proceso fue fácil, comparado con otras vivencias. Porque llegamos con los directores, les contamos; esto es lo que pasa, necesitamos estas cosas, necesitamos que me llamen por mi nombre, que me dejen entrar al baño de hombres, etc. Cuando no hay leyes que respalden eso. La escuela apoyó.

T– A partir de eso decidimos fundar la Asociación Civil con la intención de crear un protocolo que pudiera instalarse más que en las escuelas, en el sistema educativo mexicano. Para quienes no supieran que este es un derecho. Todavía no lo logramos, pero sí trabajamos con varias escuelas porque atendemos familias personalmente y vamos a las escuelas, aunque no se ha logrado institucionalizar.

– ¿Cuáles son las trabas para niñes y adolescentes a la hora de cambiar el documentos? 

T– Hay una gran diferencia en el trato para personas mayores de 18 años y personas menores de 18 cuando se trata de identidad de género. En Ciudad de México, y en seis estados más, hay un proceso administrativo para poder corregir un acta de nacimiento vía registro civil para personas mayores. La Constitución que tiene ahora la Ciudad de México es la primera Constitución de los estados en el país que reconoce la identidad de género. Pero para menores de edad  en CDMX es a través de un juicio familiar. Como si esto en lugar de ser una autoidentificación o autodeterminación tuviera que pasar por un proceso para que otra persona elija. Entonces es frente a un juez de familia. Hay un periodo probatorio donde hay que llevar un dictamen psiquiátrico, un expediente clínico de una terapeuta especialista en género que lleve un proceso largo de tratamiento, se llevan testigos, incluso hay casos donde se han pedido exámenes psiquiátricos a la familia completa. Este es un tratamiento patologizante. ¿no? Luego se  lleva a la persona ante el Ministerio Público, y allí hay otro interrogatorio más, hasta la decisión del juez.

L– Lo más sencillo es ir a juicio. Pero ir a juicio es aceptar que alguien más puede decirte quién eres. Y eso no era algo que ninguno de los dos iba aceptar. Solo yo podría decir quién soy y eso de que te traten como si eres un paciente, nada más para darte los papeles, como si fuera una cura para lo que tienes.

– ¿Cuál fue su estrategia legal? 

T– Hicimos una doble estrategia. La  estrategia del amparo al Registro Civil (que rechazó el pedido) con la  la intención de llegar hasta la Suprema Corte de justicia para que quedara como antecedente para otros casos. El amparo se solicitó en diciembre del año pasado y para abril había una respuesta positiva del Tribunal de Distrito, eso fue muy satisfactorio. Y la estrategia legislativa. Esto fue en enero de este año. Apliqué al Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México con la intención de meter esta iniciativa de reforma muy concreta del Código Civil. Me integré al Parlamento para el  proceso de participación ciudadana. Para que esto naciera desde la necesidad social y no desde el contacto con un partido político. Lo muy bueno fue que en la sentencia del tribunal colegiado ya especifican que el Registro Civil l tiene que tomar el consentimiento informado directamente a través de Luis y no a través de sus padres. Esto fue un gran avance. No se llegó a la Suprema Corte, entonces la opción que tenemos es poner público el amparo que tenemos. Estamos viendo estrategias para aplicar en otros dos estados esto mismo, Nayarit Y Michoacan.

L– Yo lo pedí. Yo llené todas las formas. Y eso es novedoso porque siempre son los adultos lo que hacen. Es una forma de afirmar que alguien más tiene que hablar por ti y alguien más tiene que decir quién eres. Creo que estuvo muy bien porque es dejar algo para los demás.

No he dejado la opción de que me traten de otra forma” 

Luis y su madre Tania explican que además de las leyes es fundamental que haya mayor información y educación sobre género en las escuelas y espacios públicos. “¿Cómo podemos pedirle a las infancia que se explique a sí misma si nunca tienes un ejemplo en la realidad? Vas a la escuela y no hay maestras lesbianas u homosexuales visibles. No hay maestros trans Y si una infancia no tiene un ejemplo de referencia para decir yo soy o yo me percibo como esta persona es difícil”, dice Tania.

L:- Yo no he dejado la opción de que me traten de otra forma. Yo soy Luis y mis amigos siguen siendo mis amigos. Pero hay deudas y es dar un poco más, dejar algo que pueda ayudar a otros creo que es importante. Porque si tú te sientes diferente y ves que no hay otra opciones ¿dónde estás? Es como si no te vieran. Como si no tuviéramos voz. Por eso es tan importante no sólo activar por los derechos de las personas trans sino también que haya personas LGBT activando en otras causas, como las medioambientales. Si puedes y tienes la oportunidad de hacerlo es como moralmente una obligación.

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