Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

08 Diciembre. Segundo Domingo de Adviento

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en 08 Diciembre. Segundo Domingo de Adviento

C83C19EC-C209-479C-8FD7-2567670279E0

Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.”

(Mt 3, 1-12)

Acudid vosotras y vosotros también…

En este segundo domingo de adviento el evangelista Mateo nos presenta a un Juan Bautista enfadado, o por lo menos, indignado y muy poco preocupado por la imagen, el márquetin o porque se le vaya la gente.

Ahí le tenemos con su curioso atuendo: vestido de piel de camello y correa de cuero, con una dieta también extraña a base de saltamontes y miel silvestre.

Que cuando se ha concentrado a su alrededor mucha gente (toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán) se pone a insultar a voz en grito a los fariseos y saduceos, les llama “raza de víboras” y manda al cuerno sus privilegios diciéndoles que Dios puede sacar hijos de Abrahán de las piedras. Y a partir de ahí ya son todo amenazas: el hacha, el fuego y el bieldo.

La verdad es que todo junto da un poco de miedo. Si lo pienso despacio no sé si iría corriendo a bautizarme o correría en sentido contrario…

Realmente el anunciante y el anunciado se parecen poco. Aunque es verdad que Jesús tampoco se quedará corto a la hora de dedicarles algunos insultos a los fariseos y escribas, incluso a Herodes.

Pero en lo que no se parecen nada de nada es en la experiencia de Dios. Juan nos habla de un Dios justiciero, que tiene ya el hacha en la mano… Jesús nos dirá que Dios tiene una paciencia y una misericordia infinitas y que no pretende ni siquiera quebrar la caña cascada, ni apagar en pábilo vacilante.

Sin embargo, también Jesús nos invitará a la conversión, pero no por temor, ni principalmente para quitarnos los pecados, no. Jesús nos invita a volver a nuestro Dios porque sabe que mientras le falte uno solo de sus hijos, una sola de sus ovejas o una sola de sus monedas, Dios no está tranquilo, no puede estarlo.

Oración

Dios nos está esperando con un abrazo inmenso y Jesús nos dice: ¡Acudid! a los brazos del Padre.

¡Acudid! Porque lo que tiene en la mano no es un hacha, es un anillo. (Cfr. Lc15, 22)

Porque solo es capaz de “amenazarnos” con cargarnos a sus hombros para llevarnos a casa. (Cfr. Lc15,5)

¡Acudid! Porque está deseando encontraros y celebrar una fiesta con sus amigas y vecinas. (Cfr. Lc 15, 9).

Gracias, Trinidad Santa, por esta segunda semana llena de abrazos.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

 

Biblia, Espiritualidad, Iglesias Pentecostales , , , , , , , ,

Segundo Domingo de Adviento. María Inmaculada. 8 diciembre, 2019

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Segundo Domingo de Adviento. María Inmaculada. 8 diciembre, 2019

II-D-de-adv-Inmaculada

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús.”

(Lc 1, 26-38)

En mitad de nuestro tiempo de adviento irrumpe esta fiesta importante de María. Hoy celebramos la Inmaculada Concepción de María, un dogma de fe. Algo muy importante para la teología pero difícil de explicar y de entender, como sucede con la mayoría de las cosas importantes.

Pero como en este espacio no tratamos de hacer teología sino de acercarnos, de una manera orante, a la Palabra de Dios, podemos dejar el dogma y quedarnos con María.

María, una mujer sencilla de Nazaret que recibe la visita de un ángel que le pone la vida del revés. “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo…” Y nos podemos quedar con la capacidad que tuvo María de pasar de la turbación (“Ella se turbó ante estas palabras…”) a la decisión (“…hágase…”).

María, con toda su libertad (y eso significa con miedos, con dudas y vacilaciones) acepta la misión que Dios le propone. Acoge su invitación y lo hace con todas las consecuencias.

Las representaciones artísticas del momento de la anunciación suelen ser todas ellas en lugares idílicos y nos presentan una bella escena que transmite alegría y serenidad. De hecho “La anunciación” es uno de los misterios de gozo del rosario. Y está bien que sea así, Pero no olvidemos que María con su “hágase” a los planes de Dios está dando un salto al vacío.

Eso de que una joven soltera se quedase embarazada no era en el tiempo ni en la cultura de María (ni ahora en muchas culturas) algo trivial, podía llegar a significar, en el peor de los casos, la pena de muerte de esa mujer.

Por eso, el “hágase” de María está lleno de compromiso y de confianza, de abandono en las manos de Dios.

Oración

Acompáñanos, María de Nazaret, en este itinerario de adviento. Se nuestro modelo de compromiso y fidelidad, de audacia y de coraje.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

El Profeta ve más allá de las apariencias.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en El Profeta ve más allá de las apariencias.

gargallo4Mt 3, 1-12

Hoy, los profetas Isaías y Juan tienen la palabra. La palabra de un profeta no es fácil de aceptar porque obliga a cambiar, y eso no nos gusta. El profeta es el hombre que ve un poco más allá, o más hondo, que el resto de los mortales. Esa ventaja nace de su postura escudriñadora. No le gusta lo que ve a su alrededor y busca algo nuevo. Esa novedad la encuentra entrando dentro de sí y viendo las exigencias de su verdadero ser. El profeta no es un portavoz enviado desde fuera; es siempre un explorador del espíritu humano que tiene la valentía de advertir a los demás de lo que ve.

Hoy Isaías anuncia lo que debía ser cada hombre personalmente y lo que podía ser la comunidad. Pero extiende los beneficios de una comunidad auténticamente humana a toda la creación. El causante de ese maravilloso cambio será el Espíritu. Los tiempos mesiánicos llegarán cuando las ciencias humanas no tengan la última palabra, sino que la norma última sea “la ciencia del Señor”. Sencillamente genial. Hoy sabemos que esa sabiduría de Dios está en lo hondo de nuestro ser y allí debemos descubrirla.

Lo primero que nos anuncian es que nacerá algo nuevo de lo viejo. En lo antiguo, aunque parezca decrépito y reseco, siempre permanece un germen de Vida. La Vida es más resistente de lo que normalmente imaginamos. En lo más hondo de todo ser humano siempre queda un rescoldo que puede ser avivado en cualquier instante. Ese rescoldo es el punto de partida para lo nuevo, para un verdadero cambio y conversión.

El evangelio del hoy, leído con las nuevas perspectivas que nos da la exégesis, nos puede abrir increíbles cauces de reflexión. Es un alimento tan condensado, que necesitaría horas de explicación (diluirle para convertirlo en digerible). El problema que tenemos es que lo hemos escuchado tantas veces, que es casi imposible que nos mueva a ningún examen serio sobre el rumbo de nuestra vida. Y sin embargo, ahí está el revulsivo. Pablo ya nos lo advierte: “La Escritura está ahí para enseñanza nuestra”

En aquellos días. Este comienzo es un intento de situar de manera realista los acontecimientos y dejarlos insertados en un tiempo y en un determinado lugar. Jesús ya tenía unos treinta años y estaba preparado para empezar una andadura única. Sin embargo, los cristianos descubren que los primeros pasos los quieren dar de la mano del único profeta que aparecía en Israel después de trescientos años de sequía absoluta.

En el desierto. La realidad nueva que se anuncia, aparece fuera de las instituciones y del templo, que sería el lugar más lógico, sobre todo sabiendo que Juan era hijo de un sacerdote. Esto se dice con toda intención. Antes incluso de hablar del contenido de la predicación de Juan, nos está diciendo que su predicación tiene muy poco que ver con la religiosidad oficial, que había desfigurado la imagen del verdadero Dios.

Convertíos, porque está cerca el Reino de Dios. Está claro que se trata de una idea cristiana, aunque se ponga en boca del Bautista. Es exactamente la frase con que, en el capítulo siguiente, comienza su predicación el mismo Jesús. Sin duda quiere resaltar la coincidencia de la predicación de ambos, aunque más adelante deja claro las diferencias. Convertirse no es renunciar a nada ni hacer penitencia por nuestros pecados. Conversión (metanoia), en lenguaje bíblico, es cambiar de rumbo en la vida.

Éste es el que anunció el profeta Isaías. Esta manera de referirse al Bautista es muy interesante, porque resume muy bien lo que pensaban los primeros cristianos de Juan. Para ellos, la figura de Juan responde a las expectativas de Isaías. Juan es Elías (correa de cuero) que vuelve a preparar los tiempos mesiánicos.

Llevaba un vestido de piel de camello. La descripción del personaje es escueta pero impresionante. Su figura es ya un reflejo de lo que será su mensaje, desnudo y sin adornos, puro espíritu, pura esencia. ¡Qué bien nos vendría hoy un poco más de coherencia entre lo que vivimos y lo que predicamos! Esa falta de coherencia es lo que denuncia a continuación en los fariseos y saduceos. Juan es un inconformista que no se amolda en nada a la manera religiosa de vivir de la gente normal.

Acudía a él toda la gente. La respuesta parece que fue masiva. Se proponen dos ofertas de salvación: la oficial, Jerusalén (templo) y la protestante en el desierto. La gente se aparta del templo y busca la salvación en el desierto junto al profeta. La religión oficial se había vuelto inútil, en vez de salvar esclavizaba. Más tarde, Mt llevará a toda esa gente a Jesús, en quien encontrará la salvación definitiva.

Dad el fruto que pide la conversión. A los fariseos y saduceos, Juan les pide autenticidad, de nada sirve engañarse o engañar a los demás. Los fariseos y los saduceos eran los dos grupos más influyentes en tiempo de Jesús. También van a bautizarse. Las instituciones opresoras tratan por todos los medios de domesticar ese movimiento inesperado, pero son desenmascarados por Juan.

Los fariseos conocedores de todas las normas, cumplían más de lo que estaba mandado, por si acaso. Los saduceos eran el alto clero y los aristócratas, los que estaban más cerca del templo y de Dios. Éstos son los que tienen que convertirse. ¿De qué? Aquí está la clave. Un cumplimiento escrupuloso de la Ley compatible con una indiferencia e incluso desprecio por los demás, es contrario a lo que Dios espera. Estar todo el día trajinando en el templo no garantiza el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La conclusión es demoledora. Ninguna religiosidad que no valore en su justa medida al hombre puede tener sentido, ni entonces ni ahora. Los seres humanos somos muy propensos a dilucidar nuestra existencia relacionándonos directamente con Dios, pero se nos hace muy cuesta arriba el tener que abrirnos a los demás. Nos cuesta aceptar que lo que me exige Dios (mi verdadero ser) es que cuide del otro. Sin pudiéramos escamotear esta exigencia, todos seríamos buenísimos.

El Dios, con el que nos relacionamos prescindiendo del otro, es un ídolo. Convertirse no es arrepentirse de los pecados y empezar a cumplir mejor los mandamientos. No se trata de dejar de hacer esto y empezar a hacer aquello. No podemos conformarnos con ningún gesto externo. Se trata de hacerlo todo desde la nueva perspectiva del Ser profundo. Se trata de estar en todo momento dispuesto a darme a los demás.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Se trata de otra idea absolutamente cristiana. Juan está hablando de un bautismo distinto y superior al suyo. Toda plenitud es siempre realizada gracias al Espíritu. No está hablando propiamente del “Espíritu Santo”, sino de la fuerza de Dios que capacita a Jesús y a todo el que “se bautice en él”, para desplegar todas las posibilidades de ser humano.

Meditación

La presencia de Dios Espíritu en nosotros es la clave.
Meditar es emprender un camino hacia el hondón de mi ser.
Si de verdad quiero ser auténtico, tengo que descubrir mi ser.
El camino puede ser largo y difícil, pero no hay alternativa.
Si no lo descubro, mi vida se centrará al “ego” (falso yo).

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Actos frente a palabras

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Actos frente a palabras

1Cuando escuché sonar la campana desaparecieron el “yo” y la “campana” y sólo había tañidos” (Maestro zen)

4 de diciembre, II domingo de Adviento

Mt 3, 1-12

Dad frutos válidos de arrepentimiento y no os imaginéis que os basta decir: Nuestro padre es Abrahán; pues yo os digo que de estas piedras puede sacar Dios hijos de Abrahán

En la película Encadenados de Hitchcock, Cary Grant e Ingrid Bergman en los  papeles protagonistas de Frank y Alicia, oscilan continuamente entre el arrojarse sin trabas a los brazos de su impulso o el constreñirse en aras de intereses superiores a los que deben servir: conflicto entre el amor y el sentido del deber.

“Obras, señor, son amores, / que buenas razones no” dice Laura, en la comedia de Lope de Vega que lleva por título Obras son amores, y no buenas razones. Felisardo, rey de Ungria, le replica: “Laura, tú me has advertido: / tú me dices, Laura bella, / que las obras son amores, / hoy quiero yo que se vea / que esa sentencia es verdad”. Y posteriormente añade: “Pues, Laura, hoy quiero que veas / que las obras son amores, / y si el dar grandes riquezas, / es digna demostración, / las mayores que deseas / te traigo en aquesta caxa”Un refrán castellano lo refrenda: Obras son amores, que no buenas razones.

Ser hombre de palabra es importante, pero sería vano si no fuera acompañado de los hechos. En su Poema Noche del hombre y su demonio, Luis Cernuda hace que el hombre le replique al diablo en estos engañosos términos: “Hoy me reprochas el culto a la palabra. / ¿Quién sino tú puso en mí esa locura? / El amargo placer de transformar el gesto / en son, sustituyendo el verbo al acto. / Ha sido afán constante de mi vida / y mi voz no escuchada, o apenas escuchada”.

“Cuando escuché sonar la campana desaparecieron el “yo” y la “campana” y sólo había tañidos”, como dijo un famoso maestro zen cuando alcanzó la iluminación. No basta que las campanas tañan en sonidos que luego lleva el viento, pues una cosa es predicar y otra dar trigo: es sencillo emplear la palabrería ante una necesidad, pero lo realmente importante son los hechos.

Dad frutos válidos de arrepentimiento y no os imaginéis que os basta decir: Nuestro padre es AbrahánMateo pone el dedo en la llaga de los vendedores de viento, con sus estanterías vacías de productos. En la anteriormente citada película Encadenados de Hitchcock, Cary Grant le dice a Ingrid Bergman: “Los actos importan más que las palabras”, cuando ella le pregunta insistentemente si la quiere. Se lo está demostrando con los hechos.

Con objeto de que Juan Bautista le reconociera, Jesús le envía a sus discípulos para que le informen, no de lo que predica sino de lo que hace: “ciegos recobran vista, cojos caminan, leprosos quedan limpios, sordos oyen, muertos resucitan, pobres reciben la Buena Noticia” (Lc 11, 5).

Los gansos salvajes de nuestro Poema también son emigrantes que en otoño hacen sus travesías en punta de lanza por el cielo. Se sienten altamente solidarios y, en su vuelo hacia el sur, ayudan a los necesitados que flaquean, se cansan o caen enfermos. En el viaje común no sólo hay graznidos.

EL GANSO SALVAJE

Os he visto hacer la travesía
en punta de lanza
por el cielo.
Permanecíais unidos cogidos de la mano
y en equipo.

Remeros de los mares siderales
donde el espacio es siempre infinito
¿Quién ha sido el Gran Sabio de la vida
que os dijo: “así volando en sintonía
alcanzaréis mejor  vuestro destino?”

Todos son
capitanes del barco y son remeros.

Todos tienen su turno
en el Puente de Mando y en el remo.
Todos graznan
y dan al Capitán coraje.

Todos se sienten solidarios;
y cuando alguno flaquea, se cansa o cae enfermo,
dos aguerridos dejan la formación y le acompañan
hasta facilitarle retomar el vuelo.

Gran Sabio de la vida:
¿por qué nos amasaste hombres y no Gansos?

(Naturalia. Los sueños de las criaturas.
Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Juan Bautista, ayer y hoy.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Juan Bautista, ayer y hoy.

rosto-de-jesus-na-multidaoMt 3, 1-12

El evangelio de este domingo nos presenta un personaje curioso. Va vestido de un modo que llama la atención y recuerda al profeta Elías; predica en el desierto de Judea  y no tiene pelos en la lengua. Predicó hace casi dos mil años, pero…

¿QUÉ NOS DIRÍA HOY?

Juan Bautista se colocó en el pasillo central de unos grandes almacenes, junto a las mejores ofertas del Black Friday, sacó su megáfono y dijo: “Que sean vuestras necesidades reales lo que os mueva a comprar. Que las ofertas no apaguen vuestra lucidez ni despierten el deseo compulsivo de consumir…”

La gente le rodeó pensando que era una atracción más y formaba parte del montaje de las rebajas, pero al oír su mensaje se fueron retirando. Por los pasillos de los grandes almacenes se oían comentarios: “Está loco”; “Que nos deje disfrutar de las rebajas.”; “Este no se ha enterado de la sociedad en la que vive”…

Juan Bautista se fue a unos estudios de televisión y se sentó entre el público. Durante un rato observó cómo un grupo de hombres y mujeres ganaban dinero fácilmente vendiendo su cuerpo y sus sentimientos. Tan pronto mentían como reconocían su mentira y se sometían al polígrafo. Lloraban, gritaban, se insultaban o se besaban apasionadamente.

De repente, Juan se puso en pie, sacó su megáfono y les dijo: “Mirad a vuestro alrededor. Muchos jóvenes  han caído, víctimas de este juego. Sois como ídolos con pies de barro. Por salir en televisión sois capaces de mezclar el amor con la mierda;  antes o después, la suciedad os salpica a vosotros mismos…”

No pudo continuar. Dos guardias de seguridad fornidos lo cogieron por los hombros y lo sacaron a la calle, cerrando las puertas tras él. Dentro, la presentadora pidió disculpas:

– Lo sentimos. De vez en cuando hay locos que intentan estropear el programa, pero no lo consiguen.

Y la grabación continuó su curso, como si no hubiera pasado nada;  la audiencia se lo merecía.

Juan Bautista entró en el edificio de un gran banco y gritó en el hall: “Raza de víboras, mirad las consecuencias de vuestra política económica.  No digáis que sois banqueros cristianos de toda la vida y dais limosna. Los tribunales están llenos de procesos y juicios contra vosotros. Os habéis enriquecido engañando a los más débiles…”

– Ya hemos oído bastante. Que lo desalojen- se oyó desde el fondo del hall.

Y lo expulsaron sin miramientos.

Juan Bautista se fue a la puerta del Congreso y fue abordando a sus señorías diciendo: “¡Basta ya de promesas de cambio! Es hora de hacer justicia y de repartir con quien no tiene. El árbol que no da fruto será talado y echado al fuego. Dad frutos propios de la conversión… “

Alguien levantó la mano e hizo un gesto. En un momento, un grupo de policías rodeó a Juan,  lo metieron en un furgón y se lo llevaron.  La persona que dio la orden era del partido de los Herodianos.

Al estar detenido no pudo ir a predicar a una iglesia del centro de la ciudad, que estaba muy concurrida los domingos.

JUAN BAUTISTA EN SU TIEMPO

Cada uno de los cuatro evangelistas nos habla de Juan, poniendo el acento en aspectos diferentes, según la finalidad de su evangelio, porque el Bautista tuvo multitud de seguidores y una importancia extraordinaria en su tiempo; hay datos extra bíblicos que lo confirman. En algunos ambientes fue más conocido que el propio Jesús.

El evangelista san Mateo da un salto cronológico, desde la infancia de Jesús a la aparición del Bautista. Lo hace magistralmente gracias a la frase “por aquel tiempo”. Con este recurso literario quedaba claro en su tiempo que la historia de la salvación continuaba. A continuación nos ofrece rasgos para que podamos reconocer a Juan Bautista como un profeta.

Isaías había dicho: “Una voz grita: preparad en el desierto un camino para Yahvé, enderezad en la estepa una senda para nuestro Dios” (40, 3). Hay otros textos similares: “Yo enviaré un ángel delante de ti para que te guíe por el camino…” (Éxodo 23,20) y “He aquí que yo enviaré a mi mensajero a preparar el camino delante de mi…” (Malaquías 3, 1).

De este modo, extraño para la mentalidad actual, los judíos comprendían que tanto el mensaje de Juan como la persona de Jesús quedaban insertos en la tradición profética.

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. En tiempos de Jesús el modo de vestir era expresión de la identidad de la persona con más claridad que ahora. Actualmente una persona muy rica puede ir con pantalones vaqueros rotos y se considera moda; nos equivocaríamos al juzgar su estatus social a través de la ropa.

San Mateo nos describe las vestiduras de Juan de modo que a la gente de su tiempo le evocara al profeta Elías, hasta el punto de que llegaron a preguntarse si Elías había vuelto de nuevo, como puntualiza el evangelista Marcos.

Tenía sentido que se hicieran esa pregunta. En el segundo libro de los Reyes, Elías es descrito como “un hombre velludo con una correa de cuero ceñida a la cintura” (II Reyes 1, 8); este profeta había sido muy querido por el pueblo y creían que no había muerto, sino que había sido arrebatado al cielo y volvería de nuevo a la tierra, para seguir profetizando.

Esta creencia se corroboraba con un texto del profeta Malaquías: “He aquí que yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día grande y terrible de Yahvé” (3,23).

Ser o reconocerse “hijo de Abraham” era la meta, el sueño de cualquier varón judío. Para las mujeres no existía esa posibilidad. Pero el Bautista pide coherencia. No es un título, porque Dios podría dárselo a cualquier, incluso sacarlos de las piedras. Su mensaje es claro, confrontador e incómodo.

Al ver acercarse a fariseos y saduceos para bautizarse los llama “raza de víboras”. Podemos imaginar las amistades que se granjeó con eso. Y si añadimos la urgencia que pide en la conversión, porque el hacha está en la base de los árboles, podemos comprender que fuera un personaje controvertido.

San Lucas añadió algo más que no dice Mateo: cuando le preguntaban ¿qué tengo que hacer? El Bautista les respondía: “El que tenga dos túnicas que reparta con el que no tiene ninguna y el que tenga alimentos que haga igual”. No se puede decir más claro.

El evangelio de hoy nos presenta a un hombre valiente, coherente, que denunció lo que estaba mal y fue ganándose su sentencia de muerte. Herodes hizo el resto.

Bautizar con Espíritu Santo y fuego era una expresión de las primeras comunidades que indicaba la misión. Es Jesús, y no Juan Bautista, quien envía a la misión.

Marifé Ramos González

http://mariferamos.com

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Solemnidad de la Inmaculada Concepción

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Solemnidad de la Inmaculada Concepción

4grm_c

Leído en Koinonia:

Génesis 3,9-15.20

 Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre:

– “¿Dónde estás?”

Él contestó:

“Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.”

El Señor le replicó:

– “¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?”

Adán respondió:

– “La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.

El Señor dijo a la mujer:

– “¿Qué es lo que has hecho?”

Ella respondió:

– “La serpiente me engañó, y comí.”

El Señor Dios dijo a la serpiente:

“Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.”

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

*

Salmo responsorial: 97

 

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado /
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

*

Efesios 1,3-6.11-12

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

 

*

Lucas 1,26-38

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.”

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

“No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Y María dijo al ángel:

“¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?”

El ángel le contestó:

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.”

María contestó:

“Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”

Y la dejó el ángel.

***

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy (8 de Diciembre de 1977)

***

Biblia, Espiritualidad ,

«La alegría Posible». Fiesta Inmaculada Concepción – A (Lucas 1,26-38)

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en «La alegría Posible». Fiesta Inmaculada Concepción – A (Lucas 1,26-38)

02_Adv_A-02-MariaLa primera palabra de parte de Dios a sus hijos, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría. Es lo que escucha María: «Alégrate».

Jürgen Moltmann, el gran teólogo de la esperanza, lo ha expresado así: «La palabra última y primera de la gran liberación que viene de Dios no es odio, sino alegría; no es condena, sino absolución. Cristo nace de la alegría de Dios, y muere y resucita para traer su alegría a este mundo contradictorio y absurdo».

Sin embargo, la alegría no es fácil. A nadie se le puede forzar a que esté alegre; no se le puede imponer la alegría desde fuera. El verdadero gozo ha de nacer en lo más hondo de nosotros mismos. De lo contrario será risa exterior, carcajada vacía, euforia pasajera, pero la alegría quedará fuera, a la puerta de nuestro corazón.

La alegría es un regalo hermoso, pero también vulnerable. Un don que hemos de cuidar con humildad y generosidad en el fondo del alma. El novelista alemán Hermann Hesse dice que los rostros atormentados, nerviosos y tristes de tantos hombres y mujeres se deben a que «la felicidad solo puede sentirla el alma, no la razón, ni el vientre, ni la cabeza, ni la bolsa».

Pero hay algo más. ¿Cómo se puede ser feliz cuando hay tantos sufrimientos sobre la tierra? ¿Cómo se puede reír cuando aún no están secas todas las lágrimas y brotan diariamente otras nuevas? ¿Cómo gozar cuando dos terceras partes de la humanidad se encuentran hundidas en el hambre, la miseria o la guerra?

La alegría de María es el gozo de una mujer creyente que se alegra en Dios salvador, el que levanta a los humillados y dispersa a los soberbios, el que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos vacíos. La alegría verdadera solo es posible en el corazón del que anhela y busca justicia, libertad y fraternidad para todos. María se alegra en Dios, porque viene a consumar la esperanza de los abandonados.

Solo se puede ser alegre en comunión con los que sufren y en solidaridad con los que lloran. Solo tiene derecho a la alegría quien lucha por hacerla posible entre los humillados. Solo puede ser feliz quien se esfuerza por hacer felices a los demás. Solo puede celebrar la Navidad quien busca sinceramente el nacimiento de un hombre nuevo entre nosotros.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Bendito sea Dios… Bendita eres tú.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Bendito sea Dios… Bendita eres tú.

anuncio-a-mariaDel blog de José Luis Sicre El Evangelio del Domingo:

Si el próximo domingo se leyeran las lecturas normales del Ciclo A, aparecería Juan Bautista predicando la conversión y el perdón de los pecados. Y, al terminar los cuatro domingos de Adviento, el ciclo A no habría dedicado ni un solo pasaje a María (salvo la mención del ángel a José en el cuarto domingo). Cosa rara, porque, cuando va a nacer un niño, la gran protagonista es la madre. Afortunadamente, este año 2019, el segundo domingo cae el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, y cede el puesto a esta fiesta (al menos en algunos países).

María inmaculada no significa que sea virgen

El dogma católico no está pensado para gente sencilla, y es fácil que la gente termine confundiendo los términos. Muchos relacionan “inmaculada” con “virgen antes del parto, en el parto y después del parto”. No tienen nada que ver. Inmaculada significa “sin mancha del pecado original”. Como dice la oración después de la comunión: María fue preservada, en el momento de su concepción, de los efectos del primer pecado (el de Adán y Eva), con los que nacemos todos los demás.

Este Hijo se merece la mejor madre

La idea que impulsó este dogma se encuentra en la oración inicial: “Oh Dios, que preparaste a tu Hijo una digna morada”. Idea que se desarrolla ampliamente en el Prefacio: “Libraste a la Virgen María de toda mancha de pecado original, para que en la plenitud de la gracia fuese digna madre de tu Hijo… Purísima había de ser, Señor, la Virgen que nos diera el Cordero inocente que quita el pecado del mundo…”.

El problema

Aunque lo anterior parezca lógico, a los teólogos les planteaba un gran problema: ¿cómo podía alguien estar libre de pecado antes de que Cristo muriese, si es él quien nos redime del pecado con su muerte? Así se explica que, en la Edad Media, grandes teólogos como San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, estuviesen en contra de la idea de que María nació sin la mancha del pecado original. En siglos posteriores hubo grandes debates y enfrentamiento sobre el tema, aunque cada vez fue mayor el número de sus partidarios, especialmente en España.

La solución

Curiosamente, en la declaración del dogma influirá, al menos indirectamente, la rebelión de los romanos en 1849, deseosos de instaurar la República. Pío IX se vio obligado a huir de los Estados Pontificios, refugiándose en Gaeta. Según el historiador Louis Baunard, fue el cardenal Luigi Lambruschini quien lo animó a proclamar el dogma: “Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Sólo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden”. Pío IX estuvo de acuerdo, pero antes quiso recabar la opinión del episcopado universal, que me manifestó de acuerdo. El dogma fue proclamado en 1854.

Buscando una base bíblica

Un dogma debe fundamentarse en la Escritura. Y los dos textos que se adujeron son los que tenemos en la primera lectura y el evangelio. En el texto del Génesis, después de maldecir a la serpiente, Dios dice: “Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón”. El texto hebreo original no habla de ella, sino del él, que se refiere a la enemistad atávica entre el campesino y la serpiente (y que podría aplicarse a Jesús). Pero la traducción latina de la Vulgata cambió él por ella, facilitando la identificación de la mujer con María, la nueva Eva que aplasta la cabeza de la serpiente. El argumento no es muy fuerte, como reconoció Juan Pablo II, porque tergiversa el texto original.

El segundo argumento se encontró en el saludo de Gabriel a María cuando la llama “llena de gracia” (kejaritomene). Esa plenitud excluiría cualquier tipo de pecado, incluido el original.

Solucionando el problema teológico

Suponiendo que los textos anteriores probasen suficientemente, ¿cómo pudo estar libre de pecado María cuando la concibió su madre, si Jesús todavía no había muerto? Los teólogos encontraron la respuesta: Dios la libró “en previsión de la muerte de su Hijo”.

Pensando en el pobre cristiano que va a misa

Lo anterior le resultará a muchos un galimatías teológico y no creo que le aumente su devoción a María. Por eso añado unas reflexiones sencillas.

En el 2º domingo de adviento del ciclo A, Juan Bautista exhorta a la conversión, que consiste en volver a Dios y cambiar de vida. María es el mejor ejemplo de esta conversión. En realidad, no es ella quien vuelve a Dios, es Dios quien se dirige a ella a través de Gabriel. Pero la relación que se establecerá entre Dios y María será la más fuerte que se puede imaginar, mediante la acción del Espíritu Santo y el nacimiento de Jesús. Y si Juan Bautista exige abandonar los proyectos propios y cambiar de forma de actuar, María renuncia a todos sus planes y se pone en manos de Dios: “Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”.

¿Se imaginaba María lo que estaba aceptando? Gabriel la engañó, al menos de entrada, al decirle que su hijo iba a ser grande, heredaría el trono de Dios y reinaría en la casa de Jacob para siempre. No le dijo que su hijo iba a ser criticado, que lo iban a considerar endemoniado y blasfemo, mucho menos que terminarían condenándolo a muerte. Pero, aunque se lo hubiera dicho, María habría respondido del mismo modo: “He aquí la esclava del Señor”.

María libre de todo pecado no significa que fuera impasible, que asistiera como una estatua a la pasión de su hijo. Significa que el odio, el espíritu de venganza, el rencor, el desánimo, nunca la dominaron. Gabriel le dijo: “has encontrado gracia ante Dios”. Gracia y mucho sufrimiento. Pero, a pesar de sus mentiras piadosas, Gabriel lleva razón. María encontró gracia ante Dios y ante nosotros, que la proclamamos bienaventurada.

En estos momentos en que el odio y el rencor se difunden por tantos ambientes y países con fuerte tradición cristiana, es bueno pedirle que su intercesión “repare en nosotros los efectos de aquel primer pecado”.

Bendita ella, bendito Dios, benditos nosotros

La segunda lectura no menciona a María, subraya el protagonismo de Dios Padre y de Jesús. No solo ella es la gran beneficiada en esta fiesta. También nosotros hemos recibido “toda clase de bienes espirituales y celestiales”. Hemos sido elegidos; hemos sido destinados a ser sus hijos; y, con ello, también a ser sus herederos.

Que María nos ayude a vencer las más diversas inclinaciones al mal y a agradecer a Dios por tanto bien recibido.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dios está con María y con cada uno.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Dios está con María y con cada uno.

dante_gabriel_rossetti_-_ecce_ancilla_domini_-_wga20105Lc 1,26-38

El verdadero ser de Jesús y María es exactamente el mismo que el nuestro. Dios te ha dado a ti exactamente lo mismo que a ellos, porque se te ha dado Él mismo totalmente. No te servirá de nada el escucharlo. Solo cuando lo experimentes, saltará por los aires el corsé que te aprisiona y te impide crecer y ser tú mismo. Haberlo descubierto en María y Jesús es un salto de gigante, pero no es suficiente. Tampoco los razonamientos sirven de nada, pero voy a intentar darte alguno a lo largo de este comentario.

La doctrina de la Inmaculada es un dogma, proclamado por Pío IX en 1854. Puede ser interesante recordar el proceso histórico que llevó a esta formulación. Ni los evangelios ni los Padres de la Iglesia hablan para nada de María inmaculada. La razón es muy simple, no se había elaborado la idea que hoy tenemos del pecado original. Solo cuanto se creyó que todos los hombres nacían con una mancha o pecado (mácula, S. Agustín) se empezó a pensar en una María in-maculada. Este pensamiento caló muy pronto en el pueblo sencillo, siempre abierto a todo lo que estimule su sensibilidad.

Hoy nos parece infantil la discusión que se mantuvo durante la Edad Media entre los “inmaculistas” y los “maculistas”. Entre los más de doscientos teólogos importantes, que no creían en la inmaculada, tal como se concebía en aquella época, encontramos a figuras tan destacadas y tan marianas como S. Bernardo, S. Alberto Magno, S. Buenaventura, Santo Tomás de Aquino. Esto nos muestra que lo que pensaban no tiene nada que ver con la mayor o menor devoción a María. S. Bernardo dice en el año 1140: “esa invocación ignorada de la Iglesia, no aprobada por la razón y desconocida de la tradición antigua”.

La discusión se centraba en un punto muy concreto: La santificación de María, que nadie discutía, ¿se realizó en el primer instante de su existencia o un instante después? Fue Juan Duns Escoto el que, por fin, dio con el argumento decisivo. “A Dios le convenía que su madre fuera inmaculada. Como Dios, puede hacer todo lo que quiera. Lo que Dios ve como conveniente lo hace; luego Dios lo hizo. Ni la idea de Dios ni la idea de salvación ni la idea de pecado original que se manejaba entonces pueden ser sostenidas hoy.

Aunque la realidad del pecado original es un dogma, los exégetas nos dan hoy una explicación del relato del Génesis que no es compatible con la idea de pecado original de S. Agustín: “una tara casi física, que se trasmite por generación a todos”. Menos sostenible aún es que la culpa la tengan Adán y Eva. Hoy sabemos que no ha existido ningún Adán, creado directamente por Dios. El paso de los simios al “homo sapiens” ha sido mucho más lento de lo que habíamos creído.

Si un usuario quema el motor de su coche por no ponerle lubricante, es ridículo pensar que por ese hecho, saldrán desde entonces de fábrica todos los coches chamuscados. El coche sale de fábrica ¡impecable! (fijaros como nos delata el lenguaje), pero tiene que empezar a rodar y ahí quedará patente que hay desgaste. Si el fallo se debiera a un defecto de fábrica, no solo el usuario no tendría ninguna responsabilidad sino que tendría derecho a una indemnización. En nosotros hay una parte divina, pero también hay un parte humana, que termina por prevalecer.

El pecado, incluido el original, no es ningún virus que se pueda quitar o poner. El primer “fallo” (¿pecado?) en el hombre, es consecuencia de su capacidad de conocimiento. En cuanto tuvo capacidad de conocer y por lo tanto de elegir, falló. El fallo no se debe al conocimiento, sino a un conocimiento limitado, que le hace tomar por bueno lo que es malo para él. La voluntad humana elige siempre el bien, pero ella no es capaz de discernir lo bueno de lo malo, tiene que aceptar lo que le propone el entendimiento como tal.

El concepto de pecado como ofensa a Dios necesita una revisión urgente. Creer que los errores que comete un ser humano pueden causar una reacción por parte de Dios, es ridiculizarlo. Dios es impasible, no puede cambiar nunca. Es amor y lo será siempre y para todos. Al fallar, yo me hago daño a mí mismo y a las demás, nunca a Dios. Sea yo lo que sea, la oferta de amor por parte de Dios será siempre invariable. Pero esa oferta no la puede hacer Dios desde fuera de mí. Para Él no hay afuera. Lo divino es el fundamento, la base de mi propio ser. Ahí puedo volver en todo momento para descubrirlo y vivirlo.

El dogma dice: “por un singular privilegio de Dios”. En sentido estricto, Dios no puede tener privilegios con nadie. Dios no puede dar a un ser lo que niega a otro. El amor en Dios es su esencia. Dios no tiene nada que dar, o se da Él mismo o no da nada. Nada puede haber fuera de Dios. Además no tiene partes. Si se da, se da totalmente, infinitamente. Lo que nos dice Jesús es que Dios se ha dado a todos. Lo extraordinario de María y Jesús no lo puso Dios sino ellos mismos. Ahí está su grandeza y singularidad.

María fue lo que fue porque descubrió y vivió esa realidad de Dios en ella. Todo lo que tiene de ejemplaridad para nosotros se lo debemos a ella, no a que Dios le haya colmado de privilegios. Puede ser ejemplo porque podemos seguir su trayectoria y podemos descubrir y vivir lo que ella descubrió y vivió. Si seguimos considerando a María como una privilegiada, seguiremos pensando que ella fue lo que fue gracias a algo que nosotros no tenemos, por lo tanto, todo intento de imitarla sería vano.

Hablar de María como Inmaculada tiene un sentido mucho más profundo que la posibilidad de que se le haya quitado un pecado antes de tenerlo. Hablar de la Inmaculada es tomar conciencia de que en un ser humano (María) descubrimos algo, en lo hondo de su ser, que fue siempre limpio, puro, sin mancha alguna, inmaculado. Lo verdaderamente importante es que, si ese núcleo inmaculado se da en un solo ser humano, podemos tener la garantía de que se da en todos. Esa parte de nuestro ser, que nada ni nadie puede manchar, es nuestro auténtico ser. Es el tesoro escondido, la perla preciosa.

Para descubrir esa realidad tienes que bajar hasta lo más hondo de tu ser. Descubrirás primero los horrores de tu falso yo. Será como entrar en un desván oscuro lleno de muebles rotos, ropa vieja, telarañas, suciedad. Al encontrarte con esa realidad, la tentación es salir corriendo, porque tendemos a pensar que no somos más que eso. Pero si tienes la valentía de seguir bajando, si descubres que eso, que crees ser, es falso, encontrarás tu verdadero ser luminoso y limpio, porque es lo que hay de divino en ti.

La fiesta de María Inmaculada manifiesta la cercanía de lo divino en ella y en nosotros. En ella descubrimos las maravillas de Dios. Pero lo singular de María está en que hace presente a Dios como mujer, es decir, podemos descubrir en ella lo femenino de Dios. Para una sociedad que sigue siendo machista, debería ser un aldabonazo. María es grande porque descubrió y vivió lo divino que había en ella. No son los capisayos que nosotros le hemos puesto a través de los siglos, los que hacen grande a María sino haber descubierto su ser fundado en  Dios y haber desplegado plenamente su feminidad desde esta realidad.

Meditación

“Él nos eligió para que fuésemos inmaculados”, dice Pablo.
Esa elección es para todos sin excepción.
Que nadie te convenza de que eres basura.
No basta con haber oído que el tesoro está ahí.
Es necesario experimentar y vivir esa presencia.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Yo no soy virgen.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Yo no soy virgen.

la-virgen-de-pasoliniEn el jardín de la Iglesia se cultivan: Las rosas de los mártires, los lirios de las vírgenes, las yedras de los casados, las violetas de las viudas (San Agustín).

8 de diciembre. Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María

Lc 1, 26-38

El estupor se apoderó de todos y daban gracias a Dios sobrecogidos; decían: Hoy hemos visto cosas increíbles v.26

Los críticos están de acuerdo en que este pasaje no es estrictamente una narración de milagro, sino más bien una enseñanza del evangelista sobre el poder y los alcances de la fe.

La virginidad no es apreciada en el Antiguo Testamento: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gén 2,18).

El matrimonio era el único modo de vida que coincidía con el espíritu de la Ley, ya que la sexualidad era considerada como parte del orden de la Creación, y la virginidad equivalía a la esterilidad y significaba no tener participación en la bendición que es tener el hijo (Sal 128,3-6); por ello, la hija de Jefté llora su virginidad (Jue 11,37). Era apreciada sin embargo la virginidad anterior al matrimonio (Gén 24,16; Jue 19,24; Lev 21,23).

El celibato no era corriente y era desaprobado por los rabinos, pues pensaban que el hombre debía casarse a los dieciocho años y que si pasaba de los veinte sin tomar mujer, transgredía el mandato divino e incurría en el disgusto de Dios, pero ninguna ley obligaba taxativamente a hacerlo; se entendía que el matrimonio no era sólo para tener compañía y procrear, sino para realizarse como persona: “Quien no tiene mujer no es hombre completo”, era un dicho rabínico.

En el Nuevo Testamento notamos un gran cambio. La madre de Jesús es la única mujer a quien se aplica, casi como un título, el nombre de virgen (Lc 1,27; Mt 1,23). María va a ser madre y virgen a la vez.

 

Jesús permaneció virgen y fue quien reveló el verdadero sentido, la total disponibilidad, y el carácter sobrenatural de la virginidad. Cristo no la impone, pero se refiere a ella como un don de Dios, pues sólo está al alcance de “aquéllos a quienes Dios se lo concede” (Mt 19,11) y alaba a los “eunucos que a sí mismos se hicieron tales por razón del reino de los cielos” (Mt 19,12).

San Pablo afirma en 1 Cor 7,7 que el celibato como estado de vida es un don de Dios, si bien el matrimonio también lo es, y aunque en 1 Cor 7,25-40 recomienda el matrimonio, enseña que la virginidad ha de ser preferida. Ve la opción por la virginidad como una vocación específica que no duda en aconsejar. La motivación profunda, verdaderamente paulina, es que el no casado se preocupa más de las cosas del Señor: “ser santo en cuerpo y en espíritu” (v. 34).

Pablo tiene el sentido de caminar sin divisiones al encuentro del Señor. Este mismo motivo es presentado por el Apóstol a todos los corintios: deben ser hallados irreprensibles en el día de N. S. Jesucristo (1 Cor 1,8). 2 Cor 11,2 también supone la eminencia de la virginidad. Ap 14,4: “Estos son los que no se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Éstos siguen al Cordero adonde quiera que vaya, y han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”. En este paso la palabra “vírgenes” está empleada en sentido figurado y designa a los que se han negado a la prostitución de la idolatría pagana, siendo fieles a la fe y enteramente dados a Cristo.

San Agustín dijo, y él era en estas cosas maestro: “En el jardín de la Iglesia se cultivan: Las rosas de los mártires, los lirios de las vírgenes, las yedras de los casados, las violetas de las viudas” (San Agustín)

Hoy hemos visto cosas increíbles, dijo Lucas, y a fe que esto es cierto, como también lo es que yo no soy virgen: la virginidad del alma me la arrebató un dominico, en una de las reuniones de los viernes con él en Parquelagos, y la del cuerpo la perdí yo de mi propia cuenta en cuanto tuve la oportunidad de hacerlo.

Luis de Góngora y Argote nos ofrece estos versos:

Si ociosa no, asistió Naturaleza
incapaz a la tuya oh gran Señora,
concepción limpia donde ciega ignora
lo que muda admiró de tu pureza.

Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza
del día cuya luz tu mano dora,
la que calzas nocturna brilladora,
los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama la Escuela,
y todo afecto pío sabio,
cultas en tu favor da plumas bellas.

¿Qué mucho, pues, si aún hoy sellado el labio,
si la naturaleza aún te aclama
Virgen pura, si el Sol, Luna y estrellas?

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Hágase en nuestra humanidad.

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Hágase en nuestra humanidad.

80_x_110_cm.La_Anunciacion_-_45_insetLc 1, 26-38

8 de diciembre de 2019

La liturgia de este domingo nos sitúa la fiesta de la Inmaculada en el marco del Adviento. Nos propone una honda reflexión sobre el texto de la Anunciación del nacimiento de Jesús adquiriendo la figura de María un protagonismo indiscutible. Para una comprensión más ajustada hemos de inscribir este relato en el contexto del pueblo de Israel y su esperanza mesiánica. Éste sería su aspecto de continuidad, pero es importante notar también sus puntos discontinuos y que son fuerza de arranque del cristianismo. Hay mucho silencio en torno a María y su historia, existen más antecedentes de reflexión teológica que históricos pero los datos de su vocación la sitúan en un primer plano en la historia cristiana.

Todos los líderes de Israel llevan asociados un relato de vocación, pero en este caso es la vocación de María la que es narrada por Lucas con una explícita intencionalidad. Se trata de un texto muy profundo que alterna la vocación de María con el anuncio del nacimiento de Jesús. Esta narración discurre en paralelo con el anuncio del nacimiento de Juan anunciado a Zacarías. La anunciación del nacimiento de Juan se realiza a un sacerdote en el Templo, en María, Dios se hace presente en el pueblo, en la realidad del mundo; el mensaje salvador ahora se inscribe en la historia. En este anuncio hay una doble particularidad que rompe con los esquemas de la tradición judía: es a una mujer con nombre propio (ni varón, ni sacerdote) y el impacto de este encuentro no es una misión para cumplir, sino la misma entrada de Dios en la historia como humano. La revelación ya no es a través de un rol religioso sino en la cotidianidad del ser humano que ahora es susceptible de la acción de Dios. Es la persona el lugar sagrado, el nuevo escenario de Dios.

Comienza el texto con un saludo del personaje del ángel que representa a Dios, un saludo que incluye un desglose de la identidad de María. Antes de revelar la misión, revela su identidad: “llena de Dios”. No la convierte en un instrumento del “Altísimo” sino que reconoce su condición de persona usando la misma expresión que con otros líderes israelitas: “el Señor está contigo”. María reacciona como persona; primero desde la emoción “se turbó…” y posteriormente racionaliza lo que vive: se preguntaba por el significado de aquel saludo. Ya hay una elaboración importante de lo que está viviendo. El ángel continúa con su mensaje y ahora presenta la misión de María con expresiones indicadas en futuro. La maternidad de María, como misión explícita, no es una imposición de nadie, pero sí tiene un sentido que trasciende lo biológico porque su Hijo será un nuevo referente de humanidad a través del cual Dios se hace liberación. La evolución del conocimiento humano hace consciente a un Dios que habita y actúa en su misma entraña.

Continúa el texto aludiendo a que María pide datos para avanzar en la comprensión de lo que se le está proponiendo para una aceptación responsable.  Es un diálogo que va revelando la identidad humana y divina en unidad y distinción. Dios no anula a María, espera su respuesta porque el amor más auténtico es aquel que respeta la libertad, el que no invade, sino el que espera a ser aceptado.

Termina María con unas palabras que vuelven a recordarnos a los grandes líderes de Israel: “he aquí la sierva del Señor”, palabras que la liberan de toda dependencia de otro semejante y la vinculan a la Historia de Israel con voz propia y como potencia mesiánica. Sus últimas palabras “Hágase en mi” renueva el hágase pronunciado por Dios en la Creación para dar paso a una nueva humanidad; ahora Dios ya no es un Otro que llega sino sustrato que construye desde dentro lo humano en una dinámica de “encarnación”.

Desde estas claves la Inmaculada Concepción de María adquiere todo su sentido: Dios ha suscitado un nuevo modo de existencia y María se convierte en la primera persona de la cadena humana que es consciente del origen divino de su Ser. Se establece un nuevo orden en la trama humana: el pecado y la ruptura con Dios queda en un plano inferior porque existe un espacio de gracia y de conexión con Dios indestructible. Creer que es destructible es darle poder al pecado y minimizar el amor liberador de Dios.  María es un referente de persona liberada de todo aquello que mutila la dignidad y la inviolabilidad de nuestra existencia. Hay una nueva revelación de la Creación, una confirmación de que la realidad divina forma parte de nuestra humanidad. María, mujer que coopera en la liberación del género humano, nos invita este domingo a recuperar nuestra capacidad de encarnar la VIDA en nuestra historia personal y eclesial. Una Iglesia consciente de que vive “llena de Dios” es capaz de avanzar hacia lo esencial.

FELIZ DOMINGO

Rosario Ramos

Fuente Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

¿Manchados o inmaculados?

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en ¿Manchados o inmaculados?

captura-de-pantalla-2017-04-03-a-las-17-06-23Fiesta de la Inmaculada Concepción

8 diciembre 2019

Lc 1, 26-38

Habitualmente se ha entendido el “pecado” como una “mancha”, refiriéndose incluso al llamado “pecado original”, por el que todo ser humano nacería ya “manchado” con aquella culpa primera. Se confundió lo que era un mito con un supuesto hecho histórico, acaecido en un tiempo y lugar determinados.

De aquella “mancha” primera quedaría excluida, según la definición dogmática de 1854, María la madre de Jesús, razón por la cual se la empezó a designar bajo la advocación de “Inmaculada Concepción”. Es decir, al revés de lo que sucedería en el resto de los humanos, María fue “concebida sin pecado original”.

Más allá de los mitos y los dogmas, la comprensión transpersonal nos hace ver que todos somos “inmaculados” en nuestra identidad última, aunque luego nuestro funcionamiento cotidiano esté lleno de “manchas” o de actitudes y comportamientos inadecuados. Pero una cosa no niega la otra.

Y eso nos lleva a replantear el tema del “pecado”, tal como también habitualmente se ha entendido. En la enseñanza religiosa, el pecado era (es) considerado como una “mancha” que rompe la comunión con Dios y hunde a quien lo comete en la culpa.

Sin embargo, el sentido del término que aparece en el evangelio no es ese. El término griego que aparece en el Nuevo Testamento es hamartia, que significa “errar el tiro”, es decir, equivocarse. Con ello, más que “mancha”el pecado es ignorancia. Y ahí aparece una convergencia entre todas las grandes tradiciones sapienciales: el mal es fruto de la ignorancia, es decir, del desconocimiento de lo que realmente somos. Debido a esa ignorancia –al tomarnos por lo que no somos–, “erramos el tiro”, sosteniendo actitudes y comportamientos que hacen daño.

No se niega nuestra capacidad de hacer daño, pero tampoco se olvida que, en todo momento, cada persona hace lo mejor que sabe y puede. Por ello, puede comprenderse todo comportamiento, si bien comprender no equivale en absoluto a justificar.

En el plano de las formas, cada persona será “responsable” de lo que hace. Pero, en el nivel profundo, todos somos “inmaculados”. Lo que somos es Verdad, Bondad y Belleza –por nombrarlo con los “transcendentales” de la filosofía escolástica–, Plenitud de Presencia, puro Ser.

Desde esta comprensión, celebrar a “María Inmaculada” es celebrar nuestra identidad profunda. Aunque nuestro pequeño yo –personalidad– funcione en la limitación y la ignorancia, apareciendo incluso “manchado” en algunas ocasiones, nuestra identidad es pura luz. La sabiduría consiste en hacer posible que la Luz que somos ilumine toda nuestra existencia.

¿Me veo “manchado/a” o “inmaculado/a”?

 

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

No hay seminaristas

domingo, 8 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en No hay seminaristas

Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

  1. Cursos_Seminarios 2Día del Seminario.

         En nuestras diócesis vascas celebramos hoy el día del seminario. En San Sebastián durante el pasado curso (2017-2018) había 12 seminaristas, que extrañamente residían y residen y estudian en el seminario de Pamplona.

         La escasez de seminaristas y de curas es evidente. El asunto tiene mucha trastienda. La primera cuestión es ¿Por qué no hay seminaristas?

         Guipúzcoa ha perdido 600 curas en 40 años. En 1970 nuestra diócesis contaba con 840 sacerdotes diocesanos. Hoy apenas pasamos de 225 y con una media de edad de más de 74 años. (Dada la estadística, nuestra Diócesis contará con menos de 100 sacerdotes en edad de trabajo (75 años) a no ser que la importación de sacerdotes de otras latitudes, aumenten los números.

Tal y como están las cosas: la profunda descristianización, el laicismo, además de la línea ideológica que ha tomado nuestra (y otras) diócesis, previsiblemente no aumentará el número de seminaristas en un futuro inmediato, por lo que, para las próximas décadas, se presenta un vacío enorme de seminaristas y de sacerdotes.

         Una empresa que “se queda sin mandos intermedios”, se lo piensa. Me da la impresión de que en la Iglesia se piensa poco en este sentido. Quiera Dios que Francisco abra caminos y cauces a los ministerios en la vida eclesial.

¿Qué nos dice la caja negra del hundimiento?

Seguramente no hay seminaristas, ni curas porque no hay cristianos. En nuestra diócesis se bautizan menos del 50% de los que nacen. Los matrimonios canónicos han bajado muchísimo. En los años 1990’ se confirmaban en Guipúzcoa alrededor de 3000 chicos al año, hoy escasamente llega a confirmarse algún centenar también por año; cada vez son más los que mueren sin sacramentos y va aumentando el número de quienes no tienen -no desean- un funeral cristiano. Si no hay cristianos haríamos bien en preguntarnos ¿por qué?, ¿qué ha pasado en esta Europa nuestra en los últimos 150 años, y qué ha pasado en la Iglesia y en nuestro pueblo? Cabe también reconocer con amplia libertad y serenidad que estamos en situación de descristianización, de increencia, de nihilismo y vacío. Una primera conclusión es que, si no hay curas es porque no hay creyentes Sin embargo la pastoral sigue funcionando como “si, sí”, “aquí no pasa nada”. Más simple y malintencionada es la versión que dan algunos obispos y curas: “fue el concilio Vaticano II y los curas que siguieron aquel espíritu” los que dinamitaron la iglesia”. Por otra parte, habríamos de reconocer que el régimen de cristiandad hace tiempo que concluyó. Hace décadas que no es cierta la España católica, así como tampoco es cierto el euskaldun fededun ¿No deberíamos de caminar en una evangelización humilde, creativa, ya no con red barredera sino con anzuelo? Porque no estamos ya en tiempos de redes de cristiandad masiva, estamos en un momento de una pastoral personal: de Nicodemo, la samaritana, Zaqueo, etc. y no en tiempos de masas y grandes concentraciones. Por otra parte volver a recorrer los caminos bíblicos, históricos, teológico-pastorales y pensar en una diversidad y amplitud del ministerio, abriría puertas y caminos para comprender lo que es el servicio eclesial.

En el NT, en los primeros siglos de la vida iglesia, la ministerialidad fue mucho más amplia y se vivió con otra concepción del ministerio, otros estilos y otras tareas. El ministerio es más sencillo y servicial que la clericalización que proviene de la época constantiniana (siglo IV) o del modelo sacerdotal tridentino. Son posibles y deseables otros tipos de ministerios ¿No habrá que pensar, y potenciar después otras formas y modelos de ministerios en la Iglesia? En el NT, era imposible – impensable una “crisis de vocaciones” en la vida de las comunidades cristianas, porque “alguien” era designado o se ofrecía para atender las necesidades de la asamblea eclesial. ¿No es pensable hoy ese modo de proceder? Cada comunidad debía “abastecerse” de las personas que pudieran atender las necesidades de tal comunidad: predicación, enfermos, Eucaristía y sacramentos, etc. El sínodo de la Amazonía celebrado hace un par de meses intentó, está intentando abrir cauces y caminos hacia una ministerialidad más abierta: ordenar como sacerdotes a hombres honrados. Hace unos cuatro o cinco años el papa Francisco creó una comisión que estudiara la cuestión de las mujeres diaconisas en la historia. (Si bien son pasos y apuntes a los que se opone el sector ultra del episcopado, del clero y del laicado).

  1. No perdamos la calma.

No perdáis la calma nos dice también hoy Jesús. Confiad. Hay una virtud que se llama humildad. Si fuimos potentes, una cristiandad por todo el mundo, hoy nos podemos aplicar lo que decía el profeta Daniel

En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocaustos, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde. (Dn 3,37-39)

         Seamos humildes y no nos angustiemos, ni caigamos en un voluntarismo ultramontano No somos más, no podemos más: esta es nuestra debilidad, nuestra fe, nuestro testimonio. Ser anciano no es ningún delito ni fuente de culpabilidad; ser pobre, tampoco; ser sencillo, menos; ser pocos tampoco es malo. Estamos en el centro del evangelio, no perdamos la calma.

Confiemos.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Jesús ataca la raíz del fundamentalismo

viernes, 6 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Jesús ataca la raíz del fundamentalismo

03-06-2019A propósito de Lc 18,9-14
José  Rafael Ruz Villamil
Yucatán (México).

ECLESALIA, 15/11/19.- Hacia el siglo III a.C., cuando, como consecuencia de la conquista de Alejandro en Oriente viene a ser impuesta la cultura helenista, surge en Israel un movimiento de resistencia que queda como un hito en la historia del pueblo judío. Y es que el helenismo obedece a la política de Alejandro de unificar culturalmente, por motivos de dominación, lo que va surgiendo como un imperio. Empero y dado que en Israel la cultura no se limita a la lengua, las costumbres y la organización socioeconómica, sino que tiene su núcleo en el monoteísmo, la aceptación del helenismo viene a resultar equivalente a renegar la fe en un único Dios, que ha sido —y habrá de continuar siendo— el elemento aglutinante, por antonomasia, del judaísmo.

Luego de mantenerse al margen de la lucha armada, se alinea a la resistencia un segmento religioso conocido como los piadosos: éstos son, justamente, los antepasados de los fariseos. Con todo y al correr del tiempo, los fariseos van tomando un perfil muy peculiar caracterizado no solo por la observancia rigurosa de la Ley, sino por haber generado una tradición oral que, para el tiempo de Jesús de Nazaret, acaba imbricándose con la Ley misma. Sea como fuere, tanto por su origen como por su cercanía al pueblo llano, el pensamiento religioso fariseo acaba siendo cuantitativamente dominante en la Palestina del primer tercio del siglo I. No resulta, entonces, difícil suponer que los fariseos, gozando de la aceptación y el respeto popular, acaben percibiéndose a sí mismos como el paradigma perfecto de la relación con Yahvé, cosa que conlleva una serie de privilegios que protegen celosamente ora con sus actitudes, ora con su vestimenta. En una sociedad mediterránea —como aquélla judía de entonces— donde el código honor-vergüenza determina el puesto que el individuo ocupa en su colectivo, el fariseo viene a ser el referente por antonomasia del honor.

Por lo contrario, el publicano es el exponente más acabado de la vergüenza, tanto por lo que es en sí, como por su origen. Allá por el 133 a.C. y a propósito de la donación de un reino, el Senado romano acaba utilizando la infraestructura para el cobro de impuestos propia de las monarquías de Oriente. Así y para no mancharse las manos, los senadores adoptan la institución de los publicanos que consiste en el arrendamiento de un sector geográfico para la exacción. Los arrendatarios de la cosa impositiva vienen a ser inversionistas que, provistos de recursos considerables o formando sociedades de capital, pujan por los sectores sujetos a cobro y responden ante el Estado comprometiéndose a entregar una cantidad determinada de impuestos recaudados o, en su defecto, a cubrirla con su propio peculio. La ganancia del negocio está en la diferencia del monto a entregar y la cantidad recaudada, misma que habrá de depender de la habilidad de los cobradores de impuestos para aumentarla. Lógicamente, no son los inversionistas quienes se hacen cargo personalmente del cobro de los tributos: para esto contratan empleados recaudadores —que acaban siendo llamados, por extensión, publicanos— con la consigna de extorsionar tanto cuanto puedan a los sujetos de impuesto: sobra decir que el trabajo de recaudador es odioso y odiado, por lo que quienes se contratan como publicanos suelen ser gentes que no tienen otra posibilidad de ganarse la vida.

Tal es el contexto de los protagonistas de la parábola: ambos, el fariseo y el publicano, suben al Templo a orar. Según el uso común, se oraba de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada dirigida hacia abajo; y si bien los golpes de pecho son un gesto tradicional y frecuente en las mujeres, en caso de extrema angustia también los hombres lo hacen tal como, en este caso, el publicano, que, observando la postura tradicional de la oración, al añadir los golpes en el pecho, muestra la conciencia de sí que su propia realidad le evidencia.

Se podría considerar al publicano como el elemento de contraste que Jesús usa en lo que, evidentemente, viene a ser una crítica severa, no tanto ni solo a los fariseos, sino a aquellos que, a partir de una conciencia inflada y mistificada de sí mismos se arrogan el derecho de dividir a los seres humanos en buenos y malos. Porque es éste el meollo de la cuestión: no se pone en duda las obras de las que se jacta el fariseo, sino su convicción de que tales obras justifican el situarse por encima del publicano con un desprecio excluyente.

Convicción peligrosa. Sumamente peligrosa. Y es que justamente de la conciencia de la propia perfección se deriva el derecho autootorgado no solo de juzgar, no solo de pensar, sino de pasar a los hechos en relación con quienes se considere en un estatus inferior, o peor, censurable. A mayor abundancia, cuando la conciencia de la superioridad se tiene como justificada por el mismo Dios, lo que es de suyo peligroso acaba siendo letal en tanto que resulta ser la raíz del fundamentalismo: ¿o es que no está detrás de tantas exclusiones que llegan incluso a la muerte —sea por vía de la violencia, sea por una legalidad sumamente cuestionable— la certeza arbitraria de la perfección y la superioridad, personal o colectiva, bendecida por el único Dios de judíos, cristianos y musulmanes? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Biblia, Espiritualidad , ,

Invitación para vivir el Adviento. 02 Diciembre, 2019

lunes, 2 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en Invitación para vivir el Adviento. 02 Diciembre, 2019

adviento-2016

No lo aseguro al 100% pero al menos para mí pocos textos hay tan sencillos, tan bellos y tan sugerentes como el que sigue: “el pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande” (Is. 9,2).

No tiene desperdicio, posee melodía propia y se te clava en el corazón como un estribillo reconciliador.

Os invitamos a iniciar este Adviento saboreando la frase, desmenuzándola, como cuando tienes una sabrosa galleta y no quieres que se termine.

Repite despacio:

el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande

¿Qué?, ¿verdad que es magnífica?

Antes de que te demos algunas pistas para poder rumiar en torno a ella te animamos a que tú mism@ elabores tu reflexión y oración.

¿Qué puede sugerirnos? Ufff, muchas cosas, pero veamos solo algunas de ellas.

Comenzamos:

– PUEBLO: Olé, así, a lo grande, mejor, mucho mejor, de cuándo acá le va bien a alguien yendo solo por la vida. Nada, nada, mucho mejor en grupo, en familia, en comunidad, en asamblea, en Iglesia, en…  Y además, para darle mayor énfasis al asunto, aparece una palabra en singular para referirse a una realidad plural, múltiple, diversa; como Trinidad, que también expresa pluralidad en la unidad…   Y “pueblo” refleja identidad, además de las connotaciones que posee de sencillez, humildad, y también fuerza. Vamos, que sí, que se parece a la palabra Trinidad 😉

“Pueblo”, sí, no ciudadanía, nación, no, solo “pueblo”. Precioso, sí precioso.

Continuemos. Pero juntos, ¿eh?

– ANDABA: ¡Genial!, nada de estar quieto, es peligrosísimo para la salud. Lo primero que te dice el médico es que el reposo sea moderado, ya sabes: calambres, riesgo de trombos,… No, el pueblo andaba, avanzaba, se preocupaba por moverse, con inquietud, con deseo.  El deseo es un carburante muy potente. El deseo genera movimiento y esperanza, hace levantar la cabeza, indagar posibilidades, otear caminos… Y no solo el deseo propio, también el sabernos y sentirnos desead@s.  Dios se sirve del deseo, y de los deseos, para acercarse más al corazón.

– en TINIEBLAS: bueno, no todo va a ser rosa, pero no vamos a dramatizar. Es verdad que siempre asociamos las tinieblas al temor, a lo desconocido, a la desconfianza, al mal… Pero, si lo miramos bien, eso no es el fin, es más bien el paso.  Dios empezó a crear a partir de un espacio de tinieblas, ¡y de caos! Y en la noche se gestó la resurrección, como cualquier vida nueva,  que todo hay que decirlo. ¡De noche nacerá Jesús!  En tinieblas estamos muchas veces, por eso es importante no estar en la oscuridad solos y quietos, sino “pueblo” y “andando”.  Además, de perogrullo es, si no hubiera noche de vez en cuando, ¿cómo íbamos a darnos cuenta del crecimiento que se produce en la oscuridad? Recordemos que toda semilla precisa de la oscuridad para poder germinar. Y con esto queda dicho todo… o casi todo.

Pero bueno, por lo pronto, aunque a oscuras, estaban juntos y caminando.

– VIO: Buena noticia, algo se estaba cociendo para poder ver, alguna esperanza estaba sondeando el alma,  porque os aseguro que si es noche cerrada no te ves ni la mano por mucho que abras los ojos. Así que el pueblo vio, ¿eh?, mmmmmmm… qué interesante. Estaban atentos, pendientes, con los sentidos aguzados, confiando que alguno de los cinco recogiera un indicio. En este caso fue la vista. ¿O vio con el corazón? Porque hay formas y formas de ver. Ya dijo aquel sabio lo de “lo esencial es invisible a los ojos”.  ¿Vo con los ojos de la fe?, ¿cómo fue ese “vio”?

– UNA GRAN LUZ:  apoteósico, “digno colofón”  que se decía antiguamente. Una luz inmensa, descomunal, una luz colosal, y ya no hay tinieblas, no hay dudas, ni temores, no hay traspiés ni caminos equivocados. En cambio sí siguen juntos, avanzando y mirando intensamente. Ahora ya la búsqueda tiene un objetivo claro, una hermosa meta definida. En un ámbito de oscuridad aparece una luz enorme que permite que el pueblo se reconozca como tal. El misterio de las sombras queda solucionado por la verdad de la luz. No hay nada que no llegue a saberse, nada que se pueda esconder. El pueblo comienza un nuevo tiempo de claridad y honestidad, de vida nueva, de vida abundante.

Repitamos ahora con más hondura:

“el pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz”

No me digas que no es precioso.

Un bonito camino en este Adviento.

El trabajo interior es personal, aunque ya sabes que siempre es bueno compartirlo con alguien.

(Si deseas trabajar estas ideas de manera personal o en grupo pincha aquí y te daremos algunas pistas)

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , ,

«En el principio era la vida. Comentario al evangelio de Juan», por Enrique Martínez lozano

lunes, 2 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en «En el principio era la vida. Comentario al evangelio de Juan», por Enrique Martínez lozano

principio_vidaEste discípulo es el mismo que da testimonio de todas estas cosas y las ha escrito. Y nosotros sabemos que dice la verdad” (Jn 21,24).

La naturaleza del universo era tal que, desde el principio, debía cobrar vida siempre y de cualquier forma que fuera posible” (Elizabet Sahtouris)

La atracción que desde siempre ha ejercido el evangelio de Juan se explica por la profundidad de su sabiduría y por la belleza y elegancia de su simbología. Sin embargo, y a pesar de una apariencia contraria, hay algo que lo hace único entre los escritos cristianos de primera hora: la comprensión no-dual que lo sostiene y que permite nombrarlo como “el evangelio de la no-dualidad”.

Esa característica lo inscribe en la corriente de la llamada “sabiduría perenne”, a la vez que lo conecta con la sensibilidad cultural de nuestro momento histórico, en el que se abre paso con fuerza la no-dualidad como clave de lectura y de comprensión de lo real.

El presente comentario, fruto de más de diez años de estudio, ha sido compartido y trabajado en grupos muy diferentes, que lo han enriquecido, cada uno desde su particular perspectiva.

El autor, desde aquella misma clave no-dual, va comentando el texto, párrafo a párrafo, para mostrar la sabiduría que encierra. Y, en ese mismo movimiento, hace ver que todo el escrito evangélico está hablando constantemente de nosotros mismos.

PRESENTACIÓN

Editorial Desclée De Brouwer

   *****************

ÍNDICE

 Introducción

Capítulo I.     La Consciencia que somos y la búsqueda del hogar
Prólogo: En el origen de todo, la Consciencia (1,1-18)
Caminar en verdad, proceder sin doblez (1,19-34)
La búsqueda (1,35-42)
¿Seguir a Jesús o habitar el mismo hogar? (1,43-51)

Capítulo II.   Lo Real es una boda
La primera señal: novedad que es alegría (2,1-12)
Todo es templo de la divinidad (2,13-22)
Lucidez ante el hecho religioso
Las señales y la fe (2,23-25)

Capítulo III.  Nacer de nuevo
Nacer de nuevo es despertar  (3,1-21)
Nacer de nuevo: amar lo que es
Dios habla en todo lo manifiesto (3,22-36)

Capítulo IV.  Más allá de la religión
Un diálogo inesperado (4,1-9)
El agua que quita la sed (4,10-15)
Más allá de la religión (4,16-26)
El verdadero alimento (4,27-38)
La experiencia personal (4,39-42)
Segunda señal: Jesús, la palabra que sana (4,43-54)

Capítulo V.    De la parálisis a la autonomía
La señal del paralítico (5,1-9)
Los riesgos de la libertad (5,10-18)
La fuente de la autoridad (5,19-30)
La fuente de toda legitimidad (5,31-47)

Capítulo VI.  El pan y la eucaristía
Caminar compartiendo (6,1-15)
La consciencia (“Yo Soy”) vence al mal (6,16-21)
Somos pan de vida (6,22-50)
Del “pan” a la “carne”: la Eucaristía (6,51-59)
Cuando no se ve, aparece la crisis (6,60-71)

Capítulo VII. Torrentes de agua viva
En un contexto de incredulidad (7,1-9)
Desde dónde vivimos (7,10-24)
¿Conocemos quiénes somos? (7,25-36)
El agua que da vida (7,37-52)

Capítulo VIII.  La verdad es una con la libertad
Un perdón que resultaba escandaloso (8,1-11) (texto no joánico)
Somos luz (8,12-20)
La identidad de Jesús, nuestra identidad: Yo soy (8,21-30)
La cuestión de la libertad (8,31-38)
Verdad y mentiras (8,39-49)
Antes que Abraham”: presencia y atemporalidad (8,50-59)

Capítulo IX. “Yo soy” es luz
Ver y ayudar a ver (9,1-12)
La norma que conduce al fanatismo (9,13-21)
La norma termina en condena (9,22-34)
Quien se impone a los demás, está ciego (9,35-41)

Capítulo X.  ¿Qué es ser “maestro”?
Una puerta siempre abierta (10,1-10)
La ambigua imagen del pastor (10,11-18)
Somos uno: la verdad más profunda (Jn 10,19-30)
Sois dioses” (10,31-42)

Capítulo XI.  Somos Vida
La muerte, el despertar (11,1-16)
La proclamación de la fe cristiana en la resurrección (11,17-27)
Un Jesús conmocionado (11,28-37)
Somos vida (11,38-44)
Cuando dar vida acarrea muerte (11,45-57)

Capítulo XII.  La vida en la muerte
Mirar a la muerte de frente (12,1-11)
Desapego del éxito (12,12-22)
Un paréntesis sobre la búsqueda humana
Desapego del abatimiento (12,23-36)
Creer y ver (12,37-50)

Capítulo XIII.  El único mandato: la única ley de lo real
 El amor servicial, en una parábola (13,1-20)
Cuando llega la noche (13,21-30)
El “nuevo” mandamiento: solo el Amor es real (13,31-35)
Y otra vez la noche (13,36-38)

Capítulo XIV.   La experiencia del Padre, conexión con la Fuente
Ver a Dios (14,1-14)
Vivir la unidad en el amor (14,15-26)
La paz que el mundo no puede dar (14,27-31)

Capítulo XV.  La vid y los sarmientos, metáfora de la no-dualidad
No hay nada separado de nada (15,1-8)
Amor es certeza de no-separación (15,9-17)
Hostilidad y testimonio (15,18-27)

Capítulo XVI.  Vivir en y desde el Espíritu
En la hostilidad, poner verdad (16,1-15)
La tristeza se convierte en gozo (16,16-24)
La incomprensión se convierte en certeza (16,25-33)

Capítulo XVII.  Proclamación de la unidad, en forma de oración
Autorretrato de Jesús (17,1-5)
El cuidado que nace de la unidad (17,6-17)
Unidad: la verdad de quienes somos (Jn 17,18-26)
 

Capítulo XVIII. El relato de la pasión: arresto y juicio
El arresto y la entereza de quien vive anclado en el “Yo soy” (18,1-14)
La negación de Pedro y el juicio religioso: la cuestión de la transparencia (18,15-27)
La primera parte del proceso político: la cuestión de la verdad (18,28-40)
 

Capítulo XIX.  El relato de la pasión: muerte en cruz
La segunda parte del proceso político: el miedo cierra a la verdad (19,1-16)
Jesús crucificado: cuando todo se cumple (19,17-37)
La sepultura: no se puede enterrar la Vida (19,38-42)
 

Capítulo XX.  Relatos de apariciones: la vida no muere
 Las “vendas”, signos de vida (20,1-9)
Re-conocernos en profundidad (20,10-18)
Creer y ver (20,19-29)
Conclusión del evangelio (20,30-31)
 

Capítulo XXI.  Apéndice.
 El trabajo que da fruto (21,1-14)
El amor repara y sana (21,15-19)
Cada camino es único (21,20-23)
Conclusión (21,24-25)
 

Bibliografía básica
INTRODUCCIÓN

“Estos signos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis vida” (Jn 20,31).

Como todo “libro sagrado”, los evangelios encierran tesoros de sabiduría. Por eso, aunque nos separen de ellos dos mil años, sus palabras resuenan en nuestro corazón como si nos estuvieran “leyendo” por dentro e iluminan nuestra visión acerca de la realidad en su dimensión más profunda. Cuando sabemos leerlos, destilan sabiduría nueva y fresca, porque –aunque deban expresarse a través de ellos– no transmiten conceptos anquilosados, sino la misma Vida atemporal, el presente eterno en el que vive el sabio. Ahora bien, para captar su riqueza, es imprescindible “sintonizar” con aquella misma calidad de presencia de donde surgieron.
Leer más…

Biblia, Espiritualidad ,

“Reorientar nuestra vida”. 1 Adviento – A (Mateo 24,37-44)

domingo, 1 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en “Reorientar nuestra vida”. 1 Adviento – A (Mateo 24,37-44)

advientoNo siempre es fácil poner nombre a ese malestar profundo y persistente que podemos sentir en algún momento de la vida. Así me lo han confesado en más de una ocasión personas que, por otra parte, buscaban «algo diferente», una luz nueva, tal vez una experiencia capaz de dar color nuevo a su vivir diario.

Lo podemos llamar «vacío interior», insatisfacción, incapacidad de encontrar algo sólido que llene el deseo de vivir intensamente. Tal vez sería mejor llamarlo «aburrimiento», cansancio de vivir siempre lo mismo, sensación de no acertar con el secreto de la vida: nos estamos equivocando en algo esencial y no sabemos exactamente en qué.

A veces, la crisis adquiere un tono religioso. ¿Podemos hablar de «pérdida de fe»? No sabemos ya en qué creer, nada logra iluminarnos por dentro, hemos abandonado la religión ingenua de otros tiempos, pero no la hemos sustituido por nada mejor. Puede crecer entonces en nosotros una sensación extraña: nos hemos quedado sin clave alguna para orientar nuestra vida. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero es no ceder a la tristeza ni a la crispación: todo nos está llamando a vivir. Dentro de ese malestar tan persistente hay algo muy saludable: nuestro deseo de vivir algo más positivo y menos postizo, algo más digno y menos artificial. Lo que necesitamos es reorientar nuestra vida. No se trata de corregir un aspecto concreto de nuestra persona. Eso vendrá tal vez después. Ahora lo importante es ir a lo esencial, encontrar una fuente de vida y de salvación.

¿Por qué no nos detenemos a oír esa llamada urgente de Jesús a despertar? ¿No necesitamos escuchar sus palabras?: «Estad en vela», «daos cuenta del momento que vivís», «es hora de despertar». Todos hemos de preguntarnos qué es lo que estamos descuidando en nuestra vida, qué es lo que hemos de cambiar y a qué hemos de dedicar más atención y más tiempo.

Las palabras de Jesús están dirigidas a todos y a cada uno: «Vigilad». Hemos de reaccionar. Si lo hacemos, viviremos uno de esos raros momentos en que nos sentimos «despiertos» desde lo más hondo de nuestro ser.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“Estad en vela para estar preparados”. Domingo 01 de Diciembre de 2019. 1º de Adviento

domingo, 1 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en “Estad en vela para estar preparados”. Domingo 01 de Diciembre de 2019. 1º de Adviento

01-advientoa1-cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 2, 1-5: El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.
Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.
Romanos 13, 11-14. Nuestra salvación está cerca.
Mateo 24, 37-44: Estad en vela para estar preparados.

Hoy comienza el «año litúrgico», que no coincide con el año civil, ni con el curso lectivo, ni tal vez con el «ejercicio económico anual»… El año litúrgico es una periodización propia de la Iglesia católica.

Comienza con el tiempo de «adviento», uno de los varios que lo componen… «Ad-viento», apócope de «ad-venimiento», significa venida, llegada, y alude a «la venida de Cristo», que, bíblicamente hablando, son dos: la venida que ya tuvo lugar, que celebraremos en Navidad, y la futura, la llamada «segunda venida» de Jesús, «en poder y majestad», que, en la visión clásica tradicional, pondrá fin al mundo, inaugurará el «juicio final» o «juicio de las naciones», y abrirá la era definitiva, el «nuevo eón», la «vida eterna» beatífica para los salvados, y el sufrimiento eterno en el infierno para los «condenados». Todo ello, dicho en el lenguaje clásico tradicional religioso cristiano. Pero, ¿qué creemos hoy, realmente, de todo ello? ¿Cuánto de todo ello lo creemos sólo «simbólicamente», con un contenido de significado muy diferente del literal?

Los dos últimos capítulos del evangelio de Mateo forman el llamado «discurso escatológico» de Jesús. El evangelista pone en su boca y agrupa en estos capítulos los dichos «escato-lógicos», o sea, los que se refieren al final (del mundo). Ya sabemos hermenéutica bíblica y no vamos a entrar en el tema de la historicidad de esos dichos en cuanto efectivamente dichos (o no) por Jesús. Bien pudiera ser que Jesús expresara estas u otras ideas semejantes, porque Jesús estuvo inmerso en la mentalidad religiosa y cultural de su época -igual que dijo que Dios «hace salir el sol» sobre justos y pecadores, porque participaba de la visión cosmológica precopernicana-. Pero la pregunta importante es: ¿debemos creer nosotros hoy en esa «descripción del final» propia de aquella visión apocalíptica? ¿Creemos efectivamente que Jesús «vendrá de nuevo», tal vez «pronto», «como el ladrón», y con semejantes consecuencias?

Richard DAWKINS, que se ha hecho muy popular con su combate crítico a creencias religiosas sobrepasadas (que él cree que representan todavía la forma de creer de los cristianos inteligentes y actualizados de hoy), confiesa que queda «abatido alconstatar que el 50% de los estadounidenses cree que el mundo tiene apenas 6 mil años», y añade: «La única superpotencia mundial actual está a punto de ser dominada por electores que creen que el universo entero comenzó después de la domesticación del perro. Creen también que serán personalmente ‘arrebatados’ a las alturas celestrianes todavía en el tiempo de su vida, hecho que será seguido por un Armagedón muy bienvenido como heraldo de la segunda venida de Cristo». Sam HARRIS por su parte (Letter to a Christian Nation), aduciendo encuestas del Instituto Gallup, sustiene que «nada menos que el 44% de la población estadounidense está convencida de que Jesús va a volver para juzgar a los vivos y a los muertos, en algún momento de los próximos cincuenta años». «Imagine usted las consecuencias, si algún miembro significativo del gobierno estadounidense realmente creyese que el mundo está pronto a acabar de esta manera… El hecho de que casi la mitad de la población de EEUU crea en eso, en base simplemente a un dogma religioso, debe ser considerado una emergencia moral e intelectual». Dawkins, que prologa el libro de Harris, añade que hablar de una «emergencia moral e intelectual» tal vez es muy moderado.

Efectivamente, aunque hayamos olvidado historias pasadas de los muchos movimientos milenaristas de siglos pasados, hoy sabemos bien de consecuencias terribles que están teniendo en la actualidad las creencias religiosas que derivan en violencia y terrorismo por motivaciones religiosas verdaderamente apocalípticas, tanto de un signo como de otro. Las creencias religiosas, sobre todo su interpretación, no son un mero «asunto privado» de cada quien. Qué crean los norteamericanos electores del gobierno de la mayor potencia militar del mundo, para mí no es simplemente un «asunto privado» de ellos. Qué crean y piensen sobre el final del mundo y sobre la intervención y el dominio que Dios tiene sobre nuestro modo de gestionar este mundo, no es un asunto religioso privado del que la sociedad no deba preocuparse, porque, en determinadas circunstancias, puede llegar a ser verdaderamente «una emergencia moral e intelectual». Pensemos también en la cantidad de creyentes de pequeñas «iglesias libres» que se multiplican entre masas de población que viven en sectores de pobreza o miseria, y en las creencias fundamentalistas que difunden… ¿No son realidades de interés público, tal vez de salud pública, o incluso de «emergencia moral e intelectual»?

Casi con toda seguridad, los lectores de este comentario bíblico no están en esas penosas situaciones religiosas a las que acabamos de aludir. Pero es bien probable que no sepan bien qué decir ante el evangelio de hoy: ¿seguimos creyendo en una «segunda venida de Cristo»? Probablemente no creen en su inminencia, ni en su carácter «apocalíptico», ni en Armagedón y sus amenazas… pero no han decidido si seguir creyendo o no en «la segunda venida de Cristo». Mientras no lo decidan críticamente –o sea, mientras no personalicen su fe, en ese sentido– seguirán creyendo con la creencia tradicional (confiarán una parte importante de su vida a esa creencia), de que lo más profundo de la realidad es que es el plan de un Dios que quiso crearnos y ponernos una prueba, y que esa «segunda venida» será el paso a una vida eterna de premio o castigo por nuestra conducta moral en este mundo. Todo eso es lo que está implicado en la «segunda venida».

Ocasiones como ésta, del domingo que inaugura el Adviento, que pone ante nuestros ojos meditativos esa segunda venida, son, deberían ser, una ocasión para «agarrar el toro por los cuernos» y abordar estos temas, sin contentarnos con darles en la homilía simplemente varios «pases» litúrgicos que los utilizan simbólicamente, sin tener el coraje de responder a ninguna de las preguntas fuertes que pasan por la mente de los oyentes.

La esperanza ha sido considerada clásicamente como la virtud típica del Adviento, la dimensión de nuestra vida que cultivar especialmente en estas cuatro semanas. Como el pueblo de Israel y tantos otros pueblos, que vivieron la historia como un caminar iluminado por la esperanza del encuentro con Dios, el adviento nos invita a considerar nuestra vida como un caminar que no podemos sobrellevar sino con la fuerza de la esperanza. ¿Cuál es el peso de la esperanza en nuestra vida?

Tal vez, en el ambiente de nuestra ciudad o de los medios de comunicación… ya se ha instalado la publicidad navideña. Para el comercio, adviento significa bombardeo publicitario prenavideño, una navidad que, para ellos, no sería exitosa sin un aumento del consumo en todos los campos. Un cristianismo coherente no puede caer en en la trampa de tanto mensaje publicitario aparentemente religioso, que lo que pretende es solamente hacernos consumir.

La primera lectura, de Isaías, una de cuyas frases –la de la conversión de las lanzas en podaderas– figura en el vestíbulo del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, expresa bien la dimensión terrena de la utopía de esperanza que animaba a los profetas: un mundo reconciliado, en la paz de la convivencia y el trabajo, superadas las guerras y las preparaciones para las guerras –los arsenales de armas y las maniobras militares–. Por ser parte del Primer Testamento, a Isaías le falta la visión universalista: ni el «final» ni mucho menos el «fin» son que la Humanidad camine hacia el monte de Sión, sino simplemente hacia la Utopía de Dios, sea cual sea el monte sagrado de su religión.

Este primer domingo de Adviento, esta inauguración del nuevo ciclo litúrgico, con este planteamiento inicial del tema de la esperanza y de la imagen –un tanto chocante a nuestra sensibilidad– del fin del mundo y de la segunda venida de Jesucristo, pueden hacernos pensar. Así como el tema de la muerte personal (sus circunstancias, su acercamiento, su conveniente previsión) es un tema un tanto tabú en la sociedad occidental, también entre los cristianos de la actualidad resultan un tanto tabú estos temas que los textos litúrgicos del adviento nos plantean; no porque sean tabús, sino porque no sabemos bien qué decir. La expresión clásica y tradicional depende de un lenguaje mítico y precientífico hoy día casi inaceptable, y es necesaria una urgente actualización. Buena tarea para para este tiempo de Adviento, o incluso para todo el año litúrgico que hoy iniciamos. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

1.12.19. Primer domingo de Adviento.Adviento del Papa Francisco

domingo, 1 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en 1.12.19. Primer domingo de Adviento.Adviento del Papa Francisco

cuatro-velas-rojas-adviento-numeros_73661-55Del blog de Xabier Pikaza:

Cuatro bombas y cuatro promesas de vida

Comienza este Domingo (1.12.19) el Adviento del año litúrgico 2020, y lo hace  pasando de la amenaza del Juicio Final, con la destrucción del mundo, a la proclamación de la nueva y más alta esperanza, que se expresa en el nacimiento de la Vida, simbolizada en la Navidad de Jesús. Entendido así, el Adviento no es sólo un tiempo especial de liturgia cristiana, sino un tiempo universal de gozo y compromiso por la vida, como ha dicho el Papa Francisco en Japón.

Año tras año, desde el 2006, he venido destacando en blog los valores y tareas de Adviento, partiendo de sus representantes (Isaías, Juan Bautista y María), desde la perspectiva del pueblo de Israel, como testigo de una esperanza mesiánica abierta a toda la humanidad.

 Este año quiero iniciar el Adviento con los cuatro temas principales del pontificado de Francisco, a quien presento como Papa de Adviento, partiendo de las palabras y gestos que acaba de realizar en su visita a Japón, del 22 al 26 de noviembre de este año. Desde ese contexto destaco las cuatro «bombas» del Adviento, que deben convertirse en camino de nueva humanidad.

Comienzo así presentando  las dos lecturas fundamentales de este domingo para destacar r después el riesgo y esperanza de las cuatro “bombas” (atómica, social, ecológica, vital), con su riesgo de muerte y su promesa de vida.

Lecturas del Domingo 1 de Adviento:

Isaías 2,1-5: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.  Casa de Jacob: Caminemos a la luz del Señor.

Mateo 24,37-44: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos… Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

1 Primera bomba y riesgo: la energía atómica. 

Tarea de adviento: Convertir las espadas en arados  

PapaEl Papa Francisco ha proclamado su mensaje de paz en Hiroshima y Nagasaki, pidiendo a las naciones un desarme atómico conforme, conforme a las palabras de la primera lectura de este Domingo 1 de Adviento (Is 2, 2‒4) y conforme al mensaje de Jesús, para convertir así las armas de destrucción en instrumento de paz (arados, podaderas), al servicio del cuidado de la tierra y de la comida y concordia entre todos los hombres.

Esta es la primera tarea del Adviento, no sólo para el pueblo de Israel o para la Iglesia de Jesús, sino para todas las naciones y las religiones de la tierra. En este fondo se sitúa de una forma muy concreta la primera palabra de Dios a los hombres, según Gen 2-4: “El día en que comas del fruto del árbol del conocimiento del bien-mal, ese día, morirás”. 

El día en que intentemos explorar las posibilidades de nuestro conocimiento, aplicándolos a la estructura atómica de la realidad, para hacer la guerra y triunfar los unos sobre los otros, ese mismo día pereceremos.

Éste es el tema clave del Adviento, según Is 2, 2‒, el tema y tarea que el Papa Francisco ha proclamado al comienzo de este nuevo Año de Cristo 2020 como esperanza y exigencia de paz.

Vivimos, sin duda, en un mundo amenazado. La sabiduría de la naturaleza nos ha mantenido hasta el momento actual. No sabemos la sabiduría de nuestra cultura podrá mantenernos en el futuro, a no ser que cambiemos de un modo cualitativo nuestra manea de ser, como individuos, como grupos humanos, pasando de la lucha de todos contra todos, de la que habla el evangelio de este domingo, al situarnos ante el riesgo de un nuevo tipo de diluvio “atómico”.

Tarea de Adviento: La energía atómica, convertida en «bomba» sigue siendo el primer riesgo actual de la creación (de Dios y de los hombres). La tarea y esperanza primera de la humanidad actual será convertir esa «bomba» en principio y semilla de vida, al servicio de una humanidad fraterna, en amor y esperanza de vida (en camino de resurrección).

 2. Segunda bomba y riesgo, guerra universal.

Tarea de Adviento: Aprender y comenzar un camino de paz.

   camino La superación del riesgo “atómico” resulta inseparable de la “destrucción” de la guerra, tal como la planteaba Is 2, 2‒4. Una vez iniciada, la máquina de la guerra termina en Hiroshima y Nagasaki, como ha dicho el Papa Francisco en Japón. El único camino para superar la guerra y destrucción atómica es la superación de raíz de toda guerra, sea en su forma de violencia entre estados o entre grupos humanos, en línea más o menos “legal” o antilegal (de terrorismo).

            Sólo hay una forma de superar la guerra: El aprendizaje y camino de la paz, tal como Is 2 lo vincula con la “ley” mesiánica de Jerusalén, tal como Jesús lo formula en el Sermón de la Montaña (Mt 5‒7), tal como lo han propuesto otras religiones, desde el taoísmo al budismo. Se ha dicho que para preparar y mantener la paz hacen falta los ejércitos (si vis pacen para bellum). Pues bien, en contra de eso, tenemos que decir, con Isaías 2, con Jesús, con el Papa Francisco: Si quieres paz prepara la paz, es decir, la justicia, la concordia, el amor entre hombres y pueblos.

            Ciertamente, hay riesgo de terrorismo sobre el mundo… y hay que buscar formas de superarlo, en un plano económico y social, educativo y religioso, económico y personal. En contra de un “terrorismo” particular, los  privilegiados del sistema se defienden diciendo que el terror malo sólo se puede atajar con métodos de fuerza, con un tipo de “terrorismo o violencia legal”: más policías, más cárceles, mas seguridades exteriores. Pero de ese modo no se resuelve el problema, sino que se ensancha y profundiza. La humanidad sólo puede surgir y mantenerse en condiciones de libertad.

Si el control del sistema se hiciera absoluto cesaría el terrorismo de los marginales, pero acabaría con ello la libertad y vida humana: estaríamos condenados a movernos entre el riesgo del terror indiscriminado (con la destrucción del ser humano) o la creación de sistemas de seguridad cada vez más poderosos (que acaban destruyendo también a la humanidad). Optar por la vida implica optar por formas de vida en libertad y gratuidad, superando los riesgos de terror del sistema y de sus contrarios.

Tarea de Adviento. Sólo se puede superar la “bomba de la guerra” abriendo caminos nuevos de paz, en justicia y amor, en solidaridad económica e igualdad social. En esa línea, las grandes religiones, y en especial el judeo‒cristianismo han de entenderse y valorarse como “escuelas prácticas” de paz. Sólo un nuevo Nacimiento, una nueva Navidad puede hacernos hombres y mujeres de concordia, principio de una nueva humanidad.

3. Tercera bomba. Matar la vida el Planeta.

Del “pecado ecológico” al compromiso por la vida de todos en el mundo.

 De esta “bomba” (que el Papa Francisco ha descrito en su encíclica Laudato sí, 2015) ha tratado en especialel Sínodo para la Amazonia (del pasado mes de octubre 2019). Pues bien, el Papa Francisco ha vuelto a recordar la importancia de este compromiso ecológico en Japón, en este momento de “paso” entre el terror de la destrucción del planeta y la esperanza de la “nueva tierra”. Esta superación de la bomba, en línea ecológica, forma parte del programa de los profetas de Israel, cuando prometen la llegada de una tierra de fraternidad al servicio de los hombres, una paz entre el lobo y el cordero, entre los niños y la naturaleza (la serpiente etc.).

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

¿Qué y cómo debemos esperar? Primer domingo de Adviento. Ciclo A

domingo, 1 de diciembre de 2019
Comentarios desactivados en ¿Qué y cómo debemos esperar? Primer domingo de Adviento. Ciclo A

esperar-en-dios-versiculos-biblicosDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

Los textos bíblicos de los cuatro domingos de Adviento no constituyen propiamente una preparación a la Navidad, sino una introducción a todo el nuevo año litúrgico. Por eso abarcan etapas muy distintas: 1) lo que se esperó del Mesías antes de su venida; 2) su nacimiento; 3) su actividad pública, y las reacciones que suscitó; 4) su vuelta al final de los tiempos. Estas cuatro etapas se mezclan cada domingo y resulta difícil relacionar las distintas lecturas. Si buscamos un elemento común sería el tema de la esperanza: ¿qué debemos esperar?, ¿cómo debemos esperar?

  1. ¿Qué debemos esperar? La utopía de la paz universal

            La primera lectura (Isaías 2,1-5) responde a una de las experiencias más universales: la guerra. Israel debió enfrentarse desde su comienzo como estado a pueblos pequeños, a guerras civiles y a grandes imperios. Pero no sólo los israelitas era víctimas de estas guerras, sino todos los países del Cercano Oriente, igual que hoy día lo son tantos países del mundo.

            Podríamos contemplar este hecho con escepticismo: el ser humano no tiene remedio. La ambición, el odio, la violencia, siempre terminan imponiéndose y creando interminables conflictos y guerras. Sin embargo, la lectura de Isaías propone una perspectiva muy distinta. Todos los pueblos, asirios, egipcios, babilonios, medos, persas, griegos, cansados de guerrear y de matarse, marchan hacia Jerusalén buscando en el Dios de Israel un juez justo que dirima sus conflictos e instaure la paz definitiva.

            El texto de Isaías une, lógicamente, la desaparición de la guerra con la desaparición de las armas. En este contexto, hoy día es frecuente hablar de las armas atómicas, los submarinos nucleares, los drones de última generación. Quisiera recordar unos datos muy distintos, de armas mucho más sencillas.

            Se estima que en el mundo existe un arsenal de 639.000.000 de armas de fuego, la mitad de las cuales en manos de civiles, el resto a disposición de los cuerpos policiales y de seguridad, lo que supone un arma por cada diez personas.

            Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial (1945), unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras. Estas armas, y no los grandes buques o los sofisticados aviones de combate, son las responsables materiales de cuatro de cada cinco víctimas, que en un 90% también han sido civiles (mujeres y niños en particular).

            Esta primera lectura bíblica nos anima a esperar y procurar que un día se haga realidad lo anunciado por el profeta: De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.

  1. ¿Cómo debemos esperar? Vigilancia ante la vuelta de Jesús (Mateo 24,37-44)

La liturgia da un tremendo salto y pasa de las esperanzas antiguas formuladas por Isaías a la segunda venida de Jesús, la definitiva. En el contexto del Adviento, esta lectura pretende centrar nuestra atención en algo muy distinto a lo habitual. Los días previos al 24 de diciembre solemos dedicarlos a pensar en la primera venida de Cristo, simbolizada en los belenes. El peligro es quedarnos en un recuerdo romántico. La iglesia quiere que miremos al futuro, incluso a un futuro muy lejano: el de la vuelta definitiva de Jesús, y la actitud de vigilancia que debemos mantener.

            La actitud de vigilancia queda expuesta en dos comparaciones, una basada en el AT, y otra en la experiencia diaria.

            La primera hace referencia a lo ocurrido en tiempos del diluvio. Antes de él, la gente llevaba una vida normal, despreocupada. La catástrofe le parecía inimaginable. Lo mismo ocurrirá cuando venga el Hijo del Hombre. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

            La segunda comparación está tomada de la vida diaria: la del dueño de una casa que desea defender su propiedad contra los ladrones. El mensaje es el mismo: estad en vela.

            A propósito de estas comparaciones podemos indicar dos cosas:

            1) Ambas insisten en que la venida del Hijo del Hombre será de improviso e imprevisible; no habrá ninguna de esas señales previas que tanto gustaban a la apocalíptica (oscurecimiento del sol y de la luna, terremotos, guerras, catástrofes naturales).

            2) Las dos comparaciones exhortan a la vigilancia, a estar preparados, pero no dicen en qué consiste esa vigilancia y preparación; se limitan a crear un interés por el tema. Esta falta de concreción puede decepcionar un poco. Pero es lo mismo que cuando nos dicen al comienzo de un viaje en automóvil: «ten cuidado». Sería absurdo decirle al conductor: «Ten cuidado con los coches que vienen detrás», o «ten cuidado con los motoristas». El cristiano, igual que el conductor, debe tener cuidado con todo.

  1. ¿Cómo debemos esperar? Disfrazarnos de Jesús (Romanos 13,11-14)

            Pablo parte de la experiencia típica de las primeras comunidades cristianas: la vuelta de Jesús es inminente, «nuestra salvación está más cerca», «el día se echa encima». El cristiano, como hijo de la luz, debe renunciar a comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas y pendencias. Es el comportamiento moral a niveles muy distintos (comida, sexualidad, relaciones con otras personas) lo que debe caracterizar al cristiano y como se prepara a la venida definitiva de Jesús. Ese pequeño catálogo podría haberlo firmado cualquier filósofo estoico. Pero Pablo añade algo peculiar: «Vestíos del Señor Jesucristo». Esto no es estoico, es típicamente cristiano: Jesús como modelo a imitar, de forma que, cuando la gente nos vea, sea como si lo viese a él. Creo que Pablo no tendría inconveniente en que sus palabras se tradujesen: «Disfrazaos del Señor Jesucristo». Comportaos de tal forma que la gente os confunda con él. Buen programa para comenzar el Adviento.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.