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Archivo para Jueves, 23 de agosto de 2018

La santidad de Etty Hillesum.

Jueves, 23 de agosto de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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Abundan los santos que, pese a su canonización por la Iglesia y a la extraordinaria veneración que les dispensa la religiosidad popular, fueron personajes excéntricos y nada convencionales. Junto a figuras de santos edificantes, que llevaron vidas ejemplares, siempre ha habido santos anómalos, rompedores de moldes”.

Etty Hillesum, joven judía holandesa, muerta en Auschwitz en 1943, a la edad de 29 años, tuvo desde el punto de vista de la moral convencional, una vida inquieta y escandalosa. A partir de la edad de 27 años mantuvo una relación con dos hombres a la vez. Ella sabe que la moral común puede juzgar escandaloso su comportamiento, pero eso no la incomoda: siente que es fiel a los dos hombres a los que ama, pero sobre todo esta irregularidad afectiva no le impide emprender un camino extraordinario que la lleva a descubrir a Dios dentro de sí y a cultivar una religiosidad muy particular, ajena a iglesias, sinagogas y dogmas.

Ni siquiera representa para ella un obstáculo en su camino místico-espiritual el aborto voluntario al que recurre para interrumpir un embarazo no deseado; no se siente capaz de traer al mundo un niño en las circunstancias históricas en las que vive: persecución, deportación, exterminio de judíos. También la empuja al aborto el temor a los varios casos de locura que hay en su familia y que ella considera con mucha probabilidad hereditarios.

Tras el aborto, se confía a Dios pidiéndole que la acepte tal como ella es, con sus limitaciones y sus contradicciones, y prosigue conversando con él en su oración. Ni su libertad ni el aborto son obstáculos para su relación con Dios, la cual continua y se intensifica a pesar de todo.

El suyo puede definirse, por tanto, como un camino nuevo de santidad. Del descubrimiento de Dios dentro de sí, Etty llega a la extraordinaria intuición de que es ella la que tiene que ayudar a Dios a no ausentarse del todo en un mundo envenenado por la violencia, el odio y el resentimiento: “Se me hace cada vez más evidente que tú no puedes ayudarnos a nosotros, sino que somos nosotros los que debemos ayudarte a Ti, y de ese modo ayudarnos a nosotros mismos. Lo único que podemos salvar de estos tiempos, y también lo único que cuenta verdaderamente, es un pedacito de ti en nosotros, Dios mío”.

Este propósito de ayudar a Dios para hacer que sobreviva al holocausto, como un niño inerme custodiado en su seno, se traduce luego en su empeño por ayudar al prójimo, los muchos judíos desesperados que llenaban el campo, a que desenterraran a Dios dentro de ellos, liberándolos del odio y el comprensible deseo de venganza.

Esta extraordinaria intuición, nace de la terrible experiencia de la Shoa: que, en ese mundo dominado por la violencia y el odio, necesitamos “ayudar a Dios” para que no desaparezca del todo del corazón de los hombres. Frente a esa tarea, poca cosa representan su desorden sentimental y su aborto; no se dejó turbar en exceso y se mostró capaz de ayudar a Dios y al prójimo en un tiempo histórico que estaba tan necesitado de ello.

La “santidad” de Etty tiene además la peculiaridad de no estar encerrada en un recinto confesional determinado: ella no pertenece del todo al judaísmo, ni al cristianismo, a pesar de que judíos y cristianos se hayan disputado su herencia. Ella también toma elementos, para su espiritualidad, de la tradición islámica, dado que sus lecturas, además del Antiguo Testamento y el Evangelio, incluyen el Corán y la sabiduría oriental. La suya es una santidad libre, interreligiosa, que supera los límites que separan las diversas confesiones religiosas. Etty utiliza con frecuencia la imagen de Dios como la parte más recóndita de si, como el soplo divino que alienta en cada uno de nosotros.

Otro aspecto de su singular “santidad” es su rechazo al odio; en una época de ánimos envenenados por la violencia, el resentimiento y el deseo de venganza, ella practica el amor al prójimo y rechaza el odio indiscriminado, dirigido a una categoría de personas, fueran alemanes o nazis. “Aunque no quedase más que un solo alemán decente, este único merecería ser defendido contra esa banda de bárbaros, y gracias a él no se tendría el derecho a derramar el propio odio sobre un pueblo entero”. Esta posición suya, de amor al prójimo, incluso al enemigo, y de rechazo del odio indiferenciado se inscribe en una práctica de no-violencia radical pero extremadamente eficaz por su capacidad de sustraerse a la humillación que les es infringida a los judíos.

De hecho, lejos de dejarse doblegar por las innumerables y crecientes restricciones y discriminaciones de los nazis contra los judíos en la Holanda ocupada, Etty Hillesum mantiene siempre firme su sentido de la dignidad, aunque sin reaccionar agresivamente a las provocaciones: “Para humillar a alguien tiene que haber dos: el que humilla y el que es humillado y, sobre todo, que se deja humillar”. Si este último es inmune a la humillación, tendrá que soportar disposiciones desagradables, pero su dignidad no queda menoscabada. Lo anterior refleja un orgullo indómito.

Algunos le reprochan no haber huido cuando pudo hacerlo, o que se entregase voluntariamente a los nazis, pero ello no implica, como han dicho algunos, resignación o pasividad, sino responsabilidad moral, la conciencia de que, si ella se iba, otra persona ocuparía su lugar. Etty sintió una profunda responsabilidad con respecto a otros judíos, y no quiso salvar su vida al precio de otra. En el campo de concentración Etty encontró a Dios en sus hermanos de cautiverio, y supo testimoniar su fe, comunicándola a otros, comprensiblemente desesperados, e incluso a los que no eran creyentes o habían perdido la fe.

Por todo lo anterior, esta mujer habla hoy a quienes pertenecen a otras confesiones religiosas, y también al que no cree, al que duda, enseñándonos que, en cualquier tiempo y lugar, por desesperada que pueda ser la situación que estemos atravesando, aun podemos estar alegres y alabar a Dios por una comida compartida y por el hecho de tener dos manos que poder unir en oración. Nos enseña que nos pueden quitar muchas cosas, pero nunca el trozo de cielo sobre nuestra cabeza, ni la belleza de la creación.

Así fue la santidad de Etty Hillesum: excéntrica, anómala, despreocupada de la moral convencional; con una gran libertad religiosa y espiritual. Y ella fue fiel a la vocación descubierta hasta el final. Conocer su historia, su testimonio vital en una hora oscura de la humanidad, nos recuerda que nuestra época necesita un tipo nuevo de santidad, una santidad distinta, encarnada en personas que comparten el mundo con otros, que sufren y se alegran en medio de la vida, y que no se quiebran ni en las pruebas más extremas, porque es allí donde encentran la belleza y la luz de Dios.

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Lo anterior es un resumen del artículo: “La libertad de Espíritu: Etty Hillesum, una santidad nueva”, de Wanda Tommasi, publicado en CONCILIUM 351 (junio 2013).

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“Interioridad e intimismo “, por Jesús Espeja

Jueves, 23 de agosto de 2018

joven-caminando-con-jesusDe su blog La Iglesia se hace diálogo:

“Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho. Jesús les dijo: vamos a un sitio tranquilo porque eran tantos los que iban y venían que no tenían tiempo ni para comer. Se fueron al otro lago del lago pero al desembarcar Jesús vio una multitud, le dio lástima de ellos porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarle con calma” ( evangelio)

Cuenta el evangelista Marcos que Jesús llamó a los que quiso para que estuvieran con él y enviarlos proclamar el Evangelio por las aldeas de Galilea. Los discípulos salieron a cumplir su misión, fueron bien acogidos por la gente, y volvieron a Jesús para contarle sus éxitos. Pero Jesús se dio cuenta que no debían olvidar algo importante: reunirse de nuevo con él y procesar sus actividades en un lugar silencioso y retirado, pues eran muchos los que iban y venían y apenas les quedaba tiempo para comer”. Sin embargo cuando ya están en el retiro deseado, Jesús ve a la gente, se compadece y otra vez se entrega con amor a la misión.

Al evangelista le interesa destacar el significado que tal relato puede tener para los primeros cristianos. El seguimiento de Jesucristo conlleva dos dimensiones inseparablemente unidas. Primera, “estar con Jesús”; en esa intimidad nace la confianza, caen los miedos y brota el coraje de futuro; sin ese clima de interioridad y contemplación no hay seguimiento. Pero en la espiritualidad cristiana no se confunde interioridad con intimismo, porque el encuentro auténtico con el Dios revelado en Jesucristo, nos lleva sin remedio, motivados por la compasión a preocuparnos de ayudar a quienes lo necesitan. Estar con Jesús y ser enviados son aspectos inseparables de la única experiencia que llamamos fe cristiana.

Es importante distinguir entre interioridad e intimismo. Interioridad se refiere a ese ámbito de opciones, pensamientos y afectos de una persona, que no está en principio abierto al dominio público; lo vivimos en la intimidad y sin ese ámbito no podemos respirar. Intimismo en cambio evoca cerrazón en uno mismo, incomunicación asfixiante. Cuando en nuestra cultura la superficialidad se impone y la manipulación mediática nos zarandea, cada vez es más urgente cultivar la interioridad personal y la intimidad para ser nosotros mismos y relacionarnos saludablemente con los otros Pero el intimismo como cerrazón en nuestro “ego” aislándonos de los demás o aceptando solo a quienes son de nuestro grupo, es enfermedad que nos deshumaniza.

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“La Iglesia no tiene solución, si no cambia el clero”, por José María Castillo

Jueves, 23 de agosto de 2018

el-papa-con-los-nuevos-sacerdotes_560x280“Suprimir el clero, tal como ahora mismo está organizado y gestionado”

“Mientras ‘hacerse cura’ sea ‘hacer carrera’, la Iglesia seguirá estando rota” 

(José M. Castillo, teólogo).- El papa Francisco acaba de publicar una carta, dirigida al “pueblo de Dios”, en la que denuncia los abusos sexuales que no pocos clérigos vienen cometiendo contra menores de edad desde hace ya bastantes años. “Un crimen que genera hondas heridas de dolor” sobre todo en las víctimas, dice el papa.

Este asunto es gravísimo, como bien sabemos. Grave para las víctimas. Grave para quienes lo cometen. Grave para la sociedad y para la Iglesia. Por eso se han escritos cientos de artículos y no pocos libros alertando del peligro que todo esto entraña. Y ofreciendo soluciones de todo tipo. No voy a ponerme ahora a discutir quién tiene razón – y quién no la tiene – en el análisis y solución de este enorme problema. ¿Quién soy yo para eso?

Sólo creo que puedo (y debo) decir algo que me parece fundamental. El papa Francisco no duda en decir que el “crimen”, que son los mencionados abusos sexuales, han sido cometidos “por un notable número de clérigos y personas consagradas”. Pero, cuando se refiere a las consecuencias, el mismo papa dice que “el clericalismo, sea favorecido por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisión en el cuerpo eclesial”. Es decir, el clericalismo ha roto la Iglesia, la tiene destrozada. Y una Iglesia rota, termina rompiendo hasta las conciencias de los culpables y la vida de los más débiles.

No es lo mismo hablar de “clero” que de “clericalismo”. El diccionario de la Rae dice que “clericalismo” es la “intervención excesiva del clero en la vida de la Iglesia, que impide el ejercicio de los derechos de los demás miembros del pueblo de Dios”. El papa hace bien en responsabilizar, no tanto al “clero”, sino más propiamente al “clericalismo”. Y digo que el papa hace bien, al utilizar esta distinción lingüística, porque de sobra sabemos que, si hablamos del “clero”, no se puede generalizar. Por todo el mundo, hay “hombres de Iglesia” (clérigos) que son sencillamente ejemplares y hasta heroicos.

Otra cosa es si hablamos de “clericalismo”. Porque la teología y el derecho eclesiástico están pensados y gestionados de manera que “inevitablente” todo “hombre de Iglesia”, que no sea un santo o un héroe, termina ejerciendo el más refinado y quizá brutal “clericalismo”. Por la sencilla razón de que, si cumple con lo que le impone la “teología” y el “derecho” de la Iglesia, no tiene más remedio que “impedir el ejercicio de los derechos de los demás”. Por ejemplo, tiene que impedir que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Y así, tantas y tantas otras cosas.

¿Tiene esto solución? Claro que la tiene. El término “clero” significa “suerte”, “herencia”, “beneficio”. Según el Evangelio, Jesús no fundó ningún “clero”, en este sentido. Al contrario. Lo que les mandó a sus apóstoles es que fueran los “servidores” de los demás. Hasta prohibirles que, para difundir el Evangelio, llevaran dinero, alforja o calderilla.

Tenían que ir por la vida lavando los pies a los demás, como se sabe que hacían los esclavos. Hacerse cura no es hacer carrera, no es subir en la vida y en la sociedad. Hacerse cura es vivir el Evangelio tal y como Jesús mismo lo vivió. O sea, es asumir una forma de presencia en la sociedad, como la que asumió Jesús. Una forma de vida que le costó perder la vida.

Entonces, ¿esto tiene arreglo? Claro que lo tiene. Pero supone y exige dos pasos, que son (o serían) muy duros de asumir:

1º) Suprimir el clero, tal como ahora mismo está organizado y gestionado.

2º) Recuperar las “ordenaciones” “invitus” y “coactus” de la Iglesia antigua.

Estos dos términos latinos significan que eran “ordenados” de ministros de la comunidad cristiana, no los que lo deseaban o lo pedían, sino los que no querían. Es decir, los que eran elegidos por el pueblo, en cada diócesis y en cada parroquia.

Esto es lo que mandaban los sínodos y concilios. Y fue una práctica que duró siglos. De forma que incluso los grandes teólogos escolásticos de los siglos XII y XIII discutían todavía sobre este asunto. Así lo demostró, con amplia y seria documentación, el profesor Y. Congar (en Rev. Sc. Phil. et Theol., vol. 50 (1966) 161-197).

Termino ya. Pero no me puedo callar lo siguiente. Mientras “hacerse cura” sea “hacer carrera”, la Iglesia seguirá estando rota. Y además seguirá también perdiendo presencia en la sociedad. Y lo más grave: una Iglesia, en la que sus curas son hombres que buscan (quizá sin darse cuenta de lo que hacen) un “estatus social” de buen nivel y, sobre todo, buscan tener una sólida “seguridad económica”, la Iglesia seguirá rota, en ella se seguirán cometiendo abusos (no sólo sexuales) y, para colmo, el clericalismo inevitable continuará ocultando el mundo oscuro del clero que, como el que los curas y maestros de la ley del tiempo de Jesús, seguirá viviendo en la “hipocresía” que tan duramente denunció el mismo Jesús de Nazaret.

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El artículo del profesor Y. Congar

Fuente Religión Digital

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“Hartos y cansados” de los abusos, fieles cortan el grifo de donativos a la Iglesia de EEUU

Jueves, 23 de agosto de 2018

cepillovacio_560x280Huelga de cepillos vacíos en la Iglesia estadounidense

Esto sí que duele… Huelga de cepillos vacíos, dejar de poner la cruz en la casilla de la renta les duele, vaya que si les duele ¿Cómo mantener palacios, duplex o pisos de lujo a lo Bertone o Rouco, capisallos, capas magnas y estilos de vida en absoluto acordes con el Evangelio?…

Cada vez más católicos se dicen “enojados” por la “mierda” de los encubrimientos

“Es algo que hacer en lugar de simplemente sentarnos aquí sin hacer nada”

El obispo de Pittsburgh rechaza dimitir pese a haber encubierto abusos

(C.D./AP).- 3 mil millones de dólares estadounidenses, o lo que es lo mismo, más de 2,6 mil millones de euros. Eso es lo que han costado a la Iglesia de EEUU las reparaciones por abusos sexuales. O al menos, hasta el momento, con lo que está por venir tras el informe del gran jurado de Pensilvania. Pero puede que los obispos tengan difícil reunir tal cantidad de dinero a partir de ahora, en medio de las llamadas cada vez más insistentes a que los fieles boicoteen económicamente a una Iglesia enferma.

Durante décadas, Michael Drweiga ha abierto su billetera cada vez que le ha llegado el cepillo, pero las últimas revelaciones de sacerdotes que abusan sexualmente de niños le ha llevado a la conclusión de que donar ya no se puede justificar.

Brice Sokolowski ayuda a pequeñas organizaciones católicas sin fines de lucro e iglesias a recaudar dinero, pero él también apoya las llamadas recientes para retener donaciones. Y Georgene Sorensen ha sentido suficiente enojo y “tristeza total” en las últimas semanas para que se replantee el donativo semanal que hace en su parroquia.

En todo Estados Unidos, los católicos que una vez fueron fieles con su apoyo financiero a sus iglesias están buscando formas de responder a los constantes escándalos de abuso sexual que han manchado la institución en la que creen, con escándalos consecutivos en los últimos dos meses.

El más reciente fue la semana pasada cuando un informe de un gran jurado reveló que 300 sacerdotes católicos en Pensilvania abusaron sexualmente de más de 1.000 niños en seis diócesis desde la década de 1940, crímenes que los líderes de la Iglesia son acusados de encubrir.

El informe se produjo dos meses después de que el Papa Francisco ordenara que el ex cardenal Theodore McCarrick fuera apartado del ministerio público en medio de acusaciones de que el arzobispo retirado de 88 años abusó sexualmente de un monaguillo adolescente y participó en conducta sexual inapropiada con seminaristas adultos hace décadas. El mes pasado, Francisco aceptó la renuncia de McCarrick como cardenal y dispuso que viviera una “vida de oración y penitencia”.

El “bombazo de informe” de Pensilvania, dijo Drweiga, fue suficiente para hacerle preguntarse a dónde va su dinero y si está siendo utilizado para encubrir abusos. “En una organización que abarca todo el mundo como la Iglesia católica, uno no sabe a dónde va su dinero. Y cuando lees sobre estos escándalos de abuso de sacerdotes, eso eleva la interrogativa a la enésima potencia. ¿A qué se destina este dinero?”, dijo Drweiga, de 63 años, que vive en Wilmette, Illinois.

Sokolowski, un residente de Austin, Texas, que fundó una página web para brindar asesoramiento a organizaciones católicas sin fines de lucro e iglesias, dijo que ha escuchado de muchos que están “realmente hartos y cansados” de enterarse de que los sacerdotes abusan de los niños. “Entonces, llama la atención que la gente diga: ‘Tenemos que dejar de financiar su mierda’, dijo Sokolowski, de 36 años. Dijo que alienta a las personas a dejar de dar dinero a su diócesis, que supervisa la red de iglesias en un área, pero seguir apoyando a su parroquia local y decirle a su sacerdote y obispo lo que están haciendo.

Las llamadas a boicotear económicamente a la Iglesia Católica no son nuevas. Hace cinco años, después de que los escándalos de abuso sexual sacudieran la arquidiócesis en St. Paul, Minnesota, los feligreses hablaron sobre la retención de sus donaciones en protesta.

Pero los católicos se enfrentan a un delicado equilibrio porque algo del dinero que recaudan las diócesis se comparte con las parroquias, advirtió el Dr. Edward Peters, profesor catedrático del Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Detroit. “Solo digo, tengan cuidado de castigar a la Esposa de Cristo y sus hijos dependientes porque algunos sacerdotes e incluso obispos, hombres presuntamente casados con ella como Jesús estaba casado con ella, la abandonaron tan descaradamente”, escribió Peters hace poco.

Sorensen, que vive cerca de Tucson, Arizona, dijo que después de que la historia de McCarrick saliera a la luz su grupo de oración envió una carta a su obispo expresando sus preocupaciones. “Luego vino el escándalo de Pensilvania y pensamos: ‘Dios mío, esto no ha terminado. Pensamos que todo había terminado'”, dijo Sorensen, mujer de 72 años. “Pensamos que estábamos reconstruyendo la Iglesia”.

Sorensen dijo que no se plantea retener el dinero que prometió, incluida para la Campaña Católica Anual de su diócesis, pero que ha hablado con otras personas sobre la posibilidad de no hacer una contribución semanal regular o solo ofrecer dinero para proyectos específicos.

En cuanto a las grandes donaciones futuras, dijo, “definitivamente estamos esperando a ver cómo van a caer todas las fichas”. “Todo se reduce a una cosa: es el mensaje, no el mensajero”, dijo. “Soy una católica fiel. … Nunca me iré de la Iglesia. Lucharé para salvarla”.

Para Eddie Shih, sin embargo, el escándalo ha sacudido su fe, una a la que se convirtió hace aproximadamente una década y que ha estudiado intensamente durante tres años de escuela nocturna para obtener una maestría en teología. “Estoy luchando con eso, no es fácil para mí”, dijo Shih, un inmigrante taiwanés que vive en la ciudad de Nueva York y asiste a varias iglesias católicas. “No creo que me vaya de la Iglesia, pero me puedo imaginar a mucha gente… simplemente abandonado a la Iglesia”.

Tim Lennon, presidente de la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes, dijo que su organización ha recibido llamadas de católicos que se han comprometido a dejar de donar a su iglesia. “Es algo que hacer en lugar de simplemente sentarnos aquí sin hacer nada”, dijo, pero agregó que es un gesto simbólico. Dejar de dar dinero “en sí mismo no protegerá a los niños”, reconoció. “Eso en sí mismo no apoyará a los supervivientes. Eso en sí mismo no obligará … a un fiscal general a tomar medidas”, dijo. “Es solo un mensaje a la Iglesia de que no solo son los supervivientes los que están llamando a su puerta, como nosotros lo hemos estado haciendo durante los últimos 30 años”.

Ilene Kennedy, una residente de San Antonio que asistió este domingo a la misa en la Catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York, dijo que no sabe “cuál sería la solución” aparte de “responsabilizar a los jerarcas”. Aún así, no piensa que retener su dinero del cepillo sea la respuesta. “No creo que debamos castigar a todas las iglesias solo por eso”, dijo. “No creo que eso sea correcto”.

Fuente Religión Digital

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El actor Garrett Clayton sale del armario.

Jueves, 23 de agosto de 2018

garrett-clayton-king-cobra-670x476El actor Garrett Clayton (“The Fosters”, “King Cobra”) acaba de salir del clóset en el medio de la promoción de su nueva película “Reach” que trata acerca del suicidio adolescente.

El actor Garrett Clayton salió del closet en un post de Instagram el día lunes. El protagonista de Teen Beach Movie, The Fosters y King Cobra habló acerca de su sexualidad en referencia a su próxima película, Reach.

“Me pareció que era importante explicar por qué acepté participar de este proyecto”, escribió en su posteo.Reach trata algunos temas muy serios y actuales con los que tuve que lidiar, y que seguramente también afectaron las vidas de muchos de ustedes”.

Clayton de 27 años, dice que aceptó el papel porque tanto él como “el hombre con el que estoy en una relación desde hace mucho tiempo” tienen una conexión muy especial con él. El actor actor etiquetó a su novio Blake Knight en la publicación.

“He tenido que lidiar personalmente con el suicidio dentro de mi propia familia, intenso bullying en la escuela y, como si esto fuera poco, mi novio y yo hemos experimentado tiroteos en los colegios de nuestros pueblos natales. He visto la tristeza que se genera en las comunidades luego de sucesos de este tipo”, agregó.

Clayton dijo que su objetivo es el de ayudar a otras personas que puedan estar lidiando con problemas similares.

“Estos temas de los cuales nunca es fácil hablar están muy cerca de mi corazón. Y sabiendo lo serios que son, quise compartir esto con todos ustedes. Esta película ha nacido de la perspectiva de las personas a las que les preocupan estos problemas, y si el haberla hecho ayuda a una sola persona, entonces habrá valido la pena”.

Reach cuenta la historia de un adolescente, Steven Turano (Clayton), que se encuentra luchando contra pensamientos suicidas.

Luego del post del actor, su novio Blake Knight publicó en Instagram para brindarle su apoyo.

“Estoy muy orgulloso de @garrettclayton1 hoy. Ha tenido que superar muchos obstáculos, y a pesar de eso tiene uno de los corazones más grandes que conozco. Guapo, talentoso, divertido, amable… ¿cómo no amarlo?”, escribió Knight en su publicación. “Hemos recorrido juntos un hermoso camino alrededor del mundo, y estoy esperando con ansias poder compartir muchos años y muchos viajes y cachorros y películas y siestas y amigos y cenas. ¡Te amo, Gary!

Fuente: People Magazine, vía SentidoG

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Salir del armario con los hijos

Jueves, 23 de agosto de 2018

padre e hijoEn la actualidad, las parejas de gays o lesbianas que tienen hijos se han visto obligadas a salir del armario hace mucho tiempo. Unas por principios, ya que no imaginarían la vida de otra manera, y otras por necesidad. En primer lugar, porque es obligatorio que estén casadas para que el hijo sea legalmente de los dos, y en segundo lugar, porque los procesos de adopción, inseminación o subrogación, a veces, son tan largos, que, para cuando termina dicho proceso, su condición sexual ya es pública para su familia, amigos, vecinos y cualquier ser viviente que se encuentre a diez kilómetros a la redonda. Por lo tanto, los hijos crecen ya desde niños en un ambiente completamente distendido, sincero y natural.

Sin embargo, hay niños que no han conocido esa realidad desde la infancia. No podemos olvidar que hay una generación anterior, que proviene de una época no tan lejana, donde los derechos adquiridos hoy en día por los gays y lesbianas no existían. Algunos hombres y mujeres contrajeron matrimonio (heterosexual), unos debido a las circunstancias sociales y otros por ser bisexuales, dentro del cual tuvieron a sus hijos. Con los años, llegó la separación, y esos hijos, ya adolescentes o preadolescentes, se encuentran de repente, con una realidad desconocida para ellos.

Aunque parezca mentira, para estos hombres y mujeres el hecho de salir del armario ante determinadas personas es más complicado, ya que hay demasiados factores que les influyen, primordialmente el miedo.

El miedo es el peor enemigo. El miedo a disipar a los amigos, a ser rechazado por la familia, al qué dirán en el trabajo, pero fundamentalmente, el miedo a perder el amor de los hijos.

Pero a la hora de la verdad son ellos, nuestros hijos, los que nos acaban sacando del armario. Para ellos eres su padre o madre ante todas las cosas, y eso no va a cambiar nunca. Pueden ser manipulados por exparejas resentidas, pueden sentirse desconcertados al principio o incluso enfadados, pero conforme pasen los días lo irán aceptando como algo natural. Lo esencial es ser sinceros con ellos, hablarles abiertamente de esta nueva situación y hacerles partícipes de nuestra nueva vida. Y, sobre todo, dejarles muy claro que nuestro amor por ellos es algo inamovible y que jamás cambiará.

Una vez resuelto este pequeño gran asunto ya sí que se puede uno preparar para salir del armario a pasos forzados, puesto que serán ellos los encargados de ir pregonándolo a los cuatro vientos y dejarnos en evidencia en cualquier lugar y ante cualquier persona. En el fondo son niños deseosos de ver felices a sus padres, sea con la pareja que sea, ya que saben que la felicidad se contagia y, como dice mi hijo: “Si tú eres feliz, yo lo soy mil veces más.”

Opinión del especialista:

Decirle que soy gay a un hijo adolescente

La adolescencia es la etapa donde se gesta nuestra personalidad genuina y única. Por eso solemos pasar mucho tiempo en nuestro propio mundo y confrontar todo lo ajeno a él. Esto es muy sano, pero muchas veces dificulta la convivencia. Te recomiendo que se lo digas con naturalidad, positividad y mucho afecto, teniendo en cuenta que en esta edad igual necesita tiempo para asimilar los cambios y las diferencias,  que sus reacciones en este tiempo muchas veces son inesperadas o desproporcionadas pero que, pasado este tiempo, será un dato más en vuestra vida, sin mayor importancia, ya que tu hijo todavía está aprendiendo cómo funciona el mundo, y está mucho más abierto a entender las diferencias que muchos adultos.

R. Carballo. Psicóloga psicoterapeuta.

Fuente Oveja Rosa

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