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La Corte Suprema de la India despenaliza las relaciones homosexuales

Viernes, 7 de septiembre de 2018

gandhi6Día histórico. La Corte Suprema de la India, un país de más de 1.300 millones de habitantes, ha declarado inconstitucional la sección 377 del Código Penal, la norma heredada de la época colonial británica que criminaliza la homosexualidad. El alto tribunal indio considera que esta vulnera varios derechos fundamentales, como son los derechos de autonomía, intimidad e identidad. Es más, la sentencia pide al Gobierno indio que que implemente todas aquellas medidas que aseguren que las personas homosexuales no son objeto de discriminación, incluyendo formación de los cuerpos policiales y medidas de sensibilización.

«La orientación sexual es uno de los muchos fenómenos biológicos descritos como naturales e inherentes. Se consideran parte de la libertad de expresión. La moralidad constitucional urge a los órganos del Estado, incluyendo el poder judicial, a proteger la heterogeneidad y prevenir la imposición de la percepción popular sobre las minorías. Los derechos fundamentales de cada individuo no pueden ser violados», expresa el fallo, que pide además al Gobierno que implemente todas aquellas medidas que aseguren que las personas homosexuales no son objeto de discriminación, incluyendo formación de los cuerpos policiales y medidas de sensibilización.

La Corte Suprema se corrige a sí misma, y lo hace por todo lo alto. Fue hace casi 5 años, el 11 de diciembre de 2013, cuando el alto tribunal indio dictaminaba en contra de la despenalización de las relaciones homosexuales que en julio de 2009 había decidido el Alto Tribunal de Delhi como consecuencia de una demanda planteada por Naz Foundation India. Aquella decisión de 2009, que ya fue considerada en su momento histórica, anulaba la vigencia de la sección 377, heredada de la época colonial, y que declaraba ilegal cualquier acto considerado «contra natura». La Corte Suprema, sin embargo, consideró que el Alto Tribunal de Delhi se había extralimitado en sus funciones, al decidir sobre una cuestión que correspondía al poder legislativo.

La decisión de la Corte Suprema causó, de hecho, una profunda sorpresa. El fallo de 2009 del Alto Tribunal de Delhi, que consideraba que penalizar actos sexuales consentidos entre adultos viola derechos fundamentales reconocidos por la Constitución india, se creía difícilmente reversible, pese a haber sido recurrido y contar con la firme oposición de sectores tradicionales y religiosos, tanto del ámbito hindú como del musulmán o del católico. El propio Gobierno indio de aquel momento pidió días después a la Corte Suprema que reconsiderara su sorprendente decisión. No lo hizo.

Las relaciones homosexuales volvieron así a estar castigadas con penas de hasta diez años de prisión. Y aunque es cierto que las penas más duras apenas se aplicaban ya y que la aceptación social de la homosexualidad ha ganado posiciones en los últimos años (de hecho se celebran orgullos reivindicativos en diversas ciudades), la ley india sigue pesando sobre una losa sobre la población LGTB de ese país. No está de más recordar, por ejemplo, que en 2014 hubo más de 600 detenidos, cifra que como mínimo se duplicó al año siguiente.

Durante todo este tiempo, no han dejado de sucederse las peticiones a la Corte Suprema para que reconsiderase la decisión, pero no fue hasta enero de este año cuando por fin el más alto tribunal del país accedió a revisarla, en respuesta a una petición de amparo formulada por cinco destacados miembros de la comunidad LGTB india. Los peticionarios argumentaron que la vigencia de la sección 377 les hace vivir en un estado de temor continuo. Un primer panel de tres jueces de la Corte Suprema les dio la razón, admitiendo la primacía del carácter consensual de las relaciones entre personas del mismo sexo sobre su supuesta naturaleza «contra natura».

Un precedente positivo en 2017

Se da la circunstancia de que en agosto del año pasado la Corte Suprema de la India emitió una resolución sobre el derecho a la intimidad que facilitaba la legalización de las relaciones homosexuales. El alto tribunal determinó entonces que la intimidad es un derecho fundamental de los ciudadanos y la orientación sexual es uno de sus «componentes esenciales». En el texto del dictamen se explicitaba que «la invasión de un derecho fundamental no se hace tolerable cuando unos pocos, a diferencia de un gran número de personas, son sometidos a un tratamiento hostil» y se reconocía «la dignidad de la vida privada de las personas LGTB». Aquel dictamen fue elaborado por un panel de nueve jueces y claramente comprometía la continuidad de la sección 377 tal y como se conoce hasta el momento.

Por fortuna, la Corte Suprema ha mantenido ahora el mismo criterio.Por fin podemos decir que las relaciones entre personas del mismo sexo son legales en el segundo país más poblado de la Tierra. Habrá que consolidar lo conseguido y seguir luchando por avanzar aún más, pero hoy es día de celebración ¡Enhorabuena!

Países que castigan las relaciones homosexuales

Este sería el mapa de los países que castigan las relaciones homosexuales tras la despenalización en la India (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño), lo que, como mencionábamos anteriormente,  supone que más de mil trescientos millones de personas (casi el 18 % de la población mundial) formen ahora parte de las naciones donde las relaciones entre personas del mismo sexo no están castigadas.

paises-que-castigan-la-homosexualidad-06-09-18

Fuente Domanzanas/Cristianos Gays

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La Corte Suprema de la India obliga al Gobierno a pronunciarse sobre la criminalización de las relaciones homosexuales

Viernes, 4 de mayo de 2018

29421_manifestante-lgtb-la-indiaLa Corte Suprema de la India ha enviado un requerimiento al Gobierno federal en el marco de las deliberaciones sobre la constitucionalidad de la ley que criminaliza las relaciones homosexuales. El alto tribunal exige al Ejecutivo que clarifique su postura sobre este asunto, que hasta ahora había intentado sortear. Cuando conozca la opinión del Gobierno, la Corte Suprema emitirá un fallo definitivo, que revertirá o confirmará su propia sentencia de 2013. Fue en aquel año cuando anuló la declaración de inconstitucionalidad que había emitido antes otro tribunal, reinstaurando así la persecución legal de las personas LGTB que dura hasta ahora.

El 11 de diciembre de 2013 la Corte Suprema de la India dictaminaba en contra de la despenalización de las relaciones homosexuales que en julio de 2009 había decidido el Alto Tribunal de Delhi como consecuencia de una demanda planteada por Naz Foundation India. Aquella decisión de 2009, que había sido considerada en su momento histórica, anulaba la vigencia de la sección 377, heredada de la época colonial, y que declaraba ilegal cualquier acto considerado «contra natura». La Corte Suprema, sin embargo, consideró que el Alto Tribunal de Delhi se había extralimitado en sus funciones, al decidir sobre una cuestión que correspondía al poder legislativo.

La decisión de la Corte Suprema causó, de hecho, una profunda sorpresa. El fallo de 2009 del Alto Tribunal de Delhi, que consideraba que penalizar actos sexuales consentidos entre adultos viola derechos fundamentales reconocidos por la Constitución india, se creía difícilmente reversible, pese a haber sido recurrido y contar con la firme oposición de sectores tradicionales y religiosos, tanto del ámbito hindú como del musulmán o del católico. El propio Gobierno indio de aquel momento pidió días después a la Corte Suprema que reconsiderara su sorprendente decisión. No lo hizo.

Las relaciones homosexuales volvieron así a estar castigadas con penas de hasta diez años de prisión. Y aunque es cierto que las penas más duras apenas se aplicaban ya y que la aceptación social de la homosexualidad ha ganado posiciones en los últimos años (de hecho se celebran orgullos reivindicativos en diversas ciudades), la ley india sigue pesando sobre una losa sobre la población LGTB de ese país. No está de más recordar, por ejemplo, que en 2014 hubo más de 600 detenidos, cifra que como mínimo se duplicó al año siguiente.

Durante todo este tiempo, no han dejado de sucederse las peticiones a la Corte Suprema para que reconsiderase la decisión, pero no fue hasta enero de este año cuando por fin el más alto tribunal del país accedió a revisarla, en respuesta a una petición de amparo formulada por cinco destacados miembros de la comunidad LGTB india. Los peticionarios argumentaron que la vigencia de la sección 377 les hace vivir en un estado de temor continuo. Un primer panel de tres jueces de la Corte Suprema les dio la razón, admitiendo la primacía del carácter consensual de las relaciones entre personas del mismo sexo sobre su supuesta naturaleza «contra natura».

Pero antes de emitir una sentencia definitiva, el alto tribunal quiere recabar también la posición del Gobierno, que hasta ahora ha intentado esquivar la cuestión. Después de que este martes se registraran seis nuevas peticiones por la derogación de la sección 377, los jueces han decidido darle de plazo a la Administración federal hasta el mes de julio para que clarifique su postura. Los activistas creen que, en la práctica, la Corte Suprema le traslada la decisión al poder ejecutivo y califican el movimiento de «punto de inflexión». «El Gobierno tendrá que decidir si esta ley colonial debería seguir en pie en un país que tiene su propia Constitución que protege los derechos fundamentales de sus ciudadanos», ha declarado Ashok Row Kavi, de la organización LGTB The Humsafar Trust y uno de los peticionarios.

Conviene precisar que por el momento la sección 377 sigue vigente: la Corte Suprema se ha limitado a aceptar una reconsideración de la decisión que tomó hace cuatro años. Es cierto que la argumentación de los tres jueces que inicialmente han valorado la cuestión resulta favorable a los peticionarios, pero habrá que esperar a conocer la posición del Gobierno y su influencia en la decisión final ampliada. Los activistas LGTB prefieren mantener la cautela.

El respeto a la intimidad, un aspecto que también juega a favor de los activistas

Se da la circunstancia de que en agosto del año pasado la Corte Suprema de la India emitió una resolución sobre el derecho a la intimidad que también favorecería la legalización de las relaciones homosexuales. El alto tribunal determinó entonces que la intimidad es un derecho fundamental de los ciudadanos y la orientación sexual es uno de sus «componentes esenciales». En el texto del dictamen se explicitaba que «la invasión de un derecho fundamental no se hace tolerable cuando unos pocos, a diferencia de un gran número de personas, son sometidos a un tratamiento hostil» y se reconocía «la dignidad de la vida privada de las personas LGTB».

Aquel dictamen fue elaborado por un panel de nueve jueces y claramente comprometía la continuidad de la sección 377 tal y como se conoce hasta el momento. Si la Corte Suprema mantiene ahora el mismo criterio, por fin podremos decir que las relaciones entre personas del mismo sexo son legales en el segundo país más poblado de la Tierra.

LGTBfobia de Estado en La India

El artículo 377 del Código Penal de la India castiga las relaciones sexuales “contra natura” con hasta 10 años de prisión. A finales de 2013, la Corte Suprema decidió recriminalizar la homosexualidad, dejando sin efecto la histórica sentencia sancionada por el Alto Tribunal de Delhi en 2009 (en la que declaraba “inconstitucional” la prohibición de las relaciones entre personas del mismo sexo). En los últimos años,mos hemos hecho eco del aumento exponencial de la violencia contra personas LGTB en la India, a raíz de la ilegalización de las relaciones homosexuales.

Las informaciones que nos llegan positivas en clave LGTB de la India son muy escasas. A principios de este mismo año nos hacíamos eco de la apertura del primer colegio para alumnos transexuales en riesgo de exclusión social. Solo unos días después, sin embargo, recogíamos la historia de un joven de 20 años cuyos padres trataron de organizarle una “violación correctiva después de salir del armario como gay. Los progenitores llegaron a contratar a unos matones para que le agredieran al saber que mantenía una relación con otro chico con el que convivía.

Por otra parte, hace unos meses publicábamos que las autoridades de la India impedían la entrada al país a Victoria Kolakowski, la primera jueza trans de los Estados Unidos. Semanas atrás, prohibían una película por “glorificar” las relaciones homosexuales. La Junta Central de Certificación Cinematográfica de la India (CBFC) se negaba a certificar ‘Ka Bodyscapes’ para su proyección por incluir “escenas gais sensibles”.

Como ocurre en muchos otros países en los que existe homofobia de Estado, los grupos homófobos en la India (incluidos los policiales) se creen en el derecho de realizar impunemente cualquier acción contra las personas sexualmente diversas. No es necesario que las víctimas sean realmente homosexuales (lo que en ningún caso les eximiría de su responsabilidad criminal), con que ‘lo parezcan’ es suficiente.

En 2014, un año después de la recriminalización de la homosexualidad en la India, el activismo LGTB denunciaba un repunte de la violencia homófoba. Y a principios del año pasado recogíamos que ese mismo año 2014 se realizaron un mínimo de 600 detenciones a personas que habían sido acusadas de practicar la homosexualidad. Una cifra que en 2015 se elevaba a más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes. Una cifra, no obstante, que parece poco realista si tenemos en cuenta que desconocemos el alcance de la corrupción policial y la cantidad de afectados por extorsiones económicas a cambio de evitar el arresto o el procesamiento judicial.

En octubre de 2015 dábamos cuenta de más casos de extorsión por ser o “parecer” homosexual por parte de miembros de la policía, quienes, según constatan los activistas LGTB “con frecuencia visitan los puntos donde los gais se encuentran y les extorsionan pidiéndoles dinero”. Por otra parte, la estigmatización y los prejuicios provocan todo tipo de injusticias. A principios de 2016 nos hacíamos eco del intento de suicidio de un adolescente de quince años, quemándose vivo, tras ser acosado por ser gay.

Fuente Dosmanzanas

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Se celebra el orgullo LGBT de Bombay reclamando el final de la sección 377 la norma que criminaliza las relaciones homosexuales en India

Martes, 6 de febrero de 2018

Participants get ready as they attend a gay pride parade promoting gay, lesbian, bisexual and transgender rights in Mumbai, India, February 6, 2016. Hundreds of participants on Saturday took part in a parade seeking the Indian government to end discrimination against their community, participants said. REUTERS/Danish Siddiqui Miles de personas se manifestaron este sábado por las calles de Bombay, la ciudad más poblada de la India, en una nueva y multitudinaria edición de la Queer Azaadi Mumbai, su marcha del Orgullo LGTB. Los manifestantes reclamaron la derogación definitiva de la infame sección 377, que criminaliza las relaciones homosexuales.

Coincidiendo con el 75º aniversario del movimiento a favor de la independencia en la India, se celebra el orgullo de Bombay reclamando el final de la sección 377, herencia del colonialismo británico.

La criminalización de las relaciones homosexuales no ha impedido la celebración en los últimos años de orgullos reivindicativos cada vez más multitudinarios en las grandes ciudades de la India. La marcha del Orgullo LGTB de Bombay se celebra de hecho desde 2008. No hay cifras oficiales, pero todos los medios coinciden en que este año la manifestación fue más numerosa que la de 2017, cuando la participación se estimó en unos 14.000 asistentes. El lema de la marcha fue “Section 377 Quit India” (377 abandona la India, en español), un guiño al 75 aniversario del movimiento “Quit India” (la protesta contra la ocupación británica que Mahatma Gandhi lanzó en 1942 y que culminaría con la independencia india cinco años más tarde). La marcha dio comienzo, de hecho, el el August Kranti Maidan, el mismo parque de Bombay en el que Gandhi pronunció su histórico discurso, y discurrió de forma pacífica hasta la playa de Girgaum Chowpaaty (puedes ver fotografías de la marcha en este enlace).

Se da la paradoja de que la sección 377 es una herencia de la época colonial que las autoridades indias han mantenido vigente, y por cuya derogación judicial luchan los activistas LGTB (la derogación por vía parlamentaria parece imposible). De hecho, las esperanzas han renacido después de que la Corte Suprema decidiese a principios de enero revisar su constitucionalidad, cuatro años después de que ese mismo tribunal dictaminase en contra en contra de la despenalización de las relaciones homosexuales que en julio de 2009 había decidido el Alto Tribunal de Delhi como consecuencia de una demanda planteada por Naz Foundation India.

Aquella decisión de 2009, considerada en su momento histórica, anulaba la vigencia de la sección 377. La Corte Suprema, sin embargo, consideró en 2013 que el Alto Tribunal de Delhi se había extralimitado en sus funciones, al decidir sobre una cuestión que correspondía al poder legislativo. Una decisión que causó sorpresa: el fallo de 2009, que consideraba que penalizar actos sexuales consentidos entre adultos viola derechos fundamentales reconocidos por la Constitución india, se creía difícilmente reversible, pese a haber sido recurrido y contar con la firme oposición de sectores tradicionales y religiosos, tanto del ámbito hindú como del musulmán o del católico. El propio Gobierno indio pidió a la Corte Suprema que reconsiderara su sorprendente decisión. No lo hizo.

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Si Dios odia a los gays, ¿por qué somos tan lindos?

Las relaciones homosexuales volvieron así a estar castigadas con penas de hasta diez años de prisión. Y aunque es cierto que las penas más duras apenas se aplicaban ya y que la aceptación social de la homosexualidad ha ganado posiciones en los últimos años , la ley india sigue pesando sobre una losa sobre la población LGTB de ese país. No está de más recordar, por ejemplo, que en 2014 hubo más de 600 detenidos, cifra que como mínimo se duplicó al año siguiente.

Durante todo este tiempo, no han dejado de sucederse las peticiones a la Corte Suprema para que reconsiderase la decisión, pero no ha sido hasta hace unas pocas semanas cuando por fin el más alto tribunal del país ha accedido en respuesta a una petición de amparo  formulada por cinco destacados miembros de la comunidad LGTB india, que argumentaron que la vigencia de la sección 377 les hace vivir en un estado de temor continuo. Un primer panel de tres jueces de la Corte Suprema les ha dado la razón, admitiendo la primacía del carácter consensual de las relaciones entre personas del mismo sexo sobre su supuesta naturaleza “contra natura”. No obstante, la sección 377 sigue vigente: habrá que esperar a la decisión final ampliada.

Se da la circunstancia de que hace pocos meses la Corte Suprema de la India emitió una resolución sobre el derecho a la intimidad que también favorecería la legalización de las relaciones homosexuales. El alto tribunal determinó entonces que la intimidad es un derecho fundamental de los ciudadanos y la orientación sexual es uno de sus “componentes esenciales”, reconociendo además “la dignidad de la vida privada de las personas LGTB”. Veremos si la Corte Suprema mantiene ahora el mismo criterio.

«Hemos visto un aumento en la conciencia sobre los problemas que enfrenta la comunidad LGBTQ a lo largo de los años. De las 15,000 personas que asistieron a la marcha; hubo un número significativo de heterosexuales», declara el activista Harish Iyer, quien es asimismo uno de los organizadores del evento.

Asimismo, Virek Anaund, de The Humsafar Trust, afirma que «reclamamos la igualdad de derechos, pero igualdad de derechos en relación a la legalización (de la homosexualidad), lo que significa que el artículo 377 debe ser eliminado», resaltando que «hasta que los actos homosexuales sean despenalizados» no será posible solicitar más derechos, como los de igualdad, matrimonio entre personas del mismo sexo o la adopción homoparental.

«La ley no permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Tenemos grandes esperanzas de que el Tribunal Supremo falle a nuestro favor. En la marcha del próximo año, podríamos estar celebrando nuestra libertad», declara Ritesh Aher, miembro de un grupo de baile queer.

«Un abrazo es inocente, cálido y puro. Es una forma de mostrar aceptación hacia la comunidad y respetar su elección. La gente piensa que las orientaciones sexuales de los miembros de la comunidad LGBTQ no son naturales, pero queremos romper esa barrera», explica Jaya Lulla mientras regala «abrazos gratis». Estudiante de Dereco en Surat, ha decidido asistir a la marcha del orgullo para apoyar a sus amigos gays al estar convencida de que todos tienen derecho a elegir su estilo de vida.

LGTBfobia de Estado en La India

El artículo 377 del Código Penal de la India castiga las relaciones sexuales “contra natura” con hasta 10 años de prisión. A finales de 2013, la Corte Suprema decidió recriminalizar la homosexualidad, dejando sin efecto la histórica sentencia sancionada por el Alto Tribunal de Delhi en 2009 (en la que declaraba “inconstitucional” la prohibición de las relaciones entre personas del mismo sexo). En los últimos años,mos hemos hecho eco del aumento exponencial de la violencia contra personas LGTB en la India, a raíz de la ilegalización de las relaciones homosexuales.

Las informaciones que nos llegan positivas en clave LGTB de la India son muy escasas. A principios de este mismo año nos hacíamos eco de la apertura del primer colegio para alumnos transexuales en riesgo de exclusión social. Solo unos días después, sin embargo, recogíamos la historia de un joven de 20 años cuyos padres trataron de organizarle una “violación correctiva después de salir del armario como gay. Los progenitores llegaron a contratar a unos matones para que le agredieran al saber que mantenía una relación con otro chico con el que convivía.

Por otra parte, hace unos meses publicábamos que las autoridades de la India impedían la entrada al país a Victoria Kolakowski, la primera jueza trans de los Estados Unidos. Semanas atrás, prohibían una película por “glorificar” las relaciones homosexuales. La Junta Central de Certificación Cinematográfica de la India (CBFC) se negaba a certificar ‘Ka Bodyscapes’ para su proyección por incluir “escenas gais sensibles”.

Como ocurre en muchos otros países en los que existe homofobia de Estado, los grupos homófobos en la India (incluidos los policiales) se creen en el derecho de realizar impunemente cualquier acción contra las personas sexualmente diversas. No es necesario que las víctimas sean realmente homosexuales (lo que en ningún caso les eximiría de su responsabilidad criminal), con que ‘lo parezcan’ es suficiente.

En 2014, un año después de la recriminalización de la homosexualidad en la India, el activismo LGTB denunciaba un repunte de la violencia homófoba. Y a principios del año pasado recogíamos que ese mismo año 2014 se realizaron un mínimo de 600 detenciones a personas que habían sido acusadas de practicar la homosexualidad. Una cifra que en 2015 se elevaba a más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes. Una cifra, no obstante, que parece poco realista si tenemos en cuenta que desconocemos el alcance de la corrupción policial y la cantidad de afectados por extorsiones económicas a cambio de evitar el arresto o el procesamiento judicial.

En octubre de 2015 dábamos cuenta de más casos de extorsión por ser o “parecer” homosexual por parte de miembros de la policía, quienes, según constatan los activistas LGTB “con frecuencia visitan los puntos donde los gais se encuentran y les extorsionan pidiéndoles dinero”. Por otra parte, la estigmatización y los prejuicios provocan todo tipo de injusticias. A principios de 2016 nos hacíamos eco del intento de suicidio de un adolescente de quince años, quemándose vivo, tras ser acosado por ser gay.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Abre sus puertas el primer colegio para alumnos transexuales en riesgo de exclusión social de la India

Miércoles, 4 de enero de 2017

transgender-school-759La activista LGTB, escritora y actriz trans Kalki Subramaniam ha inaugurarado el primer centro de enseñanza para alumnos trans de la India. La escuela se encuentra en el distrito de Ernakulam (en el estado de Kerala, al suroeste del país) y, por el momento, cuenta con una decena de estudiantes. “La mayoría de nuestros padres biológicos no nos aceptan y por esta razón la mayoría de nosotros quedamos en la calle y obligados a mendigar y a realizar trabajos sexuales. Esto tiene que cambiar si queremos modificar el destino de aquellas personas que fueron abandonadas por sus familias y que habían perdido la oportunidad de educarse”, ha explicado Subramaniam. Por otra parte, recordemos que en 2013 la India volvió a penalizar las relaciones homosexuales y solo en 2015 fueron detenidas más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes.

Desde el pasado 30 de diciembre ya está en funcionamiento la escuela Sahaj International para alumnos trans en la ciudad india de Thrikkakara (Ernakulam, Kerala). La polifacética Kalki Subramaniam ha definido este hito como algo “histórico”. La alcaldesa Neenu KK, por su parte, también ha dicho que es un “orgullo” que su municipio sea el primero de la India en acoger un colegio libre de discriminación para alumnos transexuales en riesgo de exclusión social.

Sin embargo, la puesta en marcha del proyecto no ha sido fácil. Los promotores han tenido muchas dificultades para encontrar un espacio adecuado, ya que los propietarios de varios inmuebles se negaron a alquilar sus instalaciones al conocer cuál iba a ser el uso de las mismas. En esta ocasión, la organización cristiana CMC Vimala Province fue la arrendataria de un edificio sobre un terreno de más de 6.000 metros cuadrados en Thrikkakara. Un detalle significativo teniendo en cuenta que otras organizaciones religiosas del país no han dudado en agitar la bandera de la LGTBfobia. En 2015, sin ir más lejos, las Misioneras de la Caridad cerraban sus orfanatos en la India para evitar que las personas LGTB pudieran adoptar.

El colegio Sahaj International, por el momento, cuenta con una capacidad de 10 alumnos y con 60 formadores (entre los que se incluyen profesores, trabajadores sociales y personal sanitario). Este centro de aprendizaje alternativo trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Educación Abierta (NIOS) de la India y pretende poder aumentar progresivamente el número de alumnos. El director regional de esta institución, de hecho, ha asegurado que la escuela “pronto será una institución acreditada de NIOS”.

Para la activista trans Kalki Subramaniam “la herramienta más importante para la comunidad trans, marginada y oprimida, es la educación, porque la educación aporta luz, conocimiento, verdad y confianza”. En este sentido, Vijayraja Mallika, directora y una de las impulsoras del colegio, ha referido que “Kerala tiene unas 25.000 personas trans, y el 57% de ellas fueron obligadas a abandonar la escuela debido al estigma”.

Homofobia de estado en la India

29421_manifestante-lgtb-la-indiaEl artículo 377 del Código Penal de la India castiga las relaciones sexuales “contra natura” con hasta 10 años de prisión. A finales de 2013, la Corte Suprema decidió recriminalizar la homosexualidad, dejando sin efecto la histórica sentencia sancionada por el Alto Tribunal de Delhi en 2009 (en la que declaraba “inconstitucional” la prohibición de las relaciones entre personas del mismo sexo). En los últimos años,mos hemos hecho eco del aumento exponencial de la violencia contra personas LGTB en la India, a raíz de la ilegalización de las relaciones homosexuales.

Como ocurre en muchos otros países en los que existe homofobia de estado, los grupos homófobos en la India (incluidos los policiales) se creen en el derecho de realizar impunemente cualquier acción contra las personas sexualmente diversas. No es necesario que las víctimas sean realmente homosexuales (lo que en ningún caso les eximiría de su responsabilidad criminal), con que ‘lo parezcan’ es suficiente.

En 2014, un año después de la recriminalización de la homosexualidad en la India, el activismo LGTB denunciaba un repunte de la violencia homófoba. Y a principios del año pasado recogíamos que ese mismo año 2014 se realizaron un mínimo de 600 detenciones a personas que habían sido acusadas de practicar la homosexualidad. Una cifra que en 2015 se elevaba a más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes. Una cifra, no obstante, que parece poco realista si tenemos en cuenta que desconocemos el alcance de la corrupción policial y la cantidad de afectados por extorsiones económicas a cambio de evitar el arresto o el procesamiento judicial.

En octubre de 2015 dábamos cuenta de más casos de extorsión por ser o “parecer” homosexual por parte de miembros de la policía, quienes, según constatan los activistas LGTB “con frecuencia visitan los puntos donde los gais se encuentran y les extorsionan pidiéndoles dinero”. Por otra parte, la estigmatización y los prejuicios provocan todo tipo de injusticias. A principios de 2016 nos hacíamos eco del intento de suicidio de un adolescente de quince años, quemándose vivo, tras ser acosado por ser gay.

Fuente Dosmanzanas

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