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Teología de la Biblia: Carne de Dios es la Palabra (J.M. de Miguel)

Miércoles, 12 de mayo de 2021

F2101C2E-5B05-4027-9C15-A87289DB09F6Del blog de Xabier Pikaza:

Un manual de ayuda para interpretar la Biblia y comprender su mensaje por dentro, desde una perspectiva más teológica”, de modo que “debería titularse sin más Teología, pues […] no hay más teología cristiana que el estudio de la Biblia”.

Este  manual es “un curso ‘orgánico’, desarrollado en 28 lecciones o ‘clases’, que exponen el contenido central de la Biblia Canónica”, distribuido en tres partes: “La primera y tercera tratan de los libros del AT y del NT; la intermedia se ocupa de la vida y mensaje de Jesús”. Estas lecciones están concebidas como ayuda para la profundización personal en la Palabra de Dios, como en grupos de estudio bíblico”.

Este trabajo merece tenerse muy en consideración si queremos que la formación bíblica de pastores y fieles tenga consistencia y sepamos dar razón de lo que creemos y esperamos.

. M. de Miguel G. (Estudios Trinitarios  55 (2021) 181-184)

X. Pikaza, La Palabra se hizo carne. Teología de la Biblia, Verbo Divino, Estella (Navarra) 2020, 463 pp.

Para leer este libro y situar su contenido y pretensiones, Pikaza nos da algunas indicaciones en la Introducción. Lo concibe como “un manual de ayuda para interpretar la Biblia y comprender su mensaje por dentro, desde una perspectiva más teológica”, de modo que “debería titularse sin más Teología, pues […] no hay más teología cristiana que el estudio de la Biblia”.

Y este proyecto lo realiza como “un curso ‘orgánico’, desarrollado en 28 lecciones o ‘clases’, que exponen el contenido central de la Biblia Canónica”, distribuido en tres partes: “La primera y tercera tratan de los libros del AT y del NT; la intermedia se ocupa de la vida y mensaje de Jesús”. Estas lecciones están concebidas como ayuda para la profundización personal en la Palabra de Dios, como en grupos de estudio bíblico”.

 La primera parte dedicada al AT consta de 12 lecciones que siguen la estructura tripartita de la Biblia hebrea (texto masorético): la Torah (Pentateuco), los Nebiim(Profetas), y los Ketubim (Escritos: sapienciales, poético-litúrgicos, apocalípticos). En la Biblia griega de los LXX, además de esta división ternaria hay otra más donde se sitúan los libros históricos, pero en la hebrea, que sigue Pikaza, éstos aparecen incluidos en los Nebiim como profetas anteriores, puesto que los consideran como una interpretación profética de la historia del pueblo de Dios.

Cada una de estas tres secciones constan de cuatro temas. Por ejemplo, los cuatro temas de la  primera sección dedicada a la Torah, son los siguientes: presentación del Dios de la Biblia: “Soy el que soy”, a partir de la zarza ardiente (Ex 2,23-4,18); una vez que ha presentado el retrato de Dios (“sin imagen”) puede a continuación mostrar al Dios creador, con el hombre como su imagen y aliado, y de aquí pasa a la relación entre Dios y el hombre, primero en la persona de Abraham, con los comienzos del pueblo de Israel, desde la esclavitud a la liberación y a la alianza, con la figura central de Moisés como cuarto tema que cierra el estudio de la teología del Pentateuco.

La segunda sección dedicada a los Nebiim también consta de cuatro apartados, los profetas preexílicos (Amós, Oseas, Isaías I y Jeremías), los del exilio (Ezequiel y Isaías II), los anteriores que interpretan la historia del pueblo desde dentro (aquí he echado de menos la referencia al ciclo del profeta Elías), y los últimos que ponen el acento en la Hija de Sión (Isaías III, Sofonías y Zacarías).

En la tercera sección, presenta en cuatro apartados, los contenidos principales de los Ketubim, Escritos, no sólo los recogidos en la biblia hebrea, sino también los escritos en griego, o sea, la biblia de los LXX. Pikaza titula acertadamente los cuatro temas de esta sección como los libros de las fiestas y celebraciones litúrgicas, la biblia (hebrea y griega) de las mujeres (Rut, Sunamita, Ester; Judit, Sara, Susana y la madre de los macabeos), sigue la biblia de la Sabiduría (Job, Qohelet, Proverbios, Eclesiástico, Sabiduría), finalmente aparece la biblia apocalíptica (Daniel): “este es un final fuerte de todo el AT leído en forma apocalíptica […] Y de esta manera comenzará el NT”.

La segunda parte de esta “Teología de la Biblia” la constituye el hecho del título del libro: “La Palabra se hizo carne”, porque “el centro de la Biblia cristiana no es un libro, sino un hombre, Jesús de Nazaret, un galileo del siglo I d.C., a quien los cristianos toman como la revelación definitiva de Dios, principio de la mutación definitiva de la historia humana, Palabra en la que pueden centrarse y dialogar todas las palabras, teología hecha carne”.

A poner de relieve y justificar semejante tesis dedica Pikaza cuatro capítulos: la vida (del Jesús histórico al Cristo de la fe, o la confesión cristológica de aquel hombre), la predicación centrada en el anuncio del Reino de Dios y en el combate contra Belcebú y contra Mammón, la realización del proyecto mesiánico fundado en su condición de Hijo del hombre, y la muerte (con diez razones para explicar los motivos de la misma y los responsables) porque “era necesario” en el plan (‘economía’) de Dios y en continuidad con toda la historia de salvación de la muerte del justo que carga con los pecados del pueblo. Pero “la muerte de Jesús que, mirada en un sentido, es el mayor fracaso mesiánico, y en otro sentido, la revelación suprema del amor de Dios, el cumplimiento de la teología del AT, el comienzo y el sentido de la teología del NT”.

Y así da comienzo la tercera parte de esta teología bíblica, centrada ahora en el Nuevo Testamento, que consta de doce capítulos articulados en tres secciones, cada una de ellas con cuatro temas o argumentos centrales. La primera sección desarrolla el misterio de la resurrección a través de los que la experimentaron y los modelos que intenta explicar el misterio.

El título de la segunda sección es muy iluminador: “El Evangelio se hace libro”, cómo y en qué libros: Pablo, que espera la vuelta del Señor y la resurrección de los fieles, el Apocalipsis o la liturgia de los mártires ante el Cordero degollado, la teología trinitaria de Juan en el Evangelio, la Palabra que estaba junto a Dios y se hace carne, el Paráclito que ‘recuerda’ las palabras y obras de Jesús, y las Cartas donde de Dios (Padre) se dice que es Amor; las Cartas Pastorales y Católicas para organizar la Gran Iglesia; finalmente, esta Iglesia llega a ser tal por el bautismo que partiendo del de Jesús llega a nosotros a través de la Iglesia.

En la tercera sección Pikaza describe lo que llama los pilares de la teología bíblica, que será como el resumen de toda la teología de la biblia que ha venido recorriendo desde el AT. ¿Cuáles son estos pilares? Son cuatro, conforme a la estructura didáctica de estas lecciones: ante todo, el pilar principal de la teología bíblica es Cristo, revelador del Padre que lo ha hecho presente en la historia de este mundo; el segundo es el Espíritu Santo que posibilita la presencia y acción de Cristo, así como la permanencia de su obra de salvación en la historia; el tercero es el destinatario de esa obra y el objeto del envío del Hijo y del Espíritu, a saber, el hombre, no puede haber teología sin antropología; finalmente, el tercer pilar es Dios que al final lo será en todas las cosas, pues todas comenzaron en Él y todas terminarán en Él, como lo canta Pablo en Romanos 8.

Así lo cree Pikaza al final de esta su “Teología de la Biblia”: “A través de la muerte, los creyentes no dejan el tiempo, para introducirse en la eternidad divina, sino que se abren en (por) la muerte en Cristo a la plenitud final del tiempo, de forma que Dios será al fin lo que ha sido siempre: Todo en todos”.

He presentado el recorrido de este enorme trabajo pikaziano para que el lector se haga una idea de lo que se contiene dentro de estas 28 lecciones, que pueden leerse seguidas o, según las ocasiones, interese y necesidades de los lectores o de los grupos de estudio, pueden trabajarse al compás o ritmo del año litúrgico.

También hay que tener presente que en las notas apunta y desarrolla los temas o conceptos más técnicos a lo largo de las explicaciones de cada una de las lecciones; tampoco puede olvidarse que todas ellas están sólidamente fundamentadas en los estudios que el propio Pikaza ha realizado sobre los distintos temas abordados y que aparecen indicados en las notas, junto con otra bibliografía de autores antiguos y recientes. Además, al final ofrece una breve bibliografía sobre la “Teología de la Bíblica”, en general, luego de la “Teología del Antiguo Testamento”, para terminar con la bibliografía sobre “Teología del Nuevo Testamento”.

Sin olvidar que el autor, como todos los autores, lee con sus propios ojos, es decir, con un enfoque personal cultural y experiencial determinados, los textos sagrados que va explanando a lo largo del libro, este trabajo merece tenerse muy en consideración si queremos que la formación bíblica de pastores y fieles tenga consistencia y sepamos dar razón de lo que creemos y esperamos.

José María de Miguel González, Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca

Estudios Trinitarios  55/1 (2021) 181-184

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