Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Evangelio’

Creer en Jesús: una forma de vivir.

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Creer en Jesús: una forma de vivir.

Juan-20-19-31-1Jn 20, 19-31

«Dichosos los que no han visto y han creído»

Los discípulos que formaban el círculo más cercano a Jesús creyeron en él hasta el punto de dejarlo todo por seguirle. Convivieron largo tiempo con él, escucharon mil veces su doctrina, pero llegaron al pie de la cruz convencidos de que seguían al Mesías davídico que iba a unir al pueblo, derrocar al gobierno corrupto de Herodes, expulsar a los romanos, devolverle a Israel su antiguo esplendor y someter a sus vecinos al culto a Yahvé en el Templo de Jerusalén…

Aquella fe murió en la cruz y fue definitivamente enterrada en el sepulcro vacío. De sus cenizas nació la fe definitiva; no en el Mesías triunfante, sino en el crucificado; una fe que ni siquiera pudieron imaginar antes de aquel asombroso proceso de conversión al que hemos denominado experiencia pascual. Vimos en el texto del pasado domingo que fue el discípulo amado el primero en creer al ver el sepulcro vacío… «Entró también el otro discípulo, vio y creyó»... En el evangelio de hoy la conversión se extiende a todo el grupo y se expresa de forma brillante en boca de Tomás: «Señor mío y Dios mío». Jesús no era el que ellos habían esperado, sino algo mucho mejor.

Aquellos hombres y mujeres habían sido testigos de su bautismo, de su caminar por tierras de Galilea enseñando y curando, de sus parábolas, de su enfrentamiento con la autoridades judías, de su pasión, de su muerte… y a partir de entonces fueron testigos de Jesús resucitado y dedicaron su vida a dar testimonio de él para que otros creyesen. A muchos los mataron por ello. La fe de toda la Iglesia, nuestra propia fe, se basa en la de aquellos testigos; y quizá no tanto por la información que nos transmitieron, sino porque su manera fértil y contagiosa de vivir al estilo de Jesús fue su mejor testimonio; el que en definitiva dio lugar al seguimiento de Jesús hasta nuestros días.

Nosotros hemos creído en Jesús «sin haber visto» y nos sentimos dichosos por ello, pero corremos el mismo riesgo que sus discípulos: que tratemos de amoldarlo a nuestra mentalidad, nuestra ideología o nuestros deseos, y que en realidad creamos en un mito estéril creado por nuestra mente a nuestra medida…

¿Cómo saberlo?

Pues la mejor forma es preguntarnos si nuestra fe en Jesús cambia o no cambia nuestra vida; si nos lleva a compadecer y compartir, a trabajar por la paz y la justicia, si nos hace más veraces, si nos mueve a perdonar, si nos libra de la esclavitud del dinero… y, en definitiva, si vivimos abrazados a la misión de proclamar la buena Noticia con nuestro modo de vivir; si nuestra vida es testimonio.

«Vosotros sois la sal de la Tierra, pero si la sal se vuelve insípida ¿con qué se la salará? No sirve más que para tirarla fuera… Vosotros sois la luz del mundo… No se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín»

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Mi Señor y mi Dios = En ti encuentro la vida.

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Mi Señor y mi Dios = En ti encuentro la vida.

37ccc91824d528e3fab643f8cf002759DOMINGO 2º DE PASCUA (C)

(Jn 20, 19-31)

Estas cinco palabras son una proclamación de la fe cristiana porque a través de una experiencia personal e intransferible, la persona reconoce que el Jesús histórico que caminó, predicó, sanó…hace más de dos mil años, es el Cristo que existía desde el principio, el plan de Dios hecho persona para que todas podamos llegar a ser hijas en el Hijo.

Esta es la experiencia de resurrección de Jesús y la nuestra propia que nada ni nadie nos podrá arrebatar. Tomás no estaba cuando Jesús se presentó en medio de los discípulos después de su resurrección y ellos, a pesar de su entusiasmo, no consiguieron convencerle de que era Él y que le habían visto y tocado.

Tuvo que pasar otra semana, como pasa con los procesos, que se alargan en el tiempo hasta que la persona está preparada, y por sí misma reconoce a Cristo; a partir de esa experiencia empieza a vivir de manera diferente.

Pero Tomás no creyó porque vio con sus propios ojos y tocó con sus manos. Tomás vio precisamente porque creyó que el Jesús de Nazaret que él conocía muy bien, al que acompañó en muchos de sus viajes y a quien escuchó en innumerables ocasiones, con quien se sentó a la mesa y comió, el que fue crucificado y murió en la cruz, ese mismo Jesús era su Señor y su Dios.

Este es el punto que el autor desea remarcar antes de cerrar el evangelio:

Jesús le dijo. ¿Has creído porque me has visto? Dichosos los que sin ver creen.” Jn 20:29

Precisamente es para aquellos que creen sin ver para quienes el evangelio está escrito. Ni este evangelio ni ninguno de los otros intenta sustituir la experiencia de haber estado “allí” de manera presencial.

El evangelio es la proclamación no de acontecimientos sino de la verdad esencial: que Jesús de Nazaret de quien hablan es en verdad “Mi Señor y mi Dios” Jn 20:28.

La bienaventuranza pronunciada  por Jesús, “Dichosos los que sin ver han creído” no marca dos tipos de creyentes, dos clases de cristianos. No existen los discípulos de segunda clase, dice Kierkegaard. Todos estamos al mismo nivel cuando hablamos de la fe en quien es realmente  Jesús de Nazaret para nosotros.

Si la bienaventuranza estuviera en aquellos “que no han visto”, entonces, es la bienaventuranza de ser librados de la tentación que no  solo Tomás, sino todos los contemporáneos de Jesús podrían haber experimentado. Después de todo, de los miles que vieron y oyeron a Jesús, solo unos pocos en toda Palestina creyeron en él.

La frase de Tomás “A menos que vea…y meta mi mano” (Jn 20:25), hace eco de la frase de Felipe, “Señor. Muéstranos al  Padre y nos basta” (Jn 14:8). Ni Tomás, ni Felipe, ni ninguno de los discípulos de Jesús tanto del pasado como del presente se puede zafar de la verdad de esta afirmación de la carta a los Hebreos: “La fe es la convicción de las cosas que no se ven”  (Heb 11:1).

La fe, nos recuerda Pablo “viene de lo que se oye y lo que se oye viene de la predicación del Cristo” (Rm 10.17). Esto mismo se puede decir de las apariciones de la resurrección  como de todas las palabras, hechos y milagros de Jesús en este y en todos los evangelios.

¿Es para ti, es para mí Jesucristo mi Señor, mi Dios? ¿Es una afirmación que se ha quedado estancada o es un proceso en el que veo el cambio en mi vida a medida que lo pongo en práctica? ¿En qué se traduce en este momento concreto de mi vida?

La fe es para vivirla en comunidad, pero solo crece en la medida que cada uno de sus miembros alimenta diariamente esa relación personal con el Cristo que a cada una nos lleva por derroteros diferentes porque el amor nunca es igual, ni se puede copiar, es personal e intransferible.

Carmen Notario

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

La ignorancia pide pruebas.

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en La ignorancia pide pruebas.

Bulgaria.6-640x589Comentario al evangelio del domingo 27 abril 2025

Jn 20, 19-31

Está bien que la mente exija pruebas en todo lo que se refiere al mundo de los objetos, porque la experiencia nos dice que los humanos fácilmente caemos en la credulidad, dejándonos llevar por engañosos cantos de sirena.

Sin embargo, en la dimensión profunda de lo real no caben pruebas, lo cual no significa caer en una credulidad infantil. Significa permanecer en silencio y, acallada la mente, acoger lo que en el silencio se nos regala.

Es ignorancia pedir pruebas de la resurrección -como hace Tomás, en este relato-, porque supone confundir completamente los niveles o dimensiones de lo real. Parece que Tomás no practicaba mucho el silencio de la mente y eso explica que lo confundiera todo.

El silencio no pide pruebas. En realidad, no las necesita; esta necesidad es solo de la mente y del yo, en su ilusorio afán de controlar todo. El silencio nos sitúa en “otro lugar”, donde no hay preguntas ni petición de pruebas. Hay un hondo y luminoso descanso en el no-saber y acogida gozosa y agradecida de lo que ahí se nos quiera revelar.


Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

En una Iglesia en la que Cristo está presente hay paz, alegría y aliento vital. (Gracias, Francisco).

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en En una Iglesia en la que Cristo está presente hay paz, alegría y aliento vital. (Gracias, Francisco).

IMG_0908Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre: 

01.- A la muerte del papa Francisco.

      El lunes, 21 de abril, fallecía Jorge Mario Bergoglio, obispo de Roma, papa Francisco.

        Creo que ha sido un hombre, un pastor bueno que ha intentado llevar a la iglesia por caminos más evangélicos, una iglesia más sencilla, más de los pobres y humildes, “un hospital de campaña”.

        Quizás no ha conseguido, no ha podido llevar a cabo lo que soñaba y hubiese deseado, pero nos deja su idealismo, su espíritu.

        Los historiadores y los medios de comunicación dirán muchas cosas sobre Francisco.

        Me queda y me brota un sentimiento de agradecimiento hacia su persona, hacia su espíritu eclesial.

        Como buen pastor que ha sido, descansa ya en las “verdes praderas del Reino”.

02.- La Pascua en la Iglesia actual.

        Francisco ha vivido y ha muerto en Pascua. Nosotros también vivimos y moriremos en la Pascua del Señor.

        Los textos bíblicos son siempre los mismos, también los de Pascua. Pero las situaciones tanto personales como sociales y eclesiales cambian.

        El evangelio de hoy es un relato eclesial. JesuCristo no estaba presente en aquella comunidad eclesial (joánica) naciente y, por eso, se encontraban al atardecer (sin luz y sin “luces”), encerrada, con las puertas cerradas, con miedo a la sociedad (a los judíos), sin aliento vital, sin ganas de vivir.

        ¿No ha sido esta la situación de la iglesia en el largo y tardo postconcilio? Creo que ha sido el papa Francisco el que ha intentado remontar el vuelo en los doce años de su pastoreo como obispo de Roma. Ha intentado abrir puertas y caminos.

03.- ¿Y si nos remontamos al origen?

        Una comunidad cristiana, una iglesia en la que Cristo se hace presente vive en paz, con alegría y con espíritu, aliento vital

El texto de hoy se remonta al origen, al Génesis y a la resurrección: al primer día de la semana: a la luz y a la vida.

Jesús repite sobre los discípulos las mismas palabras que Dios pronunció  sobre Adán en el Génesis

Exhaló  su aliento sobre ellos y les dijo: recibid Espíritu, Vida. (Y Adán,- el ser humano- llegó a ser viviente, la comunidad cristiana se llenó de alegría, paz e ilusión (Espíritu).

        Cuando en la Iglesia no hay paz, cuando escasea o falta el espíritu y la alegría, volvamos al Espíritu del Señor, que se cernía en el caos inicial y en el caos eclesiástico. La presencia de Cristo nos confiere paz, alegría y espíritu, aliento vital y ganas de vivir.

04.- ¿No hemos intuido una Iglesia que mira al origen?

        El contexto eclesial de Francisco ha sido más evangélico que tiempos no lejanos. El paradigma ha cambiado. Lo principal ya no es el miedo, la doctrina y la ultraortodoxia a ultranza y contra quien sea. Hemos vuelto, al menos como mentalidad, al paradigma evangélico: Cristo, los pobres, el diálogo, la sencillez. Estamos en el núcleo central del evangelio del Señor: una iglesia sencilla, pobre, abierta a todos.

Hemos escuchado y visto que lo principal y central en la Iglesia es Cristo, no la Curia, ni el Magisterio. Cristo fundamenta el ministerio eclesial del magisterio, no al revés.

Suena a evangelio en estado puro escuchar que lo principal es la caridad: los pobres: una iglesia pobre y de los pobres. Una iglesia del buen samaritano es creíble y vivible. Una iglesia del Santo Oficio es más problemática.

Los gestos de Francisco han sido de sencillez:

  • las vestimentas cotidianas.
  • la celebración del jueves santo con los presos en una u otra cárcel de Roma. ¡El lavatorio de los doce”!: lava los pies de dos muchachas, una de ellas musulmana!
  • Francisco fue amante de la libertad de conciencia. En una audiencia con periodistas les decía: “muchos de vosotros no seréis creyentes, pero igualmente os bendigo…”
  • Llama la atención que en los doce años de pastoreo de Francisco no se ha condenado a ningún teólogo.
  • Y hemos visto cómo el pastor, Francisco, no impone nada, sino que pide a su iglesia que ore por él.
  • Hemos oído hablar de la periferia y no del “centro”.
  • Hemos oído hablar con afecto de y hacia los curas, hacia los pobres y “cartoneros”, hacia los emigrantes, hacia los marginados.

05.- Tomás no estaba en el grupo.

        Las grandes cuestiones de la vida son comunitarias: la familia, el pueblo, la cultura, el idioma,  la fe, los valores.

Tomás no estaba en el grupo. Por eso se marcha y no llega a la fe.

Es muy difícil vivir fuera del grupo, de la familia, del pueblo, de la propia cultura, de la comunidad cristiana.

Tomás vuelve a un grupo que “ha visto al Señor”, es decir un grupo que vive en paz, en alegría e ilusión. Si Tomás vuelve al grupo es porque en ese grupo se puede vivir y convivir en la paz y alegría del Señor. Nadie vuelve a Egipto o a Auschwitz.

Por eso dice a Cristo: ¡Señor mío y Dios mío!

¿Por qué se ha marchado tanta gente de la Iglesia y de la fe?

        ¿Por qué, como Tomás, se ha marchado tanta gente del grupo,  de la Iglesia?

        Es cierto que la iglesia se había tornado una institución cerrada, que infundía miedo., pero no es menos cierto, que han cambiado los “dioses” y los ídolos del pueblo. Hoy decimos “Señor mío y Dios mío” al dinero, a la patria, a las armas, al placer, etc.

¿Y si la iglesia fuese un remanso de paz, de sosiego, de convivencia, de contento, de vida? ¿Quién no quiere vivir en paz y alegría?

Algo de esto ha intentado sembrar el papa Francisco,

Gracias, Francisco, y descansa en paz. Amén.

32F7075D-E9B3-4312-86D2-9AADFB4E7B03

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

«Que podamos creer en el testimonio de la resurrección», por Consuelo Vélez

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en «Que podamos creer en el testimonio de la resurrección», por Consuelo Vélez

IMG_0911De su blog Fe y Vida:

II Domingo de Pascua (27-04-2025)

Jesús se apaerce a los suyos pero las apariciones son la forma para decirnos que Jesús ha resucitado a una nueva vida, con otras características, con el cuerpo resucitado del que habla Pablo a los Corintios

Tomás no está con ellos y es la ocasión para que él haga una profesión de fe.

Las palabras de Jesús a tomás: dichosos los que sin ver creyeron, ya no son para Tomás sino para todos los que hoy tenemos que creer sin ver.

Este tiempo pascual y estos diferentes textos de apariciones de Jesús nos ayudan a profundizar en el núcleo de nuestra fe: Jesús ha resucitado

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo:

«¡La paz esté con ustedes!».

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo:

«¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».

Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:

«Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron:

– «¡Hemos visto al Señor!».

Él les respondió:

– «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo:

– «¡La paz esté con ustedes!».

Luego dijo a Tomás:

«Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».

Tomas respondió:

– «¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo:

«Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

(Juan 20, 19-31)

Este segundo domingo de Pascua continua con los textos de apariciones de Jesús a los suyos. En la vigilia pascual recordamos el texto de la tumba a la que van María Magdalena, Pedro y Juan y la encontraron vacía. Esta es otra manera de afirmar que Jesús no está entre los muertos porque ha resucitado. El evangelio de Juan, continua con la aparición a María Magdalena, pero este texto no lo ha colocado en la liturgia en este domingo, sino que pasa a la aparición a los discípulos que están encerrados por temor a los judíos.

Jesús literalmente se les aparece -no entró por la puerta- pero esto no se refiere a poderes extraordinarios de Jesús para atravesar las puertas, sino que es la forma de decirnos que Jesús, efectivamente, ha resucitado a una nueva vida, con otras características, con otro cuerpo, ese cuerpo resucitado del que Pablo le hablará a los corintios 1 Cor 15,42-44). Pero esa nueva manera de estar no está desconectada de su vida histórica y por eso les muestra sus manos y su costado. Y en esto va a consistir la afirmación de fe de los discípulos: el crucificado es el resucitado. En otras palabras, a la vida histórica de Jesús, Dios le ha dado su sí con la resurrección.

El relato continúa mostrando los dones escatológicos que trae la resurrección: la paz, el Espíritu Santo que los capacita para perdonar los pecados y el envío misionero.

Luego viene una segunda parte del texto, en la que el protagonista es Tomás que no estaba con ellos. Y lo que va a estar en juego es el creer sin ver, como lo hizo el discípulo amado en el evangelio del domingo pasado. Por eso, nuevamente el primer día de la semana, los discípulos están reunidos y esta vez si esta Tomás con ellos. Él ya había afirmado que no se iba a contentar con algún fantasma del que tal vez, él creía hablaban sus hermanos. Él quiere meter el dedo en sus clavos y la mano en su costado. Es decir, afirmar la resurrección del crucificado. En ese contexto vuelve Jesús a aparecerse a ellos y responde a la petición de Tomás. Pero lo que interesa es la frase del creer sin ver. Esta llamada ya no es para Tomás sino para todos los que hoy tenemos que creer sin ver. Recordemos que todo el evangelio de Juan quiere ser testimonio de fe para los que hemos de creer por lo que el evangelio nos relata.

Precisamente este tiempo pascual y estos diferentes textos de apariciones de Jesús nos ayudan a profundizar en el núcleo de nuestra fe: Jesús ha resucitado y nuestra vida dará testimonio o no lo dará de esta experiencia de fe. Dar testimonio del Resucitado es actuar como él actúo. De lo contrario, nuestra fe no da razón de lo que afirmamos. Que estos textos nos ayuden a renovar nuestra fe y ahondar nuestro testimonio.

(Foto tomada de: https://formacionpastoralparalaicos.blogspot.com/2020/04/ii-domingo-de-pascua-jesus-y-santo-tomas.html)

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Tu signo”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF.

domingo, 27 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “Tu signo”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF.

IMG_0884De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

Abandonamos apresuradamente el sepulcro, dejando de buscar entre los muertos a uno que estuviera vivo.

O al menos así debería ser.

Así es como me gustaría que fuese. Para mí. Para ti. Por nuestras comunidades tan devotas del crucifijo y tan poco dispuestas al encuentro con el Resucitado.

Esto es lo que me gustaría en estos tiempos en que prevalecen la oscuridad y la desesperación. Y el miedo.

Porque sí, tienes razón, no es fácil convertirse a la alegría. Abandonar el dolor. No amarlo.

Creer, confiar, poder decir también que los discípulos se alegraron cuando vieron al Señor.

Esta alegría cristiana, que es tristeza superada, exige una conversión todavía más radical que el exigente camino de la Cuaresma, ¿verdad?

No te hagas la víctima, no te sientas el centro de una conspiración, deja de mendigar juicios positivos de los demás, deja de pensar que el mundo (y Dios) está en nuestra contra, trata de evitar por todos los medios el sufrimiento que la vida inevitable y necesariamente nos pone delante para poder crecer.

Todo el mundo está dispuesto a creer en Dios, siempre y cuando Él nos garantice una vida sin dolor.

O sin demasiado dolor. Muchos están dispuestos a sentarle en el banquillo de los acusados: porque Dios no detiene las guerras, después de que nosotros o nuestra indiferencia o nuestra pereza las hayamos provocado.

Hay un largo camino por recorrer.

El Gólgota y el sepulcro están a escasos metros de distancia. Pero se convierten en un abismo infranqueable si no dejamos de llorar sobre nosotros mismos, como María Magdalena, y de quejarnos, como los discípulos de Emaús.

El tiempo de Pascua es un viaje de la desesperación a la alegría.

Del miedo a la confianza. De la guerra a la paz del corazón.

Jesús ha resucitado, por supuesto. Ahora nos toca a nosotros resucitar.

Los discípulos, tanto hombres como mujeres, trabajaron duro.

Los apóstoles trabajaron duro.

Tomás luchó.

El gemelo

A Tomás le apodan Dídimo, que significa gemelo.

Tomás es semejante a nosotros, es idéntico a nosotros, nosotros somos Tomás. Yo soy Tomás.

Él es igual a nosotros en su fe sufriente, dubitativa y cojeando.

¡Cómo quisiéramos vivir la bienaventuranza que pronuncia Jesús!

¡Cómo nos gustaría, en serio, ser felices aunque no lo hayamos visto!

Para nosotros, sin embargo, la fe es más sufrimiento e inquietud que felicidad. Creemos, sí, claro, fuimos y vimos. El Evangelio se ha revelado a los ojos de nuestra alma como la respuesta más sencilla y creíble, coherente y armoniosa a las grandes preguntas de la vida.

Si Dios es bueno, ¿por qué experimentamos violencia y odio? ¿Por qué en este odio siempre sucumben los débiles y los inocentes? Si Dios es luz, ¿por qué la oscuridad ocupa tanto espacio en mis pensamientos?

Creemos, sí, pero ese dolor siempre está presente.

Tomás es nuestro gemelo en esta fe vacilante nuestra.

Pero se nos asemeja también en el sentimiento de profunda desilusión hacia los hermanos creyentes, hacia los hombres de Iglesia.

De esta Iglesia que describen como perdida, que aparece (a menudo) en problemas, que parece abrumada por los escándalos.

Los otros

¡Hemos visto al Señor! Sus amigos se lo dicen con entusiasmo.

Quizás sea admisible, pero ¿cómo puedes creerles? ¿Cómo podrán Pedro y Andrés decirle esto llenos de alegría?

Ninguno de ellos estaba presente bajo la cruz. Nadie testificó. Nadie murió por Él. Todos huyeron y toda su fe quedó destrozada ante el primer destello de la espada. Una fe falsa. Más hipócritas que los hipócritas fariseos.

Tomás se siente decepcionado y amargado consigo mismo.

Y no cree en el testimonio de quienes, como él, han mostrado toda su fragilidad disruptiva.

Él es nuestro gemelo, Tomás.

Cuando los hombres y mujeres de Iglesia nos hacen sufrir, cuando niegan las palabras que profesan, cuando dicen y no hacen. Tomás es el patrón desilusionado de tantas personas que no son capaces de ver la presencia del Resucitado en esta multitud heterogénea que somos.

Pero, a diferencia de nosotros, Tomás permanece. Él no se va dando un portazo.

Él no se siente mejor.

Permanece, en esta Iglesia inconsistente. Y lo hace muy bien. Porque Jesús viene especialmente por él.

Ocho días después.

No estaba allí la primera vez. Quizás no había pensado que fuera apropiado estar con sus amigos. Quizás se llenó de lágrimas sólo por estar en compañía. Tal vez le inquietaba el sentimiento de culpa que se había apoderado de los corazones de todos. Y así, se perdió aquel primer encuentro.

Paciencia. Dios también espera a los que llegan tarde, como él. Al igual que nosotros.

Ligereza

Aquí está el Resucitado. Ligero, bello, sereno. Él sonríe, emana una fuerza abrumadora.

Otros lo reconocen y vibran. Tomás, todavía herido, lo mira incrédulo.

El Señor se acerca ahora a él y le muestra las palmas de sus manos traspasadas.

«Tomás, sé que has sufrido mucho. Yo también he sufrido mucho: mira aquí».

Y Tomás cede. La ira, el dolor, el miedo y la confusión se derriten como la nieve al sol.

Ahora cae de rodillas y besa esas heridas y llora y ríe.

“¡Mi Señor! ¡Dios mío!”

Pronuncia la primera profesión de fe de un creyente. La más desafiante.

La más grande.

Creer sin ver no es creer sin ninguna evidencia.

Pero la prueba que Jesús da a Tomás es inesperada: el dolor compartido.

La fe dolorosa que llevamos en el corazón, las preguntas que a veces se convierten en dudas insoportables, pero sólo quien duda cree, son compartidas por el Señor. Es un dolor sano, una inquietud sana que nos lleva a escarbar en la vida, a no vivirla resignadamente, a mirar más allá.

La prueba más espectacular de la resurrección de Cristo: sus manos traspasadas, como traspasados están nuestros ojos y nuestros pensamientos.

Hasta aquí llega la misericordia de Dios.

Esta es la señal que cambió a Tomás. Y a muchos otros que no se no ha contado, escribe Juan.

Recuerda cuál fue tu signo.

Recuerda cómo descubriste que eras amado.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para el II Domingo de Pascua, 27 de abril de 2025

1.- Aquella paz que fluye de las heridas.

2.- En el corazón del cielo nuestro alfabeto del amor.

3.- Aquella presencia y aquella voz que nos hacen rendirnos.

4.- La Resurrección no cancela la cruz, culmen del amor.

5.- La invitación del Resucitado a superar las barreras.

6.- Tu signo.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

25 de abril: San Marcos, evangelista.

viernes, 25 de abril de 2025
Comentarios desactivados en 25 de abril: San Marcos, evangelista.

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura.»

Marcos era hijo de María de Jerusalén, en cuya casa se refugió Pedro cuando fue liberado de la cárcel (Hch 12,12). Colaboró con Pablo en su obra apostólica (Col 4,10) y también estuvo cerca de él en la cárcel de Roma (Flm 24). Según la tradición, Marcos fue un discípulo fiel de Pedro (1 Pe 5,13) y escribió el segundo evangelio, recogiendo la predicación del apóstol Pedro sobre los dichos y los hechos de Jesús. Su evangelio es reconocido, por lo general, como el más antiguo, y fue utilizado y completado por Mateo y Lucas. Al parecer, la predicación apostólica atestiguada por los grandes discursos de la primera parte de los Hechos de los apóstoles encuentra en el evangelio de Marcos -a partir de Mc 1,15- una continuación y sugestivos desarrollos narrativos.

san_marcos_1

LECTIO

Queridos hermanos:

Sed humildes en vuestras relaciones mutuas, pues Dios resiste a los soberbios, pero concede su favor a los humildes. Así pues, humillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que os encumbre en su momento.

Confiadle todas vuestras preocupaciones, puesto que él se preocupa de vosotros.

Vivid con sobriedad y estad alerta. El diablo, vuestro enemigo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar. Enfrentaos a él con la firmeza de la fe, sabiendo que vuestros hermanos dispersos por el mundo soportan los mismos sufrimientos.

Y el Dios de toda gracia, que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de un corto sufrimiento os restablecerá, os fortalecerá, os robustecerá y os consolidará. Suyo es el poder por siempre. Amén.

Por medio de Silvano, hermano de vuestra confianza, según tengo entendido, os he escrito brevemente para exhortaros y aseguraros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Permaneced firmes en ella.

Os saluda la iglesia de Babilonia, a la que Dios ha elegido lo mismo que a la vuestra; os saluda también Marcos, mi hijo.

Saludaos mutuamente con el beso de amor fraternal. Paz a todos vosotros, los que vivís unidos en Cristo.

*

1 Pedro 5,5b-14

***

El apóstol Pedro llama a Marcos en este fragmento mi hijo(v. 13): a partir de esta preciosa noticia, la tradición ha considerado que Marcos había recogido en su evangelio la predicación del primero de los apóstoles, cuyas exhortaciones están dirigidas a los que ejercen responsabilidades de guías y maestros en la Iglesia.

Un auténtico pastor, en primer lugar, debe estar revestido de humildad, consciente de que no posee nada como propio, sino que todo lo ha recibido de Dios. Humildad es verdad: esto vale para todo auténtico creyente y, con mayor razón, para quien está revestido de autoridad.

Quien haya sabido vivir en la humildad, recibirá a su tiempo el reconocimiento por parte de ese Dios que resiste a los soberbios, pero concede su favor a los humildes(v. 5; cf. Prov 3,34).

Además de humildes, los pastores deben ser también sobrios y estar alerta. Se repiten aquí las recomendaciones que Jesús había dirigido a sus discípulos en el discurso escatológico {cf. Me 13,lss). La sobriedad y la vigilancia son buenas hermanas: ambas, juntas, pueden oponer una firme y segura resistencia -la resistencia de la fe- al enemigo número uno: el diablo, representado aquí con el aspecto de un león rugiente y devorador. A los pastores humildes y fieles, sobrios y vigilantes, el apóstol Pedro les dirige la promesa: el Dios que les ha llamado a la vida nueva en Cristo, tras un breve suHfp miento, les confirmará en la gracia y les coronará de gloria (v. 10).

***

En aquel tiempo, apareciéndose a los Once, les dijo:

+ Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura. El que crea y se bautice se salvará, pero el que no crea se condenará. A los que crean les acompañarán estas señales: expulsarán demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes con las manos y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos se curarán.

Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.

Ellos salieron a predicar por todas partes y el Señor cooperaba con ellos, confirmando la palabra con las señales que la acompañaban.

*

Marcos 16,15-20

***

En la fiesta de san Marcos, la Iglesia nos propone para nuestra reflexión la última página del evangelio de Marcos, el llamado ‘final canónico‘ del segundo evangelio: no es auténtico, en el sentido de que no pertenece al evangelio originario, pero es inspirado, porque ha sido recibido por la Iglesia desde la antigüedad.

 Encontramos, en primer lugar, el mandato misionero: Jesús envía a sus discípulos a llevar el Evangelio a todas las criaturas (vv. 15ss). El misionero del Padre tiene necesidad de otros misioneros; aquel que es la Palabra tiene necesidad de otros portavoces que divulguen su conocimiento; aquel que es el Evangelio hecho persona confía ahora el Evangelio a sus apóstoles: ‘Id… Proclamad’.

El segundo elemento que encontramos en esta página evangélica describe, también en términos telegráficos, el hecho prodigioso de la ascensión de Jesús al cielo: Y se sentó a la diestra de Dios(v. 19). Una vez subido al cielo, Jesús entra en plena posesión de sus poderes de Mesías, Salvador, Dios.

He aquí, por último, la respuesta de los apóstoles a los mandatos que les ha dado Jesús: Ellos salieron a predicar por todas partes’ (v. 20). Se trata de una reacción no verbal, sino práctica; no abstracta, sino concreta, que se traduce en una decisión tan fuerte que da la vuelta por completo a la vida de los apóstoles e implica a muchas de las personas que les escuchan.

MEDITATIO

La figura del evangelista Marcos, cuya fiesta litúrgica celebramos hoy, nos invita a profundizar en el significado del término ‘evangelio’, con el que el evangelista comienza su obra. Se trata de una profundización no puramente escolar o académica, sino existencial y vital.

El Evangelio es de Dios cf. Mc 1,14): contiene y expresa todo el proyecto salvífico que el Padre quiere realizar por medio de su Hijo en favor de toda la humanidad. Es del corazón de Dios de donde brota esta ‘Buena Noticia’ capaz de colmar de alegría todos los corazones humanos disponibles al don de la salvación. El Evangelio es de Jesucristo (cf. Mc 1,1), teniendo en cuenta que este genitivo puede y deber ser entendido así: el Evangelio que es Jesucristo, Hijo de Dios. Es como decir que la ‘Buena Noticia’ tiene como objeto único y exclusivo la persona, la enseñanza y el ministerio de Jesús, único Mesías y verdadero Hijo de Dios. Ahora bien, según Marcos, el Evangelio es también memorial de todo lo que acompañó al acontecimiento terreno de Jesús: por ejemplo, el gesto gratuito y sorprendente de la pecadora que, la víspera de la pasión y muerte de Jesús, bañó, perfumó y besó los pies del Salvador: Os aseguro que en cualquier parte del mundo donde se anuncie la Buena Noticia será recordada esta mujer y lo que ha hecho(Mc 14,9). En suma, de todo esto se deduce que, para Marcos, el Evangelio es todo, todo es Evangelio.

ORATIO

Abre, oh Señor, mis oídos para que se llenen del tesoro de tu Evangelio: sólo así mi vida, iluminada y confortada por tu Palabra, tendrá un significado pleno y duradero. Abre, oh Señor, mi corazón, a fin de que aprenda a acoger al Verbo de la verdad que está encerrado en tu Evangelio: sólo así me sentiré totalmente saciado, porque estaré colmado por completo de tu don.

Abre, oh Señor, mi boca, a fin de que, de la abundancia del corazón, acoja tu mensaje y lo proclame para tu gloria y para el bien de los hermanos. Abre, oh Señor, mi vida al encuentro contigo, que me sales al encuentro día tras día con la Palabra de la verdad que tu Evangelio encierra y entrega.

CONTEMPLATIO

Soy todavía imperfecto, pero vuestra oración en Dios me perfeccionará para alcanzar, misericordiosamente, la herencia, refugiándome en el Evangelio como en la carne de Jesús, y en los apóstoles como en el presbiterio de la Iglesia. Amemos a los profetas, porque también ellos anuncian el Evangelio […]. Han recibido el testimonio de Jesucristo y han sido incluidos en el evangelio de la esperanza común […]. El Evangelio tiene algo más especial, la venida del Salvador, nuestro Señor Jesucristo, su pasión y su resurrección. Los bienamados profetas la preanunciaron, pero el evangelio es la consumación de la incorruptibilidad (Ignacio de Antioquía, a los Filadelfios, en Padres apostólicos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1993).

ACTIO

 Repite con frecuencia y vive hoy estas palabras del evangelista Marcos: Se ha cumplido el plazo y está llegando el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio‘ (Mc 1,15).

LECTURA ESPIRITUAL

Marcos refleja a la perfección el estadio inicial de la cristología de la Iglesia primitiva, de la que nunca se podrá prescindir para comprender, por comparación, los desarrollos ulteriores de la reflexión teológica. Aunque el redactor no ha expresado con claridad y de manera orgánica su pensamiento, ha conseguido concentrar nuestra atención en la figura del siervo de YHWH, que nos redime a través del dolor y de la soledad. Su preocupación por eliminar el escándalo de la cruz es evidente, para lo cual demuestra que Jesús ha vencido a Satanás. En su debilidad actuaba la omnipotencia divina para la restauración del Reino y la derrota decisiva del poder diabólico sobre la humanidad […].

Marcos traza la imagen de Jesús más próxima a su realidad humana. Mientras que los otros evangelistas, aun afirmando de manera categórica que Jesús fue un verdadero hombre, casi transfiguran su vida, compenetrando con la luz pascual su humanidad envuelta de miseria y fragilidad, Marcos, en cambio, reproduce de modo verista la experiencia de Cristo que tuvieron los apóstoles, y en particular Pedro, durante su actividad pública antes de su glorificación a la derecha del Padre. En consecuencia, no se preocupa por atenuar las manifestaciones de su sensibilidad, que revelan sus rasgos profundamente humanos.

Sólo Marcos habla de la cólera, de la amargura, del estupor de Jesús, el cual, por otra parte, dirige preguntas a los discípulos, gime y suspira, abraza con ternura a los nińos y ama al joven rico aun cuando éste no corresponda a su invitación de seguirle en la renuncia. Pero no se piense que, con esto, ha subestimado la dignidad trascendente y divina de Cristo. Al contrario, ha puesto este título a su libro: Evangelio de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Aunque Marcos no elabore una profunda cristología intentando sondear el misterio divino y humano de Jesús, nos documenta, no obstante, mejor que los otros evangelistas y con una probidad escrupulosa sobre la desconcertante realidad de la expoliación del Hijo de Dios, que se encarnó para llevar a cabo la salvación mediante el sufrimiento y la muerte.

*

A. Poppi,

Comentario de Marcos,

Padua 1978.

***

"Migajas" de espiritualidad, Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“La pascua de Jesús en la pascua del universo”, por José Arregi

miércoles, 23 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “La pascua de Jesús en la pascua del universo”, por José Arregi

cuadro-Cerezo-Sao-Felix_1925517478_12544393_667x375


De su blog Umbrales de Luz:

1. Celebramos la pascua de Jesús, el profeta de Nazaret condenado y crucificado por su vida fraterna y arriesgada, su vida libre y liberadora, su vida pascual. Celebramos la pascua de Jesús porque reconocemos que su vida solidaria y su muerte violenta fueron pascua, paso liberador de la vida a la Vida para sí mismo y para la entera comunidad de los vivientes.

2. Pero no podemos celebrar la pascua de Jesús sino en el horizonte abierto de la pascua universal: la pascua de todos y todas las profetas, de todos y todas las mártires, de todos y todas las vivientes. No conocemos aún –y los vivientes de hoy moriremos sin conocer– más que un fragmento infinitesimal del universo en lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, pero podemos decir –con asombro y admiración– que todo lo que conocemos es en permanente pascua: en paso, en movimiento, en transformación sin fin.

3. Así es la vida, este fenómeno prodigioso surgido de la física y de la química, de eso que llamamos “materia”, que mejor podríamos llamar misteriosa “matriz” cargada de inagotable potencialidad y creatividad sin fin, eterna matriz “animada” en incesante y universal dinamismo, relación, transformación. No existe una “materia inanimada” ni existe un “espíritu” o “alma” que pueda subsistir sin “materia”, sin alguna forma corporal, aunque sea invisible a nuestros ojos.

4. Cada forma –un átomo, una molécula o un cristal; una hierba, un pájaro, un perro, un ser humano– es única y es mortal. La transformación conlleva la “muerte” de unas formas y la emergencia de otras nuevas. La “muerte” de una forma es la disgregación de sus elementos “materiales”, condición necesaria para el nacimiento de una nueva forma a partir de la misma “materia”, que ni se crea ni desaparece. Lo vemos en especial en las formas que llamamos “organismos vivientes”. La vida es así una infinita red en comunión de vida y de muerte. Vivimos de organismos vivos que comemos. En último término, la vida y la muerte consisten en comer para vivir y en darse a comer para hacer vivir: “Tomad, comed: esto es mi cuerpo”. El organismo que muere deja disponibles, “ofrece” sus células, moléculas, átomos, partículas, su energía…, para que nazca otro viviente. El universo es en el fondo una infinita comunión de vida en pascua permanente, una comunión de vida a través de la muerte. Cada muerte es un gesto de donación.

5. ¿Y qué pasa con estas formas que somos y que, al morir, ofrecemos cuanto hemos vivido, cuanto somos y tenemos, y todos nuestros átomos y partículas y nuestra energía o aliento vital, para que otros vivan? ¿Desaparece sin más para siempre la forma –o el “yo” individual, único y pasajero– al desagregarse todos los elementos “materiales” que la configuran? No sabemos qué decir, ni es esencial que lo sepamos. Aun en el caso de que nuestro “yo” individual –esta “forma material sintiente y consciente que se recuerda a sí misma– se disipara y aniquilara, no por ello perderíamos el valor y la gracia de haber sido, de haber vivido y de habernos dado –en la vida y en la muerte– para que otros vivan.

6. Nada sabemos del futuro de nuestro futuro tras el paso de la muerte, pero podemos preguntarnos: ¿No será este universo o multiverso infinito y eterno –hecho de “materia”, energía, información, potencialidad sin fin– como una infinita memoria o un corazón palpitante que alberga la información, el “recuerdo” vivo, vivificador, pascual, de todas las formas que han sido? En cualquier caso, es bueno que recordemos –con pena y gratitud– a las muertas y a los muertos que nos hicieron vivir o que hicieron mejor nuestra vida. Recordarlos/as es una forma de reconocer que viven y de hacer que vivan. Y de transformar nuestra vida y la vida de la comunidad de los vivientes.

7. Así recordaron a Jesús crucificado las discípulas y discípulos que le habían seguido. No lo habían seguido porque fuera la única encarnación plena del Hijo único de Dios, de “la misma naturaleza” que el Padre, una “persona divina en dos naturalezas”. Lo habían seguido porque sentían que la vida profética de Jesús les transformaba la vida; sus parábolas, sus bienaventuranzas, su projimidad sanadora, su comensalía abierta, su libertad arriesgada, el Jubileo de la liberación que Jesús anunciaba y encarnaba, les convencieron profundamente, vitalmente, encarnadamente, que otro mundo en este mundo es necesario y posible. Cuando el Sanedrín judío y todo el aparato religioso le condenaron, cuando Pilato y todo el poder imperial lo crucificaron en la víspera de la Pascua judía, todas las esperanzas de sus discípulos y discípulas se vieron sacudidas, pero la llama encendida no se apagó, ni su amor de Jesús murió. Lloraron su muerte, hicieron duelo. Las lágrimas limpiaron su mirada, fortalecieron su ánimo, reavivaron su memoria. Lo recordaron de nuevo, lo reconocieron viviente, celebraron la Pascua. No lo reconocieron viviente porque hubieran encontrado su sepulcro milagrosamente vacío ni porque hubieran sido testigos de apariciones milagrosas, sino porque miraron más a fondo, sanaron la memoria, ensancharon el corazón.

8. La pascua de Jesús es inseparable de la pascua universal. La pascua de la primera luna llena de primavera que tantas culturas han celebrado desde milenios antes de nuestra era cristiana. La pascua de los agricultores y pastores del Neolítico, que vivían al compás de novilunios y plenilunios, solsticios y equinoccios, al ritmo de la madre tierra y del cosmos sin medida, que en la luz del sol y de la luna vislumbraban de noche el irresistible poder de la vida. La pascua del universo que en su memoria o corazón infinito tal vez guarda vivo el “recuerdo” vivificador de todas las formas que fueron.

9. ¿El corazón del universo albergará también la memoria viviente de todas las formas personales de mentira y crueldad, de poder opresor y asfixiante de la vida que existieron en el pasado, como tantas otras que existen también hoy y que nos amenazan y aterran? Si el universo fuera una memoria infinita, deberían caber en ella –más allá de todo espacio y tiempo– no solo las formas que vuelven la vida más feliz, sino también aquellas que la vuelven más desdichada. Al celebrar la pascua, no podemos quedarnos solo con las primeras y olvidar las segundas. Pero no las recordamos de la misma manera: recordamos las historias, las vidas, las personas liberadoras para agradecerlas y dejarnos acompañar, instruir, inspirar; recordamos las historias, las vidas, las personas opresoras para observar el daño que hicieron y sanarlo, en la esperanza activa de que el aliento del universo, por la acción de todos los seres y también por nuestra acción, siga abriendo camino hacia la plena realización de su mejor posibilidad: la liberación de todos los seres.

10. Para quienes hoy todavía somos o queremos ser seguidores de Jesús, el profeta libre y bueno de Nazaret es la figura y el referente más íntimo de la esperanza universal que también hoy nos sigue inspirando. Por eso celebramos su pascua, su paso por la vida, su resurrección en la vida dada y en la terrible cruz padecida. Reconocemos y celebramos su presencia, y queremos realizarla y resucitarla hoy. En nuestras Galileas de hoy, él camina con nosotros, comulga con nuestro pan y nuestro vino, acompaña nuestros duelos y fiestas, comparte nuestros alientos y desalientos. Y a pesar de todo cantamos aleluya, porque en el corazón del universo, más allá del tiempo, la pascua futura es presente. Y seguimos caminando.

José Arregi, Aizarna, 9 de abril de 2025

www.josearregi.com

(Próxima publicación en francés en: Odile Ponton, La résurrection, lecture critique et plurielle. Un message pour notre temps, Éditions Karthala)

 

Espiritualidad , , , , ,

Pascua: La fiesta de las lápidas removidas…

lunes, 21 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Pascua: La fiesta de las lápidas removidas…

IMG_0872

¿Por qué pensáis que todo es inútil, que nadie puede remover vuestras piedras? ¿Por qué os entregáis a la resignación o al fracaso? La Pascua, hermanos y hermanas, es la fiesta de la remoción de las piedras. Dios quita las piedras más duras, contra las que se estrellan las esperanzas y las expectativas: la muerte, el pecado, el miedo, la mundanidad. La historia humana no termina ante una piedra sepulcral, porque hoy descubre la «piedra viva» (cf. 1 P 2,4): […] Jesús resucitado. […] Él viene para hacerlo todo nuevo, para remover nuestras decepciones [cada uno de nosotros está llamado a descubrir en el que está Vivo a aquél que remueve las piedras más pesadas del corazón. Preguntémonos, antes de nada: ¿cuál es la piedra que tengo que remover en mí, cómo se llama esta piedra

*

Papa Francisco, Homilía de Pascua, 2019

New Ways Ministry nos desea la alegría y bendiciones de Pascua

Las lecturas litúrgicas de hoy para el Domingo de Resurrección se pueden encontrar aquí.

Fuente New Ways Ministry

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Las cicatrices del Resucitado”. Pascua de Resurrección – C (Juan 20,1-9)

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “Las cicatrices del Resucitado”. Pascua de Resurrección – C (Juan 20,1-9)

24_D-PASCUA-C_1004106«Vosotros lo matasteis, pero Dios lo resucitó». Esto es lo que predican con fe los discípulos de Jesús por las calles de Jerusalén a los pocos días de su ejecución. Para ellos, la resurrección es la respuesta de Dios a la acción injusta y criminal de quienes han querido callar para siempre su voz y anular de raíz su proyecto de un mundo más justo.

No lo hemos de olvidar. En el corazón de nuestra fe hay un Crucificado al que Dios le ha dado la razón. En el centro mismo de la Iglesia hay una víctima a la que Dios ha hecho justicia. Una vida «crucificada», pero vivida con el espíritu de Jesús, no terminará en fracaso, sino en resurrección.

Esto cambia totalmente el sentido de nuestros esfuerzos, penas, trabajos y sufrimientos por un mundo más humano y una vida más dichosa para todos. Vivir pensando en los que sufren, estar cerca de los más desvalidos, echar una mano a los indefensos… seguir los pasos de Jesús, no es algo absurdo. Es caminar hacia el Misterio de un Dios, que resucitará para siempre nuestras vidas.

Los pequeños abusos que podamos padecer, las injusticias, rechazos o incomprensiones que podamos sufrir, son heridas que un día cicatrizarán para siempre. Hemos de aprender a mirar con más fe las cicatrices del Resucitado. Así serán un día nuestras heridas de hoy. Cicatrices curadas por Dios para siempre.

Esta fe nos sostiene por dentro y nos hace más fuertes para seguir corriendo riesgos. Poco a poco hemos de ir aprendiendo a no quejarnos tanto, a no vivir siempre lamentándonos del mal que hay en el mundo y en la Iglesia, a no sentirnos siempre víctimas de los demás. ¿Por qué no podemos vivir como Jesús, diciendo: «Nadie me quita la vida, sino que soy yo quien la doy»?

Seguir al Crucificado hasta compartir con él la resurrección es, en definitiva, aprender a «dar la vida», el tiempo, nuestras fuerzas y, tal vez, nuestra salud por amor. No nos faltarán heridas, cansancio y fatigas. Una esperanza nos sostiene: un día, «Dios enjugará las lágrimas de nuestros ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque todo este mundo viejo habrá pasado».

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“El debía resucitar de entre los muertos”. Domingo 20 de abril de 2025. Pascua de Resurrección

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “El debía resucitar de entre los muertos”. Domingo 20 de abril de 2025. Pascua de Resurrección

26-pascuaC1 cerezoDe Koinonia:

Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43: Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
Salmo responsorial: 117, 1-2. l6ab-17. 22-23: Éste es el día en que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Colosenses 3, 1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.
Juan 20, 1-9: Él había de resucitar de entre los muertos.

A) Primer comentario

Para este domingo de Pascua nos ofrece la liturgia como primera lectura uno de los discursos de Pedro una vez transformado por la fuerza de Pentecostés: aquel que pronunció en casa del centurión Cornelio, a propósito del consumo de alimentos puros e impuros, lo que estaba en íntima relación con el tema del anuncio del Evangelio a los no judíos y de su ingreso a la naciente comunidad cristiana. El discurso de Pedro es un resumen de la proclamación típica del Evangelio que contiene los elementos esenciales de la historia de la salvación y de las promesas de Dios cumplidas en Jesús. Pedro y los demás apóstoles predican la muerte de Jesús a manos de los judíos, pero también su resurrección por obra del Padre, porque “Dios estaba con él”. De modo que la muerte y resurrección de Jesús son la vía de acceso de todos los hombres y mujeres, judíos y no judíos, a la gran familia surgida de la fe en su persona como Hijo y Enviado de Dios, y como Salvador universal; una familia donde no hay exclusiones de ningún tipo. Ese es uno de los principales signos de la resurrección de Jesús y el medio más efectivo para comprobar al mundo que él se mantiene vivo en la comunidad.

Una comunidad, un pueblo, una sociedad donde hay excluidos o marginados, donde el rigor de las leyes divide y aparta a unos de otros, es la antítesis del efecto primordial de la Resurrección; y en mucho mayor medida si se trata de una comunidad o de un pueblo que dice llamarse cristiano.

El evangelio de Juan nos presenta a María Magdalena madrugando para ir al sepulcro de Jesús. “Todavía estaba oscuro”, subraya el evangelista. Es preciso tener en cuenta ese detalle, porque a Juan le gusta jugar con esos símbolos en contraste: luz-tinieblas, mundo-espíritu, verdad-falsedad, etc. María, pues, permanece todavía a oscuras; no ha experimentado aún la realidad de la Resurrección. Al ver que la piedra con que habían tapado el sepulcro se halla corrida, no entra, como lo hacen las mujeres en el relato lucano, sino que se devuelve para buscar a Pedro y al “otro discípulo”. Ella permanece sometida todavía a la figura masculina; su reacción natural es dejar que sean ellos quienes vean y comprueben, y que luego digan ellos mismos qué fue lo que vieron. Este es otro contraste con el relato lucano. Pero incluso entre Pedro y el otro discípulo al que el Señor “quería mucho”, existe en el relato de Juan un cierto rezago de relación jerárquica: pese a que el “otro discípulo” corrió más, debía ser Pedro, el de mayor edad, quien entrase primero a mirar. Y en efecto, en la tumba sólo están las vendas y el sudario; el cuerpo de Jesús ha desaparecido. Viendo esto creyeron, entendieron que la Escritura decía que él tenía que resucitar, y partieron a comunicar tan trascendental noticia a los demás discípulos. La estructura simbólica del relato queda perfectamente construida.

La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue a partir de entonces su capacidad de transformar el interior de los discípulos -antes disgregados, egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirlos en torno a la causa del Evangelio y llenarlos de su espíritu de perdón.

La pequeña comunidad de los discípulos no sólo había sido disuelta por el «ajusticiamiento» de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes.

Los corazones de todos estaban heridos. A la hora de la verdad, todos eran dignos de reproche: nadie había entendido correctamente la propuesta del Maestro. Por eso, quien no lo había traicionado lo había abandonado a su suerte. Y si todos eran dignos de reproche, todos estaban necesitados de perdón. Volver a dar cohesión a la comunidad de seguidores, darles unidad interna en el perdón mutuo, en la solidaridad, en la fraternidad y en la igualdad, era humanamente un imposible. Sin embargo, la presencia y la fuerza interior del «Resucitado» lo logró.

Cuando los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma. El contenido simbólico de los relatos del Resucitado actuante que presentan a la comunidad, revela el proceso renovador que opera el Resucitado en el interior de las personas y del grupo.

Magnífico ejemplo de lo que el efecto de la Resurrección puede producir también hoy entre nosotros, en el ámbito personal y comunitario. La capacidad del perdón; de la reconciliación con nosotros mismos, con Dios y con los demás; la capacidad de reunificación; la de transformarse en proclamadores eficientes de la presencia viva del Resucitado, puede operarse también entre nosotros como en aquel puñado de hombres tristes, cobardes y desperdigados a quienes transformó el milagro de la Resurrección.

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 125 ó 126, Sus audios, así como los guiones de literarios de los episodios y sus correspondientes comentarios teológicos se pueden encontrar y tomar en http://www.untaljesus.net

B) Segundo comentario: «El Resucitado es el Crucificado»

Como otros años, incluimos aquí un segundo guión de homilía, netamente en la línea de la espiritualidad latinoamericana de la liberación, que titulamos con ese conocido lema de la cristología de la liberación que encabeza este apartado.

Lo que no es la resurrección de Jesús

Se suele decir en teología que la resurrección de Jesús no es un hecho “histórico”, con lo cual se quiere decir no que sea un hecho irreal, sino que su realidad está más allá de lo físico. La resurrección de Jesús no es un hecho realmente registrable en la historia; nadie hubiera podido fotografiar aquella resurrección. La resurrección de Jesús objeto de nuestra fe es más que un fenómeno físico. De hecho, los evangelios no nos narran la resurrección: nadie la vio. Los testimonios que nos aportan son de experiencias de creyentes que, después, “sienten vivo” al resucitado, pero no son testimonios del hecho mismo de la resurrección. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Pregón pascual 2025. Para liberarnos del infierno y del miedo de la muerte

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Pregón pascual 2025. Para liberarnos del infierno y del miedo de la muerte

37AE7122-5E80-42D4-B19E-D5D9DCB79AEDDel blog de Xabier Pikaza:

Ayer noche, un grupo numeroso de las cinco parroquias del entorno, nos hemos reunido en Arabayona de Mógica (imagen 2) para celebrar la solemne Vigilia Pascual. Me ha tocado proclamar el Pregón

Tras la litrgua, mientras tomábamos el chocolate ritual en el salón de la parroquia, con su ingenuidad de niño grande, ha venido mi amigo Eloy y me ha preguntado: ¿Cómo has dicho en el pregón que Jesús ha bajado al infierno para librarnos de la muerte? Yo pensaba que Jesús no había bajado, sino  subido al cielo? Y además ¿Cómo puedes decir que nos ha librado del miedo de la muerte? Yo creo que soy bueno, pero le tengo muchísimo miedo a la muerte, a pesar de lo que has dicho en el pregón.

Eloy, que ha vuelto a mi lado en el autobús de la parroquia para San Morales, me ha seguido preguntando  sobre el infierno donde bajó Jesús y sobre el miedo a la muerte.  No va a leer esto que escribo, pero pensando en él lo escribo. Buena pascua a todos

Descendió a  librarnos…

             Dice la Biblia que Dios, a quien muchos toman como ausente, bajó hasta la prisión de Egipto (un lago de muerte), para acompañar a José, el hebreo, condenado por envidias y celos de los prepotentes (cf. Sab 10, 14).

Dice también que acompañó a Daniel, a quien habían arrojado al foso de los leones, y a los tres jóvenes cantores,  condenados al gran horno de fuego de la inmensa ciudad de Babilonia (cf. Dan 5, 8; 3, 14). Era un Dios presente, pero estaba presente como preso, en un mundo cautiva a los hombres, cautivando de esa forma a Dios.

Dios estaba preso, pero tenía voz para clamar y así clamó, con su mirada y testimonio, llamando a Moisés desde la cárcel de Egipto (Ex 1-3) y sigue  llamando por Jesús a todos los encarcelados y oprimidos, diciendo: «He venido a dar de comer a los hambrientos, a ofrecer una casa de vida a los marginados, a liberar a los encarcelados   (cf. Lc 4, 18-19, Mt 25, 31-46).

Escuchando la voz de ese Dios preso y condenado, que ha bajado a “los infiernos” para liberar a los condenados del mundo, con el mensaje bíblico, la iglesia antigua y la tradición de las iglesias orientales, he querido escribir una reflexión sobre la Pascua como descenso de Cristo (y de la iglesia) a los infiernos del mundo  para acompañar y liberar a los condenados a la muerte.

La confesión pascual fundante del NT

incluye la certeza de que Jesús fue sepultado, como indican de formas convergentes tradición paulina (1 Cor, 15, 4) y evangelios (cf. Mc 15, 42-47 par). Pues bien, el Credo de los apóstoles añade que descendió a los infiernos expresando de esa forma un misterio de muerte y de victoria sobre la muerte, que pertenece a la experiencia más honda de la iglesia antigua y de la moderna ortodoxia (icono de la resurrección).

Ese infierno se ha entendido de forma básicamente “moral” (en plano intimista o social), y así lo ha destacado Dante A. en la Divina Comedia, recreando con rasgos cristianos pero también (y sobre todo paganos, e incluso musulmanes) la vida de los condenados, en sus diez círculos, divididos a veces en varios giros. En sentido estricto, Dante no presenta sólo el infierno de más allá, sino el infierno de la historia humana, ofreciendo el retrato más sangrante de los males (de los malos) de este mundo.

Ciertamente, el infierno sigue siendo un tema moral y psicológico…, pero tiene también unos elementos sociales. Y en ese sentido podemos y debemos hablar de diversos círculos de infierno (y compararlos con los 10 círculos del Infierno de Dante): 

  1. El infierno del dolor, de la enfermedad y la tortura…
    2. El infierno del hambre, de la opresión social, de la exclusión (Mt 25, 31-46)
    3. El infierno de la droga, con sus implicaciones personales y sociales
    4. El infierno de la trata de niños y mujeres, de las disputas familiares…
    5. El infierno del miedo, del miedo al infierno, que a veces han cultivado los mismos que debían superar el infierno de este mundo con su vida y su entrega por los otros.

Al papa Francisco nos habla  de la necesidad de descender a los infiernos de la historia humana (cárceles, lugares de opresión, bolsas de hambre, hospitales…) para liberar a los hombres de los infiernos actuales del mundo, esperando la gran liberación final de Dios.

Muerte e infierno.

Porque asume nuestra vida en finitud, Jesús ha tenido que aceptar nuestro destino, expresando su misterio radical de Hijo de Dios en nuestra propia condición de seres para la muerte. Porque asume nuestra condición de pecado (violencia), ha tenido que penetrar en el abismo de la lucha interhumana, introduciendo el cielo del amor y gracia de Dios en el infierno de conflictividad de nuestra historia, donde envidia y violencia le han matado.

Algunos iconos de Oriente presentan la cuna de Jesús como sepulcro donde el mismo Dios comienza a morir ya cuando nace como humano. Pues bien, invirtiendo esa figura, el evangelio ha interpretado la muerte como nuevo nacimiento y cuna de la historia. Lógicamente, esa muerte puede presentarse como principio de discernimiento: para que se revelen los pensamientos interiores (dialogismoi) de muchos corazones (cf. Lc 2, 35). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Tres protagonistas inesperados. Domingo de Pascua de resurrección. Ciclo C.

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Tres protagonistas inesperados. Domingo de Pascua de resurrección. Ciclo C.

Juan-20-Resureccion-tumba-vacia-Maria-Magdalena-Pedro-JuanDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Una elección extraña

Las dos frases más repetidas por la iglesia en este domingo son: “Cristo ha resucitado” y “Dios ha resucitado a Jesús”. Resumen las afirmaciones más frecuentes del Nuevo Testamento sobre este tema.

Sin embargo, como evangelio para este domingo se ha elegido uno que no tiene como protagonistas ni a Dios, ni a Cristo, ni confiesa su resurrección. Los tres protagonistas que menciona son puramente humanos: María Magdalena, Simón Pedro y el discípulo amado. Ni siquiera hay un ángel. El relato del evangelio de Juan se centra en las reacciones de estos personajes, muy distintas.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:

Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

María reacciona de forma precipitada: le basta ver que han quitado la losa del sepulcro para concluir que alguien se ha llevado el cadáver; la resurrección ni siquiera se le pasa por la cabeza.

Simón Pedro actúa como un inspector de policía diligente: corre al sepulcro y no se limita, como María, a ver la losa corrida; entra, advierte que las vendas están en el suelo y que el sudario, en cambio, está enrollado en sitio aparte. Algo muy extraño. Pero no saca ninguna conclusión.

El discípulo amado también corre, más incluso que Simón Pedro, pero luego lo espera pacientemente. Y ve lo mismo que Pedro, pero concluye que Jesús ha resucitado.

El evangelio de san Juan, que tanto nos hace sufrir a lo largo del año con sus enrevesados discursos, ofrece hoy un mensaje espléndido: ante la resurrección de Jesús podemos pensar que es un fraude (María), no saber qué pensar (Pedro) o dar el salto misterioso de la fe (discípulo amado).

¿Por qué espera el discípulo amado a Pedro?

Es frecuente interpretar este hecho de la siguiente manera. El discípulo amado (sea Juan o quien fuere) fundó una comunidad cristiana bastante peculiar, que corría el peligro de considerarse superior a las demás iglesias y terminar separada de ellas. De hecho, el cuarto evangelio deja clara la enorme intuición religiosa del fundador, superior a la de Pedro: le basta ver para creer, igual que más adelante, cuando Jesús se aparezca en el lago de Galilea, inmediatamente sabe que “es el Señor”. Sin embargo, su intuición especial no lo sitúa por encima de Pedro, al que espera a la entrada de la tumba en señal de respeto. La comunidad del discípulo amado, imitando a su fundador, debe sentirse unida a la iglesia total, de la que Pedro es responsable.

Las otras dos lecturas: beneficios y compromisos.

A diferencia del evangelio, las otras dos lecturas de este domingo (Hechos y Colosenses) afirman rotundamente la resurrección de Jesús. Aunque son muy distintas, hay algo que las une:

  1. a) las dos mencionan los beneficios de la resurrección de Jesús para nosotros: el perdón de los pecados (Hechos) y la gloria futura (Colosenses);
  2. b) las dos afirman que la resurrección de Jesús implica un compromiso para los cristianos: predicar y dar testimonio, como los Apóstoles (Hechos), y aspirar a los bienes de arriba, donde está Cristo, no a los de la tierra (Colosenses).

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

― Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Domingo de Pascua de Resurrección. Ciclo C

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Domingo de Pascua de Resurrección. Ciclo C

1D-de-Pascua

“- Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto.”

(Jn 20, 1-9)

Que en Dios no hay tiempo ni espacio, es algo que sabemos bien a estas alturas de la vida. En muchos sitios leemos o escuchamos que “la historia se repite”; que no se trata de algo lineal sino circular; las modas, las cosas, las situaciones, todo vuelve.

Sin perder esta idea de vista centrémonos en el evangelio de hoy. La primera persona que aparece es María Magdalena, ella sola. El texto nos dice que: el domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol,…. Veamos, el domingo antes de salir el sol aparece alguien de género femenino, sola. ¿No te evoca a algo? Algo así como a un caos en el que dijo Dios:que exista la luz”. El día primero.

Y continúan los dos textos. En el del Génesis, la primera vez que las palabras de Dios se refieren a sí mismo, después de ir creándolo casi todo, dice un “Hagamos a los hombres a nuestra imagen. Hagamos, en plural. Y en el evangelio de hoy, la primera palabra que utiliza María de Magdala para referirse a sí misma, también es un plural: “sabemos”. Aparece sola en escena, y cuando va donde Pedro y Juan y les cuenta que Jesús no está en el sepulcro, en lugar de decir no sé donde lo han puesto, habla en plural. No sabemos… pero ¿quiénes no sabemos?

La historia se repite, vivimos en una dimensión circular, todo vuelve… incluso el principio, la creación. Todo, la VIDA también; y vida en abundancia.

Oración

Bendita seas, Trinidad Santa.

Solamente en ti encontramos la Vida Eterna.

Solo tú. Eso es todo.

Amén.

***

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

En la experiencia pascual, los discípulos descubrieron la verdadera Vida.

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en En la experiencia pascual, los discípulos descubrieron la verdadera Vida.

103023819_oDOMINGO DE PASCUA (C)

Jn 20,1-9

En este día de Pascua, debemos recordar a Pablo: si Cristo no ha resucitado, nuestra fe es vana. Aunque hay que hacer una pequeña aclaración. La formulación condicional (si) nos puede despistar y entender que Jesús podía no haber resucitado, lo cual no tiene sentido porque Jesús había alcanzado la VIDA antes de morir. Su Vida era la misma de Dios. Por lo tanto, la posibilidad de que no resucitara es absurda. Todo el esfuerzo de la predicación de Jesús consistió en hacer ver a sus seguidores la posibilidad de esa Vida.

Estamos celebrando hechos teológicos, no históricos ni científicos. Todavía la muerte de Jesús fue un acontecimiento histórico, pero la resurrec­ción no es constatable científicamente porque se realiza en otro plano fuera de la historia. Esto no quiere decir que no ha resucitado, quiere decir que, para llegar a la resurrección, no podemos ir por el camino de los sentidos y los razonamientos. Nadie pudo ver, ni demostrar con ninguna clase de argumentos, la resurrección de Jesús. Esto es clave para salir del callejón en que nos encontramos por interpretar los textos de una manera literal.

La muerte y la vida física no son objetos de teología, sino de biología. La teología habla de otra realidad que no puede ser metida en conceptos. En ningún caso debemos entender la resurrección como la reanimación de un cadáver. Esta interpretación ha sido posible gracias a la antropología griega (alma–cuerpo), que no tiene nada que ver con lo que entendían los judíos por “ser humano”. La reanimación de un cadáver, da por supuesto que los despojos del fallecido mantienen una relación con el ser que estuvo vivo. Pero la muerte devuelve al cuerpo al mundo de la materia de manera irreversible.

¿Qué pasó en Jesús después de su muerte? Nada. Absolutamente nada. La trayectoria histórica de Jesús termina en el instante de su muerte. En ese momento pasa a otro plano en el que no hay tiempo. En ese plano no puede “suceder” nada. En los apóstoles sí sucedió algo muy importante. Ellos no habían comprendido nada de lo que era Jesús, porque estaban pegados a lo terreno y esperando una salvación que potenciara su ser contingente. Solo después de la muerte del Maestro, llegaron a la experiencia pascual. Descubrieron, no por razonamientos, sino por vivencia, que Jesús seguía vivo y que les comunicaba Vida. Eso es lo que intentaron transmitir, utilizando el lenguaje humano.

Todos estaríamos encantados de que se nos comunicara esa Vida, la misma Vida de Dios. El problema consiste en que no puede haber Vida, si antes no hay muerte. Es esa exigencia de muerte la que no estamos dispuestos a aceptar. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto”. Esa exigencia de ir más allá de la vida biológica, es la que nos hace quedar a años luz del mensaje de esta fiesta de Pascua. Celebrar la Pascua es descubrir la Vida en nosotros y estar dispuestos a dar más valor a la Vida que se manifestó en Jesús que a la vida biológica tan apreciada.

No debo quedarme en la resurrección de Jesús. Debo descubrir que yo estoy llamado a esa misma Vida. A la Samaritana le dice Jesús: El agua que yo le daré se convertirá en un surtidor que salta hasta la Vida definitiva. A Nicodemo le dice: Hay que nacer de nuevo; lo que nace de la carne es carne, lo que nace del espíritu es Espíritu. ¿Creemos esto? Entonces, ¿qué nos importa lo demás? Poner a disposición de los demás todo lo que somos y tenemos es la consecuencia de este descubrimiento de la verdadera Vida.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

No nos hizo Dios para morir.

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en No nos hizo Dios para morir.

HE-RISEN-708x350@2xJn 20, 1-9

«Entró también el otro discípulo… vio y creyó»

Los textos de la pasión y resurrección coinciden entre sí hasta el momento en que las mujeres encuentran la losa removida y el sepulcro vacío, pero a partir de ahí son tantas las discrepancias que presentan, que sólo son entendibles asumiendo que la intención de sus autores no es la descripción de hechos, sino la expresión de una experiencia que cambió la vida de aquellos hombres y el rumbo de la humanidad.

No obstante, es bueno caer en la cuenta de que las discrepancias son aparentes o circunstanciales, pues todos los relatos participan de tres elementos comunes que sobresalen sobre todo lo demás. El primero, la misión, el segundo, la efusión del Espíritu y el tercero, la exaltación de Jesús a la derecha del Padre. Pero lo más importante, sin duda, es que en el fondo de todos ellos encontramos un testimonio común fundamental: Jesús se muestra vivo tras la muerte.

Y nuestra tendencia natural es a dudar, pero dentro del simbolismo de los textos, encontramos un hecho concreto que no tiene explicación sin haber mediado una experiencia extraordinaria capaz de remover el ánimo de aquellos hombres hasta extremos inconcebibles. Se trata de que poco después de haber salido de Jerusalén aterrorizados por miedo a las autoridades judías, desmoralizados por la muerte de su maestro y sumidos en angustiosas dudas de fe por este hecho, aquellos hombres se presentan de nuevo en el Templo afirmando, y empeñando su vida en esta afirmación, que lo han visto vivo después de su muerte y han recibido de él una misión; «Jesús de Nazaret … fue entregado y muerto en la cruz por vosotros por medio de hombres sin Ley. Pero Dios lo resucitó después de soltar las ataduras de la muerte … y nosotros somos testigos de ello»… dice Pedro en Hechos 2, 23…

«Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe»… dice Pablo en la primera carta a los Corintios. Dicho de forma más vulgar, si Jesús no nos mostró que hay más vida después de la muerte, seguimos siendo unos animalillos inteligentes condenados a morir y desaparecer. Esta idea de Pablo fue interpretada de forma magistral por Ruiz de Galarreta en la homilía de una misa funeral, y con ella terminamos.

«La muerte es lo más seguro de nuestra vida. Día tras día se nos van muriendo amigos, conocidos, parientes, desconocidos. La muerte es lo normal, pero la sentimos siempre como lo más inesperado, lo más terrible, lo más absurdo… Y tenemos razón, porque no nos hizo Dios para morir sino para vivir. No existe la muerte. Existe este modo de vivir al que llamamos vida aunque no merece ese nombre, y la VIDA, con mayúsculas y sin muerte; la casa del Padre donde se nos espera a todos. He dicho a todos, porque el que nos ha puesto en la vida no puede fracasar. Si dependiera de nuestro amor, no se nos morirían los seres queridos. Al Amor todopoderoso no se le muere ningún hijo. Al Buen Pastor todopoderoso no se le pierde ninguna oveja. Creados para la vida, en manos del amor todopoderoso. En buenas manos. Por eso las últimas palabras de Jesús fueron “en tus manos…«».

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

He visto al Señor y me ha dicho esto.

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en He visto al Señor y me ha dicho esto.

Domingo-de-Resurreccion-Ciclo-C-5-660x330Jn 20, 1-9

Es ya un lugar común identificar a María de Magdala con el domingo de resurrección pues cada año leemos el relato, que preservó el evangelio de Juan, sobre su encuentro con Jesús resucitado la mañana de Pascua. Pero lo curioso es que el Domingo de Pascua no se suele leer la parte más significativa de su experiencia sino el primer momento en el que ella se encuentra el sepulcro vacío y se lo cuenta a Pedro y Juan y ambos se acercan a constatar el hecho. El relato se cierra con la profesión de fe del “discípulo amado” y se renuncia a recordar el encuentro que Magdalena tienen a continuación con Jesús y el mandato que recibe.

Hoy, la invitación es a encontrarnos con esta mujer cuyo testimonio fue central para impulsar de nuevo a la misión a la comunidad de Jesús. Ella supo atravesar el dolor y la impotencia que suponía la cruz de Jesús y abrirse a la Vida que Dios le regalaba en su encuentro con el Maestro. Ella tuvo la audacia de confiar en lo que no parecía posible. A través de su fe pudo buscar sentido a lo acontecido e inviar a su comunidad a hacer lo mismo.

Magdalena en la memoria del evangelio según Juan [1]

La aparición a María Magdalena en el evangelio de Juan está enmarcada en la construcción literario-teológica que define el capítulo 20 de este evangelio. El capítulo se construye a través de cuatro episodios que describen como fue creciendo y ahondándose la fe en Jesús en la primera comunidad a partir de los acontecimientos pascuales. Más allá de los rasgos personales de los protagonistas, lo que se resalta es el carácter prototípico de la experiencia vivida por la comunidad en su conjunto (Jn 20, 1-18). Este proceso encarnado en los primeros seguidores y seguidoras de Jesús es propuesto como referente para las generaciones futuras (Jn 20, 30-31).

La figura de María Magdalena aparece en los dos primeros episodios. En ellos va a encarnar un itinerario hacia la fe desarrollado en varias secuencias narrativas. Los dos primeros versículos la muestran perpleja ante lo que ve. Sola llega al sepulcro y lo encuentra vacío (Jn 20, 1). En este momento no es capaz de ver más que la ausencia de Jesús en él y sale corriendo a contárselo a Pedro y al discípulo amado (Jn 20,2). Los tres regresan al sepulcro y contemplan los signos que permanecen tras la desaparición del cuerpo: las vendas de lino y el paño de la cabeza que había recubierto el cuerpo de Jesús. El texto dice que el discípulo amado vio y creyó, es decir interpreto los signos a la luz de los recuerdos de Jesús. Pero esto no parece suficiente y los discípulos regresan a casa y guardan silencio.

Los versículos siguientes describen un segundo paso en la fe (Jn 20, 3-18). María Magdalena se encuentra ante el sepulcro llorando la pérdida del maestro. En su dolor vuelve a interrogar a los hechos, buscando comprender lo que ha pasado. El encuentro con los ángeles primero y con Jesús después, la encaminan a comprender la hondura que lo que está viendo y a verbalizar su confesión de fe.

El camino que recorre desde que ve la piedra rodada del sepulcro al comienzo del relato hasta su confesión de su fe al final, es la síntesis de su itinerario como creyente. Su diálogo con el resucitado irá mostrando el proceso de ese itinerario. Al comienzo la presencia de Jesús es extraña y desconocida, lo confunde con un jardinero (Jn 20, 15). Pero Jesús toma la iniciativa y la llama por su nombre y ella entonces lo reconoce (Jn 20, 16). El reconocimiento viene acompañado por una revelación y un envío a la comunidad (Jn 20, 17). María regresa a la comunidad y proclama su fe: he visto al Señor y narra su encuentro con él (Jn 20, 18).

María Magdalena, en su encuentro con Jesús, lo llama maestro, reconociéndose, así como discípula y capacitándose para recibir una enseñanza nueva, ahora a la luz de la experiencia pascual (Jn 2016-17). En las palabras que Jesús le dirige se cumple lo que él les había anunciado en los discursos de despedida: “Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros” (Jn 14, 20). Ahora María comprende y corre a anunciar a los demás discípulos/as: “He visto al Señor y que le había dicho estas palabras” (Jn 20, 28). Ella en la perspectiva joánica se hace portadora de la auténtica revelación. Ella entra a formar parte de aquellos o aquellas por los/as que otros/as llegaran a creer (Jn 17,20).

María de Magdala, modelo de fe

Los relatos que evocan el encuentro de Magdalena con Jesús resucitado la proponen como paradigma de fe para todo/a creyente. Su testimonio encarna para nosotros/as ese camino que va de la incertidumbre y la oscuridad de la cruz, a la luz y las certezas hondas que emergen en el encuentro personal con el Resucitado.

Ella es modelo de actuación para todo aquel o aquella que quiera hacer el camino de encuentro con Jesús, el Cristo y se quiera configurar con él, viviendo su fe en una comunidad construida desde los valores del reino.

Ella fue enviada por el Resucitado a anunciar lo que había visto y experimentado. Sus palabras apenas vislumbradas en los textos evangélicos iluminaron, sin duda, el corazón de la primera comunidad. Hoy, su figura, su fe sigue siendo provocadora de experiencia e indicador que oriente el caminar de todos aquellos o aquellas, que se arriesguen a ser discípulos y discípulas de Jesús de Nazaret.

Carme Soto Varela

[1] Cfr. Carme Soto Varela “María Magdalena, discípula y testigo”, Reseña Bíblica, 77, (2013), 35-43.

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Sólo el amor puede ver.

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Sólo el amor puede ver.

IMG_0778Comentario al evangelio del domingo 20 abril 2025

Jn 20, 1-9

Simón y el discípulo amado ven exactamente las mismas cosas, pero solo el segundo sabe ver la realidad más allá de la apariencia. Esta forma de “ver”, que equivale a comprender, requiere, de entrada, dos condiciones: no reducirse a la mente y mantener vivo el amor.

La tradición mística cristiana ha hablado de los “tres ojos del conocimiento”: el ojo de la carne, el ojo de la razón y el ojo espiritual.  Únicamente este “tercer ojo” (del silencio de la mente o de la contemplación) nos capacita para acceder a lo que transciende a la mente. “Si no se cultiva el tercer ojo –escribe la maestra zen Ana María Schlüter–, este permanecerá ciego. Estar fuera del paraíso es exactamente esto: no percibir ya la Presencia, carecer del órgano capaz de experimentar, de «ver» a Yavé, al-que-es, al-que-está-con… La cultura occidental, que ha desarrollado preponderantemente el ojo de la razón, sufre ahora esta ceguera de un modo especial”.

La mente es incapaz de entender ni de explicar lo que ocurre ahí, porque se pierde por completo fuera del mundo de los objetos. Pero justo ahí, donde, la mente se pierde de manera irremediable, el amor aporta sabiduría. Si nos hemos liberado de la tiranía de la mente, comprobaremos que quien ama, ve, y quien ve, ama.

El amor amplía siempre la mirada y permite alcanzar una profundidad que, sin amor, no puede percibirse. Podemos comprobarlo en el campo de las relaciones humanas. Y lo verificamos cuando muere una persona amada. La mente no capta nada, ni siquiera es capaz de poner palabras a lo experimentado, pero quien lo vive sabe que es verdad. El discípulo amado vio a Jesús porque lo amaba.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

A la fe en la resurrección se llega antes -y mejor- por el amor. El que más ama, más corre (Discípulo Amado)

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en A la fe en la resurrección se llega antes -y mejor- por el amor. El que más ama, más corre (Discípulo Amado)

IMG_0878

Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

Tomás Muro Ugalde

01. Nota previa

        Haremos bien en leer y acoger estos relatos de resurrección con sensibilidad poética que nos habla de la realidad de la vida y nos lleva a la fe.

Acceder a estos relatos y a la resurrección del Señor con una mentalidad científica, como algo que ocurriera en el “tanatorio” es no llegar a la vida, a la resurrección.

        Unas consideraciones al hilo del texto evangélico que hemos escuchado.

02.- El primer día de la semana / La nueva creación

        El evangelista San Juan compone el cuarto evangelio tomando con “plantilla” de fondo el Génesis. Ya en el principió existía la Palabra… Dios creó la vida en siete días…

        La mañana de Pascua, dice el texto evangélico que estaban, estamos,  en el primer día de la semana: el primer día de la creación, de la nueva creación. La pasión, muerte y resurrección abren un tiempo nuevo y una esperanza nueva.

Este es el gozo de la Pascua cristiana: estamos en una nueva creación, en una nueva historia, en la esperanza infinita de la vida para la humanidad.

03.- Amanecer – a oscuras

        Son las contraposiciones que emplea S Juan: verdad – mentira, vida – muerte, luz  tinieblas.

Aunque estaba comenzando el día, sin embargo aquella comunidad naciente estaba en tinieblas, de noche.

¿No será esta la situación de amplios estratos de la humanidad, de nuestra sociedad? ¿No estamos también nosotros a oscuras, en una noche espesa? ¿No estamos viviendo en la misma Iglesia enfrentamientos que reflejan situación de tinieblas más que de luz?

María magdalena. la resurrección de Jesús desde el Cantar de los Cantares

        El evangelio de Juan presenta a Magdalena (de Magdala) como una mujer cercana, amiga – discípula de Jesús.

        La clave de lectura de todo el pasaje de la Magdalena y la resurrección está en el Cantar de los Cantares (un canto de bodas, de amor del AT).

  • Magdalena -comenta un santo Padre- “amó a Jesús vivo, lo amó muerto, lo amó resucitado”. Al Señor llegamos siempre por vía del amor.
  • Magdalena se levanta muy temprano, cuando todavía está oscuro, como la amada del canto de bodas se levanta y busca al amado en la ciudad santa de Jerusalén, en la noche de la vida (Cantar de los Cantares (CC) 3,1 / Jn 20,1)
  • Ambas mujeres, la del Cantar de los Cantares y Magdalena, preguntan a las personas con quienes se encuentran: los guardias de la ciudad / los ángeles / el jardinero, si lo han visto, (CC 3,3 / Jn 20,13.15).
  • La esposa del Cantar de los Cantares y Magdalena terminan por encontrar al amado. (CC 3,4a; Jn 20,17).

        El amor es lo que le hace llegar a Magdalena, y a todos, a la fe (confianza) en la Resurrección.

La muerte de Jesús y Adán (Génesis).

  • San Juan nos relata la muerte de Jesús como una “dormición”. Jesús inclinando la cabeza entregó su espíritu, una serena dormición como la de Adán en el Paraíso (Gn 2,21).
  • Del costado de Adán brotó Eva, la esposa, la madre de la humanidad.
  • Del costado de Cristo brota la vida (agua y sangre) sobre la nueva humanidad, nace la Iglesia (esposa de Cristo) presente en La madre y el Discípulo Amado.

04.- El discípulo amado [1] y Pedro

El «Discípulo Amado» es una “figura” propia y exclusiva del evangelio de San Juan. Aparece en cinco ocasiones al final del evangelio de Juan y siempre como “contrapunto” de Pedro.

  1. En la cena quien más cerca está de Jesús (no es una cuestión meramente física) es el «discípulo amado«. Pedro no sabe lo que allí ocurre y por eso le dice al Discípulo Amado, que le pregunte a Jesús quién le va a entregar, (Jn 13, 23 ss)
  1. Pedro reniega de Cristo por tres veces en la pasión, mientras que el Discípulo Amado le sigue hasta la cruz y recibe el encargo de acoger a la madre de Jesús, naciendo así la Iglesia. (Jn 19, 35-37). El creyente descansa en Cristo, como Cristo descansa en el Padre.
  1. Ahora camino de la fe en la Resurrección el «Discípulo Amado» llega antes que Pedro a la fe en Cristo resucitado. (Jn 21, 7).
  1. Tras la resurrección (Jn 21) el discípulo amado reconoce inmediatamente a Cristo en el lago de Tiberíades, ¡Es el Señor!, mientras que Pedro sigue dudando.
  1. Jn 21, 20 es el enigmático texto final en el que aparecen Pedro y el Discípulo Amado.

«Discípulo Amado» es todo creyente libre, carismático, que sigue a Cristo por la fuerza del amor (representada por esta figura del «discípulo a quien Jesús quería«) y no por la ley. Quien más ama, más corre. Corre más el que tiene experiencia del amor y de la cruz. A la vida, a la esperanza en la vida se llega antes y mejor por el amor y la bondad que por otros caminos.

Se llega antes y mejor a la fe en el Señor por la fuerza del amor, que por la fuerza de la ley.

El Discípulo Amado es un modo de ser en la Iglesia, que escasea y suele ser sustituida por la ley.

Celebremos con gozo la Pascua de Resurrección y de vida.

[1] BROWN, R, La comunidad del Discípulo amado, 32-35.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Hoy también se nos revelan los signos de la resurrección en los que se juega nuestro creer o no creer”, por Consuelo Vélez

domingo, 20 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “Hoy también se nos revelan los signos de la resurrección en los que se juega nuestro creer o no creer”, por Consuelo Vélez

IMG_0850

De su blog Fe y Vida:

Vigilia Pascual (20-04-2025)

Empieza el tiempo de la resurrección: María Magdalena constata que Jesús no está en la tumba

Será el discípulo amado quien al ver los signos, «cree«. Por eso él es modelo de discipulado

En el evangelio de hoy, todavía no hay una aparición del Resucitado. Solamente hay signos de su resurrección

Estos signos corresponden a todo aquello que transforma la muerte en vida, la exclusión en inclusión, la injusticia en justicia social. Que hoy nosotros creamos en estos signos y demos testimonio de ello.

Consuelo Vélez

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo:

– «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos

(Juan 20, 1-9).

Seguimos el evangelio de Juan y en este capítulo 20 va a comenzar el tiempo de la resurrección. Comienza señalando que María Magdalena va a la tumba y ve la piedra quitada. No dice si entró, si vio algo más, sino que corre buscando a Pedro y al discípulo amado para contarles la experiencia que acaba de tener: no encontró a Jesús y no sabe a dónde lo llevaron. Aquí Juan deja de lado a María Magdalena y se centra en la figura de Pedro y del discípulo amado. Retomara a María Magdalena después de terminar lo que sucede a Pedro y al discípulo amado y, es entonces, cuando Jesús se le aparece a María Magdalena y la envía a anunciar la resurrección a los discípulos. De allí sale el título que en la actualidad ya se le ha reconocido de primera anunciadora de la resurrección, de verdadera apóstola entre los apóstoles.

Pero sigamos con el texto que hoy nos convoca. El discípulo amado es la figura central del evangelio de Juan, pero no por eso se deja de lado a Pedro. Sin embargo, la experiencia va a ser distinta y el que va a mostrar un discipulado más comprometido, será Juan. El texto dice que Pedro vio las vendas y el sudario. El discípulo amado vio las vendas y, aunque sale y luego vuelve a entrar después de Pedro, el texto dice que “vio y creyó”. Y aquí está la clave de todo el evangelio de Juan: el creer. De ahí que el discípulo amado sea el discípulo perfecto, el modelo para los demás porque ve los signos y cree. Por el contrario, Pedro solo ve y no afirma que haya creído. El texto termina diciendo que todavía no habían comprendido lo que decía la escritura sobre la resurrección de Jesús de entre los muertos.

En el evangelio seguirán otros textos de aparición de Jesús a sus discípulos. Pero en este texto, todavía no hay una aparición del Resucitado. Solamente hay signos de su resurrección. Y son estos signos los que permiten creer, como lo hizo el discípulo amado, o permanecer en la indiferencia ante lo que allí se está revelando.

Celebramos la vigilia pascual, es decir, el misterio central de nuestra fe, la resurrección del Señor. Tampoco ahora se va a aparecer Jesús resucitado. Lo que se nos revela son los signos de la resurrección y en ellos se juega nuestro creer o no creer. Estos signos corresponden a todo aquello que transforma la muerte en vida, la exclusión en inclusión, la injusticia en justicia social. Quien descubre en esos signos la presencia del reino, sigue comprometiéndose con hacer posible un mundo mejor cada día, sabiendo que la resurrección, palabra definitiva de Dios a la humanidad, nos fortalece, nos sostiene, nos mantiene en fidelidad en esta promesa de Dios para la humanidad.

(foto tomada de: https://www.arquisantioquia.co/que-es-la-vigilia-pascual-del-sabado-santo/)

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.