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El obispo de Vitoria Elizalde ve un “ensañamiento orquestado” contra la Iglesia y defiende a Reig Plá y sus ‘cursos para ‘curar’ la homosexualidad

Martes, 23 de abril de 2019

elizalde_31195_11“Están saliendo entrenadores, profesores, y nadie mira a la ministra de Educación”

Cree que algunos homosexuales “necesitan un acompañamiento y una ayuda sanante y curativa”, aunque matiza que “no estamos hablando de algo médico o quirúrgico”

Uno de cada diez sacerdotes chilenos, involucrados en investigaciones sobre abusos

El cura del Opus Dei investigado por abusos también podría haber acosado a chicos en un colegio mayor de Barcelona

El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha justificado los cursos que ha impartido el obispado de Álcala de Henares para ‘curar’ la homosexualidad. El obispo ha insistido en la respuesta oficial de la Iglesia para señalar que no son terapias reversivas sino de ayuda y “acompañamiento” 

 El obispo ha defendido también que la Iglesia está dando una “respuesta efectiva” a los casos de pederastia. “La Iglesia ha cogido el toro por los cuernos”, ha señalado. Elizalde dice que hay “mucha mala fe cuando la Iglesia está prestando absoluta colaboración”. Denuncia un “ensañamiento orquestado”. “Están saliendo entrenadores, profesores, y nadie mira a la ministra de Educación”, ha denunciado.

El obispo se ha referido al caso de Alfonso Ruiz de Arkaute, víctima de abusos en la parroquia de Los Ángeles de Vitoria en 1983. El caso fue archivado en su día por las autoridades eclesiales y según público El Correo podría reabrirse. El obispo ha asegurado que no tiene competencias en este caso porque está en manos de la orden religiosa de los dominicos que está revisando el caso. Elizalde -en contacto con los dominicos- dice que no tiene constancia de que el caso se vaya a reabrir. “Yo me fío de la valoración que hagan los dominicos”, ha señalado.

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Alfonso Ruiz de Arkaute denunció abusos, y no le hicieron caso

Carta abierta a Juan Carlos Elizalde: “¡Está mintiendo! Y lo sabe”

“En Álava no ha habido curas pederastas, pero si aparecen actuaré en con transparencia”, dijo el prelado en una entrevista

“Yo mismo le relaté en una ocasión cómo había sufrido abusos en una Parroquia de la diócesis y que el caso se cerró simplemente porque había prescrito, como si el dolor de las víctimas pudiera prescribir”

Es domingo y tengo tiempo a un desayuno tranquilo. Pero la tostada se me atraganta al abrir el periódico y encontrarme con un titular: En Álava no ha habido curas pederastas, pero si aparecen actuaré en con transparencia”. Y estas declaraciones pertenecen, nada menos, que al obispo de mi diócesis.

Una lágrima de rabia quiere escapárseme. ¡Está mintiendo! Y lo sabe. No es desconocimiento sino una total falta de respeto para las víctimas de abusos sexuales. ¿A eso le llama transparencia?

Yo mismo le relaté en una ocasión cómo había sufrido abusos en una Parroquia de la diócesis y que el caso se cerró simplemente porque había prescrito, como si el dolor de las víctimas pudiera prescribir. Es verdad que esta conversación no es una denuncia como tal, que ya había sido realizada, pero la empatía que esperamos de un obispo que dice que quiere ser cercano a la sociedad, hace que se parezca mucho a una denuncia y que al menos sirva para evitar titulares como los que vuelven a remover un dolor de víctimas que usted conoce.

Usted sabe que en el último mes he solicitado por escrito, con registro de entrada, por tres veces, toda la documentación que en el obispado consta sobre este caso y sobre cualquier informe sobre mí. Y una y otra vez se me ha negado. Me remite a los dominicos, pero yo le recuerdo que la declaración la realicé en el obispado, ante el juez diocesano, y que se me negó copia de mi declaración. Creo que tengo todo el derecho a conocer lo que en el obispado se guarda. Le recuerdo que en la cumbre de Roma, la propia Iglesia reconoció que se habían destruido expedientes. Pero usted me niega esta información. ¿Es a eso a lo que se refiere con transparencia?

Es el Provincial de los dominicos, al que agradezco enormemente el interés y seriedad con la que se ha tomado la denuncia en su día archivada, el que le informa de que se está estudiando nuevamente el caso. Y en esa misma semana usted se atreve a afirmar que no ha habido curas pederastas. ¿Es esa la transparencia que usted cree que la Iglesia necesita?

Usted conoce, porque lo comentamos en las primeras entrevistas que mantuvimos, que José Ángel Arregui Egaña, clérigo de San Viator, fue condenado en Chile en 2010 por posesión de material pornográfico de menores. Entre el material que almacenaba existían videos de abusos cometidos en el colegio de Vitoria. Es cierto que fue condenado en Chile y que al menos no han trascendido denuncias en Vitoria. Pero, ¿esta es la transparencia a la que se refiere?

No, Juan Carlos Elizalde. Esta no puede ser la trasparencia que la Iglesia y la sociedad está reclamando. Lo que esperamos de nuestros pastores, si de verdad son pastores, es la cercanía con todas las víctimas. Y desde luego estas afirmaciones no hacen que las víctimas sintamos a la Iglesia, al menos a la Iglesia jerárquica, cercana. Lo primero que como víctimas necesitamos es que se nos reconozca como tales. Y eso usted lo olvida al declarar que en Álava no ha habido curas pederastas. ¡Es mentira! Yo he sufrido abusos y usted lo conoce.

Afirma que están preparando un protocolo de atención a las víctimas. Rezo para que Dios ponga un poco de cordura en sus mentes y corazones y se empiece a tratar a las víctimas mejor de lo que se me ha tratado a mí. ¿Han pensado en contar con las vivencias de quienes hemos sido víctimas y hemos pasado por la experiencia de una denuncia canónica a la hora de desarrollar este protocolo? Tal vez pudiéramos expresar la falta de empatía que hemos sufrido, lo mal llevadas que han sido las tomas de declaración, la falta de ayuda… Tal vez contando con todas estas experiencias los protocolos no quedarían sólo en labor de despacho.

Afortunadamente, al terminar de leer su entrevista, con tan desafortunado, incierto e hiriente titular, reviso como cada domingo las lecturas del evangelio de la semana. Veo que el miércoles escucharemos en la Eucaristía esas palabras del Maestro que deberían estar grabadas a fuego en cada creyente: “La verdad os hará libres”. Y no puedo callarme la verdad, debo decirlo: está usted mintiendo. En Álava ha habido como en todos los lugares, desgraciadamente, curas abusadores.

Y, lo que creo que debe preocupar todavía mucho más a la Iglesia, en Álava, como en todos los lugares, hay víctimas de los abusos sexuales. Vidas que tienen que luchar día a día para seguir adelante. Las secuelas que sobrellevamos toda la vida exigen una actitud de cercanía y empatía que usted ha olvidado.

Cuando en su día se cerró mi caso pro haber prescrito yo sólo pude decir una frase: “Al atardecer de la vida nos examinaran del amor”. Yo he podido equivocarme en ocasiones en las formas, lo he reconocido públicamente y he pedido perdón cuando lo he considerado. Pero tengo la inmensa tranquilidad de no haber mentido. No todos pueden decir lo mismo.

Estamos todavía a tiempo de rectificar.

Colectivos LGTBI de Vitoria ven “un claro discurso de odio” en las palabras de Elizalde

El colectivo LGTB ha pedido también a todas las instituciones “que condenen las palabras del Obispo” y “que no secunden actos en los que participe Elizalde, siendo los más próximos las festividades religiosas de San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz

La asociación Lumagorri HATha rechazado a través de un comunicado las palabras del Obispo de Vitoria sobre la homosexualidad. En una entrevista concedida al programa Hoy por Hoy Vitoria de la Cadena Ser, Juan Carlos Elizalde dijo que hay homosexuales que “necesitan una ayuda curativa” para “sanar sus heridas”

Para el colectivo LGTB estas palabras suponen “un claro discurso de odio hacia las personas homosexuales y una defensa de las “terapias de curación” que se encuentran prohibidas por numerosas leyes aprobadas en diferentes comunidades autónomas”.

Desde Lumagorri HAT han querido dejar claro quela homosexualidad no se cura, pero que la homofobia sí. Asimismo han invitado “al señor Obispo a acudir a un psicólogo que le trate su homofobia”.

El colectivo LGTB ha pedido también a todas las instituciones “que condenen las palabras del Obispo” y que no secunden actos en los que participe Elizalde, siendo los más próximos las festividades religiosas de San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz.

Fuente Religión Digital

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Elizalde justifica las sanciones al feligrés homosexual por la publicación de un escrito anónimo

Miércoles, 6 de septiembre de 2017

juan-carlos-elizaldeEncima es que no dan la cara…  y disfrazan la homofobia con motivos de disciplina eclesial…

 El obispo de Vitoria niega que la decisión esté motivada por la homofobia

En el texto al que alude la diócesis se le acusa de cesar a los colaboradores de Asurmendi

(Jesús Bastante).- El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, decidió “retirar las responsabilidades parroquiales” a Alfonso Ruiz de Arcaute después de que éste publicara en su muro de Facebook una reflexión anónima de un sacerdote sumamente crítica con el prelado. Así lo ha reconocido la diócesis en un comunicado, en el que define al escrito como anónimo difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana”.

Sin embargo, omite que el seglar, antes de la publicación, sostiene lo siguiente sobre el texto: Es su reflexión y yo le presto mi muro. ¡Ojalá este sacerdote se sintiera libre para escribir y decir todo lo que siente y piensa! Yo estoy seguro que ese miedo a represalias, sobre todo con allegados, no es real (aunque él si pudiera verse afectado). Os dejo con su texto y que cada cual juzgue (yo no lo hago)“.

En su comunicado, la diócesis afirma que el texto publicado contiene “argumentos contrarios a la verdad y descalificaciones, relacionados con las decisiones tomadas por el Obispo de cara a los nombramientos de cargos para el nuevo curso”.

Éste es el único motivo, y no existe ningún otro, por el que el obispo decide retirar a D. Alfonso las responsabilidades parroquiales que ejercía en su parroquia”, añade el Obispado, deslindándose de las acusaciones de homofobia que podrían resultar del hecho de que la censura estuviera relacionada con su condición de homosexual y la carta enviada al Papa Francisco para solicitar permiso para entrar al seminario.

“La libertad de opinión y expresión son derechos irrenunciables. La difamación y la injuria, sin embargo, no son derechos“, concluye el texto, que culmina esperando “un cambio de actitud en D. Alfonso que posibilite iniciar un camino de comunión”.

 

RD tuvo conocimiento de dicha carta anónima el pasado 10 de agosto. Al no querer su autor identificarse, se decidió no publicarla. Ahora, sin embargo, es el obispo quien hace alusión a dicha misiva, en la que se denuncian graves irregularidades en la diócesis y se acusa a Elizalde de ser “un lobo con piel de cordero”.

En el escrito al que alude el Obispado de Vitoria se denuncian los despidos de la que fuera secretaria particular de Miguel Asurmendi, y sanciones al rector, decano y director espiritual del Seminario, a quien acusa de ser “una mala influencia”, pese a que esta persona (Satur Gamarra, de 84 años, según el escrito al que hace referencia la diócesis), “ha dado ejercicios espirituales a la Conferencia Episcopal”

El escrito anónimo también hace referencia a un rumor extendido en la diócesis, referente a que “quiere traer a los neocatecumenales al seminario”, o el cese del anterior vicario general, Fernando Gonzalo Bilbao, así como al párroco de Sarria y Guillerna, Miguel Ángel Fernández, ambos retirados, se dice en el texto aludido por la diócesis, “por teléfono”.

“Podría seguir hablando de cómo Elizalde se está luciendo, pero vamos a dejarlo en que allí por donde el obispo va, va hablando mal de sus curas. ¡Qué bien tú! un obispo que a trote y moche habla mal de sus curas (lo han oído en Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Oviedo, Madrid)”, añade la nota anónima citada por el Obispado, que añade que 5 de sus 7 vicarios, escogidos por él, están pensando en dimitir”.

“Pensábamos que con Munilla en San Sebastián se había roto el molde, pero no es así. Qué cierto es que Dios los cría y ellos se juntan… (Munilla, amigo íntimo de Unai, el vicarísimo de Elizalde)“, remata el escrito al que se agarra el Obispado de Vitoria para justificar las sanciones contra el seglar homosexual.

 

Ésta es la publicación que Alfonso Ruiz de Arcaute publicó en su muro el citado 13 de agosto:

Hoy me ha pasado una cosa curiosa. Un sacerdote de nuestra diócesis se ha puesto en contacto conmigo y me ha pasado un escrito con la siguiente petición;

“Hola Alfonso

Te pido un favor, dada tu valentía al salir en los medios y decir lo que piensas.

Lo que el obispo de Vitoria está haciendo no es anecdótico, es grave. Yo no lo puedo decir porque el obispo tomaría represalias conmigo y mis allegados.

Te pongo un texto que he redactado. Puedes decir que no es tuyo, tu lo has recibido y solamente lo publicas.

Gracias.”

Durante todo el día de hoy he dado vueltas a si debía compartir este texto en mi muro, darlo a conocer sin que figure la identidad de su autor. Al final me he decidido a compartirlo pues estoy convencido de que los silencios en la Iglesia no son buenos. Es su reflexión y yo le presto mi muro. ¡Ojalá este sacerdote se sintiera libre para escribir y decir todo lo que siente y piensa! Yo estoy seguro que ese miedo a represalias, sobre todo con allegados, no es real (aunque él si pudiera verse afectado).
Os dejo con su texto y que cada cual juzgue (yo no lo hago)

 

“UN LOBO CON PIEL DE CORDERO.

¡Quién iba a pensar que el el obispo que llegó a Vitoria hace poco más de un año iba a ser un auténtico déspota! Hace un año todo eran abrazos, sonrisas, diálogo, más sonrisas, consultas, y todavía más sonrisas. En la homilía de la misa crismal, hace un año, llegó a decir que “el obispo es padre, amigo y hermano”. Y todos contentos, aunque algunos como yo, sobre todo los que tenemos años y por la tanto experiencia, no acabábamos de creérnoslo.

Efectivamente. Después de la muerte de D. Miguel, Elizalde se quitó la careta de cordero y pudimos ver lo que realmente es: un auténtico lobo. Un lobo que ha venido a salvar la diócesis de Vitoria. Y como aquí todos son malos y todo está mal hecho, hay que poner orden ya…

La primera en sufrir la mordedura de este lobo fue Pepa, secretaria particular de D. Miguel Asurmendi, y durante unos meses de Elizalde. La quitó enseguida, y por teléfono, ni más ni menos: “Mañana no vuelvas”. Después, los engañados fuimos los sacerdotes que formamos el presbiterio. Se nos hizo una consulta para elegir vicarios, cuando los nuevos vicarios ya estaban elegidos de antemano. Hubiera sido mejor ahorrarse el paripé y las palabras bonitas y haberlos nombrado a las claras, a dedo (como de hecho hace).

Mordiscos de este lobo los han recibido también los formadores del seminario. “El seminario está corrompido y hay que sanearlo”, aúlla Elizalde. Al rector lo castiga mandándole a la Sagrada Familia. ¿Es acaso esa comunidad un castigo? A Toño Badiola, formador, además de Decano y profesor, no le puede ver. Es verdadera inquina lo que el obispo tiene hacia Toño. Pocos o ninguno protesta por el cambio si no por la manera: “te quito del seminario porque me molestas”. ¿Y Satur Gamarra? El bueno de Satur, después de tantos años siendo director espiritual del seminario resulta, según Elizalde, “una mala influencia” (y eso que Satur ha dado ejercicios espirituales a la conferencia episcopal). Aunque lo de Satur no termina ahí. A sus 84 años le saca también de la capellanía de las Carmelitas Descalzas para llevarlo a la otra punta de Vitoria, y poder meter en las Carmelitas a un amigo del vicarísimo: Unai Ibáñez (este sujeto merece un capítulo aparte). Total, que el seminario, por lo visto, hay que desinfectarlo. Me pregunto si será verdad lo que desde hace unos meses se viene hablando en la diócesis: que quiere traer a los neocatecumenales al seminario.

No se entiende que habiendo varias unidades pastorales en la diócesis, decida romper sólo una. Si las Unidades Pastorales son un error de Asurmendi suprimanse todas y si no ninguna (apoyo a los feligreses de la Unidad Pastoral de Jesucristo Resucitado y San Martín que están luchando por seguir unidos).
Mordido ha sido también Miguel Ángel Fernández, que a sus 76 años le ha quitado de las parroquias ¡y por teléfono! (las parroquias de Sarria y Guillerna). Y además por capricho de un cura. ¡Chúpate esa! (esto último se puede ver en la hemeroteca del Diario de Noticias de Álava). También estas parroquias están recogiendo firmas para que su cura se quede. Ellos están contentos. El cura está contento. El único que no está contento es el de Murgía y el Obispo.

A Fernando Gonzalo Bilbao, ex vicario general, también le ha cesado por teléfono de ir a Egibide (escuela profesional diocesana).

Podría seguir hablando de cómo Elizalde se está luciendo, pero vamos a dejarlo en que allí por donde el obispo va, va hablando mal de sus curas. ¡Qué bien tú! un obispo que a trote y moche habla mal de sus curas (lo han oído en Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Oviedo, Madrid). Lo que consigue con eso es que no colaboremos con él. Los que ya hemos celebrado las bodas de oro simplemente no vamos a secundar sus planes, por mucho que nos riña. Simplemente no haremos caso. (Invito a leer la homilía de Elizalde de la misa crismal de este año, no tiene desperdicio).

No lo puede hacer peor. Prueba de ello es que 5 de sus 7 vicarios, escogidos por él, están pensando en dimitir. Aunque eso será si les deja, ya que “la voluntad de Dios viene por el obispo”, tal y como dijo en la misa de estreno de los nuevos vicarios.

Pensábamos que con Munilla en San Sebastián se había roto el molde, pero no es así. Qué cierto es que Dios los cría y ellos se juntan… (Munilla, amigo íntimo de Unai, el vicarísimo de Elizalde).

A mi edad, uno cree haberlo visto todo, pero no. Con calma, en la tranquilidad de mi jubilación, leo cuanto escribe y veo cuanto hace, y dudo que un obispo así haya podido ser nombrado por el Papa Francisco.

Entérese Elizalde, que sólo hay un mesías y murió y resucitó. Usted intente parecerse no a Munilla, sino a Francisco.

¿Le suena eso de oler a oveja? Es mejor eso que oler a lobo.”

elizalde-con-munilla-e-icetaJose Ignacio Munilla (San Sebastián), Juan Carlos Elizalde (Vitoria) y Mario Iceta (Bilbao)

 

Éste es el comunicado de la diócesis

Comunicado de la Diócesis de Vitoria ante informaciones publicadas sobre retirada de responsabilidades parroquiales a un feligrés

Ante la información publicada en varios medios sobre la retirada de responsabilidades parroquiales a D. Alfonso Ruiz de Arcaute, este Obispado comunica que:

1.      El 13 de agosto de 2017 D. Alfonso Ruiz de Arcaute hace público en sus redes sociales un escrito anónimo difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana. Lo hace de manera extensa a través de argumentos contrarios a la verdad y descalificaciones, relacionados con las decisiones tomadas por el Obispo de cara a los nombramientos de cargos para el nuevo curso.

2.      El escrito se propaga rápidamente en las redes sociales, causando grave daño a la comunidad diocesana.

3.      Este es el único motivo, y no existe ningún otro, por el que el Obispo decide retirar a D. Alfonso las responsabilidades parroquiales que ejercía en su parroquia.

4.      Así se lo comunicó a D. Alfonso, en primer lugar, y posteriormente al Consejo Pastoral Parroquial con la confirmación del mismo.

5.      La libertad de opinión y expresión son derechos irrenunciables. La difamación y la injuria, sin embargo, no son derechos. La diócesis de Vitoria tiene una responsabilidad ante la difamación y la descalificación y ante ello, el Obispo ha tomado esta medida a la espera de un cambio de actitud en D. Alfonso que posibilite iniciar un camino de comunión.

Fuente Religión Digital

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El obispo de Vitoria prohíbe cualquier actividad parroquial a un feligrés homosexual que quería ser cura

Martes, 5 de septiembre de 2017

estu_560x280El pasado mes de julio publicábamos la carta que el vitoriano Alfonso Ruiz de Arcaute enviaba al papa Francisco relatçándole su caso… La respuesta ha llegado de la mano vicaria de su obispo Juan carlos Elizalde… ¿Hay quien piensa aún que en esta inmisericorde iglesia romana hay algún lugar para una persona LGTBI?

(Jesús Bastante).- El pasado mes de julio, Alfonso Ruiz de Arcaute se mostraba esperanzado. El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, se había comprometido a enviar una carta al Papa en la que este hombre de 50 años, monitor de Confirmación, miembro del Consejo pastoral de Santa Teresa de Jesús y que, en ausencia del párroco, celebraba la Palabra, pedía poder entrar al Seminario pese a su homosexualidad. El pasado miércoles, Elizalde (a través del párroco) comunicaba a Alfonso que tenía prohibida cualquier participación en la parroquia.

Ese mismo día, Alfonso entregó las llaves del templo, que tenía consigo desde hace años. “Me convocaron el párroco, que ahora se jubila, y el que entra, y me dijeron que el obispo me había prohibido cualquier participación en la vida parroquial. Que podía seguir yendo a misa, eso sí”, relata Alfonso en conversación telefónica.

Como se recordará, Alfonso Ruiz de Arcaute había escrito una misiva al Papa, por mediación de Elizalde. Una carta que nunca llegó a su destino. Sí, yo soy homosexual y cada día doy gracias a Dios por haberme creado tal como soy, con todas mis virtudes y todos mis defectos, con mi personalidad entera”, afirmaba este hombre en su carta, en la que confesaba a Francisco que, con 14 años, sufrió abusos por parte de un religioso. Algo que no minó su fe. Tampoco va a hacerlo la cerrazón de Juan Carlos Elizalde.

En Vitoria se le conoce como un lobo con piel de cordero, confiesa este hombre, quien en los últimos días se debatió entre denunciar y quedarse callado “para que la parroquia no sufra”, y acudir a otro templo para no “generar escándalo”. Sin embargo, la experiencia le ha enseñado que el silencio es un caldo de cultivo para la progresiva pérdida de la fe. “En estos días he descubierto, además de muchos apoyos, la cantidad de gente que vive alejada de la Iglesia porque se sienten apaleados y discriminados. Yo me siento así, pero no quiero vivir alejado de mi Iglesia”.

Así las cosas, Alfonso seguirá acudiendo a su iglesia, y mantiene firme su vocación, todavía con la esperanza de que la carta al Papa (él volvió a enviarla, por otros canales, en julio) pueda surtir efectos. Durante toda mi vida, mis decisiones laborales y de pareja han estado por detrás del compromiso pastoral, afirma Alfonso. Ahora, que no puede llevar a cabo dicho compromiso desde la institución, plantea “trabajar el tema de la oración y la espiritualidad con personas que se han ido alejando de la Iglesia”.

Como se recordará, durante su conversación de hace unos meses, Elizalde veía inviable el camino de Ruiz de Arcaute hacia el sacerdocio por su homosexualidad, “pese a que llevo varios años viviendo desde la castidad acogida con alegría al poner en mi compromiso eclesial el centro de mi vida”, cuenta.

El obispo de Vitoria se acogió entonces a la instrucción del año 2005 sobre la admisión en las órdenes sagradas de las personas homosexuales para prohibirle a Alfonso la ordenación y lo dejó en un callejón sin salida. porque Elizalde solo le ofrecía que, si lo tenía tan claro, buscara un obispo que le ordenase, algo poco probable.

Alfonso propuso otra solución: escribir una carta al papa Francisco contando su historia. El obispo se comprometió a entregar en mano a Bergoglio la misiva. Meses después, le prohibe cualquier participación en la vida de su comunidad.

Curiosamente, en su carta pastoral para este comienzo de curso, titulada “De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera”, el obispo de Vitoria señala que “la diócesis de Vitoria está abierta de par en par a todos los carismas en comunión de la Iglesia. Reconoce que todos somos necesarios y que nos necesitamos unos a otros porque nadie agota la riqueza de la fe (…). Quien tiene y alimenta su propia identidad se alegra de las diferencias porque se trata de sumar y no de restar”.

“Como hasta ahora, hechas las debidas consultas, con el consejo de mis vicarios y tras el oportuno diálogo, yo seguiré tomándolas y seguiré estando cercano para quien quiera pedirme explicaciones. No temo las diferencias si son entre quienes compartimos la pasión por Cristo y por su Iglesia. Desde la fe, hemos de tener el coraje de poner al descubierto nuestras discrepancias con el ánimo de unir corazones y voluntades en la búsqueda de la voluntad de Dios”, argumenta Elizalde, quien sin embargo no ha tolerado la más mínima crítica a su actuación en este caso.

En su carta, el obispo de Vitoria alerta contra “el cotilleo eclesiástico”, tomando palabras de la homilía del Papa en Santa Marta sobre el particular. Pero añade que “la Iglesia de Vitoria tiene cauces dignos de expresión y de contraste en un sano espíritu crítico. Yo soy el primero en estar abierto a todo diálogo y en todo momento”. ¿Dónde queda el diálogo del obispo en el caso de Alfonso Ruiz de Arcaute?

Fuente Religión Digital

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“Sí, soy homosexual, y vivo mi llamada al sacerdocio desde la castidad acogida con alegría”

Domingo, 9 de julio de 2017

estu_560x280¿Qué significa eso de que “Sí, soy homosexual”… ” pero no considero la homosexualidad una tendencia profundamente arraigada pues, afortunadamente, no domina toda mi vida.” ???

Alfonso Ruiz de Arcaute estudia Teología en la Facultad de Vitoria

Carta al Papa de Alfonso Ruiz de Arcaute, vetado por Elizalde para el sacerdocio

“La orientación sexual es la que es. La vida, la vocación y el compromiso también es el que es”

(Jesús Bastante).- Alfonso Ruiz de Arcaute vive en Vitoria, acaba de cumplir 50 años y preside la celebración de la palabra en su comunidad de Santa Teresa de Jesús. Con 14 años, sufrió abusos por parte de un religioso. Lejos de perder la fe, continúo participando en la vida parroquial. Desde hace unos años, siente con fuerza la llamada al sacerdocio.

Así se lo contó a su obispo, Juan Carlos Elizalde, a quien “le conté los abusos sufridos, la experiencia en la Orden de Predicadores, mi trabajo pastoral posterior, mi etapa de pareja con un chico hace ya bastantes años, y mi compromiso eclesial actual en la parroquia y en el estudio de la teología”. De hecho, estudió hace años en San Esteban (de los dominicos en Salamanca), y ahora concluye Teología en la Facultad de Vitoria.

El obispo, sin embargo, “ve inviable el camino hacia el sacerdocio” por su tendencia homosexual, pese a que “llevo varios años viviendo desde la castidad acogida con alegría al poner en mi compromiso eclesial el centro de mi vida”.

comunidad-de-santa-teresa-en-vitoriaUn aparente callejón sin salida (Elizalde sólo le ofrecía que, si lo tenía tan claro, buscara un obispo que le ordenase), para el que Alfonso propuso una solución: escribir una carta al Papa Francisco, contando su desgarradora -y esperanzadora- historia. El obispo se comprometió a entregar en mano a Bergoglio. Semanas después, se le ha solicitado que vuelva a enviarla, por otro conducto.

“Sí, yo soy homosexual y cada día doy gracias a Dios por haberme creado tal como soy, con todas mis virtudes y todos mis defectos, con mi personalidad entera. Pero no considero la homosexualidad una tendencia profundamente arraigada pues, afortunadamente, no domina toda mi vida”, explica

Alfonso pide al Papa que acepte su vocación, pues “de esta forma se evitaría también la circunstancia tan injusta de que aquel que en su día abusó sexualmente de mí pueda seguir ejerciendo su sacerdocio mientras que yo, víctima de la situación, veo negado el acceso”.

Ésta es su carta al Papa Francisco:

Padre Francisco: jamás imaginé que iba a encontrarme escribiendo una carta al Papa. Mi nombre es Alfonso, tengo cuarenta y nueve años y vivo en Vitoria-Gasteiz, una pequeña ciudad en el norte de España donde siempre he desarrollado mi vida como agente de pastoral en ambiente parroquial.

Desde pequeño he participado en diversos grupos. Desgraciadamente a partir de los 14 años sufrí abusos por parte de un religioso de la parroquia. Sin embargo esto no me alejó de la comunidad sino que seguí participando en la vida parroquial hasta que decidí probar la vida religiosa con veinte años.

Aquello no fructificó pero seguí colaborando cada vez más activamente en la vida parroquial. Ahora mi trabajo pastoral se desarrolla en la Comunidad Parroquial Santa Teresa de Jesús, donde desarrollo diversos ministerios, incluido la presidencia de la celebración de la Palabra. Además participo activamente en la animación y planificación de toda la vida parroquial en comunión con Tasio, nuestro párroco.

El trabajo pastoral y el contacto directo y continuado con la comunidad ha hecho que a lo largo de estos dos últimos años haya vuelto a surgir de manera muy fuerte la llamada al sacerdocio. La oración, la búsqueda junto a personas muy significativas en mi vida, tanto seglares, como religiosos o sacerdotes, y el impulso y ánimo de una comunidad que desea y alienta mi compromiso eclesial, me ha llevado a pedir a mi obispo la admisión al seminario con vistas a la ordenación sacerdotal.

Con mi edad y trayectoria vital, consideré oportuno que el obispo conociera toda mi vida y circunstancias, con mayor razón todavía al ser recién nombrado y llegado a la diócesis. Por eso, con toda sinceridad, le conté los abusos sufridos, la experiencia en la Orden de Predicadores, mi trabajo pastoral posterior, mi etapa de pareja con un chico hace ya bastantes años, y mi compromiso eclesial actual en la parroquia y en el estudio de la teología.

Desgraciadamente, basándose en la instrucción del año 2005 sobre la admisión a las Órdenes Sagradas de las personas homosexuales, mi obispo ve inviable el camino hacia el sacerdocio. Yo, desde la lectura atenta del documento me hago varias preguntas que hoy quiero compartir con usted, Padre Francisco, para buscar luz en la respuesta a la llamada que cada vez siento con mayor fuerza.

El citado documento prohíbe la acogida a las Órdenes a aquellos que practiquen la homosexualidad. Creo que es algo evidente, igual que a aquellos que practiquen la heterosexualidad pues al sacerdote se le pide una vida entregada desde el celibato. Personalmente llevo varios años viviendo desde la castidad acogida con alegría al poner en mi compromiso eclesial el centro de mi vida.

De igual manera se prohíbe la acogida a aquellas personas que presentan una tendencia homosexual profundamente arraigada. Sinceramente creo que quien presente una tendencia heterosexual profundamente arraigada tampoco debería ser acogido al sacerdocio. Sí, yo soy homosexual y cada día doy gracias a Dios por haberme creado tal como soy, con todas mis virtudes y todos mis defectos, con mi personalidad entera. Pero no considero la homosexualidad una tendencia profundamente arraigada pues, afortunadamente, no domina toda mi vida.

Finalmente, también prohíbe la acogida a aquellas personas que defienden la cultura gay. Si por defender la cultura gay se entiende defender a los que sufren porque se ven marginados, atacados incluso físicamente o rechazados social, eclesial o familiarmente, sí me pongo a su lado, como al lado de los marginados de cualquier condición.

Y por todo ello, Juan Carlos, nuestro obispo, considera que no puedo ser admitido al sacerdocio. Sin embargo, humildemente, creo que se centra en la letra de la ley y no en su espíritu: se ha de exigir una madurez afectiva suficiente. Creo que el no esconderme y ser siempre sincero me ha ayudado a alcanzar esta madurez. Me gustaría que mi obispo hubiera consultado con aquellas personas que me conocen, aquellas con quien comparto mi vida académica en la facultad de teología, aquellos con los que he compartido fe y vida en la Orden de Predicadores o con las que comparto ilusiones y decepciones, alegrías y tristezas, preocupaciones, labor pastoral y sobre todo oración y celebración de la fe en mi comunidad. Quizá puedan dar cuenta de mi madurez afectiva y de mi vocación sacerdotal.

De esta forma se evitaría también la circunstancia tan injusta de que aquel que en su día abusó sexualmente de mí pueda seguir ejerciendo su sacerdocio mientras que yo, víctima de la situación, veo negado el acceso.

Por eso me atrevo, Padre Francisco, a pedirle mirar con ojos de misericordia y desde el discernimiento personal y no únicamente desde la legislación, cambiante por otra parte, las vocaciones sacerdotales y la mía en concreto. La orientación sexual es la que es. La vida, la vocación y el compromiso también es el que es. Ojalá el sábado no siga cerrando los caminos del hombre.

Daniel Ricardo, un joven preuniversitario venezolano que habitualmente confronta su vida de fe conmigo me escribía el otro día: “tu caso me recuerda a Fray Martín de Porres. En el seminario no le querían porque era negrito y eran racistas y le costó mucho que le admitieran. Pero mira ahora, él es santo y hemos logrado acabar con el racismo”. Esta frase ha sido uno de los mayores alientos para atreverme a escribirle.

Me he alargado mucho más de lo que era mi intención. Le agradezco profundamente el tiempo que me ha dedicado, pero le agradezco todavía mucho más el nuevo impulso e ilusión que está generando en nuestra Iglesia.

Desde el primer día que nos lo pidió en el balcón de San Pedro le he hecho caso y he rezado por usted y lo seguiré haciendo. Ahora, con emoción, le pido que rece también usted por mi.

En Jesús, nuestro hermano mayor, el Señor del sábado, un abrazo fraterno

N. de la R.: este escrito fue entregado en mano, hace unos meses, por el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, al Papa Francisco. Hace unas semanas, se pidió al autor que lo hiciera llegar directamente al Pontífice.

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Fuente Religión Digital

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Recordatorio

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