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¿Dios es una amenaza?

domingo, 19 de noviembre de 2023
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talento2Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

Parábola de los talentos

01.- El Dios de Jesús no hace “ajuste de cuentas”.

    Estamos terminando el año  litúrgico y –parece- que podría ser un momento propicio para ver cómo nos ha ido; podría ser un tiempo que invita a hacer un “examen de conciencia” tranquilo y sereno, no un examen contable y compulsivo como los de aquellas confesiones de otros tiempos.

La parábola de los talentos no trata de un ajuste de cuentas de Dios: un señor muy duro y exigente, que pide cuentas a sus empleados.

Jesús nunca creyó ni nos presentó a Dios como el señor de esta parábola, que funciona por contabilidad,  interés y rentabilidad. El Dios de Jesús, nuestro Dios, es bondad, acogida, compasión y misericordia. El Dios de Jesús no es un señor duro y rencoroso, que recoge donde no siembra.

Cuántas veces nos ha dicho Jesús: ¡no tengáis miedo, no perdáis la calma!

02.- El amor se multiplica.

    Los bienes, los talentos no son cosas, ni tan siquiera cualidades o capacidades, sino que, lo que Dios nos regala, es su amor y su gracia.

    Los dos primeros criados de la parábola multiplican lo que el Señor, Dios, les ha regalado y ellos han experimentado: el amor.

Quien no ama, no construye, más bien entierra su vida.

03.- El problema es el miedo.

La clave de interpretación de esta parábola es el miedo.

Tuve miedo …(v 25) dice el tercer criado. Sabía queeres un hombre exigente…

Este pobre hombre tenía una imagen de Dios como de un señor duro y exigente, que cosecha donde no siembras

Curiosamente se repite la misma expresión de Adán en el paraíso después del pecado: tuve miedo (Gn 3,10).

También hoy -desgraciadamente- “Adán” se sigue repitiendo en la historia: tenemos miedo de Dios, tememos a Dios.

    ¿No es esta imagen de un Dios justiciero la que subyacía –y subyace- a la moral católica, a los confesonarios, al juicio final, al purgatorio, al infierno, etc.?

Vistas las cosas así, Dios es un peligro. “Con Dios pocas bromas”; mejor “tenerle a raya”. Dios es una amenaza para muchas personas religiosas.

Freud decía que la religión es una “neurosis obsesiva”. Viktor Frankl le enmendará la plana cuando dice que la “neurosis obsesiva es la religiosidad psíquicamente enferma”.

Tal religiosidad, psíquicamente enferma, es una escuela de culpabilidades, de angustia,  de escrúpulos, de miedos al castigo de Dios… Y tal religiosidad sigue haciendo buena carrera entre muchas personas y movimientos religiosos modernos.

04.- El problema es el miedo.

Basta echar un vistazo al Diccionario de la Real Academia y veremos que miedo es: “la angustia por un riesgo o daño real o imaginario.”

    Se podría decir que se nos ha infundido y tenemos miedo y angustia a un Dios que “es un peligro”. El Dios de algunos religiosos no es salvífico sino una amenaza para el hombre?

El catolicismo que hemos recibido infundía no miedo, sino angustia y pánico.

Es posible que la religión surja del miedo, pero el cristianismo, no. El cristianismo surge de la bondad de Dios.

Escribía P Tillich a mediados del siglo XX:

La ley de la religión es el gran esfuerzo del hombre por domeñar su angustia, su desasosiego y su desespero, para taponar el boquete que hay en sí mismo y alcanzar la inmortalidad, la espiritualidad y la perfección. Y así es como  bajo la ley religiosa el hombre trabaja y se fatiga  tanto de pensamiento como de obra.

    Mientras tengamos miedo a Dios no viviremos el gozo de la vida, ni la alegría del amor de Dios. El miedo bloquea, paraliza, hace daño.   El amor es fecundo, fértil, abierto.

    El tercer criado, -el que entierra el denario-, tiene la visión de un Dios justiciero: sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra.

    Pero el Dios de Jesús no es así, es Padre: Dios es amor (1Jn 4,8).

    Por tanto: no  tengáis miedo, no perdáis la calma…

05.- Evangelizar es sembrar amor.

    El papa Francisco es un hombre que habla del Dios de amor a la gente, al pueblo llano y débil. Esta es la razón por la que es mal visto y perseguido por la gente religiosa partidarios del “palo y tente tieso” de un Dios rencoroso y duro. El papa Francisco cree en el Evangelio, en el Dios Padre, mientras que no pocos eclesiásticos creen en el señor exigente y justiciero de la parábola de los talentos.

06.- Siervo bueno y fiel. Siervo malvado.

    Uno es siervo bueno y fiel porque siente y percibe en sí la bondad de Dios, se siente querido por Dios. No se trata de rentabilidad económica, sino que el asunto es que uno es bueno y fiel porque ha experimentado la bondad de Dios.

    Somos buenos cristianos no porque cumplimos hasta la última nota pequeña de la ley. Somos cristianos porque y cuando nos sentimos queridos por el Señor.

    En los momentos –situaciones- de la vida de pecado y / o hundimiento personal, Dios nos ama más intensamente.

    La maldad, el siervo malo no es porque haya pecado, sino porque considera a Dios como duro y exigente y por eso le tiene, le tenemos miedo a Dios.

    Si no experimentamos bondad de Dios y de los demás en la vida, no podemos multiplicar ni transmitir el amor de Dios.

07.- Sólo el amor es digno de la fe.

    La gran cualidad (talento) cristiana es el amor, el sentirse querido por Dios. El amor es salvífico.

      Podremos tener deficiencias morales, pero que nada tienen que ver con lo que Dios piensa del hombre moralmente.

      El peligro no es tanto que seamos pobres y débiles,-que lo somos-, el peligro radica cuando en el fondo de nuestra existencia espiritual nos hacemos orgullosos, cerrados, vacíos de amor (K. Rahner)

      El problema no es el pecado, sino la ausencia de amor.

      Dios ama siempre y a todos.

No tengáis miedo

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¿Confiamos en TI, Señor? ¿Nuestro maestro Hortelano?

sábado, 18 de noviembre de 2023
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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 ¿Con fiamos en TI, Señor?

  ¿Nuestro maestro Hortelano?

Maestro hortelano, de tu jardín divino,
En esta tierra tuya
que nuestra la hemos hecho
¡Para que de verdad sea tierra del Reino,

que nosotros queremos que así sea!

Y que tú la empapas cada día
en la alegría de tu sonrisa
en la escarcha de cada madrugada.

La primera vez que te vi en tu jardín,

pareciame que fueras un pobre hombre, hortelano
Y por mi culpa, por mi gran culpa, no te reconocí.

¡Maestro Hortelano!
¡Luego cuando me acerqué y te oí
que me saludaste!…
Y al pronto todo me estremecí al llamarme por mi nombre.

Por hablarme de toda mi vida, sin conocerme
Por recibir tu paz y tu perdón.

Y me consumía todo, de tus brasas que me abrasaban.

iRecuerdo que me insististe en ser humilde y sencillo para seguirte

Que de ella, tu amada madre lo aprendiste

Que por ella todo lo recibido a mí me lo enseñaste,

y por tu gracia ya me lo diste
y te adelantaste para que lo recibiera aquí ya en tu jardín.

Humildad, sencillez
Y de ahí nacía tu verdadera Alegría.

Que de un seguidor que fuera tuyo
Si no fuera Alegría, de ti no sería.

Maestro Hortelano

Y luego me diste de beber, de esa agua,

del pozo blanco de tu jardín, que ya no da sed y sacia para siempre
¡Por eso creí en TI…!

¡Y cuando la tormenta sacudió tu jardín,

y los rayos cayeron sobre mí, me atemorice y espantado deje de creer en ti!..

Qué bicho tan curioso y de pelaje tan raro es el hombre…

¡Y a pesar de haber conocido al Maestro hortelano!…
¡Te negamos mil veces una!…

¿Qué es Confiar en TI, Maestro Hortelano?
Si no amarte,
No porque te hayamos visto… con los ojos del alma,
Ni en tu real presencia en la Eucaristía,
Ni en la pobreza y Humildad del hermano.

Y por la Humildad y Sencillez

Si no, porque sí queremos creer en ti,
Veremos ya lo que ya hemos creído

Y creído esto, ya nada dejará de creer en ti.

Y es tenido y se da por sabido
que el mismo corazón del hombre
ya será del Maestro hortelano divino.

El dueño del jardín y amigo del hombre ya divino
Pues el hombre es de origen divino
A la misma imagen y semejanza
De la misma familia del Padre, del
Hijo y de su Espíritu Santo.

*

 Alfonso Jesús Olaz

***

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¡Miraré al pesebre pobre, para ser pesebre con Él!

miércoles, 15 de noviembre de 2023
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Del blog de Alfonso J.Olaz El Rincón del Peregrino:

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Le miraré a Él, me acercaré, le hablaré…
¡Si supiera lo que ahí me aguarda!…
Al que está en el pesebre nada se le resiste, nada se le oculta
En el pesebre todo es posible, todo…

¡Pesebre viviente!
Ausencia de lo no conocido, Tristeza eterna de lo no amado
Lloro infinito por no haber sido querido.

Dibujo del Amor regalado y ya en todo dado,

borrado del Amor en tu pecho.
Encuentro sublime del gozo del Amor en el amado,

y sin haber sido visto, fue desaparecido y jamás encontrado.

Por no querido por el hombre
《 Amor, Misericordia, Paz y Bien》
Por lo no amado
Ya totalmente perdido.
Por lo no querido
Olvidado.

¿Y en lo amado?
Presencia real del que es muy amado

¡Me atreveré y me acercaré!

¡Y no buscaré otra cosa, para no olvidarlo nunca!

¡Pídeselo y haz la prueba!

Mira al pesebre, esa es tu mirada verdadera,

no es una mirada perdida, fracasada.

Sé pesebre con Él, esa es tu vida, la tuya.

No tendrás Oro ni plata
Solo los mismos problemas que Jesús
Hacer sus mismos caminitos,

para encontrar sus mismas respuestas 《 los consejos del pesebre》

Mira al pesebre, esa es tu mirada verdadera, es tu vida.

Ya eres vida infinita, y para hacerla ahora infinita con tus hermanos,

alárgala con tus preces, y así sabrás ofrecer con tu hermana la humildad,
las mismas respuestas,

las del mismo Jesús de Nazaret a todos sus hermanos, los tuyos, tuyos.

Hacer presencia real del pesebre como Él así lo quiere,
Como lo hizo el hermano Francisco y otros muchos
Y ahora, otros muchos, ya lo están haciendo.

Y a Él, y solo a Él, darás mil gracias,

por entender que todos somos sus hermanos
Y todos son mis hermanos
Todos, todos, todos somos- hermanos.
Nadie, nadie, nadie es Huérfano.

Que todos son del mismo pesebre del de Jesús.
Que nadie somos del establo del mundo, nadie, nadie, nadie.
Él así lo ha querido
Aunque hay otros muchos que pelean para que lo seamos.

Hermano, amigo, para eso naciste, para eso vives todos los días.
Para ser pesebre viviente, Él así lo ha querido.

《¡Qué gran suerte que tienes,

si lo supieras por un solo instante de tu existencia en su presencia…!》
Eres hijo del buen Dios, hermano tuyo,del mismo hijo de Dios,

de su misma familia divina, de la tuya…

Juntos os criasteis en el mismo pesebre
¡Entiendes esto!

¡Seré Pesebre, Padre Nuestro de cada día, dánosle hoy!…

¡Muchos renunciaron a ello!…
Muchos renunciarán.
Pero Otros muchos con el Espíritu del hermano Francisco,

y viendo tus viejos zapatos de caminante y el sol a tu lado, entenderán, habrán visto…
Y gracias a Él no renunciarán.

¡Bendito seas Señor!

¡Sé pesebre con Él, esa es tu vida!

Antes de caer en la tentación del establo del mundo
Cree y mira al pesebre con todas tus fuerzas-
Acabarás viendo lo creído
y harás esto creíble a todo el que no lo crea, para que lo vea sin haberlo visto,
Creído sin haberlo conocido,
Oído sin haberlo escuchado, para comenzar a ser gustado sin haberlo probado.

¡Habrás entendido lo que es!…

El principio del Amor, de todo, de todo, de todo Amor.

Confía en Él, ya te acogió en su propio pesebre, en su propio
Si quieres ser su propio hermanito, el de Jesús, Él del pesebre…

Él en su locura quiere ser hermano tuyo, para estar hermanado con todos.
¡Para que seas testigo de su pesebre viviente!

¡Para ser pesebre!
Humildad, siempre, siempre, siempre, humildad,
En todo, en todo, en todo

Para ser ya Confianza suya, y ya tuya para siempre…

Sé del pesebre, El de Jesús
Se Humilde, humilde,
Él te sostendrá en todo, en todo.
Y ya no te dejará en paz
para darte toda su paz

Y con Él ya para siempre, no temas
Él te llama ya amigo, y si así lo hace, lo hace para siempre…

En esta fría noche
Ojalá levantes los ojos al Cielo
Y veas tu estrella y en su resplandor
alumbres con su luz, toda, toda, toda su luz

para abrasar con su amor el pesebre de todos tus hermanos, para ser Paz y Bien.

Del pesebre a la Cruz
De la Cruz al Pesebre

*

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Encuentro

martes, 14 de noviembre de 2023
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Del blog Nova Bella:

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Es El quien nos encuentra.

Es pura gracia

*

Francisco

***

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Julio Guerrero Moreno: «Haced esto en memoria de mí».

martes, 14 de noviembre de 2023
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eucaristia05-blog_imagen“Haced esto en memoria de mí”. “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que el venga” (Lucas 22:20; Mateo 26:28; Lucas 22: 19; 1 Corintios 11:26).

Hagámoslo pues, sin titubeos, sin miedos, sin dilación, pero hagámoslo con el alma, con fe, con amor.

Reunámonos con hermanas y hermanos, en oración comunitaria, compartiendo el pan y el vino, repitiendo sus palabras, sin cuestionamientos teológicos estériles, pero, y esto es muy importante, con fe en que Cristo está entre nosotr@s, con determinación de entregarnos a su Proyecto, al Reino que Él inició con su vida, Pasión y Muerte, démonos por entero, con humildad, con perdón, a los demás y a nosotr@s mism@s, y en ese caso, si hay sinceridad e intención de compromiso con Él, nuestra vida irá aproximándose a la Suya, dejándonos guíar por su Mensaje, por su Obra, por sus Actitudes ante esta vida, habrá quienes, según sus “talentos” se preocupará más por unos aspectos, y otros por otros distintos, pero como dijo Pablo, entre todos mostraremos al mundo su presencia, daremos el Testimonio que la humanidad espera de nosotr@s, sus discípul@s desde siempre.

No tratemos nunca de pensar que hacemos nada sagrado –aunque en oración todo lo es-, nada prohibido, nada inadecuado, pues tod@s somos sacerdotes por el bautismo, tod@s conocemos a Cristo y Él, en vida, nos invitó a recordarle en la comida compartida, antes del compromiso permanente, sin exigirnos nada fuera de lo normal, pero que esa normalidad sea imagen de su Presencia.

Creo que el no verlo con la sencillez y profundidad con la que lo veía el Maestro nos ha separado y separa con demasiada distancia cuando el Mensaje es claro, “amaos l@s un@s a l@s otr@s como Yo os he amado”.

Nuestro objetivo es velar por una humanidad más sana, sanándonos primero nosotr@s de la avaricia, de la codicia, de los deseos malignos e insanos, poco a poco, con paciencia y cariño, y después o al tiempo, acompañar a l@s demás en el transcurrir del tiempo, con especial atención a quien sufre enfermedad, soledad no buscada, cárcel, necesidad de una palabra o acto amigo.

Todo lo demás sobra.

Julio Guerrero Moreno, religioso seglar.

Fuente Fe Adulta

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La sorpresa

lunes, 13 de noviembre de 2023
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Llega de día, llega de noche.
Se le espera por la puerta, llega por la ventana.
Le buscamos con alegría, llega con su cruz.
Estamos de guardia, nos llama desde dentro.
Rastreamos huellas, llega por senderos nuevos.

Llega en la abundancia
y más todavía en la pobreza.
Llega cuando triunfamos
y nos acompaña en los fracasos.
Llega cuando es deseado
y se presenta cuando no se le espera.

Llega en el silencio y en el áspero y abrasador viento.
Llega también en la multitud y el ruido.
Llega para dormirnos y para despertarnos.
Llega a través de todas las caras que encontramos
a lo largo del día en nuestro camino.

Llega en el desierto de manantiales inciertos,
en las estepas de desconocidos pozos,
en los bosques frondosos en que nos perdemos,
en las altas cumbres que hollamos,
y en los valles que nos dan vértigo.

Llega a cada instante.
Llega en cada lugar.
Allí donde estamos, está.

Fiel a tu palabra
ya estás esperándonos.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

***

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Sobre la sinodalidad y el despertar

lunes, 13 de noviembre de 2023
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parabola de las diez virgenesLa reflexión de hoy es de Yunuen Trujillo, colaborador de Bondings 2.0.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el 32º Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

“Espiritualidad significa despertar. La mayoría de las personas, aunque no lo sepan, están dormidas. Despertarse es desagradable”. —Tony de Mello

Después de luchar contra el cáncer en etapa cuatro durante varios años, a mi suegro le dieron menos de un mes de vida. A diferencia de muchos de nosotros que podríamos fallecer sin previo aviso, él tenía una línea de tiempo. ¿Es mejor saber cuándo moriremos? ¿Estamos preparados para afrontar un momento tan incierto? Si bien no puedo responder esa pregunta por él, puedo decir que ahora está completamente despierto y se ha unido a las filas de aquellos que ya no perciben una realidad velada. Ahora está liberado de conceptos humanos limitantes y sin sentido. Al final lo único que queda es el amor.

Las lecturas litúrgicas de hoy comparten un tema común: ser sabio significa estar despierto y preparado para el fin de los tiempos. En la lectura del Evangelio de hoy, Mateo 25:1-13, diez jóvenes damas de honor esperan al novio con lámparas de aceite para iluminar el camino. Cinco son sabios, ya que mantuvieron sus llamas encendidas y preparadas con abundante aceite para disipar la oscuridad. Los otros cinco son necios, porque habiendo desperdiciado los dones que Dios les había dado, no están preparados y se han quedado dormidos: han dejado que la llama del Espíritu Santo se apague.

Contrariamente a las interpretaciones escatológicas comunes, el fin de los tiempos debe entenderse como el fin de cada una de nuestras vidas. La muerte nos recuerda lo que realmente importa. A nivel personal, estar despierto implica, entre otras cosas, estar libre de miedos y apegos nocivos y, en cambio, estar centrado en el amor. Este amor compasivo debería impulsarnos naturalmente hacia actos de justicia y misericordia. El amor liberador, el amor vivificante, sirve como prueba de fuego.

¿Estamos despiertos?

¿Está despierta la Iglesia?

¿Es la Iglesia una dama de honor tonta o sabia?

El despertar es desagradable porque requiere humildad. Despertar implica enfrentar dudas, prejuicios y miedos, entablar conversaciones difíciles mientras estamos en lo desconocido y enfrentar lo desconocido con humildad, en lugar de una tonta certeza humana.

La Iglesia en su conjunto se encuentra actualmente en un proceso de discernimiento sobre cómo servir mejor a la comunidad LGBTQ+. Independientemente de si la sinodalidad produce resultados inmediatos, el Espíritu Santo está guiando a la Iglesia en esa dirección. Sin embargo, el hecho de que el Espíritu Santo nos lleve allí, pase lo que pase, no exime a quienes toman las decisiones de su responsabilidad de actuar.

Las tontas damas de honor no hicieron lo necesario para mantener viva la llama; cometieron un pecado de omisión, definido como no tomar medidas que estuvieran a su alcance y que pudieran mejorar significativamente la situación en cuestión.

Asimismo, los tomadores de decisiones institucionales en la iglesia, ya sean laicos u ordenados, y en todos los niveles eclesiales, tienen una responsabilidad hacia la comunidad LGBTQ+: la responsabilidad de no caer en un sueño de certeza tonta, la responsabilidad de escuchar al Espíritu Santo y adoptar y acoger favorablemente las medidas inclusivas correspondientes.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando algunos responsables de la toma de decisiones no actúan? Podemos cerrar la brecha y mantener viva nuestra propia llama, llevando esperanza a otros en el proceso. El Evangelio de hoy no debe divorciarse del resto de Mateo 25, que enumera las obras de misericordia. La decisión del novio de no admitir a los invitados imprudentes en la fiesta se refleja en un pasaje posterior de ese capítulo, recordándonos que aquellos que no alimentaron a los hambrientos ni ofrecieron de beber a los sedientos no entrarán en la vida eterna.

La comunidad LGBTQ+ tiene hambre del Evangelio del Amor y la acogida incondicional. La comunidad no debería verse condenada al hambre.

—Yunuen Trujillo (ella/ella), 12 de noviembre de 2023

Fuente New Ways Ministry

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“Esperar a Jesús con las lámparas encendidas”. 32 Tiempo ordinario – A (Mateo 25,1-13)

domingo, 12 de noviembre de 2023
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%cf%83%ce%ac%cf%81%cf%89%cf%83%ce%b70012Entre los primeros cristianos había, sin duda, discípulos «buenos» y discípulos «malos». Sin embargo, al escribir su evangelio, Mateo se preocupa sobre todo de recordar que, dentro de la comunidad cristiana, hay discípulos «sensatos» que están actuando de manera responsable y discípulos «necios» que actúan de manera frívola y descuidada. ¿Qué quiere decir esto?

Mateo recuerda dos parábolas de Jesús. La primera es muy clara. Hay algunos que «escuchan las palabras de Jesús» y «las ponen en práctica». Toman en serio el evangelio y lo traducen en vida. Son como el «hombre sensato» que construye su casa sobre roca. Es el sector más responsable: los que van construyendo su vida y la de la Iglesia sobre la verdad de Jesús.

Pero hay también quienes escuchan las palabras de Jesús y «no las ponen en práctica». Son tan «necios» como el hombre que «edifica su casa sobre arena». Su vida es un disparate. Si fuera solo por ellos, el cristianismo sería pura fachada, sin fundamento real en Jesús.

Esta parábola nos ayuda a captar el mensaje fundamental de otro relato en el que un grupo de jóvenes salen, llenas de alegría, a esperar al esposo para acompañarlo a la fiesta de su boda. Desde el comienzo se nos advierte que unas son «sensatas» y otras «necias».

Las «sensatas» llevan consigo aceite para mantener encendidas sus lámparas; las «necias» no piensan en nada de esto. El esposo tarda, pero llega a medianoche. Las «sensatas» salen con sus lámparas a iluminar el camino, acompañan al esposo y «entran con él» en la fiesta. Las «necias», por su parte, no saben cómo resolver su problema: «se les apagan las lámparas». Así no pueden acompañar al esposo. Cuando llegan es tarde. La puerta está cerrada.

El mensaje es claro y urgente. Es una insensatez seguir escuchando el evangelio sin hacer un esfuerzo mayor para convertirlo en vida: es construir un cristianismo sobre arena. Y es una necedad confesar a Jesucristo con una vida apagada, vacía de su espíritu y su verdad: es esperar a Jesús con las «lámparas apagadas». Jesús puede tardar, pero nosotros no podemos retrasar más nuestra conversión.

José Antonio Pagola

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“¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!”. Domingo 12 de noviembre de 2023. 32º domingo de tiempo ordinario

domingo, 12 de noviembre de 2023
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55-OrdinarioA32Leído en Koinonia:

Sabiduría 6,12-16:Encuentran la sabiduría los que la buscan.
Salmo responsorial: 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
1Tesalonicenses 4,13-18: 
A los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él.
Mateo 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!
En estos domingos «finales» del año litúrgico, los textos nos dirigen una invitación a reflexionar sobre el «fin» de toda existencia. Éste fin es considerado no sólo como la meta en que la vida adquiere realización o acabamiento, sino también como la meta del caminar histórico colectivo del ser humano y de la realidad toda. Semanas para contemplar este aspecto ineludible de nuestras vidas.

La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, es un himno que canta los maravillas de la Sabiduría. Ésta sale al encuentro de quienes la buscan, de quienes la aman, y ella misma se muestra. La sabiduría es una cualidad, una manera en que Dios se manifiesta a quienes realmente le buscan. La única condición para que este encuentro se llegue a dar, es estar abierto a la sabiduría, buscarla; como se busca a Dios. (Importante darse cuenta de que la Sabiduría es presentada en este libro como «personificada», pero no «hipostasiada»: la personificación es simplemente una figura literaria, una forma de hablar).

Por su parte Pablo, en la carta a los Tesalonicenses, intenta responder las dudas de algunos hermanos que han ingresado hace poco a la comunidad. Estos hermanos consideran desfavorecidos a los difuntos porque iban a estar ausentes de la cercana venida del Señor. Pablo reafirma la enseñanza que él recibió. Los que murieron en Jesús estarán presentes con él en el último día. Ellos resucitarán en primer lugar y los que quedemos seremos llevados al Señor. Por que si creemos que Jesús murió y resucitó, Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús, pues para Pablo en el bautismo, expresión de conversión, nos sumergimos en la muerte del Señor para resucitar con él; así mismo quienes murieron con Cristo resucitan con él porque han participado del camino, del seguimiento, y la alegría por continuar anunciando la Utopía de Dios, que llamamos Reino. Terreno difícil para distinguir lo que es sustancia de nuestra fe –o de nuestra esperanza- sin confundirla con una cosmología o mitología del tiempo y de la cultura helenista que no era la de Jesús… teniendo en cuenta que la cosmología o representación de la vida y la muerte en la cultura de la sociedad en que vivió Jesús tampoco son para nosotros «Palabra de Dios»…

El evangelio del día de hoy nos trae la parábola de las diez vírgenes, prudentes y necias, que estaban esperando al novio. No dice a sus novios o a los novios. «El novio» designa a Jesús mismo (Mateo 9, 15). Y recordemos que el reino de Dios también es simbolizado con un banquete de bodas…

La parábola nos enseña que el final de cada persona depende del camino que se escoja, que de alguna manera, la muerte es consecuencia de la vida –prudente o necia- que se ha llevado. Muchachas necias son las que han escuchado el mensaje de Jesús pero no lo han llevado a la práctica. Muchachas prudentes son las que lo han traducido en su vida, por eso entran al banquete del Reino. De esta manera, la lectura del evangelio se enmarca en la preocupación de los cristianos recién convertidos de la comunidad de Tesalónica, Grecia, (los Tesalonicenses), la preocupación por el final de los tiempos.

La parábola es una seria llamada de atención para nosotros. “ustedes velen, porque no saben el día ni la hora“. No dejen que en ningún momento se apague la lámpara de la fe, porque cualquier momento puede ser el último. Estén atentos, porque la fiesta de la vida está teniendo lugar ya, ahora mismo. El Reino está ya aquí. Enciendan las lámparas con el aceite de la fe, con el aceite de la fraternidad, de la caridad mutua. Nuestros corazones llenos así de luz nos permitirán vivir la auténtica alegría aquí y ahora. Los demás, los que viven a nuestro alrededor se verán también iluminados, conocerán también el gozo de la presencia del Novio esperado. Jesús nos pide que nunca nos falte ese aceite en nuestras lámparas.

Ciertamente tenemos que aprovechar el momento presente, pero para construir fraternidad, no para buscar de manera egoísta nuestro propio bienestar. Las vírgenes necias pusieron otro aceite en sus lámparas: el que sólo sirve para alumbrar egoístamente nuestro camino. No pudieron entrar en la fiesta de la boda. Y si hubiesen entrado no hubiesen entendido absolutamente nada. En la fiesta de la hermandad los que sólo miran por su propio interés se aburren.

Sería bueno preguntarnos de qué tipo es el aceite que alimenta nuestras lámparas. Sería bueno examinar cómo trabajamos día a día para aumentar la intensidad de nuestro fuego, y de nuestras reservas. ¿O acaso desperdiciamos las ocasiones de crear fraternidad, de amar y servir a los hermanos?

Leer más…

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12.10.23: La Iglesia no se divide en varones/mujeres, clérigos/laicos, sino en necios y sensatos (Dom 32 TO; Mt 25, 1-13)

domingo, 12 de noviembre de 2023
Comentarios desactivados en 12.10.23: La Iglesia no se divide en varones/mujeres, clérigos/laicos, sino en necios y sensatos (Dom 32 TO; Mt 25, 1-13)

IMG_1289Del blog de Xabier Pikaza:

 Según esta parábola (Mt 25, 1-13) la iglesia está representada por diez muchachas que esperan la llegada del Amor, la Vida. Son la iglesia entera (varones y mujeres, judíos y gentiles…); no se distinguen por ser varones o mujeres, clérigos/sacerdotes o simple pueblo, sino por ser necias o sensatas, por tener aceite o no tenerlo  (a diferencia de un tipo de iglesia, donde ha importado mucho el ser varones y/o clérigos).

Este pasaje es una parábola, no un texto jurídico, pero tiene muchísima importancia, pues parábolas como ésta muestran la verdad del evangelio, en una iglesia donde importa más ser obispo, que tener sensatez buen aceite. Desarrolo del tema en Comentario Mateo

Mt 25, 1-13. Muchachas con alcuza.

  Como sabe todo lector de la Biblia, Los evangelios de Lucas y Mateo se distinguen por la forma que han tenido de recrear en parábolas el mensaje y vida de Jesús:

– Lucas (artista de la vida) condensa el mensaje de Jesús en dos parábolas de gracia liberadora y nueva humanidad (hijo pródigo, buen samaritano).

-Mateo (escriba de iglesia) insiste más en parábolas de compromiso humano: obreros de la viña (Mt 22),  muchachas con o sin aceite (25, 1-13), ovejas y cabras(25, 31-46) (Imagen: Poema de Dámaso Alonso)

Diez muchachas son toda la humanidad, varones y mujeres, todos dormidos, esperando al amor (tema del que ayer, Sal 45, 45, en RD y FB). Todos somos para Jesús como muchachas, cansadas, dormidas, esperando a “godot” (diosecito-amor, cf. drama de S. Beckett). No hay diferencia, dormidos todos (chicos y chicas, papas y papisas, emperadores/as, presidentes/as, obreros/as, médicos/as, buenos/as). Pero llega la voz en la noche (Nueva humanidad, el Reino), nos despierta a todos y empieza la diferencia. Unos/unas necios, otros/otras sensatos, sin aceite o con aceita, esto es lo que nos distingue.

Jesús define a la iglesia como mujeres esperando.

— ¿Ocupan las mujeres en la Iglesia actual el lugar que para ellas quiso Cristo? Parece que no, a pesar de Sínodo 23. Jesús no distinguió en la iglesia varones y mujeres, sino necios y sensatos.  La iglesia actual en cambio distingue y margina en su “oficio de espera” a las mujeres por mujeres, por más sensatas que sean, elevando muchos varones, por más insensatos que sean.

La primera causa de esta distinción es que la iglesia hizo/hace más caso a un “orden social” de patriarcado masculino que al evangelio. Conforme a un “ordo patriarcal”, a los cien años de la muerte de Jesús, los varones por varones (no por sensatez de evangelio) crearon una honda distinción en la iglesia, como ratifican las Cartas Pastorales post-paulina (1-2 Timoteo, Tito), que quisieron adaptar el cristianismo al “buen orden público” romano: las mujeres en casa, sometidas; lo hombres fuera y en casa mandando

Al convertirse en institución de poder religioso y social (dejando de ser un movimiento mesiánico de liberación), la iglesia optó por matener las estructuras sociales de poderpatriarcal), justificando esa opción con pseudo-argumentos religiosos, que se han mantenido hasta el Sínodo 23.

Una vez que esa tradición patriarcal se inscribe en el lenguaje de la Iglesia, ella se vuelve «canónica» y se retro-alimenta a sí misma, como ha sucedido y sucede hasta hoy. El orden patriarcal de los varones ha creado un tipo de Iglesia que parece «lógica», siendo difícil de desmontar, a pesar del evangelio de este domingo, que no distingue entre varones y mujeres, sino entre necios y sensatos.

Esa situación que antes parecía lógica (porque respondía a un entorno patriarcal) puede y debe calificarse de escándalo evangélico, y hasta de pecado. Ciertamente, la palabra «pecado» es fuerte, pero puede y debe aplicarse… Es un pecado contra el Espíritu de Cristo (contra su inspiración básica, de tipo mesiánico) y contra los signos de los tiempos, que van en línea de igualdad entre varones y mujeres.  Es evidente que un tipo de club de necios (sin aceita en las alcuzas) sigue defendiendo su poder en la iglesia. He dicho que en un sentido esta situación es de pecado, pero más que de pecado yo hablaría además de algo previo, es decir, de necedad: de no entender la novedad del evangelio y de la vida humana.

Las cosas no se arreglan dejando que las mujeres accedan sin más al tipo de ministerios actuales de la Iglesia… El tema es más hondo: Es conocer y aceptar el verdadero aceite del evangelio No es que  las mujeres deban ser curas, obispos o papas como los actuales, sino de cambiare el tipo de ministerios, desde el NT, conforme a la “sensatez” de Jesús.

El tema no se resuelve con la simple ordenación presbiteral o episcopal de mujeres (cosa que podría hacerse ya, como hacen otras iglesias episcopales, luteranas y anglicanas), sino que exige un cambio más profundo en la organización de la iglesia y de sus actividades (ministerios). Ciertamente, algunos teólogos ofrecen argumentos ontológicos (y de naturaleza humana) para mantener la situación actual, diciendo que sólo los varones pueden ser “sensatos” sacerdotes ministeriales, porque Cristo fue varón y no mujer. Pero ese argumento, asumido por el magisterio del Vaticano,  resulta bíblica y teológicamente difícil de mantener, y va en contra del impulso central del movimiento de Jesús, que no distingue entre varones y mujeres en su movimiento de Reino, ni en esta parábola de las 10 muchachas esperando la llegada de la nueva humanidad (es decir, del Dios/Amor, de la más honda dignidad en el amor)

La historia es venerable y maestra de vida, pero el hecho de que sólo los varones hayan sido presbíteros y obispos en los últimos siglos no exige que las cosas deban seguir siendo así, pues la historia ha cambiado, no solamente por impulsos culturales, sino también, y de un modo especial, por las implicaciones del movimiento de Jesús y de la experiencia pascual de los primeros cristianos, que nos lleva a superar el patriarcalismo.  Éste no es el único problema de la Iglesia, pero es importante, pues nos sitúa de nuevo en las raíces creadoras del movimiento de Jesús, que aún no se han desarrollado plenamente en nuestra Iglesia.

En ese sentido, sin una igualdad radical, de fondo, entre varones y mujeres, y un impulso evangélico de base, no se puede hablar de reforma de la iglesia ni tampoco de apertura hacia un futuro de transformación mesiánica. No se trata de un pequeño cambio en el organigrama de los ministerios, como ya se ha hecho en varias iglesias luteranas y episcopalianas (con mujeres presbíteros y obispos), sino de una transformación de fondo en la visión de los ministerios y de la jerarquía de la Iglesia católica y, sobre todo, en la creatividad de la misma Iglesia.

Igualdad no es uniformidad, sino comunión desde la diferencia. No sabemos dónde el cambio, pero debemos caminar, retomando así la base del evangelio, que fue promovido al principio por mujeres, como aparece en Mc 16, 1-8. Los cambios que esa transformación exige pueden ser fuertes, pero son necesarios. No conocemos aún la meta (la llegada del Esposo/Esposa/Amor),  pero es evidente que debemos hacer un camino, empezando por ellas, las mujeres del final del evangelio de Marcos, que nos deben llevar de nuevo a Galilea.

¿Y qué hacemos con las mujeres necias? ¿Les cerramos la puerta del reino de Jesús como dice al fin esta parábola? Ciertamente, puede haber necias entre las mujeres  que aspiran a un tipo de sacerdocio/misión en la iglesia actual. Pero también hay muchas, y con mucho aceite… Por otra parte, entre los que aspiran al sacerdocio de poder en la Iglesia puede haber también muchos necios… Los tantos por ciento los dejo a la vida. Jesús, que tenía gran humor, a ojo de buen cubero, dijo 50% necios-necias y 50% prudentes-prudentas. Dejemos los tantos por ciento y busquemos tener todos y todas aceite en alcuza… y que iglesia obre en consecuencia.

  1. COMENTARIO EXEGÉTICO (cf. Pikaza, Ev. Mateo).  

       Según esta nueva parábola, el que viene no es el Hijo del Hombre (24, 39), ni un posible ladrón (24, 43), ni el Dueño de casa (24, 45), sino el Esposo prometido de la tradición profética (Oseas Jeremías, Isaías 2 y 3), esposo/amor de todos los hombresy mujeres. La historia de la humanidad puede compararse según eso con una celebración de bodas, un camino de maduración en el amor. Éste es un tema que había destacado Mt 22, 1-10, al reinterpretar la parábola del banquete (Q: Lc 14, 16-24), como parábola de bodas del hijo del Rey. Desde ese fondo puede y debe entenderse narración como parábola (con el efecto sorpresa del rechazo de las necias) y como alegoría (por su forma de dividir a la humanidad en dos mitades, y de entender la meta de la vida como bodas)[1].

Una parábola ya conocida. Elementos básicos(25, 1-4). Esta narración está contada desde el trasfondo de la historia de Israel… Quizá guarda un recuerdo de Jesús (que se ha referido a las bodas del reino: 9, 14-17). Pero tal como se cuenta parece obra del mismo evangelista (o de su escuela) que ha creado en 24, 45‒25, 46 un gran “retablo” escatológico con temas vinculados a la culminación (o realidad más honda) de la historia. En sí misma, esta parábola se encuentra íntimamente unida al desarrollo precedente, como muestra su forma de presentar a las cinco sensatas (fro,nimoi, 25, 2-3), en la línea del administrador de 24, 4 (que debía ser fro,nimoj, sensato). Estas dos parábolas (24, 45-51 y 25, 1-13) nos sitúan, pues, ante una visión general de la “inteligencia o sensatez escatológica”, interpretada como buena administración y buen noviazgo, esperanza de bodas:

Las diez muchachas/os (parthenoi,varones o mujeres) son signo de una humanidad ya madura para el amor, y así aparecen vinculadas de un modo íntimo con Dios, esperando las Bodas finales de la historia. Ciertamente, en el fondo se encuentra el motivo de Israel como novia/esposa de Yahvé, un motivo presente a lo largo de la Biblia desde los tiempos de Oseas, Jeremías y Ezequiel. Pero, siendo signo de Israel, ellas representan a cada uno de los hombres o mujeres de la humanidad, que debe mantenerse preparados para las bodas de Dios.

Esta imagen de las diez muchachas, cada una con sus luces encendidas ante el esposo, para acompañarle en la procesión de bodas, resulta bien conocida en oriente (incluso en Roma). La palabra lámpara puede evocar una candela de aceite con mecha pequeña (que se apaga a cualquier golpe de viento), pero quizá se refiere a una antorcha de aceite con mecha de tela resistente al aire. En otra línea, la imagen puede evocar el gran signo israelita de la menorah, candelabro de siete lámparas del santuario.

 ‒ Aceite. Se conserva en la alcuza de cada persona, como algo propio de ella y es, por tanto, intransferible: Es el don de la existencia, la vida en su sentido más profundo. Hombres y mujeres son “aceite” que alumbra en cuanto se consume, haciéndose luz ante (en) Dios. No son luz para un templo exterior, como el de Jerusalén, sino para el esposo, el mismo Dios. Éste es el signo distintivo más precioso del ser humano: el buen aceite que alumbra. Fuera quedan otros posibles aspectos o valores de tipo social o legal (e incluso religioso), pero los hombres y mujeres son aceite, que han de tener preparado, como una reserva de “vida” ante el esposo.

Pues bien, ese mismo aceite divide a los hombres, de manera que la humanidad puede compararse a cinco muchachas necias y cinco inteligentes, como se cuenta en otras “historias” de ese tipo. En ese contexto, nuestra tiene un fondo y una finalidad parenética, y sirve para insistir en la posibilidad del bien y del mal… y en la exigencia de conversión, con el fin de que, a la postre, todos puedan entrar con el esposo, cuya llegada evoca el límite del tiempo. La división se confirma y ratifica al final, pero se encuentra adelantada por la forma en que aparecen las muchachas: las cinco necias   no se han ocupado del aceite, mientras las sensatas   tomaron, con las lámparas una reserva de aceite en la alcuza.

 ‒ Un noviazgo compartido y diferente. Estas vírgenes/novias pueden entenderse en sentido personal y/o social. Todas son esposas del único esposo  (varón o mujer, Dios, el Reino)  de manera que su matrimonio ha de interpretarse en clave monogámica, pero en línea trascendente, no de este mundo (en sentido biológico-corporal, pues en ese caso se trataría de un marido polígamo), como sabe desde Oseas la tradición profética, que interpreta al pueblo en su conjunto y a los israelitas en particular como “esposa” de Yahvé.

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“Preparando el examen final”. Domingo 32. Ciclo A.

domingo, 12 de noviembre de 2023
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IMG_1282Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

 Diez muchachas eran sensatas…

Se acerca el fin del año (litúrgico)

Nos acercamos al final del año litúrgico, que terminará el 26 de noviembre. Como si nos aproximáramos al final de curso y tuviéramos que hacer un examen, la Iglesia quiere que nos preparemos a fondo y con tiempo. Para ello, en estos tres últimos domingos del año (32-34º), se leen tres parábolas que se complementan: las diez muchachas, los talentos, el Juicio Final. Estas parábolas solo se encuentran en el evangelio de Mateo, que las añade con un fin muy concreto: tomarse la vida muy en serio.

Un huracán inesperado

             El 24 de octubre de 2023 se abatió sobre Acapulco (Méjico) un huracán de fuerza 5. Se han contabilizado 46 muertos y 58 personas no localizadas. Pensemos también en los miles muertos en la Franja de Gaza, Israel, Ucrania y el resto del mundo. Si pudieran volver a la vida estarían de acuerdo con las palabras del evangelio: «Estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora»  .

Vigilar no es vivir angustiado

               San Luis Gonzaga estaba un día jugando al frontón y le preguntó un compañero: «Hermano Luis, si supieras que ibas a morir dentro de poco, ¿qué harías?». Y él respondió: «Seguir jugando». ¿Cómo se conjugan la vigilancia y el juego? La parábola de hoy puede ayudarnos a comprenderlo.

La parábola de las diez muchachas

«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos. “Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

                 En tiempos de Jesús, cuando se celebraba una boda, un grupo de muchachas acompa­ñaba al novio a recoger a la novia para acompañarlo a la ceremonia. A partir de este hecho tan trivial crea Jesús la parábola. Nos encon­tramos ante diez muchachas divididas en dos grupos de cinco: unas necias, que se olvidan del aceite para los candiles; otras sensatas, que llevan aceite de repues­to. Hasta aquí todo es posible. Pero la parábola adquiere de repente un tono irreal, porque quien da el plantón no es la novia, sino el novio, que se retrasa hasta la medianoche.

                        Mientras, las diez se han quedado dormidas. Y los candiles siguen consumiendo aceite. Al llegar el novio, unas pueden reponerlo fácilmente, los otros están casi agotados. Las sensatas no quieren darles aceite, y el novio se niega a admitirlas después de cerrada la puerta.

                     La conclusión de la parábola es desconcertante: “Por tanto, estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora”. Es desconcer­tante, porque ninguna de la diez ha velado, todas se quedaron dormidas. Lo cual significa que la vigilancia, en este caso, equivale a la sensatez de llevarse la provisión de aceite. ¿Qué significa esto en la práctica?

Dos interpretaciones posibles

                     La parábola se ha interpretado en dos líneas principales.

                Una concede especial importancia al aceite, viéndolo como imagen de la fe, del fervor, de las buenas obras, de lo que debemos estar provistos cuando llegue el esposo, Cristo.

              Otra no presta atención al aceite; lo importante es estar preparados ya, y no retrasarlo hasta un momento que resulte demasiado tarde. Esta segunda línea parece la más exacta, como lo demuestra su traducción al lenguaje moderno. Diez universitarios se acercan al fin de curso. Cinco han estudiado durante todo el año, asistido a las prácticas, tomado apuntes; otros cinco han empalmado movida con movida. En el momento de entrar al examen piden a los primeros que les pasen las respuestas. Los otros se niegan, como es lógico. El examen se prepara con tiempo, no se improvisa ni se copia.

            De todos modos, las dos interpretaciones se complementan. Si decimos: «Lo importante es estar preparados», ¿en qué consiste la preparación? «En llevar aceite de repuesto». Y ¿qué es el aceite? Mateo dejará claro dentro de dos domingos, en la parábola del juicio final, que el aceite del que debemos estar provistos son las buenas obras: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, etc.

La clave de la 1ª lectura

                    La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, ofrece una perspectiva muy interesante. Se ha elegido porque su tema empalma con el de la sensatez de la cinco muchachas.

La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.

                     En esta lectura, la sabiduría no es algo intelectual, un conjunto de conocimientos, sino una persona a la que se ama, se busca y se encuentra, o que se encuentra sentada a nuestra puerta esperándonos. Los primeros cristianos aplicaron esta imagen personalizada de la sabiduría a Jesús, que es la Sabiduría de Dios.

               Con esto, la parábola adquiere un sentido nuevo. ¿Cómo podemos estar preparados? ¿En qué consiste la vigilancia? En tener ese contacto con Jesús, pensar en Él, hablar con Él, dejarnos encontrar por Él. Para que no nos ocurra lo que dice el novio a las cinco muchachas insensatas: “No os conozco”. La amistad con Jesús, la capacidad de diálogo con Él, no se improvisan. Hay que ejercitarlas todos los días para poder disfrutar luego del banquete de bodas. Sin olvidar que el segundo mandamiento es igual que el primero: el amor y la preocupación por el prójimo tampoco se improvisan a última hora.

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12 noviembre, 2023. Domingo XXXII del Tiempo Ordinario.

domingo, 12 de noviembre de 2023
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Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite, en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.”

(Mt 25, 1-13)

Si la realidad fuera tan clara y distinta como nos la presenta la parábola de hoy todo sería mucho más sencillo.

La parábola de las vírgenes, como otras muchas de Mateo, divide el mundo entre buenos y malos. No cabe duda de que las necias son quienes no llevaron aceite y se quedaron en la puerta por su propia necedad, pero en la vida cotidiana las cosas son mucho más complejas, nuestro esquema de buenos y malos se cae por su propio peso. Sin embargo, seguimos viviendo como si fuera cierto y nos acabamos creyendo que los “nuestros”, los de nuestro color, los de nuestro partido, los de nuestro equipo, son los buenos, los acertados, frente a los demás, que no les queda más remedio que ser los malos, los equivocados.

En este dualismo solo hay un camino: la violencia. Cada grupo quiere imponer su verdad. Probablemente aquella primitiva comunidad de Mateo se vio en la necesidad de defenderse. Como grupo marginal que era se veía amenazado por todos los costados. Necesitaba distinguirse y marcar un camino claro y distinto y hasta aquí es comprensible, pero no deja de tener sus peligros. El “buenismo” en nuestra Iglesia ha hecho mucho daño. Cuando la Iglesia ha sido poderosa ha aplastado a quienes eran diferentes.

Creo que en el único lugar donde funciona el esquema de bueno/malo es en el corazón de cada una. Todas las personas somos una mezcla de bueno y malo, luz y oscuridad. Todas llevamos dentro una sensata y una necia. Cuando alimentamos la luz, la oscuridad cede. Si agrandamos el espacio de lo bueno, lo malo empequeñece.

Ojalá esta parábola nos sirva para entrar en nosotras mismas a poner más luz, en lugar de quedarnos a oscuras señalando errores ajenos.

Oración

Derrama, Trinidad Santa, tu aceite generoso y sé Tú la llama que ilumine nuestro interior. ¡Amén!

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Si tú lámpara está apagada eres un cacharro inútil.

domingo, 12 de noviembre de 2023
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Mt 25, 1-13

Los textos de estos últimos domingos del año litúrgico nos invitan a despertar, a estar preparados. Ya no pensamos en ese Dios vengativo que está al acecho para ver como puede cogernos en un renuncio y condenarnos. La frase: “Dios te coja confesado” es un insulto a Dios. Dios no nos espera al final del camino para juzgarnos. Dios es el principio y está en nosotros cada instante de nuestra vida para que podamos llevarla a plenitud.

Ya no tiene sentido meter miedo: No sabéis el día ni la hora. ¡Temblad! Y eso que, en el ciclo (A) nos libramos de textos apocalípticos, que son todavía más terroríficos. No es la muerte la que tiene que dar sentido a nuestra vida, sino al revés, solo viviendo a tope, se aprende a morir. Aunque solo os quedara un segundo de vida, haríais mal en pensar en la muerte. Sería más positivo el vivir plenamente ese segundo. La muerte ni quita ni añade nada; el auténtico sentido debemos dárselo a la vida plenamente consciente.

Después de un año o más de desposorios, se celebraba la boda, que consistía en conducir a la novia a la casa del novio, donde se celebraba el banquete. Esta ceremonia no tenía ningún carácter religioso. El novio, acompañado de sus amigos y parientes iba a casa de la novia para conducirla a casa de su propia familia. En su casa le esperaba la novia con sus amigas, que la acompañarían. Todos estos rituales empezaban a la puesta del sol y tenían lugar de noche, de ahí la necesidad de las lámparas.

La importancia del relato no la tiene el novio ni la novia, ni siquiera los acompañantes. Lo que el relato destaca es la luz. La luz es más importante que las mismas muchachas, porque lo que determina que entren o no entren en el banquete es que tengan o no tengan el candil encendido. Una acompañante sin luz no pintaba nada en el cortejo. Ahora bien, para que dé luz una lámpara, tiene que tener aceite. Aquí está la madre del cordero. Lo importante es la luz, pero lo que hay que procurar es el aceite.

El aceite y la luz son las obras que manifiestan una actitud adecuada. Jesús había dicho: Yo soy la luz del mundo. Y también: vosotros sois la luz del mundo. El ser humano es luz cuando ha desplegado su verdadero ser; es decir, cuando trasciende y va más allá de lo que le pide su simple animalidad. No es que nuestra condición de animales sea algo malo, al contrario, es la base para alcanzar nuestra plenitud, pero si no vamos más allá, cercenamos nuestras posibilidades de humanidad.

La primera lectura nos ayuda a entender la parábola. La Sabiduría es encontrar el sentido de la vida que es más importante que la vida misma. La vida tiene sentido, pero tenemos que descubrirlo. Esa es la tarea específicamente humana. Nuestra vida puede quedar malograda como vida humana. Hay que estar alerta, porque el tiempo pasa. Hay que despertar, de lo contrario, perderás la oportunidad de ser tú.

¿Cuál es el aceite que arde en la lámpara? Si acertamos con la respuesta, tenemos resuelto el significado de la parábola. En (Mt 7,24-27) se dice: Todo aquel que escucha estas palabras mías y las pone por obra, se parece al hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Y todo aquel que no las pone por obra, se parece al necio que edificó sobre arena. La luz son las obras. El aceite que alimenta la llama es el amor. El ser sensato no depende de un conocimiento mayor sino de la plenitud de Vida.

Así se entiende que las sensatas no compartan el aceite con las necias. No es egoísmo. Es que resulta imposible amar en nombre de otro. Nuestra lámpara no puede arder con aceite prestado. Dar sentido a la vida no se puede improvisar en un instante. Solo con lo que hay de Dios en mí, descubierto, reconocido, desplegado, puedo considerarme encendido. Ese despliegue constituye la Sabiduría de la que nos hablaba la 1ª lectura. Sin llama, seremos irreconocibles incluso para el mismo Dios.

Interpretar la parábola en el sentido de que debemos estar preparados para el día de la muerte, es tergiversar el evangelio. El esperar una venida futura de Jesús es pura mitología que nos lleva a un callejón sin salida. La parábola no hace especial hincapié en el fin, sino en la inutilidad de una espera que no va acompañada de una actitud de servicio. Las lámparas deben estar encendidas siempre; si esperamos a prepararlas en el último momento, toda la vida transcurrirá carente de sentido.

Obsesionados por una “salvación eterna” para el más allá, hemos interpretado esta parábola como una advertencia: ¡cuidado! Si a la hora de la muerte no estás preparado, irás al fuego eterno para toda la eternidad. Nada más lejos del sentido del relato. Si el aceite es el amor manifestado en obras, lo que cuenta es toda una vida consumida en favor de los demás. No podemos pensar en el último día para darle  sentido. Hay que buscar una interpretación más de acuerdo a todo el mensaje de Jesús.

La venida de Jesús al final del tiempo es una imagen que no podemos tomar al pie de la letra; tiene un significado mucho más profundo. Jesús, con su muerte en la cruz, consumió todo su aceite en una llamarada que sigue iluminándonos. El don total de sí mismo trasformó todo lo humano en divino. Allí culminó su “historia humana” porque solo permanecerá de él lo que le identifica con Dios, y Dios está fuera del tiempo y del espacio. No nos cabe en la cabeza que el consumirnos no sea nuestra meta.

Los primeros cristianos esperaron la segunda venida de Jesús de una manera temporal. Nosotros seguimos esperando esa venida en la que no se hablará de cruz, sino de gloria para todos. No nos gusta cómo terminó Jesús su paso por la tierra, por eso hemos inventado un futuro a nuestro gusto para él y para nosotros. Esperamos que vuelva glorioso y nos comunique esa misma gloria. Esta visión surge de nuestro falso yo, que nunca aceptará el desaparecer, mucho menos consumirse en beneficio de los demás.

Si queremos dejar de ser necios y empezar a ser sensatos, debemos desplegar nuestra vida desde otra perspectiva. Tenemos que abandonar todo proyecto de glorificación, sea en este mundo o sea en el otro, y entrar por el camino del servicio a los demás hasta la entrega total. El aceite solo da luz a costa de consumirse. Si aceptamos el programa del evangelio solo porque nos han prometido una “gloria”, la cosa no puede funcionar.

La situación humana se parece a un avión que rueda por la pista a su máxima potencia, pero no es capaz de alzar el vuelo. Tiene dos opciones: aumentar la potencia o aligerar la carga. Todo ser humano está diseñado para trascender, ir más allá de su biología. Aumentará la potencia por la comprensión de su verdadero ser. Deshacerse de carga sería superar los apegos, las seguridades materiales.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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¡Despertad!

domingo, 12 de noviembre de 2023
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Mt 25, 1-13

«Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron»

¡Carpe diem! —había dicho Horacio—, aprovecha el momento, no malgastes tu vida, porque se acaba y sólo se vive una vez… ¡Despertad! —nos dice Jesús—, que estáis adormilados y os estáis perdiendo lo mejor de la vida. Estad alerta, aprovechad el tiempo, haced rendir vuestros talentos, obrad siempre mirando al final. No olvidéis que esto es camino, que nuestra tarea aquí no es instalarnos en una posada confortable, sino caminar hacia el destino que Dios nos ha preparado…

Sí. Jesús era muy radical y nosotros muy templados. En este pasaje, y otros muchos del evangelio, es de notar la radicalidad con la que Jesús nos urge a replantearnos la vida. A la mayoría de nosotros, la fe en Jesús nos lleva a moderar un poco nuestro modo de vivir, a compartir algo más, a consumir algo menos… Hemos hecho el milagro de compaginar el seguimiento de Jesús con la sociedad de consumo, pero Jesús vive solamente para el Reino, para servir, para salvar, y nos urge a hacer del Reino el centro de nuestra vida; nos urge a ocuparnos de los hijos de Dios que sufren en el mundo.

Ruiz de Galarreta desarrolló en su día la idea de la urgencia con la fuerza y la lucidez que le eran características, y nos van a permitir incluir aquí lo que decía:

«La urgencia es que millones de hermanos míos se mueren de hambre. La urgencia es que millones de niños son prostituidos. La urgencia es que millones personas no pueden creer en Abbá porque no ven en su vida nada de hermandad, ni han tenido nunca cariño. La urgencia es que tampoco en nosotros ven amor y solidaridad, y lo que sí ven es que no damos soluciones a los problemas del mundo. La urgencia es que nos preocupamos más de invertir bien nuestro dinero que de dar de comer al hambriento.».

«La urgencia es que nosotros la Iglesia nos preocupamos mucho más de nuestros problemas internos que de la explotación de los miserables. La urgencia es que, por todo eso y por mucho más, no creen en nosotros la Iglesia, y así no pueden creer que Dios les quiere… La urgencia es que la frase terrible de Jesús a los escribas y fariseos «¡ay de vosotros que ni entráis ni dejáis entrar!», nos concierne de lleno».

«Hay muchas personas, seguidoras de Jesús, que hacen presente por todo el mundo el amor del Padre trabajando heroicamente por sus hijos. Pero entre nosotros, la magnífica Iglesia del primer mundo, somos más los que dormimos con las lámparas apagadas. Y ésa es nuestra propia y personal urgencia. Nosotros nos estamos perdiendo la fiesta, nosotros no esperamos al Novio, nosotros tenemos poco que ver con el Reino… Ésa es nuestra urgencia personal» …

Termino. Nosotros la Iglesia, que deberíamos ser semilla revolucionaria poderosa dinamizadora de la transformación de la sociedad, vivimos adormilados o sumidos en estériles intelectualismos para iniciados, y ya va siendo hora que dejemos de mirarnos el ombligo y comencemos a mirar a nuestro alrededor.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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Atentas a la irrupción de Dios en lo cotidiano.

domingo, 12 de noviembre de 2023
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jesus-parabola-10-virgenes-09-parabola_10_verginiMateo 25,1-13

A través de esta parábola el Evangelio nos anima a la espera y la atención consciente del paso de Dios por nuestra vida. El Dios de Jesús no es inaccesible, sino que su deseo es darse-nos y lo  hace de forma sorprendente y desconcertante. La vida es un constante adviento que nos pide estar preparados y preparadas para acoger la novedad de Dios en cada momento y situación. La pregunta religiosa fundamental no es tanto ¿dónde está Dios? sino ¿cómo está Dios?

A veces irrumpe como grito empeñado en hacernos despertar de nuestras somnolencias cómplices, empujándonos a salir de nuestras zonas de confort ante la injusticia, y el olvido de los otros. Otras lo hacen con la suavidad de una caricia que nos sana y nos capacita para ser cauces de consuelo y liberación  en las heridas del corazón del mundo y de la historia, a poner en el centro la vida, la  alegría y la esperanza en medio de tanto destrozo del que estamos siendo contemporáneos.

La presencia del Dios-Amor en el mundo no es evidente. Está escondida, hay que ir más allá de la cáscara de la realidad para captar su paso. Requiere cultivar una sensibilidad experta en separar el oro de la ganga, pues el Dios de Jesús no es puro ni neutro, sino que es un Dios manchado y salpicado por las contracciones y las barbaries humanas. Un Dios que no soluciona nada mágicamente, pero nos sostiene en todo y nos lanza siempre guiños desde el abajo y el adentro de la historia.

Frente a la dispersión y la confusión que nos rodea, las vírgenes prudentes de la parábola nos recuerdan la sabiduría de vivir centrados y centradas en lo esencial, a no aplazar lo verdaderamente importante por lo urgente. Nos desafían a vivir con atención plena  desde la hondura de lo cotidiano.

Para ello necesitamos algunos aceites: el aceite de la capacidad de sorpresa ante la realidad y las personas, en lugar de dárnosla por sabida; el aceite de la conexión interna con la fuente del ser, viviendo de adentro a afuera y no al revés; el aceite de la confianza y la bondadosa  cercanía, que  capacitan  la mirada  para descubrir lo invisible y nos abre a visiones y planteamientos nuevos para crear futuro con Jesús.

Pepa Torres Pérez

Fuente Fe Adulta

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Nadie puede vivir por ti

domingo, 12 de noviembre de 2023
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Lampara-aceite-amp.Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

12 noviembre 2023

Mt 25, 1-13

La parábola no quiere poner el acento en la cuestión egoísmo/generosidad -en la resistencia a compartir-, sino en el hecho de que nadie puede vivir por ti. El “aceite” de que habla no es algo que pueda obtener desde fuera, ni algo de lo que otros pudieran surtirme. El aceite, en este relato, es sinónimo de comprensión. La cual requiere, en principio, todo un camino de indagación y experimentación, que nos permita vivir en la luz (con “las lámparas encendidas”).

Es justamente la comprensión la que nos permite ver la vida como una “boda”, es decir, como la celebración de la unidad de todos con todo: todo es uno, todo se halla interconectado; son infinitas las diferencias, pero no cabe la separación.

Lo único que nos impide verlo es la “necedad” -del latín “nescio”, que significa “no sé”- de que habla Jesús, es decir, la ignorancia. Por el contrario, lo que nos permite vivir en la luz -liberados de la confusión- es la “sensatez” o, lo que es lo mismo, la sabiduría o comprensión.

La comprensión puede aparecer espontáneamente -y de pronto nuestras lámparas aparecen llenas de aceite- o puede ser fruto de un trabajo paciente por el que vamos aprendiendo a ver más allá de las apariencias.

Resulta profundamente significativo el hecho de que todas las grandes tradiciones sapienciales -pensemos incluso en los sabios griegos- han insistido en algo decisivo: lo que podemos percibir por los sentidos, todo lo que se mueve a nuestro alrededor, no es nunca lo realmente real. Todo ello son “apariencias”, que merecen nuestro cuidado y gestión, pero son solo formas más o menos efímeras, no lo realmente Real.

Por ahí se mueve el camino de la indagación: ¿qué es aquello que permanece cuando todo cambia? Comprenderlo es el “aceite” que solo cada cual -sin negar la ayuda que podamos recibir y que actuará de manera evocadora- puede poner en su existencia.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Velad , que nos hemos quedado «sin luces» en la noche.

domingo, 12 de noviembre de 2023
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VIRGENES-PRUDENTESVírgenes prudentes, catedral de Estrasburgo

Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Hacia el final del año litúrgico y de la historia: 

Poco a poco nos vamos acercando al final del año litúrgico (el próximo 3 de diciembre comenzaremos el nuevo año con el primer domingo de Adviento).

Durante los cuatro domingos de este mes de noviembre, las lecturas, la Palabra, nos irá situando ante el final, ante la finalización tanto personal como de la historia de la humanidad.

En último término detrás de todo esto está la cuestión del sentido de la vida: ¿Hacia dónde camina el universo, la historia, nuestra vida? ¿Cuál es nuestra finalización?

Como cristianos, creemos (confiamos) y esperamos que nuestra historia termina en Cristo y ello nos ayuda a vivir el presente no con el miedo a un juicio final justiciero, sino a vivir con gozo porque estaremos siempre con el Señor (S Pablo, 2ª lectura).

La esperanza en el futuro del Señor es la alegría y serenidad del presente. Vivimos ya hoy en el Señor.

02.- Ser sabios en la vida.

Hemos escuchado en la primera lectura (Sabiduría) que meditar en ella, en la Sabiduría, es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones.

Ser sabio, o la sabiduría no es estudiar una carrera universitaria con notas brillantes ni tener muchos conocimientos científicos. Ser sabio es saber vivir.

No siempre que se tiene ciencia, se tiene sabiduría. La ciencia no es sabiduría. Muchas personas científicas no saben vivir.

00167f195a4a8ce0c22fe2abf1829748Vírgenes necias, catedral de Estrasburgo

Nuestros mayores y mucha gente sencilla: obreros, labradores, madres de familia, humildes trabajadores, no han tenido o no tienen títulos académicos, no tenían muchos conocimientos científicos pero han sido, son, sabios en la vida, saben vivir. Humildes monjes en la vida monacal, poetas, misioneros “perdidos” en la selva, mucha gente sencilla tienen calma y serenidad en la vida, tienen sabiduría.

Quien tiene la cabeza bien puesta y vela por la sabiduría, pronto se ve libre de preocupaciones.

Podremos tener dificultades, enfermedades, escasez de medios, de dinero, “rifi-rafes” religiosos y clericales, pero quien sabe de dónde y hacia dónde camina, tiene la sabiduría fundamental.

Hoy en día vivimos a toda prisa para no llegar a ningún lado, vivimos atiborrados de quincallería tecnológica, pero no hallamos la paz.

Fray Luis de León (siglo XVI) lo decía así:

Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido.

03.- El final es ser con Cristo

Aquellas primeras comunidades paulinas (Tesalónica – 2ª lectura) dudaban de cómo termina esta historia, pues la gente seguía y sigue muriendo y Cristo no llega para concluir la historia de la salvación.

¿Dónde van a parar nuestros difuntos y dónde pararemos nosotros?

Por eso le peguntan a Pablo sobre la suerte de los difuntos. (Todavía en esta carta Pablo piensa que el Hijo del Hombre va a llegar “un día de estos” y trata de alentar la esperanza de aquellos cristianos).

 En un segundo momento, S Pablo se dará cuenta de que la “venida de Cristo” no es una cuestión histórica, ni geográfica y dejará de pensar en términos de tiempo para, más sencillamente, creer que: Seremos en Cristo.

La historia de la humanidad, nuestra propia existencia termina donde comenzó: en Cristo. Estamos llamados a concluir en el Señor.

Esta es una gran sabiduría que impregna toda nuestra existencia y nos libra de preocupaciones.

04.- El aceite: La luz en la noche y sueño de la vida.

si3la04_tmHemos escuchado una parábola de bodas, de aguardar el futuro, con lámparas de aceite encendidas que puedan iluminar la noche de la vida.

    Algunas de las mujeres de la parábola salieron con las lámparas encendidas a esperar al esposo: el amor. Otras se adormecieron en la vida.

    También hoy se nos han apagado las lámparas. El aceite enciende es el fuego y el espíritu que alumbran la existencia.

Nos hemos quedado sin aceite, sin luz y sin “luces” en la vida. Vivimos adormecidos en una gran “narcolepsia” por las mil drogas que la sociedad nos ofrece, si no impone. Tenemos mil fuegos artificiales, que nos ciegan más que iluminan la noche  y problemas de la vida.

No tenemos aceite (sabiduría) capaz de alumbrar nuestra existencia.

    Cuidemos el aceite, la Sabiduría, el saber vivir.

    Velad: vivamos sabia y gozosamente despiertos esperando y caminando con Cristo. Nos veremos libres de preocupaciones y llenos de paz y esperanza.

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Las bienaventuranzas.

jueves, 9 de noviembre de 2023
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29026413_947635582080301_5500696618320610891_nAcaba de terminar esta etapa del Sínodo en Roma. Como Iglesia, Pueblo de Dios, la llamada es a dar un giro de ciento ochenta grados y volver a la frescura del evangelio si queremos, no ya tener una credibilidad en la sociedad de hoy, sino seguir siendo un pequeño esbozo del sueño utópico de Jesús de Nazaret.

Una vez más celebramos la vida de tantos hombres y mujeres que creyeron que estaban llamadxs a seguir la intuición de su corazón y para lo que Dios les había regalado un talento, o cinco o diez, ¡qué más da! Y creyeron las palabras de Jesús.

Algunos son muy conocidos y valorados, otros, la mayoría, son anónimos pero no por ello menos valiosos. Esas personas y la vida de aquellas que tocan con su dedicación, con su entrega, con sus gestos son las personas bienaventuradas, felices de las que nos habla el evangelio. Felices por ser fieles, no por una vida sin complicaciones.

Hace unos meses que por motivos de trabajo estoy en contacto con realidades muy duras a las que religiosas de todo el mundo se acercan de puntillas intentando paliar algo del sufrimiento de las “víctimas de la trata”, de la emigración, de ser refugiado por motivos políticos, económicos, cambio climático…

Entrando en algunas de esas vidas te das cuenta que una gran parte de la humanidad es víctima del ansia de bienes económicos, del poder de unos pocos, y que les importa muy poco lo que muchas personas tiene que padecer como consecuencia de su egoísmo. Aún más, estos pobres son despreciados, señalados, perseguidos porque su pobreza se ve como una amenaza para el “status quo”.

Cuando Jesús declara: “Dichosos los que eligen ser pobres” porque esos tienen a Dios por rey está hablando de quien en medio de tanto sufrimiento, de tanto dolor como estamos observando estos días elige poner su grano de arena, no analizar la situación y quedarse como antes.

¿Cuál es el sueño, el propósito de tu vida? ¿Qué te mueve, qué buscas? Las bienaventuranzas son para quienes se acercan a escucharle e intentan poner en práctica su mensaje. El reinado de Dios pone fin a la miseria porque busca que todos tengan lo necesario, que nadie retenga para sí y que todos compartamos de lo propio. Ésta es la buena noticia para los pobres.

No puede haber felicidad en medio del sufrimiento, de la violencia, del privar a las personas de los derechos más básicos. En estos momentos en los que vemos nuestra propia seguridad amenazada por un sinsentido de enfrentamientos necesitamos profundizar en la conciencia de lo que somos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Hacia dónde nos inspira el Espíritu de Jesús? ¿Nos da miedo la radicalidad del evangelio?

De esa primera bienaventuranza se desprenden todas las demás:

Tener hambre y sed de justicia, prestar ayuda, trabajar por la paz,… La persecución no es un fracaso sino una consecuencia de la opción por ser pobre; la ambición de riqueza y de poder no la tolera.

Hasta llegar a la última: “Dichosos cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía. Estad alegres y contentos que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido”. Con su estilo de vida los discípulos toman el puesto de los profetas, denuncian la injusticia y hacen posible una nueva relación humana.

Celebramos la vida de quienes decidieron que era su momento y también su responsabilidad el dar una respuesta a su alcance. Se nos invita a unirnos a ese Gran Espíritu que permea el Universo con una nueva conciencia de que somos Uno, mucho más interdependientes de lo que nos podemos imaginar.

Este momento es crucial, hay mucho en juego; vivamos despiertos de cara a la luz.

Carmen Notario, SFCC

Fuente espiritualidadintegradoracristiana.es

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Creando una iglesia donde los marginados estén en el centro.

lunes, 6 de noviembre de 2023
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IMG_1218La reflexión de hoy es de Angela Howard Mc-Parland, colaboradora de Bondings 2.0.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el 31º Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy son algo así como un estudio en contraste. Tanto en la primera lectura como en el pasaje del evangelio, recibimos duras palabras tanto del profeta Malaquías como del propio Jesús, que condenan la hipocresía de quienes predican las palabras y los mandamientos de Dios, pero no los practican ellos mismos.

Sin embargo, en la segunda lectura de la Primera Carta a los Tesalonicenses, San Pablo compara su ministerio al de una madre lactante, todo gentileza y atención, quitando cargas y regocijándose por la forma en que la comunidad realmente recibió y entendió “no como una palabra humana. sino, como verdaderamente es, la palabra de Dios”.

Vivo en Nueva Inglaterra, donde ha sido una temporada de otoño verdaderamente maravillosa. Toda la lluvia del verano combinada con temperaturas más cálidas para producir un arcoíris de follaje dorado en estas últimas semanas, un bálsamo para aquellos de nosotros que tememos el invierno a punto de llegar.

Y, al igual que los líderes religiosos de la época de Jesús, los árboles exhiben una acción en la superficie, mientras realizan activamente otra. Jesús critica a estos funcionarios porque sus acciones exteriores no ilustran lo que dicen llevar por dentro, es decir, el amor y la misericordia de Dios.

IMG_1215Nuestros hermosos árboles de octubre son similares, aunque opuestos: lo que parece ser una muerte, pérdida de hojas y volverse quebradizos durante el largo invierno, es en realidad el acto mismo que deja espacio para la resurrección cuando llegue la primavera. Mientras que los fariseos se encerraron en sí mismos por obligaciones egoístas, los árboles se encerraron en sí mismos para continuar su trabajo de sustentación de la vida el próximo año.

Con el cierre de la asamblea del Sínodo el fin de semana pasado y las decepciones para la comunidad LGBTQ+ en particular en torno al informe final, es tentador señalar que la iglesia institucional actúa de la misma manera que Jesús condena en Mateo 23: 3-5, donde las creencias proclamadas no coinciden con las acciones externas:

“Porque predican pero no practican. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar y las ponen sobre los hombros de la gente, pero ellos no mueven un dedo para moverlas. Todas sus obras están realizadas para ser vistas”.

Pero, como señala la declaración del New Ways Ministry en respuesta al informe final de la asamblea, podemos y debemos tener esperanza no sólo del proceso en sí, sino también de la discusión abierta y la promoción de la plena aceptación de las personas LGBTQ+ por parte de tantos participantes y miembros De la Iglesia mundial en la Asamblea.

Las condenas de Jesús a los fariseos se centran en su énfasis en las apariencias por encima de la adhesión a los deseos de Dios de justicia, amor y misericordia. Enfocan el honor y la gloria que deberían estar reservados para Dios en ellos mismos al reclamar asientos importantes en los banquetes, enfatizar demasiado los aspectos externos de la oración y negarse a ayudar a los agobiados entre ellos. Así como Jesús los llama a un cambio de enfoque, nosotros también podemos centrar nuestra atención en aquellos que están más agobiados por estructuras eclesiásticas y gubernamentales que no garantizan dignidad y respeto a las comunidades marginadas. Aunque exteriormente vemos algunas ramas frágiles, en el interior se ha creado nueva vida gracias al propio proceso sinodal.

Podemos actuar de buena fe por los católicos LGBTQ+, continuando presionando a nuestras parroquias y comunidades para que patrocinen programas, creen acceso a la vida sacramental y sigan a un Dios que modela la inclusión y afirmación radical, especialmente de los más vulnerables.

Podemos actuar con esperanza al ver que las semillas que se han sembrado en el acto del Sínodo mismo y en las voces que antes fueron ignoradas o excluidas se incluyen e incluso se amplifican.

Y podemos continuar actuando por amor, esforzándonos siempre para que nuestra acción exterior coincida con nuestras convicciones internas de la Amada Comunidad, donde los marginados están centrados y todos son verdaderamente bienvenidos.

—Angela Howard McParland (ella), Ministerio New Ways, 5 de noviembre de 2023

Fuente New Ways Ministry

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“Uno sólo es vuestro Maestro: el Cristo”

domingo, 5 de noviembre de 2023
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Jesús Misionero 0001

¿Quién es entonces el discípulo? Es aquel que sigue a Jesús yendo detrás de él, como se va detrás del Maestro, pero reconociendo en él a alguien que es más que un Maestro y haciendo de él el único guía: “Uno sólo es vuestro Maestro: el Cristo” (Mt 23,10), porque es el Mesías mismo.

Esta relación no está fundada sobre la institución, sobre la doctrina, sino sobre la fe, sobre la adhesión a su persona.

Jesús se mostró como Rabbí, pero no porque es Rabbí hay que seguirle. Si no entendemos este punto discriminante, es inútil nuestro seguimiento: se transforma entonces para algunos sólo en un maestro Espiritual, en un hombre carismático para otros, un revolucionario para otros mas, y esto no basta para fundamentar la fe y hacer de nosotros unos creyentes. Estemos atentos: el cristianismo siempre ha tenido el grave peligro de entrever y a veces predicar el Jesús Rabbí en base a la actualidad encontrada en su enseñanza: ha salido así el Jesús socialista, el Jesús hippy, el Jesús gurú, el Jesús filántropo… Si esta lectura de Jesús se impusiera, seria el fin de la fe cristiana.

A los discípulos que le llamaban Maestro y Señor Jesús les dice que hacían bien, pero se presenta a ellos como Señor y Maestro (cf Jn 13,13ss).

Ante todo, kyrios, y, subordinado a esto, rabbí.

Si la “forma”, la condición, en que se presentó Jesús era la de un Rabbí, la percepción que de él tuvo la comunidad apostólica trascendió, fue mas alla de la Forma.

*

E. Bianchi,
Seguir a Jesús, el Señor,
Narcea, Madrid 1982, 46-47;
traducción, Rita de Nardo.

***

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo

“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

*

Mateo 23,1-12

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