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Yo Y TÚ.

jueves, 24 de agosto de 2023
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Del blog de J.A. Olaz El rincón del peregrino:

Tu eres Esperanza, yo no sé de Esperanza, Muéstrame a tu hermana esperanza, para ser esperanza para todos mis hermanos.

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No quiero llevar nada para el camino,

Tú eres el camino y me acojes con la ternura de padre, del padre.

No quiero defender mi verdad
Tu eres mi verdad,
Eres la verdad

Ni quiero defender mi vida
porque Tú eres mi vida,
Eres la vida, enséñame a ser vida
Y así bien vivida darla a los demás.

No quiero amar, pues no sé amar
Tu eres amor.
Enséñame tu amor para saber amar.

No quiero perdonar, no sé perdonar
Tú eres perdón,
Muéstrame el perdon para saber perdonar.

No se consolar
Tu eres mi consuelo,
Eres consuelo.
Enséñamelo para saber consolar.

Tu eres Caridad, yo no sé de eso,
damela para saber lo que es.

Tu eres Esperanza, yo no sé de
Esperanza,
Muéstrame a tu hermana
esperanza,
para ser esperanza para todos mis hermanos.

En ti, soy camino, verdad y vida
Contigo llevo tu esperanza
De ser ya camino, uno,  y libre y- solo tuyo, de nadie más.

«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»
San Marcos 9, 30-37

*

Alfonso Olaz
25.07.2023

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Se me presentó

jueves, 24 de agosto de 2023
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993422No lo busqué, me topé con él y me «persiguió» durante todo el retiro; me quería hablar, moverme el corazón, hacerme partícipe de su vida, su misión, su callado pero contundente mensaje.

Un árbol, similar a tantos otros de la finca donde hemos estado de retiro desde el sábado hasta el miércoles, pero éste estaba enfrente de la ventana de mi habitación y me invitaba a mirarle, es más, me embelesó desde el primer momento.

Vi un tronco, un cuerpo, y al final una cabeza inclinada como han pintado los artistas a lo largo de los siglos al crucificado. Me impactaron desde el principio las ramas, como brazos en posición vertical, queriendo llegar al cielo, en actitud de oración, ramas fuertes, robustas. Pero mi sorpresa fue que estaban acompañadas por otras dos en la misma posición y muy similares, en seguida me di cuenta que eran los míos.

Seguí mirando hacia arriba y esas ramas continuaban creciendo, se multiplicaban ahora en ramas claramente más jóvenes, más verdes pero con todo el potencial de seguir creciendo hasta el infinito haciendo posible el nacimiento de las hojas en la copa del árbol, desplegando vida en abundancia, sombra, oxígeno para nuestros pulmones…

No me cabe duda que las raíces eran profundas y tenían suficiente agua y nutrientes para alimentarse bien y para ayudar en la nutrición de todos los árboles de la finca, ayudando a los más débiles, como nos dicen los expertos, que en esa gran red que es un bosque hay una comunicación entre unxs y otrxs, especialmente con aquellos que lo necesitan más.

¡Qué gozo saber quién soy, cual es mi sitio y a qué me siento llamada a vivir! Tu vida y la mía tienen brotes vivos, verdes quizá, pero brotes que reciben la savia a través de ti y de mí y que a su vez son vehículo de vida y salud para otrxs.

Tierra y sol, agua y luz no nos pueden faltar… ni un solo día pase lo que pase y estemos como estemos, porque somos parte de un inmenso bosque que en este momento de nuestra historia es vital para oxigenar tantos espacios con mala calidad de aire.

Ojalá este verano encuentres momentos para dejarte sorprender por la vida que eres. Ha sido un privilegio hacerlo en comunidad y escuchar la experiencia de cada persona que, muy sencillamente pero con mucha sinceridad, nos ha compartido su experiencia día tras día.

Ahora nos toca hacerlo con los más cercanos, en nuestra rutina diaria. Florece ahí donde estás plantadx. No te olvides, no estás solx. Mucho ánimo para el camino.

Carmen Notario, sfcc

Fuente fe Adulta

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«Recuperar algo esencial «, por Gabriel Mª Otalora

miércoles, 23 de agosto de 2023
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Está claro que los éxitos económicos y tecnológicos no van parejos a la necesidad humana de la serenidad. Hemos primado un desarrollo exiguo en afectos que no duda en sacrificar el equilibrio emocional en aras a una vida desenfrenada y consumista. Se nos convoca al progreso por el progreso, y nos piden correr más rápido cuando más necesitados estamos de muletas.

Estamos en verano, las vacaciones tan necesarias, y el desarrollismo que acumula mayores costes añadidos: desasosiego, estrés, obsesiones, angustia, intranquilidad, presión, miedo… todo forma parte del panorama vital de muchas personas, presas de un síndrome emocional más o menos permanente que se manifiesta en cefaleas, problemas musculares y estomacales, insomnios y demás efectos psicosomáticos con los que el organismo nos alerta de que algo no va bien. Somos una sociedad tensionada que no quiere renunciar a nada para recuperar la serenidad, a pesar del coste de tanta insatisfacción interior: tristeza, ira, culpas, frustraciones, baja autoestima, etc.

 Todo esto repercute en la calidad de vida, en el rendimiento y en las relaciones socio familiares, causando mucho sufrimiento en nosotros y en los que más queremos. Tanta obsesión por los logros en el trabajo y la relevancia social ha emborronado la lucidez para comprender que el mal y la solución están dentro, y no fuera de nosotros.

La falta de sentido vital y la crisis de principios y modelos intocables, ofrecen pocas seguridades a las que aferrarse, aparte de los ansiolíticos y el psiquiatra. La ausencia de serenidad señala un punto de deshumanización al haber perdido el disfrute con lo que realizamos, la admiración ante las maravillas que nos rodean o descubrir el sentido de lo que hacemos con la actitud agradecida, humilde, aceptando los propios límites para convivir con ellos. Así es como se crece hacia lo profundo, no hacia arriba. Por tanto, ¿qué podíamos esperar de semejante ciaboga?

Pero como decía, la solución está dentro de nosotros; junto al problema. La serenidad es posible incluso en medio del dolor, como lo han demostrado tantas personas con su ejemplo de vida cuando se aplicaron a sí mismos que lo importante no está en lo que acontece (por muy doloroso que sea) sino en la actitud ante el sufrimiento. No importa qué, sino cómo sufras, decía Séneca. Quitar el dolor no es posible, pero es evidente que no todos los que están inmersos en el mismo dolor sufren igual. No existe, pues, un dolor en sí mismo, sino dolor.

La serenidad no es indiferencia ni complacencia. Las personas serenas no se sienten demasiado asustadas, preocupadas o ansiosas por el porvenir. Tampoco se regodean en la infelicidad del pasado, ni fantasean con catástrofes futuras. Estamos ante una virtud que abre la puerta a la mejora de la calidad de vida. La serenidad cuesta, pero nos predispone mejor al amor y a reírnos de nosotros mismos; posiblemente, el mejor binomio que existe.

La serenidad también es paciencia para vivir el “ahora”, que es donde debemos concentrar nuestras energías; y es abrirse a la esperanza de las múltiples posibilidades de la vida. Menos teléfonos móviles de última generación y más dedicación a recuperar la serenidad perdida, para “aceptar las cosas que no se pueden cambiar, valor para cambiar lo que puedo cambiar y sabiduría para conocer la diferencia”.

Es tiempo de experimentar que la felicidad y la serenidad son más una consecuencia que una meta. Y que tenemos que trabajarlas, porque no vienen solas. Es tiempo de descanso y de reflexión para recuperar la serenidad perdida. Y existe un camino que Jesús nos invita a recorrer, pero parece no estar de moda.

          Querido Dios, concédenos la serenidad para aceptar lo que no podemos cambiar

          Valor para cambiar lo que sí podemos

          Y la sabiduría para reconocer la diferencia.

Feliz agosto; hasta el día 26. ¡Paz y bien!

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Una Casa de Oración para TODOS los Pueblos

lunes, 21 de agosto de 2023
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481BCCB3-DACD-4FF4-A3A4-7C1F09FEFD90Sr. Donna McGartland

La publicación de hoy es del colaborador invitado Sr. Donna McGartland. Donna es una de las autoras de Love Tenderly: Sacred Stories of Lesbian and Queer Religious publicado por New Ways Ministry.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el vigésimo domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

“A todos los que… respeten mi pacto, los llevaré a mi santo monte y los haré felices en mi casa de oración; sus holocaustos y sacrificios serán aceptos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Is 56:6-7, énfasis mío).

¿Realmente leí correctamente esa línea en la primera litúrgica de hoy? TODOS los que se aferran al pacto? ¿La Casa de Oración de Dios es para TODOS los pueblos? No solo para los bautizados o los que van a la iglesia los domingos, no solo para los que leen la Biblia o los que son ordenados o confirmados o cualquier cantidad de condiciones que otros imponen con demasiada frecuencia. Isaías aclara que TODOS los que abrazan el Pacto de Dios, incluidos los extranjeros que ministran amorosamente en el nombre del Señor, vivirán en el monte santo de Dios.

La lectura del evangelio de hoy también desafía a aquellos que piensan de otra manera y ponen condiciones para la aceptación. En esta lectura de Mateo, Jesús parece estar luchando. Una mujer cananea, pagana, suplica por la curación de su hija. Jesús afirma que fue «enviado solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel«. Llega incluso a decirle a esta extranjera: “No está bien tomar la comida de los niños y echársela a los perros”. Ella, sin embargo, reclama el lugar que le corresponde y continúa suplicando. “Por favor, Señor, hasta los perros comen las sobras que caen de la mesa de sus amos”. Sus palabras tocan profundamente a Jesús y él cambia de actitud, respondiendo con asombro: “¡Oh mujer, grande es tu fe!”. Su hija está curada.

A menudo me pregunto qué estaba pensando y experimentando realmente Jesús en esta historia. Esencialmente llamó a esta mujer un perro. ¿Realmente creía lo que estaba diciendo? Este no es el Jesús que he llegado a conocer, un Dios que busca a los perdidos y libera a los que están atados. ¿Qué estaba pasando realmente en esta historia?

IMG_0327La que tiene el arte del perro gruñón” de Ally Barrett

Yo creo que Jesús realmente se estaba dirigiendo a sus discípulos cuando habló con la mujer cananea. Después de todo, fueron los discípulos quienes se resistieron a que el extranjero cananeo no fuera digno de su atención. Jesús se dirigió a la mujer usando las palabras de los discípulos. La mujer, por otro lado, se dirigió a Jesús como un verdadero israelita. “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” Esta mujer verdaderamente se estaba aferrando al pacto mencionado en Isaías. Es casi como si Jesús la estuviera invitando a reconocer esta verdad y cuando lo hizo, él respondió alabando su fe. Los discípulos de Jesús deben haber sido confundidos.

No es difícil dar el salto del extranjero cananeo a los que nos identificamos como LGBTQIA+. Recuerdo estar en una Misa donde el predicador habló sobre los males de ser LGBT. Me dolió profundamente, no solo porque me menospreció, sino porque todos los que escuchaban sus palabras escuchaban algo muy contrario al mensaje de amor de Jesús. Oré: “Hijo de David, ten piedad de él”. Sabía que esto no era de Dios; ni fue nuestro Evangelio.

La casa de Dios es un lugar donde todos son bienvenidos e invitados «a alegrarse en la casa de oración [de Dios]». Como proclama Isaías: “Mi casa será casa de oración para TODOS los pueblos”. Cualquier cosa contraria a este mensaje es simplemente no aferrarse al pacto que Jesús resumió al llamarnos a “amar a Dios con todo el corazón, mente y alma, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

Que todos aceptemos este llamado al amor y así habitemos en la Casa de Oración de Dios aquí en la tierra.

–Sr. Donna McGartland, 20 de agosto de 2023

Fuente New Ways Ministry

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“Pedir con Fe”. 20 Tiempo ordinario – A (Mateo 15,21-28)

domingo, 20 de agosto de 2023
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1touchoffaithLa oración de petición ha sido objeto de una fuerte crítica a lo largo de estos años. El hombre ilustrado de la época moderna no acierta a ponerse en actitud de súplica ante Dios, pues sabe que Dios no va a alterar el curso natural de los acontecimientos para atender sus deseos.

La naturaleza es «una máquina» que funciona según unas leyes naturales, y el hombre es el único ser que puede actuar y transformar, solo en parte, el mundo y la historia con su intervención.

Entonces la oración de petición queda arrinconada para cultivar otras formas de oración como la alabanza, la acción de gracias o la adoración, que se pueden armonizar mejor con el pensamiento moderno.

Otras veces la súplica de la criatura a su Creador queda sustituida por la meditación o la inmersión del alma en Dios, misterio último de la existencia y fuente de toda vida.

Sin embargo, la oración de súplica, tan controvertida por sus posibles malentendidos, es decisiva para expresar y vivir desde la fe nuestra dependencia creatural ante Dios.

No es extraño que el mismo Jesús alabe la fe grande de una mujer sencilla que sabe suplicar de manera insistente su ayuda. A Dios se le puede invocar desde cualquier situación. Desde la felicidad y desde la adversidad; desde el bienestar y desde el sufrimiento.

El hombre o la mujer que eleva a Dios su petición no se dirige a un Ser apático o indiferente al sufrimiento de sus criaturas, sino a un Dios que puede salir de su ocultamiento y manifestar su cercanía a los que le suplican.

Pues de eso se trata. No de utilizar a Dios para conseguir nuestros objetivos, sino de buscar y pedir la cercanía de Dios en aquella situación. Y la experiencia de la cercanía de Dios no depende primariamente de que se cumplan nuestros deseos.

El creyente puede experimentar de muchas maneras la cercanía de Dios, independientemente de cómo se resuelva nuestro problema. Recordemos la sabia advertencia de san Agustín: «Dios escucha tu llamada si le buscas a él. No te escucha si, a través de él, buscas otra cosa».

No es este el tiempo del cumplimiento definitivo. El mal no está vencido de manera total. El orante experimenta la contradicción entre la desgracia que padece y la salvación definitiva prometida por Dios. Por eso toda súplica y petición concreta a Dios queda siempre envuelta en esa gran súplica que nos enseñó el mismo Jesús: «Venga a nosotros tu reino», el reino de la salvación y de la vida definitiva.

José Antonio Pagola

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“Mujer, qué grande es tu fe”. Domingo 20 de agosto de 2023. 20º domingo de tiempo ordinario.

domingo, 20 de agosto de 2023
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43-OrdinarioA20Leído en Koinonia:

Isaías 56, 1.6-7: A los extranjeros los traeré a mi monte santo
Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Romanos 11, 13-15.29-32: Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel.
Mateo 15, 21-28: Mujer, qué grande es tu fe

A la vuelta del exilio, los discípulos de Isaías recobran las enseñanzas del profeta del siglo VII y proponen al nuevo Israel, en proceso de formación, que se abra a los valores de la universalidad y el ecumenismo. La apertura, sin embargo, no se basa en un compromiso diplomático ni en una ilusión quimérica sino en la causa universal de la Justicia. La tercera parte del libro de Isaías no propone que todas las religiones de su época se reúnan bajo la única bandera del pontificado de Jerusalén, sino que el pueblo que está naciendo después de cincuenta años de exilio sea el aglutinador de las aspiraciones más legítimas de la humanidad.

Los discípulos de Isaías son conscientes del peligro que subyace al nacionalismo exacerbado. La unidad étnica, cultural e ideológica de un pueblo no le da derecho a despreciar a los demás, bajo el pretexto de una falsa superioridad. Cada pueblo puede sólo ser superior a sí mismo en cada momento de la historia. Y esta superioridad consiste en transformar todas las decadentes tendencias centralistas, alienadoras y clasistas, en una consciencia de sus propias potencialidades de apertura universalista y de esfuerzo de comunión.

El nuevo Templo, como símbolo de la esperanza y la resurrección de un pueblo, debía convertirse en una institución que animara los procesos de integración universal. El Templo, como casa de Dios, debía estar abierto a los creyentes en el Dios de la Justicia y el Amor, cuya religión se inspira en el respeto por los más débiles y en la defensa de los excluidos.

Sin embargo, esta propuesta no tuvo casi resonancia y se convirtió en un sueño, en una esperanza para el futuro, en una utopía que impaciente aguarda a su realizador. Cuando Jesús expulsa a los mercaderes del Templo proclama a voz en cuello «Mi casa será casa de oración», la propuesta del libro de Isaías. El Templo, aun desde mucho antes de que apareciera Jesús, se había convertido en el fortín de los terratenientes y en el depósito de los fondos económicos de toda la nación. Había pasado de ser patrimonio de un pueblo a ser una cueva donde los explotadores ponían a salvo sus riquezas mal habidas. El enfrentamiento con los mercaderes tenía por objetivo no sólo reivindicar la sacralidad del espacio, sino, sobretodo, la necesidad de devolverle al Templo su función como baluarte de la justicia y de la apertura económica. Los guardias del templo cerraban el paso a los creyentes de otras nacionalidades, pero abrían las puertas a los traficantes que venían a hacer negocios sucios.

En ese proceso de ruptura con la decadencia del Templo y con la élite que lo manipulaba se enmarca el episodio de la mujer cananea. Jesús se había retirado hacia una región extranjera, no muy lejos de Galilea. Las fuertes presiones del poder central imponían fuertes limitaciones a su actividad misionera. Su obra a favor de los pobres, enfermos y marginados encontraba una gran resistencia, incluso entre el pueblo más sencillo y entre sus propios seguidores. El encuentro con la mujer cananea, doblemente marginada por su condición de mujer y de extranjera, transforma todos los paradigmas con los que Jesús interpretaba su propia misión. La mujer extranjera rompe todos los esquemas de cortesía y buen gusto que en las sociedades antiguas tenían un carácter no sólo indicativo sino obligatorio. Existían reglas estrictas para controlar el trato entre una mujer y un varón que no fuera de la propia familia. Los gritos desesperados de la mujer y sus exigencias ponían los pelos de punta no solo a los discípulos sino al evangelista que nos narra este relato. Con todo, la escena nos conmueve porque muestra cómo la auténtica fe se salta todos los esquemas y persigue, con vehemencia, lo que se propone.

Los discípulos, desesperados más por la impaciencia que por la compasión, median ante Jesús para ponerle fin a los ruegos de la mujer. El evangelista, entonces, pone en labios de Jesús una respuesta típica de un predicador judío: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel», para explicar cuál debería ser la actitud de Jesús. Por fortuna, la mujer, haciendo a un lado los prejuicios raciales ajenos, corta el camino a Jesús y lo obliga a dialogar. Cuál no sería la sorpresa de Jesús al encontrar en esta mujer, sola y con una hija enferma, una fe que contrastaba con la incredulidad de sus paisanos. Como Elías al comienzo de su misión, Jesús comprende que aunque la misión comienza por casa, no puede excluir a aquellos auténticos creyentes en el Dios de la Solidaridad, la Justicia y el Derecho. Por esta razón, su palabra abandona la pedantería del discurso nacionalista y se acoge a la universal comunión de los seguidores del Dios de la Vida.

Pablo, en la misma línea, abandona los inútiles esfuerzos por abrir a Israel a la esperanza profética y acepta la propuesta de los creyentes de otras naciones que están dispuestas a formar las nuevas comunidades abiertas, ecuménicas y solidarias.

En nuestro tiempo continuamos sin romper con tantos mecanismos que marginan y alejan a tantos auténticos creyentes en el Dios de la Vida, únicamente porque son diferentes a nosotros por su nacionalidad, clase social, estado civil o preferencia afectiva. ¡Esperemos que alguna buena mujer nos dé la catequesis de la misericordia y la solidaridad!

Por lo que se refiere a la misión «misionera» de los cristianos, bien sabemos que la letra del texto del evangelio de hoy bien podría inducirnos a error, pues hoy día la misión no puede estar centrada en ninguna clase restrictiva de ovejas, ni las de Israel, ni las del cristianismo, ni mucho menos las «católicas». La misión ha roto todas las fronteras, y sólo reconoce como objetivo el reinado del Dios de la Vida y de la Justicia. La misión ya no es ni puede ser chauvinista, porque hoy no cabe entenderla sino como «Misión por el Reino», es ecir, por la Utopía del Dios de la Vida, por el Ben Vivir que desea Dios para sus hijos e hijas, un Dios inabarcablemente plural en sus manifestaciones, en sus revelaciones, en sus caminos… Leer más…

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20.8.23 (Dom 30 TO) Mi hija tiene un demonio malo… Una hija/niña enferma vale más que todo el dogma (Mt 15, 21-28)

domingo, 20 de agosto de 2023
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IMG_0279La niña enferma, de Gabriël Metsu.
Rijksmuseum, Ámsterdam, Países Bajos

Del blog de Xabier Pikaza:

Ésta es la historia de una mujer que refuta el argumento “religioso” del mismo Jesús.

El futuro de las hijas (niñas, adolescentes) depende en gran parte de las madres; pero ellas no pueden resolverlo todo si no les acompaña “Jesús” (la sociedad, un tipo de iglesia).

La salud de la hija enferma de una mujer pagana (niña de barrio” o  casa rica) importa más que el dogma de la religión, del estado o de la economía financiera mundial.

Texto  

‒ En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.

‒ Y he aquí que una mujer cananea, saliendo de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten misericordia de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija está duramente oprimida por un demonio. ‒ Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Despídela, pues nos sigue gritando.

‒ Él contestó: No he sido enviado, sino las ovejas perdidas de la casa de Israel.

‒ Pero ella, llegando, se postró ante él, diciendo: Señor: ¡Socórreme!

‒ Él le contestó: No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.

‒ Pero ella dijo: Tienes razón, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

‒ Y entonces Jesús respondiendo le dijo: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas, En aquel momento quedó curada su hija (Mt 15, 21‒28)  [1]

Temas de fondo.

  1. El problema de esta mujer es su hija enferma. Da la impresión de que no es capaz de educarla como mujer madura… Éste es el problema principal de la humanidad: La cadena de la vida que pasa de manera no exclusiva, pero muy importante, de madres a hijas.
  2. Jesús empieza escaqueándose: He sido enviado a las ovejas perdidas del pueblo de Israel, no a los gentiles.  Jesús mesías tiene un pueblo al que debe cuidar: Su buena nación, su iglesia, su patria, su raza, su economía… Los demás que se arreglen como puedan o que mueran. Esta cananea refuta y supera ese argumento de Jesús
  3. Jesús razona su negativa:No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros Éste es el dogma de casi todos los pueblos del mundo, que ayudan (alimentan, educan) a sus hijos, dejando que mueran los otros
  4. La mujer pagana insiste; ella sabe más que Jesús… (lo que importa es la hija enferma). Pero ella sola no puede curarla; necesita la ayuda de otros (Jesús, la iglesia, tú mismo. El Jesús de esta curación parabólica no sabe, pero puede aprender
  5. Este Jesús que aprende y cambia es el prototipo de la Iglesia  Precisamente el hecho de cambiar ante la llamada concreta de la madre, indica que es “mesías. Esta mujer cananea de Mt 15 fue buena maestra de Jesús, pero Jesús fue también buen discípulo: Aprendió.
  6. Mujeres como ésta, que cambian al mismo Jesús, son el futuro de una iglesia donde no hay hijos y perros pues todos son hijos

Comentario (Mt 15, 21-28; cf. Mc 7, 24-30)

IMG_0277Este “milagro” (por mediación de la madre) se vincula con el  milagro del padre archisinagogo con su hija ( Mc 5,21-43; Mt 9, 18-26). En el caso del paganismo tenemos padre con hija, en cl caso de la gentilidad madre con hija). Más  específico es el milagro del padre  y la hija; más genérico y universal es el milagro de la madre con la hija. De ese milagro depende el futuro del ser humano en el mundo.

En ambos casos (en uno un padre judío, en otro una madre pagana) el milagro se concreta en la curación de las hijas, signo de la humanidad que Jesús debe sanar, para que haya familia verdadera, pero se realiza a través de los padres, en un caso a través del padre (cuya esposa está en la sombra), en el otro caso a través de la madre (sin que se hable de padre, quizá porque no actúa como tal).

En el caso anterior Jesús curaba primero al archisinagogo, por su propia iniciativa. En este caso será la madre pagana la que empiece “enseñando su verdad” a Jesús. Éste  un milagro de madre sin padre conocido, fuera del ámbito mesiánico de Jesús. Éste “milagro” es como un juego de espejos: La madre “cura” (ilumina), cambia) a Jesús, de manera que Jesús, a través de esta madre, puede curar a la hija enferma.Supongo aquí conocido el texto, y desde ese supuesto ofrezco una explicación más amplia de su contenido.

Entorno, una madre pagana. Este pasaje es más “dramático”, y va en la línea de la apertura social y religiosa de Marcos y de Mateo, de forma que muchos exegetas afirman que ha sido creado por su tradición (o por el mismo evangelista) para comentar y expandir su mensaje radical, centrado en la superación de las leyes alimenticias (y familiares) que separan a los judíos de los no judíos (tema de Mc 7, 1-23 y de Mt 15, 21-29). Del “mal” padre judío (el archisinagogo) pasamos a la madre pagana, que es buena, pero que, por sí misma, es incapaz de curar a su hija (acudiendo por eso a Jesús, a quien ella misma debe iluminar).

Ésta es pues una narración simbólica, pero ella hubiera sido imposible si no tuviera un “fondo” histórico centrado en el recuerdo de Jesús sanador, creador de una familia nueva, abierta a los gentiles (a diferencia de la familia rabínica judía), pues ante la hija enferma no hay distinción radical entre el “buen” padre judío y la madre pagana. Al situarse en un plano radical de “familia”, el evangelio supera los límites del sacralismo sinagogal, centrado en temas menores (de comidas y ritos), y se abre (nos abre), a la fe universal, es decir, a la experiencia de una relación que se extiende hacia el conjunto de la humanidad.

IMG_0278Aquí se desvela la más honda intención de Jesús, que a través de su mensaje de Reino quiere crear una familia en la que puedan crecer y vivir en humanidad todas las niñas (y niños) del mundo, sin diferencia entre judíos y gentiles. El hecho de que en este caso y en el anterior tengamos una hija curada (reintegrada a la familia, de padre judío o madre pagana) expresa la hondura del proyecto de Jesús, empeñado en que las hijas (muchachas jóvenes) puedan curarse y madurar en humanidad. De esa forma, el movimiento de Jesús se expresa como terapia de familia, curación integral, a partir de los eslabones más frágiles de la cadena de la vida, que son las hijas, como indicaré en el comentario que sigue, tomado de mi Evangelio de Marcos. La buena noticia de Jesús (Estella 2012), El evangelio de Mateo (VD, Estella 2017).

De esta forma se expresa la “buena noticia familiar” de Jesús, abierta a la vida de los niños (empezando por las niñas). En el caso anterior era Jesús el que debía “dirigir” el camino del padre judío, para que creyera de verdad en el Dios de la vida, y abriera un camino de futuro para su hija. En este caso es la mujer pagana la que conduce a Jesús y le enseña a descubrir el alcance y poder sanador de la fe, para que luego Jesús diga la “palabra” sanadora, ofreciendo su camino de vida a la niña pagana de madre solitaria (al parecer soltera o sin marido conocido).

            El evangelio de Marcos ejemplifica con este relato la superación de un tipo de leyes de pureza y de comensalidad intrajudía, confirmando un veredicto anterior, en el Jesús ha declarado puros todos los alimentos (cf. Mc 7, 19). En esa línea, este milagro confirma y amplía el tema del milagro  de la hija del archisinagogo), mostrando ahora que la pagana, una mujer de cultura helenista y raza sirofenicia cuya hija (se supone que es hija  única) está enferma (cf. Mc 7, 25-26). Esta mujer tiene fe en la vida, que es donde Dios para todos, empezando por las niñas gentiles (a las queno cura para que se hacen judías, sino para que vivan). Como digo, esta mujer pagana tiene fe en la vida, de manera que es ella la que debe “convertir” a Jesús, mesías de Israel, haciéndole ver que él tiene que ser “mesías para todos”, es decir, que no se trata de educar y curar a las niñas de un grupo social o de una nación, sino a todas las niñas del mundo.

Estamos ante un ejemplo y camino de terapia, es decir, de educación universal, abierta a todos los grupos sociales del mundo (por encima de las diferencias nacionales o religiosas). En principio, la niña a la que Jesús debe “curar” no tiene religión ni raza, es simplemente una necesitada a la que se debe acoger y curar, pero tiene una madre que la quiere, y que acude a Jesús, pidiéndole ayuda (como muchas madres hoy, 2014, piden ayuda a la Iglesia o a la familia mercedaria).

Pues bien, en un sentido más concreto, esta madre y su hija son encarnación y figura visible de un pueblo (siro-fenicio, cananeo) que a lo largo de siglos ha luchado contra los judíos en la misma tierra palestina y/o en su entorno. Ellas son el signo de las razas, religiones y naciones que se han opuesto a Israel desde los tiempos más antiguos, desde el tiempo de la conquista de Palestina por los judíos hasta la restauración de Esdras-Nehemías y las guerras de los macabeos.

En ese contexto aparece Jesús, como profeta y mesías de Israel (que viene a recoger y sanar a las ovejas perdidas de su pueblo, como seguirá diciendo el texto) pero que, al mismo tiempo, tiene que curar también a los paganos del entorno, como indican las historias de Elías y Eliseo (cf. 1Rey 17-21; 2 Rey 2-7), que ayudaron también a diversas familias y a viudas paganas de la misma región de Fenicia, como he puesto de relieve en Las mujeres en la Biblia Judía (Clie, Terrasa 2013). En esa línea, esta pasaje nos sitúa ante la exigencia de acoger y curar a todas las niñas, y de un modo especial a las niñas de aquellos grupos que parecen enemigos del nuestro.

En un primer momento, el texto presenta a la madre simplemente como mujer(gynê), sin referencia a un marido. Es muy posible que un judío hubiera malinterpretado la ausencia de esposo diciendo que ella no es madre legítima, sino un signo de la prostitución constante de los cananeos y gentiles.De todas formas, es madre y madre de un grupo social que parece opuesto al de Israel, un grupo del que Jesús no debería ocuparse.

Pues bien, ella aparece ante el Kyrios (Señor poderoso de Israel: 7, 28) como mujer necesitada. Todo el mundo gentil, la humanidad entera se condensa en su figura de madre con hija enferma. En algún sentido, la muerte de la niña pagana podría significar una noticia buena para Israel: desaparecen los enemigos, el pueblo de Dios puede habitar tranquilo sobre el mundo (en la línea de un salmo donde se pide que Dios mate a los hijos de los enemigos: cf. Sal 137, 9). Pero el evangelio piensa lo contrario. Esta mujer es importante como madre, y la vida de su hija es muy valiosa. Ellas dos, madre e hija, son signo de la humanidad entera a cuyo servicio ha de ponerse el mesías de Israel.

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La mujer que calló a Jesús. Domingo 20. Ciclo A.

domingo, 20 de agosto de 2023
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canaanite2bwoman1Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

A Jesús nadie era capaz de callarlo. Ni los sabihondos escribas, ni los piadosos fariseos, por no hablar de sacerdotes y políticos. La única persona que lo calló fue una mujer. Y encima, pagana.

Dos reacciones muy distintas ante un texto problemático

            El evangelio de Marcos cuenta el encuentro de una mujer pagana con Jesús, en el que este responde a su petición de forma fría, casi insultante. Lucas, tan interesado por los paganos, omitió este pasaje en su evangelio. Mateo, igualmente defensor de los paganos, adoptó una postura muy distinta: en vez de omitir el episodio, lo amplió, haciéndolo mucho más dramático.

El Mesías antipático y la pagana insistente

            Para entender la versión que ofrece Mateo de este episodio hay que conocer la de Marcos, que le sirve como punto de partida.

            Marcos cuenta una escena más sencilla. Jesús llega al territorio de Tiro, entra en una casa y se queda en ella. Una mujer que tiene a su hija enferma, acude a Jesús, se postra ante él y le pide que la cure. Jesús le responde que no está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos. Ella le dice que tiene razón, pero que también los perritos comen de las migajas de los niños. Y Jesús: «Por eso que has dicho, ve, que el demonio ha salido de tu hija».

            Mateo describe una escena más dramática cambiando el escenario y añadiendo detalles nuevos, todos los que aparece en cursiva y rojo en el texto siguiente.

«En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

― Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

― Atiéndela, que viene detrás gritando.

Él les contestó:

― Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:

― Señor, socórreme.

Él le contestó:

― No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso:

― Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió:

― Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.

Los cambios que introduce Mateo

  • El encuentro no tiene lugar dentro de la casa, sino en el camino. Esto le permite presentar a Jesús y a los discípulos andando, y la cananea detrás de ellos.
  • La cananea no comienza postrándose ante Jesús, lo sigue gritándole: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Pero Jesús, que siempre muestra tanta compasión con los enfermos y los que sufren, no le dirige ni una palabra.
  • La mujer insiste tanto que los discípulos, muertos de vergüenza, le piden a Jesús que la atienda. Y él responde secamente: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
  • La cananea no se da por vencida. Se adelanta, se postra ante Jesús, obligándole a detenerse, y le pide: «Señor, socórreme». Vienen a la mente las palabras de Mt 6,7: «Cuando recéis, no seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán más caso». Esta pagana no es palabrera; pide como una cristiana. Imposible mayor sobriedad.
  • Sigue el mismo diálogo que en Marcos sobre el pan de los hijos y las migajas que comen los perritos.
  • Pero el final es muy distinto. Jesús, en vez de decirle que su hija está curada, le dice: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas

Estos cambios se resumen en la forma de presentar a Jesús y a la cananea.

1) A Jesús lo presenta de forma antipática: no responde una palabra a pesar de que la mujer va gritando detrás de él; parece un nacionalista furibundo al que le traen sin cuidado los paganos; es capaz de avergonzar a sus mismos discípulos.

2) En la mujer, acentúa su angustia y su constancia. Ella no se limita a exponer su caso (como en Marcos), sino que intenta conmover a Jesús con su sufrimiento: «Ten compasión de mí, Señor», «Señor, socórreme». Y lo hace de manera insistente, obstinada, llegando a cerrarle el paso a Jesús, forzándolo a detenerse y a escucharla.

Ni obstinación ni sabiduría, fe

Jesús podría haberle dicho: «¡Qué pesada eres! Vete ya, y que se cure tu hija». O también: «¡Qué lista eres!» Pero lo que alaba en la mujer no es su obstinación, ni su inteligencia, sino su fe. «¡Qué grande es tu fe!». Poco antes, a Pedro, cuando comienza a hundirse en el lago, le ha dicho que tiene poca fe. Poco más adelante dirá lo mismo al resto de los discípulos. En cambio, la pagana tiene gran fe. Y esto trae a la memoria otro pagano del que ha hablado antes Mateo: el centurión de Cafarnaúm, con una fe tan grande que también admira a Jesús.

Con algunas mujeres no puede ni Dios

El episodio de la cananea recuerda a otro aparentemente muy distinto: las bodas de Caná. También allí encontramos a un Jesús antipático, que responde a su madre de mala manera cuando le pide un milagro (las palabras que le dirige siempre se usan en la Biblia en contexto de reproche), y que busca argumentos teológicos para no hacer nada: «Todavía no ha llegado mi hora». Sólo le interesa respetar el plan de Dios, no hacer nada antes de que él se lo ordene o lo permita.

            En el caso de la cananea, Jesús también se refugia en la voluntad y el plan de Dios: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.» Yo no puedo hacer algo distinto de lo que me han mandado.

            Sin embargo, ni a María ni a la cananea les convence este recurso al plan de Dios. En ambos casos, el plan de Dios se contrapone a algo beneficioso para el hombre, bien sea algo importante, como la salud de la hija, o aparentemente secundario, como la falta de vino. Ellas están convencidas de que el verdadero plan de Dios es el bien del ser humano, y las dos, cada una a su manera, consiguen de Jesús lo que pretenden.

            Gracias a este conocimiento del plan de Dios a nivel profundo, no superficial, Isabel alaba a María «porque creíste» y Jesús a la cananea «por tu gran fe».

            En realidad, el título de este apartado se presta a error. Sería más correcto: «Dios, a través de algunas mujeres, deja clara cuál es su voluntad». Pero resulta menos llamativo.

«Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel»

            Con estas palabras pretende justificar Jesús su actitud con la cananea. Si los discípulos hubieran sido tan listos como la mujer, podrían haber puesto a Jesús en un apuro. Bastaba hacerle dos preguntas:

1) «Si sólo te han enviado a las ovejas descarriadas de Israel, ¿por qué nos has traído hasta Tiro y Sidón, que llevamos ya un montón de días hartos de subir y bajar cuestas?»

2) «Si sólo te han enviado a las ovejas descarriadas de Israel, ¿por qué curaste al hijo del centurión de Cafarnaúm, y encima lo pusiste como modelo diciendo que no habías encontrado en ningún israelita tanta fe?»

            Como los discípulos no preguntaron, no sabemos lo que habría respondido Jesús. Pero en el evangelio de Mateo queda claro desde el comienzo que Jesús ha sido enviado a todos, judíos y paganos. Por eso, los primeros que van a adorarlo de niño son los magos de Oriente, que anticipan al centurión de Cafarnaúm, a la cananea, y a todos nosotros.

Primera lectura y evangelio

La primera lectura ofrece un punto de contacto con el evangelio (por su aceptación de los paganos), pero también una notable diferencia. En ella se habla de los paganos que se entregan al Señor para servirlo, observando el sábado y la alianza. Como premio, podrán ofrecer en el templo sus holocaustos y sacrificios y serán acogidos en esa casa de oración. La cananea no observa el sábado ni la alianza, no piensa ofrecer un novillo ni un cordero en acción de gracias. Experimenta la fe en Jesús de forma misteriosa pero con una intensidad mayor que la que pueden expresar todas las acciones cultuales.

Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Así dice el Señor:

«Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.»

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Domingo XX del Tiempo Ordinario. 20 Agosto, 2023

domingo, 20 de agosto de 2023
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“Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: -Señor, socórreme.”

Mt 15,21-28

Esta mujer despierta una profunda admiración. En principio es una más de esa larga lista de marginadas y desesperadas. A Jesús se le acercaban multitudes implorando salud. Los evangelios nos cuentan con detalle algunas curaciones pero fueron muchas más porque en diferentes lugares leemos: “le llevaron a muchos enfermos y los curó a todos”.

Lo dicho, en principio, esta mujer que grita tras Jesús y sus discípulos es una de tantas. Lo sorprendente, en primer lugar, es que Jesús no le hace caso. Sin embargo, ante su indiferencia, ella sigue gritando y por lo visto también corre, se planta delante de Jesús y de rodillas le suplica. Y de nuevo Jesús nos sorprende diciéndole que su condición de extranjera la priva de ser atendida.

Una mujer extranjera, desesperada, arrodillada ante un hombre que puede salvar a su hija, pero que no quiere atenderla e incluso acaba de insultarla, permanece con la dignidad intacta y desde ahí le reclama su parte.

Si no quieres darme, pan dame migajas, que con eso me basta. Y Jesús se desarma: -Mujer, ¡qué grande es tu fe! que se cumpla lo que deseas. Y el deseo de aquella mujer no era solamente que su hija se sanara sino que toda persona pudiera disfrutar de la salud que trae Jesús.

Con esa niña que queda liberada de su enfermedad la Buena Noticia de Jesús se abre de manera Universal. Jesús comprende y aprende que nadie puede quedarse fuera. El amor de Dios no conoce fronteras. Ante los ojos del Abba no hay extrajeras, solo hijas e hijos.

Gracias a esta mujer que sabe ponerse de rodillas manteniendo toda su dignidad, la humanidad crece, y seguirá creciendo pues de estas mujeres no ha habido una sola.

Oración

Danos, Trinidad Santa, la humildad que dignifica, esa que nos hace reconocernos pequeñas pero de un valor inmenso ante tus ojos. ¡Amén!

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Un auténtico diálogo que enriquece a Jesús y a la mujer.

domingo, 20 de agosto de 2023
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Mt 15,21-28

Hoy las tres lecturas y hasta el salmo van en la misma dirección: La salvación universal de Dios. El tema de la apertura a los gentiles fue de suma importancia para la primera comunidad. Muchos cristianos judíos pretendían mantener la pertenencia al judaísmo como la marca y seña de la nueva comunidad, conservando la fidelidad a la Ley. Esta postura originó no pocas discusiones entre los discípulos y no se solucionó hasta pasado casi un siglo de la muerte de Jesús. Por eso es tan importante este relato.

Mateo relata este episodio inmediatamente después de una violenta discusión de Jesús con los fariseos y letrados acerca de los alimentos puros e impuros. Seguramente la retirada a territorio pagano está motivada por esa oposición. Jesús viendo el cariz que toman los acontecimientos prefiere apartarse un tiempo de los lugares donde le estaban vigilando. El relato pretende romper con los esquemas estereotipados que algunos cristianos pretendían mantener: judío=creyente y extranjero=pagano o ateo.

El evangelista no pretende satisfacer nuestra curiosidad sobre un acontecimiento más bien anodino. Quiere dejar claro que si una persona tiene fe en Jesús, no se puede impedir su pertenencia a la comunidad aunque sea “pagana”. Es un relato magistral que plantea el problema desde las dos perspectivas posibles. En él se quiere insistir tanto en la actitud abierta de los cristianos como en la necesidad de que los paganos vivieran unas disposiciones adecuadas de reconocimiento y humildad.

Los perros son considerados impuros en muchas culturas. La idea que nosotros tenemos de hiena es lo que más se aproxima a la idea de perro inmundo. Pero hay gran diferencia entre los perros salvajes y los de compañía, que son considerados como familia. A esta diferencia se aferra la mujer para salir airosa. Jesús no podía prescindir de los prejuicios que el pueblo judío arrastraba. Jesús tenía motivos para no hacer caso a la Cananea; pero vemos un Jesús dispuesto a aprender, incluso de una mujer pagana.

En el AT hay chispazos que nos indican ya la apertura total por parte de Dios a todo aquel que le busca con sinceridad. La primera lectura nos lo confirma: «A los extranje­ros que se han dado al Señor les traeré a mi monte santo». No cabe duda de que Jesús participa de la mentalidad general de su pueblo, que hoy podíamos calificar de racista, pero que, en tiempo de Moisés, fue la única manera de garantizar su supervivencia.

Gracias a que, para Jesús la religión no era una programación, fue capaz de responder vivencialmente ante situacio­nes nuevas. Su experiencia de Dios y las circunstancias le hicieron ver que solo puede uno estar con Dios si está con el hombre. Las enseñanzas de Jesús no son más que el intento de comunicarnos su experiencia personal de Dios. Pero para poder comunicar una experiencia, primero hay que vivirla. Jesús, como todo ser humano, no tuvo más remedio que aprender de la experiencia cotidiana.

Jesús toma en serio a la mujer, no como los discípulos. El texto oficial quiere suavizar la expresión de los discípulos y dice ‘atiéndela’. Pero el “apoluson” griego significa también despedir, rechazar; exactamente lo contrario. La respuesta de Jesús: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”, no va dirigida a los apóstoles, sino a la Cananea. La dureza de la respuesta no desanima a la mujer, sino todo lo contrario. Le hace ver que el atenderla a ella no va en contra de la atención que merecen los suyos.

Por ser auténtico y sincero por ambas partes, el diálogo es fructífero. Jesús aprende y la cananea también aprende. Se produce el milagro del cambio en ambos. Lo que en este relato resalta de Jesús es su capacidad de reacción. A pesar de su actitud inicial, sabe cambiar en un instante y descubrir lo que en aquella mujer había de auténtica creyente. Jesús descubre que esa mujer, aparentemente ajena al entorno de Jesús, tiene más confianza en él que los más íntimos que le siguen desde hace tiempo.

Jesús es capaz de cambiar su actitud porque la Cananea demuestra una sensibilidad mayor de la que muestra Jesús. De ella aprendió Jesús que debía superar sus prejuicios. Aprendió que hay que proteger ante todo a los débiles; una idea femenino-maternal. Le sorprendió la confianza absoluta que en él tenía la mujer; otro valor femenino. Lo que más maravilla en el relato es la capacidad de Jesús de aceptar, es decir, hacer suyos los valores femeninos que descubre en la mujer. Jesús descubre su «anima» y la integra.

La mujer representa a todos los que sufren por el dolor de un ser querido. La profunda relación entre ambas impide delimitar donde empieza el problema de su hija. La madre es también parte del problema; de hecho, le dice socórreme. La enfermedad de la hija no es ajena a la actitud de la madre. Curar a la madre supone curar a la hija. La enfermedad de la hija nos hace pensar en problemas de relación materno-filial. Cuando la madre se encuentra a sí misma con la ayuda de Jesús, se soluciona el problema.

Hoy sabemos que la salud psicológica depende de unas relaciones adecuadas con los demás y con nosotros mismos. Debemos aceptar, como la Cananea, que muchas de las carencias de los demás se deben a nuestra falta de compromiso con ellos. Sobre todo, en el ambiente familiar, una relación inadecuada entre padres e hijos es la causa de las tensiones y rechazo del otro. Muchas veces, la culpa de lo que son los hijos la tienen los padres, por no ponerse en su lugar e intentar comprender sus puntos de vista. El acoger al otro con cariño y comprensión podría evitar muchísimas personalidades enfermizas.

El texto nos enseña que ser cristiano es acercarse al otro, superando cualquier diferencia de edad, de sexo, cultura o religión. El prójimo es siempre el que me necesita. Nosotros no hemos tenido, ni tenemos esto nada claro. Por creernos superiores a los demás, nos sigue costando demasiado aceptar a “otro” como es y dejarle seguir siendo diferente; sobre todo al que es “otro” por su religión. Tenemos que aprender del relato, que el que me necesita es el débil, el que no tiene derechos, el que se ve excluido, independientemente de su estado. También en este punto está la lección sin aprender.

Juzgar y condenar en nombre de Dios a todo el que no pensaba o actuaba como nosotros, ha sido una práctica constante en nuestra religión a través de sus dos mil años de existencia. Va siendo hora de que admitamos los tremendos errores cometidos por pensar y actuar de esa manera. Debemos reconocer que Dios nos ama a todos, no por lo que somos, sino por lo que Él es. Esta verdad bastaría para desmantelar todas nuestras pretensiones de superioridad y como consecuencia, todo atisbo de intolerancia y rechazo al que no piensa o actúa como nosotros. Debemos tratar a todos como Dios nos trata.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Necesitados.

domingo, 20 de agosto de 2023
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Mt 15, 21-28

«¡Ten piedad de mí! … ¡Señor, socórreme!»

Jesús está en tierra de gentiles. Una mujer cananea tiene una hija gravemente enferma, siente necesidad de ayuda, tiene una fe ciega en que Jesús puede ayudarle… y su hija queda sana. Nos suena a conocido. Nos recuerda a ese otro episodio en el que un centurión tiene un criado enfermo, sale al encuentro de Jesús en Cafarnaúm, y el criado recobra la salud. «Mujer, grande es tu fe», le dice a la cananea. «Os aseguro que no he encontrado en Israel una fe como ésta», dice del centurión. En ambos casos concurren dos circunstancias que propician el milagro: la primera, que le buscan porque se sienten necesitados de ayuda, la segunda, que confían en Jesús.

Sentirse necesitado es el primer paso para el seguimiento de Jesús, y quien no sienta esa necesidad jamás se acercará seriamente a él y se perderá la buena Noticia (como les pasó a los notables de Israel y como nos pasa a tantos de nosotros). A Jesús le siguió la gente necesitada, gente característica de una región y una época en que la incultura, la enfermedad y la pobreza, estaban tan arraigadas que constituían la tónica general de la sociedad. Pero su necesidad no era sólo de índole material, porque, además, se sentían despreciados por los buenos; por los predilectos de un Dios que premiaba a los justos con bienes y castigaba a los pecadores, como ellos, con miserias.

Y fueron estos últimos los que encontraron en Jesús una puerta abierta a la esperanza, porque Jesús trataba a cada uno como si fuese el más importante de los hombres. No mostraba ninguna preferencia por los doctores, los santos o los ricos, sino que acogía a todo el que se le acercase. A esos míseros, desarrapados, a veces cojos, o ciegos, casi siempre impuros, les decía que poseían la dignidad de hijos de Dios; que eran herederos de su Reino; que sus calamidades no eran fruto del rechazo de Dios por sus pecados; que el papel de Dios no es castigar a los pecadores, sino ayudarles a salir de la esclavitud que acarrea el pecado; que, en todo caso, quien cae en él no debe temer ni desesperar, porque Abbá perdona siempre y sin condiciones… Una excelente noticia.

Les hablaba en un lenguaje familiar que todos entendían; no como los escribas y los fariseos. Cualquier cosa cotidiana le servía para hablarles de Dios, porque sentía que toda la creación es sagrada, reflejo del creador. Nunca tenía prisa; les dedicaba todo el tiempo y la atención que requería su tarea. Vivía para ella. Para aquellos excluidos, marginados, empecatados, malditos, abandonados, ignorados… esto era el reino de Dios en la Tierra. Ya no había que esperar más; estaba allí, junto a ellos…

Respecto a nosotros, sólo nos decidiremos a seguir a Jesús en serio si nos sentimos tan necesitados de ayuda como ellos y confiamos en él. Y es cierto que la sociedad moderna nos proporciona una sensación de seguridad que antes no existía, pero las necesidades esenciales no han variado ni un ápice desde entonces: dar sentido a la vida y vencer el miedo a la muerte. Y eso es lo que nos ofrece Jesús… Pero, para confiar en él como confiaron la cananea o el centurión, es preciso conocerle… y hoy casi nadie parece interesado en mantener su recuerdo.

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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La mujer cananea y el sínodo de la sinodalidad.

domingo, 20 de agosto de 2023
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9-1COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XX TO

(Mt 13, 21-28.)

Síntesis: Relato de la conversión de Jesús: De judío a cristiano católico (universal). Paralelismo con la conversión que nos pide el proceso hacia una Iglesia Sinodal: De la exclusión a la Iglesia de todos, todas y todes. Repitan, por favor: Todos, todas y todes. De una Iglesia organizada piramidalmente a una Iglesia circular: Sin clericalismo ni patriarcado ni machismo. Iglesia de iguales y corresponsables con su misión: Sacramento del Reinado de Dios.

El comentario del Evangelio de este domingo lo hago desde “mi estar” en esta Iglesia en revisión, en discernimiento sobre su futuro. Como mujer que espera y trabaja para que no perdamos la oportunidad que el Sínodo de la Sinodalidad nos ofrece de actualizar y abrir la Iglesia a los signos de los tiempos.

Las tres lecturas de la liturgia de hoy hablan de los gentiles, de los que están fuera del pueblo de Israel y sus instituciones. Y por extensión, de todos los excluidos de casas y mesas “institucionalizadas y excluyentes”. Y el mensaje a descubrir en estas lecturas es el alcance universal del Reinado de Dios y el papel que la Iglesia Católica, como  Patrimonio de la Humanidad, debe desempeñar en él. En la primera lectura Isaías anticipa: “A los extranjeros los traeré a mi monte santo y los llenaré de júbilo en mi casa de oración”. En la segunda, Pablo, apóstol de los gentiles, se dirige a los Romanos, gentiles ellos, y les anuncia que toda la humanidad es sujeto de la misericordia divina, sin acepción de personas. Y el Evangelio nos escenifica (psicodramatiza), en los personajes de una mujer siro-fenicia, la cananea, y Jesús, cómo llevar adelante el proceso de cercanía, apertura, aceptación y acogida del otro aunque sea gentil, extranjero o simplemente piense diferente a nosotros.  

Siempre me ha gustado este pasaje bíblico de la mujer sirio-fenicia o cananea. Para mí este relato ha sido un estímulo y modelo en mi propia evolución como creyente crítica y librepensadora. Siempre he admirado la ayuda mutua que los dos personajes llevan a efecto en su encuentro e intercambio de saberes. En este diálogo entre la mujer cananea y Jesús los dos aprenden y se enseñan recíprocamente. Se da un encuentro enriquecedor para los dos. Ganaron los dos. Hay que alabar la osadía, seguridad, constancia y persistencia de la mujer. Ejemplo de fuerza, valentía y creatividad. Lo tenía todo en contra: era mujer y extranjera. Pero era madre y los discípulos y Jesús no lo sabían. Su amor de madre  y la  necesidad de encontrar remedio al dolor de su hija es más grande que la dificultad y resistencia que encuentra en su camino. Tiene claro lo que necesita y sabe quién tiene la solución y resiste hasta el insulto pero consigue lo que busca y desea. Pertinaz, humilde e inteligente. Hoy diríamos que es una mujer empoderada y asertiva.

Pikaza, comentando este relato bíblico, llama a la mujer cananea ”catequista de Jesús”. Esta mujer enseña a Jesús y Jesús aprende de ella. Lucas nos dice que Jesús crecía en talla, sabiduría y bondad. Y el relato que estamos contemplando nos brinda un ejemplo claro del cambio de actitud de Jesús.  Jesús aprende de la mujer cananea. En este encuentro se produce en Jesús una conversión, un cambio de mentalidad, un cambio de actitud ante los no judíos. Primero Jesús contesta a la petición de esta madre cananea desde el dogma judío: que los judíos eran hijos y  los paganos perros. En segundo lugar Jesús supo  escuchar  y aprender de la respuesta: “También los perros comen de lo que cae de la mesa de los señores”. La cananea le enseña a superar sus prejuicios judíos. También los gentiles son hijos. Este cambio de actitud, gracias al encuentro con la mujer cananea, humaniza a Jesús. Como todos los humanos, Jesús asumió su “sombra (M. Navarro) y creció, con ello, en madurez personal. Ver a Jesús evolucionando y creciendo como ser humano nos facilita y hace posible identificarnos con él, pues es como nosotros, pero más y mejor. Por eso, nos podemos mirar en él como modelo o ideal humano.

A modo de moraleja, lección aprendida o por aprender.

En el momento actual de la Iglesia: A un mes de la 1ª Asamblea General del Sínodo de la Sinodalidad reflexionar sobre este relato bíblico es inspirador y fortalece la esperanza de que  otro modo de ser Iglesia es posible. Porque:

1.- Este relato bíblico es un espejo o marco de referencia en ell que debemos mirarnos todos los sujetos eclesiales, clero y laicado, en esta fase de discernimiento en el Camino hacia una Iglesia Sinodal: Comunión, Misión y participación. Es de capital importancia en esta mirada, la actitud de conversión (cambio de mentalidad) y apertura a lo que el Espíritu quiere decir a las iglesias. Este es un proceso espiritual. Sin miedo a los cambios necesarios. Con la confianza de que no estamos solos. Dios está con nosotros. Y Dios confía en nosotros. Es su Reinado la meta que todos debemos perseguir.

2.- La mujer siro-fenicia, cananea es ejemplo y modelo para la Revuelta de las Mujeres en la Iglesia. Como la mujer cananea tenemos muy claro que: Lo que pedimos, dignidad e igualdad, es justo y necesario. Que como sujetos eclesiales tenemos un potencial infraevaluado en perjuicio de la misión de la Iglesia. Que nuestra integración en todos los estamentos es de justicia e inteligencia. Porque amamos la Iglesia y nos duele su cerrazón y despilfarro de talentos. Porque las justificaciones de esta injusticia “es dogmáticamente imposible” “teólogicamente infundado” “Jesús fue varón” “Jesús eligió  sólo apóstoles varones” etc. además de ser un insulto a la historia y la inteligencia, nos suenan o equivalente a “no es justo dar el pan de los hijos a los perros” o «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel»   

3.- Las mujeres y los hombres (todos, todas y todes) en la Iglesia Sinodal (Comunión, Misión y participación) somos necesarios, corresponsables y comprometidos con su misión. La Iglesia, como sacramento de salvación para toda la humanidad, tiene que  abrirse a los signos de los tiempos y dar respuesta a los problemas reales de los hombres y mujeres de hoy, si quiere tener futuro.

Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. Bautizados ¡¡¡qué grande debe ser vuestra fe-confianza en la Iglesia para que se cumpla lo que pedís y deseáis!!!

María África de la Cruz

Fuente Fe Adulta

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“Los evangelios: ¿Historia o catequesis?”, por Enrique Martínez Lozano

domingo, 20 de agosto de 2023
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Al programar la entrada del domingo próximo,  nos hemos enterado del fallecimiento de la esposa de Enrique Martínez Lozano tras un desgraciado accidente. Desde Cristianos Gays con sentido agradecimiento, compartimos su dolor en este momento. Estáis ambos en nuestra oración. Un abrazo virtual.

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20 agosto 2023

Mt 15, 21-28

Gracias a los estudios historiográficos y exegéticos, cada vez somos más conscientes de que los evangelios no son tanto crónicas históricas -al menos, en el sentido en que nosotros entendemos esa expresión-, cuanto catequesis surgidas en el seno de las diferentes comunidades.

Con el objetivo de fortalecer la fe de aquellas comunidades y de marcar pautas de comportamiento, los redactores de los textos no tenían ningún reparo en poner en boca de Jesús afirmaciones que él nunca pudo haber pronunciado, así como tampoco les creaba problema “inventar” episodios que pudieran iluminar la situación de las comunidades de finales del siglo I.

Esto es lo que, según los estudios más rigurosos, sucede con el texto que comentamos hoy. Quienes hacen una lectura literal -como yo mismo la hice en algún momento- entienden que Jesús vivió aquí una especie de “conversión”, al ser cuestionado por una mujer pagana; conversión que lo habría sacado de una actitud exclusivista –“solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”– para conducirlo a otra universal.

Sin embargo, parece seguro que nada de eso ocurrió. Porque la problemática a la que se refiere el texto no tuvo lugar en tiempos de Jesús, sino que surgió más tarde, cuando algunas personas provenientes, no del judaísmo sino del paganismo, se interesaron por formar parte de aquellas comunidades que seguían “el camino” del Maestro de Galilea. Ahí se planteó el problema y ese sería el contexto donde nació el texto en cuestión.

Los paganos -que eran llamados habitualmente “perros”- solicitan entrar en la comunidad. Tras un debate que no debió resultar fácil ni rápido, el evangelista pone la respuesta -favorable- de los responsables comunitarios en boca de Jesús. Con ello buscaba sencillamente dotar de autoridad a la decisión recién tomada.

La superación del literalismo en la lectura de los evangelios nos acerca más a la historia y, sobre todo, permite una lectura simbólica mucho más rica, que facilita captar la sabiduría atemporal que contienen, al igual que todo libro sapiencial. Por definición, todo escrito sapiencial es atemporal y universal.

Por el contrario, el literalismo -la absolutización de cualquier texto (da igual que sea el Evangelio, la Bhagavad Gita o Un Curso de Milagros)- conduce al dogmatismo y al fundamentalismo. Y el dogma es la anticomprensión. Por lo que el hecho de ver un texto como intocable y tratar de justificarlo a toda costa constituye el mayor obstáculo para abrirse a la verdad.

Todos los textos son únicamente “mapas” que quieren apuntar hacia al “territorio”; “menús” que la nombran y la ofrecen, pero no la “comida” misma. El drama -con sus secuelas de engaño, confusión y sufrimiento- se produce cuando los mapas se presentan como el territorio mismo, y el menú como si fuera ya la comida, es decir, como la verdad absoluta. Ciertamente, unos textos y unos menús son más acertados o elaborados que otros, pero no pueden ser absolutizados. Porque el territorio o la comida -la verdad- no se pueden poseer, solo se pueden habitar o saborear. La paradoja que somos -una clave a no olvidar siempre que hablemos de lo humano- muestra que no podemos poseer (tener) la verdad -ningún texto puede pretender estar en posesión de ella-, aunque, sin embargo, en nuestra identidad profunda, la somos.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Por encima de los cromosomas están las neuronas.

domingo, 20 de agosto de 2023
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38E2BA14-1BB1-4A55-8E72-51DD8CEBDEA2Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

16.08.2023

01.- Jesús salió de allí y se retiró a Tiro y Sidón.

    ¿De dónde sale Jesús?

    Este momento de Jesús que hemos escuchado en el evangelio se sitúa en Jerusalén entre fariseos y maestros de la ley. El cp 21 de Mateo comienza así: Jesús se marcha de Jerusalén. No es una salida geográfica, sino que Jesús marcha, sale del “centro religioso judío”, porque  aquella gente: fariseos y maestros de la ley “no tienen remedio” y se marcha a tierra extranjera: Tiro y Sidón. Podríamos decir que es una salida misionera.

    Hay iglesias (y no me refiero a los edificios), hay movimientos religiosos e ideológicos de los que no es que sea mejor salir, sino que nunca debiéramos haber entrado en ellos.

02.- Jesús –judío- se abre a todos.

Es difícil encontrar en  los cuatro evangelios una imagen de Jesús tan judía como la que nos ofrece Mateo en este relato que hemos escuchado.

Al mismo tiempo, es difícil encontrar otro texto como éste en el que esa historia “étnica” se quiebra y cambia de rumbo hacia el universalismo. Jesús lo hace a través de una mujer sencilla, extranjera y pagana: siro-fenicia, pero creyente.

Mateo escribe a cristianos de origen judío y les ofrece esta (y otras) catequesis de modo que pasen del particularismo étnico, incluso racial, al universalismo.

Será San Pablo quien dé el paso definitivo de lo judío a lo universal.

Dos palabras subrayan este paso de lo particular y étnico (etnia) al pueblo (laos) de Dios universal. San Pablo dice: antes eráis etnia, ahora sois laos). (Efe 2,19). (Ethné (etnia) y laos (pueblo).

En la Iglesia estamos no por la etnia, por la raza sino por el laos de Dios, por ser pueblo de Dios.

Esta mujer cananea, que no es miembro del Pueblo de Dios porque no era de la etnia judía, encarna el ideal de lo que debe ser un miembro del Pueblo de Dios.

Dos breves -pero importantes- conclusiones:

           * La simplicidad (con matices fanáticos) con que se utilizan algunos términos tales como Pueblo de Dios e Iglesia, porque ni están todos los que son ni son todos los que están. Ni todos los creyentes (como la mujer siro fenicia) están en la Iglesia, ni todos los que están en la Iglesia son creyentes.

Pasaba ayer y pasa hoy.

Muchos obispos –especialmente fundamentalistas- piensan que el catolicismo es una “identidad cohesionada por una ideología dogmática” frente al mundo pagano y hostil.

             * Rahner llamaba cristianos anónimos a tantos creyentes, que –como la mujer siro/fenicia- no militan en la Iglesia, ni están bautizados, pero son gente honrada, “buena gente”. (Y que –por otra parte- son la mayoría de la humanidad).

Jesús rompe las fronteras estrechas del judaísmo, de la ley, del rito, y las sustituye por la misericordia por la misericordia. La intransigencia dogmática, la ley quedan superadas por la misericordia.

               * San Pablo fue quien, años después, daría forma teológica a estas cosas y formuló una antropología y eclesiología anti-racista: Ya no hay judío ni griego, pues toda diferencia entre judío y no judío ha quedado superada, (Rom 10, 12). «Todos vosotros, los que creéis en Cristo Jesús, sois hijos de Dios… Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. Todos sois uno en Cristo Jesús”, (Gál 26, 28).

El cristiano, es abierto, universal por esencia. Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) clamaba y rompió con la iglesia oficial del Reich que propugnaba una iglesia aria. No se puede preguntar si uno es judío para entrar en la Iglesia.

Francisco lo decía estos días en Lisboa: En la Iglesia caben todos, todos, todos…

Para ser cristiano –iglesia- no podemos pedir el DNI, ni pasaporte, ni “papeles”, ni el sexo al que pertenezca…

Lo hemos escuchado en la 1ª lectura de Isaías: tu casa, (la Iglesia), Padre, está abierta a para todos los pueblos.

¿Iglesia española, iglesia vasca? ¿Dos comunidades eclesiales? ¿Dos celebraciones de la Pascua en una misma parroquia? etc.

¿Somos católicos en serio: es decir, universales?

03.- Los perros y los amos

El lenguaje es fuerte.

Los perros son los no judíos, los extranjeros.

La misma mujer siro-fenicia da por válido este presupuesto cuando le dice a Jesús:También los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

La escena del evangelio de hoy se desarrolla, dentro de las más puras coordenadas de la religiosidad étnica. [1] Pero se da una superación de lo racial de lo étnico.

Los extranjeros son los perros. Los de mi etnia, los de mi raza y mi pueblo somos los amos.

Pero desde el cristianismo no podemos hablar de perros y de amos. Todos vosotros sois hermanos, (Mt 23,8).

Ya en el AT se repite con mucha frecuencia la llamada a tratar bien al extranjero:

No maltratarás ni oprimirás al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. (Éxodo 22,21).

    Jesús no desprecia a nadie, no se impone por la fuerza de la nacionalidad, de la etnia, de la ley, de la tradición.

    Por encima de los cromosomas están las neuronas, por encima de lo racial está el pensamiento.

04.- Mujer, qué grande es tu fe.

Esta afirmación rompe los esquemas religiosos hasta entonces vigentes en el Pueblo de Dios.

Que una mujer sea protagonista de este relato es un hecho significativo. Si alguien no tenía voz en Israel eran precisamente las mujeres. Eligiendo a una mujer, extranjera y cananea, Mateo acaba con todos los esquemas religiosos hasta entonces vigentes.

Desde Jesús lo que determina la pertenencia al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona. No olvidemos nunca que, en el contexto del evangelio de Mateo, la fe significa la relativización de la Ley y de la Tradición, necesarias, pero nunca prioritarias. ni con valor de absolutos.

Llama la atención la marginación a la que la mujer se ha visto sometida en la historia de la Iglesia. Parece como si la Iglesia hubiese recuperado el sistema religioso veterotestamentario de marginación de la mujer en el Pueblo de Dios.

Y yo creo que no es una mera cuestión jurídica, que la pueda solucionar la sinodalidad con una disposición normativa del papa o del dicasterio que fuere: “desde mañana la mujer podría celebrar misa”… No. Es una cuestión más honda, que ya la resolvió san Pablo: “no hay judío ni griego, hombre ni mujer, todos sois uno e iguales”.

Lo que nos une en la Iglesia no es la biología, ni la etnia, sino la fe. Y mujer y hombre pueden ser creyentes por igual.

La presencia de la mujer en la Iglesia no es una cuestión del Derecho Canónico (ley), sino de la teología cristiana más honda: todos somos iguales. Hombres y mujeres.

05.- JESÚS SANA

    Jesús cura, perdona, sana, alivia, acompaña a todo el mundo sea de la nación que sea, sin hacer acepción de personas, (Rom 2,11). A Jesús le da lo mismo da que seamos leprosos, endemoniados, medio locos, paralíticos, hombres o mujeres (lgtbi), samaritanos, judíos, o sirofenicios, centurión romano, cananeos, cobradores de impuestos, o que estemos muertos moral (hijos pródigos)o físicamente. Jesús cura, salva.

Las naciones y las Iglesias tienen fronteras, pero la salvación de Jesús no tiene límites.

Salid a los cruces de los caminos e invitad a todos los que encontréis, buenos y malos. (Mt 22).

    Como la hija de aquella mujer pagana, confiemos en el Señor

y en ese momento quedaremos curados.

[1] San Pablo cambió esta cuestión tan radicalmente que ya no usará la palabra etnia para el pueblo como Iglesia, comenzará a hablar de laos: laico: pueblo

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Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33)

miércoles, 16 de agosto de 2023
Comentarios desactivados en Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33)

Del blog de J.A. Olaz El rincón del peregrino:

Me proteges cada día como cordero tuyo, y yo me ocupo de tus cosas alabándote todos los días,

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 Señor, ¿para qué te tenemos? ¡Para que te ocupes de nuestras cosas y nosotros de las tuyas! (Mt.6:33)

Así tú lo has dicho.

Señor, Tú me das la vida cada madrugada
Y yo no reparando en ello
respiro con dificultad cada día
Y así sobrevivo hasta la extenuación.
Y hago mil planes sin contar contigo
Los buitres de mi jardín mustio y reseco merodean por todo mi ser
Y mis huesos están resecos como el polvo.

Y yo como paloma blanca
Como Cordero de tu rebaño
Soy atacado y muy herido por mis
sombríos planes, con las fieras y las alimañas de este mundo.
Y así día tras día.

Hombre, dices continuamente que crees en el Señor,

el rey de tu jardín
Y dejas al Señor del Mal habitar junto al pozo blanco.

¡Cuánto pánico tiene el hombre
a descansar en el jardín de su señor!
A darle todos los aperos del jardinero
y dejar que él y solo él sea el jardinero de tu vida.

Dejarle ser sembrador
Podar nuestras ramas
Enderezarnos cada día
Regar nuestra alma
Para que otros recojan tus frutos

Padre, recibo tu aliento cada día,tu viento que no reseca y es brisa del edén
Para ser aliento, el tuyo, y ya jamás quedarme sin él.

Tú me llevarás por donde no quiero para hacer lo que no quiero

En las huellas de la humildad
me haces ver tus pisadas que son firmes
y sin volver la vista atrás me pides con dulzura como tú lo sabes hacer,
que pise a tu lado como Padre e hijo, como dos amigos.

Y me recuerdas que tú eres águila real y me creas y crías cada día
dejándome llevar por tus sentidos.

Me proteges cada día como
cordero tuyo, y yo me ocupo de tus
cosas alabándote todos los días,
simplemente, estando muy agradecido por qué tú te ocupas
de las mías

Eso tengo que vivirlo porque así me lo has pedido

*

Alfonso Olaz

21.07.2023

***

 

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“El tesoro se llama Jesús”, por Santiago Agrelo

miércoles, 16 de agosto de 2023
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IMG_0133«Y si la palabra de Dios es el campo…»

«Jesús lo dijo así: ‘El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo’. Y el corazón entiende que ese tesoro, ese reino, se llama Jesús»

«Y si la palabra de Dios es el campo en el que he de buscar el tesoro escondido, palabra de Dios para mí son los pobres, mandato con el que Dios me obliga son los pobres, ley de Dios para mí es el hombre»

«Por él, por ti, he de darlo todo para adquirir el campo … Feliz búsqueda del tesoro escondido. Feliz encuentro con Cristo Jesús en su palabra, en su eucaristía, en sus pobres»

Jesús lo dijo así: “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo”. Y el corazón entiende que ese tesoro, ese reino, se llama Jesús.

De él dice la fe: En Cristo Jesús, el Padre nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales. En Cristo Jesús, el Padre nos ha elegido antes de crear el mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. En Cristo Jesús, el Padre nos ha destinado a ser sus hijos. Por Cristo Jesús hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Recuerda lo que en la noche del nacimiento de Jesús los ángeles anunciaron a los pastores: “Os traigo una buena noticia, una gran alegría que lo será para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor”.

Recuerda la señal que el ángel dio a los pastores para llevarlos al encuentro de aquel evangelio, de aquella alegría: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Si aún nos has entendido que a aquellos pastores se les da la señal para que encuentren el tesoro escondido, fíjate en lo que acontece cuando lo encuentran: “Encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño”. Todos se admiran de lo que dicen los pastores: un tesoro siempre causa admiración, asombro; un tesoro siempre se guarda cuidadosamente; y “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.

Recuerda también las palabras de aquel hombre justo que se llamaba Simeón y que aguardaba el consuelo de Israel –ése, el consuelo de Israel, era el tesoro escondido que él esperaba encontrar-. Cuando los padres de Jesús entraban en el templo para cumplir lo acostumbrado según la ley, Simeón tomó en brazos al niño y bendijo a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto el hontanar de la salvación”. ¡Mis ojos han visto el tesoro que esperaba encontrar!

Ya sé que ese tesoro que es Cristo Jesús nosotros no lo encontramos como lo encontraron los pastores, ni lo tomamos en brazos como lo tomó el justo Simeón; perose nos muestra en la palabra de Dios, lo encontramos en el amor de su voluntad, y así lo vamos diciendo con el salmista: “Mi porción –mi tesoro- es el Señor… Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata… Yo amo tus mandatos más que el oro purísimo”.

Y si la palabra de Dios es el campo en el que he de buscar el tesoro escondido, palabra de Dios para mí son los pobres, mandato con el que Dios me obliga son los pobres, ley de Dios para mí es el hombre, voluntad de Dios para mí es el otro, es su vida, es su libertad, es su dignidad. Palabra de Dios para mí eres tú.

Tú eres el campo en el que se me ofrece Cristo Jesús.

Por él, por ti, he de darlo todo para adquirir el campo.

Si has encontrado a Cristo Jesús en las palabras del Señor y en la vida de los pobres, entonces lo reconocerás también en la eucaristía, y lo recibirás lleno de alegría, y lo guardarás en el corazón como la madre de Jesús guardaba en el suyo el misterio de su hijo.

Feliz búsqueda del tesoro escondido. Feliz encuentro con Cristo Jesús en su palabra, en su eucaristía, en sus pobres.

Fuente Religión Digital

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Festividad de La Asunción

martes, 15 de agosto de 2023
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ASUNCION

Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

***

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No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo.”

*

Martín Lutero,
1483-1546

***

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***

María de todos nuestros deseos
y de todas nuestras esperanzas …

Te saludo María,
madre de todos nuestros deseos de ser felices.
Eres la tierra que dice sí a la vida.
Eres la humanidad que consiente en Dios.
Eres la fruta de las promesas del pasado
y el futuro de nuestro presente.
Eres la fe que acoge lo imprevisible,
eres la fe que acoge lo invisible

Te saludo María,
madre de todas nuestras búsquedas
de este Dios imprevisto.
Del Templo donde lo pierdes,
al Calvario donde es colgado
su camino te parece una locura.
Eres cada uno de nosotros que busca a Jesús,
sin comprender bien su vida y sus palabras.
Eres la madre de las oscuridades de la fe,
tú quien observas todos los acontecimientos en tu corazón,
profundizas y meditas todos nuestros ” ¿por qué? ”
Y quien confía en el futuro de Dios, tu Señor.

Te saludo María,
madre de todos nuestros sufrimientos.
Eres la mujer de pie
al pie del hombre crucificado,
eres la madre de todos los que lloran
la inocencia masacrada y el preso torturado.

Te saludo María,
madre de Jesús y del discípulo que creyó.
Eres la madre de los Hombres y de la Iglesia,
estás en la encrucijada de la historia de la salvación
que Dios inventa desde Abraham y Moisés.

Te saludo María,
madre de todos nuestros pentecostés.
Eres, con los apóstoles,
la Iglesia que ruega y acoge los dones del Espíritu Santo.

Te saludo María,
madre de todas nuestras esperanzas.
Eres la estrella radiante de pueblo en marcha hacia Dios.
Eres el anuncio de la humanidad transfigurada,
eres el éxito de la creación
que Dios hizo para su eternidad.

*

Michel Hubaut
Oración extraída de « Cristo nuestra felicidad, aprender a orar con san Francisco de Asís y Santa Clara de Asís», Éditions Fayard, 1986

*

2-1

***

María, en su canto de alabanza, no engrandeció a Dios sólo de una manera abstracta por haber «levantado a los humildes» y haber «llenado de bienes a los hambrientos», sino que lo hizo indudablemente también porque conocía esta bajeza ante Dios mejor que cualquier otra criatura: Dios, el poderoso, en efecto, «ha mirado la humildad de su sierva», y por esa mirada proyectada sobre ella, no por su ensalzamiento, ella se alegra por «la grandeza del Señor». Si bien María era materialmente pobre, no se alegra por los dones materiales que le fueron concedidos […], sino por el don inaudito de una maternidad mesiánica, que no era tanto un don hecho a ella personalmente como un acto de misericordia hacia su «siervo Israel», que ha obtenido la «semilla de Abrahán»por la que había suspirado tanto tiempo. En su opción en favor de los pobres, María es perfectamente ella misma, no se ha alienado en absoluto en «otra María».

Sabe que ha llegado a ser Madre de una manera única e incomparable por pura gracia, y Madre no sólo de su único Hijo, sino, en él, de todos aquellos que mediante él y en él se han convertido en hijos e hijas de Dios en la Iglesia. (Y cuando aquí hablamos de Iglesia, sus confines permanecen indefinidos, porque la gracia de la redención de Cristo ha llegado, en efecto, a todos los hombres que nacieron antes que él y después de él.) «La mediación de María está ligada, efectivamente, a su maternidad, posee un carácter específicamente materno»(Redemptoris Mater 38) y, por eso, ella es el centro de la «comunión de los santos», «está como envuelta por toda la realidad de la comunión de los santos» (Redemptoris Mater 41), de esa capacidad de ser-para-los-otros en el Reino de Dios como coronamiento sobrenatural de la estupenda posibilidad ya en el plano natural, o sea, de la capacidad de poderse apoyar y ayudar recíprocamente.

*

H. U. von Balthasar, «Comentario a la encíclica “Redemptoris Mater”», en H. U. von Balthasar – J. Ratzinger, María. El sí de Dios al hombreo. Introducción y comentario a la encíclica«Redemptoris Mater», Brescia 31988, pp. 56ss, passim)

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Martes 15 de Agosto de 2023. La Asunción

martes, 15 de agosto de 2023
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1ª LECTURA

Apocalipsis 11, 19a;12,1.3-6a.10ab

Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo:

“Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.

***

Salmo responsorial: 44

De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu Señor. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R.

***

2ª LECTURA

1Corintios 15, 20-27a

Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo

Hermanos:

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

***

EVANGELIO

Lucas 1, 39-56

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”

María dijo:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.”

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

*

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy (15 de Agosto de 1977)

***

SU CUMPLEAÑOS

… todo este gesto tan amable de su presencia y sobre todo de su oración, por este servidor de ustedes, a quien abruma este cariño del pueblo y por el cual estoy dispuesto a seguir dando los años que el Señor me conceda. Y considero como un bello regalo de cumpleaños, que la Iglesia misma se hace, este nuevo diácono que vamos a ordenar.

LA ASUNCIÓN DE MARIA

Y en el ambiente del misterio que celebramos hoy, cómo recobra encanto toda esa fiesta de la Arquidiócesis en su Catedral. La asunción en cuerpo y alma de la Virgen al cielo no es una opinión piadosa. Es un dogma de fe, el dogma diríamos, de moda, el más reciente. Fue al clausurar el año de 1950 aquel gran Año Santo, que llevaba a Roma muchedumbres y que recibía aquel gran Pontífice que fue Pío XII. Durante esos años, se hizo una consulta muy interesante a todos los obispos del Mundo: ¿Cómo estaba en el pueblo la creencia de esta verdad, de que María ha sido llevada en cuerpo y alma al cielo? Al mismo tiempo que recogía la tradición de la liturgia, de la teología, y todo lo profundo que la Iglesia tiene en sus estudios, pudo tener la seguridad, el 1º de noviembre de aquél Año Santo, de proclamar como dogma de fe, y que por tanto es obligatorio creerlo todos los católicos, que María, después de terminar su curso mortal en la tierra, fue asunta, como recogida por Dios, en cuerpo y alma. Podemos decir, hermanos, porque una verdad que corresponde a los orígenes de nuestro cristianismo, a los orígenes del mismo Cristo, apenas en nuestro tiempo se proclama dogma de fe, no es que el Papa Pío XII inventó que María ha sido llevada en cuerpo y alma, como si hubiera inventado esa verdad hoy en 1950. Los dogmas no los hace el Papa. El Papa lo que hace es poner el sello de su autoridad, de su magisterio, para darle seguridad al pueblo de que esa verdad está contenida en la divina revelación. Y lo creemos no sólo porque lo dice el Santo Padre, sino sobre todo porque lo ha dicho Dios y lo ha revelado en la Sagrada Biblia y en la tradición viviente de la Iglesia. Leer más…

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“Seguidora fiel de Jesús”. Asunción de María – C (Lucas 1,39-56)

martes, 15 de agosto de 2023
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36343649-98FE-402D-8C73-BB8B911BC97ASanta María del Coro, San Sebastián

Los evangelistas presentan a la Virgen con rasgos que pueden reavivar nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. Su visión nos ayuda a amarla, meditarla, imitarla, rezarla y confiar en ella con espíritu nuevo y más evangélico.

María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La mujer que sabe meditar en su corazón los hechos y las palabras de su Hijo. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. La madre fiel que permanece junto a su Hijo perseguido, condenado y ejecutado en la cruz. Testigo de Cristo resucitado, que acoge junto a los discípulos al Espíritu que acompañará siempre a la Iglesia de Jesús.

Lucas, por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el «Magníficat» brilla en todo su esplendor la fe de María y su identificación maternal con su Hijo Jesús.

María comienza proclamando la grandeza de Dios: «mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava». María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a «sabios y entendidos» y se revela a «los sencillos». La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús.

María proclama al Dios «Poderoso» porque «su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. Lo mismo predica Jesús: Dios es misericordioso con todos. Por eso dice a sus discípulos de todos los tiempos: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Desde su corazón de madre, María capta como nadie la ternura de Dios Padre y Madre, y nos introduce en el núcleo del mensaje de Jesús: Dios es amor compasivo.

María proclama también al Dios de los pobres porque «derriba del trono a los poderosos» y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, «enaltece a los humildes» para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y «los despide vacíos»; por el contrario, a los hambrientos «los colma de bienes» para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: «los últimos serán los primeros». María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres.

María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.

José Antonio Pagola

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15 de Agosto. Asunción de la Virgen María: “El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes”

martes, 15 de agosto de 2023
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corazonmariaDe Koinonia:

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal: Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario.
Salmo responsorial: 44. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
1Corintios 15,20-27a: Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo.
Lucas 1,39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes.

La primera lectura nos enseña a mostrar las señales con que Dios invita a la esperanza. Aparece la lucha a muerte del dragón contra la mujer y su descendencia (Cristo y los cristianos). La aparición del arca de la alianza de Dios (cf. Nm 10,33-36); 1Sam 4,6-7) señala el hoy de la presencia de Dios en medio de los seres humanos, ya derrotados el pecado y el mal (21,3). Las dos señales que aparecen en el cielo, la mujer y el dragón, deben ser interpretadas por la asamblea litúrgica en el espacio-tiempo. La mujer es el pueblo de Dios; es más, representa la asamblea del pueblo de Dios reunida ya, ahora y aquí, en la Eucaristía dominical. El dragón es el mal, que actúa insertándose en la historia humana, y sobre todo desde los centros de poder (las siete cabezas con siete diademas), para intentar destruir la unidad y la comunión de la asamblea dominical (arroja a la tierra parte de las estrellas). El poder de este mundo se opone al alumbramiento de la mujer (se opone a Cristo) y quiere destruir su fruto (los cristianos). El Cristo elevado y sentado en el Trono de Dios señala la derrota de Satanás. La Iglesia en el desierto, huye del mal y es sostenida por Dios, como Jesús. La glorificación de Cristo, una vez para siempre, es la garantía que nunca jamás nada impedirá que El sea dado a luz por la asamblea eucarística dominical en el hoy, en el espacio-tiempo, hasta su venida en la plenitud de la gloria. María asunta es figura de la Iglesia, tanto la celestial como la que camina dando a luz a Cristo para el ser humano de hoy, y prefigura la victoria final de toda la Iglesia con Cristo, por él y en él.

La segunda lectura nos presenta la afirmación central sobre la resurrección de Cristo y de los muertos: Cristo no es un cadáver que revive, sino que es le Resucitado (el vencedor de la muerte) que causa la resurrección de los muertos. Cristo ha derrotado la muerte (la vencedora de la vida) en su propio terreno, la ha destituido (le ha arrebatado todo su poder sobre la vida), a fin de liberar a todos los que estaban bajo su poder. Cristo resucitado garantiza la resurrección de todos los muertos. Conviene notar el paralelismo alternado: por un ser humano, la muerte; por otro ser humano, la resurrección de los muertos; en Adán, todos murieron; en Cristo, todos vivirán. En definitiva, Pablo afirma que el don de la vida se da en la resurrección de Cristo. María, al frente de los que son de Cristo (15,23), goza de la vida de la gloria del Reino y ya celebra la destitución del único y último enemigo: la muerte.

La escena evangélica de hoy se centra en el encuentro de las dos madres y de sus respectivos niños, en la continuidad del designio de Dios (AT y NT), une teológicamente los relatos paralelos de la infancia de Juan (el último profeta del AT) y de Jesús. Y es el Espíritu quien marca esta continuidad. Toda la escena rebosa de teología, y para que no se pierda ni un ápice, Lucas la concluye con el mutis de María (1,56). En este encuentro, Lucas pone en boca de María este himno judeocristiano (1,47-55), que se inspira en el cántico de Ana (1Sam 2,1-10) y en toda la tradición bíblica (sobre todo de los salmos). Himno que expresa la fe y la esperanza de los pobres y humildes del pueblo de Dios. Son los «hijos de Sión», «los pobres del Señor», quienes, en María y con ella, alaban a Dios por las grandes obras que ha hecho en ellos/en ella (1,46-49), por lo que hace en su favor (1,50-53) y, finalmente, por su amor misericordioso a favor de Israel, en conexión con las promesas realizadas y selladas con la bendición de Abraham y a su descendencia (1,54-55). María es también hija de Abraham. Así, en María, en este encuentro entre el AT y el NT, se une la espera con la realización y, al mismo tiempo, se manifiesta la predilección histórica del Señor de Abraham y de María por los pobres de todos los tiempos.

Hoy celebramos la «asunción gloriosa» de María. No se trata de ninguna elevación vertical, de ninguna traslación física, de ningún viaje sideral. No fue ascensión real, física, la «ascensión» de Jesús; mucho menos será asunción física la asunción de María. Esa «asunción gloriosa» es una manera de hablar, que quiere decir algo, algo importante, pero no precisamente un traslado físico, un sentido literal inmediato de las palabras. Podemos –y deberíamos– ser creyentes de hoy, maduros, conscientes del valor simbólico y metafórico de muchas de las expresiones clásicas de nuestra fe. Valor «simbólico», «metafórico», no significa, en absoluto, falta de valor, carencia de sentido, ausencia de contenido. Muy al contrario. Significa que la verdad expresada es una verdad profunda, no susceptible de ser expresada con palabras fáciles, descriptivas, meramente referenciales de lo físico o material.

Nuestra fe expresa que en María Dios ha dignificado a todos los seres humanos, en especial a las mujeres, convirtiéndolos en plenos participantes de su obra salvífica. El ser humano había echado a perder los planes de Dios con opresiones, violencias y desigualdades. Dios, en Jesús, llama el mundo al nuevo orden, donde todos los seres humanos son igualmente dignos y de este modo se inaugura una nueva era de plenitud.

La fiesta de la «asunta», como la llama el pueblo cristiano en muchos lugares de América Latina, nos invita a vivir en el presente el futuro de Dios. María vivió su existencia como una manifestación de la obra salvadora de Dios. No hubo momento de su humilde existencia en el que el amor misericordioso del padre no se hiciera solidaridad, misericordia y compasión con todas las personas que, como ella, vivían situaciones de pobreza y exclusión. María encarnó todos aquellos valores que nos permiten comprender como el futuro de Dios se manifiesta en las limitaciones de nuestro presente. María nos invita a vivir gozosamente la vida como un encuentro permanente con el Dios de la vida y la historia que realiza su obra redentora en las miserias de nuestro mundo y en las limitaciones de nuestra existencia.

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