Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

Cualquier ser humano y Dios ‘no son dos’.

domingo, 25 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Cualquier ser humano y Dios ‘no son dos’.

love-neighborMt 22,34-40

La pregunta sobre el tributo al Cesar se la hicieron los fariseos y herodianos. A continuación, narra Mt otra pregunta de los saduceos sobre la resurrección de los muertos, en la que ellos no creían. Quieren ridiculizar la creencia en otra vida con el supuesto de siete hermanos que estuvieron casados con la misma mujer. Jesús desbarata sus argumentos. Por eso, a continuación, el texto de hoy dice: “Al oír que había hecho callar a los saduceos”, los fariseos vuelven a la carga: ¿Cuál es el primer mandamiento?

La pregunta no era tan sencilla. La mayoría consideraba que todos los mandamientos tenían la misma importancia. Otros defendían que guardar el sábado era el primero. Había quien defendía el amor al prójimo como el principal. A nadie se le había ocurrido que el principal mandamiento, eran dos. Jesús responde recitando la “shemá” (escucha), que todo israelita recitaba dos veces cada día (Dt 6, 4-9). Jesús la referencia al Lev 19,18, pero elimina la primera parte que dice: “No guardarás rencor ni tomarás venganza de los hijos de tu pueblo”, con lo que deja claro quién es el prójimo al que hay que amar.

La originalidad de Jesús está en unir los dos mandamientos. De hecho, lo único que hace es citar dos textos del AT. No se trata solo de una yuxtaposición o de una equiparación. Se trata de una identificación en toda regla que, además, prepara el terreno a Jn para poder decir con rotundidad: “Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13,34). Es el mandamiento nuevo, que convierte la Ley en vieja. Después de 20 siglos, seguimos sin aceptar la diferencia entre AT y NT.

El valor absoluto de cada persona es una propuesta exclusiva de Jesús. Hasta entonces el individuo no contaba más que como perteneciente e integrado en el grupo. Desde esa perspectiva, lo único que interesaba eran las manifes­taciones del amor, no el amor mismo. De ese modo, el precepto recaía sobre las manifestaciones. El amor que exige Jesús no se puede alcanzar con el cumplimiento de un precepto. Ya no se trata de una ley, sino de una actitud: “Un amor que responde a su amor”. El amor que pide Jesús no se impone.

El concepto de “prójimo” es modificado por Jesús de manera sustancial. Para un judío, prójimo era el que pertenecía al pueblo y, a lo sumo, el prosélito. Jesús desbarata esa barrera y postula que todos somos exactamente iguales para Dios. El cristianismo no siempre ha sabido trasmitir esta idea de igualdad y hemos seguido creyendo que nosotros somos los elegidos y que Dios es nuestro Dios, como los judíos de todos los tiempos.

Jesús no propone un amar a Dios ni un amor a él mismo. Dios ni ama ni puede ser amado, es amor. La exigencia de Jesús no es con relación a Dios sino con relación al hombre. Cuando seguimos proponiendo los mandamientos de “la Ley de Dios” como marco para la vida de la comunidad, es que no hemos entendido el mensaje de Jesús. S. Agustín lo entendió muy bien cuando dijo: “Ama y haz lo que quieras”. Pero Pablo lo había dicho con la misma claridad: “Quien ama, ha cumplido el resto de la Ley”. No se trata de una nueva ley, sino de hacer inútil toda ley, toda norma, todo precepto.

El “Como a ti mismo” (también superado por Jesús: “Como yo os he amado”) necesitaría un comentario más extenso. Únicamente diré que el amor solo se puede dar entre iguales. Si considero superior o inferior al otro, mi relación con él nunca será de amor. Desde esta perspectiva, ¿a dónde se van todas nuestras “caridades”? Lo que nos pide Jesús es que quiera para los demás todo lo que estoy deseando para mí.  ¡¿De verdad creo hacer caridad cuando doy al mendigo la ropa vieja que ya no voy a utilizar?!

Una vez más tenemos que resaltar la imposibilidad de aceptar el mensaje de Jesús, sin abandonar la idea de Dios del AT. Esta es la trampa en la que cayeron los primeros cristianos que eran todos judíos. Aquí está también, la clave para entender tantas aparentes contradicciones en los evangelios. Lo que pide Jesús es más de lo que puede enseñar cualquier institución. La excesiva fidelidad a la institución nos impide alcanzar el mandamiento nuevo. Por eso Jesús criticó tan duramente las instituciones religiosas de su tiempo, (Templo, Ley, culto). Se habían convertido en un obstáculo para llegar al hombre.

El amor consiste en desarrollar la capacidad que tiene un ser de salir de sí e ir al otro para enriquecerle y enriquecerse como persona. A Dios no se le puede amar directamente ni mucho ni poco, porque no le podemos conocer. Dios no es un sujeto con el que me pueda encontrar. No es nada distinto de mí o de la creación. Amar a Dios y amar al prójimo es un único acto. Dios y el prójimo no se pueden separar. Tampoco Dios puede amar a sus criaturas porque no son nada fuera de Él. Demuestro que estoy abierto al amor si amo a todos. Si dejo de amar a una persona, puedo estar seguro de que lo que me mueve no es amor, sino egoísmo, instinto, pasión, interés o la simple programación.

El amor no responde a necesidad alguna de mi ego. Acontece en la profundidad del ser, incluyendo todos sus aspectos. Es el único camino para un crecimiento armónico del ser, impidiendo que la parte material y biológica del mismo, se imponga y arrastre a la parte más noble, malográndole sus posibilidades de ser humano. Superar el egoísmo no significa una renuncia a nada sino un acopio de humanidad. No suprime ninguno de los aspectos de nuestra humanidad, sino que los colma y les da su verdadero sentido.

El amor no es consecuencia del conocimiento. Los escolásticos decían: “No se puede amar nada, si antes no se conoce”. Pero no basta con conocer, debo conocerlo como bueno para mí. El conocimiento racional será siempre egoísta, solo puede apreciar lo que es bueno para mi falso ser. Solo de un conocimiento vivencial puede nacer el verdadero amor. Si necesito motivos interesados para amar, no es amor. Si amamos para hacer un favor, tampoco funciona. Tengo que descubrir que soy yo el que me enriquezco al amar. Ese enriquecimiento se produce en mi verdadero ser, y eso no nos interesa demasiado.

El mayor peligro a la hora de comprender el amor evangélico es que lo confundimos con el deseo de que el otro me quiera. El deseo de que otro me ame es instintivo y no va más allá del interés egoísta. La mayoría de las veces, cuando decimos te amo, en realidad queremos decir: “Quiero que me quieras”. Esto no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús. Cuando oímos decir a una persona: “No puedo vivir sin ti”, en realidad, lo que está diciendo es: “No te voy a dejar vivir, porque te voy a exigir que vivas solo para mí”.

Es ignorancia creer que podemos amar a Dios aunque no amemos al prójimo; o peor aún, que podemos amar a uno mucho y a otro poco o nada. El amor es uno solo porque es una actitud personal. El amor queda especificado en la persona que ama, no por la persona amada. Tiene que existir antes de manifestarse. Lo que llega a los demás, lo que se percibe al exterior, son solo las manifestaciones de ese amor. La actitud vital es única en cada persona, pero el amor evangélico tiene que ser práctico, tiene que manifestarse en obras. Solo puede manifestarse cuando me encuentro con otro, con el próximo.

Meditación

La buena noticia de Jesús es que puedo identificarme con Dios.
El amor que Jesús nos pide es fruto de un descubrimiento
que solo puedes hacer viajando hacia tu interior.
Más allá de lo razonable, tú puedes descubrir la Vida,
esa VIDA de Dios que está en ti y está en todas las cosas.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Las palabras de Jesús.

domingo, 25 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Las palabras de Jesús.

1_pareja«Debes comprender que, al igual que la música, la vida está hecha de sentimiento y de instinto, más que de normas». (Tony de Mello)

25 de octubre. DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Mt 22 34, 40 “Amarás al prójimo como a ti mismo” (v39)

Los fariseos preguntaron: Maestro, ¿Cuál es el precepto más importante en la ley?La pregunta se explica porque los fariseos contaban seiscientos trece preceptos en la Ley que era necesario saberlos y practicarlos.

Jesús responde combinando Dt, 6, 5: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu  mente”, un amor que escucha la palabra, pero una escucha obediente que implica todos los aspectos de la vida y que debe ser transmitida como herencia a las nuevas generaciones.

Este es el precepto más importante pero el segundo es equivalente: Amarás al prójimo como a ti mismo” Estos dos preceptos sustentan la ley entera y los profetas” (v 39y40)

El fundamento de la relación con Dios y con el prójimo es para Jesús el amor solidario. Desde una perspectiva cristiana, sin amor al prójimo no hay amor a Dios, ni se alcanza la justicia que proclama el Sermón de la Montaña. Habitualmente ignoramos el amor práctico y solidario a quienes viven excluidos por la sociedad y olvidados por la religión. Abrazando la pobreza, Jesús, impulsado por su amor solidario, no hizo otra cosa que compartir la vida de los pobres, a quienes de modo particular vino a anunciar la Buena Nueva.

Levanta los ojos a tu alrededor y mira: se reúnen todos para venir a ti, por mi vida -oráculo del Señor- a todos los llevarás como vestido precioso, serán tu cinturón de novia” (Isaías 49, 16-18).

Para Paulo Coelho, «en toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo».

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro,

es pasar, pasar haciendo caminos,

sobre el mar. A.M.

Jesús pasó por el mundo haciendo el bien. Esta breve biografía de Jesús me recuerda al Poema de Antonio Machado.

CANTARES

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Un PCR al verbo amar en tiempos de pandemia.

domingo, 25 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Un PCR al verbo amar en tiempos de pandemia.

JESUS PEDROEn el asunto del amor nos va la vida y precisamente por eso necesitamos recordar con cuánta facilidad nos engañamos a la hora de ponerlo en práctica. Quizá por eso Jesús le hace a Pedro junto al lago un test de diagnóstico rápido: Y cuando le oye responder afirmativamente a su pregunta “¿Me amas más que…?, le pone inmediatamente delante el camino en que verificar la autenticidad de su amor: “Apacienta a los míos, cuídalos, preocúpate, hazte cargo de ellos”.

El test sigue siendo eficaz hoy y quizá en este tiempo de pandemia nos venga bien actualizar sus imperativos[1] y escucharlos como dirigidos personalmente a cada uno de nosotros.

– Si me amas, huye de la obsesión por que termine cuanto antes este tiempo de crisis para poder volver “a lo de antes”. Eso “de antes” estaba absolutamente descompensado y urge reequilibrar el mundo: el sueño de un crecimiento y un consumo sin límites está teniendo consecuencias devastadoras.

– Si me amas, aprende las lecciones de la pandemia: los límites de la autosuficiencia y la común fragilidad, la conciencia de que, frente al virus de la Covid 19, no hay más defensa que el virus de la solidaridad.

– Si me amas, hazte de nuevo las preguntas esenciales, reflexiona sobre los retos planteados, el sentido de la vida, de las cosas y del mundo. Prepárate para defender la vida, apreciarla como nunca, amarla, vivirla; no desde el temor a la muerte, sino desde la alegría de estar vivos.

– Si me amas, piensa junto a otros y a largo plazo sobre el futuro de la condición humana: qué decisiones y políticas públicas son necesarias para defender la vida y su disfrute, su sentido y su sentir.

– Si me amas, desconfínate mentalmente por rebeldía y no resignación, por esperanza y con esperanza. Ponte a favor de una política y una economía de la vida y por la vida y escucha las preguntas de las generaciones futuras sobre qué mundo mejor pueden esperar.

– Si me amas, apacienta las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft): eres tú el encargado de apacentarlas, no dejes que sea su poder de distracción quien tome el control de tu vida.

– Si me amas, enciende en la oscuridad luz de visión, de orientación y de esperanza.

NOTA por si a alguno le pasa como a Pedro: las consecuencias del amor que Jesús le ponía delante le venían tan grandes, que trató de salirse por la tangente: “- Vale, yo lo intento, pero ¿qué pasa con fulanito y menganito y el otro, que no están por la labor de vivir todo eso?” El corte recibido fue fulminante: “-¿Y a ti qué te importa? Tú, sígueme”. Que en el fondo no es más que la versión adulta del juego “Antón Pirulero” que nos sabíamos los niños de antes: “Cada cual, cada cual, que atienda a su juego”.

Dolores Aleixandre

Fuente Fe Adulta

 

[1] Están inspirados en el excelente artículo de Manuel Montobbio “Desconfinarnos mentalmente: la invocación a la vida de Jacques Attali” en el que comenta el libro de ese autor: L´économie de la vie. Se préparer a ce qui vient” (El Ciervo, Sept –Oct 2020, p 20-21)

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Amor, defensas y sustitutos

domingo, 25 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Amor, defensas y sustitutos

Amor.2Domingo XXX del Tiempo Ordinario

25 octubre 2020

Mt 22, 34-40

La pregunta que los fariseos formulan a Jesús no era ociosa: por una parte, se trataba de una cuestión debatida entre ellos y, por otra, parecía necesario establecer una cierta jerarquía entre la jungla de normas que los propios fariseos habían desarrollado al comentar la Torá.

   La respuesta de Jesús se enmarca dentro de la ortodoxia tradicional: el primer mandamiento para un judío es el famoso Shemá Israel (“Escucha, Israel”), tal como fue recogido en el Libro del Deuteronomio (6,4-9). En su respuesta, Jesús une el Shemá Israel con el amor al prójimo. Lo que hace es anudar dos textos de la Torá: Deut 6,4-5 y Lev 19,18. Sin embargo, tampoco esta unión sería completamente original de Jesús, ya que su propio interlocutor –otro rabino– la reconoce del mismo modo.

     No es casual que diferentes tradiciones sapienciales, de un modo u otro, establezcan el amor como “el mandamiento más importante”. Porque tal “mandamiento” no depende de alguna voluntad arbitraria, sino que es expresión de la naturaleza de lo real. Al afirmar que el amor es “lo más importante” no se hace sino reconocer la unidad profunda de lo real, la no-separación de todo lo que es. Porque eso es el amor, no un sentimiento o emoción, sino la certeza de que no existe nada separado de nada, por lo que todo lo que hago a alguien o a algo me lo estoy haciendo a mí. Y es aquí justamente donde se enraíza la llamada regla de oro, presente en todas las tradiciones espirituales: “No hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti” o “trata a los demás como desearías que ellos te tratasen a ti”.

   Lo que ocurre es que, al querer amar, solemos encontrar no pocas resistencias. Por un lado, el amor humano es reactivo. Eso significa que, cuando no nos hemos sentido amados de un modo incondicional, nuestra propia capacidad de amar ha podido quedar bloqueada y nosotros mismos atrapados en diferentes mecanismos de defensa, al tratar de protegernos del sufrimiento generado por aquella carencia. Por otro, el miedo a darnos o entregarnos suele hacer que nos defendamos del amor, prefiriendo permanecer en nuestra zona de confort.

    A raíz de una parábola de Jesús, hace unas semanas comentaba que, en el nivel profundo, la realidad es como la fiesta de un banquete de bodas. Sin embargo, al no verla así –porque estamos alejados de aquella profundidad–, podemos pensarla como un castigo, un absurdo ­–“pasión inútil” la llamó algún filósofo existencialista–, una prueba o un aprendizaje. Y al alejarnos de aquella misma profundidad que es plenitud, buscamos sustitutos de la fiesta, para entre-tenernos –necesita entretenerse el que no se “tiene” a sí mismo–, en un intento desesperado de evitar la superficialidad y el vacío.

    Cuando desconectamos del amor –entendido como certeza de no separación–, nos alejamos de nosotros mismos y, en el mismo movimiento, de la vida que somos. Tal vez necesitemos recorrer el camino que nos permita mantener una cercanía amorosa con nosotros mismos y con toda la realidad, en la certeza de que somos uno con todo lo que es.

¿Amo o me distancio?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

La experiencia cristiana más profunda es sentirse amablemente querido por Dios.

domingo, 25 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en La experiencia cristiana más profunda es sentirse amablemente querido por Dios.

_21_1_1_1130_1.El amor es la actitud más realizadora y sanante del ser humano.

         Podríamos decir que las personas somos un entramado de dimensiones, que hemos de integrar bien en la vida para que resultemos equilibrados, serenos, pacíficos interiormente y en las relaciones con los demás.

         Somos seres corpóreos, inteligentes, sociales-políticos, libres, seres culturales, seres históricos, etc. Todas estas dimensiones las viviremos serenamente si vivimos en amor.

Cuando otra realidad o perspectiva humana se alza como “dios”, pueden surgir graves desajustes y polarizaciones en la vida personal y comunitaria. Cuando el dios de mi vida es la patria, el poder, el sexo, el dinero, etc. entonces todo queda distorsionado.

         Uno vive en bondad y una comunidad social o cristiana vive en paz, cuando vive en un clima de amor. Decía San Juan de la Cruz que el amor ni cansa, ni se cansa.

         Podemos vivir sin dinero, con hambre, sin justicia, sin libertad (¡hemos vivido!). Lo que no podemos vivir es sin ser amados y sin amar.

2.Dios es amor.

         Dios nos ama ya en la creación

         Dios es amor, al menos el Dios de Jesús es amor. Dios nos ha creado porque nos ha amado ya en el seno materno (salmo 138).

Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho;

si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado.

Tú tienes compasión de todos”,

y tú amas todo lo que tiene vida,

         (Sabiduría 11,24.26)

Dios es bueno siempre con nosotros.

Ya en el AT Dios había hecho una -muchas- Alianza de amor con su pueblo: Dios no abandona nunca a “su gente”, y su gente somos todos, toda la humanidad. Dios está siempre de parte de sus hijos, de la humanidad. El pueblo hacía lo que podía, que era más bien poco y regular. Pero Dios siempre es fiel, su misericordia es eterna, repite un salmo.

La seriedad de nuestra existencia humana y cristiana se entiende desde la infinita misericordia de Dios.

         El ser humano y los cristianos nos entendemos como tales desde el amor, desde la bondad de Dios.

         Jesús no fue un monje religioso que pudiera haber vivido en Qumrám. Jesús fue el hombre para los demás.

 3. El amor no es ley religiosa. (A vueltas con la religión).

         El amor no es una norma o ley, al estilo de los 248 preceptos y de las 365 prohibiciones de la religión judía. El amor es esa fuerza que abre nuestra existencia hacia los demás.

         Y el amor se realiza en lo que hemos escuchado en la primera lectura del libro del Éxodo:

No oprimirás ni vejarás al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, no siendo usurero ni extorsionando al pobre.

         Es muy semejante a lo que Jesús dice en el NT (Mt 25,31-46):

Amamos cuando damos de comer al hambriento, damos de beber al sediento, vestimos al desnudo, acogemos al extranjeros, visitamos a los enfermos y encarcelados.

4. a propósito del extranjero

         En la lectura del libro del Éxodo (1ª lectura) hemos escuchado algo que es constante en la Biblia y está muy presente en el pensamiento de Jesús: «No oprimirás ni vejarás al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en Egipto

Jesús no es racista, ni mucho menos, y el cristiano, tampoco debe serlo.

Por una parte, Jesús era judío, más bien galileo, nazareno, pero conocía “al dedillo” la Palabra y sabía también el hondo respeto que Israel sentía -debía sentir- hacia el extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en Egipto. Son decenas los textos en los que se recuerda esta actitud:

Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido. Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto, (Dt 10,18-19).

         Cuando el mismo Mateo “escenifica el “juicio final” dice: Fui extranjero y me acogisteis, (Mt 25,35), o no me acogisteis…

         No es fácil ser extranjero y menos cuando se es extranjero por debilidad y pobreza. Pensemos en tantos miles de emigrantes por razones de hambre, falta de trabajo, exilios políticos, etc., etc.

Por otra parte, Jesús siempre, siempre mira primero al ser humano. Jesús no le pide a nadie el “carnet del partido” o el DNI o el pasaporte, ni tan siquiera la partida de bautismo. “San Pedro” en la “puerta del cielo” no le pide absolutamente a nadie el pasaporte, la nacionalidad, etc., y Dios Padre, menos. En el cielo no hay “sin papeles”, ni indocumentados, ni extranjeros, ni emigrantes

         Jesús cura, perdona, sana, alivia, acompaña a todo el mundo sea de la nación que sea, sin hacer acepción de personas, (Rom 2,11). A Jesús le da lo mismo da que seamos leprosos, endemoniados, medio locos, paralíticos, hombres o mujeres, samaritanos y samaritanas, centurión romano, cananeos, cobradores de impuestos, o que estemos muertos moral o físicamente. Jesús cura, salva.

         Parece que las naciones y las Iglesias tienen fronteras, pero la salvación de Jesús no tiene límites. ¿Fuera de la Iglesia no hay salvación? ¿Y quién y por qué hay que poner rayas rojas en la Iglesia?

Salid a los cruces de los caminos e invitad a todos los que encontréis, buenos y malos. (Mt 22).

5. volvamos al Dios del amor

         La tradición (los escritos) de San Juan hace gran hincapié en el amor a los demás como criterio del amor a Dios:

Quien dice que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en las tiniebla. El que ama a su hermano vive en la luz y no hay nada que le haga caer en pecado. (1Jn 2,9)

El que no ama no ha conocido a Dios, (1Jn 4,8)

El que no ama, aún está muerto. (1Jn 3,14)

El que dice: “Yo amo a Dios”, pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. (1Jn 4,20)

         La persona religiosa pretende contentar a Dios como los fariseos y el mundo judío: cumpliendo la ley, los ritos El cristiano ama a Dios a través del prójimo.

Llama la atención que hoy en día los obispos tienen la gran preocupación de la escasez de curas y, por tanto, de que no se celebre Misa en tal pueblo a tal hora. Ahora con la pandemia les preocupa si la Misa por TV “vale o no vale” (¿Y qué será valer o no valer? En Roma hay dicasterios, congregaciones y curias para todo: de culto, de religiosos, Secretaría de estado, etc, pero no hay una Congregación para los pobres.

Sin embargo, decía K. Rahner, el único criterio moral cristiano es el amor, el amor a los demás y, por tanto, a Dios. De otro modo: amar a Dios es ser buen samaritano, lo demás son “milongas” lucernarias.

6. El amor hace bien.

         Probablemente la experiencia humana y cristiana más profunda sea el amor o la ausencia de amor.

         Detrás de tantos comportamientos de ansiedad, de deseo de poder, de fanatismo, hay una falta de afecto fundamental, probablemente desde la infancia.

         Quien ha sido y es amado, se encuentra centrado y sereno en la vida.

Hay estudios acerca de la falta de afecto inicial en los comportamientos fanáticos de tipo religiosos (Islam / ultracatólicos). Quien ha experimentado en su vida el amor, no será fundamentalista fanático. Cuando no se tiene la experiencia íntima del amor, se está tocando a vísperas de fanatismos.

El amor abre nuestra existencia a la vida, a la creatividad.

  1. ser cristiano es sentirse querido por Dios.

Todos nos hemos encontrado con alguna o algunas personas buenas, bondadosas en la vida; personas buenas que nos quieren (sin memeces ni alharacas). Esa es la experiencia cristiana, sentirse amablemente querido por Dios.

Yo no sé si a Dios le preocupa ni le interesa mucho todo el tinglado eclesiástico, el trasiego de obispos, el cumplimiento de la normativa litúrgica y todo el tinglado ultraortodoxo, más bien pienso que a Dios le importa poco toda esa coreografía.

Dios siente lástima y le conmueve mucho más la pandemia, los enfermos, el hambre de los niños, el paro, la madre soltera, la chica que anda angustiada y le da vueltas la cabeza y el corazón por el aborto que le ronda. A Dios -al Dios de Jesús – le preocupan mucho más los deprimidos, los suicidas, los encarcelados, que si hay que ponerse casulla o cómo se celebra la penitencia.

Y es que Dios nos quiere, nos ama a los seres humanos. Dios es amor. Lo demás es “pompa y circunstancia”.

Puede ocurrir que seamos unos perfectos cumplidores, unos buenos fariseos, pero que no tengamos la experiencia de ser cristianos, ni humanos. Y esto no es que esté bien o mal jurídicamente, sino que es una pena que no sintamos en la vida la bondad de Dios.

Dios no nos ama porque nosotros seamos buenos, sino porque Él es bueno. Ser cristiano es sentirse querido por Dios y vivir en esa bondad que transmite.

         Buenos cristianos son el hijo pródigo, la pecadora que se postra a los pies de Jesús, la pobre mujer a la que quieren apedrear y a la que Jesús “no condena”, el buen samaritano, Zaqueo ¿Con quién trataba y comía Jesús? Pues todos esos son malos religiosos, pero excelentes cristianos, etc.

7. a veces no es fácil.

Nadie dice que -a veces- sea fácil amar. En problemas serios en los que entran en juego viejos contenciosos, viejas cuestiones familiares, modos de ser y psicologías, no es tarea sencilla.

         Llegar a ciertos convencimientos de bondad y amor es, en muchos casos, tarea lenta que requiere procesos y recorridos en los que se ve implicada toda la persona: la inteligencia, la libertad.

Los sentimientos negativos estarán y aflorarán -probablemente- siempre, pero habremos de aplicar la inteligencia y la razón sobre los sentimientos para saber dejar de lado, aparcar viejas cuestiones, cerrar carpetas abiertas y vivir en la mayor entereza y paz posibles.

         El amor, el respeto, hacer el bien humaniza también a todo el mundo: a uno mismo y a los demás.

Ama y haz lo que quieras, o lo que quieras (amas), hazlo

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Gonzalo Haya: Año de la biblia (octubre). Libros poéticos (II). El cantar de los cantares y las lamentaciones.

miércoles, 21 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Gonzalo Haya: Año de la biblia (octubre). Libros poéticos (II). El cantar de los cantares y las lamentaciones.

Un-hombre-estudia-la-Bibliaestudios-biblicosEl Cantar de los cantares es un poema de amor humano en su plenitud, expresado en diálogos entre el amado y la amada, una joya de la literatura hebrea y de la literatura universal. Este poema es plenamente humano, amor de cuerpo y espíritu, apasionado, lúdico, sensual; no tiene nada propiamente religioso, sapiencial ni ético; solamente puede entreverse una alusión a Dios en 8,6 “es fuerte el amor como la muerte… es centella de fuego, llamarada divina”.

Y surge la pregunta ¿por qué está en la Biblia? La respuesta inmediata y práctica lo justifica porque eran unos poemas que se leían tradicionalmente en la fiesta de la Pascua judía y nadie había cuestionado su inclusión en el canon hebreo hasta que un rabino lo hizo en el siglo I de nuestra era, y entonces ya era tradición. Y del canon hebreo pasó al canon cristiano. Pero las costumbres se mantienen cuando tienen un por qué más profundo, como ahora veremos.

Esta aparente disonancia del poema amoroso en el canon religioso ha dado origen a dos tipos de interpretación; unas alegóricas y otras literales y naturalistas.

Las interpretaciones alegóricas judías explicaron que se trataba del amor de Dios con su pueblo, las cristianas lo aplicaron al amor de Cristo con la Iglesia (Efesios 5,31-33) y más tarde, en clave mística como amor de Cristo con el alma.

Las interpretaciones naturalistas, tanto judías como cristianas, lo entienden como expresión del verdadero amor de una pareja, ya sea histórica o idealizada, que abarca los aspectos espirituales y los corporales del amor humano, descritos con realismo y con finura poética.

Quizás ambas interpretaciones tengan razón. Los autores de estos poemas de bodas pensaron en el amor humano; los intérpretes sapienciales comprendieron que el amor humano es una “centella de fuego, una llamarada divina”, un reflejo del amor de Dios, una participación del mismo Dios, que es amor y que fundamenta nuestro mismo ser. El amor entre el amado y la amada es el mayor grado de entrega mutua y de identificación entre dos seres: “serán dos en una sola carne” (Génesis 2,24; Mc 10,6-9). “Afirmando el amor humano, es posible descubrir en él la revelación de Dios, que es amor” (Schökel). Y este canto de amor humano inspiró a san Juan de la cruz para expresar su experiencia mística del amor que identifica al alma con Dios.

El título, El Cantar de los cantares, es un modo de expresar el superlativo: el cantar por excelencia. El mismo texto parece atribuirlo a Salomón, por ser el modelo del sabio y de una época esplendor, pero es obra de varios autores, con influencias de varias épocas y de varios pueblos con los que tuvieron contacto los hebreos. Consta de cinco poemas en forma de diálogo entre la esposa y el esposo en igualdad: “yo soy de mi amado y mi amado es mío” (6,3-4), con un coro de fondo, y estructurado como un solo poema hacia el siglo V o IV a. C.

Expresa los movimientos vitales del amor: deseo-satisfacción (1,12-15), búsqueda-encuentro (3,1-5), pérdida-posesión (5,2-8), ocultamiento-manifestación. Utiliza para ello sencillas imágenes de la naturaleza, y de la vida pastoril o de la vida cortesana, descritas con el color, sonido, olor, y sabor, que recrean en el lector las sensaciones de los amantes (4,1-7). Esta variedad de escenarios en que sitúa a los protagonistas más que ambientes reales parecen obedecer a la fantasía creativa del amor.

Destacaremos aquí una muestra que invite a la lectura completa de esta joya tan divinamente humana (1,13-15).

Amada

Mi amado es para mí una bolsa de mirra

que descansa entre mis pechos;

mi amado es para mí

como un ramo florido de ciprés

de los jardines de Engadí.

Amado

¡Qué hermosa eres, mi amada, qué hermosa eres!

Tus ojos son palomas.

 

Lecturas recomendadas

Alfonso Ropero Berzosa: “Cantar de los cantares” en Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, ed. CLIE 2013 2ª edición.

Xabier Pikaza: “Ciudad Biblia. Una guía para adentrarse, perderse y encontrarse en los libros bíblicos”. Ed verbo divino 2019. Antiguo Testamento 5 Libros sapienciales, Cantar de los cantares, p. 119.

Luis Alonso Schökel: Nueva Biblia española. Ed Cristiandad 1975. Introducción al Cantar de los cantares.

Biblia Traducción Interconfesional (BTI). Ed Biblioteca de Autores cristianos, Editorial verbo divino, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008. Introducción al Cantar de los cantares, y aclaraciones a pie de página a casi todos los versículos.

 

Las Lamentaciones

Las Lamentaciones, o Trenos, fueron atribuidos a Jeremías, pero es obra de varios autores que compusieron cinco elegías por la destrucción de Jerusalén y del Templo, la persecución, matanza y deportación del pueblo a Babilonia (586 a. C.): “somos dominados por esclavos / y no hay quien nos libre de su mano… Violaron a las mujeres en Sion… Colgaron de sus manos a los nobles… niños tropezaban bajo el peso de la leña” (5,8-13).

Los autores lamentan la situación emocional, personal y colectiva, del pueblo “sin rey, sin Templo, y sin instituciones, empobrecido, desorganizado, y religiosamente abandonado” porque estas instituciones eran el símbolo que garantizaba la fidelidad de Dios en su Alianza y en sus promesas (BTI). La liturgia cristiana ha adoptado estas Lamentaciones el viernes santo como duelo por la muerte de Jesús.

Conforme a la arraigada concepción teísta, atribuyen directamente a Dios esta desoladora situación: “¡Como ha nublado mi Dios / con su cólera a Sion! …Dios destruyó sin piedad / las moradas de Jacob, arrasó las fortalezas… y echó por tierra, humillados / a su reino y a sus príncipes” (2,1-2). Hoy comprendemos que la causa de la destrucción de Jerusalén fue la ambición de Nabucodonosor y la mala política de los reyes de Judá; y la causa más profunda fue la codicia del invasor y la codicia de los potentados y de los sacerdotes de Judá. No es un castigo de Dios sino las consecuencias del abandono y desprecio de una ley moral de justicia y solidaridad (incluida también en la Alianza del pueblo con Dios).

La fe del pueblo reconoce esta situación como el merecido castigo por su propia infidelidad, pero surge también la pregunta sobre el injusto sufrimiento que padecen los inocentes. La tercera Lamentación se plantea estos problemas y descubre el valor del sufrimiento paciente de los justos, y mantiene la esperanza en la misericordia divina que es más duradera que la justicia de su castigo: “Pero algo viene a mi mente / que me llena de esperanza / que tu amor, Señor no cesa, ni tu compasión se agota” (3,21-22). “Pero tú, Señor, reinas por siempre, / tu trono permanece eternamente… Haznos volver a ti, Señor, y volveremos; haz que nuestros días sean como antaño” (5,19). Este tema lo veremos mejor en el Libro de Job.

Como recurso literario principal, estos autores han adoptado el acróstico con las 22 letras de al alfabeto hebreo (el alefato), cada una marcando el inicio de cada estrofa. Este recurso no afecta directamente a las traducciones, pero ha dejado un rastro de repeticiones o de frases de relleno que retardan el dinamismo de la elegía.

Comprenderemos mejor estas elegías si evocamos las devastaciones en las guerras europeas y española del siglo XX y la que provoca ahora Boko Haram en las aldeas africanas, los niños soldados, y las niñas esclavas sexuales. A pesar de todo, las religiosas, religiosos y seglares misioneros mantienen su fidelidad con el pueblo y su esperanza en un Dios amor, que respeta la libertad de los guerrilleros y alienta la generosidad de los misioneros.

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , ,

A cada uno lo suyo pero… “Yo soy el Señor; y no hay otro” (Is 45,5).

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en A cada uno lo suyo pero… “Yo soy el Señor; y no hay otro” (Is 45,5).

centredegravitc3a91

La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misión religiosa derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley […].

El concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y de la ciudad eterna, o cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el Espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente a los asuntos temporales, como si éstos fuesen ajenos del todo a la vida religiosa, pensando que éstos se reducen meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinados obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él. No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa por otro. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, o sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación.

*

Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo octual, nn. 42-43, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1970, 319-322).

***

a_9

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

-“Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?”

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

-“Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.”

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

-“¿De quién son esta cara y esta inscripción?”

Le respondieron:

-“Del César.”

Entonces les replicó:

-“Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

*

Mateo 22,15-21

***

***

Biblia, Espiritualidad , , ,

«La vida solo es para Dios». 29 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,15-21)

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en «La vida solo es para Dios». 29 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,15-21)

dad-al-cesarLa exégesis moderna no deja lugar a dudas. Lo primero para Jesús es la vida, no la religión. Basta con analizar la trayectoria de su actividad. Se le ve siempre preocupado por suscitar y desarrollar, en medio de aquella sociedad, una vida más sana y más digna.

Pensemos en su actuación en el mundo de los enfermos: Jesús se acerca a quienes viven su vida de manera disminuida, amenazada o insegura, para despertar en ellos una vida más plena. Pensemos en su acercamiento a los pecadores: Jesús les ofrece el perdón que les haga vivir una vida más digna, rescatada de la humillación y el desprecio. Pensemos también en los endemoniados, incapaces de ser dueños de su existencia: Jesús los libera de una vida alienada y desquiciada por el mal.

Como ha subrayado Jon Sobrino, pobres son aquellos para quienes la vida es una carga pesada, pues no pueden vivir con un mínimo de dignidad. Esta pobreza es lo más contrario al plan original del Creador de la vida. Donde un ser humano no puede vivir con dignidad, la creación de Dios aparece allí como viciada y anulada.

Por eso Jesús se preocupa tanto de la vida concreta de los campesinos de Galilea. Lo primero que necesitan aquellas gentes es vivir, y vivir con dignidad. No es la meta final, pero es ahora mismo lo más urgente. Jesús les invita a confiar en la salvación última del Padre, pero lo hace salvando a la gente de la enfermedad y aliviando dolencias y sufrimientos. Les anuncia la felicidad definitiva en el seno de Dios, pero lo hace introduciendo dignidad, paz y dicha en este mundo.

A veces, los cristianos exponemos la fe con tal embrollo de conceptos y palabras que, a la hora de la verdad, pocos se enteran de lo que es exactamente el reino de Dios del que habla Jesús. Sin embargo, las cosas no son tan complicadas. Lo único que Dios quiere es esto: una vida más humana para todos y desde ahora, una vida que alcance su plenitud en la vida eterna. Por eso nunca hay que dar a ningún César lo que es de Dios: la vida y la dignidad de sus hijos.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

“Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Domingo 18 de octubre de 2020. 29º domingo del Tiempo ordinario.

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en “Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Domingo 18 de octubre de 2020. 29º domingo del Tiempo ordinario.

52-OrdinarioA29Leído en Koinonia:

Isaías 45,1.4-6: Llevó de la mano a Ciro para doblegar ante él las naciones. 
Salmo responsorial: 95: Aclamad la gloria y el poder del Señor.
1Tesalonicenses 1,1-5b: Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza.
Mateo 22,15-21: Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?” Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.” Le presentaron un denario. Él les preguntó: “¿De quién son esta cara y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César.” Entonces les replicó: “Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

En la primera lectura nos encontramos ante un texto que se encuentra ubicado en lo que se llama el «Segundo Isaías» o «libro de la consolación» de pueblo de Israel. Este dato, aparentemente simple, nos permite entrar al texto desde una clave de interpretación especial. Isaías, el profeta del juicio y el castigo, siempre tiene al final una palabra de ánimo, de esperanza, de consolación, sobre todo en estos tiempos en los que las propuestas alternativas son buscadas por el sistema globalizante para eliminarlas.

Yahvé habla a Ciro –una persona que «no conoce a Dios», insiste el texto- y le habla, para encomendarle una misión. Es decir: el no conocer a Dios no es una limitación para ser llamados por Dios a una misión, y la de Ciro va a ser la de anunciar palabras de consuelo. El monopolio de la elección de Dios por parte de sólo un pueblo entre todos los pueblos de la humanidad, se desdibuja ante este relato del profeta. Constatamos que un «no judío» puede servir también de mediación adecuada para la actuación de Dios. En buena parte, eso es una gran novedad.

En Pablo, la realidad que Isaías presenta como alianza es elección en comunidad («tenemos presente la obra de su fe, los trabajos y sobre todo la tenacidad de su esperanza»): Son las palabras de Pablo y compañía a la comunidad que se reúne en Tesalónica, quienes se dejan guiar por la acción del Espíritu Santo…

El evangelio de Mateo –el más comentado en la historia de la iglesia y a la vez el evangelio del cual se ha hecho la interpretación más dogmática y espiritualista– es el marco de un texto polémico en un contexto social en el que se divinizaba al Emperador. El evangelio de Mateo es la primera síntesis de la tradición judía y cristiana después de la destrucción del templo de Jerusalén en la guerra de los años 66-74 d.C. El fragmento que hoy leemos forma parte de una serie de controversias entre Jesús y los fariseos (y otros grupos) sobre temas como el tributo, la resurrección de los muertos, el mandamiento principal, el hijo de David… Todas estas controversias tienen como telón de fondo la confrontación de Jesús con la ley romana.

Bajo el tema del tributo, una realidad que sufrían las comunidades cristianas (en las que se fue elaborando el texto del evangelio) bajo el dominio del imperio romano, el pueblo de Israel –que siglos antes había soñado una sociedad como confederación de tribus, en la que el único Señor fuese Dios, el Dios de la liberación–, vive ahora las consecuencias de una monarquía que exprime al pobre para sostener su estructura. Los más pobres son los más afectados por la política fiscal, pues la tasación recaía más directamente sobre los que trabajaban la tierra, campesinos o inquilinos.

Pero yendo un poco más allá del tributo, fijémonos en la figura del Emperador. Roma cargaba sobre sí la influencia del mundo religioso de Egipto y Grecia. La relación de los romanos con estos dioses forma parte de la estructura ordinaria y cotidiana de la vida social: se entendía al Emperador como un dios; Roma era una teocracia.

Las comunidades cristianas que habían optado por otra forma de entender la relación con Dios, con el Dios de Jesús, con el Abba, no podían entender cómo el emperador se presentaba como Dios, y se enfrentan a la religión oficial optando por lo alternativo, que en este caso es la propuesta de vida en pequeñas comunidades de hermanos y hermanas.

Ante esta realidad, la comunidad cristiana busca en la experiencia vivida con el maestro y nos trae al escenario esta frase que ha conseguido ser aceptada como adagio popular: «al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Por tanto ya en los albores de la reflexión de la comunidad está la conciencia de que el emperador no es Dios, y nunca lo será, porque Dios es amor, justicia, amor, igualdad… valores ausentes en cualquier imperio, de cualquier época.

Con el correr del tiempo, lo que es alternativo se transforma en oficial, y se hace necesario reemprender el camino de la creatividad, de la renovación, de lo alternativo.

En la actualidad no hay emperadores que se presenten como Dios, pero sí nos encontramos con ciertas estructuras religiosas monárquicas e imperiales que lejos de reflejar la vivencia de la comunión entre los hermanos y hermanos, pretenden imponer la explotación de los pobres al mejor estilo del imperio Por eso, al leer este texto desde el hoy, tenemos que decir con voz profética: «a la estructura oficial religiosa lo que es de ella» y «a Dios lo que es de Dios», o sea, «a Dios Padre y a su Reino toda nuestra entrega y fidelidad».

El evangelio de Mateo con su fuerza eclesiológica renovadora, nos impulsa a trabajar incansablemente por una iglesia más cercana a la propuesta de Jesús, más centrada en las personas, en las relaciones entre los hermanos, y menos pendiente de la norma y estructura, que cuya atención no puede ponerse por encima de la Justicia y de la defensa de los pequeños, los predilectos de Dios. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

18 octubre 2020. Dom 29 TO. Pagad a César lo que es del César…

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en 18 octubre 2020. Dom 29 TO. Pagad a César lo que es del César…

render-unto-caesarDel blog de Xabier Pikaza:

En un sentido, el proyecto se oponía al orden imperial de Roma, que mantenía su poder armado sobre fundamentos de dinero. Pero no es una oposición en el mismo nivel (en forma de contradicción entre iguales o semejantes), sino en una oposición en otro plano. No se trata de luchar contra el César y su Dinero (mammon) en un plano imperial, sino de subir de nivel.

En ese contexto se sitúa y ha de entenderse el tema clave sobre el tributo del César, que sus adversarios le plantean para “cazarle” en algún tipo de contradicción y así acusarle ante el pueblo (si defiende el tributo del César) o ante la administración romana (si lo rechaza). Así lo suponen, según el evangelio de Lucas, las autoridades de Jerusalén cuando llevan a Jesús ante Pilato, acusándole de presentarse como pretendiente mesiánico y de impedir el pago de los tributos del César (Lc 23, 2). En ese fondo se sitúa el texto de este domingo.

Texto según Mateo

 En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.» (Mt 22, 15-21)

   Ésta es la pregunta que le plantean a Jesús en Jerusalén, en el momento clave de su revelación mesiánica. El tema es la moneda del tributo,  que significativamente él no posee, no por casualidad (como si sele hubiera olvidado tomarla), sino por principio, porque no utiliza ese tipo de monedas. Él  ha pedido a sus discípulos que anuncien el Reino  sin bolsa de dinero o vestidos de repuesto (cf. Mc 6, 6b-13). He desarrollado el tema en Comentario de Mateo y en Economía y teología.

Introducción

Por eso mismo, Jesús ha dicho al rico que venda lo que tiene, que reparta lo obtenido entre los pobres, para iniciar así un camino donde puedan compartirse casas-campos y relaciones familiares (Mc 10, 17-31). En este contexto se sitúa este relato, que  fija las relaciones entre el movimiento de Jesús y el imperio, en el contexto de la tensa situación de Palestina (Israel), que desembocará poco después (tras el 66 d. C.) en una dura guerra contra Roma, que ha de entenderse en clave económica:

 ‒ Losdefensores del Imperio, tenderán a justificar la economía y política de Roma, pagando unos impuestos que se entienden como un modo de participar en ese Imperio, en comunión con otros pueblos cultos de aquel tiempo. El denario del tributo es para ellos una forma de contribuir al orden externo (mundano) de Dios.

Los enemigos del Imperio, entenderán el tributo como atentado contra la sacralidad israelita. Posiblemente, identifican la familia de Dios con el grupo nacional judío y quieren acuñar moneda propia, avalada con el nombre de Jerusalén. Por eso rechazan al César y su impuesto. Diga Jesús lo que diga, podrán acusarle: si afirma, le llamarán colaboracionista; si niega, insumiso, anti-romano.

Más allá de la ley imperial

En su respuesta, Jesús no defiende la oposición violenta (guerra contra Roma), pero tampoco apoya el orden de Roma, pues  a quienes le preguntan (le tientan) les responde que devuelvan el dinero a Roma, es decir, al César. En ese contexto, debemos suponer que él fue contrario al pago del tributo a Roma, no sólo por lo que ello implicaba de colaboración con el orden económico del Imperio, sino porque implicaba un tipo de economía fundada en el dinero. En esa línea, la respuesta de Jesús (¡devolved al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios!) no se puede entender como declaración de guerra  contra Roma, pero tampoco como aceptación de su tributo, sino como algo mucho más profundo: una subida de nivel, una llamada a la creación de un tipo de comunión humana en un nivel más alto que el de Roma.

  Según este relato , Jesús se sitúa “fuera de ley”, no en contra, sino al margen de ella, buscando las “cosas de Dios” (cf. Mc 8, 33) más allá del dinero y de la espada, pero no en un plano de ideales espiritualistas, sino de relaciones humanas (como indica en otra perspectiva el Sermón de la Montaña: Mt 5-7; Lc 6, 20-46). Las “cosas” de Dios definen la identidad del proyecto cristiano, en un espacio de gratuidad y pan compartido, no de dinero, desbordando el plano del talión, como sabe Mt 5, 21-48: “habéis oído que se ha dicho; yo, en cambio, os digo…”.

 ¿Es lícito pagar o no? Fariseos y herodianos quieren situar a Jesús ante la alternativa de pagar o rechazar el pago, pero siempre en un plano monetario, en una sociedad campesina en la que apenas corre el dinero, de forma que, para muchos, no existe casi más moneda que la utilizada para los tributos. Pero Jesús ha roto esa alternativa. No se trata de pagar o no pagar, sino de situarse en una dimensión más alta de revelación de Dios, es decir, de humanidad solidaria, por encima de una economía y política fundada en la posesión de la moneda. Jesús no acepta el tributo ni lo rechaza, sino que hace algo más radical,  supera el nivel monetario del dinero (pagar o no pagar a Roma), pidiendo que se devuelva a Roma su dinero (con sus impuestos) para situar el tema en clave de evangelio.

‒  Jesús no tiene moneda, por eso se la pide a sus tentadores.  Ellos se la traen, y el la mira, preguntando por la inscripción y la imagen rabadas en ella. (a) Por un lado, Jesús quiere superar el nivel de economía en que parecen situase todo, para colocarse más allá del dinero. (b) Por otra parte, la moneda del tributo (que los “tentadores” muestran a Jesús), tiene valor de curso legal (económico), pero no es profana, en el sentido moderno del término, pues el Cesar cuya imagen esta grababa en ella actúa como autoridad religiosa, es decir, como signo de la divinidad. También la inscripción (que podía ser “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto”) tenía carácter sagrado. De esa manera, el tributo de César situaba a los hombre ante un “dios” que actúa por interés de dinero, y eso es lo que Jesús no puede aceptar.

‒ Devolved al César… Jesús no combate con armas contra el César, pero tampoco le obedece (no emplea su dinero), sino que sale fuera del espacio de su dominio, para situarse en un ámbito de vida y convivencia donde ya no sea necesario el tributo del César. Aquellos que le tientan  llevan consigo un dinero del César, dispuestos a emplearlo. Pues bien, Jesús les dice que “devuelvan” ese dinero, de modo que no tengan nada que deberle, nada que pagarle. No se trata, por tanto, de luchar en guerra contra el César y su dinero (como pretendían los celotas, para crear después su impuesto), sino de devolverle su dinero, para que haga con él lo que quiera, pues aquello que los cristianos han de construir no se logra con moneda. Jesús no ha caído en la trampa que quieren tenderle (pagar o no pagar), sino que propone otra salida: Devolver la moneda al César, darle lo suyo, salir de su imperio económico.

‒  Y dad a Dios lo que es de Dios… Sólo allí donde al César se le devuelve la moneda (sin entrar en cálculos con él) se puede dar a Dios lo que es de Dios, es decir, todo lo que somos y tenemos de verdad, inaugurando un tipo de vida distinta, en gratuidad, es decir, sin “capital” imperial, sin la violencia política y económica que simboliza el tributo. Esta palabra de Jesús sobre el impuesto ha de entenderse a la luz de todo el evangelio. Cerrada en sí misma, ella podría tomarse como puro enigma, una salida ingeniosa, llena quizá de ironía, pero recibe su sentido a la luz de aquello que Jesús ha dicho y realizado en su búsqueda de casa y comida compartida. Ciertamente, el dinero valdría para comprar y compartir los panes y peces con los necesitados (cf. 6, 37; 10, 17-22; 14, 3-9), pero Jesús no se ha situado en ese nivel de comprar y vender, sino que ha querido y quiere situar su movimiento (como han mostrado los dos temas anterior: del rico que quiere seguirle y de Pedro que dice que lo han dejado todo….) en un plano de gratuidad y vida compartida.

 Habían querido tenderle una trampa (pagar el tributo oponiéndose al nacionalismo judío, o no pagarlo, enfrentándose con Roma).  Pero Jesús se elevó de nivel, sin caer en la trampa de fariseos y herodianos. No dice “sí” (hay que pagar), ni dice “no” (hay que negarse a pagar), sino algo anterior y mucho más profundo: apodote (devolvedle) al César lo que es del César, a fin de “dar” a Dios lo que es de Dios (es decir, para realizar su obra en el mundo). Por eso, el texto acaba diciendo que se admiraban de él, pero sus acusadores pueden decir y dicen que él ha venido diciendo a la gente que no pague tributos al César, con lo que eso significa en aquel contexto (cf. Lc 23, 2).

Jesús no sataniza al dinero y a su César (contra los celotas), ni lo diviniza, pero lo expulsa en cuanto tal del ámbito mesiánico y, lo que es mucho más grave, él se ha atrevido a proclamar y mostrar con su vida que lo opuesto a Dios es Mammón , el dinero convertido en “dios” supremo de este mundo (cf. Mt 6, 24), por encima del imperio de Roma y del mismo templo de Jerusalén. Parece que su evangelio no se centra en temas o motivos de economía particular, sino en una experiencia y tarea de gratuidad universal, superando el plano del dinero, como parece haber puesto de relieve Mc 10, 17-31. Pero eso no es más que una “apariencia”. En realidad, todo el proyecto de Jesús va en contra del dinero del César, no en un sentido militar (luchar contra las legiones de Roma), sino en un sentido mucho más profundo: Devolver el dinero al Cesar, saliendo así de su campo de dominación, de su espacio vital y comercial.

Ciertamente, el mismo Jesús, que ha derribado por el suelo las monedas del templo (es decir, la estructura sacral del judaísmo interpretada como culto a Dios), no condena y rechaza de esa forma la moneda del César (no la tira por el suelo),  pero hace algo mucho más hondo y peligroso: Sitúa  esa moneda, con toda la economía imperial, fuera de su movimiento mesiánico. De esa forma, la expulsa de su comunidad, pero sin luchar militarmente contra ella, sino situándose en otro nivel, que es el más peligroso para Roma y para su imperio económico: Jesús sale de su espacio de dominio, queda fuera, no necesita del César[1].

Devolver la moneda al César significa dejar que ande por ahí, dejar que exista el orden de este mundo (como supone Pablo en Rom 13, 1-6),  pero sin participar de él, sin emplear su moneda. Se trata, pues, de dejar al César a un lado, sin luchar contra él, pero sin aceptarle. Este pasaje nos sitúa ante un gesto supremo de “insumisión activa”.  Jesús está anunciando la llegada de un Reino donde no exista moneda del césar, un Reino en el que los hombres no se dominen unos a los otros por dinero. Éste es el texto base, ésta la aportación  suprema del evangelio, que después los cristianos han interpretado y siguen interpretando de diversas maneras.

Interpretaciones

‒ La primera, la propia de Jesús, es la oposición de planos. Jesús ha invitado a devolver el dinero al César, a no utilizar su moneda, a no emplear su economía. De esa manera, sus seguidores han de quedar liberados del peso y la carga de toda economía monetaria, pero llamados a buscar otros tipos de colaboración y comunión económica, sea en la línea del proyecto de Mc 10, 29-31, con el ciento por uno, o en la línea de los sumarios de Hch 2-4). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

A Dios lo que es de Dios y la carta más antigua. Domingo 29. Ciclo A.

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en A Dios lo que es de Dios y la carta más antigua. Domingo 29. Ciclo A.

denario-tiberioDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Dos posturas ante el tributo al César

Seguimos en la explanada del templo de Jerusalén, en medio de los enfrentamientos de diversos grupos con Jesús. Esta vez, fariseos y herodianos lo van a poner en un serio compromiso preguntándole sobre la licitud del tributo al emperador romano. Por entonces, además de los impuestos que se pagaban a través de peajes, aduanas, tasas de sucesión y de ventas, los judíos debían pagar el tributo al César, que era la señal por excelencia de sometimiento a él.

            Fariseos y herodianos no tenían dudas sobre este tema; ambos grupos eran partida­rios de pagarlo. Los fariseos, porque no querían con­flictos con los romanos mientras les permitieran observar sus prácticas religiosas. Los herodianos, porque mantenían buenas relaciones con Roma.      Como a nadie le gusta pagar, los rabinos discutían si se podía eludir el tributo. Y algunos adoptaban la postura pragmática que refleja el tratado Pesajim 112b: «… no trates de eludir el tributo, no sea que te descubran y te quiten todo lo que tienes».       Sin embargo, otros judíos adoptaban una postura de oposición radical, basada en motivos religiosos. Dado que el pago del tributo era signo de sometimiento al César, algunos lo interpretaban como un pecado de idolatría, ya que se reconocía a un señor distinto de Dios. Este era el punto de vista de los sicarios, grupo que comienza con Judas el Galileo, cuando el censo de Quirino, a comienzos del siglo I de nuestra era. Al narrar los comienzos del movimiento cuenta Flavio Josefo: «Durante su mandato [de Coponio], un hombre galileo, llamado Judas, indujo a los campesinos a rebelarse, insultándolos si consentían pagar tributo a los romanos y toleraban, junto a Dios, señores morta­les» (Guerra de los Judíos II, 118). Más adelante repite afirmaciones muy pareci­das: «Judas, llamado el galileo…, en tiempos de Quirino había atacado a los judíos por someterse a los romanos al mismo tiempo que a Dios» (Guerra de los Judíos II, 433).

La trampa de la pregunta

            Con este presupuesto, se advierte que la pregunta que le hacen a Jesús sobre si es lícito pagar el tributo podía compro­meterlo gravemente ante las autoridades romanas (si decía que no), o ante los sectores más progresistas y politizados del país (si decía que sí). Además, la pregunta es especialmente insidiosa, porque no se mueve a nivel de hechos, sino a nivel principios, de licitud o ilicitud.

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

̶ Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

La respuesta de Jesús

            Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

– Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

̶ ¿De quién son esta cara y esta inscripción?

Le respondieron:

̶ Del César.

Entonces les replicó:

̶ Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

            Jesús, que advierte enseguida la mala intención, ataca desde el comienzo: «¿Por qué me tentáis, hipócritas?» Pide la moneda del tributo, devuelve la pregunta y saca la conclusión. Jesús, como sus contemporáneos, acepta que el ámbito de dominio de un rey es aquel en el que vale su moneda. Si en Judá se usa el denario, con la imagen del César, significa que quien manda allí es el César, y hay que darle lo que es suyo.

            Estas palabras de Jesús, tan breves, han sido de enorme trascen­dencia al elaborar la teoría de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Y se han prestado también a inter­pretaciones muy distin­tas.

Las cosas de Dios

            Si analizamos el texto, las palabras: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios», no constituyen una evasiva, como algunos piensan. Van al núcleo del problema. Los fariseos y herodianos han preguntado si es lícito pagar tributo desde un punto de vista religioso, si ofende a Dios el que se pague. La respuesta contundente de Jesús es que a Dios le interesan otras cosas más importantes, y ésas no se las quieren dar. Teniendo presente el conjunto del evangelio, «las cosas de Dios», lo que le interesa, es que se escuche a Jesús, su enviado, que se acepte el mensaje del Reino, que se adopte una actitud de conversión, que se ponga término al raquitismo espiritual y religioso, que se sepa acoger a los débiles, a los menesterosos, a los marginados. Eso no interesa ni preocupa a fariseos y herodianos, pero es la cuestión principal. Si el evangelio no fuese tan escueto, podría haber parafraseado la respuesta de Jesús de esta manera: ¿Es lícito poner el sábado por encima del hombre? ¿Es lícito cargar fardos pesados sobre las espaldas de los hombres y no empujar ni con un dedo? ¿Es lícito llamar la atención de la gente para que os hagan reverencias y os llamen maestros? ¿Es lícito impedir a la gente el acceso al Reino de Dios? ¿Es lícito hacer estúpidas disquisiciones sobre los votos y juramentos? ¿Es lícito dejar morir de hambre al padre o a la madre por cumplir un voto? ¿Es lícito pagar los diezmos de la menta y del comino, y olvidar la honradez, la compasión y la sinceridad? En todo esto es donde están en juego «las cosas de Dios», no en el pago del tributo al César.

            Naturalmente, la comunidad cristiana pudo sacar de aquí conse­cuencias prácticas. Frente a la postura intransigente de los sicarios, defender que no era pecado pagar tributo al César. Y, con una perspectiva más amplia, fundamentar una teoría sobre la conviven­cia del cristiano en la sociedad civil, sin necesidad de buscar por todas partes enfrentamientos inútiles. Siempre, incluso en las peores circunstancias políticas, nadie podrá arrebatarle a la iglesia y al cristiano la posibilidad de dar a Dios lo que es de Dios.

El emperador no siempre es enemigo (1ª lectura)

         En Israel, desde los primeros siglos, hubo gente fanática y enemiga de conceder el poder político a un hombre mortal. El único rey debía ser Dios, aunque no quedaba claro cómo ejercía en la práctica esa realeza. Otros grupos, sin negarle la autoridad suprema a Dios, aceptaban el gobierno de un rey humano. Pero siempre debía tratarse de un israelita, no de un extranjero. La novedad del texto de Isaías, una auténtica revolución teológica para la época, es que Dios, aunque afirma su suprema autoridad («Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios»), él mismo escoge al rey persa Ciro, lo lleva de la mano, le pone la insignia y le concede la victoria. Porque Ciro, al cabo de pocos años, será quien conquiste Babilonia y libere a los judíos, permitiéndoles volver a su tierra.

            Este proceso de esclavitud – liberación – vuelta a la tierra recuerda al ocurrido siglos antes, cuando el pueblo salió de Egipto. La gran novedad, escandalosa para muchos judíos, es que ahora el salvador humano no es un nuevo Moisés sino un emperador pagano.

            El texto ha sido elegido para confirmar con un ejemplo histórico que se puede respetar al emperador, pagar tributo, sin por ello ofender a Dios.

Asi dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

El escrito más antiguo del Nuevo Testamento (2ª lectura)

            Desde este domingo hasta el 33 inclusive la segunda lectura se toma de la 1ª carta de Pablo a los tesalonicenses, escrita en Corinto hacia el año 49/50.

Tesalónica, ciudad fundada por Alejandro Magno, es la segunda en territorio europeo que pisan Pablo y sus compañeros, después de Filipos. Aunque el libro de los Hechos sugiere que su estancia duró unos quince días, las cartas a los Tesalonicenses y las relaciones que se establecieron en los misioneros y la comunidad hacen pensar en varios meses. A estos cristianos dirige Pablo su primera carta, que es también el documento más antiguo del Nuevo Testamento.

La carta comienza con una larga acción de gracias, recordando la forma en que los apóstoles transmitieron el evangelio y la acogida que tuvieron por parte de los tesalonicenses (1,2-2-16). Tras una sección sobre los acontecimientos posteriores (2,17-3,13) insiste en cómo debe ser la vida cristiana en lo que respecta a la castidad, el amor fraterno y el trabajo (4,1-12). La parte final se centra en dos cuestiones muy relacionadas: la suerte de los difuntos (4,13-18) y el tiempo y las circunstancias de la venida del Señor (5,1-11).

La finalidad de la carta se ha prestado a bastante debate, existiendo tres teorías:

  1. a) Pablo escribe para responder a una carta que le han enviado los tesalonicenses. b) Pablo escribe para exhortar, animar, robustecer en la fe, dadas las serias dificultades en que vive la comunidad y las persecuciones de todo tipo, especialmente de los judíos. c) Pablo pretende, sobre todo en el c.2, una apología de su persona y de su actividad apostólica frente a sus enemigos.

           El breve fragmento elegido por la liturgia de hoy solo contiene el exordio, con los elementos típicos (remitentes, destinatarios, saludo) y el comienzo de la acción de gracias, donde Pablo recuerda las tres grandes virtudes de los tesalonicenses (fe, amor, esperanza) y el don de la elección. Adviértase el tono tan cordial con que escribe Pablo.

Pablo, Silvano y Timoteo, a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros no hubo sólo palabras, sino, además, fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien sabéis.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Domingo XXIX. 18 Octubre, 2020

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Domingo XXIX. 18 Octubre, 2020

1EAA80A7-9F36-4ADD-BD26-038C821DC889

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: -¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.”

(Mt 22, 15-21)

El evangelio de este domingo nos enseña que podemos caer en la tentación de creernos mejores que los fariseos y pensar: “mira qué mala gente, cómo quería pillar a Jesús.”

Bien, precisamente esa fue la tentación en la que cayeron los fariseos. Ellos se creían mejores que Jesús y eso les llevó a buscar dejarle en evidencia.

Creernos ser mejores que las demás es una gran tentación y un gran peligro. De hecho, está en la base de los grandes conflictos de la historia pasada y la que vamos escribiendo.

Los grandes conflictos surgen de la creencia de que lo propio es mejor y por lo mismo nos consideramos con derecho a imponerlo o a rechazar lo diferente.

Pensemos por un momento en la situación política actual en la que cada quien repite su maravillosa idea sin escuchar la realidad ajena. ¿Cómo puede haber diálogo? No puede haberlo. Si no estamos dispuestos a dejarnos afectar por las ideas y puntos de vista ajenas no hay comunicación.

En el evangelio los fariseos se presentan como queriendo dialogar, cuando en realidad su intención es comprometer a Jesús. Jesús en lugar de entrar en su juego pone de manifiesto sus intenciones y zanja el problema sin evadirse en largas discusiones estériles, otorgando a cada cosa su lugar: “al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.”

Dialogar no es aportar una idea sino arriesgarla. “Comprendiendo su mala voluntad”. Se trata de exponer mi propio punto de vista, aceptando que no es el único y ni siquiera es el mejor. Es más, quizá ni siquiera sea bueno para otras personas que ven otras cosas porque tienen diferentes realidades.

Para dialogar se necesita mucha humildad y apertura, un corazón pacífico y una mente flexible. Es una pena que en nuestras sociedades modernas, en la era de la comunicación, nos enseñen a hablar y a opinar, pero no a dialogar.

Oración

Trinidad Santa, comunión en la diferencia, enséñanos el arte de la escucha que nos abre a la realidad ajena. Danos la humildad que necesitamos para poder encontrarnos y dialogar

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Devolved a Dios lo que le arrebatasteis, el hombre.

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Devolved a Dios lo que le arrebatasteis, el hombre.

crop_shutterstock_453166906Mt 22, 15-21

Los jefes comprendieron que las tres parábolas se referían a ellos, (los obreros de última hora, los hermanos mandados a la viña y el banquete de boda). Contraatacan con tres preguntas que intentan tenderle una trampa para tener de qué acusarlo. La primera es la del tributo al César, que acabamos de leer. La segunda es sobre la resurrección de los muertos. La tercera, cuál es el primer mandamiento, que leeremos el próximo domingo.

Merece atención el texto del segundo Isaías que hemos leído. Es muy interesante, porque es la primera vez que la Biblia habla de un único Dios. Estamos a mediados del s. VI a. c. y hasta ese momento, Israel tenía su Dios, pero no ponía en cuestión que otros pueblos tuvieran sus propios dioses. Esto no lo hemos tenido nunca claro. El creer en un Dios único es un salto cualitativo increíble en el proceso de maduración de la revelación.

El evangelio de hoy no es sencillo. Con la frasecita de marras, Jesús contesta a lo que no le habían preguntado. No se mete en política, pero apunta a una actitud vital que supera la disyuntiva que le proponen. Una nefasta interpretación de la frase de Jesús la convirtió en un argumento para apoyar el maniqueísmo en nombre del evangelio. Seguimos entendiendo la frase como una oposición entre lo religioso y lo profano. Hoy entre la Iglesia y el Estado. Se trata de una falta absoluta de perspectiva histórica.

Moisés utilizó a Dios para agrupar a varias tribus en un solo pueblo. Israel fue siempre una teocracia en toda regla. Cuando se instauró la monarquía por influencia de las naciones próximas, al rey se le consideró como un representante de Dios (hijo de Dios), sin ningún poder al margen del conferido por la divinidad. Al proponer la pregunta, los fariseos no piensan en una confrontación entre el poder religioso y el poder civil, sino entre su Dios y el César divinizado. La moneda es clave para entender la respuesta.

TI(berius) CAESAR DIVI AUG(usti) F(ilius) AUGUSTUS:     PONTIF(ex)  MAXIM(us)

Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto                       sumo pontífice

Jesús dice: “¿De quién es la imagen y la inscripción?”. Lo que se cuestiona es, si un judío tiene que aceptar la soberanía del César o seguir teniendo a Dios como único soberano. Con su respuesta, Jesús no está proponiendo una separación del mundo civil y el religioso. En tiempos de Jesús tal cosa era impensable. No hay en el evangelio base alguna para convertir la religión en una especulación de sacristía, sin influencia en la vida real.

Fariseos y herodianos, enemigos irreconciliables, se unen contra Jesús. Los fariseos eran contrarios a la ocupación, pero se habían acomodado. Los herodianos eran partidarios del poder de Roma. La pregunta era una trampa. Si decía que no, se ponía en contra de Roma. Los herodianos lo podían acusar de subversivo. Si decía sí, los fariseos podían acusarlo de contrario al judaísmo, porque se ponía en contra del sentir del pueblo.

El verbo que emplea Jesús, «apodídômi», no significa dar, sino devolver. El que emplean los fariseos (dídomi), sí significa “dar”. Una pista interesante para comprender la respuesta. Estaban contra el César, pero utilizaban su moneda y tienen derecho a exigir que se la devuelvan. Un verdadero judío tenía que renunciar a utilizar el dinero de Roma. Les hace ver que ya han contestado, pues han aceptado la soberanía de Roma.

Al preguntar por la imagen, Jesús está haciendo clara referencia al Génesis, donde se dice que el hombre fue creado a imagen de Dios. Si el hombre es imagen de Dios, hay que devolver a Dios lo que se le ha escamoteado, el hombre. La moneda que representa al César, tiene un valor relativo, pero el hombre tiene un valor absoluto, porque representa a Dios. Jesús no pone al mismo nivel a Dios y al César, sino que toma claro partido por Dios. Esta idea es una de las claves del mensaje de Jesús.

Tampoco se puede utilizar la frase para justificar el poder. Si algo está claro en el evangelio es que todo poder es nefasto, porque machaca al hombre. Se ha repetido hasta la saciedad, que todo poder viene de Dios. Pues bien, según el evangelio, ningún poder puede venir de Dios, ni el político ni el religioso. En toda organización humana, el que está más arriba, está allí para servir a los demás, no para dominar.

Jesús dice que el César no es Dios, pero no hemos dudado en convertir a Dios en un César. (He leído una homilía: “el único César que existe es Dios”). No es fácil asimilar que tampoco Dios es un César. No se trata de repartir dependencias, ni siquiera con ventaja para Dios. Dios no hace competencia a ningún poder terreno, sencillamente porque no tiene ningún poder. Esto, bien entendido, evitaría toda solución falsa. El problema es una trampa en sí mismo. No existe una alternativa entre César y Dios.

Se ha predicado que había que estar más pendiente del César religioso que del César civil. Ningún ejercicio del poder es evangélico. No hay nada más contrario al mensaje de Jesús que el poder. Siempre que pretendemos defender los derechos de Dios, estamos defendiendo nuestros propios intereses. El que te diga que está defendiendo a Dios, en realidad lo está suplantando. Tampoco el estado tiene derecho alguno que defender. Los dirigentes civiles tienen que defender siempre los derechos de los ciudadanos.

No defendemos el anarquismo. Al contrario, una sociedad, aunque sea de dos personas, tiene que estar ordenada y en relaciones mutuas de dependencia. En ella una tiene mayor responsabilidad; pero todas las relaciones humanas deben surgir del servicio y la entrega a los demás, no del dominio. Ningún ser humano es más que otro ni está por encima del otro. “No llaméis a nadie padre, no llaméis a nadie jefe, no llaméis a nadie señor…”

No existe una realidad sagrada y otra profana. En la expulsión de los vendedores del templo, Jesús está apostando por la no diferencia de lo sagrado y lo profano, para Dios todo es sagrado. Es descabellado hacer creer a la gente que tiene unas obligaciones para con Dios y otras con la sociedad civil. Dios se encuentra en todo lo terreno, pero en lo más hondo del ser. Si solo lo encontramos en la iglesia, hemos caído en la idolatría.

La única manera de entender todo el alcance del mensaje de hoy es superar la idea de un Dios fuera que arrastramos desde el neolítico. La creación no es más que la manifestación de lo divino. No hay nada que sea de Dios, porque nada hay fuera de Él. Somos imagen de Dios, pero no pintada o esculpida, sino reflejada. Para que Dios se refleje, tiene que estar ahí. No hay reflejo en un espejo si la cosa reflejada no está del otro lado.

Meditación

La tarea fundamental del ser humano es solo una:
reflejar con nitidez la imagen de Dios.
A medida que vaya desprendiéndome de mi falso yo,
irá apareciendo el verdadero Ser.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

En primer lugar, la persona.

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en En primer lugar, la persona.

primer-lugar-la-persona18 octubre. DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Los edificios, como las personas, deben ser en primer lugar sinceros, deben ser auténticos, además, tan atractivos y bonitos como sea posible. (Franc Lloid Wright).

Mt 12, 15-21 Le seguían muchos, sanaba a todos (V 15)

El origen era su poder taumatúrgico: “entonces le llevaron en endemoniado ciego y mudo, y lo sanó, de modo que recobró la vista y el habla, con gran escándalo de los fariseos” (v 22)

En este capítulo, el evangelista nos habla de la gran hostilidad habida de los fariseos contra Jesús. Las polémicas resultantes sirven para dilucidar aspectos de su misión. Atravesando un campo de trigo en día de sábado, sus hambrientos discípulos se pusieron a arrancar espigas y comérselas (v 1, 2).

En la gran importancia que da Mateo a estas réplicas, podemos leer entre líneas los problemas por los que atravesaban las comunidades cristianas a las que dirige su evangelio. El entorno religioso, dominado por la casuística la legalidad farisaica, les era muy hostil.

El fragmento de hoy nos muestra dos situaciones en las que Jesús se opone a la ley a le ley en beneficio de la persona: el hambre y la enfermedad.

En los dos casos la mentalidad farisaica prefería al precepto del sábado sobre la situación del que estaba enfermo del que tenía hambre.

El descanso sabático fue en su origen una institución humanitaria que el mismo Dios instituyó: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho” (Génesis 2, 2).

Dicha institución humanitaria se convirtió en muchos casos en una carga asfixiante; y ante tal abuso, Jesús reaccionó ante las acusaciones de los fariseos con dos frases que provocaron un escándalo total: “Pues yo os digo que aquí hay alguien mayor que el templo” (v 6), y “Porque el hombre es mayor que el sábado” (v 8).

Una de las estructuras opresoras de las que Jesús se siente libre y trata liberar al pueblo es la estructura religiosa de la que forma parte la ley del sábado, y por eso impugnar este mandato, aún para realizar el bien, era una provocación para la élite más profundamente religiosa.

Un legalismo casuístico, el de los fariseos de aquel tiempo, que nos puede parecer desfasado y que, a pesar de todo, es un mal endémico que continúa afectando a las personas y a las instituciones religiosas. Los cristianos tienen la tendencia a inmortalizar ciertas normas inmemoriales que fueron respuestas a problemas muy concretos de una época. Primero el reinado de Dios y después sus añadiduras y así todo culto cristiano personal público, desvinculado de una opción seria y comprometida por el excluido y el pobre, será un culto vacío y sin misericordia alguna.

Franc Lloid Wright (1959) es un arquitecto, diseñador de interiores, escritor y educados estadounidense, que diseñó más de mil estructuras y que, en cierta ocasión dijo: “Los edificios, como las personas, deben ser en primer lugar sinceros, den ser auténticos, además tan atractivos y bonitos como sea posible”

En el lenguaje cotidiano, la palabra persona hace referencia a un ser con poder de raciocinio que posee conciencia sobre sí mismo y que cuenta con su propia identidad.

Gabriela Mistral fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Fue galardonada con el premio Nobel de Literatura en 1945. Copio este poema suyo donde refleja el dolor de un amor perdido:

RIQUEZA

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.

De lo que me robaron
no fui desposeída;
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.

¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
como el doble contorno
de dos frutas mellizas
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Un evangelio que nos confronta con la verdad.

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Un evangelio que nos confronta con la verdad.

render-unto-caesar-and-unto-god_900x600_72dpi_2Mateo 22,15-21

Estamos hoy frente a un texto evangélico muy conocido y citado. A la vez, y más allá de cómo se ha interpretado muchas veces, estamos ante un texto sugerente y profundo, que nos puede interpelar si dejamos a un lado ideas preconcebidas o tantas veces repetidas.

Al leer con atención los primeros párrafos de este evangelio, en estos tiempos que corren, es posible que encuentre eco en nosotros una palabra, una realidad, que muchas veces ha pasado desapercibida. En estas líneas se habla de la VERDAD, de lo que realmente es verdadero, de las intenciones profundas y del uso que hacen de la verdad estos personajes. Se habla de cómo fariseos y herodianos, que defienden “verdades” distintas frente al tema del tributo al César, la disimulan, la sacrifican, la someten a tejemanejes poco honestos buscando solo perjudicar a Jesús. Le presentan como búsqueda de la verdad lo que no tiene nada que ver con ella.

Esto que pasaba hace veinte siglos, ¿no nos recuerda muchas realidades actuales? ¿Es, nuestra sociedad, una sociedad sensible a la verdad? ¿No es común en nuestros medios de comunicación relativizar, ignorar e incluso falsear la verdad para que una noticia venda, se haga viral en las redes o perjudique al adversario? No hace falta ser muy críticos para poner ejemplos de estos casos. Y si damos un paso más, personalmente ¿no hemos sacrificado nunca la verdad, o la hemos callado para lograr algo, para perjudicar a un adversario o para otros muchos intereses?

¿Somos de los que descubren y desenmascaran la mentira, como Jesús, o de los que pactan y se callan ante ella? ¿Damos valor a la verdad o es tan solo una moneda de cambio frente a otros valores?

Sin creérselo quizá del todo o sin pretender valorarle, sino solo adularle, los fariseos le dicen a Jesús “sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie…” Reconocen en él a una persona sincera, fiel a la verdad y por ello libre. Seguro que recordamos lo que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús “la verdad os hará libres” (Jn 8, 32)  o “Yo he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.” (Jn 18, 37)

¿Somos personas libres? ¿Buscamos y escuchamos la verdad, a Aquel que es la verdad? ¿No intentamos muchas veces recorrer caminos de libertad que transitan muy lejos de la verdad?

Desde esta introducción, en la que Jesús desenmascara la falsedad e hipocresía de los fariseos y verbaliza que conoce sus intenciones pretendidamente ocultas, escuchamos la pregunta planteada: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?

El tema era muy serio en tiempos de Jesús. Va más allá de pagar el impuesto o no. Plantea una concepción de la vida que tiene que ver con ser libres o esclavos. Son el pueblo de Israel, pueblo elegido por Dios ¿cómo se van a someter al César?

Jesús, en su respuesta sigue desenmascarando la mentira e hipocresía de los que le tienden la trampa, al pedirles la moneda. Todos llevan en el bolsillo el denario, la moneda que es el sueldo diario con el que cubren sus necesidades. Todos la están usando a pesar de que su imagen sea del “César”. De hecho han aceptado la moneda del César para poder vivir. Y aquí nos deslumbra la palabra de Jesús: “Pues, si es así, si tenéis lo que es del César “devolverle” al César lo que es suyo” (el verbo que usa el evangelio (apodidômi), no significa “dar” sino “devolver”. El que han empleado los fariseos (dídomi) si significa “dar”) Una clave interesante.

Pero Jesús continúa dándole a la respuesta una profundidad que sus adversarios no esperaban y contestando a lo que no han preguntado. “Y a Dios lo que es de Dios”  ¿Qué es de Dios? Para los judíos, como para nosotros, todo es de Dios. Si la moneda tiene la imagen del César, toda persona humana es en sí misma imagen de Dios, como hijos e hijas suyas. Y desde esa realidad surge todo en nuestra vida. Por tanto no se trata de repartir, de hacer proporciones y equilibrios de hasta dónde y cuanto tengo que dar… Jesús no pone en el mismo plano a Dios y al César, a tantos césares a los que pagamos tributo, de los que nos hacemos súbditos…

Sugiero que, para descubrir toda la fuerza de esta frase tan controvertida y de la que se han sacado todo tipo de conclusiones, la formulemos al revés: “Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Jesús deja claro que toda realidad y respuesta parte de esta realidad: Todo lo hemos recibido como hijos e hijas de Dios. Y todo lo que compartamos con nuestros hermanos y hermanas, lo estamos compartiendo con Él. Este es el gran cambio social, el camino que traerá una auténtica revolución. Si le damos a Dios lo que es de Dios, veremos con más claridad si hay que pagar impuestos, a quien, cómo y cuando. Siempre, desde nuestra pertenencia a Él como sus hijos e hijas.

Mª Guadalupe labrador Encinas fmmdp

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

“César“ y “Dios” en clave transpersonal

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en “César“ y “Dios” en clave transpersonal

Espejo.4Domingo XXIX del Tiempo Ordinario

18 octubre 2020

Mt 22, 15-21

La pregunta de los fariseos era una trampa difícil de resolver, teniendo en cuenta la realidad sociopolítica y religiosa del pueblo judío, sometido al Imperio Romano. La respuesta de Jesús es una salida airosa, inteligente y astuta, que confronta a los fariseos con su propia mentira.

   En ocasiones, dicha respuesta ha servido como pretexto para fragmentar la realidad, de manera dualista, entre el “reino de Dios” y el “reino del César”, como si por un lado fuera “lo espiritual” y por otro “lo material”.

    Sin entrar ahora en ese debate, prefiero hacer una lectura “transpersonal” de aquella respuesta, refiriéndome a la “doble dimensión” o “doble nivel” de lo real (y de nosotros mismos).

   “Dar a Dios lo que es de Dios”: en una lectura teísta que piensa a Dios como un ser separado, tal expresión subraya la sumisión a Dios –mejor o peor entendida–, como Señor de la propia existencia.

  En la comprensión transpersonal, “Dios” –etimológicamente: “luz”– es otro nombre para referirnos al misterio último de lo real, la plenitud que constituye el fondo o identidad profunda de todos los seres. “Dar a Dios lo que es de Dios” podría traducirse, por tanto, por: “Vivid en conexión con vuestra verdadera identidad”.

    Siempre dentro de esa clave de lectura, y utilizando los términos “César” y “Dios” como símbolos, cabría decir que el primero representa al “yo” o la “personalidad” –estamos en el nivel fenoménico o de las formas–, mientras que el segundo alude a nuestra verdadera identidad.

   Ahora bien, en contra de lo que cree la mente separadora, no hay ningún dualismo, ya que ambos niveles se hallan abrazados en una unidad mayor: hay polaridad –dos niveles–, pero no dualismo. La realidad es no-dual, lo Uno se manifiesta y despliega en lo múltiple.

    Se trata de “dar al yo” lo que le pertenece, lo cual significa reconocerlo en su nivel como expresión en la que se está experimentando lo que somos. Y de “dar a Dios” lo que es de Dios, reconocer nuestra identidad profunda y vivirnos desde ella.

     Al afirmar que la referencia última es “lo que somos”, no se está absolutizando el yo como criterio último de comportamiento. Porque “lo que somos” no es el yo, sino aquella identidad, más allá del yo –transpersonal– que compartimos con todos los seres. Dicho de otro modo: “dar a Dios lo que es de Dios” –vivir en conexión consciente con lo que somos– supone la mayor toma de distancia posible del ego, la liberación de aquella creencia que nos identificaba con él.

    En resumen, entendida simbólicamente y en esta clave, la respuesta de Jesús constituye una síntesis preciosa de toda la sabiduría. ¿Qué es vivir sabiamente? Atender el yo –el nivel de las formas– desde la conexión consciente con nuestra verdadera identidad: la consciencia, la vida, la plenitud de presencia.

¿Desde dónde me vivo y actúo?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Si lo eclesiástico te ha hecho daño, el evangelio te sanará

domingo, 18 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Si lo eclesiástico te ha hecho daño, el evangelio te sanará

11-4Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. DÍA DE LAS MISIONES.

Celebramos hoy el ya clásico día de las MISIONES (DOMUND).

Misión significa envío. En la vida podemos desempeñar diversas misiones, tareas, envíos.

El mismo Jesús misionó: he sido enviado a anunciar la buena noticia a los pobres… (Lc 4,18 ss). Jesús en diversos momentos envió a los suyos a evangelizar. Salid a las periferias, que dice el papa Francisco: a las periferias geográficas, ideológicas, religiosas, morales.

Misionar, evangelizar es comunicar la buena noticia del evangelio en lo que tiene de salvación, de sentido de la vida, de horizonte.

Sin embargo el Evangelio es amable, sanante, salvífico para nuestra vida.

El habitat evangélico y eclesial es “un hospital de campaña tras una batalla. Lo que la Iglesia necesita con urgencia es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

Misionar es transmitir algo bueno, NO MANTENER EL ORDEN PÚBLICO.

02. MISIONAR NO ES ADOCTRINAR (NI A LOS DE LEJOS NI A LOS DE CERCA)
Todavía perviven entre nosotros, en nuestras tramoyas eclesiásticas modos y maneras doctrinarias.

Evangelizar es ante todo, curar heridas. He venido a sanar…

Si un misionero diera una conferencia en Guinea Ecuatorial o en Senegal sobre lo pernicioso que es el colesterol, tendría “toda la razón” del mundo, pero sería algo perfectamente insensato. ¡Pero no ves que los niños y la gente se está muriendo de hambre, de malaria y de pena!

¿Para qué tanta precisión teorizante, tanto “filioque” si la gente entre nosotros no tiene ganas de vivir, se suicida, sufre angustia, está en paro, etc.?

59134015c7ff3_evangeliogLos ministros de la Iglesia deben ser, ante todo, ministros de misericordia … a las personas hay que acompañarlas, las heridas necesitan curación … ¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios? Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Dios es más grande que el pecado.

Volvamos al Evangelio. Sintamos el alivio, la misericordia de Dios en nuestro interior.

A lo mejor a alguien le pueda parecer heterodoxa la expresión, pero hay ocasiones y situaciones en las que nos hace bien echar mano del Evangelio: si lo eclesiástico te ha hecho daño, el Evangelio te aliviará.

En nuestro contexto eclesiástico van colocando obispos doctrinarios, pero no bondadosos, ni que transmitan bondad, ni evangelio. Estos modos eclesiásticos cansan mucho en la vida… Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviare. (Mt 11,28).

03. SER MISIONERO NO ES MANTENER EL “ORDEN PÚBLICO”.

Alivian el alma las frecuentes alusiones que el papa Francisco hace al Evangelio de misericordia, a ser misericordiosos. El evangelio solamente será tal si es bondad y amabilidad.

Ser misionero, catequista, servir en la Iglesia no es mantener el “orden público”, sino transmitir la bondad de Dios.

Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche … El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios “clérigos de despacho”.

Yo no sé si hacen falta funcionarios en las curias y en los entramados episcopales (más bien creo que no o desde luego no más que lo que un funcionario significa en la Kutxa), lo que sí hace falta es evangelio, el evangelio de la misericordia. Y en el cristianismo, para sentirse querido “no hay que pasar por ventanilla”.

En nuestra propia diócesis de San Sebastián se están nombrando, –“a veces de aquél modo-” funcionarios episcopales no tanto para anunciar la bondad y el alivio del evangelio, sino para mantener el orden público.

Posiblemente a muchos de nosotros, el momento actual de Francisco nos ayude a recuperar el Evangelio de JesuCristo.

Allá por loa años conciliares-postconciliares, 1962-1978 vivimos una esperanza llena de ilusión, incluso de euforia: un pequeño Pentecostés. Era una esperanza alegre y entusiasmada. Hoy también hemos de mantener la esperanza, quizás ya no alborozada, pero sí una esperanza humilde, sencilla, audaz.

04. NOSOTROS NECESITAMOS SER EVANGELIZADOS.

29029504-pol-tica-mapa-del-mundo-sobre-fondo-azul-marino-con-todos-los-estados-etiquetados-y-seleccionar-la-eHace cincuenta años, más o menos, “no había un lugar del mundo” en el que no hubiera un misionero de nuestras diócesis.

Hoy en día somos nosotros los que hemos de ser evangelizados.

San Pablo en la carta a los Romanos (10,14-15) tiene un texto que parece estuviera escrito para nosotros:

¿cómo van a invocar a Dios, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si nadie les anuncia el mensaje? ¿Y cómo van a anunciarlo, si no hay quien los envíe? Como dice la Escritura: “¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!”

¿Cómo vamos a ser creyentes y disfrutar del evangelio, si no hemos oído hablar del evangelio, aunque hayamos oído hablar de la doctrina religiosa? ¿Cómo vamos anunciar la bondad que desconocemos? Ya ni nuestra misma Iglesia diocesana transmite bondad.

Sigue la eterna discusión entre Iglesia y Estado sobre la religión en los planes de educación, en los colegios.

         La primera evangelización (y la más importante) se hace en casa, en la familia. Lo que no hace la familia, no lo podrá suplir la escuela, ni la ciencia, ni la psicología. El profesor podrá -en el mejor de los casos- transmitir doctrina (aunque no es menos cierto que hay maestros vocacionados que transmiten fe), pero normalmente la fe viene comunicada como por ósmosis por el ambiente familiar, la semilla está ahí.

qué hermoso es anunciar las buenas noticias de la vida, del Señor

Id por todo el mundo y predicad el evangelio de la bondad de Dios

[1] Francisco, Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos. Entrevista de Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica, Quaderno N° 3918 del 19/09/2013 – (Civ. Catt. III 449-552)En español: Razón y Fe, pp 14-15).

[2] Ibid, p 13

[3] Ibid, p 13.

QUÉ HERMOSO ES ANUNCIAR LAS BUENAS NOTICIAS DE LA VIDA, DEL SEÑOR
ID POR TODO EL MUNDO Y PREDICAD EL EVANGELIO DE LA BONDAD DE DIOS

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , , , ,

Jesús fue un laico

viernes, 16 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Jesús fue un laico

ar_codigo-jesus-s01e02-los-huesos-de-juan-bautista_p_m
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros»
(Jn. 1,14)

Jesús comenzó un proceso de desacralización desplazando el centro de gravedad del templo, el culto y el sacerdocio en favor de una vida entregada a los demás, especialmente a los más vulnerables

El cristianismo se constituyó como una comunidad de personas, que vivían la salvación como un proyecto de sentido en el mundo y que estaban lejanos a las dinámicas ascéticas y cultuales de Israel y otros grupos religiosos del imperio romano

El ministerio (diáconos, presbíteros y entre ellos el obispo) no era solo una dignidad sino una carga, ya que los dirigentes eran los primeros perseguidos por las autoridades. Vivían en el seno de las comunidades que les habían elegido y como ciudadanos del imperio, casados y con familias, con un trabajo profano y un estilo de vida laical

Hay que recuperar la alternativa cristiana a la religión y a la sociedad, pero esto implica una reforma radical de la Iglesia y del cristianismo, recuperando el Vaticano II y yendo más allá de él. Quizás la crisis actual de la Iglesia sea la base para una nueva etapa evangélicamente innovadora

La amistad que me une con el profesor Juan Antonio Estrada S.J. me permite tomar en esta editorial algunas de sus ideas para justificar  el presente número de nuestro BOLETÍN que aparece bajo el provocador título de ‘Jesús fue un laico’ (1).

Nadie con juicio puede negar que Jesús fue un laico judío sin ninguna formación rabínica, al tiempo que cambió la forma de comprender la Escritura y la ley religiosa. Con la predicación de Jesús comenzó un proceso de desacralización desplazando el centro de gravedad del templo, el culto y el sacerdocio en favor de una vida entregada a los demás, especialmente a los más vulnerables. La reacción violenta de la religión amenazada y del poder político, hostil a todo mesianismo, fue su ajusticiamiento.

Participó así del destino de los profetas y de todos los que lucharon por cambiar la sociedad y religión judías. Una vida sacrificada a los demás, siguiendo el modelo de Jesús, un culto existencial y el paso de la comunidad discipular a la Iglesia fueron señales características del cristianismo (2).

El cristianismo se constituyó como una comunidad de personas, que vivían la salvación como un proyecto de sentido en el mundo y que estaban lejanos a las dinámicas ascéticas y cultuales de Israel y otros grupos religiosos del imperio romano.

No rehusaron la herencia judía y romana, pero la transformaron. Se adoptaron estructuras y cargos no religiosos del judaísmo (presbíteros o ancianos) y del imperio romano (obispos y diáconos). Al ser una religión perseguida no podían tener templos y surgieron las iglesias domésticas. El ministerio (diáconos, presbíteros y entre ellos el obispo) no era solo una dignidad sino una carga, ya que los dirigentes eran los primeros perseguidos por las autoridades. Vivían en el seno de las comunidades que les habían elegido y como ciudadanos del imperio, casados y con familias, con un trabajo profano y un estilo de vida laical. Su forma de vida y de entender la relación con Dios, el culto y las leyes religiosas fueron también la causa de la hostilidad que encontraron en el imperio romano, como antes en Israel.

Quizás la crisis actual de la Iglesia sea la base para una nueva etapa evangélicamente innovadora

De ahí se podía esperar una nueva forma de vivir la religión. La de un grupo centrado en la comunidad y en la misión, cuyos protagonistas eran todos los cristianos y no solo los clérigos. Especial relevancia tuvieron las mujeres, cuya conversión arrastraba a toda la familia, las cuales protegieron y financiaron a las incipientes iglesias domésticas.

Paradójicamente, el éxito social y religioso en el Imperio romano fue la causa de un progresivo distanciamiento del proyecto de Jesús y del de la Iglesia primitiva. La creciente clericalización, la pérdida de la comunidad en favor de los ministros, la creación de un culto rejudaizado y romanizado marcaron al cristianismo, cada vez más cercano al modelo religioso preponderante en el imperio.

Dos mil años después vivimos el reto de volver a inspirarnos en Jesús y en el cristianismo primitivo. El futuro está en volver a los orígenes, en la creación de comunidades, en el protagonismo de los laicos y en la igualdad eclesial de las mujeres.

Desde ahí será posible afrontar el reto que plantea al cristianismo una sociedad secularizada y laicizada, que ha sustituido a la iglesia de cristiandad. Hay que recuperar la alternativa cristiana a la religión y a la sociedad, pero esto implica una reforma radical de la Iglesia y del cristianismo, recuperando el Vaticano II y yendo más allá de él. Quizás la crisis actual de la Iglesia sea la base para una nueva etapa evangélicamente innovadora.

Con el magnífico elenco de colaboraciones que ponemos a tu disposición intentamos abrir un proceso de puesta al día de una Iglesia atrapada por el paso del tiempo en estructuras que contradicen la aseveración “ecclesiae semper reformanda” con el compromiso de estar muy atentos a los signos de los tiempos que nos ha tocado vivir.

Manuel Pozo Oller
Director

1 Cf. www.religiondigital.org (27 diciembre 2019). Ver también La espiritua-
lidad de los laicos en una eclesiología de comunión (Madrid 1990)

2 Cf. RUFINO VELASCO, “Laicidad” 62.2 (Junio 2007)

Fuente Boletín Iesus Caritas de la Familia Carlos de Foucauld Octubre-Diciembre 2020

Biblia, Espiritualidad , ,

Nuestra Señora del Pilar, Patrona de Aragón y Zaragoza

lunes, 12 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en Nuestra Señora del Pilar, Patrona de Aragón y Zaragoza

136f9095482933f8074b8befdc0fed89El origen de la devoción a la Virgen del Pilar se remonta al siglo I. Cuenta le leyenda que, desde Jerusalén, donde aún vivía la Virgen María, vino a España para confortar al apóstol Santiago el Mayor en las tareas de evangelización. La tradición afirma que lo visitó milagrosamente a las orillas del río Ebro, donde Santiago estaba reunido con los primeros hispanos convertidos al cristianismo.

Como recuerdo de aquel acontecimiento se levantó más tarde en aquel lugar una capillita en honor de Nuestra Señora, venerando su imagen en un pilar. Documentos monacales del siglo IX dan testimonio del templo dedicado en la ciudad de Zaragoza a María siempre Virgen.

La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles. En pocos templos de los pueblos de España falta la imagen de la Virgen del Pilar.

Su basílica, a las orillas del Ebro a su paso por Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

Esta devoción a la Virgen del Pilar fue llevada también en las carabelas de Colón hasta los pueblos hermanos de América. Desde el año 1908, en el interior de la gran basílica que hoy existe en Zaragoza, junto al altar de la Virgen hacen guardia de honor a nuestra Señora las banderas de los países hispanoamericanos.

El papa Inocencio XIII, en 1723, concedió oficio litúrgico propio de la Virgen del Pilar para el día 12 de octubre.

***

LECTIO

Primera lectura:

Primer libro de las Crónicas 15,3-4.15-16; 16,1-2

David reunió en Jerusalén a todo Israel para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Reunió a los hijos de Aarón y a los levitas.

Los levitas transportaron el arca apoyando las barras sobre sus hombros, como lo había prescrito Moisés, por orden del Señor.

David ordenó a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores con todos los instrumentos musicales de acompañamiento, arpas, cítaras y címbalos, e hicieron resonar bellas melodías en señal de regocijo.

Metieron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David había levantado para ella. Ofrecieron luego al Señor holocaustos y sacrificios de reconciliación.

Cuando David terminó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de reconciliación, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Estos versículos de los capítulo 15 y 16 del libro de las Crónicas, que presenta la liturgia en la fiesta de la Virgen del Pilar, hacen referencia a la gran fiesta que celebró David el día que trasladó el arca de Dios desde Baalá a Jerusalén. Dice el texto del libro de Samuel que en esa fiesta «David danzaba ante el Señor frenéticamente… entre gritos de júbilo y al son de trompetas» (2 Sm 6,14-15). Jerusalén se convierte, por la presencia del arca, en ciudad santa, ciudad bendecida por Dios. En aquella fiesta, David convocó a todo Israel: era una fiesta nacional de bombo y platillo.

En las letanías de nuestra Señora invocamos a María como Arca de la Nueva Alianza y Templo del Espíritu Santo. Aquel regocijo de David con todo su pueblo, las ofrendas y oraciones que hicieron y la bendición que recibieron eran imágenes de esta fiesta en la que el arca de la Nueva Alianza vino de Jerusalén a Zaragoza para bendecir a los nuevos cristianos y para asentar su trono en el gran templo de nuestros corazones.

***

Segunda lectura:

Hechos de los apóstoles 1,12-14

Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, lo que se permitía andar en sábado.

Y así que entraron, subieron a la estancia de arriba, donde se alojaban habitualmente. Eran Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelota y Judas el de Santiago.

Todos ellos hacían constantemente oración en común con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

 Después de la ascensión de Jesús a los cielos, el libro de los Hechos de los apóstoles se centra en la constitución de la comunidad cristiana. Los que le habían seguido por el camino son convocados por el Espíritu para seguir con la misión de Jesús. En el grupo de los que acompañaban a Jesús en su vida pública estaban María, su madre, y otras mujeres. El evangelio de Lucas, en el capítulo 8, dice que junto con los Doce le seguían María Magdalena, Juana, Susana y otras muchas.  En estos versículos que leemos en la fiesta de la Virgen del Pilar, se resalta la presencia de María en esta primera comunidad pospascual. Ella, los apóstoles y algunas mujeres perseveraban en la oración común.

Esta oración entre hombres y mujeres da un tono peculiar a la primera comunidad cristiana, muy distinto a lo que se hacía en la sinagoga judía. Jesús había roto la separación, y la primera comunidad sigue acorde con el estilo de Jesús. Podemos pensar en la importancia de María en la formación de esa primera comunidad de Jerusalén y trasladar, sin esfuerzo, esa misma importancia en el apoyo a Santiago en la formación de la primera comunidad de España.

*

Evangelio:

Lucas 11,27-28

Mientras decía esto, una mujer de entre la gente gritó:

– «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron».

Pero él le dijo:

«Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica».

Arrebatada por la emoción del momento, una mujer del pueblo, corazón en mano, alaba a Jesús y le dice cuan orgullosa tenía que estar su madre por haberlo llevado en su seno. Las palabras de la mujer son un cumplimiento de la profecía sobre María de Lc 1,28: «Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones».

Pero Jesús, humilde y sencillo como su madre, traslada la atención de él mismo y de su madre a una insistencia más central: realmente, es más dichoso el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica. La grandeza personal de María está en haber escuchado a Dios y haber dado un «sí» incondicional.

María escuchó y puso en práctica la Palabra de Dios al responder en la anunciación: «He aquí la esclava del Señor». Es una actitud humilde, valiente, libre y auténtica.

María, que meditó en su corazón las palabras y los gestos de Jesús, hace pensar en aquellos que «escuchan la Palabra con un corazón noble y generoso» (Lc 8,15).

*

MEDITATIO

Del libro del Eclesiástico 24,3-15:

Yo salí de la boca del altísimo y cubrí la tierra como una niebla. Habité en las alturas, y mi trono fue columna de nube. Sola recorrí el círculo celeste, y por las profundidades del abismo me paseé. En las olas del mar, en toda la tierra, en todo el pueblo y nación yo imperé. En todos ellos busqué el reposo, y en qué territorio instalarme. Entonces me ordenó el creador de todas las cosas, mi hacedor fijó el lugar de mi habitación, y me dijo: «Pon tu tienda en Jacob, y en Israel ten tu heredad».

Desde el principio y antes de los siglos me creó, y existiré eternamente. En su santa tienda, en su presencia, ejercí el ministerio, y así en Sión me instalé. En la ciudad amada establecí mi residencia, y en Jerusalén tuve la sede de mi imperio. En el pueblo glorioso eché raíces, en la porción del Señor, en su heredad. Crecí como el cedro en el Líbano, como el ciprés en las montañas del Hermón. Crecí como palmera en Engadí, cual brote de rosa en Jericó; como magnífico olivo en la llanura, crecí como el plátano. Como el cinamomo y el espliego he dado mi aroma, como mirra escogida exhalé mi perfume; como gálbano, ónix y estacte, y como perfume de incienso en el tabernáculo. Yo extendí como terebinto mis ramas, y mis ramas están llenas de gracia y de majestad. Como vid eché hermosos sarmientos, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Venid a mí los que me deseáis, y saciaos de mis frutos.

*

ORATIO

Virgen santa del Pilar:

Desde este lugar sagrado

alienta a los mensajeros del Evangelio,

conforta a sus familiares

y acompaña maternalmente

nuestro camino hacia el Padre,

con Cristo, en el Espíritu Santo. Amén.

(Oración de Juan Pablo II ante el altar de la Virgen del Pilar en Zaragoza.)

 

*

CONTEMPLATIO

La piedad de la Iglesia a la santísima Virgen María es un elemento intrínseco del culto cristiano. La veneración que la Iglesia ha dado a la Madre del Señor en todo tiempo y lugar -desde el saludo y la bendición de Isabel hasta las expresiones de alabanza y súplica en nuestro tiempo- constituye un sólido testimonio de que la lex orandi de la Iglesia es una invitación a reavivar en las conciencias su lex credendi. Y viceversa: la fe viva de la Iglesia requiere que por todas partes florezca lozana su oración fervorosa a la Madre de Cristo. Culto a la Virgen de raíces profundas en la palabra revelada y de sólidos fundamentos dogmáticos.

La misión maternal de la Virgen empuja al pueblo de Dios a dirigirse con filial confianza a aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora; por eso el pueblo de Dios la invoca como consoladora de los afligidos, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, para obtener consuelo en la tribulación, alivio en la enfermedad, fuerza liberadora en el pecado; porque ella, la libre de todo pecado, conduce a sus hijos a esto: a vencer con enérgica determinación el pecado. Y -hay que afirmarlo nuevamente- dicha liberación del pecado es la condición necesaria para toda renovación de las costumbres cristianas.

La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar «los ojos a María, la cual brilla como modelo de virtud ante toda la comunidad de los elegidos». Virtudes sólidas, evangélicas: la fe y la dócil aceptación de la Palabra de Dios (cf. Lc 1,26-38; 1,45; 11,27-28; Jn 2,5); la obediencia generosa (cf. Lc 1,38); la humildad sencilla (cf. Lc 1,48); la caridad solícita (cf. Lc 1,39-56); la sabiduría reflexiva (cf. Lc 1,29.34; 2,19.33.51); la piedad hacia Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos (cf. Lc 2,21.22-40.41), agradecida por los bienes recibidos (Lc 1,46-49); la fortaleza en el destierro (cf. Mt 2,13-23), en el dolor (cf. Lc 2,34-35.49; Jn 19,25); la pobreza llevada con dignidad y confianza en el Señor (cf. Lc 1,48; 2,24); el vigilante cuidado hacia el Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz (cf. Lc 2,1-7; Jn 19,25-27); la delicadeza provisoria (cf. Jn 2,1-11); la pureza virginal (cf. Mt 1,18-25; Lc 1,26-38); el fuerte y casto amor esponsal.

De estas virtudes de la Madre se adornarán los hijos que con tenaz propósito contemplan sus ejemplos para reproducirlos en la propia vida. Y tal progreso en la virtud aparecerá como consecuencia y fruto maduro de aquella fuerza pastoral que brota del culto tributado a la Virgen.

La piedad hacia la Madre del Señor se convierte para el fiel en ocasión de crecimiento en la gracia divina: finalidad última de toda acción pastoral. Porque es imposible honrar a la «llena de gracia» (Le 1,28) sin honrar en sí mismo el estado de gracia, es decir, la amistad con Dios, la comunión en Él, la inhabitación del Espíritu. Esta gracia divina alcanza a todo el hombre y lo hace conforme a la imagen del Hijo (cf. Rom 2,29; Col 1,18).

La Iglesia católica, basándose en su experiencia secular, reconoce en la devoción a la Virgen una poderosa ayuda para el hombre hacia la conquista de su plenitud. (De la exhortación del papa Pablo VI Marialis cultus.)

*

ACTIO

Reunirme hoy en oración con otros, como María con otras mujeres y los apóstoles, y pedir al Espíritu Santo fortaleza para los evangelizadores que están en tierra de misión.

*

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

El milagro de Calanda

Como en otros santuarios marianos, los fieles han recibido en el de nuestra Señora del Pilar favores extraordinarios que han atribuido a su intercesión ante la omnipotencia divina. Desde el siglo XIII se habla en los documentos que conserva su archivo de «los mytos et innumerabiles miraglos que Nuestro Seynor Jesucristo feitos a et cada día facer non cesa en los ovientes devoción en la gloriosa et bienaventurada Virgen María suya Santa María del Pilar».

Un manuscrito del siglo XV recogió algunos de ellos. Y en 1680 el canónigo Félix de Amada dio a la imprenta una colección de milagros obrados por intercesión de la Virgen del Pilar. Entre ellos, es universalmente conocido el llamado milagro de Calando, por su evidente superación de las fuerzas de la naturaleza y por su innegable verdad histórica. Tuvo lugar entre las diez y las once de la noche del jueves 29 de marzo de 1640, en la villa aragonesa de Calanda y en la persona del ¡oven de 23 años Miguel Juan Pellicer, al cual, debido a un accidente, hubo que amputársele la pierna derecha en octubre de 1637 en el hospital de Gracia, de Zaragoza, por el cirujano Juan Estanca, siendo enterrada por el practicante Juan Lorenzo García.

Tras su convalecencia, durante dos años, fue mendigo en la puerta del templo de nuestra Señora del Pilar, de la que era muy devoto desde su niñez, por existir una ermita de esta advocación en Calando, y a la que se había encomendado antes y después de su operación, confesando y comulgando en su santuario.

Vuelto a la casa de sus padres en Calanda a primeros de marzo de 1640, el citado día 29 de ese mes, habiéndose acostado en la misma habitación de sus padres, por haber un soldado alojado en su casa, lo encontraron éstos dormido media hora más tarde con dos piernas, notándosele en la restituida las mismas señales de un grano y unas cicatrices que tenía la amputada.

A instancias del Ayuntamiento de Zaragoza, adonde acudió Miguel Juan tras su curación a dar gracias a la Virgen del Pilar, se incoó en el Arzobispado un proceso el 5 de junio de 1640, pronunciando sentencia afirmativa de calificación milagrosa el arzobispo Pedro Apaolaza, asesorado por nueve teólogos y canonistas, el 27 de abril de 1641. Se conserva íntegro el texto de este proceso con las declaraciones de los 25 testigos.

El milagro se divulgó rápidamente por todas partes. El mismo papa Urbano VIII fue informado personalmente por el jesuíta aragonés F. Franco en 1642. Entre los milagros, que por definición son todos excepciones de la naturaleza, el de Calanda es a su vez excepcional; por eso las relaciones coetáneas lo calificaron de «milagro inaudito en todos los tiempos». (Por Tomás Domingo Pérez, en el Libro de la Virgen, C.B.C.)

***

Biblia, Espiritualidad ,

«Ir a los cruces de los caminos». 28 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,1-14)

domingo, 11 de octubre de 2020
Comentarios desactivados en «Ir a los cruces de los caminos». 28 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,1-14)

homeless-1Jesús conocía muy bien la vida dura y monótona de los campesinos. Sabía cómo esperaban la llegada del sábado para «liberarse» del trabajo. Los veía disfrutar en las fiestas y en las bodas. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a un banquete y poder sentarse a la mesa con los vecinos a compartir una fiesta de bodas?

Movido por su experiencia de Dios, Jesús comenzó a hablarles de una manera sorprendente. La vida no es solo esta vida de trabajos y preocupaciones, penas y sinsabores. Dios está preparando una fiesta final para todos sus hijos e hijas. A todos nos quiere ver sentados junto a él, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.

No se contentaba solo con hablar así de Dios. Él mismo invitaba a todos a su mesa y comía incluso con pecadores e indeseables. Quería ser para todos la gran invitación de Dios a la fiesta final. Los quería ver recibiendo con gozo su llamada, y creando entre todos un clima más amistoso y fraterno que los preparara adecuadamente para la fiesta final.

¿Qué ha sido de esta invitación?, ¿quién la anuncia?, ¿quién la escucha?, ¿dónde se pueden tener noticias de esta fiesta? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a todo lo que no sea nuestro propio interés, no creemos necesitar de Dios. ¿No nos estamos acostumbrando poco a poco a vivir sin necesidad de una esperanza última?

En la parábola de Mateo, cuando los que tienen tierras y negocios rechazan la invitación, el rey dice a sus criados: «Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda». La orden es inaudita, pero refleja lo que siente Jesús. A pesar de tanto rechazo y menosprecio habrá fiesta. Dios no ha cambiado. Hay que seguir convidando.

Pero ahora lo mejor es ir a «los cruces de los caminos» por donde transitan tantas gentes errantes, sin tierras ni negocios, a los que nadie ha invitado nunca a una fiesta. Ellos pueden entender mejor que nadie la invitación. Ellos pueden recordarnos la necesidad última que tenemos de Dios. Pueden enseñarnos la esperanza.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.