Así mi cuerpo os doy como alimento…

Domingo, 19 de agosto de 2018

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“Corpus Christi”

Todo fue así: tu voz, tu dulce aliento
sobre un trozo de pan que bendijiste
que en humildad partiste y repartiste
haciendo despedida y testamento.

“Así mi cuerpo os doy como alimento…”
¡Qué prodigio de amor! Porque quisiste,
diste tu carne al pan y te nos diste,
Dios, en el trigo para el sacramento.

Y te quedaste aquí, patena viva;
virgen alondra que le nace al alba
de vuelo siempre y sin cesar cautiva.

Hostia de nieve, nube, nardo, fuente;
gota de luna que ilumina y salva.
Y todo ocurrió así, sencillamente.

***

Sencillamente, como el ave cuando
inaugura, de un vuelo, la mañana;
sencillamente, como la fontana
canta en la roca, agua de luz manando:

sencillamente, como cuando ando,
como cuando Tú andabas la besana,
cuando calmabas sed samaritana
cuando te nos morías perdonando.

Sencillamente. Hora de paz. ¡Qué leves
tus manos para el pan, para el amigo!
Cena de doce y Dios. Noche de Jueves.

Y era en Jerusalén la primavera.
Y era blanco milagro ya aquel trigo.
Sencillamente: “Éste es mi cuerpo“. Y era.

***

Que viene por la calle Dios, que viene
como de espuma o pluma o nieve ilesa;
tan azucenamente pisa y pesa
que sólo un soplo de aire le sostiene.

Otro milagro, ¿ves? Él, que no tiene
ni tamaño ni limites, no cesa
nunca de recrearnos la sorpresa
y ahora en un aro de aire se contiene.

Se le rinde el romero y se arrodilla;
se le dobla la palma onduleante;
las torres en tropel, campaneando.

Dobla también y rinde tu rodilla,
hombre, que viene Cristo caminante
-poco de pan, copo de pan- pasando.

*

“Corpus Christi”,
de Antonio Murciano (España, 1929) y Carlos Murciano (España, 1931)

***

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***

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.”

Disputaban los judíos entre sí:

– “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo:

“Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre.”

*

Juan 6, 51-58

***

Decía Agustín: «Oh Dios, mi corazón está inquieto hasta que no repose en ti», pero cuando examino la tortuosa historia de nuestra salvación veo que no sólo nosotros deseamos ardientemente pertenecer a Dios, sino que Dios también anhela pertenecer a nosotros. Parece como si Dios nos estuviera diciendo a grandes voces: «Mi corazón estará inquieto hasta que no pueda reposar en vosotros, mis amadas criaturas» […]. Dios desea comunión: una unidad que sea vital y viva, una intimidad que proceda de ambas partes, un vínculo que sea verdaderamente mutuo […].

        Este intenso deseo que siente Dios de entrar en la más íntima relación con nosotros es lo que constituye el núcleo de la celebración y de la vida eucarística. Dios no sólo quiere entrar en la historia humana convirtiéndose en una persona que vive en una época y en un país específico, sino que quiere llegar a ser nuestro alimento y nuestra bebida diarios en todo tiempo y en todo lugar.

*

H. J. M. Nouwen,
La fuerza de su presencia,
Brescia 52000, pp. 61 ss).

***

“Alimentarnos de Jesús”. 20 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,51-58)

Domingo, 19 de agosto de 2018

20_to_bSegún el relato de Juan, una vez más los judíos, incapaces de ir más allá de lo físico y material, interrumpen a Jesús, escandalizados por el lenguaje agresivo que emplea: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Jesús no retira su afirmación, sino que da a sus palabras un contenido más profundo.

El núcleo de su exposición nos permite adentrarnos en la experiencia que vivían las primeras comunidades cristianas al celebrar la eucaristía. Según Jesús, los discípulos no solo han de creer en él, sino que han de alimentarse y nutrir su vida de su misma persona. La eucaristía es una experiencia central en los seguidores de Jesús.

Las palabras que siguen no hacen sino destacar su carácter fundamental e indispensable: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida». Si los discípulos no se alimentan de él, podrán hacer y decir muchas cosas, pero no han de olvidar sus palabras: «No tendréis vida en vosotros». Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jesús, nutrirnos de su aliento vital, interiorizar sus actitudes y sus criterios de vida. Este es el secreto y la fuerza de la eucaristía. Solo lo conocen aquellos que comulgan con él y se alimentan de su pasión por el Padre y de su amor a sus hijos.

El lenguaje de Jesús es de gran fuerza expresiva. A quien sabe alimentarse de él le hace esta promesa: «Ese habita en mí y yo en él». Quien se nutre de la eucaristía experimenta que su relación con Jesús no es algo externo. Jesús no es modelo de vida que imitamos desde fuera. Alimenta nuestra vida desde dentro.

Esta experiencia de «habitar» en Jesús y dejar que Jesús «habite» en nosotros puede transformar de raíz nuestra fe. Ese intercambio mutuo, esta comunión estrecha, difícil de expresar con palabras, constituye la verdadera relación del discípulo con Jesús. Esto es seguirlo sostenidos por su fuerza vital.

La vida que Jesús transmite a sus discípulos en la eucaristía es la que él mismo recibe del Padre, que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biológica. Por eso se atreve Jesús a hacer esta promesa a los suyos: «El que coma de este pan vivirá para siempre».

Sin duda, el signo más grave de la crisis de la fe cristiana entre nosotros es el abandono tan generalizado de la eucaristía dominical. Para quien ama a Jesús es doloroso observar cómo la eucaristía va perdiendo su poder de atracción. Pero es más doloroso aún ver que desde la Iglesia asistimos a este hecho sin atrevernos a reaccionar. ¿Por qué?

José Antonio Pagola

“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”. Domingo 19 de agosto de 2018. Domingo 20º ordinario

Domingo, 19 de agosto de 2018

46-ordinarioB20 cerezoDe Koinonia:

Proverbios 9,1-6: Comed de mi pan y bebed el vino que he mezclado:
Salmo responsorial: 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Efesios 5,15-20: Daos cuenta de lo que el Señor quiere.
Juan 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Esta primera lectura de hoy es como un anuncio de lo que Jesús, sabiduría del Padre, va a decir en el evangelio que leemos en este domingo. Jesús, Sabiduría encarnada, ha preparado para nosotros su banquete, ha mezclado el vino, y ha puesto la mesa eucarística, y despacha a sus evangelizadores a todos los sitios a invitar a las gentes a su Eucaristía. Y nos sigue diciendo a todos nosotros: «vengan a comer mi pan». El pan y el vino que la sabiduría ofrece, son el pan y el vino que nos ofrece Jesucristo, Sabiduría eterna, son su Cuerpo y su Sangre. En estos pocos renglones es fácil descubrir la figura de Cristo. La Sabiduría es figura y representación del Hijo de Dios. En el evangelio de San Mateo (22,4) se leen unas palabras de Jesús muy parecidas a estas: «»vengan, que mi banquete está preparado». Este banquete es para todos, para sabios e ignorantes, para prudentes e imprudentes. Es lo que dirá San Bernardo: «si eres imprudente, acércate al que es Fuente de toda Sabiduría, y El te dará la prudencia que necesitas». Para algunos parece que la vida no nos hubiera enseñado nada. Como que no somos capaces de sacar lecciones de nuestras amargas experiencias. No saber sacar lecciones provechosas de las experiencias de la vida es la «inexperiencia». La lectura de hoy nos invita a dejar la inexperiencia y a adquirir la «prudencia», que es la virtud por medio de la cual cuando tenemos que escoger entre dos cosas, escogemos la que mejor nos aproveche para nuestra vida. Los entendidos dicen que por inexperiencia se entiende aquí el no saber gobernar y dirigir la propia vida.

En la segunda lectura de hoy encontraremos una frase muy parecida a esta que acabamos de comentar en el libro de los Proverbios, cuando la carta a los Efesios nos invita a no ser insensatos, sino sensatos. Este texto distingue tres exhortaciones. La primera se concreta en una doble llamada a aguzar la inteligencia para orientar la propia vida como corresponde al momento especial que se está viviendo y que, por el hecho mismo de poder vivirlo es de suyo el mejor. Lo que debe preocupar al cristiano es en realidad saber en cada momento, y en medio de la maldad dominante, qué es lo que Dios quiere realmente de él. La segunda exhortación es concreta: no emborracharse. Refleja las llamadas de los sabios a tener cuidado con el vino, pero también puede ser que se piense en los cultos paganos a Dionisios, donde el vino era el medio para unirse más estrechamente a la divinidad. Por último, la exhortación es a la alabanza, que el creyente debe dirigir siempre a Dios Padre en nombre del Hijo y a impulsos del Espíritu, y con sentimientos de gratitud por todos sus dones.

Juan desarrolla el tema de la «incomprensión» para adentrarnos de forma didáctica en el conflicto entre los practicantes de la religión judía y los cristianos. La eucaristía desató sospechas entre israelitas, romanos y griegos. No podían entender como una comunidad de creyentes podían celebrar con gozo y entusiasmo la muerte de su Señor y Maestro. Sin embargo, lo que en realidad no entendían era el misterio pascual. Jesús había resucitado, superando el cerco de una muerte violenta e injusta, y ahora vivía en medio de sus seguidores. Él se había convertido en principio de vida para aquellos que yacían inermes bajo la opresión de una religión agobiada por un sinnúmero de preceptos o por una religión que adoraba al déspota de turno. La presencia de Jesús liberaba a sus seguidores del caos informe de religiones mistéricas que abundaban en el mundo antiguo y de las rígidas disposiciones de una religión étnica.

Jesús era el pan vivo, bajado del cielo, para alimentar a una muchedumbre que añoraba una vida de paz y plenitud. Para ellos la verdad no residía en un sistema abstracto de proposiciones o en la adecuación lógica de la ideología a la realidad. Para ellos la verdad era una praxis de vida que transformaba al ser humano y lo habilitaba para vivir en comunión con sus congéneres y con el universo.

Hace unos meses, José Antonio Pagola, reconocido especialista en cristología, se publicaba estas reflexiones en torno a la eucaristía:

Los estudios sociológicos lo destacan con datos contundentes: los cristianos de nuestras iglesias occidentales están abandonando la misa dominical. La celebración, tal como ha quedado configurada a lo largo de los siglos, ya no es capaz de nutrir su fe ni de vincularlos a la comunidad de Jesús.

Lo sorprendente es que estamos dejando que la misa «se pierda» sin que este hecho apenas provoque reacción alguna entre nosotros. ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana? ¿Cómo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna? ¿Por qué la jerarquía permanece tan callada e inmóvil? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación con más fuerza y dolor?

La desafección por la misa está creciendo incluso entre quienes participan en ella de manera responsable e incondicional. Es la fidelidad ejemplar de estas minorías la que está sosteniendo a las comunidades, pero ¿podrá la misa seguir viva solo a base de medidas protectoras que aseguren el cumplimiento del rito actual?

Las preguntas son inevitables: ¿No necesita la Iglesia en su centro una experiencia más viva y encarnada de la cena del Señor que la que ofrece la liturgia actual? ¿Estamos tan seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jesús quiso que hiciéramos en memoria suya?

Reflexiones para hacer nos pensar a todos, principalmente a los responsables de la inmovilidad de la liturgia de la Iglesia. Leer más…

D 19.8.18. Jn 6: Mi carne es comida. Nueva eucaristía, una iglesia distinta

Domingo, 19 de agosto de 2018

e3800fb3-d475-41f3-9844-be918377945bDel blog de Xabier Pikaza:

Tiempo ordinario. Juan 6,51-58. He venido presentando en los domingos anteriores el “sermón del pan de vida” de Jn 6, con diversos rasgos de su visión de la eucaristía, desde una perspectiva mística, personal y social.

Desde ese fondo, sabiendo que “nuestra carne” es comida, quiero proponer y celebrar una nueva eucaristía.

Eso implica un cambio total, pues la iglesia católica ha sido, en los últimos siglos, un inmenso “aparato” litúrgico y jerárquico, personal y social, encargado de mantener un tipo de celebración, que ahora, entrado el siglo XXI, ha quedado “seco” (al menos en el hemisferio norte), pues no queda ya casi nada de la vieja eucaristía. Los números son claros;

‒ Donde antes (hace cincuenta años) venían a celebrar (oír) misa 300 personas ahora muy a duras penas llegan a 30 (y el número descenderá)

‒ El “aparato clerical” montado para esa celebración se resquebraja, por más heroicos y santos que sean la mayoría de sus miembros (a pesar de los escándalos que algunos pregonan).

Por exigencia de este tiempo y por fidelidad al evangelio, ha llegado el momento de replantear el tema de forma muy “mística” (de comprensión de la vida en Cristo) y muy personal y social”,redescubriendo el sentido de la “celebración” cristiana de Jesús, como experiencia y tarea radical de comunicación (de ser y vivir unos en otros).

Nos hallamos ante una nueva y antigua misión (misa y misión significa en realidad lo mismo: envío): re-descubrir y re-crear el evangelio, partiendo del evangelio de hoy, que con lenguaje durísimo y muy dulce (comernos: comer unos la carne de los otros) nos sitúa ante la experiencia radical de la fe (creer y crear la vida como don compartido: eso es Dios), expresada y realizada en forma de comida.

Lo que la “misa” celebra es que los unos vivimos de (en) los otros, para formar así un “pueblo en Dios” (=una humanidad solidaria), en gozo mutuo, en experiencia y esperanza de resurrección (resucitamos y vivimos en la vida de aquellos a quienes damos la vida).

En la primera imagen, tomada de un icono armenio, vemos a Jesús que se identifica con la “cruz abierta en forma de pan/circunferencia/mesa”, como Vida que se entrega y comparte (en forma universal) con todos los hombres representados por los once (doce menos Judas que prefiere salir con su bolsa del círculo de vida compartida).

Jesús nos introduce así en su mesa redonda (un cuerpo, un pan), de forma su somos “eucaristía”, pues somos (nos hacemos) Dios en Cristo al dar y compartir la vida unos con otros, esto es, al decir “que mi carne es comida”, haciendo que así sea.

Las imágenes que siguen evocan otros aspectos y elementos de la eucaristía, con rasgos que quizá debemos abandonar y otros que debemos potenciar (otras). Vea el lector lo que conviene en cada caso.

Sólo me queda recordar que el tema de fondo está tomada de un par de entradas de mi Diccionario de la Biblia. Buen domingo a todos, y siga leyendo quien lo quiere (quien esté dispuesto a ser eucaristía, haciendo a la vez que las eucaristía litúrgicas que celebramos sean distintas, según el evangelio.

Juan 6,51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.” Disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Entonces Jesús les dijo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre.

Un tema escandaloso, un tema necesario.

A un tipo de religión, le resulta escandaloso todo intento de buscar una comunión divina (es decir con Dios) y, al mismo tiempo, una intercomunión humana, pues Dios es trascendente y nadie puede introducirse en su misterio, y los hombres y mujeres se entienden como autosuficientes, separados unos de los otros..

En esa línea, Dios se define como lejanía de poder, grandeza y fuerza, de tal forma que ningún viviente puede acompañarle en su existencia… y los hombres y mujeres se entienden a sí mismos como solitarios, aislados unos de los otros.

Sin embargo, una vez que eso está dicho, después de haber fijado la independencia de Dios y la separación entre los hombres (cada uno responsable de sí mismo), el Antiguo Testamento ha empezado a descubrir que Dios es “el que es” (el ser de todo lo que existe) y que los hombres sólo pueden ser si comparten la vida unos con otros.

Jesús vive enraizado en la experiencia de Israel, de tal manera que sigue interpretando la comunión con lo sagrado en términos de alianza entre personas. Pero, al mismo tiempo, al aceptar como principio la presencia de Dios en Jesucristo, el Nuevo Testamento ciertos de la comunión universal de Dios, de los hombres como inmersos en la misma comunión divina:

Heb 2, 14

afirma que el mismo Dios ha decidido «comulgar» con nosotros, entrando en relación con nuestra historia, de tal forma que participa de la carne y de la sangre de los hombres (cf. también 2 Ped 1, 4: estamos en comunión con la naturaleza divina).

Dios ha querido “comulgar” con nuestra carne y nuestra sangre, hacerse mundo entre nosotros, tomar parte en nuestra historia. Sólo porque hallamos esta primera koinonia incarnatoria, sólo porque Dios asume en Cristo, Logos-hijo, nuestras «especies humanas» (carne y sangre), de una vez y para siempre, nosotros − simples hombres – tenemos un acceso en comunión divino, podremos comulgar divina, comulgando al mismo tiempo unos con otros (haciendo que nuestra propia vida sea alimento para los demás).

Ésta es la experiencia de fondo de1 Jn 4,10:

En esto consiste el misterio, no en que nosotros pretendamos estar en comunión con lo sagrado sino en que Dios, el santo, haya querido comulgar con nuestra historia, haciéndose así vida y principio de amor entre los hombres. Fundado en esta experiencia, Pablo puede definir a los cristianos como aquellos que «han sido convocados a vivir en koinonia con Jesucristo, Hijo de Dios» (1 Cor 1, 9). Éste es el sentido de fondo del sermón del pan de vida de Jn 6 que hoy comentamos.

Comulgar, ser unos en otros

Comulgar significa en un plano “eucarístico” participar en Cristo: aceptar su palabra, seguir su camino, revestirse de su muerte, incorporarse a su resurrección, transformarse con su gloria. Para entender mejor la comunión resultaría necesario comen¬tar todos los textos donde Pablo y las cartas postpaulinas van hablando de aquello que nosotros somos en el Cristo:

Convivimos y con-sufrimos con él; somos con-crucificados, con-sepultados, co-resucitados, con-glorificados; con él coheredamos y correinamos (cf. Rom 6, 4-8; 8, 17; 2 Cor 7, 3; Gál 2, 19; Col 2, 12-13; Ef 2, 5-6; 2, 2). Toda nuestra existencia de creyentes se interpreta en forma de comunión de vida y muerte, de camino y esperanza con el Cristo. Por eso, la comunión «en lo santo» significa «participación en la santidad de Dios», a través de Jesucristo.

Esta comunión se realiza de un modo visible en el gesto eucarístico: «El cáliz… es la comunión con la sangre de Cristo; el pan…, es la comunión con el cuerpo de Cristo» (1 Cor 10, 16-17). Así se invierte y recupera el gesto del Dios que se hace humano. Carne y sangre eran primero el lugar en el que Dios se ha humanizado. Ahora, en contexto de celebración eclesial, fundada en el recuerdo y la palabra de Jesús, carne y sangre son la realidad del gran misterio del Cristo, Hijo de Dios, presente entre los hombres.

Allí donde la comunidad se reúne y celebra a su Señor, los creyentes, unidos entre sí «comulgan con el Cristo,comulgando de esa forma unos con otros,
participan de su vida y de su muerte, se introducen en su pascua. Este es el sentido radical de aquello que la iglesia afirma cuando cree en la «comunión de los hombres con lo Santo»; es lo que la iglesia celebra alborozada y llena de temor en el misterio de su fiesta dominical. Leer más…

El sagrario somos nosotros.

Domingo, 19 de agosto de 2018

e2380818-9888-4b6e-a36b-f944d3bb4435Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Un final duro y sorprendente (Evangelio: Juan 6, 51-58)

        Llegamos al final del discurso del pan de vida. El domingo pasado, Jesús terminó diciendo: «Yo soy el pan del cielo…  el pan que yo daré es mi carne». Como en las series de televisión, el pasaje de hoy comienza repitiendo ese final, para recordarnos dónde estamos y entender la reacción de los judíos: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Es la pregunta que se haría cualquier persona normal, incluso la predispuesta a favor de Jesús. Pero él no responde a esta pregunta. Los oyentes o lectores cristianos del discurso saben la respuesta: no se trata de comer un trozo del cuerpo de Jesús, sino de comer el pan eucarístico. Pero el autor del cuarto evangelio no lo dice, prefiere que el lector experimente la misma duda que los judíos.

            En una lectura precipitada, parece que esta última parte del discurso no ofrece ninguna novedad, que se limita a repetir la promesa de la vida eterna para quien coma «el pan que ha bajado del cielo».

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Los judíos discutían entre ellos: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. Como el Padre que me ha enviado vive y yo vivo por el Padre, así el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el que comieron los padres, y murieron. El que come este pan vivirá eternamente».

Sin embargo, hay aspectos nuevos e importantes.

  1. Beber la sangre. Hasta ahora, solo se ha hablado del pan. En esta sección final se hace referencia cuatro veces a la sangre, verdadera bebida, igual que el pan es verdadera comida. Dado la relación del discurso con la eucaristía, esta referencia era imprescindible. La iglesia primitiva siempre recordó el doble gesto de Jesús durante la última cena: al comienzo, partiendo el pan; al final, bendiciendo y pasando la copa. Pan y vino son esenciales. Un discurso sobre la eucaristía no puede dejar de mencionar la sangre, el vino.
  1. La dureza del lenguaje. Hasta ahora, el discurso ha sido polémico y ha provocado discusión y rechazo. Jesús, en vez de echarse atrás e intentar justificar sus expresiones, usa fórmulas escandalosas que se prestan a ser interpretadas como canibalismo: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida». Hay que comerla y beberla. Sin explicación alguna ni matices. ¿Por qué? Jesús no quiere seguidores inconscientes y rutinarios. En los evangelios sinópticos hay otras muchas expresiones suyas, durísimas, desanimando a seguirlo a quienes no estén dispuestos a cargar con la cruz, a renunciar a todo, a abandonar al padre y a la madre… En una línea distinta, estas palabras del discurso son también una forma de seleccionar a sus seguidores, como quedará claro el próximo domingo.
  1. La vida. La repetición frecuente de «la vida eterna» y de «yo lo resucitaré en el último día» parece sugerir que es algo que solo se consigue después de la muerte. Ahora se deja claro que «el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna». La tiene ya, ahora, antes de morir. Sin decirlo expresamente, el texto supone que hay dos formas de vida: la normal, física, y la espiritual o eterna. La primera la tienen todos los seres humanos; la segunda, quienes comen el cuerpo y la sangre de Jesús. ¿En qué consiste esa vida?
  1. Jesús dentro de nosotros. La respuesta la ofrecen estas palabras: «El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él». Es la única vez que aparece este tema en el discurso, que recuerda la experiencia de Pablo: «Vivo yo, pero no yo; es Cristo quien vive en mí». Pero la imagen que mejor puede expresarlo es la del feto en el vientre de su madre: habita en ella, y ella en él. Esa intimidad absoluta y misteriosa es la que se produce en la eucaristía. Y esa presencia de Jesús en los que comulgamos no termina al cabo de un cuarto de hora, como nos enseñaban a veces de niño. Una educación religiosa bienintencionada, pero deficiente, hace pensar a muchos que Jesús está principalmente en el sagrario, olvidando que está dentro de nosotros tan realmente como allí.
  1. El final. Tras las cuatro intervenciones de la gente al comienzo del discurso y las dos preguntas escandalizadas que encontramos más tarde, resulta curioso que el autor no diga nada de la reacción del auditorio, de los judíos. Todo termina con unas palabras suprimidas por la liturgia: «Esto dijo [Jesús] enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm». Quien prescindió de estas palabras no debería aprobar un examen sobre el cuarto evangelio. Son esenciales para distinguir la reacción de los judíos (el silencio, no discuten más) y la de los discípulos de Jesús, que leeremos el próximo domingo.

Jesús y la Sabiduría como anfitriones (1ª lectura: Proverbios 9,1-6)

            Ninguno de nosotros se extraña de ver a la justicia representada como una mujer con los ojos vendados, una espada en la mano derecha y una balanza en la izquierda. En los últimos siglos antes de Jesús, algunos autores bíblicos, para oponerse a la idea griega de que la sabiduría es algo humano, y reside especialmente en Atenas, comenzaron a presentarla como una criatura de Dios, que lo acompaña desde el momento de la creación y termina residiendo en Jerusalén. La primera lectura la describe como una gran señora que construye un palacio, prepara un banquete, e invita a los jóvenes a compartir su pan y su vino, su sabiduría y su enseñanza, que les darán la vida.

            Los cristianos aplicaron estas imágenes e ideas a Jesús. Él es la verdadera sabiduría de Dios, que baja del cielo y reside entre nosotros, como dice el prólogo de Juan. Es lógico que se haya elegido este breve fragmento del libro de los Proverbios como primera lectura (en este caso debo reconocer, sin que sirva de precedente, el acierto de quienes seleccionaron los textos). Habla de comer mi pan y beber del vino, y de conseguir la vida.

La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas, inmoló sus víctimas, preparó su vino e igualmente aderezó su mesa. Envió sus criados y proclamó sobre los puntos más altos de la ciudad: «Jóvenes inexpertos, venid aquí». A los insensatos ella les dice: «Venid, comed de mi pan y bebed del vino que yo he preparado. Dejad de ser imprudentes y viviréis, y caminad por la senda de la inteligencia».

         Indico, no obstante, dos diferencias entre este texto y el evangelio.

  1. La Sabiduría invita solamente a los jóvenes. Cosa lógica, porque es presentada como una maestra que enseña a «sus hijos», sus discípulos, a comportarse rectamente. Jesús invita a todos.
  2. El pan y el vino de la Sabiduría no dan la vida; la vida la da la prudencia: «Dejad de ser imprudentes y viviréis». El simbolismo del evangelio es más fuerte: la sabiduría no se adquiere a través de una serie de enseñanzas, se come y bebe y termina habitando dentro de nosotros.

La sabiduría cotidiana del cristiano (2ª lectura: Efesios 5,15-20)

         Por pura casualidad, porque la segunda lectura nunca se elige por relación con la primera ni con el evangelio, existe un punto de contacto con los Proverbios. También aquí se exhorta a la inteligencia y la sensatez, a no actuar neciamente. Y la forma de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios se concretan en dos datos: 1) No llenarse de vino. 2) Llenarse del Espíritu Santo, cantando, alabando y dando gracias a Dios.

Hermanos: a ver cómo os comportáis; que no sea como insensatos, sino como inteligentes, aprovechando el tiempo, porque los días son malos. Por consiguiente, no actuéis como necios, sino procurad conocer cuál es la voluntad del Señor. No bebáis vino hasta emborracharos, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llenaos del Espíritu Santo recitando entre vosotros salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones, dando siempre gracias por todo a Dios Padre en nombre de nuestro Señor Jesucristo

Domingo XX del Tiempo Ordinario. 19 de agosto de 2018

Domingo, 19 de agosto de 2018

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“Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Quien come de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.”

(Jn 6, 51-58)

Hoy seguimos leyendo el discurso que hace Jesús sobre él mismo como el pan de la vida, como venimos haciendo los últimos domingos.

Nos encontramos muchas veces que Jesús habla de comer y de vida. Él es el “pan vivo”. “Quien come de este pan vivirá para siempre”. Da su carne “por la vida del mundo”. Nos advierte: “si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Y al contrario: “quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”, “quienes me comen a mí vivirán gracias a mí”.

Y es que el comer está muy relacionado con la vida. Estamos tan acostumbrados a comer todo lo que queremos que se nos pasa por alto que es gracias al hecho de comer que estamos vivos. Es más, lo que comemos, y cómo lo comemos, determina nuestra vida, y al mismo tiempo dice mucho de ella. Podemos comer alimentos producidos de una u otra manera, en un lugar u otro. Podemos comer con avidez, con conciencia, con agradecimiento, engullendo, saboreando… Todo esto hablará de nuestra relación con nosotras mismas, con la humanidad, con la creación, con Dios.

Dicho esto, entendemos más por qué Jesús relaciona tanto el hecho de comerle con tener vida. Él no es cualquier comida: lo que nos ofrece es la Vida verdadera, la Vida con mayúsculas, la Vida plena. Nos invita a participar en la Vida de Dios, es decir, a vivir en la bondad, el amor, la entrega, la comunión, la confianza, el perdón. Aceptar a Jesús en nuestra vida significa abrirnos a todo esto y empezar a recibirlo. Si esta Vida de Dios encuentra espacio en nuestro corazón, después marcará toda nuestra manera de vivir: nuestros actos, pensamientos, sentimientos, interioridad, decisiones, relaciones…

Dios nos da vida cada día, nos demos cuenta o no. Pero si somos conscientes de ello, si nos ocupamos de “comerla” con conciencia, de acogerla con cuidado, nuestra vida se va modelando más y más según la Vida de Dios. Esto se puede hacer, por ejemplo, buscando en nosotras el deseo de que Dios nos alimente. Preguntándonos cuáles son nuestras sedes más profundas. Dedicando tiempo a encontrarnos con él, poniendo atención en estos encuentros para evitar que se vuelvan rutinarios y superficiales. Aceptando y agradeciendo lo que nos da, ofreciéndolo nosotras a otros a su vez…

De esta manera la Vida que recibimos de Dios irá encontrando en nosotras más caminos donde desplegarse, nos irá llenando y se hará presente en todos los aspectos de nuestra vida.

Oración

Trinidad Santa, ayúdanos a descubrir en nosotras la sed de ti, y a acoger la Vida plena que nos ofreces.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

El concepto “Vida” aplicado a Dios es una metáfora.

Domingo, 19 de agosto de 2018

bread-and-wineJn 6, 51-59

El evangelio del hoy, no solo es continuación del domingo pasado, sino que se repite el último versículo, para que no perdamos el hilo. Ya dijimos que todo el capítulo está concebido como un proceso de iniciación. Partiendo del pan compartido, ha ido progresando hasta la oferta definitiva de hoy. Después de esa oferta, ya no queda más alternativa: o seguir a Jesús o abandonar la empresa y seguir cada uno el camino de su ego.

¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Para los judíos del tiempo de Jesús, el ser humano era un bloque monolítico, ni siquiera tenían un término para designar lo que nosotros llamamos alma sin el cuerpo o cuerpo sin el alma. Hablar de carne, era hablar de la persona entera. Esa carne es su misma realidad humana, no la carne física separada. Para un judío, la idea de comer (masticar) la carne de otro, era sencillamente repugnante, porque significaba que se tenía que aniquilar al otro para hacer suya la sustancia vital del otro.

Si no coméis la carne de este Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Jesús, en vez de intentar suavizar su propuesta, la hace aún más dura; porque si era ya inaceptable el comer la carne, fijaros qué tendría que suponer para un judío la sola idea de beber la sangre, que para ellos era la vida, propiedad exclusiva de Dios, con prohibición absoluta de comerla. Jesús les pone como condición indispensable para seguirle que coman su carne y beban su sangre. Jn insiste en que, eso que les repugna, es lo que deben hacer con Jesús. Apropiarse de su energía, hacer suya su misma vida.

Debemos tener muy en cuenta que en este capítulo se habla de  sarx  “carne”, pero en todas las referencias a la eucaristía de los sinópticos y de Pablo se habla de swma “cuerpo”. Para nosotros los dos términos son intercambiables, pero para la antropología judía eran aspectos muy diferentes. Carne es el aspecto más bajo del hombre, la causa de todas sus limitaciones. Cuerpo, por el contrario, significa el aspecto humano que le permite establecer relaciones; sería el sujeto de todos los verbos: yo, tú, él… Es la persona, el yo como posibilidad de enriquecerse o empobrecerse en sus relaciones con los demás seres humanos.

La cultura griega introdujo un concepto que no existía en la mentalidad judía. Al entender “cuerpo” como la parte física hemos tergiversado la comprensión del sacramento de la eucaristía. Para ser fieles al relato evangélico, tendríamos que traducir: “esto en mi persona, esto soy yo”. Sin olvidar, que lo  esencial, no es lo que dijo, sino lo que hizo. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. En esto coinciden los tres sinópticos. No se trata de un pan cualquiera, sino de un pan, tomado, eucaristizado, partido y repartido. Después de hacer eso, Jesús queda identificado con ese pan, que se parte y se reparte.

Al hablar de “carne”, Jn está en otra dinámica. Trata de decirnos que lo que tenemos que hacer nuestro de Jesús es su parte más terrena, la realidad más humilde y baja de su ser. Tenemos que imitar lo que él es en la carne pero gracias al Espíritu. Sin duda está pensando en el significado más profundo de la encarnación, a la que Jn da tanta importancia.

En la concepción falseada de “cuerpo”, no hay ninguna diferencia entre el cuerpo y la sangre, porque la sangre es también cuerpo. Pero si hacemos la distinción adecuada, resulta que son dos signos diferentes. El primero hace referencia a la persona en su vida normal de cada día. El segundo, sangre, hace referencia a la vida. En efecto, cuando la sangre se escapa por la herida, la vida también desaparece. Cuando Jesús dice que tenemos que comer su cuerpo y beber su sangre, está diciendo que tenemos que apropiarnos de su persona y de su vida. La prueba de que está hablando de símbolos y no de palabras que hay que tomar al pie de la letra, está en que, unas líneas más abajo, nos dice: “El Espíritu es el que da vida, la carne no vale nada”.

El comer y el beber son símbolos increíblemente profundos de lo que tenemos que hacer con la persona de Jesús. Tenemos que identificarnos con él, tenemos que hacer nuestra su propia Vida, tenemos que masticarlo, digerirlo, asimilarlo, apropiarnos de su sustancia. Esta es la raíz del mensaje. Su Vida tiene que pasar a ser nuestra propia Vida. Solo así haremos nuestra la Vida de Dios. Lo que Jesús les dice es precisamente lo que hiere su sensibilidad. No se trata de la biología, ni en Jesús ni en nosotros. Se está hablando de la VIDA de Dios.

Por activa y por pasiva, insiste Jesús en la necesidad de comer su carne y beber su sangre. El que come mi carne… tiene vida definitiva. Si no coméis la carne… no tendréis vida en vosotros. Si hemos comprendido de qué Vida está hablando, descubriremos lo que significa: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. Es comida y es bebida porque alimentan la Vida. La Vida verdadera no es la biológica. Esto fue difícil de aceptar para ellos y sigue siendo inaceptable para nosotros. A continuación lo explica un poco mejor.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Cuando nos referimos a la eucaristía, nos fijamos en la segunda parte de la proposición, “yo recibo a Jesús y Jesús está en mí”, pero olvidamos la primera. Pero resulta que lo primero y más importante es que “yo esté en él”. De nosotros depende hacernos, como Jesús, pan partido para dejar que nos coman. Estamos muy acostumbrados a considerar la “gracia” como consecuencia automática de unos ritos, sin darnos cuenta que en la vida espiritua­l no puede haber automatismo.

Como a mí me envió el Padre que vive y así yo vivo por el Padre, también aquel que me come vivirá por mí. Una vez más hace referencia al Padre. El designio de Dios, es comunicar Vida a Jesús y a nosotros. La actitud del que se adhiere a Jesús, debe ser la misma que él tiene hacia su Padre: recibir la Vida y comunicarla a los demás. Jesús nos está pidiendo que hagamos con él, lo que él mismo ha hecho con su Padre. Al hacer nuestra su Vida, hacemos nuestra la misma Vida de Dios. Cuando Jesús dijo: “Yo y el Padre somos uno”, está manifestando cuál es la meta de todo ser humano: esa identificación con Dios.

Este es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de este vivirá para siempre. Una y otra vez se repite la idea, señal de la importancia que el evangelista quiere darle. Seguramente la polémica seguía con los judíos que no acababan de aceptar el significado de Jesús. Al evangelista lo que le interesa es dejar claro el sentido de la adhesión a Jesús. Existen dos panes bajados del cielo (venidos de Dios), uno espiritual, su persona; otro material, el maná.

La eucaristía, el discurso del pan de vida y el lavatorio de los pies, están conectados, pero cada uno tiene un matiz diferente que ayuda a entender la realidad a la que hacen referencia. La eucaristía resalta el aspecto de entregarse a los demás. El discurso del pan de vida acentúa el aspecto de alimento de la verdadera Vida y la necesidad de descubrir ese alimento en la carne, es decir, en lo perceptible de Jesús. En el lavatorio de los pies, se resalta el aspecto de servicio a los demás. Lavar los pies era una tarea de esclavos. El servicio a los demás (diaconía) es la clave para entender la nueva comunidad.

Meditación

Una misma Vida atraviesa a Dios, a Jesús y a todo ser humano.
No son vidas distintas que se suceden, sino la misma y única VIDA.
La tarea fundamental de todo ser humano
es nacer a esa Vida que se le ofrece gratuitamente.
Aunque para ello tenga que morir
a todo lo que signifique egoísmo e individualidad.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Dos en Uno.

Domingo, 19 de agosto de 2018

joven-caminando-con-jesus“Todos son el otro y ninguno es él mismo” (Heidegger)

19 de agosto. Domingo XX del TO

Jn 6, 52-59

Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), pintor, escultor y arquitecto, reconocido como uno de los grandes del renacimiento y de la historia del arte, dejó cuadros inacabados como El Santo Entierro, actualmente en la National Gallery de Londres. Los críticos nos dicen que justo cuando apenas comenzamos a aprehender sus figuras, sus gestos, sus palabras, se nos escapan de las manos. Y el artista nos deja sorprendidos, invitándonos a seguir soñando en el misterio, con palomas vestidas de deseos que en un mundo ideal se van del nuestro palomar hasta los cielos. ¿Nos han dejado solos?

O, quizás más bien, en ninguna parte, porque no necesitamos espacio ni tiempo para encontrarnos. “Los amantes no se encuentran en ningún lugar. Se encuentran el uno al otro todo el tiempo”, dijo Rumi. Y Martín Heidegger lo exageró en esta sentencia: “Todos son el otro y ninguno es él mismo”. O, como remachó John Dee: “Tú eres tu propio santuario”.

En una divertida comedia, Como gustéis, William Shakespeare escribió estos sugestivos versos en los que resalta la idea -como hizo también Calderón de la Barca en El Gran teatro del mundo– de que el “dos en uno” que parece insinuar Jesús en el evangelio de este domingo, es un par inmensamente abierto:

“La vida entera es un escenario,
y hombres y mujeres, meros actores.
Entran en escena, entran en escena,
salen de ella, y cada uno utiliza
su tiempo para representar muchos papeles”.

Cuando queremos entender algo, no podemos simplemente quedarnos fuera y observarlo. Tenemos que entrar profundamente dentro de ello y ser uno con ello para realmente entender. Si queremos entender a una persona debemos sentir sus sentimientos, sufrir sus sufrimientos y disfrutar con su alegría, comentó Tich Nhat Hanh en Sabiduría eterna.

Y Proverbios 8, 29-31, dicen “Cuando al mar dio su precepto -las aguas no rebasarán su orilla-, cuando asentó los cimientos de la tierra, yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres”

Albert Einstein escribió que “Un ser humano es una parte de este todo a que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Se experimenta a sí mismo y experimenta sus pensamientos y sentimientos como algo separado de todo lo demás, lo cual es una especie de ilusión óptica de la conciencia. Este engaño constituye una prisión para nosotros, pues nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas pocas personas que sentimos más próximas. Nuestra tarea debería ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión, con el fin de abarcar a la totalidad de seres vivos y a la naturaleza con todo su esplendor”.

Jesús era una persona humana tan abierta, que en las palabras por él dichas en Jn 6, 56, “Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”, está con todos nosotros como dice el Poema, afuera y dentro despejando sombras y encendiendo farolas en todas las autopistas de las autovías de nuestras existencias.

MÁS ALLÁ

Más allá de Dios está Dios.
Y yo estoy con él afuera y dentro
despejando sombras en la noche
y, en el amanecer, farolas encendiendo.

El sonido del pulso
del corazón de Dios y el mío
marcan el latido del mundo
con armónico ritmo.

Luz humana y divina
que despeja en la mente pensamientos
-los de Dios y los míos-
y rompe en el Poniente ardientes besos.

(EL LEGENDARIO REINO DE LOS SENTIMIENTOS.
Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

¿Comer la carne o compartir un proyecto vital?

Domingo, 19 de agosto de 2018

Frank White, Dayton Moore, David DeJesus, Kevin Uhlich and Royals staff serve Thanksgiving lunch at City Union MissionHace muchos años tuve en mis manos un manual de teología para enfermeras. El autor afirmaba que morderse los padrastros (pielecillas que están junto a las uñas), o las propias uñas, rompía el ayuno eucarístico.

No he podido olvidar semejantes tonterías. ¿Qué hemos hecho con lo que se refiere al Cuerpo y la Sangre de Cristo? Jesús utilizó la comida como una de las claves de su mensaje. En una sociedad hambrienta y con profundas diferencias sociales, el proyecto de Jesús se parecía a un banquete en el que estaban invitadas las personas pobres, enfermas, pecadoras y marginadas.

Sus seguidores, poco a poco, aprendieron a abrir el zurrón para compartir los panes y los peces que antes guardaban con recelo. Se saciaban en el banquete y al acabar, salían por los caminos a dar de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos.

En la predicación de Jesús, y más tarde en la experiencia de las primeras comunidades, se produjo un salto cualitativo: del pan se pasó al pan vivo; del agua a los ríos de agua viva que emanan en las entrañas; del vino a la sangre que es expresión de la vida.

Jesús pidió “ir más allá” de lo que ofrecían los cinco sentidos para abrirse al misterio de la vida compartida y entregada. Pero, con el paso del tiempo, extrañas teologías y muchos miedos quieren situarnos de nuevo en el “más acá”.

Por ejemplo, se sigue pidiendo que los laicos comulguemos en la boca para que nuestras manos, supuestamente impuras o sucias, no toquen la forma. Pero la tocan los dientes, la lengua, la saliva, el estómago y un largo etcétera. ¿Por qué no recuperamos el sentido común?

Al comulgar, nuestro cuerpo y todo nuestro ser tocan algo del misterio de la Encarnación de Jesús. La comunión es –o debería ser– una sacudida comunitaria y eclesial que nos impulsa a retomar el proyecto vital de Jesús, del que nos alejamos continuamente.

Hay textos del evangelio que nos invitan al compromiso. Otros a la interioridad. Creo que el Evangelio de hoy nos invita a preguntarnos: ¿qué se nos ha ido de las manos?

Marifé Ramos

Fuente Fe Adulta

La Eucaristía es vida, no precepto.

Domingo, 19 de agosto de 2018

b0925ab8-d164-4e0e-8eef-5f63c71d426aDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. COMO POR CÍRCULOS CONCÉNTRICOS. LA VIDA.

Continuamos profundizando en los recovecos de este largo capítulo sobre “pan de vida”. San Juan piensa y profundiza como por círculos concéntricos en los diversos temas en los que expone su fe en JesuCristo. Se podría decir que el evangelio de San Juan son largas narraciones en torno a un símbolo sobre Cristo: YO SOY EL AGUA (la samaritana, Jn 4), YO SOY LA LUZ (la curación del ciego, Jn 9), YO SOY EL BUEN PASTOR, Jn 10, YO SOY EL PAN (Jn 6), YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, (Lázaro, Jn 11), etc.

También como por círculos concéntricos, el texto del evangelio de hoy menciona al menos once veces el tema de la VIDA. La vida lo es todo para el ser humano.

02. LA EUCARISTÍA ES CELEBRAR LA VIDA.

Cuántas veces hemos celebrado y celebramos la Eucaristía en las más diversas circunstancias.

La Eucaristía la celebramos conforme a lo que sucede en nuestro acontecer humano. Y en nuestro camino acaece de todo: Celebramos la Pascua del Señor, sí, pero la Pascua nos pilla como nos pilla en la vida:

o a veces en momentos de abrir caminos: el matrimonio, el ministerio eclesial, la vida religiosa.

o otros momentos son más sombríos y están más cercanos al “Huerto de los Olivos – Getsemaní” por la enfermedad o la tristeza, por la depresión.

o En ocasiones estamos más cerca de la intimidad del “cenáculo” que del Templo.

o Muchas veces la Eucaristía la celebramos conforme a la cotidianeidad de la vida: sin grandes altibajos.

o A veces estamos hartos del maná, que no sabe a nada, en ocasiones hay más calor de Emaús, a veces junto al lago.

o No pocas veces celebramos la muerte, la dormición, el tránsito hacia la vida.

Cada etapa y acontecimiento de la vida da un color a la Eucaristía y recibe de ella luz, como las vidrieras del Gótico.

03. CUANDO LA EUCARISTÍA PASA A SER RITO, NORMA, COSTUMBRE.

Tanto la multiplicación de los panes como los muchos encuentros de Jesús con “publicanos y pecadores”, Zaqueo, Emaús, la fiesta que el padre prepara a la vuelta a la vida de su hijo menor, Caná de Galilea y los banquetes de bodas no fueron, ni mucho menos, ritos ni la misa de 10,30. Fueron encuentros de comidas fraternas, de perdón, de alimento, de fiesta. Había que celebrar una fiesta, (padre e hijo perdido).

¿Nuestras Eucaristías tienen o caminan hacia esa sencillez amable, porque el Señor está en medio de nosotros? ¿Nuestras Eucaristías son vida, encuentro, alimento, celebración? ¿O más bien la Misa es rito y cumplimiento? A veces uno piensa que hoy en día se pretende sustituir la nulidad y falta de creatividad eclesiásticas con ritos, ornamentos y bisutería. Pero la Eucaristía es Pascua, “arder el corazón”, “fiesta”, “banquete”, “cena de entrega”, encuentro, alimento de vida.

Una anotación:

Llama la atención la ansiedad con que se pretende volver al rito de san Pío V, no solamente a celebrar la misa en latín, sino a celebrar en el rito proveniente del concilio de Trento. ¿En aras de la comunión? ¿En aras de Emaús o de la fiesta del hijo perdido? ¿Se sentiría “cómodo” Jesús en tales Misas? ¿Y en las nuestras?

José I Gzlez Faus escribía hace unos meses: “Le pido a Dios que nuestras gentes no pierdan la fe en nuestras Misas”.

04. ENTRE SABIOS Y ENTERADOS.

Estos textos y estas cosas las hemos de pensar y profundizar en la vida.

Hay personas que andan entre cuestiones importantes: en la universidad, en la vida socio-política, en la vida eclesiástico-religiosa y son unos superficiales macizos. Basta mirar y escuchar a muchos parlamentarios, o lo que emanan muchos obispados, publicaciones, medios de comunicación, etc. Hay mucho enterado con nula “sabiduría” humana y evangélica.

Y hay muchas personas sencillas y humildes: campesinos que siembran trigo, obreros, madres de familia que han de sacar adelante su familia, que no son ni están enterados, pero son sabios: saben vivir, al menos tratan de vivir sabiamente y así lo transmiten

05. No es lo mismo ciencia que sabiduría.

Desde el siglo XVIII, más o menos, andamos a bofetadas en el diálogo -o falta del mismo- entre “ciencia y fe”, “ciencia y sabiduría”.

De diversos modos el evangelio de San Juan presenta a Cristo como pan de vida. Quien se alimenta del pan del Señor, vive.

La primera lectura de hoy (Proverbios) nos invita a vivir sabiamente: con sabiduría. Nosotros podemos confundir sabiduría y ciencia.

o La ciencia es el conjunto de conocimientos que se obtienen por verificación, comprobación. Es un mundo y un ámbito importante: en medicina, en tecnología, medios de comunicación, transporte, etc.

o La sabiduría viene de sapere: saborear, saber vivir.

Son dos ámbitos distintos. Uno puede tener muchos conocimientos científicos y puede que no sepa vivir: miremos a nuestra propia experiencia o la que podemos ver o haber visto en nuestro derredor. Hay gente que tiene ciencia, pero “no tiene cabeza”, aunque tenga poder.

eucaristia0Por otra parte, los conocimientos no científicos y más bien existenciales son más envolventes que los científicos. Por ejemplo los convencimientos personales o grupales: sociedad, pueblo, amor, libertad, masas, etc. “agarran” más profundamente la existencia humana (para bien o para mal): convencimientos deportivos, convencimientos de pueblos y patrias, convencimientos religiosos, políticos, son enormemente envolventes, te “pillan” -más o menos- toda la existencia.

JesuCristo no fue un profesor de religión que enseñara unos conocimientos de historia de las religiones o cosa parecida. Jesús no fue un hombre culto, un “enterado” de la religión. Jesús fue maestro en el sentido más clásico: quien enseña no cosas, sino que enseña a vivir. Jesús fue sabio.

Podemos ser personas humildes, de condición económica y cultural sencilla y vivir en paz de Dios.

06. LA EUCARISTÍA ES MESA COMPARTIDA.

La Eucaristía se ha ido reduciendo al campo intimista de mi lo eclesiástico y de mi interior. Pero la Eucaristía es solidaridad: guardar la presencia del Señor para dadles vosotros de comer. La Eucaristía no acontece en mi alma, sino que acontece en y para la humanidad.

Quizás para celebrar la Eucaristía hayamos de preguntar ¿qué hago yo por la vida?

Anomalía

Sábado, 18 de agosto de 2018

Del blog Nova Bella:

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“No hay belleza realmente excelsa

que no tenga una anomalía”

*

Francis Bacon

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“Lo que somos, en una metáfora”, por Enrique Martínez Lozano.

Sábado, 18 de agosto de 2018

pensamiento-criticoMe parece claro que la única cuestión decisiva, de la que pende todo lo demás, no es otra que comprender la respuesta adecuada a la pregunta “¿quién soy yo?”.

De cara a facilitarla, quiero proponer una metáfora. Cuando vemos una sala, nuestra mente tiende a identificarla por los objetos que percibe en ella: las paredes, el techo, las columnas, las puertas y ventanas…, en definitiva piensa que la sala es un conjunto cerrado y delimitado que contiene determinados objetos.

La realidad, sin embargo, es bien diferente: lo que define a la sala no es nada de aquello, sino sencillamente el espacio, que es lo único que permanecerá cuando todo lo demás se venga abajo. Al aparecer los objetos citados, surge con ellos una forma concreta que el espacio adopta, pero la entidad real que hace posible la sala es justamente ese mismo espacio. Y este no es en absoluto diferente del que se halla “fuera” de la sala: en realidad, se trata siempre del único y mismo espacio, que las paredes levantadas no separan en absoluto, por más que sea esa la impresión que percibe nuestra mente.

Como ocurre con la sala, también a nosotros mismos tendemos a definirnos por los objetos que nuestra mente percibe: el cuerpo, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, las reacciones, nuestra biografía… Y sin embargo, todo ello está cambiando constantemente, mientras que hay “algo” en nosotros –aquello que somos– que permanece. Eso que permanece inalterable es justamente el espacio en el que aparece todo lo demás, la espaciosidad consciente que constituye el fondo o realidad última de todo lo que es y de donde brotan, sostenidas por ella, todas las formas.

El hecho, accesible a cualquiera, de poder observar todo aquello que reconocemos en nosotros –cuerpo, mente, psiquismo, historia…– es signo evidente de que no somos nada de ello. Como en el caso de la sala, aquello que no se ve es lo que hace posible que aparezca lo que nos resulta perceptible.

Si en aquel caso nos preguntábamos qué es lo que queda cuando desaparecen todos los objetos (paredes, tejado, columnas, puertas, ventanas…), al referirnos a nosotros mismos, podemos hacernos unas preguntas similares: ¿qué es lo que permanece cuando vemos lo que cambia en nosotros?; ¿qué es eso que observa y no puede ser observado?

La respuesta es evidente: en el caso de la sala, el espacio; en nosotros, la consciencia o presencia consciente.

Una vez comprendida nuestra identidad, cualquier otra cuestión queda automáticamente “recolocada” en el marco adecuado.

La indagación siempre conduce al mismo resultado: la clave radica en comprender lo que somos y vivir en conexión consciente con ello. Todo lo demás –diría Jesús de Nazaret– “se nos dará por añadidura”.

Enrique Martínez Lozano

Boletín Semanal, vía Fe Adulta

Leer la Biblia

Sábado, 18 de agosto de 2018

biblia

Esta es una muy buena propuesta para este verano: leer la biblia.

En cada celebración, en todas las celebraciones en las que nos reunimos los cristianos, escuchamos textos bíblicos, sea en la Eucaristía, sea en la Liturgia de las Horas, sea en una oración comunitaria preparada por alguna persona de nuestro grupo. La Palabra es por tanto la protagonista. La teoría la sabemos: Cristo es la Palabra encarnada. En el Evangelio de ayer, día de la Transfiguración, recibíamos una invitación “Escuchadle”.

Cuando no tenemos ni idea de lo que estamos escuchando realmente es más difícil prestarle atención, nos parecen palabras anacrónicas, fuera de nuestro tiempo, ajenas a nuestra vida. Lo siguiente es tomar lo que entiendo, lo que me vale y desechar lo que me suela raro, agresivo o abstracto.

Pero hay otra posibilidad: ponernos manos a la obra y acercarnos a los textos con reverencia, humildad y corazón de aprendiz. Es cierto que no es fácil porque así de sopetón no sabremos ni por dónde empezar… No vamos a proponeros ninguna concreta. Os vamos a dejar una propuesta que os ayudará a comprender mejor lo que leéis. Tal vez a algunos os está interrogando un Evangelio en concreto o las cartas de Pablo o algún libro del Antiguo Testamento. Por ahí podéis de empezar, y después Dios os guiará a través de la riqueza de Su Palabra para que tu mente comprenda y acoja con más profundidad el texto sagrado. Todo es una línea, Antiguo y Nuevo Testamento, pero no una línea recta, con sus curvas, sus subidas y bajas. Pero lo que sí está claro es que es todo un conjunto. No podemos acercarnos a Jesús, y comprender sus palabras, sin escuchar y conocer el antiguo Testamento, la Torá, los Profetas, los sapienciales..

Canal de youtube

Hay un canal en youtube que se llama PROYECTO BIBLIA, en castellano y en inglés, con más vídeos y subtitulados en castellano y un montón de idiomas más: BIBLE PROJECT En él encontraréis vídeos cortos, animados, muy fáciles de entender sobre los libros de la biblia o sobre temas bíblicos. Todo un trabajo hecho gratuitamente para ayudarnos a acercarnos a la Biblia. Esperamos que lo disfrutéis. Que sea un estímulo para comprender y ahondar en vuestra vida cristiana. Que os acerque más a Dios, a Dios Trinidad, como se nos revela en la Biblia.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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La Iglesia celebra al mártir Santiago Gapp, al que la Gestapo localizó en Valencia

Sábado, 18 de agosto de 2018

gappPor si le cabía alguna duda al prior de la Abadía del Valle de los Caídos de  que hay que sacar a Franco, quien permitió atrocidades como esta con su connivencia con el Nazismo…

Fue contundente en su crítica al racismo de Hitler

Tras ser torturado y encarcelado, murió decapitado en Berlín en 1943

(AVAN).- La Iglesia celebró el pasado lunes, la festividad litúrgica del beato Santiago Gapp, sacerdote austriaco de la Compañía de María, que fue decapitado en Berlín en 1943, hace ahora 75 años, tras ser localizado por la Gestapo en Valencia, a donde había huido perseguido por el régimen nazi.

Gapp fue localizado por la policía secreta nazi en 1942 en Valencia, cuando llevaba un año dando clases de latín y alemán en el Colegio de El Pilar, acogido por la comunidad religiosa del centro docente valenciano, de su misma congregación, según señala su biografía Santiago Gapp, pasión por la verdad frente al nazismo, escrita por el sacerdote marianista José María Salaverri, fallecido el pasado mes de febrero.

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Fue entonces cuando dos colaboradores de la Gestapo llegaron a Valencia y se ganaron durante meses la confianza de Gapp, haciéndose pasar por judíos también perseguidos, hasta convencerle mediante engaños para viajar a San Sebastián a recibir a unos supuestos familiares. Así, el 9 de noviembre de 1942 cuando paseaban con el religioso por la costa guipuzcoana entraron en Hendaya, entonces en la Francia ocupada por el régimen nazi, y fue de inmediato arrestado. Tras ser torturado y encarcelado, murió decapitado en Berlín en 1943. El papa San Juan Pablo II lo beatificó en 1996.

Los religiosos marianistas celebraron el pasado lunes misas en su honor en sus comunidades, entre ellas en el colegio del Pilar, de Valencia, donde a todos los alumnos de Bachillerato es presentado “tanto en clases de Historia como en ejercicios espirituales, como modelo de fe”, según han indicado fuentes de la comunidad del colegio del Pilar.

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Modelo de fe

Jakob Gapp (o Santiago Gapp) nació en Wattens (Austria) en 1897 y, tras combatir en la Primera Guerra Mundial en el ejército austríaco, ingresó en la Compañía de María y fue ordenado sacerdote.

Huyó de su país perseguido por la Gestapo en 1939 “por sus contundentes críticas contra el racismo de Hitler, que plasmaba en sus homilías”, según su biografía, y tras pasar por Burdeos llegó a Valencia en 1941.

El caso de Gapp “impresionó al propio Heinrich Himmler, máximo responsable de la Gestapo, que aseguró que ´con un millón de Jakobs Gapp, pero de nuestra ideología, dominaríamos el mundo`”.

En una carta escrita a sus familiares desde la prisión berlinesa de Plötzensee, horas antes de su ejecución, Gapp les decía sus últimas palabras: “me han condenado a muerte el 2 de Julio, fiesta del Sagrado Corazón. Hoy será ejecutada la sentencia. A las 7 de la tarde, iré a casa de mi querido Salvador, a quien siempre amé fervientemente. ¡No os aflijáis por mí! Soy totalmente feliz. Naturalmente he tenido que pasar muchas horas penosas, pero he podido prepararme muy bien a la muerte. Tened ánimo, y soportadlo todo por amor a Dios, para que nos podamos volver a encontrar en el cielo”.

Sus reliquias son veneradas hoy en Innsbruck (Austria)

Fuente Religión Digital

El actor Jack Whitehall dará vida al primer personaje abiertamente gay de Disney

Sábado, 18 de agosto de 2018

jack-whitehall-696x398Comienza una nueva era en la vida de Disney. Por primera vez tendremos un personaje abiertamente gay en una de sus películas. Hasta ahora había hecho algunos guiños en sus series infantiles, con una familia de dos madres o un niño que exploraba su sexualidad y descubría que era gay.

Ahora tenemos una película, The Jungle Cruise, en la que el actor británico, Jack Whitehall, interpretará al primer personaje gay de la compañía Disney. También participarán Dwayne “La Roca” Johnson y Emily Blunt.

El filme que rompe con los estereotipos, estará situado en el siglo XIX, época en la cual no estaba socialmente aceptado pertenecer a la comunidad LGBT y quedará claro que el personaje de Whitehall no tiene ningún interés en las mujeres, según informó The Sun.

“Es una gran oportunidad para Jack quien recibirá su mayor salario”, explicó una fuente a The Sun, “Pero, más emocionante aún es que interpretará a un hombre gay- quien es muy amanerado, afeminado y tremendamente gracioso“.

 La cinta está basada en la atracción, The Jungle Cruise, de los parques temáticos de Disney donde los visitante recorren una jungla ficticia.

The Jungle Cruise está ahora grabándose en Los Ángeles, y será una de las grandes super producciones de 2019.

Fuente Oveja Rosa

Chile: Aplican Primera Encuesta sobre el Comportamiento Sexual y Amoroso de Hombres que Tienen Sexo con Hombres

Sábado, 18 de agosto de 2018

encuesta-twitterfacebook-lanzamientoAl inicio el estudio indagará sobre la realidad de jóvenes de entre 15 y 29 años del Gran Santiago, tras lo cual se aplicará a otras regiones. La investigación conocerá los cambios generacionales y las nuevas realidades de los jóvenes homo/bisexuales, así como prevenir el VIH/SIDA y otras ITS.

La mayor apertura social hacia la población LGBTI, el descenso de los miedos para salir del armario y el inicio de una vida sexual a más temprana edad, son parte de los principales cambios ocurridos en Chile desde 1991 a la fecha y que chocan con el preocupante incremento del 34% del VIH/SIDA en nuestro país, el más alto de América Latina entre 2010 y el 2016, según Onusida.

La total ausencia de estudios para conocer las cusas de estas nuevas realidades, llevó el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) a diseñar la Primera Encuesta sobre el Comportamiento Sexual y Amoroso de los Hombres que tienen Sexo Hombres, sondeo que puede responderse desde hoy y que dará luces sobre una de las realidades más desconocidas y que, para muchos, sigue siendo un tabú.

El sondeo, que cuenta con la colaboración del destacado investigador Jaime Barrientos, será posible de realizar gracias al financiamiento de la farmacéutica británica GlaxoSmithKline (GSK).

La encuesta será aplicada por el Movilh a hombres de entre 15 y 19 años que habitan en la Región Metropolitana. Finalizado esta primera investigación, se extenderá a otras regiones, como también a nuevos grupos etáreos y sexos.

El director del Área Salud del Movilh, Diego Ríos, precisó que “los jóvenes que hoy tenemos sexo con hombres, somos muy distintos a los del pasado, y vivimos nuestra sexualidad con menos culpas o más libres. Al mismo tiempo, el VIH/Sida ha pasado de ser una enfermedad mortal a una situación crónica y controlable, por tanto el temor al virus o a ser contagiado es mucho menor al de antes. Sobre todo eso queremos conocer detalles, vivencias y contribuir a la salud y a la prevención de las ITS”.

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En ese sentido, la encuesta consulta sobre la edad cuando los jóvenes empezaron a gustar de otros hombres y/o salieron del armario, así como sobre el impacto de la discriminación familiar, social , educacional, laboral o estatal en sus propias vidas.

De igual manera se indagará sobre la edad de la primera relación sexual, el número de parejas sexuales y la frecuencia de contactos con y sin preservativo. La duración de las relaciones de las parejas del mismo sexo y el número de compañeros estables a lo largo de la vida, serán otros de los datos que aportarán los resultados de la investigación.

También se indagará sobre los lugares donde se tiene sexo, los espacios físicos o electrónicos donde se acuerdan citas para las relaciones y la frecuencia del consumo de pornografía, uso de juguetes sexuales y consumo de alcohol, drogas y viagra.

El tipo de métodos de prevención de ITS, la razones y frecuencia de su uso, junto a las dificultades o facilidades para acceder al condón u otros mecanismos, serán también resultados del estudio.

De acuerdo a ONUSIDA, durante el 2017 se conoció de 6.000 nuevos casos de VIH en Chile, siendo los más afectados los hombres jóvenes que tienen sexo con hombres.

Responder la encuesta aquí

Fuente MOVILH

Hans Zollner advierte de que “no parará pronto” el goteo de denuncias históricas de abusos

Sábado, 18 de agosto de 2018

hasn-zollner-2-300x225Hans Zollner sj, de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores

Casos como el del ex-cardenal McCarrick “no me sorprenden”, admite el jesuita

El experto en protección infantil pide “un nuevo modelo de rendición de cuentas y de responsabilidad”

(Cameron Doody).- Aunque el número de abusos sexuales cometidos por miembros del clero en los últimos diez o veinte años “ha caído a casi cero”, seguirán apareciendo denuncias históricas contra religiosos, curas y obispos por este tipo de crímenes. Ese es el pronóstico sobrio que ha hecho el jesuita Hans Zollner, experto en protección infantil en la Iglesia, quien ha advertido de que el goteo de nuevos nombres vinculados al escándalo de abusos en la Iglesia “no creo que pare pronto”.

El padre Zollner, profesor de psicología y presidente del Centro para la Protección de Menores en la Universidad Gregoriana de Roma, ha concedido una entrevista al CNS en la que ha admitido que las nuevas denuncias de agresiones contra menores en la Iglesia -tales como el caso McCarrick“no me sorprenden”. “No creo que paren pronto y, al mismo tiempo, creo que es necesario y debería verse en el marco de la evolución de una práctica más consistente de rendición de cuentas”, ha opinado el experto.

Aunque el jesuita ha reconocido que estos nuevos casos que están saliendo a la luz han hecho que la gente esté “muy enfadada” y “perdiendo su fe”, ha calificado como una “evolución” positiva la de que cada vez más personas se atrevan a denunciar la mala conducta no solo de los sacerdotes sino ahora también de los obispos, con el arzobispo emérito de Washington a la cabeza.

Desde que saltó el caso del ya ex-cardenal McCarrick -acusado de haber abusado durante décadas de varios menores y adultos- no han parado de surgir voces de laicos, curas y obispos que reclaman una nueva manera de juzgar a los obispos abusadores. Zollner coincide plenamente con la necesidad de un nuevo proceso, y pide para ello mirar “qué podemos aprender” en la Iglesia “de la manera en la que la sociedad y las empresas funcionan en términos de rendición de cuentas, transparencia y cumplimiento [de protocolos]”.

Desde mi punto de vista, la tentación puede ser la de volver a una idea muy estricta de una Iglesia-fortaleza, controlándolo todo [pero] eso ya no funcionará“, ha advertido el experto. “Necesitamos un nuevo modelo de rendición de cuentas y de responsabilidad y una nueva manera de educar a todo el pueblo de Dios en los ideales cristianos”, ha precisado.

Pero no es que el jesuita se conforme, para atajar la crisis de abusos, con un nuevo modelo de investigar denuncias contra los obispos perpetradores. Hace falta también “un entendimiento más profundo de lo que debe ser la Iglesia, el sacerdocio y la vida cristiana”. Particularmente en el campo de la vida sexual -no solo de las personas casadas o solteras sino también de los clérigos– en momentos en los que hay una disponibilidad cada vez mayor de material pornográfico en Internet. Un campo, este, en el que “hay mucho por hacer”, ha reconocido Zollner.

Fuente Religión Digital

Un padre viola a su hija adolescente cuando ésta le cuenta que es lesbiana

Sábado, 18 de agosto de 2018

Violacion-a-mujerLa aberrante situación ha sucedido en Reino Unido, en la localidad de Coventry. Una adolescente de 16 años hizo lo mismo que todos hemos hecho alguna vez, salir del armario con los padres.

En el momento de decirle a su padre, un homófobo hombre de 54 años, éste se enfureció, comenzó a gritar a su hija y la violó. El argumento del agresor sexual fue que quería mostrar a su hija, que le confesó que luchaba con su orientación sexual, que el sexo con hombres era mejor.

Este hombre ha sido condenado a 21 años de cárcel.

El caso sucedió hace algún tiempo atrás, pero volvió a reanudarse el debate en torno al mismo en las redes sociales, para ayude a generar conciencia en torno a la libre elección de género y diversidad sexual. Casos, con similitudes al de este, siguen sucediendo en diferentes partes del mundo y merecen ser denunciados y evidenciados.

Cuando la adolescente le dijo a su padre que era lesbiana, el hombre reaccionó perdiendo el control y la violó. Al tiempo que cometía el abuso sexual se justificaba diciéndole que lo hacía para “demostrarle, por qué el sexo con hombres es mejor”.

El nombre del abusador no fue revelado para resguardar la identidad de la joven víctima. Además, luego de toda la investigación que se generó al respecto, también se descubrió que había violado a su hijastra de 11 años.

Andrew Lockhart, el magistrado encargado de dictaminar la sentencia del caso explicó: “El tribunal ha escuchado a ambas víctimas. Las dos mujeres han sido seriamente dañadas psicológicamente por su comportamiento. Escuchar el sentimiento de culpabilidad de una de las víctimas al dejar a su hermana enfrentarse a él es la prueba más desgarradora de la evidencia”.

Fuente Oveja Rosa

Una encuesta reciente detecta que el apoyo de la población estadounidense a la no discriminación de gais y lesbianas se debilita

Sábado, 18 de agosto de 2018

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009Mal dato el que arroja la última encuesta de la organización Public Religion Research Institute, que muestra un repunte en las posiciones a favor de la discriminación de las parejas del mismo sexo por razones religiosas respecto a hace un año. Aunque los partidarios de la no discriminación siguen siendo mayoría (por muy poco) y el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene constante, parece que la era Trump está comenzando a dejarse su huella en el sentimiento de los estadounidenses respecto a los derechos LGTB. Habrá que ver si la tendencia se confirma en el próximo futuro.

Public Religion Research Institute (PRRI) es una organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación de las relaciones entre religión, cultura y política, a cuyos estudios y encuestas hemos hecho referencia en diversas ocasiones. La última en mayo de este mismo año, a raíz de la publicación del «Atlas de los valores americanos», un estudio realizado a lo largo de 2017 en el que se detallaban las opiniones de la población estadounidense sobre diversos asuntos y que revelaba un aumento significativo en quienes apoyan los derechos LGTB en cuestiones como el matrimonio igualitario o las leyes de protección de las minorías sexuales.

Ahora, una nueva encuesta realizada entre el 27 de junio y el 8 de julio de este año arroja una sombra de preocupación sobre este panorama optimista. En concreto, al preguntar sobre si las empresas y negocios deberían tener derecho a negar sus servicios a parejas del mismo sexo que quieran contratarlas para algún asunto relacionado con su boda alegando motivos religiosos, el 48% responde que no, frente a un 46% que responde que sí: solo dos puntos porcentuales de diferencia. De acuerdo con la encuesta, la sociedad estadounidense está hoy día dividida en dos mitades casi iguales. Hace solo un año, la diferencia entre los que creían que no debería permitirse que este tipo de empresas de servicios puedan rechazar a parejas del mismo sexo y los que creían que sí era de doce puntos porcentuales (53% frente al 41%).

encuesta-prri-2018Por grupos de votantes, el crecimiento de la postura discriminatoria es más acentuada entre los que se identifican como republicanos (73% ahora frente a 67% hace un año) y entre los que se identifican como independientes (45% ahora frente al 40% hace un año). Pero incluso entre los que se identifican como votantes demócratas se aprecia un crecimiento, del 24% hace un año al 27% ahora. Por sexo, las mujeres siguen siendo más contrarias a la discriminación que los hombres, pero en ambos grupos crecen las posturas discriminatorias (40% de las mujeres, frente al 35% hace un año; 52% de los hombres, frente al 48% hace un año):

Si en lugar de preguntarse por empresas de servicios específicos para bodas se pregunta por empresas de servicios en general, la brecha se ensancha un poco: 49% es partidario de que no puedan discriminar a gais y lesbianas alegando razones religiosas, frente a un 42% partidario de que sí puedan hacerlo. Pero también en este aspecto se aprecia el crecimiento de las posturas discriminatorias: hace solo un año, un 56% de los estadounidenses se oponía a que las empresas de servicios pudieran discriminar a gais y lesbianas por razones religiosas, mientras que el 39% era favorable (hablamos específicamente de gais y lesbianas porque así es como se preguntó en la encuesta).

Curiosamente, el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene estable respecto a hace un año: el 64% de los estadounidenses defiende el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio, frente a un 28% que lo rechaza. Los porcentajes, en este caso, coinciden con los del año pasado. Un dato que muestra que no necesariamente las personas que apoyan el matrimonio igualitario apoyan la ausencia de discriminación contra gais y lesbianas, al menos en una sociedad como la estadounidense, en el que el peso de la religión es mayor que por ejemplo en Europa occidental.

La influencia del Tribunal Supremo, indudable 

us-news-supremecourt-1-abaHay que tener en cuenta que en junio de este año, justo antes de llevarse a cabo la encuesta, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos falló en favor de Jack Phillips, el pastelero de Denver que se negó a elaborar una tarta de boda para una pareja gay, por 7 votos contra 2. La literalidad de la sentencia limitaba sus efectos a las circunstancias específicas de lo sucedido con Phillips, advirtiendo expresamente que no podía considerarse un aval para que los prestadores de bienes y servicios puedan discriminar a las parejas del mismo sexo por razones religiosas (de forma que la próxima vez que un caso de este tipo llegue a la justicia, esta deberá juzgarlo en su contexto y de forma independiente), lo cierto es que la decisión supuso un importante revés para los derechos LGTB en los Estados Unidos en un momento en el que los grupos conservadores, apoyados en una administración federal favorable a sus intereses, arrecian su ofensiva.

Cuesta pensar que el clima de opinión creado alrededor de la decisión del Supremo, así como la «lluvia fina» en favor de la discriminación de las personas LGTB tanto a nivel de los estados gobernados por los republicanos como a nivel federal de la mano de la administración Trump, no tienen nada que ver con el resultado de esta última encuesta del PRRI. Habrá que esperar para saber si es un mero contratiempo o el inicio de una tendencia negativa. En cualquier caso, resulta preocupante.

Fuente Dosmanzanas

Malasia azotará en unos días a dos mujeres por tener sexo lésbico.

Sábado, 18 de agosto de 2018

2393cec1-316c-4170-9274-34205bab2e3fDos mujeres en Malasia han sido sentenciadas a seis latigazos cada una después de ser arrestadas por tener relaciones sexuales entre ellas.

Esta barbaridad sucederá el 28 de agosto si nadie hace nada por detenerlo. Pero es que no es todo. Además, han sido multadas con RM3,300 (700€) cada una  y, si no pagan, podrían ir a prisión por cuatro meses.

Las mujeres, que tienen 32 y 22 años, se declararon culpables luego de que agentes de la sharia en el estado de Terengganu las encontraran practicando sexo en un coche con un dildo, según el medio local Sinar Harian.

La sentencia ha sido dictada mientras Malasia está envuelta en una discusión sobre los derechos LGBT +, provocada por la orden de “demonización” del ministro de gobierno, Mujahid Yusof Rawa.

El sexo gay (entre otras cosas) está prohibido en el país, además de una larga lista de delitos que están “contra el orden de la naturaleza”.

Las palabras del juez Kamalruazmi Ismail son, cuanto menos, aterradoras.

Se debe aplicar un castigo adecuado para que esto se convierta en una lección y un recordatorio no solo para ustedes dos, sino para todos los miembros de la sociedad.

Justice For Sisters (JFS), un grupo malayo de derechos LGBT +, calificó el castigo como “una grave violación” de la “dignidad y los derechos humanos” de las mujeres. En una declaración en su web agregaron que “la sentencia es errónea y perjudicial y equivale a tortura”.

El castigo no puede usarse para dar lecciones a la sociedad. Tal pensamiento perjudicial puede peligrosamente permitir el abuso de poder y la explotación de personas inocentes, perpetuando las injusticias. La penalización del sexo consentido entre adultos es una grave violación de los derechos humanos, y Malasia ha sido llamada a revisar y derogar las leyes que penalizan a las personas LGBTQ, basadas en actos sexuales consensuados, en muchos foros internacionales de derechos humanos. Los actos sexuales consensuales entre adultos no son un crimen.

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Fuente Oveja Rosa/Cristianos Gays

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