Inicio > Espiritualidad > «Desierto», por Miguel Ángel Mesa

«Desierto», por Miguel Ángel Mesa

jueves, 5 de mayo de 2022

desiertoDel blog de Miguel Ángel Mesa Otro mundo es posible:

La ciudad suele imprimir una vida consumida por la prisa y la necesidad de eficacia, sin pérdida de tiempo, produciendo en nosotros estrés y una celeridad e impaciencia que, cada vez, nos cuesta más abandonar para recuperar la quietud y el sosiego.

Además de esta realidad absorbente y desestabilizadora, para poder desarrollar algo de humanidad, de cercanía hacia el otro, utilizamos cada día con más asiduidad las redes sociales, para sentirnos acompañados, para darnos cuenta si la gente está pendiente de nosotros o no, si lo que compartimos es reenviado, retuiteado, reguasapeado…

Esta necesidad nos obliga a estar pendientes constantemente de la pantalla, no pudiendo prescindir del móvil en ningún momento, para no perdernos ningún mensaje de los que nos envían nuestros followers. Son los seguidores, que nos aportan felicidad cuando nos leen y responden con asiduidad y rapidez, o desilusión y desamparo si nos abandonan.

Aunque en teoría podamos tener 500, 1.000 o más “amigos” en Twitter, Facebook o Instagram, al final muchas veces nos encontramos solos porque, a la hora de la verdad, nos faltan las amistades auténticas, esas que están a tu lado en los buenos y en los malos momentos. Y que se suelen contar normalmente con los dedos de una mano.

La ciudad nos puede devorar. La ciudad exterior, en la que vivimos, nos desplazamos hasta el trabajo, la compra o el entretenimiento. Una ciudad llena de gente pero herida de soledades, de marginación, de exclusión… Demasiadas almas desiertas, vacías y resecas por el desamparo, el rechazo, la intolerancia o la violencia. Siempre estamos rodeados de gente pero, en realidad, la euforia de las multitudes se transforma muchas veces en el desierto de la soledad. Porque el desierto, si no es buscado y gustado, se puede transformar en una trampa mortal.

Por eso es necesario ayunar de vez en cuando de las redes sociales, dejar el móvil o la tablet a un lado y centrarnos en lo esencial. Como, por ejemplo, recuperar la llamada telefónica para hablar tranquilamente con la persona que está enferma y sola. Quedar con los amigos para pasear, ir al teatro o tomar una cerveza, disfrutando de la buena compañía, recuperando, recreando y fortaleciendo la amistad. Dedicar tiempo a la pareja o a la familia, teniendo detalles, perdiendo el tiempo, jugando, viendo una película… pero juntos.

Si no queremos naufragar en medio de esta vorágine, tenemos que parar, hacer un inciso en la actividad diaria para restaurar nuestra serenidad perdida.

Para ello es conveniente callar tanto ruido como llevamos dentro, haciendo silencio interior, para poder valorar las experiencias, los encuentros, los problemas y malestares íntimos. Solo entrando en el desierto de nuestro corazón podremos alcanzar el equilibrio, para volver a la existencia con más fuerza, ánimo y alegría.

Entonces el desierto se vuelve fértil, comienza a florecer, lenta pero constantemente. Y, buscando sin descanso, lograremos descubrir de nuevo, o por primera vez,  el pozo, el manantial que sigue fluyendo por las cavernas subterráneas que existen en nuestro hondón interior.

O las ascuas que siguen ardiendo, dando calor e iluminando, manteniendo vivo el deseo de paz profunda, el anhelo de sentirnos vivos, palpitando nuestro corazón ardiente en medio de las cenizas cotidianas.

(Publicado en Respira tu ser. Espiritualidad para la vida. Meditaciones, Ediciones Feadulta, Illescas 2021, pp. 135-136)

Espiritualidad , ,

Comentarios cerrados.

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.