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El hombre que hizo del orgullo una bandera: Muere César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina

Miércoles, 2 de septiembre de 2020

EgzSV6lWkAAHeSB-e1598961230323Cesar Cigliutti (Imagen de Sebastián Freire)

Argentina celebra conquistas de la diversidad sexual en democracia

El dirigente fue uno de los principales militantes por los derechos de las personas LGBTTI en el país e impulsó la creación de la Marcha del Orgullo

El presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, murió este lunes a los 63 años en Buenos Aires, según informó la propia entidad a través de un comunicado en el que expresaron su “más profundo dolor” por la pérdida de este dirigente, uno de los principales militantes por los derechos LGBTTI en el país e impulsor de la Marcha del Orgullo.

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Fue un pionero en las luchas contra la discriminación en el país. Se acercó a la CHA en 1984 y no paró en esa tarea hasta el mismo momento de su repentina muerte a la edad de 63 años.

Hace poco volvió a ser noticia en los medios de comunicación al presentar una denuncia como presidente de la CHA (la Comunidad Homosexual Argentina) ante el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad y el Ministerio de Salud, por la violación de leyes nacionales frente a la donación de sangre por parte de homosexuales. Tras la denuncia realizada por César Cigliutti, el Hospital Garrahan cambió su postura frente a este tipo de discriminación. La “campaña por el derecho a la donación de sangre” la había iniciado Cigliutti en el año 2000. Se había acercado a la CHA a los pocos meses de haberse creado, en 1984, y así su vida cobró sentido y cambió para siempre. Murió este lunes por una crisis cardíaca, según recoge Página 12.

La CHA lo ayudó a asumir quién era. “La segunda pregunta que rondaba en mi cabeza cuando entré a la CHA sin conocer a nadie fue qué tipo de puto iba a ser”, admitió tiempo atrás. No eligió la frivolidad ni el perfil de puto de discoteca y/o gimnasio; por el contrario se cargó al hombro la política -costándole noches de tensión y sin dormir hasta llegar a sufrir un infarto- defendiendo todo tipo de derechos humanos y acompañando a la gente de la comunidad cuando lo necesitaba.

Como fue el caso del prefecto Octavio Romero, que a pocos meses de haberse aprobado el Matrimonio Igualitario, protagonizaría el primer matrimonio homosexual de las Fuerzas Armadas, pero no pudo concretarse cuando apareció asesinado y tirado en el río. Cigliutti se cargó al hombro el caso y acompañó al viudo que no llegó a ser en todo el proceso de investigación, desde el asesoramiento legal hasta la presentación del caso en la Comisión Internacional de Derechos Humanos, pasando por todos los canales de televisión pidiendo justicia y basta de discriminación y homo/lesbo/trans-odio.

 

También escuchó el llanto desesperado de Gabriela Mansilla, la mamá de Luana, la primera niña trans del mundo en recibir su DNI de acuerdo a su género autopercibido, y la puso en contacto con Valeria Paván, psicóloga de la CHA para que dejaran de castigar a Luana tratando de que asumiera un género con el que no se identificaba. Toda la etapa de acompañamiento jurídico-legal, política y mediática estuvo a cargo de la CHA, presidida por Cigliutti desde marzo de 1996.

Carlos Jáuregui fue determinante en su vida. Adhirió a su política de visibilidad cuando en la Argentina dar la cara era algo impensable. La histórica tapa de Jáuregui en la revista Siete Días le enseñó que era cuestión de vida o muerte y él estaba decidido a entregar su vida a la lucha a favor de todas las libertades. Al principio fue duro: cuando Cigliutti trabajaba como profesor en el colegio San Martín de Tours, tenía que ocultar su orientación sexual (antes de 1990) para conservar su empleo, hasta que lo echaron y sintió un gran alivio que le permitió salir del armario; y de ahí en más nunca se detuvo.

Diseñó la primera campaña de prevención de VIH y lo primero que hizo fue pedir información a todo el mundo. En esos años, sin Internet, agarraban el teléfono y mandaban cartas por correo. “Después decidíamos qué cosas íbamos a decir y cuáles no. Algunos prospectos hablaban de la promiscuidad y yo dije que de ninguna manera”, comentaba luego teniendo en claro que la libertad no se negocia. “Ellos querían que dijéramos: “La promiscuidad aumenta la posibilidad de contraer VIH”. Y yo, de ninguna manera lo dije, porque nuestras prácticas sexuales son lo que nosotras queremos que sean”. Stop Sida es una campaña de prevención ideada por Cigliutti que la CHA sostiene desde hace más de veinte años. La CHA fue la primera ONG de diversidad sexual que consiguió la personería jurídica en 1992, así como también en incluir lesbianas y travestis en la organización. Años antes de la ESI, Cigliutti diseñó, desde el área de prensa, la “Campaña por la Salida del closet” 2008, que fue presentada en el Colegio Nacional de Buenos Aires junto a un cuadernillo llamado Salí del Closet.

La marcha del Orgullo

Tuvo muchas discusiones con Carlos Jáuregui por el nombre que llevaría la primera marcha, que se realizó el 2 de julio de 1992. Se debatía si debía llamarse “Marcha por la Dignidad“: Cigliutti arengaba para que se llamara Marcha del Orgullo porque decía: ¿Qué es lo opuesto al orgullo? La vergüenza, entonces, loca, no hay más que hablar, es orgullo… En invierno acá la gente se cagaba de frío, y toda la que estaba infectada con VHI-sida no podía ir porque se pescaba una gripe bárbara, fue por eso que se me ocurrió pasarla para el verano”.

Presente en todas las reivindicaciones, no solo por la diversidad sexual, sino en el marco de los Derechos humanos, en los actos de repudio al golpe de Estado y bajo la consigna “Juicio y Castigo a los Culpables”, Cigliutti participó junto a la CHA en las jornadas convocadas por Madres de Plaza de Mayo donde por primera vez se instaló una mesa de LGBT, estratégicamente para construir visibilidad y reconocimiento.

Sus últimos días los pasó recibiendo alimentos y empaquetándolos, junto a otras organizaciones para repartirlas en la comunidad travesti-trans que resulta ser una de las más vulneradas por la falta de empleo, vivienda y discriminación. Mientras tanto seguía trabajando codo a codo con más de 200 organizaciones por la Ley Nacional de Cupo e Inclusión Laboral Travesti Trans.

Facundo soto

Fuente Página 12

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GEV6VOOS5ZFEFE3UIVNWHS2IIQCésar Cigliutti junto a su esposo, Marcelo Suntheim. (EFE)

Junto a quien fue su novio, lograron en el 2003 convertirse en la primera pareja gay a nivel nacional en unirse legalmente y el hecho derivó en la aprobación de la Ley de Unión Civil para personas del mismo sexo que fue pionera en América Latina.

“César supo entregar su vida a la defensa y reconocimiento de los derechos de las personas LGBTTI en Argentina, su incansable lucha lo llevó a convertirse en un referente del movimiento LGBTTI de nuestro país, la región y el mundo”, agregó CHA sobre la muerte de quien fue su presidente desde marzo de 1996.

Por su parte, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que conduce Elizabeth Gómez Alcorta, publicó en su cuenta de Twitter: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Cesar Cigliutti, presidente de la CHA Argentina, miembro de nuestro Consejo Asesor y activista incansable por los derechos LGBTI+. Abrazamos a todos sus afectos y trabajaremos cada día para honrar su nombre”.

Diego Trerotola, a cargo del área de cultura de Comunidad Homosexual Argentina, detalló a la agencia Télam que Cigliotti falleció durante la tarde del lunes de una crisis cardíaca en su casa del barrio porteño de Barracas, a donde acudió su ex pareja Marcelo Suntheim, porque el histórico militante ya no respondía a los llamados.

 “No hay personas con ese compromiso, asumió ese lugar de seguir luchando por lo que se fueron y están, como Carlos Jáuregui y Nadia Echazú. Todo el activismo gay fue amigo, compañero y cómplice de César”, agregó Trerotola.

En este sentido, el dirigente calificó al presidente del organismo como “una persona que luchó con el cuerpo y la inteligencia, un activista que además fue un maestro de muchos activistas de toda la comunidad LGBTI porque aprendió mucho cuando era muy difícil aprender a luchar con un contexto muy hostil, en épocas donde la represión policial y la violencia contra la comunidad era muy feroz”.

“Todo lo que aprendió desde los tempranos 80 con la fundación de CHA lo pudo transmitir a muchas personas del activismo que entramos después, en los 90 . Fue un activista de enfrentar a todos los poderes que tratan de reprimir las libertades para ejercer la identidad de género y supo enseñar a las personas a luchar por sus derechos”, agregó Trerotola. Además, recordó que Cigliutti “siempre pensaba en comunidad, porque creía que el activismo somos todos o ninguno”, un concepto que consideró “muy importante” y “uno de los valores substanciales” que tiene actualmente la agrupación que lideró hasta su muerte.

CZJJQPO6IFGF3GIYDWLXDZ7KSAA la izquierda, Carlos Jáuregui. A la derecha, César Cigliutti.

Cigliutti, nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 5 de marzo de 1957, fue un defensor de las uniones civiles y matrimonios entre personas del mismo sexo, luchó la derogación de los códigos contravencionales que discriminan a personas gays, lesbianas y travestis y fue un referente del movimiento gay-lésbico argentino.

 Durante su vida, logró unirse civilmente con Marcelo Suntheim en 2003, luego de una larga batalla legal que culminó con la aprobación de la primera Ley de Unión Civil para parejas de mismo sexo en América Latina.

Años más tarde, apoyó la Ley de Matrimonio Igualitario, tramitada y aprobada por el Congreso de la Nación. Además de presidir CHA, era secretario general de la Asociación de Personal de la Seguridad Social (Aperses) y había sido declarado ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires el 17 de mayo de 2011.

Cigliutti era íntimo amigo y compañero de militancia de Carlos Jáuregui, otro emblema de la lucha por la visibilidad en la comunidad homosexual de Argentina, con quien militó desde que se conocieron en 1992 y a quien él mismo consideraba su “hermana”.

“No había manera de ir por la calle y que te dejaran en paz. Íbamos con Carlos al supermercado y había gente que lo insultaba en la cara. En esa época todavía estaban vigentes los edictos policiales: te llevaban por ‘incitación al acto carnal en la vía pública’ o por ‘exhibirse con ropa del sexo contrario’. No es que los gays camináramos de la mano o nos besáramos en público: te llevaban por portación de cara. Carlos y yo nos conocimos todas las comisarías de la Ciudad de Buenos Aires sacando gays y travestis”, contó el presidente de la CHA durante una entrevista con Infobae en 2019.

Fuente Infobae

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Sit tibi terra levis

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