Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Jesús’

El ciego pasó de la absoluta obscuridad y miseria a ser hombre cabal.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en El ciego pasó de la absoluta obscuridad y miseria a ser hombre cabal.

pictures-of-jesus-blind-man-thanks-1138184-galleryDOMINGO 4º DE CUARESMA 

Jn 9,1-41

El relato es simbólico, como la Samaritana del domingo pasado y la resurrección de Lázaro del próximo. Se propone un proceso catecumenal que lleva al hombre de las tinieblas a la luz; de la opresión a la libertad; de no ser nada a ser plenamente hombre. Jesús acaba de decir: “Yo soy la luz del mundo”. Lo repite y lo va a demostrar dando la vista al ciego. Jesús no le consulta, pero no suprime su libertad, le da la oportunidad, pero la decisión queda en sus manos. Tendrá que ir a lavarse. Los demás personajes siguen en su ceguera: fariseos, apóstoles, paisanos, padres.

Al mezclar la tierra con su saliva está simbolizando la creación del hombre nuevo, compuesto por la tierra-carne y la saliva-Espíritu. De ahí la frase que sigue: le untó su barro en los ojos. El barro, modelado por el Espíritu, es el proyecto de Dios realizado ya en Jesús, y con posibilidad de realizarse en todos los seres humanos. Jn usa dos verbos para indicar la aplicación del barro en los ojos: aquí untar-ungir, en relación con el apelativo de Jesús «Mesías». Más adelante dirá sencillamente aplicar.

Aquí está la clave del relato. El ciego es ahora un “ungido”, como Jesús. El hombre carnal ha sido transformado por el Espíritu. La duda de la gente sobre la identidad del ciego refleja la novedad que produce el Espíritu. Siendo el mismo, es otro. El hombre ciego ya era libre pero no lo había descubierto todavía. De ahí que el ciego utilice las mismas palabras que tantas veces, en Jn, utiliza Jesús para identificarse: «Soy yo». Esta fórmula refleja la identidad del hombre transformado por el Espíritu. Descubre la transformación que se ha operado en él y quiere que los demás la vean.

El ciego, que era solo carne, se dejó transformar por el Espíritu. Debemos tomar conciencia de que el relato no da ninguna importancia a la curación física. Lo despacha con media línea. Lo que importa es que este hombre estaba limitado y carecía de toda libertad antes de encontrarse con Jesús. Su vida era anodina y dependiente de los demás. Ahora está llena de sentido. Pierde todo miedo y comienza a ser él mismo, no solo en su interior sino ante los fariseos que le acosan.

La piscina de Siloé estaba fuera de los muros de la ciudad. Recogía el agua de la fuente de Guijón que llegaba a ella conducida por un canal-túnel (de ahí el nombre arameo de «siloah»=emisión-envío, agua emitida-enviada). Jn aplica el nombre a Jesús, el enviado. La doble mención de untar-ungir y la de la piscina, término que era utilizado para designar la fuente bautismal, nos muestra que se está construyendo este relato a partir de los ritos de iniciación de la primera comunidad.

No se había mencionado que era mendigo, incapacitado y dependiendo de los demás. El punto de partida es clave para resaltar el punto de llegada. Jesús le va a dar la independencia. Le hace hombre cabal. Tampoco se había mencionado que era sábado. Jesús no tiene en cuente esa circunstancia a la hora de hacer bien al hombre. Amasar barro estaba explícitamente prohibido por la Ley. El amasar el barro el día séptimo, prolonga el día sexto de la creación. Jesús completa la creación.

Los fariseos no se alegran del bien del hombre. Solo les interesa la Ley y creen que a Dios tampoco le importa el hombre. Acuden a los padres para desvirtuar el hecho que no pueden negar. Los padres son gente sometida. La pregunta es triple: ¿Es vuestro hijo? ¿Nació ciego? ¿Cómo recobró la vista? Responden a las dos primeras, pero a la tercera, la más importante, no se atreven a responder. El miedo les impide aceptar cualquier complicidad con el hecho. Podían ser expulsados de la institución.

Los fariseos intentan confundir al ciego. Quieren, por todos los medios, conseguir la lealtad del ciego aún en contra de la evidencia. Condenan a Jesús en nombre de la moral oficial y pretenden que le condene también el que ha sido curado. Ellos lo tienen claro, Dios no puede estar de parte del que no cumple la Ley. Dios no puede actuar contra el precepto ni siquiera en beneficio del hombre. Quieren hacerle ver que la vista de que ahora goza es contraria a la voluntad de Dios.

El ciego no tiene miedo. Expresa lo que piensa ante los jefes. A las teorías opone los hechos. Puede que se haya quebrantado la Ley, pero lo que ha sucedido es tan positivo para él, que se hace la pregunta: ¿No estará Jesús por encima del sábado? Ha experimentado el amor gratuito y liberador. Él sabe ahora lo que es ser un hombre y sabe también lo que es Dios. Él ahora ve, los maestros están ciegos. El hombre utiliza una teología admitida por todos. Dios no está de parte de un pecador.

Los fariseos están tan seguros de sí, que dudan de la misma realidad. El ciego no sabe nada, pero le es imposible negar lo que ha vivido. Por no negar su experiencia ni renunciar al bien que ha recibido, lo expulsan. Con su mentira han querido apagar la luz-vida. Al no conseguirlo, el hombre no puede permanecer dentro del ámbito de la muerte-tiniebla, que es la sinagoga. Lo mismo que Jesús tuvo que salir del templo, el ciego que ha recibido la luz, tiene que salir de la institución judía.

«Fue a buscarlo«. El (euron) griego no significa un encuentro fortuito, sino el fruto de una búsqueda. El contraste salta a la vista. Los fariseos lo expulsan, Jesús lo busca. No le dice, como al inválido de la piscina, que no vuelva a dejarse someter, porque ya se había mantenido firme ante los fariseos. Con su pregunta acaba la obra de iluminación. La acción de Jesús había hecho descubrir al ciego una nueva manera de ser hombre, cuyo modelo era Jesús. Jesús le hace tomar conciencia de ello.

El relato termina con la plena aceptación de Jesús por parte del ciego. «Se postró» (prosekinesen) es el mismo verbo con que se designa la adoración debida a Dios. El gesto de postrarse para adorar a Jesús no es infrecuente en los sinópticos, pero éste es el único pasaje de Jn en que aparece. Jesús, el Hombre, es el nuevo santuario donde se verifica la presencia de Dios. El ciego encuentra en Jesús el santuario, donde se puede rendir culto a Dios ‘en espíritu y verdad’, (Samaritana).

Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean y los que creen ver se queden ciegos. Era inconcebible que alguien pudiera tener por ciegos a los dirigentes de la época. No son palabras de Jesús sino de los cristianos de finales del s. I. Clara alusión a los fariseos que se habían erigido en guías del pueblo. ¿También nosotros estamos ciegos? Eran los conocedores de la Ley, que tenían por ciegos a los demás. Los que más cerca están de Dios, son los que menos le conocen.

Meditación

Creer en Jesús es creer en el Hombre.
Él es el modelo de hombre, el hombre acabado según el designio de Dios
Jesús es, a la vez, la manifestación de Dios y el modelo de hombre.
En su humanidad, se ha hecho presente lo divino.
Mi meta es también dejarme transformar en Espíritu.
Para ello hay que nacer de nuevo.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

La luz y las tinieblas.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en La luz y las tinieblas.

el-gran-mirlagro

Jn 9, 1-41

«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis vuestro pecado persiste»

Necesitamos luz para vivir, pero la luz que desprende el evangelio ha dejado de tener para nosotros el brillo que siempre tuvo para los cristianos. Y esto supone un riesgo, y es caminar en la penumbra pensando que estamos caminando a plena luz del día. Juan nos dice en su prólogo solemne que «la Palabra es la luz verdadera que alumbra a todo hombre», pero nosotros no terminamos de creerlo, y preferimos dejarnos alumbrar, también, por otras luces que quizá nos dan más confianza que la de aquel carpintero de la antigua Nazaret a quien decimos seguir.

Y no es de extrañar que esto ocurra, porque lo de Jesús tiene muy poco que ver con la lógica y mucho con la fe. Para seguirle de verdad es necesario creer seriamente en él, pero hoy no está de moda creer; no está de moda fiarse de alguien hasta el punto de que esa fe nos condicione la vida. Pudo estar bien en otro tiempo, cuando la gente no tenía ni nuestra cultura ni nuestro conocimiento, pero a estas alturas de la historia tenemos criterio suficiente para cuestionar, y en su caso rechazar, lo que no vaya con nuestra idiosincrasia o nuestra forma de concebir la vida.

Nos hemos habituado a confiar más en nuestra razón que en nuestra fe, y si lo que dice la Palabra nos parece razonable, lo aceptamos; y si no, no. Si no afecta mucho a los criterios que hoy reinan en el mundo, lo aceptamos; y si no, no… Presumimos de interpretar los textos evangélicos a la luz de la exégesis, pero en muchas ocasiones los interpretamos a la luz de nuestra cultura consumista y “bienestarista” del siglo veintiuno. Esto significa que nos hemos adueñado de la Palabra para que diga lo que nos gustaría que dijese; que hemos puesto a Dios a nuestro servicio para reafirmarnos en nuestra luz… que quizá no sea luz, sino tinieblas.

Pero hay más. Decía Ruiz de Galarreta que es cristiano «quien escucha la palabra y responde a ella», es decir, que no basta con escuchar; que es necesario responder. Y aquí tenemos otra piedra de toque que nos hace dudar de si la luz que ilumina nuestra vida es la luz de Jesús, porque da la impresión de que estamos olvidando el verbo “hacer” —protagonista destacado de todo el evangelio— y lo estamos sustituyendo por el verbo “teorizar”: «Anda, y haz tú lo mismo», le dijo Jesús a aquel fariseo perdido en intelectualismos estériles que pretendía tentarle.

No se trata de pensar bien, o de conocer la exégesis más moderna e independiente, o de elucubrar sobre modelos metafísicos cultísimos, o de descalificar la fe de quienes no piensan como nosotros, o de criticar los errores y pecados de quienes mandan en la Iglesia. No. De lo que se trata, a la luz de la Palabra, es de dar fruto.

Y si no damos fruto; si nuestra vida de cristianos no se diferencia en nada de quienes no han aceptado el compromiso de trabajar (del verbo trabajar) por el Reino… ¿podemos pensar que no caminamos en tinieblas?… ¿Quién nos dice que no nos estamos perdiendo la buena Noticia sin enterarnos de que nos la estamos perdiendo?

¿A qué luz me arrimo para caminar por la vida? ¿De quién me fío? ¿Quién me da más confianza?: ¿Jesús… mi razón… mi psique…?

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

¿Ceguera? ¿cataratas? ¿miopía? ¿cómo miramos?

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en ¿Ceguera? ¿cataratas? ¿miopía? ¿cómo miramos?

ojos-cremallera

Juan 9, 1-41

¿Tengo ceguera, cataratas, miopía o visión selectiva, cuando miro a mi alrededor? ¿A qué me invita hoy la Palabra?

Soy María, discípula de Jesús de Nazaret. Es de noche, ya he apagado la luz del candil y espero que llegue discretamente mi vecino Mateo. Si los fariseos nos sorprenden en mi casa, pueden apedrearnos, pero merece la pena el riesgo.

Mateo sabe que desde hace tiempo acompaño al Maestro, junto con un pequeño grupo de hombres y mujeres. Me ha pedido que hablemos, porque está desconcertado. Nació ciego, pero ayer su encuentro con Jesús de Nazaret le cambió la vida. Parece que llaman a la puerta.

– Gracias María, necesito que me ayudes. Desde ayer han ocurrido tantas cosas…

– Me alegra mucho que hayas venido Mateo. Dicen que te has vuelto loco, que todo es mentira, y que os van a impedir a toda la familia que entréis en la sinagoga. Pero yo creo que te ha pasado lo mismo que le pasó a Zaqueo, que al encontrarte con Jesús ha entrado la salvación en tu vida. ¿Cómo fue el encuentro?

– Me conoces desde niño, cuando pedía limosna a la salida del pueblo, en el cruce de caminos. Ayer estaba en ese mismo sitio, cuando oí un gran revuelo. Se notaba que había mucha gente. En el grupo venía Jesús de Nazaret. Me dolía no poder verle, pero no me atreví a decirle nada. Cuando pasaron a mi lado alguien le preguntó por qué yo había nacido ciego.
Sentí como si una espada me atravesara el corazón. Esa pregunta se la habían hecho mis padres muchas veces, y en cuento crecí, me lo preguntaba yo también, casi a diario. No podía jugar con los muchachos en la aldea, ni podía ir a trabajar con la cuadrilla de segadores, he vivido de la limosna. Algunos días volvía avergonzado a casa, porque solo podía entregar un mendrugo de pan a mis padres.

– Jesús le dijo a la gente algo que no entendí muy bien. Y añadió: “Yo soy la luz del mundo”. Luego noté que me untaba los ojos con algo húmedo, como si fuera lodo. No podía abrirlos. No entendía nada de lo que estaba pasando. Me dijo:

– Vete a lavarte a la piscina de Siloé.

– Pero Jesús – le dije- dicen que esa piscina está al final de un túnel. No puedo ir yo solo. Además, allí va la gente a purificarse antes de entrar en el Templo a orar, y no es hora de oración. ¿Para qué me mandas a Siloé? Jesús no respondió. Alguien me tomó del brazo, atravesamos el túnel y llegamos a la piscina.

– ¿Y nada más entrar en el agua recuperaste la vista?

– Poco a poco, despacio. Primero noté un resplandor que desconocía, luego formas borrosas, y cuando vi el agua, el cielo y a la gente que nos rodeaba, rompí a llorar. Pero lo más importante no ha sido recuperar la vista, sino que Jesús me ha abierto otros ojos, me ha curado otra ceguera.

– No te entiendo.

– ¿Te acuerdas que hace tiempo el Maestro le dijo a Nicodemo que podía nacer de nuevo, y ni tú ni yo lo no entendimos? Pues creo que ahora sí lo entiendo. Yo tenía dos cegueras: la de la vista y la del corazón. Y Jesús me ha curado las dos. Vivía lamentándome, me sentía desgraciado porque me comparaba con los demás y echaba de menos lo que me faltaba. Pensaba cómo podíamos librarnos de los romanos con violencia. Y escurría el bulto ante las necesidades ajenas. Iba al Templo para intentar contentar al Altísimo, y recibir a cambio sus bendiciones, pero mi corazón estaba en otro sitio. Mis días se parecían a esas conchas que mueve el mar en la orilla, de un lado hacia otro, pero están vacías por dentro.

– ¡Cómo te entiendo Mateo! Algo semejante me ocurría a mí. Y ahora ¿en qué vas a trabajar? ¿Irás a segar al campo?

– No. Le he pedido a Jesús que me admita en su grupo y ha accedido, con mucha alegría. Quiero ir con vosotros, de aldea en aldea, dando testimonio, contando lo que el Señor ha hecho conmigo. El pueblo está sorprendido y se hace muchas preguntas. Le diré que el Señor es nuestro pastor y nada nos falta y que soy testigo de que su misericordia nos acompaña todos los días de nuestra vida. Animaré a la gente a que, por la noche, en lugar de decir una larga lista de oraciones con rutina, pidan desde lo más hondo: ¡Señor, que vea! Y que con esa mirada contemplen lo que hay a su alrededor y se pongan en camino.

Y en el silencio de la noche, María y Mateo dan gracias al gracias al buen Dios porque han salido de las tinieblas y quieren vivir como hij@s de la luz.

María, discípula amada.

Marifé Ramos González

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Queremos ver.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Queremos ver.

B4F8B704-29E7-441A-B6E5-D2C3841A6304Domingo IV de Cuaresma 

19 marzo 2023

Jn 9, 1-41

Parece seguro que el autor del evangelio construyó este relato, en forma de catequesis, con el objeto de presentar a Jesús como “luz del mundo”, tal como lo había confesado en un párrafo anterior (Jn 8,12).

Esa intencionalidad del evangelista no niega, sin embargo, que -como ocurre con los textos sapienciales, susceptibles de diferentes lecturas no contradictorias entre sí- podamos captar otro simbolismo, referido a la búsqueda humana de luz, es decir, de sabiduría.

Con esta clave, el episodio del ciego de nacimiento sería una metáfora de nuestro propio proceso: nacemos “ciegos” y, aunque en algún momento nos parezca intuir la luz, son fuertes y numerosas las resistencias -simbolizadas en la figura de los “fariseos”- para aceptarla. Eso explica que, una y otra vez, nos veamos conducidos a rechazar la novedad y prefiramos volver a los caminos trillados en los que habitualmente nos hemos movido.

Nuestro anhelo de verdad es innegable: sepámoslo o no, queremos ver, tenemos hambre de comprender. No obstante, factores externos e internos pueden activarse para adormecerlo y mantenernos en una superficialidad que se conforma con lograr un cierto bienestar sensible. El anhelo queda así sofocado y -como los fariseos del relato- nos convertimos en ciegos que creen ver, pero que solo están encerrados en su dogma.

Al lector del texto que estoy comentando no se le escapa la obstinación de los fariseos en su ceguera, mientras se empeñan en pregonar que son ellos quienes están en la verdad. En un error semejante caemos cuando presumimos de estar en la verdad, justificando nuestros propios pensamientos, sin haber sido siquiera capaces de tomar distancia de la mente y situarnos en “otro lugar”.

La mente es una herramienta tan extraordinaria como imprescindible. Pero no será ella la que nos permita “ver”. La comprensión de la que hablamos no es, de entrada, mental o conceptual, sino experiencial o vivencial. Y esa siempre ocurre cuando, silenciando la mente, la trascendemos, situándonos en el lugar de la Consciencia-Testigo (Eso que es consciente).

Se trata de un camino accesible para todos nosotros. No se requiere estar esperando una experiencia “mística”. Todos sin excepción podemos entrenarnos en acallar la mente, observar sus movimientos, vivirnos a distancia de ella…, hasta llegar a la destreza de la persona sabia que -aun utilizándola cuando la necesita- vive cada vez más en el no-pensamiento, en la atención descansada y luminosa que nos mantiene en la consciencia de unidad.

Valorando la mente, ¿me ejercito en tomar distancia de ella?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Yo soy la Luz del mundo. / El capitalismo nos ha hecho más lucidos, pero no más lúcidos

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Yo soy la Luz del mundo. / El capitalismo nos ha hecho más lucidos, pero no más lúcidos

Jesus-Healed-the-Man-Born-BlindDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Situaciones de ceguera.

En cierto sentido la ceguera de este hombre del evangelio de hoy, es nuestra propia oscuridad, son nuestras tinieblas, nuestras noches oscuras del alma, quizás también los silencios de Dios.

El ciego de nacimiento -como otros personajes en el evangelio de Juan-[1] son exponentes de la situación del pueblo, es decir, representan nuestras propias situaciones personales.

El “no ver físico” es imagen de la ceguera personal-espiritual.

Aquel hombre nació en un contexto, en un pueblo y situación religiosa de oscuridad y tinieblas. Ni tan siquiera conoció la luz. Ciego de nacimiento

¿No será también nuestro caso?

02.- ¿El siglo de las luces?

    Nosotros, -el mundo occidental- hemos nacido en un contexto de noche espesa. Curiosamente en la Europa que proviene del “Siglo de las luces”, (siglo XVIII: la Ilustración) no andamos muy sobrados de luz ni de luces.

Los criterios y esquemas de vida en los que vivimos (planes de educación, parlamentos, posiciones eclesiásticas, medios de comunicación, etc.), no iluminan mucho la vida, sobre todo en lo que hace referencia a las grandes cuestiones de la vida.

A veces también “Dios se oculta”, se nos hace ausente, el silencio de Dios nos embarga y no vemos. ¿Dónde está Dios en ciertas situaciones de catástrofes naturales, guerras, injusticias, enfermedades, muertes, etc.?

En el mundo occidental los intereses del capitalismo (tecnología, consumismo, dinero, etc.) nos han hecho más lucidos, pero no más lúcidos.

03.- Yo soy la luz del mundo.

Ante la situación de tinieblas, Jesús se presenta como la luz: Yo soy la luz del mundo.

    Jesús ilumina y confiere luz y vida a los grandes enigmas y problemas de la existencia humana: las cuestiones éticas, la culpa, la angustia, el sentido de la vida, la nada, el vacío, la muerte.

04.- Jesús escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó los ojos al ciego. (¡era sábado!, v 13)

Es evidente que el barro material en modo alguno mejora la vista, más bien la empeorará. (No se puede leer este y otros muchos relatos al pie de la letra).

Una de las claves para leer el evangelio de San Juan es que está escrito teniendo como plantilla o telón de fondo, el AT.

El Génesis comienza diciendo que «en el principio existía el caos», San Juan comienza su evangelio diciendo: «En el principio existía la Palabra y la Palabra era Luz y Vida”. La Palabra era, es, el sentido de la vida.

  • Ante el ciego Jesús repite los símbolos de la creación: toma barro y le infunde algo muy íntimo suyo, su energía, su espíritu (élan vital, aliento vital), simbolizado en la saliva. Así surge de sus manos un nuevo ser humano. Estamos ante una nueva creación, es una vida nueva. Cristo crea una nueva humanidad. El profeta Isaías (64,7) oraba diciendo: «Señor, tú eres nuestro padre, nosotros somos barro y tú el alfarero: somos obra de tu mano».
  • En el texto de hoy se repite muchas veces la expresión: nacer: (vv 1.2.19.20.32.34). La luz de Cristo genera una nueva humanidad, su luz nos hace renacer, ilumina nuestra vida, nuestros pasos.
  • Un detalle que no pasa desapercibido es que Jesús, una vez más, cura en sábado, lo cual estaba prohibido por la ley, (¿pecado mortal?). Jesús era un pecador, un impostor para la religión judía. Suena fuerte, pero la mirada de Jesús se dirige a la debilidad y necesidad del ser humano.

Hagamos luz en la vida también en sábado, incluso cuando discrepemos o nos encontremos con personas que discrepan de la ley, o viven en tensión con la jerarquía. Muchas veces la vida está fuera de las religiones oficiales.

05.- Soy yo

Los fariseos (los del Obispado) siempre dando la barrila: ¿Es el ciego que se sentaba pedir o no? No es, pero se parece… Tú, ciego, y Jesús, qué lecciones nos vais a dar si sois vulgares pecadores, no es posible que te haya curado en sábado, etc…

  • El evangelista con una cierta ironía dice que “los del Templo” discutían si el que ahora veía era el mismo quien poco antes no veía. Pues sí, era “el mismo” si bien, gracias a Jesús no era “lo mismo”, ahora ve la vida de otra manera. Pero eso no se lo debe a la ley, sino a la cercanía de JesuCristo.
  • Yo no sé si es sábado o lunes, no sé si el que me ha orientado en la vida es pecador o no. Lo que sé es que antes no veía y ahora veo.

El ciego termina diciendo: soy yo. Cuando Cristo se acerca a nuestra vida, somos personas como Cristo.

  • Soy yo. Todo el que se acerca al “Yo soy”, a Cristo, termina siendo: “soy yo”, es decir, participa del mismo ser, de la misma vida de Cristo. El que se acerca a Cristo, termina siendo como Él, Yo soy.
  • Aquel hombre queda transformado porque ve la vida desde Cristo
  • Vivir desde Cristo supone ver y supone dignidad en la vida

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz… caminad como hijos de la luz. Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz. (Efesios 5, 8.14).

[1] Nicodemo, la samaritana, la adúltera, Lázaro, el Discípulo Amado, etc.

Contenido Relacionado

Iglesia en México pide dar más protección a menores migrante…
La Arquidiócesis Primada de México, externó su solidaridad…
Confirmada la condena al policía que asesinó hace 35 años en…
Un tribunal brasileño confirmó de forma definitiva la…
Gianfranco Rosi: «Francisco es el Papa más revolucionario qu…
Esta semana llega a los cines el documental «In viaggio:…
Francisco exige a las diócesis latinoamericanas «medidas de …
«El abuso sexual por parte del clero y su encubrimiento por…
El Vaticano confirma que el Papa recibirá el próximo sábado …
La presidenta de la Comunidad y el alcalde de Madrid irán…
Parolin, al Camino Sinodal alemán: «No puede tomar una decis…
El cardenal secretario de Estado habla con los periodistas…
Diez años del Papa Bergoglio: una década para coger impulso,…
La #SemanaFranciscoRD, celebrada en la iglesia ’24 horas’…
El Ateneo de Madrid abre sus puertas a la Escolástica
«La Escolástica ha sido desterrada de los claustros y…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Cántaro en Sicar.

lunes, 13 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Cántaro en Sicar.

image

Cántaro roto
en mil trozos
por los golpes recibidos,
merecidos o fortuitos,
en el juego de la vida…

O por olvidos,
descuidos,
bravatas,
tormentas,
o desvaríos…

O por mi género,
mi cultura,
mi país de origen,
mi pobreza económica,
mi fe o mis ideas libres…

O por manipulaciones
de quienes se erigen en señores,
que me secaron por dentro y fuera
y me dejaron con sed de agua
que no sacian los pozos de mi tierra.

Eso es lo que soy en este momento,
cántaro roto en mil trozos:
samaritana, marginada,
atrapada en los limbos
creados por quienes se creen intérpretes y dueños…

Pero espero, Señor,
que vuelvas a fundirme con tu fuego
y hagas de mí, otra vez, con tu aliento y rocío,
tus manos y tus sueños,
un cántaro de esperanzas y proyectos lleno.

Dame de tu agua viva
para saciar mi sed,
la que me reseca por dentro y fuera;
y lléname hasta desbordar
para que otros puedan florecer.

*

Florentino Ulibarri

Vasija de barro roto

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

Adela Perez del Viso: Mujeres relevantes en la vida de Jesús y en la Iglesia primitiva

sábado, 11 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Adela Perez del Viso: Mujeres relevantes en la vida de Jesús y en la Iglesia primitiva

gesu-maria-marta· Introducción.

· 2. Algunas Mujeres en la vida de Jesús y en la Iglesia primitiva.

· 2.1. Mujeres en el Evangelio  a) María, madre de Jesús – b) Mujeres en la vida de Jesús.  b.1. Ana, la profetisa. b.2. La viuda de Naim. b.3. La mujer que lloraba y a quien Jesús le perdonó los pecados. b.4. María Magdalena, Juana de Cuza, Susana y otras mujeres que “acompañaban” a Jesús. b.5. La “mujer que tenía hemorragias”. b.6. Marta, la primera mujer que reconoció a Jesús como el Mesías. María, la discípula a los pies de Jesús.  b.7. María Magdalena y la otra María, como las primeras personas (mujeres) que vieron a Jesús luego de resucitado. b.8. La hija de Jairo (Talita o Tabita).

· 2.2. Mujeres en los “Hechos de los Apóstoles” . a) “María, que se reunía para orar, y que recibió el Espíritu Santo en Pentecostés”. (Hechos 1,14). b) El caso de Tabita de Joppe: “Rica en buenas obras y limosnas” (Hechos 9,36) c) Lidia, la comerciante en púrpura y primera convertida de Filipos (Hch, 16.14) d)  María, la madre de Marcos, en cuya casa se congregaba la comunidad (Hech 12,12). e) Las mujeres de Antioquía de Pisidia y de Tesalónica (Hechos, 13,50 y 17,4) -f)    Juno o Junia: (la mujer a la que intentaron cambiar el nombre y el género) g)    El caso de Febe, Diacona de Cencreas.

· 3. Conclusión.

1. Introducción.

Hace un tiempo propuse hacer un post sobre mi madre, fallecida hace veinticinco años.[1] Busqué amorosamente unas fotos, las organicé y las escaneé, para subirlas posteriormente.  Luego, me propuse escribir unas líneas sobre su vida. Así fue que me encontré sorpresivamente con que tenía muy poco que decir acerca de ella.

Respecto de mi padre, he escrito dos largos posts en un blog, abarcando más de treinta páginas. [2] En relación con mi madre, sólo alcancé a escribir dos o tres párrafos en Facebook.

¿Acaso mi madre hizo menos de su vida que mi padre? ¿Valía menos mi madre que mi padre? Y yendo más allá, y pensando ya no mi madre sino las mujeres en general, ¿vale menos lo que ellas hacen que lo que ellos hacen? ¿Por qué la historia y la memoria los recuerda a ellos y no a ellas?

No es una cuestión de egos. Es una cuestión de qué valoramos como sociedad y como humanidad, y qué riquezas rescatamos de nuestra historia (mirando el pasado) y en nuestro presente.

En este Estudio sobre Conversaciones sobre Teologías Feministas habría para trabajar varios ejes:

–Las mujeres en el contexto histórico y eclesial de los siglos XX y XXI.

–Las mujeres y ministerios en las primeras comunidades.

–La mujer y Cristología.

–Las mujeres en el Concilio Vaticano II

–y finalmente, los Desafíos eclesiológicos y pastorales para una Iglesia sinodal.

Todos estos temas son apasionantes, necesarios, indispensables.

Por otra parte, no creemos posible hablar de un tema sin hacer referencia tangencial a otro. Por ejemplo, ¿cómo podríamos hacer referencia a “las mujeres y los ministerios en las primeras comunidades”, sin que, a su vez, se tuviera que exponer un nuevo enfoque sobre la Mujer y la Iglesia en la necesidad de rescatar esas memorias?

Ante la necesidad de elegir uno de los ejes antes mencionados, nos propondremos rescatar la memoria de las mujeres y sus ministerios en la Iglesia, recuperando así la memoria de aquéllas, invisibilizadas de la Iglesia en el pasado, y cuyo recuerdo podría servir de objetivo para la vida valiosa de muchas personas, con cualquier género u orientación sexual.

1. Algunas Mujeres en la vida de Jesús y en la Iglesia primitiva. 

· 1. Mujeres en el Evangelio 

¿Es posible rescatar la memoria de mujeres protagonistas en el Evangelio?

“La interpretación bíblica antifeminista practicada durante mucho tiempo y todavía vigente en parte, asume los datos bíblicos referidos a la mujer, que interpreta en la línea de la interpretación patrística y escolástica, llegando a afirmar la inferioridad, la subordinación, la sumisión o cuando menos la complementariedad de la mujer respecto del hombre. … (En cambio,) la teología feminista, con la ayuda de la más perspicaz exégesis bíblica, distingue en general entre el valor teológico de un texto y el modo de su enunciación, que está históricamente condicionado. En concreto, Letty Russell distingue entre la tradición como “parádosis”, como acción dinámica y liberadora de Dios en la historia, y el vínculo de las tradiciones históricas, como “escrito” históricamente condicionado… considerada como “parádosis”, la Tradición no es un bloque de contenidos que deban ser cuidadosamente conservados por la jerarquía autorizada, sino una acción de Dios que debe ser transmitida a los demás.” [3]

Por lo tanto, vemos que sí es posible realizar una interpretación no sexista del Evangelio, y realizar una búsqueda puntual de las mujeres que actuaron, tratando de escuchar en la distancia y en el tiempo cuál fue su voz y su deseo.

1. a) María la madre de Jesús: 

María la madre de Jesús.  María, de la cual se la recuerda, no por lo que haya hecho o pensado verdaderamente sino por sus atributos de Virgen y Madre. Quien escribió el Evangelio de San Lucas dijo: “María guardaba esas cosas cuidadosamente en su corazón”.[4]

 Nos preguntamos por qué no escribió el autor que denominamos Lucas, acaso qué cosas personales guardaba María, de verdad en su corazón; o bien por qué no le dio voz a María para que las exprese.

María sí era la madre de Jesús. Pero aquello de Virgen,  al menos técnicamente,  incluye un error de traducción, dado que quien escribió el Evangelio de Mateo tomó como modelo un texto de Isaías donde, en hebreo, se utilizaba el término “Almáh” que quiere decir Joven núbil (y no el término “Betulá” que significa virgen en el sentido actual del término) y lo pasó al griego, con el término Parthenos (que abarca ambos significados),  para que luego se volviera a traducir al latín por Virgo o Virgos y quedará entonces la idea de que María era necesariamente Virgen (“himen intacto”).

Este error de traducción es incluso reconocido en un documento de la Santa Sede (“Audiencia General de Juan Pablo II” de 1996): “Esta profecía, en el texto hebreo, no anuncia explícitamente el nacimiento virginal del Emmanuel. En efecto, el vocablo usado (almah) significa simplemente una mujer joven, no necesariamente una virgen. Además, es sabido que la tradición judaica no proponía el ideal de la virginidad perpetua, ni había expresado nunca la idea de una maternidad virginal. Por el contrario, en la traducción griega, el vocablo hebreo se tradujo con el término párthenos, virgen.”  [5]   que a renglón seguido lo considera un “hecho (un error de traducción) inspirado por el Espíritu Santo,” “misteriosamente”.

A partir de allí, durante dos mil años, uno de los principales recuerdos de la mamá de Jesús   consiste en su consideración de que es Virgen y tiene el himen intacto. Es más, con el correr del tiempo se fue ajustando el concepto, y ya se consideró Virgen antes, en el momento y después del parto.

A su vez, se coloca a María como el modelo de todas las mujeres. María, Virgen y Madre.

Con ello, se la posiciona a María como  inalcanzable, inmarcesible.  Está tan arriba que ninguna mujer podría llegar a semejante distancia hierática, y por ende quedamos todas nosotras acá abajo, en el fango de no ser necesariamente vírgenes, y menos aún si somos madres o si aspiramos a una vida sexual normal y fructífera. En este sentido, el sexo ha quedado totalmente a un lado como posibilidad de crecimiento, creación y realización.   Es más, guerras enteras se han dado, matanzas, quemas de personas, por la discusión por el himen de una extraordinaria mujer que seguramente no tenía la intención de que esto ocurriera.

Cuando pienso en María, prefiero cantarle a una mujer como yo, de carne y hueso, que vive y sufre, que tiene una pareja, una familia, una casa, y por ende lleva adelante todas las inextricables, no virginales y a veces confusas vicisitudes propias de una mujer común de antes y de ahora.  Yo guardo las cosas en mi corazón, pero también las digo.

1. b) Mujeres en la vida de Jesús:

Es indispensable rescatar los nombres de innumerables mujeres que se mencionan como al pasar en los Evangelios.   Pero aún antes de los nombres en sí mismos, nos interesa un detalle:   los verbos utilizados, las imágenes descriptas, en relación con mujeres.  Por ejemplo: “Y … estaba a los pies del Maestro”.   Conforme lo hemos estudiado en el curso, “estar a los pies del maestro” significaba en realidad ser un discípulo, de la misma manera que los demás discípulos. Sólo que a los otros sí se los menciona y empodera, y a las mujeres no.  También se utilizan las figuras “acompañaban” a Jesús y “lo atendían con sus bienes” (Lucas, 8,1).

A continuación, mencionaremos sólo algunas de las mujeres que “acompañaron” a Jesús, de la misma manera que sus “discípulos” lo acompañaron y sí merecieron el carácter de discípulo, la mención de sus nombres, su calificación de Santos y Padres, etc.  Ellas, sólo fueron mujeres “acompañantes”.  Ahora las rescatamos.

b.1. Ana, la profetisa:

“Había también una mujer de edad muy avanzada, llamada Ana, hija de Fanuel, de la

tribu de Aser. Tenía ochenta y cuatro años. Después de siete años de casada, había perdido muy joven a su marido y, siendo viuda, no se apartaba del Templo, sirviendo día y noche al Señor con ayunos y oraciones. Ella también tenía don de profecía. Llegando en ese mismo momento, comenzó a alabar a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.”

b.2. La viuda de Naim:

“Jesús se dirigió poco después a un pueblo llamado Naím y con él iban sus discípulos y un pueblo numeroso.  Pues bien, cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar a un hijo único cuya madre era viuda. Una buena parte de la población seguía el funeral. Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Después se acercó hasta tocar la camilla. Los que la llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces: «Joven, te lo mando: levántate.»  Y el muerto se sentó y se puso a hablar. Y Jesús se lo devolvió a su madre.” (Lucas, 7,12).

b.3. La mujer que lloraba y a quien Jesús le perdonó los pecados:

“Un fariseo había invitado a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se acostó en el sofá según la costumbre. En ese pueblo había una mujer conocida como pecadora. Esta, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, compró un vaso de perfume y, entrando, se puso de pie detrás de Jesús.  Allí se puso a llorar junto a sus pies, los secó con sus cabellos, se los cubrió de besos y se los ungió con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo interiormente: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es y qué clase de mujer es la que lo toca: una pecadora.»  Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón contestó: «Di, Maestro.»  «Un prestamista tenía dos deudores, uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta.  Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?»  Contestó Simón: «Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Jesús le dijo: «Juzgaste bien.»  Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré a tu casa no me ofreciste agua para los pies; mientras que ella los mojó con sus lágrimas, y los secó con sus cabellos.  Tú no me besaste al llegar; pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies con sus besos. No me echaste aceite en la cabeza; ella, en cambio, derramó perfume en mis pies.  Por esto te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que demostró. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.»  Después dijo a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados.» (Lucas, 7,36)

b.4. María Magdalena, Juana de Cuza, Susana y otras mujeres que “acompañaban” a Jesús.

“Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas, predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había sanado de espíritus malos o de enfermedades: María, por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios recursos” (Lucas, 8,1)

b.5. La “mujer que tenía hemorragias”:

Esta sufriente mujer que no es recordada por su nombre sino por el horrible término “hemorroísa”, es la protagonista de lo siguiente:

“Cuando regresó Jesús, lo recibió una gran multitud, porque todos estaban esperándolo…Mientras Jesús caminaba a casa de Jairo, la gente lo apretaba casi hasta ahogarlo.  En ese momento, una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años se acercó por detrás. Había gastado en manos de los médicos todo lo que tenía y nadie la había podido mejorar. Tocó el fleco de la capa de Jesús y en el mismo instante se detuvo el derrame de sangre.  Jesús preguntó: «¿Quién me ha tocado?» Como todos decían: «Yo no», Pedro expresó: «Maestro, es la multitud la que te aprieta y te oprime.»  Jesús replicó: «Alguien me tocó; yo sentí que una fuerza salía de mí.»  Al verse descubierta, la mujer se presentó muy temerosa y, echándose a sus pies, contó delante de todos por qué razón ella lo había tocado y cómo había quedado instantáneamente sana. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz.» …”  (Lucas, 8,49)

“Muchas personas pasan por la misma experiencia de la mujer que sufría hemorragias. Se han agotado, su fuerza vital se ha consumido, han gastado todo su patrimonio sólo para ganarse la simpatía y el reconocimiento, el amor y la estima. Sin embargo, su condición se vuelve cada vez peor. Todo este dispendio de dinero no les ha permitido encontrar una amistad verdadera. No se puede comprar nuestro propio valor con dinero. […] Puesto que [Jesús] desprendía confianza, amor y simpatía, esta mujer consiguió encontrar el coraje necesario para decir toda la verdad. No podemos arrancar la verdad adoptando metodologías de diálogo, sino sólo si hemos creado una atmósfera de amor y confianza. […] «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu mal» Aquí se ha instaurado una relación verdadera. Jesús le desea la paz a la mujer y le da la esperanza de estar curada de su enfermedad. La mujer, tras haber experimentado su valor a través del encuentro, ya no puede sangrar. Al entrar en contacto con este hombre que la acepta sin reservas, se detiene su flujo de sangre, ya no tiene necesidad de continuar consumiéndose para ser aceptada y amada.” [6]

b.6. Marta, la primera mujer que reconoció a Jesús como el Mesías. María, la discípula a los pies de Jesús.

En un momento dado, mandaron a llamar a Jesús, avisándole que su amigo Lázaro estaba muy enfermo. Jesús se puso en marcha, pero igual llegó tarde. Lázaro había fallecido.  Ahí estaban sus dos hermanas, Marta y María. En cuanto Marta ve a su Maestro, expresa en voz alta el pensamiento que por días ha estado atormentando a las dos hermanas: “Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto”. Con todo, no ha perdido su fe y esperanza, pues añade: “Y, sin embargo, actualmente sé que cuantas cosas pidas a Dios, Dios te las dará”. Al instante, Jesús le dice algo que fortalece su fe: “Tu hermano se levantará” (Juan 11:21-23).

Ella contesta: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día” (Juan 11:24).  Entonces le dice Jesús a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.» (Juan 11,1).

Esta declaración es exactamente igual a la que hizo Pedro, cuando le dijo lo mismo, con las mismas palabras a Jesús.  Y, sin embargo, conforme los Evangelios, se ha dispuesto todo para que valga más la declaración de Pedro (que le valió ser la “Piedra donde edificaré mi Iglesia”) que la de Marta. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , ,

“Aspiraciones”, por Dolores Aleixandre.

martes, 7 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en “Aspiraciones”, por Dolores Aleixandre.

Jesus abrazo mujerDe su blog Un grano de mostaza:

Una mujer, centro de murmullos y comentarios

Escucho en las noticias que los chicos de Google han analizado a lo largo de un año cuál es la profesión más deseada por los habitantes de diferentes países, basándose en lo que escriben después de la frase: “Cómo ser…”. Parece ser que los españoles, por encima de todo, aspiramos a ser  influencer.   Es decir, que nos gusta que nos vean, nos copien y  hablen de nosotros:  así de claramente lo ha formulado,  por ejemplo,  la pareja del video de tik tok después de que él le arreara un bofetón a ella.

Dando vueltas a la importancia del “dar que hablar”  me viene a la memoria una escena del evangelio de Marcos en la que una mujer se convierte en el centro de murmullos y comentarios y, precisamente por eso,  la situación da un giro significativo. La influencer  es en este caso la suegra de Pedro que estaba en la cama con fiebre; entra Jesús en la casa y desde el primer momento, la atención se centra en ella –  “le hablan enseguida de ella”. Ni idea de si fue el yerno quejándose – “es una hipocondríaca pero no ha querido vacunarse,  ya se ha metido en la cama…, a ver si puedes convencerla para que se levante a guisar, si no tendremos que pedir la comida a Glovo…”   El resultado es que Jesús, influenciado por el comentario, toma cartas en el asunto y –según Marcos-  “se acercó, la agarró de la mano y  ella se levantó y se puso  a servirles”.

Vamos a escuchar el relato de  la propia  influenzer para que nos cuente su propia versión actualizada:

“Además de la dichosa fiebre, la verdad es que estaba pasando una mala racha y, de haber tenido más fuerzas, me hubiera puesto a tararear lo de “Hoy no me puedo levantar” de Mecano.  Se me había vuelto borrosa la frontera entre los síntomas de la gripe  y la sensación sombría de que me estaba haciendo vieja: tenía fatal los huesos, empezaba a sentirme inútil,  se me había quemado varias veces la comida, ya no acertaba a enhebrar la aguja y derramaba la sopa porque me temblaban las manos. Me estaba metiendo poco a poco en un bucle tóxico que me hacía imaginar murmuraciones  siniestras a mi alrededor: “no hay que hacerle mucho caso, se está volviendo  maniática”;  “todo el día nos está dando la brasa con sus batallitas y sus achaques”; “mejor que se quede quieta y no haga más estropicios en la cocina”; “piensa que, como tiene una buena pensión, puede hacer lo que le dé la gana…”. Tengo que reconocer que en aquel momento, además de paracetamol, estaba necesitando Prozac.

Así andaban mis ánimos, por los suelos,  cuando vi de pie delante de mi cama al nuevo amigo galileo de mi yerno. Me dijo su nombre y yo el mío, se sentó a la cabecera y   empezó a preguntarme cómo me sentía,  desde cuándo estaba fastidiada y qué remedios tomaba. Me contó que también a su madre le dolía la espalda y que le iba a pedir la receta de un ungüento que aliviaba la artrosis de las manos. Le dije que de joven yo había vivido cerca de su pueblo, en Séforis,  y que allí  había aprendido a hacer unas rosquillas riquísimas. Él también las había comido en Nazaret y quedamos en que se las haría algún día. Luego me preguntó si me sentía con fuerzas para levantarme,  me sostuvo mientras lo intentaba y, mientras me iba incorporando despacio, él  silbaba algo que dijo se cantaba en las fiestas de su pueblo.  Luego me acompañó hasta la cocina y me dejó allí.

(Alandar , Febrero 2023)

Espiritualidad ,

La transfiguración de Jesús: ¡Qué historia tan rara!

lunes, 6 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en La transfiguración de Jesús: ¡Qué historia tan rara!

BrianFlanaganBrian Flanagan

La publicación de hoy es del colaborador invitado Brian Flanagan. Brian es profesor asociado de teología en la Universidad Marymount en Arlington, Virginia, y presidente de la Sociedad Teológica Universitaria. Está completando una monografía sobre sínodos y sinodalidad que será publicada por Paulist Press, y es autor de Tropezando en la santidad: el pecado y la santidad en la iglesia. Flanagan es miembro de la junta asesora del Ministerio New Ways.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el segundo domingo de Cuaresma se pueden encontrar aquí.

El relato evangélico de hoy brilla con la luz de la Transfiguración de Jesús. Pero, ¿qué relevancia tiene esta historia para todos nosotros como discípulos de Cristo, aquí en la segunda semana de Cuaresma, y para nosotros como católicos LGBTQ+ y aliados, en particular?

La lectura más básica de la transfiguración de Jesús dice que estos textos revelan quién es Jesús, qué hizo Jesús y qué sigue haciendo por nosotros. En lugar de un gran anuncio o demostración para todos sus discípulos, Jesús trae a tres de sus mejores amigos apostólicos, Pedro, Santiago y Juan, para que se unan a él y experimenten su relación con Dios. En lugar de subir solo a la montaña, como suele hacer, Jesús los invita a unirse a él en la(s) nube(s). Y, como era de esperar, los discípulos primero están confundidos y luego aterrorizados. El pobre Pedro, como de costumbre, siente la necesidad de decir algo para llenar el silencio, y luego los tres se lanzan a la mesa hasta que su amigo los empuja suavemente a la conciencia y les dice, de manera inverosímil, que no tengan miedo.

Esta lectura básica sigue el patrón de una historia clásica de salida del armario LGBTQ+: Jesús se deja ver, realmente visto, como el Cristo, como el Hijo Amado de Dios, como nuestro Señor y Salvador. Y, como en una historia clásica de salida del armario, las reacciones de sus amigos van desde intentos incómodos de estar presentes, asombro, miedo y, eventualmente, una mayor comprensión de quién es Jesús. En ese sentido, esta historia, con sus imágenes del rostro de Jesús resplandeciendo “como el sol” y de sus vestiduras “blancas como la luz”, completa la trayectoria del imaginario de luz que se remonta a la Epifanía y a todas las historias en las que Jesús poco a poco va revelado al Hijo Amado de Dios y “la luz verdadera, que ilumina a todos, [que] venía al mundo”. (Juan 1, 6) La Transfiguración es un anticipo de la realidad de Cristo glorificado, lámpara que brilla en la oscuridad para consolar a sus discípulos, y a nosotros, mientras esperamos el amanecer pleno de su gloria (Cf. 2 Pedro 1 :19).

3FF4652F-C82B-4063-806E-6A6562F34930Este importante punto de partida puede consolarnos en nuestro mundo oscuro y aterrador. Como católicos LGBTQ+ y aliados, podemos sentir un consuelo especial al recordar a Jesús como el Santo que permanece cerca, que se encuentra con nosotros donde estamos con una palabra amable, un toque amoroso y un llamado a verlo como realmente es, a levantarse. levantarse y no tener miedo.

Un segundo aspecto de esta historia también tiene una relevancia particular para nosotros como católicos LGBTQ+ y aliados: la Transfiguración no se trata solo de revelar quién es Jesús, sino también de quiénes somos nosotros. Este momento no se trata solo de la presencia de Dios en la vida de Jesús, sino de la presencia potencial de Dios en nuestra propia humanidad.

Nuestros hermanos cristianos orientales a menudo han hecho un mejor trabajo al preservar la enseñanza de San Atanasio (y de muchos otros) de que “Dios se hizo humano para que los humanos pudieran convertirse en Dios”. Esta idea de theosis o divinización sugiere que lo que se revela en la vida de Jesús no es simplemente la misión e identidad particular de Jesús, sino también la capacidad del ser humano –y por extensión, de todos los seres humanos– de ser restaurado y elevado a imágenes de Dios. Cuando nos convertimos en hijos adoptivos de Dios, entramos en una relación con Dios La relación de Jesús con Dios. San Agustín escribe: “Si hemos sido hechos hijos [niños] de Dios, también hemos sido hechos dioses”.

Ese es un lenguaje impactante, y está destinado a serlo, porque es un lenguaje que intenta señalar la nueva idea de la relación entre Dios y la creación que ejemplifica la encarnación de Jesús. Es un lenguaje extraño. Lenguaje queer, incluso.

Uso «queer» aquí intencionalmente, basándome en la erudición de mi amigo Andy Buechel, y su libro That We Might Become God: The Queerness of Creedal Christianity (del cual se tomaron las citas de Atanasio y Agustín). Andy se basa en los significados de «queer» como extraño, como LGBTQ+, y como romper identidades fáciles y límites aparentemente fijos para desentrañar la última ruptura de límites de Dios que se convierte en humano y, por extensión, la ruptura de límites de los humanos que se vuelven divinos. a través de su participación en Cristo.

je2Desde esta perspectiva queer, la historia del cristianismo es la historia de un Dios que quiere estar cerca de nosotros, rompiendo las categorías de identidad en las que hemos buscado comodidad y conveniencia. ¿Qué podría ser más extraño, sugiere Buechel, que la idea de que Dios se hizo humano? ¿O la idea de la humanidad y la creación como un todo participando tan íntimamente en la vida de Dios?

Desde este ángulo, la Transfiguración no es solo una historia sobre Jesús revelando algo sobre sí mismo a sus amigos, sino que también es una historia sobre Jesús revelando algo sobre nosotros y sobre quiénes estamos llamados a ser. Creo que es por eso que escuchamos esta historia hacia el comienzo de nuestro viaje de Cuaresma, no solo para recordarnos lo que Jesús ha hecho por nosotros, sino también para recordarnos de lo que somos capaces y lo que nuestro Dios espera. de cada uno de nosotros para llegar a ser, según la gracia, hijos de Dios. Si nos aferramos a esa posibilidad, entonces esta no es solo una historia sobre el pasado de Jesús, sino también una historia sobre nuestro futuro.

Esa capacidad de vernos a nosotros mismos como capaces de santidad, capaces de ser la presencia real de Cristo en el mundo, es algo que a menudo se les niega a las personas LGBTQ+ y, sin embargo, aquí no solo podemos afirmar esa posibilidad, sino pensar en cómo nuestra experiencia nos ayuda. comprender mejor la Encarnación. La experiencia LGBTQ+ abre la categoría de queerness de tal manera que podemos comprender mejor la relación transgresora de límites de lo divino y lo humano en Cristo, y de nuestro propio potencial transgresor de límites como hijos adoptivos de Dios. Esta es una buena noticia para todos nosotros, y no solo para los católicos LGBTQ+: Dios llama a todos a siempre más allá de nuestros límites, y Dios en esta Cuaresma nos llama a dejar de lado todo lo que obstaculiza la presencia de Dios en nuestros corazones y vidas.

Cristo transfigurado está ya siempre tocándonos para sanarnos, para liberarnos de nuestro miedo y, en la plenitud del tiempo de Dios, para transfigurarnos en su amor. Vemos en el Evangelio de hoy la verdad profunda de la identidad de Jesús, y el llamado a escucharlo más que a nuestro propio miedo.

—Brian Flanagan, March 5, 2023

Fuente New Ways Ministry

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Transfigúrame, Señor.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Transfigúrame, Señor.

 

tumblr_nq5eneahsm1tnfxkjo1_1280

Transfigúrame.

Señor, transfigúrame.
Traspáseme tu rayo rosa y blanco.
Quiero ser tu vidriera,
tu alta vidriera azul, morada y amarilla
en tu más alta catedral.

Quiero ser yo mismo, sí, mi historia,
pero de Ti en tu gloria traspasado.
Quiero poder mirarte sin cegarme,
convertirme en tu luz, tu fuego altísimo
que arde de Ti y no quema ni consume.

Déjame mirarte, contemplarte
a través de mi carne y mi figura,
de la historia de mi vida y de mi sueño,
inédito capítulo en tu Biblia.

Si he de transfigurarme hasta tu esencia,
menester fue primero ser ese ser con límites,
hecho vicisitud camino de figura,
pues solo la figura puede trans-figurarse.

Pero a mí solo no. Como a los tuyos,
como a Moisés (fuego blanco de zarza),
como a Elías (carro de ardiente aluminio),
cada uno en su tienda, a ti acampados,
purifica también a todos los hijos de tu padre,
que te rezan conmigo o te rezaron
o acaso ni una madre tuvieron
que les guiara a balbucir el padrenuestro.

Purifica a todos, a todos transfigúralos.
Si acaso no te saben, o te dudan,
o te blasfeman, límpiales piadoso
(como a ti la Verónica) su frente;
descórreles las densas cataratas de sus ojos,
que te vean, Señor, y te conozcan;
espéjate en su río subterráneo,
dibújate en su alma
sin quitarles la santa libertad
de ser uno por uno tan suyos, tan distintos.

Mira, Jesús, a la adúltera
y al violento homicida
y al mal ladrón y al rebelde soberbio
y a la horrenda –¡piedad! – madre desnaturada
y al teólogo necio que pretende
apresarte en su malla farisea
y al avaro de oídos tupidos y tapiados
y al sacrificador de rebaños humanos.

[A cada uno de ellos] sálvale Tú,
despiértale la confianza.
Allégatele bien, que sienta
su corazón cobarde contra el tuyo
coincidentes los dos en solo un ritmo.

Que todos puedan en la misma nube,
vestidura de ti, sutilísima fimbria de luz,
despojarse y revestirse
de su figura vieja y en ti transfigurada.
Y a mí con ellos todos, te lo pido,
la frente prosternada hasta hundirla en el polvo,
a mí también, el último, Señor,
preserva mi figura, transfigúrame.

*

Gerardo Diego

 

6830757856046117

***

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

― «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

― «Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

― «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

*

Mateo 17,1-9

***

Por un instante, el día de la transfiguración [Pedro, Santiago y Juan] contemplan la maravilla de una carne divinizada, de un rostro que transparentó el esplendor de la vida eterna: el rostro de Cristo resplandece con toda la luz de Dios.

El cuerpo humano puede ser transfigurado y tiene también un mensaje de luz que comunicar […]. Nuestro cuerpo tiene una vocación espiritual, una vocación divina. Nuestro cuerpo es el primer Evangelio porque el testimonio de la presencia divina en nosotros debe pasar a través de la expresión de nuestro rostro, a través de nuestra apertura, nuestra benevolencia, nuestra sonrisa. Aquel son interior que es la gloria de Jesucristo está en nosotros. Lo más sublime del hombre es que puede aún más, está llamado a revelar a Dios. Hay en nosotros una belleza secreta, maravillosa, inagotable. Cristo no ha venido sólo a salvar nuestras almas; Cristo ha venido a revelar Dios al hombre, a revelar el hombre al hombre; ha venido para que el hombre se realice en toda su grandeza, su dignidad, su belleza. Estamos llamados a la grandeza, al gozo, a la juventud, a la dignidad, a la belleza, a irradiar a Dios, a la transfiguración de todo nuestro ser comunicando con la luz divina.

Llevamos en nosotros el tesoro de la vida eterna, la realidad de la presencia infinita que es el Dios viviente. Hoy y en todos los instantes de nuestra vida estamos llamados a manifestar a Dios. Olvidemos toda nuestra negatividad, nuestra pesadez, nuestras fatigas, nuestras limitaciones y las de los demás. ¿Qué importa todo eso desde el momento en que Dios está en nosotros, en que Dios vive, en que nos ha regalado su canto, su gracia y su belleza; desde el momento en que hoy debemos penetrar en la nube de la transfiguración para salir revestidos de Dios, llevando en nuestro rostro el gozo de su amor y la sonrisa de su eterna bondad?

*

M. Zundel,
Ta parole comme une source,
Sillery 1998, 228s

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“El riesgo de instalarse”. 05 de marzo de 2023. 2. Cuaresma (A). Mateo 17, 1-9.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en “El riesgo de instalarse”. 05 de marzo de 2023. 2. Cuaresma (A). Mateo 17, 1-9.

16_2-CUA_A_1665172Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida, buscando el refugio cómodo que nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.

Logrado ya un cierto éxito profesional, encauzada la familia y asegurado, de alguna manera, el porvenir, es fácil dejarse atrapar por un conformismo cómodo que nos permita seguir caminando en la vida de la manera más confortable.

Es el momento de buscar una atmósfera agradable y acogedora. Vivir relajado en un ambiente feliz. Hacer del hogar un refugio entrañable, un rincón para leer y escuchar buena música. Saborear unas buenas vacaciones. Asegurar unos fines de semana agradables…

Pero, con frecuencia, es entonces cuando la persona descubre con más claridad que nunca que la felicidad no coincide con el bienestar. Falta en esa vida algo que nos deja vacíos e insatisfechos. Algo que no se puede comprar con dinero ni asegurar con una vida confortable. Falta sencillamente la alegría propia de quien sabe vibrar con los problemas y necesidades de los demás, sentirse solidario con los necesitados y vivir, de alguna manera, más cerca de los maltratados por la sociedad.

Pero hay además un modo de «instalarse» que puede ser falsamente reforzado con «tonos cristianos». Es la eterna tentación de Pedro que nos acecha siempre a los creyentes: «plantar tiendas en lo alto de la montaña». Es decir, buscar en la religión nuestro bienestar interior, eludiendo nuestra responsabilidad individual y colectiva en el logro de una convivencia más humana.

Y, sin embargo, el mensaje de Jesús es claro. Una experiencia religiosa no es verdaderamente cristiana si nos aísla de los hermanos, nos instala cómodamente en la vida y nos aleja del servicio a los más necesitados.

Si escuchamos a Jesús, nos sentiremos invitados a salir de nuestro conformismo, romper con un estilo de vida egoísta en el que estamos tal vez confortablemente instalados y empezar a vivir más atentos a la interpelación que nos llega desde los más desvalidos de nuestra sociedad.

José Antonio Pagola

 

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

”Su rostro resplandecía como el sol”. Domingo 05 de marzo de 2023. Domingo 2º de Cuaresma.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en ”Su rostro resplandecía como el sol”. Domingo 05 de marzo de 2023. Domingo 2º de Cuaresma.

15-CuaresmaA2Leído en Koinonia:

Gn 12,1-4ª: Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios
Salmo responsorial 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
2Ti 1, 8b-10: Dios nos llama y nos ilumina
Mt 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

Abraham y Sara pertenecían a un clan de pastores seminómadas, de los muchos que buscaban pastos para sus rebaños lejos de las ciudades-estado que, por los años 1800 a.C. se estaban organizando en Mesopotamia y a lo largo de las costas del Mediterráneo. Abraham fue uno de los muchos grupos que emigraban, lo mismo que hoy, «buscando la vida». En ese andar luchando por la vida descubrieron el llamado de Dios a dejarlo todo y fiarse de su promesa de vida. Dios promete a Abraham que será padre de un pueblo numeroso y que tendrá una tierra, la “tierra prometida”. Es lo que anhelan sus corazones, lo que necesitan para vivir una vida humana y digna. Hoy son muchas las “minorías abrahámicas” que siguen escuchando el llamado de Dios, que les invita a buscar nuevas formas de “vida prometida” para todos los hijos de Dios. Hoy también hay muchísimos desplazados por el sistema neoliberal globalizado, que crea marginación y expulsa a los más débiles de sus tierras. Y millones de desplazados por efecto de las guerras y los problemas políticos. Son los nuevos Abrahán y Sara, que se ven forzados a dejarlo todo en busca de la vida digna que la realidad les niega en su lugar de origen.

La Biblia pone el origen de Israel en esta mitológica «migración» desde Oriente Próximo, «justificándolo» en la voluntad de Dios de elegirse un pueblo… Así, en unos textos que son «Palabra de Dios» y que hablan de Dios… en realidad es el pueblo judío el que habla de sí mismo, y se da una identidad a sí mismo, que consiste en la voluntad del Dios altísimo de crearse un pueblo eligiendo a la persona de cuyas entrañas lo haría nacer. Además de padre «biológico» de Israel, a Abraham la Biblia le atribuye el ser «padre en la fe» de Israel, y por tanto de las tres religiones en que derivó la fe de Israel: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Como el problema de la historicidad de los «mitos» bíblicos de la creación, de la primera pareja humana, y del pecado original que abordábamos en el domingo pasado, También los Patriarcas y los orígenes de Israel hoy están sometidos a un nuevo abordaje. Es algo muy nuevo. Hoy en Biblia se habla de un «nuevo paradigma arqueológico», una generación de arqueólogos desprendida de las adherencias y condicionamientos teológicos clásicos, que cree hallar en el subsuelo israelita un nuevo libro que nos habla fehacientemente de los demás libros que componen la Biblia. Israel Finkelstein es el nombre abanderado de este nuevo paradigma bíblico. «La Biblia desenterrada» (editorial Siglo XXI, Madrid 2003, original: The Bible Unearthed. Archeology’s New Vision of Ancient and the Origin of its Sacred Texts). Han aparecido también investigaciones importantes sobre el papel que la creación de la Biblia tuvo respecto a la construcción de la identidad de Israel; así por ejemplo, el libro de Shlomon SAND, Comment le peuple juïf fut inventé (Fayard, Paris 2008, original en hebreo). La visión que actualmente se está imponiendo desde un plano científico respecto al mundo de los patriarcas bíblicos significa una verdadera revolución, un conjunto de descubrimientos muy importantes que transforman el contexto en el que deben ser interpretados. No se trata de una intuición vaga o una primer anticipo, sino de una corriente fundamentada que merece más respecto incluso que las simples «hipótesis» sobre las que hasta ahora estaba basada la ciencia bíblica. Es urgente para los biblistas, los predicadores y todos los agentes de pastoral asomarse cuanto antes a este nuevo panorama, para no ser sorprendidos cualquier día proponiendo interpretaciones que hoy, a estas alturas del desarrollo de las ciencias, no tienen razón de ser.

La segunda carta de Timoteo nos asegura que la Palabra de Dios no está encadenada. Ella hace su propio camino en medio de los muchos caminos del pueblo. Aunque hagamos muchas lecturas interesadas de ella, el Espíritu siempre encontrará las formas de echarla a volar, sobre todo en manos de los que buscan mejores situaciones de vida en dignidad y justicia, como Abrahán y Sara, o como los desplazados de hoy. Todos ellos, minorías abrahámicas o mayorías desplazadas, están pronunciando con su vida el rechazo a este sistema excluyente que ha perdido la brújula, y que podría encontrarla con la Buena Noticia de Jesucristo.

La escena de la transfiguración que nos relatan los evangelios es, obviamente, otro símbolo. No tiene sentido hablar de ella con un «realismo ingenuo», como si la entendiéramos literalmente y a juzgáramos rigurosamente histórica. Escribieron el relato con mucha libertad –o a partir de un relato oral recontado y reelaborado en su transmisión– y hoy nosotros lo podemos interpretar también «de un modo puramente simbólico». En efecto: esa transfiguración de Jesús que el evangelio de Mateo nos cuenta es un símbolo de esas otras muchas «experiencias de transfiguración» que todos experimentamos. La vida diaria tiende a hacerse gris, monótona, cansada, y a dejarnos desanimados, sin fuerzas para caminar. Pero he aquí que hay momentos especiales, con frecuencia inesperados, en que una luz prende en nuestro corazón, y los ojos mismos del corazón nos permiten ver mucho más lejos y mucho más hondo de lo que estábamos mirando hasta ese momento. La realidad es la misma, pero nos aparece transfigurada, con otra figura, mostrando su dimensión interior, esa en la que habíamos creído, pero que con el cansancio del caminar habíamos olvidado. Esas experiencias, verdaderamente místicas, nos permiten renovar nuestras energías, e incluso entusiasmarnos para continuar marchando luego, ya sin visiones, pero «como si viéramos al Invisible».

Todos necesitamos esas experiencias, como los discípulos de Jesús la necesitaron. Nosotros no podemos encontrarnos con Jesús en el Tabor de Galilea. Necesitamos buscar nuestro Tabor particular, las fuentes que nos dan fuerzas, las formas con las que nos arreglamos para lograr renovar nuestro compromiso primero, siendo la oración, sin duda, el más importante.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

5.3.23 Dom 2 Cuaresma, Transfiguración. Fiesta y oración de los iconos.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en 5.3.23 Dom 2 Cuaresma, Transfiguración. Fiesta y oración de los iconos.

la transfiguracionDel blog de Xabier Pikaza:

La Transfiguración de Jesús (día 6.8) es una fiesta principal de la liturgia cristiana, que se celebra también este Dom 2 de Cuaresma, como anticipo y preparación de Pascua, según el texto de  Mt 17, 1-9.

He presentado ese evangelio muchas veces en RD, y he desarrollado su sentido en Comentarios a Mc y a Mt. Acuda allí quien desee plantear mejor el tema. Hoy quiero evocarlo desde la cuestión de los iconos, centrándome en la disputa y fiesta de iconó-dulos e icono-clastas  de Oriente.  

Este es un tema central no sólo de la historia y piedad de las iglesias de oriente, sino de la identidad del cristianismo, especialmente desde la separación de las iglesias (siglo X-XII d.C.), como he puesto de relieve en Patrística, págs. 373-379.

La Transfiguración de Jesús (Luz Tabórica) con la experiencia orante del ser humano,  «icono» de Dios, es un tema central del Cristianismo, que se expresa en el icono de su nombre, que (con el de Navidad  y el de la Trinidad, cf. imágenes 2-4)  forma parte del tesoro contemplativo de las iglesias.

No olvidemos que algunos  los conjuntos icónicos más importantes de la cristiandad,  desde el Bautisterio de Florencia y el Duomo de Monreale (Sicilia) hasta los Cristos catalanes, están en el centro de la cultura y religión de occidente (imágenes 6-8)

| X.Pikaza

Imagen de Dios, los iconos. Concilio de Nicea II [1].

  Por influjo del Islam, que se había extendido en gran parte de los territorios orientales, antes mayoritariamente cristianos, y por su misma dinámica de trascendencia, varios grupos del imperio bizantino tendieron hacia un tipo de an-iconismo, que se tradujo de manera política violenta en las guerras de los iconoclastas que se extienden a lo largo de más de un siglo (717‒843).

Estos iconoclastas se opusieron a las imágenes de Dios (y de los ángeles y santos), queriendo destruirlas, para que la religión fuera culto interior. En contra de eso, defendiendo la encarnación de Jesús y la piedad popular, otros grupos, dirigidos especialmente por monjes centraron su piedad y su culto en la oración con imágenes, tomadas como “iconos” o símbolos del misterio, no como ídolos.

Tema histórico

La disputa se resolvió de un modo teológico‒magisterial en el Concilio de Nicea II  (año 787), que justifica y defiende la oración de las imágenes, diciendo que no se dirige a ellas, sino a lo que ellas representan, Dios encarnado en Jesús, con sus ángeles y santos. El concilio condena todo culto a las imágenes en sí, como idolatría, pero afirmando que los iconos, pintados y venerados en contexto religioso, son un signo del misterio encarnado de Dios y de la resurrección y gloria de los santos, de forma que es bueno que ellos sean mediadores en la oración.

Porque de esta manera se mantiene la enseñanza de nuestros santos Padres, o sea, la tradición de la Iglesia Católica, que ha recibido el Evangelio de un confín a otro de la tierra; de esta manera seguimos a Pablo, que habló inspirado por Cristo [2 Cor 2,17], y seguimos al divino colegio de los Apóstoles  y a los santos Padres, manteniendo las tradiciones [2 Tes 2, 14] que hemos recibido…

Así, pues, quienes se atrevan a pensar o enseñar de otra manera; o bien a desechar, siguiendo a los sacrílegos herejes, las tradiciones de la Iglesia, e inventar novedades, o rechazar alguna de las cosas consagradas a la Iglesia: el Evangelio, o la figura de la cruz, o la pintura de una imagen, o una santa reliquia de un mártir; o bien a excogitar torcida y astutamente con miras a trastornar algo de las legítimas tradiciones de la Iglesia Católica; a emplear, además, en usos profanos los sagrados vasos o los santos monasterios; si son obispos o clérigos, ordenamos que sean depuestos; si monjes o laicos, que sean separados de la comunión (Denz 302-304; pág. 111-112; DH 600-603, pág. 282-283).

72E275B2-B560-4885-A85F-B8189DA8FDEBEsta misma doctrina fue retomada y profundizada en Concilio de Constantinopla IV (869‒870), donde los iconos se comparan de manera expresa con los libros de la Biblia. El aspecto más significativo de esa declaración fue la manera de comparar las palabras (hechas de sílabas) y las imágenes (hechas de pinturas y formas), como medio de conocimiento divino.

Decretamos que la sagrada imagen de nuestro Señor Jesucristo sea adorada con honor igual al del libro de los Santos Evangelios. Porque a la manera que por las sílabas o letras externas de los evangelios, alcanzan todos la salvación; así, por la operación de los colores trabajados en la imagen, sabios e ignorantes, todos gozarán del provecho de lo que está delante; porque lo mismo que el lenguaje en las sílabas, eso anuncia y recomienda la pintura en los colores.

Si alguno, pues, no adora la imagen de Cristo Salvador, no vea su forma en su segundo advenimiento. Asimismo honramos y adoramos también la imagen de la Inmaculada Madre suya, y las imágenes de los santos ángeles, tal como en sus oráculos nos los caracteriza la Escritura, además las de todos los Santos. Los que así no sientan, sean anatema» (Denz 337-338; p. 125-126; DH, 653-655; p. 304-305).

Esta equiparación o, al menos, comparación entre la Biblia (sílabas y palabras) y los iconos (colores e imágenes) constituye un campo importante de enfrentamiento y diálogo entre las diversas tradiciones cristianas. No todas admiten como “ecuménico” el Concilio de Constantinopla IV, ni aquellos que lo admiten lo hacen de igual forma, pero el tema de fondo sigue siendo esencial para establecer la diferencia y relación entre el cristianismo ortodoxo de oriente (más icónico), el reformado de occidente (más anicónico), y el catolicismo en el que pueden hallarse posturas distintas, aunque en general es partidario a las imágenes, en especial a las de Cristo y María, su madre.

Los cristianos reformados tienden a decir que, sólo la Biblia es palabra de Dios, de forma que los creyentes deben realizar su oración sólo por ella, sin ayuda o mediación de iconos que pueden convertirse en ocasión de idolatría.  Pues bien, sin negar la prioridad de la palabra de la Biblia, los cristianos ortodoxos del oriente han insistido e insisten en los iconos como signo y mediación de Cristo encarnado y reflejado en la gloria celeste de ángeles y santos.

Ciertamente, en un sentido, los iconos son figuras pintadas o esculpidas, pero ellos evocan (reflejan, como en un “espejo”) unos rasgos de Jesús de tal manera que centran los ojos y la mente de los fieles (=contemplantes) en la realidad celeste del resucitado y de los ángeles y santos ya divinizados en la gloria, como “rostro” (mirada y llamada) del misterio. La palabra de la Biblia despiera, convoca y recrea a los creyentes; pues bien, de un modo semejante, las imágenes santas, centradas siempre en unos ojos que miran, pueden y deben entenderse como llamada del misterio de Dios, encarnado en Cristo.

Los iconos son obra de pintor, producto de artista o artesano, pero, al mismo, pueden mostrarse ante el orante como signo de la realidad más honda del Dios encarnado en Cristo o revelado en los ángeles y/o santos. No son ídolos que nos cierran en sí mismos, sacándonos de nuestro interior orante y responsable, sino todo lo contrario, son iconos que despiertan en nosotros la llamada de la Biblia, y nos ponen en camino hacia el misterio de Dios revelado en Cristo, en sus ángeles y santos.

No todos los cristianos están de acuerdo con esta interpretación, ni oran “a través de los iconos” extendidos en un “iconostasio”, pero todos (si son respetuosos ante la tradición de las iglesias) pueden y deben sentir un agradecimiento ante la tradición de los iconos, que ha sido y sigue siendo un elemento clave de la experiencia de los cristianos de oriente.

Sin duda, algunos “iconódulos” (veneradores de iconos) pueden haber exagerado su culto (su dulía); pero muchos “iconoclastas” bizantinos antiguos (del siglo VII‒IX d.C.) y algunos modernos, exageran y van en contra de la tradición cristiana cuando condenan sin más como idolatría toda “oración de las imágenes”, faltando no sólo al respeto que se debe a las grandes experiencias religiosas sino a la verdad cristiana que late en la vida de aquellos que entienden y viven con más profundidad su cristianismo con la ayuda de imágenes,  como seguiré indicando [2].

  1. Interpretación actual. Una patrística ampliada

La oración de los iconos constituye una experiencia constante de fe y de piedad que se mantiene intacta, hasta el día de hoy (2023) en las iglesias de Oriente, desde el concilio de Nicea II (787), de manera que podemos afirmar que, en este sentido, ellas siguen viviendo en un tipo de “patrística ampliada”. Para nosotros, occidentales (católicos o protestantes) la patrística es algo que forma parte del pasado, de manera que para entenderla o revivirla, en general, debemos hacer un esfuerzo, retrocediendo más allá de la Escolástica, con la Reforma o Contra‒reforma y la Ilustración de tiempos posteriores. En contra de eso, en la mayor parte de la cristiandad ortodoxa, desde Grecia y Egipto hasta Bulgaria, Rumanía o Rusia, la Patrística sigue estando viva, y así ofrece una experiencia y palabra inmediata para los creyentes.

2426A598-58E0-4E5C-9D34-B9893383EE1E            Ésta es una experiencia central que podemos descubrir, de un modo muy intenso, en su manera de relacionarse con los iconos. En esa línea, si aceptamos la patrística, debemos aceptar (comprender, respetar) lo que ha significado la oración de la imágenes, no como opuesta a la lectura de la Biblia, con la eucaristía u la palabra del predicador, sino como experiencia personal, individual, de encuentro de fe con el Dios de la Palabra del Misterio que es el Hombre Jesús (Icono de Dios, 2 Cor 4, 4).  No todas las iglesias tenemos la misma experiencia del misterio de Cristo, pero todas podemos enriquecernos, en actitud de respeto y diálogo.

Uno de los que mejor se ha situado teológicamente ante el tema ha sido P. Eudokimov(1901-1970) que ha insistido en la presencia (=revelación) de la luz sagrada de Cristo resucitado en las imágenes santas, como dice comentando el Icono de la Trinidad de Rublov. Eudokimov no habla de los Padres antiguos y de los iconos como si eso fuera un tema del pasado, sino como si él mismo viviera y vive en el tiempo eclesial de la patrística, citando como contemporáneos a Clemente Alejandrino, Dionisio Areopagita, Juan Damasceno y G. Pálamas, siendo, al mismo tiempo, un hombre moderno (casi post‒moderno) del siglo XX:

  El icono es una doxología, que se desborda de gozo y canta por sus propios medios la gloria de Dios. La verdadera belleza no necesita pruebas. El icono no demuestra nada, pero muestra; evidencia luminosa, se presenta como argumento “kalokagático” (Bello y Bueno, es decir, Verdadero) de la existencia de Dios. San Pablo formula el fundamento cristológico del icono: “Cristo es la imagen –eikon- del Dios invisible”.

Quiere decir que la humanidad visible de Cristo es el icono de su divinidad invisible, que es “lo visible de lo invisible” (expresión de Dionisio el Areopagita, retomada por san Juan Damasceno, Tratado sobre los Iconos XI). El icono de Jesús aparece así como la imagen de Dios y del hombre al mismo tiempo, el icono de Cristo total: del Dios-Hombre. Esta función reveladora que posee la humanidad de Cristo llega a ser la verdad de todo ser humano; el hombre sólo es verdadero, sólo es real en la medida en que refleja lo celeste: es gracia maravillosa de toda criatura ser espejo de lo increado, “imagen de Dios”…

 Nosotros reflejamos como un espejo la gloria del Señor; un icono es ese espejo reluciente del mayor atributo de gloria: la luz. El arte sorprendente de Rublëv en su divina Trinidad traduce el resplandor tri-solar que ilumina el mundo. Según san Gregorio Pálamas, la luz del Tabor, la luz contemplada por los santos y la luz del siglo futuro son idénticas.Para Clemente de Alejandría (Strom. VI, 16), la luz del primer día preexiste a la creación, es “la verdadera luz del Logos iluminando las cosas aún escondidas y por la cual toda criatura ha accedido a la existencia”…

 3FF352A3-941B-4889-9587-30BFC2BB4040

La visión, aquí, expresa la fe en el mismo sentido que san Pablo cuando la llama “visión de lo invisible” (Heb 11, 1). El icono se dirige a los ojos del espíritu para que contemple “los cuerpos espirituales” (1 Cor 15, 44). El estilo eclesial filtra toda visión subjetiva, pues la Iglesia es la que ve el objeto de la fe, sus misterios. Si la arquitectura sagrada del Templo ordena el espacio, y el Memorial litúrgico ordena el tiempo, el icono experimenta lo invisible, la “forma interior” del ser; y esta interioridad surge, una vez más, de la iluminación del Tabor [3].

 Estas palabras son propias de un cristiano inmerso en la complejidad cultural y social del siglo XX (entre comunismo y capitalismo), con sus grandes revoluciones post‒cristianas; pero ellas brotan, al mismo tiempo, de la experiencia original de la iglesia antigua, no como reflexión sobre la patrística, sino como patrística actualizada. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Por la renuncia al triunfo”. Domingo. 2º de Cuaresma. Ciclo A.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en “Por la renuncia al triunfo”. Domingo. 2º de Cuaresma. Ciclo A.

08-transfiguaracionDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Advertencia sobre las primeras lecturas de los domingos de Cuaresma

No han sido elegidas por su relación estricta con el evangelio, sino para recordar algunos momentos capitales de la historia de la salvación. En este ciclo A se trata de los siguientes: 1) pecado de Adán y Eva (domingo pasado); 2) vocación de Abrahán; 3) milagro de Moisés en el desierto; 4) unción de David como rey; 5) promesa de restauración del pueblo desterrado en Babilonia.

Durante la Semana Santa, nuestras calles verán pasar diversas imágenes de Jesucristo crucificado. La gente las mirará con mayor o menor respeto, pero nadie dirá: “Era un terrorista y un blasfemo. Hicieron bien en matarlo”. Si nuestra imagen de Jesús es positiva a pesar de su destino tan trágico se debe, en gran parte, al evangelio de hoy.

            El tema común a las tres lecturas de este domingo es “por la renuncia al triunfo”. En la primera, Abrahán debe renunciar a su patria y a su familia, experiencia muy dura que sólo conocen bien los que han tenido que emigrar. Pero obtendrá una nueva tierra y una familia numerosa como las estrellas del cielo. Incluso todas las familias del mundo se sentirán unidas a él y utilizarán su nombre para bendecirse.

En la segunda lectura, Timoteo deberá renunciar a una vida cómoda y tomar parte en el duro trabajo de proclamar el evangelio. Pero obtendrá la vida inmortal que nos consiguió Jesús a través de su muerte.

En el evangelio, si recordamos el episodio inmediatamente anterior (el primer anuncio de la pasión y resurrección) también queda claro el tema: Jesús, que renuncia a asegurarse la vida, obtiene la victoria simbolizada en la transfiguración. Así lo anuncia a los discípulos: «Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar a este Hombre como rey». Esta manifestación gloriosa de Jesús tendrá lugar seis días más tarde.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

«Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

― «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

El relato podemos dividirlo en tres partes: la subida a la montaña (v.1), la visión (vv.2-8), el descenso de la montaña (9-13). Desde un punto de vista litera­rio es una teofanía, una manifestación de Dios, y los evangelistas utilizan los mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para describirlas. Por eso, antes de analizar cada una de las partes, conviene recordar algunos datos de la famosa teofanía del Sinaí, cuando Dios se revela a Moisés.

            La teofanía del Sinaí

Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso todo el pueblo, sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1). La presen­cia de Dios se expresa mediante la imagen de una nube espesa, desde la que habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolo de la gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos demuestran que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, “histórico”, de lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testa­mento.

            La subida a la montaña

Jesús sólo elige a tres discípu­los, Pedro, Santiago y Juan. La exclusión de los otros pretende indicar que va a ocurrir algo tan importante que no puede ser presen­ciado por todos. Se dice que subieron «a una montaña alta y apartada». La tradición cristiana, que no se contenta con estas indicaciones generales, la ha identificado con el monte Tabor, que tiene poco de alto (575 m) y nada de aparta­do. Lo evangelistas quieren indicar otra cosa: usan el frecuente simbolismo de la montaña como morada o lugar de revelación de Dios. Entre los antiguos cananeos, el monte Safón era la morada del panteón divino. Para los griegos se trataba del Olimpo. Para los israelitas, el monte sagrado era el Sinaí (u Horeb). También el Carmelo tuvo un prestigio especial entre ellos, igual que el monte Sión en Jerusalén. Una montaña «alta y apartada» aleja horizontalmente de los hombres y acerca verticalmente a Dios. En ese contexto va a tener lugar la mani­festación gloriosa de Jesús.

            La visión

En ella hay cuatro elementos que la hacen avanzar hasta su plenitud: 1) la transformación del rostro y las vestiduras de Jesús; 2) la aparición de Moisés y Elías; 3) la aparición de una nube luminosa que cubre a los presentes; 4) la voz que se escucha desde el cielo.

  1. La transformación de Jesús la expresaba Marcos con estas pala­bras: «sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no es capaz de blanquearlos ningún batanero del mundo» (Mc 9,3). Mateo omite esta comparación final y añade un dato nuevo: «su rostro brillaba como el sol». La luz simboliza la gloria de Jesús, que los discípulos no habían percibido hasta ahora de forma tan sorprendente.
  2. «De pronto, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él». Moisés es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Sin Moisés, humana­mente hablando, no habría existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías habría caído por tierra toda la obra de Moisés. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípu­los (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.

En este contexto, las palabras de Pedro proponiendo hacer tres chozas suenan a despropósito. Pero son simple conse­cuencia de lo que dice antes: «qué bien se está aquí». Cuando el primer anuncio de la pasión, Pedro rechazó el sufrimiento y la muerte como forma de salvar. Ahora, en la misma línea, considera preferible quedarse en lo alto del monte con Jesús, Moisés y Elías que seguir a Jesús con la cruz.

  1. Como en el Sinaí, Dios se manifiesta en la nube y habla desde ella.
  2. Sus primeras palabras reproducen exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo de Jesús, cuando Dios presentaba a Jesús como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo: “¡Escuchadlo!”. La orden se relaciona directamente con las anteriores palabras de Jesús, que han provocado tanto escán­dalo en Pedro, y con la dura alternativa entre vida y muerte que ha planteado a sus discípulos. Ese mensaje no puede ser eludido ni trivializado. “¡Escuchadlo!”.

            El descenso de la montaña

Dos hechos cuenta Mateo en este momento: La orden de Jesús de que no hablen de la visión hasta que él resucite, y la pregunta de los discípulos sobre la vuelta de Elías.

El primero coincide con la prohibición de decir que él es el Mesías (Mt 16,20). No es momento ahora de hablar del poder y la gloria, suscitando falsas ideas y esperanzas. Después de la resurrección, cuando para creer en Cristo sea preciso aceptar el escándalo de su pasión y cruz, se podrá hablar con toda libertad también de su gloria.

            El segundo tema, sobre la vuelta de Elías, lo omite la liturgia.

Resumen

Este episodio no está contado en beneficio de Jesús, sino como experiencia positiva para los apóstoles y para todos nosotros. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tenemos tres experiencias complementarias: 1) vemos a Jesús transfigurado de forma gloriosa; 2) contemplamos a Moisés y Elías; 3) escuchamos la voz del cielo.

Esto supone una enseñanza creciente: 1) al ver transformados su rostro y sus vesti­dos tenemos la expe­riencia de que su destino final no es el fracaso, sino la gloria; 2) la aparición de Moisés y Elías confirma que Jesús es el culmen de la historia religiosa de Israel y de la revela­ción de Dios; 3) la voz del cielo nos dice que seguir a Jesús no es una locura, sino lo más conforme al plan de Dios.

Tres ideas que ayudan a superar el escándalo de Jesucristo crucificado.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Segundo Domingo de Cuaresma. 05 Marzo, 2023

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Segundo Domingo de Cuaresma. 05 Marzo, 2023

C960161D-3E83-4B37-8B57-9853607E0E5B

«Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
Levantaos, no temáis».

(Mt 17, 1-9)

El domingo pasado nos encontrábamos en el desierto, solas y al mismo tiempo acompañadas de nuestras luces y nuestras sombras, y veíamos que nuestra libertad es la que va marcando nuestro camino.

Hoy el paisaje ha cambiado completamente. Pasamos del desierto a la montaña, y de la soledad a la intimidad.

Jesús se encuentra en un momento crucial de su existencia. Descubre que su vida debe dar una respuesta cada vez más concreta. Hace ya un tiempo que ha comenzado a predicar, se ha acercado a la gente y ha tocado su dolor. La gente lo sigue, su fama se extiende.

Pero la muerte de Juan Bautista le hace ver claramente que su compromiso puede traerle problemas. Así que reúne a sus amigos, a los más íntimos y marchan juntos al monte. Se van un día de retiro y convivencia. Y ahí los cuatro amigos oran y comparten.

Ahí, en el monte, Jesús tiene una experiencia de Dios y sus amigos, que son testigos, se estremecen. Se asustan.

La experiencia de Dios nos transforma y quienes lo ven se llenan de espanto. Nos asusta a pesar de que sea bueno. Mateo nos dice que los discípulos cayeron de bruces.

Sin embargo quien tiene esa experiencia, en este caso Jesús, siente confirmados todos sus anhelos. Recibe la fuerza y la esperanza para continuar avanzando en medio de las dificultades y peligros.

Por eso Jesús baja del monte con el ánimo renovado, con nuevas fuerzas e ilusiones. La situación no ha cambiado, pero él ahora la ve desde otra perspectiva.

Oración

Recuérdanos, Trinidad Santa, esos momentos fuertes en los que tu luz nos ha iluminado y hemos sido capaces de continuar en medio de las dificultades. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Lo divino en Jesús y en nosotros es nuestra esencia.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Lo divino en Jesús y en nosotros es nuestra esencia.

Transfiguración-ft-imgDOMINGO 2º DE CUARESMA (A)

Mt 17,1-9

El domingo pasado, íbamos al desierto para encontrar a Dios. Hoy nos vamos a lo alto de la montaña para descubrir lo divino. Tirarse del alero del templo para ser recogido por los ángeles y manifestar ante la muchedumbre quién era, se nos presentó como una tentación. Pero hoy, una espectacular puesta en escena de luz y sonido se nos presenta como la cosa más divina del mundo. Desde la razón, es una contradicción, pero en el orden trascendente, una formulación puede ser verdad y la contraria también.

Aunque no sabemos cómo se fraguó este relato, debe ser muy antiguo, porque Marcos ya lo narra completamente elaborado. Una vez que descubrieron en la experiencia Pascual lo que Jesús era, trataron de encontrar la manera de comunicar esa vivencia que les había dado Vida. Para hacerlo creíble, lo adornaron con imágenes tomadas de la Escritura. Así disimulaban la ceguera que les había impedido descubrir quién era Jesús.

No podemos pensar en una puesta en escena por parte de Jesús; no es su estilo ni encaja con la manera de presentarse ante sus discípulos. Por lo tanto, debemos entender que no es la crónica de un suceso. Se trata de una teofanía, construida con los elementos y la estructura de las muchas manifestaciones de Dios relatadas en el AT. Con los conocimientos que hoy tengo, me inclino a pensar que se trata de un relato pascual, retrotraído a la época de su vida, después de haberse elaborado para darle mayor fuerza.

El relato está tejido con los elementos simbólicos, aportados por las numerosas teofanías que se narran en el AT. Nada en él es original; ni siquiera la voz de Dios es capaz de aportar algo nuevo, pues repite exactamente lo que dijo en el bautismo. Se trata de expresar la presencia divina en Jesús con un lenguaje que todo judío podía reconocer. Lo importante es lo que quiere comunicar, no los elementos que utiliza para la comunicación.

No es verosímil que esta escena se diera durante la vida de Jesús. Si los apóstoles hubieran tenido esta experiencia de lo que era Jesús, no le hubieran negado poco después. Tampoco fue un intento de preparar a los apóstoles para el escándalo de la cruz. Si fue ese el objetivo, el fracaso fue absoluto: “Todos le abandonaron y huyeron”. Hasta la experiencia pascual nadie descubrió lo que era Jesús. Todo lo que descubrieron después de su muerte estaba ya presente en él cuando andaban por los caminos de Palestina. Si se retrotrae a la vida terrena es con el fin de hacer ver que Jesús fue siempre un ser divino.

No podemos seguir pensando en un Jesús que lleva escondido el comodín de la divinidad, para sacarlo en los momentos de dificultad. En la oración del huerto quedó muy claro. Lo que hay de Dios en él está en su humanidad. Lo divino nunca podrá ser percibido por los sentidos. Es hora de que tomemos en serio la encarnación y dejemos de ridiculizar a Dios.

La única gloria de Dios está en su ser. Nada que venga del exterior puede afectarle ni para bien ni para mal. El aplicar a Dios nuestro modelo de grandeza es sencillamente empequeñecerle. La única gloria del hombre es manifestar que en él está ya ese mismo amor. Manifestar amor hasta la muerte, por amor, es la mayor gloria de Jesús y del hombre.

Jesús vivió constantemente trasfigurado, pero no se manifestaba externamente con espectaculares síntomas. Su humanidad y su divinidad se expresaban cada vez que se acercaba a un hombre para ayudarle a ser él. La única luz que transforma a Jesús es la del amor y solo cuando manifiesta ese amor ilumina. En lo humano se transparenta Dios.

Los relatos de teofanía que encontramos en el AT son intentos de transmitir experiencias personales de seres humanos concretos. Esa vivencia es siempre interior e indecible. La presencia de Dios es el punto de partida. Esa presencia es nuestro verdadero ser. La gloria no es una meta a la que hay que llegar, sino el punto de partida para llegar al don total.

Tomó consigo a tres: La experiencia interior es siempre personal no colectiva, por eso los presenta con sus nombres propios. Moisés también subió al Sinaí acompañado por Aron. El monte: Es el ámbito de lo divino. Si Dios está en el cielo, la montaña será el mejor lugar para que se manifieste. En la Biblia, el monte alto es el lugar donde siempre está Dios.

Rostro resplandeciente: la gloria de Dios se comunica a aquellos que están cerca de Él. A Moisés al bajar del monte, después de haber hablado con Dios, tuvieron que taparle el rostro porque su luminosidad hería los ojos) La luz: ha sido siempre símbolo de la presencia de la Gloria de Dios. La nube: Símbolo de la presencia protectora de Dios. A los israelitas los acompañaba por el desierto una nube que les protegía del calor del sol.

Moisés y Elías: Jesús conectado con el AT, la Ley y los Profetas en diálogo con Jesús. El evangelio es continuación del AT, pero superándolo. La voz: la palabra ha sido siempre la expresión de la voluntad de Dios. ¡Escuchadlo! Es la clave del relato. Solo a él, ni siquiera a Moisés y a Elías. El miedo aparece en todas las teofanías. Ante la presencia de lo divino, el hombre se siente empequeñecido. Sentían pánico incluso de morir por ver a Dios.

El relato propone a Jesús como la presencia de Dios entre los hombres de manera definitiva. Por eso hay que escucharlo. Su humanidad llevada a plenitud es reflejo de Dios. Escuchar al Hijo no es aceptar una doctrina que transmite por su palabra sino transformarse en él y vivir como él vivió, ser capaces de manifestar el amor a través del don total de sí.

Ni la plenitud de Jesús ni la de ningún ser humano están en un futuro propiciado por la acción externa de Dios. La plenitud está ya en él y se manifiesta en la entrega total. No está en la resurrección después de la muerte, ni en la gloria después del sufrimiento. La Vida y la gloria están allí donde hay amor. La vida de Jesús se presenta como un éxodo, pero el punto de llegada será el Padre, que era el punto de partida al empezar el camino.

A los cristianos nos queda aún un paso por dar. No se trata de aceptar el sufrimiento y la prueba como un medio para llegar a “la gloria”. Se trata de ver en la entrega, aunque sea con esfuerzo, la meta de todo ser humano. El amor es lo único que demuestra que somos hijos de Dios. Darse a los demás por una recompensa no tiene nada de cristiano.

Jesús nos descubre un Dios que se da totalmente. No es la esperanza en un premio sino la confianza lo que me debe animar. La transfiguración nos dice qué era Jesús realmente y lo que somos nosotros. ¡Sal de tu tierra! Abandona tu ego y adéntrate por los caminos del Espíritu. Vives exiliado en tierra extraña. Entra dentro de ti y encontrarás tu centro. No tienes que buscar nada distinto de ti mismo. Pide a Dios que te libre de todo dios.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Lo provisional y lo definitivo.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Lo provisional y lo definitivo.

7B9FFDFF-FE98-4A57-B774-C38572DA468D

Mt 17, 1-9

«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle»

Jesús se retiraba con frecuencia a orar, y en ocasiones lo hacía en compañía de sus discípulos más cercanos. Pero hay tres momentos en que su oración tiene un carácter especial, y los evangelistas se hacen eco de ello narrando con detalle la escena. Son los momentos en que debe tomar las decisiones más importantes de su vida, y en todos ellos recurre a la oración en busca de lucidez para discernir y fortaleza para responder.

El primero es en el desierto de Judea tras el bautismo de Juan, y en él, Jesús debe decidir entre lanzarse a los caminos a predicar la buena Noticia, o volver a la tranquila existencia en su taller de Nazaret. El segundo es el que se narra en el evangelio de hoy, donde tiene que optar entre permanecer en Galilea o universalizar su mensaje llevando la buena Noticia al mismo corazón de Judea. Si permanece en Galilea como profeta rural, el alcance de su mensaje será muy limitado, pero al menos su vida no correrá peligro. En cambio, si sube a Jerusalén se expondrá a un grave riesgo, pues sabe que las autoridades le buscan para prenderle. El tercero ocurre en Getsemaní en el momento más angustioso de su vida.

Probablemente el relato de hoy se basa en uno de estos retiros de oración, pero Mateo interpreta lo que vieron los ojos físicos con los ojos de la fe. Y lo que nos dice es que en Jesús hay mucho más de lo que se ve; que quien va a subir a Jerusalén, va a ser prendido por las autoridades, torturado y muerto en cruz, es en realidad el Hijo amado; el predilecto; a quien debemos escuchar. Parece como si Mateo quisiese avisarnos de antemano: “No os equivoquéis; Dios está con ese hombre que aparentemente va a ser vencido por los sacerdotes; y no con quienes lo van a matar”.

Encontramos una teofanía similar en el relato del bautismo de Jesús antes de salir a los caminos de Galilea, y dada su similitud con la de hoy, podemos aventurar que su intención es la misma: “Cuando le veáis enfrentado a los santos y los sabios de Israel, o en compañía de pecadores, o saltándose la Ley, o abandonado por buena parte de sus seguidores, no debéis olvidar que se trata del Hijo amado, del predilecto…”

Pero es posible que Mateo nos esté lanzando un mensaje de mucho mayor calado; y ese mensaje sería que la “Realidad” no se limita a lo que vemos y entendemos, sino que hay un mundo que ni se ve ni es comprensible por la razón, pero es el que realmente importa.

En cada uno de nosotros hay una realidad provisional y otra definitiva, y los relatos de la Resurrección cobran su sentido al ser interpretados de este modo. Cuando Jesús es despojado de la realidad tangible, se manifiesta en él la realidad definitiva y los discípulos son capaces de captarla. Y es su testimonio el que nos abre a la esperanza de que nosotros también somos más que lo que vemos; que la muerte no es el fracaso definitivo, sino el tránsito de esta realidad efímera a la definitiva.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Dejar lo seguro por lo posible.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Dejar lo seguro por lo posible.

2cuares-aMt 17, 1-9

5 de marzo de 2023

A un matrimonio mayorcísimo y sin descendencia se le dice “Sal de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. Yo haré de ti un gran pueblo…por ti será toda la tierra bendecida.” (Gn.12, 1-4)

A los discípulos se los lleva Jesús a un monte alto y allí les manifiesta quien es él y quienes son ellos. Hubo una confirmación de identidades: Este es mi hijo…tú eres mi hija, mi hijo y si lo vives así la gente te escuchará.

Sugiero que la clave de interpretación o una de ellas, de estos potentes textos está en la experiencia interior de ser invitadas a SALIR DE… PARA SUBIR A…”.

Salir de lo conocido, de tu tierra, de lo que posees, también en contactos, amistades, familia y apellido si ello te impide ser cristianamente libre.

Desde los orígenes se nos invita a abandonar lo patriarcal que sigue dominando abierta o sutilmente la sociedad y sobretodo la religión.

Pero todo toma sentido cuando se mira la promesa: un hijo, una descendencia, un pueblo-comunidad, nueva.

Hemos dejado un fleco suelto, una pregunta existencial, y ¿por qué iba a hacerlo?, ¿por qué iba a dejar lo que soy y tengo?

Si obviamos quien hace la invitación, todo se convierte en una carga, una exigencia, un miedo…

Es Dios quien le llama por su nombre a Abrán y en él a su esposa y a su comunidad.

Estamos ante el texto de vocación de Abrán. Empieza con una llamada a salir de, para dirigirse a… a un lugar que es una promesa que no entiende, pero la experiencia de la Presencia de Yawe (Dios en hebreo, lo pronuncias inhalando y exhalando, Dios aliento de vida) es tan potente que le motiva a levantar sus tiendas, sus ganados, sus obreros con sus familias…y lanzarse a los caminos inseguros, guiados por una luz interior, esa luz, ese aliento de la Ruah, que en el evangelio nos convoca a subir.

Subir supone alejarnos de lo de abajo, también de lo familiar, lo del día a día. Jesús nos hace partícipes de su experiencia, que el autor del evangelio de Mateo nos describe en lenguaje metafórico, como todo lo relacionado con el Amor, y que tal vez por no comprenderlo lo descartamos.

Sal, deja, sube, mira. ¿Qué sientes? ¿Qué ves?

Si miramos hacia atrás vemos lo que tenemos que dejar… sin poder sentir la PROMESA DE UNA TIERRA NUEVA: de un planeta y una comunidad humana en armonía, en diálogo constructivo de vida.

Si miramos hacia abajo cuando se nos invita al monte alto, vemos la vida sin la experiencia que es LUZ, y que al inicio de acogerla, a nuestro interior adormilado le apetece instalarse en ella, porque crear tienditas iluminadas con esa Luz, sería hermoso y cómodo.

Pero no es así, la vocación-llamada es a dar vida, a ser fecundas, a crear nuevos espacios sin la seguridad de las tiendas y los muros.

¿Dónde? En el monte alto, en plena naturaleza que es el templo diario de Jesús, donde ora, donde experimenta el Bautismo en el que se sumerge en el agua, agua en la que navega para contagiar el Reino, siguiendo las estrellas, como los navegantes, estrellas que son la promesa, como las arenas de las playas, incontables, presentes, preciosas…

Dejar lo seguro por lo posible. Los que lo intentamos vivir sabemos de riesgo, de inseguridad exterior, pero la alegría interior contagiosa, la seguridad de la promesa del que llama, su presencia, hace que naveguemos siguiendo las estrellas y que recemos en las playas donde llevamos a familias y a jóvenes a “escuchar” y a “ver”.

A Escuchar las olas y el viento donde, desde los orígenes, Dios habla, como Ruah poniendo orden en el caos. Ahí habla más que en los templos de cemento y religiosidad, y Jesús así lo vive.

A Escuchar el lamento por inanición de Silencio y Palabra; reconocer que este hambre produce agresividad contra los pueblos declarando guerras; contra las mujeres manteniéndolas en posesión; contra madre Tierra violándola…reconocer en estos hechos el hambre de Amor que corroe el corazón humano, Amor y que, los invitados al monte alto, tenemos en despensa, incluso en el congelador.

Y, por todo ello, como Sara y Abrán, salimos hacia donde la brújula del amor nos guía.

A Ver, la belleza del monte, la luz, la perspectiva y también el dolor por tanta desgracia. ¿Evitable? ¡Por supuesto! ¿Cómo?

Se buscan navegantes. Se necesitan corazones no esclerotizados por propiedades, miedos…capaces de SALIR y SUBIR y NAVEGAR, sin tiendas, sin motores de gasoil, sin más brújula que las estrellas en las que Abrán y Sara y Jesús creyeron, como promesa abundante a su fidelidad.

El resto, lo compartimos a la vuelta, presencial y online, cuando llegamos a la otra orilla, donde en la playa nos reciben otros y otras buscadoras, y formamos nuevas comunidades.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

espiritualidadintegradoracristina.es

 Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Seres transfigurados

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Seres transfigurados

44B7929D-FE9F-4B63-A52F-D474A4FC08C3Domingo II de Cuaresma 

5 marzo 2023

Mt 17, 1-9

“Quien tuviere experiencia lo entenderá, y verá que he atinado a decir algo; quien no la tenga, no me extrañaría que le parezca todo un desatino”
(Teresa de Jesús, El Libro de la vida 26,6).

Las cosas no son lo que parecen, nos recuerda la ciencia moderna -física cuántica y neurociencia- a cada paso. Y eso vale también para nosotros: no somos lo que parecemos ser.

Parecemos ser -nuestra mente lo ve así- un yo particular que tiene consciencia, autonomía, libre albedrío… Y solemos estar tan identificados con esa forma de vernos que, en general, resulta extremadamente difícil abrirnos a otra.

Es un estado de hipnosis. La persona hipnotizada no alcanza a ver más allá de lo que le permite ese propio estado. Identifica su mundo hipnótico con la verdad y calificaría de “desatino” -por utilizar la expresión de Teresa de Jesús- o de alucinación las palabras de quien le hablara de otra realidad, más allá de la que percibe en sus estrechos límites.

Se repite, una y otra vez, la alegoría de la caverna, de Platón. Como aquellos personajes, encerrados en la oscuridad de una mente enclaustrada a su vez en sí misma, no somos conscientes de que únicamente vemos “sombras” y tachamos de “locura” cualquier otra realidad que trascienda los límites mentales.

Sombras” son todos los objetos que podemos percibir. Y objeto es también el yo, ya que podemos observarlo. La pregunta que puede cuestionar nuestra hipnosis es esta: ¿Qué es Eso que es consciente de los objetos y del yo? Porque solo Eso será el único sujeto, lo único realmente real, lo único que no es una mera sombra pasajera.

Eso que es consciente -la realidad primera- es la consciencia (la vida, la totalidad…). Y puedo descubrirlo por mí mismo gracias a un trabajo de indagación, experimentación y silencio de la mente.

Y lo que vengo a descubrir es que, hablando con propiedad y sin negar el nivel de la “personalidad”, no soy una persona que tiene consciencia, sino consciencia “enfundada” en una persona.

¿Cómo me percibo? ¿Puedo “tomar distancia” del yo?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal 

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Lo más importante en la vida no es lo que tenemos, sino lo que esperamos.

domingo, 5 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Lo más importante en la vida no es lo que tenemos, sino lo que esperamos.

transfiguracion011Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

01.- Pablo VI. Una evocación: la noche transfigurada.

         Todavía la tarde – noche del 5 de agosto de 1978, Pablo VI, ya acostado, escuchó la lectura realizada por su secretario, Don Macchi, de unas líneas sobre JesuCristo de “Mi pequeño catecismo para niños” escrito por un amigo íntimo de Pablo VI, Jean Guitton. Terminada la lectura de aquellas páginas, Pablo VI dijo: ahora llega la noche (adesso viene la notte, la notte transfigurata). Fueron las últimas palabras de Pablo VI, que fallecía al alba del 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración: la noche, la muerte, quedó transfigurada en vida.

02.- La transfiguración: un mundo de símbolos

El relato de la Transfiguración es un entramado de símbolos del AT.

Una montaña alta. Los montes son –eran- el lugar más cercano al cielo, casi tocan el cielo donde vive de Dios. Jesús está con Dios. [1]

¿Y yo, trato de estar cerca de Dios?

    La nube es la protección del rigor del sol con que Dios aliviaba a las tribus hebreas que caminaban por el desierto. Dios nos protege siempre en el desierto de nuestra vida.

¿Me siento protegido por Dios? ¿Dios me acompaña en la vida?

    rostros resplandecientes, luz, vestidos luminosos (características que atribuían a Dios) Desde la luz, desde Dios las cosas y los problemas de la vida y de la muerte se ven de manera distinta.

¿Hay luz en mi vida?

    Escuchadle: “Escucha Israel” reza la oración principal del pueblo judío. Es sensato y razonable escuchar, acoger la Palabra y las palabras que se nos dicen en la vida. ¿”Atiendo a razones” en mi vida?

    El Padre, todo padre, se complace en sus hijos. Dios se complace en su Hijo y en nosotros que también lo somos.

¿Me siento querido y acogido por Dios?

    Moisés y Elías. Se podría decir que el relato de la Transfiguración es la personificación del AT en las figuras de Moisés (la ley) y Elías (profetismo). Jesús en el monte Tabor está cerca de Dios, y es superior a las instituciones del viejo Testamento.

03.- La transfiguración es un acontecimiento de oración.[2]

    El relato de la Transfiguración no fue un hecho mágico y espectacular, una frívola pasarela “Cibeles” religiosa, sino más bien es la experiencia de fe a la que llegaron los primeros cristianos, discípulos, que en Jesús terminaron por ver a Cristo y escuchar a Dios: lo que Dios y la vida nos quieren siempre decir.

    ¿”Veo” a Dios en JesuCristo, en el prójimo, especialmente en los más débiles?

 

04.- Transfigurar: salir de tu tierra. vivir humanamente es transfigurar la realidad.

        Dios le dice a Abrám: Sal de tu tierra.

Cuántos emigrantes por razones de todo tipo han tenido que salir de su tierra: emigrantes por trabajo, de exilio, de guerra, emigrantes por estudios, emigrantes también en la fe.

  • Es la misma voz (en cierto sentido) que escucha una pareja que se casa: sal de la seguridad de tu familia, de tus padres y crea un “mundo nuevo”, una nueva familia con tu marido / mujer. Haré de ti una nueva familia, un gran pueblo y te bendeciré.
  • Es la misma voz que escuchó el concilio Vaticano II: sal, salid de esas posiciones teológicas fosilizadas, morales represivas, litúrgico-“tutamkamónicas” que venían de la historia, especialmente del siglo XIX. Haré de ti un gran pueblo, una nueva Iglesia, pueblo de Dios y te bendeciré.
  • Hoy en día las posiciones ideológicas de buena parte de la jerarquía católica y de laicos “anti-Francisco” son “anti-Transfiguración”; se encierran y arremeten contra el papa Francisco y no quieren salir de sus “cuarteles de invierno”, por lo que permanecen en posiciones ultramontanas, cuando ha despegado ya el avión de la libertad.

 ¿Sé salir de mi tierra, de mi ideología y posicionamiento en la vida

05.- Vivir es transfigurar las realidades de la vida,

  • La comida no es un mero engullir proteínas o lo que fuere por muy ecológicas y científicas que sean. “Comer” es convivir, compartir, acoger, celebrar, despedir, disfrutar. Y eso es transfigurar el pan, el vino, el agua, la mesa, la palabra, etc.
  • La sexualidad no es el simple ejercicio de unas funciones somático-genitales, sino que es amistad y amor, es encuentro, entrega, y acompañamiento en la vida, compartir, apoyarse y apoyar, procrear, educar, etc. Y eso es transfigurar lo meramente corpóreo en amor.
  • La piedra y el cemento, la madera o el hierro, no son para el ser humano meramente granito, roble o materias primas, sino que son el pre-románico de Leyre Aranzazu, el Peine de los Vientos, hospitales y quirófanos, libros, que, a su vez, se transforman en salud, cultura, vida. Y esto es transfigurar.

Transfigurar es salir de uno mismo, transformar, transcender la materialidad para llegar a una tierra nueva, una comprensión nueva, una vivencia de la realidad llena de luz y sentido. Estamos llamados a transfigurar, transformar la vida y llegar a Dios

La Eucaristía es una  transfiguración. [3] Es importante que la transfiguración se realice en el pan y vino, pero más importante que seamos nosotros los que quedemos transfigurados.

Este es mi hijo amado, escuchadle

[1] San Juan lo dice de otra manera: En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios, (Jn 1,1). (Con el paso del tiempo y de la fe diremos que Jesús es Hijo de Dios)

[2]  Ratzinger – Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Primera parte. Desde el Bautismo a la Transfiguración, Ciudad del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 2007, Madrid, Ed La Esfera de los Libros, 2007, p 361.

[3] Trento hablaba de transubstanciación, pero es la misma historia.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.