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“Yo soy el que soy”, por Aaron Lee, una historia de resiliencia…

Viernes, 22 de enero de 2021

31B9NRWalIL._SX308_BO1,204,203,200_Aaron Lee es un gran violinista, fue el integrante más joven de la Orquesta Nacional, adonde logró llegar después de vivir un infierno personal que se desató al declarar su homosexualidad. con una historia de superación frente a la adversidad y la homofobia religiosa.

Nació en Chamberí, Madrid en 1988, en el seno de una familia surcoreana de costumbres tradicionales. Su madre es pianista y su padre director de orquesta y Aaron estudió violín desde los cuatro años, con los maestros más estrictos. Como el primogénito de la familia, tenía que ser en hijo perfecto y lo era. Un niño prodigio. Buen estudiante y buen músico. Se especializó en violín en música española.  Llegó a ser el instrumentista más joven admitido por la Orquesta Nacional de España, con 20 años. Sin embargo, llegar a ello no fue fácil, más bien al contrario. Cuando Aaron reveló su homosexualidad, comenzo su particular infierno… en su propia casa.

Su padre, pastor evangélico, le acusó de romper a la familia y tras amenazarle con un cuchillo y golpearle repetidamente, decidió internarlo para “curarlo”. Con la excusa de una vacaciones en Corea, Aaron fue encerrado en una pequeña isla del Pacífico de donde no podría salir hasta que se “curase” de su “enfermedad”.  Lee cuenta todo en su autobiografía, Yo soy el que soy” (Letrame), escrita a partir de sus propios diarios, en los que, con apenas 15 o 16 años trata de comprender y de dejar de culparse. La escritura del libro surgió a raíz de una campaña en la que colaboró con la Policía Nacional. “En ella, animaba a que el colectivo LGTBI denunciase a la Policía cuando somos atacados por nuestra condición. Esto sigue pasando y la gran mayoría de la gente no lo hace porque piensa que la Policía no les va a apoyar o se va a reír. Es algo muy habitual. Y así es como comencé a contar mi historia”, explica Lee.

El mismo lo explica y se define en su página web:

Si tuviese que definirme en pocas palabras, diría que soy una persona resiliente. He aprendido a adaptarme y crecerme ante las adversidades canalizando lo negativo en algo constructivo y positivo. Esta filosofía de vida se puede aplicar en la música, en el emprendimiento, en las relaciones sociales, etc.

La música es una parte importante de mí, pero no deja de ser un 2% que da color al resto. Antes pensaba que era lo que daba sentido a mi vida. Es un error.

Esta historia supone el final de una etapa vital que me ha marcado mucho, pero para poder avanzar al futuro sin arrastrar los grilletes del pasado, he querido plasmar estas vivencias con el fin de ayudar y acompañar a tanta gente que sigue viviendo situaciones parecidas o aún más duras. De esta manera, cierro un capítulo dándole sentido a todo el sufrimiento vivido.

En el colegio le ven como “el chino” y “el marica” y apenas tenía amigos. Se aplicó en los estudios y el aprendizaje musical. En el instituto aún fue peor y optó por automarginarse pero a pesar de todo, sobrevive.  Cuando su padre observa que en la factura del teléfono aparece un número  repetidamente. surge la pregunta y se ve obligado a declarar su homosexualidad.

Ni siquiera cuando otros miembros de su congregación evangélica en Madrid les trataban de explicar a los indignados padres que todo estaba bien, ellos no podían aceptarlo. Su padre le amenaza con un cuchillo, le golpea, le azota, le insulta. Le siguen cuando sale de casa.

Como Aaron no se “cura”, sus padres deciden llevarle a Corea, a la pequeña isla volcánica de Ulleung Do, a unos 120 kilómetros de la península de Corea, entre esta y Japón. Le quitan el móvil y le dicen que no saldrá de la isla hasta que deje de ser homosexual. Tras varias semanas de aislamiento y un fallido intento de escapada que termina en paliza, fingirá. Regresa a Madrid declarándose heterosexual pero al poco tiempo se mudan a Corea por exigencias laborales de sus padres. Y allí, cuando toda la familia cree que ha “dejado de ser gay”, le encuentran un disco de la Terremoto de Alcorcón y todo se precipita, deja a su familia para siempre y vuelve a Madrid, donde vive precariamente.

“No, nunca he sido rencoroso. En el libro digo que yo perdoné a mi padre. Que no comparto las cosas que hace ni que ha hecho ni su forma de comprender la vida. Pero entiendo que él pensaba que era lo mejor para mí. No lo hizo por maldad, sino como una medida desesperada por salvar el alma de su hijo. Y una cosa importante que quiero decir es que nadie que lea esto o mi libro debe demonizar a mi padre. Vayamos más allá. Mis padres tienen unas profundas complejidades. No es el malo que tiene un cuchillo o un látigo y me golpea. Me pregunto en el diario: ¿Qué habrá detrás para que responda de esa manera tan dura?”, explica Aaron .

A pesar del castigo físico, le dolió más la incomprensión, la negación de su identidad, el rechazo de toda su familia. Sentirse una decepción era algo de lo que solo se olvidaba tocando música, que es una situación en la que Aaron no es capaz de pensar a la vez con palabras. “La música fue un bálsamo, especialmente en la isla… Pero no lo es todo en la vida. Si quieres un porcentaje, sería un 2, 3 o 5%. La gente se sorprende cuando lo digo, porque le dedico horas, esfuerzo y pasión. Pero si mañana tengo un accidente y no puedo seguir tocando el violín seguiré creando y para mí es importante pero no lo es todo”.

 Cuando regresó a Madrid, perdido, se buscó la vida. Obtuvo una plaza en la Orquesta Nacional de España, con 20 años, el instrumentista más joven en ese momento. Estuvo en la orquesta un tiempo. “Me vino muy bien porque durante la crisis de 2008, recién vuelto a Madrid, pasé necesidades y hambre. Pero al poco, lo dejé. Hice las giras que tenía que hacer, grabé con la Deutsche Gramophon, lo llevo con orgullo”.

En 2015 ideó una fundación, Arte que Alimenta,. “Hemos dado un montón de becas a mucha gente. Jóvenes con historias tremendas, en situación de drogas o prostitución que han tenido que huir. Me llena esto más que la seguridad de la orquesta. ”.

 Y lo tiene muy claro…“Nunca  (he querido) ir de víctima, no quiero vivir del pasado con la pena toda la vida. Las cosas malas pasan, pero quería dirigir la rabia y la frustración, que son energías tan potentes como el amor, en una dirección positiva”. Como él dice, lo más importante es “vivir en el aquí y en el ahora”.

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Las últimas noticias acerca de este esperpento de las falsas “terapias” fue que un arzobispo brasileño,fue  acusado de abusar de seminaristas al intentar “curar” su homosexualidad. Mientras  Cientos de líderes religiosos declaran que todas las personas LGBT + son “valiosas” en una llamada a la prohibición global de la terapia de conversión. Recordábamos como un obipo, José Ignacio Munilla, que se jactaba en la televisión vasca de haber “curado” homosexuales “cuenta con una especie de guardia de corps clerical, integrada por un puñado de curas ‘revertidos’, así llamados por sus compañeros de presbiterio, porque muchos de ellos se sometieron, al parecer con éxito, a las técnicas de reversión de la homosexualidad.” Un mes antes, la diputada ultraderechista de Vox, Macarena Olona, al negarse a apoyar en el Congreso de los Diputados de España la Ley presentada para prohibir las terapias de conversión para gays, lesbianas y bisexuales, y que se sancione drásticamente a cualquier persona u organismo que ofrezca «curarnos» de nuestra orientación sexual afirmó:Cualquier persona, sea o no homosexual, tiene que acudir a un especialista a que le ayude a encontrar su identidad”. Antes, la Subsecretaria de DDHH de Chile Lorena Recabarren quería que la Ley Zamudio permitiese en ciertos casos las terapias para “curar” la homosexualidad o la transexualidad, lo que provocó las protestas del MOVILH. Antes, que la asociación española Abogados Cristianos se querella contra Ignacio Aguado por hacer pública la multa a la coach de terapias para personas LGTBI, y que, ante la protesta ciudadana, el Ministro de Educación de Israel se retractaba de su apoyo a las terapias de “curación” para gays. Y Canadá prohibirá las «terapias de conversión» a nivel nacional.

Una tendencia creciente a la prohibición

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar»una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

En EE.UU., gran aliado de Israel, California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Y el pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales, así como el estado de Utah.

Y en julio, era Ciudad de México quien prohibía las «terapias» de conversión de la orientación sexual y la identidad de género. Y en octubre de 2020, en el Estado de México.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

«Nada que Curar», la guía que ayuda a combatir con información científica las denominadas terapias de conversión

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Fuente El Diario/El País/La Razón/Cristianos Gays

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