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Nacer libre y limpia en el Espíritu

Sábado, 12 de agosto de 2017

Del blog del Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa:

viento

En cristiano el viento es Espíritu. Porque sí, porque lo quiso él mismo, o bueno, ella misma, o ellas,… o… en fin, Trinidad, esa experiencia de encuentro, de risa, de amor compartido, repartido y bienpartido que se llama Trinidad, nombre de mujer.

El viento sopla cuando quiere y como quiere. Es libre. Unas veces sopla de un sitio, otras de otro… El viento revuelve, incomoda,… y limpia.

No puedes atraparlo, ni con las manos, ni con los ojos, ni siquiera con los sueños. A veces pretendo quedarme con un poco de Espíritu, ya sabes, para los malos ratos y… nada, desaparece, y me deja un espacio que suena a canción de libertad.

La Ruah Santa revuelve la conciencia, desbarata el corazón enamorado, el cual sabe lo que ha de hacer pero teme hacerlo. El Espíritu de Jesús, no nos engañemos, es un amigo incómodo, que se pega a la oreja y te susurra universos casi increíbles que puedes conquistar… si te lanzas.

El Espíritu no es experiencia solo en Pentecostés, no, la Ruah Santa es anhelo interno que abre, fuerza, exige y pretende.

El Espíritu limpia. Después de un encuentro con Él la casa interior queda limpia, vacía, dispuesta a llenarse de verdad, de Verdad de la buena, de la que crece, se desarrolla y da fruto, unas veces 100, otras veces mil,…

Nacer de nuevo es entregarse al Espíritu, decirle que sí, que eso que susurra es cierto, que lo sé, pero que no me atrevo, que no es fácil, que tengo miedo.

El viento sopla cuando quiere, y yo dejo que mi alma sople con él, como haciendo pompas, creando ilusión.

Pero ella me dice que no, Ruah me insiste que no es ilusión, que es realidad y que busca entrega.

“No tengas miedo, Yo estoy contigo, desde ahora hasta el final”

***

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El viento sopla donde quiere

Martes, 17 de mayo de 2016

Un texto perfecto para este Día  internacional contra la Homofobia que procede del blog Pays de Zabulon:

le-vent

 

El viento sopla donde quiere
Y tú oyes su voz,
Pero no sabes de donde viene,
Y no sabes dónde va,
El viento.

Amigos, me pasan unas cosas asombrosas en este momento, muy muy fuertes emocionalmente. Muy, muy buenas también.

De mi corazón brota un grito sobre el que me hincho perdidamente por saber si es estúpido o no, debe salir:

El viento … Solamente dejarle ir. ¡En este momento me lleva hacia orillas tan bellas! ¡ Qué este viento me lleve, me lleve, no quiero dejarlo nunca más!

Para ayudar a entrar en esta bella realidad espiritual, ved esta bella versiónacompañada de  imágenes del mar, las olas, la playa, los barcos, el viento …

LE VENT
(Michel Scouarnec /Jo Akepsimas)

El viento sopla donde quiere
Y tú oyes su voz,
Pero no sabes de donde viene,
Y no sabes dónde va,
El viento.

¿Has contado los granos de arena
en la orilla del mar?
¿Entendiste los cantos de las olas,
en los países de mañanas claras?

Cuando miras las estrellas
en el manto de la noche,
Te gustaría levantar el velo
que enmascara el infinito.

Como el ave, lejos de la tierra
quisieras volar,
Hacia el sol, hacia la luz
en un cielo de libertad.

***

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Yo soy el viento

Sábado, 26 de septiembre de 2015

Del blog Pays de Zabulon:

le-vent

Yo soy.

Yo soy el viento que pasa.

Alternativamente,
Torbellino,
Tornado
O brisa ligera.

Es verdad,
Tu oyes mi voz
Pero no me ves,
Mis caminos te son desconocidos.

No sabes de donde vengo
Ni a dónde voy
No sabes por dónde paso
Ni por qué  yo paso o no.

Y sin embargo,
Si tu prestas atención…

Escucha y presta el oído.
Y si no oyes nada,
Escucha a pesar de todo,
Hijo mío.

Escucha de otro modo,
Escucha totalmente.

Si no oyes nada,
Es porque el murmullo de mi movimiento
Es tan bajo que ni siquiera lo percibes.

Yo soy el viento,
Un soplo,
Un soplo de aire.

Yo soy el aire.

El aire que se desplaza,
El aire que inhalas,
El aire que tú desplazas.

Yo soy el aire.
Yo soy el aliento,
Yo soy la Vida.

Atravieso todas las cosas,
toda célula,
toda nación,
toda relación.

Ruah.
Yo siempre estoy presente.
Pero me buscas en otros lugares.

Estoy aquí.

Yo soy.

*

Zabulon – 19/09/2015

***

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“El viento sopla”, por Gema Juan OCD

Domingo, 15 de febrero de 2015

15546344562_311b260b4e_mDe su blog Juntos Andemos:

A Nicodemo, un hombre que parece del siglo XXI, a pesar de ser coetáneo de Jesús, le parecía imposible que Dios fuera capaz de hacer renacer a los seres humanos. Y Jesús le decía que sí podía, que es posible «nacer de nuevo», pero que hay que dejar al Espíritu de Dios que sople, que sea Él quien lo haga.

Por eso, le decía: «No te cause tanta sorpresa lo que te digo… El viento sopla donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va». Y, tan cabal y prudente como escurridizo, Nicodemo no entendía. A pesar de que intuía en Jesús una luz nueva y un soplo fresco; quizás había percibido algún rumor.

La vida está llena de planes, organigramas, proyectos. Son necesarios, y hasta imprescindibles; van dando forma al quehacer cotidiano, propiciando una eficiencia que hace avanzar al mundo. Pero, de pronto, «oyes su rumor»… ¿De dónde ha venido… hacia dónde va?

La historia sigue su curso. Trabajos y fatigas, deseos y esperanzas, logros y reveses, encuentros y despedidas, barbechos y vegas… un amasijo de fuerzas vivas parece mover el universo. Pero, de pronto, «oyes su rumor». ¿De dónde ha venido… hacia dónde va?

Algo se mueve, en otra dirección. No contra la dirección del mundo, que está en permanente creación, sino atravesándolo. Y solo se percibe un rumor, como un misterio que horada la realidad y llama a renacer.

Teresa de Jesús decía que, a veces, estaba leyendo, o haciendo otras cosas y le venía «a deshora un sentimiento de la presencia de Dios que en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí o yo toda engolfada en Él». Sentía el rumor, sin saber de dónde venía, ni a dónde la podía llevar.

Dios no solo se deja encontrar, sino que busca. Eso es lo que entendió Teresa. No solo espera con una larga e inagotable paciencia, sino que otea y sale al encuentro, y se apresura a veces. «El viento sopla», Dios no está quieto. No es el ser inmóvil e impasible que observa el universo, se mueve, su Espíritu actúa y se puede sentir.

«Muchas veces a deshora viene un deseo que no sé cómo se mueve, y… penetra toda el alma en un punto», apuntaba ella en sus papeles. A ese deseo lo llamaba Gregorio de Nisa «deseo universal» y decía a Dios: «El deseo universal, el gemido de todos, tiende a Ti. Todo lo que existe te reza, y todo ser que piensa tu universo hacia Ti eleva un himno de silencio».

Así es como sopla el viento, el Espíritu… donde quiere y como quiere. En el gemido de todos, en los anhelos que transitan invisiblemente el mundo, en el silencio del pensamiento que trabaja diariamente. Viene a deshora, irrumpe más que interrumpe y se queda sin instalarse porque su misión es mover y llamar a un nuevo nacimiento.

Mueve los miedos y las oscuridades –dirá Teresa¬– de modo que basta «aguardar a la misericordia de Dios, que a deshora, con una palabra sola suya o una ocasión que acaso sucedió, lo quita todo tan de presto, que parece no hubo nublado en aquel alma, según queda llena de sol y de mucho más consuelo». «El viento sopla».

Mueve la vida para crear con el Dios creador y servir con el Cristo de los caminos: «Parece viene una inflamación deleitosa… mueve un deseo sabroso de gozar el alma de Él, y con esto queda dispuesta para hacer grandes actos» y eso, aunque esté «con descuido de cosa interior». Porque «sopla donde quiere».

«No sabes de dónde viene ni a dónde va», pero «así parece es este amor suavísimo de nuestro Dios: se entra en el alma, y es con gran suavidad, y la contenta y satisface y no puede entender cómo ni por dónde entra aquel bien» —repetía Teresa, al sentir el rumor que movía su vida.

El evangelio dice que el viento sopla, que su rumor se siente y que no se deja predecir ni apresar, pero añade que «lo mismo sucede con el que nace del Espíritu»: se mueve, no se estanca ni tampoco alardea del viento que le mueve. No se aprovecha ni se detiene, se deja llevar porque ha sido alcanzado por el rumor de Dios.

«Estas almas» –dice Teresa– «el sosiego que tienen en lo interior, es para tenerle muy menos, ni querer tenerle, en lo exterior». Son como el viento, se van asemejando a Dios, a quien el amor le hace estar activo a favor de todos. Son del Espíritu y dejan oír su rumor porque «su gloria tienen puesta en si pudiesen ayudar en algo al Crucificado» y porque saben que «nacer de nuevo» es dejar nacer en ellos el deseo de Jesús: «el deseo del bien de las almas».

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Un escudo contra el ojo del impuro.

Lunes, 28 de abril de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

lebouclier

Y el Tejedor dijo:

Háblanos de los vestidos.

Y él respondió:

Tus vestidos esconden mucho de vuestra belleza y sin embargo no cubren lo que no es bello.

Y aunque buscas en los vestidos el sentirte libre en tu intimidad, puedes hallar en ellos un arnés y una cadena.

¡Si pudieras presentarte con menos ropaje ante el sol y el viento.!

Pues el aliento de la vida está en los rayos del sol y la mano de la vida, en el viento.

Algunos de entre vosotros dicen: “Es el viento del Norte el que teje los vestidos que llevamos”

Y yo digo: ¡Cierto, el viento del Norte! Pero,  hilaba lavergüenza con el hilo de tus atontados nervios.

Y, al terminar su obra, rió estrepitosamente en el bosque.

No olvides que no hay mejor escudo contra los ojos del impuro que el pudor mismo.

Y cuando no haya más concupiscencia, ¿El pudor acaso no aparecerá entonces, como un estorbo y deshonra de la mente?

No olvides que la tierra ama sentir tus pies desnudos y que los vientos hacen su delicia al jugar con tus cabellos.

*
Kahlil Gibran, en ” El Profeta

publicado en ” En la Parte exterior ” de E. Armand, en enero de 1935

le-bouclier
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