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Todo es Dios…

martes, 6 de febrero de 2018
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Del blog de la Comunidad Anawin de Zaragoza:

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Quiero proponer un brindis: por Dios que esta en todas partes, en las calles y en las plazas.

En las encrucijadas de los caminos y en las puertas de las ciudades.

En las joyas de las mujeres hermosas y en las blasfemias de los hombres.

En los campanarios, en los claustros, en los sermones de los curas y en las oraciones de los niños.

En las sentencias de los jueces y en el miedo.

En las manos de los artistas, en el nacimiento y abandono de los niños.

Entre las sabanas de los moribundos, en las camas de los hospitales y en el patíbulo de los ajusticiados.

En las suplicas de los pobres y en la caridad de los ricos.

En el silencio de la noche, en el sonido de las campanas y de los órganos.

Hombres y mujeres, todo se hace en su nombre y por su voluntad, nada de lo humano le es ajeno, nada de lo divino le es extraño. Todo es Dios.

*

La Peste, cap 2

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

¿El futuro del mundo? ¡El monasterio interior!

lunes, 5 de febrero de 2018
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mindfullness-meditationStefano Cartabia, Oblato
Uruguay

ECLESALIA, 19/01/18.- Arde el mundo en la búsqueda de la verdadera paz y de la alegría. Gente corriendo por la rutas de la vida, persiguiendo frágiles sueños. Todo se mueve y no se sabe por qué y hacia donde. La frustración y el cansancio nos ganan.

Pero hay otros y consoladores signos.

Hay signos, poderosos signos, de luz y novedad. Signos que revelan nuestra Casa de origen. La Casa del Silencio y del Amor. La Casa del Ser.

En nuestro contradictorio y herido mundo se entrelazan y acompañan los signos y los anhelos.

El sin sentido, la desesperación, la pobreza, la violencia, el egoísmo, el consumismo van de la mano – conviviendo (a veces pacíficamente y otras en conflicto) – con la solidaridad, la ecología, la defensa de los pobres, el progreso de la ciencia, las esperanzas y los sueños de un mundo unido y fraterno.

¿Adonde va nuestro mundo? ¿Cuál futuro espera a nuestros descendientes?

¿Podemos aportar algo que marque un hito?

Sin duda la humanidad evoluciona. Evoluciona desde muchos campos y la historia – nuestra humana historia teñida de sangre – está ahí, evidenciándolo.

Crecimos en la comprensión del valor del ser humano y de la vida en general. Crecimos en la tolerancia y en el respeto al diferente de cualquier clase. Los avances de la ciencia y la medicina son extraordinarios.

Crecimos en la conciencia de nuestra raíz espiritual y divina.

Todavía falta, lo sé. Siguen presente en nuestro mundo tanto egoísmo y tanto dolor inútil y evitable. Pero el salto de conciencia en realidad está siempre ahí, al alcance de la mano, porque la conciencia no conoce de tiempo y espacio.

Los grandes espíritus siempre lo supieron: Francisco de Asís había visto – hace 800 años – que la hermandad define el Universo.

Gandhi había visto y vivido que la clave de la convivencia era el respeto y la no violencia.

Y muchos antes, Buda, Confucio, Lao Tse, Jesús, habían experimentado y compartido con sus contemporáneos que la salida del sufrimiento y la vivencia de la plenitud radicaba (y radica) en el amor.

Muchos, muchísimos, estamos de acuerdo con estos descubrimientos e invitaciones de estos grandes espíritus. Tal vez la mayoría de la raza humana, con sus distintas culturas, aprueba y comparte esta visión.

¿Por qué entonces nos cuesta tanto vivirlas, practicarlas, compartirlas?

El desafío se vislumbra en el mismo proceso evolutivo de la humanidad. El amor que nuestros pensamientos y sentimientos aprueban y anhelan, es todavía vivido como algo exterior. No caemos en la cuenta que el amor es, en definitiva, lo que somos.

Es un problema antropológico/espiritual, un problema de identidad.

Perdidos en el pensamiento y zarandeados continuamente por sentimientos y emociones andamos angustiados por el mundo anhelando migas del mismísimo Amor que nos define, nos sostiene, nos crea, nos alimenta.

Nuestro mundo necesita identidad. Necesita descubrirse. La humanidad necesita descubrirse. Apenas hemos entrado en una veta cuya profundidad desconocemos.

Todas las demás “identidades” por cuanto psicológicamente y socialmente sean importantes, son secundarias y relativas: varón, mujer, rico, pobre, europeo, americano o asiático, campesino o doctor, creyente o ateo, de tal o cual apellido.

Identidades” relativas a nuestra experiencia humana y terrestre, pero “identidades” que se diluirán para dejar lugar a la sola, única y auténtica identidad: el Amor.

El desafío, el único desafío verdaderamente importante es entonces el desafío que nos conduce a descubrirnos amor, amados, amantes.

Hay un camino privilegiado. Un camino directo, una autopista. Un camino que muchas personas “logradas” recorrieron y señalaron.

Es el camino del silencio.

¿Por qué tan esencial y tan directo este camino?

En la experiencia cristiana – por citar una sin desmerecer a las demás que tanto tienen para enseñarnos en este camino – tenemos la gran tradición de los monasterios.

Los monasterios eran y son, lugares de identidad. Lugares de búsqueda de nuestra verdadera identidad. Por eso son lugares rodeados y empapados de silencio.

Monjes y laicos iban a los grandes monasterios – cartujas, benedictinos, carmelitas, cistercienses, por citar unos pocos – para palpar lo eterno. No se conformaban con lo transitorio y lo pasajero. Transitorio y pasajero que tanto nos atrapa y distrae en nuestro tiempo.

Buscaban (y buscan) el Ser que no pasa. Buscaban (y buscan) lo Invisible que se manifestaba en las maravillas visibles.

El Ser eterno que se manifiesta en el tiempo y lo Invisible que late en lo visible, lo permite y lo sostiene tienen una misma característica: se palpan en el silencio.

Por una simple y exquisita razón: pensamiento, sentimientos y emociones son transitorios y pasajeros. Solo el silencio es eterno. El silencio es el espacio donde todo aparece y toma forma. El pensar surge del silencio y vuelve a él. Así los sentimientos.

Entonces ponernos de lado del silencio es optar por la sabiduría. Es optar por lo eterno y por ser verdaderamente libres. Solo el silencio es el espacio de pura libertad. Esta libertad tan aclamada y proclamada en nuestras culturas y desde las clases políticas, pero no encontrada. Porque es una seudo-libertad, una libertad siempre dependiente y condicionada por el frágil pensar y las heridas emocionales.

Solo desde el silencio aprendemos la única libertad. Desde él aprendemos a manejar y disfrutar del pensar y del sentir. En otras palabras de la vida.

Porque hay una Vida y una vida. La Vida silenciosa es la que permite y crea esta nuestra vida terrenal, empastada del pensar y del sentir. Qué pueden ser – y lo son si dudas – enormemente hermosos y disfrutables. Como también sumamente dolorosos.

Hay que volver a los monasterios. Con un cambio por cierto.

Un cambio dictado por la evolución de la humanidad.

Volver y construir el monasterio interior. Hacer del corazón humano un monasterio, un lugar – el lugar – donde el silencio susurra y revela lo que somos.

Se terminarán los templos exteriores o pasarán a ser secundarios. Descubriremos otro templo, otro imponente monasterio en nuestro frágil corazón. Un monasterio que siempre estuvo presente en realidad. El maestro de Nazaret lo había vislumbrado cuando dijo:

Pero la hora se acerca, y ya ha llegado,
en que los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad,
porque esos son los adoradores
que quiere el Padre.
Dios es espíritu,
y los que lo adoran
deben hacerlo en espíritu y en verdad” (Jn 4, 23-24).

Podemos acelerar este cambio de época. Podemos crear comunidades espirituales – monasterios sin paredes – que viven desde el silencio y desde el monasterio interior de cada cual.

Monasterio interior que algunos llamaron “Santuario interior”, otros “alma”, otros “intimidad más íntima”, otros “sala del rey del castillo interior”.

Poco importa el nombre. Utiliza el que más te inspire y guste, el que más se ajuste a tu historia y perfil psicológico.

Hermosa es la metáfora del “Debir”. El “Debir” era el lugar más sagrado de Templo de Jerusalén, donde se guardaba el Arca de la Alianza y donde el Sumo Sacerdote entraba una sola vez al año. Es el Sanctasanctorum (Santo de los santos). El término hebreo “Debir” significa “lo que está detrás” y por eso algo oculto, escondido. También viene de la misma raíz de “palabra” (“dabar”). El Debir entonces es el lugar más íntimo, donde todo es silencio y donde se escucha la verdadera palabra. Es nuestro lugar más sagrado, nuestro Monasterio interior.

El futuro de la humanidad pasa por el monasterio interior, pasa por la experiencia de silencio. No tengo duda.

Porque solo enraizados en el silencio podremos descubrir y vivirnos desde lo que somos: el Amor. Porque solo el silencio permite y engendra la vida.

Cuando nos instalamos en el Silencio de nuestro monasterio interior, el Amor aparece. Misterio inagotable que se esfuma a la mínima tentativa de ser atrapado y retenido. Sumamente libre el Misterio nos hace libres, a la única condición de no intentar poseerlo.

No podemos manipular el Misterio, como no podemos decir el Silencio. Solo los podemos ser. Siendo, desde el Silencio interior, el Amor te transforma y transforma la realidad.

Podemos hacer algo. Debemos: por el bien de nuestro mundo maravilloso y de los que vendrán. Podemos hacer algo: haciendo del silencio nuestra Casa y anunciando el silencio por doquier .

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“A la puerta de nuestra casa”. 5 Tiempo Ordinario – B (Marcos 1,29-39). 04/02/2018

domingo, 4 de febrero de 2018
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jesus_sana_suegra_pedroEn la sinagoga de Cafarnaún, Jesús ha liberado por la mañana a un hombre poseído por un espíritu maligno. Ahora se nos dice que sale de la «sinagoga» y marcha a la «casa» de Simón y Andrés. La indicación es importante, pues en el evangelio de Marcos lo que sucede en esa casa encierra siempre alguna enseñanza para las comunidades cristianas.

Jesús pasa de la sinagoga, lugar oficial de la religión judía, a la casa, lugar donde se vive la vida cotidiana junto a los seres más queridos. En esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. En las comunidades cristianas hemos de saber que no son un lugar religioso donde se vive de la Ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a Jesús.

Al entrar en la casa, los discípulos le hablan de la suegra de Simón. No puede salir a acogerlos, pues está postrada en cama con fiebre. Jesús no necesita de más. De nuevo va a romper el sábado por segunda vez el mismo día. Para él, lo importante es la vida sana de las personas, no las observancias religiosas. El relato describe con todo detalle los gestos de Jesús con la mujer enferma.

«Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego «la cogió de la mano»: toca a la enferma, no teme las reglas de pureza que lo prohíben; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Por fin «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad.

Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe de servir, no de ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a «servir» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores hemos de vivir acogiéndonos y cuidándonos unos a otros.

Pero sería un error pensar que la comunidad cristiana es una familia que piensa solo en sus propios miembros y vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que ese mismo día, «al ponerse el sol», cuando ha terminado el sábado, le llevan a Jesús toda clase de enfermos y poseídos por algún mal.

Los seguidores de Jesús hemos de grabar bien esta escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera, con sus enfermos, «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

 

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“Curó a muchos enfermos de diversos males”. Domingo 4 de febrero de 2018. Domingo quinto del tiempo ordinario.

domingo, 4 de febrero de 2018
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14ordinarioB5 cerezoLeído en Koinonia:

Job 7,1-4.6-7: Mis días se consumen sin esperanza.
Salmo responsorial: 146: Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados.
1Corintios 9,16-19.22-23: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Marcos 1,29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males

Hoy el libro de Job nos lo presenta sumido en un gran sufrimiento. Delante de sus amigos desnuda su corazón, su desilusión. Ellos, que defienden una teología alejada de la vida, no pueden comprender la queja de su amigo ni acompañarlo plenamente en su dolor. El grito de Job está presente en la vida diaria de muchos hombres y mujeres en todos los rincones del planeta, que enfrentan una vida de lucha y dificultad. Job compara su existencia con la vida de un «mercenario»; mercenario es quien vende su lucha, que libra por dinero causas que no son suyas y se fatiga por empresas que no ama.

El libro de Job, como sabemos, es una joya literaria dentro de la Biblia hebrea (de la que está tomado nuestro «Primer Testamento»). Es una reflexión sapiencial sobre ese problema irresoluble, o mejor, sobre ese misterio eterno que es «el mal». El misterio del mal, su presencia injustificada en el mundo, ante la cual necesitamos justificar a quienes podrían resultar implicados por la existencia del mal. A Dios, en primer lugar. En efecto, la «teodicea» o disciplina filosófica que trata de mostrar la existencia de Dios, trata en realidad de «justificar» a Dios –como expresa la etimología misma de la palabra–.

Lo importante del libro de Job no son sus «datos históricos» (que no existen, pues no es un libro histórico), ni las respuestas de tipo explicativo que quisiera dar sobre el dolor humano (que estarían hoy absolutamente sobrepasadas), sino la sabiduría que encierra en sus reflexiones.

En efecto, la ciencia avanza cada día, y no tiene sentido hoy estudiar la óptica en la obra de Newton por ejemplo, que fue uno de sus fundadores, pues como ciencia su obra está hoy enteramente sobrepasada. En cambio, no avanzamos cada día en sabiduría –que no está en el mismo plano de la ciencia–, y hoy la humanidad sigue viviendo de la sabiduría de personajes como Confucio, Buda, Sócrates, Jesús… En realidad no hemos avanzado sobre aquella sabiduría fundamental adquirida hace ya tres mil años… Esa constatación nos permite escuchar y leer el libro de Job.

Pablo, de manera parecida a Job, se encuentra en una discusión acalorada con sus interlocutores, en la comunidad de Corinto, en la que grupos fracciones que critican y cuestionan su autoridad (v.3). Pablo responde haciendo una defensa radical de su misión y declara su absoluta libertad frente a toda manipulación o poder humano. No se declara miembro de un movimiento o representante de alguna institución, sino como un hombre “obligado a cumplir una tarea”. En el imperio Romano era común la práctica del clientelismo, en la cual el benefactor se convertía en patrón de quien recibía sus beneficios. El apóstol desea dejar en claro la pureza de su mensaje, que no está vendido a ningún “cliente”, ni moldeado por ningún interés personal (v. 17-18). Esta libertad en Cristo, le permite al apóstol ser un servidor de los demás. No teme amoldarse a las condiciones de vida de los destinatarios de su mensaje: judíos, seguidores de la ley o rebeldes a ella, débiles. Pablo anuncia así el Evangelio de la libertad que no se matricula con la rigidez, ni hace el juego a ningún interés particular o sectario, sino que es capaz de entrar en diálogo con la diferencia y de llegar a “todas” las realidades humanas, como una Buena Noticia del amor de Dios.

Esto es precisamente lo que hace Jesús en el evangelio de Marcos: entrar en la vida de las personas, ser uno de ellos en su cotidianidad. El domingo pasado, lo vimos sanando a un endemoniado. Hoy, lo acompañamos con Simón y Andrés a la casa de Pedro. La casa, el lugar íntimo done se comparte el techo, la mesa. Allí se encuentra con una anciana enferma, la suegra de Pedro, Jesús se acerca, la toma de la mano y la levanta. Un gesto tan simple como es el acercarse, y tomar de la mano hace el milagro de recuperar a esta mujer, que no sólo recupera su salud, sino su capacidad de servicio. Al atardecer muchos vinieron a buscarlos, y relata el evangelista que Jesús continuó sanando. Era común en la época de Jesús que los enfermos fueran tenidos por malditos o poseídos por espíritus malos, de manera que eran alejados, excluidos y nadie se atrevía a acercarse a ellos. Jesús, al contrario, se entrega con amor y dedicación a su cuidado, siendo su servidor.

La práctica de curación, la lucha contra el mal, es decir, la praxis liberación del ser humano… es la práctica habitual de Jesús. Tan importante como hacer el bien, es evitar el mal, y luchar contra él: dar la vida en la tarea de procurar la paz, la salud, el bienestar, la felicidad… a todos aquellos que la han perdido. Ser cristiano es, entre otras muchas cosas, luchar contra el mal, no quedarse de brazos cruzados, o ensimismado en los propios asuntos, cuando vivimos en un mundo con las cifras escalofriantes de pobreza y miseria que hoy padecemos.

«Anunciar hoy el Reino» no es cuestión de sólo palabras; exige simultáneamente construirlo. La «evangelización», la nuestra, ha de ser como la de Jesús. Su «anunciar» la buena noticia no es cuestión de simplemente transmitir información… sino de hacer, de construir, de luchar contra el mal, de sanar, curar, rehabilitar a los hermanos, ponernos a su servicio, acompañar y dignificar la vida que, en todas sus manifestaciones, es manifestación de la mano creadora de Dios. Leer más…

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Dom 8. 2.18. Jesús, curación y camino abierto. Simón, oficina de poder sagrado

domingo, 4 de febrero de 2018
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imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 5 tiempo ordinario, ciclo b. Sigue el texto anterior de Marcos en el que vimos a Jesús curando en la sinagoga (Mc 1, 21-27). Hoy realiza un gesto esencial, en tres momentos:

(1) En pleno día, entra en casa de Simón y cura a la suegra, que que empieza a servirles, en día de sábado, apareciendo así como la primera seguidora agradecida y sabia de Jesús.

(2) Al comienzo de la noche, acabado el sábado ritual en que no podían venir a buscarle, Jesús sale ante la puerta de la casa y cura a todos los enfermos y posesos que se acercan, suplicándole una ayuda.

(3) Al amanecer del día siguiente, marcha al campo abiertopara orar, e inicia un camino de evangelio por todas la aldeas del entorno, en contra de Simón que le quería convertir en curandero a su servicio, abriendo ante su casa una oficina de poder sagrado.

images1Marcos nos sitúa así ante el Jesús cercano y lejano de este tríptico de amor y de servicio, al favor de la vida. Éstas son las cosas que cuenta Marcos desde su perspectiva, componiendo un relato que recoge el corazón del evangelio, con Jesús y Simón como protagonistas y antagonistas.

Simón aparece ya como signo de una autoridad que se quiere servir del evangelio para así alcanzar poder sobre los otros.

Buen domingo a todos. Sigo tomando (adaptando) el texto de mi comentario de Marcos

1) Un Sábado en casa de Simón;
curación y servicio de la suegra (1, 29-31).

29 Al salir de la sinagoga, se fue inmediatamente a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Le hablaron en seguida de ella, 31 y él se acercó, la agarró de la mano y la levantó. La fiebre le desapareció y se puso a servirles.

De la sinagoga (ámbito judío) pasamos a la casa (espacio normal de la comunidad cristiana). Jesús viene con sus cuatro discípulos, signo de esperanza escatológica (cuatro direcciones del espacio, cuatro estaciones), a la casa de Simón, cuya suegra está enferma.

evangelio-de-marcosNo se dice que tenga un espíritu impuro, como el hombre de la sinagoga (cf. 1, 23), sino simplemente que tiene calentura (pyressousa: 1, 30), una fiebre que le impide trabajar. Parece impotente; nadie le ayuda. Pero Jesús agarra con fuerza su mano, para levantarla, en gesto y palabra de evocación pascual.Se completa así la pareja de enfermos primordiales del comienzo de Marcos:

— el endemoniado de la sinagoga (1,21-27) sometido a la impureza de una enseñanza opresora;
— la enfebrecida de una casa que parece invadida por varones.

Jesús cura a los dos, pero sólo a la mujer la levanta o “resucita”, de manera que ella puede servir en la casa, entendiendo a Jesús, haciéndose “cristiana”.

— La casa (oikia: 1, 29) es espacio de reunión y grupo familiar, lugar privilegiado de la comunidad (cf. 3, 20.31-35). Estamos en la casa de Simón y Andrés, donde entra Jesús con sus cuatro. Es quizá la casa de pascua donde deberían reunirse las mujeres de la tumba vacía cuando vuelvan a Galilea (cf. 16, 7).

Jesús toma la mano de la enferma y la levanta (êgeiren autên: la resucita: 1, 31; cf. 16, 6), para convertirla en servidora. Casa de evocación pascual y servicio mutuo será la iglesia de Jesús. La mujer curada, es la primera cristiana de la historia. Ésta es la casa cristiana de la resurrección y del servicio mutuo, donde el primer “ministro” (obispo o papa) es una mujer.

— El sábado (cf. 1, 21). Para los judíos es día sagrado en que nadie se afana en cosa externa (trabajo material). Parece irrelevante que ese día una mujer enferme, pues no tiene labor que realizar entre las obras o trabajos de la casa. El sábado no hay servicio, da igual que la mujer esté enferma. Pues bien, Jesús la toma de la mano y la levanta en día de sábado.

Ésta es una experiencia eclesial: superada por Jesús la fiebre (signo de muerte), la enferma se levanta y transforma el sábado en día pascual de servicio a los demás. Jesús no le manda. Es ella la que asume la iniciativa y saca las consecuencias, descubriendo el valor del servicio mutuo, por encima de la sacralidad del sábado judío; sirve, da de comer, actúa a favor de los demás. Ha entendido a Jesús, es cristiana.

— Ella les servía (diêkonei autois: 1, 31). La diakonía era el signo primordial de los ángeles de Dios que, en vez de descansar, sirven a Jesús en el desierto (Mc 1, 13) y define a las mujeres que al fin del evangelio aparecen como servidoras mesiánica (Mc 15, 41).

La suegra de Simón interpreta el don que ha recibido; su servicio no se puede entender como trabajo inferior, que era de ordinario propio de mujeres, bajo el dominio de varones ociosos, sino como ministerio (el Ministro de la Iglesia es Diakonos según el NT y la literatura cristiana primitiva), servicio creador de la nueva familia de Jesús. Por eso, la curada es la primera servidora de Jesús. En el origen de toda obra eclesial se encuentra esta mujer, conforma a Marcos.

La suegra curada y Jesús comparten una misma liturgia.
Él la cura en sábado, levantándola del lecho.

Ella le (les) asiste en gesto que inaugura la nueva sacralidad cristiana del servicio mutuo; nadie se lo ha dicho; no ha tenido que aprender de alguna exégesis rabínica muy alta; ella lo ha sabido al recibir la ayuda de Jesús y al responderle, precisamente en sábado. Su diakonía o servicio en la casa está al principio de todo el evangelio (los demás no han hecho todavía nada).

Simón y los restantes discípulos no lo entenderán hasta la pascua: no querrán hacerse servidores los unos de los otros (cf. Mc 9, 35; 10, 43), en contra del Hijo del humano, que ha venido a servir y dar la vida por todos (10,45). Ella, en cambio, lo sabe ya: ha superado el judaísmo de los escribas y se ha vinculado a Jesús; en el fondo ya es cristiana diaconisa, servidora de la iglesia reunida en la casa de su yerno.

2. Ante la casa.
Milagros en la noche tras el sábado (Mc 1, 32-34)

Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. 33 La población entera se agolpaba a la puerta. 34 Él curó entonces a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero a éstos no los dejaba hablar, pues sabían quién era.

Frente a la sinagoga de los endemoniados surge aquí la iglesia que está a la puerta de la casa de Simón donde en plena calle, al anochecer, se junta la multitud de aquellos que quieren escuchar y ser curados. A la puesta del sol, terminado el descanso inútil de estos judíos (escribas incapaces de curar), las gentes del entorno vienen trayendo ante la casa de Simón a sus enfermos para que Jesús les cure (1, 32-34), pues son muchos los que siguen oprimidos por el mal, endemoniados. Leer más…

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La conducta atípica de Jesús. Domingo 5. Ciclo B

domingo, 4 de febrero de 2018
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Day_SimonsMotherinLaw_710Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El evangelio del domingo pasado contaba el asombro causado por la predicación de Jesús y por su poder sobre los espíritus inmundos. Todo eso ocurrió un sábado en la sinagoga de Cafarnaúm. El evangelio del próximo domingo nos cuenta cómo terminó ese sábado y qué ocurrió en los días siguientes.

Jesús cura en sábado

La doctrina de Jesús causó admiración porque enseñaba con autoridad, no como lo escribas. Y esa misma autoridad la demuestra curando en sábado a la suegra de Pedro. Quien lee este relato de Marcos no presta atención al hecho de que la curación tenga lugar en sábado. Pero cuando se conocen los otros evangelios, y se sabe que una de las acusaciones más fuertes contra Jesús fue la de curar en sábado, el detalle adquiere mayor importancia.

Un relato de milagro consta generalmente de los siguientes elementos: a) se presenta al enfermo, subrayando a veces la gravedad de la enfermedad; b) el interesado u otra persona pide su curación; d) Jesús lo cura, a veces con solo su palabra, a veces con algún tipo de acción; e) el enfermo demuestra que ha sido curado; p. ej., el paralítico carga con su camilla, el cojo da saltos. En nuestro caso, el relato es extraordinariamente breve y todo se cuenta con rapidez:

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

La fiebre de la enferma no es de escasa importancia, le obliga a guardar cama. Y el hecho de que se lo cuenten a Jesús significa que le preocupa a la familia. Él no dice una palabra, se limita a tomarla de la mano y levantarla. Para demostrar que se ha curado plenamente, se pone a servirlos.

Una feminista radical estadounidense dedujo de este detalle final que ni siquiera el evangelio libera a la mujer de su situación de esclavitud a los varones. Pero es una visión demasiado norteamericana y actual del relato. Lo que quiere decir Marcos no es que la mujer cristiana deba estar al servicio del varón, sino que la suegra se curó plenamente.

Un día en la vida de Jesús: ayuda y oración

Nosotros, no sé desde cuándo ni por qué, comenzamos el nuevo día a las 0 horas, cuando cualquier persona sensata está en la cama (menos muchos españoles). En la Biblia, el día termina al ponerse el sol (a eso de las 17:30 o algo más tarde según la época del año). Por eso, el relato de la creación no dice “pasó una mañana y pasó una tarde, el día primero”, sino “pasó una tarde y pasó una mañana…” Este detalle es importante para comprender lo que cuenta Marcos.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Al ponerse el sol termina el sábado, día de descanso, y comienza el día siguiente. La gente puede caminar, comprar, etc., y aprovecha la ocasión para llevar ante Jesús a todos los enfermos y endemoniados. En este contexto dice Marcos, casi de pasada, que Jesús “expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.” Esta idea, que ya apareció el domingo pasado en el relato del endemoniado y que se repetirá en otros momentos, la presentó Wilhelm Wrede en 1901 como “el secreto mesiánico en Marcos”. Jesús no quiere que la gente sepa desde el principio su verdadera identidad, tienen que irla descubriendo poco a poco, escuchándolo y viéndolo actuar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: 

̶  Todo el mundo te busca.

Él les respondió: 

̶  Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido. 

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

No se dice cuánto tiempo dedicó a curar a muchos de ellos. Se supone que hasta tarde. En Israel, como en todo el Mediterráneo, la noche no cae de repente. Tampoco se dice dónde cenan Jesús y sus discípulos, ni dónde se quedan a dormir. Los evangelios no son biografías ni se detienen en detalles que consideran secundarios.

En cambio, Marcos indica que Jesús se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Vienen a la mente las palabras del Salmo 63: “¡Oh Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo.” Estamos al comienzo del evangelio, y Marcos indica algo que será una constante en la vida de Jesús: su oración, el contacto diario e intenso con el Padre, del que saca fuerzas para llevar adelante su misión.

Esta misión no se caracteriza por elegir lo cómodo y fácil. En Cafarnaúm toda la gente pregunta por él, quiere verlo y escucharlo. Sin embargo, él decide recorrer de nuevo toda Galilea. Ya lo había hecho solo, cuando metieron a Juan en la cárcel. Ahora lo hace acompañado de los cuatro discípulos. Y no sólo predica, también expulsa demonios.

Job, los otros enfermos, Jesús y nosotros

El texto de Job ha sido elegido como primera lectura pensando, probablemente, en los enfermos a los que cura Jesús. Existe una gran diferencia entre ellos. Job es el hombre destrozado por el sufrimiento, sin horizonte, que considera la vida un absurdo, convencido de que sus días se consumen sin esperanza y de que sus ojos no verán más la dicha. En cambio, los enfermos del evangelio y las personas que los rodean alientan la esperanza de encontrar la curación en Jesús, y la consiguen. De aquí no se pueden sacar conclusiones exageradas, como si cualquier enfermo actual que confía en Jesús se vaya a ver curado de su enfermedad. Pero, quien confía en él y se le acerca no terminará desilusionado y amargado como Job.

Lectura del libro de Job 7,1-4.6-7

Habló Job, diciendo:

«El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,

sus días son los de un jornalero;

como el esclavo, suspira por la sombra,

como el jornalero, aguarda el salario.

Mi herencia son meses baldíos,

me asignan noches de fatiga;

al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?

Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.

Mis días corren más que la lanzadera,

y se consumen sin esperanza. 

Recuerda que mi vida es un soplo,

y que mis ojos no verán más la dicha.»

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Domingo V del Tiempo Ordinario. 04 de febrero, 2018

domingo, 4 de febrero de 2018
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“Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simeón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -Todo el mundo te busca.”

(Mc 1, 29-39)

Seguimos como la semana pasada en Cafarnaún. Es decir, en la “Aldea del Consuelo”.

Y este domingo Jesús primero se hace consuelo en casa. En lo íntimo y con los suyos sana la fiebre de la suegra de Pedro. En el evangelio no dice que los vecinos se enterasen del suceso. Solo dice que Jesús “la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

¿Cómo se enteraron los vecinos? No lo sabemos. Pero al anochecer le llevaron todos los enfermos y poseídos. Y así Jesús se hace consuelo para toda la aldea: “la población entera se agolpaba a la puerta”.

Pero estos baños de masas siempre provocan la misma reacción en Jesús: “se marchó al descampado y allí se puso a orar”. Soledad y oración. Encuentro con su Dios Abba, fuente de todo consuelo. El encuentro necesita silencio y soledad; necesita intimidad.

Todas las personas necesitamos de ese encuentro, y de manera especial cuando recibimos de Dios grandes dones o beneficios. Cuando las cosas nos van bien y saboreamos el dulce sabor del éxito. Ahí necesitamos más que nunca el Encuentro profundo con Dios pues corremos el grave peligro de quedarnos con los dones de Dios y alejarnos de Él (Cfr. Lc 15: “Dame la parte de la herencia que me corresponde…”). Corremos el dramático y original peligro de querer ocupar el lugar de Dios; podemos recordar lo que les sucede a Adán y Eva.

Por eso nos viene bien no perder de vista este ejemplo de Jesús. Esta manera de actuar tan suya. Tras el éxito se retira a orar. También lo hace en el fracaso.

Oración

Danos, Trinidad Santa, el acierto necesario para volver siempre a Ti, tanto al oír el clamor de los aplausos como al escuchar las murmuraciones y las críticas. Amén.

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Liberarte y liberar, claves de la vida espiritual.

domingo, 4 de febrero de 2018
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suegra-pedro-meister_des_hitda-evangeliars_002Mc 1, 29-39

Recuerda que los evangelios no son crónicas de sucesos. Son teología narrativa. No tiene ninguna importancia que las palabras de Jesús sean exactamente las que él pronunció; ni que los hechos narrados hayan acontecido así. Lo importante es el mensaje que quieren trasmitirnos y que seamos capaces de traducirlo a nuestro lenguaje, siempre relativo, de manera que lo podamos entender hoy. Para ello es imprescindible que nos coloquemos en el ambiente de aquella época y conozcamos las características de aquella cultura.

Seguimos en el primer día de la actuación de Jesús. Mc intenta perfilar a grandes rasgos y con firmes trazos, la figura de Jesús. Se trata de un montaje programático para dejar muy clara la manera habitual que tenía Jesús de desarrollar su ministerio. No podemos desligar la perícopa que hemos leído hoy de la del domingo pasado. Ambas forman un todo teológico progresivo, que empieza en la sinagoga, y termina orando solo en descampado. Allí consigue reavivar la experiencia de Dios, que le permite hablar y actuar con autoridad.

El paso de la sinagoga a la casa, y después a la calle, nos dice que Jesús lleva la salvación a todos los lugares en donde se desarrolla la vida y a todas las personas que tienen necesidad de liberación. Con toda naturalidad se nos habla de la suegra de Pedro, aunque nunca se hable de la esposa. En aquella sociedad era impensable el estado de soltero, y Jesús nunca cuestionó las normas existentes con relación a la sexualidad, al matrimonio o a la familia. Los cambios que después se produjeron, no se pueden vender como mensaje evangélico.

La cogió de la mano y la levantó. La palabra katekeito para decir “estaba postrada”, puede significar enfermedad o muerta, en cualquier caso, falta de vida. También para decir que la levantó, Mc emplea hgeiren, que puede significar levantar o resucitar. Está claro que Mc quiere dar un doble sentido a las dos palabras, más allá del sentido material.

Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Jesús cura para que la mujer pueda servir. En el mundo griego, el servicio (diakonía) se consideraba una deshumanización. En las primeras comunidades cristianas, era el signo de seguimiento de Jesús. El verbo que se utiliza en griego es dihkonei = servía a la mesa. Los cristianos eligieron precisamente la palabra “diakonía” para expresar el nuevo fundamento de las relaciones humanas en la comunidad. El mismo Jesús dirá que no ha venido a ser servido sino a servir.

Al anochecer… Nos está indicando que los que se admiraban de las palabras y obras de Jesús, eran judíos y no habían superado la dependencia de la Ley, que era la causa de la opresión. Al ponerse el sol terminaba el sábado y la obligación de descanso. Por lo tanto, ya podían ellos llevar a los enfermos y Jesús curarlos, sin faltar al primer precepto de la Ley.

Curó a muchos y expulsó muchos demonios. Todos buscan a Jesús para ser curados. Aquí debemos hacer una profunda reflexión. En todos los evangelios se comienza con un éxito espectacular de la predicación de Jesús. Más tarde se verá que no les interesa nada más que ese beneficio material de ser atendidos en sus necesidades.

Se marcha a descampado y allí se puso a orar. En muchos lugares de los cuatro evangelios se dice lo mismo: «Se levantó de madrugada, se fue a un descampado y allí se puso a orar». «Pasó la noche en oración». «Por la mañana estaba allí sólo». Es la clave de la vida de Jesús. Realmente necesitaba orar como verdadero ser humano que era. Descubrir lo que era su Abba para él, fue la clave de su espiritualidad. Esto solo se puede hacer aparatándose del bullicio de la gente y en silencio.

El domingo pasado decía el evangelio que hablaba con autoridad, no como los letrados. La clave está en este descubrimiento continuado de la presencia de Dios en él. A pesar de la absorben­te actividad, encontraba tiempo para estar a solas consigo mismo y cargar las pilas. Los evangelios nos dicen que también iba a la sinagoga y al templo, pero el verdadero encuentro con Dios lo realizaba a solas y en medio de la naturaleza.

¡Todo el mundo te busca! En el relato encontramos tres exageraciones intencionadas: todo el mundo te busca; la población entera; todos los enfermos y poseídos. Los discípulos están en la misma dinámica que la gente. No quieren que su Maestro pierda la ocasión de afianzar su prestigio (poder). Jesús sabía muy bien lo que tenía que hacer: “Vámonos a otra parte”. En el principio del relato se habló por dos veces de su enseñanza (didach). Ahora dice predicar (khruxw, de donde viene kerigma, concepto clave de la primera comunidad).

Todos los evangelios empiezan constatando la euforia con que la gente sigue a Jesús. Pero pronto, se va apoderando de ellos, primero la decepción, después el abandono, y finalmente la oposición total. En Jn este proceso se escenifica de manera genial en el capítulo 6, después de la multiplicación de los panes, cuando quieren hacerle rey y terminan abandonándole todos diciendo: “¿quién puede hacerle caso?” El por qué de esta actitud es claro: buscan ser curados, liberados, queridos, no están interesados en curar, servir y amar.

Si tomásemos conciencia de este cambio en la gente, comprenderemos donde falla nuestro cristianismo. La respuesta está en el relato de la curación de la suegra de Pedro. Jesús cura para que seamos capaces de servir. Esto es precisamente lo que no nos gusta. Cuando Jesús va dejando claro que Dios no es un tapagujeros, que su predicación lo que persigue es cambiar las actitudes fundamentales del ser humano y convertirle en libre servidor en vez de opresor, la gente empieza a sentirse incómoda y le abandona sin contemplaciones.

El evangelio no habla de resignación ante cualquier clase de dolor, sea físico, sea psíquico, sea moral. Pero no identifica la salvación con la supresión del dolor. Todo lo contrario, afirma expresamente que la verdadera salvación puede alcanzarla todo hombre a pesar del mal que nos rodea (bienaventuranzas). Siempre que se pueda, se debe suprimir, pero la victoria contra el mal no está en suprimirlo, sino en evitar que te aniquile.

La solución al problema vital del hombre no puede venir de fuera, la tenemos que encontrar dentro. Solo un conocimiento de lo hondo del ser nos descubrirá lo que somos. El hombre tiene que aceptar sus limitaciones. Pero solo lo conseguirá descubriendo que esas limitaciones no le impiden alcanzar su plenitud. Conocerme a mí mismo es conocer a Dios como fundamento de mi propio ser. Ser fiel a mí mismo es la única manera de ser fiel a Dios.

El fallo del cristianismo fue convertir la buena noticia del evangelio en una religión. Jesús quiso liberar al ser humano de todo lo que le impide ser él mismo, incluida la religión. Jesús nos quiso enseñar cómo ser libres a pesar de los problemas y aunque no se resuelvan. Hay problemas que no tienen solución, pero una vida más humana siempre es posible. El esperar que cambien las circunstancias adversas para sentirme bien es señal de pobre hedonismo.

Meditación

No puede haber espiritualidad sin verdadera contemplación.
No se trata de “rezar”, sino de fundirse con el Abba.
Lo que te cambiará será la conexión con lo Absoluto que hay en ti.
El conseguir la conexión puede llevar hora días o años.
El quedar impregnados de Dios
es cuestión de un instante.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Curó a muchos.

domingo, 4 de febrero de 2018
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The hand of Christ is depicted by Lucas Turnbloom in an illustration for Easter. The Easter season begins with the celebration of the Resurrection, April 16 this year in the Latin Church. (CNS illustration/Lucas Turnbloom, The Southern Cross) (April 4, 2006)

Cuando ayudas a los demás te ayudas a ti mismo (S. Agustín, sermón 355, 2)

4 de febrero. Domingo V del TO

Mc 1, 29-39

Jesús sanó a muchos que sufrían de diversas enfermedades

El Salmo 46 es un cántico de consolación, de poder y bondad de Dios, presentándole como quien sana corazones y venda heridas. En sus versículos leemos el momento histórico difícil que atravesaba el pueblo de Israel, destruido su reino y su templo, sin tierra y deportado al exilio en Babilonia: “El Señor reconstruye Jerusalén, reúne a los deportados de Israel; él sana los corazones destrozados y venda sus heridas” (Sal 146, 2-3), entona el salmista. Y el evangelio del domingo se hace eco de este lamento.

Una actitud bíblica mantenida tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En este caso centrado en las viudas, aunque podríamos comprobar que todos cuantos necesitan algún tratamiento paliativo –sea del orden que sea- tienen ventanilla abierta las veinticuatro horas del día al hospital del Evangelio. En 1 Reyes 17, 12, la viuda de Sarepta responde a Elías: “¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan; solo me queda un puñado de harina en el jarro y un poco de aceite en la aceitera”. Baruc dice en 4, 12: “Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos”, e Isaías maldice a los notarios: “que hacen su presa de las viudas y saquean a los huérfanos” (Is 10,2). El Deuteronomio propone dar el diezmo de todas las cosechas: “al huérfano y a la viuda para que coman hasta hartarse” (Dt 26, 12).

En el NT las viudas aparecen también como objeto de especial afecto por parte de Jesús, especialmente en Lucas. En 7, 13, al ver a la viuda de Naín: “sintió compasión y le dijo: No llores”; y en 20, 47 lanza esta invectiva contra los escribas que devoran las fortunas de las viudas: “Ellos serán juzgados con mayor severidad”. Y como colofón Santiago nos recuerda que: “Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas”.

Este particular afecto lo muestra también en el caso de los publicanos y pecadores. Y de nuevo Lucas. “Todos los publicanos y pecadores se acercaban a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: “Este acoge a los pecadores y come con ellos” (15, 1-2). “Algunos de los que se acercan a Juan el Bautista en señal de arrepentimiento son publicanos” (3, 12); como publicano es Leví, uno de los discípulos de Jesús (5, 27). Y, por supuesto, no falta Zaqueo (cuyo nombre especialmente significa Sr. Justo), jefe de publicanos y el hombre más rico de la ciudad, que, por su baja estatura, se sube a un sicomoro para ver a Jesús cuando entra en Jericó (19, 1-10).

A Jesús le traían ciegos, tullidos y todo tipo de enfermos para que los curara. Les miraba por dentro, les daba confianza en sus propias fuerzas, y muchos se curaban. ¿Cómo explicar estos supuestos milagros? La fe mueve montañas (Mt 17, 20). Lo que Jesús no podía saber, porque en su tiempo nadie lo sabía es que la fe mueve endorfinas.

La felicidad sólo vive, respira y crece si se comparte y se transmite. Como dijo un sabio en una ocasión: “Lo que das, lo ganas. Lo que te quedas, lo pierdes. San Agustín, había puntualizado en su sermón 355, 2: “Cuando ayudas a los demás te ayudas a ti mismo”.

John Boynton Priestley, fue un escritor, dramaturgo, locutor y activista político británico, autor de la obra teatral Llama un inspector. La representación termina, dirigiéndose a Eva, con esta reflexión: Pero, reténgalo bien, ha muerto una Eva Smith… ¡Quedan millones y millones de Evas Smiht y de Johns Smith entre nosotros! Con sus vidas, sus esperanzas, sus temores, sus sufrimientos y sus posibilidades de ser felices: todos ellos ligados a nuestras vidas, a lo que pensamos, decimos o hacemos. Nadie vive aislado. Somos miembros de una comunidad, y dependemos los unos de los otros.

El poeta alicantino Miguel Hernández nos invita a colaborar con él en la generosa tarea del dar y darse.

LAS MANOS

Dos especies de manos se enfrentan en la vida,
brotan del corazón, irrumpen por los brazos,
saltan, y desembocan sobre la luz herida
a golpes, a zarpazos.

La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.

Ante la aurora veo surgir las manos puras
de los trabajadores terrestres y marinos,
como una primavera de alegres dentaduras,
de dedos matutinos.

Endurecidamente pobladas de sudores,
retumbantes las venas desde las uñas rotas,
constelan los espacios de andamios y clamores,
relámpagos y gotas.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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¿Quién es ella?

domingo, 4 de febrero de 2018
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6a00d8341c3e3953ef0168e65ddbae970c-600wi-1Palabras habitadas. Así suenan y resuenan en el alma las palabras de Jesús: él se acercó, la cogió de la mano y la levantó.

Palabras habitadas de cariño, de justicia, de autoridad interior. Todo lo que le faltaba a la religión oficial lo aporta este judío diferente, retador, que no funciona por las leyes canónicas memorizadas sino por un corazón y una mente integrados, a lo Dios.

¿Quién es ella? Como de costumbre para la inmensa mayoría de las mujeres de todos los tiempos, es “la suegra de”, podría ser la mujer de, la cuñada de, la hija de, la pareja de… anonimato de la mujer todavía hoy.

En nuestra “suegra de” ese anonimato con sus múltiples y severas implicaciones, se somatiza, y su “fiebre” nos indica un cierto fuego interior que le sale por los poros, una fuerza no canalizada, una energía desaprovechada, una vida anonimizada por los de antes y los de ahora, tanta injusticia, tanto dolor y frustración hace que su cuerpo arda. Ya que no puede hablar porque su palabra no está autorizada, lo comunica con su cuerpo, cuerpo de mujer, anónima e identificada con un varón: en este caso es la “suegra de Pedro” como siempre en el patriarcado.

Hace unos días en una asamblea de varias parroquias, al proponer una iniciativa, un varón laico, de los históricos, me pregunta en público, ante todo el mundo: “y tú ¿eres religiosa o “vas de por libre”? La educación y el amor incluso a los hijos de Dios que menos me gustan me hizo responder con serenidad, pero el “vas de por libre” tenía un tono habitado de rabia, dominio, necesidad de someter: demonios que se pasean por nuestra sociedad y por supuesto por nuestras iglesias, disfrazados de “servicios”.

Estos demonios bloquean iniciativas, impiden el crecimiento porque siembran la sospecha, desautorizan, ningunean… no me extraña que Jesús, que también iba “de por libre”, se acercara a aquella mujer. Tal vez le movió la empatía, porque en su yo profundo también se sentía no aceptado por “los oficiales, los correctos”.

Es ahora el cuerpo de Jesús el que habla a través de varios gestos potentes y evocadores: no le suelta una perorata desde arriba y ella abajo, yaciendo sin fuerza, no, se acerca: acorta la distancia histórica que separa a las personas por su género, religión, raza, orientación sexual… ¡qué poco nos acercamos unos a otros para interesarnos por la persona! y es que acercarse significa tener resueltos temas como el de la igualdad, el del respeto por encima de la explotación, el de la humildad por encima del dominio y autoritarismo. Acercarse significa también quitarte la máscara, dejar que te vean como eres, sin maquillajes. No siempre es fácil.

La cogió de la mano, hoy nos parece normal, pero no lo era. ¿Cuántas manos has cogido para acariciarlas, besarlas, empoderarlas, desde la semana pasada, por decir algo? Coger a alguien de la mano supone estar muy cerca: es una conexión directa con el corazón. La mano alarga la presencia, coger la mano significa aceptar y aprobar lo que la persona es y hace. En el texto, queda reflejada la osadía de Jesús, ya que no se podía tocar a una mujer que no fuera la propia. Jesús rompe de nuevo la distancia y además todo ocurre en Sábado. No podía hacer esas cosas.

La levantó, porque cogerle la mano para dejarla en el lecho tirada no es propio del amor, como no lo es una pastoral mediocre… Jesús la levanta de una situación mortífera y le ayuda a ponerse de pie, de nuevo firme en la vida y sin fiebre porque la causa de la fiebre había desaparecido; ¿cómo? ahora es tratada con respeto, con igualdad, mirada a los ojos, no de arriba abajo, como a alguien a quien hay que ayudar, sino tratada de tú a tú. Suena a resurrección, a una vida profunda y digna desde otras claves.

Y se pone a servirles, de nuevo, depende de la tendencia del exégeta significa una cosa u otra. Yo me decanto por los y las que nos dicen que este servicio era el servicio de la Palabra en la casa-comunidad que “ella” ofreció al Maestro. Ella fue la primera discípula que sepamos, también en lenguaje posterior la primera diaconisa.

También nos cuentan que posiblemente era la dueña de la casa por estudios realizados sobre las costumbres de la época. Y si era la dueña de la casa y servía a los varones significa que posiblemente bendecía la mesa, lo que luego en las casas-comunidad seguirá haciéndose y que se llamará Eucaristía o acción de gracias de la comunidad de discípulos y discípulas.

Servir la palabra habitada del Maestro a todos los hambrientos y hambrientas de dignidad. Ella supera el sábado judío, rompe con ese rito y comienza a realizar la obra de Jesús. La ha experimentado en su propio cuerpo, en su propia vida. Ella se convierte en una extensión de sus manos, de su palabra habitada de presencia y vida.

¡Cómo me gustaría conocerla! Como dicen los jóvenes debía ser un “crac de señora”. Me encantan esas, y hacen mucha falta en nuestras asambleas y comunidades. Pero todavía hoy muchas mujeres están tumbadas por la fiebre. Me imagino que nuestra amiga, “la suegra de”, de nuestro texto debió dedicarse a “levantar” a vecinas y amigas. “Hagamos lo mismo” pero no vayamos sin haber sido “cogidas de la mano y levantadas nosotras primero, por el amor”.

Tal vez personas de Latino América que lean esto piensen que en sus países sí lo hacen, y tienen razón. Pero aquí hermanas, lo hacemos poquito. Una pena. Es cuestión de “cercanía” con el que quita fiebres y miedos, parálisis y mudeces.

El texto pasa de la sinagoga a la casa. ¿Y nosotros? Desde la casa-comunidad la Palabra está más habitada de hogar, de apoyo, de compromiso, de todo lo que le falta muchas veces a los espacios más oficialmente religiosos. Maravilloso reto.

Magdalena Bennásar Oliver

www.espiritualidadintegradoracristiana.es

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No era gripe, sino ansias de poder

domingo, 4 de febrero de 2018
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suegra-de-pedro14Del blog de Tomas Muro La verdad es libre:

01. DE LA SINAGOGA A CASA DE PEDRO.

Este sencillo relato de la curación de la suegra de Pedro, es de una clara coloración y significado eclesial.

Jesús sale de la sinagoga y va a la casa de Pedro. No se trata de salir del edificio de la sinagoga, atravesar la plaza y entrar en una casa. Jesús sale, se marcha del viejo sistema del AT, de la sinagoga, etc., y “va” a casa de Pedro, a la Iglesia naciente. Jesús pasa del mundo judío a la comunidad eclesial, significada en la casa de Pedro, en su familia y los discípulos. (En los comienzos la iglesia, la comunidad eclesial se reunía en las casas, eran iglesias domésticas). Del AT al NT, de la ley a la libertad, de la fiebre de poder al servicio.

02. PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD.

En este texto, la familia de Pedro es un retazo del comienzo de la comunidad cristiana, de la Iglesia. Jesús se encuentra entre los suyos, incluso con los más íntimos: Pedro, Santiago y Juan. Pero resulta que los suyos, la familia, la suegra de Pedro, los discípulos tienen fiebre, en griego: fuego: (piresousa: pirotecnia, pirómano, pirograbado). No es que hubiera una epidemia de gripe, sino que había fiebre de poder.

El fuego, la fiebre de aquel grupo, concretada en la suegra de Pedro es de la fiebre, el ansia de poder. Parte del grupo de Jesús tenía ansiedad incluso violenta de poder. Había que expulsar a los romanos de Israel como fuere. El zelotismo (movimiento radical y violento) pretendía ocupar las primeras carteras del futuro e inmediato Reino o gobierno que Jesús iba a instaurar. Entre Los discípulos de Jesús había zelotas. La familia de Pedro sentía ganas de mandar.

Pero lo de Jesús no es el poder, ni instaurar un sistema religioso de poder que violara las conciencias. Tampoco es un asunto racial, nacional. Mi Reino no es a golpe de talonario o de escaños parlamentarios, ni de poder eclesiástico.

03. LA SUEGRA DE PEDRO.

La suegra de Pedro, el grupo eclesial pasan de tener fiebre, ansia de poder, a servir. Y el poder es algo con lo que Jesús no puede:

Los príncipes de este mundo tiranizan y oprimen a los suyos, entre vosotros no ha de ser así, sino que quiere quiera ser el primero, que se haga servidor de todos / pues el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida. (Mc 10,45; 9,33).

Una mujer, judía (cultura judía), ya mayor y suegra es la primera persona que encarna y da testimonio del Espíritu de Jesús: el servicio.

dibujo-curacion-de-la-suegra-de-pedroCon toda normalidad, Jesús va a casa de Pedro, se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Gestos familiares, espontáneos. Jesús no hace ningún rito, ningún exorcismo. Simplemente Jesús la toma de la mano y aquella mujer “resucita”, se levanta. La que estaba postrada por la fiebre, el ansia de poder, queda totalmente curada está en condiciones de servir la comida festiva del sábado. Se puso a servirles: señal evidente de su total curación.

04. LEVANTAR: RESUCITAR.

El pobre Job (1ª lectura) se encuentra desesperado por el abandono de Dios, por la enfermedad y la marginación. Job se angustia: la noche se alarga ¿cuándo me levantaré?

La suegra de Pedro estaba también postrada por el fuego del poder. Jesús la cura y la levanta. La expresión griega para hablar de esta curación (y de otras) es: levantar, que es una de las dos palabras que usa el NT para hablar de resurrección.

Cuando Jesús cura-resucita a la hija de Jairo, la levanta, (Mc 5,41)

Jesús “levanta” a un niño endemoniado (Mc 9,36).

Dios levantó (resucitó) a Jesús de la muerte (Rom 10,9)

“Levantar” es una de las expresiones que el NT emplea para expresar la resurrección de JesuCristo.

Cuando uno se encuentra con Cristo (con Dios) recupera la dignidad, la vida personal. Los paralíticos, los ciegos, etc. dicen que levantándose le seguían por el camino.

¿No es una resurrección cuando una persona se levanta de su depresión, de su drogadicción, o cuando se cura de raíz una vieja ruptura familiar o personal enquistada? ¿No fue una resurrección la del hijo perdido cuando se levantó y volvió a casa? Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida. Lázaro resucitó, se levantó.

Cuando nos encontramos postrados, abatidos, muertos como el hijo menor, Cristo nos devuelve a la vida.

05. LA IGLESIA ÁMBITO DE CERCANÍA, CURACIÓN Y SERVICIO.

La Iglesia necesita -necesitamos- levantarse: resucitar, espabilar y servir. Hemos de dejarse de tanta fiebre de poder: círculos, ámbitos, cargos, títulos, nombramientos, signos y símbolos de poder y mostrar cercanía, levantar y servir a los pobres a los heridos. La Iglesia ha de pasar del AT a la comunidad del lavatorio de los pies, a curar heridas y a servir.

200x128En la tradición de San Juan, en la última cena Jesús se levantó, se quitó el manto de Señor, se ciñó la toalla de esclavo y se puso a lavar los pies de sus discípulos. El lavatorio de los pies, la actitud de servicio es un momento fundacional de la Iglesia.

La preocupación eclesial del papa Francisco no es la doctrina ni la ultraortodoxia, sino ser a los más débiles y pobres, a los refugiados, a los que intentan pasar en pateras.
¿Cuál es nuestra actitud cristiana?

LA SUEGRA DE PEDRO, LEVANTÁNDOSE, SERVÍA A LA COMUNIDAD

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En la desnudez

sábado, 3 de febrero de 2018
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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  «Exactamente igual que tenemos una máscara externa y superficial producto de nuestras palabras y nuestros actos, pero que no representa totalmente todo lo que está en nosotros, así los creyentes tratan con un Dios que está hecho de palabras, sentimientos, consignas tranquilizadoras, y esto no es el Dios de la fe, es el producto de la conducta social y religiosa. Un ‘Dios’ como ese, se convierte en un sustituto del Dios invisible de la fe y de ese modo, aún cuando esa imagen confortadora puede parecernos real, en realidad no es más que una especie de ídolo. Su función principal es protegernos contra un encuentro profundo con nuestro auténtico yo interior y con el verdadero Dios.

El silencio es, por lo tanto, importante incluso en la vida de la fe y en nuestro más profundo encuentro con Dios. No podemos estar hablando continuamente, rezando con palabras, argumentando o manteniendo continuamente una especie de música devota como fondo. Gran parte de nuestro bien intencionado diálogo religioso interior es, de hecho, una cortina de humo y una evasión. … En vez de encontrarnos realmente con Dios en la desnudez de la fe, en la cual nuestro ser más íntimo queda desnudo ante él, realizamos un acto de ritual interior que no tiene función alguna, pero que aquieta la ansiedad.

La fe más pura tiene que ser sometida a la prueba del silencio, en el cual escuchamos lo inesperado, en el que estamos abiertos a lo que hasta ahora no sabemos, en el cual nosotros lenta y gradualmente nos preparamos para el día en que hayamos alcanzado un nuevo nivel de ser con Dios.”

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Thomas Merton.
Amar y Vivir. Silencio Creativo.
(fragmento)

nueva-edicion

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Dios

lunes, 29 de enero de 2018
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Del blog Nova Bella:

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Dios es pobre.

Dios no tiene nada.

Dios es Dios porque no tiene nada.

*

Maurice Zundel

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(Imagen: Vestir al desnudo, en la serie de las obras de misericordia del Belén del Vaticano esta Navidad y que causó una gran polémica entre los sectores católicos más reacionarios y conservadores. ¿será que no soportan que Dios sea pobre? ¿o que Dios esté desnudo? ¿o las dos cosas?)

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“Curador”. Domingo 4 Tiempo ordinario – B (Marcos 1,21-28)

domingo, 28 de enero de 2018
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04-to-b-300x300Según Marcos, la primera actuación pública de Jesús fue la curación de un hombre poseído por un espíritu maligno en la sinagoga de Cafarnaún. Es una escena sobrecogedora, narrada para que, desde el comienzo, los lectores descubran la fuerza curadora y liberadora de Jesús.

Es sábado y el pueblo se encuentra reunido en la sinagoga para escuchar el comentario de la Ley explicado por los escribas. Por primera vez Jesús va a proclamar la Buena Noticia de Dios precisamente en el lugar donde se enseñan oficialmente al pueblo las tradiciones religiosas de Israel.

La gente queda sorprendida al escucharle. Tienen la impresión de que hasta ahora han estado escuchando noticias viejas, dichas sin autoridad. Jesús es diferente. No repite lo que ha oído a otros. Habla con autoridad. Anuncia con libertad y sin miedos un Dios bueno.

De pronto, un hombre se pone a gritar: «¿Has venido a destruirnos?». Al escuchar el mensaje de Jesús se ha sentido amenazado. Su mundo religioso se le derrumba. Se nos dice que está poseído por un «espíritu inmundo», hostil a Dios. ¿Qué fuerzas extrañas le impiden seguir escuchando a Jesús? ¿Qué experiencias dañinas y perversas le bloquean el camino hacia el Dios bueno que anuncia Jesús?

Jesús no se acobarda. Ve al pobre hombre oprimido por el mal y grita: «¡Cállate y sal de este hombre!». Ordena que se callen esas voces malignas que no le dejan encontrarse con Dios ni consigo mismo. Que recupere el silencio que sana lo más profundo del ser humano.

El narrador describe la curación de manera dramática. En un último esfuerzo por destruirlo, el espíritu «lo retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él». Jesús ha logrado liberar al hombre de su violencia interior. Ha puesto fin a las tinieblas y al miedo a Dios. En adelante podrá escuchar la Buena Noticia de Jesús.

No pocas personas viven en su interior de imágenes falsas de Dios que les hacen vivir sin dignidad y sin verdad. Lo sienten no como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra amenazadora que controla su existencia. Jesús siempre empieza a curarnos liberándonos de un Dios opresor.

Sus palabras despiertan la confianza y hacen desaparecer los miedos. Sus parábolas atraen hacia el amor de Dios, no hacia el sometimiento ciego a la Ley. Su presencia hace crecer la libertad, no las servidumbres; suscita el amor a la vida, no el resentimiento. Jesús cura porque nos enseña a vivir solo de la bondad, el perdón y el amor, que no excluye a nadie. Sana porque nos libera del poder de las cosas, del autoengaño y de la egolatría.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

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” Enseñaba con autoridad.” Domingo 28 de enero de 2018. Domingo cuarto del tiempo ordinario

domingo, 28 de enero de 2018
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13-ordinarioB4 cerezoLeído en Koinonia:

Deuteronomio 18,15-20: Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.
Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón.”.
1Corintios 7,32-35: La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos.
Marcos 1,21-28: Enseñaba con autoridad.

La palabra Deuteronomio viene de Deuteros = segundo, y Nomos = ley. Es la segunda versión de la legislación mosaica. El Deuteronomio fue elaborado a partir de pequeños fragmentos que fueron compilados por el autor o los autores a lo largo de más de seiscientos años. El material que conocemos tuvo un origen muy diverso. Una parte pertenece a la gran tradición oral que la confederación de tribus empleó para regular la aplicación de la justicia al interior de la comunidad y entre las tribus durante el tiempo de los Jueces. Otra parte proviene de las tradiciones del reino del Norte, elaborada por grupos que se oponían a la monarquía y proponían legislaciones alternativas para tratar de cambiar el despótico gobierno instalado en Samaría. Otra parte, es elaboración de tradiciones orales del reino del Sur vigentes en tiempos del rey Josías. Esta diversidad fue re-elaborada después del destierro por los sacerdotes y los sabios, hasta alcanzar la forma que hoy conocemos.

El documento tuvo varias ediciones en las que fue sucesivamente ampliado. Insiste en la necesidad de vivir unas relaciones interhumanas justas. La ley no es, en este documento, un fárrago de decretos aislados. Cada precepto está en función de defender la vida y la dignidad de cada persona en la comunidad. La ley expresa la vida íntima de la comunidad, la necesidad de que cada persona tenga lo mínimo para sobrevivir y nadie viva en una situación oprobiosa y miserable. De este modo, la ley deja de ser una ominosa obligación y pasa a ser un «don» que otorga Dios a todo el pueblo. Este don o alianza se fundamenta en el derecho de cada familia a poseer lo mínimo necesario, esto es, un pedazo de tierra donde pueda cultivar y donde pueda vivir sin ser una carga para los demás: “Como Yavé ha hecho don de este país su pueblo, nadie puede apropiarse de la tierra” (Dt 15, 4).

Para este autor la alianza, la ley o «don» debe ser interiorizada. La convivencia en el país que Dios ha dado al Pueblo peregrino exige un cambio de mentalidad que se traduce en una organización social donde el derecho divino prevalece sobre todas las instituciones. Lo central de este derecho es la justicia interhumana, entendida como fundamento de la convivencia social. “El rey debe ser hermano y recortar ventajas e intereses personales. Este abrirse generosamente a los otros es lo que demuestra la pertenencia a Yavé y lo que permite la pertenencia a este pueblo”.

En esta misma línea se ubica la promesa acerca del profeta venidero. Ese profeta se compara con Moisés. No viene a recordar al pueblo una u otra cosa. Viene para indicar cuál es el rumbo que el pueblo debe seguir. El profeta se preocupará por mantener vivo el Espíritu de la Ley, tema en el que insiste el Deuteronomio, de modo que no se convierta en una mera formalidad, sino que exprese las necesidades vitales de la comunidad y de cada ser humano.

El Deuteronomio da inicio a una tendencia que Jesús llevará adelante. Para Jesús, y en general para todos los profetas, lo fundamental de la ley es preservar la dignidad, la intimidad y el valor de cada ser humano, el derecho a vivir en una comunidad donde sea valorado por lo que es y no por lo que tiene. De este modo, la legislación deja de ser un precepto que rige alguna cosa en particular, y se convierte en expresión de las necesidades vitales del ser humano. A esto llama la Biblia “llevar la Ley en el corazón”.

Esta nueva manera de ver la ley es la que aplica Pablo en la carta a los corintios. Él aconseja, sugiere, opina, exhorta y amonesta teniendo en cuenta la situación de la comunidad, en el marco social, y la situación de la persona, en el marco de la comunidad. No impone criterios rígidos que agobien la conciencia de las personas, sino que busca que cada persona esté a gusto con su situación.

La comunidad, preocupada por opiniones adversas al matrimonio, le pregunta al apóstol Pablo: ¿sería preferible no casarse? Para Pablo lo importante es que cada persona de la comunidad cristiana se sienta a gusto y motivada para servir. Por eso su mensaje no orienta a los que están casados, sino que se preocupa por los judíos y por los esclavos. Los judíos para que no renieguen de su cultura y tradiciones, pero para que tampoco se la impongan a los demás. A los esclavos los anima a no desanimarse por su condición y a buscar una oportunidad para liberarse. De este modo, ninguno se puede sentir ni inferior ni superior a los otros. Todos son iguales porque al interior de la comunidad se respeta la diferencia. Este es el principio de igualdad.

En todos los casos, situaciones, estados civiles, posiciones sociales… Pablo insiste en la urgencia de buscarse un camino para vivir la libertad que nos dejó Cristo y, siendo libres, preparar la irrupción del Reino. El Señor vuelve cuando la comunidad, libre ya de trabas sociales, culturales o ideológicas, da testimonio de un modo de vivir alternativo y liberador.

Esta capacidad, para discernir cada situación en particular, fue una de las cosas que más admiró la multitud en Jesús. Mientras otros maestros y líderes respondían con exhaustivas explicaciones y citando códigos, preceptos y doctrinas, Jesús respondía con la verdad simple y llana.

Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés no obedecía a un interés político encubierto, sino a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses proselitistas, mientras son sus adeptos, luego, si disienten, los ignoran o los marginan. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar y lo declaró abiertamente: el sábado, o sea la ley, las costumbres, todo lo prescrito, está al servicio de cada ser humano y no al contrario.

Precisamente, su lucha contra los demonios fue una lucha contra las ideologías instaladas en las sinagogas, que buscaban un mesías glorioso, un militar implacable, un reformador religioso. Jesús nunca se identificó con estos propósitos. Por esta razón, conmina a los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras a guardar silencio y a no tratar de seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos.

El pueblo sencillo reconocía esta lucha contra el formalismo de la ley la ideología que la sustentaba. La propuesta de Jesús los liberaba de la pesada carga moral, económica y cultural que suponía cumplir los más de seis mil preceptos que estaban vigentes para regular todos los aspectos de la vida personal y comunitaria. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés? ¿No será la propuesta de Jesús, el Reinado de Dios, la “nueva Ley?” ¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal es tan eficaz?

Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor inalienable? ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día?

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Dom 28. 2. 18. Echó al demonio de la sinagoga

domingo, 28 de enero de 2018
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md22588230946Del blog de Xabier Pikaza:

Dom 4 tiempo ordinario. Ciclo B. Tras la llamada de los primeros seguidores de Jesús, junto al lago, el evangelio de la misa de hoy, tomado de Marcos, nos lleva con ellos a la sinagoga, que era la escuela y casa de oración de los judíos.

En este misa es también sabroso el tema de la epístola (sobre las mujeres vírgenes/solteras según Pablo), y así lo dejaré para mañana. Hoy me interesa más el motivo la escuela-iglesia-sinagoga, entendida como casa donde piadosos y entendidos se juntaban para decidir los temas importantes, pero sin advertir que entre ellos se agazapa el diablo (o que ellos mismos proyectan allí sus diablos sobre un pobre hombre marginadoI.

Pues bien,lo primero que hizo Jesús al comenzar su tarea de Reino, según Marcos, fue acudir al «santuario» de la escuela para echar de allí al demonio, porque la sinagoga del pueblo era entonces capilla, colegio y sala del concejo, todo junto, como saben bien los expertos en historia judía. Echar a ese demonio significaba transformar la escuela-sinagoga, para convertirla en lugar de diálogo abierto, liberador, de curación.

Fue a la escuela y ¿qué hizo? Echar al demonio que había por allí, un demonio que curiosamente no estaba en un niño, sino en un tipo mayor (no sé si era cura o albañil, maestro o carpintero). Quiero que leáis vosotros mismos texto para leer quizá después mi comentario.

evangelio-de-marcosHoy os recomiendo además, como homenaje a J. Gnilka, que acaba de fallecer (cf. postal de ayer), su comentario a Marcos, junto al mío. De él (Gnilka) aprendí algunas de las mejores cosas que he sabido y dicho sobre Marcos. De ambos esta tomado el argumento de esta postal sobre el hombre de la sinagoga.

A veces, las mismas sinagogas-iglesias-escuelas son casas del diablo (donde se demoniza a los demás) más que espacios de libertad. A nosotros nos toca convertirlas en lo que deben ser. Pidamos a Dios que Jesús venga a nuestras sinagogas-escuelas-iglesias, y que nosotros vayamos con él. Buen domingo a todos.

Buen domingo.

Texto. Marcos 1, 21-28.

21 Y fueron a Cafarnaum y de pronto, llegado un sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 La gente estaba admirada de su enseñanza, porque los enseñaba con autoridad, y no como los escribas. 23 Había precisamente en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que se puso a gritar:
24 ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quien eres: ¿El Santo de Dios!
25 Jesús lo increpó diciendo:
¡Cállate y sal de él!
26 El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él.
27 Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? (Una doctrina nueva con autoridad! (Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos le obedecen!
28 Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.

Éste es un paradigma o ejemplo de la enseñanza de Jesús.

Además del templo de Jerusalén (sacralidad máxima) había sinagogas donde acudían los fieles para escuchar la Palabra de Dios y comentar (aplicar) sus enseñanzas, resolviendo además los temas comunitarios, con bastante democracia (casi todos podían leer y comentar lo que leían). Pues bien,precisamente donde el pueblo cultivaba y mantenía su pureza, ha encontrado Jesús al hombre impuro. La ley sinagogal no ha podido curarle, la escuela no ha podido educarle. Sólo la nueva enseñanza de Jesús le sana.

Viene Jesús a crear Reino. Para eso ha llamado a cuatro agentes de su “gran misión” (evangelio del domingo pasado: los cuatro pescadores) y el primer lugar donde va con ellos para cumplir su tares es una sinagoga: casa de enseñanza y oración donde se juntan los judíos para cultivar su ley sagrada. Lógicamente, el evangelio de Marcos está proyectando hacia la historia anterior su propia experiencia de evangelio: está contando lo que tiene que pasar cuando llega Jesús a una escuela/capilla.

Jesús no ha comenzado ofreciendo su palabra en los lugares que se dicen más contaminados. No se dice que empiece acudiendo a las casas públicas, cuarteles romanos, mercados judíos, caminos de todos. El evangelio dice que ha venido al corazón de la pureza judía (sinagoga) como indicando que precisamente allí, en el espacio que debía ser más limpio, se encontraba un hombre hundido en gran necesidad, poseído por un espíritu impuro.

Precisamente en la escuela-sinagoga está el problema; precisamente en la escuela está el demonio, un demonio sucio y malo, que impide pensar a la gente, de forma que el lugar donde se debía enseñar aparece como lugar donde se engaña más a la gente.

Era difícil encontrar un signo más hiriente. La sinagoga debería ser espacio de total pureza, un hogar y una escuela donde hombres y mujeres forman la auténtica familia de Dios, en libertad y amor mutuo. Pues bien, en contra de eso, Jesús sabe que la misma sinagoga o escuela y capilla, la casa del Gran Concejo, sirve para endemoniar a los hombres.

Jesús viene a “limpiar” la Escuela, comienza por el Ministrio de Educación. No, no es que los maestros sean peores que los otros ciudadanos; al contrario, tienden a ser mejores, lo sé por experiencia de sesenta años… Pero en la escuela también hay demonios.

Qué hace Jesús en la escuela

Él viene con cuatro acompañantes (sus amigos) para liberar en gesto solemne al pobre endemoniado, primer destinatario de su reino. Viene a buscarle allí donde debía encontrarse todo limpio. En esa sinagoga/escuela sufren y malviven los humanos oprimidos por los varios «demonios» de este mundo: enfermos, marginados, destruidos por la patología religiosa. Con ellos, para ellos, quiere construir Jesús su reino. Por eso se oponen los escribas, que eran los maestros oficiales (cf. 1, 22):

Una mala escuela. Los escribas (los que saben leer/escribir, que para enseñar eso están en la escuela) mantenían en la sinagoga una enseñanza vinculada a tradiciones de ley que deja al hombre en manos en su propia enfermedad, dominado por espíritus impuros que brotan de su misma religión.

La ley sacral del judaísmo (la mejor que ha existido hasta ahora…) aparece de esta forma como mala o, por lo menos, como inútil: no consigue sanar al enfermo, quizá aumenta su opresión con nuevas opresiones. La misma estructura religiosa (en este caso sinagoga) es fuente de impureza.

Lo que aquí decimos de la sinagoga puede aplicarse en otra perspectiva a la iglesia: ella debería ser espacio de máxima limpieza y libertad, curación y esperanza para los enfermos; muchas veces, ella aparece, sin embargo, como espacio donde malviven (sufren oprimidos) marginados de tipo social y religioso. Limpiar la escuela… esa es la tarea de Jesús.

Jesús ha ofrecido en esa sinagoga su enseñanza nueva (didakhê kainê: 1, 27) con autoridad para sanar a los enfermos. Jesús no viene a la escuela a enseñar matemáticas, que eso no está mal, pero no es lo más importante. Viene a curar a niños y maestros, para que puedan ser personas…

No cura como mago, con ensalmos de misterio sino como maestro humano, con la palabra, con la nueva enseñanza. La enseñanza de Jesús desata, libera, purifica al ser humano que se hallaba oprimido dentro de una escuela/sinagoga que educa para la opresión Frente a la esclavitud de una escuela oficial que se utiliza para oprimir ha elevado Jesús su palabra de poder que libera a los enfermos.

De la escuela al templo. La pedagogía de Jesús

Conforme al evangelio de Marcos, Jesús empezó su tarea limpiando una escuela/sinagoga, expulsando los demonios que allí había, para que hombres y mujeres pudieran vivir en libertad, pudieran pensar… Pues bien, la tarea de Jesús en Marcos termina en el templo: Jesús va al templo (Mc 11) para acabar de hacer lo que había empezado en la escuela: expulsar de allí a los traficantes de ideas perversas, a los opresores de niños y mayores.

La autoridad pedagógica de Jesús se identifica con su misma palabra sanadora que cura al oprimido por la escuela ritual de las autoridades oficiales. La escuela/sinagoga no era mala, líbreme Dios, pero en el fondo servia para oprimir. Frente a la sinagoga que impone una enseñanza que no cura, ofrece Jesús la enseñanza que cura y transforma, superando la opresión del espíritu impuro. Leer más…

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Dos reacciones opuestas ante Jesús. Domingo 4º. Ciclo B

domingo, 28 de enero de 2018
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Healing_of_the_demon-possessedDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Marcos ha presentado a Jesús recorriendo Galilea para anunciar la buena noticia del reinado de Dios. Pero no ha dicho nada de cómo reaccionaba la gente. Sabemos que cuatro muchachos, atraídos por su persona, lo dejan todo para seguirle. ¿Y el resto? ¿Cómo reacciona? Este será el tema del primer relato extenso del evangelio.

El asombro del auditorio

            Marcos nos sitúa en uno de los pueblos más importantes de Galilea, Cafarnaúm, nudo de comunicaciones con Damasco. Un sábado, Jesús entra en la sinagoga y enseña. Pero Marcos no se detiene a concretar su enseñanza. Lo que le interesa es la reacción del auditorio.

            En aquel tiempo, Jesús y sus -discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

            “No como los escribas, sino con autoridad”. La idea es curiosa, porque los escribas no eran gente impreparada e ignorante que decían cualquier tontería para salir del paso. Tenían una larga y profunda formación. Pero, en opinión de la gente, enseñaban sin autoridad, incapaces de tener una idea propia, de aportar algo nuevo. Jesús, en cambio, los asombra por esa autoridad. ¿Qué dijo para suscitar esa impresión? Marcos no lo concreta, porque su táctica consiste en despertar la curiosidad del lector y animarle a seguir leyendo el evangelio con interés.

El rechazo de un pobre diablo

            Sin embargo, no todos están de acuerdo con lo escuchado. Hay uno que reacciona en contra: un endemoniado. En realidad se trata de un pobre diablo. No opone resistencia. Sólo puede protestar, reconocer que los suyos están derrotados y abandonar, retorciéndose y huyendo, el campo de batalla.

            Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenla un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

            ̶  ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.

            Jesús lo increpó:

            ̶  Cállate y sal de él.

            El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.

            Las palabras que Marcos pone en su boca son esenciales: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» En ellas se condensa el misterio de Jesús y de su actividad.

            El que aparentemente es sólo un hombre natural de Nazaret llamado Jesús, es en realidad “el Santo de Dios”. Este título es muy raro. Sólo se encuentra aquí, en el texto paralelo de Lucas, y en el evangelio de Juan, cuando Pedro, después de que muchos abandonen a Jesús, afirma: “Nosotros hemos creído y reconocemos que tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6,69). Lo que Pedro y los demás discípulos han terminado creyendo, superando una gran prueba de fe, el endemoniado lo sabe de entrada. Descubrir el misterio de Jesús será una de las misiones del lector del evangelio.

            En cuanto a su actividad, la pregunta del endemoniado la deja claro: ha venido a acabar con los demonios y el poder de Satanás. Al lector moderno, puede resultarle un lenguaje extraño. Prefiere hablar de lucha contra el mal, de victoria del bien sobre las fuerzas del mal. Pero Marcos se mueve en otras coordenadas culturales y religiosas.

La guerra contra Satanás y los espíritu inmundos

            Marcos concibe su evangelio como una guerra entre el bien y el mal. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es impulsado por el Espíritu al desierto, y allí es tentado por Satanás, mientras los ángeles le sirven. Marcos no cuenta ninguna de las famosas tentaciones. Se limita a presentar a los dos adversarios en lucha: Jesús y Satanás. Y esa guerra continúa con una batalla, vencida fácilmente por Jesús, contra un soldado de Satanás.

            Ya que nuestra idea del demonio está muy marcada por ideas posteriores, recuerdo que en el evangelio de Marcos los espíritus inmundos aparecen con dos rasgos principales:

  1. a) sirven para explicar casos muy complicados para la medicina de la época. En Mc hay dos episodios especialmente famosos: el del endemoniado gadareno (Mc 1,23.26; 5,2.8.13) y el del niño sordomudo que padece epilepsia (9,14-29), al que se presenta como poseído por un espíritu mudo (v.17), mudo y sordo (v. 25). En el caso de la hija de la cananea (7,25) no sabemos en qué consiste la enfermedad.
  2. b) expresan la oposición radical al plan de Dios. Lo esencial no es que hagan daño a las personas, sino que protestan de la actividad de Jesús. El endemoniado reconoce su poder, sabe quién es y la misión que tiene: destruirlo. Con este mismo aspecto se menciona a los espíritus inmundos en 3,11.

            Un aspecto esencial de la actividad de Jesús es expulsar demonios (1,34.39). Los discípulos reciben de Jesús ese poder contra ellos (6,7), pero algunos son muy difíciles de echar, hace falta oración (9,28-29).

            Pero Marcos dejará claro a lo largo de su evangelio que los enemigos más peligrosos de Jesús no son los demonios sino los hombres. Serán ellos quienes terminen matándolo.

La admiración final

            Todos se preguntaron estupefactos:

            ̶  ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

            Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

            Tras la huida del demonio, el protagonismo pasa a los presentes en la sinagoga. Antes se admiraron de la autoridad con la que enseña Jesús. Ahora se quedan estupefactos al ver que, además, tiene también poder sobre los espíritus inmundos. Y se preguntan: “¿Qué es esto?” ¿Qué está ocurriendo aquí?

¿Cuál será nuestra reacción?

            Marcos ha presentado dos reacciones muy opuestas ante la persona y la actividad de Jesús: admiración y rechazo. Con ello queda claro lo que espera de cada uno de sus lectores. Decía un pensador griego que “el asombro llevó a los hombres a filosofar”. Marcos, de forma parecida, sugiere que la admiración es el punto de partida para creer en Jesús. Poco a poco, la pregunta de la gente “¿qué es esto?” se convertirá en “¿quién es éste?”.

Nota sobre la primera lectura

            Dios promete que, tras la muerte de Moisés, suscitará a un profeta, más bien a una serie de profetas, que transmitirán al pueblo su palabra. Al situar este texto del Deuteronomio como primera lectura, la liturgia nos recuerda que ese profeta prometido es Jesús. De todos modos, el evangelio no pretende presentar a Jesús como profeta ni dice que la respuesta a su palabra sea la obediencia, sino el asombro. La lectura está bastante traída por los pelos.

            Moisés habló al pueblo, diciendo:

            ̶  Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: “No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir.” El Señor me respondió: “Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá.”

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Domingo IV del Tiempo Ordinario. 28 de enero, 2018

domingo, 28 de enero de 2018
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d4

“Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza…”

(Mc 1, 21-28)

Ahora que las Navidades nos empiezan a quedar lejanas y que la rutina acecha mezclada con nuestra cotidianidad, nos viene bien ser Cafarnaún.

Sí, este domingo IV nos podríamos convertir en Cafarnaún y dejar que llegue Jesús. ¡Qué bueno que ande por nuestras calles y que se “meta” en nuestras cosas!

Y qué sorpresa tan agradable si este domingo viniera Jesús a enseñar (o a lo que Él quisiera) a nuestra iglesia. Sería estupendo verle entrar por la puerta y saber que ha querido venir a estar con nosotros. Le escucharíamos con gusto, quizá también con asombro.

¿Nos llamaría la atención su manera de enseñar? ¿Qué espíritus inmundos tendría que sacar fuera? ¿De qué tendría que liberarnos?

Impresiona ver que son los espíritus inmundos quienes primero reconocen a Jesús. “Sé quién eres, el Santo de Dios.” También es llamativa la facilidad que tiene Jesús para deshacerse de estos espíritus. “Cállate y sal de él.

Dejemos que Jesús “llegando” a nosotras nos convierta en Cafarnaún (que significa “Aldea del Consuelo”). Que entre en nuestros espacios, tanto públicos como privados, y nos libere de cualquier mal espíritu que se nos haya colado. Hoy somos Cafarnaún. Y con Jesús en nuestro interior podemos ser una “Aldea de Consuelo” a la que se puedan acercar todas aquellas personas que necesitan un lugar acogedor donde encontrarse con Dios. Hoy podemos convertir nuestra oración en una plaza amplia, una plaza de pueblo, de aldea, donde tengan cabida los pequeños y los grandes sufrimientos de la humanidad. Que la unión de nuestra oraciones ensanche ese espacio de consuelo.

Oración

Bendícenos, Trinidad Santa, con el don del consuelo para que, como decía Etty Hillesum, “seamos bálsamo para toda herida”.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Jesús enseña con la autoridad de la experiencia interior.

domingo, 28 de enero de 2018
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mark3-1-6Mc 1, 21-28

En la primera lectura, Moisés, después de convencer a los israelitas de que Dios les hablaba desde la tormenta con voz de trueno, promete que no va a meterles más miedo. Pero eso solo será posible si prometen hacerle caso a él y a los profetas. Les habla de una futura figura profeta que liberaría de verdad al pueblo. Los primeros cristianos vieron en Jesús a ese profeta. Era la figura anunciada y esperada por el pueblo. Esa identificación garantiza que las palabras de Jesús son las palabras de Dios. Esta es la clave para interpretar todo el evangelio de Mc. Hablará con la autoridad propia del mismo Dios. Sus palabras tendrán la fuerza creadora y sus acciones serán liberadoras como las acciones del mismo Dios.

Pablo, con una visión de Dios muy cercana a la del “Júpiter tonante” del Sinaí, llega a la conclusión de que preocuparse del marido, o de la mujer o de los hijos, es alejarse de Dios. El Dios de Jesús es muy distinto. El mensaje de Jesús nos dice que a Dios solo se puede ir a través del hombre. Buscar a Dios prescindiendo del prójimo es idolatría. Creer que el tiempo dedicado a las personas es tiempo negado a Dios es una trampa. No me explico de dónde pudo sacar Pablo una doctrina tan contraria al evangelio.

Primer día de actividad de Jesús. Su primer contacto con la gente tiene lugar en la sinagoga. Es un signo de que la primera intención de Jesús fue enderezar la religiosidad del pueblo. Por dos veces en el relato se hace referencia a la enseñanza de Jesús, pero no se dice nada de lo que enseña. Se habla de sus obras. Lo que Jesús hace es liberar a un hombre de un poder opresor. Jesús libera, cuando actúa. La buena noticia que anuncia Mc es la liberación de la fuerza del mal y de la fuerza opresora de la Ley. La intención de Mc es que la gente se haga la pregunta clave: ¿Quién es Jesús? Todo lo que sigue en este evangelio, será la respuesta.

Enseñaba como quien tiene autoridad. La palabra clave es “exousia”. No es nada fácil penetrar en el verdadero significado de este término. Debemos distinguirlo de “dynamis”. Esta distinción es relativamente fácil: “Dynamis” sería la fuerza bruta que se impone a otra fuerza física. “Exousía” sería la capacidad de hacer algo en el orden jurídico, político, social o moral, siempre en un ámbito interpersonal. La palabra griega significa, además de autoridad, facultad para hacer algo, libertad para obrar de una manera determinada. Otra característica de la “exousía” es que la persona la puede tener por sí misma o recibirla de otro que se la otorga.

Qué quiere decir el evangelista cuando le aplica a Jesús esa “autoridad”. Se trata de una autoridad que no se impone, de una potestad que se manifiesta en la entrega, de una facultad de acción que se pone al servicio de los demás. Sería la misma autoridad de Dios dándose a todas sus criaturas sin necesitar nada de ninguna de ellas. El concepto de Dios “Todopoderoso” que exige un sometimiento absoluto, nos impide entender la exousía de Jesús. Solo desde la experiencia del Dios-Amor de Jesús podremos entenderla.

Jesús enseñaba con autoridad, porque no hablaba de oídas, sino de su experiencia interior. Trataba de comunicar a los demás sus descubri­mientos sobre Dios y sobre el hombre. Los letrados del tiempo de Jesús, (y los de todo tiempo) enseñaban lo que habían aprendido en la Torá. De ella tenían un conocimiento perfecto, y tenían explicaciones para todo, pero el objetivo de la enseñanza era la misma Ley, no el bien del hombre. Se quería hacer ver que el objetivo de Dios al exigir los preceptos, era que le dieran gloria a Él, no al hombre.

Les llamó la atención ver que Jesús hablaba con la mayor sencillez de las cosas de Dios tal como él las vivía. Su experiencia le decía que lo único que Dios quería, era el bien de la persona. Que Dios no pretendía nada del ser humano, sino que se ponía al servicio del hombre sin esperar nada a cambio. Esta manera de ver a Dios y la Ley no tenía nada que ver con lo que los rabinos enseñaban. Todos los problemas que tuvo Jesús con las autorida­des religiosas se debieron a esto. Todos los problemas que tienen los místicos y profetas de todos los tiempos con la autoridad jerárquica, responden al mismo planteamiento.

Cállate y sal de él. La expulsión del “espíritu inmundo” refleja el planteamiento del evangelio como una lucha entre el bien y el mal. “Mal” es toda clase de esclavitud que impide al hombre ser él mismo. Nadie se asombra del “exorcismo”, que era corriente en aquella época. Lo que les llama la atención es la superioridad que manifiesta Jesús al hacerlo. Jesús no pronuncia fórmulas mágicas ni hace ningún signo estrafalario. Simplemente con su palabra obra la curación. Lo que acaban de ver les suscita la pregunta: ¿Qué es esto?

Hablar con autoridad hoy sería hablar desde la experiencia personal y no de oídas. Lo único que hacemos, también hoy, es aprender de memoria una doctrina y unas normas morales, que después trasmitimos como papagayos. Eso no puede funcionar. En religión, la única manera válida de enseñar es la vivencia que se trasmite por ósmosis, no por aprendizaje. Esta es la causa de que nuestra religión sea hoy completamente artificial y vacía, que no nos compromete a nada porque la hemos vaciado de todo contenido vivencial.

Espíritu inmundo sería hoy todo lo que impide una auténtica relación con Dios y con los demás. Fijaos hasta qué punto estamos todos poseídos por un espíritu inhumano. Esas fuerzas las encontramos tanto en nuestro interior como en el exterior. Nunca, a través de la historia, ha habido tantas ofertas falsas de salvación. Una de las tareas más acuciantes del ser humano es descubrir sus propios demonios; porque solo cuando se desenmascara esa fuerza maléfica, se estará en condiciones de vencerla. Muchas de las fuerzas que actúan en nombre de Dios también oprimen, reprimen, comprimen y deprimen al ser humano.

Una importante tarea en esta liturgia, sería descubrir nuestras ataduras y tratar de desembarazarnos de ellas. Todos estamos poseídos por fuerzas que no nos dejan ser lo que debiéramos ser. Hoy sigue habiendo mucho diablo suelto que trata por todos los medios de que el hombre no alcance su plenitud. La manera de conseguirlo es la manipulación para que no consiga alcanzar libremente su plena humanidad.

Nuestra vida debía ser un acopio de autoridad para ayudar al hombre a liberarse de sus demonios. Jesús emplea su autoridad, no contra hombre alguno sino contra las fuerzas que los oprimen. Como individuos, como comunidad y como Iglesia, estamos siempre tratando de aumentar nuestra autoridad, pero no la que desplegó Jesús, sino la que nos permite creernos superiores a los demás. Si utilizamos esa autoridad para someterlos a nuestro capricho, aunque sea bajo pretexto de hacer la voluntad de Dios o de buscar el bien de los demás, estamos en la antípoda del evangelio.

Todos los seres humanos necesitamos ayuda para superar nuestros demonios, y todos podemos ayudar a los demás a superarlos. Es verdad que existe mucho dolor que no podemos evitar, pero debíamos distinguir entre el dolor y el sufrimiento que ese dolor puede infligir. Soportar el dolor, antes de que alcance la categoría de sufrimiento, sería la tarea decisiva de cada ser humano. Aquí tenemos un margen increíble para la maduración personal, pero también para desplegar cauces de ayuda a los demás. Estoy seguro que las curaciones de Jesús fueron encaminadas a suprimir el sufrimiento, no el dolor.

Meditación

Toda autoridad que se ejerce desde el poder viene del diablo.
Solo la autoridad que da el servicio viene de Dios
Tu tarea primera como ser humano,
es liberarte de todo lo que te impide ser tú.
La segunda es ayudar a los demás a liberarse
de todos los demonios que andan sueltos.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Un profeta.

domingo, 28 de enero de 2018
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jesusmultitud“Los textos deben hablar a cada generación y a cada individuo de forma nueva o dejan de ser escritura y literatura y se convierten solamente en etiquetas” (Amy-Jill Levine)

28 de enero. Domingo IV del TO

Mc 1, 21b-28

Les enseñaba con autoridad

En Jesús se cumple plenamente el anuncio hecho por Dios a Moisés: “Suscitaré un profeta de entre sus hermanos como tú”Así aparece Jesús en el Evangelio enseñando con autoridad y apoyando sus palabras con las acciones salvadoras de los hombres, en este caso concreto con la expulsión de un demonio inmundo. Extendamos esa Palabra, junto con nuestras buenas obras de amor salvador, a todo el mundo.

En el s IV a C, “profeta era aquel capaz de ver lo que los demás no ven. El que daba voz a lo invisible para que éste se manifestase en nuestro mundo. Era el portavoz de lo divino”, escribe Javier Sierra en El fuego invisibleUnos personajes bíblicos que sabían vivir en su tiempo, y responder a las demandas de sus coetáneos.

Flavio Josefo, fue un historiador judío fariseo, descendiente de familia de sacerdotes. En su obra Antigüedades, nos ofrece un juicio muy favorable del ejercicio de la autoridad de estos defensores acérrimos de la Ley: “A causa de sus doctrinas disfrutan de tanta autoridad ante el pueblo que todo lo perteneciente a la religión, súplicas y sacrificios se lleva a cabo según su interpretación. Los pueblos han dado testimonio de sus muchas virtudes, rindiendo homenaje a sus esfuerzos tanto por la vida que llevan como por sus discursos”. También ellos gobernaban y enseñaban al pueblo con autoridad.

La portuguesa Guilhelmina Suggia (1885-1950) fue la primera mujer en tocar profesionalmente el violonchelo. “Joven de esbelta figura, es un temperamento artístico verdaderamente extraordinario”, decía el periódico Abc de su espectáculo con la Filarmónica de Madrid en 1923. Y el poeta Álvaro Pombo escribió: “Tenía personalidad, era apasionada y llamativa. Cuidaba su aspecto porque para ella actuar era comunicar, algo que debía hacerse con todo el cuerpo”.

Con todo el cuerpo y con toda el alma necesitamos comunicar cuanto creemos. Con ello revelamos, como se decía de Guilhermina, nuestros anhelos de muchas causas culturales y humanitarias. Releyendo una Historia del Arte me encontré con un sorprendente Retrato de Madame Suggia -Tate Gallery de Londres- en óleo sobre lienzo, en el que el autor, Augustus John (1878-1861), identifica y destaca la pose de sus actuaciones: armoniosa, sujetando el chelo y vestida con un pomposo vestido escotado en tonos rojos. Su contemplación, me ha sugerido las siguientes reflexiones.

En sus intervenciones en la vida profesional, proyecta con pasión al público cuanto es, cree, ama y siente. Su imagen trae a mi memoria la imagen de Jesús en su vida pública. El retrato de la portuguesa en el escenario, como el del galileo en mi mente, revela una concentración profunda. Con sus ojos cerrados, su mano derecha pulsando el arco sobre las cuerdas del chelo y, con su mano izquierda, seleccionando la nota adecuada al momento. Aire de profetisa vaticinando un futuro de gozo para sus seguidores.

Para dar continuidad a ese ideal soñado por ella creó en los últimos años de su vida un premio anual para elegir al mejor violonchelista menor de 21 años. Y, a modo de legado dejó dicho: “No quiero cacatúas ni monos imitadores”. Proponía que, en sus actuaciones, cada músico fuera único y con una visión personal del instrumento. Tampoco a Jesús le gustaban las fotocopias.

La teóloga norteamericana Amy-Jill Levine, escribe en Relatos cortos de Jesús“Los textos deben hablar a cada generación y a cada individuo de forma nueva o dejan de ser escritura y literatura y se convierten solamente en etiquetas”.

Visionar las imágenes planas en 3D (tres dimensiones) de la publicación Magic Eye: A New Way of Looking at the World, es una experiencia sorprendente. El ojo entra en una dimensión desconocida. Un viaje exótico: es como frotar la lámpara mágica de Aladino. Observando las imágenes con la vista divergente se ve una fantástica y más completa versión del objeto en cuestión. La clave está en relajarse y dejar que la imagen venga a ti. Otro tanto acaece cuando agudizamos la mente y tratamos de ver e interpretar lo que aparentemente nos parece estar escrito sólo en páginas planas.

“Una gran actitud hace mucho más que encender las luces en nuestros mundos; parece mágicamente conectarnos a todo tipo de oportunidades fortuitas que estuvieron de alguna manera ausentes antes del cambio”, decía Earl Nightingale.

Thich Nhat Hanh, monje budista vietnamita nacido en 1926, nos invita en el siguiente poema a caminar con él por estos senderos, cogidos de su mano.

CÓGEME LA MANO

Cógeme la mano, amigo,
Ven, vamos a caminar
simplemente por caminar. 

Deleitándonos con nuestros pasos,
con cada uno de nuestros pasos,
sin pensar en llegar a ningún sitio,
caminemos en paz.
Caminemos felices.
Acariciemos la Tierra con los pies, amigo,
dejemos sobre ella la huella
de nuestro amor y nuestra alegría.

Cuando todos nosotros no sintamos seguros,
la Tierra estará salvada.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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