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“Hogares cristianos”. Sagrada Familia – B (Lucas 2,22-40)

domingo, 31 de diciembre de 2017
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JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

Hoy se habla mucho de la crisis de la institución familiar. Ciertamente, la crisis es grave. Sin embargo, aunque estamos siendo testigos de una verdadera revolución en la conducta familiar, y muchos han predicado la muerte de diversas formas tradicionales de familia, nadie anuncia hoy seriamente la desaparición de la familia.

Al contrario, la historia parece enseñarnos que en los tiempos difíciles se estrechan más los vínculos familiares. La abundancia separa a los hombres. La crisis y la penuria los unen. Ante el presentimiento de que vamos a vivir tiempos difíciles, son bastantes los que presagian un nuevo renacer de la familia.

Con frecuencia, el deseo sincero de muchos cristianos de imitar a la Familia de Nazaret ha favorecido el ideal de una familia cimentada en la armonía y la felicidad del propio hogar. Sin duda es necesario también hoy promover la autoridad y responsabilidad de los padres, la obediencia de los hijos, el diálogo y la solidaridad familiar. Sin estos valores, la familia fracasará.

Pero no cualquier familia responde a las exigencias del reino de Dios planteadas por Jesús. Hay familias abiertas al servicio de la sociedad y familias egoístas, replegadas sobre sí mismas. Familias autoritarias y familias donde se aprende a dialogar. Familias que educan en el egoísmo y familias que enseñan solidaridad.

Concretamente, en el contexto de la grave crisis económica que estamos padeciendo, la familia puede ser una escuela de insolidaridad en la que el egoísmo familiar se convierte en criterio de actuación que configurará el comportamiento social de los hijos. Y puede ser, por el contrario, un lugar en el que el hijo puede recordar que tenemos un Padre común, y que el mundo no se acaba en las paredes de la propia casa.

Por eso no podemos celebrar la fiesta de la Familia de Nazaret sin escuchar el reto de nuestra fe. ¿Serán nuestros hogares un lugar donde las nuevas generaciones podrán escuchar la llamada del Evangelio a la fraternidad universal, la defensa de los abandonados y la búsqueda de una sociedad más justa, o se convertirán en la escuela más eficaz de indiferencia, inhibición y pasividad egoísta ante los problemas ajenos?

José Antonio Pagola

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Marina Ibarlucea

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“El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría”. Domingo 31 de diciembre de 2017. La Sagrada Familia de Nazaret.

domingo, 31 de diciembre de 2017
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06-familia (B) cerezoLeído en Koinonia:

Eclesiástico 3,2-6.12.14: El que teme al Señor honra a sus padres.
Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Hebreos 11,8.11-12.17-19: Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac.
Lucas 2,22-40 El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Los textos de la liturgia hacen referencia a temas familiares. En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todo estos consejos, aún conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.

Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte los consejos que en último lugar da San Pablo, y que son puramente circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

El evangelio de Lucas que hoy proclamamos nos cuenta –dentro del género de los «relatos de la infancia»- el rito de la presentación del niño en el Templo, celebrado también por los padres de Jesús. El fragmento de hoy concluye con unas palabras muy importantes, que, junto con otros pasajes paralelos de Mateo, proclaman el “progreso” en el “crecimiento” de Jesús «en edad, sabiduría y gracia, ante los hombres y ante Dios».

Tiempos hubo en que la «cristología vertical descendente» clásica se veía en la necesidad de corregir estas palabras diciendo que, obviamente, eran metáforas, porque Jesús no podía «crecer, progresar en sabiduría ni en gracia», ya que era perfecto… La cristología renovada, «ascendente» ahora, por el contrario, se fijó en estos versículos y los subrayó: sería el evangelio mismo el que nos estaría afirmando que Jesús «fue haciéndose», no sólo creciendo en edad, sino «en sabiduría» e incluso «en gracia».

Este evangelio, y sus paralelos, es, por ello muy importante, por cuanto nos insta a desvincularnos de los planteamientos metafísicos griegos fixistas. La «encarnación» no sería un chispazo de conexión instantánea entre dos «naturalezas», sino todo un proceso histórico.

Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua, paciencia. Y si fuese necesario, perdonar. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra (v.12-13). Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas (v.14). De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones (v.15).

Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

Lucas nos presenta a la familia de Jesús cumpliendo sus deberes religiosos (vv. 41-42). El niño desconcierta a sus padres quedándose por su cuenta en la ciudad de Jerusalén. A los tres días, un lapso de tiempo cargado de significación simbólica, lo encuentran. Sigue un diálogo difícil, suena a desencuentro; comienza con un reproche: “¿Por qué nos has hecho esto?”. La pregunta surge de la angustia experimentada (v. 48). La respuesta sorprende: “¿Por qué me buscaban?” (v. 49), sorprende porque la razón parece obvia. Pero el segundo interrogante apunta lejos: “¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”. María y José no comprendieron estas palabras de inmediato, estaban aprendiendo (v.50).

La fe, la confianza, suponen siempre un itinerario. En cuanto creyentes, María y José maduran su fe en medio de perplejidades, angustias y gozos. Las cosas se harán paulatinamente más claras. Lucas hace notar que María “conservaba todas las cosas en su corazón” (v. 51). La meditación de María le permite profundizar en el sentido de la misión de Jesús. Su particular cercanía a él no la exime del proceso, por momentos difícil, que lleva a la comprensión de los designios de Dios. Ella es como primera discípula, la primera evangelizada por Jesús.

No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María “entiende”. Pero hay tres exigencias fundamentales para entrar en comunión con Dios: 1) Buscarlo (José y María “se pusieron a buscarlo”); 2) Creer en Él (María es “la que ha creído”); y 3) Meditar la Palabra de Dios (“María conservaba esto en su corazón”). Leer más…

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31.12.17 ¡Corre, corre José, que no cojan a Jesús y María! Domingo de la familia.

domingo, 31 de diciembre de 2017
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26001093_909140222596504_7701184174724347274_nDel blog de Xabier Pikaza:

Se junta el 31 la fiesta de fin de año (San Silvestre) con la Sagrada familia. Es por un lado la fiesta de las grandes carreras de fondo, con el despilfarro de la Nochevieja (gastar y gastar), y, por otro, la fiesta (!) de los que huyen perseguidos, buscando libertad, como José y María, con Jesús, solos en la noche, con un pobre asno (imagen 1: cuadro de Rembrandt, no necesita comentario).

Acaba así el año con la «navidad» de la Sagrada Familia, formada por José, con María y Jesús, una banda “ejemplar” de emigrantes peligrosos, que deben huir de su patria (donde les persiguen), buscando otra tierra también rica en opresiones (Egipto).

Tomo como evangelio de este día el de Mt 2, que es una continuación del ayer (los Inocentes), un reflejo impresionante de la «fiesta de la vida», mientras Jesús huye, en un mundo dividido:

— Unos niños mueren en Belén, sin más pecado que el haber nacido en un mundo ocupado por otros, como signo de Jesús, que morirá en la Cruz, ya de mayor, con y a favor de esos niños, y de todos los perseguidos y asesinados de la historia.
— Pero Jesús logra escapar, porque José y María le llevan a Egipto… llevando en el alma la historia de los niños muertos, para vivir y proclamar por ellos (para ellos) el reino de la libertad completa.

26167722_909183089258884_7052104130616249236_nSobre la “huida” y estancia de la familia sagrada en Egipto se han escrito mil historias, y algunos añaden que Jesús habría aprendido allí las artes antiguas del país de las pirámides, haciéndose mago etc. Pero el texto del evangelio, de tipo simbólico, sólo trata de la huida y la persecución sin más, una historia desnuda, pero llena del milagro de la libertad en medio de la persecución.

No sabemos si los padres de Jesús tuvieron que saltar algún muro, cruzar empalizadas, burlar policías con perros adiestrados. Algunos dicen que siguen por ahí, en una patera (imagen 2, tampoco necesita comentario), que aún no ha llegado a las islas de la libertad, otros afirman que intentan salir de Belén, pero que el muro actual es mucho más alto que el de Herodes, otros dicen que siguen buscando coyotes buenos para cruzar la raya de Nueva México o Azizona…

Según el Evangelio, José, con María y Jesús, lograron escapar y huir al exilio, volviendo después, bajo peligros de su tierra. Así aparecen como patronos de emigrantes, fugitivos, ilegales.. Ellos tuvieron suerte, logran escapar; muchos no lo consiguieron entonces, ni lo consiguen ahora. Pero no se escaparon para desentenderse de los otros, sino para ayudarles mejor.

la-familia-en-la-bibliaMientras tanto, muchos de nosotros podemos seguir celebrando la fiesta de la Familia Vacía (vacía de Dios, carente de solidaridad humana…), con mucha cava, perfumes caros y vestidos de diseño,… con regalos inútiles para nuestros niños… corre, corre, familia de Jesús, como una banda célula de exiliados peligrosos, buscados por la policía…

Sigue, sigue la familia de Jesús, como recuerda hoy la liturgia, para que nosotros no olvidemos que Dios nace en una «cuadra» o una «cueva», en las pateras, en los caminos del exilio, en medio de la noche.

Sigue, sigue, familia de Jesús, tenemos que decir nosotros, no sólo con palabras, sino con hechos, con un gesto de acogida social y familiar, personal y universal, abierta a todos los niños, a todos los mayores fugitivos, errantes, sin tierra, en una tierra que sigue «manando leche y miel» para los privilegiados de la historia.

Ha nacido Dios en una familia de “fugitivos”, emigrantes perseguidos por un tipo de ley que aquí en España, como en la Mesopotamia de Abrahán y en la Judea de Jesús sigue estando al servicio de los «propietarios» de turno, que sirven a sus «dioses», según la ley inventada por ellos.

Así lo quiere indicar la imagen 3, con Abrahán, que huye también de la alta Mesopotamia, buscando libertad, con sus mujeres e hijos, como digo en ese libro… Su huida fue signo de la huida de los hebreos de Egipto, de la huida de José y María, con Jesús (con un pobre asno, sin camellos)..

Desde Abrahan e Isaac/Ismael, hasta María y José con Jesús, ésta es nuestra verdadera historia, la historia de la familia humana, que ha existido y existe por el tesón de fugitivos como estos. Esto somos, hijos de fugitivos, por ellos existimos. Nuestro Dios es también un fugitivo (Vino a los suyos y los suyos no le recibieron, como dice el relato fundante de la Navidad: Jn 1).

Texto.

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto».

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.» Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno. Mateo 2,13-15.19-23.

Temas principales

Sería bueno leer el texto completo tiene dos partes: huida a Egipto, con la muerte de los Inocentes (Mt 2, 13-114), y vuelta a Nazaret (2, 19-23). Aquí queremos exponer sólo la primera, insistiendo en su importancia social, en su actualidad.

xxa-112-indio-fugida-02b-xEs difícil que alguien pudiera haber escrito escenas más bellamente duras y sangrantes. Ellas son como el espejo de nuestra historia asesina, que avanza sobre cadáveres de niños sacrificados, de inocentes fugitivos, de varones y mujeres errantes, perseguidos, en busca de patria. Nuestra historia de la falsa navidad avanza sobre la Navidad verdadera que se sigue escribiendo y cumpliendo en los caminos de los fugitivos, en las cárceles del mundo (porque no todos logran liberarse, como la familia de Jesús). Quien quiera precisar los detalles del texto que busque y lea un buen comentario. Aquí sólo podemos destacar los rasgos más significativos en nuestro contexto:

– Rey miedoso, rey asesino.

Parece que lo puede todo, así le llaman Herodes el Grande; y sin embargo está atrapado entre las mallas de su envidia y miedo que le vuelven impotente y duro. Para asegurar su reino tiene que matar a todos los posibles competidores, sentándose en un trono de sangre. Para mantenerse a sí mismo, un tipo de capitalismo o dictadura económica tiene que matar a todos los opositores…

– Dios salvador oculto, Dios escondido ¿Dios impotente?.

Deja que Herodes se imponga con armas de muerte; parece escondido, incapaz de actuar, pero él es quien dirige lo que existe; así protege al niño y a su madre, guiando su camino en medio de las pruebas y peligros de la historia. Es un Dios misterioso: ¿por qué salva a Jesús y no a los niños inocentes de Belén? ¿por qué salva a Jesús y siguen muriendo millones y millones de inocentes? ¡Quizá para que Jesús pueda abrirnos a todo un camino de salvación!

– Familias, sagradas, niños inocentes.

Allí donde el rey (o la política y economía de turno) persigue a los pobres… las familiar pobres y perseguidas son las familias sagradas. Los primeros mártires cristianos son los niños inocentes que mueren “por política”. Sólo se puede celebrar hoy la fiesta de la «buena familia» (con papa, mamá y niños ricos: ¡que Dios los bendiga!), si descubrimos que las familias más sagradas, las que debemos respetar, proteger y potenciar (las familias de Dios) son las que no tienen casa ni patria, ni medios de vida… y sin embargo siguen y siguen caminando

– Jesús Niño.

Herodes le quiere matar, pero no puede pues Dios mismo protege su camino, le libera. Mueren los niños en su lugar, perecen los millones de inocentes, pero él no les olvida ni abandona: crecerá para anunciarles luego el reino y morir por todos ellos, ofreciéndoles la gloria de su pascua.

– La madre.

Comparte la suerte del niño, vive para él, con él asume los peligros de evasión y exilio. Sigue pareciendo pasiva (se le dice a José: toma al niño y a su madre: Mt 2, 14.20) y, sin embargo, en su pasividad ella es la más activa: cuida, protege, educa al niño entre persecuciones y exilio. Mientras haya madre que protege al niño, como la de Is 7, 14… habrá Navidad.

– José.

Vuelve a cumplir, en medio de la persecución, aquella misma tarea de fe que está en el fondo de Mt 1, 18-25: cree en María, acoge, dirige, libera a la madre con el niño, poniéndose al servicio del Dios fugitivo, expulsado, exilado en el mundo. Mientras haya padres como José que se arriesgan por la mujer y por el niño…que son su riqueza, el don de Dios…, mientras haya padres que estén dispuestos a sufrir en el exilio o en la pobreza por sus hijos y por la madre de sus hijos… habrá Navidad.

-Todos los perseguidos del mundo…

En el tema central de esta día católico de la Sagrada Familia quedan todos los niños perseguidos del mundo, todas las “sagradas familias” de los que tienen que huir, emigrar, esconderse…

Reflexión de fondo

Jesús nace sobre un mundo de envidias, violencias y opresiones. Evidentemente asume la suerte de los perseguidos y exilados: como un simple ilegal, “indocumentado” peligroso, se esconde el Mesías. Su madre ha cometido el gran “delito” de dar a luz a un hijo que puede ser liberador; pues bien, persistiendo en el delito, ella esconde y cuida al niño peligroso, por encima (en contra) de la ley de estado que refleja o representa Herodes. No están solos: hijo y madre cuentan con la ayuda de un varón amigo, del fuerte José que les guía escondidos a Egipto y que después les devuelve con prudencia al pueblo de su origen (Nazaret). Leer más…

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Fiesta de la Sagrada Familia. Ciclo B. “Donde la familia no es lo importante”

domingo, 31 de diciembre de 2017
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circuncisionDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Dos lecturas que encajan

En una fiesta de la Sagrada Familia, esperamos que las lecturas nos animen a vivir nuestra vida familiar. Y así ocurre con las dos primeras.

El libro del Eclesiástico insiste en el respeto que debe tener el hijo a su padre y a su madre; en una época en la que no existía la Seguridad Social, “honrar padre y madre” implicaba también la ayuda económica a los progenitores. Pero no se trata sólo de eso; hay también que soportar sus fallos con cariño, “aunque chocheen”.

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

La carta a los Colosenses ha sido elegida por los consejos finales a las mujeres, los maridos, los hijos y los padres. En la cultura del siglo I debían resultar muy “progresistas”. Hoy día, el primero de ellos provoca la indignación de muchas personas: “Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor.” Cuando se conoce la historia de aquella época resulta más fácil comprender al autor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Un evangelio atípico

presentacion-del-nino-jesus-en-el-temploSi san Lucas hubiera sabido que, siglos más tarde, iban a inventar la Fiesta de la Sagrada Familia, probablemente habría alargado la frase final de su evangelio de hoy: “El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.” Pero no habría escrito la típica escena en la que san José trabaja con el serrucho y María cose sentada mientras el niño ayuda a su padre. A Lucas no le gustan las escenas románticas que se limitan a dejar buen sabor de boca.

Como no escribió esa hipotética escena, la liturgia ha tenido que elegir un evangelio bastante extraño. Porque, en la fiesta de la Sagrada Familia, los personajes principales son dos desconocidos: Simeón y Ana. A José ni siquiera se lo menciona por su nombre (sólo se habla de “los padres de Jesús” y, más tarde, de “su padre y su madre”). El niño, de sólo cuarenta días, no dice ni hace nada, ni siquiera llora. Sólo María adquiere un relieve especial en la bendición que le dirige Simeón, que más que bendición parece una maldición gitana.

Sin embargo, en medio de la escasez de datos sobre la familia, hay un detalle que Lucas subraya hasta la saciedad: cuatro veces repite que es un matrimonio preocupado con cumplir lo prescrito en la Ley del Señor. Este dato tiene enorme importancia. Jesús, al que muchos acusarán de ser mal judío, enemigo de la Ley de Moisés, nació y creció en una familia piadosa y ejemplar. El Antiguo y el Nuevo Testamento se funden en esa casa en la que el niño crece y se robustece.

La misma función cumplen las figuras de Simeón y Ana. Ambos son israelitas de pura cepa, modelos de la piedad más tradicional y auténtica. Y ambos ven cumplidas en Jesús sus mayores esperanzas.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Simeón

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: – «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: – «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Sorpresa final

Las lecturas de hoy, que comenzaron tan centradas en el tema familiar, terminan centrando la atención en Jesús. Con dos detalles fundamentales:

  1. Jesús es el importante. La escena de Simeón lo presenta como el Mesías, el salvador, luz de las naciones, gloria de Israel. Ana deposita en él la esperanza de que liberará a Jerusalén. José y María son importantes, pero secundarios.

2. Jesús es motivo de desconcierto y angustia. Lo que Simeón dice de él desconcierta y admira a José y María. Pero a ésta se le anuncia lo más duro. Cualquier madre desea que su hijo sea querido y respetado, motivo de alegría para ella. En cambio, Jesús será un personaje discutido, aceptado por unos, rechazado por otros; y a ella, una espada le atravesará el alma. Lucas está anticipando lo que será la vida de María, no sólo en la cruz, sino a lo largo de toda su existencia.

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«Segundo Domingo de Navidad». Ciclo B. 31 Diciembre, 2017

domingo, 31 de diciembre de 2017
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sagrada-familia

“Una profetisa, Ana, se presentó en ese mismo momento y daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban que Jerusalén sería liberada.”

(Lc 2, 22-40)

En el evangelio de hoy nos encontramos a Jesús todavía como un bebé. A sus pocas semanas aún no puede explicar quién es, pero ya hay quienes lo reconocen.

En la escena, María y José suben al templo de Jerusalén para presentar a su hijo al Señor. Están cumpliendo con la Ley judía y con la costumbre. Pero lo que podría haber sido un simple trámito se convierte en una fiesta de alabanza a Dios. En la entrada del templo se encuentran con Simeón, “un hombre justo y piadoso”, y con Ana, una profetisa. Las dos son personas mayores y mantienen una relación muy cercana con Dios: Simeón “tenía el don del Espíritu Santo”, y Ana “daba culto a Dios noche y día”.

Donde la mayoría solo verían a una familia más, Ana y Simeón reconocen al Mesías, quien liberaría a su pueblo. Si son capaces de verlo en un bebé, su mirada tiene que ser necesariamente especial: miran desde sus esperanzas más antiguas y profundas, desde la gratuidad, con unos ojos limpios de expectativas y pretensiones. Reconocen porque su corazón está lleno de Dios. Así, no dudan ni por un momento de quién es ese niño. Bendicen y dan gracias a Dios llenos de alegría y con naturalidad: la experiencia de su larga vida les dice que Dios está especialmente en lo humilde, por eso no se extrañan ante tal Mesías.

Ana y Simeón reconocen la maravilla delante de ellos, el tesoro que Dios les regala y pone en sus manos, y lo aceptan dando gracias y bendiciendo.

Oración

“Enséñanos, Trinidad Santa, a reconocerte en los acontecimientos más sencillos. Concédenos una mirada capaz de asombrarse ante la maravilla. Y que no nos olvidemos nunca de alabarte y agradecerte.”

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Toda familia es divina si es verdaderamente humana.

domingo, 31 de diciembre de 2017
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medjugorje-junio-2014-pentecostes-078Lc 2, 22-40

Debemos aclarar que el modelo de familia de aquella época tenía muy poco que ver con el nuestro. Los estudios sociológicos que se han hecho sobre la familia en tiempo de Jesús, no dejan lugar a duda. Si no tenemos en cuenta los resultados de esos estudios será imposible entender nada del ambiente en que se desarrolla la infancia de Jesús. El tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto durante siglos, no ha existido nunca. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular era completamente inviable, tanto por motivos sociológicos como económicos. ¿Qué podían hacer dos jóvenes de 13 y 14 años con un recién nacido en los brazos?

Cuando el evangelio nos dice que José recibió en su casa a María, no quiere decir que fueran a vivir a una nueva casa. María dejó de vivir en la casa de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. Esto no quiere decir que no tuvieran su intimidad y sus relaciones más estrechas los tres. El relato de la pérdida del Niño en Jerusalén es impensable en una familia de tres. Pero cobra su verosimilitud si tenemos en cuenta que es todo el clan el que hace la peregrinación y vuelven a casa todos juntos.

El relato evangélico que acabamos de leer, es muy rico en enseñanzas teológicas. Está escrito sesenta o setenta años después de morir Jesús. Lc quiere dejar claro, desde el principio de su evangelio, que la vida de Jesús estuvo insertada plenamente en las tradiciones judías. Su persona y su mensaje no son realidades caídas del cielo, sino surgidas desde el fondo más genuino del judaísmo tradicional.

Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones, aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto, pueden servirnos como ejemplo de valores humanos que debemos desarrollar, cualquiera que sea el modelo donde tenemos que vivirlos. Jesús predicó lo que vivió. Si predicó el amor, es decir, la entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo vivió él. Todo ser humano nace como proyecto que tiene que ir desarrollándose a lo largo de toda la vida con la ayuda de los demás.

Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al servicio de la persona que es el valor supremo. Las instituciones no son santas ni sagradas. Nunca debemos poner a las personas al servicio de la institución, sino al contrario. Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación de defendernos de ellas con uñas y dientes. Claro que no son las instituciones las que tienen la culpa. Son algunos seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses a costa de los demás.

No debemos echar por la borda una institución porque me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero ser, me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija nada que me deteriore como ser humano; ni siquiera cuando me reporte ventajas o seguridades egoístas. La familia sigue siendo el marco privilegiado para el desarrollo de la persona humana, pero no sólo durante los años de la niñez o juventud, sino que debe ser el campo de entrenamiento durante todas las etapas de nuestra vida. El ser humano solo puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás.

La familia es el marco insustituible para esas relaciones profundamente humanas. Sea como hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una de esas situaciones, la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud humana. Los lazos de sangre o de amor natural debían ser puntos de apoyo para aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de entrega y servicio. Si en la familia superamos la tentación del egoísmo amplificado, aprenderemos a tratar a todos con la misma humanidad: exigir cada día menos y darse cada día más.

No tenemos que asustarnos de que la familia esté en crisis. El ser humano está siempre en constante evolución, si no fuera así, hubiera desaparecido hace mucho tiempo. En el evangelio no encontramos un modelo de familia. Se dio siempre por bueno el existente. Más tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal era muy avanzado. Los cristianos de los primeros siglos hicieron muy bien en adoptar ese modelo. Lo malo es que se sacralizó y se vendió después como modelo cristiano, sin hacer la más mínima crítica a los defectos que conllevaba.

Con el evangelio en la mano, debemos intentar dar respuesta a los problemas que plantea la familia hoy. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio indisoluble, indisoluble, indisoluble, aunque la estadística nos diga que el 50 % se disuelven. No se trata de que las personas sean peores que hace cincuenta años. Hoy, para mantener un matrimonio, se necesita una madurez mayor.

Al no darse esa madurez, los matrimonios fracasan. Dos razones de esta mayor exigencia son: a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy, al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos. b) La mayor duración de la relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta años juntos. Es más fácil que en algún momento, surjan dificultades.

Como cristianos tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política. Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que debían tener los seres humanos en sus relaciones con los demás. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que permita esta relación plenamente humana, puede ser cristiana.

No solo no es malo que se separen dos personas que no se aman. Es completamente necesario que se separen, porque no hay cosa más inhumana que obligar, por decreto, a vivir juntas a dos personas que no se aman. Esto no contradice en nada la indisolubilidad del matrimonio, porque lo único que demostraría es a la falta de amor que ha hecho nulo, de todo derecho, lo que hemos llamado matrimonio. Si hay sacramento ciertamente es indestructible. Pero para que haya sacramento, no es suficiente que hagamos el signo. Es imprescindible que se dé la realidad significada, el amor.

Meditación

Éste es el Jesús que nos interesa de verdad.
Un ser humano que recorre nuestro propio camino.
Solo así nos puede indicarnos la verdadera dirección.
En nuestra vida espiritual
lo importante es no instalarse ni apoltronarse.
Paso a paso debemos avanzar, aunque sea en la oscuridad.
Mientras sigas dando pasos, estás en el buen camino.

Fray Marcos

 Fuente Fe Adulta

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Un Dios más allá de Dios.

domingo, 31 de diciembre de 2017
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Sagrada_Familia_iconoLa vida de calidad es un proceso, no un estado del ser. Es una dirección, no un destino (Carl Rogers)

31 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia

Lc 2, 22-40

El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría (v 40)

En la película Sonata de Otoño (1978), del sueco Ingmar Bergman (1886-1970), la protagonista Eva, dice a Charlotte: “Cuando interpretas el movimiento lento de Beethoven en la Sonata para piano, debes sentir que vives en un mundo sin ninguna limitación, que estás ante un hecho que averiguas sin descanso, y que nunca comprenderás”.

¿Eran realmente tres los miembros que integraban la tradicionalmente llamada “Sagrada Familia” por la literatura y por el arte? Los teólogos e investigadores de la vida de Jesús no estás de acuerdo con esta visión, y defienden su punto de vista en su obra Otro Dios es posible, Parte I, que acaba de publicar Colección Exégesis Fe Adulta. María y José Ignacio López Vigil, ex jesuita, lo avalan con estos datos: “Los cuatro evangelios hablan en varias ocasiones de los “hermanos de Jesús, utilizando siempre la palabra griega “adelphos” que etimológicamente significa “de un mismo vientre” (Mateo 12, 46-47; Marcos 3, 31-32; Lucas 8, 19-21; Juan 2, 2) En el evangelio de Mateo (13,53-58) se mencionan incluso los nombres de los cuatro hermanos varones de Jesús: Santiago (Jacobo), José, Judas y Simón y se habla también de sus hermanas. En Lucas 2, 7 se lee que Jesús fue un hijo “primogénito” de María, no el hijo “unigénito”, lo que sugiere que María tuvo otros hijos”.

El calendario gregoriano señala la noche del 31 de diciembre como la última del año. En Roma, existe la tradición de arrojar los objetos viejos de la casa por las ventanas antes de las 12. Su significado es el de iniciar el año desprendiéndonos de todo lo que no nos sirve. (¿Se arrojarán, también, las viejas ideas por las del Vaticano?).

“Sabiduría es saber qué tienes que hacer, habilidad es saber cómo hacerlo, y virtud es hacerlo”, decía el naturalista americano David Starr Jordán. El Diccionario de la Real Academia Española la define en términos de conocimiento. Pablo la menciona en 1 Corintios 1, 20, y en Efesios la atribuye la función de impulsarnos “hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, y seamos hombres cabales y alcanzamos la edad de una madurez cristiana” (Ef 4, 13).

En el Antiguo Testamento nos encontramos con una especie de “Pentateuco Sapiencial” –Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría– del que dice Shökel en su Biblia del Peregrino, que su propósito “no es la enseñanza intelectual, ni proponer una especie de catecismo ético, ni indagar el puesto de la vida humana en el orden cósmico. Más bien sería como una ‘oferta de sensatez’, que no imposición, como guía para todo ser humano”.

Y no sólo para todo ser humano, sino también para cada una de sus criaturas. Cuando Dios creó el mundo y dijo: “Creced, multiplicaos y llenad la tierra” (Gn 1, 28), les propuso alcanzar su plenitud, a cada uno según su especie y naturaleza. En la Grecia antigua se la personificaba como Σοφία (Sofia), y en los iconos rusos aparece como Sabiduría Santa.

En ese mandato universal podríamos encontrar los protagonistas a que se refirió el novelista húngaro Sándor Márai en El último Encuentro, cuando escribió este sugerente texto: Estuvieron largo rato sentados así al pie de la higuera. Escuchaban el mar: su rumor les era conocido. Murmuraba como murmuran los bosques de su patria. El niño y la nodriza pensaron que todo estaba conectado con el mundo”.

Carl Rogers, el fundador de la Escuela Humanista de Psicología, dijo en una ocasión: La vida de calidad es un proceso, no un estado del ser. Es una dirección, no un destino. Y esto es lo que se cumplen Jesús cuando de él escribe Lucas en 2, 40 que El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría”.

En la ópera El castillo de Barba Azul, del también húngaro Béla Bartók, la protagonista Judith, canta de su jardín secreto: “¡Ah, delicadas flores! / ¡Lirios gigantes, altos como hombres! / ¡Rosas frescas, sedosas, exquisitas! / ¡Rojos claveles que brillan a la luz! / ¡Nunca he contemplado belleza tal!”.  Jesús la alcanzó, y ojalá nosotros la logremos. La siguiente historia puede orientarnos en cómo hacerlo.

UN RELOJ EN EL GRANERO

Una vez un campesino descubrió que había perdido su reloj en el granero. No era un reloj cualquiera porque tenía un valor sentimental para él. Después de buscar en todo el heno durante bastante tiempo, se rindió y buscó con la ayuda de un grupo de niños que jugaban fuera del granero. Les prometió que el que lo encontrara sería muy bien recompensado.

Al oír esto, los niños corrieron dentro del granero, buscaron en todo el pajar y alrededor de él, pero ellos tampoco pudieron encontrar el reloj. Cuando el granjero estaba a punto de dejar de buscar, un niño se le acercó y le pidió otra oportunidad.

El granjero le miró y pensó: “¿Por qué no? Después de todo, este niño parece bastante sincero”.

Así el granjero envió al niño otra vez al granero. Pasado un rato, ¡el niño salió con el reloj en la mano! El granjero se sintió feliz y, sorprendido, le preguntó cómo él tuvo éxito cuando los demás habían fracasado.

Y creo que este es un problema que hay que resolver. El niño le respondió: “No hice nada, solo me senté en el suelo y escuché. En el silencio, oí el tictac del reloj y fui a buscarlo en esa dirección”.

Una mente tranquila puede pensar mejor que una mente alterada. ¡Déjale unos minutos de silencio a tu mente todos los días y te ayudará a dirigir tu vida en la manera que lo esperas!

Cuento popular

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Somos en Familia

domingo, 31 de diciembre de 2017
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vidriera04Del blog de Tomás Muro, La Verdad es libre:

01. UNA FAMILIA IDEALIZADA.

Dentro de las fiestas de Navidad celebramos hoy la fiesta de la familia de Jesús, la Sagrada familia.

A la mayoría de los creyentes (y también no creyentes) la palabra “familia” nos sugiere la idea de un remanso de paz, un lugar-comunidad idealizada de color de rosa. Sin embargo no es la experiencia más común de la vida familiar.

La educación y la misma Iglesia “han internalizado” unas formas ideales de un hogar cálido, acogedor y sin conflictos. Lo mismo pensamos de la familia de Jesús.

La familia así entendida conlleva una gran carga de ideologización. En el fondo pensamos en una familia de clase media alta, más bien intimista, sin problemas de ningún tipo, cerrada en su vida privada.

02. LA REALIDAD ES OTRA.

La realidad de la familia nos habla de una manera muy distinta: en las personas y, por tanto en las familias, hay diferencias, modos de pensar y vivir, hay conflictos y discusiones.

En el matrimonio, en cuanto matrimonio hay divergencias y también como padres, se dan infidelidades de todo tipo, rupturas, abandono de los niños, rivalidades fraternas, crisis afectivas, crisis de crecimiento de los hijos, distintas concepciones de la sexualidad y de la vida en pareja, etc… La adolescencia no es un mal, pero sí una crisis. La crisis de los “diez años” de vida matrimonial no es un mal, pero sí una crisis. La tan estudiada crisis de los “40 años” no es un mal, pero sí una dura etapa de la vida

La fiesta de la Sagrada Familia pretende recordar y recuperar los valores humanos y cristianos de la familia. Pero el camino no es el de pensar con nostalgia en un nido protector, una especie de “eterna incubadora”, sino más bien el camino de la familia, como el personal y como la vida misma es el de un largo y difícil aprendizaje del amor en medio de los conflictos. No creo que sea exagerado decir que toda familia crece resolviendo conflictos pequeños o grandes.

Ello supone un saber asumir al “otro” y discutir-dialogar con el “otro”. Supone también saber respetar las identidades, diferencias y opciones.

Construir una familia no es tarea sencilla es vivir y crecer amablemente en medio de pequeños o grandes conflictos.

La familia no es una cuestión fácil.

03. NUESTRA FAMILIA

Ojalá hayamos tenido la gran suerte de nacer y crecer en una familia sana y hayamos podido abrirnos a la vida no digo desde una infancia feliz, pero sí en una familia de una experiencia confiada en el amor incondicional de los nuestros.

Pero aunque hayamos nacido y crecido en una familia acogedora y amable, siempre quedan carencias, recuerdos dolorosos, “asignaturas pendientes”, encontronazos y algunas situaciones traumáticas quedan para siempre.

Desde la Encarnación familiar de Jesús, que asume nuestra condición humana, por tanto también familiar, hemos de intentar un proceso de reconciliación con nuestro pasado, asumir, dejar de lado, olvidar muchas cosas forman parte también de la vida familiar.

04. NO HAY LIBERTAD ADULTA SIN RUPTURAS FAMILIARES.

No se llega a una libertad adulta, no llegamos a ser personas adultas sin rupturas familiares.

No siempre las rupturas son negativas. Hay veces que hay que cortar el cordón umbilical y dejará el hombre a su padre y a su madre y correrá los caminos personales de la vida, del matrimonio u otras opciones vocacionales, de estudios, opciones culturales, políticas, etc.

Otras rupturas pueden ser más traumáticas, pero también estas hay que saber asumir: rupturas o “llegada a punto muerto” matrimoniales; enfrentamientos por diferencias de tipo religioso, político, por cuestiones económicas.

Asumir las rupturas es crecer en libertad personal y familiar.

CONCLUSIÓN

Ser niño no es vivir siempre la mañana del día de Reyes, ni el matrimonio es el día festivo de la boda. La familia tiene un principio de realidad, que es la diversidad humana, la libertad vivida comunitariamente en respeto y amor, lo cual nos abre a todos hacia el futuro.

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Bodas de Dios, el romance de la Navidad

lunes, 25 de diciembre de 2017
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25594237_906708629506330_8710464119261867115_nDel blog de Xabier Pikaza:

Ésta es la fiesta de Dios, que se canta y se cuenta con música y letra de amor admirado y de pasmo, como dice San Juan de la Cruz (=SJC) en su Romance de la Trinidad (=RomTrin), que hoy quiero presentar y comentar como Villancico de Navidad, un texto de poesía popular para confesar cantando el contenido de la fe, porque la fe se narra, no se prueba; la fe se atestigua, no se impone.

Para confesar su fe en romance ha compuesto SJC este conjunto de poemas (310 versos) que los editores han llamado Romance… sobre la Santísima Trinidad, pero que estrictamente hablando no trata sólo de la Trinidad que es el amor de Dios en sí (RomTrin 1-76), sino también de la Creación, que es el amor de Dios expandido y regalado (RomTrin 77-220) y de la Navidad, que es el amor de Dios encarnado (RomTrin 221-310).

Como seguirá viendo el lector, la Navidad no es para es para SJC sólo una Fiesta de Nacimiento, sino al mismo tiempo una Fiesta de las Bodas, el desposorio (Alianza-Matrimonio) de Dios con los hombres en Cristo. Por eso, este romance de la Navidad podría titularse Canto de las Bodas de Dios. Desde aquí se entienden los temas que SJC desarrolla en el Romance, los artículos o dogmas de su credo, en un fuerte y bellísimo relato de evangelio, que hoy quiero presentar con cierta longitud, como ampliación de mi Ejercicio de Amor, con el que quiero (Mabel y yo queremos) felicitar la Navidad a todos nuestos amigos.

Esta postal es algo larga, una extensa felicitación de la Navidad Cantada, como solía cantarla San Juan de la Cruz por los caminos de la ancha Castilla, de la abrupta Andalucía, por las sierras de Jaén y de Granada. Quien tenga menos tiempo o ganas de romance entero lea sólo la parte final que trata del pasmo de la Madre y del llanto de Dios que ha querido aprender a llorar con los hombres, para así caminar con ellos por el hondo sendero de la vida:

Los hombres decían cantares, / los ángeles melodía,
festejando el desposorio /que entre tales dos había.
Pero Dios en el pesebre / allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa / al desposorio traía.
Y la Madre estaba en pasmo / de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios, /y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro / tan ajeno ser solía (RomTrin 297-310)

Caminos XL_ejercicio de amor_PORTADA_5239-4.inddBuenos días de Navidad a todos, en esta fiesta del Niño que nace, fiesta de las Bodas de Dios, que se compromete para siempre con los hombres, en la salud y enfermedad, hasta que muerte y consumación nos (nos) una en amor para siempre.

Con este Romance de la Navidad queremos Mabel y yo felicitar a nuestros amigos, deseándole que vivan y sientan en esta Navidad del Amor de Dios que se encarna en la pobreza y camino de este mundo. Hay una Navidad del derroche que deja en llanto al hijo de Dios (mientras lloran con él millones y millones en el mundo). Queremos que este Romance de Navidad sea testimonio de amor encarnado entre todos (para todos) los hombres y mujeres de la tierra.


1. TRINIDAD, DIOS EN SÍ. LAS BODAS DEL PADRE (ROMTRIN 1, 76)

a. Ser como donación y encuentro

SJC comienza retomando el motivo fundacional de Jn 1,1, recreando desde esa perspectiva la frase originaria de la Biblia (Gen 1,1): en el principio, antes de la creación, se encuentra el Verbo (RomTrin 1-2). Conforme a la experiencia de la iglesia, que recoge y despliega la revelación de la Biblia (y de la historia de Jesús), SJC presenta al Verbo como Palabra personal, es decir como Persona, en comunión radical con Dios Padre:

En el principio moraba / el Verbo y en Dios vivía
en quien su felicidad / infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era / que el principio se decía.
Él moraba en el principio y principio no tenía.
Él era el mismo principio / por eso de él carecía (RomTrin 1-10)

El texto dice que el Verbo vivía (moraba) en Dios «en quien su felicidad infinita poseía» (Rom 1-4). Para SJC este Verbo es evidente¬mente el Hijo de la tradición dogmática cristiana, ratificada en e1 Concilio de Nicea (año 325), es el Hijo entendido como “palabra activa” de Dios, no como idea que puede existir en sí misma, es el Hijo es Verbo, acción comunicadora, es el mismo Dios que existe así al comunicarse, dándose a sí mismo.

Son significativas las primeras notas de este Verbo. Se dice que mora en Dios, indicando así que Dios no es un ser solitario, alguien que existe cerrado en sí mismo. De un modo consecuente, según eso, la nota primordial de la realidad no es la indepen¬dencia del ser que vive en sí (sustancia) y según eso se aísla de los otros, sino el gesto creador de aquel que sale de sí y puede (quiere) hacer que el otro sea (de tal manera que la realidad es según eso Padre, que se da y se entrega, dándose al Hijo, en quien vive, siendo de esa forma en sí al ser en el otro).

En esa línea se añade que el Verbo es feliz en palabra paradójica: posee infi¬nita felicidad no «poseyéndose» a sí mismo, sino siendo en (por) el otro, pues la felicidad resulta inseparable del amor, es decir, de la comunión con otro. Y se dice también que Dios es principio total no teniendo principio, y dando todo su ser al Hijo (en quien tiene su ser y su gloria). Por su parte el Verbo es plenitud y es principio, pero siendo en el otro y desde el otro, es decir, en el Padre (RomTrin 7-9).
En ese contexto se añade que ni el Padre es en sí (de manera que no puede decir “yo soy”, sino que dice que “sea el Hijo”), y el Hijo tampoco es en sí (sino en el Padre). De esa forma, el “ser” de Dios no se define como autonomía egoísta (dominio de sí mismo), sino como donación, de forma que en el principio de Dios se encuentra el Hijo, que es el mismo Dios “entregado”, saliendo de sí mismo y existiendo en el otro. Este misterio toma forma de paternidad y filiación:

El Verbo se llama Hijo, / que de el Principio nacía.
Hale siempre concebido, / y siempre le concebía.
Dale siempre su sustancia / y siempre se la tenía (RomTrin 11-16).

En ese principio que siempre perdura encontramos ahora al Padre que concibe sin cesar al Hijo, en generosidad-fecundidad originaria, de manera que sólo tiene aquello que da o regala, dándose a sí mismo, plenamente (¡dale siempre su substancia y siempre se la tenía!). Lógicamente, según la tradición cristiana, el Dios primigenio se llama Padre, aunque presenta ras¬gos que recuerdan quizá más la imagen de la Madre (¡hale siempre concebido!). Pero más que el puro nombre importa la función del Padre (Madre) que solo puede tener su sustancia (poseerse) en la medida en que entrega (la “da”, dándose al Hijo).

b. Ser en sí, siendo en el otro

En este principio trinitario (¡el Padre sólo tiene aquello que “da” y pierde, y el Hijo sólo tiene aquello que recibe y que nueva “da”, dándose al Padre) aparece ya en resumen (como en germen) todo el pensamiento y experiencia de SJC. El punto de partida de su pensamiento no es un tipo de “ontología cósmica” (como la de Aristóteles), ni es tampoco un pensamiento conceptual o discursivo. El principio y sentido de la realidad ha de entenderse, según eso, de forma trinitaria, desde el fondo de este símbolo de fe, que SJC presenta de forma narrativa en su romance. En el principio está el “don personal”, de manera que el “ser” de cada uno (empezando por el Padre) está en el otro (empezando por el Hijo), y así podemos hablar de una gloria (o esencia) compartida, pues cada uno la tiene sólo en la medida en que la pierde, es decir, en la medida en que se entrega, dándose a sí mismo, para quedar así en manos del otro (y ser el otro).

La gloria Padre es el Hijo y la del Hijo el Padre (RomTrin 17-20), de manera que cada uno existe y es glorioso precisamente teniendo su gloria fuera de sí mismo (en el otro a quien la entrega, ofreciéndose a sí mismo). Ambos, Padre e Hijo, se vinculan, por lo tanto, al entregarse y ser uno en el otro, en una especie de unidad paterno-filial, que paradójicamente recibe y tiene rasgos nupciales, de manera que la realidad sólo existe (se despliega) allí donde cada uno la pierde, se pierde a sí mismo (dando lo que tiene), para ser y encontrarse a sí mismo en el otro. Leer más…

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«María, José y Jesús en el umbral de la Vida», por Juan Masiá sj

lunes, 25 de diciembre de 2017
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nacimiento-mesias_mdsvid20130328_0051_3De su blog Vivir y pensar en la Frontera:

Navidad: Jesús, al nacer, sale del seno de su madre por la “puerta de la vida”.

No sale como un rayo de sol a través de un cristal. Sale, vulnerando el cuerpo materno (como hicimos al alumbrarnos nuestras madres). Por esa misma puerta entró el germen paterno para unirse con el materno y desencadenar el proceso de la concepción. Es la puerta por donde se entra a la unión de las personas para engendrar nueva vida y por donde sale la nueva vida a ver la luz del mundo.

A la entrada, a la salida y a lo largo del proceso, la presencia energetizante de la dynamis del Espíritu de Vida actuó para que la unión se convirtiese en procreación. El misterio de la concepción es la presencia del Espíritu de Vida a lo largo del proceso que comienza y culmina con el cruce de “la puerta de la vida”.

José, en medio de un sueño, despierta a la incógnita y el deseo de acoger la nueva vida con la consiguiente ansiedad. El mensajero angélico le tranquiliza: “No tengas reparo, José, en llevarte contigo a María y unirte a ella como esposo, porque la criatura que llevará en su seno vendrá del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Liberador” (Mt 1, 20-21). El nombre lo escoge Dios, pero lo imponen la madre y el padre. Contra la costumbre patriarcal de que el padre imponga el nombre, el mensajero celeste encarga tanto a María, la madre (en el caso del evangelio de Lucas) como a José, el padre (en el caso del evangelio de Mateo), la imposición del nombre (aceptación de la nueva vida, en vez de rechazarla).

Toda criatura nace por obra de Espíritu Santo. Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre (como promesa de creación continua durante la crianza).

Mateo y Lucas sugieren que María y José conciben y dan a luz a Jesús gracias a la fuerza del Espíritu Santo. Al mismo tiempo están proclamando, de parte del Dios Vivo hecho Dios-con-nosotros, la maravilla de creatividad de toda concepción y alumbramiento.

La concepción es un sustantivo, pero concebir es un verbo. La concepción no es un momento, sino un proceso constituyente de una nueva vida individual y personal, biológicamente aceptada al consumarse la implantación-anidación, y humanamente acogida al asumir el alumbramiento e imponerle el nombre propio.

Concebir es acoger una palabra y una promesa, acogerse estrechamente dos cuerpos y acogerse íntimamente dos personas, acoger biológicamente un pre-embrión para que anide y se haga feto, acoger humanamente a una criatura,y un largo etcétera de acogidas (receptivas,virginales…)

Los progenitores hacen la criatura que Dios les da. Dios les da la criatura que ellos hacen. Y todo esto ocurrre en todo nacimiento. Concebir vida y alumbrar criatura nueva es el enigma y maravilla de creatividad de todo nacimiento, de lo cuál el nacimiento de Jesús es símbolo y epifanía. “La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano” (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n.1)

Concebir y dar a luz son actos de virginidad consumada. No solo no es incompatible la virginidad con la concepción y el nacimiento, sino que estos la consuman. El Espíritu actúa desde dentro: desde dentro de la evolución; desde dentro del óvulo y desde dentro del esperma; desde dentro del seno materno que acoge al pre-embrión al realizarse y comsumarse la concepción al final de la implantación en su seno; desde dentro del corazón de los progenitores que desearon esa nueva vida y la esperaron ya desde antes que se cerciorasen del embarazo; desde dentro de la decisión de cuidar esa gestación hacia el nacimiento, en vez de rechazarla; desde dentro de la aceptación biológica y materno-paterna, al consumarse la concepción; desde dentro de la puesta de acuerdo en darle nombre a la criatura, como gratitud por su vida, como promesa de criarla y educarla…

Al meditar esto en Navidad nos brota una gratitud inmensa hacia nuestros progenitores que nos engendraron con amor y gracias al Espíritu de Vida que nos hizo nacer por obra y gracia suya. También sentimos la responsabilidad de proteger y cuidar toda vida y de vivir todos y todas (hombres y mujeres, célibes o casados, fértiles o estériles, de sexualidad mayoritaria o minoritaria, sin ninguna discriminación ni exclusión) para darnos vida mutuamente y dar vida al mundo.

Ver más, en: El Que Vive,Relecturas de Evangelio, Bilbao: Desclée, 2017, p.57: Sueños de alumbramiento virginal, p.63-84: Entrevista a Mateo y Lucas sobre María, José y Jesús en el umbral de la vida.

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«La Virgen de la barcaza», por Jesús Bastante

lunes, 25 de diciembre de 2017
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38379959495_7f69be7702_cDe su blog El Barón Rampante:

¿Ves esa estrella de cinco puntas? Ella nos marcará el camino. No dejará que nos perdamos no temas, nos llevará a un puerto seguro. Ten esperanza. Sí, es cierto, llevamos semanas navegando, y ninguna ciudad nos ha abierto sus muelles. Nadie quiere acogernos. Somos muchos, y extranjeros, no tenemos nada que ofrecer. Pero es Navidad, hoy tendremos suerte. Ten fe.

Antes de acurrucarte, has imaginado un pequeño pesebre con esas botellas rotas. Se hace de noche, y las olas te mecen, ojalá duermas, ojalá sueñes.

Se ha abierto una vía de agua, la gente empieza a inquietarse. Hace días que los móviles dejaron de funcionar, que el motor se paró, que el patrón huyó en otra lancha. Ya no nos queda comida. Pero tú, mi niño, no pierdas la esperanza. Confía. Todo saldrá bien.

Esta noche, ¿te acuerdas? No, cómo vas a hacerlo, si eres aún un bebé. Venían los tíos desde Kirkuk, los abuelos repartían caramelos, los vecinos abrían sus cocinas, tu padre… antes del terror y de la huída, antes de llegar a esta barcaza. Todos nos juntábamos en la plaza, reíamos y cantábamos. Encendíamos velas y compartíamos el fuego.

Nos contaban la historia de aquella familia de Belén, de su borrico, de la noche en que nadie les quiso dar posada. Ella, María, estaba embarazada. Él, José, no quiso abandonarla a merced del frío. Y su hijo nació en un pesebre, al abrigo de los animales.

Algún día te contarán esta historia, y dirán que tú naciste aquel día. Se hace de noche, mi vida. Calor no te faltará, aquí somos muchos. Duerme y espera… Tú busca la estrella, que el cielo está oscuro y cubierto de niebla, pero es la noche. Seguro. Tú duerme, que es Navidad. Que todo saldrá bien. Mira la estrella, mírala. Mira la estrella…

No habrá Navidad si Jesús no nace de verdad, cada día, en en el corazón de aquellos que todavía tienen sueños que cumplir, y realidades que cambiar. Y barcas que salir a buscar al mar oscuro. Para eso, también, nace el Niño. ¡Feliz Navidad!

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El verdadero regalo de la Navidad

lunes, 25 de diciembre de 2017
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belen_volverajesus_01-600x448La carta que José Antonio Pagola ha enviado a los Grupos de Jesús que me ha gustado mucho … y se la he «robado».

Queridos amigos y amigas:

Hoy son muchos los que ignoran la verdadera raíz de las fiestas de Navidad. La sociedad de consumo las ha convertido en las fiestas de invierno o del nuevo año. Unas fiestas en las que lo importante es comprar, gastar y disfrutar. Sin embargo, estas fiestas son diferentes. En muchos se observa todavía la nostalgia de un mundo imposible de paz, fraternidad y felicidad que los humanos somos incapaces de construir.

En los Grupos de Jesús sabéis bien el origen de estas fiestas. Nosotros celebramos la inmensa alegría de que Dios ha querido hacerse uno de nosotros. Ya no estamos solos, perdidos en medio de nuestros problemas, sufrimientos y conflictos. Dios está con nosotros.

No un dios frío, lejano y distante, sino un Dios hecho carne, hermano, amigo de todos. Ese Dios es infinitamente mejor de lo que pensamos. Un Dios más cercano, más tierno, más acogedor y comprensivo de lo que nosotros podemos imaginar.

Hoy necesitamos más que nunca detenernos a meditar lo que significa un Dios que se nos ofrece encarnado en un niño débil, vulnerable e indefenso, irradiando solo paz, ternura y cercanía. Se despertaría en nosotros una confianza nueva, nos inundaría una alegría diferente.

Queridos amigos y amigas, este Dios nacido en Belén es más grande que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el mejor regalo que se nos puede ofrecer a todos. Nuestro error es creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, salud, suerte y seguridad.

Por eso celebrar la Navidad no es despertar una euforia pasajera tomando unas copas de champán, sino alimentar nuestra alegría interior y nuestra confianza en la cercanía de un Dios que está presente en lo más íntimo de nuestro ser.

Este Dios cercano y tierno es el mejor regalo que podemos hacernos unos a otros. El mejor regalo que podéis hacer a vuestros seres queridos. Los Grupos de Jesús estamos llamados a ser testigos de ese Dios nacido en Belén. Grupos que viven alentados por la alegría interior y la paz que infunde en nosotros ese Dios. Grupos que contagian una fe gozosa y atractiva en ese “Dios-con nosotros”.

Os deseo a todos los Grupos, y a cada uno de vosotros, una Navidad Feliz.

José Antonio Pagola

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¡Señor de la noche, Dios de luz, Visita mi establo oscuro!

domingo, 24 de diciembre de 2017
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Del blog de la Communion Béthanie:

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Para decir juntos nuestra fe.

¡Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que la Navidad tenga lugar esta noche (…)

En tus tierna manos
deposito mi miedo de no ser …
Esta noche naceremos
de un mismo aliento;
Nacerás en mí
Para venir al mundo que me rodea,
Y yo naceré de ti,
Acogida como una reina
Acogido como un rey
Hasta en mis más sombríos rincones.

¡ Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que Navidad se efectue esta noche (…)
Entonces, por fin, en mi desierto
habrá sitio para los otros,
Aquellos que te nombro ahora
En un silencio
Que implora tu compasión.

*

Lytta Basset

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

El Verbo Divino… viene de camino

domingo, 24 de diciembre de 2017
Comentarios desactivados en El Verbo Divino… viene de camino

vnprenadaDel blog de Xabier Pikaza:

Estas palabras forman parte del villancico de adviento de Juan de la Cruz y son propias de la Vigilia de la Navidad:

Viene de camino el mismo Dios que es “adviento” (de ad-venir, advenimiento), y viene con él y para el María, la virgen preñada del Verbo Divino, como todos nosotros venimos, «pregnantes» de Dioso…

La Virgen Pregnante, embarazada y libre de amor le lleva, y con ella nosotros, la Humanidad entera, portadores y «madres» del Verbo de Dios, que ha querido encarnarse y decir su palabra (habitar) en nosotros (Jn 1, 14)

Del Verbo Divino viene ella como portadora y venimos nosotros, pues en él existimos y somos (Hch 17), porque Dios habla y nos ama desde el comienzo del tiempo, de muchas maneras, para decirse al fin plenamente en el Cristo de María, que es la humanidad plenificada

¡Si le dais posada! Así pide este verso final, en forma de petición velada y deseo. El Verbo de Dios, que es vida hecha Palabra peregrina de amor, necesita de nosotros, y espera que abramos nuestra puerta, para él en persona, pues viene y llama en todos los que vienen llamando de oriente y occidente, pidiendo posada, un reposo de amor y de justicia en nuestra tierra.

25659758_905687889608404_2788996915253740762_nÉste es el tema final de las letrillas: Dar posada al Verbo de Dios en nuestra vida, y en él a todos los peregrinos , como seguirá diciendo el evangelio de pascua (Mt 25, 31-46). Dar posada (casa y reposo, conversación de amor) a la “virgen humanidad” que viene y llama, pidiendo acogida… Este es el evangelio, es la tarea de Adviento: Viene Dios, la Virgen preñada le lleva en su seno.

¿Queremos acogerle? Este es el motivo central de la famosa letrilla de Adviento de San Juan de la Cruz, quizá la más urgente y conocida de la literatura y teología en lengua castellana, tarea de humanidad en este fin de año 2017

Imagen 1 y 2: La virgen Preñada: una románica (el vientre de María preñada es todo el universo), otra gótica (María enamorada acoge la palabra)
Imagen 2 y 3: Viene de camino, sobre un asno,pues va a dar a luz, con José
Imagen 4 y 5: Si le dais posada…»Sinagoga» de estudiosos de Juan de la Cruz en Segovia, que quisimos dar posada al verbo de Dios

Ésta es una letrilla muy simple,

Del Verbo divino
la Virgen preñada
viene de camino:
¡Si le dais posada!

Villancico popular, que los frailes de Juan de la Cruz cantaban llevando en procesión a la virgen “preñada del Verbo” ante las habitaciones del convento de Granada o Segovia, iniciando así un diálogo cantado sobre el Adviento/Navidad.

Pero, al mismo tiempo, ella ofrece el más bello y más hondo camino de contemplación de Adviento que conozco, y así lo mostrado Amancio Prada en una de sus composiciones más claras e intensas: https://www.youtube.com/watch?v=VHt7WTrReDY.

Con ocasión de este Adviento del Verbo Divino de Juan de la Cruz nos hemos juntado en su casa, ante su tumba de Segovia, sobre la Fuencisla, bajo el Alcázar, un grupo de especialistas y amigos, como verá quien siga y vea las dos imágenes finales de esta postal. En ese contexto, antes o después del discurso del rey de España la noche de Navidad (24 del XII), TVE 2 emitirá un concierto de Amancio Prada y de la Real Escolanía del Escorial, con esta “letrilla” de Adviento y el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.

Dese ese fondo, retomando mi humilde “mester de teología” me atrevo a ofrecer un breve comentario de estas ceñidas y geniales palabras de S. Juan de la Cruz

Del Verbo Divino

Preñada está María del Verbo de Dios, como mujer/humanidad que acoge en su entraña el misterio, recibiendo la Palabra en su “mente” y corazón más que en puro vientre (prius in mente…). Ella aparece así en la cumbre de este Adviento 2017 como “portadora del Verbo”, cantora y testigo del Verbo de Dios que llena y enciende de vida el universo.

Ella “recibe y concibe” al Verbo Dios en su vientre, en sentido total, en su persona, en su amor y su palabra, “gestación y fecundidad divina”, es decir, humana en grado sumo, con José a su lado, de camino con ella, como muestran las dos primera imágenes. De esa forma, ella aparece como mujer concreta, siendo al mismo tiempo humanidad entera, con José a su lado, y pueblo de Israel, fecundado por Dios, en la línea de la gran imagen cósmica de la Mujer del Apocalipsis (Ap 12, 1-3), enriquecida por Dios como madre de la nueva humanidad, frente al gran Dragón que quiere destruirla.

Es una Virgen “preñada del Verbo divino”, es decir, de la Palabra de Dios, en el sentido radical de la palabra, y así lo muestra la imagen 3 donde su “vientre” aparece como signo de todo el universo, fecundo de Dios. Ella no ha sido objeto de una posesión o violación, como parece decirse en algunos mitos populares del antiguo oriente, donde Baal o Zeus copulan con mujeres a las que se imponen por su fuerza más animal que humaba. Al contrario, conforme al relato de Lc 1, 26-38, San Juan de la Cruz ha puesto de relieve en otros lugares paralelos el “consentimiento “ de María (Romance de la Trinidad 8).

Según eso, la Virgen humanidad (y en especial María) está “preñada” del Verbo Divino, es decir, del Dios que es Palabra que sustenta, vivifica y pone en marcha el universo. Sin duda, San Juan de la Cruz sabe (y así lo dice en su Romance de la Trinidad) que el “agente” de su preñez divina es el Espíritu Santo (para emplear un lenguaje técnico de Iglesia), y así decimos que ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Pero no está “preñada de Espíritu”, sino del Verbo Divino, es decir, del mismo Dios Palabra que se hace carne entre los hombres.

Según eso, el Verbo Divino que habita en su entraña es el mismo “Dios Palabra” que se hace humano para conversar con nosotros, siendo Jesús de Nazaret, el Cristo, pero no en sentido pasivo (como un concepto cerrado en sí mismo), sino activo y misionero, como dice el evangelio de Juan (1, 1-14): Dios es palabra activa, comunicación que se expresa en la historia (espacio y tiempo) de los hombres sino en el cosmos universo.

En un sentido extenso, todos los hombres y mujeres que escuchamos a Dios y le acogemos estamos “preñados del Verbo Dios”, pero de un modo especial y único lo está María, la Virgen Preñada por excelencia de Verbo, portadora del Dios que es Palabra, que se concibe por la fe y se expande en el amor
virgen damino

La Virgen preñada

25550584_905700322940494_5912806230967474853_nEntendida así, la humanidad entera se condensa y realiza en una mujer, preñada de Verbo y portadora de la gran Palabra. Está es una imagen y experiencia radical del cristianismo, que proviene de la promesa y esperanza del Antiguo Testamento: Una “virgen ha concebido y dará a luz…” (Is 7, 14, con cita en Mt 1, 23).

Entre judíos y cristianos, entre exegetas críticos y más tradicionales, se ha venido dando una disputa interminable sobre el sentido original dela palabra “virgen”: En hebreo se dice “alma” y no significa “virgen” en un plano sexual (que no ha tenido relaciones sexuales), sino joven mujer, capaz de amar y ser amada por el mismo Dios…Por su parte, los traductores alejandrinos de la Biblia de los LXX han puesto en griego “parthenos” (virgen en plano sexual…), para así destacar que la madre mesiánica ha sido (será) una mujer plenamente abierta al misterio de la vida de Dios, que es la humanidad perfecta.


Pero esa disputa entre “alma”, “parthenos” y virgen, que en un plano sigue teniendo gran importancia filológica y antropológica, debe llevarnos a destacar un dato esencial de la experiencia bíblica y del conjunto de la humanidad creyente:
La Virgen “preñada” es en un plano una mujer concreta del entorno de Isaías (la mujer del rey, quizá la del propio Isaías, una muchacha sin nombre…), pero, en un plano más profundo esa “virgen/mujer” es signo de la humanidad entera, preñada de Dios o, mejor dicho, de la palabra de Dios.

Éste es un tema universal de la religión y cultura del entorno de la Biblia, empezando por los cananeos, vecinos de los judíos, que concebían a la humanidad entera como una “mujer divina” (simbolizada por Ashera o Astarté, la Virgen Madre) a la que el Dios supremo (El o Baal) ha fecundado con la fuerza o presencia de su misma vida.

En un primer momento, un tipo de judaísmo celoso de la “diferencia” de Dios ha rechazado esa imagen y ha condenado a los devotos de la fecundidad divina del Dios y de la Diosa. Pero pasado un tiempo esa imagen ha vuelto a emerger en la conciencia de muchísimos judíos, y en especial entre los cristianos, pero con dos novedades:

a) La Virgen preñada del “verbo divino” (de Dios) no es una diosa celeste, sino la misma humanidad, grávida de Dios… La humanidad que va escuchando y recibiendo en “seno” más hondo la voz de Dios, para así transformarse por ella y responderle.

b) Siendo la humanidad entera (varones y mujeres…), esa “virgen preñada” se identifica en concreto con María de Nazaret, la madre histórica de Jesús”. Esa figura nos sitúa por tanto ante el misterio eterno de Dios “encarnado” por María en la vida de los hombres (cf. Jn 1, 14).

25552024_905690522941474_179004479315140313_nLa humanidad entera es según eso una “virgen preñada”, que ha escuchado “el Verbo de Dios” y ha respondido con la palabra y camino de su vida. En esa línea, la palabra popular “preñada” (propia de una letrilla amorosa) aparece aquí en lugar del cultismo “pregnante” (mujer encinta). Esa palabra (pre-ñada), que viene del latín pre (=antes de) y gnasci (=nacer, ser nacido) indica, en sentido popular, la hondura de la concepción divina de Je´sus.

Según eso, la virgen preñada ha recibido en su seno de mujer (de humanidad) al Verbo de la Vida, de manera que puede “darle a luz”. Ciertamente, esta “virgen preñada” es María, pero es al mismo tiempo la humanidad entera, que recibe en su entraña el “semen” de Dios, la simiente de la humanidad divina, y es, al mismo tiempo cada uno de los auténticos “creyentes”, de aquellos que saben y sienten que el mismo Verbo de Dios les alumbra por dentro, para así nacer y vivir en ello.

Éste es un tema que San Juan de la Cruz ha desarrollado en Cántico B, 8, cuando dice que las flechas del Amado nos hieren, de manera que por ellas “concebimos”, pues el mismo Verbo de Dios nace en nosotros… En esa línea podemos recordar que todo verdadero pensamiento es un “concepto”, una idea, verdad o pensamiento que “concebimos”

Viene de camino

Viene de camino en la historia “la Virgen preñada”, pero, al mismo tiempo, con ella y por ella viene el mismo Verbo Dios, de forma que pudiéramos decir que el universo entero (la historia de los hombres) ha de entenderse como despliegue y camino del Verbo Divino, como de algún modo sabían los profetas de Israel, como ha proclamado de forma especial el evangelio de Juan, en el canto de la encarnación y nacimiento (Jn 1, 1-18).

Viene de camino en la historia concreta del mundo María, que pasa según el evangelio de Nazaret de Galilea hacia Belén de Judá. Viene así como peregrina, en busca de tierra que le acoja, para dar a luz al niño, que es la Nueva humanidad, como emigrante y extranjero, que busca una una patria para asentarse y dar a luz, como los miles y millones de emigrantes de nuestro tiempo, peregrinos de Dios en la tierra.

Y en ella viene de camino el Verbo de Dios, haciéndose palabra humana, para así vivir y morir en y con ellos. Por eso, el adviento no es sólo camino de los hombres, sino itinerario de Dios a los hombres, como he puesto de relieve en mis dos últimos libros sobre Dios: Teodicea, itinerario de los hombres a Dios y Trinidad, itinerario de Dios a los hombres (Sígueme, Salamanca 2012 y 2015).

Éste es el Adviento, camino de Dios a Dios… Por eso, el que viene de camino desde el mismo principio de los siglos es el Verbo Dios, buscando una “posada para encarnarse” y habitar entre nosotros…

Pero éste es al mismo tiempo el Adviento de la humanidad, condensada en María, caminando hacia Dios, es decir, escuchando su palabra y dejando que él (el Verbo de Dios) se encarne en su vida concreta

Si le dais posada

Éste es el verso final (y la finalidad) de la letrilla. Lo que a los hombres y mujeres se les pide es que den posada a Dios, dándose posada unos a otros, para que así se alumbre en nosotros el misterio del Verbo Divino. Pero de esta posada de Dios en la historia de Dios entre los hombres hablaré más extensamente otro día. Leer más…

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Dios es siempre encarnación.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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09460949_xlLc 2, 1-14

El relato de Lc no es una crónica de sucesos, sino teología narrativa, que es algo muy distinto. Hoy identificamos verdadero con histórico. En tiempo de Jesús era distinto y lo importante era la vida, no la historia. Jesús vivió en un momento y en un lugar histórico, Pero lo importante es que nos invitó a vivir la realidad de un Dios que no está atado a un tiempo ni a un espacio. Lo importante de este relato es la idea de Dios que transmite. La profundización no es nada fácil, porque exige una actitud personal de silencio y de escucha. Desde fuera, es muy poco lo que te puede ayudar a esta tarea.

Lo que deja claro el evangelista es, que Jesús se inserta plenamente en la historia universal, para que nadie pueda poner en duda su condición humana. Una censo oficial al que están sujetos como cualquier mortal, sus padres. Importa poco que los datos no sean exactos. Lo que nos interesa es la intención de Lc, es decir, conectar la buena noticia con Jesús que nace en un lugar y en un momento de la historia. A nosotros hoy lo que de verdad nos cuesta es descubrir al Jesús humano que nos pueda servir de modelo. Enfrascados durante siglos en la trascendencia, nos hemos olvidado de que no hay más divinidad que la que se manifiesta a través de la plenitud de un ser humano.

Ponernos en el lugar del que escribe es la clave para poder entender lo que nos quiere trasmitir. Para Lc, de mentalidad helenista, Dios está en el cielo. Si quiere hacerse presente, tiene que bajar. Viene a salvar a los pobres y empieza por compartir su condición. La salvación se hará desde abajo, pero para llevarla a cabo, Dios tiene que bajar primero. Pero solo lo encontrará el que está en camino, el que está buscando, el que está velando, no los que están satisfechos, instalados cómodamente en este mundo. No lo encontrarán en el bullicio de las relaciones sociales del día, sino en el silencio de la noche.

Los dioses, desde su trascendencia necesitan intermediarios. Estos se ponen en acción y quieren anunciar el acontecimiento. ¿Quién estará preparado para escucharlo? Solo los pastores, la profesión más despreciada y marginada de aquella sociedad. La salvación se anuncia en primer lugar a los oprimidos, a los que menos cuentan. Los demás están descansando, dormidos, cómodos; no necesitan ninguna salvación. Este dato es decisivo porque nosotros nos encontramos entre ese grupo que para nada necesita la salvación que el ángel anunció. Solo necesitamos que nos confirmen en nuestro bienestar.

El anuncio es ‘buena noticia’. El Dios verdadero es siempre buena noticia. La noticia es que Dios viene para salvarlos. “Os ha nacido un Salvador”. Puesta al día, la noticia sería que Dios está viniendo siempre hacia mí para darme plenitud. Los pastores salen corriendo. No será fácil encontrarlo. Alguna pista: Un niño en un pesebre (comedero) semidesnudo y entre pajas, él mismo es alimento (apuntando a la eucaristía). Está acompañado por sus padres que no dicen nada. ¿Qué podrían decir? Cuando Dios decide enviar su Palabra a los hombres, resulta que nos envía a un niño que no sabe hablar.

Es importante el matiz de que la salvación es para todo el pueblo, no para los privilegiados del momento. No en Jerusalén, sino en la ciudad de David. Él viene a destronar a los poderosos, pero se presenta como uno de los pobres y oprimidos. Esto es la causa de la alegría en el cielo y de la alabanza a Dios en la tierra. Los pastores descubren con alegría la gran noticia y no tienen más opción que proclamarla. Entre los que escuchan, sorpresa. Dios se encuentra lejos de las instituciones, lejos del templo.

El evangelista no está dando los primeros datos de una biografía sino poniendo los fundamentos de una teología. Desde la perspectiva de una biografía, tendríamos que decir: No sabemos nada; ni dónde nació, ni cuándo, ni cómo. Por el contrario, tenemos suficientes elementos de juicio para saber que no pasó nada extraordi­nario desde el punto de vista externo. Ni María ni José ni nadie se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo allí. Nació como todos los niños. Fue un niño normal. Cuando Jesús empezó su vida pública, decían sus vecinos: ¿No es este el hijo de José, su madre no se llama María? ¿De dónde saca todo eso? En otra ocasión su madre y sus hermanos vinieron a llevárselo porque decían que estaba loco. ¿Se habían olvidado de los prodigios de su nacimiento?

Y sin embargo aquello era el comienzo de todo. Allí empezaba Jesús su andadura humana, que iba a ser capaz de hacer presente a Dios entre los hombres. Era Emmanuel (Dios-con-nosotros) y era Jesús (salvado). Nacimiento, vida y muerte de Jesús, forman una unidad inseparable. Es importante su nacimiento por lo que fue su vida y su muerte. Hizo presente a Dios, amando, dándose, entregándose a los demás. Eso es lo que es Dios. Salió a su Padre. Es Hijo de Dios. Como pasó con todos los grandes personajes anteriores a él, se hace la biografía de la infancia desde la perspectiva de su vida y “milagros”.

En el ambiente de la celebración de la Navidad, hoy, lo más probable es que nos quedemos en las pajas y no vayamos al grano. La importancia del acontecimiento se la tengo que dar yo, aquí y ahora. Dios no tiene que venir de ninguna parte, ni puede estar en ninguna parte más que en otra. Dios está donde nosotros le descubrimos y le hacemos presente. Dios está donde hay amor. Allí donde un ser humano es capaz de superar su egoísmo y darse al otro. Allí donde hay comprensión, perdón, tolerancia, allí está Dios. Dios no será nada si yo no lo hago presente con mi postura ante los demás.

El único objetivo de esta fiesta es que aprendamos a amar. Que aprendamos a salir de nosotros mismos y seamos capaces de ir al otro. El verdadero amor es el resultado del nacimiento de Dios en mí, en todo ser humano, en todo niño recién nacido. No debemos cerrarnos al entorno familiar o afectivo. Debemos recordar también a aquellos niños o mayores que en este momento están muriendo de hambre o de cualquier enfermedad perfectamente curable. Mueren porque nosotros preferimos adorar un muñeco de cartón, antes que aceptar que cualquier recién nacido es divino porque en él reside Dios.

Todo lo que nos hace más humano debemos incorporarlo a la fiesta. La reunión con la familia, la comida, los encuentros y abrazos, todo puede ayudarnos a descubrir lo que somos como seres humanos y a manifestarlo con alegría. La fiesta cobrará sentido para todos en el momento que sepamos aunar lo humano y lo divino. Si unos y otros sabemos ir más allá de los mitos y folklores, nos podemos encontrar celebrando la única realidad que debe interesarnos a todos: la VIDA que está en nosotros y espera ser desplegada. Merece la pena hacer un esfuerzo en estos días y dedicar tiempo a lo que nos debía interesar de verdad: ser hoy un poco más humanos que ayer pero menos que mañana.

Meditación

Lo que el silencio no diga
nadie te lo podrá dar.
Cuanto te venga de fuera
de nada te servirá.
En tu interior está el pozo
donde tienes que beber.
Ninguna otra agua prestada
llegará a apagar tu sed.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Nochebuena

domingo, 24 de diciembre de 2017
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nativity-from-jesus-of-nazarethTengo una experiencia bonita de la noche buena. No sé si ya se podrá repetir. Me pasaba el año esperando porque, me habían dicho que había por el pueblo algunas personas buscando dónde cenar: familias sin hijos, hermanos solteros mayores, enfermos con problemas de psicología… Como ocurrió con María y José. Y tenía las botellas de butano bien llenas o en otros casos, la cocina abundante de leña.

Y todos los años llegaban los comensales. Ya se sabían el camino, puesto que no era la primera vez que subían a casa.

Qué bien cenábamos, ricos y sabrosos alimentos caseros hechos por mis familiares cocineros. Era muy difícil dialogar. Porque no salían temas oportunos. Cada uno empezábamos nuestros temas. Todo mezclado: la mili, el monte, las yeguas, la familia… los ganados

Y llegaba el momento del canto. No podía faltar un villancico y también el Asturias Patria querida… Eran cenas cortas porque el vino y el champan hacen pronto su efecto. Como es lógico no podía faltar la discusión a ver quién había sido mejor monaguillo y quién era más amigo del cura.

Y recorría sus casas llevándoles a dormir.

Eran unas noche-buenas únicas. Para repetir en nochevieja y en otras fiestas. El Niño estaba con nosotros. La noche buena se venía, la noche buena se iba. Y Jesús en medio, como un amigo más.

Salgo a buscar comensales. Si no tienes otro hogar, aquí hay una casa, en mi corazón. Contamos con la presencia de Jesús, José y María. Somos felices.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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“Un anuncio sorprendente”. 4 Domingo de Adviento – B (Lucas 1,26-38)

domingo, 24 de diciembre de 2017
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El Concilio Vaticano II presenta a María, Madre de Jesucristo, como «prototipo y modelo para la Iglesia», y la describe como mujer humilde que escucha a Dios con confianza y alegría. Desde esa misma actitud hemos de escuchar a Dios en la Iglesia actual.

«Alégrate». Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores? Cuando falta la alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.

«El Señor está contigo». No es fácil la alegría en la Iglesia de nuestros días. Solo puede nacer de la confianza en Dios. No estamos huérfanos. Vivimos invocando cada día a un Dios Padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien de todo ser humano. Dios está también con nosotros.

Esta Iglesia, a veces tan desconcertada y perdida, que no acierta a volver al Evangelio, no está sola. Jesús, el Buen Pastor, nos está buscando. Su Espíritu nos está atrayendo. Contamos con su aliento y comprensión. Jesús no nos ha abandonado. Con él todo es posible.

«No temas». Son muchos los miedos que nos paralizan a los seguidores de Jesús. Miedo al mundo moderno y a una sociedad descreída. Miedo a un futuro incierto. Miedo a la conversión al Evangelio. El miedo nos está haciendo mucho daño. Nos impide caminar hacia el futuro con esperanza. Nos encierra en la conservación estéril del pasado. Crecen nuestros fantasmas. Desaparece el realismo sano y la sensatez evangélica.

Es urgente construir una Iglesia de la confianza. La fortaleza de Dios no se revela en una Iglesia poderosa, sino humilde. También en nuestras comunidades hemos de escuchar las palabras que escucha María: «No temas».

«Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús». También a nosotros, como a María, se nos confía una misión: contribuir a poner luz en medio de la noche. No estamos llamados a juzgar al mundo, sino a sembrar esperanza. Nuestra tarea no es apagar la mecha que se extingue, sino encender la fe que, en no pocos, está queriendo brotar: hemos de ayudar a los hombres y mujeres de hoy a descubrir a Jesús.

Desde nuestras comunidades, cada vez más pequeñas y humildes, podemos ser levadura de un mundo más sano y fraterno. Estamos en buenas manos. Dios no está en crisis. Somos nosotros los que no nos atrevemos a seguir a Jesús con alegría y confianza. María ha de ser nuestro modelo.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

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“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo”. Domingo 23 de diciembre de 2017. Domingo 4º de Adviento.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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04advientoB4cerezoLeído en Koinonia:

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor.
Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Romanos 16,25-27: El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado.
Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa Yahvé en Jerusalén, Yahvé dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa a Yahvé, sino que Yahvé le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como Templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Esta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas se esfuerzan en presentar en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en él se cumplen las promesas de Dios.

En los versículos que hemos leído del largísimo salmo 88 están dispuestos en la liturgia para mostrarnos la relación de Jesús con Dios. El salmo es un himno al Creador seguido de un oráculo mesiánico. En este oráculo el salmista pone en boca de Dios estas palabras: yo lo nombraré mi primogénito, altísimo entre los reyes de la tierra. Se refiere al Mesías, al salvador esperado, pero que nosotros como cristianos lo leemos claramente referido a Jesús. Él es el Hijo, la primicia por la que todos seremos salvados, el primogénito entre todos los hombres. Por su predicación, por su sencillez y servicio a los más pequeños, por su sí incondicional a Dios hasta la muerte, Dios lo resucitó haciéndolo altísimo entre los reyes de la tierra.

La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los Romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios (doxología) con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en él cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.

En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María del nacimiento de Jesús, que la convierte en la primera discípula y evangelizada: escucha la palabra de Dios, es capaz de reconocer que la acción de Dios pasa por los más pequeños y humildes. María era una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende pero que sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio. Le dice sí a Dios. A diferencia de Zacarías el signo que pide María no parte de la incredulidad, sino de la necesidad de poner por obra las palabras del ángel.

El evangelista Lucas pone de manera consecutiva el anuncio a Zacarías y el anuncio a María para resaltar que la acción de Dios se manifiesta fuera del Templo, fuera del lugar sagrado, en medio de los pobres y abandonados, como lo es María triplemente excluida por ser mujer, por ser pobre y por ser joven. Y es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios para la humanidad va a fructificar, por medio del sí consciente de María y de todos los que se identifican con ella.

El niño que nacerá de María será el Salvador, el Mesías, un «Hijo de Dios». Dios se hace ser humano en la persona de Jesús para que siendo como él, los seres humanos seamos semejantes a Dios. Pero no lo hace en contra de la voluntad de los hombres. María, con su «sí» al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia, haciéndose hombre pobre y creyente.

Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret. Leer más…

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Tres mensajeros, tres promesas y un misterio. Domingo 4º de Adviento. Ciclo B

domingo, 24 de diciembre de 2017
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fra-angelico-the-annunciationDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)

                Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá.

Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas.

Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo.

El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. “Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre”.

Lectura del segundo libro de Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a.16

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:

̶  Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey:

̶  Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

̶  Ve y dile a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel)

El anuncio de Gabriel a María es como un cuadro que solo comprendemos bien cuando lo comparamos con otro situado a su izquierda: el anuncio de Gabriel a Zacarías. Entonces, contemplando las diferencias, captamos mejor su mensaje.

[El cuadro de la anunciación a María, tan distinto del de Fray Angelico, es de Henry Ossawa Tanner, 1898.]

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1) El anuncio a Zacarías tiene lugar en el espacio sagrado del templo, el de María, en un pueblecillo desconocido de Galilea, de doscientos habitantes.

2) Gabriel se aparece a un anciano venerable, casado con una mujer muy piadosa, los dos israelitas modélicos; luego Dios lo envía a una pareja joven, todavía sin casar, de los que no se menciona ninguna virtud.

3) En el primer caso, el protagonista es un varón, Zacarías; en el segundo, una muchacha, María.

4) En ambos casos se anuncia el nacimiento de un niño, pero con enormes diferencias entre ellos: Juan será un profeta, al estilo de Elías, y su misión consistirá en preparar al pueblo; Jesús será un rey que gobernará en la Casa de David eternamente. A menudo se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras relativas a Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad», sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

5) En ambos casos, el nacimiento parece imposible: Zacarías e Isabel son ancianos; María no ha tenido relaciones con José. [La traducción habitual: “no conozco varón” se presta a malentendido, ya que María conoce a José, es su novio; lo que quiere decir es “no he tenido relaciones sexuales con ningún hombre”.]

6) Ante esa dificultad, Zacarías pide una garantía de que eso pueda ocurrir [algo que solo se percibe claramente en el texto griego: kata. ti, gnw,somai tou/toÈ]; María se limita a formular una pregunta: “¿Cómo puedo quedarme embarazada si no he tenido relaciones con un hombre?” [pw/j e;stai tou/to( evpei. a;ndra ouv ginw,skwÈ].

7) En consecuencia, mientras Zacarías queda mudo hasta el día del nacimiento de Juan, María es la que pronuncia la última palabra: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

̶  Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

̶  No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

̶  ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó:

̶  El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:

̶  Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel.

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero)

                Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios sólo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,25-27

Hermanos: Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El misterio

Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es la “revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos”.

Tres reacciones a tres mensajeros

                ¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?

                La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración de alabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).

                María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús (“una espada te atravesará el alma”) ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.

                La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.

Tres reacciones muy adecuadas para vivir estos días previos a la Navidad.

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La encarnación de Dios en Jesús es la clave.

domingo, 24 de diciembre de 2017
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annunciation-mary-bible-video-1398414-galleryLc 1, 26-38

Los textos que vamos a leer estos días, están tomados del “evangelio de la infancia”. Debemos tomar conciencia del sentido no histórico de los textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo.

El decir “mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos racionales. Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que tienen. Lo nefasto es haber considerarlo los relatos míticos como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital.

Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo evangelio que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debía espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.

En las lecturas de hoy se destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David le aleja de Él. La lección es clara: Nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, quien lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones.

Lo que Lc nos propone, es la teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones bíblicas. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para la concepción de Jesús, Lc toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.

Ángel=mensajero, no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en unos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial. La intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo sucede lejos del templo y de la oficialidad.

La escena se desarrolla en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución, sino completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aun no casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.

Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte. Alusión también a los profetas: “Alégrate hija de Sión, canta de júbilo hija de Jerusalén”. Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, “llena de gracia”, nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra “gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.

Al contrario que en Mt, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lc María misma impondrá el nombre a Jesús = Salvado. No será hijo de David, sino del Altísimo. Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.

El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el Génesis se representaba por una nube que cubría el campamento. Santo=Consagrado, Hijo de Dios, son designaciones mesiánicas. Consagrado hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante, hijo de Dios. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole calidad divina. “De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu”, dice Jn. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. Claro que Jesús fue ‘engendrado’ por obra del Espíritu, pero de un modo más profundo de lo que pensamos.

Aquí esta la esclava del Señor. Hemos insistido tanto en los privilegios de María que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares. La buena noticia es una salvación que alcanza a todos. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos.

Cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible, el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no es fácil de comprender. Una y otra vez, hemos vuelto al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos, pero estará contra nosotros si le fallamos.

Dios se hace presente en la sencillez. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace presente a Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Los budistas repiten: “Si te encuentras al Buda, mátalo”. Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.

Meditación

La disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él lo está haciendo todo en cada instante.
Descubrir esta presencia activa,
Es la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En ti está ya la plenitud, que quieres alcanzar.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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