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Archivo para Domingo, 21 de octubre de 2018

El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos

Domingo, 21 de octubre de 2018

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DEJA LA CURIA, PEDRO

Deja la curia, Pedro,
desmantela el sinedrio y la muralla,
ordena que se cambien todas las filacterias impecables
por palabras de vida, temblorosas.

Vamos al Huerto de las bananeras,
revestidos de noche, a todo riesgo,
que allí el Maestro suda la sangre de los Pobres.

La túnica inconsútil es esta humilde carne destrozada,
el llanto de los niños sin respuesta,
la memoria bordada de los muertos anónimos.

Legión de mercenarios acosan la frontera de la aurora naciente
y el César los bendice desde su prepotencia.
En la pulcra jofaina Pilatos se abluciona, legalista y cobarde.

El Pueblo es sólo un «resto»,
un resto de Esperanza.
No Lo dejemos sólo entre guardias y príncipes.
Es hora de sudar con Su agonía,
es hora de beber el cáliz de los Pobres
y erguir la Cruz, desnuda de certezas,
y quebrantar la losa—ley y sello— del sepulcro romano,
y amanecer
de Pascua.

Diles, dinos a todos,
que siguen en vigencia indeclinable
la gruta de Belén,
las Bienaventuranzas
y el Juicio del amor dado en comida.

¡No nos conturbes más!
Como Lo amas,
ámanos,
simplemente,
de igual a igual, hermano.
Danos, con tus sonrisas, con tus lágrimas nuevas,
el pez de la Alegría,
el pan de la Palabra,
las rosas del rescoldo…
…la claridad del horizonte libre,
el Mar de Galilea ecuménicamente abierto al Mundo.

*

Pedro Casaldáliga
El tiempo y la Espera.
Editorial Sal Terrae, Santander 1986

***

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:

“Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.”

Les preguntó:

“¿Qué queréis que haga por vosotros?”

Contestaron:

“Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.”

Jesús replico:

“No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”

Contestaron :

“Lo somos”

Jesús les dijo:

“El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniendolos, les dijo:

“Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.”

*

Marcos 10, 35-45

***

       El pueblo, las naciones, los ciegos, los prisioneros, existen para nosotros, están presentes en nosotros, del mismo modo que existimos para nosotros mismos, como estamos presentes a nosotros mismos. Deben ser carne de nuestra carne, fibras de nuestro corazón. Deben ser acogidos sin descanso en nuestro pensamiento.

        Ellos y nosotros debemos ser, vitalmente, inseparables. Debemos poner en común su destino y nuestro destino, el destino que, para nosotros, es la consumación de la salvación. El cristiano animado por la pasión de Dios verá crecer en él la pasión por imitar la bondad paterna de Dios con una caridad fraterna cada vez más exigente y cada vez más verdadera. Ahora bien, este mismo cristiano, poseído cada vez más por el sentido de la alianza divina, querrá acercar a los hombres cada vez más a la salvación, obra suprema de la bondad de Dios por ellos. Y el cristiano, simultáneamente, se verá obligado a estar cada vez más al servicio de la felicidad de cada uno de sus hermanos, se verá obligado a estar cada vez más al servicio de su salvación. La felicidad y la salvación de los hombres coincidirán en lo más íntimo de cada uno; sin embargo, de esta coincidencia no saldrá ni confusión ni tensión estéril. El servicio a la felicidad humana que el cristiano perseguirá a semejanza de Dios, se ordenará, se jerarquizará, se encaminará asumiendo la gran perspectiva de la salvación.

*

Madeleine Delbrél,
Nosotros, gente de la calle,
Estela, Barcelona 1971.

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

“Nada de eso entre nosotros”. 29 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,35-45)

Domingo, 21 de octubre de 2018

29-852865Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día «el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

A Jesús se le ve desalentado: «No sabéis lo que pedís». Nadie en el grupo parece entender que seguirlo de cerca colaborando en su proyecto siempre será un camino no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.

Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.

Antes que nada les expone lo que sucede en los pueblos del Imperio romano. Todos conocen los abusos de Antipas y las familias herodianas en Galilea. Jesús lo resume así: los que son reconocidos como jefes utilizan su poder para «tiranizar» a los pueblos, y los grandes no hacen sino «oprimir» a sus súbditos. Jesús no puede ser más tajante: «Vosotros, nada de eso».

No quiere ver entre los suyos nada parecido: «El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea esclavo de todos». En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él que dan su vida por los demás.

Jesús deja las cosas claras. Su Iglesia no se construye desde la imposición de los de arriba, sino desde el servicio de los que se colocan abajo. No cabe en ella jerarquía alguna en clave de honor o dominación. Tampoco métodos y estrategias de poder. Es el servicio el que construye la Iglesia de Jesús.

Jesús da tanta importancia a lo que está diciendo que se pone a sí mismo como ejemplo, pues no ha venido al mundo para exigir que le sirvan, sino «para servir y dar su vida en rescate por todos». Jesús no enseña a nadie a triunfar en la Iglesia, sino a servir al proyecto del reino de Dios desviviéndonos por los más débiles y necesitados.

La enseñanza de Jesús no es solo para los dirigentes. Desde tareas y responsabilidades diferentes hemos de comprometernos todos a vivir con más entrega al servicio de su proyecto. No necesitamos en la Iglesia imitadores de Santiago y Juan, sino seguidores fieles de Jesús. Los que quieran ser importantes que se pongan a trabajar y colaborar.

José Antonio Pagola

 

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“El que quiera ser primero, sea esclavo de todos”. Domingo 21 de octubre de 2018. Domingo 29º

Domingo, 21 de octubre de 2018

56-ordinarioB29 cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 53, 10-11: Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años.
Salmo responsorial: 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Hebreos 4, 14-16: Acerquémonos con seguridad a trono de la gracia.
Marcos 10, 35-45: El hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos.

La primera lectura de hoy, tomada de la segunda parte del libro de Isaías, nos habla de la misión del ‘siervo sufriente’, es decir, de aquel imaginado redentor del Pueblo de Dios que ofrece su vida para ver el nacimiento de una nueva posibilidad, de una nueva descendencia. Este poema nos habla más de esperanza, de tenacidad y de lucha que de sufrimiento pasivo o resignación. La misión del siervo del Señor no es ver su cuerpo destrozado, sino servir de puente para las nuevas generaciones de creyentes que se han de inspirar en su particular estilo de vida. Por esta razón la “nueva descendencia” no se refiere, ni en el texto ni en la interpretación cristiana, a los descendientes biológicos, sino a una nueva generación de personas comprometidas con la Causa de Dios en favor de su pueblo, el pueblo pobre, dolorido y oprimido.

El Salmo nos sirve de puente entre la primera y la segunda lectura, al recordarnos que la Palabra de Dios se identifica por su capacidad para ayudarnos a reconocer la verdad. Una verdad que no es un asunto metafísico o etéreo, sino la encarnación del proyecto de Dios en la historia por medio de la justicia y el derecho.

El fragmentito de la carta a los Hebreos que hoy leemos nos recuerda que Jesús ha sido probado en todo igual que nosotros, por lo que podemos tener confianza de ser bien comprendidos. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de comprender a los débiles…

El evangelio, de Lucas, nos presenta una escena breve, un pasaje simple pero muy importante del mensaje de Jesús. Jesús establece con claridad su diferencia con el espíritu del mundo, el de los jefes de este mundo, que esclavizan a los suyos y se sirven de ellos; Jesús proclama que su actitud es exactamente la contraria: «No he venido a ser servido sino a servir», y «el que quiera ser grande, que sea el servidor de todos». Es un rasgo cristiano central, decisivo. Y sin complicaciones ni alambicamientos teóricos: no se trata de creer doctrinas, sino de centrar la propia vida sobre la base del amor-servicio. No un amor cualquiera (romántico, sentimental, de bellas palabras…), sino un amor que se expresa en el servicio. No insistiremos nunca demás en este principio central del evangelio, que Lucas nos recuerda hoy.

El penúltimo domingo de octubre la Iglesia Católica lo celebra como Domingo Mundial («Do-Mund») de las Misiones. Muchos de los católicos mayores recordamos que cuando fuimos niños salimos, tal día como hoy, a las calles, con una hucha en las manos, para hacer una cuestación económica en favor de las misiones. En algunas sociedades católicas de entonces, aquello formó parte de un paisaje religioso urbano, que ya desapareció. No se dejó de hacer simplemente por pereza, o por olvido… sino por razones de la secularización de la sociedad. Pero hoy, con una perspectiva más amplia, vemos que no sólo han afectado las razones clásicas de la «secularización»; también han intervenido razones que se refieren a las «Misiones» mismas.

En un tiempo como el que vivimos, marcado radicalmente por el pluralismo religioso, y marcado también, crecientemente, por la teología del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de «convertir» al cristianismo (al catolicismo concretamente en nuestro caso) a los «gentiles», y la «universalidad cristiana» era sentida como la centralidad del cristianismo: nosotros éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, la religión-destino de la humanidad. Todos los pueblos (universalidad) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos (a «convertirse»)… El «proselitismo», por cualquier medio que fuera posible, estaba justificado; más, era lo mejor que podíamos hacer por la humanidad: el fin justificaba los medios.

Todo esto, lógicamente, ha cambiado. Comprendemos perfectamente que las religiones y las culturas (todas, no sólo la nuestra) han vivido, desde sus orígenes, aisladas, sin sentido de pluralidad. Una especie de «efecto óptico» y, a la vez, una cierta ley de la «psicología evolutiva» de la humanidad, les ha hecho concebirse a sí mismas -cada una- como únicas, y como «centrales» (pensando cada una que eran el centro absoluto de la realidad), igual que cada uno de nosotros, cuando hemos sido niños/as, hemos comenzado a conocer la realidad siempre a partir de nuestro ego-centramiento psicológico inevitable, igual también que todos los humanos han pensado que su tierra, y hasta el planeta Tierra, eran el centro del mundo y hasta del cosmos… Sólo con la expansión del conocimiento y con la experiencia de la pluralidad, las personas, los pueblos y las culturas se han ido dando cuenta de que no son el centro, de que hay otros centros, y han sido capaces de madurar y de descentrarse de sí mismas reconociendo una realidad mayor.

Todas las religiones, no sólo la nuestra, están desafiadas a entrar en esta maduración y este reconocimiento de una perspectiva panorámica mucho más amplia que aquella en la que han vivido precisamente toda su historia, los varios milenios de su existencia. La religiosidad, la espiritualidad del ser humano, es mucho más amplia, y mucho más antigua (decenas de milenios al menos) que cualquiera de nuestras religiones. Dar al tiempo sagrado de nuestra religión la centralidad y unicidad cósmica y universal que le solemos dar, necesita sin duda una reevaluación más ponderada. Un pensamiento religioso más sereno y maduro se inclina cada día más hacia una revalorización generosa de las otras religiones, y a una profundización del sentido de modestia y de pluralismo, que no es claudicación ante nada, sino apertura de corazón al llamado divino que hoy sentimos, vibrante y poderoso, hacia una convergencia universal que antes no acabábamos de captar. Leer más…

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21.X.18. Quien quiera ser mayor sea el menor de todos

Domingo, 21 de octubre de 2018

0bd4e1feabfe0fcfef783b59195fa43fDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 29. Ciclo B. Mc 10, 35-45. Éste es un texto “eclesial”, quizá el más importante del evangelio de Marcos, elevado como advertencia para aquellos que utilizan a Jesús para obtener un poder religioso, social o económico sobre los demás, a quienes en vez de ayudar explotan y dominan.

Es, al mismo tiempo, un texto político, 
hincado en el centro del evangelio, como señal para todos los que quieren tomar el poder para aprovecharse de los demás, como clase explotadora o extractiva (que no produce, sino que extrae a los demás lo que producen).

Es un texto que se ha utilizado más veces como advertencia para cristianos, pero que ha de aplicarse también (sobre todo) a la Iglesia en su conjunto, y con ella a la misma sociedad.
Tomo lo que sigue de mi comentario de Marcos. Buen domingo.

Texto a: Mc 10, 35-37. Petición. A tu derecha y a tu izquierda

35 Y se le acercaron Jacob (=Santiago) y Juan, los hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte. 36 Jesús les preguntó: ¿Qué queréis que haga por vosotros? 37 Ellos le contestaron: Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu gloria.

Históricamente han podido pensar en un reino político, que Jesús instaurará en Jerusalén, tan pronto como lleguen allí (a pesar de los anuncios de derrota y muerte de Jesús). Es evidente que estos zebedeos han querido reinar con Jesús, ellos dos, de un modo especial, ciertamente con los Doce (como recuerda el logion de los Doce tronos de los elegidos de Jesús: cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), pero situándose por encima de los otros diez (incluido Roca).

Al presentarles así, como deseosos de mando, Marcos está evocando lo que ha sido, a su juicio, el elemento esencial de la iglesia de los zebedeos, que debía instaurarse de un modo glorioso en Jerusalén, sin haber entendido la lección de la cruz, y sin volver a Galilea (como pedirá el joven de la pascua en 16, 6-7) .

Partiendo de este relato, se puede añadir que el mayor riesgo de la iglesia no se encuentra fuera (en escribas judíos y gobernadores romanos), sino en sus propios miembros, que, con pretexto de servicio mesiánico y acción liberadora, quieren mandar sobre los otros. Jacob y Juan son hermanos que (en vez de combatirse como Caín y Abel) se unen entre sí, para imponer su dominio sobre el resto de los Doce (y sobre todo los otros).

Ellos conservan el nombre de su padre (Hyioi Zebedaiou: Hijos de Zebedeo) y parecen buscar dentro de la iglesia un tipo de poder paterno, uno a la derecha, otro a la izquierda de la gloria de Jesus (10, 37). De Jacob sabemos que fue ejecutado por Agripa, en torno al año 44, quizá por sus pretensiones de “poder” (cf. Hech 12, 2).

b. 10, 38-40. Respuesta. Beberéis mi cáliz

38 Jesús les replicó: No sabéis lo que pedís. )Podéis beber el cáliz que yo he de beber, o ser bautizados con el bautismo con que seré bautizado? 39 Ellos le respondieron: Sí, podemos. Jesús entonces les dijo: Beberéis el cáliz que yo he de beber y seréis bautizados con el bautismo con que yo seré bautizado. 40 Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado.

Jesús no acepta, ni rechaza lo que piden los Zebedeos, sino que niega su misma petición como carente de sentido: «¡No sabéis lo que pedís!» (10, 38). Los zebedeos han seguido a Jesús y, sin embargo, no entienden su propuesta, no comprenden que él no quiere ocupar un trono (¡no quiere reinar!), sino regalar la vida por los demás, para que todos, hombres y mujeres (y en especial los más necesitados), sean “reyes”. Estos zebedeos, que llevan largo tiempo con Jesús no saben ni lo más elemental: ¡Jesús no busca el primer trono, ni para sí, ni para los demás, pues su Reino no puede entenderse en línea de “toma de poder”!

Ésta es la paradoja: Ellos pueden morir y morirán por Jesús, pero sin haberle entendido del todo (según Marcos). Otros muchos murieron por la causa de Israel, en la gran guerra del 66-73 d.C. (hasta la toma de Masada), y de ellos habla con admiración y distancia Flavio Josefo. Pero no murieron como Jesús, sino de otra manera (por otros caminos, con otros intereses).

El tema no es mandar, sino regalar la vida. Así les pregunta Jesús: “¿Podéis beber mi cáliz, bautizaros con mi bautismo?” (10, 38-39a). Ellos desean mandar con Jesús, para imponerse. Jesús les pregunta si pueden seguirle en su entrega, entregando su vida. Frente a la gloria que buscan en él, Jesús les ofrece su camino de entrega, expresado en el signo del cáliz (que significa solidaridad y muerte) y en la señal del bautismo (que implica también muerte: quedar bajo el poder de las aguas destructoras). En el fondo les pregunta si están dispuestos a morir con (como) él. Ellos responden que sí: ¡podemos! Ciertamente, no son miedosos o egoístas vulgares.

(a) Los zebedeos piden trono, pero Jesús sólo les puede ofrecer su propio gesto de entrega de la vida, garantizando su fidelidad en el camino mesiánico: «El cáliz que yo bebo beberéis, con el bautismo con que yo soy bautizado os habréis de bautizar» (10, 39). De esa manera, ellos reciben y realizan la misma vocación del Hijo del hombre, en gesto de entrega de la vida. Esto es lo que Jesús puede ofrecer a los que vengan a seguirle, subiendo con él a Jerusalén. Eso significa que los zebedeos han seguido a Jesús, e incluso han muerto por él, pero no lo han hecho de forma verdadera (en gesto de puro servicio de amor).

(b) Jesús no puede darles un trono sobre otros, sino ofrecerles un lugar en su camino de entrega, poniéndose (y poniéndoles) en manos de Dios. Lo mismo ha de pasar a los demás discípulos: «Sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa que yo pueda concederos, sino que es para aquellos para los que ha sido reservado» (10, 40). Jesús deja la Gloria en manos de Dios Padre (como indica el pasivo divino de hetoimastai: a los que Dios lo ha reservado), pero sabe que ella no consiste en sentarse en unos tronos sobre los demás, sino en compartir la vida con todos. Leer más…

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¿Triunfar o servir? Domingo 29. Ciclo B

Domingo, 21 de octubre de 2018

0029Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

En las lecturas de los domingos anteriores Jesús ha ido instruyendo a los discípulos a propósito de los más diversos temas (los niños, el divorcio, la riqueza, etc.). En el de hoy da su última gran enseñanza antes de subir a Jerusalén para la pasión.

En lo que piensa Jesús

Todo comienza con el tercer anuncio de la pasión y resurrección, que no se lee, pero que es fundamental para entender lo que sigue. Jesús repite una vez más a los discípulos que los sumos sacerdotes y los escribas lo condenarán a muerte, lo entregarán a los paganos, se burlarán de él, le escupirán, azotarán y matarán.

En lo que piensan Santiago y Juan: Presidente del Gobierno y Primer Ministro

Igual que en los casos anteriores, al anuncio de la pasión sigue una muestra de incomprensión por parte de los apóstoles: Santiago y Juan, dos de los más importantes, de los más cercanos a Jesús, ni siquiera han prestado atención a lo que dijo.

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:

-Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.

Les preguntó:

-¿Qué queréis que haga por vosotros?

Contestaron:

-Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Mientras Jesús habla de sufrimiento, ellos quieren garantizarse el triunfo: “sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. “En tu gloria” no se refiere al cielo, sino a lo que ocurrirá “en la tierra”, cuando Jesús triunfe y se convierta en rey de Israel en Jerusalén: quieren un puesto a la derecha y otro a la izquierda, Presidente de Gobierno y Primer Ministro. Para ellos, lo importante es subir.

Jesús replicó:

-No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?

Contestaron:

-Lo somos.

Jesús les dijo:

-El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.

La respuesta de Jesús, menos dura de lo que cabría esperar, procede en dos pasos. En primer lugar les recuerda que para triunfar hay que pasar antes por el sufrimiento, beber el mismo cáliz de la pasión que él beberá. No queda claro si Juan y Santiago entendieron lo que les dijo Jesús sobre su cáliz y su bautismo, pero responden que están dispuestos a lo que sea. Entonces Jesús, en un segundo paso, les echa un jarro de agua fría diciéndoles que, aunque beban el cáliz, eso no les garantizará los primeros puestos. Están ya reservados, no se dice para quién.

La reacción de los otros diez y la gran enseñanza de Jesús

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, reuniéndolos, les dijo:

-Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

¿Por qué se indignan? Probablemente porque también ellos ambicionan los primeros puestos. Jesús aprovecha la ocasión para enseñarles cómo deben ser las relacio­nes dentro de la comunidad. En la postura de los discípulos detecta una actitud muy humana, de simple búsqueda del poder. Para que no caigan en ella, les presenta dos ejemplos opuestos:

1) el que no deben imitar es el de los reyes y monarcas helenísticos, famosos por su abuso del poder: “Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las opri­men”.

2) el que deben imitar es el del mismo Jesús, que ha venido a servir y a dar su vida en rescate por todos.

En medio de estos dos ejemplos queda la enseñanza capital: “el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos”. En la comunidad cristiana debe darse un cambio de valores absoluto.

Pero esto es lo que debe ocurrir “entre vosotros”, dentro de la comunidad. Jesús no dice nada a propósito de lo que debe ocurrir en la sociedad, aunque critica indirectamente el abuso de poder.

Primera lectura: Isaías 53,10-11

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento.
Cuando entregue su vida como expiación,
verá su descendencia, prolongará sus años;
lo que el Señor quiere prosperará por sus manos.
A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará,
con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos,
cargando con los crímenes de ellos.

Este texto se ha elegido como comentario de las palabras de Jesús: “el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos” y de sus referencias anteriores a la pasión (el cáliz y el bautismo). Por eso comienza diciendo que El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento; unas palabras que escandalizan por la forma de hablar de Dios, pero que hay que interpretarlas como un recurso para el triunfo final. De hecho, el texto de Isaías insiste más en el éxito de Jesús (verá su descendencia, prolongará sus años, verá y se hartará) y de su obra (el plan de Dios prosperará por sus manos, justificará a muchos).

Reflexiones

1. Este pasaje constituye la última enseñanza de Jesús antes de la pasión, en la que nos deja su forma de entender su vida: “El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. Este ejemplo es válido para todos los cristianos, no sólo para papas y obispos.

2. Esta espléndida enseñanza no nos habría llegado si Santiago, Juan y los otros diez hubieran sido menos ambiciosos. Los fallos humanos pueden traer grandes beneficios.

3. La enseñanza de Jesús ha calado muy poco en la Iglesia después de veinte siglos y en ella se sigue dando un choque de ambiciones al más alto nivel. La única solución será tener siempre presente el ejemplo de Jesús.

4. El texto de Isaías nos ayuda a mirar con esperanza los momentos difíciles de nuestra vida. Aunque la impresión que podemos tener a veces es que Dios nos está triturando con el sufrimiento, no es ésa su intención, sino sacar de nosotros algo muy bueno.

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Domingo XXIX del Tiempo Ordinario. 21 de octubre de 2018

Domingo, 21 de octubre de 2018

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Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso…”

(Mc 10, 35-45)

Es triste que el evangelio de hoy no haya perdido actualidad. Si nos asomamos al panorama político actual vemos claramente cómo “los jefes de los pueblos los tiranizan, y los grandes los oprimen.”

Parece que el deseo de poder es algo “incrustado” en la condición humana. Santiago y Juan querían ser importantes, poderosos. No querían ser un discípulo más y no les bastaba ser uno de los “doce”. Ellos quería ser los primeros. Bueno, los segundos. Estar a la derecha y a la izquierda de Jesús.

Y hay que ver cómo se acercan a Jesús, más que pedirle o preguntarle le exigen: “ Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.”

Los otros diez, aunque no se han atrevido a exigir nada a Jesús, adolecen de los mismo. Se indignan porque en el fondo todos quieren lo mismo. Todos queremos lo mismo.

Los discípulos de hoy no somos muy distintos a estos doce. La historia de la Iglesia es preclara en este sentido. No faltan luchas de poder, ni tiranías, ni opresiones.

Parece que las últimas frases del evangelio de hoy se nos suelen olvidar. “Vosotros, NADA DE ESO: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; el que quiera ser el primero, sea el esclavo de todos.”

Las olvidamos no porque sean difíciles de entender, sino más bien porque no necesitan ninguna explicación. Son demasiado claras.

Ah!, sí, a veces nos acordamos de estas palabras de Jesús, sobre todo para “lanzárselas” a otra persona. La mota del ojo ajeno es fácil de ver. Se las recordamos a las demás. Hablamos mucho de servicio y hasta escribimos libros, pero el servicio callado y desinteresado sigue siendo un bien escaso.

Nos gusta tanto ser las primeras que enseguida pensamos: “Bien, pues yo seré la primera en servir”. Pero entonces no servimos para ser como Jesús sino para que se nos reconozca, para ser grandes, importantes, para ser las primeras. Y quizá entonces ese servicio no nos lleve al Reino de Dios sino a cualquier tiranía humana.

Oración

Libéranos, Trinidad Santa, de la angustia de no poder ser el primero. Libéranos de los sentimientos de culpar de nuestros fallos al otro.

(Cfr. “Liberame”, Brotes de Olivo.)

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa 

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Consumirse sirviendo es la máxima gloria.

Domingo, 21 de octubre de 2018

Scene 07/53 Exterior Galilee Riverside; Jesus (DIOGO MORCALDO) is going to die and tells Peter (DARWIN SHAW) and the other disciples this not the end. Mc 10, 32-45

Sigue el camino hacia Jerusalén. Al anunciar Mc tres veces la pasión, está mostrando la rotundidad del mensaje. Al proponer después de cada anuncio, la radical oposición de los discípulos, está resaltando la dificultad del seguimiento. A continuación del primer anuncio, Pedro dice a Jesús que, de pasión y muerte, ni hablar. Después del segundo, lo discípulos siguen discutiendo quién era el más importante. Hoy, al tercer anuncio de la pasión, los dos hermanos pretenden sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda ‘en su gloria’.

Uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Le llaman pomposamente maestro, pero van a decirle lo que tiene que hacer, no a aprender lo que él les está enseñando. Parece que Santiago y Juan están pidiendo los primeros puestos en el reino terreno que Jesús va a instaurar en Jerusalén. Pero aunque estuvieran pensando en el reino escatológico, estarían manifestando el mismo afán de superioridad. Ya decíamos el domingo pasado que la actitud egoísta es la misma, se pretendan seguridades para el más acá o para el más allá.

No sabéis lo que pedís. Se refleja una diferencia abismal de criterios. Jesús y los discípulos están en distinta longitud de onda. Con esta frase, Mc puede estar proponiendo una sutil proyección sobre el momento mismo de la muerte de Jesús. Si tenemos en cuenta que, para Jesús, el lugar de la gloria es la cruz, le estarían pidiendo que vayan con él a la muerte. Curiosamente, todos los evangelios nos dicen que, efectivamente, había en aquel momento uno a su derecha y otra a su izquierda, pero eran malhechores comunes.

Los otros diez se indignaron. Esta reacción es la señal inequívoca de que todos estaban deseando los mismos puestos. El resto de los discípulos tenían las mismas ambiciones que los dos hermanos, pero eran cobardes y no tenían la valentía de manifestarlo. Normalmente en la protesta por lo que hace otro podemos manifestar el deseo de hacer lo mismo. La inmensa mayoría de los cristianos seguimos intentando utilizar a Dios en nuestro provecho.

Los jefes de los pueblos lo tiranizan… Es impresionante el resumen que hace de la manera de utilizar el poder en el mundo. Jesús no crítica ni la democracia ni la monarquía; critica a las personas que ejercen el poder oprimiendo. Jesús da por supuesto que en el ámbito civil, lo normal es ejercer el poder tiranizando y oprimiendo a los demás. Pero ¡qué distinto lo que propone a sus seguidores! Nada de eso sino todo lo contrario: Servir. Una lección que los cristianos tardaron en aprender y olvidaron demasiado pronto.

El puesto está ya reservado. Una incoherencia más del evangelio. Jesús da por supuesto que alcanzará la gloria, en Mt dice reino. En el año 80 los cristianos aún no se han bajado del burro: dan por supuesto que Jesús alcanzó la gloria de un reino. En veinte siglos muy pocos cristianos comprendieron que la mayor gloria del hombre es dedicar su vida a los demás y deshacerse en beneficio de todos. Seguimos esperando un premio.

El Hijo de hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir. Ahora no son los jefes de los sacerdotes los que le quitan la vida, sino que es él el que la entrega libremente. Este cambio de perspectiva en muy importante para el sentido general. Al decir que da su vida, el texto griego no dice “zoe” ni “bios” sino “psyche”, que no significa exactamente vida, sino lo humano, lo psicológico, la persona. Dar su vida, no significaría morir, sino poner su humanidad al servicio de los demás mientras vive, sirviendo.

Hoy muy probablemente en la homilía se criticará a la Iglesia porque no sigue el evangelio huyendo de todo poder y sirviendo a todos. Los entes de razón no son sujetos de reacciones humanas. Jesús critica a la persona concreta que actúa desde el poder para oprimir a los demás. Somos las personas con nombre y apellidos las que seguimos actuando sin tener en cuenta el evangelio. En muy pocos siglos los cristianos volvieron a considerar correcto lo que Jesús había criticado tan duramente en los evangelios.

El evangelio nos dice, por activa y por pasiva, que el cristiano es un ser para los demás. Si no entendemos esto, no hemos comprendido el a b c del cristianismo. Pero este mensaje es también la x, porque es la incógnita más difícil de despejar, la realidad más camuflada bajo la ideología justificadora que siempre segrega toda religión institucionalizada. Somos cristianos en la medida que nos damos a los demás. Dejamos de serlo en la medida que nos aprovechamos o queremos dominarlos de cualquier forma para estar por encima de ellos.

Este principio básico del cristianismo no ha venido de ningún mundo galáctico. Ha llegado hasta nosotros gracias a un ser humano en todo semejante a nosotros. Lo descubrió en lo más hondo de su ser. Al comprender lo que Dios era en él, al percibirlo como don total, Jesús hizo el más profundo descubrimiento de su vida. Entendió que la grandeza del ser humano consiste en esa posibilidad que tiene de darse como Dios se da. Jesús descubrió que ese era el fin supremo del hombre, darse, entregarse totalmente, definiti­vamente.

En ese don total, encuentra el hombre su plena realización. Cuando descubre que la base de su ser es el mismo Dios, descubre la necesidad de superar el apego al falso yo. El ego es siempre falso porque es una creación mental, por eso necesita estar siempre afianzándose. Liberado del “ego”, se encuentra con la verdadera realidad que es. En ese momento, su ser se expande y se identifica con el Ser Absoluto. El ser humano se hace uno con Él. Esa es la meta, no hay más. Ni Dios puede añadir nada a ese ser, porque es ya una misma cosa en él.

Mientras no haga este descubrimiento, estaré en la dinámica del joven rico, de los dos hermanos y de los demás apóstoles: buscaré más riquezas, el puesto mejor y el dominio de los demás. Si acepto darme a todos por programa­ción, será a regañadientes y esperando una recompensa, aunque sea espiritual. Estoy buscando potenciar mi “ego”. Tampoco se trata de sufrir, de humillarse ante Dios o ante los demás, esperando que después, Dios me lo page con creces. La máxima gloria será vivir y desvivirse en beneficio de los demás.

Los evangelios están escritos desde una visión mítica. En el relato no se cuestiona que Jesús se sentará en su trono ni que habrá alguien a su derecha y a su izquierda, pero a renglón seguido nos dice que la gloria consiste en el servicio, en el amor manifestado. El amor es lo contrario al egoísmo y lleva consigo la desaparición del ego. Superado el individualismo, solo queda la unidad. Los honores y la gloria solo son posibles mientras persista el ego; una vez superado, todo es UNO. Ya no hay un sujeto que pueda recibir gloria ni otro que la da.

El objetivo último de Jesús fue entregarse, deshacerse en beneficio de los demás. Así, llegó a su plenitud como ser humano. Su consumación fue idéntica realidad a su consumición en favor de los demás. No tiene ningún sentido que lo hiciera esperando una recompensa de gloria o reino. La superación del yo y la identificación con Dios es el Reino y su máxima gloria. No hay, no puede haber más. Ya no hay un Dios que glorifique ni un Jesús glorificado. Cuando dijo: yo y el Padre somos uno, manifestó que había llegado hasta el final.

Meditación

Opresión, tiranía, sometimiento, esclavitud, servidumbre.
Entre vosotros nada de eso, dice Jesús.
Pero todo eso lo encontramos en cada uno de nosotros.
La larga lucha que tuvo Jesús con sus discípulos
es la misma que tenemos que llevar a cabo
cada uno de nosotros contra nuestro falso yo.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Una opción de vida.

Domingo, 21 de octubre de 2018

maxresdefaultSi fuera tan fácil hacer lo que se debe, como conocerlo, las ermitas serían catedrales y palacios las cabañas” (Shakespeare)

21 de octubre. Domingo XXIX del TO

Mc 10, 35 -45

Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir

Un pensamiento hoy generalizado: en un momento como el actual, considerar imprescindible el desarrollo de caminos y maneras de hacer, que permitan una vida digna para todos. Hay que partir de la idea de una concepción de lo que es una vida digna, que va más allá del tener cubiertas las necesidades básicas, ya que igualmente importante es poder desarrollarse en el ámbito de las relaciones, de manera que podamos sentirnos en igualdad de condiciones y respetado por los demás. Esto facilitará a su vez la posibilidad de vivir sin miedo y tener autonomía. Además, para una vida digna es necesario ser capaz de cuidar a quienes lo necesitan en el entorno próximo, así como ser capaz de cuidarse uno mismo.

Tres posibles líneas de acción para conseguirlo: 1). Apoyo a quienes viven en la pobreza, reflexionando sobre cómo poder hacer frente juntos a las dificultades que aparecen; 2). Lucha a nivel legal y político para cambiar las leyes injustas contra quienes viven en la pobreza; 3).  Promoción de una reflexión de la sociedad sobre la necesidad de cambiar nuestra manera de vivir para poder así alcanzar un horizonte de equidad, justicia y respeto a todas las personas.

En uno de los templos del norte de la antigua capital de Tailandia, Sukotai, se alzaba desde antiguos tiempos una gran estatua de Buda. Aunque no era una de las más bellas y refinadas de las obras de arte budista tailandés, se había mantenido durante 500 años y se convertido en objeto de veneración por su incuestionable longevidad. Este Buda había sido testigo de violentas tormentas, cambios de gobierno y ejércitos invasores, pero había resistido. Llegó un momento, sin embargo, que los monjes que cuidaban el templo observaron que la estatua había empezado a agrietarse y que pronto iba a necesitar ser reparada y pintada de nuevo. Tras un período que resultó caluroso y seco, una de las grietas se hizo tan ancha que a un monje curioso se le ocurrió tomar una linterna para investigar lo que había allí dentro. Lo que apareció de golpe al iluminar la grieta fue ¡el destello brillante del oro! En el interior de aquella sencilla estatua, los residentes del templo descubrieron una de las imágenes de oro de Buda más grandes y luminosas que se han creado en el sureste asiático. Los monjes creen que esta deslumbrante obra de arte fue cubierta con yeso y arcilla para protegerla durante las épocas de conflictos y disturbios.

Jack Kornfiel hace el siguiente comentario de esta historia en La sabiduría del corazón: “De un modo muy parecido, cada uno de nosotros ha tenido que hacer frente a situaciones amenazantes que nos han llevado a cubrir nuestra nobleza innata. Al igual que la gente de Sukotai había olvidado al Buda de oro, también nosotros hemos olvidado nuestra naturaleza esencial. La mayor parte del tiempo actuamos desde la capa protectora. El principal objetivo de la psicología budista es ayudarnos a ver debajo de esa armadura y destapar nuestra bondad original, denominada nuestra naturaleza de Buda”.

En la mente humana existen opciones de vida ignoradas también durante siglos y ya es hora de que las descubramos y tratemos de beneficiarnos de su inmensa riqueza, como hicieron los monjes de aquel templo.

Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir (Mc 35). Y yo, personalmente te pido me concedas la riqueza de encontrarte, porque entiendo que no es tarea fácil. En El mercader de Venecia de William Shakespeare, (Acto I, Escena I, lo manifestaba en estos términos Porcia, uno de sus principales personajes: “Si fuera tan fácil hacer lo que se debe, como conocerlo, las ermitas serían catedrales y palacios las cabañas”.

LA CATEDRAL TRANSFIGURADA

Alfarero del alma,
que bates las alas de tus manos en la pila
hasta tornar el barro
en figuras divinas.

Deseo en oración que a Dios se eleva,
sin fe de petición… ¡sólo deseo!

Anclada airosa sobre el suelo
-en plenitud de humanidad-
desmelenada al cielo.

(EN HIERRO Y EN PALABRAS.
Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Yo también soy hij@ de Zebedeo. Y quiero salir en el selfie con Jesús.

Domingo, 21 de octubre de 2018

borrador-automatico34Mc 10, 35-45

“Queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Con esta frase, Santiago y Juan han pasado a la historia como dos inconscientes que no comprendieron el estilo de vida de Jesús, aunque habían convivido unos años con Él.

Algo semejante nos ocurre a nosotros y a las comunidades eclesiales. ¿Estamos libres de la ignorancia que tenían los dos hermanos? ¿No nos vemos reflejad@s en esa petición? ¿Cómo es nuestra oración de petición? ¿Es un abandono confiado en las manos del Abbá? ¿O hacemos bullying al mismísimo Dios porque queremos que haga lo que le pedimos? ¿Nos sentimos “señores” de nuestra vida y de nuestra historia, y no le cedemos ese puesto ni a Dios? ¿Con qué convencimiento decimos “que se haga tu voluntad…” en el Padrenuestro?

El protocolo, en tiempos de Jesús y ahora, destaca dos lugares de honor: a la derecha y a la izquierda del personaje principal. ¿Queremos  salir siempre en el selfie con Jesús? ¿Queremos  figurar en determinados puestos y que se reconozcan nuestros méritos y compromisos? ¿Cómo pide nuestro ego su alimento cotidiano?

El evangelio de hoy nos pone frente a la actitud de estos dos hermanos como si fueran un espejo que nos muestra lo que somos y nuestros deseos más profundos e inconfesables.

Los otros diez apóstoles se indignaron. Como nos indignamos nosotr@s cuando presenciamos escenas semejantes. Estamos hech@s del mismo barro. Tenemos la misma raíz humana que los apóstoles, la misma naturaleza herida. Además, hemos perdido algo muy valioso: la corrección fraterna.

Jesús corrigió a los doce y les hizo tomar conciencia de la realidad política y religiosa en la que vivían: los poderosos eran opresores, no servidores. Las autoridades romanas y el sanedrín eran buena muestra de ello.

Los dos hermanos habían dejado sus barcas para formar parte de proyecto del Reino… y ahora querían imponerle a Jesús su propio proyecto y subir en el escalafón.  En el curso de esa corrección, Jesús les pregunta ¿“sois capaces de…”?

A Santiago y Juan no se les ocurre responder desde su fragilidad, sino desde su soberbia: ¡Podemos!

El tiempo demostró que de lo único que fueron capaces, cuando llegó el momento de dar testimonio en la pasión, fue de esconderse como ratas para no perder la vida.

Como ellos, puede que nos creamos capaces de muchas cosas, y deseemos tener más poder. Pero hay que ser una gran persona para que el ejercicio del poder no se nutra con la savia de los siete pecados capitales (avaricia, soberbia, lujuria, envidia, ira, gula, pereza…) Miremos el panorama de quienes detentan el poder en el ámbito político, eclesial, familiar, laboral etc. y saquemos conclusiones. Y ojalá no quedemos fuera del “mea culpa”, en la parte que nos corresponde.

Poder y servicio deberían estar íntimamente entrelazados, pero habitualmente son como dos caras de una moneda: no es posible verlas al mismo tiempo.

Cuando Santiago, Juan y sus diez compañeros estaban mirando la cara del poder, Jesús les ayuda a dar la vuelta a la moneda y fijarse en la riqueza del servicio.

Por eso, este  evangelio nos invita también a revisar seriamente cómo comprendemos y vivimos el servicio en la Iglesia y en las iglesias.

Servir… ¿a quién? ¿Cómo? ¿A cambio de qué? Servir no es hacer las tareas que la otra persona puede hacer, pero no las hace por comodidad. Servir no es vivir con sumisión ni permitir que pisoteen la dignidad.

Junto a la tolerancia cero en la pederastia, ojalá lleguemos a tolerancia cero en el servilismo en el ámbito eclesial.   Es cuestión de caminar en esta dirección.

Finalmente, el evangelio nos invita también a preguntarnos: ¿pedimos sentarnos en su gloria y gestionar nuestro puesto en el Reino, tras la muerte?

Hay una teología que atufa, basada en los premios, merecimientos y enchufes. Esa teología nos invita a razonar de este modo: por si acaso no entran todos en la gloria…, asegurémonos un buen puesto lo antes posible. Recordemos a Dios todo lo que le hemos dado, para que no lo olvide, y nos guarde un puesto de honor.  Repitamos ritos y oraciones que tienen promesa de vida eterna.

Si es así, ¡somos hij@s de Zebedeo!

Marifé Ramos

Fuente Fe Adulta

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Evangelizar no es adoctrinar.

Domingo, 21 de octubre de 2018

imagesDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. DÍA DE LAS MISIONES.

Celebramos hoy el clásico día del DOMUND, día de las misiones.

o En este día de la Misiones celebramos el gozo del Evangelio.

o Nos sentimos solidarios con las comunidades cristianas en misión.

o Y nos recordamos a nosotros mismos el compromiso de comunicar, de transmitir esa buena

02. EU – ANGELION: BUENA – NOTICIA.

El punto de partida es el evangelio, la buena noticia de Jesucristo.

El evangelio es salvación. La salvación no es una doctrina que se da en un libro, sino que el evangelio es la experiencia de sentirse amado por Dios. Decía el papa Benedicto que somos salvados cuando tenemos la vivencia de sentirnos definitivamente amados, suceda lo que suceda.

El evangelio del Señor es una alegría (salvación) no una carga, un “peso muerto”, una amenaza, una un sistema legal o cultural, mucho menos una culpabilidad, etc.

Si lo que llamamos cristianismo (o religión o Iglesia) no nos causa serenidad, sentimientos de bondad, esperanza, es que no es el Evangelio del Señor ni es cristianismo, sino un “subproducto religioso”.

03. LA MISIÓN ES UNA HERMOSA TAREA ECLESIAL.

club-misionero-infantilLa misión ha estado siempre presente en la conciencia de la vida eclesial.

Ya Jesús envió a los suyos a predicar y a expulsar demonios. San Pablo realizó tres largos viajes misioneros por los pueblos del Mediterráneo.

Siempre, más o menos, ha habido misioneros en la vida eclesial. Recordemos el gran movimiento misional a partir del siglo XVI: los jesuitas, franciscanos. Recordemos las congregaciones misioneras que nacen en el siglo XIX: Padres blancos, Combonianos, Consolata, etc.

También a nosotros nos llegó el evangelio, la fe. Muy posiblemente S Pablo llegó a Tarraco-nova: Tarragona. Al menos San Pablo anuncia su deseo de llegar a Hispania. Escribe Pablo en la carta a los romanos:

Así que una vez terminado este asunto y entregado oficialmente el fruto de la colecta, partiré para España” (Ro. 15, 23-28).

Una tradición dice que el cristianismo llegó al País Vasco por la depresión del Ebro.

Sea como fuere, el bien tiende a comunicarse. Las personas y los pueblos hemos de comunicar lo que para nosotros es bueno y valioso. Es lo que en el mundo de la educación (pedagogía) llaman socialización. Todo pueblo transmite lo que para él es valioso: su cultura, su idioma, sus creencias, sus mitos, su fe, etc.

Hoy en día la cosa está un poco bronca con la cuestión de si se enseña o no religión en la escuela. Si se duda y discute es porque el Evangelio no es ya un valor para gran parte de nuestro pueblo.

La siguiente pregunta será ¿y porque no es un valor? ¿Quizás porque en vez del evangelio de la bondad de Dios hemos degenerado en la comunicación de una doctrina fría, unos ritos y poco más? Quizás es que no transmitimos evangelio, sino un entramado doctrinal-normativo lejano al Evangelio del Señor.

Misionar es anunciar la bondad y la misericordia del Señor. El papa Francisco habla con alguna frecuencia de curar heridas y siempre habla de misericordia.

El Evangelio cura, sana la vida, sobre todo las zonas y momentos de enfermedad, de debilidad. Y cura no a bofetadas, sino con misericordia. Si Jesús hubiese conocido el problema moderno, nuestro, de las rupturas y separaciones posiblemente habría añadido en sus palabras sobre el final de la historia (Mt 25,31ss): estuve divorciado y me acogisteis.

El Evangelio hace bien, en el evangelio se está bien, (pero no confundamos la buena noticia con los sistemas religiosos).

04. SOLIDARIDAD CON LAS IGLESIAS.

101300503615Con frecuencia evocamos y oramos por las misiones en nuestra Eucaristía. Seamos solidarios en la fe con tantas comunidades extendidas por toda la tierra.

o Pobres comunidades africanas atendidas por un catequista nativo africano. Estas comunidades no tienen sacerdotes, pero tienen evangelio y fe.

o Comunidades en Latinoamérica alentadas por el espíritu de un modo eclesial vivido desde los pobres, (Teología de la Liberación) con el testimonio de tantos mártires. La canonización de Óscar Romero –y de Pablo VI- les supondrá un poco de “aliento vital”, y a muchos de nosotros también.

o Comunidades del lejano mundo oriental en cuyas tradiciones y religiones hay semillas de la Palabra.

Son hermanos nuestros en la fe y en la esperanza. En este día misional seamos solidarios en la fe y en la caridad.

Demos gracias a Dios por el evangelio que hemos recibido y que guía nuestra vida. Dejemos de lado lo que no sea evangelio, lo que no sea expresión de la misericordia de Dios.

ID POR TODO EL MUNDO Y PREDICAD LA BONDAD DE DIOS

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