Un interesante artículo de Humberto Padgett padgett@m-x.com.mx, en emeequis, periodismo indeleble con Fotografías de Christian Palma.
El discurso se endurece. La Iglesia católica ha recurrido a la alarma. Dicen que Dios está enojado por el matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad que, dentro de esas uniones, crezcan niños. El mensaje eclesial es uno, aunque bajo distintas formas: es “contra natura”. El cardenal Norberto Rivera es cabeza de esas voces. Y a su llamado convergen el Frente Ecuménico de México, integrante de unas 10 mil denominaciones cristo-céntricas en el país, entre éstas las iglesias ortodoxa, luterana, anglicana, diversas expresiones evangélicas y la católica. Pero no son las únicas voces religiosas. Hay iglesias y pastores de otras denominaciones que tienen su propia versión sobre este tema. Que han encontrado en La Biblia y en otros textos las bases para no censurar las uniones entre homosexuales. Son los pastores de la diversidad.
Jorge Sosa y Rodolfo Albarrán iniciaron su vida religiosa al amparo de la Iglesia católica. Pero luego se alejaron de ésta. Sus convicciones los llevaron a buscar a Dios por otros caminos. El 27 de enero de 1997 ambos dejaron atrás su vocación
católica inicial. Ese día terminaron su formación en el Colegio Samaritano de la Fraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana y, con ello, recibieron los ministerios religiosos que por años ejercieron.
Ese mismo año se dieron el “Sí”. Tomados de la mano escucharon las palabras con que rubricaban su enlace: “El amor les ha unido y han quedado unidos hasta que la muerte del amor les separe”. Desde entonces, y al menos para propósitos religiosos, se convirtieron en marido y marido.
Albarrán es filósofo de formación y hoy es el pastor de la Iglesia de la Reconciliación, en la colonia Obrero Popular, en Azcapotzalco. No es difícil distinguir el edificio que alberga su templo: bajo el sencillo campanario, un arcoiris atraviesa
la mitad de la fachada pintada de blanco.
Al comenzar la plática, el hombre se muestra dolido ante el tono de las declaraciones de la jerarquía católica en torno al debate sobre los matrimonios gays y su derecho a la adopción. “Promueven el odio ante lo que es un acto de justicia”, dice. “Respecto de la adopción, la Ciudad de México adquiere desde el punto de vista jurídico y de derechos humanos, un avance de nivel internacional. Si no están de acuerdo algunas iglesias, éstas deberían respetar la decisión de las personas. Muchas parejas de hombres y de mujeres han formado niños completamente integrados a la sociedad y eso ha existido desde siempre”.
Albarrán cita el libro Las bodas de la semejanza, publicado en 1994 por John Boswell, reconocido historiador de la Universidad de Yale, dedicado a temas de religión y diversidad sexual. El especialista tradujo directamente del griego antiguo al inglés y publicó manuales litúrgicos en los que se bendecían a parejas de hombres o mujeres en la Europa premoderna.
Boswell citó las uniones de Sergio y Baco y de Felícitas y Perpetua entre los siglos III y V, durante la última etapa del Imperio Romano. Los cuatro murieron como mártires, perseguidos por sus ideas religiosas. Y los cuatro fueron santificados.
“En el siglo XII aún se celebraban las uniones de personas del mismo sexo. Ahí están los documentos”, sostiene Albarrán. “Después el cristianismo, el desarrollo social y legal moldearon como única condición la heterosexualidad”.
“Decir que aceptan a los homosexuales, pero no las prácticas homosexuales es una contradicción. Las parejas pueden decidir compartir sus vidas. Si se agrede a la gente con que Dios te abomina, con que San Pablo dice, sin ver el contexto
en que está escrito, se lastima a la gente”.
Desde 1981, cuando se fundó la Iglesia de la Reconciliación, han ocurrido bajo su ley 340 uniones entre personas del mismo sexo. Al final se les dice a todos, como se hiciera a los cristianos primitivos ocultos en catacumbas romanas: “El amor les ha unido y han quedado unidos hasta que la muerte del amor les separe”.
No fue el caso de Jorge Sosa y Rodolfo Albarrán. Fueron separados por la muerte en noviembre de 2009, tras una pulmonía fulminante que atacó a Jorge. “Ha sido duro, terriblemente duro”, dice Albarrán, mientras mira la cajita de cenizas de su esposo, colocada bajo su estola sacramental estampada con la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Francisco Javier Lagunes es padre. Es capellán laico de la Iglesia Unitaria. En los últimos tres años ha asistido a seis uniones religiosas: dos entre heterosexuales, dos entre hombres y dos entre mujeres.
–¿Por qué que la Iglesia protestante se unió a la jerarquía católica en el rechazo a las parejas homosexuales?
–No hay comparación entre Martín Lutero y sus seguidores. Cien años después de su muerte, inició la versión fundamentalista de confundir el mensaje divino con el texto de la Biblia. Los protestantes hicieron una teología inexistente
en la Biblia y la asentaron en la idea fundamentalista.
–¿Existe alguna parte del Evangelio o el Nuevo Testamento que condene el homosexualismo?
–El concepto sobre la homosexualidad fue acuñado en 1869 por la psiquiatría. Es un concepto con poco más de un siglo e inexistente en el Nuevo Testamento. Todo el debate bíblico se reduce a dos palabras y su complicado significado: arsenokoites y malakoi. No importa qué quiso decir el griego de la época, sino que la comunidad cristiana posterior le asignó ciertos significados ajenos al original. Las palabras refieren a los que se acuestan con hombres y a los afeminados. Pero quien traduzca de esta manera no lee la Biblia, sino que aplica su ideología.
La Iglesia Unitaria está del lado del amor y por eso celebramos con gusto las uniones de personas del mismo sexo, porque donde está el amor, está lo más sagrado.
Las parejas gays ya tienen hijos, tanto por sus relaciones heterosexuales anteriores, como por adopción o concepción individual. Estos niños ya viven en el contexto de este tipo de parejas. Pero como no hay reconocimiento legal a esta realidad, estos niños viven en una situación de discriminación, porque tienen la mitad de posibilidades de acceder a la seguridad social que tienen los hijos de las parejas heterosexuales.
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En el judaísmo también hay voces discrepantes sobre el tema. No tiene posición única respecto a la unión entre personas del mismo sexo. En México existen dos de las cuatro grandes comunidades de la tradición hebrea con respecto a la interpretación de La Torá y sus libros sagrados: la ortodoxia y el conservadurismo. En otros países existen los movimientos reformista y reconstruccionista. Leer más…
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