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Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979

Jueves, 30 de julio de 2020

curas_obreros-small500Los ochocientos curas que lucharon contra Franco y perdieron su sueldo oficial

Los comúnmente llamados curas obreros, rojos o comunistas, personificaron una nueva concepción de la Iglesia: menos triunfal, ausente de poder y aferrada al mundo. Para demostrarlo, se alejaron de  las comodidades que le ofrecía el mundo eclesial y se convirtieron en  unos trabajadores más, renunciando a la paga estatal y marchándose a vivir a los mismos barrios donde lo hacían los obreros, pues estar al lado de ellos era estar con los más pobres.

Ese encarnamiento les permitió alcanzar la conciencia de clase necesaria para dar el salto al movimiento obrero circundante y, desde dentro de él, implementar su misión: el empoderamiento de una clase obrera deficitaria tanto de conciencia política como de conciencia de clase. Desde entonces, entendieron la evangelización del mundo obrero,  tan alejado de la Iglesia, no como un deseo de conversión, sino como la invitación a vivir la palabra de Dios como la mejor forma de luchar  por la justicia social, la liberación del hombre y la defensa de los derechos individuales y colectivos.

El libro de Francisco Javier Torres Barranco se centra en un fenómeno, el de los “curas obreros”, al que la Iglesia española tuvo que enfrentarse en la última década del franquismo y primeros años de la Transición. Si bien es verdad que se focaliza en el caso gaditano, principalmente durante los años de Antonio Añoveros como titular del obispado, no es menos cierto que, tal y como lo indica el autor, puede perfectamente considerarse como emblemático, y por ello extrapolarlo, a escala nacional.

Tras describir la génesis del fenómeno, nacido en Francia, de los curas obreros, el autor muestra cómo el aggiornamiento de la Iglesia propiciado por el concilio Vaticano II (1962-1965), dio un impulso definitivo en España a esa nueva manera de plantearse y de vivir la misión pastoral dentro de una institución tan intrínsecamente asociada al Régimen, en un momento en que se estructuraba y tomaba nuevos bríos un movimiento obrero que iba ocupando, aunque fuera de manera soslayada, mayores protagonismo y espacio en esa España del “boom económico”.

Aunque la obra es un estudio de caso de los curas obreros de la diócesis de Cádiz y Ceuta desde el Vaticano II a la Transición, el análisis de su génesis, la descripción de su labor sociopolítica y las  conclusiones sobre sus acciones sociales que aquí se presentan se pueden inferir, en gran medida, a lo acontecido en otros territorios de nuestro país.

A través de su progresiva aparición del fenómeno en la diócesis gaditana, el autor muestra cómo fue emergiendo una nueva mentalidad dentro de la Iglesia, minoritaria en un principio, cuando no combatida desde las jerarquías de la institución, pero que en apenas cinco años, de 1966 hasta 1971, consiguió ganar posiciones hasta imponerse en la Asamblea Conjunta de obispos-sacerdotes de ese último año. De alguna manera, se cristalizó la idea de que la función misionera del sacerdocio podía, y aun debía, desarrollarse en el ámbito local nacional. Es decir, allí donde la noción misma de justicia social había desembocado en un desapego palmario del mundo obrero y campesino con respecto a la Iglesia y a su mensaje.

4Seguidamente, el autor pasa a describir y analizar las condiciones precisas en que se concretizó la realidad de los curas obreros. Con las estrategias adoptadas por los sacerdotes para mejor llevar a cabo su misión evangelizadora –abandono de la sotana, renuncia a vivir de otros medios que no fueran los propiciados por su trabajo, muy mayoritariamente manual, residencia en pisos alquilados, etc.– se fue elaborando y consolidando una conciencia de clase que desembocó en un activismo político-sindical. El objetivo de evangelización, al implicar compartir la vida cotidiana de aquella franja, tan a menudo marginalizada por las instituciones del Régimen, de la población nacional, conllevó un proceso de asimilación: la misión pastoral sólo podría comprenderse desde el deseo de inversión de las relaciones de fuerza y poder que, en el tardofranquismo e inicio de la Transición, marcaron el ámbito laboral. Con cada vez mayor acuidad, quedo patente– y el autor así lo refleja con numerosos testimonios –que ese trabajo de misionero que se pretendía inicialmente realizar, sólo se podría cumplir desde la militancia, ya fuera sindical o política. Lo cual permite abordar la última parte del libro en la cual Torres Barranco, centrándose más específicamente en la ciudad de Cádiz, analiza los diferentes mecanismos de socialización laboral. Con una idea recurrente: mostrar que la Iglesia, como institución, debía saber desvincularse del Régimen y, en lugar de buscar su amparo, saber posicionarse contra sus estructuras como único medio de legitimación. Ante tal giro, y como respuesta, las trabas y la persecución, desde los centros de poder del último franquismo, vinieron a cebarse en los curas obreros, con una reacción de las autoridades eclesiásticas muy dispar en función de quien ostentara la jerarquía.

5A través de su trabajo de investigación, el autor pormenoriza y explica, a la par que la realidad socio-laboral del tardofranquismo, el compromiso social de una parte del clero español confrontado a dos jerarquías en vías de enfrentamiento. La elección realizada, mayoritariamente determinada por una concienciación política y llevada con exigencia, desembocó en algunos casos en un abandono definitivo de la sotana en favor del “mundo obrero”.

Finalmente, por encima de todo lo anterior, este libro pretende ser una contribución a la recuperación de la memoria histórica de los curas obreros, pues quien debería mantener vivo sus experiencias evangélicas y misionales, la Iglesia jerárquica de nuestros días, ha hecho poco por recordarlos como lo que fueron: otros protagonistas de la Transición. Ellos llevaron al extremo, varias décadas antes, el deseo que popularizaría el papa Francisco de que sus sacerdotes deberían ser pastores con olor a oveja.

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Francisco Javier Torres Barranco, Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979, Cádiz, Publicaciones de la Universidad, 2017, 312 p.

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