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Canadá prohibirá las «terapias de conversión» a nivel nacional

Jueves, 12 de marzo de 2020

PARIS, FRANCE - NOVEMBER 29: Canadian Prime minister, Justin Trudeau makes a statement during a press conference next to French President Francois Hollande at the Elysee Presidential Palace on November 29, 2015 in Paris, France. France will host climate change conference COP21 in Paris from November 30 to December 11, 2015. (Photo by Chesnot/Getty Images) (Photo by Chesnot/Getty Images)

Canadá ha introducido legislación para criminalizar la práctica traumatizante y pseudocientífica de la terapia de conversión.

Después de las elecciones federales de 2019, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, hizo que la prohibición nacional de la terapia de conversión sea una “máxima prioridad” para su nuevo gobierno.

En una carta al secretario de justicia del país en diciembre, Trudeau enumeró una serie de prioridades que espera que los funcionarios del gobierno cumplan. Incluía enmendar el Código Penal para prohibir la terapia de conversión y tomar medidas para poner fin definitivamente a la práctica en todas las provincias y territorios de Canadá.

La propuesta se encuentra entre varios movimientos pro LGBTQ del gobierno de Trudeau. En 2017, el primer ministro se disculpó por los esfuerzos de Canadá para purgar a las personas LGTBQ de los trabajos del gobierno desde la década de 1950 hasta principios de la década de 1990 y ofreció una compensación financiera a los afectados.

El lunes 9 de marzo, el ministro de justicia y fiscal general de Canadá, David Lametti, y la ministra de diversidad e inclusión y juventud, Bardish Chagger, presentaron un proyecto de ley que finalmente criminalizaría la terapia de conversión.

Las enmiendas propuestas al código penal del país por el proyecto de ley S-206, incluyen convertir en delito hacer que alguien se someta a una terapia de conversión, publicitar o beneficiarse de la terapia de conversión y retirar a un menor de Canadá para someterse a una terapia de conversión en el extranjero.

También permitiría a las autoridades ordenar la eliminación o eliminación de cualquier anuncio publicitario para la práctica desacreditada.

Lametti dijo en un comunicado de prensa: “La terapia de conversión es una práctica cruel que puede provocar un trauma de por vida, particularmente para los jóvenes. El enfoque que proponemos hoy demuestra el fuerte compromiso de nuestro gobierno para proteger la dignidad y los derechos de igualdad de las canadienses lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, queer y de dos espíritus, al criminalizar una práctica que los discrimina y perjudica. Si se aprueba, este proyecto de ley haría que las leyes de Canadá sobre terapia de conversión sean las más progresivas y completas del mundo”.

Chagger agregó: “Todos tenemos un papel que desempeñar para asegurarnos de que las personas LGBT + se sientan seguras y puedan participar plenamente en la sociedad canadiense. La legislación progresiva que propusimos hoy ayudará a garantizar que todos, en todas partes en Canadá, puedan ser quienes realmente son y vivir una vida plena, saludable y segura”.

Un estudio, publicado en 2019, encontró que “las personas transgénero que están expuestas a los esfuerzos de conversión en cualquier momento de sus vidas tienen más del doble de probabilidades de intentar suicidarse en comparación con aquellas que nunca han experimentado los esfuerzos de los profesionales para convertir su identidad de género”.

La propuesta ha recibido elogios a nivel internacional. «El proyecto de ley de Canadá es un hito para los derechos humanos LGTBQ«, dijo un comunicado emitido por Mathew Shurka, un sobreviviente de terapia de conversión y cofundador de Born Perfect, un proyecto de National con sede en EE. UU. Centro de Derechos de las Lesbianas. “Ser sometido a terapia de conversión lleva a muchos jóvenes LGTBQ a la desesperanza. La aceptación de un padre es hacer o deshacer el futuro de un niño LGTBQ. El proyecto de ley de Canadá envía un poderoso mensaje de que los jóvenes LGBTQ nacen perfectos«.

Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight Action International, dijo en un comunicado de prensa: “Al presentar un proyecto de ley que prevé una prohibición a nivel nacional, el gobierno de Canadá ha enviado un mensaje poderoso: que las personas LGTBIQ no necesitan cambio ni cura. Elogio a los ministros en cuestión por dar este importante paso e insto a las autoridades a que refuercen este esfuerzo con medidas diseñadas para promover la comprensión e inclusión de las personas LGBTIQ, abordando así las causas profundas de estas prácticas dañinas e inhumanas».

Brasil, Ecuador, Malta y Taiwán tienen prohibiciones a nivel nacional de terapia de conversión. En los EE. UU., 20 estados y más de 70 ciudades y condados han hecho ilegal que los profesionales con licencia sometan a menores a la práctica, y algunos sobrevivientes de dicha terapia han demandado con éxito a sus antiguos terapeutas bajo las leyes estatales de fraude al consumidor.

Las últimas noticias acerca de este esperpento de las falsas “terapias” fue que la asociación española Abogados Cristianos se querella contra Ignacio Aguado por hacer pública la multa a la coach de terapias para personas LGTBI, y que, ante la protesta ciudadana, el Ministro de Educación de Israel se retractaba de su apoyo a las terapias de “curación” para gays.

Una tendencia creciente a la prohibición

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar»una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

En EE.UU., gran aliado de Israel, California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Y el pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales, así como el estado de Utah.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

«Nada que Curar», la guía que ayuda a combatir con información científica las denominadas terapias de conversión

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Fuente Pink News/Cristianos Gays

General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , ,

Los Gobernadores de Hawái y Maryland ratifican las leyes que prohiben las terapias de conversión

Martes, 29 de mayo de 2018

noticias_file_foto_761066_1396626239Como ya anunciábamos hace unos días, tras ser aprobada por la Cámara Baja y el Senado, el gobernador de Hawái, David Ige, firma la ley mediante la que se prohiben las terapias de conversión a menores de edad en el denominado estado aloha, que se convierte en el duodécimo de los estados que prohiben estas medidas en los Estados Unidos.

El gobernador de Hawái, David Ige, firma este viernes, 25 de mayo, una ley mediante la que prohibe que psiquiatras, trabajdores sociales, asesores médicos y terapeutas familiares o matrimoniales recomienden las terapias de conversión a menores de edad. Con esta ley, que entrará en vigor el próximo 1 de julio, Hawaii se convierte en el duodécimo de los estados en prohibir las terapias de conversión en los Estados Unidos. «Abrumadoras investigaciones científicas han demostrado que la ‘terapia de conversión’ no es efectiva y con frecuencia tiene un impacto psicológico duradero y dañino en los menores. Esta práctica no es médica ni éticamente apropiada», declara Ige en un comunicado.

«El propósito de esta Ley es proteger el bienestar físico y psicológico de los menores, incluidos las personas jóvenes lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, contra la exposición a daños graves causados por los esfuerzos de cambio de orientación sexual al regular la conducta de un estado específico con licencia. Personas que brindan asesoramiento profesional a menores de menos de dieciocho años y que prohíben a estos profesionales involucrarse, intentar participar o publicitar los esfuerzos de cambio de orientación sexual en personas menores de dieciocho años», explican en el proyecto de ley que ha sido defendido principalmente por los demócratas, que dominan la Cámara Baja, donde ha sido aprobado con los únicos votos en contra de dos republicanos. También la Cámara Alta aprobaba holgadamente prohibir las terapias de conversión, al encontrarse con un único voto en contra, el del demócrata Mike Gabbard, líder de la Alianza para el Matrimonio y los Valores tradicionales, que anteriormente habría estado haciendo campaña contra el matrimonio igualitario.

Con la aprobación de esta ley también se crea un grupo de trabajo de orientación sexual para proporcionar ayuda profesional a los menores que buscan asesoramiento en cuestiones relacionadas con la orientación sexual. «Agradecemos a los muchos defensores, aliados, padres y sobrevivientes que hablaron en contra de esta práctica abusiva e instamos a sus funcionarios electos a adoptar estas protecciones cruciales. También agradecemos al Gobernador Ige y a la Legislatura del Estado de Hawái por promulgar esta legislación para proteger a los jóvenes LGBTQ del estado», declara Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign.

Con esta medida, Hawái se une a Maryland, que también aprobaba hace menos de dos semanas una ley similar y cuyo gobernador republicano, Larry Hogan, firma una ley promovida por un senador demócrata mediante la que se prohíben las terapias de conversión en menores de edad en su estado.

Siguiendo la postura de otros estados, Larry Hogan, gobernador republicano del estado de Maryland, ratifica la medida ya aprobada por la Cámara Baja del estado para prohibir las terapias de conversión a menores de edad en su estado este mismo martes, 15 de mayo, haciendo de su estado el undécimo que prohíbe este tipo de prácticas homofóbicas. Que pretender alterar la orientación sexual de una persona a través de terapias psicológicas ampliamente desacreditadas por las asociaciones médicas y de salud mental. Los partidarios de la medida están convencidos de que de esta manera contribuyen a proteger a los menores de edad de la depresión, la ansiedad y los potenciales intentos de suicidio que provocan este tipo de prácticas.

«Creo que es fantástico, porque salvará las vidas de los jóvenes en nuestro estado (…). Para los jóvenes LGBT, es una situación demasiado prevalente, y es un avance significativo decir: ‘¿Sabes qué? Sé quién eres’», declara Richard Madaleno, senador demócrata y promotor de un proyecto de ley que ha sido apoyado también por algunos republicanos, como la delegada Meagane Simonaire, que llegó a compartir con la Cámara Baja el dolor que sintió cuando sus padres le recomendaron las terapias de conversión al revelar que era bisexual. La mera idea de que sus padres pensaran que podrían «arreglarla» fue suficiente para caer en una profunda depresión. «Estoy muy orgullosa del duro trabajo de todos», asegura Simonaire, mostrándose orgullosa de que un gobernador republicano haya firmado esta ley.

«Sabemos que 700.000 personas en los Estados Unidos han pasado por terapia de conversión, y 78.000 adolescentes la pasarán en los próximos cinco años, y esto nos está acercando a cero», declara Mathew Shurka, un activista que ha estado haciendo campaña por la prohibición de las terapias de conversión después de haber estado cinco años sometido a ellas, cuando tenía entre 16 y 21 años de edad.

Con esto, en Estados Unidos, las terapias de conversión a menores están prohíbidas ya en 12  estados, y Seattle, la mayor ciudad de Washington, lo hizo en el 2016. ConneticutNevada y Rhode Island eran los últimos estados en prohibir este tipo de terapias, después de que lo hicieran Vermont, CaliforniaNueva JerseyOregonNuevo MéxicoIllinoisNueva York y Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) así como el Distrito de Columbia y la ciudad de Cincinnati. Colorado va camino de seguir sus pasos, así como también se han presentado proyectos de ley similares en Idaho y Pensilvania. Y la legislatura de New Hampshire acaba de aprobar un proyecto similar, pendiente solo de que un comité conjunto entre Cámara de Representantes y Senado concilie las versiones aprobadas por cada una de las cámaras (ligeramente diferentes entre sí) antes de enviar la versión final al despacho del Gobernador, que ya ha anunciado que la refrendará con su firma. Hay además varias ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Cabe señalar además que California ya ha iniciado el proceso parlamentario para prohibir este tipo de intervenciones también en adultos. En este caso, el foco se pone sobre el hecho de que suponen un fraude a los consumidores. Sin embargo, según un informe del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, se estima que 698.000 personas han intentado cambiar su orientación sexual o identidad de género en algún momento de su vida de los que 350.000 han recibido tratamiento como adolescentes.

En Europa la pionera ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido en diciembre de 2016. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la futura ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, actualmente en discusión en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó “colar” una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que por ejemplo contemplaba este aspecto).

En cualquier caso, merece la pena recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país, emitía hace ahora un año un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidadPosibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Así fue el infierno de ‘terapias de cura gay’ desde los 16 años

Miércoles, 27 de septiembre de 2017

terapia_gayA Mathew Shurka, profesionales graduados y colegiados en Nueva York, le aseguraron que su homosexualidad era producto de un trauma de infancia.

Una de las rutinas que debía seguir era la de tomar viagra para relacionarse con chicas.

La historia de Mathew Shurka ha dado la vuelta al mundo estos días por la dramática situación que tuvo que superar cuando era adolescente. Fue tras confesar a su padre que era gay. Apenas tenía 16 años y la respuesta que obtuvo de su progenitor fue la de ir a terapia para ‘curar su mal‘.

Shurka tiene hoy 28 años y se ha convertido en un activista contra la terapia de reversión sexual en Estados Unidos y en todo el mundo.

Lidera la campaña “Born Perfect”. Pero hasta llegar a eso tuvo que pasar por un infierno de varios años en el que se le intentó ‘curar’ su homosexualidad. “Era el hombre que más admiraba y me dijo ‘te quiero y por eso te voy a ayudar. Me decía que iba a sufrir mucho y eso me daba miedo: ya había empezado la escuela y sentía mucha presión para que me relacionara con chicas” Cuando un hombre que yo amaba y en el que confiaba me dijo que había una solución para eso, le creí“, recuerda este estadounidense en una entrevista concedida a la BBC.

Mathew Shurka no era consciente de que esa ‘ayuda’ le llevaría a una profunda depresión que casi le cuesta el suicidio. Vino en forma de terapias para ‘curar la homosexualidad’ que tuvo que sufrir entre 2004 y 2009. Cuatro terapeutas y un campamento de ‘conversión’ donde, entre otras barbaridades, fue obligado a tomar viagra para relacionarse con mujeres, tal como recoge 20 minutos en este reportaje.

Terapias que aún se usan de forma legal en países como Estados Unidos o Rusia, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de la lista internacional de enfermedades hace casi tres décadas.

En Estados Unidos, estas terapias tienen su origen en la petición de una psicóloga interesada en dar a sus pacientes servicios de “cura gay”. Está prohibida en nueve Estados, pero en el resto del país estos tratamientos son legales. Shurka vivía con su familia en una pequeña localidad cercana a Nueva York y nunca había conocido a alguien abiertamente gay.

Desde 2004 hasta 2009 profesionales graduados y colegiados se encargaron de la ‘terapia’ del joven, producto (según le decían estos profesionales) de un trauma de infancia.

“Tuve una infancia maravillosa, no podía recordar ningún trauma. Acabé inventando recuerdos de cosas que no habían pasado. Me enfadé con mi madre por no haberme creado lo suficientemente masculino”, recuerda. Le prohibieron hablar con mujeres y, a la vez, convivir con más hombres para evitar volverse ‘afeminado’.

A continuación, una de las charlas en las que él mismo recuerda su experiencia para concienciar a la sociedad:

Llegó a estar tres años sin dirigir la palabra a sus hermanas y a su madre, que acabó por rechazar la terapia. “Yo la culpaba de mi homosexualidad mientras ella me decía ‘Hijo, eres gay. No tienes ningún problema, te quiero”, cuenta.

“Decidieron que debía tomar viagra al quedar con chicas” Esta primera fase del tratamiento no tuvo mucho efecto por lo que el padre buscó ayuda en otros profesionales, esta vez de Los Ángeles. “Fue la primera vez que me vi listo para relacionarme con las mujeres. Había inventado mi heterosexualidad”, recuerda. Sin embargo, la atracción por los hombres seguía estando ahí. Esto le llevó a sufrir crisis de ansiedad y acudir varias veces al hospital pensando que estaba sufriendo un infarto. “Tenía 18 años, no estaba teniendo relaciones con mujeres y, entonces, mi padre y el terapeuta decidieron que debía tomar viagra cada vez que saliera con chicas”.

Con 19 años, Shurka se enamoró de un hombre. El terapeuta y el padre abordaron al joven y lo espantaron. “Lo supe ocho meses después y rompí la relación con mi padre. Volví a hablar con mi madre y comencé una terapia normal. “Estaba convencido de que la homosexualidad era una elección y que era culpa mía”, cuenta. Entonces se sometió a dos terapias de ‘cura gay’ por voluntad propia. Por voluntad propia, entró y salió de otros 2 tratamientos que ofrecían la ‘cura gay’.

Estaba confundido y entré en una depresión profunda. Engordé 30 kilos. Pasaba días sin salir de mi apartamento. No me gustaba nada de mí mismo y me cortaba, pensando en suicidarme”, explica. Con 21 años, se trasladó a Manhattan a trabajar como camarero en un restaurante gestionado por una lesbiana.

“Me inspiró. Allí también conocí a hombres gays que me ayudaron. “Estaba viendo por primera vez que todo aquello era normal”, recuerda. Dos años después, en 2012, decidió salir del armario y asistir a un curso de desarrollo personal, donde tras ganar seguridad se convenció de que debía hacer las paces con su padre y el terapeuta.

“Tras 5 años sin dirigirle la palabra, durante los cuales se divorció de mi madre, fui a hablar con él. Cuando le volví a decir que era gay y que estaba feliz con eso, me repitió el discurso de que yo iba a ser infeliz, que iba a sufrir. Pero esta vez le respondí: ‘Papá, no tienes de qué preocuparte. Todo va a estar bien, voy a vivir una vida maravillosa’. Y lo aceptó y se disculpó. Hoy es uno de mis mejores amigos”, cuenta.

También se reencontró con el terapeuta que le recetó viagra y espantó al chico que le gustaba. “Lloró y admitió haber tratado a otros 13 niños. Me dijo que ninguno se había ‘curado”.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de este año tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Fuente 20 Minutos, víaCáscara Amarga/Cristianos Gays

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#BornPerfect: Prohibido hablar con su madre y hermanas durante tres años para ‘curar’ su homosexualidad

Viernes, 29 de enero de 2016

noticias_file_foto_1026957_1453823732El joven de la foto se llama Mathew Shurka, tiene 27 años de edad, es de Nueva York, y engrosa la larga lista de las víctimas de las peligrosas terapias de reorientación sexual. Durante 6 años, de los 16 a los 21 años, se vio obligado por imposición de sus padres a recibir tratamientos de choque con supuestos ‘consejeros’ con el fin de que fuera de nuevo heterosexual. Para ello, tuvo que cortar toda relación con las mujeres de su familia (madre y hermanas) durante tres años. Tenía prohibido hablar con ellas porque, al parecer, estaba adoptando un “comportamiento femenino” y esta decisión tan radical “curaría su homosexualidad”.

Nadie puede hacerse una idea de la tortura a la que fue sometido cuando era adolescente: “Fue muy difícil llegar a casa de la escuela y no hablar con ellos. La palabra incómoda ni siquiera es capaz de describirlo”, explica el joven.

“Los terapeutas trataron de enseñarme que no existía la homosexualidad y que era una condición psicológica que se genera de algún tipo de trauma infantil. Mi madre no estaba de acuerdo con la terapia en absoluto. Se sentía como si me estuviera perdiendo”, ha declarado el valiente joven..

Con el tiempo, Mathew empezó a sentirse libre del abuso que se estaba cometiendo con él y aprendió a aceptarse a sí mismo por lo que es. Así que a la edad de 23 años decidió salir del armario y desprenderse de todos los prejuicios a los que había sido sometido en sus años de terapias.

Shurka es uno de los embajadores de la campaña #BornPerfect (Nacido Perfecto) del Centro Nacional para los Derechos de Lesbianas (National Center por Lesbian Rights), que tiene como objetivo poner fin a las terapias de reorientación sexual en los EE.UU. en 2019. Hasta el momento, gracias a los esfuerzos que se están realizando, las terapias de conversión están prohibidas para menores de edad en California, Nueva Jersey, Illinois, Oregón y el último estado en sumarse el pasado mes de diciembre fue Ohio, la ciudad de Cincinnati prohíbe las ‘terapias de reconversión’ en memoria de Leelah Alcorn, el chico transexual de 17 años al que sus padres obligaron a acudir a una de estas “terapias de reconversión” y que acabó suicidándose.

La terapia de “cura gay” se considera que es muy perjudicial, tanto psicológica como físicamente, por la Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones internacionales de prestigio que aconsejan que jamás se realicen. Mathew Shurka le obligaron a alejarse del amor de su familia pero otros tratamientos comunes van desde incansables horas de oración, pasando por descargas eléctricas, tortura, violación o incluso el ayuno y los trabajos forzados en un centro que más se asemeja a un ‘campo de concentración’. ¿Quién podría querer eso para un hij@ al que se ama?.

Fuente Ragap

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