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Archivo para Domingo, 3 de julio de 2022

¡Poneos en camino!

Domingo, 3 de julio de 2022

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Pobreza evangélica

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo dada.

Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada,
para testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y “mais nada”!

*

Pedro Casaldáliga
Clamor elemental,
Editorial Sígueme, Salamanca 1971

***

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

“La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”

Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.”

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.”

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:

“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.”

Él les contestó:

– “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

*

Lucas 10, 1-12. 17-20

***

 

Si yo, queridos hermanos en la fe, he sido enviado a vosotros para proclamar que Jesús ha resucitado y es el único Rey y Señor; si yo, que he sido llamado a ser vuestro obispo, he sido encargado de despertar la aurora que os duerme ya en el corazón […], ¿quién llevará este anuncio de esperanza a los «otros», a esa porción del pueblo que no coincide ya con el perímetro de la Iglesia, a esos a quienes los valores cristianos ya no les dicen nada? ¿Quién hará llegar la Buena Noticia de Cristo a tantos hermanos que, trastornados por los problemas de la supervivencia y del trabajo, ya no tienen tiempo para pensar en el Señor? […] ¿Quién llevará este anuncio de salvación a tantas personas generosas que no son capaces de atravesar los confines del ¡nframundo y se baten sólo por una justicia sin trascendencias, por una libertad sin utopías, por una solidaridad sin parentescos? ¿Quién gritará el grito de liberación que nos ha traído Cristo en el corazón de tantos jóvenes extraviados que, en su ineludible necesidad de felicidad, buscan respuestas en las ideologías, en la fascinación del nihilismo, en las alucinaciones de la violencia, en el paraíso de la droga? ¿Quién pondrá una brizna de esperanza en el pecho de tanta gente desesperada, envilecida por las miserias morales, derrotada, marginada, para quien Jesús es un forastero, la Iglesia una extraña y el Evangelio sólo un jirón de recuerdos infantiles?

¿Deberé ser sólo yo, vuestro obispo, quien asuma esta tarea tan gravosa respecto al mundo? De ninguna manera. Pero no porque yo no tenga que hacerla. No porque se trate de una empresa que supere mis capacidades y produzca desaliento no digo a mi pobreza, sino incluso a la audacia de los más fuertes. Es sólo porque esta tarea corresponde a todo el pueblo de Dios. Es porque hoy un anuncio de esperanza sólo se vuelve creíble cuando lo ofrece una comunidad que vive en comunión y no por un individuo que juega con las palabras y se ejercita con la academia.

La gente empieza hoy a dudar de los jefes carismáticos. El oficio del «líder» ya no se sostiene, y menos aún en la Iglesia. Nos corresponde, por tanto, a nosotros, a todo el pueblo de los bautizados, depositarios de la esperanza cristiana, pasar por los caminos del mundo y proclamar juntos: «Valor, no te deprimas si adviertes que se reagudizan viejas angustias. Si te espanta la soledad del camino y la indiferencia de tus compañeros de viaje. Si experimentas los escalofríos de viejos delirios y de nuevos miedos. Si te oprime la oscuridad de la noche que no termina nunca… No te desanimes, porque aún no se ha dicho la última palabra. Levántate y camina con nosotros. O, al menos, intenta mirar en nuestra misma dirección. Al fondo hay una luz. Y hay un Hombre que, a pesar de todo, es capaz de presentarte el trecho de camino que te queda, por largo o corto que sea, como una ocasión extraordinaria para renacer».

*

A. Bello,
Lessico di comunione. Insieme alia sequela di Cristo,
Arluno 1991, pp. 133ss

***.

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

“Dos consignas de Jesús”. 14 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,1-12.17-20)

Domingo, 3 de julio de 2022

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Después de veinte siglos de cristianismo es difícil escuchar las instrucciones de Jesús a los suyos sin sentir sonrojo. No se trata de vivirlas al pie de la letra. No. Simplemente de no actuar contra el espíritu que encierran. Solo recordaré dos consignas.

Jesús envía a sus discípulos por las aldeas de Galilea como «corderos en medio de lobos». ¿Quién cree hoy que esta ha de ser nuestra identidad en una sociedad atravesada por toda clase de conflictos y enfrentamientos? Y, sin embargo, no necesitamos entre nosotros más lobos, sino más corderos. Cada vez que desde la Iglesia o su entorno se alimenta la agresividad y el resentimiento, o se lanzan insultos y ataques que hacen más difícil el mutuo entendimiento, estamos actuando contra el espíritu de Jesús.

Lo «primero» que han de comunicar sus discípulos al entrar en una casa es: «Paz a esta casa». La paz es la primera señal del reino de Dios. Si la Iglesia no introduce paz en la convivencia, los cristianos estamos anulando de raíz nuestra primera tarea.

La otra consigna es más desconcertante: «No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias». Los seguidores de Jesús vivirán como los vagabundos que encuentran en su camino. No llevarán dinero ni provisiones. Caminarán descalzos, como tantos pobres que no tienen un par de sandalias de cuero. No llevarán siquiera una alforja, como hacían ciertos filósofos itinerantes.

Todos podrán ver en su manera de vestir y de equiparse su pasión por los últimos. Lo sorprendente es que Jesús no está pensando en lo que han de llevar consigo, sino precisamente en lo contrario: en lo que no deben llevar; no sea que se distancien demasiado de los más pobres.

¿Cómo se puede traducir hoy este espíritu de Jesús en la sociedad del bienestar? No simplemente recurriendo a un atuendo que nos identifique como miembros de una institución religiosa o responsables de un cargo en la Iglesia. Cada cual hemos de revisar con humildad qué nivel de vida, qué comportamientos, qué palabra, qué actitud nos identifican mejor con los últimos.

José Antonio Pagola

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“Descansará sobre ellos vuestra paz”. Domingo 03 de julio de 2022. 14º Domingo del tiempo ordinario

Domingo, 3 de julio de 2022

39-ordinarioC14 cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 66, 10-14c: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz.
Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.
Gálatas 6, 14-18: Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
Lucas 10, 1-12. 17-20: Descansará sobre ellos vuestra paz.

Primera lectura. La alegría del pueblo de Israel cuando contempla su renacer después de todas las amarguras del destierro la muestra el tercer Isaías con la figura del parto y los hijos recién nacidos que necesitan de la madre para mamar de sus pechos y recibir sus consuelos, los llevaran en sus brazos y sobre las rodillas los acariciarán. Están en la mano del Señor y como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo.

La figura de Dios Madre es muy querida para los profetas. Sin duda la experiencia familiar del padre, de la madre y de los hijos, es quizás la más admirable y comprensible para todos, cuando se quiere hablar del amor de Dios.

Cuando la Biblia habla de Dios Padre, ciertamente no está determinando el género masculino de la divinidad. Es cierto que esta denominación y esta traducción están condicionadas sociológicamente y sancionadas por una sociedad de carácter varonil. Pero, realmente, a Dios no se le quiere concebir simplemente como a un varón. Sobre todo en los profetas, Dios presenta rasgos femeninos maternales. La noción de Padre aplicada a Dios, debe interpretarse simbólicamente. Padre es un símbolo patriarcal -con rasgos maternales-, de una realidad transhumana y transexual que es la primera y la última de todas.

El profeta Oseas en el capítulo undécimo, trae uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. La experiencia del amor de Dios hace decir al profeta que el Señor ha ejercido las tareas de un padre-madre con el pueblo. También otros profetas presentan a Dios con características materno-paternales: un Dios que consuela a los hijos que se marchan llorando, porque los conduce hacia torrentes por vía llana y sin tropiezos (Jer 31,9); un Dios a quien le duele reprenderlos: ¡Si es mi hijo querido Efraim, mi niño, mi encanto! Cada vez que le reprendo me acuerdo de ello, se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión. (Jer 31,20).

Esa ternura del amor de Dios queda expresada de manera inigualable en la figura de la madre:

¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré (Is 49,15).

Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo (Is 66,13).

Realmente el pueblo se sentía hijo de Yahveh. Desde la primera experiencia salvífica de Dios en la salida de Egipto, el Señor ordenó a Moisés decir al Faraón: Así dice el Señor. Israel es mi hijo primogénito, y yo te ordeno que dejes salir a mi hijo para que me sirva (Ex 4,23). Y esa seguridad que la experiencia de Dios-Padre daba a los israelitas no les permitía sentirse huérfanos porque, si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá (Sal 27, 10).

La paternidad de Dios evocaba también una atención especial y una relación de protección de frente a aquellos que necesitaban ayuda y cuidado. Los profetas muestran la predilección de Dios por los pobres, los pecadores, los huérfanos y las viudas, en una palabra por todos aquellos que sólo podían esperar la salvación de la intervención amorosa del Padre-Madre que se preocupa más por los hijos desprotegidos y abandonados que por los demás.

Segunda lectura. En la despedida de su carta a los Gálatas, Pablo de manera muy sintética reafirma dos de sus temas preferidos. La salvación no se da por la ley, y el hombre en Cristo es una nueva criatura.

La circuncisión era una muestra clara del cumplimiento de la Ley, pero Pablo les dice a los Gálatas que la salvación no proviene de la ley sino de Cristo. Y se apoya en la Cruz, signo de ignominia para los romanos, los paganos y los judíos, que ahora es el signo de la victoria y de la salvación, y por eso Pablo se gloría en ella, como también todos los cristianos, porque de ella brota la vida.

Circuncidarse o no circuncidarse no es lo importante. Lo importante es renacer como nueva criatura. El mundo de la ley ha muerto. Ya no hay diferencia entre judíos y paganos. Ya no hay circuncisos e incircuncisos, lo único que cuenta es el hombre nuevo, el hombre que es capaz de superar la tragedia del pecado y realizar el proceso de la resurrección de Jesús, para vivir como una persona nueva.

Por segunda vez en el evangelio de Lucas, Jesús envía a sus discípulos a la misión. Ahora la época de la cosecha ha llegado y es necesario muchos obreros para recoger la mies; son setenta y dos, un número que evoca la traducción de los Setenta en Génesis 10, en donde aparecen setenta y dos naciones paganas. Jesús va camino hacia Jerusalén, el camino que debe ser modelo del camino de la Iglesia futura. Salen de dos en dos para que el testimonio tenga valor jurídico según la ley judía (cfr. Dt 17,6; 19,15).

La misión no será fácil; debe llevarse a cabo en medio de la pobreza, sin alforjas ni provisiones. La misión es urgente y nada puede estorbarla, por eso no pueden detenerse a saludar durante el camino; tampoco los discípulos deben forzar a nadie para que los escuchen pero sí es el deber anunciar la proximidad del Reino.

Este modelo de evangelización es siempre actual. Ciertamente es una tarea difícil si se quiere ser fieles al evangelio de Jesús. Muchas veces por una falsa comprensión de la inculturación se hacen concesiones que van contra la esencia del evangelio.

Cuando los discípulos regresan de la misión están llenos de alegría. Hay una expresión que merece un poco de atención: Hasta los demonios se nos someten en tu nombre. ¿Qué significado tienen los demonios? Una breve explicación del término se dará al final.

Jesús manifiesta su alegría porque se han vencido las fuerzas del mal, porque él rechaza cualquier forma de dominio, y exhorta a sus discípulos a no vanagloriarse por las cosas de este mundo. Lo importante es tener el nombre inscrito en el cielo, es decir participar de las exigencias del Reino y vivir de acuerdo con ellas (cfr. Ex 32,32).

Hay otro motivo de alegría para bendecir la Padre. Sus discípulos son una muestra de que el Reino se revela a los sencillos y humildes. No son los conocimientos lo que permite la experiencia del Reino. Es esa experiencia de Dios por medio del contacto íntimo con Jesús y su seguimiento. Leer más…

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3.7.22 De dos, sin alforjas ni dinero: De Galilea al fin del mundo (Dom 14; Lc 10)

Domingo, 3 de julio de 2022

00A41E52-67FF-43EB-95C7-2ABF0CF2BE53Del blog de Xabier Pikaza:

El evangelio de hoy (Lc 10 1-12) recoge y expande el motivo de la primera misión del evangelio en Galilea. Esta misión, anunciada en Mc 16, 1-8 constituye el primero y más profundo (el más actual) de los programas de evangelización del NT y de toda la historia de la Iglesia, hasta el día de hoy (año 2022). Sin volver a ese principio carecen de sentido todos los intentos de renovación eclesial del Vaticano II y del Papa Francisco.

Ese programa ha sido expuesto en dos textos paralelos: Mc 6, 7-11 y Lc 10, 4-10 (con unmotivo básico del documento Q).

El evangelio de Mateo (Mt 10, 1-15) recoge. condensa unifica (agrupa) ambos textos (Mc y Q), para exponer así la misión primitiva de la Iglesia en Galilea, y presentar después (en Mt 29,16-20) la misión universal, desde Galilea a todos los pueblos, después de la pascua.

El evangelio de Lucas mantiene en cambio ambos motivos separados, situándolos en el tiempo de Jesús : (a) Lc 9, 1-4 recoge y expone la misión según Marcos, realizada por los doce apóstoles a las 12 tribus de Israel. Por el contrario, Lc 10,4-10 recoge el tema del Q, con la misión realizada por 72 discípulos y dirigida a todos los pueblos del mundo. En sentido estricto, está segunda misión ha sido realizada por la Iglesia posterior, tal como Lucas dice en Hechos.

02.07.2022 | X Pikaza Ibarrondo

Texto Lc 10, 1-12  

 En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca  el Reino de Dios…).

Introducción. La misión de Galilea [1].

De todas formas, al tratar de las comunidades galileas, preferimos prescindir de los Doce y de Pedro (que pueden haber hecho un camino especial, más vinculado a Jerusalén) para ocuparnos de aquellos que han sido “específicamente” galileos, es decir, de aquellos que han continuado realizando las obras de Jesús y repitiendo sus palabras anteriores, como portadores y adelantados del Reino de Dios en su patria. Ciertamente, ellos han podido tener una experiencia pascual (de resurrección de Jesús), pero no parece haber sido igual que la de aquellos que se han instalado en Jerusalén, para esperar sin más la venida de Jesús.

Los primeros cristianos de Galilea  no se han limitado a esperar a Jesús, sino que han seguido viviendo como él (hablando y actuando), como si su obra no hubiera llegado a su fin y fueran ellos los que debieran culminarla. Más que testigos de una experiencia pascual que ha cambiado todo su pasado (como el de las mujeres y el de los Doce de Jerusalén), ellos parecen testigos y continuadores del comienzo de la obra de Jesús en su propia tierra, insistiendo así más en lo que ha sido su etapa galilea.

Ciertamente, conocen la muerte de Jesús y mantienen su conexión con los cristianos pascuales de Jerusalén, aceptando de algún modo su experiencia (Jesús resucitado). Pero todo nos permite suponer que, para ellos, la forma de anunciar y expandir la presencia de Jesús es seguir curando como él curaba y proclamando su Reino, como había hecho Jesús  Nazoreo, cuyo camino y empeño asumen como propio.

Se suele afirmar que estos continuadores galileosde Jesús no han formado iglesias pascuales de tipo más jerárquico y patriarcal, como las que surgirán a partir de Jerusalén (con Santiago y con los helenistas).

Estos galileos saben, sin duda, que Jesús ha muerto por fidelidad a su mensaje, en Jerusalén, y están convencidos de que ese mensaje y proyecto sigue siendo válido, pues ha sido ratificado por la muerte del mismo Jesús, a quien ellos veneran como mártir o testigo de Dios. Saben que Jesús es importante, pero a su juicio lo que importa de verdad es su mensaje de Reino, que ellos siguen anunciando y expresando con su vida, hasta que venga el Hijo de hombre de la tradición apocalíptica judía (y quizá del mensaje de Jesús), un Hijo de Hombre a quien ellos empiezan a identificar con el mismo Jesús Nazoreo que anunciaba su venida.

Ellos piensan, por tanto, que Jesús y su obra no han terminado, sino que su Reino vendrá, pues Jesús se ha convertido por la muerte en Hijo de hombre (cf. Pikaza, Historia de Jesús, cap. 13), dando así un sentido nuevo no sólo al Reino, sino a la misma figura del Hijo del Hombre. Parece que estos galileos no han formulado relatos de experiencias pascuales directas, como las de Pablo en 1 Cor 15. Pero en el fondo de su actividad late una experiencia mesiánica intensa (cf. también Historia de Jesús, cap.6) [2].

            El evangelio de Marcos constituye un testimonio importante de la existencia de estos cristianos galileos, pues no sólo conserva parte de sus tradiciones (de milagros), sino que pide, de un modo programático, a las mujeres y discípulos (con Pedro) que «vayan a Galilea» (Mc 16, 7-8), para redescubrir la tarea básica de Jesús y recrear su movimiento.  En una línea convergente se sitúa el documento Q. Esos dos testimonios (Mc y Q) no ofrecen una visión aproximada de los cristianos galileos [3], que así aparecen como sanadores, exorcista y sabios,  es decir, como misioneros itinerantes y pobres, al servició de la nuevas  casas cristianas [4].

Entendido así, el cristianismo no es una religión de recreación social, esto es, de formación casas o comunidades mesiánicas transformación interior, sino de recreación social. Los cristianos itinerantes (misioneros, exorcistas, sanadores, sabios…) realizan su misión con la finalidad de crear (recrear) comunidades sedentarias de cristianos, que se reúnen en casas y/o comunidades cristianas que superan las normas de vida de este mundo (fundadas en el poder y el dinero)  compartiendo casa, trabajo, familia y posesiones, como han puesto de relieve los textos del ciento   por uno (cf. Mc 10, 28-31 par).

            Tanto lo misioneros o itinerantes de Marcos como los del Q (especialmente los del   trasmitirían, el testimonio de Jesús en forma de «palabras de sabiduría», interpretándole (e interpretándose a sí mismos como portadores privilegiado de una experiencia vital, conforme a la visión que ofrecimos en la Historia de Jesús. Ciertamente, estos «cristianos Q» aparecerían también como sanadores (exorcistas), pero ellos se presentarían sobre todo, como «agrupaciones de sabios», es decir, como testigos y trasmisores de una tradición de conocimiento profundo que, en principio, resulta independiente (o, al menos, distinta) de la experiencia pascual de la comunidad de Jerusalén y especialmente de los helenistas y de Pablo, que han destacado más la importancia de la muerte y de la resurrección de Jesús.

Estos “sabios mesiánicos” de Galilea conservarían las «palabras» de Jesús (y reasumirían su ejemplo misionero, anunciando la llegada del Reino de Dios), pero no se ocuparían propiamente de la historia de Jesús, pues su vida personal les parecería menos importante, igual que su destino de muerte y resurrección (aunque esperaban de algún modo que Jesús volvería como Hijo de Hombre). Ellos tenderían pronto a desarrollar, partiendo de las palabras de Jesús, un tipo de sabiduría moral y existencial, en la línea de otros maestros y hombres espirituales de aquel tiempo.

Esta visión «sapiencial» y esta enseñanza de los nazoreos de Galilea tiende a convertir el movimiento de Jesús en una «escuela de sabiduría popular», una escuela de sanación, de expulsión de los demonios y de comunicación de bienes, dirigida básicamente a los campesinos y pobres de Galilea, más que a a los estratos superiores de la población. Lógicamente, en ese contexto no se podría hablar de iglesias establecidas, sino de comunidades o agrupaciones de carismáticos sabios, que conocen y actualizan la lucha de Jesús contra Satán (como muestra Lc 4, 1-13), pero manteniéndose dentro del judaísmo ambiental.

Los seguidores galileos de Jesús siguieron manteniendo su anuncio de Reino, realizando sus signos y esperando la venida del Hijo del Hombre (al que identificaban ya con el mismo Jesús). Ciertamente, ellos recogieron y repitieron muchas palabras de Jesús, pero no para convertirlas en manual de sabiduría interior (como harán los gnósticos posteriores, en una línea ya iniciada en Ev. Tomás, del que hablaremos en La Gran Iglesia), sino para integrarlas en el contexto del Jesús histórico, que proclamó la llegada del Reino de Dios, aquí mismo, en Galilea. Ciertamente, en general, ellos creían en la resurrección de los muertos, al fin de los tiempos (y podían creer en un tipo de cielo superior), pero esperaban, anunciaban y preparaban la llegada del Reino de Dios en esta misma tierra, en Galilea, como lo había esperado Jesús (al que identificaban ya con el Hijo del Hombre).

Ellos tuvieron que mantener y extender el movimiento de Jesús en tiempos turbulentos, marcados por el intento «idólatra» de Calígula, que quiso erigir su estatua en Jerusalén, identificando así el Reino de Dios con el imperio del César (el año 41 d.C.) y, sobre todo, en tiempos posteriores, marcados por el despliegue del movimiento nacionalista violento de los celotas, que culminará en la guerra del 67-70 d.C. Externamente hablando, parece que ellos no triunfaron, porque el conjunto de los galileos no se hicieron cristianos y porque al fin se extendió por Galilea la lógica de la guerra, con la respuesta de la represión de Roma. Pero en otra línea profunda ellos ofrecieron un testimonio muy profundo de fidelidad al mensaje de Jesús y a su camino de Reino, como seguiremos indicando [5].

Itinerantes con autoridad

            Los misioneros  «cristianos de Mc 6y del Q» fueron sabios y apocalípticos, siendo al mismo tiempo exorcistas, como lo había sido su maestro. En ese sentido, como he destacado en cap. 4, su sacramento particular habría sido el exorcismo. Las comunidades de cristianos galileos permanecieron más cerca del proyecto mesiánico más antiguo de Jesús, como mensajero al servicio del Reino. Éstos serían sus rasgos distintivos:

Movimiento mesiánico. Como vengo indicando, antes de la iglesia pascual plenamente establecida de Jerusalén, y luego al lado de ella, ha existido en Galilea un movimiento mesiánico del Reino de Dios, vinculado a Jesús (quizá al lado de otros movimientos mesiánico-apocalípticos, relacionados con otras figuras y signos judíos, como podían los de Henoc o Esdras). Muchos siguieron a Jesús mientras vivía y luego, tras su muerte, algunos mantuvieron su forma de vida y su mensaje de Reino, relacionado con el Hijo del Hombre a quien identificaron pronto con el mismo Jesús (que ha de volver). Por eso, más que la presencia actual (gloriosa) de Jesús resucitado ponían de relieve su venida y le esperaban como portador del Reino, realizando mientras tanto su misma tarea, como sabios (pero también como exorcistas y sanadores) creando familias ampliadas o comunidades abiertas a la gran transformación de Dios. Leer más…

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“Homenaje a los apóstoles anónimos”. Domingo 14 Tiempo Ordinario. CICLO C

Domingo, 3 de julio de 2022

061C3206-D7B7-47EF-BAB9-5DBC2EB80C75Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

La liturgia ofrece la posibilidad de elegir un texto largo u otro breve del evangelio. El motivo es que la segunda parte del discurso de Jesús tiene palabras muy duras contra los pueblos que no acojan a los discípulos; en nuestra época tan políticamente correcta pueden escandalizar a algunas personas. Y las referencias finales a Satanás y a pisotear serpientes y escorpiones resultan lejanas a nuestra cultura. Limito el comentario a la primera parte, aunque al final digo algo de la segunda.

Lectura breve, políticamente correcta (Lucas 10, 1-12)

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

‒ La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino!

Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. 

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios.” 

            Quien conoce el evangelio de Mateo sabe que Jesús envió a los Doce con instrucciones muy parecidas. Pero Lucas no habla de doce, sino de setenta y dos (6 x 12: otro número simbólico). En su perspectiva, la misión no es obra de un pequeño grupo de selectos; si el mensaje del evangelio se difundió por el imperio romano fue gracias a gran número de personas anónimas, igual que ocurre en nuestros días.

              Curiosamente, lo primero que deben hacer los setenta y dos es rezar para que el Señor envíe operarios a su mies. El tema empalma con el del domingo pasado, a propósito de los tres casos de vocación. Jesús hablaba con tanta dureza que parecía no querer seguidores. Aquí queda claro que son absolutamente necesarios y hay que pedir al dueño de la mies que los envíe. El dueño de la mies no es Dios Padre, sino el mismo que Jesús, que les ordena ponerse en camino. Con una advertencia y unas órdenes.

             La advertencia: no van a una labor fácil ni agradable. Van como corderos en medio de lobos. El peligro no es la dentellada que provoca la muerte sino la que desprestigia y tira por tierra el mensaje del evangelio. El imperio romano estaba repleto de grupos y predicadores religiosos parecidos a muchos de los actuales que utilizan la religión como forma de ganarse la vida. Por eso, la mejor forma de evitar las dentelladas de los lobos es llevar una forma de vida totalmente pobre y austera: No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias. La talega hace referencia al dinero, la alforja al alimento, las sandalias al vestido.

         Luego añade unas palabras que sólo se encuentran en su evangelio: y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Eso mismo le dijo el profeta Eliseo a su criado Guejazí, un día que lo envió a una misión urgente (curar al hijo de la sunamita). Lucas, que conocía el Antiguo Testamento de memoria, pensó que este momento era el adecuado para poner en boca de Jesús las mismas palabras. La misión de los discípulos es urgente, no se puede perder el tiempo charlando a mitad de camino.

                 ¿Qué hacer cuando llegan a un pueblo o aldea? Jesús concede una importancia capital al alojamiento, insistiendo en no cambiar de casa, ya que esto puede provocar muchos celos y tensiones. Probablemente refleja su experiencia personal; y Lucas, la de los primeros misioneros.

            Las palabras siguientes resultan extrañas en este sitio: Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios.” Los discípulos ya habían llegado a un pueblo y habían sido bien acogidos por una familia, que les da de comer. Si Lucas hubiera escrito con ordenador, quizá hubiera marcado bloque, cortado y pegado, cambiando el orden de las frases. O quizá no, porque este orden ilógico deja para el final, dándole mayor importancia, la misión de los discípulos: curar a los enfermos y anunciar la cercanía del Reino de Dios. Exactamente lo mismo que hacía Jesús.

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Continuación, políticamente incorrecta (Lucas 10,17-20)

Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.” Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

[La liturgia omite la condena de Corozaín y Betsaida, dos ciudades galileas que no aceptaron a Jesús].

            Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:

‒ Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.

Él les contestó:

‒ Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14c

          El texto, muy poético, puede desconcertar al lector moderno. Por eso comienzo con dos aclaraciones:

1) Para un judío, Jerusalén representa infinitamente más que para un católico Roma o el Vaticano. Desde el siglo VI a.C. hasta el tiempo de Jesús, que fueron los siglos más duros en la historia de Judá (dominio sucesivo de babilonios, persas, griegos y romanos), la mayor esperanza se centraba en la gloria y esplendor de Jerusalén. El tema aparece en numerosos textos proféticos y Salmos.

2) Jerusalén es representada como ciudad y como madre. Como ciudad, quedó totalmente destruida después de la conquista de los babilonios en el año 586 a.C. Como madre, se vio desprovista de hijos, porque fueron deportados. Y los hijos, a su vez, están desprovistos del alimento y el cariño de su madre.

En este contexto, el profeta proclama su mensaje utópico, centrado en la vuelta de los hijos a su madre, la mayor alegría para Jerusalén y el mayor consuelo para los desterrados. También habla, en el centro, de la paz y la riqueza que inundarán la ciudad. Un mundo maravilloso de alegría, consuelo, paz y esplendor.

¿Cómo se consigue? ¿Qué deben hacer los judíos? Según este poema, nada. Todo lo hace Dios. Es él quien hace derivar hacia Jerusalén la paz y la riqueza de las naciones; es él quien consuela. Es él quien manifiesta a sus siervos su poder (su mano), como dice la última frase del poema.

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes.

Porque así dice el Señor:

«Yo haré derivar hacia ella,  como un río, la paz,como un torrente en crecida,  las riquezas de las naciones.

Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán;como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados.

Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.

El contraste entre la lectura de Isaías y el evangelio

            El mundo utópico de Isaías, el esplendor de Jerusalén, se realiza sin esfuerzo alguno, por pura obra de Dios. En cambio, el mundo utópico que predican Jesús y los discípulos conlleva mucho sacrificio y esfuerzo. Además, es un mensaje que puede ser rechazado, como le ocurrió al mismo Jesús en Corozaín y Betsaida. Pero la última palabra es de victoria y esperanza: Satanás, símbolo de la oposición al evangelio, cae del cielo como un rayo, mientras que los discípulos triunfan sobre los espíritus inmundos y, sobre todo, sus nombres están escritos en el cielo.

          Además, y esta es la gran aportación de Lucas, esos discípulos enviados a la misión no son un grupo de selectos. Todos hemos conocido gente que nos ha hecho gran bien desde el punto de vista humano y cristiano, que nos han anunciado el Reino de Dios. Y también nosotros hemos llevado y debemos llevar adelante esa tarea, a veces dura, y muchas veces con sensación de fracaso. Pero esto no es motivo para dejar de esperar en el triunfo de la utopía.

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Domingo XIV del Tiempo Ordinario. 03 Julio, 2022

Domingo, 3 de julio de 2022

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«…el Señor designó a otros setenta y los envió por delante». fragilidad

(Lc 10, 1-12.17-20)

Jesús tiene urgencia por anunciar el Reino y se decide a compartir su misión personal con un grupo a quienes envió delante de él. Los seguidores de Jesús somos camino en el Camino, casa en Casa y alegría en la Alegría. Jesús nos habla de ser cauces, puentes de CORRESPONSABILIDAD,  COMUNIÓN, pero antes nos instruye desde el espíritu del amor. Nos advierte de las dificultades, al mismo tiempo que nos abre el camino de la confianza.

“La mies es abundante”: nos habla  de que hay mucho trabajo por realizar, pero no nos dice que nos estresemos y agobiemos, sino que roguemos para que nos envíen ayuda.

“Rogad por tanto al dueño de la mies”: en una sociedad de la inmediatez, donde cada vez somos más autosuficientes, Jesús nos ruega que oremos, que pidamos al Padre, que seamos pequeñas y humildes, sabiendo que nuestra fuerza es LA CONFIANZA en Dios.

“Que envíe obreros”: esto somos los seguidores de Jesús, obreros, personas que trabajamos un campo que no es nuestro. Hij@s que descubren el Reino del Amor y no solo entregan su tiempo, sino  su Vida entera. No nos pertenecemos porque no somos pagados con dinero sino retribuidas con Amor, y el Amar de Dios es calidad.

“Y nos envía como corderos en medio de lobos”: nos habla de vulnerabilidad, de fragilidad, y así somos los seguidor@s de Jesús, pequeñ@s, frágiles  pero sabemos que  la fuerza se realiza en la debilidad. Solo en lo pequeño, en lo frágil y vulnerable Dios actúa, porque ahí es donde nos dejamos acariciar. En lo grande y perfecto, Dios no tiene espacio, se queda fuera.

Oración

Padre, ayúdanos a entregar la vida por el Reino desde nuestra fragilidad.

Descúbrenos el valor de despertenecernos

para ser camino que otr@s transiten hacia Ti.

 

*

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El Reino es Vida, que surge de la Vida.

Domingo, 3 de julio de 2022

envio-misioneroDOMINGO 14º (C)

Lc 10,1-12; 17-20

Solo Lucas narra este episodio. En el c. 9, había narrado el envío de los 12. Quiere acentuar el carácter universal de la predicación, pero Mateo dice que no entren en tierra de paganos ni vayan a ciudades de Samaría. 70 era el número de las naciones gentiles, según Génesis. Para los demás evangelistas, el límite de la gentilidad estaba en la frontera al norte de Galilea, para Lucas se encuentra ya en Samaria.

El domingo pasado se hablaba del fracaso de los discípulos en su intento de preparar el camino a Jesús en su subida a Jerusalén. Probablemente, Lucas quiere poner este envío de 72 para dejar un buen sabor de boca. Estos tienen mejor acogida que los discípulos y vuelven “muy contentos” de sus correrías. “De dos en dos”, porque para los judíos la opinión de uno solo no tenía ningún valor en un juicio, y los misioneros son, sobre todo, testigos. También, porque el mensaje debe ser proclamado siempre por la comunidad.

No se trata de enviar a unos de especialistas en comunicación ni de destacar a unos cuantos escogidos. Ni siquiera dice que fueran discípulos. Presupone que todo cristiano, por el hecho de serlo, tiene la misión de proclamar la buena noticia de que él vive. El modo de esa predicación puede ser diferente, pero la base, el fundamento de toda predicación, es la vida misma del cada cristiano. Vivir como cristianos es la mejor predicación y la que mejor convence. En cada instante estamos predicando, para bien o para mal.

No es fácil delimitar lo estrictamente histórico de este relato. Además de que solo Lucas lo narra, exigiría un grado de organización que no se percibe en el grupo de los que han seguido a Jesús. El simbolismo del número 12 y 72 nos invita a pensar que son relatos elaborados más tarde por la comunidad. Por otra parte, para predicar El Reino, se necesita haberlo comprendido y experimentado. Los evangelios se encargan de manifestar que antes de la experiencia pascual ni los doce se habían enterado de nada.

Las recomendaciones de Jesús son la clave de todo anuncio del mensaje. Están puestas en boca de Jesús, pero son las condiciones mínimas que debía tener todo cristiano para llevar la Buena Noticia a los demás. En ningún caso se habla de doctrina que tienen que enseñar o de normas morales que deben exigir. Se trata de comunicar lo que Dios es para todos sin excepciones. Esa tarea la cumplió la primera comunidad en todas partes. Es la tarea que tiene que llevar a cabo todo cristiano en cualquier tiempo y lugar.

Poneos en camino”. La itinerancia es la clase de vida que eligió Jesús cuando se decidió a proclamar la buena noticia. El domingo pasado nos decía que no tenía donde reclinar la cabeza. Este desapego de toda seguridad es la actitud básica y fundamental que debe adoptar todo enviado. El anuncio no se puede hacer sentado. Seguir a Jesús exige una dinámica continuada. Nada se puede comunicar desde una cómoda instalación personal. La disponibilidad y la movilidad son exigencias básicas del mensaje de Jesús.

Os mando como ovejas en medio de lobos”. Cuando se escribieron los evangelios, las primeras comunidades cristianas estaban viviendo la oposición, tanto del mundo judío como del pagano. Denunciar la opresión o poder despótico no puede agradar a los que viven desde esa perspectiva, y sacan provecho de ella a costa de los demás. Por desgracia, cuando el cristianismo adquirió poder, se comportó como lobo en medio de corderos. El provecho personal, o el de la institución, no es buena noticia para nadie.

Ni talega ni alforja ni sandalias”. La pobreza material es solo signo del abandono de toda seguridad. Significa no confiar en los medios externos para llevar a cabo la misión. No debemos hacer de la predicación un logro humano. Se trata de confiar solo en Dios y el mensaje. No buscar seguridades de ningún tipo, ni en el dinero, ni en el poder, ni en el prestigio, ni en los medios. Tenemos la obligación de utilizar al máximo los medios que la técnica nos proporciona, pero no debemos poner nuestra confianza en ellos.

No os detengáis a saludar a nadie por el camino”. No se trata de negar el saludo a los que se encuentren en el camino. “Saludar” tenía, para ellos, un significado muy distinto al que tiene para nosotros. El saludo llevaba consigo un largo ceremonial que podía durar horas o días. Esta recomendación quiere destacar la urgencia de la tarea a realizar. Seguramente está haciendo referencia a la inmediata llegada del fin de los tiempos, en que las primeras comunidades cristianas creyeron a pies juntillas.

Decid primero: ¡Paz! Para entender esta recomendación hay que tener en cuenta el sentido de la “paz” para los judíos de aquel tiempo. “Shalóm” no significaba solo ausencia de problemas y conflictos, sino la abundancia de medios para que un ser humano pudiera conseguir su plenitud humana. Llevar la paz es proporcionar esos medios que hacen al hombre sentirse a gusto e invitado a humanizar su entorno. Significa no ser causa de tensiones externas ni internas. Sería ayudar a los hombres a ser más humanos.

Comed y bebed de lo que tengan”. Esto es lo más difícil. Ponerse al nivel del otro. Aceptar sus costumbres, su cultura, su idiosincrasia… Se trata de estar disponible para todos, sin esperar nada a cambio, pero aceptando con humildad lo que den; siempre que sea indispensable. ¡Qué difícil es no imponer lo nuestro! Muchos intentos de evangelizar han fracasado por no tener esto en cuenta. Más difícil es aceptar la dependencia de los demás en las necesidades básicas, no poder elegir ni lo que comes ni con quien comes.

Curad. No se refiere solo a las enfermedades físicas. De hecho los 72 solo hacen alusión a que los demonios se les sometían. Seguimos dando demasiada importancia a la salud corporal, sin enterarnos de que incluso con una grave enfermedad puede un ser humano alcanzar su plenitud. Curar significa alejar de un ser humano todo aquello que le impide ser él. Hoy, las enfermedades físicas están cubiertas por la medicina. Pero ¿qué pasa con las enfermedades psíquicas y mentales que arruinan la existencia de tantas personas?

El Reino está cerca”. Ni teología, ni apologética, ni ideología. Lo único que un ser humano debe saber es que Dios le ama. Predicar el reino, que es Dios, es hacer ver a todos que Dios es algo cercano, que es lo más hondo de su propio ser, que no tiene que ir a buscarlo a ningún sitio raro, ni al templo ni a las religiones ni a las doctrinas ni a los ritos ni al cumplimien­to de la norma. Dios es (está) en ti. Descúbrelo y lo tendrás todo…

Sin estas condiciones, la predicación se hace inútil. No es fácil superar la propaganda y el proselitismo, buscando más el potenciar la institución que servir a las personas. El que proclama el Reino de Dios, tiene que manifestar que pertenece a ese Reino. Tiene que responder a las necesidades del otro. Tiene que estar dispuesto al servicio. No debe exigir nada, ni siquiera la adhesión. Tiene que limitarse a hacer una oferta.

Meditación

¿Cuál es tu preocupación primera?
¿Es la comida, el vestido, la salud, la casa, el prestigio?
De esas necesidades básicas tienes obligación de ocuparte,
siempre que la prioridad sea el desplegar tu humanidad.
Escucha, sobre todo, tu ser profundo;
lo que él te pida, te llevará a plenitud y felicidad.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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La aventura de Dios

Domingo, 3 de julio de 2022

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Lc 10, 1-20

«El Señor designó a otros 72 y lo mandó por delante»

Si nos atenemos al relato científico, hace 13.700 millones de años surgió el cosmos como resultado de una gran explosión cuya causa desconoce la ciencia. La radiación de energía que surgió de ella dio lugar a la materia inerte, aparecieron las estrellas, luego los planetas y hace 4.500 millones de años se formó la Tierra.

En un principio la Tierra presentaba un medioambiente hostil para el desarrollo de la vida, pero más tarde bajó su temperatura, se condensó el vapor de agua que la cubría, se formaron los océanos y apareció la corteza terrestre. En este nuevo escenario, ciertos elementos químicos se combinaron para crear compuestos orgánicos, y estos evolucionaron hasta formar una estructura celular capaz de albergar vida. Hace 3.500 millones de años, la vida se coló —dios sabe cómo— en el seno de una bacteria rudimentaria, que comenzó a vivir y a trasmitir a su descendencia el “principio vital” que ella había recibido y que alienta la vida de todo ser vivo…

Y así empezó la gran aventura que ha culminado en nosotros.

La ciencia es capaz de explicar bastante bien todo el proceso basándose en las Leyes Naturales, pero ignora de donde surgieron dichas Leyes. En buena lógica, de alguna parte tuvieron que surgir, y lo más razonable es pensar que fueron establecidas para producir el efecto que han producido; es decir, para que al final del proceso surgiese —contra toda lógica probabilística— el ser humano. Y es que, como se afirma unánimemente desde la comunidad científica, el mundo podía haber sido de infinitas formas distintas, pero en ninguna de ellas habríamos estado nosotros.

Y ante este enigma podemos abrazarnos a la metafísica del azar, o podemos pensar que el mundo es un proyecto de Dios, y que, para llevarlo a buen término, estableció unos cauces inexorables que nosotros llamamos leyes físicas (o más genéricamente, Leyes Naturales). Galileo Galilei decía que «las matemáticas son el lenguaje en el que Dios escribió el universo», y la propia evolución del cosmos nos invita a pensar que las Leyes Naturales son el nexo de unión entre Dios y el mundo; las que propician la acción de Dios en el mundo; en definitiva, el lenguaje de Dios para dirigir el mundo.

Pero no tiene demasiado sentido que el fin último de todo este despliegue sea la simple aparición del ser humano sobre la Tierra (o sobre otros diez mil millones de planetas; lo mismo da), sino de éste en plenitud; plenamente humano. Y nuestra grandeza está en que Dios nos ha dotado de amor, de tolerancia, de conciencia, de libertad y de voluntad para que asumamos la tarea de culminar con éxito Su proyecto.

Su Espíritu —el espíritu de Dios que alienta en nosotros— nos muestra el camino, pero es en Jesús, el hombre lleno a rebosar de ese Espíritu, donde hemos visto palpablemente los planes de Dios. Hace dos mil años envió a aquellos setenta y dos para que fueran por delante, y hoy es nuestro turno de continuar esa misma misión.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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Ligeros de equipaje.

Domingo, 3 de julio de 2022

envio misioneroCuando después de celebrar la fiesta de Pentecostés, volví a leer el evangelio desde esa perspectiva de vida nueva, de comunidad de seguidoras y seguidores de Jesús, su llamada se me hizo novedosa, y dejando atrás la carga de tantas cosas innecesarias, quise entrar en otra dinámica distinta a la que había vivido hasta ahora.

Jesús me llamaba y esta vez le entendí. ¡No me habría imaginado nunca tanta dicha, tanta libertad! En mi ingenuidad no caí en la cuenta que lo que iba a encontrar en el camino sería sobre todo oposición.

Primero, de parte de los más cercanos, que se desvivían por convencerme de que lo más importante era buscar una “seguridad económica” y un status social siguiendo lo que habían hecho todos durante generaciones. Oposición por parte de la institución que llama a la prudencia, a la tradición, y que sospecha de todo lo que pueda sonar a radical, de todo lo que es diferente. Oposición o más bien indiferencia por parte de la sociedad que juzga como absurda cualquier opción que no busque el beneficio propio.

La opinión de los demás sobre ese caminar es la primera mochila de la que me tuve que deshacer para seguir a Jesús; pesaba mucho y no servía para nada.

Después la invitación fue más allá: despréndete de todo lo que no te permita viajar ligero de equipaje. Las personas que nos hemos mudado mucho de casa sabemos que hay cantidad de cosas de las que podemos prescindir; si siempre estás en el mismo lugar ni te das cuenta de todo lo acumulado… Cuando lo tienes que transportar entonces te quedas sólo con lo necesario que cada vez va siendo menos.

A veces nos agarramos literalmente a las palabras del evangelio y su exigencia nos suena más a carga que a otra cosa; pero fui entendiendo por experiencia que no se refería a una bolsa, ni a una alforja, ni a unas sandalias… hasta los peregrinos necesitan cargar con lo mínimo para llegar a la meta. Andar ligero de equipaje es no acumular: sobre todo títulos, méritos, “medallas”, creyendo que es todo esto lo que me hace ser una persona valiosa, que la gente me quiere y me valora por lo que he logrado en mi vida. Si no lo aprendemos a la primera vuelta siempre hay una segunda en lo que casi todo se cae y nos quedamos con lo esencial.

Al caminar de esta manera me di cuenta que lo que transmitía sin darme cuenta era paz; esa paz que da el no desear más de lo que se tiene, esa paz de querer transmitir ese gran tesoro a lxs demás y que también lo puedan vivir así.

[Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed de lo que os pongan, curad a los enfermos que haya y decidles: “Está cerca de vosotros el reinado de Dios”]. Lc10: 8-9

La llamada se va haciendo concreta, entrar en la vida de los otrxs, compartir el pan, buscar la sanación para quienes se sienten débiles y también saber dejar a aquellos que abiertamente rechazan el mensaje. No nos toca juzgar la calidad de la respuesta de los demás, sólo darlo gratuitamente sin “hacerle las cuentas a nadie”.

La libertad de cada persona para aceptar la Buena Nueva o rechazarla permanece intacta. Un gran misterio el de la libertad personal…

Han pasado los años y a medida que he ido recorriendo los caminos se han ido puliendo mis intenciones, mis búsquedas, mis deseos junto con las tristezas y las alegrías.

¿De qué me siento satisfecha? ¿Por qué me siento feliz? ¿Cuáles son los éxitos? ¿Cuántos los fracasos?

A medida que vamos haciendo camino se van purificando las intenciones, los motivos de la alegría. “Los setenta regresaron muy contentos y le dijeron: –Señor, hasta los demonios se nos someten por tu nombre. –Sin embargo, no sea vuestra alegría que se os someten los espíritus; sea vuestra alegría que vuestros nombres están escritos en el cielo.” Lc 10, 17, 20

Este camino de ir “soltando” equipaje es sin duda un aprendizaje fascinante en el que lo material solo juega una pequeña parte. Dejarlo todo para seguir a Jesús no es renuncia, sino cambio de visión, conversión a lo que es el centro de la predicación de Jesús: el Reino. Y ese Reino solo se va entendiendo en la medida en que vamos caminando con Jesús y lxs hermanxs en la realidad en la que nos toca vivir.

Carmen Notario, SFCC

Fuente espiritualidadintegradoracristiana.es

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Proselitismo y búsqueda de la verdad.

Domingo, 3 de julio de 2022

51B04A93-132E-49FF-A039-EB77DFD7E5C5Domingo XIV del Tiempo Ordinario

3 julio 2022

Lc 10, 1-9

La consciencia mítica identifica la verdad con la propia creencia. A partir de ahí, considera que el mejor servicio que puede hacer a la humanidad es “traerla” a la verdad, de la que el propio grupo se considera depositario: ha nacido el proselitismo.

Al trascender la consciencia mítica e incluso la identificación con la mente, caemos en la cuenta de que la verdad no puede ser nunca un concepto, una creencia, un dogma o una doctrina. Ni cabe en la mente ni puede ser “poseída” por nadie. La verdad es lo que es; la verdad es lo que somos.

No se trata, por tanto, de transmitir “creencias”, sino de favorecer que la persona descubra la verdad que es. Somos verdad, o mejor, la verdad nos sostiene y nos constituye. Aun velada e incluso oscurecida por múltiples factores, sigue ahí en toda su luminosidad. Solo necesitamos desearla apasionadamente y asumir una actitud de indagación y experimentación.

Las creencias buscan imponerse; la verdad se muestra. Aquellas separan; esta une. Las creencias dividen a las personas -entre creyentes y no creyentes-; la verdad hace que nos encontremos más allá de ideas, más allá del ego.

Este modo de entender la búsqueda de la verdad recuerda a Sócrates y su método mayéutico. Cesa el proselitismo y uno se vive como “partera” que, a través de preguntas, ayuda a “dar a luz” la verdad que yace ya en cada persona.

¿Qué es para mí la verdad?


Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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¿Por qué Dios se reveló tan tarde y a tan poca gente?

Domingo, 3 de julio de 2022

índiceDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

01.- La mies es mucha.

    Jesús nos recuerda en el evangelio de hoy que la mies es mucha y por eso envía a los suyos (que no son los curas, al menos no solamente son los curas), a predicar el evangelio,  a la misión.

La mies

    Ya en la historia de la Iglesia y de la teología se hacían la pregunta: ¿Por qué Dios se reveló tan tarde y a tan poca gente?

La mies es la humanidad y no solamente la humanidad actual, sino toda la humanidad y la evolución hacia la humanidad.

    Pensemos que Jesús vivió hace dos mil años. Al mismo tiempo pensemos que el primer personaje histórico de la Biblia, Abrahán data de dos mil años antes de Cristo. Por otra parte los mitos del origen de otras culturas incorporados a la Biblia: la creación del barro, Caín y Abel, la torre de Babel, etc. puede datar de unos miles de años más.

    Pero la evolución de los que llegarán a ser seres humanos: neanderthal, cromagnon, homo sapiens, etc. parece  que sus orígenes datarían de hace un millón de años. [1] Es decir, que ¿Dios habría hablado (revelación) a una pequeña parte de la humanidad de hace cuatro, seis mil años?

    Por otra parte la Biblia, la Revelación, se centra en una pequeña parte del mar Mediterráneo, en Palestina y poco más.

    Esto significa que Dios habría hablado solamente a unos pueblos en torno al mar Mediterráneo y la humanidad, la mies de África, Asia, de lo que denominamos Latinoamérica han quedado sin una palabra de Dios ¿Dios ha “enviado a la escuela a dos o tres hijos y a los demás nada?

¿No podemos pensar que Dios se ha revelado de alguna manera a otros pueblos, culturas y etapas de la humanidad? ¿No podemos pensar que las culturas, la ética, el arte, los ritos de tantos pueblos constituyen como su “Antiguo Testamento”?

    Sintamos respeto hacia tantos pueblos y gentes que también buscan y llegan a Dios y a la verdad, a la luz, a través de sus propias tradiciones y culturas.

02.- Cuestiones.

La creación como palabra de Dios.

La creación es la primera palabra revelativa.

Después vendrán las formulaciones de esa palabra revelativa. Vendrán las pagodas, el románico, gótico o las mezquitas.

El ser humano como Palabra de Dios

Dios habla a todo ser humano a través de sí mismo, de las personas humanas. La apertura del hombre a Dios, escuchar la voz de la conciencia, es también escuchar la Palabra de Dios.

Hoy está más discutido, pero siempre ha habido una ley y un derecho natural.

Cuando el hombre, la ciencia encuentran tanta potencialidad médica, técnica ¿no es un rumor de la Palabra de Dios que nos habla? ¿Qué otra cosa es la ética sino una huella de la Palabra de Dios?

Las culturas como Palabra de Dios

En principio toda cultura es apta y válida para acoger la revelación. No podemos ser tan totalitarios o tan necios como para pensar que otras culturas y religiones: budismo, sintoísmo, el espiritismo africano, no contienen -cuando menos- fragmentos, destellos, vestigios de la revelación de Dios.

Cuando nos asomamos honestamente a otras culturas y vemos en ellas valores éticos, modos de convivencia, apertura a la profundidad de la vida. ¿qué otra cosa es sino palabra de Dios encarnada -el Verbo, la palabra se hizo carne- en tantos hombres y mujeres, culturas y pueblos más allá de nuestro pequeño mundo greco-latino? ¿Acaso no se dan afinidades entre la poligamia de Abraham y la actual poligamia africana? ¿No hay muchas cercanías entre las tribus de Israel y el sistema tribal africano? ¿Acaso no hay una presencia de Dios en la transcendencia mística budista?

03.- Xto es la palabra plena.Evangelizar no es proselitismo

    Nosotros, que creemos en Cristo, en la Palabra, podemos descansar en que el Señor Jesús es la revelación plena de Dios. Jesús es el Logos (la palabra, el sentido, la expresión de Dios) Y estamos agradecidos.

Agradezcamos que en otros pueblos, culturas y religiones hay también fragmentos de ese logos, de esa luz.

    La misión, evangelizar,  no es proselitismo, ni adoctrinamiento, ni fanatismo, sino conocimiento del amor del Padre

    Las características del envío de Jesús que aparecen en el evangelio de hoy no son para enseñar el catecismo, ni una dogmática, sino que el enviado expulsa demonios: los demonios de la miseria, del hambre, de la injusticia. El misionero transmite pazy vive lleno de alegría; o como dice Isaías comunica consuelo.

    Evangelizar es vivir y transmitir paz, alegría, consuelo.

    Y todo ello porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

    Nos da miedo hablar del cielo, pero es la gran esperanza.

    No hagamos prosélitos doctrinarios, religiosos fanáticos, sino transmitamos serenidad, paz y esperanza del cielo.

Tres breves conclusiones

  1. Agradezcamos la Revelación, la luz que nos ha sido dada sobre todo por JesuCristo.
  2. Respetemos otras tradiciones y culturas diferentes y quizás lejanas a la nuestra.
  3. Transmitamos el Evangelio de JeusCristo.

[1] El homo neanderthalensis podría datar unos 800.000 años. El homínido de la Gran Dolina de Atapuerca podría darse en 780.000 años.

 

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