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Entradas Etiquetadas ‘El Profeta’

Razón y Pasión.

Sábado, 19 de julio de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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Vuestra alma es, a menudo, un campo de batalla donde vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestras pasiones y vuestros apetitos.

Ojalá pudiera yo ser el pacificador de vuestras almas, y transformar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y melodía.

Pero, ¿cómo podría yo hacerlo a menos que vosotros mismos fuerais también pacificadores, o mejor aún, amigos de todos vuestros elementos?.

Vuestra razón y vuestra pasión son el timón y las velas de vuestra alma navegante.

Si vuestras velas o vuestro timón se rompen, sólo podréis navegar a la deriva o permanecer inmóviles en medio del mar.

Porque la razón, si reina por sí sola, restringe todo impulso; y la pasión, abandonada a sí misma, es un fuego que arde hasta su propia destrucción.

Así, que vuestra alma eleve vuestra razón a la altura de vuestra pasión, y así esta última podrá cantar; y que dirija vuestra pasión para que ella pueda vivir una resurrección cotidiana y, como el fénix, renazca de sus propias cenizas.

Quisiera que considerarais vuestro juicio y vuestros apetitos como lo haríais con dos huéspedes queridos en vuestra casa.

Ciertamente, no honraríais a un huésped más que al otro, porque quién presta más atención a uno de los dos, pierde el amor y la confianza de ambos.

Cuando, entre las colinas os sentáis a la sombra fresca de los álamos blancos, compartiendo la paz y la serenidad de los campos y de los prados, entonces, que vuestro corazón diga en silencio: “Dios reposa en la Razón”.

Y cuando la tempestad y el viento poderoso sacudan los bosques, y el trueno y el relámpago proclamen la majestad de los cielos, entonces, que vuestro corazón diga con temor y respeto: “Dios actúa con pasión“.

Y ya que oís un soplo en la esfera de Dios y una hoja en el bosque de Dios, también vosotros deberíais reposar en la Razón y moveros en la Pasión.

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Khalil Gibran, “El Profeta

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Un escudo contra el ojo del impuro.

Lunes, 28 de abril de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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Y el Tejedor dijo:

Háblanos de los vestidos.

Y él respondió:

Tus vestidos esconden mucho de vuestra belleza y sin embargo no cubren lo que no es bello.

Y aunque buscas en los vestidos el sentirte libre en tu intimidad, puedes hallar en ellos un arnés y una cadena.

¡Si pudieras presentarte con menos ropaje ante el sol y el viento.!

Pues el aliento de la vida está en los rayos del sol y la mano de la vida, en el viento.

Algunos de entre vosotros dicen: “Es el viento del Norte el que teje los vestidos que llevamos”

Y yo digo: ¡Cierto, el viento del Norte! Pero,  hilaba lavergüenza con el hilo de tus atontados nervios.

Y, al terminar su obra, rió estrepitosamente en el bosque.

No olvides que no hay mejor escudo contra los ojos del impuro que el pudor mismo.

Y cuando no haya más concupiscencia, ¿El pudor acaso no aparecerá entonces, como un estorbo y deshonra de la mente?

No olvides que la tierra ama sentir tus pies desnudos y que los vientos hacen su delicia al jugar con tus cabellos.

*
Kahlil Gibran, en ” El Profeta

publicado en ” En la Parte exterior ” de E. Armand, en enero de 1935

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