18.7.21 (Dom 16). El Señor es mi pastor. Un salmo de libertad.
Así dice el último versículo del evangelio de hoy (Mc 6, 30-34): “Jesús vio a la muchedumbre, y tuvo compasión porque eran como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma” (6, 34). Había planeado descansar con sus amigos en un sitio apartado, pero al llegar y ver a la gente tiene compasión.
Eran como ovejas sin pastor. Estaban de tal forma oprimidos y engañados que no podían reaccionar; necesitaban alguien que les ayudara a pensar por sí mismos, a tomar una decisión de de rechazo del engaño y la opresión, a iniciar un camino creador de libertad.
Ciertamente, los hombres no son ovejas mansas, incapaces de cambio de acción (comunión) liberadora. Pero los malos pastores les habían oprimido de tal forma que necesitaban un impulso de ruptura, y ese impulso se lo dio Jesús, enseñándoles ante todo a pensar por sí mismos
Jesús se compadece. Quería descansar, pero las ovejas oprimidas, cegadas, expulsadas piden su ayuda y él responde. No son así, les han hecho así. Podían ser distintas, pero se lo impiden los poderes de un poder de opresión. Por eso, él renuncia al reposo y abre para todos, en pleno campo, su casa de enseñanza, su «universidad» contra el sistema.
La primera libertad y misericordia es la enseñanza. Acoger y abrir los ojos de los cegados, oprimidos, descartados, para que ellos mismos puedan tomar las riendas de su vida y liberarse. No se ofrece libertad desde fuera; se enseña a los oprimidos, para que ellos mismos se liberen.
| X. Pikaza Ibarrondo
Un salmo para la pedagogía de la libertad
Jesús dijo a sus discípulos: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado… Pero al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma (Mc 6, 30-34).
Es un texto de vacación de verano… cuando muchos van y quieres descansar separados, en mar o montaña. Así quiso ir Jesús, tomando unas vacaciones con sus amigos. Pero llegó la gente, queriendo libertad, y él empezó a enseñarles…
Sobre esa enseñanza de Jesús vengo tratando con frecuencia en este portal. Hoy prefiero pararme en el «salmo responsorial» de la misa, Sal 23 (liturgia 2), salmo clásico del Cristo pastor. Hay que adaptarlo a nuestras circunstancias, recrearlo, sentirlo, cantarlo.
Quizá alguno quiere hacerlo.Yo le ofrezco una lectura reposada que le podrá servir para entenderlo mejor y aplicarlo a su propia circunstancia. No olvide el lector que éste es un salmo de unos dos mil cuatrocientos años. Hay que adaptar y precisar matices (cambiar circunstancias…). Pero puede aplicarse a la vida cristiana. Por eso se canta en la misa:
Salmo 23 (22). El Señor (Yahvé), la casa de los hermanos liberados
Este breve salmo, atribuido lógicamente a David, pastor y rey, a quien la tradición atribuye el orden sagrado del templo de Jerusalén, tiene dos motivos básico, conectados entre sí de un modo histórico y religioso.
(a) 23, 1-4. Yahvé (el Señor) aparece como pastorque protege, guía y alimenta al rebaño (a su pueblo, al orante) en los caminos fuertes, peligrosos, de trashumancia en oriente.
(b) 23, 5-6. El mismo Señor/Yahvé aparece vinculado a un templo (una casa), que es, evidentemente la de Jerusalén donde unge al orante yle ofrece una mesa de misericordia, en la que podrá mantenerse por siempre como triunfador (en frente, en contra de los enemigos).
Es muy posible que este salmo sea la oración de un “devoto”, un creyente, a quien han acusado sus enemigos, persiguiéndole y queriendo expulsarle del culto de los fieles del templo; pero se ha defendido, y puede mantenerse en el templo, confesando a Yahvé como su Dios, tanto en su entorno anterior de trashumancia (como oveja de un rebaño protegido por Dios), como en su contexto posterior (actual) de presencia y culto en el templo.
De un modo implícito, este salmo evoca el arco histórico de la identidad israelita, en sus dos momentos fundamentales.
(a) En un primer momento, el orante se identifica como “oveja” de un rebaño guiado y defendido por Dios, no sólo en la etapa de los patriarcas (Jacob pastor), sino a lo largo de los tiempos de trashumancia por un tipo de desierto, desde la salida de Egipto hasta su establecimiento en torno a Jerusalén. (b) En un segundo momento, este salmo nos sitúa ante la comunidad de creyentes liberados, reunidos en torno al templo de Jerusalén, donde Dios mismo aparece como “anfitrión”, en la casa sagrada que acoge a sus devotos, les unge, les llena de gloria y les “alimenta”, de forma que ellos pasan de ser ovejas de su rebaño (cf. Is 40, 11; Ez 34, 21-22; Sal 95,7) y huéspedes y amigos de su casa.
Este paso de la religión trashumante del Yahvé pastor y su rebaño a la religión establecida del Yahvé/Elyon, Dios del templo con sus fieles, que comparten la mesa y oración (y más tarde el libro de la Ley), constituye la clave de la historia de Israel, y aparece aquí resumida en esta espléndida oración, de tipo simbólico muy hondo, que se divide en dos partes:
a)Dios el Pastor que debe «liberarnos», abriendo una historia de liberación arriesgada en la que seguimos empeñados.
b) Dios el Amigo que nos reúne en su casa, la casa de todos, para compartir la mesa del amor, vencidos ya los enemigos.
a. Dios Pastor que libera
1 Yahvé es mi pastor, nada me falta:2 en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3 y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4 Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo:tu vara y tu cayado me defienden.
b. Dios Amigo que reúne en su casa.
5 Preparas una mesa ante mí, | enfrente de mis enemigos;me unges la cabeza con perfume, | y mi copa rebosa. 6 Bondad y tu misericordia me acompañan | todos los días de mi vida,Y habitaré en la casa Yahvé | por años sin término.
Entre el pasado de los patriarcas-pastores y el presente de los devotos del templo queda un largo transcurso de historia simbólica (conquista de la tierra, monarquía de Jerusalén, quizá exilio…), que el salmo no necesita precisar, pasando como hace la etapa de pastores (promesa) a la etapa de fieles/levitas de un templo.
Tú eres mi pastor
La imagen primera es del “pastoreo liberador”, una imagen que ha seguido vive en el mundo rural hasta tiempos recientes: La humanidad logró una madurez antes impensable cuando logró domesticar algunos animales (cf. Sal 8; Gen 2), de forma que, en vez de ser cazador fortuito de venados silvestres, se convirtió en pastor de animales domésticos (perros y caballos, vacas, ovejas…) a los que cuidaba y guiaba, para mantenerse de ellos.























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