10.3.24 No juzguéis. No mandó Dios a su Hijo para juzgar el mundo, sino para a salvarlo (Dom 4 cuaresma)
Del blog de Xabier Pikaza:
Algunos apelan al juicio de Dios para imponer su poder sobre el mundo. Pero Jesús se opuso a esa visión y hay quiere que su iglesia sea portadora de salvación, no de juicio y condena, como ha recordado Francisco, comentando el evangelio de este domingo (Jn 3, 14-219), con el mensaje central del Sermón de la Montaña: Lc 6, 37-38 y Mt 7, 1-2).
| Xabier Pikaza
Texto. Juan 3,14-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»
Temas de fondo
Este pasaje del sermón de la cena de Juan, unido al del monte/llanura de Mt y Lc, es el centro de la Biblia y de la vida de la Iglesia. Sólo desde aquí se puede hablar de cristianismo, en contra de lo que pregonan (incluso en los medios de Iglesia algunos pretendidos cristianos):
- Tema bíblico. Cierta iglesia, entendida como poder religioso, va en contra del mensaje de la Biblia, que interpreta el “juicio de Dios” como ex-ousia (principio creador de salvación/liberación: Mt 28, 16-20), y no como como control judicial sobre los hombres
- Tema eclesial: Madre-maestra (Juan XXII). Cierta iglesia ha tendido a convertir su ex-ousia (autoridad de salvación) en poder (kratos), de dominio sobre el mundo pasando de los Doce Tronos para juzgar/imponerse sobre las doce Tribus al Israel… al Trono-Primado de jurisdicción de la cátedra romana sobre todas las iglesias y los pueblos (reforma gregoriana, siglo XI.
- Tema de conocimiento, razón helenista. Cierta iglesia ha tomado como propio un estilo de conocimiento/verdad en forme de poder/dominio, como razón instrumental: Aprehender, juzgar, razonas (aprehender → razonar → juzgar). juicio, razonamiento
- Tema de orden social, justicia romana: Cierta iglesia ha interpretado el Evangelio en clave de derecho “imperial” (no está el derecho para evangelio, sino el evangelio para el derecho). En esa línea ha inventado el “sacramento del orden” (órdenes de derecho romano) por encima del bautismo/renacimiento y de la eucaristía (comida compartida).
- Tema político moderno: tres poderes (legislativo → ejecutivo → judicial), con retroalimentación entre los tres… Esos “poderes” no son ex-ousia o principio de ser, sino Kratos, principio de imposición. Se concibe al hombre como viviente que ha de ser domado/domesticado por la ley (¿al servicio del Estado, del Dinero: de un Dios que Leviatan/Behemot, según Hobbes)
- Tema de acción apostólica, movimientos de “militantes” de la Acción Católica especializada de principios del siglo XX. Esquema de ver, jugar, actuar(¿prueba, fracaso, éxito?), con sus valores y riesgos.
- Meta-noia: Nuevo conocimiento, acción más alta (Mc 1, 13-14). En la línea de Pablo, el evangelio de Marcos interpreta el mensaje-vida de Jesús como meta-noia(supra-gnosis, supra conocimiento), que se condensa, conforme al Discurso del Areópago de Atenas en forma de “resurrección”. La crisis o cambio (la gran crítica cristiana, no la kantiana) es la resurrección de los muertos, como dice Hch 17, 31). Dios juzga “resucitando”.
- Una experiencia de Dios en Cristo: por encima del ver-juzgar-actuar, del racionalismo helenista y de derecho imperial romano, está la contemplación de la realidad, en forma de amor mutuo y perdón. Sólo a partir de ese amor/perdón (que es superación de la ley/talión, y de la imposición sobre los demás), puede entenderse la iglesia como experiencia del Dios que no juzga (supera el plano del juicio), sino que ofrece acogida, perdón y muerte a favor de los demás, en clave de resurrección.
- Juicio final: Dios vendrá (=está viniendo) a juzgar (=salvar) a vivos y muertos. No juzga con razonamiento helenista, ni con derecho romano, sino conforme a su identidad “evangélica”, anunciada por los profetas y revelada en Cristo.
- Juicio actual de la Iglesia: No juzguéis (en sentido racional, imperial), sino en el amor de Dios: amar a los enemigos, poned la otra mejilla, regalad en amor vuestra vida, para así dar vida a los otros y resucitad vosotros mismos.
- En un mundo que centrándose a través de su “propio juicio” (en una ley de poder, que el fondo es ley de muerte, Kratos), corre el riesgo de destruirse a sí mismo. Es mejor una ley que otra…, pero cerrada en sí misma, la ley desemboca en la lucha de todos contra todos, es decir, en la muerte. Ése es el evangelio de la iglesia, testimoniado por los sinópticos, por Pablo y por Juan. Ésta es la esencia de la iglesia.
COMENTARIO
No ha mandado Dios a su Hijo a juzgar, no juzguéis (Lc 6, 37-38; Mt 7,1-2).
— Esta palabra no traza objetos ni casos concretos de superación del juicio, sino que promulga un principio superior de vida y comunión, entendido en forma universal. Parte de la iglesia posterior no ha tomado en sentido radical este principio: Ha multiplicado juicios y condenas para mantenerse verdad.
— Esta palabra (con la anterior que dice no juréis) nos lleva más allá de las divisiones y juicios eclesiales, en una línea que ha sido retomada en otro nivel por la cábala judía, que sitúa a Dios también más allá de los juicios e imposiciones de los hombres. Solo un hombre como Jesús, con clara conciencia de Reino, asumiendo y desbordando la herencia israelita, en clave de gracia y no de ley, ha podido formular ésta palabra, como norma básica de vida de vida de los hombres en Dios.
No juzguéis y no seréis juzgados: Lc 6, 37-38; Mt 7,1-2. La comunión de Jesús se destruye allí donde unos juzgan a otros, o donde la estructura de conjunto juzga y somete a todos. El juicio pertenece al orden racional de una vida que se construye y define a sí misma, pero Dios se sitúa en un plano de gratuidad superior, más allá de razones y juicios humanos:
Lucas: 6, 37 No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará, una medida buena, apretada, remecida, rebosando.
Mateo: 7,1 No juzguéis, para que no seáis juzgados, 2porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que midáis seréis medidos.
Lucas introduce la exigencia de no juzgar al fin del sermón de la llanura (6, 16-49), tras las bienaventuranzas, los ayes (6, 20-26) y el amor al enemigo (6, 27-36). Mateo la sitúa hacia el final del sermón de la montaña, sin incluir las aplicaciones de Lc 6, 37b-38 (no condenar, perdonar, dar), ni las parábolas de la «razón teológica» (del ciego y del discípulo: Lc 6, 39-40), formuladas posiblemente por el redactor del evangelio para interpretar el motivo del no juicio de su iglesia [1].
La palabra base de Mt 7, 1 y Lc 6, 37a (no juzguéis, para no ser [y no seréis] juzgados) es una sentencia apodíctica o axioma, que define a Dios y modela el sentido de la iglesia como experiencia de gratuidad originaria. No es sentencia de ley, sino supra-ley, voz que nos llega de Dios), viniendo, al mismo tiempo, de la profundidad del ser humano arraigado en con Dios. Cuatro son, a mi entender, sus notas principales [2]:
– Ésta es una afirmación universal y ha de entenderse desde la gracia de Dios y la invitación de amar al enemigo. Más allá de la ley, allí donde se descubre inmerso en Dios-Gracia, el hombre puede actuar igual que Dios, sin exigir ni pedir nada, sin juzgar por nada.
– Esta palabra retoma el primer mandato de Gen 2, 7:No comerás…; no te apoderes para ti de nada, tu vida es don y gracia (Gen 2, 17). El precepto dice que no podemos fundar nuestra vida en algo que tengamos o que hagamos. Hemos brotado y somos en un Dios que nos ha dado la vida como gracia y en ella nos mantiene, de forma que que podamos vivir de un modo gratuito, unos para otros [3].
Esta palabra (no juzguéis) no puede probarse (si se probara debería integrarse en un sistema legal expresado en forma de talión), sino que deriva de la experiencia original del Dios creador, que es “gracia universal de Vida”. No puede probarse ni postularse, pero puede y debe razonarse “a posteriori”, como suponen Lc 6, 38b-40 y Mt 7, 2: con el juicio con que juzguéis seréis juzgados.
La fe en el Dios creador nos sitúa ante el misterio de su gracia, más allá de todo juicio y castigo. Según eso, el juicio no forma parte originaria de la creación, no proviene de Dios, sino que surge y se despliega allí donde nosotros lo formulamos y aplicamos en forma de talión. Sólo superando la trama de acción y sanción, impulso y respuesta, bien y mal, descubriendo nuestra vida como puro don, en inmersión de amor, podemos hablar de Dios y contemplar (descubrir/desplegar) la vida como gracia, por encima de todo juicio que pueda separarnos del amor de Dios. Leer más…
Del blog 


Comentario al Evangelio Jn 3, 14-21
Domingo IV de Cuaresma
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Según el
Nex Benedict
Allison Connelly-Vetter
Todos los evangelios se hacen eco de un gesto audaz y provocativo de Jesús dentro del recinto del Templo de Jerusalén. Probablemente no fue muy espectacular. Atropelló a un grupo de vendedores de palomas, volcó las mesas de algunos cambistas y trató de interrumpir la actividad durante algunos momentos. No pudo hacer mucho más.
Leído en Koinonia:
Del blog de Xabier Pikaza:
Interpreta la “cueva de bandidos” (lenguaje profético de Marcos), en forma de centro comercial, oikos emporiou, un gran centro comercial. De esa forma ha pasado del lenguaje de reyes/bandidos militares y de templos ligados a esos reyes al lenguaje “comercial” de fenicios y griegos que, en vez de robar haciendo guerras de conquista con soldados, crearon “emporios” o colonias comerciales, a lo largo y a lo ancho del Mediterráneo y del mundo occidental, enriqueciéndose a costa de los pobres. Todavía actualmente, una antigua ciudad comercial de los griegos, ubicada en Cataluña/España se llama, se llama Ampurias” o el emporio.
Según Juan, los sacerdotes han convertido la Casa de su Padre en centro de negocios (oikos emporiou, casa de comerciantes). De esa forma pasa del modelo del imperio-ladrón de oriente (Babilonia) a la terminología de un comercio colonial, conforme al esquema de los fenicios y griegos que habían creado “colonias” a lo ancho del Mar Mediterráneo para “cambiar mercancías con ventaja”, para así enriquecerse, sin necesidad de mantener grandes tropas imperiales, que eran caras.
Del blog 
DOMINGO 3 º DE CUARESMA (B)
Al recibir las tablas de la Ley y sellar la Alianza con Yahvé, el pueblo, que peregrinaba hacia la Tierra Prometida, consideraba que el arca que albergaba las piedras contenía la “presencia del mismo Dios”.
Domingo III de Cuaresma
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